El tiempo de la creación

TRINIDAD RUIZ TÉLLEZ / JOSÉ MORENO LOSADA 

El Tiempo de la Creación es un tiempo litúrgico y pastoral durante el que los 2.200 millones de cristianos del mundo (1.300 millones de católicos) están invitados a la reflexión y la acción. Se celebra anualmente del 1 de septiembre al 4 de octubre. En este período, las comunidades cristianas de todo el planeta se unen en la renovación de su fe en Dios creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la casa común
 

Está dirigido por una red ecuménica que se inspira en el llamamiento de la encíclica ‘Laudato si’’ (2015), del papa Francisco, para un nuevo diálogo sobre cómo estamos dando forma al futuro de nuestro planeta y el requerimiento de una nueva solidaridad, que apoye a las personas más vulnerables y les permita vivir en dignidad. Esta red ecuménica funciona operativamente a través de la web www.seasonofcreation.org y está dirigida por un comité directivo conformado por: el Consejo Mundial de Iglesias, el de las Iglesias Reformadas, el Dicasterio vaticano para la Promoción Integral del Desarrollo Humano, el Dicasterio para la Comunicación, el Movimiento Laudato si’, Actalliance, la Alianza Evangélica Mundial-A Rocha, la Federación Luterana Mundial, la Red Ambiental Cristiana Europea, la Red Ambiental de la Comunión Anglicana, la Red de Cuidado de la Creación de Lausana y Christian Aid. Tiene, además, un comité asesor, a través del cual se organizan y coordinan las propuestas y acciones, cada año bajo un lema y tema común. 

El planteamiento de la ecología integral y de la corriente del Tiempo de la Creación no es cuestión de una moda, sino que hunde sus raíces en las claves fundamentales del pensar y del sentir cristiano. Nos movemos en la teología de la creación conectada con la encarnación, así como con la resurrección y la esperanza de un mundo nuevo, en la perspectiva escatológica. 

Se trata de la conexión fundamental entre el alfa y el omega de todo lo creado. Hemos de profundizar en este misterio de Evangelio para hoy. Presentamos las líneas fundamentales de este mensaje y subrayamos las claves que consideramos esenciales para dar razón del momento y de la necesidad de atender esta dimensión holística de la creación

Breve recorrido histórico 

Pero antes, para contextualizar bien la misión/visión evangelizadora del Tiempo de la Creación, hagamos un breve recorrido histórico para conocer de dónde surge esta iniciativa pastoral, marcando como hitos las fechas más significativas y apoyándonos en documentos o datos concretos. 

En 1989, el patriarca ecuménico Dimitrios, de la Iglesia Ortodoxa Oriental, proclama como Día de Oración por la Creación el 1 de septiembre. A partir de 2001, otras iglesias cristianas europeas comenzaron también a celebrar esa misma fecha como una jornada especial de plegaria por la creación. Dos años más tarde, en 2003, la Asamblea de Obispos Católicos de Filipinas invita a unirse a las celebraciones de septiembre del Día de Oración por la Creación. 

En 2007, durante la III Asamblea Ecuménica Europa que tuvo lugar en la ciudad rumana de Sibiu, se propuso por primera vez establecer un Tiempo de la Creación con una duración de cinco semanas entre el 1 de septiembre (por ser el día de la memoria ortodoxa de la divina creación) y el 4 de octubre (por ser el día de la memoria de san Francisco de Asís en la Iglesia católica y en algunas otras tradiciones occidentales). Un año más tarde, en 2008, el Consejo Mundial de Iglesias celebrado en Ginebra animó vivamente a los participantes a unirse a las jornadas de oración convocadas. 

Laudato si’ 

Ya en el año 2015, el papa Francisco publica su encíclica Laudato si’ en el mes de mayo, y da a conocer su deseo de que, el 1 de septiembre, se instituya oficialmente en la Iglesia católica como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Encarga entonces al cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo ‘Justicia y Paz’, y al cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la tarea específica de su difusión y dinamización. 

