La elección de secretario y portavoz de la CEE

¿Y si por fin fuera la hora de los laicos en España?

¿Y si por fin fuera la  hora de los laicos en España?
¿Y si por fin fuera la hora de los laicos en España?

Esta semana asistimos a una de las elecciones más relevantes para la vida de la Casa de la Iglesia: la elección del secretario general (y portavoz) de la Conferencia Episcopal. Oficiosamente, la ‘voz’ de la Iglesia española, aun cuando dicha voz cada vez resulta más ‘sorda’, más irrelevante, más vacía

Y es que los obispos no saben y, lo que es peor, no quieren comunicar. Los medios les dan pavor, especialmente los que no controlan, pero también los que pasan por sus manos (no son de recibo algunos programas estrella de la emisora episcopal, por ejemplo). Pero tampoco quieren soltar el control de la información que se envía, no solo a la sociedad, sino también al Pueblo Santo de Dios

¿Por qué no confiar, en esta ocasión, y para que sirva de precedente, en profesionales laicos, especialistas en comunicación y dirección de empresas? ¿Por qué la Secretaría General y la Portavocía tienen que estar en manos de obispos o, como mucho, de eclesiásticos llamados a serlo?

22.11.2022

Se nos llena la boca de decirlo, y los oídos de escucharlo. «Es la hora de los laicos«. Pero, en la práctica, la Iglesia española es una de las más clericalizadas de Europa y, casi nos atrevemos a decir, del mundo. Incluso, los laicos (y laicas) en puestos de responsabilidad adolecen, en su mayoría, de ese clericalismo que tanto denuncia el no siempre bien querido (en nuestro país) Francisco

En estas estamos, cuando esta semana asistimos a una de las elecciones más relevantes para la vida de la Casa de la Iglesia: la elección del secretario general (y portavoz) de la Conferencia Episcopal. Oficiosamente, la ‘voz’ de la Iglesia española, aun cuando dicha voz cada vez resulta más ‘sorda’, más irrelevante, más vacía.

Se lo han ganado a pulso (los obispos, no el conjunto de la Iglesia): durante años, se han dedicado a auspiciar debates que nadie deseaba, a sacar a la calle a sus adeptos más radicales para protestar contra el matrimonio igualitario o Educación para la Ciudadanía (sólo el actual presidente, Juan José Omella, acudió durante aquellos años a una manifestación contra la pobreza). La imagen de una veintena de mitrados en la calle, junto a HazteOir o los que hoy conforman el principal partido de la ultraderecha española, Vox, tardará en evaporarse de una sociedad que contempló cómo la Conferencia Episcopal se convertía en el principal opositor del Gobierno entonces liderado por José Luis Rodríguez Zapatero.

Asistentes a la misa de Colón
Asistentes a la misa de Colón

Las misas en Colón y la plaza de Lima no hicieron sino confirmar una deriva que, hoy, continúa con sonoros escándalos muy mal resueltos mediáticamente, desde el drama de la pederastia a la exhumación de Franco, pasando por los silencios (calculados, muy mal calculados) a la hora de informar a la opinión pública (como muestra, dos botones recientes: el último plan pastoral de la CEE -el documento más importante, que marca la política de la Casa de la Iglesia en los próximos cuatro años- se colgó en la web un día de finales de julio, y no se informó del mismo hasta que, un día después, RD lo desveló; igual ocurrió con la web de ‘transparencia’ ante los abusos, que sólo se publicitó cuando, de nuevo, esta web le dio luz).

Y es que los obispos no saben y, lo que es peor, no quieren comunicar. Los medios les dan pavor, especialmente los que no controlan, pero también los que pasan por sus manos (no son de recibo algunos programas estrella de la emisora episcopal, por ejemplo). Pero tampoco quieren soltar el control de la información que se envía, no solo a la sociedad, sino también al Pueblo Santo de Dios.

La Asamblea Plenaria es el órgano que elige al secretario general de los obispos
La Asamblea Plenaria es el órgano que elige al secretario general de los obispos

Esta es una ocasión que, nos tememos, volverá a desperdiciarse. Esta semana, los obispos eligen secretario general y portavoz de la CEE. No es la voz de la Iglesia, pero para la opinión pública, seguramente, no habrá otra. ¿Por qué no confiar, en esta ocasión, y para que sirva de precedente, en profesionales laicos, especialistas en comunicación y dirección de empresas? ¿Por qué la Secretaría General y la Portavocía tienen que estar en manos de obispos o, como mucho, de eclesiásticos llamados a serlo? Siempre ha sido así, y no es precisamente el Episcopado español un especialista en renovaciones, pero la situación clama al cielo.

En un momento en que la sinodalidad se tiene que implantar, como razón de ser, en el trabajo cotidiano de la Iglesia, desperdiciar la oportunidad de que un laico (o mejor, una mujer), pueda ser responsable de la organización interna de los obispos españoles es un paso más en el camino hacia la absoluta irrelevancia. Sabemos que, a buen seguro, nuestro clamor caerá en saco roto, pero no por ello debemos de dejar de hacernos eco de lo que muchos hombres y mujeres de Iglesia, en público y en privado, constatan: ha llegado el tiempo de que la mayoría católica tome el mando, y la palabra, y participe, realmente, en la toma de decisiones en la Iglesia de nuestro país.

Congreso de Laicos de Valencia
Congreso de Laicos de Valencia

La Secretaria General y la Portavocía son solo el primer paso. Y, ni en eso, la Iglesia española sería pionera. Francia, Suiza, Bélgica, Alemania…. cada vez son más los episcopados que dan un paso para la normalidad, para entender que, sin los laicos, sin las mujeres, sin la vida religiosa, los obispos no serían más que unos señores oscuros sin ejército al que ordenar ir a la guerra.

Sean valientes, señores obispos, y ya que son ustedes los únicos que pueden hacerlo (¿cuándo habrá un organismo realmente representativo de la Iglesia española, y no únicamente de la casta jerárquica clerical?), opten por profesionales para gestionar, y comunicar, lo que hace, y vive, una Iglesia que no debe conformarse con encerrarse en los cuarteles de invierno de las ‘verdades inmutables’ de Juan Pablo II, y que todavía tiene, con el Evangelio de la mano, una función indispensable que construir en una sociedad que, lamentablemente, cada vez espera menos de los obispos. Se lo han ganado a pulso. ¿Están a tiempo de cambiar?

arse con encerrarse en los cuarteles de invierno de las ‘verdades inmutables’ de Juan Pablo II, y que todavía tiene, con el Evangelio de la mano, una función indispensable que construir en una sociedad que, lamentablemente, cada vez espera menos de los obispos. Se lo han ganado a pulso. ¿Están a tiempo de cambiar?

Ni Jesús ni los ‘Doce’ fueron sacerdotes 

Cada vez con mayor frecuencia vemos asumir el papel de guías o líderes parroquiales a seglares/laicos que, por no estar ‘ordenados’, no pueden celebrar la Eucaristía con sus feligreses, como sería su obligación.

Esto no planteaba problema alguno en la Iglesia primitiva, donde la celebración de la Eucaristía dependía sólo de la comunidad.

Los encargados de presidir la eucaristía, de acuerdo con la comunidad, no eran ‘sacerdotes ordenados’, sino feligreses absolutamente normales. En la actualidad los llamaríamos seglares, es decir, hombres e incluso mujeres, por lo común casados, aunque también los había solteros. Lo importante era su nombramiento por la comunidad.

Ni él mismo era sacerdote ni lo fue ninguno de los ‘Doce’, como tampoco Pablo. De igual manera es imposible atribuir a Jesús la creación del orden episcopal. Nada permite sostener que los Apóstoles, para garantizar la permanencia de su función, constituyeron a sus sucesores en obispos. El oficio de obispo es, como todos los demás oficios en la Iglesia, creación de esta última, con el desarrollo histórico que conocemos. Y así la Iglesia ha podido en todo tiempo y sigue pudiendo disponer libremente de ambas funciones, episcopal y sacerdotal, manteniéndolas, modificándolas o suprimiéndolas.

La crisis de la Iglesia perdurará mientras ésta no decida darse una nueva constitución que acabe de una vez para siempre con los dos estamentos actuales: sacerdotes y seglares, ordenados y no ordenados. Habrá de limitarse a un único “oficio”, el de guiar a la comunidad y celebrar con ella la eucaristía, función que podrán desempeñar hombre o mujeres, casados o solteros. Quedarían así resueltos de un plumazo el problema de la ordenación de las mujeres y la cuestión del celibato.

Esto se aplica sin duda alguna a la Iglesia ‘sacerdotal’ o clerical. Interrogando a los testigos de los tiempos bíblicos y del cristianismo primitivo, llegamos a la conclusión clara y convincente de que episcopado y sacerdocio se desarrollaron en la Iglesia al margen de la Escritura y fueron más adelante justificados como parte del dogma.

Todo parece hoy indicar que ha llegado la hora, para la Iglesia, de regresar a su ser propio y original.

Conclusión

1. En la Iglesia católica hay dos estamentos, clero y laicado, con distintos privilegios, derechos y deberes. Esta estructura eclesial no corresponde a lo que Jesús hizo y enseñó. Sus efectos, por tanto, no han sido beneficiosos para la Iglesia en el transcurso de la historia.

