La libertad religiosa

Rodrigo Guerra: «La libertad religiosa reside en el corazón de los derechos humanos»

Libertad de conciencia y pensamiento
Libertad de conciencia y pensamiento

El «corazón de los derechos humanos» anima la vivencia plena del resto de las libertades. En contextos como los que ofrece la actual Nicaragua, el derecho humano a la libertad religiosa fácilmente tiende a ser mancillado

La voluntad de poder se impone sobre los derechos de la conciencia y la sofoca. Las convicciones religiosas, les parecen a algunos, un aspecto menor, secundario

Lamentablemente, la conculcación de este derecho no es exclusiva de algunos gobiernos de izquierda. Las derechas liberales, en ocasiones han buscado también reducir la libertad religiosa a «libertad de culto»

No existen libertades sin conciencia autónoma y sin un sentido que confiera densidad a la existencia. No hay verdadera liberación sin promoción plena de la libertad de conciencia y de religión

Por Rodrigo Guerra, secretario de la Pontificia Comisión Para América Latina

En contextos como los que ofrece la actual Nicaraguael derecho humano a la libertad religiosa fácilmente tiende a ser mancillado. La voluntad de poder se impone sobre los derechos de la conciencia y la sofoca. Las convicciones religiosas, les parecen a algunos, un aspecto menor, secundario, un tanto trivial, dentro de la vida de las personas y de las naciones. La religiosidad, muchas veces reducida a folclore, a espectáculo para turistas, o a reminiscencia infra-racional, se dificulta verla abrazada dentro de una concepción fuerte de los derechos humanos.

Organizaciones de derechos humanos «repudian» la «represión sistemática» de la Iglesia en Nicaragua: Agrupadas en el Equipo Regional de Monitoreo y Análisis de Derechos Humanos en Centroamérica manifestaron la noche del domingo su «repudio» a la… https://t.co/YIANU8NsPapic.twitter.com/iA4Dt3q4C0— Religión Digital (@ReligionDigit) August 22, 2022

Sin embargo, tanto en la filosofía y en la historia del derecho, como en la comprensión cristiana del ser humano y su libertad, el encuadramiento de este derecho es muy otro. La Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Esta convicción, no es fortuita. Desde los orígenes del movimiento a favor de los derechos humanos, la libertad religiosa ha ocupado uno de los lugares más fundantes de la arquitectura total del resto de los derechos.

La primera generación de los derechos humanos nace en la época en que cae el absolutismo político junto con las monarquías que le daban sustento. Éste es el clima que origina el constitucionalismo del siglo XVIII y la búsqueda de positivización de los derechos “civiles” y “políticos”.

Sin embargo, justamente los dos derechos precursores de este ambiente fueron los derechos a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa consignados en 1598 a través del Edicto de Nantes, por parte de Enrique IV de Francia; luego vinieron el derecho a la vida, a la libertad física, a la libertad de conciencia y de expresión y el derecho a la propiedad en el “Bill of Rights” de Virginia y en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, francesa.

Desde un punto de vista, menos histórico, pero más antropológico, Juan Pablo II sostiene que: “La religión expresa las aspiraciones más profundas de la persona humana, determina su visión del mundo y orienta su relación con los demás. En el fondo, ofrece la respuesta a la cuestión sobre el verdadero sentido de la existencia, tanto en el ámbito personal como social. La libertad religiosa, por tanto, es como el corazón mismo de los derechos humanos.” (1 enero 1999).

Lamentablemente, la conculcación de este derecho no es exclusiva de algunos gobiernos de izquierda. Las derechas liberales, en ocasiones han buscado también reducir la libertad religiosa a “libertad de culto”, sin atender a su verdadero contenido, que incluye la dimensión social de la fe.

Más aún, en ocasiones no se percibe que un derecho que protege las convicciones más íntimas sobre el significado último de la vida sostiene toda la articulación posterior que pueda existir en materia de libertades fundamentales. No existen libertades sin conciencia autónoma y sin un sentido que confiera densidad a la existencia. No hay verdadera liberación sin promoción plena de la libertad de conciencia y de religión.

El Papa en Kazajistán

Francisco en Kazajistán: Vengo para amplificar el grito de tantos que imploran la paz

El Santo Padre pronunció un amplio discurso durante su encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el Cuerpo Diplomático en el marco de su 38º Viaje Apostólico. Es una «peregrinación de paz», como él mismo la definió después del Ángelus del domingo 11 de septiembre.

Sebastián Sansón Ferrari – Vatican News

El dombra, un instrumento musical de Kazajistán, un emblema cultural y uno de los símbolos más importantes del país, es el elemento que Francisco eligió para articular su mensaje a las autoridades, la sociedad civil y el Cuerpo Diplomático, su primera alocución pública durante su “peregrinación de paz” a la nación asiática. El encuentro se realizó este martes 13 de septiembre en el Qazaq Concert Hall, un centro para las artes escénicas.

Francisco expresó su agradecimiento al Presidente de la República, Kasim-Yomart Tokaev, por las palabras que le dirigió. 

Escucha y descarga el informe de Radio Vaticana

“Estoy honrado de estar aquí con ustedes, en esta tierra tan extensa como antigua, a la que vengo como peregrino de paz, en busca de diálogo y unidad”, afirmó el Santo Padre. “Nuestro mundo lo necesita con urgencia, necesita volver a encontrar la armonía”, insistió, como ya lo había exteriorizado después de rezar el Ángelus del domingo 11 de septiembre en la Plaza de San Pedro. Según Bergoglio, la armonía en el país puede estar bien representada por el dombra.

El dombra, símbolo de continuidad

Francisco confesó que, preparándose para el viaje, descubrió que algunos modelos del dombra ya se utilizaban en la época medieval y que este, a lo largo de los siglos, acompañó con música los relatos de sagas y obras poéticas, uniendo el pasado y el presente. Este instrumento “acompasa por tanto la memoria del país, y evoca así la importancia, frente a los rápidos cambios económicos y sociales en curso, de no descuidar los vínculos con la vida de quienes nos han precedido, también por medio de esas tradiciones que permiten atesorar el pasado y valorar cuanto se ha recibido como herencia”. En este sentido, el Papa destacó la “hermosa costumbre” extendida de hornear, el viernes por la mañana, siete panes en honor de los antepasados.