Al año siguiente, 2016, en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por la Creación –titulado ‘Usemos misericordia con nuestra casa común’–, el Papa pone como referentes al patriarca Bartolomé y a su predecesor Demetrio –“que durante muchos años se han pronunciado constantemente contra el pecado de causar daños a la creación, poniendo la atención sobre la crisis moral y espiritual que está en la base de los problemas ambientales y de la degradación”–, desgrana el pecado ecológico, anima a la conversión ecológica y propone como obra de misericordia adicional a las siete corporales y siete espirituales, una octava: el cuidado de la casa común

Al año siguiente, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de Oración por la Creación, se publica ya un mensaje conjunto del papa Francisco y del patriarca ecuménico Bartolomé. Con este mensaje compartido se visibiliza la voluntad de trabajo cooperativo en la línea de la ecología integral, y se realiza al unísono un “llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero, sobre todo, para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida”. Y afirman finalmente: “Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio”. 

Acceso al agua 

El 1 de septiembre de 2018, el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por la Creación trata específicamente sobre la problemática del acceso al agua y subraya las interrelaciones entre todo, de manera que “no hay ecología sin una adecuada antropología” (Laudato si’, 118). En ese año ya hay un recorrido de funcionamiento de la plataforma para actuaciones en el Tiempo de la Creación y, gracias a la ayuda de diferentes miembros del comité asesor, se comparte por internet una guía para su celebración, en varios idiomas y adaptada a diversas realidades ecuménicas –católica, protestante, anglicana, ortodoxa y luterana–, con el lema ‘Caminando juntos’

El 1 de septiembre de 2019, el Papa vuelve a hacer referencia explícita al Tiempo de la Creación, como “una ocasión para sentirnos aún más unidos con los hermanos y hermanas de las diferentes denominaciones cristianas, […] de modo particular, con los fieles ortodoxos, que llevan treinta años celebrando esta Jornada”. El lema elegido para trabajar ese año es ‘La red de la vida’, y el propio Francisco escribe al respecto: “Sintámonos también en profunda armonía con los hombres y mujeres de buena voluntad, llamados juntos a promover, en el contexto de la crisis ecológica que afecta a todos, la protección de ‘la red de la vida’ de la que formamos parte”. 

Aniversario en pandemia 

El año 2020, pese a la pandemia, llegaron a celebrarse más de 1.300 eventos del Tiempo de la Creación en los diferentes continentes, con la participación –presencial y ‘online’– de cientos de miles de cristianos. El lema elegido esta vez fue ‘Jubileo de la Tierra’ y la celebración coincidía, además, con el quinto aniversario de la encíclica Laudato si’, por lo que el Papa –aprovechando la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación del 1 de septiembre– pidió en su mensaje “planes operativos a largo plazo para lograr una ecología integral en las familias, parroquias, diócesis, órdenes religiosas, escuelas, universidades, atención médica, empresas, granjas y en muchas otras áreas”. 

En enero de este año, después de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, los líderes cristianos dieron a conocer el lema del Tiempo de la Creación para 2021: ‘¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios’, reforzando así el carácter ecuménico del mismo. Ya en la clausura oficial del quinto aniversario de la encíclica Laudato si’ (mayo de 2021), desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, su entonces secretario, monseñor Bruno-Marie Duffé, animó “a los obispos y a los organismos eclesiales a hacer declaraciones para sensibilizar sobre el Tiempo de la Creación”. (…) 

Movimiento Laudato Sí


Movimiento Laudato si’: renacer por la Casa común

·                                 El Movimiento Católico Mundial por el Clima cambia de nombre tras un proceso sinodal y la bendición del Papa

En 2020, el Movimiento Católico Mundial por el Clima inició un “amplio y profundo” proceso de transformación de su estructura tras cinco años de fundación, cuyo último paso fue un cambio de nombre. Por ello, a partir de este 30 de julio ha pasado a convertirse en Movimiento Laudato Si’, volviendo a su esencia: “Inspirar y movilizar a la comunidad católica para cuidar nuestra Casa común y lograr la justicia climática y ecológica”.

