Protestas en Lima

Miles de personas piden la renuncia de Dina Boluarte en una multitudinaria protesta en Lima, Perú

Miles de personas han salido a las calles de la capital de Perú, Lima, para pedir la renuncia de la presidenta, Dina Boluarte, todo ello después de que en los últimos días hayan llegado a la ciudad decenas de caravanas de manifestantes procedentes de regiones de todo el país.

Protestas en Perú – Lucas Aguayo Araos/

Mes y medio después de que tuviera inicio el estallido social en el que se encuentra inmerso Perú y con un balance de fallecimientos que desde el 7 de diciembre rebasa la cifra de los 50 muertos, el paro nacional celebra una jornada de protestas marcada por el fuerte despliegue policial de las autoridades peruanas, con más de 11.000 agentes de seguridad en las calles de la capital.

Las autoridades del país han pedido calma a los manifestantes y han hecho un llamamiento para que expresen sus reclamos de manera pacífica. De hecho, la propia mandataria apeló el pasado lunes a los ciudadanos peruanos a llevar a cabo la ‘Toma de Lima’ «en paz».

Durante la jornada de este jueves se han registrado enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad en diversos puntos de la ciudad, así como la quema de mobiliario urbano, el cierre de parte del transporte público, y el lanzamiento por parte de la Policía de gases lacrimógenos en un esfuerzo por apaciguar los disturbios.

El Ministerio de Defensa, por su parte, ha lanzado una advertencia sobre posibles tomas a instituciones públicas y privadas como el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima o antenas de televisión

El Adviento del Arzobispo de Lima

Monseñor Castillo: «Hay un catolicismo egoísta que tiene que superarse» 

Monseñor Castillo 

En el inicio del Tiempo de Adviento, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a superar las distracciones que nos impiden vivir una fe de ‘ojos abiertos’ 

También recalcó que debemos superar la idea de que la fe cristiana es solo para rezar y no para actuar: «Nuestra fe cristiana no es una fe de personas ‘dormidas’ que cierran los ojos a la realidad 

«Hace años Pablo Neruda escribió: ’20 Poemas de amor y una canción desesperada’. Ahora podríamos decir que tenemos 20 canciones de desesperación y solamente un poema de amor, que es el Evangeli» 

El Arzobispo de Lima expresó su solidaridad con todas las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7.5 en la región de Amazonas 

29.11.2021 

(Arzobispado de Lima).- En el inicio del Tiempo de Adviento, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a superar las distracciones que nos impiden vivir una fe de ‘ojos abiertos’, especialmente en esta época de crisis donde nos sentimos tentados a desesperarnos y tomar decisiones inmediatas sin profundizar las cosas. 

También recalcó que debemos superar la idea de que la fe cristiana es solo para rezar y no para actuar: «Eso también es distraerse, porque es pensar que Dios no tiene relación con nuestra historia, y que yo tengo que salvar mi “almita” y no me importan los demás. Hay un catolicismo egoísta que tiene que superarse. La Iglesia, por eso, es corazón de su pueblo, es guía desde el corazón de la gente, no fuera de la gente. Y requiere, por parte de todos nosotros, un esfuerzo para que, desde ese corazón, lleguemos a la entraña más grande de misericordia», comentó. 

Homilía completa de Monseñor Carlos Castillo 

Monseñor Castillo inició su homilía recordando que el camino del Adviento requiere de nosotros la apertura y la búsqueda del Señor para encontrarlo a través de las señales y los signos que Él nos hace percibir. Por eso nos llama a estar atentos y despiertos: 

«Nuestra fe cristiana no es una fe de personas ‘dormidas’ que cierran los ojos a la realidad. El cristianismo profesa una fe de ojos ‘abiertos’, atentos a la presencia de Dios en la historia, en los acontecimientos, en los problemas», ha señalado el Arzobispo. 

Actuar sin desesperación, con capacidad de paciencia e inteligencia 

En el Evangelio de hoy (Lucas 21, 25-28. 34-36), Jesús recurre a una serie de imágenes para alertarnos y explicarnos que en tiempos de crisis estamos tentados a la desesperación y las soluciones inmediatas sin profundizar las cosas. Por eso, cuando el Señor advierte que el sol, la luna y las estrellas caerán, se está refiriendo a la caída de los referentes y los sistemas aparentemente ‘perfectos’ que se rigen a espaldas del bien común y deciden en base a las razones más superficiales y frívolas de la vida. 

