Crítica de José MªCastillo a algunos políticos ignorantes

¿Han leído Vds. algo, siquiera algo, de Fray Bartolomé de las Casas?» 

Queriendo dañar al Papa, los políticos criticadores dañan lo que ‘dicen’ que defienden 

Aznar, Casado y Ayuso

 «Las críticas que determinados dirigentes políticos le vienen haciendo al Papa Francisco, sobre todo a quienes más daño les están haciendo es a los propios políticos, a su credibilidad, su honestidad» 

«Nadie duda que España le dio un giro decisivo, para bien, a toda América. Pero, si defendemos lo que acabo de decir, ¿nos vamos a callar la cantidad de sufrimientos, esclavitudes, latrocinios y humillaciones que todo aquello llevó consigo durante siglos?» 

«¿Han leído Vds. algo, siquiera algo, de lo que Fray Bartolomé de las Casas tuvo el atrevimiento (y la libertad) de informar al Emperador Carlos V sobre las atrocidades que se cometieron… Todo esto está documentado» 

«¿Es que no ven que queriendo dañar al Papa, lo que más dañan es lo que Vds. mismos dicen que defienden?» 

POR  José María Castillo 

Las críticas que, desde hace algunos días, determinados dirigentes políticos le vienen haciendo al Papa Francisco, no sólo ni principalmente dañan la imagen pública del Papa, sino que sobre todo a quienes más daño les están haciendo es a los propios políticos, a su credibilidad, su honestidad y la causa que defienden los políticos criticadores de un hombre ejemplar como es el caso del Padre Jorge Mario Bergoglio. 

Nadie duda que España le dio un giro decisivo, para bien, a toda América. ¿Para qué vamos a repetir y ponderar lo que ya todos sabemos y lo sabemos de sobra? Pero, si defendemos lo que acabo de decir – y hay que defenderlo -, ¿nos vamos a callar la cantidad de sufrimientos, esclavitudes, latrocinios y humillaciones que todo aquello llevó consigo durante siglos? 

¿Han leído Vds. algo, siquiera algo, de lo que Fray Bartolomé de las Casas tuvo el atrevimiento (y la libertad) de informar al Emperador Carlos V sobre las atrocidades que se cometieron… ¿para qué? Para que los esclavos, que se llamaban “piezas de Indias” cuando eran metidos, pesados y embarcados, para que los que sobrevivían, trabajaran hasta la muerte. Todo esto está documentado. ¿No es mejor callárselo, en lugar de utilizarlo, ¿para qué? ¿para dañar al Papa? 

¿No se dan cuenta que lo que dañan es el Evangelio, que el Papa Francisco hace patente cuando acoge, ante todo, a niños, a enfermos, ancianos y a la gente más desamparada? ¿Es que no ven que queriendo dañar al Papa, lo que más dañan es lo que Vds. mismos dicen que defienden? 

¿Por qué el PP y VOX atacan al Papa?

EL P.P Y VOX ATACAN AL PAPA POR HABER PEDIDO PERDÓN A MÉXICO, «POR LOS PECADOS PERSONALES Y SOCIALES COMETIDOS EN EL PASADO QUE NO CONTRIBUYERON A LA EVANGELIZACIÓN»».  

Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares 

La Sra. Ayuso del P.P y Vox, apoyados después por Casado y Aznar, han criticado al Papa Francisco por haber pedido perdón por los «pecados personales y sociales cometidos en el pasado que no contribuyeron a  la evangelización». Parece que quieren negar lo evidente. 

El catedrático de la Universidad autónoma de Barcelona, Antonio Espino López, en su libro La conquista de América: Una revisión crítica (RBA Ediciones), propone una mirada sin prejuicio sobre la colonización hispana. Y lo cuenta así:  

Masacres, asesinatos, amputaciones de manos y pies, heridas curadas con aceite hirviendo, violaciones… semejantes crímenes parecen sacados de una mente perturbada. Sin embargo ésto era el día a día en las batallas que tuvieron lugar durante la conquista de América. Un periodo de nuestra historia que tiende a mitificarse obviando sus pasajes más oscuros. 