2. El Concilio Vaticano II intentó, sí, salvar el foso existente entre clérigos y laicos, mas no logró suprimirlo. También en los documentos conciliares, los seglares aparecen como asistentes de la jerarquía, sin ninguna posibilidad de reivindicar sus derechos con eficacia.

3Jesús rechazó el sacerdocio judío y los sacrificios cruentos de su época. Rompió las relaciones con el Templo y su culto celebrado por sacerdotes. Anunció la ruina del Templo de Jerusalén y dio a entender que en su lugar no imaginaba ningún otro templo. Por eso fueron los sacerdotes judíos quienes le llevaron a la cruz.

4. Ni una sola palabra de Jesús permite deducir que deseara ver entre sus seguidores un nuevo sacerdocio y un nuevo culto con carácter de sacrificio. Él mismo no era sacerdote, como no lo fue ninguno de los doce apóstoles, ni Pablo. Tampoco en los restantes escritos neotestamentarios se percibe huella alguna de un nuevo sacerdocio.

5Jesús no quiso que hubiera entre sus discípulos distintas clases o estados. ‘Todos sois hermanos‘, declara (Mt 23:8). Por ello los primeros cristianos se daban unos a otros el nombre de «hermanos» y «hermanas», teniéndose por tales.

6. En contradicción con esa consigna de Jesús, se constituyó a partir del siglo III una «jerarquía» o «autoridad sagrada», de la cual los fieles quedaron divididos en dos estamentos: clero y laicado, ‘ordenados‘ y ‘pueblo’. La jerarquía reivindicó para sí la dirección de las comunidades y, sobre todo, la liturgia. Acrecentó más y más sus poderes hasta que el papel de los seglares quedó reducido al de meros servidores obligados a obedecer.

7. La extensión de la Iglesia por el mundo exigió cargos oficiales que, como demuestra la historia, tomaron formas muy diversas. Todos esos oficios, incluido el de obispo, son creaciones de la Iglesia misma. En su mano está, pues, conservarlos, modificarlos o suprimirlos, según lo requieran las circunstancias.

8A partir del siglo V se hizo necesaria, para celebrar la eucaristía, la intervención de un sacerdote sacramentalmente ordenado. Desde entonces se abrió también camino la idea de que la ordenación sacerdotal imprime un «carácter» indeleble en quien la recibe. Esta doctrina, reelaborada por la teología medieval, sería elevada al rango de dogma de fe por el Concilio de Trento, en el siglo XVI.

9Durante cuatrocientos años, los ‘seglares‘ -según el término hoy utilizado- estuvieron presidiendo la eucaristía. Esto prueba que para ello no es necesario el concurso de un sacerdote que haya recibido el sacramento del orden, idea imposible de fundamentar tanto bíblica como dogmáticamente.

10. El requisito previo para presidir la eucaristía debe ser, pues, no una consagración u ordenación sacramental, sino un encargo. Este cometido puede confiarse a un hombre o a una mujer, casados o célibes. Ambos por igual tienen derecho a postular cualquier oficio eclesiástico, lo que incluye automáticamente la facultad para celebrar la eucaristía.

+Herbert Haag / Teólogo  –  Herder – 1998

Los laicos de Paderborn

Los laicos de la diócesis alemana de Paderborn podrán participar en la elección de su obispo

El Cabildo de la Catedral aplicará una de las resoluciones del Camino Sinodal tras la presentación de la renuncia del arzobispo Hans-Josef Becker

El arzobispo de Paderborn, en Alemania, Hans-Josef Becker, ha presentado su renuncia al cumplir los 74 años –ante su falta de fuerzas ante los retos que la Iglesia local–. Ahora, el Cabildo de la Catedral ha anunciado que los laicos participarán en la elección del próximo prelado. De esta manera se lleva a cabo una resolución del Camino Sinodal, la asamblea organizada por la Conferencia Episcopal Alemana y las entidades laicales del país.candidatos para suceder al arzobispo Hans Josef Becker”. Una decisión que se hace “de acuerdo con las directrices del Camino Sinodal” y que se guiará “en el marco de las directrices legales”, según un comunicado recogido por el portal Katholisch.de. Según el presidente del cabildo, Joachim Göbel, “tan pronto como los implicados hayan sido informados, podremos presentar este camino en detalle al público”.

Gracias al concordato prusiano

El cabildo ya había anunciado en febrero su intención de poner en marcha esta decisión de la tercera reunión del Camino Sinodal de establecer un procedimiento de participación más amplia de los laicos en el nombramiento de un obispo, algo que forma parte del primero de los documentos de esta asamblea. Göbel espera que esta medida se traduzca en un mayor reconocimiento y aceptación de un futuro obispo por parte de toda la comunidad diocesana.

Esta participación es más sencilla en el caso de esta diócesis debido al Concordato Prusiano de 1929, que concede la tarea de elaborar una terna de tres candidatos para un nuevo arzobispo al Capítulo Metropolitano de Paderborn que propone al Papa; quien devuelve la sugerencia con otros tres nombres que pueden diferir de los propuestos para que el cabildo seleccione al candidato más oportuno. Así, según el cabildo, los laicos participarán en la lista de candidatos que se envían al Papa y, a través de una comité, se estableceré un sistema de votación.

Los laicos en el Sínodo

Fuerte experiencia de sinodalidad de los laicos paraguayos

En el año del laicado de la Iglesia de Paraguay se organizaron y vivieron plenamente jornadas de experiencia sinodal

Los integrantes de la Coordinación Nacional de Laicos organizaron un encuentro de escucha sinodal con los pobladores de la región del Bañado Sur, una de las comunidades con más necesidades en el país.


Participaron centenares de laicos de la comunidad, y estuvieron acompañados por el obispo responsable de la pastoral laical, Celestino Ocampo, obispo de Carapeguá; el Pbro. José Dolores Echeverría, diáconos y religiosas del lugar. El obispo remarcó la cercanía con los hermanos de ese lugar, teniendo en cuenta la misericordia y el amor preferencial de Dios a los más desfavorecidos de la sociedad.

El objetivo fue promover la escucha y el diálogo, desde la experiencia de sinodalidad vivida.

“Por una Iglesia sinodal”

Durante el encuentro, después del momento espiritual con reflexiones sobre el Evangelio, cánticos y oraciones, se analizó la sinodalidad en sus tres dimensiones: “Comunión, Participación y Misión”, pilares vitales de una Iglesia orientada hacia la comunión profunda, la participación plena y la apertura para cumplir su misión en el mundo.

Por grupos se desarrolló la práctica de escucha sinodal, diálogo y discernimiento en torno a la pregunta central de ¿Cómo se realiza el caminar juntos en nuestra comunidad del Bañado Sur? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro caminar juntos? 

El diálogo se profundizó analizando cómo habla Dios a la comunidad; qué voces ignoramos; en qué medida se escuchan a los laicos y a los que están en las periferias; qué espacio se da a las minorías, especialmente si tienen voz las personas que sufren pobreza, marginación o exclusión social.

Posteriormente, en un ambiente muy acogedor y fraternal y en plenario, los pobladores del Bañado Sur recogieron y presentaron los principales frutos del momento de escucha y de discernimiento.

Laicos, movimientos y comunidades eclesiales se solidarizaron con los pobladores y llevaron víveres como donación en beneficio de la comunidad. Al finalizar la jornada, los participantes del encuentro compartieron la comida de una olla popular.

Prioridades para el año pastoral en Santiago de Chile

La centralidad en Jesucristo es el eje para un claro llamado a construir una iglesia sinodal

Laicos, participación de la mujer y jóvenes son prioridades en tono de corresponsabilidad

Retomando una tradición interrumpida por la pandemia, el arzobispo de Santiagocardenal Celestino Aós, dio inicio al año pastoral en un encuentro en el que participaron cientos de dirigentes de parroquias, movimientos, colegios, además de sacerdotes y religiosas, los obispos auxiliares y el Rector de la Universidad Católica, entre otros, cumpliendo las normas sanitarias indicadas para estas actividades.


En esa ocasión el arzobispo dio a conocer su segunda Carta Pastoral, “Tiempo de sinodalidad, tiempo de alegría” en la que entrega sus orientaciones y prioridades para la acción pastoral arquidiocesana.

Centralidad en Cristo

“Para todos propongo y confirmo como prioridades pastorales para los próximos tres años” expresa claramente Aós. De inmediato indica la primera prioridad: “Poner a Jesucristo en el centro, levantar los ojos al cielo desde nuestra historia y seguir a Cristo, trasformando nuestra vida y nuestro entorno. La centralidad de Jesucristo trae vitalidad y cambios en nuestra comunidad eclesial. Cambios que nos exigen a cada uno conversión. Debemos situar a Jesucristo como prioridad y asumirlo como la motivación de nuestras prácticas. Todas nuestras estructuras, planes pastorales y prácticas debiesen existir en función de la evangelización y debemos verificarlas de acuerdo con nuestro centro”.

Un nuevo capítulo presenta la segunda prioridad: “Laicos, corresponsabilidad y rol de la mujer”, la que inicia con esta afirmación: “Todos los bautizados somos iglesia, y el bautismo nos da la idéntica dignidad”. Por ello, señala para ellos en su iglesia diocesana “que asuman liderazgos, que cada uno haga su aporte: cada bautizado, en efecto, es portador de dones que debe desarrollar en unidad y complementariedad con los de los otros, a fin de formar el único Cuerpo de Cristo, entregado para la vida del mundo. Varones y mujeres bautizados todos somos responsables de nuestra iglesia y de la misión”.