Tras las huellas de Juan Pablo II

Para el Sucesor de Pedro, la memoria de Kazajistán, que el Papa Wojtyla al viajar definió como “tierra de mártires y creyentes, tierra de deportados y héroes, tierra de pensadores y artistas” en su discurso durante la ceremonia de bienvenida, “lleva impresa una gloriosa historia de cultura, humanidad y sufrimiento”, declaró Francisco.

“¿Cómo no recordar, en particular, los campos de prisioneros y las deportaciones en masa que han visto a tantas poblaciones oprimidas en las ciudades y en las vastas estepas de estas regiones? Pero los kazajos no se dejaron cautivar por esos atropellos; y de la memoria de la reclusión floreció la atención por la inclusión.”

Bergoglio auguró “que, en esta tierra, transitada desde la antigüedad por grandes movimientos de pueblos, el recuerdo del sufrimiento y de las pruebas experimentadas sea un bagaje indispensable para encaminarse hacia el futuro poniendo en primer lugar la dignidad del hombre, de todo hombre, y de todo grupo étnico, social y religioso”.

13/09/2022

Un puente entre Europa y Asia 

Una vez más, citando a su predecesor, Juan Pablo II, Francisco reconoció que «sobre todo, resuenan en el país las notas de dos almas, la asiática y la europea, que tienen una permanente «misión de conexión entre dos continentes», como había dicho el Papa Wotjyla en su discurso a los jóvenes el 23 de septiembre de 2001. «Las cuerdas del dombra, subrayó el Sucesor de Pedro, resuenan habitualmente junto a otros instrumentos de arco típicos de estos lugares».

“La armonía madura y crece en el conjunto, en la coralidad que hace armoniosa la vida social. «La fuente del éxito es la unidad», recita un hermoso proverbio local. Si eso vale en todas partes, aquí de modo particular. Alrededor de ciento cincuenta grupos étnicos y más de ochenta lenguas presentes en el país, con historias, tradiciones culturales y religiosas variadas, componen una sinfonía extraordinaria y hacen de Kazajistán un taller multiétnico, multicultural y multirreligioso único, revelando su vocación peculiar, la de ser país del encuentro.”

El rol de las religiones en la construcción de paz 

El Papa está en Kazajistán para subrayar la importancia y la urgencia de este aspecto, al que las religiones están llamadas a contribuir de modo particular, enfatizó el Sumo Pontífice, y, por ello, tiene el honor de participar en el séptimo Congreso de Líderes de las Religiones Mundiales y Tradicionales. «Oportunamente, evocó Bergoglio, la Constitución de Kazajistán, al definirlo laico, prevé la libertad de religión y de credo».

“Una laicidad sana, que reconozca el rol valioso e insustituible de la religión y se contraponga el extremismo que la corroe, representa una condición esencial para el trato equitativo de cada ciudadano, además de favorecer el sentido de pertenencia al país por parte de todos sus elementos étnicos, lingüísticos, culturales y religiosos. Las religiones, en efecto, mientras desarrollan el rol insustituible de buscar y dar testimonio del Absoluto, necesitan la libertad de expresión. Y, por tanto, la libertad religiosa constituye el mejor cauce para la convivencia civil.”

La tutela de la libertad, aspiración inscripta en el corazón de todo hombre 

El Santo Padre expresó su aprecio por la afirmación del valor de la vida humana mediante la abolición de la pena de muerte, «en nombre del derecho de todo ser humano a la esperanza». «Junto a eso, es importante garantizar la libertad de pensamiento, de conciencia y de expresión, para dar espacio al rol único y equitativo que cada uno ocupa en el conjunto».

Recapitulando el símbolo del dombra, Francisco reflexionó que en este punto el instrumento puede ser de estímulo, porque es principalmente un instrumento musical popular y, en cuanto tal, comunica la belleza de conservar el genio y la vivacidad de un pueblo. Como acotó el Sucesor de Pedro, «eso es lo que se confía en primer lugar a las autoridades civiles, primeras responsables en la promoción del bien común, y se realiza de modo especial en el apoyo a la democracia, que constituye la forma más adecuada para que el poder se traduzca en servicio a favor de todo el pueblo y no sólo de unos pocos». En esa línea, el Papa admitió su conocimiento del proceso de democratización, dirigido a reforzar las competencias del Parlamento y de las Autoridades locales y, en términos más generales, una mayor distribución del poder. Bergoglio lo calificó como «un camino meritorio y exigente que, ciertamente, no es breve y que requiere proseguir hacia la meta sin volverse atrás». «En efecto, la confianza en quien gobierna aumenta cuando las promesas no terminan siendo instrumentales, sino que se cumplen efectivamente», indicó. 

El papel de la democracia

Hablando sobre la democracia, el Papa resaltó la importancia de que la democracia y la modernización confluyan en un servicio concreto al pueblo, con una buena política de escucha a la gente y respuesta a su necesidades, de respuestas a sus necesidades legítimas, de una constante implicación de la sociedad civil y de las organizaciones no gubernamentales y humanitarias, con una atención particular respecto a los trabajadores, los jóvenes y los sectores más débiles. También bregó por la urgencia de implementar medidas para luchar contra la corrupción, puntualizando que esto es algo que todos los países del mundo necesitan.

Kazajistán, encrucijada de importantes intersecciones geopolíticas

El Sucesor de Pedro remarcó el «rol fundamental» del país en la atenuación de conflictos y recordó que Juan Pablo II viajó a Kazajistán después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, mientras que Francisco se encuentra en el país mientras está en curso «la insensata y trágica guerra originada por la invasión de Ucrania, mientras otros enfrentamientos y amenazas de conflictos ponen en peligro nuestra época». 

Francisco aludió a «la cada vez más apremiante la necesidad de extender el compromiso diplomático en favor del diálogo y del encuentro, porque el problema de algunos es hoy problema de todos, y quien ostenta más poder en el mundo tiene más responsabilidad respecto a los demás, especialmente a los países más expuestos a las crisis causadas por la lógica del conflicto».

Es la hora de evitar la intensificación de las rivalidades

Según el Pontífice, se necesitan líderes que, a nivel internacional, «permitan a los pueblos entenderse y dialogar, y generen un nuevo “espíritu de Helsinki”, la voluntad de reforzar el multilateralismo, de construir un mundo más estable y pacífico pensando en las nuevas generaciones. Y para hacer esto es necesario la comprensión, la paciencia y el diálogo con todos. Repito, con todos».

