Nueva forma de solidaridad

Francisco: «Es hora de desarrollar una nueva forma de solidaridad universal» 

Papa Francisco, el hombre más peligroso de la Tierra Publicamos el prefacio del Papa al libro electrónico «Laudato si’ Reader. An Alliance of Care for Our Common House», publicado por la Lev con motivo de la Cop26. A partir del 12 de noviembre, el texto podrá descargarse gratuitamente desde la página web del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, promotor de la publicación 

«Es el momento de soñar a lo grande, de repensar nuestras prioridades – lo que valoramos, lo que queremos, lo que buscamos – y de volver a planificar nuestro futuro, comprometiéndonos a actuar en nuestra vida cotidiana en lo que hemos soñado. ¡Es tiempo de actuar, y de actuar juntos, es ahora!» 

 | Papa Francisco 

Hace seis años, publiqué la carta encíclica Laudato si’, sobre el cuidado de la casa común, en la que pedía un nuevo diálogo compartido sobre nuestra casa común, sobre cómo estamos moldeando negativamente el futuro de nuestro planeta con nuestro comportamiento irresponsable. Me complace ver que la encíclica ha tenido un impacto positivo en nuestros esfuerzos por cuidar nuestra casa común en la Iglesia, en nuestras comunidades ecuménicas e interreligiosas, en los círculos políticos y económicos, en las esferas educativas y culturales, y más allá.  Tras la publicación de Laudato si’, invité a los católicos a unirse a mi querido hermano, Su Santidad Bartolomé, el Patriarca ecuménico, y a nuestros hermanos y hermanas ortodoxos, para celebrar juntos el 1° de septiembre la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Me llena de gratitud que el mensaje urgente de Laudato si’ haya tenido eco en importantes declaraciones y especialmente en acciones de otras tradiciones religiosas sobre nuestra vocación de ser custodios de la creación de Dios. ¡Recuerdo con alegría la Carta Rabínica sobre la Crisis Climática, la Declaración Islámica sobre el Cambio Climático Global, la Declaración Budista sobre el Cambio Climático a los Líderes Mundiales, la Declaración Hindú sobre el Cambio Climático Bhumi Devi Ki Jai! 

La Laudato si’ es una llamada global a ser custodios de nuestra casa común, y es tan maravilloso ver que el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha tomado la iniciativa de reunir las reflexiones de personas y comunidades de todo el mundo sobre los mensajes de la Laudato si’. La Laudato si’ Reader, título con el que se han recogido estas reflexiones, es, en efecto, una conclusión adecuada del «Año Especial Laudato si’» que se ha celebrado del 24 de mayo de 2020 al 24 de mayo de 2021 

Por una economía samaritana

Organizaciones eclesiales invitan a firmar el manifiesto por una economía samaritana 

Se han inspirado en el llamamiento del papa Francisco durante IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares en plantar cara contra la minería ilegal 

Organizaciones eclesiales y movimientos populares han invitado a firmar el Manifiesto por una economía al servicio de la justicia social y el cuidado de la Casa Común. 

Desde la Red Iglesias y Minería –uno de los promotores de esta iniciativa– han indicado que con ello “se suman al llamamiento del Papa Francisco por una economía que frene las violaciones de los derechos humanos y medioambientales por parte de las industrias extractivas”. 

Todo ello en el marco el IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares en el que el Santo Padre exhortó “a las empresas extractivas que pongan fin a las violaciones de los derechos humanos y medioambientales que implican sus actividades”. 

Contra todo extractivismo 

“Este sistema, con su implacable lógica del beneficio, está escapando a todo control humano. Es hora de parar la locomotora, una locomotora fuera de control que nos está llevando al abismo”, dijo Francisco. 

Las organizaciones invitan en el documento a plantar cara contra la minería que “se expande sobre la vasta geografía y socio-biodiversidad de Nuestra América” y lo declaran como una “expresión contemporánea del colonialismo inherente al desarrollo del capitalismo como proyecto civilizatorio”. 

“El manifiesto que se presenta hace un llamamiento a las iglesias, los movimientos populares y la sociedad civil para que se unan en la creación de una estructura social que sea capaz de transformar el modelo económico caracterizado por la ciega voracidad de un tipo de explotación extractiva”, han explicado desde Iglesias y Minerías. 