Más adelante agrega que “además debemos seguir creciendo y promover su participación apostólica y liderazgo para ciertos roles en la iglesia; y mejorar en nuestras comunidades las formas de relacionarnos entre varones y mujeres, creciendo en respeto y colaboración. Hemos de desarrollarnos, siempre respetando la dignidad de todos”.

Respetar a los jóvenes

La tercera prioridad son los jóvenes. “Busquemos una pastoral enriquecedora para los jóvenes que viven su compromiso; hay muchos bautizados pero que no hicieron el proceso de iniciación cristiana y a los que debemos un cuidado y pastoral especiales. Pero no podemos quedarnos ahí: hay que salir a buscar, convencer a otros, conquistar. Hemos de cuestionarnos qué podemos hacer y cómo podemos compartirles la Buena Noticia de Jesucristo a tantos otros jóvenes”, pide el arzobispo.

Agrega que “nosotros los mayores debemos respetar a los jóvenes, dialogar con ellos y escucharlos, colaborar con ellos y aceptar su colaboración; debemos quererlos, rezar por ellos, acompañarlos con paciencia y verdad porque creemos que Jesús es quien los quiere vivos, en esa etapa original y estimulante de la vida que el propio Jesús vivió santificándola”.

El documento de 20 páginas concluye precisando que “la sinodalidad no es el capítulo de un tratado de eclesiología, y menos aún una moda, un eslogan o el nuevo término a utilizar o manipular en nuestras reuniones. ¡No! La sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, su forma, su estilo, su misión”.

Escuchar al Espíritu Santo

En ese espíritu sinodal “tener oídos, escuchar, es el primer compromiso. (…) Pero escuchar también implica escuchar al Espíritu Santo”, afirma Aós.

“La sinodalidad nos ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el mismo ministerio jerárquico. El obispo y el sacerdote desvinculado del pueblo es un funcionario, no un pastor”, señala el arzobispo en su Carta Pastoral a los cristianos de su arquidiócesis.

“Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien”, afirmó, agregando que vivimos “un tiempo hermoso para el cambio y la conversión, para hacer el bien y sembrar esperanza”.

“Esta es una invitación y una tarea de todos: la participación de todos es un derecho y un deber. Debemos aprender nuevos modos de relacionarnos como bautizados y desaprender otros modos”, recomendó el cardenal Aós.

El peso de lo femenino en la Iglesia

Javier Gómez Cuesta: «El peso de lo femenino se notará pronto y enriquecerá y modificara la ‘cúpula vaticana’ y la imagen de la iglesia»

Javier Gómez Cuesta
Javier Gómez Cuesta

«Creo que los curas merecen un recuerdo, un reconocimiento y un puesto en la pequeña historia de la Iglesia de Asturias. Son protagonistas de la evangelización»

«Veo dos retos: el de la mayor participación activa de seglares (y de la mujer) tan esperada pero no propiciada y facilitada, y el de la forma de ejercer el ministerio presbiteral en una sociedad tan secularizada y descristianizada como la occidental»

«Sigo con interés los pasos que va dando el Sínodo alemán. Y  hay que plantearse cómo presentar a Jesús, el Señor, a las nuevas generaciones tan distintas a nosotros»

«La devoción a María y el mayor número de mujeres en la feligresía practicante y participativa en las diversas labores es abrumadora. Sin ellas, la Iglesia no sería lo que es hoy»

«En las reformas, la institución eclesial es más lenta, todo parece integrar el carácter sagrado o quasi/sagrado…intocable, permanente»

Por Ángel Aznárez

I.- Introducción

El Simposio sobre “Teología fundamental del sacerdocio”, sobre la relación entre los ministros ordenados (sacerdotes) y todos los bautizados,  se celebró en el Vaticano los pasados días 17 a 19 de febrero de este mismo año de 2022. La preparación del Simposio y su desarrollo fueron dirigidos por el Prefecto de la Congregación para los Obispos, el cardenal Marc Ouellet. Tal cardenal, en el discurso inaugural y ante el mismo Papa, se refirió a los crímenes de los sacerdotes indignos, asunto muy doloroso para monseñor Ouellet, que fue Primado de Canadá, y cuyos obispos, los canadienses, el 25 de septiembre de 2021, unequivocally apologize to the indegenous Peoples.

Ha sido interesante haber leído y podido meditar las importantes declaraciones de un sacerdote católico, de mucha experiencia ministerial y al frente de una importante parroquia, don Javier Gómez Cuesta, teniendo en cuenta los importantes discursos del cardenal Ouellet y del Papa mismo sobre lo que denominó Las cuatro cercanías, así como las varias ponencias en el Simposio. 

La pretensión de meditar las palabras de Don Javier motivaron la forma de las entrevistas, en las que el entrevistador se limitó a formular las preguntas para su desarrollo por el entrevistado, sin re/preguntar o manifestar discrepancia. Ante la importancia del entrevistado, no caben otras importancias. 

La escasa atención de los medios de comunicación a la celebración del Simposio es prueba de la pérdida de credibilidad de la Iglesia católica en todas partes, y por supuesto que en España también. ¡Qué responsabilidad!    

P.- Sigo con interés sus publicaciones, don Javier, en los medios de comunicación, en especial sus necrológicas puntuales con ocasión del fallecimiento de sacerdotes. ¿Por qué ese afán de recordar, de manera pública, a sacerdotes que usted conoció? ¿Acaso no lo hacen quiénes deberían?

R.- Es una consecuencia de la misión que tuve de Vicario General. Conocí más de cerca y valoré la dedicación y entrega de los curas.  Incluso de su variedad y peculiaridad. Son muchos los que merecen que se escribiera su biografía. Es una entrega y servicio callado y diario a multitud de situaciones de las personas. Han hecho de todo en las parroquias, además de su responsabilidad  estrictamente parroquial. Han sido maestros, asistentes sociales, socorristas en las necesidades, transportistas, animadores de la vida del pueblo, educadores, custodios  de sus tradiciones y fiestas y de su identidad, defensores de sus derechos, cuidadores de su patrimonio artístico –el templo parroquial mayoritariamente  es el edificio más emblemático y en él está su tesoro artístico-, se han alegrado y llorado  con sus habitantes… La realidad es que lo malo o sus equivocaciones y pecados, que los tienen y cometen  –¡el cura es un hombre!, sí, un hombre de Dios… un frágil hombre de Dios–, escandalizan. Es natural. Pero lo bueno que pueda hacer se ve como normal, no se suele  reconocer y menos aplaudir.

Creo que merecen un recuerdo, un reconocimiento y un puesto en la pequeña historia de la Iglesia de Asturias. Son protagonistas de la evangelización. Pretende ser un agradecimiento y una memoria de su vida, que no se olviden sus pasos y que pase también a la posteridad. Lo que siento es no poder escribir de todos.

P.- Hace años, nos reuníamos unos cuantos, usted también, don Javier, aquí en Gijón, a comer o “compartir el pan, siendo compañeros (cum/panis)”; entre ellos había dos sacerdotes, ambos ya fallecidos, José María Bardales, párroco de Fátima (Gijón-La Calzada) y José Luis Martínez, párroco de San José  (Gijón-Centro). ¿Qué recuerdo tiene de ellos? Cuéntenos.

R.- Son los dos un ejemplo de lo que acabo de describir. Muy amigos y muy distintos, iconos de una forma presencial y evangelización de la Iglesia en una etapa convulsa de movimiento social-industrial en esta ciudad. Vivieron casi toda su vida ministerial juntos en parroquias de barrio limítrofes cuando Gijón crecía y se extendía con todos los problemas sociales ¡y políticos! en vivo y en caliente. Participaron activamente en aquella pastoral obrera arriesgada de los años sesenta que al mismo tiempo que construía parroquia  generaba y creaba identidad de barrio.  La parroquia de Nª Sª de Fátima Calzada lo fue y se guarda su memoria. Luego Bardales continuó en esa parroquia que dejó José Luis para ocuparse de la céntrica de San José. Murieron también casi juntos. Al funeral de José Luis  asistió Bardales, ya con dificultad por el cáncer avanzado. Vidas paralelas. De mentalidad y compromiso evangélico similar, lo manifestaron cada uno con formas y modos distintos, uno con voz suave y baja, el otro en voz alta y provocativa. Hasta en su frecuente colaboración en los periódicos era notable esta diferencia. De espiritualidad recia y conservadora en lo fundamental, aunque pareciera lo contrario. En su época, dieron marchamo a la Iglesia en esta ciudad de Gijón. Anunciaron el Evangelio a los alejados y contrarios. Se movían en ámbitos refractarios a la Iglesia. Por eso fueron significativos. Como suele pasar, también fueron discutidos, no todos les aplaudieron. 

P.- Se habla mucho de la falta de vocaciones sacerdotales, lo cual me parece muy importante en una Religión, como la cristiana, muy de clérigos. ¿Será un aviso de la Divina Providencia, señalando una preferencia por una Iglesia menos clerical, es decir, menos dominadora, jerárquica y de poder?

R.- Es uno de los grandes y graves problemas y desafíos del momento actual de la Iglesia en España y en Europa. Las crisis anuncian y exigen reformas, renovaciones cuando son bien entendidas y dirigidas. Lo dice bien el papa Francisco: no hay que confundir crisis con conflicto. La crisis puede ser un momento de gracia, el conflicto destruye.

