Nuestra liturgia

Nuestra liturgia: Iglesia de Chile abre nuevo espacio web de ayuda a la liturgia

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En la web aparecen recogidos el Ordo litúrgico pastoral, que está distribuido de acuerdo con los diferentes tiempos litúrgicos

“Nuestra liturgia” contiene explicaciones sobre el Año Litúrgico, dando o conocer lo que significa cada uno de los tiempos en que la Iglesia reflexiona y vive los misterios de la vida de Jesúsodino

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Biblia

Apoyar a los equipos de liturgia y comunidades es el propósito de “Nuestra Liturgia”, la web de la Iglesia chilena, que, desde el Área Eclesial de la Conferencia Episcopal de Chile, en conjunto con algunas de las comisiones del área, ha elaborado este nuevo portal con insumos litúrgicos y bíblicos para apoyar a los equipos de liturgia y comunidades en sus servicios pastorales.

En verdad se trata de una reformulación y creación de nuevos contenidos a los que ya estaban a disposición en un menú del mismo nombre, como informan desde la Conferencia Episcopal de Chile.

En la web aparecen recogidos el Ordo litúrgico pastoral, que está distribuido de acuerdo con los diferentes tiempos litúrgicos; subsidios para guiones de la misa dominical y de fiestas, donde mensualmente se publican propuestas de guiones pastorales y moniciones para la eucaristía dominical y solemnidades, dispuestos para apoyar a los equipos de liturgia parroquiales; el Evangelio diario, donde aparecen las lecturas y oraciones de la celebración eucarística de cada día, además de la liturgia para cada Domingo y breves reseñas del Santoral mensual.

En la “Nuestra liturgia” también son recogidas las intenciones de oración por la Iglesia en Chile, una costumbre en la Iglesia chilena, que todos los años propone para cada mes del año, intenciones de oración, las que buscan acompañar la vida de la Iglesia, sus pastorales, acciones, misiones y anhelos, incluyendo imágenes descargables para redes sociales.

Liturgia de la Palabra

Otro de los apartados de la web es aquel que recoge los comentarios al evangelio dominical, que buscan apoyar la comprensión del texto bíblico de cada semana. Junto con ello, propuestas de lecturas orante de la Palabra, que desde la Conferencia Episcopal de Chile son vistas como una forma especial de leer la Palabra de Dios y encontrarse en ellas con Jesús. Es un contacto personal y comunitario, donde Dios nos habla y nosotros le hablamos a la Palabra. Se le denomina Lectio Divina, que es lo que indica su nombre “Lectura de Dios”. Una lectura que se practica en el corazón.

Los internautas también pueden encontrar la Liturgia de las horas, que es la oración pública y oficial de la Iglesia. Está compuesta por distintas oraciones u “horas” que corresponden a los diferentes momentos del día y en las que los salmos tienen un lugar principal.

“Nuestra liturgia” contiene explicaciones sobre el Año Litúrgico, dando o conocer lo que significa cada uno de los tiempos en que la Iglesia reflexiona y vive los misterios de la vida de Jesús. La web hace una exposición del año litúrgico, que comienza en Adviento, lo sigue Navidad, Epifanía, primera parte del tiempo ordinario, Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, segunda parte del tiempo ordinario y termina con la fiesta de Cristo Rey.

Oraciones, guiones, retiros, celebraciones, entre otros, son los recursos litúrgicos que pueden ser encontrados en esta web, que quieren ser insumos y materiales para apoyar las celebraciones litúrgicas en las comunidades durante el año. Finalmente, los lectores pueden acceder al “Boletín CONALI Informa”, publicación periódica de la Comisión Nacional de Liturgia (CONALI), la cual busca aportar e invitar a la reflexión de la experiencia litúrgica tanto personal como comunitaria.