“Pensando precisamente en el compromiso global por la paz, expreso mi gran estima por la renuncia a los armamentos nucleares que este país ha emprendido con decisión; así como por el desarrollo de políticas energéticas y ambientales centradas en la descarbonización y la inversión en fuentes renovables, que la Exposición internacional de cinco años atrás puso de relieve.”

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La Santa Sede está cerca de ustedes en este itinerario

Hacia el final de su extenso mensaje, el Obispo de Roma se detuvo en la cercanía de la Santa Sede con la República de Kazajistán:  el Santo Padre dijo que «inmediatamente después de la independencia del país, hace treinta años, se establecieron las relaciones diplomáticas, y estoy contento de visitar el país en la proximidad de este aniversario. Aseguro que los católicos, presentes en Asia central desde tiempos antiguos, desean seguir testimoniando el espíritu de apertura y diálogo respetuoso que distingue esta tierra».

Gratitud por la acogida

El Pontífice agradeció el recibimiento dispensado, «que revela su bien conocido sentido de hospitalidad, además de tener la oportunidad de vivir estos días de diálogo fraterno junto a los líderes de muchas religiones».

“Que el Altísimo bendiga la vocación de paz y unidad de Kazajistán, país del encuentro.”

«A ustedes, que tienen la responsabilidad prioritaria del bien común, y a cada uno de los habitantes de este país, les expreso mi alegría por estar aquí y la voluntad de acompañar con la oración y la cercanía todo esfuerzo por un futuro próspero y armonioso de este gran país. Raqmét! [¡Gracias!] ¡Que Dios bendiga Kazajistán!», concluyó.

Las palabras del Presidente de la República

Antes del discurso del Papa Francisco, el mandatario se dirigió al Pontífice en un saludo en kazajo e inglés, en el que le compartió su sincera gratitud por la presencia en el país y por haber aceptado la invitación, agregando que hoy es un día histórico para Kazajistán. 

También le confió que prestan especial atención a este viaje, con la convicción de que la reunión de hoy elevará la cooperación en diversos campos a un nuevo nivel.

El Presidente también admitió el interés de escuchar el discurso pastoral del Papa.

La religión no es el opio, es un derecho

por Rixio Portillo 

  

El relativismo ético es uno de los rasgos de la sociedad contemporánea. Eso que llamaba Bauman ‘sociedad líquida’, en el que todo es tamizado, diluido y nada tiene verdaderos fundamentos. Sin embargo, aunque haya muchas cosas puedan mirarse desde la diversidad y los grises o claroscuros, las verdades fundamentales de la vida social siguen estando allí.


Y si, la religión o mejor dicho, la libertad religiosa es un derecho y no el opio de los pueblos, lógica que ha tenido cabida en más de un capitalista, aunque la idea sea de origen marxista.

Los derechos humanos ya fueron comentados en este espacio, pero siempre es un tema necesario; éstos son prerrogativas progresivas, dependen uno del otro, y por tanto, si se irrespeta a uno, se irrespeta a todos.

Por eso hay que insistir en la libertad religiosa como derecho fundamental de cualquier sociedad. Nada ni nadie puede sustraer o eliminar la trascendencia de la persona humana, que siempre, de manera natural está llamada a creer en algo superior.

Conciencia y religión son esos lugares íntimos del ser que no puedes ser reducidos, ni menospreciados. No hay argumento ideológico válido, que justifique, atropellar la libertad de conciencia o la libertad religiosa.

Cuando no se respeta la libertad religiosa

Pero sobran ejemplos en los que estos son vulnerados; la reciente detención del cardenal Joseph Zen, en Hong Kong, por ser una voz crítica frente al gobierno de China, muestra lo resquebrajado de una cosa tan elemental. Aunque muchos no estén de acuerdo con la forma de proceder del purpurado, no es posible aceptar la persecución religiosa en el siglo XXI.

Hace poco, también se hizo viral un video de un grupo pro aborto irrumpiendo en la celebración de una misa en Estados Unidos, y el asunto más preocupante fue la lógica del creer que se tiene derecho a interrumpir un culto ajeno, pero más aún la reacción de responder con violencia para defender la religión.

Pues no, ni lo uno, ni lo otro, los católicos tienen el legítimo derecho de realizar su celebración en paz, y si alguien quiere protestar pacíficamente, que utilice con total libertad el espacio público. Pero no es cristiano responder a la violencia con más violencia.

Y si China y Estados Unidos parecen lejanos, en el corazón de América Latina, en Nicaragua, el gobierno implementa medidas directas contra obispos y sacerdotes, incluso con la expulsión del nuncio apostólico.

El asunto sigue estando en el campo de la ética, y la ética social cristiana propone a la libertad como valor de la vida social; pero la libertad no para hacer lo que venga en gana, sino para necesariamente rechazar el mal y optar por el bien.

El Estado laico no suprime a la religión

Desde la libertad es posible comprender la importancia del Estado laico, no en aquel que prohíbe a la religión ser y hacer, sino que promueve un enriquecimiento mutuo de la experiencia trascendente de sus ciudadanos, garantizando que pueden expresar públicamente su fe.

No es que la Iglesia (como institución) se meta en política, es que la política pueda darle el lugar que corresponde a cada cuerpo u organismo en la vida social, en un reconocimiento y relación justa, por ende en una subsidiariedad compartida en la responsabilidad.

Esta es una de las grandes lecciones del Vaticano II, el compromiso por la libertad religiosa, que incluye a todos los credos y religiones, y no solo al cristianismo.

Por ello, si quien lee este breve comentario, justifica algún acto de censura a la religión, por considerarlo necesario, piense que no es poca cosa relativizar los derechos humanos; eso puede ser el comienzo de un camino que hará más compleja la convivencia, y por tanto, dará pie a que se irrespete la conciencia, de unos y de otros.

Por Rixio Portillo. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey

Los cambios en la Iglesia

El cuento de los tres cerditos y las estructuras de la Iglesia

Cristina Inogés

Por CRISTINA INOGÉS SANZ

Hay una estructura central, fuertemente eclesiástica, formada por muchas estructuras –ninguna secundaria– que la sostienen. En este momento, muchas de esas estructuras no secundarias están tan afectadas por la carcoma y las termitas de años de poder corrompido que, prácticamente, impiden recuperarlas. Otras se podrían restaurar con tiempo y la decisión de poner al frente a personas con visiones más eclesiales que eclesiásticas, que mantengan el cambio de rumbo propiciado por la restauración y limpieza de las mismas. Y otras ciertamente funcionan, aunque siempre hay que estar pendientes de no imitar las formas contaminadas por la carcoma y las termitas.