Hay circunstancian ambientales en Europa que influyen. No pasa lo mismo en otros continentes. El número de católicos sigue creciendo. Disminuye en el nuestro. Leo con curiosidad e interés a los sociólogos Bauman y Lipovestky. Me ayudan a entender lo que pasa. Estamos en una cultura líquida, individualista, narcisista, que cuida mucho el cuerpo y poco la interioridad. Uno de los signos más evidentes es la fragilidad del compromiso matrimonial, algo tan humano y tan roto. No está el patio para compromisos permanentes y definitivos. La  solidaridad tan pregonada es más bien para actos puntuales y motivados,  nos dan miedo las entregas personales definitivas. La misma iglesia en Europa no está en un momento álgido. El entusiasmo que alentó el concilio Vaticano II duró poco. ¡Algo no supimos hacer, nos resistimos al Espíritu! Sufre una crisis, necesita una purificación. Y queda en revisión un modelo de Iglesia que el mismo Papa critica: el clerical. Veo dos retos: el de la mayor participación activa de seglares (y de la mujer) tan esperada pero no propiciada y facilitada, y el de la forma de ejercer el ministerio presbiteral en una sociedad tan secularizada y descristianizada como la occidental. Sigo con interés los pasos que va dando el Sínodo alemán. Y  hay que plantearse cómo presentar a Jesús, el Señor, a las nuevas generaciones tan distintas a nosotros. ¿Por qué las JMJs no tienen continuidad? Sí, es un cambio de época. Es el tiempo de los profetas. Debemos escuchar su voz. 

P.- Me llama la atención que en las tres grandes religiones monoteístas, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, en la práctica, lo femenino trastorne tanto, siendo verdad que en el Judaísmo las mujeres cada vez son más importantes (caso de las mujeres-rabino), así como en el Cristianismo, que el avance de lo femenino parece imparable. En el Islam la cuestión está más frenada, aunque ya hay mujeres-imán, caso de la argelina Kahina Bahloul. ¿Qué problema surge en el monoteísmo y en el desierto (religiones también llamadas del desierto) con el sexo femenino? 

R.- Aunque Dios los creó hombre y mujer, la cultura hasta nuestros días ha sido  muy patriarcal. ¡La mesa familiar la preside el padre, el varón! Desde Eva, ha habido en la Historia de la Salvación mujeres muy importantes que revelan un carácter muy femenino. En el Nuevo Testamento, los dos acontecimientos o momentos clave, el anuncio del nacimiento de Jesucristo y su Resurrección, tienen como protagonistas a mujeres. La importancia y el protagonismo de María en la devoción popular, se palpa hoy. Es el pilar más fuerte del cristianismo, después de la Eucaristía. Sus fiestas son las más celebradas y sus santuarios pueblan la tierra. En los comienzos del cristianismo, aparecen las mujeres muchas veces con distintos quehaceres. Han sido diaconisas con toda seguridad al menos hasta el s.VI. Bastantes teólogos  y escrituristas afirman su sacramentalidad. Famosa y repetida la frase  de San Pablo en Gálatas: “ya no hay hombre ni mujer, todos uno en Cristo”. 

La investigación sobre el papel y misión de la mujer en la Iglesia sigue abierta y ahora por mujeres teólogas que le prestarán una mayor dedicación. El papa Francisco “abre procesos” que pueden tener un desarrollo y profundización que irán diciéndonos lo que pertenece a la revelación y lo que es fruto normal del caminar por la historia. En esto hay que discernir si lo ejecutivo, la decisión de poder, se deriva del sacramento del Orden y si los dos grande documentos del Papa San Juan Pablo II,  Inter signiores y Ordinatio sacerdotalis, son definitivos para la ordenación sacerdotal de la mujer o se puede  y se debe seguir investigando. Lo admirable es la influencia que han ejercido y el  reconocimiento, seguimiento e imitación de su santidad y de la dimensión “profética” de muchas de ellas, como Santa Clara, Santa Teresa,  la Santa Madre Teresa de Calcuta… y otras muchas, cuyo influjo en la espiritualidad cristiana ha sido fundamental. Lo femenino en la iglesia tuvo y tiene un gran peso. La devoción a María y el mayor número de mujeres en la feligresía practicante y participativa en las diversas labores es abrumadora. Sin ellas, la Iglesia no sería lo que es hoy. 

P.- Es aún muy escasa la Teología escrita por mujeres. ¿Si las mujeres escribieran Teología habría menos “Dios-padre” y más “Dios-madre”? ¿Está hoy masculinizada la Teología? Si así fuere ¿Habrá que feminizarla?

R.- En poco tiempo se ha avanzado mucho, sobre todo desde el Concilio Vaticano II. He leído un artículo interesante de la presidenta de las Asociación de Teólogas Españolas con título acreditado a la que pertenecen 70 miembros. Hoy son rectoras de la Universidades Pontificia y de Navarra y ejercen docencia teológica en Comillas, Salamanca, Navarra, la Gregoriana de Roma…. y no digamos en Alemania  y otros países europeos. La acertada frase de “Dios Padre y Madre” es del Papa Juan Pablo I. Quiere expresar la totalidad del amor de Dios en intensidad, extensión, hondura, ternura…La definición de S. Juan: “Dios es amor”, a la que yo añado siempre la del Papa Francisco: “El nombre Dios es misericordia”

P.- ¿Cómo es posible que con unos textos tan destacados y de tanta igualdad entre los  hombres y mujeres, en el Evangelio (Palabra de Dios) y en las Cartas de San Pablo, la Iglesia parece estar en un extremo, calificado como “apoteosis de la masculinidad”? 

R.- La sociedad occidental (todas las culturas conocidas) ha sido muy masculina. La Iglesia camina en la historia. La sociedad y la Iglesia han ejercido entre sí una influencia mutua. Cabría hacer un estudio comparativo  para  ver si ha habido más mujeres notables que hayan tenido renombre, reconocimiento e influencia en la sociedad civil o en la vida de la iglesia. No olvidemos que hasta hace poco la mujer no podía votar ni tener cuenta abierta en los bancos. En las reformas, la institución eclesial es más lenta, todo parece integrar el carácter sagrado o quasi/sagrado…intocable, permanente. Como muestra, los lefevbrianos, que despiertan recelos y son acérrimos defensores de lo antiguo, arrogándose una seudo-infabilidad en imaginario religioso. Son grupos combativos y estamos poco habituados a la unidad en la diversidad. Hemos sido temerosos a las divisiones, lo que  ha imposibilitado intuiciones, más y mayores reformas del Vaticano II. Para “inculturarse” la fe tiene que ahormarse en la cultura y mentalidad donde se siembra. Tenemos que ser una iglesia “en salida”. Me gusta esta definición del papa Francisco.   

P.- Roselyne Bachelot, actual ministra francesa de la Cultura, escribió que al cardenal Lustiger, fallecido arzobispo de París, cuando éste justificó la exclusividad del sacerdocio masculino por ser doce los hombres en torno a Jesús en la última Cena, ella misma le contestó: “Cuando se trata de comidas o cenas, los hombres siempre están allí, pero en los momentos verdaderamente penosos, caso de la muerte y entierro de Jesús, las que están son las mujeres”. ¿Qué opinión le merece la respuesta del cardenal y la apostilla de la Ministra?

R.- Es verdad lo que dice el Cardenal Lustiger, arzobispo de París, a quien visité una vez acompañando al Obispo D. José Sánchez con motivo de confirmaciones a emigrantes españoles en esa ciudad. Sin duda, la descripción evangélica de la Última Cena, donde Jesús les dice “Haced esto en memoria mía”, ha condicionado el ministerio sacerdotal sólo para varones. Esto se ha vivido pacíficamente hasta nuestro tiempo.  Y lo que dice la ministra Bachelot, es un poco de caricatura provocativa, pues también estaban los hombres.  La cuestión es valorar la importancia y trascendencia de esos momentos y qué se deriva de ellos. ¿Quiso reservarlo sólo para ellos? De hecho, no conocemos testimonios antiguos claros en que las mujeres  presidan la Eucaristía. La Teología es una ciencia viva que, con el entendimiento humano iluminado por el Espíritu Santo, se adentra en el insondable misterio de Dios.  

P.- Dicen que por los pasillos del Vaticano transitan pocas mujeres, especialmente por algunos. ¿Por los pasillos de las parroquias cuántas transitan? ¿Y por los pasillos de su parroquia, cuántas?

R.- Estuve varias veces en los departamentos del Vaticano acompañando a D. Gabino en la visitas “al limina” y en otras ocasiones. He visto   mujeres, unas religiosas otras seglares, en oficinas y por los pasillos…Ahora ya han comenzado a asumir cargos o misiones de responsabilidad importantes, alguna calificada como de “número 2” en el gobierno de algunos dicasterios  (equivalente a ministerio civil). La puerta ya está abierta y veremos hasta donde llega el camino. Fue significativa la celebración del Papa confiriendo ministerios a las mujeres el pasado domingo 23 de enero. Es un comienzo que tendrá más etapas. El peso de lo femenino se notará  pronto y enriquecerá y modificara la “cúpula vaticana” y la imagen de la iglesia.

En las parroquias son mayoría e indispensables, llevan muy bien las responsabilidades que asumen y a las que se prestan con infinita dedicación. 

P.- ¿Cree usted lo que escribió un poeta español de que hay que poner el grito en el Cielo para que te oiga Dios? ¿Está Dios tan sordo? 