Liturgia Chile

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Dos años de Querida Amazonía,

desde la Prelatura de Itacoatiara José Ionilton Lisboa de Oliveira: «Seguimos intentando llevar a cabo los 4 grandes sueños del Papa Francisco»

Mons. José Ionilton lisboa de Oliveira
Mons. José Ionilton lisboa de Oliveira

«Todavía tenemos una cierta dificultad, hay una cierta resistencia por parte de muchas personas, por parte de algunos hermanos del clero y también por parte de algunas personas entre los laicos, que a pesar de todo lo que se hizo en el pre-sínodo, siguen siendo muy resistentes a las principales propuestas que fueron sugeridas, discutidas, aprobadas y confirmadas por el Papa Francisco en la Querida Amazonía»

«Hemos organizado, a partir de una propuesta de la REPAM, un grupo que se llama multiplicadores del Sínodo, hay un sacerdote, una religiosa, laicos, y hacen un gran esfuerzo para tratar de crear esta sensibilización»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Abertura Sínodo para la Amazonía

La pandemia del Covid-19, que estalló poco después de la publicación de la exhortación postsinodal Querida Amazonía, que está cumpliendo dos años, es vista por Mons. José Ionilton Lisboa de Oliveira como un factor decisivo para afirmar que «nosotros, aquí en la Prelatura de Itacoatiara, no hemos logrado avanzar mucho«.

Según el obispo, las diferentes crisis provocadas por la pandemia, que en la Prelatura de Itacoatiara ha causado ya más de 500 muertes, y ha provocado que «todas nuestras actividades presenciales hayan tenido que ser suspendidas«, pueden ser consideradas como una de las razones que han provocado esta situación.

Ante esta realidad, Mons. Ionilton afirma que «trabajamos a través de las redes sociales, hicimos varios webinarios de formación sobre el Documento Final, sobre Querida Amazonía, lo utilizamos mucho en nuestras homilías, reflexiones, reuniones y también a través de los programas de radio que la Prelatura tiene durante la semana y también los domingos».

Querida Amazônia

Junto con esto, el obispo de la Prelatura de Itacoatiara destaca que «la Prelatura siempre ha estado en sintonía con el camino del Regional Norte1 en sus reflexiones y estudios con los obispos de la Amazonía brasileña, que se reunieron virtualmente para analizar recientemente el camino postsinodal durante estos dos años después del Sínodo».

En verdad, dice Mons. José Ionilton Lisboa de Oliveira, «todavía tenemos una cierta dificultad, hay una cierta resistencia por parte de muchas personas, por parte de algunos hermanos del clero y también por parte de algunas personas entre los laicos, que a pesar de todo lo que se hizo en el pre-sínodo, siguen siendo muy resistentes a las principales propuestas que fueron sugeridas, discutidas, aprobadas y confirmadas por el Papa Francisco en la Querida Amazonía».

En esta coyuntura, el obispo insiste en que «seguimos aquí tratando de llevar adelante estos 4 grandes sueños del Papa Francisco, que son los sueños del Sínodo: el sueño social, el sueño cultural, el sueño ecológico y el sueño eclesial». Para ello, «hemos organizado, a partir de una propuesta de la REPAM, un grupo que se llama multiplicadores del Sínodo, hay un sacerdote, una religiosa, laicos, y hacen un gran esfuerzo para tratar de crear esta sensibilización para involucrar el tema del Sínodo en la liturgia, en la catequesis, en las actividades de la fiesta patronal, etcétera, pero todavía es un proceso muy lento».

Roma pide a los curas que se involucren en el proceso sinodal

Teniendo en cuenta “que el mundo actual necesita urgentemente la fraternidad”, ven la necesidad de “escuchar al Espíritu junto con todo el Pueblo de Dios, para renovar nuestra fe y encontrar nuevas formas y lenguajes para compartir el Evangelio”

“Descubrir los muchos ejemplos de participación y de maneras de compartir que ya están germinando en vuestras comunidades”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Una Carta firmada por el Secretario General del Sínodo de los Obispos y el Prefecto de la Congregación del Clero ha sido dada a conocer en el día en que la Iglesia católica celebra la Solemnidad de San José. En ella han abordado el Sínodo sobre la Sinodalidad, animando al clero a envolverse en este proceso.

