Los jóvenes en la Iglesia

Por José M. Tojeira

No se puede dudar que la futura fuerza y vitalidad de la Iglesia dependerá de la incorporación de los que hoy son jóvenes a una fe eclesial profundamente enraizada en Cristo, con su libertad evangelizadora y su amor profético a todos, y especialmente a los pobres. En esta Iglesia nuestra que quiere estar siempre “en conversión pastoral y en salida”, de corazón abierto y martirial

y que quiere transformar la realidad “para testimoniar el Reino de Dios”, la preocupación por los jóvenes es permanente. Ya al principio de nuestro Plan Pastoral 2019-2024, en el primer objetivo específico, que trata de mantener la coherencia entre fe y vida se hace una referencia a la importancia del “acercamiento entre jóvenes y adultos para superar la ruptura intergeneracional”. Por ello resulta indispensable fijarnos en la situación de los jóvenes.

En diferentes apartados, los documentos de Aparecida recalcan la problemática de los jóvenes latinoamericanos, no muy diferente de la situación de nuestros jóvenes y adolescentes salvadoreños. Se nos invita a conocer su situación para poder hablar su lenguaje y ayudarles a encontrarse en la fe con Cristo como amigo y compañero de camino hacia la maduración personal y hacia el amor cristiano fraterno y solidario. Los obispos en Aparecida eran muy conscientes de la difícil situación de nuestros jóvenes, con sistemas educativos poco competentes, con orientaciones educativas más preocupadas por la competitividad y el mercado que por los valores humanos, con una globalización que fomenta la búsqueda individual del éxito y el placer al tiempo que desecha, olvida y, a veces, incluso persigue a los no triunfadores. Todo ello en sociedades marcadas por la desigualdad y la pobreza.

No es diferente la situación en El Salvador. Nuestros jóvenes son los que reciben los peores salarios, los que se ven más obligados a migrar, la mayoría de los que pueblan nuestras cárceles, los que más han sufrido el dolor de familias disfuncionales o separadas, los más asediados por el consumo, por la violencia, por la droga y por todo tipo de propaganda. En estos meses de estado de excepción han sido los más hostigados y perseguidos. De hecho, de los un poco más de 26.000 detenidos en el último mes y medio, más de dos terceras partes son jóvenes entre 18 y 30 años. La necesidad de llegar a los jóvenes resulta imperiosa en medio de estas situaciones. De hecho en nuestras iglesias encontramos jóvenes que son profundamente generosos, una vez convertidos y entregados al Evangelio, sirven con alegría y vibran con mayor emoción ante nuestros mártires. Nuestra situación no es mala, pero resulta indispensable dedicarles tiempo, trabajar con ellos y formarles adecuadamente en la fe y en la Doctrina Social de la Iglesia. Es un reto para los padres y servidores, muchos de ellos también necesitados de formación en el pensamiento social de la Iglesia, y un desafío para nosotros sacerdotes, necesitados de un lenguaje y una pedagogía, como dice Aparecida, que además de impulsar la fe, conduzca a una formación “gradual para la acción social y política y el cambio de estructuras conforme a la Doctrina Social de la Iglesia, haciendo propia la opción preferencial y evangélica por los pobres y los necesitados”.

La juventud y dinamismo de un alto porcentaje de nuestro clero es siempre promesa de una Iglesia en crecimiento. Pero viendo los problemas de nuestros jóvenes es necesario multiplicar esfuerzos. En la última reunión del clero, uno de los participantes insistía en que si bien la Iglesia ha crecido hacia dentro y ha profundizado en la fe y en el crecimiento espiritual, debemos redoblar esfuerzos para convertirnos en una Iglesia en salida y evangelizadora, ir más allá de nuestros templos e incidir en la historia de nuestro país. El trabajo con los jóvenes nos toca a todos, sacerdotes y laicos formados. Esta sociedad nuestra, con cambios tan acelerados en todos los aspectos, necesita nuevas generaciones de cristianos capaces de amar, servir y construir una sociedad más fraterna, justa y pacífica. O como dice el Concilio Vaticano II, personas que convertidos a Cristo como nuestra cabeza y gozando de la libertad de los hijos de Dios y la fuerza de su Espíritu, tengan “como fin el dilatar más y más el Reino de Dios, incoado por el mismo Dios en la tierra” (Lumen Gentium 9)

Prioridades para el año pastoral en Santiago de Chile

La centralidad en Jesucristo es el eje para un claro llamado a construir una iglesia sinodal

Laicos, participación de la mujer y jóvenes son prioridades en tono de corresponsabilidad

Retomando una tradición interrumpida por la pandemia, el arzobispo de Santiagocardenal Celestino Aós, dio inicio al año pastoral en un encuentro en el que participaron cientos de dirigentes de parroquias, movimientos, colegios, además de sacerdotes y religiosas, los obispos auxiliares y el Rector de la Universidad Católica, entre otros, cumpliendo las normas sanitarias indicadas para estas actividades.


En esa ocasión el arzobispo dio a conocer su segunda Carta Pastoral, “Tiempo de sinodalidad, tiempo de alegría” en la que entrega sus orientaciones y prioridades para la acción pastoral arquidiocesana.

Centralidad en Cristo

“Para todos propongo y confirmo como prioridades pastorales para los próximos tres años” expresa claramente Aós. De inmediato indica la primera prioridad: “Poner a Jesucristo en el centro, levantar los ojos al cielo desde nuestra historia y seguir a Cristo, trasformando nuestra vida y nuestro entorno. La centralidad de Jesucristo trae vitalidad y cambios en nuestra comunidad eclesial. Cambios que nos exigen a cada uno conversión. Debemos situar a Jesucristo como prioridad y asumirlo como la motivación de nuestras prácticas. Todas nuestras estructuras, planes pastorales y prácticas debiesen existir en función de la evangelización y debemos verificarlas de acuerdo con nuestro centro”.