Para quienes quiera firmar el pacto deben hacerlo AQUÍ 

Todo está conectado

por Juan V. Fernández de la Gala  

Desde las líneas magisteriales de Laudato si’, el papa Francisco nos invita a una conversión ecológica. Nuestra obligación moral es cuidar el planeta que nos sostiene y nos nutre y que alberga toda vida, como si fuese el vientre de una gran madre en perpetua gestación. 

En los años 30 y 40 del siglo XX, Teilhard de Chardin hablaba ya de la sacralidad de la Tierra como obra sagrada de un Dios sagrado y de la sacralidad de la evolución que nos recibe desde las manos de Dios y nos conducirá de nuevo a ellas en el punto omega de nuestra historia personal. La idea, aunque hermosa y armónica con los paradigmas científicos del momento, no siempre se logra concretar en propuestas litúrgicas o pastorales creativas. Pero ya empiezan a surgir algunas, siempre novedosas y entusiastas, como cualquier comienzo esperanzado. 

La Conferencia Episcopal Francesa publica una revista electrónica sobre ecología integral. Se llama ‘Tout est lié’, todo está conectado. Y ya desde el título es una constatación no solo del origen común de todos los seres de nuestro planeta, sino también de las redes invisibles que nos unen y del destino común que nos aguarda. 

La aparición del ser humano 

Decía también Teilhard que, en la evolución biológica sobre la Tierra, hubo un paso crucial: la aparición del hombre, la antropogénesis. Fue crucial en dos sentidos: el de la conciencia y el de la libertad. Es decir, es gracias al ser humano que el universo toma conciencia de sí mismo, se vuelve autorreflexivo. Por otra parte, gracias a su libertad, la especie humana puede tomar decisiones racionales que estén a salvo de los vaivenes neuroquímicos de la emoción o del lastre animalesco del mero instinto. 

El desarrollo cerebral le ha dado al ser humano, además, una tercera cualidad de un poder extraordinario: la técnica. Ningún otro vertebrado es capaz de modificar los ecosistemas como él lo hace: puede desecar un lago, represar un río, cultivar un desierto, arrasar hectáreas de bosque, contaminar los recursos de agua o hacer subir la temperatura del planeta por el uso irresponsable de los carburantes. 

El calentamiento global nos parece hoy el síntoma febril de una enfermedad crónica muy grave. Pero ser conscientes y ser libres a la vez lleva aparejado un peso moral que ninguna otra especie del planeta ha contraído: la responsabilidad. Responsabilidad con los otros y con el planeta; dos dimensiones de una misma obligación de justicia a la que nos invita el Evangelio, porque “todo está conectado”. 

Clamor de la Tierra, clamor de los pobres 

‘Tout est lié’, la ‘webzine’ de la Conferencia Episcopal Francesa, acaba de llegar a su número 10. “Clamor de la Tierra, clamor de los pobres” es el título del monográfico, un tema sobre el que también versa su Asamblea plenaria de otoño, que se celebra del 2 al 8 de noviembre. Lo recomendamos vivamente. Aquí está el enlace: https://toutestlie.catholique.fr/ 

Con el mismo título, ‘Todo está conectado’, ediciones Paulinas publica una reflexión sobre la comunicación y el cuidado del planeta en perspectiva franciscana. Es obra del teólogo Martín Carbajo Núñez, OFM, profesor de Ética y Comunicación en las universidades Alfonsiana y Antonianum de Roma. Encontraremos en él interesantes propuestas sobre cómo respetar la red de la vida y cómo vivir la vida en red

Recomendaciones desde el corazón y el cerebro para habitar los dos universos en que vivimos: el universo biológico y el metauniverso digital. Ahí quedan, queridos amigos, estas dos propuestas de reflexión para iluminar y llenar de esperanza comprometida estos vertiginosos tiempos que nos ha tocado vivir. Feliz lectura. 

La COP26 de Glagow

¿Qué esperar de la COP26 de Glasgow? 