El cardenal Mario Grech y el arzobispo Lázaro You Heung Sik presentan la sinodalidad como el modo habitual de proceder de la Iglesia en el primer milenio, algo recuperado por el Concilio Vaticano II. Teniendo en cuenta “que el mundo actual necesita urgentemente la fraternidad”, ven la necesidad de “escuchar al Espíritu junto con todo el Pueblo de Dios, para renovar nuestra fe y encontrar nuevas formas y lenguajes para compartir el Evangelio”.

En esa perspectiva, recuerdan la propuesta del Papa Francisco para el Sínodo: “ponerse en marcha juntos, en una escucha reciproca, compartiendo ideas y proyectos, para mostrar el verdadero rostro de la Iglesia”. También advierten sobre los riesgos: formalismo, intectualismo y el inmovilismo.

En el escrito se refieren a los temores, entre ellos la gran carga pastoral de muchos sacerdotes, ante lo que llaman a “descubrir los muchos ejemplos de participación y de maneras de compartir que ya están germinando en vuestras comunidades”, lo que está siendo recogido en la fase diocesana del proceso sinodal, algo que se descubre cuando se escucha profundamente y que nos lleva a vivir ese estilo sinodal.

La carta señala el posible temor de los sacerdotes a perder su identidad de ministros ordenados, ante lo que llama a “descubrir cada vez más la igualdad fundamental de todos los bautizados y estimular a todos los fieles a participar activamente en el camino y misión de la Iglesia”. En esa coyuntura, la carta hace ver la importancia de “los ministros ordenados para servir, santificar y animar al Pueblo de Dios”.

El secretario del Sínodo y el Prefecto de la Congregación del Clero piden una triple contribución: que “este camino se base en la escucha y en la vivencia de la Palabra de Dios”, para evitar caminar en la oscuridad y convertir las reflexiones en ideología. En segundo lugar, que “este camino se base en la escucha y la aceptación mutuas”, dando valor al “diálogo profundo y los encuentros veraces”, evitando así el individualismo y la autorreferencialidad. Por último, no caer en la introspección y sí salir al encuentro de todos, de los pobres y de quien viven en las periferias, promoviendo “la fraternidad universal y el amor sin exclusión, que debe abarcar todo y a todos”.

El texto ve esto como “el modo de dar vida a iniciativas concretas”, no ocultando que en este camino habrá “interrogantes, dificultades e interrogantes”, lo que no impedirá recibir “el céntuplo en fraternidad y en frutos de vida evangélica”.

Finalmente, tras citar el Documento Preparatorio, animan al clero a participar en el camino sinodal, mostrando su cercanía y la gratitud del Papa Francisco.

La Asamblea Eclesial, una oportunidad

Mons. Vicente de Paula Ferreira: La Asamblea Eclesial, una oportunidad para «escuchar la polisemia del Pueblo de Dios”

Mons. Vicente de Paula Ferreira
Mons. Vicente de Paula Ferreira

Asamblea Eclesial como «el deseo de desbordar el camino ya recorrido, avanzando en puntos importantes»

El continente latinoamericano y caribeño busca, según el obispo auxiliar de Belo Horizonte, «su supervivencia en la gran tensión: o seguir sometido al Norte global o asumir caminos de soberanía»

Existen, según Mons. Vicente de Paula, «tribunales de fe representados por grupos o influenciadores de lo ‘verdaderamente sagrado’, que se consideran legítimos defensores de Dios, la Patria y la familia»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Aula inaugural ITESP

Reflexionar sobre los retos y perspectivas de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe fue el objetivo del aula inaugural del Instituto São Paulo de Estudios Superiores (ITESP), que cumple 50 años de trayectoria. El orador fue Mons. Vicente de Paula Ferreira, obispo auxiliar de Belo Horizonte.

El obispo partió del contexto de la Asamblea Eclesial, convocada por el Papa Francisco el 24 de enero de 2021, con el tema «Todos somos discípulos misioneros en salida«, inspirado en la eclesiología del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Aparecida.

La asamblea se realizó en un formato híbrido, virtual y presencial, con un grupo reducido en la sede de la Conferencia Episcopal Mexicana, del 21 al 28 de noviembre de 2021, con una asistencia de aproximadamente mil personas, en su mayoría hombres, miembros de la jerarquía. Mons. Vicente ve la Asamblea Eclesial como una oportunidad para «escuchar la polisemia del Pueblo de Dios en nuestro Continente, en sus alegrías y preocupaciones», que precede al Sínodo de la Sinodalidad que tendrá lugar en 2023.