 En su obra, Espino se sirve de los testimonios dejados en las numerosas crónicas de Indias para describir con precisión las armas, tácticas, batallas y sangrientas prácticas que ‘héroes’ como Hernán Cortés llevaron a cabo. (El Confidencial: https://www.elconfidencial.com/cultura/2013-10-12/ejecuciones-mutilaciones-violaciones-asi-fue-la-conquista-de-america_40390/)                                              Otras fuentes  estiman que en el siglo XVI los españoles y los portugueses consiguieron, sin cámaras de gas ni bombas, hacer desaparecer entre 65 y 150  millones de indígenas en América latina. (Fuente: Telesur)                                                                                                          Pero ¿Cuáles han sido las palabras del Papa que tanto ha indignado a la derecha y ultraderecha española? Éstas son las palabras textuales dirigidas a los obispos mexicanos con motivo de los 200 años de la independencia de México  y que tanto les han indignado: 

«Para fortalecer las raíces es preciso hacer una relectura del pasado, teniendo en cuenta tanto las luces como las sombras que han forjado la historia del país. Esa mirada retrospectiva incluye necesariamente un proceso de purificación de la memoria, es decir, reconocer los errores cometidos en el pasado, que han sido muy dolorosos. Por eso, en diversas ocasiones, tantos mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización». (Septiembre de 2021) 

¿Han leído nuestros políticos estas palabras del Papa? Los obispos españoles piensan que no y por eso le aconsejan que las lean, porque no hay motivo para el escándalo.                                 Creo más bien que a ellos no les gusta este Papa. Les gustaban más los anteriores. Pero de ahí a atacarlo sin motivo, creo que no hay derecho.                                                                         Porque esos papas anteriores, que a ellos le gustaban más, pidieron perdón de modo mucho más explícito que lo ha hecho ahora Francisco, quien, por otra parte, ya había perdón en Bolivia más abiertamente en 2015 cuando afirmó:                                                                            “Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. 

Juan Pablo II en República Dominicana en 1992, mensaje a los indígenas del continente latinoamericano diría: 

¿Cómo podría olvidar en este V Centenario los enormes sufrimientos infligidos a los pobladores de este Continente durante la época de la conquista y la colonización? Hay que reconocer con toda verdad los abusos cometidos debido a la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas hermanos e hijos del mismo Padre Dios.  

Y Benedicto XVI   de vuelta de su viaje a Aparecida (Brasil) en 2007: 

“El recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano: no es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales”. 

Curiosamente no dijeron nada estos políticos cuando los papas anteriores pronunciaron estas palabras. Ahora, con Francisco, que ha sido muy moderado en sus expresiones, sí. 

La derecha y ultraderecha está desmadrada y se atreven  atacar hasta al Papa. Creo que los obispos deberían tomar con ellos algunas medidas, como denunciarlos públicamente, quitarles la careta de falsos cristianos y hacer ver ante todo el Mundo que serán políticos, pero no cristianos, cuando muchos de ellos presumen de serlos y les gusta aparecer en primer lugar en las manifestaciones religiosas,  porque ellos utilizan la religión para sus fines políticos.  

Y no se puede ser cristiano cuando se fomentan actitudes racistas y xenófobas o contra los derechos de homosexuales, entre otros, porque Jesús acogía a todos. 

Luces y sombras de la Conquista de América

» La conquista y colonización fue básicamente una invasión militar, una guerra de ocupación» 

«Es verdad que no se pueden juzgar con los criterios actuales hechos ocurridos hace siglos, sin embargo, tampoco se pueden negar los hechos inhumanos, por más que nos avergüencen» 

«Hubo misioneros que destruyeron las culturas indígenas, imponiendo la europea. Fray Diego de Landa ordenó quemar cuantos códices mayas encontró en Yucatán por considerarlos obra de satanás» 

«En el siglo XV había en América unos 65 millones de indígenas. El 95% de ellos murió en los 130 años posteriores a la llegada de Colón» 

«El Papa Francisco se ha convertido en el blanco por parte de la derecha más recalcitrante, debido a sus lúcidas críticas al neoliberalismo y a los poderes políticos y económicos» 

Por | Fernando Bermúdez López teólogo misionero 

La Sra. Díaz Ayuso del PP y el portavoz de VOX en el Congreso criticaron recientemente al Papa Francisco cuando éste pidió perdón por los errores de la Iglesia en la evangelización de América durante la conquista. A estas críticas se unieron también Aznar, Casado y García Egea, defendiendo que España tiene muchos motivos para estar orgullosa de su legado histórico y cultural. 