Un nuevo capítulo presenta la segunda prioridad: “Laicos, corresponsabilidad y rol de la mujer”, la que inicia con esta afirmación: “Todos los bautizados somos iglesia, y el bautismo nos da la idéntica dignidad”. Por ello, señala para ellos en su iglesia diocesana “que asuman liderazgos, que cada uno haga su aporte: cada bautizado, en efecto, es portador de dones que debe desarrollar en unidad y complementariedad con los de los otros, a fin de formar el único Cuerpo de Cristo, entregado para la vida del mundo. Varones y mujeres bautizados todos somos responsables de nuestra iglesia y de la misión”.

Más adelante agrega que “además debemos seguir creciendo y promover su participación apostólica y liderazgo para ciertos roles en la iglesia; y mejorar en nuestras comunidades las formas de relacionarnos entre varones y mujeres, creciendo en respeto y colaboración. Hemos de desarrollarnos, siempre respetando la dignidad de todos”.

Respetar a los jóvenes

La tercera prioridad son los jóvenes. “Busquemos una pastoral enriquecedora para los jóvenes que viven su compromiso; hay muchos bautizados pero que no hicieron el proceso de iniciación cristiana y a los que debemos un cuidado y pastoral especiales. Pero no podemos quedarnos ahí: hay que salir a buscar, convencer a otros, conquistar. Hemos de cuestionarnos qué podemos hacer y cómo podemos compartirles la Buena Noticia de Jesucristo a tantos otros jóvenes”, pide el arzobispo.

Agrega que “nosotros los mayores debemos respetar a los jóvenes, dialogar con ellos y escucharlos, colaborar con ellos y aceptar su colaboración; debemos quererlos, rezar por ellos, acompañarlos con paciencia y verdad porque creemos que Jesús es quien los quiere vivos, en esa etapa original y estimulante de la vida que el propio Jesús vivió santificándola”.

El documento de 20 páginas concluye precisando que “la sinodalidad no es el capítulo de un tratado de eclesiología, y menos aún una moda, un eslogan o el nuevo término a utilizar o manipular en nuestras reuniones. ¡No! La sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, su forma, su estilo, su misión”.

Escuchar al Espíritu Santo

En ese espíritu sinodal “tener oídos, escuchar, es el primer compromiso. (…) Pero escuchar también implica escuchar al Espíritu Santo”, afirma Aós.

“La sinodalidad nos ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el mismo ministerio jerárquico. El obispo y el sacerdote desvinculado del pueblo es un funcionario, no un pastor”, señala el arzobispo en su Carta Pastoral a los cristianos de su arquidiócesis.

“Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien”, afirmó, agregando que vivimos “un tiempo hermoso para el cambio y la conversión, para hacer el bien y sembrar esperanza”.

“Esta es una invitación y una tarea de todos: la participación de todos es un derecho y un deber. Debemos aprender nuevos modos de relacionarnos como bautizados y desaprender otros modos”, recomendó el cardenal Aós.

Desafíos de los jóvenes en la Iglesia

por Academia de Líderes Católicos 


  

Está claro que los tiempos que vivimos son de características volátiles en donde la inmediatez se lleva todo el protagonismo en nuestra vida cotidiana. Se han perdido espacio de masificación y encuentro donde  hace décadas se solía convocar a laicos donde maximizaban su apostolado.


Teniendo conciencia de nuestro entorno podemos identificar desafíos que están al alcance de la innovación que puede sorprender e involucrar a muchos jóvenes que se sientan identificados con estos nuevos desafíos que interpretan una nueva mirada optimista y global para potenciar de manera objetiva la Palabra de Cristo en estos nuevos tiempos.

El nuevo periodo

Con la masificación de las nuevas plataformas de comunicación se abren las posibilidades de difusión a través de estas mismas. Es por esto que se requiere la incorporación de nuevos líderes que puedan ocupar estas herramientas de manera útil para conectar  a mas personas dentro de un mismo mensaje y plataforma. La importancia de reconocer y ubicar a esos nuevos actores significa la posibilidad  de crear comunidades digitales que puedan coincidir y planificar posibles proyectos que involucren valores sociales y cristianos a favor de la comunidad generando un impacto real y significativo en la vida de las personas.

Con lo anterior se puede articular una verdadera red de amplificación del mensaje con un grado de unidad que signifique identificar a nuevos laicos y potenciar los distintos proyectos que consideren un grado de compromiso con la fe dentro de la vida personal.

Así mismo esta nueva generación se encuentra expuesta a múltiples mensajes que la rodean. Se tiende a tener demasiada sobrecarga de  información que muchas veces termina confundiendo a este grupo considerado de personas. Es por esto que son necesarios la conversión y el paso a esta nueva era con verdaderos protagonistas que puedan incentivar el relato para que se traslade de las plataformas a verdaderos proyectos sociales que puedan convocar de manera orgánica a otros pares que se  sientan  huérfanos de comunidad al experimentar la necesidad de pertenecer a un grupo determinado de personas.

El sentido de pertenencia

Uno de los desafíos de esta nueva generación es ser parte de un grupo determinado. Tratar de encajar en la búsqueda constante de pertenencia en un periodo tan líquido como en el que vivimos. Por ello es sumamente necesario sumar biografías y relatos que sean cercanos a este  nuevo público. De manera  considerable se requiere nuevas narrativas que despierten empatía y conexión con este grupo de jóvenes que se encuentran en una constante búsqueda  cultural, simbólica y espiritual con sus pares.