Vida Nueva conversó con Tomás Insúa, cofundador y director ejecutivo de esta organización, para ampliar detalles. Al respecto ha dejado muy claro: “Hemos querido, siguiendo el ejemplo del papa Francisco, que todo el proceso fuese lo más sinodal posible”.

Insúa cuenta que desarrollaron un sistema de consulta desde la Secretaría y el Comité (directorio ampliado), el cual compartieron con el apoyo de las bases del movimiento y organizaciones aliadas. “De una lista inicial de veinticinco posibles nuevos nombres, redujimos a cinco y volvimos a someter esta lista reducida a la consulta de las bases. Finalmente, los miembros escogieron Movimiento Laudato Si’ como nuevo nombre. Es interesante mencionar que este nombre había sido descartado por la Secretaría y el Comité, pero hemos querido escuchar a la gente y seguir su consejo”, explica Insúa. Por eso, “lo natural era que el cambio de nombre represente mucho mejor nuestro trabajo, pero que también se haga más fácil y manejable en todos los idiomas”.

Más allá de lo climático

Una de las razones –detalla el directivo– de este cambio se debe a que “nuestro antiguo nombre no representaba quienes éramos, puesto que nuestra misión y nuestro trabajo siempre estuvieron más allá de lo climático. Aún cuando la justicia climática seguirá siendo una prioridad para nosotros, esta es parte de una misión más amplia y holística sobre el cuidado de la Casa común”. Por otra parte, “la encíclica siempre ha estado ahí, debemos nuestra existencia a Laudato si’, incluso antes de que fuese publicada, fue la inspiración para fundar el Movimiento en 2015 y sigue siendo la piedra angular de cada actividad”.

El movimiento Laudato Sí

Movimiento Laudato si’: una realidad consolidada que se renueva

El nuevo logo del Movimiento Laudato si’

A partir de hoy, el Movimiento Católico Mundial por el Clima cambia de nombre. El clima y la ecología integral en primer plano, pero también el compromiso internacional y la inspiración constante para la acción de la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común. El director ejecutivo, el argentino Tomás Insua, habló a Vatican News de un camino “sinodal” que pretende llevar a la organización fundada en 2015 hacia una conversión ecológica más profunda.

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

“Inspirar y movilizar a la comunidad católica para cuidar nuestra casa común y lograr la justicia climática y ecológica”. Estos son los objetivos de la nueva etapa que se abre para el Movimiento Católico Mundial por el Clima, que desde hoy cambia su nombre por el de Movimiento Laudato si’.

Escucha a Tomás Insua

El nacimiento hace seis años

Fundado en 2015 por un grupo de 17 organizaciones católicas y 12 exponentes de instituciones académicas y de la sociedad civil de todos los continentes, comprometidos a ayudar a los fieles a responder a las exhortaciones de la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común, publicada ese mismo año, el Movimiento cuenta ahora con más de 800 entidades. En los últimos tiempos ha realizado “un camino de discernimiento de más de 18 meses”, explica Tomás Insua, cofundador y director ejecutivo del Movimiento, a Vatican News: una reflexión sobre la identidad, la misión, el nombre y las estructuras. El nombre anterior, continúa, era “demasiado largo y difícil de recordar. Pensando en el trabajo de conversión ecológica y ecología integral que invoca Laudato si’ y que cataliza nuestro trabajo, en colaboración con varios socios eclesiales decidimos llamarnos Movimiento Laudato si'”, tras examinar una lista de 25 posibles nombres.