La fuerte jerarquización, verticalísima, férrea, aquejada de una sordera persistente (para según qué temas), e inamovible por propia decisión, ha creado más problemas que soluciones. Sin embargo, no todo está perdido porque, “cuando todo está por hacer, todo es posible”, como dice el poeta Miquel Martí i Pol.

Cincuenta o sesenta años en la Iglesia es como un leve suspiro ya que, acostumbrada como está a contar el tiempo en siglos, tan pocos años son casi una anécdota cronológica. Sin embargo, en ese espacio de tiempo tan corto suceden cosas asombrosas.

Iglesia equivocada

Tirando de hemeroteca –que siempre resulta muy interesante–, me he encontrado que un periódico francés, de esos regionales a los que casi no se les da importancia, ‘L’Independent’, publicó a mitad de los años 50 una encuesta en la que una de las preguntas era en qué creían los católicos que se equivocaba la Iglesia. La encuesta se hacía entre personas de 20 a 60 años, y las respuestas se desglosaban por edades.

Me llamaron la atención varias de ellas, entre las cuales había una, en la franja de edad de 20 a 30 años, en la que alguien decía que la Iglesia se equivocaba al condenar el principio de libertad religiosa. Esto, en aquellos años, sonaba bastante atrevido. Sin embargo, vemos cómo el Concilio Vaticano II reconoció ese principio, y hoy –siempre con alguna excepción– se ve normal que cada uno actúe al respecto según su conciencia.

Pese a todo, creo que hay una segunda lectura que resulta también interesante. Esta respuesta y otras que aparecen en la encuesta (la nula relación con otras confesiones cristianas, tener a la mujer invisibilizada, un laicado ignorado, miedo al mundo intelectual y cultural…) demuestran hasta qué punto es importante para la Iglesia escuchar a aquellos que no comparten todos o ninguno de sus criterios, porque eso la obliga a revisarse a sí misma, a pensar en horizontes más amplios que los que ella misma se impone.

Hablar y escuchar

La Iglesia va cambiando, y más que tiene que cambiar. Escuchar se ha convertido en prioritario, sobre todo, a quienes tienen otra forma de ver ciertas realidades y hasta de disentir con ella, porque en algunos momentos puede ser incluso un deber de conciencia, tanto hablar como, por supuesto, escuchar.

Sin embargo, para que eso pase, necesitamos estar despiertos, más todavía, espabilados, y asumir que es asunto de todos que la Iglesia no tenga miedo al cambio, a la creatividad y a nuevas formas de estar en el mundo. Y, por supuesto, a revisar algunas de sus estructuras que nos han traído al desastre actual, y parecen casi inamovibles.

Espero que, entre los cuentos infantiles prohibidos o caídos en sospecha últimamente, no esté el de los tres cerditos. Este cuento del siglo XIX, de origen inglés, cuenta la historia de tres hermanos cerditos que, tras el consejo de su madre para independizarse, se adentran en el bosque para vivir su vida.

Tres casas muy distintas

Uno construye una casa de papel que, rápidamente, un lobo destruye soplando. Otro construye una casa de paja, que también el lobo destruye con un soplo. Y, finalmente otro, el hermano mayor, construye una casa de ladrillo, ante la cual el lobo no tuvo nada que hacer y desistió del intento de derribarla.

Los cerditos más jóvenes aprendieron la lección de que, en esta vida, lo sólido lleva un cierto tiempo edificarlo, pero que, a la larga, es una buena inversión.

¿Puede servirnos este cuento para reflexionar sobre algunas estructuras de nuestra Iglesia que, en su forma actual, ya no pueden dar más de sí? Solo siendo sinceros y, ante la fragilidad de ciertas realidades que tenemos delante, debemos preguntarnos sobre el sentido de algunas decisiones que se tomaron en un momento y, sobre todo, la posibilidad de cambiar y pedir perdón. (…

Revisión de los Acuerdos Iglesia-Estado

La agenda del Vaticano incluye por primera vez sentarse a revisar los acuerdos Iglesia-Estado con España

POR: JESÚS BASTANTE · FUENTE:EL DIARIO

Roma aboga por una reforma consensuada del Concordato y la ley de Libertad Religiosa, y así se lo ha trasladado a los obispos que estos días visitan al Papa: “El diálogo con el Gobierno está abierto”, subraya el presidente de la Conferencia Episcopal.

El Vaticano ya habla de la revisión de los acuerdos Iglesia-Estado en España. Y lo hace con los obispos españoles, que están de visita en Roma para rendir cuentas al Papa. Los prelados se han encontrado con que la Santa Sede tiene su propia agenda y les insta a “buscar el bien común” en el diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez. Sin prisa, pero sabiendo que ya han pasado 42 años desde la firma del último Concordato y que tanto esta norma como la Ley de Libertad Religiosa (también con cuatro décadas de historia) necesitan una reforma y prefieren que ésta sea consensuada.

Así lo reconocía el pasado viernes el cardenal de Valencia, Antonio Cañizares, desde Roma. Admitía que estos puntos surgieron durante el encuentro de los obispos españoles con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, en una reunión “muy cordial” en la que se trataron “los temas que preocupan en estos momentos a España: la libertad religiosa, la enseñanza religiosa y el derecho de libertad de los padres a la educación de sus hijos, los acuerdos Iglesia-Estado y a la evolución laicista debido a la cultura actual”.

En este encuentro obligatorio con las máximas autoridades de la Iglesia católica, llamado ad limina, la Conferencia Episcopal debe informar sobre su trabajo y los retos de futuro y a su vez es informada de la posición de la Santa Sede sobre diferentes cuestiones. En las reuniones en los distintos dicasterios –ministerios vaticanos– se ha invitado a los obispos a entablar un diálogo constructivo en los asuntos que tienen pendientes con el Ejecutivo. “Se ha abordado este asunto desde la perspectiva de que todos juntos desde la política del Estado y desde la Iglesia busquemos el bien común”, ha destacado el arzobispo de Valencia, que resaltaba la transparencia en el diálogo de los obispos con la Secretaría de Estado del Vaticano, con la que “no hemos dejado ningún tema, hemos hablado con total sinceridad”. “Estoy muy esperanzado”, remató.