Dada la movilidad de esta nueva cultura se producen vacíos fundamentales dentro la formación y la vida de los jóvenes. Estos vacíos pueden llevar a diferentes instancias caóticas que solo alejan la fe de estas  personas. Es por esto que es sumamente necesario encantar a estas personas de manera real y cercana (para?) que busquen una transformación personal hacia la fe.

¿Cómo llegar  a los jóvenes?

Esta es una pregunta que se hace la Iglesia hace muchos años después de diferentes revoluciones como la de los hippies que llamaban a no confiar en personas mayores de treinta. A partir de esto la Iglesia ha tenido una preocupación constante por llegar a esta población mediante diferentes tipos de propuestas.

Muchas de estas líneas de acción han sido contradictorias, porque cada vez que se aborda, este tema roza con la realidad dado que este es un grupo específico, ya que necesita una aproximación muy focalizada.

Muchas veces la vida católica es demasiado exigente para los jóvenes que tienen como estilo de vida el ser más relajado, cercano a lo individual más que a sujetos protagonistas de acciones evangelizadoras.

Se necesitan propuestas que involucren iniciativas como las Jornadas Mundiales de la Juventud, plataformas de conexión con otros jóvenes y proyectos que se acerquen a ayuda social a los mas necesitados.

La nueva pastoral juvenil debe ser de calidad donde se vea  a los jóvenes  moverse de una vida superficial a una vida en Cristo donde se hagan grandes preguntas fundamentales sobre su relación con Él. En consecuencia a cuando veamos que esa pastoral se transforme a una pastoral vocacional donde dichos jóvenes se hacen estas grandes preguntas sobre sus vidas que llevarán a repuestas específicas que incluyen la vida consagrada, el sacerdocio o la vida matrimonial.

Los desafíos que conlleva esta nueva normalidad exigen un acentuado compromiso con la verdad y además el poder optimizar los nuevos relatos a las nuevas plataformas sin descuidar los valores católicos ni los proyectos sociales.

Los nuevos espacios

Dentro de esta nueva década que  ya partió es posible que dentro de los proyectos que se puedan aproximar existan estas nuevas plataformas que no solo tienen que ver con redes sociales, sino mas bien con una nueva realidad en tecnología.

Podemos encontrar espacios en asistentes virtuales como es Alexa© que tiene oraciones caterso

ólicas en su catálogo sirviendo en particular a personas solas. No cabe duda que en unas décadas más se va a acentuar su alcance y su comportamiento dando espacio a posibilidades dentro de su alcance con muchos futuros usuarios.

Tampoco hay que olvidar que estos jóvenes serán, en una década más, adultos inmersos en una nueva realidad llamada “META VERSO” donde será una segunda realidad donde se podrán conectar para asistir a festivales digitales, cines y conferencias sin descartar la posibilidad de tener charlas católicas dentro de este nuevo universo que también tendrá espacio para la  espiritualidad.

Las posibilidades ante este futuro son innumerables, solo falta más innovación y liderazgos para enfrentar  estos mismos desafíos. Sin duda alguna tendrán un antes y después dentro de nuestra misma Iglesia considerando los alcances que tienen estas nuevas tecnologías que pueden alterar la realidad además de conectar con miles de personas al rededor del mundo.

Lo anterior no se puede ver como una amenaza sino más bien como una oportunidad de actualizar las plataformas para compartir el mensaje con esta nueva realidad.

Una oportunidad única en siglos de apostolado donde todo recaía en textos  y relatos donde ahora tenemos la posibilidad de avanzar en otro nivel para poder impulsar una conversión distinta en un nuevo grupo de personas.

Las oportunidades son variadas desde la innovación de diferentes proyectos que buscan convocar de manera creativa a través de las mismas plataformas hacia otros escenarios y realidades donde lo principal es el Bien Común y la atención de los más necesitados.


Por Javier Vrox Moraga. Exalumno de la Academia de Líderes Católicos de Chile

En el 60 Aniv. del Vat II: El giro de una Iglesia romanizada a una Iglesia mundial

Rafael Luciani: «La ‘opción preferencial por los pobres’ ha de ser ‘a la luz de los jóvenes'»



Rafael Luciani, profesor y teólogo venezolano, explica lo que que aún queda por recorrer del camino para lograr una Iglesia en salida como pide el Papa
«Es fundamental la ‘conversión pastoral’, haciendo a los jóvenes participes y no solamente observadores desde afuera de la Iglesia»
«Recordemos que Francisco siempre ha dicho, desde la Evangelii Gaudium inspirada en Aparecida, que debemos pasar de una ‘pastoral de conservación’a una ‘conversión pastoral'»
‘El giro’ de una Iglesia occidental y romanizada, bajo un modelo centralizado, hacia una Iglesia mundial que da el Vaticano II, donde las diferentes realides han de ser integradas, representa «el mayor reto de la recepción del Concilio», asegura
«No se trata de obedecer a ciegas a alguien que me dice lo que debo de hacer» sino que el Concilio me constituye como parte de una comunidad y son igual de responsables ‘los laicos, los obispos y el Papa'»

