7º Aniversario de «Laudato Si»

Un Planeta a cuidar, un grito aún a escuchar

En el séptimo aniversario de la encíclica Laudato si’, trazamos un balance de cuánto se hizo hasta ahora y de cómo las palabras proféticas de Francisco han hecho iniciar procesos fecundos, en todos los ámbitos tocados por el texto, interpelando a los gobernantes, así como también a los niños al punto de transformar la urgencia en una costumbre: cuidar la Casa Común, y cada una de sus creaturas, incluso la más efímera.

Cecilia Seppia – Ciudad del Vaticano 

Si el Planeta Tierra fuera una persona, probablemente estaría hoy tumbado en alguna cama de hospital con un goteo de morfina conectado a su brazo para aliviar los numerosos e insoportables dolores que le aquejan. Ha sido el hombre, sobre todo en las últimas cuatro décadas, el que, como buen médico, se ha esforzado en hacer la historia clínica del paciente, sometiéndolo a análisis clínicos especializados, hasta llegar a un diagnóstico poco halagüeño: la contaminación; el cambio climático; la desaparición de la biodiversidad; la deuda ecológica entre el Norte y el Sur, vinculada a los desequilibrios económicos; el antropocentrismo; el dominio de la tecnocracia y las finanzas, con la prevalencia de una «cultura del descarte» rampante que lleva a la explotación de los niños, el abandono de los ancianos, la esclavización de los demás, el comercio de órganos o los diamantes de sangre. 

En una palabra, el «cáncer», y además el cáncer «en última fase», que quizá sea más temible que las enfermedades descriptas anteriormente, pero que nos deja indiferentes porque no ha afectado a ningún miembro de nuestra familia o a amigos de toda la vida. Sin embargo, ese mismo médico, tan escrupuloso en la fase de diagnóstico, se olvidó de encontrar una cura. O donde la había encontrado, para administrarla diariamente, con perseverancia y amor. Hace siete años, el 24 de mayo de 2015, con la encíclica Laudato si’, fue el Papa Francisco quien relanzó la urgencia de una terapia dirigida contra las enfermedades de la Tierra, apelando no a los médicos profesionales, sino a «todos los hombres y mujeres de buena voluntad»: 221 páginas, una introducción, 6 capítulos y dos espléndidas oraciones finales que inmediatamente dejaron su huella no solo en la Doctrina Social de la Iglesia, sino también en los procesos políticos, económicos y ecológicos de nuestras sociedades globalizadas.

Palabras proféticas 

Hoy también a la luz de la dramática experiencia de la pandemia que nos ha puesto de rodillas y de la guerra que continúa sembrando terror y destrucción, tenemos la prueba por una parte de las intuiciones “proféticas” del texto de Francisco y, por otra, de su fuerza, tan simple como el verso del Cántico de las Criaturas del que toma su nombre y, al mismo tiempo, tan eficaz, como lo es toda palabra dirigida a Dios con fe.

Los frutos de la encíclica del Papa Bergoglio, la segunda de todo su Pontificado, han, de hecho, iniciado procesos fecundos, muchos de ellos aún en curso, en todos los ámbitos tratados en el texto, interpelando a los gobernantes, como también a los niños, decididos, con pies de plomo, a hacer su parte. El bagaje cultural y magisterial en el que se asienta la reflexión del Papa es amplio y bien documentado: desde Pablo VI, que se refirió al problema ecológico presentándolo como una crisis que es «consecuencia dramática» de la actividad incontrolada del ser humano, hasta San Juan Pablo II, pasando por Benedicto XVI, que ha invitado con preocupación a reconocer que la Creación está comprometida allí «donde somos las últimas instancias, donde el todo es simplemente de nuestra propiedad y lo consumimos solo para nosotros mismos».

Y, sin embargo, en la maravillosa obra de las manos de Dios, no hay depredadores ni egoísmo, no hay amos y esclavos, no hay un entorno que se pueda explotar a voluntad, sino un lugar, un hogar de hecho, que se comparte en armonía. Francisco dice: “La Biblia nos enseña que el mundo no nació del caos o del azar, sino de una decisión de Dios que lo llamó y siempre lo llama a la existencia, por amor. El universo es bello y bueno, y contemplarlo nos permite vislumbrar la infinita belleza y bondad de su Autor. Cada criatura, incluso la más efímera, es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo”.

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Nota Eclesial: Laudato si’ para toda la humanidad

23/05/2022

Nota Eclesial: Laudato si’ para toda la humanidad

Todo está conectado, incluso las crisis 

El primero y valioso fruto de la Laudato si’ es precisamente su capacidad de conectar aspectos que, con anterioridad, se trataban sectorialmente. No es casualidad que entre las expresiones más citadas se encuentre “la ecología integral”, que está en el centro mismo, el «todo está conectado», que se ha convertido casi en un eslogan, y la anotación de que «no hay dos crisis searadas, una ambiental y otra social, sino una única y compleja crisis socio-ambiental»: el Planeta está mal, pero el hombre ciertamente no está mejor, obligado por la hambruna, el hambre, los desplazamientos de tierra, las inundaciones, las guerras, la corrupción, a abandonar su hogar, sin saber si alguna vez encontrará otro.

También este año hemos contado en Vatican News muchas historias inspiradas en Laudato si’, desde Roma hasta las Islas Salomón, atravesando los 5 continentes con los testimonios de quienes han querido ponerle cara. La acción a favor del medio ambiente es transversal a las culturas, a los pueblos, a los contextos geográficas, a las creencias, aunque hay que decir que la Iglesia ha sido un enorme hervidero de ideas y proyectos, gracias a los cuales las palabras del Pontífice no quedaron en papel mojado. 