“El diálogo está abierto”

El presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, también habló públicamente de este tema al término de su entrevista con el Papa Francisco. En un encuentro con medios anunció que dentro de unos días mantendrá un encuentro con el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, aunque desde Moncloa llevan tiempo desmintiendo que haya avances o una agenda formal en las negociaciones con la Iglesia que comenzaron hace tiempo con los encuentros entre la ex vicepresidenta primera Carmen Calvo y Parolin. “El diálogo [con el Gobierno] está abierto, no está roto”, subrayó Omella.

Lo cierto es que esas negociaciones pendientes sí están en la agenda vaticana: “La Secretaría de Estado propicia este diálogo”, recalcó el cardenal de Barcelona, quien insistió en la sintonía con el Ejecutivo de Sánchez en temas relativos al bien común o la acogida de migrantes. Pero Omella se encargó también de dejar claras las distancias: “En los temas de la moral no siempre coincidimos”, en referencia a la batalla eclesial contra el aborto y la eutanasia. “En el respeto y la firmeza, cada uno tiene que aportar su forma de ver”, insistió. Sin embargo, hay otros asuntos también espinosos pero con margen de acción, como el pago del IBI, las inmatriculaciones o la reforma educativa ya en marcha. El presidente de la Conferencia Episcopal reiteró que la Iglesia española apuesta por el diálogo, “y la Santa Sede también”.

Fuentes consultadas por elDiario.es añaden que estas conversaciones demuestran “que el Vaticano, y el Papa Francisco en particular, están muy bien informados de lo que sucede en España, y no sólo desde los cauces habituales”. Prueba de ello fue el encuentro, llevado a cabo hace un mes, entre Bergoglio y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que “voluntariamente” se llevó a cabo antes de la visita ad limina y que le valió al pontífice críticas e insultos por parte de la derecha política y mediática española.

En la Santa Sede, no obstante, no se plantea un movimiento directo hasta que concluyan las visitas de los obispos españoles. El viernes Francisco recibió a los prelados catalanes y valencianos, y las dos próximas semanas les tocará el turno a andaluces, extremeños, manchegos y madrileños.

Además, está pendiente que se produzca el plácet de la futura embajadora de España, cargo para el que el Gobierno ha elegido a la ex ministra de Educación Isabel Celaá. Una designación que fue recibida con perplejidad por la Conferencia Episcopal, algunos de cuyos miembros consideran “una provocación” que llegue al Vaticano la responsable de la reforma educativa que deja –consideran los obispos– en mal lugar la clase de Religión y “arrincona” a la escuela concertada.

Investigar los abusos

Junto a ello, Roma ha abordado la difícil cuestión de los abusos sexuales, que tiene a la Iglesia española en una situación delicada respecto al resto de Europa. Y es que la Conferencia Episcopal es la única del Viejo Continente (junto a la italiana) que no ha abierto una investigación histórica sobre los abusos en su seno. Francisco, quien tras recibir el informe de El País con 251 nuevos casos de pederastia en la Iglesia española, parece decidido a que haya un profundo cambio de actitud en esta cuestión. Un informe que, en un primer momento, los obispos descalificaron por “falta de rigor”. La llamada a filas desde la Santa Sede les llevó a modificar su actitud y enviar la información a las congregaciones para que investigaran las denuncias “si lo consideran necesario”. Finalmente, tras las primeras reuniones ad limina, han prometido una investigación en las diócesis, pero sin el control de una comisión independiente.

El pasado lunes, durante su tradicional discurso de comienzos de año al Cuerpo Diplomático, Bergoglio exigió “una firme voluntad de esclarecimiento” ante los “crímenes” de la pederastia clerical, “para hacer justicia a las víctimas y evitar que semejantes atrocidades se repitan en el futuro”.

Entrevista a Juanjo Tamayo

Juan José Tamayo: “Tiene que protegerse la libertad religiosa, pero también exigir democracia e igualdad de género a las organizaciones religiosas”

Comparto la entrevista publicada por el Ayuntamiento de Barcelona en el marco de la Jornada “Libertad religiosa en Barcelona: estado de la cuestión”.

Entrevistamos al doctor Juan José Tamayo*, teólogo, sociólogo, filósofo y profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid, de larga trayectoria académica y activista. Activista, decimos, porque es un crítico duro y sin tabúes de la institución actual de la Iglesia católica y de otras religiones mayoritarias, en cuanto a democracia y perspectiva de género. Aboga por unas instituciones eclesiásticas para todo el mundo, pero especialmente para los más necesitados, en la línea de la teología de la liberación.

Conversamos con él en Barcelona, en el marco de la jornada “Libertad religiosa en Barcelona: estado de la cuestión”, que se celebró, hace un año, para hacer balance del estado del derecho a la libertad religiosa en Barcelona y recoger las aportaciones de comunidades y entidades religiosas y personas expertas. Como ponente tenía encargada la tarea de hacer un recorrido por el reconocimiento jurídico internacional de la libertad religiosa, pero añadió una perspectiva de “deberes” también, insistiendo en la necesidad de exigir democratización e igualdad de género a las instituciones de cualquier confesión.

Durante la jornada “Libertad religiosa en Barcelona: estado de la cuestión”, hizo un recorrido por las leyes desde los principios de las religiones. Según usted, la libertad de culto está en la misma base de las religiones. ¿Por qué entonces esta libertad es inexistente en muchos lugares del mundo?

Las religiones surgen como propuestas de valores morales para fomentar la convivencia y traducir cívicamente las ideas de trascendencia y, por lo tanto, se desarrollan con el pluralismo, la libertad y el respeto por la diferencia como base. El cambio del diálogo al anatema y la contraposición entre las diferentes religiones se debe a la intervención del poder en la gestión y la orientación de las religiones. Cuando adquiere carácter institucional, el poder se apropia de ella y la utiliza como arma en los conflictos que tiene con otros poderes. Sin negar que la religión tiene una vertiente política irrenunciable, debe mantener una relación dialéctica con ella. No puede estar a su servicio porque entonces pierde su razón de ser original: la relación directa con la divinidad y el compromiso ético con los más desfavorecidos.