COP 26

 Muchos ponen en duda si habrá consenso suficiente para mantener el Acuerdo de París, con el compromiso de reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero hasta llegar a reducirlos a cero hacia 2050 

La Tierra y la naturaleza son sin embargo el Gran Player. De que las preservemos dependen todos los demás proyectos de los players y el futuro de nuestra civilización 

Por Leonardo Boff 

Del 31 de octubre al 12 de noviembre de este año tendrá lugar la vigésima sexta edición de la COP (Conferencia de las Partes) de la ONU en la ciudad de Glasgow en Escocia. El gran tema a ser tratado por los 191 países participantes es cómo controlar el calentamiento global, resultado de la emisión de gases de efecto invernadero. Según el reciente informe del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) el panorama mundial se presenta más sombrío que nunca. Tenemos solo una década para reducir por lo menos a la mitad las emisiones de CO2. En caso contrario alcanzaremos un calentamiento de 1,5 grados centígrados. Con esta temperatura ocurriría una grave devastación de la naturaleza, pues la mayoría de los seres vivos no se adaptaría y podría desaparecer; alcanzaría también dramáticamente a la humanidad, con millones de emigrados climáticos, ya que sus regiones se volverían demasiado calientes para vivir y producir; además, podría ocurrir la irrupción de una vasta gama de virus que sacrificarían seguramente un número inimaginable de vidas humanas, mucho mayor que la actual Covid-19. 

Debido a lo que se ha acumulado ya en la atmósfera, pues el CO2 permanece en ella de 100 a 120 años, los cambios que hagamos ahora no cambiarán el curso creciente de los eventos extremos causados por esta acumulación; al contrario, tenderán a agravarse como vimos en la inundación de la ciudad de Nueva York por el agua del mar. Ni la geoingeniería, propuesta por la ciencia, detendría el nivel de los cambios climáticos. Razón por la cual muchos estudiosos del clima sustentan que hemos llegado demasiado retrasados y no hay cómo dar marcha atrás. Esta constatación ha hecho que innumerables científicos se hayan vuelto escépticos y tecnofatalistas. Sin embargo, afirman que si ya no podemos cambiar el curso del calentamiento creciente podemos por lo menos utilizar la ciencia y la tecnología disponibles para minimizar sus desastrosos efectos. El clima actual comparado con lo que viene, nos parecerá benigno. 

COP 26, la gran cita de países para hacer frente al cambio climático. 

El informe del IPCC es contundente al afirmar que esta situación es una consecuencia absolutamente segura de actividades humanas dañinas para la naturaleza (desarborización, utilización excesiva de energía fósil, erosión de la biodiversidad, desertificación creciente y maltrato de los suelos etc). Es imperioso reconocer que estos trastornos climáticos tienen poco que ver con la gran mayoría de la humanidad empobrecida y víctima del sistema imperante. Este produce lamentablemente una doble injusticia: ecológica, al devastar ecosistemas enteros, y social, haciendo aumentar la pobreza y la miseria a nivel mundial. Los verdaderos causantes son las  megacorporaciones industrialistas y extractivistas mundializadas que no respetan los límites de la naturaleza y que parten de la falsa premisa de un crecimiento/desarrollo ilimitado porque los recursos naturales también serían ilimitados. La encíclica Laudato Sí del Papa Francisco declara como mentira esta suposición (n.106). 

¿Qué esperar de la COP26 en Glasgow? Muchos ponen en duda si habrá consenso suficiente para mantener el Acuerdo de París, con el compromiso de reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero hasta llegar a reducirlos a cero hacia 2050.  Sabemos, sin embargo, a partir de las COPs anteriores, que la agenda está controlada por los agentes de las megacorporaciones, particularmente del petróleo y de la alimentación entre otras. Ellas tienden a mantener el statu quo que las beneficia y se oponen a transformaciones de fondo que las obligaría también a cambiar su modo de producción y a disminuir sus ganancias en función del bien general planetario. Así que crean obstáculos al consenso y frenan medidas más drásticas ante el deterioro evidente del equilibrio climático de la Tierra. 

Obviando un largo razonamiento, diría simplemente lo que la Carta de la Tierra (2003) y las dos encíclicas ecológicas del Papa Francisco, Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común (2015) y Fratelli tutti (2020) afirman con toda seriedad: tenemos que operar una “profunda conversión ecológica” pues «estamos en el mismo barco: o nos salvamos todos o no se salva nadie» (Carta de la Tierra, preámbulo y final; Fratelli n.30.34). 