Los proyectos

En Ghana, por ejemplo, los obispos de la Conferencia Episcopal están haciendo un esfuerzo para plantar un millón de árboles, una acción concreta para complementar y apoyar el proyecto gubernamental “Green Ghana”, lanzado en junio de 2021.

En Kenia, ya habían comenzado, el año pasado, con la plantación de semillas en el bosque de Kakamega, el único bosque tropical que queda en el país. En el programa participaron 500 personas de distintas confesiones cristianas, que también realizaron iniciativas de sensibilización por un uso más respetuoso de los recursos de la tierra. Plantar un árbol -había dicho el Papa Francisco precisamente en Kenia en 2015- es, en primera instancia, una invitación a seguir luchando contra fenómenos como la deforestación y la desertificación. A su vez, plantar un árbol nos provoca a seguir confiando, esperando y especialmente comprometiendo nuestras manos para revertir todas las situaciones de injusticia y deterioro que hoy padecemos”.

Con esta visión, los jóvenes del Movimiento Laudato si’, en modo particular, intervinieron también en el ámbito urbano para afrontar sea simbólica como concretamente uno de los más grandes desafíos a los que se enfrentan las ciudades: el de la inmensa producción de residuos. Y así, en colaboración con la ONG Nairobi Recyclers (Narec), dieron vida a un proyecto de reciclaje que busca limpiar parte de la capital. Además de recoger la basura y de proteger el medio ambiente de la contaminación, el equipo de Nairobi Recyclers identificó 17 escuelas y 5 casas religiosas de acogida para niños donde pretende plantar más de mil árboles frutales y otras especies. Pero la Iglesia, además de los proyectos de reforestación en África, ha puesto en marcha, en otros contextos, de descarbonización, de eficiencia energética, de agricultura sustentable, de abastecimiento de agua potable, de limpieza de los mares de plástico, de educación y sensibilización ambiental, sin olvidar nunca a la persona y la protección de la vida humana.

Con este propósito no se puede no citar la obra del episcopado estadounidense y de la diócesis de Chicago que, bajo la guía del cardenal arzobispo de la ciudad, Blase Joseph Cupich, tiene el mérito de haber establecido el primer ministerio Laudato si’ en el mundo, interpelando a tantos católicos, jóvenes y mayores, que han puesto su profesión o «carisma» en el cuidado de la Casa Común y la defensa de los más débiles. Una mención especial también para la diócesis de Burlington que se comprometió con los fieles en la sensibilización y en la acción hacia una mayor justicia ecológica emprendiendo proyectos para hacer frente a la cultura del despilfarro (práctica del compostaje en el huerto y en el jardín, uso exclusivo de materiales reciclados empezando por el papel, modelos circulares de producción y consumo alimentario, pero no solo), junto al comienzo de un monitoreo de las propiedades inmobiliarias diocesanas en lo que respecta al suministro de energía para su conversión a formas renovables o de bajo impacto ambiental. También es grande la implicación de las comunidades locales, por parte de la Iglesia, para salvar a la Amazonía, el pulmón verde del mundo que corre el riesgo de derrumbarse cada día más a causa de la deforestación, de la corrupción, la explotación intensiva del suelo y la aniquilación de la biodiversidad. 

Los frutos de un llamamiento incansable 

“En efecto, existe una clara relación entre la protección de la naturaleza y la construcción de un orden social justo y equitativo. No puede haber una renovación de nuestra relación con la naturaleza, sin una renovación de la humanidad misma”, había dicho el Papa en ocasión del Encuentro con las Autoridades keniatas durante el Viaje Apostólico de noviembre de 2015, que también tocó a Uganda y a África Central, pocos meses después de la publicación de la encíclica. El llamamiento es, no obstante, incansable: “Cuidar la Tierra, para que no responda con la destrucción”, no devorar la Tierra sino devolverle su dignidad, escuchar aquel grito sufriente de los pueblos que sigue presionando los oídos de todos. También en este año hemos presenciado un vibrante florecimiento de las Comunidades Laudato si’, que nacidas de la idea del obispo de Rieti, monseñor Domenico Pompilli y del fundador de Slow Food Italia, Carlo Petrini, en el silencio de la oración o en el “barullo” de las movilizaciones, pero siempre con iniciativas concretas, han relanzado el tema de la ecología integral apuntando a esa conversión del corazón, pero también de acción que atraviesa e irradia el texto de Francesco. Desde 2020 en adelante, no obstante la pandemia, los círculos Laudato si’ han registrado un aumento de casi el 300%.

La encíclica ha permeado el debate político y científico a partir de la Conferencia de París sobre el clima del 2015 y la de Glasgow del 2021; hizo sí que el cuidado de la Casa Común se incluyera entre las obras de misericordia y dio lugar a la «Economía de Francisco”. 

Sin ese documento quizás hubiera sido más difícil celebrar un Sínodo como el de la Amazonia (cuya conexión con Laudato si’ es evidente ya desde el tema: «Nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral») y llegar a la posterior exhortación apostólica, Querida Amazonia, con sus cuatro sueños -social, cultural, ecológico y eclesial- que son en realidad un camino de ecología integral capaz de interpelar la conciencia del mundo entero, al que el propio Francisco se refirió cuando, al hilo de los trabajos sinodales, habló de un verdadero «pecado ecológico».

El mismo Sínodo de los jóvenes del 2018 y el “Documento sobre la fraternidad humana”, firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi por el Papa y el gran imán de Al-Azhar, Al-Tayyib, estarían, al fin y al cabo, entre los frutos de este texto, inicialmente visto como una encíclica verde, más tarde mejor entendido como una verdadera perspectiva innovadora, motor de una revolución cultural, que atraviesa la sociedad en todas sus grietas. Durante la JMJ de Panamá, en enero de 2019, se habló incluso de una «Generación Laudato si’«. Sin embargo, es un hecho que el paradigma de la ecología integral se ha extendido como un reguero de pólvora a nivel internacional, gracias también al compromiso del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, así como en Italia, donde ha encontrado un terreno especialmente fértil, dada la sensibilidad hacia las cuestiones medioambientales demostrada por la Conferencia Episcopal Italiana y las distintas diócesis. Sin embargo, el documento de Francisco ha dado un nuevo impulso a la reflexión de asociaciones comerciales como ColdirettiConfcooperative y Confartigianato o de fuerzas sindicales como la Cisl.