Fue muy contundente en sus conclusiones en la Jornada “El estado español protege la libertad religiosa pero no la igualdad de las religiones”. Incluso dijo: “La transición no fue tal en cuanto a religión y quedan demasiados rastros del nacionalcatolicismo”.

Primero, quiero confirmar o asegurar que a partir de la transición democrática se establece la libertad religiosa. No conozco a ninguna persona presa por sus creencias o prácticas espirituales. Pero estamos muy lejos de conseguir la igualdad entre religiones. Me explico: hay tres tipos de religiones en España, la católica, que recibe todo tipo de privilegios por parte del Estado, las de “notorio arraigo”, que también disponen de determinadas prerrogativas a través de acuerdos directos, y las que, a pesar de que están inscritas como tal en los registros de asociaciones, se consideran minoritarias y no tienen ningún reconocimiento especial.

España es uno de los ejemplos más flagrantes de contradicción entre el presupuesto laicismo y la realidad, muy próxima todavía al nacionalcatolicismo franquista. Hay miles de ejemplos: hasta hace tres años los miembros del gobierno firmaban y juraban el cargo delante de un crucifijo y de la Biblia; el ejército tiene un arzobispo a su servicio, pero lo más grave, creo, es el tema de la financiación. ¿Cómo se puede hablar de igualdad de las religiones cuando una de ellas, la católica, está recibiendo unos honorarios de entre 250 y 280 millones de euros al año a través de la asignación tributaria? Seguimos bajo una concepción nacionalcatólica en el imaginario político y social.

¿Las religiones minoritarias o de “notorio arraigo” qué reivindican?

Tener privilegios como las mayoritarias, pero yo más bien creo que a las religiones de primera y segunda clase les sobran todos los privilegios que el Estado les concede y, por lo tanto, la igualación sería hacia retirárselos y no tanto hacia otorgar prerrogativas a las minoritarias. Ya sé que por razones electorales eso es casi imposible, pero ellas mismas, las grandes, por coherencia con su ética de la pobreza y la solidaridad, tendrían que renunciar a ello.

¿La democratización y la feminización de las instituciones religiosas, de cualquier confesión, le parece que son deberes imprescindibles para seguir disfrutando de apoyo institucional?

La Constitución establece que todas las personas españolas son iguales ante la ley, pero en el seno de las organizaciones religiosas no existe ni esta igualdad en la gobernanza ni de género. Si se exige a sindicatos y otras organizaciones sociales que sean democráticas y no sexistas (y se les requieren planes de igualdad de género, por ejemplo), ¿por qué no a las instituciones religiosas?

Las ciudades son los espacios donde se practican los cultos y las enseñanzas religiosas, pero ¿qué puede hacer una ciudad para hacer realidad esta democratización y feminización?

Pues lo mismo que digo para el Estado lo digo para el resto de poderes políticos: tienen que velar por que todas, y digo todas, las instituciones se rijan por principios democráticos y todas las personas miembros de estas instituciones puedan ejercer el derecho a escoger a sus representantes. No hay ninguna exclusión y, por lo tanto, un ayuntamiento que pide democracia a las asociaciones de vecinos y vecinas, a la gestión de las escuelas, a los clubs y a otros espacios de la ciudadanía tendría que exigir lo mismo a las organizaciones religiosas para financiar proyectos. Y todavía tendrían que ser más exigentes con respecto a la discriminación de la mujer. Concretamente, la Iglesia católica es la organización más machista y patriarcal de la sociedad española. No permite el acceso de las mujeres a los ámbitos de la representación, ni del pensamiento, ni al espacio de lo sagrado. La discriminación de las mujeres clama al cielo.

Lógicamente, debe hacerse de una manera pedagógica, pero la financiación o la participación en los espacios de decisión o de consulta municipales tendrían que estar condicionadas a prácticas democráticas y no discriminatorias en su seno.

Hablando de mujeres… en el 2003, en una entrevista que le hicieron en El País, ya hablaba del sexismo de la Iglesia católica y utilizaba el desdoblamiento lingüístico “cristianos y cristianas”. ¿Era usted un comunicador feminista avant la lettre? ¿Cómo se puso con el feminismo, para llegar a ser hoy una de las voces de la teología feminista?

Yo tengo una formación completamente patriarcal, evidentemente también con respecto al lenguaje, pero he tenido la suerte de que mi pareja es una teóloga feminista y desde los inicios me corregía el lenguaje sexista de mis escritos, y me hacía ver las contradicciones del patriarcado dentro y fuera de las religiones. Una segunda experiencia es el encuentro, a principios de los años 2000, con un grupo de filósofas feministas que me invitaron a unirme a ellas, al pensamiento feminista. Te diré la verdad: me lo estuve pensando, porque el patriarcado tiene eso, te hace hacer balances de pérdidas y ganancias: por una parte, temía perder ciertos privilegios que te otorga la masculinidad hegemónica, pero, por la otra, sabía que ganaría en cuanto a coherencia y justicia.

Renuncié a unos privilegios que no me correspondían, solo por ser hombre, y conocí y abracé una nueva vertiente de afectos, de sentimientos, de la razón sensible y de una manera de ver la vida menos rígida. Dejo de lado la autoridad convertida en autoritarismo, la fraternidad, en nombre de la que se han cometido tantos crímenes, y me paso a la fraternidad-sororidad, incluso en la manera de trabajar, más colaborativa y horizontal. Ya son veinte años de mi conversión al feminismo, hasta el punto de que estoy preparando un libro que probablemente se titulará Soy un teólogo feminista.

Volviendo a la jornada “Libertad religiosa en Barcelona: estado de la cuestión”, propuso derogar todas las leyes y acuerdos del Estado con las diferentes estructuras religiosas y empezar de cero con la creación de un estado laico. ¿En qué consiste exactamente?

Sí, hice distintas propuestas: elaborar una ley de libertad de conciencia (la religiosa incluida); un estatuto de laicidad para quitar el protagonismo de las religiones en los espacios laicos; un modelo educativo cívico, sin presencia confesional en las escuelas y centros educativos, y la autofinanciación de las instituciones religiosas. En definitiva, un estado laico donde se vele por la democracia y la igualdad de género en todas partes y donde las libertades de todo el mundo, creyentes o no, se garanticen.