Pero sucede que el tema de cómo es nuestra relación con la naturaleza: ¿de rapiña o de cuidado? ¿de protección de su biocapacidad o de agotamiento de sus bienes y servicios necesarios a nuestra vida y a la supervivencia?, no está planteado y por no estar planteado tampoco es considerado ni respondido. 

La Tierra y la naturaleza son sin embargo el Gran Player. De que las preservemos dependen todos los demás proyectos de los players y el futuro de nuestra civilización. El análisis de la situación degradada de la Tierra, innegable y desenfrenada, nunca es considerado en las distintas COPs. La centralidad está ocupada por la economía política vigente, el player dominante, el verdadero causante de los desequilibrios climáticos. Este nunca es puesto en cuestión. 

El verdadero player salvador es la naturaleza, la Tierra-Gaia, totalmente ausentes en todas las COPs y suponemos que también será así en Glasgow. En la perspectiva de Fratelli tutti: o pasamos del paradigma del dominus, el ser humano desligado de la naturaleza y entendiéndose como su dueño y dominador, al paradigma del frater, el ser humano sintiéndose parte de la naturaleza y hermano y hermana de los humanos y de todos los demás seres de la naturaleza o si no, vamos al encuentro de lo peor. Esta es la quaestio stantis et cadentis, es decir, la cuestión fundamental, sin la cual todas las demás cuestiones se invalidan. 

Esta vez el futuro está en nuestras manos. Como afirma al final la Carta de la Tierra: «como nunca antes en la historia, el destino común nos exige buscar un nuevo comienzo». En su sentido más profundo, esta es la lección que la Covid-19 nos quiere dar. ¿Volveremos al antes, aterrador para la mayoría de la humanidad, o tendremos valor para un “un nuevo comienzo”, contrario al Great Reset (el gran reinicio) de los multimillonarios? 

¿Deseamos un verdadero “nuevo comienzo” beneficioso para toda la comunidad de vida especialmente para la Casa Común y para nosotros, sus habitantes, incluida la naturaleza? Es la condición para nuestra continuidad sobre este pequeño y esplendoroso planeta Tierra. 

La España rural: un reto para la nueva evangelización y el cuidado de la creación

Jaime Tatay: “El mundo urbano, el mundo rural y el mundo natural se necesitan y complementan” 

El jesuita ha participado en la segunda jornada del Seminario sobre Ecología Integral de la Fundación Pablo VI 

Jaime Tatay

La Fundación Pablo VI ha continuado hoy con su Seminario sobre Ecología Integral. Esta vez con una jornada que se ha desarrollado con el título ‘La España rural: un reto para la nueva evangelización y el cuidado de la creación’. “El mundo urbano, el mundo rural y el mundo natural se necesitan y complementan”, ha dicho durante su intervención el jesuita Jaime Tatay, quien ha subrayado, además, que para “garantizar la equidad y la justicia intergeneracional requieren también la posibilidad de un desarrollo equilibrado y sostenible de las dimensiones constitutivas del ser humano”. 

Por su parte, Enrique Martínez-Pomar, presidente Proyecto Arraigo, ha explicado esta iniciativa que involucra a urbanitas con ayuntamientos, propietarios de viviendas, empresas y agentes sociales para crear proyectos de conexión entre el mundo rural y el urbano. Así, ha subrayado que “el mundo rural necesita mucha gente y la colaboración de la Iglesia es fundamental”. 

Conversión ecológica 

También ha participado en la conferencia Tomás Insúa, cofundador y director ejecutivo del Movimiento Laudato Si’, quien ha explicado cómo nació el movimiento. “Debemos recordar que en 2001 el papa Juan Pablo II mencionó el concepto de la conversión ecológica, el cual es fundamental en Laudato si’”, ha explicado. “Francisco toma este concepto y lo profundiza en la encíclica”, ha apuntado, subrayando que se trata de “un cambio del corazón. 