Por| Mireia Bonilla
(Vatican News).- Hoy se cumplen 60 años del anuncio, por parte del Papa Juan XXIII, del Concilio Vaticano II bajo el objetivo de renovar la vida de la Iglesia y adaptar la disciplina de la eclesiástica a las condiciones de la época. También se trata de una fecha muy importante “porque es la que inspira y mueve el proceso de la reforma que el Papa Francisco está llevando adelante”, tal y como ha declarado el teólogo Rafael Luciani, profesor en el Boston College y la Universidad Católica “Andrés Bello” en Caracas.
Concilio Vaticano II: una apertura de la Iglesia al mundo
Según explica Rafael Luciani para Vatican News, el Concilio Vaticano II tiene el gran mérito de haber hecho “un giro” de una Iglesia occidental y romanizada, bajo un modelo centralizado, hacia una Iglesia mundial, que significa una Iglesia donde la interculturalidad, la diversidad de los pueblos que la integran y la diversidad de las maneras de vivir el cristianismo, tienen que ser integradas, y esto – puntualiza – “representa el mayor reto de la recepción del Concilio”.
En esta recepción del Concilio, el Papa Francisco desde su primer año de Pontificado, “ha promovido como punto central la Eclesiologíadel Pueblo de Dios, la cual llama a que todos los bautizados, con todos nuestros rostros y con toda nuestra diversidad cultural, tenemos parte en esta construcción de una Iglesia en conjunto” asegura el teólogo venezolano.
 
El Concilio: la gran resistencia que ha encontrado Francisco
Luciani además señala que “no se trata de obedecer a ciegas a alguien que me dice lo que debo de hacer”sino que el Concilio me constituye como parte de una comunidad y son igual de responsables “los laicos, los obispos y el Papa” en este caminar juntos. Es por ello que el Concilio “es la gran resistencia que ha encontrado Francisco” y la cual sigue siendo un reto – dice Luciani – porque “implica un modelo de Iglesia que no se cambia de un día para otro, pero que si no lo hacemos juntos no lo vamos a ver realizado en un tiempo cercano”.
Recepción del Concilio en América Latina
En América Latina se recibe el Concilio muy especialmente a través de la Constitución Pastoral Gaudium et spes, que implica “un compromiso profundo de la Iglesia con el mundo, una apertura, una acogida y un discernimiento de lo que se vive en el mundo” explica Luciani y pone de ejemplos los 50 años de Medellín (celebrados el año pasado) y la celebración de este año por los 40 años de Puebla.

En Medellín se nos dice que la Iglesia está llamada a auscultar las actitudes de los jóvenes porque ellos son manifestación de los signos de los tiempos”; una expresión hermosa – dice Luciani – para decir lo que hoy Francisco tanto insiste: “la escucha a los jóvenes”. Y diez años después de Medellín, en Puebla, “no sólo se ratifica la opción preferencial por los pobres sino que el documento habla de esa opción preferencial por los jóvenes y los términos que utiliza es una escucha nuevamente – o sea Iglesia en clave sinodal -, incorporación de los jóvenes y formación”.
Opción preferencial por “los pobres” a la luz de “los jóvenes”
Y en esa opción preferencial por los jóvenes, dice Luciani, también entra el compromiso social, político y de integración en las comunidades locales que tiene un joven “y que no debe limitarse solamente a un movimiento juvenil dentro de la parroquia”. Ejemplo de ello fue “Acción Católica” y los “Movimientos de Jóvenes en las universidades” que dieron pie a formación de comunidades de base y a la llamada Teología de la Liberación, así como a la existencia de una juventud “que luego se ha convertido en líderes políticos que influenciaron a todo el continente en la transformación social”. De manera que este reto por la “opción preferencial por los pobres” hoy en día – concluye Luciani – “tiene que ser pensado a la luz de los jóvenes, pero más allá de los movimientos parroquiales locales; tiene que ser pensado en función de la sociedad y de los cambios políticos”.
La Iglesia debe cambiar su modelo parroquial exclusivamente litúrgico
Hablando acerca de qué puede hacer la Iglesia ante las problemáticas a las que se enfrentan los jóvenesde hoy a nivel mundial, Rafael Luciani asegura que, antes que “hacer programas”, la Iglesia tiene que “cambiar el modelo parroquial y la estructura centrada solamente en lo litúrgico y sacramental”. “El joven cuando llega a la comunidad local no puede ser que lo único que se le ofrezca es como una especie de menú, a qué grupo pertenece o a cuantas misas asistir” asegura el profesor del Boston College, si no que tiene que encontrar en la comunidad “una identidad” y la comunidad debe ser para ese joven “un lugar desde donde pueda incorporarse y trabajar por la sociedad”.
Y el cambio de este modelo es lo que el Papa Francisco llama “conversión pastoral”, finaliza Luciani: “recordemos que Francisco siempre ha dicho, desde la Evangelii Gaudium inspirada en Aparecida, que debemos pasar de una “pastoral de conservación”, o sea una pastoral que se limita a la parroquia, a los litúrgico y a lo sacramental, a una “conversión pastoral”, o sea, reformar las estructuras para que podamos realmente incorporar y hacer a los jóvenes participes y no solamente observadores desde afuera de la Iglesia”.
 

Al rescate de los jóvenes

México: la Iglesia pide ir al rescate de los jóvenes tristes, heridos y confundidos

Al celebrar el Día Nacional del Joven Católico, el responsable de la Pastoral de Adolescentes y Jóvenes de la CEM llamó a superar el individualismo y el egoísmo, y no descuidar a los más vulnerables

Al celebrar Día Nacional del Joven Católico este domingo 15 de agosto, el responsable de la Dimensión de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Juan Armando Pérez Talamantes, llamó a superar el individualismo y el egoísmo; y no descuidar a los más vulnerables de este sector.

“Busquemos a los jóvenes tristes, heridos y desanimados, a los que están confundidos, a los que están sufriendo soledad y orfandad, a los que están decepcionados, a los que sufren la tentación; atendamos el cuidado y desarrollo integral de los niños; pensemos de manera colaborativa para atender las necesidades básicas”, dijo el también obispo auxiliar de Monterrey.