Uno de sus referentes es el papa Juan XXIII, y su Concilio Vaticano II, con el que pretendía precisamente devolver la Iglesia a la gente, en la idea original del cristianismo. ¿El papa Francisco, el actual, también es un referente para usted?

Yo diría que para el papa actual el papa Juan XXIII es un referente, y quiere recuperar el espíritu del Concilio Vaticano II, que se quedó en papel mojado porque los papas posteriores eran neoconservadores. De entrada, ya proyecta imágenes de la Iglesia diferentes: habla de la iglesia de las periferias, de la iglesia campamento, de la iglesia de los pobres. Pero, sobre todo, para mí, la gran aportación del papa Francisco es la crítica, dura, de hecho, al sistema económico neoliberal. Llega a afirmar que es nocivo en su raíz, no solo en sus consecuencias. Es de los pocos dirigentes políticos que critican también la globalización neoliberal.

Otro elemento que creo que es crucial en sus aportaciones es el giro ecológico. Ningún otro papado se había preocupado por la ecología. Con la encíclica “El cuidado de la casa común” sintoniza mucho con los movimientos ecologistas y de defensa de la dignidad de la tierra.
Quizás una tercera característica que valoro muy positivamente es la crítica que hace a su propio gobierno, la curia romana. Pero aquí también es donde veo uno de los grandes déficits: por mucho que haga una crítica, las acciones de reforma que ha tomado no son tan coherentes: para hacer cambios ha escogido una comisión completamente interna, de cardenales que no tienen visión desde fuera; todo sigue muy endogámico. Es cierto también que tiene muchos adversarios dentro, pero así no conseguirá que nadie renuncie a ningún privilegio.

Y siguiendo con los déficits, el otro que me sorprende también es la falta de perspectiva feminista, no ha hecho ninguna, ninguna acción para permitir o favorecer la incorporación de las mujeres a los ámbitos del culto, en la elaboración de la doctrina. Creo que sigue siendo una persona muy clerical, jerárquica y patriarcal.

¿Cómo se relaciona un teólogo progresista como usted con el resto de personas teólogas católicas pero, sobre todo, los/las de otras religiones?

Con respecto a los católicos y las católicas creamos la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, con unas ideas progresistas, ecológicas y feministas comunes que nos ayudan a protegernos los unos a los otros. Y de hecho a esta asociación se han añadido algunas personas teólogas protestantes.

Con el resto de religiones, yo mismo, por ejemplo, he creado un proyecto de la teología islamocristiana de la liberación. Me reúno con colegas musulmanes y musulmanas de todas partes, con los que estamos de acuerdo en el hecho de que toda teología se tiene que hacer al servicio de la liberación de las personas marginadas y oprimidas.

¿Existe o tiene fuerza la teología de la liberación? No se oye hablar de ella casi nunca…

No solo existe, sino que afirmo que tiene fuerza y está más extendida: empezó en América latina, pero ahora mismo la encontramos también en África y Asia, e incluso en países del norte global, en comunidades afrodescendientes y otras. Se desconoce y, sobre todo, tiene muchos adversarios que anuncian su muerte constantemente. Pero tiene mucho vigor, mientras haya comunidades marginadas y precarizadas, existirá.

Usted transita entre la creencia y la crítica a las instituciones religiosas. En una ocasión dijo que la religión “es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de la sociedad sin corazón”. ¿Sin la religión no hay suspiro? ¿Hay alternativas laicas?

Yo planteo más bien la necesidad de hacer convergir las diferentes religiones con las organizaciones o personas no creyentes, alrededor de dos ejes: uno “anti”, anticapitalista, anticolonial y antipatriarcal, y después un eje “pro”, una propuesta de sociedad interreligiosa, interétnica, intercultural, en la que las diferencias no sean un obstáculo para la convivencia. Muchos movimientos, religiosos o no, tienen ideas que pueden ser comunes, integradoras y alejadas del neoliberalismo excluyente. Por ejemplo, el perdón en el catolicismo, la interdependencia en el budismo, la comunidad y la comunión con la naturaleza de la Pachamama o la identificación de las raíces en los afrodescendientes… hay muchas más. No se trata de una coordinadora institucional, sino de un proyecto donde ninguna persona sea excluida.

Nueva ley de Libertad de Conciencia

EL GOBIERNO PREPARA PARA 2021 UNA NUEVA LEY DE LIBERTAD DE CONCIENCIA QUE ‘RESCATARÁ’ EL PROYECTO QUE NO LLEGÓ A APROBAR ZAPATERO
Written by Jesús Bastante
En 2021 se cumplen 41 años de la aprobación de la actual Ley de Libertad Religiosa en España. Una norma aprobada al albur de los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979, negociados y aprobados a la par que la Constitución del 78, y con una realidad religiosa en la que el ‘ser católico’ ocupaba la práctica totalidad del espacio en nuestro país.
Cuarenta años después, las cosas han cambiado. Y mucho. La católica sigue siendo la confesión religiosa mayoritaria, pero los datos son tozudos, y muestran cómo, hoy por hoy, en España ya hay más agnósticos y ateos que católicos practicantes. Cerca de un 60% sigue considerándose católico, con todo, aunque la presencia de otras religiones, y sus reivindicaciones, cada vez son mayores. En España ya no se puede obviar la presencia, estable, de evangélicos, musulmanes, judíos, ortodoxos o budistas.
Precisamente, ese es uno de los objetivos de la futura Ley de Libertad de Conciencia, que la vicepresidenta primera Carmen Calvo espera tener preparada a lo largo de este año. Tal y como ha podido saber RD, el departamento dirigido por la ministra de la Presidencia se ha marcado como principales objetivos para este año 2021 «la aprobación de la Ley de Memoria Democrática y empezar a trabajar en la Ley sobre Libertad de Conciencia».
Normalización de la diversidad religiosa y de la laicidad
Fuentes del departamento han confirmado a RD que «estamos empezando los trabajos» para elaborar una normativa que habrá de cambiar la cara al modo en que se establecen las relaciones entre un Estado laico y las diferentes formas de entender la religiosidad y la espiritualidad en nuestro país, en un momento en el que se avecinan tiempos difíciles por cuestiones relacionadas con la conciencias, como podría ser el aborto y, especialmente, la eutanasia. De ahí que la futura ley no lleve el nombre de Libertad Religiosa, sino ‘Libertad de Conciencia’, un concepto mucho más amplio que rebasa lo estrictamente confesional.
Parte del trabajo inicial se ha llevado a cabo durante el último trimestre del año, cuando Calvo recibió a los representantes de todas las confesiones religiosas con presencia en nuestro país, que responde, a su juicio, «a la determinación del Gobierno en la normalización de la diversidad religiosa y el reconocimiento de las minorías.
Recuperar la ley que impulsó Zapatero
La futura ley tendrá como base el proyecto de ley trabajado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y que quedó aparcado a finales de 2010, en un momento en el que la presión de los obispos, comandados por Rouco Varela, era muy fuerte, después de una legislatura con manifestaciones en la calle que algunos están queriendo retomar en esta nueva etapa de Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos.
La visita de Benedicto XVI a Barcelona y Santiago de Compostela frenó la aprobación de una norma que, como ley orgánica, precisaba de una mayoría con la que el Ejecutivo de entonces no contaba. ¿Y el actual? Como decíamos, las cosas han cambiado. ¿Tanto? Veremos.
Ahora, el nuevo Gobierno del PSOE rescata del cajón una normativa que busca acabar con la presencia de símbolos religiosos en lugares sagrados y la regularización de la laicidad del Estado en todos los ámbitos, algo que ya se está normalizando, como se vio en la promesa de los ministros del Ejecutivo PSOE-Unidas Podemos y en el ‘no funeral’ por las víctimas del coronavirus en la plaza de la Armería, en lugar del tradicional en la catedral de La Almudena (que se celebró, aunque organizado por los obispos, no por el Estado).
Por otro lado, tal y como informa Ep, el departamento de Calvo también destaca que se ha constituido ya el grupo de trabajo sobre bienes inmatriculados por la Iglesia Católica -que ha celebrado ya varias reuniones-, en línea con el objetivo del Gobierno de «profundizar en la neutralidad de los poderes públicos» y «avanzar en igualdad y neutralidad del sistema de relaciones de los poderes públicos con el hecho religioso».