En su carta dirigida a México con motivo del bicentenario de su independencia de España, el Papa indicó que para «fortalecer las raíces del catolicismo es preciso hacer una relectura del pasado, teniendo en cuenta tanto las luces como las sombras que han forjado la historia del país». 

Es justo y necesario hacer una mirada crítica y sin prejuicios sobre la conquista-colonización. Es verdad que no se pueden juzgar con los criterios actuales hechos ocurridos hace siglos, sin embargo, tampoco se pueden negar los hechos inhumanos, por más que nos avergüencen. Analizando la conquista europea de América observamos luces y sombras, aciertos y errores. 

Ciertamente, hubo luces y aciertos, pero no por eso podemos ignorar las sombras y los errores. Hemos de ser serios y objetivos al analizar la historia, sin dejarse llevar por impulsos nacionalistas infantiles y torcidos intereses.  La conquista y colonización fue básicamente una invasión militar, una guerra de ocupación, por más que en todo ello estuviera presente la religión, salvo en honrosas excepciones, utilizada para asegurar la dominación y justificar el expolio. La cruz fue abriéndose paso junto a la espada del conquistador. Yo, como misionero en Centroamérica y México y profesor de Historia de la Iglesia en América en la universidad Landívar de Guatemala, hablo con conocimiento de causa y dispongo de multitud de documentos de aquella época. 

Algunos datos: en el siglo XV había en América unos 65 millones de indígenas. El 95% de ellos murió en los 130 años posteriores a la llegada de Colón. Para 1700 quedaban unos seis millones. Los colonizadores llevaron con violencia esclavos africanos para suplir la mano de obra que ellos mismos habían aniquilado por las enfermedades y los trabajos forzados. Ciertamente, hay una gran diferencia entre la conquista española y la anglosajona en el norte.  En América Latina todavía la población indígena está viva y en varios países son mayoría (Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia). En cambio, en Estados Unidos los exterminaron prácticamente. 

Hubo misioneros que destruyeron las culturas indígenas, imponiendo la europea. Fray Diego de Landa ordenó quemar cuantos códices mayas encontró en Yucatán por considerarlos obra de satanás.  Otros aprobaron la esclavitud de los indios e incluso la tortura y masacres de aquellos que se resistían a aceptar la dominación española y la fe cristiana. 

Sin embargo, otros misioneros denunciaron con fuerza el maltrato que los conquistadores y colonos daban a los indígenas y exigieron a la Corona que se promulgase las Nuevas Leyes de Indias, como así fue. Construyeron escuelas y hospitales y promovieron centros de desarrollo comunitario. En esta corriente destacan fray Antonio Montesinos, Fray Bartolomé de las Casas, Antonio Valdivieso obispo de Nicaragua, asesinado por un soldado español, Vasco de Quiroga, Juan del Valle y otros muchos más. 

 Es sorprendente la ignorancia, o tal vez la malicia, de estos políticos de la derecha y ultraderecha que no aceptan la realidad y critican al Papa porque reconoce, junto a las luces de aquella época, las sombras de la Iglesia durante la conquista, pidiendo perdón por ello a los indígenas. 

Francisco no es el primer Papa que lo hace. Se sitúa en la línea de sus predecesores.  Juan Pablo II en la República Dominicana en 1992, dijo: «No puedo olvidar en este V Centenario los enormes sufrimientos infligidos a los pobladores de este Continente durante la época de la conquista y la colonización”. Benedicto XVI dijo, asimismo, en 2007 en Aparecida (Brasil): “No podemos ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano. No es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales”. 

Pero el Papa Francisco se ha convertido en el blanco por parte de la derecha más recalcitrante, debido a sus lúcidas críticas al neoliberalismo y a los poderes políticos y económicos. Trata simplemente ser coherente con el evangelio y con los principios de la doctrina social de la Iglesia. 

La Sra. Díaz Ayuso se mostró «sorprendida» por las palabras del Papa, diciendo que hace más de 500 años España llevó “el catolicismo y por tanto la civilización y la libertad al continente americano”. ¿Acaso los indígenas no eran libres? ¿No fue la conquista el comienzo de la opresión y el robo de sus tierras por parte de los colonos?  No hablemos de las toneladas de oro y plata ni los productos agrícolas que traían los barcos españoles de América.   