A nivel eclesial, se ha injertado en iniciativas nacionales como las Semanas Sociales de los católicos italianos; ha inspirado eventos de espiritualidad, sobre todo el «Tiempo de la Creación» que va desde el 1º de septiembre, Jornada Mundial de Oración por la Salvaguarda de la Creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco. Ha permitido el establecimiento de la Semana Laudato si’, este año programada del 22 al 29 de mayo; ha alimentado la música, el arte, la cultura e incluso el cine. «Somos parte de una sola familia humana, llamada a vivir en una casa común de la que constatamos, juntos, la inquietante degradación», fueron las palabras del Papa Francisco en el texto entregado a los ecologistas franceses, con los que se reunió el 3 de septiembre de 2020, pero, añadió, «nos alegra el hecho de que la toma de conciencia de la urgencia de la situación se haga sentir en todas partes, de que el tema de la ecología cale cada vez más en las formas de pensar en todos los ámbitos y empiece a influir en las decisiones políticas y económicas, aunque quede mucho por hacer”.

«Laudato si’ 100%

Arranca la semana para el cuidado de la Casa Común

Comunidades cristianas de todo el mundo organizan del 22 al 29 de mayo la Semana Laudato Si’ 2022 con el lema “Escuchar y caminar juntos”

Por cuarta vez se convoca a las comunidades cristianas de todo el mundo a incrementar su compromiso ecológico con la Semana Laudato Si’ 2022. Del 22 al 29 de mayo se potenciarán propuestas para participar en el cuidado de la Casa común con el tema “Escuchar y caminar juntos”, a partir de la cita de la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco: “Unir a la familia humana para proteger nuestra casa común” (núm. 13


En el séptimo aniversario de la histórica encíclica del papa Francisco sobre el cuidado de la creación, este desafío lanza escuchar y responder al clamor de la creación de Dios y al doble desafío de la emergencia climática y la crisis ecológica.

Para ello, la nueva Plataforma de Acción Laudato Si’ del Vaticano quiere ayudar a las instituciones católicas, las comunidades y las familias para llevar la Laudato Si’ a la vida. Por su parte, Religión y Escuela hace varias propuestas para la clase de Religión.

Movimiento en marcha

El plazo de inscripciones a esta Plataforma Laudato Si’ se ha ampliado hasta el 4 de octubre de 2022. El 14 de noviembre, Día Mundial de los Pobres, comenzarán las inscripciones para el segundo ciclo. Desde ahí, se propone para cada día de la semana –según el mensaje del papa para 2022– uno de los diferentes objetivos de la Laudato Si’.

Así, esta propuesta pasa por trabajar la espuesta al clamor de la Tierra, respuesta al clamor de los pobres, economía ecológica, adopción de estilos de vida sostenibles, educación ecológica, espiritualidad ecológica y resiliencia y empoderamiento de la comunidad. La semana concluirá el 29 de mayo con el lanzamiento oficial de la Plataforma de Iniciativas Laudato Si’.

Semana «Laudato Si»

La Semana Laudato si’: Intensificar esfuerzos contra el cambio climático

La Semana Laudato si'
La Semana Laudato si’

Siete días y cientos de eventos globales, regionales y locales promovidos por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, para celebrar el séptimo aniversario de la encíclica del Papa Francisco

También siete los objetivos que persigue la Plataforma de Acción Laudato si’ para crear una masa social crítica y proteger nuestra casa común

Como dice Francisco: «Vivir la vocación de ser protectores de la creación de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa»

(Vatican News).- Intensificar los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático es solo uno de los objetivos de la Semana Laudato si’, que se celebrará del 22 al 29 de mayo, promovida por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en el séptimo aniversario de la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la creación.  Una serie de celebraciones globales y conversatorios centrarán las jornadas donde se tratarán temas como el clamor de los pobres, la ciencia de la conservación ecológica, la biodiversidad, e incluso las voces de los pueblos indígenas que contará con la participación de la hermana Alessandra Smerilli, FMA, secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

El Papa lanza el Movimiento Educativo Internacional Scholas Occurrentes

Siete días de eventos, pero también los 7 objetivos que persigue la Plataforma de Acción Laudato si’ promovida por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, para crear una masa social crítica y proteger nuestra casa común. Esta nueva herramienta está capacitando a las instituciones, comunidades y familias católicas para implementar Laudato Si’ en su totalidad.

Cada día de la Semana Laudato si’ presentará eventos globales, regionales y locales vinculados a los objetivos Laudato si’ y a los siete sectores de la Plataforma de Acción Laudato si’, los cuales sustentan el concepto de ecología integral.

Durante la Semana Laudato Si’ se tratarán temas como los recursos de los católicos para combatir el colapso de la biodiversidad; el papel de los combustibles fósiles en los conflictos y la crisis climática; y cómo todos podemos abrazar a los pobres en nuestra vida cotidiana.

Oremos juntos por la dignidad de las personas y nuestra casa común

Programa de la Semana Laudato si’

Lunes 23 de mayo: Respuesta al clamor de la Tierra

10:00 CEST         No más colapso de la biodiversidad: Reequilibrar los sistemas sociales con la naturaleza

Retransmitido en directo desde la Universidad Católica Australiana de Roma, el padre Joshtrom Kureethadam, del Vaticano, dirigirá una dinámica conversación centrada en elevar las voces indígenas de cara a la conferencia de las Naciones Unidas sobre la biodiversidad que tendrá lugar este año.