R.- Me recuerda el interrogante: “¿Creer en Dios después de Auschwitz?». Nos tenemos que remitir al pasaje del Evangelio de Jesús en el huerto de los olivos. Es el problema del mal. Será siempre un problema torturante, angustiante. En la persona de Jesús, en la Cruz, podemos encontrar, entre muchas sombras y gritos, un poco de luz y la voz de Jesús: “En tus manos encomiendo mi espíritu”.

Presentación de la Agenda 2022 en defensa de la vida

Sonia Gomes de Oliveira: «No podemos rehuir de caminar en este proceso de sinodalidad al que nos llama el Papa»

Sonia-Gomes-de-Oliveira
Sonia-Gomes-de-Oliveira

No nos privamos de mostrar el rostro de una Iglesia que, a partir de Jesucristo, está presente y da testimonio del Evangelio, a partir de una encarnación

Queremos seguir en esta sinodalidad, pero también pensando que el campo específico de nuestra misión son las periferias, y en línea con la Asamblea Eclesial y el Sínodo al que tanto nos llama el Papa

Los cristianos laicos tenemos una gran contribución, y debemos contribuir, para que podamos ver mejor este momento que el Papa nos ha llamado a vivir y entender esta sinodalidad

Caminar y a dar este testimonio de Jesús en esta sociedad que nos pide tanto y nos exige tanto que seamos capaces de dar un testimonio de cristianos bautizados en esta sociedad

 Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

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El Consejo Nacional de Laicos de Brasil (CNLB) acaba de lanzar la «Agenda formativa en defensa de la vida para el año 2022«. La presidenta del CNLB, Sonia Gomes de Oliveira, habla en esta entrevista sobre los pasos que debe dar el laicado brasileño para avanzar hacia una Iglesia sinodal, que llegue a las periferias y esté al servicio de la vida.

La Agenda, de 131 páginas, está disponible en formato virtual (ver aquí), pero también puede imprimirse. Distribuido a lo largo de los 12 meses del año, presenta textos, imágenes, reflexiones y testimonios que pueden ser utilizados por cada grupo para su trabajo y reflexión, insiste la presidenta del CNLB.

¿Cuál es la importancia de la formación de los laicos para asumir la propuesta del Papa Francisco de ser una Iglesia sinodal, en salida, presente en las periferias?

De hecho, la propuesta es llevar a los laicos a asumir su protagonismo como bautizados, entendiendo su papel fuera de la Iglesia, su papel como testigos en aquellas realidades donde viven, y a eso nos ha llamado el Papa Francisco.

Porque el laico es el que está en este terreno, el que está en esta realidad, y por eso tiene que vivir esta realidad. Por eso, al preparar esta Agenda Formativa, al pensar esta agenda desde la mirada, el trabajo, la visión y la espiritualidad que nos ha traído el Papa Francisco, con esta mirada de la sinodalidad, queremos llevar a los laicos a entender este terreno en el que están, este proceso al que nos ha llamado el Papa Francisco, para que tengamos un laicado maduro, un laicado que pueda entender la realidad en la que está, el terreno en el que está, y pueda dar testimonio desde esta realidad en la que está, para que realmente viva el testimonio desde donde vive.

La Agenda Formativa es interactiva y reflexiona cada mes sobre momentos importantes de la vida de la Iglesia y de la sociedad. A partir de estos temas y de los testimonios que aparecen en cada mes, ¿cómo podemos ayudar a los laicos a tener esta mirada fuera del templo, en la sociedad? ¿Cómo pueden tomar posición en defensa de la vida fuera del templo?

Es precisamente en este sentido que queremos. La Agenda es una forma de contribuir para que los laicos tengan una ayuda. Muchas veces se dice que no hay manera de preparar una reunión, que no hay el que reflexionar. La Agenda es un subsidio que damos para que en el encuentro mensual tengamos algo para reflexionar, trayendo realidades de Norte a Sur del país, lo que el Papa Francisco nos ha llamado, realidades sociales, como la Semana Social Brasileña, Semana de los Pobres, con testimonios de laicos cristianos, de obispos, de sacerdotes que están ahí, que dan su vida por nuestra Iglesia.

No nos privamos de mostrar el rostro de una Iglesia que, a partir de Jesucristo, está presente y da testimonio del Evangelio, a partir de una encarnación. Queremos que los laicos tengan en su día a día, en su formación, desde su encuentro mensual, una sugerencia que damos para que puedan estar en sintonía con lo que la Iglesia de Brasil está reflejando, pero lo que nuestras periferias, nuestra realidad social está señalando.

Este año es un reto para nosotros. Es un año en el que tenemos la Semana Social, es un año en el que estamos discutiendo sobre la democracia en nuestro país, y necesitamos que nuestros laicos tengan claro que es un año electoral y que tenemos que tener claro que estamos llamados a dar testimonio en la política, que es uno de los campos específicos de actuación de los cristianos laicos. La Agenda nos lo señala y queremos incluirlo en nuestra agenda.

¿Cuál es la propuesta del Consejo Nacional de Laicos de Brasil para que este trabajo se realice en los grupos, en las bases, a lo largo de 2022?

A lo largo de 2022, además de esta Agenda que queremos proponer para todo el año, tenemos nuestra Asamblea anual, que es una asamblea electiva, y vamos a hacer una recuperación de la Asamblea Eclesial. En esta Asamblea General Ordinaria, vamos a recuperarla un poco, aportando esta mirada. Una de las propuestas centrales que queremos llevar a nuestra Asamblea General Ordinaria es «Sinodalidad y Misión: cristianos laicos en salida a las periferias». Este es el tema central para nosotros, los cristianos laicos, este año, comprender que estamos llamados a una Iglesia en salida, y como laicos, las periferias son nuestro campo.

Esto, porque queremos seguir en esta sinodalidad, pero también pensando que el campo específico de nuestra misión son las periferias, y en línea con la Asamblea Eclesial y el Sínodo al que tanto nos llama el Papa. No podemos rehuir de caminar en este proceso de sinodalidad al que tanto nos llama el Papa.

Habla de la sinodalidad, una prioridad de la Iglesia universal para 2022 y 2023. ¿Cómo puede esta Agenda Formativa ayudar a la Iglesia de Brasil, especialmente al laicado, a involucrarse en este Sínodo de la Sinodalidad?

Lo que queremos ahora es una mayor difusión, queremos que cada presidente regional difunda esto en su Regional, en su diócesis, los socios que tenemos en cada diócesis, y que llegue al grupo más sencillo que pueda haber, y que podamos hacer esta reflexión. Nuestro material está muy en línea con lo que trae la Iglesia de Brasil, con lo que ha presentado el Papa Francisco, con lo que han presentado nuestras pastorales, nuestros movimientos, nuestros organismos de la Iglesia.

El Consejo de Laicos no es un organismo que esté al margen de lo que ha pensado la Iglesia de Brasil. Es una forma de sinodalidad, de colegialidad, que nosotros también queremos contribuir con esta Iglesia universal, con esta Iglesia de Brasil y con esta Iglesia de América Latina, a vivir todo lo que nuestro Papa ha pedido para todos nosotros. Y los cristianos laicos tenemos una gran contribución, y debemos contribuir, para que podamos ver mejor este momento que el Papa nos ha llamado a vivir y entender esta sinodalidad en este momento hasta el 2023.

Como presidenta del Consejo Nacional del Laicado Brasileño, ¿cómo anima a los laicos a involucrarse y asumir esta Agenda Formativa para 2022 como una prioridad?

Lo que he dicho es que no es sólo una agenda que hay que archivar, sino que es una agenda que puede hacer arder nuestro corazón, es una agenda que puede hacernos entender que es un compromiso más que tenemos como hombres y mujeres que queremos contribuir al proceso de construcción de una sociedad justa, de encarnar una Iglesia que asuma un nuevo proyecto en la realidad que estamos viviendo.

Esta realidad requiere que tengamos hombres y mujeres laicos que sean audaces, que tengan la capacidad de encantar a esta sociedad con dinamismo, con poesía, pero también con mucha audacia. La Agenda quiere hacer esto. Por eso trae con muchos colores, con caras nuevas, con testimonios, con textos bíblicos. Y entonces digo que nosotros, laicos y laicas, necesitamos caminar juntos, sin perder el encanto, sin perder el Evangelio.

Y esto es lo que digo a los laicos, poesía, encanto y amor por Jesucristo. Esto nos ayuda mucho a caminar y a dar este testimonio de Jesús en esta sociedad que nos pide tanto y nos exige tanto que seamos capaces de dar un testimonio de cristianos bautizados en esta sociedad.

En el 10 aniversario del Papa Francisco

Más laicos, y más mujeres, para el décimo año del pontificado de Bergoglio

Francisco arranca 2022 ultimando la reforma de la Curia y poniendo a la Iglesia en clave sinodal

Francisco, preparado para 2022
Francisco, preparado para 2022

El juicio a Becciu marcará un antes y un después en los cambios jurídicos y económicos de la Santa Sede

El único viaje que ya está fijado en la agenda para 2022 es una visita a Canadá, aunque todavía no tiene fecha… aunque la Iglesia española sigue soñando con una parada, en agosto, en Compostela

 | RD/Agencias

El Papa, de 85 años, cumplirá en el año 2022 su décimo año de Pontificado, una etapa madura en la que está previsto que vea la luz la nueva Constitución Apostólica ‘Predicad el Evangelio’ (‘Predicate Evangelium’) con la que concluirá la reforma de la Curia Romana y nuevos nombramientos en el organigrama del Vaticano.