¿En qué se basa, entonces, esta señora para decir que España llevó “la civilización y la libertad al continente americano o que «el indigenismo es el nuevo comunismo»? Hoy los indígenas tratan de recuperar su cultura y espiritualidad milenaria, profundamente humana, comunitaria y respetuosa con la madre tierra. Es un mensaje para nuestro mundo neoliberal que está destruyendo la armonía social y medioambiental. 

Los pueblos indígenas nos enseñan a pasar de un enfoque antropocéntrico a otro más sociobiocéntrico que reconozca la indivisibilidad de todas las formas de vida y a tomar conciencia de que todo lo que existe se encuentra interrelacionado y unido.  Es lo que señala Francisco en la Laudato SI: “Estamos incluidos en la Naturaleza,  somos parte de ella y estamos interpenetrados”. 

Carta de González-Faus a Ayuso

Carta de Faus a Ayuso: «Pedir perdón bien es como zurcirse bien un roto» 

Isabel Ayuso

¿Leyenda negra? Lo de leyenda no es cierto. Lo de negra resulta explicable porque es como si pretendiera “blanquear” la conquista de América del Norte por los pueblos sajones, donde también hay mucho por lo que pedir perdón. 

Carlos I, acosado por escrúpulos morales, prohibió la institución llamada “encomienda”; pero esa prohibición no se cumplió en absoluto. 

Los encomenderos “han tenido mucho cuidado y diligencia de hacerles (a los indios) sacar oro y labrar otras haciendas trabajando todo el día…, teniéndolos en mucho menos que bestias suelen ser tenidas: porque aquellas suelen ser curadas, mas ellos no”. 

«Más que de una leyenda negra, quizá tendríamos que hablar de una “leyenda blanca” que tejió el franquismo para que nos la explicaran en los colegios» 

Por | José I. González Faus teólogo 

Es curioso: cuando leí sus críticas a Francisco por el perdón pedido a los indios latinoamericanos, me quedé yo tan sorprendido como dice haberse quedado usted al oír las palabras del obispo de Roma. Prescindamos ahora de que Francisco solo pidió perdón por los pecados de la Iglesia. Pero déjeme sorprenderme por su afirmación de que los españoles llevaron a América la civilización y la libertad… 

Primero pensé que no es bueno para un personaje político como usted, aparecer como ignorante; pero enseguida comprendí que a usted le habrían enseñado en el colegio lo mismo que a mí: la conquista de América fue ¡una maravilla calumniada por la leyenda negra! Vamos a ver pues. 

Lo de leyenda no es cierto; es simplemente historia. Lo de negra resulta explicable porque es como si pretendiera “blanquear” la conquista de América del Norte por los pueblos sajones, donde también hay mucho por lo que pedir perdón. De hecho, hubo bastante mestizaje en el sur y nada en el norte. Y en el sur se han conservado muchas lenguas indígenas, casi desaparecidas en el norte: hace pocos años un compañero mexicano aún me enseñaba, entre orgulloso y contento, una traducción de la Biblia al náhuatl. 

También parece cierto que el emperador Carlos I, acosado por escrúpulos morales, prohibió la institución llamada “encomienda”; pero esa prohibición no se cumplió en absoluto: ¡demasiado lejos estaba la autoridad para que pudiera controlar esas cosas! 

Pero reconocer lo positivo no implica desconocer todo lo negativo, que fue mucho. Podrá usted comprender fácilmente que la gente que se embarcaba a la América recién descubierta no iba para “civilizar y evangelizar”, sino para hacer fortuna. Varios hermanos de Teresa de Ávila fueron a América y alguno debió hacer bastante dinero pues la ayudó mucho en la construcción de un carmelo. Es también probable que algún famoso como Hernán Cortés fuera más noble y respetable que otros conquistadores y sus subordinados. Pero ya sabemos que una golondrina no hace verano. 

Y tenemos además multitud de testimonios estremecedores. Yo le recomendaría el libro de Gustavo GutiérrezEn busca de los pobres de Jesucristo. Pero como no creo que tenga tiempo para leerlo (es larguito), le puedo poner algunos ejemplos rápidos para concluir. 