El tema nos lleva a reflexionar sobre el número 383 del Documento de Aparecida, que afirma que «la Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y la indiferencia, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente». Por eso, el obispo auxiliar de Belo Horizonte considera la Asamblea Eclesial como «el deseo de desbordar el camino ya recorrido, avanzando en puntos importantes».

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Después de presentar la metodología de la Asamblea, con charlas, testimonios, celebraciones y reuniones de grupo, y los 12 desafíos o perspectivas que surgieron de la Asamblea, el obispo reflexionó sobre los temas emergentes para la Evangelización en nuestro continente, un enfoque tomado desde dos perspectivas, la coyuntura socio-ambiental y la eclesial.

En el análisis socioambiental, Mons. Vicente de Paula Ferreira reflexionó sobre lo que considera una clara expresión del capitalismo neoliberal: el 1% de la población domina la tierra, hasta el punto de que una docena de personas controlan la riqueza equivalente al otro 50%. La forma de dominar es la violencia hacia los pueblos y territorios, «un escenario reforzado por la aparición de grupos radicales de extrema derecha que sirven a este discurso autoritario capitalista», según el obispo.

Ante esta realidad, el continente latinoamericano y caribeño busca, según el obispo auxiliar de Belo Horizonte, «su supervivencia en la gran tensión: o seguir sometido al Norte global o asumir caminos de soberanía«. Ante la destrucción de los derechos humanos y medioambientales en Brasil, el obispo advirtió del peligro de la barbarie fascista. Frente a esto, dijo que sueña con una contrahegemonía, nacida de los movimientos sociales y las reacciones democráticas.

Asamblea Eclesial 3

En relación con la Iglesia, Mons. Vicente de Paula habló de las tres conversiones profetizadas por el Papa Francisco: Eclesiológica (Evangelii Gaudium), Ecológica (Laudato Sì) y Cultural (Fratelli Tutti), afirmando que hay personas, grupos, redes que están comprometidas en esta dirección, citando ejemplos. Pero también denunció la existencia de grupos cerrados, centrados en el culto, alejados de la vida, con una fe sin dimensión política, una espiritualidad de la prosperidad, que reproduce el sistema del consumismo, lo que da lugar a un cristianismo de consumo.

El obispo habló incluso de una persecución de los que buscan una Espiritualidad socio-ambiental-transformadora, imagen del Reino de Dios. Esto se manifiesta en un «cisma latente entre nosotros». Existen, según Mons. Vicente de Paula, «tribunales de fe representados por grupos o influenciadores de lo ‘verdaderamente sagrado’, que se consideran legítimos defensores de Dios, la Patria y la familia».

Por último, señaló lo que considera algunas cuestiones cruciales para la eclesiología del futuro. Entre otros, situó el protagonismo de todo bautizado como ruptura del clericalismo; el fortalecimiento de una Iglesia con rostro latinoamericano y caribeño descolonial, que definió como indígena, negra y femenina; una Comunicación Popular liberadora, con ciudadanía eclesial para todos, como confrontación con la manipulación de las narrativas espiritualistas de muchos medios de comunicación, verdaderos promotores de sagrados influenciadores digitales; la inversión en comunidades eclesiales de base como superación del cristianismo de masas.

Junto a ello, una Teología de la Liberación Renovada como promoción de una Iglesia socioambiental transformadora, con la ecología integral como elemento transversal; la ministerialidad de la mujer como superación urgente del machismo; la inclusión de las reivindicaciones LGBTQIA+ como forma de superar la homofobia eclesial; la recepción de Amoris Laetitia, que lleve a la reflexión sobre la segunda unión matrimonial y la ordenación de hombres casados.