Asimismo, Isabel Cuenca, secretaria de Justicia y Paz, ha compartido unas reflexiones acerca de Laudato si’, subrayando la necesidad de llevar una vida más afín a los valores éticos del mundo rural, “creando una comunidad abierta”, en la que la Iglesia tiene un papel importante, desarrollando relaciones más estrechas y con un mayor sentido del cuidado. 

El tiempo de la creación

TRINIDAD RUIZ TÉLLEZ / JOSÉ MORENO LOSADA 

El Tiempo de la Creación es un tiempo litúrgico y pastoral durante el que los 2.200 millones de cristianos del mundo (1.300 millones de católicos) están invitados a la reflexión y la acción. Se celebra anualmente del 1 de septiembre al 4 de octubre. En este período, las comunidades cristianas de todo el planeta se unen en la renovación de su fe en Dios creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la casa común
 

Está dirigido por una red ecuménica que se inspira en el llamamiento de la encíclica ‘Laudato si’’ (2015), del papa Francisco, para un nuevo diálogo sobre cómo estamos dando forma al futuro de nuestro planeta y el requerimiento de una nueva solidaridad, que apoye a las personas más vulnerables y les permita vivir en dignidad. Esta red ecuménica funciona operativamente a través de la web www.seasonofcreation.org y está dirigida por un comité directivo conformado por: el Consejo Mundial de Iglesias, el de las Iglesias Reformadas, el Dicasterio vaticano para la Promoción Integral del Desarrollo Humano, el Dicasterio para la Comunicación, el Movimiento Laudato si’, Actalliance, la Alianza Evangélica Mundial-A Rocha, la Federación Luterana Mundial, la Red Ambiental Cristiana Europea, la Red Ambiental de la Comunión Anglicana, la Red de Cuidado de la Creación de Lausana y Christian Aid. Tiene, además, un comité asesor, a través del cual se organizan y coordinan las propuestas y acciones, cada año bajo un lema y tema común. 

El planteamiento de la ecología integral y de la corriente del Tiempo de la Creación no es cuestión de una moda, sino que hunde sus raíces en las claves fundamentales del pensar y del sentir cristiano. Nos movemos en la teología de la creación conectada con la encarnación, así como con la resurrección y la esperanza de un mundo nuevo, en la perspectiva escatológica. 

Se trata de la conexión fundamental entre el alfa y el omega de todo lo creado. Hemos de profundizar en este misterio de Evangelio para hoy. Presentamos las líneas fundamentales de este mensaje y subrayamos las claves que consideramos esenciales para dar razón del momento y de la necesidad de atender esta dimensión holística de la creación

Breve recorrido histórico 

Pero antes, para contextualizar bien la misión/visión evangelizadora del Tiempo de la Creación, hagamos un breve recorrido histórico para conocer de dónde surge esta iniciativa pastoral, marcando como hitos las fechas más significativas y apoyándonos en documentos o datos concretos. 

En 1989, el patriarca ecuménico Dimitrios, de la Iglesia Ortodoxa Oriental, proclama como Día de Oración por la Creación el 1 de septiembre. A partir de 2001, otras iglesias cristianas europeas comenzaron también a celebrar esa misma fecha como una jornada especial de plegaria por la creación. Dos años más tarde, en 2003, la Asamblea de Obispos Católicos de Filipinas invita a unirse a las celebraciones de septiembre del Día de Oración por la Creación. 

En 2007, durante la III Asamblea Ecuménica Europa que tuvo lugar en la ciudad rumana de Sibiu, se propuso por primera vez establecer un Tiempo de la Creación con una duración de cinco semanas entre el 1 de septiembre (por ser el día de la memoria ortodoxa de la divina creación) y el 4 de octubre (por ser el día de la memoria de san Francisco de Asís en la Iglesia católica y en algunas otras tradiciones occidentales). Un año más tarde, en 2008, el Consejo Mundial de Iglesias celebrado en Ginebra animó vivamente a los participantes a unirse a las jornadas de oración convocadas. 

Laudato si’ 

Ya en el año 2015, el papa Francisco publica su encíclica Laudato si’ en el mes de mayo, y da a conocer su deseo de que, el 1 de septiembre, se instituya oficialmente en la Iglesia católica como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Encarga entonces al cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo ‘Justicia y Paz’, y al cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la tarea específica de su difusión y dinamización. 