Si va usted a República Dominicana podrá ver casi nada más aterrizar, un mural con el famoso sermón del dominico Montesinos (un domingo de diciembre del 1511) dirigido a la población española de la isla: “Todos estáis en pecado mortal por la crueldad con que tratáis a estas gentes. ¿Es que no son hombres? ¿Es que no lo veis? ¿Cómo podéis estar en la profundidad de sueño tan letárgico dormidos?”… Y lo peor no fue el sermón, sino el resultado que tuvo: aquella comunidad de dominicos acabó disuelta y regresando a España. 

Del indio peruano Guamán Poma, ferviente cristiano, se conserva una carta a Felipe III denunciando la situación de despojo y violencia en que vivían sus hermanos. Allí explica que los encomenderos “han tenido mucho cuidado y diligencia de hacerles (a los indios) sacar oro y labrar otras haciendas trabajando todo el día…, teniéndolos en mucho menos que bestias suelen ser tenidas: porque aquellas suelen ser curadas, mas ellos no”. 

Hacia 1550, Domingo de santo Tomás, obispo de La Plata, escribe: “Hará cuatro años que, para acabarse de perder esta tierra, se descubrió una boca del infierno por la cual entra cada año gran cantidad de gente, que la codicia de los españoles sacrifica asu dios: y es una mina de plata que se llama Potosí”. 

Se conservan cartas al rey de España de otros obispos, con explicaciones como éstas de Tomás de Toro obispo de Cartagena de indias: “Por donde quiera que van [los españoles] ensangrientan sus manos matando indios, porque no les dicen dónde hallarán oro: que éste es su apellido y no el de Dios”. O como esta otra del obispo de Popayán en 1567: “Es tanta la miseria de estos naturales que… no tienen posibilidad para dar una tortilla de maíz… La doctrina que les enseñan es con la boca el Padrenuestro y, con sus obras, fornicar y adulterar y tomarles sus hijas y aun mujeres”. 

Pero al rey le llegaban también otras cartas, como una de 1541, contra un colegio abierto en Tlatelolco por Juan de Zumárraga, donde se decía textualmente de los indios: “la doctrina es bueno que la sepan; pero el leer y escribir es muy dañoso como el diablo”. No extrañara pues que alguno de estos denunciadores acabara mártir como Antonio de Valdivieso en Nicaragua (donde por lo visto, los somozas y los ortegas no son cosa solo de hoy). 

Como podrá usted ver, todas esas denuncias son significativas y serias: y más que de una leyenda negra, quizá tendríamos que hablar de una “leyenda blanca” que tejió el franquismo para que nos la explicaran en los colegios. De niño también me enseñaron a cantar: “voy por rutas imperiales caminando hacia Dios”. Luego aprendí que por rutas imperiales solo se camina hacia Moloch y que a Dios solo se va por rutas de sobriedad y solidaridad. 

Mire cómo debían estar de mal las cosas que el gran Bartolomé de Las Casas cometió el inmenso error de decir que trajeran negros de África como única forma de aliviar la esclavitud de los indígenas. Un disparate tan increíble solo puede decirse desde la desesperación. 

Así que, mi querida señora Isabel, hay motivos suficientes para que el papa pida perdón. Otra cosa es si es el único que debe pedirlo. Y dejando ahora a las iglesias de origen sajón, le explico que hace poco escribí una de estas “cartas” mías al presidente de México explicándole que, luego de la independencia, los responsables de la opresión de los indios ya no fueron los españoles sino los criollos (descendientes de hispanos pero nativos latinoamericanos). 

Y que así como la revolución francesa, con sus bellas palabras, fue solo una revolución de la burguesía para librarse del rey, pero seguir oprimiendo a la naciente clase obrera, la independencia de los países latinoamericanos fue solo para liberarse del rey de España, pero seguir oprimiendo a los indios. Por eso no estaría nada mal, si el señor López Obrador y algún otro presidente hicieran otra petición de perdón por cómo trataron a los indígenas su tatarabuelos criollos (quizá también con excepciones admirables e impotentes como la de Simón Bolívar). 

Pero temo que esto no se hará. Lástima: porque pedir perdón bien es como zurcirse bien un roto.