¿Y de qué manera podemos salir de las situaciones complejas? Jesús nos llama a estar vigilantes, orando en todo tiempo para ‘escapar’ de la crisis, en el sentido de encontrar salidas a los problemas: «Todo problema es un nudo que se puede desatar, pero requiere nuestra capacidad de paciencia, profundidad e inteligencia, para que las cosas se solucionen», recalcó el Obispo de Lima. 

«Hace años Pablo Neruda escribió: ’20 Poemas de amor y una canción desesperada’. Ahora podríamos decir que las cosas están al revés y tenemos 20 canciones de desesperación y solamente un poema de amor, que es el Evangelio y todo lo que tenemos dentro como humanos y nos hace sensibles para poder superar situaciones de conflicto», afirmó Monseñor Castillo. 

Una fe cristiana de ‘ojos abiertos’ para enfrentar los tiempos de crisis 

Monseñor Carlos indicó que para estar atentos y vigilantes, nuestra fe cristiana debe tener los ‘ojos abiertos’, porque permiten que el ser humano identifique la presencia del Hijo del Hombre que llega sobre la nube a decirnos: “Levántense, alcen la cabeza, se acerca vuestra liberación”. 

En ese sentido, el Arzobispo Castillo se remontó a la historia del pueblo de Israel para explicar cómo la diáspora judía exiliada durante seis siglos – especialmente los profetas y los reyes – aprendió con paciencia a desarrollar una madurez profunda que permitía encontrar dónde podía haber soluciones, es decir, salidas. 

«Si no queremos que nuestro pueblo desaparezca, no insistamos en que las soluciones ya están hechas y que sería cuestión de que ‘yo tengo la razón y voy a resolver con una barita mágica las cosas’. En este momento, en el mundo no hay posibilidad de solucionar esta gran crisis de las ‘estrellas’, de los referentes, si es que no construimos primero y bien a nuestras personas y a nuestros pueblos. Eso requiere auto-educarnos y ayudarnos mutuamente a reconocer que no tenemos soluciones, que los sistemas han fracasado, especialmente aquellos que se proponen como las únicas soluciones de un momento a otro», reflexionó el prelado. 

Nuestro pueblo está necesitado de escucha, como lo ha hecho la Asamblea Eclesial en esta semana, y está necesitado también de interpretar adecuadamente lo que se escucha para poderlo ir orientando. 
Aprender a reconocer los signos del amor que hay en la realidad. 

Finalmente, Monseñor Castillo explicó el signifcado detrás de las palabras de Jesús: “Lean los signos y distingan que, sobre la nube, viene el Hijo del Hombre”. ¿Y quién es el Hijo del Hombre? Es aquel en quien Dios quiso meterse en nuestra historia y vivirla hondamente: Jesús. Y ese Jesús al cual amamos a través de nuestra fe, que nos ha dado su amor gratuitamente, el don de creer y de confiar, nos ama a pesar de nuestros pecados y es capaz de morir para no dar la imagen ni la convicción de que Dios es otra cosa, sino que es amor y solo amor. 

La solución a los problemas tiene un fundamento: aprender a reconocer los signos del amor que hay en la realidad, que son los signos de Jesús viviente en la gente. 

Carlos Castillo recalcó que estamos llamados a estar vigilantes en este momento de crisis, no distraídos: «Jesús pone aquí como ejemplo de distracción al exceso de comida, borracheras y preocupaciones de la vida. Pero hay muchas más distracciones, por ejemplo, la idea de que la fe cristiana es solo para rezar, no para actuar. Eso también es distraerse, porque es pensar que Dios no tiene relación con nuestra historia, y que yo tengo que salvar mi “almita” y no me importan los demás. Hay un catolicismo egoísta que tiene que superarse», precisó. 

Terremoto en el Amazonas: Actuar solidariamente. 