Al año siguiente, 2016, en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por la Creación –titulado ‘Usemos misericordia con nuestra casa común’–, el Papa pone como referentes al patriarca Bartolomé y a su predecesor Demetrio –“que durante muchos años se han pronunciado constantemente contra el pecado de causar daños a la creación, poniendo la atención sobre la crisis moral y espiritual que está en la base de los problemas ambientales y de la degradación”–, desgrana el pecado ecológico, anima a la conversión ecológica y propone como obra de misericordia adicional a las siete corporales y siete espirituales, una octava: el cuidado de la casa común

Al año siguiente, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de Oración por la Creación, se publica ya un mensaje conjunto del papa Francisco y del patriarca ecuménico Bartolomé. Con este mensaje compartido se visibiliza la voluntad de trabajo cooperativo en la línea de la ecología integral, y se realiza al unísono un “llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero, sobre todo, para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida”. Y afirman finalmente: “Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio”. 

Acceso al agua 

El 1 de septiembre de 2018, el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por la Creación trata específicamente sobre la problemática del acceso al agua y subraya las interrelaciones entre todo, de manera que “no hay ecología sin una adecuada antropología” (Laudato si’, 118). En ese año ya hay un recorrido de funcionamiento de la plataforma para actuaciones en el Tiempo de la Creación y, gracias a la ayuda de diferentes miembros del comité asesor, se comparte por internet una guía para su celebración, en varios idiomas y adaptada a diversas realidades ecuménicas –católica, protestante, anglicana, ortodoxa y luterana–, con el lema ‘Caminando juntos’

El 1 de septiembre de 2019, el Papa vuelve a hacer referencia explícita al Tiempo de la Creación, como “una ocasión para sentirnos aún más unidos con los hermanos y hermanas de las diferentes denominaciones cristianas, […] de modo particular, con los fieles ortodoxos, que llevan treinta años celebrando esta Jornada”. El lema elegido para trabajar ese año es ‘La red de la vida’, y el propio Francisco escribe al respecto: “Sintámonos también en profunda armonía con los hombres y mujeres de buena voluntad, llamados juntos a promover, en el contexto de la crisis ecológica que afecta a todos, la protección de ‘la red de la vida’ de la que formamos parte”. 

Aniversario en pandemia 

El año 2020, pese a la pandemia, llegaron a celebrarse más de 1.300 eventos del Tiempo de la Creación en los diferentes continentes, con la participación –presencial y ‘online’– de cientos de miles de cristianos. El lema elegido esta vez fue ‘Jubileo de la Tierra’ y la celebración coincidía, además, con el quinto aniversario de la encíclica Laudato si’, por lo que el Papa –aprovechando la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación del 1 de septiembre– pidió en su mensaje “planes operativos a largo plazo para lograr una ecología integral en las familias, parroquias, diócesis, órdenes religiosas, escuelas, universidades, atención médica, empresas, granjas y en muchas otras áreas”. 

En enero de este año, después de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, los líderes cristianos dieron a conocer el lema del Tiempo de la Creación para 2021: ‘¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios’, reforzando así el carácter ecuménico del mismo. Ya en la clausura oficial del quinto aniversario de la encíclica Laudato si’ (mayo de 2021), desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, su entonces secretario, monseñor Bruno-Marie Duffé, animó “a los obispos y a los organismos eclesiales a hacer declaraciones para sensibilizar sobre el Tiempo de la Creación”. (…) 

Movimiento Laudato Sí


Movimiento Laudato si’: renacer por la Casa común

·                                 El Movimiento Católico Mundial por el Clima cambia de nombre tras un proceso sinodal y la bendición del Papa

En 2020, el Movimiento Católico Mundial por el Clima inició un “amplio y profundo” proceso de transformación de su estructura tras cinco años de fundación, cuyo último paso fue un cambio de nombre. Por ello, a partir de este 30 de julio ha pasado a convertirse en Movimiento Laudato Si’, volviendo a su esencia: “Inspirar y movilizar a la comunidad católica para cuidar nuestra Casa común y lograr la justicia climática y ecológica”.