Lorna Gold, presidenta de la junta directiva, que ha presentado la noticia de hoy en un encuentro online, destaca cómo es “importante señalar que la misión se amplía para incluir el concepto de justicia ecológica, basado en el espíritu de Laudato si’, en el que ‘todo está conectado'”. La encíclica del Pontífice, añade Insua, “es el fundamento de todo lo que hacemos y organizamos, desde la Semana Laudato si’ hasta el curso de Animadores Laudato si’, desde nuestros Círculos hasta los estudios específicos”: Un compromiso que no se ha interrumpido nunca, ni siquiera durante la emergencia de la pandemia, hasta el punto de que ahora contamos con unos 25.000 animadores de Laudato si’ en el mundo, personas que en su mayoría están implicadas en realidades parroquiales, asociativas y religiosas, pero también personas corrientes que sienten la llamada a la ecología integral de manera especial, poniéndose al servicio de sus comunidades.

Líderes de la ONU

“Hay mucho que hacer, sobre todo hoy: en este año concreto tenemos que centrarnos en las próximas grandes cumbres de la ONU”, dice Insua, refiriéndose a la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad, Cop15, prevista del 11 al 24 de octubre en China, y a la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, Cop26, en Glasgow del 31 de octubre al 12 de noviembre, antes de la cual habrá también un encuentro “Fe y Ciencia: hacia la Cop26” el 4 de octubre en el Vaticano y Roma.Las grandes cumbres de la ONU, reflexiona el director ejecutivo del Movimiento Laudato si’, “tienen el objetivo de reunir a la familia humana para actuar urgentemente ante estas grandes crisis: los científicos nos dicen que son aún más urgentes año tras año. Hay tantas señales: los incendios en Cerdeña, el calor récord y los incendios en Canadá, la sequía en Madagascar, el grito de la tierra y de los pobres que es aún más fuerte. Así que es necesario actuar”. “Nosotros, en el Movimiento”, anunció, “estamos ayudando a animar una iniciativa concreta: ‘Planeta sano, gente sana’. Es una petición con más de 200 realidades católicas para lanzar un llamamiento a los participantes en las cumbres de la ONU: será una de nuestras prioridades en los próximos meses y especialmente durante el Tiempo de la Creación, que comienza el 1 de septiembre. Pedimos que se aumente el nivel de ambición en las dos reuniones: en particular, en la Cop26 -informa Insua- se habla de lograr cero emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial para 2050. Pero sabemos que los países más ricos, que tienen una responsabilidad histórica por siglos de emisiones, tienen una oportunidad más clara de hacer la transición para 2035 – 2040”.

Las palabras del Papa

Del Papa un estímulo constante para continuar el compromiso del Movimiento. “Escribimos una carta al Papa, informándole del proceso, pidiéndole su opinión y su bendición antes de mudarnos y cambiar nuestro nombre. Francisco -informa Tomás Insua- escribió una breve respuesta, que llegó para las Vísperas de Pentecostés, el 22 de mayo, fue una señal muy fuerte. Dado que este proceso se ha caracterizado por un ambiente de oración sinodal, pidiendo la luz del Espíritu Santo, el hecho de que las palabras del Pontífice llegaran en la fiesta de Pentecostés fue un signo que nos motiva aún más: las dirigió al Movimiento Laudato si’, agradeciendo “la misión de promover la ecología integral y la ayuda” ofrecida “a la Iglesia en el mundo”, añadiendo un deseo para la Semana Laudato si’ que estaba en curso en ese momento”. Un nuevo impulso, reflexionó Insua, para “vivir la Laudato si’, que no debe quedarse en un documento escrito, en un documento de biblioteca, sino en un documento vivo”.