El Arzobispo de Lima expresó su solidaridad con todas las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7.5 en la región de Amazonas: «Desde aquí quiero pedir que todos veamos la manera de compartir medicinas, frazadas, carpas y todo tipo de ayuda, porque muchos se han quedado sin casa»

Plan Pastoral-Arquidiócesis de Lima

«Por una Iglesia misionera en salida permanente»

Plan Pastoral de Lima: «Encaminar la vida de nuestra Iglesia»

La Arquidiócesis de Lima inicia un proceso de diálogo, escucha y formación para elaborar el Plan Pastoral, un texto que recogerá el sentir de nuestro pueblo y establecerá las líneas de orientación y acción para la reforma de nuestra Iglesia de Lima

El proceso de elaboración del documento contemplará las distintas realidades de nuestros barrios y zonas, con el fin de saber leer los nuevos signos de los tiempos

«Todos estamos invitados a desarrollar el sentido de pertenencia y generar espacios de interrelación que nos motiven a seguir con la misión», precisó el Padre Juan Goicochea, Vicario Episcopal de la Pastoral Arquidiocesana

| Arzobispado de Lima

Nuestra Arquidiócesis de Lima ha iniciado un proceso de diálogo, escucha y formación para elaborar el Plan Pastoral, un documento que recogerá el sentir de nuestro pueblo y establecerá las líneas de orientación – acción para la reforma de nuestra Iglesia de Lima.

Bajo la dirección del Padre Juan Goicochea, Vicario Episcopal de la Pastoral Arquidiocesana, nuestras comunidades han venido trabajando ampliamente en una primera fase de escucha, con la participación de todas las Parroquias y decanatos de nuestra jurisdicción.

En ese sentido, el Padre Goicochea explicó que este proyecto tiene como principal motivación encaminar la vida de nuestra Iglesia de Lima: «Todo este dinamismo de escucha, acogida y diálogo desembocó en la organización y desarrollo de la primera Asamblea Sinodal en enero de 2020», recordó.Es por eso que el proceso de elaboración del Plan Pastoral para la Iglesia de Lima viene contemplando las distintas realidades de nuestros barrios y zonas, con el fin de saber leer los nuevos signos de los tiempos: «Dios también nos habla en la realidad porque se encarnó en la historia. Por eso, el Plan Pastoral indicará por dónde debemos ir para vivir la voluntad de Dios. Nuestro proyecto de renovación no es simplemente un modo de trabajar en lo pastoral, sino un modo de vivir la fe buscando la santidad comunitaria a imagen de la Trinidad», afirmó Juan Goicochea.

Tenemos la meta común de ser una Iglesia misionera en salida permanente y solidaria hacia las periferias existenciales, para caminar juntos y lograr que el anuncio del Evangelio llegue a todos

Fases del plan pastoral

Primera fase

Según explica el Padre Goicochea, esta fase favoreció la escucha para edificar, fomentar y tener una labor arquidiocesana misionera y esperanzadora. Fue así que se inició un proceso de discernimiento a través de cuatro preguntas que se han  hecho de forma transversal en cada área pastoral de nuestra Arquidiócesis. Cada parroquia recogió las respuestas de sus miembros y elaboró un consolidado que entregara al responsable de cada decanato y estos a su vez presentarán uno a la comisión central. Esta etapa concluyó con un encuentro de oración misionero.

Segunda Fase: Formación de agentes pastorales.

Luego de haber escuchado las respuestas de nuestras comunidades parroquiales y laicos, iniciará la segunda fase del proyecto del Plan Pastoral: la formación a través de una escuela a nivel de vicarías, decanatos y comisiones pastorales.

Tercera fase: Evaluación y organización del Plan de acción.

En la misma línea de la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, y bajo el lema «Todos Somos Discípulos Misioneros en Salida», la tercera fase del Plan Pastoral incluirá un ciclo de retiros para el Clero y los agentes pastorales, con el objetivo de contemplar e interiorizar todo lo recibido en este largo proceso de escucha y formación. Este será el punto de partida para la asamblea de programación e inicio del Plan Pastoral. “Hemos tomado el mismo lema de la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, porque nos permite tomar conciencia, animar y entusiasmar a la Iglesia de Lima a que todos seamos discípulos misioneros en salida, acompañando al Pueblo de Dios en sus realidades y evangelizando para crecer en el compromiso del discipulado”, explicó el Vicario Episcopal de la Pastoral Arquidiocesana.

Finalmente, el Padre Juan Goicochea hizo un llamado a que todos podamos sumarnos a esta iniciativa desde nuestras comunidades parroquiales, participando activamente con nuestros aportes e ideas para construir una Iglesia sinodal: «Todos estamos invitados a desarrollar el sentido de pertenencia y generar espacios de interrelación que nos motiven a seguir con la misión», precisó.