En cualquier caso, ya se han puesto en marcha las principales reformas. De hecho, el juicio contra el destituido cardenal italiano Angelo Becciu y otras cinco personas por la compra irregular de un lujoso edificio en Londres en 2014 -que se retomará a mediados de febrero- refleja algunos de los cambios esenciales de la organización del Vaticano tanto en el plano jurídico como en el económico.

A finales del pasado mes de abril, el Papa introdujo uno de los cambios más importantes en la Curia Romana al derogar la ley que impedía que los cardenales de esta institución fueran juzgados por un tribunal ordinario y decretar que pudieran ser procesados por el tribunal ordinario de primera instancia del Vaticano, que está compuesto también por jueces laicos. Los purpurados tienen ahora el mismo trato que cualquier laico ante la justicia.

Proceso en la sala de los Museos Vaticanos por el 'caso Becciu'
Proceso en la sala de los Museos Vaticanos por el ‘caso Becciu’

Protagonismo de la Secretaría de la Economía

El proceso contra Becciu también ha supuesto un acelerador con respecto a la reforma económica y, en concreto, en la introducción de un sistema de mayor vigilancia y control sobre todo en cuestión de gastos. Tras el escándalo de la compra de un edificio en Londres por más de 300 millones de euros con dinero procedente del Óbolo de San Pedro, destinado a obras de caridad, el Papa decidió retirar los fondos propios de la Secretaría de Estado, que se quedó sin cartera.

Además, ahora es la Secretaría para la Economía el órgano principal que tiene la función de supervisar cada partida presupuestaria del Vaticano, lo que limita las responsabilidades y las oportunidades de cometer actos de corrupción.

Por otro lado, el Pontífice ha puesto en marcha un proceso que culminará en 2023 con la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en Roma con el tema ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’ para que la Curia Romana esté al servicio de las necesidades de las iglesias locales.

Junto a diversos cambios estructurales, Francisco trabaja para aumentar en los puestos de toma de decisión el número de laicos y mujeres, que ha ido creciendo progresivamente, y ha limitado los mandatos de la Curia a cinco años, lo que hace prever nuevos nombramientos.

El Papa, paseando por el Gemelli
El Papa, paseando por el Gemelli

A nivel personal, el Papa se vio sometido a una operación de colon el pasado mes de julio y permaneció diez días ingresado en el Hospital Policlínico Gemelli de Roma.

Pero la pandemia de la Covid-19 ya había supuesto en cierto modo un parón en su agenda internacional, aunque en 2021 el Papa hizo tres viajes. Viajó a Irak, visitó Budapest y Eslovaquia, y a Chipre y Lesbos. Fruto de este último viaje el Papa volvió a acoger a un grupo de refugiados, como ya hiciera en 2016 a través de corredores humanitarios.

El Mediterráneo, frontera de la paz

En cuanto a 2022, el Papa tiene previsto un encuentro con diversos obispos y alcaldes de la región del Mediterráneo, en el que también participarán refugiados y sus familias para que esa zona vuelva a ser «un símbolo de unidad y no una frontera». Será un evento que implicará tanto a la Iglesia como a la sociedad civil para promover el diálogo y la escucha en un contexto de injusticias como la que provocan los naufragios en el Mediterráneo donde mueren decenas de personas.

Francisco es la voz que clama en el frío cementerio sin lápidas del Mediterráneo
Francisco es la voz que clama en el frío cementerio sin lápidas del Mediterráneo

El encuentro, que se celebrará en Florencia el 27 de febrero de 2022, seguirá la estela del que se desarrolló en Bari en febrero de 2020, antes de la interrupción por la pandemia, con el título ‘El Mediterráneo, frontera de la paz’ sobre la fe, la fraternidad, la libertad religiosa, la guerra y la pobreza.

Además, también se celebrará el X Encuentro de las Familias el próximo mes de junio en Roma bajo el lema ‘El amor familiar: vocación y camino de santidad’, encuentro aplazado en 2020 por la pandemia, y que será retransmitido a todo el mundo.

Viaje a Canadá…. ¿y al Finisterre?

El único viaje que ya está fijado en la agenda para 2022 es una visita a Canadá, aunque todavía no tiene fecha, en el contexto del proceso pastoral de reconciliación que se está llevando a cabo con la población indígena.

Panoramica Catedral de Santiago de Compostela.
Panoramica Catedral de Santiago de Compostela.

Pero también hay otros destinos en el aire para el Papa más viajero después de san Juan Pablo II, que hasta ahora hizo 35 viajes internacionales en 53 países, entre ellos España. En concreto a Santiago de Compostela, por el año santo Jacobeo, quizás en agosto.

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, manifestó su «esperanza» de que el Papa visite la ciudad en 2022 en el marco del Xacobeo, tras la reunión que mantuvo con el Pontífice en el Palacio Apostólico con motivo de la visita ‘ad Limina’ a Roma este mes de diciembre.

«Hay que reconocer que en este momento en el que estamos ahora hay que tener muchos factores en cuenta», aseguró Barrio a la salida de la reunión en el Vaticano con el Papa enmarcada en la visita ‘ad limina’ de los obispos españoles.

Sinodalidad

Caminar juntos o eclesialmente  

‘Dispersó a los de corazón soberbio, derribó de sus tronos a los poderosos y exaltó a los humildes, a los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada”. (Lc 1, 51-53). 

El término ‘Sinodalidad’ que expresa  la identidad de la iglesia como Pueblo de Dios en camino, en peregrinación hacia el reino; subraya la dignidad común de todos los cristianos y afirma su corresponsabilidad en la misión evangelizadora, es la nueva propuesta; ‘el caminar juntos’ y ‘un estilo de ser iglesia corresponsable y participativa, en comunión, palabras que en el 2015 el Papa y los obispos vienen planteando urbi et orbi  y que a la vez es un deseo  de la Jerarquía de la iglesia católica. Están siendo invitantes con mucha sutileza a que la grey se re-encante con la doctrina eclesial.  Nuestro aporte como  Laicos y Laicas es aclararle a la jerarquía eclesial que también podemos ser parte del cuerpo místico de Cristo aunque nos sintamos desplazados o separados, sin sentido de pertenencia en la institucionalidad establecida. 

Como Laicos y Laicas nos preguntamos; ¿tendrán presente el sentido de pertenencia para plantear el caminar juntos? Ya que no se trata de caminar por caminar, la forma de sentirse integrante de un grupo y de ser identificado por el mismo, para verse reflejado con sus valores,  principios  y costumbres, para en conciencia, estar dispuesto a defender nuestro ser cristiano en forma individual y grupal, manifestando un apoyo incondicional a su comunidad, generando un lazo irrompible de confianza y de hermandad espiritual,  eso es para la grey el ser tomado en cuenta; valorado y  considerado como miembro de una institución eclesial y de servicio con derecho a voz y voto. En este caso nos referimos a la iglesia católica apostólica y romana y su jerarquía. 

Lastimosamente, no nos ven hoy día como verdaderos invitados a gestionar  y evangelizar con total disposición misionera. Aspiramos a ejercer un voluntariado permanente, un apostolado desde la belleza del Evangelio. Porque nuestro Señor Jesús siempre nos protege, nunca nos ha dejado solos. Pero, nosotros sentimos que la jerarquía nos mira como rebaño, sin cuestionar y sin razonar nuestra Fe, que necesitamos ser guiados –en la fe- en forma conductista y ‘desde arriba’. 

En este contexto, observemos el proceso de ‘consulta’ que se está realizando desde el Celam; es una ‘guía metodológica’ y que tendrá como lema ‘Todos somos discípulos misioneros en salida’. Ojalá nos sintiéramos escuchados y acogidos fraternalmente como Laicos y Laicas en total libertad y sin ataduras humanas de ninguna especie. Considerando esta realidad de supremacía jerárquica, nos adherimos a lo que recientemente han expresado laicas y laicos alemanes en su documento: ‘Nuevo Comienzo – Un Manifiesto para la Reforma’. 

Que queremos decir con esto, que no tenemos pertenencia, como dijo el obispo Medina una vez, refiriéndose a la merma de católicos en Chile; ‘vamos quedando menos, pero es mejor calidad, que cantidad’  Que en el contexto de dificultades nadie se hace responsable del otro, la jerarquía institucional es fría e indiferente con sus fieles, cuando quien tiene problemas del tipo que sea, se va quedando solo en el camino, ya no es invitado a ‘caminar juntos’, sea sacerdote religiosos o religiosa, para que decir los Laicos y Laicas, para ellos, que en los momentos que te regalabas eras abrazado y considerado un Hermano en la Fe, pero al menor cuestionamiento o al pedir verdad y justicia, eres catalogado como un verdadero peligro y amenaza  para la institución. 

Ni el Hijo prodigo que decidió irse por su propia voluntad quedo solo, encontró donde refugiarse, cuando se sintió carente de familia y se vio indefenso en el mundo volvió y fue recibido con Amor y protegido en su integridad. Esta es una reflexión hacia la jerarquía institucional; alguna vez tendrán la generosidad como para hacer co-partícipes o co-propietarios a las comunidades parroquiales, de traspasarles con escritura edificios y terrenos a los verdaderos formadores y fundadores de sus comunidades base  que son quienes las mantienen y se sacrifican por conservarlas a través del tiempo, eso sí sería verdadera pertenencia y  Sinodalidad. 

