La Santa Sede al servicio de la paz en Ucrania

Czerny y Krajewski, en marcha: así será la ‘misión Ucrania’ de los enviados del Papa

Corredores humanitarios en Ucrania
Corredores humanitarios en Ucrania

Krajewski llegará a la frontera entre Polonia y Ucrania el lunes (7 de marzo), y Czerny llegará a Hungría el martes (8 de marzo) para visitar algunos centros de acogida para los migrantes procedentes de Ucrania. Ambos se dirigen a Ucrania y dependiendo de la situación llegarán al país en los próximos días

Czerny planteará su preocupación  por que se permita a los residentes africanos y asiáticos en Ucrania, que también sufren miedo y  desplazamiento, buscar refugio sin discriminación

| Sala Stampa de la Santa Sede

La Santa Sede se ha puesto al servicio de la instauración de la paz en Ucrania. En un gesto  extraordinario, el Papa Francisco anunció en el Ángelus de la Plaza de San Pedro, el domingo 6 de marzo,  que ha enviado a dos cardenales como expresión de la solidaridad de la Iglesia con el sufriente pueblo  ucraniano: el Cardenal Konrad Krajewski, Limosnero Apostólico, y el Cardenal Michael Czerny, Prefecto  ad interim del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.  

El Cardenal Krajewski llegará a la frontera entre Polonia y Ucrania el lunes (7 de marzo), y el  Cardenal Czerny llegará a Hungría el martes (8 de marzo) para visitar algunos centros de acogida para los  migrantes procedentes de Ucrania. Ambos se dirigen a Ucrania y dependiendo de la situación llegarán al  país en los próximos días. 

Cardenal Czerny
Cardenal Czerny

Los cardenales llevarán ayuda a los necesitados y serán “la presencia no solo del Papa, sino de todo  el pueblo cristiano que quiere acercarse y decir: «¡La guerra es una locura! ¡Deténganse, por favor! ¡Miren  qué crueldad!’. En Ucrania corren ríos de sangre y de lágrimas. No se trata solo de una operación militar,  sino de guerra, que siembra muerte, destrucción y miseria”.  

El Papa Francisco declaró: “El número de víctimas aumenta, al igual que las personas que huyen,  especialmente las madres y los niños. En ese país atormentado crece dramáticamente a cada hora la  necesidad de ayuda humanitaria. Hago un llamamiento apremiante para que se aseguren realmente los  corredores humanitarios y se garantice y facilite el acceso de la ayuda a las zonas asediadas, con el fin de  proporcionar un alivio vital a nuestros hermanos y hermanas oprimidos por las bombas y el miedo.  Agradezco a todos los que acogen a los prófugos. Por encima de todo, imploro que cesen los ataques  armados, para que prevalezcan las negociaciones —y prevalezca el sentido común— y para que se vuelva  a respetar el derecho internacional”.  

Muertos en Ucrania
Muertos en Ucrania

Esta última acción del Papa Francisco pretende también dirigir la atención sobre las numerosas  situaciones similares en todo el mundo. Como dijo el Santo Padre el domingo anterior: “Con el corazón  desgarrado por todo lo que sucede en Ucrania —y no olvidemos la guerra en otros lugares del mundo, como  Yemen, Siria, Etiopía…—, repito: ¡que callen las armas! Dios está con los operadores de paz, no con quien  emplea la violencia.” (Ángelus, 27.02). 

El Cardenal Czerny seguirá señalando la triste similitud entre los sufrimientos de los ucranianos y  los conflictos de larga duración que ya no atraen la atención del mundo. Además, planteará su preocupación  por que se permita a los residentes africanos y asiáticos en Ucrania, que también sufren miedo y  desplazamiento, buscar refugio sin discriminación. También hay informes preocupantes sobre el aumento  de las actividades de tráfico de personas y la introducción ilegal de inmigrantes en las fronteras y en los  países vecinos. Dado que la mayoría de las personas que huyen son creyentes, afirmará que debe ofrecerse  asistencia religiosa a todos, con sensibilidad a las diferencias ecuménicas e interconfesionales. Por último,  en los loables esfuerzos por ofrecer respuestas humanitarias y organizar corredores humanitarios, hay una  gran necesidad de coordinación, de buena organización y de estrategia compartida, para abarcar el  sufrimiento de la gente y proporcionar una ayuda eficaz