“Laudato Si” llega a las parroquias de Vitoria

La Diócesis crea equipos parroquiales para trabajar la ecología a nivel local

Se busca actuar de forma sostenible en todos los ámbitos, innovar y promover estilos de vida respetuosos con la Creación y educar con formación continua para impulsar una acción social transformadora.

| Vicente Luis García Corres (Txenti) Sigue leyendo

Necesitamos políticas que abran los ojos

por Teresa García Gómez
La comunidad científica nos alerta con datos y evidencias de que si no cambiamos el ritmo de producción y consumo, que el capitalismo alienta, pronto será irremediable la supervivencia del ser humano en el planeta y también de otros seres vivos.
Mientras tanto, organizaciones políticas, no gubernamentales y otros movimientos sociales apuntan a que es urgente realizar un cambio de rumbo en nuestra manera de concebir el progreso de los pueblos.
Hemos de ser conscientes de que los países opulentos, como el nuestro –aunque muchas personas apenas poseen migajas–, somos responsables de un sistema que para sustentarse genera dinámicas en países empobrecidos que se basan “en la apropiación a escala planetaria de los recursos naturales, la explotación a esa misma escala de la fuerza de trabajo y la externalización de los costes sociales y ecológicos”[1]. Sigue leyendo

El Papa lanza la plataforma “Laudato Si”

El Papa lanza la plataforma Laudato si’: “hay que perseguir la ecología integral”
El Pontífice envía un video mensaje para el lanzamiento de la plataforma Laudato si’: “Nuestro egoísmo, nuestra indiferencia y nuestros estilos irresponsables están amenazando el futuro de nuestros hijos. Cuidemos de nuestra madre Tierra”.
Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano
Hoy, junto al lanzamiento de la plataforma Laudato si’ – el programa que pretende implicar a todo el mundo católico en un proceso de conversión ecológica, según el espíritu de la encíclica Laudato si’ y la ecología integral – el Santo Padre ha enviado un video mensaje para recordar que nuestro planeta está enfermo y urgen acciones ecológicas y eco-sostenibles.
Necesitamos una ecología humana integral y nuevos estilos de vida
En el video Francisco recuerda su Encíclica Laudato si’, promulgada en 2015 y en la que invitó a todas las personas de buena voluntad a cuidar la Tierra, nuestra casa común y señala que, desde hace tiempo, “esta casa que nos acoge sufre las heridas que provocamos por una actitud depredadora, que nos hace sentir dueños del planeta y de sus recursos y nos autoriza a un uso irresponsable de los bienes que Dios nos ha dado”. Además – dice – “hoy, estas heridas se manifiestan dramáticamente en una crisis ecológica sin precedentes que afecta al suelo, al aire, al agua y al ecosistema en el que viven los seres humanos” y la actual pandemia ha sacado a la luz de forma aún más contundente el clamor de la naturaleza y el de los pobres, que son los que más sufren las consecuencias.
Ante este panorama, el Papa insiste, una vez más, en que “necesitamos un nuevo enfoque ecológico que transforme nuestra forma de habitar el mundo, nuestros estilos de vida, nuestra relación con los recursos de la Tierra y, en general, nuestra forma de ver al hombre y de vivir la vida”. De hecho, subraya que necesitamos una ecología humana integral “que involucre no sólo las cuestiones ambientales sino al hombre en su totalidad”.
Tenemos una gran responsabilidad con las generaciones futuras
“¿Qué tipo de mundo queremos dejar a nuestros niños y jóvenes?” se pregunta el Papa, pues – continúa – “nuestro egoísmo, nuestra indiferencia y nuestros estilos irresponsables están amenazando el futuro de nuestros hijos”. De ahí su llamamiento a “cuidar de nuestra madre Tierra”, a “superar la tentación del egoísmo que nos convierte en depredadores de los recursos”, a “cultivar el respeto por los dones de la Tierra y de la creación” y a “inaugurar un estilo de vida y una sociedad por fin eco-sostenibles”. “De las manos de Dios hemos recibido un jardín; no podemos dejar un desierto a nuestros hijos” puntualiza.
Plataforma Laudato si’ como resultado del Año Laudato si’
El año pasado el Papa Francisco proclamó el año Laudato si’ y hoy esto se traduce en un proyecto de acción concreto: la Plataforma de Acción Laudato si’. “Un viaje de siete años que verá a nuestras comunidades comprometidas de diferentes maneras para llegar a ser totalmente sostenibles, en el espíritu de la ecología integral” dice el Papa.
Es por ello que Francisco hoy invita a todos “a emprender juntos este camino”, y en particular se dirige a esas siete realidades: familias – parroquias y diócesis – escuelas y universidades – hospitales – empresas y granjas – organizaciones, grupos y movimientos – instituciones religiosas. “Trabajen juntos – pide el Papa – sólo así podremos crear el futuro que queremos: un mundo más inclusivo, fraternal, pacífico y sostenible”. Por último, asegura que, en estos próximos siete años, se perseguirá la visión de la ecología integral: “responder al grito de la Tierra, responder al grito de los pobres, la economía ecológica, adoptar un estilo de vida sencillo, la educación ecológica, la espiritualidad ecológica y el compromiso comunitario”. “Hay esperanza – dice el Santo Padre – todos podemos colaborar, cada uno con su propia cultura y experiencia, cada uno con sus propias iniciativas y capacidades”