Los sacramentos como servicio esencial

Monseñor Gallagher: «Tener acceso a los sacramentos es un servicio esencial»
El Secretario para las Relaciones con los Estados pronunció un discurso en la reunión virtual para promover la libertad religiosa que tuvo lugar el 16 de noviembre
«Las autoridades civiles deben ser conscientes de las graves consecuencias que esos protocolos restrictivos pueden tener para las comunidades religiosas o de creencias, que desempeñan un papel importante para hacer frente a la crisis»
«No debemos poner la dimensión espiritual y moral de la persona como algo secundario»
19.11.2020
(Vatican News).- El Arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, pronunció un discurso en la reunión virtual para promover la libertad religiosa que tuvo lugar el 16 de noviembre. En esta ocasión ofreció una serie de puntos de reflexión desde la perspectiva de la Santa Sede, a la vez que agradeció a los planificadores la organización en favor del Fomento de la Libertad Religiosa, en el que la Secretaría de Estado ha participado regularmente en los últimos años.
Ante todo, dijo, una serie de situaciones alarmantes que desafían la libertad religiosa, en medio de la actual crisis sanitaria, nos llama a reflexionar sobre el equilibrio entre la protección de la sociedad contra el riesgo que el Covid-19 conlleva para las poblaciones, basadas en el juicio prudente de las autoridades públicas, y el derecho de los individuos a practicar su fe, manteniendo, al mismo tiempo, el respeto por las medidas sanitarias verdaderamente útiles y básicas.
De las diferentes restricciones impuestas por los Estados para combatir la pandemia resaltó las ramificaciones en la libertad de manifestar la propia religión o creencia y la limitación de las actividades religiosas, educativas y caritativas de las comunidades religiosas. De ahí que haya afirmado: “A este respecto, las autoridades civiles deben ser conscientes de las graves consecuencias que esos protocolos pueden tener para las comunidades religiosas o de creencias, que desempeñan un papel importante para hacer frente a la crisis, no sólo por su apoyo activo en la esfera de la atención de la salud, sino también por su apoyo moral y sus mensajes de solidaridad y esperanza”.
Los sacramentos como servicio esencial
En cuanto a la perspectiva católica manifestó que “tener acceso a los sacramentos es un servicio esencial». Y dijo que “la libertad de culto no depende de la libertad de reunión, sino que es una parte esencial de la libertad de religión”. Al tiempo que: “Se trata de proteger las vidas ante la propagación del virus, no debemos poner la dimensión espiritual y moral de la persona como algo secundario en esta existencia terrenal”.

Sin embargo, afirmó que más allá de la pandemia, se siguen viendo episodios de atroces ataques de extremistas, que afectan a personas de diferentes afiliaciones religiosas. Y añadió: “Los extranjeros no son enemigos”
“No menos alarmante es la aceptación del populismo, que a menudo se manifiesta en algunas formas de nacionalismo destinadas a considerar a los extranjeros no sólo como otros, sino a menudo como enemigos”. De ahí que a la luz de estas dificultades subrayó la necesidad de dos caminos paralelos para avanzar: el de un diálogo interreligioso e intercultural para fomentar la comprensión y el respeto mutuos. Y el aspecto crucial de que las autoridades civiles tengan en cuenta y respeten el derecho fundamental de la libertad religiosa para todos.
Y hacia el final de su alocución destacó lo que afirma el Papa Francisco en Fratelli tutti: “Nosotros los cristianos pedimos que, en los países donde somos minoría, se nos garantice la libertad, incluso cuando nosotros mismos promovemos esa libertad para los no cristianos en los lugares donde son minoría”.
Se trata de un derecho humano fundamental que no debe ser olvidado en el camino hacia la fraternidad y la paz. “Es la libertad religiosa para los creyentes de todas las religiones».
Un enfoque interesante para considerar
Y al concluir se preguntó: Si no sería maravilloso si otros líderes religiosos pudieran decir las mismas palabras inspiradoras, pero rellenando su afiliación religiosa en el lugar de la palabra cristiano, “por ejemplo: `Nosotros los musulmanes’ o ‘Nosotros los judíos’ pedimos que se nos garantice la libertad, incluso cuando nosotros mismos promovemos la libertad de los ‘no musulmanes’ o ‘no judíos’ cuando son una minoría. Este podría ser un enfoque interesante para considerar”.