En este cuadro eclesial es mejor no mencionar a las poderosas fundaciones o instituciones benéficas, que sin duda cumplen un servicio, pero todos sabemos que sirven subyugadas por el dios dinero y no pocos se pisotean por ser sus propietarios. Siempre, hemos de recordar que Jesús no fue propietario de nada… 

El Acompañamiento sin Amor, sin afecto, sin entrega, con dobleces y con desconocimiento del hermano/hermana, es vacío, no sirve. 

Mario Vargas Vidal                                  Danilo Andrade Barrientos 

                 Presidente Comunidad                                          Laico Ignaciano                             

Osorno  –  Chile 

¿Con qué tipo de Iglesia sueñas?

Manuel Corral: «Sueño con una Iglesia que un día sea laical y que salga de lo ritual para ser más humana» 

Manuel Corral: «Sueño con una Iglesia de laicos formados e informados» 

Lo que ha hecho Aguiar en este ámbito de las Unidades Pastorales, que ya comienzan a funcionar, es unir a varias parroquias; que siguen siendo parroquias pero los sacerdotes viven juntos en comuidad y hay una cierta coordinación. Viven en una casa donde hay un coordinador y las parroquias afines comparten trámites de forma indistinta 

Yo creo que el grave problema llega cuando las diferentes ideas no se confrontan. Y como en todas partes, en la misma Iglesia. Lo vemos con el Papa Francisco, que él siempre ha buscado el diálogo con la gente porque no tiene miedo a la confrontación 

Que estos grupos (en referencia al Yunque), con los que estoy completamente en desacuerdo, utilicen su fuerza y sus estrategias para difamar o para desprestigiar a una persona, por ejemplo el caso que ha vivido Carlos Aguiar, sin argumentos, sin hechos. Simplemente hablar por hablar… No tiene sentido 

Creo que tenemos que propiciar una Iglesia que no sea clerical y que el sacerdote sea el instrumento para facilitar los caminos, los diálogos. Por eso, el sacerdote tiene que ser un hombre formado y, además, informado. Pero formado en las nuevas realidades que el mundo es 

12.09.2021 Jesús Bastante 

Manuel Corral es un religioso verbita español, pero con el corazón mexicano, que lleva medio siglo fuera trabajando por una Iglesia en salida. Ahora, como Secretario de Relaciones Institucionales del Arzobispado de México. «En México me llaman gachupín porque tengo acento español, y en España me dicen que tengo acento mexicano», explica entre risas. 

Responsable de las relaciones entre el Arzobispado y el Gobierno de López Obrador, repasamos con Manuel la actualidad de la Iglesia del país, la secularización, el impacto de los grupos ultracatólicos o los movimientos antivacunas.  

-Naciste en un pueblo de Zamora. 

En un pueblito de Zamora, en la frontera con Portugal: Fornillos. Está en ribera del Duero y allí hacen muy buenos quesos y muy buenos vinos. Mi madre, a sus 92 años, vive allí todavía y acabo de visitarla. Llevo tres semanas aquí y ya estoy listo para regresar a México. 

-Tienes acento mexicano. 

En México me llaman gachupín porque tengo acento español, y en España me dicen que tengo acento mexicano (risas). 

-Manuel es Secretario de Relaciones Institucionales de México ‘ad extra’. ¿Qué supone un puesto así en una arquidiócesis tan grande? 

El arzobispo Carlos Aguiar, desde que estuvo en Conferencia episcopal de México como secretario general, reestructuró la secretaría y consideró que eran necesarios dos secretarios, de ahí lo de ‘extra’; uno para atender los asuntos del día a día de la diócesis, (aquí también está el padre García para asuntos internos), y yo con la ayuda del padre Quintero, conocido de esta revista, mercedario, para las relaciones institucionales. 

¿Qué implica? En las relaciones institucionales siempre tiene que haber un diálogo. Y ese diálogo tiene que ser sincero porque si no tocamos temas que afectan a las personas, queda un vacío. Entonces, es necesario alguien que se encargue de los problemas diarios de una cosa y de otra. 

-¿Cómo sería esta relación con López Obrador. Con el Gobierno? 

En un principio era un diálogo… de desconfianza, iba a decir. 

-¿De desconocimiento? 

También. Lo que pasa es que López Obrador, en toda su trayectoria (que él no se considera ni de una religión ni de otra), dice que es de una religión universal. Ciertos obispos no acertaron muy bien, diciendo que era protestante, y la relación no era fácil. Pero, en la medida en la que ha habido un diálogo con él, con sus operadores y con los secretarios de Estado, ha facilitado que haya aun acercamiento y, sobre todo, ese desconocimiento y desconfianza mutuos se ha ido diluyendo. Todavía no estamos en una relación cien por cien, pero sí se puede trabajar con él. De hecho se trabaja con él en los temas que nos atañen a todos; el tema de la vida, por ejemplo, por el que está muy preocupado con lo que está pasando. 

-En México ¿cómo son las relaciones Iglesia-Estado? Porque aquí, por ejemplo, tenemos unos acuerdos que han cumplido 40 años hace poco y que regulan todo: asistencia en las Fuerzas Armadas, en hospitales, escuela, asuntos jurícos… Un poco todo. 

Como sabes, en México apenas llevamos 30 años desde que se establecen esas relaciones del Estado de México con el Estado Vaticano por las que se reconoce a la Iglesia como asociación religiosa. Son apenas veintinueve años y no ha resultado fácil. 

En México no tenemos una libertad religiosa cien por cien porque todavía la Ley de Asociaciones Religiosas está enfocada a administrar, por así decir. A llevar control de quién es el ministro de culto, de un permiso para esto, y, a veces, hay cierta simulación también, porque se supone que para que una Iglesia pueda hacer una procesión, tiene que pedir permiso a la autoridad. En las escuelas públicas, por ejemplo, no no se puede enseñar Religión y en las privadas tampoco. Pero está simulado con otros nombres; Humanismo religioso, etc. Entonces, hay un reconocimiento, sí, pero no acuerdos. 

-No hay apoyo. 

No lo hay. Pero sí se trata de buscar un camino. 

-Estáis conmemorando el Bicentenario de la Independencia en muchos países. En ese contexto, López Obrador exigió, prácticamente, que la Iglesia y la Corona de España pidieran perdón. ¿Cómo se recibió eso desde la Iglesia mexicana? 

La Iglesia, oficialmente, nunca se pronunció con las palabras que pedía el Presidente. Y cuando los periodistas preguntaron, dijo: «la Iglesia ya pidió perdón a través del papa Papa Francisco». También lo pidió Juan Pablo II y no recuerdo si Benedicto también. 

-De lo que sí sirven estas conmemoraciones es para hacer una reflexión de cuál es el camino que se ha recorrido. No se puede reescribir la historia; cometemos el error, todas las culturas, de intentar reescribirla… Pero solo se puede intentar entender o encontrar puntos de reflexión. 

El sentido fue que había otros temas más importantes en los que fijarse que en un pasado en el que ya no puedes intervenir, y pedir perdón, que ya se había pedido, no iba a solucionar los problemas actuales tan graves que tenemos allí. No tuvieron respuesta las palabras del presidente, ni en el episcopado ni a nivel público, de la gente de calle. 

-Se trató, más bien, de un gesto de cara a la galería internacional. El cardenal Aguiar fue uno de los seis obispos y cardenales que junto al papa Francisco grabaron un vídeo dentro del movimiento para solicitar la vacunación universal, animando a la población a emprender unidos esta lucha contra el maldito coronavirus. De esta pandemia que nos ha parado a todos los niveles. Entiendo que el cardenal Aguiar es un convencido de la necesidad de que todos estemos vacunados y de un cuidado. 

Él, desde el primer momento, cuando el Gobierno puso la medida de que se cerraran las iglesias, fue partidario de acatarla y de vacunarse. También de los primeros que se vacunaron y lo anunció. Y sigue insistiendo en la necesidad, siempre que tienen oportunidad. Cuando ha hablado en público, ha señalado a la población que es la única forma de salvarnos. Porque hay un movimiento muy fuerte antivacunas, con todos los mitos que hay en relación a ello, y ha explicado, por activa y por pasiva, que la vacuna no tiene nada malo. Es un convencido de esto porque es un asunto muy importante. 

-Y también existen posturas antivacuna entre el clero. Hay países donde, incluso, han tenido que salir los obispos a decir al clero que no pueden defender posturas negacionistas, que ahí nos estamos jugando la vida de muchos, y sobre todo la de los más pobres. Lamentablemente, estas enfermedades, aunque nos alcanzan a todos, los que vivimos en países con una estabilidad sanitaria la pasamos de manera distinta y, a veces, no nos damos cuenta. 

Yo creo que los pobres no han tenido la oportunidad de tener una formación que hemos tenido los demás. En muchos ambientes la figura del sacerdote es muy reconocida y lo que diga es muy respetado. Por eso, ahí es donde se ha hecho el llamado y el cardenal, en todas la reuniones que hemos tenido, tanto virtuales como físicas, insiste mucho en este tema porque, justamente, la gente que no se vacune se expone y expone a los demás. Entonces, hay que evitar esos mitos y más entre las figuras de liderazgo, tanto religiosas como políticas. Recuerda que en los primeros momentos nuestro Presidente no le hizo mucho caso al tema de las vacunas, impactó y por eso la gente no se vacunaba. Hasta que le tocó. 