Vida Nueva conversó con Tomás Insúa, cofundador y director ejecutivo de esta organización, para ampliar detalles. Al respecto ha dejado muy claro: “Hemos querido, siguiendo el ejemplo del papa Francisco, que todo el proceso fuese lo más sinodal posible”.

Insúa cuenta que desarrollaron un sistema de consulta desde la Secretaría y el Comité (directorio ampliado), el cual compartieron con el apoyo de las bases del movimiento y organizaciones aliadas. “De una lista inicial de veinticinco posibles nuevos nombres, redujimos a cinco y volvimos a someter esta lista reducida a la consulta de las bases. Finalmente, los miembros escogieron Movimiento Laudato Si’ como nuevo nombre. Es interesante mencionar que este nombre había sido descartado por la Secretaría y el Comité, pero hemos querido escuchar a la gente y seguir su consejo”, explica Insúa. Por eso, “lo natural era que el cambio de nombre represente mucho mejor nuestro trabajo, pero que también se haga más fácil y manejable en todos los idiomas”.

Más allá de lo climático

Una de las razones –detalla el directivo– de este cambio se debe a que “nuestro antiguo nombre no representaba quienes éramos, puesto que nuestra misión y nuestro trabajo siempre estuvieron más allá de lo climático. Aún cuando la justicia climática seguirá siendo una prioridad para nosotros, esta es parte de una misión más amplia y holística sobre el cuidado de la Casa común”. Por otra parte, “la encíclica siempre ha estado ahí, debemos nuestra existencia a Laudato si’, incluso antes de que fuese publicada, fue la inspiración para fundar el Movimiento en 2015 y sigue siendo la piedra angular de cada actividad”.

El movimiento Laudato Sí

Movimiento Laudato si’: una realidad consolidada que se renueva

El nuevo logo del Movimiento Laudato si’

A partir de hoy, el Movimiento Católico Mundial por el Clima cambia de nombre. El clima y la ecología integral en primer plano, pero también el compromiso internacional y la inspiración constante para la acción de la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común. El director ejecutivo, el argentino Tomás Insua, habló a Vatican News de un camino «sinodal» que pretende llevar a la organización fundada en 2015 hacia una conversión ecológica más profunda.

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

«Inspirar y movilizar a la comunidad católica para cuidar nuestra casa común y lograr la justicia climática y ecológica». Estos son los objetivos de la nueva etapa que se abre para el Movimiento Católico Mundial por el Clima, que desde hoy cambia su nombre por el de Movimiento Laudato si’.

Escucha a Tomás Insua

El nacimiento hace seis años

Fundado en 2015 por un grupo de 17 organizaciones católicas y 12 exponentes de instituciones académicas y de la sociedad civil de todos los continentes, comprometidos a ayudar a los fieles a responder a las exhortaciones de la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común, publicada ese mismo año, el Movimiento cuenta ahora con más de 800 entidades. En los últimos tiempos ha realizado «un camino de discernimiento de más de 18 meses», explica Tomás Insua, cofundador y director ejecutivo del Movimiento, a Vatican News: una reflexión sobre la identidad, la misión, el nombre y las estructuras. El nombre anterior, continúa, era «demasiado largo y difícil de recordar. Pensando en el trabajo de conversión ecológica y ecología integral que invoca Laudato si’ y que cataliza nuestro trabajo, en colaboración con varios socios eclesiales decidimos llamarnos Movimiento Laudato si'», tras examinar una lista de 25 posibles nombres.

Lorna Gold, presidenta de la junta directiva, que ha presentado la noticia de hoy en un encuentro online, destaca cómo es «importante señalar que la misión se amplía para incluir el concepto de justicia ecológica, basado en el espíritu de Laudato si’, en el que ‘todo está conectado'». La encíclica del Pontífice, añade Insua, «es el fundamento de todo lo que hacemos y organizamos, desde la Semana Laudato si’ hasta el curso de Animadores Laudato si’, desde nuestros Círculos hasta los estudios específicos»: Un compromiso que no se ha interrumpido nunca, ni siquiera durante la emergencia de la pandemia, hasta el punto de que ahora contamos con unos 25.000 animadores de Laudato si’ en el mundo, personas que en su mayoría están implicadas en realidades parroquiales, asociativas y religiosas, pero también personas corrientes que sienten la llamada a la ecología integral de manera especial, poniéndose al servicio de sus comunidades.