Ponentes destacados:

● Sor Alessandra Smerill, FMA, Secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano

● Theresa Ardler, investigadora de enlace indígena en la Universidad Católica de Australia, directora y propietaria de Gweagal Cultural Connections

● Vandana Shiva, fundadora de la Fundación de Investigación Navdanya para la Ciencia, la Tecnología y la Ecología en la India y Presidenta de Navdanya International

● Padre Joshtrom Isaac Kureethadam, Jefe de la Oficina de Ecología y Creación del Vaticano, Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

● Angela Manno, artista premiada

● Greg Asner, Director del Centro ASU de Descubrimiento Global y Ciencia de la Conservación

Martes, 24 de mayo: Respuesta al clamor de los pobres (7mo aniversario de LS)

9:00 CEST  Empoderamiento de la ECO-munidad: Abrazando a los pobres

Miércoles, 25 de mayo: Economía Ecológica

15:00 CEST  Combustibles fósiles, violencia y crisis climática

Con Jeffrey D. Sachs

Jueves, 26 de mayo: Adopción de estilos de vida sostenibles (Fiesta de la Ascensión)

15:30 CEST  Invertir en Laudato Si’

Viernes, 27 de mayo: Educación Ecológica

14:00 CEST  Avance: Largometraje documental sobre Laudato si’

Sábado, 28 de mayo: Espiritualidad Ecológica

19:00-21:00 CEST  Festival Laudato si’

Con Migueli Marin y Marco Mammoli

Domingo, 29 de mayo: Resiliencia y empoderamiento de la comunidad como parte de nuestro Viaje Sinodal

15:00 CEST  Encuentro de oración de clausura de la Semana Laudato si’: La resiliencia y el empoderamiento de las comunidades como parte de nuestro viaje sinodal.

Los eventos mundiales

El programa completo y final de la Semana Laudato si’, que incluye los eventos mundiales en Uganda, Italia, Irlanda, Brasil y Filipinas, puede encontrarse en la web dedicada a las jornadasTodos los eventos globales, excluyendo el avance de la película el 27 de mayo, serán transmitidos en los canales de Youtube y Facebook del Movimiento Laudato Si’.

Nueva forma de solidaridad

Francisco: «Es hora de desarrollar una nueva forma de solidaridad universal» 

Papa Francisco, el hombre más peligroso de la Tierra Publicamos el prefacio del Papa al libro electrónico «Laudato si’ Reader. An Alliance of Care for Our Common House», publicado por la Lev con motivo de la Cop26. A partir del 12 de noviembre, el texto podrá descargarse gratuitamente desde la página web del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, promotor de la publicación 

«Es el momento de soñar a lo grande, de repensar nuestras prioridades – lo que valoramos, lo que queremos, lo que buscamos – y de volver a planificar nuestro futuro, comprometiéndonos a actuar en nuestra vida cotidiana en lo que hemos soñado. ¡Es tiempo de actuar, y de actuar juntos, es ahora!» 

 | Papa Francisco 

Hace seis años, publiqué la carta encíclica Laudato si’, sobre el cuidado de la casa común, en la que pedía un nuevo diálogo compartido sobre nuestra casa común, sobre cómo estamos moldeando negativamente el futuro de nuestro planeta con nuestro comportamiento irresponsable. Me complace ver que la encíclica ha tenido un impacto positivo en nuestros esfuerzos por cuidar nuestra casa común en la Iglesia, en nuestras comunidades ecuménicas e interreligiosas, en los círculos políticos y económicos, en las esferas educativas y culturales, y más allá.  Tras la publicación de Laudato si’, invité a los católicos a unirse a mi querido hermano, Su Santidad Bartolomé, el Patriarca ecuménico, y a nuestros hermanos y hermanas ortodoxos, para celebrar juntos el 1° de septiembre la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Me llena de gratitud que el mensaje urgente de Laudato si’ haya tenido eco en importantes declaraciones y especialmente en acciones de otras tradiciones religiosas sobre nuestra vocación de ser custodios de la creación de Dios. ¡Recuerdo con alegría la Carta Rabínica sobre la Crisis Climática, la Declaración Islámica sobre el Cambio Climático Global, la Declaración Budista sobre el Cambio Climático a los Líderes Mundiales, la Declaración Hindú sobre el Cambio Climático Bhumi Devi Ki Jai! 

La Laudato si’ es una llamada global a ser custodios de nuestra casa común, y es tan maravilloso ver que el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha tomado la iniciativa de reunir las reflexiones de personas y comunidades de todo el mundo sobre los mensajes de la Laudato si’. La Laudato si’ Reader, título con el que se han recogido estas reflexiones, es, en efecto, una conclusión adecuada del «Año Especial Laudato si’» que se ha celebrado del 24 de mayo de 2020 al 24 de mayo de 2021 

Por una economía samaritana

Organizaciones eclesiales invitan a firmar el manifiesto por una economía samaritana 

Se han inspirado en el llamamiento del papa Francisco durante IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares en plantar cara contra la minería ilegal 

Organizaciones eclesiales y movimientos populares han invitado a firmar el Manifiesto por una economía al servicio de la justicia social y el cuidado de la Casa Común. 

Desde la Red Iglesias y Minería –uno de los promotores de esta iniciativa– han indicado que con ello “se suman al llamamiento del Papa Francisco por una economía que frene las violaciones de los derechos humanos y medioambientales por parte de las industrias extractivas”. 

Todo ello en el marco el IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares en el que el Santo Padre exhortó “a las empresas extractivas que pongan fin a las violaciones de los derechos humanos y medioambientales que implican sus actividades”. 