En su mensaje, recordó que el momento histórico que vive la humanidad es de “oscuridad y confusión (…) los problemas de todos los días van creciendo, algunos se agudizan; muchas personas viven la incertidumbre y el dolor por la angustia, la enfermedad y la muerte, otras parece que no se dan cuenta de lo que sucede,… pero, con una mirada serena en la fe, podemos también reconocer la presencia del amor de Dios”.

Advirtió que en este contexto la Iglesia habrá de seguir una ‘ruta’ que no es sencilla: “podemos vislumbrar terrenos pedregosos, caminos sinuosos, tormentas que se avecinan, oscuridades que tendremos que atravesar llenos de fe; necesitaremos fortalecernos unos a otros; reforcemos nuestra oración individual y comunitaria; será de mucho provecho espiritual el rezo del Santo Rosario”.

Jóvenes generadores de esperanza

El obispo llamó a los jóvenes mexicanos a encontrarse con Cristo para dejarse abrazar por Él y trabajar juntos por un México mejor, conforme al desarrollo de la civilización del amor.

Aseguró que los jóvenes son generadores de esperanza en la sociedad cuando comunican la verdad; cuando trabajan en proyectos de bien y buscan abiertamente la justicia; cuando atienden a los necesitados; cuando predican el Evangelio e invitan a todos a encontrarse con Jesucristo.

Asimismo, “generan esperanza en el corazón de los mexicanos cuando trabajan por la vida, especialmente la vida del ser humano; generan esperanza cuando, como discípulos de Cristo, buscan la verdad, investigan la realidad y se esfuerzan por vivir conforme a ella (…) cuando se proponen metas altas en su vida, y luchan por ellas inspirados por el auténtico amor; cuando eligen el camino verdadero y rechazan la mentira y la corrupción, y cuando se entregan con compromiso a ser mejores personas“.

Con la ayuda de Santa María de Guadalupe

Tras pedir a los jóvenes ejercer el don de la razón que Dios les ha dado, Pérez Talamantes los exhortó a invitar a todos los jóvenes a esa “Ruta con Cristo”, y acudir a Santa María de Guadalupe cuando sean víctimas del desánimo y el cansancio.

Recordemos que nada ni nadie nos puede apartar del amor del Señor, cuidamos la libertad que Él mismo nos ha ganado por la Sangre de su Cruz, ya que fue derramada para el perdón de nuestros pecados, para salvarnos de la muerte eterna y darnos vida digna y plena, abundante en frutos, sobreabundante en amor y gracia”.

También los exhortó a nunca perder la alegría que viene del Espíritu Santo: “la alegría sincera de los jóvenes valientes genera esperanza en el corazón del pueblo… Vayamos por el camino inundando las resequedades con el agua de la vida, esparciendo el buen olor del amor de Jesús, generando esperanza en los corazones de quienes sufren”.

El Día del Joven Católico fue instituido en 2015 por la CEM; la fecha fue escogida para el primer domingo luego del 12 de agosto, fecha en que se celebra el Día Internacional de la Juventud establecido por las naciones Unidas (ONU).

Eternamente jóvenes

Miguel Angel Mesa Bouzas
Ya he superado los sesenta años (voy camino de cumplir 62) y cuando alguien me dice (porque me mira con buenos ojos) que no aparento la edad que tengo, lo primero que hago es agradecérselo, pero le comento a continuación que ya he entrado en la cuarta edad, porque divido la existencia en cuatro etapas: la primera hasta los 20 años, la segunda hasta los 40, la tercera hasta los 60 y la cuarta a partir de la sesentena.
Hablando en serio, creo que una de las mayores presiones que ejerce la sociedad actual sobre las personas mayores, que ya peinamos canas, es la no aceptación del paso de los años, reconociendo que hemos entrado en otra etapa vital.
La publicidad de toda clase nos impone el querer ser siempre jóvenes, aparentándolo mediante cremas que nos rejuvenezcan, vistiéndonos con la ropa de nuestros hijos, haciendo ejercicios físicos que ya no somos capaces de aguantar, y otros muchos reclamos más… aparentando ser quienes no somos. Seguir leyendo