Líderes de la ONU

«Hay mucho que hacer, sobre todo hoy: en este año concreto tenemos que centrarnos en las próximas grandes cumbres de la ONU», dice Insua, refiriéndose a la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad, Cop15, prevista del 11 al 24 de octubre en China, y a la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, Cop26, en Glasgow del 31 de octubre al 12 de noviembre, antes de la cual habrá también un encuentro «Fe y Ciencia: hacia la Cop26» el 4 de octubre en el Vaticano y Roma.Las grandes cumbres de la ONU, reflexiona el director ejecutivo del Movimiento Laudato si’, «tienen el objetivo de reunir a la familia humana para actuar urgentemente ante estas grandes crisis: los científicos nos dicen que son aún más urgentes año tras año. Hay tantas señales: los incendios en Cerdeña, el calor récord y los incendios en Canadá, la sequía en Madagascar, el grito de la tierra y de los pobres que es aún más fuerte. Así que es necesario actuar». «Nosotros, en el Movimiento», anunció, «estamos ayudando a animar una iniciativa concreta: ‘Planeta sano, gente sana’. Es una petición con más de 200 realidades católicas para lanzar un llamamiento a los participantes en las cumbres de la ONU: será una de nuestras prioridades en los próximos meses y especialmente durante el Tiempo de la Creación, que comienza el 1 de septiembre. Pedimos que se aumente el nivel de ambición en las dos reuniones: en particular, en la Cop26 -informa Insua- se habla de lograr cero emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial para 2050. Pero sabemos que los países más ricos, que tienen una responsabilidad histórica por siglos de emisiones, tienen una oportunidad más clara de hacer la transición para 2035 – 2040».

Las palabras del Papa

Del Papa un estímulo constante para continuar el compromiso del Movimiento. «Escribimos una carta al Papa, informándole del proceso, pidiéndole su opinión y su bendición antes de mudarnos y cambiar nuestro nombre. Francisco -informa Tomás Insua- escribió una breve respuesta, que llegó para las Vísperas de Pentecostés, el 22 de mayo, fue una señal muy fuerte. Dado que este proceso se ha caracterizado por un ambiente de oración sinodal, pidiendo la luz del Espíritu Santo, el hecho de que las palabras del Pontífice llegaran en la fiesta de Pentecostés fue un signo que nos motiva aún más: las dirigió al Movimiento Laudato si’, agradeciendo «la misión de promover la ecología integral y la ayuda» ofrecida «a la Iglesia en el mundo», añadiendo un deseo para la Semana Laudato si’ que estaba en curso en ese momento». Un nuevo impulso, reflexionó Insua, para «vivir la Laudato si’, que no debe quedarse en un documento escrito, en un documento de biblioteca, sino en un documento vivo».

«Laudato Si» llega a las parroquias de Vitoria

La Diócesis crea equipos parroquiales para trabajar la ecología a nivel local

Se busca actuar de forma sostenible en todos los ámbitos, innovar y promover estilos de vida respetuosos con la Creación y educar con formación continua para impulsar una acción social transformadora.

| Vicente Luis García Corres (Txenti) Seguir leyendo

Necesitamos políticas que abran los ojos

por Teresa García Gómez
La comunidad científica nos alerta con datos y evidencias de que si no cambiamos el ritmo de producción y consumo, que el capitalismo alienta, pronto será irremediable la supervivencia del ser humano en el planeta y también de otros seres vivos.
Mientras tanto, organizaciones políticas, no gubernamentales y otros movimientos sociales apuntan a que es urgente realizar un cambio de rumbo en nuestra manera de concebir el progreso de los pueblos.
Hemos de ser conscientes de que los países opulentos, como el nuestro –aunque muchas personas apenas poseen migajas–, somos responsables de un sistema que para sustentarse genera dinámicas en países empobrecidos que se basan “en la apropiación a escala planetaria de los recursos naturales, la explotación a esa misma escala de la fuerza de trabajo y la externalización de los costes sociales y ecológicos”[1]. Seguir leyendo