Contra todo extractivismo 

“Este sistema, con su implacable lógica del beneficio, está escapando a todo control humano. Es hora de parar la locomotora, una locomotora fuera de control que nos está llevando al abismo”, dijo Francisco. 

Las organizaciones invitan en el documento a plantar cara contra la minería que “se expande sobre la vasta geografía y socio-biodiversidad de Nuestra América” y lo declaran como una “expresión contemporánea del colonialismo inherente al desarrollo del capitalismo como proyecto civilizatorio”. 

“El manifiesto que se presenta hace un llamamiento a las iglesias, los movimientos populares y la sociedad civil para que se unan en la creación de una estructura social que sea capaz de transformar el modelo económico caracterizado por la ciega voracidad de un tipo de explotación extractiva”, han explicado desde Iglesias y Minerías. 

Para quienes quiera firmar el pacto deben hacerlo AQUÍ 

Todo está conectado

por Juan V. Fernández de la Gala  

Desde las líneas magisteriales de Laudato si’, el papa Francisco nos invita a una conversión ecológica. Nuestra obligación moral es cuidar el planeta que nos sostiene y nos nutre y que alberga toda vida, como si fuese el vientre de una gran madre en perpetua gestación. 

En los años 30 y 40 del siglo XX, Teilhard de Chardin hablaba ya de la sacralidad de la Tierra como obra sagrada de un Dios sagrado y de la sacralidad de la evolución que nos recibe desde las manos de Dios y nos conducirá de nuevo a ellas en el punto omega de nuestra historia personal. La idea, aunque hermosa y armónica con los paradigmas científicos del momento, no siempre se logra concretar en propuestas litúrgicas o pastorales creativas. Pero ya empiezan a surgir algunas, siempre novedosas y entusiastas, como cualquier comienzo esperanzado. 

La Conferencia Episcopal Francesa publica una revista electrónica sobre ecología integral. Se llama ‘Tout est lié’, todo está conectado. Y ya desde el título es una constatación no solo del origen común de todos los seres de nuestro planeta, sino también de las redes invisibles que nos unen y del destino común que nos aguarda. 

La aparición del ser humano 

Decía también Teilhard que, en la evolución biológica sobre la Tierra, hubo un paso crucial: la aparición del hombre, la antropogénesis. Fue crucial en dos sentidos: el de la conciencia y el de la libertad. Es decir, es gracias al ser humano que el universo toma conciencia de sí mismo, se vuelve autorreflexivo. Por otra parte, gracias a su libertad, la especie humana puede tomar decisiones racionales que estén a salvo de los vaivenes neuroquímicos de la emoción o del lastre animalesco del mero instinto. 

El desarrollo cerebral le ha dado al ser humano, además, una tercera cualidad de un poder extraordinario: la técnica. Ningún otro vertebrado es capaz de modificar los ecosistemas como él lo hace: puede desecar un lago, represar un río, cultivar un desierto, arrasar hectáreas de bosque, contaminar los recursos de agua o hacer subir la temperatura del planeta por el uso irresponsable de los carburantes. 

El calentamiento global nos parece hoy el síntoma febril de una enfermedad crónica muy grave. Pero ser conscientes y ser libres a la vez lleva aparejado un peso moral que ninguna otra especie del planeta ha contraído: la responsabilidad. Responsabilidad con los otros y con el planeta; dos dimensiones de una misma obligación de justicia a la que nos invita el Evangelio, porque “todo está conectado”. 

Clamor de la Tierra, clamor de los pobres 

‘Tout est lié’, la ‘webzine’ de la Conferencia Episcopal Francesa, acaba de llegar a su número 10. “Clamor de la Tierra, clamor de los pobres” es el título del monográfico, un tema sobre el que también versa su Asamblea plenaria de otoño, que se celebra del 2 al 8 de noviembre. Lo recomendamos vivamente. Aquí está el enlace: https://toutestlie.catholique.fr/ 

Con el mismo título, ‘Todo está conectado’, ediciones Paulinas publica una reflexión sobre la comunicación y el cuidado del planeta en perspectiva franciscana. Es obra del teólogo Martín Carbajo Núñez, OFM, profesor de Ética y Comunicación en las universidades Alfonsiana y Antonianum de Roma. Encontraremos en él interesantes propuestas sobre cómo respetar la red de la vida y cómo vivir la vida en red

Recomendaciones desde el corazón y el cerebro para habitar los dos universos en que vivimos: el universo biológico y el metauniverso digital. Ahí quedan, queridos amigos, estas dos propuestas de reflexión para iluminar y llenar de esperanza comprometida estos vertiginosos tiempos que nos ha tocado vivir. Feliz lectura. 

La COP26 de Glagow

¿Qué esperar de la COP26 de Glasgow? 

COP 26

 Muchos ponen en duda si habrá consenso suficiente para mantener el Acuerdo de París, con el compromiso de reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero hasta llegar a reducirlos a cero hacia 2050 

La Tierra y la naturaleza son sin embargo el Gran Player. De que las preservemos dependen todos los demás proyectos de los players y el futuro de nuestra civilización 

Por Leonardo Boff 

Del 31 de octubre al 12 de noviembre de este año tendrá lugar la vigésima sexta edición de la COP (Conferencia de las Partes) de la ONU en la ciudad de Glasgow en Escocia. El gran tema a ser tratado por los 191 países participantes es cómo controlar el calentamiento global, resultado de la emisión de gases de efecto invernadero. Según el reciente informe del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) el panorama mundial se presenta más sombrío que nunca. Tenemos solo una década para reducir por lo menos a la mitad las emisiones de CO2. En caso contrario alcanzaremos un calentamiento de 1,5 grados centígrados. Con esta temperatura ocurriría una grave devastación de la naturaleza, pues la mayoría de los seres vivos no se adaptaría y podría desaparecer; alcanzaría también dramáticamente a la humanidad, con millones de emigrados climáticos, ya que sus regiones se volverían demasiado calientes para vivir y producir; además, podría ocurrir la irrupción de una vasta gama de virus que sacrificarían seguramente un número inimaginable de vidas humanas, mucho mayor que la actual Covid-19. 