Entrevista a Melissa Mejía Flórez

Economía de Francisco: construir juntos un «tejido humano» empresarial
Culminan los encuentros virtuales y trabajos del proyecto Economía de Francisco. Vatican News conversó con una de sus participantes: Melissa Mejía Flórez, una joven colombiana residente en Roma que comparte con nosotros su experiencia. «La pandemia nos ha permitido también construir cosas positivas como sociedad. Esta invitación del Papa a reformular la economía en torno a la vida nos permite ofrecer soluciones concretas ahora y en el futuro», afirma.
Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano
El 21 de noviembre culminan los encuentros virtuales del evento global la Economía de Francisco, en el que participaron miles de jóvenes economistas y emprendedores provenientes de 120 países. Todos ellos comparten un anhelo común: construir un nuevo modelo económico que humanice, que cuide la creación y no la saquee; que conduzca hacia una transformación sostenible.
En este contexto conversamos con Melissa Mejía Flórez, colombiana, residente en Italia que trabaja como consultora en Comunicación Estratégica y Gestión Organizacional de Economía, y ha participado en una de las aldeas de «Economía de Francisco». Además, la joven ha ayudado al equipo de comunicación del proceso dando una mano a la gestión de contenidos del sitio web.
Entrevista a Melissa Mejía Flórez
– La economía de Francisco propone construir un modelo económico diferente al actual «que incluya y no excluya», ¿cómo se puede lograr esto, teniendo en cuenta el actual contexto de crisis global en medio de una pandemia?
Estamos expuestos a narrativas externas o internas que enfatizan en que la economía es altamente problemática y que es en gran medida responsable de las crisis sociales, sanitarias, ecológicas e incluso culturales actuales. Sin desconocer los grandes pasos que debemos dar para reformular la economía y dar voz a los excluidos por el sistema, hemos conocido agentes de cambio, emprendedores, estudiantes que desde ahora están dando vida a un mundo sostenible y floreciente para muchos.
Economía de Francisco: la fuerza del cambio está en los jóvenes
El proceso generativo, es decir, lo que ha nacido a partir de este llamado, ha sido impresionante. Aceptar la invitación del Papa Francisco nos ha permitido conocer a jóvenes de todo el mundo que, aunque quizás no compartimos la misma religión, creencias o estilos de vida, compartimos una visión de una economía inclusiva, justa y sostenible, con modelos de crecimiento, en armonía con el entorno, con la casa común.
La pandemia nos permitió reflexionar sobre la fragilidad del sistema y al mismo tiempo nos sorprendió con infinidad de buenas prácticas, de buenos directores, compañeros y colaboradores, de emprendedores que encuentran en su actividad productiva una forma de realización personal y de dar dignidad a otras comunidades. Por tanto, esta emergencia sanitaria nos ha permitido también construir cosas positivas como sociedad. Esta invitación a reformular la economía en torno a la vida nos permite ofrecer soluciones concretas ahora y en el futuro. Durante estos meses de trabajo en las aldeas hemos compartido espacios de diálogo, preguntas, reflexiones y propuestas a partir de temas claves de la economía de hoy y de mañana.
– ¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrentan los jóvenes como tú, para que sus voces sean escuchadas y para lograr grandes cambios estructurales en la sociedad?
Sin duda los jóvenes tenemos una gran responsabilidad de responder con entusiasmo a cada reto: mejorar nuestras competencias profesionales, actualizar nuestro conocimiento, adquirir o potenciar nuestras habilidades para establecer relaciones personales y profesionales, ser agentes de cambio, inspirar a otras generaciones, luchar por una causa que esté en nuestro corazón realizando voluntariado, por ejemplo.

Economía de Francisco: una alianza de jóvenes y adultos para cambiar el paradigma
Todo ello buscando un equilibrio con la vida personal, las relaciones de pareja, el descanso o el ocio. Porque nuestra respuesta frente a la humanidad debe estar «a la medida», a la medida de nuestras aspiraciones, de nuestras capacidades, de nuestra relación con el entorno. Es así como nuestro mayor desafío no es que se nos dé una voz, ya nos la están dando y tampoco hacer grandes cambios; porque ya los estamos haciendo, ya los estamos generando.
Nuestro mayor desafío es poder sentir que lo que hacemos nos permite sentir que ese es nuestro lugar en el mundo, que podemos ser competentes y sensibles y que nuestra juventud es sinónimo también de disminuir la velocidad, de caminar al compás de los latidos del corazón y no a mil revoluciones. De esta manera podremos pensar con mayor claridad si lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien, motivados, con pasión, con energía, cumpliendo nuestras expectativas y no las de otras personas que son externas a nosotros. Yo elegí participar de la aldea de trabajo y cuidado del proyecto de Economía de Francisco; justo por eso, porque quiero poner mi grano de arena en la construcción de un tejido humano empresarial que le dé valor a estas cosas.
La juventud y los desafíos para el cambio
– Finalmente Melissa, ¿cuéntanos qué ha significado para ti, personalmente, la experiencia de formar parte del proyecto Economía de Francisco?
Me siento muy emocionada de acompañar este proceso desde un papel activo como participante y como profesional. Para mí ha sido un tiempo de gran crecimiento profesional y espiritual muy especial. Agradezco la calidad humana y la ética de todas las personas con las que he trabajado. Todo el proceso ha superado «estratosféricamente» mis expectativas.