Entrevista a Antoni Mataboch

Antoni Matabosch: “O nos convertimos a una ecología integral, o no sobreviviremos”
• El presidente honorario de la Fundació Joan Maragall reúne en un libro sus inquietudes sobre el planeta
Reconoce Antoni Matabosch (Barcelona, 1935) que la encíclica ‘Laudato si” y la exhortación ‘Querida Amazonía’ han supuesto “un potente aldabonazo para despertar nuestras conciencias” frente a la crisis del planeta. Una urgente sensibilización con el cuidado de la Casa común a la que él quiere sumarse ahora, recién cumplido un año del documento postsinodal, con su libro ‘Ecología integral y supervivencia’ (PPC). La obra, prologada por el cardenal Omella, reúne una amplia selección de clases, artículos y conferencias del que fuera profesor de la Facultad de Teología de Cataluña y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona sobre un tema que le viene preocupando desde hace décadas.
PREGUNTA.- ¿Hay esperanza para la creación?, se preguntaba años atrás un pequeño libro de Boff y Moltmann. Si es así, ¿por dónde pasa?
RESPUESTA.- Por un cambio radical de nuestro entender y usar la naturaleza, que concibe al ser humano como el centro y la medida de todas las cosas, como señor y propietario absoluto de la creación mediante la ciencia y la técnica, que explota el mundo para lograr un supuesto crecimiento ilimitado. O realizamos una profunda conversión ecológica integral o no sobreviviremos. Sigue leyendo

El nuevo humanismo de Laudato Si

Carlo Petrini: “‘Laudato si’ es el documento fundacional de un nuevo humanismo”
La idea de la ecología integral, que conecta el sufrimiento del medio ambiente y el de la humanidad, es la “gran y extraordinaria reflexión que el Papa Francisco entrega al mundo” con la encíclica Laudato sí
El fundador de Slow Food, además es creador de la red internacional de Terra Madre y -con monseñor Domenico Pompili- de las Comunidades Laudato si’
Sus observaciones le llevan a reflexionar cómo ha llegado el momento de superar el paradigma del “sacar ganancia de todo” para empezar a “pensar en los bienes comunes y relacionales”
27.01.2021 | Giada Aquilino Sigue leyendo