Debido a lo que se ha acumulado ya en la atmósfera, pues el CO2 permanece en ella de 100 a 120 años, los cambios que hagamos ahora no cambiarán el curso creciente de los eventos extremos causados por esta acumulación; al contrario, tenderán a agravarse como vimos en la inundación de la ciudad de Nueva York por el agua del mar. Ni la geoingeniería, propuesta por la ciencia, detendría el nivel de los cambios climáticos. Razón por la cual muchos estudiosos del clima sustentan que hemos llegado demasiado retrasados y no hay cómo dar marcha atrás. Esta constatación ha hecho que innumerables científicos se hayan vuelto escépticos y tecnofatalistas. Sin embargo, afirman que si ya no podemos cambiar el curso del calentamiento creciente podemos por lo menos utilizar la ciencia y la tecnología disponibles para minimizar sus desastrosos efectos. El clima actual comparado con lo que viene, nos parecerá benigno. 

COP 26, la gran cita de países para hacer frente al cambio climático. 

El informe del IPCC es contundente al afirmar que esta situación es una consecuencia absolutamente segura de actividades humanas dañinas para la naturaleza (desarborización, utilización excesiva de energía fósil, erosión de la biodiversidad, desertificación creciente y maltrato de los suelos etc). Es imperioso reconocer que estos trastornos climáticos tienen poco que ver con la gran mayoría de la humanidad empobrecida y víctima del sistema imperante. Este produce lamentablemente una doble injusticia: ecológica, al devastar ecosistemas enteros, y social, haciendo aumentar la pobreza y la miseria a nivel mundial. Los verdaderos causantes son las  megacorporaciones industrialistas y extractivistas mundializadas que no respetan los límites de la naturaleza y que parten de la falsa premisa de un crecimiento/desarrollo ilimitado porque los recursos naturales también serían ilimitados. La encíclica Laudato Sí del Papa Francisco declara como mentira esta suposición (n.106). 

¿Qué esperar de la COP26 en Glasgow? Muchos ponen en duda si habrá consenso suficiente para mantener el Acuerdo de París, con el compromiso de reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero hasta llegar a reducirlos a cero hacia 2050.  Sabemos, sin embargo, a partir de las COPs anteriores, que la agenda está controlada por los agentes de las megacorporaciones, particularmente del petróleo y de la alimentación entre otras. Ellas tienden a mantener el statu quo que las beneficia y se oponen a transformaciones de fondo que las obligaría también a cambiar su modo de producción y a disminuir sus ganancias en función del bien general planetario. Así que crean obstáculos al consenso y frenan medidas más drásticas ante el deterioro evidente del equilibrio climático de la Tierra. 

Obviando un largo razonamiento, diría simplemente lo que la Carta de la Tierra (2003) y las dos encíclicas ecológicas del Papa Francisco, Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común (2015) y Fratelli tutti (2020) afirman con toda seriedad: tenemos que operar una “profunda conversión ecológica” pues «estamos en el mismo barco: o nos salvamos todos o no se salva nadie» (Carta de la Tierra, preámbulo y final; Fratelli n.30.34). 

Pero sucede que el tema de cómo es nuestra relación con la naturaleza: ¿de rapiña o de cuidado? ¿de protección de su biocapacidad o de agotamiento de sus bienes y servicios necesarios a nuestra vida y a la supervivencia?, no está planteado y por no estar planteado tampoco es considerado ni respondido. 

La Tierra y la naturaleza son sin embargo el Gran Player. De que las preservemos dependen todos los demás proyectos de los players y el futuro de nuestra civilización. El análisis de la situación degradada de la Tierra, innegable y desenfrenada, nunca es considerado en las distintas COPs. La centralidad está ocupada por la economía política vigente, el player dominante, el verdadero causante de los desequilibrios climáticos. Este nunca es puesto en cuestión. 

El verdadero player salvador es la naturaleza, la Tierra-Gaia, totalmente ausentes en todas las COPs y suponemos que también será así en Glasgow. En la perspectiva de Fratelli tutti: o pasamos del paradigma del dominus, el ser humano desligado de la naturaleza y entendiéndose como su dueño y dominador, al paradigma del frater, el ser humano sintiéndose parte de la naturaleza y hermano y hermana de los humanos y de todos los demás seres de la naturaleza o si no, vamos al encuentro de lo peor. Esta es la quaestio stantis et cadentis, es decir, la cuestión fundamental, sin la cual todas las demás cuestiones se invalidan. 

Esta vez el futuro está en nuestras manos. Como afirma al final la Carta de la Tierra: «como nunca antes en la historia, el destino común nos exige buscar un nuevo comienzo». En su sentido más profundo, esta es la lección que la Covid-19 nos quiere dar. ¿Volveremos al antes, aterrador para la mayoría de la humanidad, o tendremos valor para un “un nuevo comienzo”, contrario al Great Reset (el gran reinicio) de los multimillonarios? 

¿Deseamos un verdadero “nuevo comienzo” beneficioso para toda la comunidad de vida especialmente para la Casa Común y para nosotros, sus habitantes, incluida la naturaleza? Es la condición para nuestra continuidad sobre este pequeño y esplendoroso planeta Tierra. 