Un futuro más justo en manos de los jóvenes

Michael Czerny: «Un futuro más justo está en manos de los jóvenes, ¿están ustedes a la altura del desafío?»
El cardenal Czerny durante la conferencia en línea del Centro Jesuita Católico de la Universidad de Sophia en Tokio, hoy, 27 de noviembre
«Idealmente, la gente no debería ser forzada a migrar: todos tienen derecho a esperar una vida digna y un desarrollo integral en sus propias tierras»
«Esto requiere una enorme inversión en el desarrollo sostenible e integral y en la lucha contra la degradación del medio ambiente y el cambio climático»
«Hasta que esto ocurra, estamos obligados a respetar el derecho de todos los individuos a encontrar un lugar que satisfaga sus necesidades básicas y las de sus familias, y donde puedan encontrar la realización personal»
27.11.2020 | Vatican News
(Vatican News).- El Cardenal Michael Czerny SJ, Subsecretario de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, participó este 27 de noviembre en la conferencia en línea del Centro Jesuita Católico de la Universidad de Sophia en Tokio realizada en colaboración con la Pastoral Juvenil Internacional de San Ignacio (SIIYM) y el Centro Social Jesuita.
El evento tiene lugar un año después de la visita del Papa Francisco al Japón, para conmemorar el acontecimiento. El purpurado reflexionó sobre el tema «En tiempos de Covid-19, Migrantes y Refugiados y las respuestas de las nuevas generaciones». Para hablar sobre los desafíos que afrontan los migrantes y refugiados durante la pandemia, y la respuesta de las nuevas generaciones, el purpurado se refirió a los discursos del Papa Francisco pronunciados durante la pandemia y a la Encíclica Fratelli tutti.
Ante todo, invitó a pensar en cómo la crisis de COVID afecta a los migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de la trata de personas: para ellos, de hecho, incluso los tiempos “normales” no son normales, dijo. Migrantes y refugiados, “están acostumbrados a soportar meses y años” de incertidumbre, ansiedad aguda, nutrición y alojamiento precarios, mala salud, limbo legal, desempleo o riesgo de explotación y abuso si encuentran un trabajo remunerado. Por ello “es necesario encontrar una cura tanto para el ‘pequeño pero terrible virus’ de COVID-19, como para el ‘virus más grande’ de la injusticia social, la desigualdad de oportunidades, la marginación y la falta de protección para los más débiles”.
El Sumo Pontífice, señaló Czerny, “durante nueve Audiencias Generales de los miércoles en agosto y septiembre”, aplicó los principios de la enseñanza social católica a los actuales desafíos inducidos por la pandemia, enumerando principios principales para nosotros: la dignidad de la persona, el bien común, la opción preferencial por los pobres, el destino universal de los bienes, los principios de solidaridad, de subsidiariedad y de cuidado de nuestro hogar común. Y con la encíclicaFratelli tutti, el Papa pidió una apertura fraternal que nos permita reconocer, apreciar y amar a cada persona, sin importar la proximidad física, sin importar dónde haya nacido o viva. Algo que “tiene claras implicaciones para las poblaciones vulnerables de interés que se mencionan en el título de esta charla – dijo Czerny: migrantes, refugiados, personas desplazadas, víctimas de la trata de personas”.
Idealmente, – continuó – la gente no debería ser forzada a migrar en primer lugar. Tienen derecho a esperar una vida digna y un desarrollo integral en sus propias tierras. Esto requiere una enorme inversión en el desarrollo sostenible e integral y en la lucha contra la degradación del medio ambiente y el cambio climático. En este sentido, “la comunidad internacional se queda muy corta” pues “queda mucho trabajo por hacer”: la pobreza y el hambre siguen proliferando; el hambre es un escándalo particular y, como dice el Papa, la política mundial tiene que hacer de la eliminación efectiva del hambre uno de sus objetivos principales e imperativos.
Al mismo tiempo, nuestra casa común está gritando por el dolor que infligimos al medio ambiente, tanto natural como social: los migrantes, de hecho, “suelen huir de la guerra, la persecución y las catástrofes naturales, a menudo relacionadas con los desastres ambientales y sociales”. Por otra parte, los regímenes nacionalistas y populistas tratan de mantener a los migrantes fuera, refugiándose detrás de muros defensivos.
Al tiempo que los países más pobres no reciben ayuda suficiente para invertir en el desarrollo sostenible e integral de su propio pueblo, somos testigos, con demasiada frecuencia, “de una mentalidad xenófoba en la que los migrantes no se consideran con derecho como los demás a participar en la vida de la sociedad, y se olvida que poseen la misma dignidad intrínseca que cualquier persona”. Y, lo más vergonzoso de todo es que “los traficantes de seres humanos, a menudo vinculados a las drogas y las armas, se aprovechan de los migrantes, creando violencia, tráfico, abusos psicológicos y físicos y sufrimientos indecibles”.

Si por una parte existe “el derecho a no emigrar, es decir, a permanecer en la patria», esto implica «la responsabilidad de ayudar a desarrollar las patrias más pobres”, subrayó también el purpurado: “hasta que esto ocurra, estamos obligados a respetar el derecho de todos los individuos a encontrar un lugar que satisfaga sus necesidades básicas y las de sus familias, y donde puedan encontrar la realización personal”. Por ello “la respuesta moral apropiada a los migrantes y refugiados puede resumirse en cuatro verbos activos”: acoger, proteger, promover e integrar.
El cardenal Czerny señaló, por otra parte, la importancia laplanificación y la cooperación “a largo plazo”, tanto para ayudar a los migrantes en su intento de integrarse como para promover el desarrollo sostenible de sus países de origen, y también el enriquecimiento mutuo que nace del encuentro entre diferentes culturas, al que el Pontífice se ha referido con ejemplos concretos, como aquel cultural que ha supuesto la migración de los latinos a los Estados Unidos y la migración de los italianos a su patria, la Argentina. Algo que se relaciona, dijo, con “la importancia de la apertura a los demás a través de la gratuidad”, que el Papa Francisco define como la capacidad de hacer algunas cosas simplemente porque son buenas en sí mismas, sin preocuparse por el beneficio o la recompensa personal. Cuando falta la gratuidad, – observó- los inmigrantes son vistos como «usurpadores que no tienen nada que ofrecer».
En relación al papel de las nuevas generaciones, el purpurado indicó que Fratelli tutti también habla del papel de los jóvenes en la creación de una cultura de fraternidad, solidaridad y gratuidad. En primer lugar, los jóvenes deben apreciar el arraigo y la historia, pero una forma de privar a los jóvenes de esta conexión con sus raíces – advirtió – es desechando a los ancianos. Es por ello que el Santo Padre pide cuidar las necesidades de cada hombre y mujer, joven y viejo, con el mismo espíritu fraternal de cuidado y cercanía que marcó al Buen Samaritano. Para lograrlo, Fratelli tutti pide el diálogo social para una nueva cultura, y este, debe abarcar “el diálogo entre generaciones”.
Como señala la encíclica, «un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación». De ahí que los jóvenes también están llamados a abrirse a los migrantes y refugiados: el mismo Papa Francisco les insta no hacer el juego a quienes los pondrían en contra de otros jóvenes, recién llegados a sus países, y que los animarían a ver a estos últimos como una amenaza, y no poseedores de la misma dignidad inalienable que cualquier otro ser humano.
Concluyendo, el subsecretario de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral señaló a Fratelli tutti como “la hoja de ruta moral” para salir más fuertes, menos temerosos y más humanos de la pandemia: “está en manos de los jóvenes forjar este futuro, incluso tendiendo una mano acogedora a los migrantes, los refugiados y todas las personas vulnerables y marginadas”. “¿Están ustedes a la altura del desafío?”, finalizó.