A día de hoy, en México hay un 63% de gente vacunada. 

-Es una buena cifra, teniendo en cuenta otros países del ámbito latinoamericano, africano o asiático donde la vacunación es ínfima. Es verdad que, como dice el Papa, o nos vacunamos todos o no vamos a salir de esta situación. 

Hay que insistir. A mí lo que me llama la atención de los antivacuna es que no dan argumentos. Son narrativas sin sustento. 

-Cambiando de tercio, dos preguntas en una: ¿Cómo definirías la Iglesia en México y qué proyecto crees que puede capitanear el cardenal Aguiar para la Iglesia mexicana? 

La Iglesia en México está en un momento de cambio ante la crisis religiosa que se imprime a nivel moral. Porque no es solamente religiosa, sino institucional. Todas las instituciones están en crisis. Como dice la famosa frase de Rahner: ‘si tu espiritualidad no te da la fuerza para seguir adelante, el cristianismo no será’. Creo que, en general, los obispos son muy conscientes pero muy temerosos a abrirse a lo que, por ejemplo, el Papa está diciendo. La Iglesia en salida, todo esto. 

-Como en la Iglesia española, donde se está avanzando con mucha prudencia porque, tal vez, existe el miedo de qué va a suceder después. 

Esa es la cuestión: Qué va a venir. Si tiene liderazgo este Papa o el que va a venir cierra. Qué va a pasar. Eso, a nivel general. Pero a nivel local, Carlos Aguiar tiene un proyecto muy importante, el de las famosas Unidades Pastorales. 

Lo que ha hecho Aguiar en este ámbito de las Unidades Pastorales, que ya comienzan a funcionar, es unir a varias parroquias; que siguen siendo parroquias pero los sacerdotes viven juntos en comuidad y hay una cierta coordinación. Viven en una casa donde hay un coordinador y las parroquias afines comparten trámites de forma indistinta. 

-En cierto modo es una ayuda al propio sacerdote, porque una de las lacras del clericalismo que tanto denuncia Francisco viene, precisamente, de esa soledad que puede hacer que te sientas único, poderoso. Y no es lo mismo para los religiosos que están acostumbrados a vivir en comunidad y a compartir. 

Para el clero que está formado en otros tiempos es muy difícil y Carlos Aguiar sabe que no se puede forzar. Lo que hizo, entonces, es estar, sobre todo, comentado con los jóvenes y los que quieren crear estas unidades pastorales. Y la primera que se crea es la Unidad Episcopal. Los obispos auxiliares, que son cinco, viven en una casa. 

-Predicando con el ejemplo. 

Exactamente. Y ellos mismos comentan que es muy bueno porque tienen la oportunidad de compartir desayunos y comidas, se encuentran y tienen también la posibilidad de rezar. 

Esa es una de las cosas. Y otra es que la formación de los seminaristas los ha sacado a las parroquias, viviendo cuatro o cinco seminaristas en una parroquia con un formador y el párroco, y ellos tienen que ir a clase al seminario. Y les obliga a un año de confrontación con la propia experiencia de su itinerario formativo; tienen que salir a trabajar en empresas. Buscar. Lo que él quiere es que haya un conocimiento de la realidad, una formación sólida de los neosacerdotes. Que se integren y que vivan los problemas con la gente. 

-Un contacto con la realidad directa. 

Y por otro lado, lo que se va hacer es preparar las visitas pastorales de las parroquias para que todos los que se acerquen a ella participen con una metodología de consenso. Nos ha obligado a todos, que ya la habíamos hecho en la Conferencia Episcopal, con unas herramientas para que todo el mundo pueda opinar y participar. Eso es un poco la estructura. 

Y otra de las cosas que ha hecho es centrar la administración, mejorando la gestión de recursos. 

-Es un poco el modelo de la reforma de la Curia que se está haciendo en Roma. Creo que en ese y en otros temas, Aguiar y Francisco están muy en conexión. 

Me da la impresión de que hablan con frecuencia. Entonces, está haciendo una centralización de la administración para que las parroquias trabajen unidas. Y como allí no hay subvención del Gobierno a la Iglesia, se ha creado el portal miofrenda.com para que cuando la gente pida un servicio, como una boda, no se cobre, sino, simplemente, hagas un donativo ahí. 

Y también hizo otra cosa muy buena: la creación de las tres diócesis alrededor de la ciudad, que eran diez millones, quedando la arquidiócesis con cinco y medio y las otras diócesis, que son muy características de cada zona, con su obispo para ser atendidas mejor. También eso ha ayudado. Y ya dentro de la misma arquidiócesis, se han reestructuración las zonas. Hay siete zonas y al frente de cada una hay un vicario que es sacerdote. Implementar esta estructura es más fácil y, como él dice: «estoy dejando el terreno para el que venga detrás de mí». 

-Otro paralelismo con Francisco, seguro que llevar a cabo todos estos cambios no es fácil, como le está pasando a Bergoglio, pues este tipo de actuaciones están causando problemas y haciendo brotar enemigos o personalidades que no están, para nada, de acuerdo. 

Como todo. Yo creo que el grave problema llega cuando las diferentes ideas no se confrontan. Y como en todas partes, en la misma Iglesia. Lo vemos con el Papa Francisco, que él siempre ha buscado el diálogo con la gente porque no tiene miedo a la confrontación. 

También Carlos Aguiar ha buscado el diálogo con, llamémoslo, si quiere, los opositores que no están de acuerdo con él porque han tenido un camino muy diferente. Los primeros, los sacerdotes que llevaban treinta años en una parroquia. 

Hay opositores, sí, tanto del ámbito de sacerdotes seculares como de religiosos. Porque los religiosos tienen sus feudos y a la hora de contribuir piensan que se los están quitando. Se nos olvida que somos meros administradores. Y, dentro de estos opositores, también están los grupos laicales. Hay grupos que se oponen a alguien que viene y les saca de su estatus y de ciertos privilegios que antes tenían. 

-Ocurre en México, en Madrid también está ocurriendo y en Roma, evidentemente. Pero se puede criticar y estar en contra; es la libertad de los hijos de Dios. Casos en los que la cuestión es dar un paso más allá y elaborar estrategias, en muchos casos a través de, casi, sociedades secretas o de entramados silenciosos para machacar. 

Esas sociedades secretas que comentas, que las hay y que utilizan estos grupos para destruir proyectos que van hacia adelante, no han entendido que hoy los jóvenes, las familias, las parejas se alejan de la Iglesia. Tenemos un descenso de matrimonios en México, no únicamente por el tema de la pandemia, elevadísimo. No han entendido que estamos en un cambio de época y, como dice José María Castillo, hay que salir de la religión del templo a la religión de la hermandad de Jesús. Sin dejar una cosa y sin dejar la otra. Pero que estos grupos, con los que estoy completamente en desacuerdo, utilicen su fuerza y sus estrategias para difamar o para desprestigiar a una persona, por ejemplo el caso que ha vivido Carlos Aguiar, sin argumentos, sin hechos. Simplemente hablar por hablar… No tiene sentido. Me he encontrado con gente a la que he dicho: dame pruebas de que lo dices es así. Y no las saben. Yo entiendo que estos comportamientos surgen del temor a perder un estatus; estos privilegios e influencias que tenían. 

-Como hablábamos antes, por el tema de las vacunas, estamos en una sociedad del ataque a la persona para conservar los privilegios o para mantenerse en el candelero. Es algo triste. Y mucho más, que pase entre aquellos que nos decimos cristianos y que intentamos llevar adelante el evangelio de Jesús. 

Para terminar, Manuel ¿con qué Iglesia sueñas? 

Sueño con una Iglesia, primero, de laicos formados e informados. Porque información tenemos todos, pero formación, a veces, no tenemos. 

Cuando digo formados, me refiero a ser conscientes de un compromiso; que estamos en esta vida de paso y, como le digo muchas veces a la gente: «el día que Dios te llame, te va a preguntar si fuiste feliz o no fuiste feliz. Si tu vida sentido o no lo tuvo». 

Creo que tenemos que propiciar una Iglesia que no sea clerical y que el sacerdote sea el instrumento para facilitar los caminos, los diálogos. Por eso, el sacerdote tiene que ser un hombre formado y, además, informado. Pero formado en las nuevas realidades que el mundo es. 

Sueño con esa Iglesia que un día sea laical y que salga de lo ritual para ser una Iglesia más humana. Más cercana a los problemas que viven las familias, los jóvenes, los obreros… 

Una Iglesia encarnada en el mundo social en el cual nos toca vivir. Y para eso nos hace una organización pero que no sea el objetivo, sino un instrumento ‘para’. Y de laicos formados; no que tengan que ser teólogos, sino metidos en los campos. De ahí este congreso que hubo aquí y lo que José Antonio Rosa decía: «no queremos políticos católicos, sino católicos en la política y en la sociedad». Esa es la cuestión. Eso es lo que veo yo como una Iglesia laical formada. 

-Mateo 25: los Talentos. Creo que es fundamental también para entender a Francisco y para entender lo que, también en mi opinión, debería ser el papel de los seguidores de Jesús en la sociedad. 

Así es. 

-Manuel, ha sido un placer conversar contigo, seguiremos hablando y trabajando. 

Mucho gusto.