La España rural: un reto para la nueva evangelización y el cuidado de la creación

Jaime Tatay: “El mundo urbano, el mundo rural y el mundo natural se necesitan y complementan” 

El jesuita ha participado en la segunda jornada del Seminario sobre Ecología Integral de la Fundación Pablo VI 

Jaime Tatay

La Fundación Pablo VI ha continuado hoy con su Seminario sobre Ecología Integral. Esta vez con una jornada que se ha desarrollado con el título ‘La España rural: un reto para la nueva evangelización y el cuidado de la creación’. “El mundo urbano, el mundo rural y el mundo natural se necesitan y complementan”, ha dicho durante su intervención el jesuita Jaime Tatay, quien ha subrayado, además, que para “garantizar la equidad y la justicia intergeneracional requieren también la posibilidad de un desarrollo equilibrado y sostenible de las dimensiones constitutivas del ser humano”. 

Por su parte, Enrique Martínez-Pomar, presidente Proyecto Arraigo, ha explicado esta iniciativa que involucra a urbanitas con ayuntamientos, propietarios de viviendas, empresas y agentes sociales para crear proyectos de conexión entre el mundo rural y el urbano. Así, ha subrayado que “el mundo rural necesita mucha gente y la colaboración de la Iglesia es fundamental”. 

Conversión ecológica 

También ha participado en la conferencia Tomás Insúa, cofundador y director ejecutivo del Movimiento Laudato Si’, quien ha explicado cómo nació el movimiento. “Debemos recordar que en 2001 el papa Juan Pablo II mencionó el concepto de la conversión ecológica, el cual es fundamental en Laudato si’”, ha explicado. “Francisco toma este concepto y lo profundiza en la encíclica”, ha apuntado, subrayando que se trata de “un cambio del corazón. 

Asimismo, Isabel Cuenca, secretaria de Justicia y Paz, ha compartido unas reflexiones acerca de Laudato si’, subrayando la necesidad de llevar una vida más afín a los valores éticos del mundo rural, “creando una comunidad abierta”, en la que la Iglesia tiene un papel importante, desarrollando relaciones más estrechas y con un mayor sentido del cuidado. 

El tiempo de la creación

TRINIDAD RUIZ TÉLLEZ / JOSÉ MORENO LOSADA 

El Tiempo de la Creación es un tiempo litúrgico y pastoral durante el que los 2.200 millones de cristianos del mundo (1.300 millones de católicos) están invitados a la reflexión y la acción. Se celebra anualmente del 1 de septiembre al 4 de octubre. En este período, las comunidades cristianas de todo el planeta se unen en la renovación de su fe en Dios creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la casa común
 

Está dirigido por una red ecuménica que se inspira en el llamamiento de la encíclica ‘Laudato si’’ (2015), del papa Francisco, para un nuevo diálogo sobre cómo estamos dando forma al futuro de nuestro planeta y el requerimiento de una nueva solidaridad, que apoye a las personas más vulnerables y les permita vivir en dignidad. Esta red ecuménica funciona operativamente a través de la web www.seasonofcreation.org y está dirigida por un comité directivo conformado por: el Consejo Mundial de Iglesias, el de las Iglesias Reformadas, el Dicasterio vaticano para la Promoción Integral del Desarrollo Humano, el Dicasterio para la Comunicación, el Movimiento Laudato si’, Actalliance, la Alianza Evangélica Mundial-A Rocha, la Federación Luterana Mundial, la Red Ambiental Cristiana Europea, la Red Ambiental de la Comunión Anglicana, la Red de Cuidado de la Creación de Lausana y Christian Aid. Tiene, además, un comité asesor, a través del cual se organizan y coordinan las propuestas y acciones, cada año bajo un lema y tema común. 

El planteamiento de la ecología integral y de la corriente del Tiempo de la Creación no es cuestión de una moda, sino que hunde sus raíces en las claves fundamentales del pensar y del sentir cristiano. Nos movemos en la teología de la creación conectada con la encarnación, así como con la resurrección y la esperanza de un mundo nuevo, en la perspectiva escatológica. 

Se trata de la conexión fundamental entre el alfa y el omega de todo lo creado. Hemos de profundizar en este misterio de Evangelio para hoy. Presentamos las líneas fundamentales de este mensaje y subrayamos las claves que consideramos esenciales para dar razón del momento y de la necesidad de atender esta dimensión holística de la creación

Breve recorrido histórico 

Pero antes, para contextualizar bien la misión/visión evangelizadora del Tiempo de la Creación, hagamos un breve recorrido histórico para conocer de dónde surge esta iniciativa pastoral, marcando como hitos las fechas más significativas y apoyándonos en documentos o datos concretos. 

En 1989, el patriarca ecuménico Dimitrios, de la Iglesia Ortodoxa Oriental, proclama como Día de Oración por la Creación el 1 de septiembre. A partir de 2001, otras iglesias cristianas europeas comenzaron también a celebrar esa misma fecha como una jornada especial de plegaria por la creación. Dos años más tarde, en 2003, la Asamblea de Obispos Católicos de Filipinas invita a unirse a las celebraciones de septiembre del Día de Oración por la Creación. 

En 2007, durante la III Asamblea Ecuménica Europa que tuvo lugar en la ciudad rumana de Sibiu, se propuso por primera vez establecer un Tiempo de la Creación con una duración de cinco semanas entre el 1 de septiembre (por ser el día de la memoria ortodoxa de la divina creación) y el 4 de octubre (por ser el día de la memoria de san Francisco de Asís en la Iglesia católica y en algunas otras tradiciones occidentales). Un año más tarde, en 2008, el Consejo Mundial de Iglesias celebrado en Ginebra animó vivamente a los participantes a unirse a las jornadas de oración convocadas. 

Laudato si’ 

Ya en el año 2015, el papa Francisco publica su encíclica Laudato si’ en el mes de mayo, y da a conocer su deseo de que, el 1 de septiembre, se instituya oficialmente en la Iglesia católica como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Encarga entonces al cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo ‘Justicia y Paz’, y al cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la tarea específica de su difusión y dinamización. 