La soledad de los jóvenes


José M. Castillo
La Pontificia Universidad Comillas acaba de publicar un estudio interesante sobre un fenómeno nuevo, que se hace cada día más patente y también más preocupante. Se trata del hecho creciente de la soledad humana. De la misma manera que, de día en día, se acrecienta el número de personas contagiadas por el virus de la pandemia, en una proporción semejante aumenta también el número de personas que se sienten solas, abandonadas, aisladas en la vida.
Este es el hecho global. Pero los estudios realizados por la cátedra J. M. Martín Patino, de la mencionada Universidad Comillas (Madrid), nos informa y nos hace caer en la cuenta de una variante del fenómeno global indicado. Tal variante consiste en que uno de los grupos humanos en el que más se advierte la experiencia de la soledad es el de los jóvenes. El porcentaje de personas jóvenes (menores de 35 años), que experimentan la mencionada soledad, aumenta de forma preocupante.
Y conste – es mi impresión – que, a medida que se desciende en la edad, se intensifica y se acrecienta el aislamiento. Lo cual es un hecho tan patente, que se advierte en cualquier familia o cualquier casa donde abundan los niños que se aproximan o han llegado a la pubertad.
Esta última observación, que acabo de hacer, si es que efectivamente indica lo que realmente está ocurriendo, viene a ser un indicador que puntualiza o incluso quizá modifica, en algún aspecto fundamental, lo que realmente estamos viviendo, en uno de sus componentes más determinantes.
Por supuesto, es indudable que las condiciones, en que nos ha puesto la pandemia, nos aíslan y dificultan la comunicación en nuestra normal convivencia. Esto es algo tan patente, que no necesita andar buscando ocultos argumentos para demostrarlo.
Más chocante es que la experiencia de soledad se acentúe en los jóvenes. ¿Tiene este hecho alguna explicación que se relacione o tenga que ver con la pandemia? Lo más obvio, que a cualquiera se le ocurre, es que si no conocemos todavía a fondo y plenamente la naturaleza y los efectos del virus, sería atrevido ponerse a dar explicaciones sobre la relación que puede tener este virus con las variantes que puede tener en la psicología de los pacientes.
Por eso (y no siendo especialista en estas cuestiones), me atrevo a proponer un hecho que podría tener sus consecuencias en todo este asunto. Cualquiera que entre en un local o espacio, en el que hay gente esperando (un autobús, una sala de espera…), lo más probable es que, en lugar de gente que habla y se comunica, lo que más abunda es gente aislada y concentrada, callada y mirando fijamente la pantalla de su teléfono móvil. Una pantalla, que nos informa o nos entretiene, nos aísla. Y además, insisto: cuanto más jóvenes, más absortos en lo que cada cual está mirando.
Que esto suceda, es comprensible. La tecnología, la publicidad, la fuerza de la economía traducida en propaganda y tantos otros intereses, bien manejados por la técnica, pueden con nosotros. Y el atractivo que ejercen sobre los más jóvenes es irresistible. Estamos hartos de verlo y de vivirlo.
Pues bien, estando así las cosas, ¿no tendríamos que ver con toda naturalidad el creciente aumento del aislamiento de las personas, sobre todo y tanto más entre los más jóvenes?
Sin embargo, si todo esto se analiza detenidamente, pronto nos damos cuenta de que estamos ante un problema mucho más serio de lo que seguramente imaginamos. ¿A qué me refiero? Por los estudios que se han hecho en Paleontología, se sabe que el tamaño del cuerpo no varió desde el Homo ergaster hasta el Homo heidelbergensis, mientras que el tamaño del cerebro sí que experimentó un fuerte ascenso, pasando de un promedio de alrededor de 800 cm, en el Homo ergaster, hasta otro de algo más de 1.200 cm, en los ejemplares de la Sima de los Huesos. Como se ha dicho exactamente, se produjo un proceso de encefalización (prof. Ignacio Martínez Mendizábal). Fue un proceso de cientos de miles de años. Pero se produjo esta asombrosa transformación. En la que fue determinante el origen del lenguaje.
¿Qué significa esto y qué representó? Parece claro que se produjo un incremento: de la “inteligencia tecnológica”, se pasó a la “inteligencia social”: el hombre que hacía hachas y martillos rudimentarios pasó a ser el hombre que hablaba y era capaz de expresar sus sentimientos mediante ritos y símbolos.
La consecuencia (del cambio indicado) fue asombrosa. Como explica el citado profesor Martínez Mendizábal, en la muestra de la Sima de los Huesos (en Atapuerca) hay pruebas de que aquellas personas, con sus grandes cerebros, cuidaban de las personas discapacitadas y se comunicaban mediante el lenguaje hablado. Así nació, creció y se fue perfeccionando la relación personal entre los miembros del grupo. Y llegaron a los orígenes de las relaciones, la comunicación y la gestión de los problemas sociales.
Efectivamente, la creciente soledad de los jóvenes actuales es un hecho, que indica el crecimiento de la “inteligencia tecnológica”. Un hecho que nos debe enorgullecer y que es fuente de esperanza para un futuro mejor. Pero, si la “inteligencia social” no crece y se perfecciona debidamente, terminaremos viviendo en un mundo en el que la técnica y sus máquinas increíbles dominarán y mandarán en nuestros sentimientos y anhelos más íntimos. Si es que el mundo soporta un planeta tan tecnificado, pero a costa de destrozar nuestra convivencia y nuestra humanidad.