Manifiesto de cristiaos por el clima

Cristianos y cristianas por el clima (CxCC). Manifiesto
El calentamiento global del planeta ha pasado, de ser una advertencia o una
preocupación restringida a la comunidad científica y al movimiento ecologista, a ser
una preocupación fuertemente instalada en la conciencia ciudadana. Dar este
paso ha sido posible gracias a la insistencia y rigor con que la comunidad científica
está presentando sus evaluaciones y al fuerte impulso que sus diferentes informes
están recibiendo por parte de Naciones Unidas, y más en concreto por parte de la
Organización Metereológica mundial y del Programa de Naciones Unidas para el
Medio Ambiente.
Los cristianos y las cristianas de la ciudad de Córdoba no podemos permanecer
ajenas a este «desafío urgente de proteger nuestra casa común (que) incluye la
preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo
sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar» (Laudato Si’ §13).
Entendemos que ha llegado la hora de que todas las personas y todos los colectivos
y agentes sociales, económicos, políticos, sindicales e instituciones públicas presentes
en la ciudad demos un paso adelante y adquiramos un compromiso firme en la
lucha para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
En este sentido tenemos que aplaudir el compromiso institucional adquirido por
todos los grupos municipales presentes en el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba al
aprobar el pasado día 14 de noviembre de 2019 la Declaración de Emergencia
climática en la ciudad de forma unánime.
Con el fin de contribuir a este proceso de toma de conciencia y de apuesta por
la adopción de medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero nos
hemos reunido y hemos querido presentarnos ante la opinión pública bajo el paraguas
CxCC.
La hermana tierra «clama por el daño que le provocamos a causa del uso
irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella» (Laudato Si’ §2) y
queremos sumarnos así a un movimiento que va abriéndose un hueco entre
diferentes colectivos de la ciudad que han manifestado su compromiso climático con
la ciudad. «Un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un
pecado contra Dios» (Patriarca Bartolomé, Discurso en Santa Bárbara 1997).
CxCC somos pues un punto de encuentro, no una organización, plataforma o
coordinadora, en el que esperamos reunir a toda la comunidad cristiana para, desde la
comunión y la fraternidad, reconocer que «el cambio climático es un problema
global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y
políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad»
(Laudato Si’ §25), de manera particular para los países empobrecidos,
«particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus
medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los
servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales»
(Laudato Si’ §25).
Sabemos que el camino no va a ser fácil, la magnitud del esfuerzo que hay que
realizar es enorme, pues supone un cambio del modelo energético actual, basado
en los combustibles fósiles, a un modelo energético basado en energías renovables.
Esto supondrá necesariamente una reducción de la cantidad de energía disponible y
nos obligará a revisar nuestro modelo de consumo: «comprar es siempre un acto
moral, y no sólo económico» (Caritas in veritate §66). Pero «no hay que pensar que
esos esfuerzos no van a cambiar el mundo. Esas acciones derraman un bien en la
sociedad que siempre produce frutos más allá de lo que se pueda constatar, porque
provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse, a veces
invisiblemente» (Laudato Si’ §212).
En Córdoba a 23 de octubre de 2020
RELACIÓN DE ORGANIZACIONES FIRMANTES DEL MANIFIESTO:
Acción Católica Obrera, ACO.
Hermandad Obrera de Acción Católica, HOAC.
Juventud Obrera Cristiana, JOC.
Comunidades de vida Cristiana, CVX.
Delegación Diocesana de Migraciones de Córdoba.
Comunidad Religiosas Filipenses de Córdoba.
Hermandades del Trabajo.
Comunidad de Religiosas Esclavas del Sagrado Corazón.
Parroquia de las Santas Margaritas.
Parroquia Nuestra Señora de Linares de la Fuensanta
Parroquia Asunción y San Roque de Encinarejo
Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Villarrubia
Parroquia Santo Cristo de los Mochos
Parroquia San Acisclo de Valdeolleros
Parroquia San Ignacio de Loyola del barrio del Guadalquivir

Afinidades entre “Laudato Si” y “La Carta de la Tierra”