Al año siguiente, 2016, en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por la Creación –titulado ‘Usemos misericordia con nuestra casa común’–, el Papa pone como referentes al patriarca Bartolomé y a su predecesor Demetrio –“que durante muchos años se han pronunciado constantemente contra el pecado de causar daños a la creación, poniendo la atención sobre la crisis moral y espiritual que está en la base de los problemas ambientales y de la degradación”–, desgrana el pecado ecológico, anima a la conversión ecológica y propone como obra de misericordia adicional a las siete corporales y siete espirituales, una octava: el cuidado de la casa común

Al año siguiente, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de Oración por la Creación, se publica ya un mensaje conjunto del papa Francisco y del patriarca ecuménico Bartolomé. Con este mensaje compartido se visibiliza la voluntad de trabajo cooperativo en la línea de la ecología integral, y se realiza al unísono un “llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero, sobre todo, para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida”. Y afirman finalmente: “Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio”. 

Acceso al agua 

El 1 de septiembre de 2018, el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por la Creación trata específicamente sobre la problemática del acceso al agua y subraya las interrelaciones entre todo, de manera que “no hay ecología sin una adecuada antropología” (Laudato si’, 118). En ese año ya hay un recorrido de funcionamiento de la plataforma para actuaciones en el Tiempo de la Creación y, gracias a la ayuda de diferentes miembros del comité asesor, se comparte por internet una guía para su celebración, en varios idiomas y adaptada a diversas realidades ecuménicas –católica, protestante, anglicana, ortodoxa y luterana–, con el lema ‘Caminando juntos’

El 1 de septiembre de 2019, el Papa vuelve a hacer referencia explícita al Tiempo de la Creación, como “una ocasión para sentirnos aún más unidos con los hermanos y hermanas de las diferentes denominaciones cristianas, […] de modo particular, con los fieles ortodoxos, que llevan treinta años celebrando esta Jornada”. El lema elegido para trabajar ese año es ‘La red de la vida’, y el propio Francisco escribe al respecto: “Sintámonos también en profunda armonía con los hombres y mujeres de buena voluntad, llamados juntos a promover, en el contexto de la crisis ecológica que afecta a todos, la protección de ‘la red de la vida’ de la que formamos parte”. 

Aniversario en pandemia 

El año 2020, pese a la pandemia, llegaron a celebrarse más de 1.300 eventos del Tiempo de la Creación en los diferentes continentes, con la participación –presencial y ‘online’– de cientos de miles de cristianos. El lema elegido esta vez fue ‘Jubileo de la Tierra’ y la celebración coincidía, además, con el quinto aniversario de la encíclica Laudato si’, por lo que el Papa –aprovechando la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación del 1 de septiembre– pidió en su mensaje “planes operativos a largo plazo para lograr una ecología integral en las familias, parroquias, diócesis, órdenes religiosas, escuelas, universidades, atención médica, empresas, granjas y en muchas otras áreas”. 

En enero de este año, después de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, los líderes cristianos dieron a conocer el lema del Tiempo de la Creación para 2021: ‘¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios’, reforzando así el carácter ecuménico del mismo. Ya en la clausura oficial del quinto aniversario de la encíclica Laudato si’ (mayo de 2021), desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, su entonces secretario, monseñor Bruno-Marie Duffé, animó “a los obispos y a los organismos eclesiales a hacer declaraciones para sensibilizar sobre el Tiempo de la Creación”. (…) 

Movimiento Laudato Sí


Movimiento Laudato si’: renacer por la Casa común

·                                 El Movimiento Católico Mundial por el Clima cambia de nombre tras un proceso sinodal y la bendición del Papa

En 2020, el Movimiento Católico Mundial por el Clima inició un “amplio y profundo” proceso de transformación de su estructura tras cinco años de fundación, cuyo último paso fue un cambio de nombre. Por ello, a partir de este 30 de julio ha pasado a convertirse en Movimiento Laudato Si’, volviendo a su esencia: “Inspirar y movilizar a la comunidad católica para cuidar nuestra Casa común y lograr la justicia climática y ecológica”.

Vida Nueva conversó con Tomás Insúa, cofundador y director ejecutivo de esta organización, para ampliar detalles. Al respecto ha dejado muy claro: “Hemos querido, siguiendo el ejemplo del papa Francisco, que todo el proceso fuese lo más sinodal posible”.

Insúa cuenta que desarrollaron un sistema de consulta desde la Secretaría y el Comité (directorio ampliado), el cual compartieron con el apoyo de las bases del movimiento y organizaciones aliadas. “De una lista inicial de veinticinco posibles nuevos nombres, redujimos a cinco y volvimos a someter esta lista reducida a la consulta de las bases. Finalmente, los miembros escogieron Movimiento Laudato Si’ como nuevo nombre. Es interesante mencionar que este nombre había sido descartado por la Secretaría y el Comité, pero hemos querido escuchar a la gente y seguir su consejo”, explica Insúa. Por eso, “lo natural era que el cambio de nombre represente mucho mejor nuestro trabajo, pero que también se haga más fácil y manejable en todos los idiomas”.

Más allá de lo climático

Una de las razones –detalla el directivo– de este cambio se debe a que “nuestro antiguo nombre no representaba quienes éramos, puesto que nuestra misión y nuestro trabajo siempre estuvieron más allá de lo climático. Aún cuando la justicia climática seguirá siendo una prioridad para nosotros, esta es parte de una misión más amplia y holística sobre el cuidado de la Casa común”. Por otra parte, “la encíclica siempre ha estado ahí, debemos nuestra existencia a Laudato si’, incluso antes de que fuese publicada, fue la inspiración para fundar el Movimiento en 2015 y sigue siendo la piedra angular de cada actividad”.