La encíclica “Cuidado de la Casa Común” y la “Carta de la Tierra” tal vez sean los dos únicos documentos de relevancia mundial que presentan tantas afinidades comunes. Tratan del estado degradado de la Tierra y de la vida en sus varias dimensiones, fuera de la visión convencional que se restringe al ambientalismo. Se inscriben dentro del nuevo paradigma relacional y holístico, el único, así nos parece, capaz de darnos todavía esperanza.
La encíclica conoce la Carta de la Tierra que cita en uno de los puntos más fundamentales: «me atrevo a proponer nuevamente su precioso desafío: como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo» (nº 207). Ese nuevo comienzo es asumido por el Papa. Enumeremos, entre otras, algunas de esas afinidades.
En primer lugar aparece el mismo espíritu que atraviesa los textos: de forma analítica, recogiendo los datos científicos más seguros, de forma crítica, denunciando el actual sistema que produce el desequilibrio de la Tierra, y de forma esperanzadora, apuntando salidas salvadoras. No se rinde a la resignación sino que confía en la capacidad humana de forjar un nuevo estilo de vida y en la acción innovadora del Creador, “soberano amante de la vida” (Sab 11,26).
Hay un mismo punto de partida. Dice la Carta: «Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies» (Preámbulo, 2). Repite la encíclica: «basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común… el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista» (n. 61).
Hay la misma propuesta. Afirma la Carta: «Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida» (Preámbulo, 3). La encíclica enfatiza: «Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad» (n. 5).
Una gran novedad, propia del nuevo paradigma cosmológico y ecológico, es esta afirmación de la Carta: «Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos forjar soluciones incluyentes» (Preámbulo, 3). Hay un eco de esta afirmación en la encíclica: «hay algunos ejes que atraviesan toda la encíclica: la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología y la propuesta de un nuevo estilo de vida» (n. 16). Aquí toma valor la solidaridad entre todos, la sobriedad compartida y «pasar de la avidez a la generosidad y a saber compartir» (n. 9).
La Carta afirma que «hay un espíritu de parentesco con toda la vida» (Preámbulo 4). Lo mismo afirma la encíclica: «Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas… y nos unimos también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la Madre Tierra» (n. 92). Es la franciscana fraternidad universal.
La Carta De la Tierra enfatiza que es nuestro deber «respetar y cuidar de la comunidad de vida… respetar la Tierra en toda su diversidad» (I,1). Toda la encíclica, comenzando por el título “cuidar de la Casa Común” hace de ese imperativo una especie de ritornelo. Propone «alimentar una pasión por el cuidado de mundo» (n. 216) y «una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad» (n.231). Aquí surge el cuidado no como mera benevolencia puntual sino como un nuevo paradigma, amoroso y amigo de la vida y de todo lo que existe y vive.
Otra afinidad importante es el valor asignado a la justicia social. La Carta mantiene una fuerte relación entre ecología y «la justicia social y económica» que «protege a los vulnerables y sirve a aquellos que sufren» (n.III,9 c). La encíclica alcanza uno de sus puntos altos al afirmar «que un verdadero planteo ecológico debe integrar la justicia para oír tanto el grito de la Tierra como el grito de los pobres» (n.49; 53).
Tanto la Carta de la Tierra como la encíclica subrayan contra el sentido común vigente que «cada forma de vida tiene valor, independientemente de su uso humano» (I, 1, a). El Papa reafirma que «todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros» (n.42). En nombre de esta comprensión hace una vigorosa crítica al antropocentrismo (nn.115-120), pues solamente ve la relación del ser humano con la naturaleza usándola y devastándola y no al contrario, olvidando que él forma parte de ella y que su misión es la de ser su guardián y cuidador.
La Carta de la Tierra formuló una definición de paz de las más felices que han sido elaboradas por la reflexión humana: «la plenitud que resulta de las relaciones correctas consigo mismo, con otras personas, con otras culturas, con otras vidas, con la Tierra y con el Todo del cual somos parte» (16, f). Si la paz, según el Papa Pablo VI, es «el equilibrio del movimiento» entonces la encíclica dice que el «equilibrio ecológico tiene que ser el interior con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios» (n.210). El resultado de ese proceso es la paz perenne tan ansiada por los pueblos.
Estos dos documentos son faros que nos guían en estos tiempos sombríos, capaces de devolvernos la necesaria esperanza de que todavía podemos salvar la Casa Común y a nosotros mismos.
Afinidades