El Tabor

Mons. Ojea: El Tabor nos invita a “escuchar la Palabra de Dios que nos mueve a salir de nosotros mismos”

Mons. Oscar Ojea
Mons. Oscar Ojea

“Es necesario es dejarse sorprender, es saber admirar, es saber vivir el estupor que me provoca por ejemplo una noche estrellada, un atardecer, ver el mar, ver la montaña”

“El rostro de Jesús que representaba y manifestaba todo su amor, todo entrega, su gloria y luego en la contemplación cristiana, que requiere primero esta capacidad de estupor»

“Lo que tiene la Transfiguración del Tabor es esa Palabra de Dios, esa invitación a escuchar la Palabra de Dios que nos mueve a salir de nosotros mismos»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Un Jesús que “quiere consolar a sus amigos, a sus discípulos, porque les ha dicho algo muy duro que los ha dejado tristes”. Así le ve Mons. Ojea en el pasaje del Evangelio de este domingo. Según el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, “cuando estamos tristes y, nosotros tenemos tantos motivos para estarlo, pensando en nuestra vida personal, familiar, y social, en las cosas que vemos y escuchamos en este tiempo de guerra, cuando estamos tristes lo peor es la pereza, es dejarnos caer, dejarnos estar”.

Para el obispo de San Isidro, “la pereza es prima hermana de la tristeza y Jesús quiere invitarlos a sus discípulos a subir a una montaña escarpada. Hacer un esfuerzo, hacer ese ejercicio que les provoca un gran cansancio y un gran agotamiento. Cuando llegan a la cima de la montaña, en una parte el Evangelio va a decir: ‘que tenían los ojos adormecidos por el sueño’. Después de este esfuerzo pasa algo muy especial, tienen una experiencia de contemplación del rostro de Cristo”.

El prelado argentino llama a descubrir que “es necesario es dejarse sorprender, es saber admirar, es saber vivir el estupor que me provoca por ejemplo una noche estrellada, un atardecer, ver el mar, ver la montaña”, para tener esta experiencia de contemplación. Por eso se refería a “todo esto que a los niños y en el corazón de los niños produce un cierto estremecimiento y un cierto estupor, lo estamos perdiendo. Lo que admiramos es la tecnología, es lo que va saliendo de nuestras manos, es lo que va avanzando y avanzando rápido, y vamos perdiendo este estupor natural que nos produce la misma creación. Los apóstoles tenían esto este espíritu de admiración, este dejarse sorprender”.

También recordó el obispo que “cuando contemplan el rostro de Cristo lo miran a los ojos, como cuando nosotros miramos los ojos de un niño y esto nos conmueve, o los ojos de un anciano lleno de vida, que ha entregado su vida, que tiene su experiencia de vida, que tiene mucha historia detrás. Todo esto nos conmueve, ver el rostro, el de un niño y el de un anciano, lo que habrá sido para ellos ver el rostro de Jesús”.

Por eso, Mons. Ojea afirmó que “el rostro de Jesús que representaba y manifestaba todo su amor, todo entrega, su gloria y luego en la contemplación cristiana, que requiere primero esta capacidad de estupor. Después esta capacidad de saber mirar a los ojos, en la contemplación del rostro poder no hacer la propia tiendita cada uno, para sí mismo, sino saber compartirlo con los demás”.

Finalmente hizo ver que “lo que tiene la Transfiguración del Tabor es esa Palabra de Dios, esa invitación a escuchar la Palabra de Dios que nos mueve a salir de nosotros mismos: ‘este es mi hijo muy querido, escúchenlo’. Y escuchar la Palabra significa la misión de bajar del Tabor, después de haberlo subido con ese cansancio, después de haber tenido esa experiencia maravillosa de contemplación, bajar del Tabor para poder comunicar esa experiencia de gloria a los hermanos”, pidiendo “que podamos vivirla nosotros también de este modo”.

“El protagonismo de la Mujer en la Iglesia y en la Sociedad”

Mons. Cabrejos: “Visibilizar los aportes de las mujeres, desde sus servicios y carismas”

Mons. Cabrejos
Mons. Cabrejos

El arzobispo de Trujillo comenzó sus palabras recordando cómo el Magisterio de la Iglesia latinoamericana y caribeña ha insistido en “la necesidad de reconocer y promover el protagonismo de la mujer en la sociedad como en la vida de la Iglesia

“Urge que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y estructuras que favorezcan una mayor inclusión”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Francisco con las mujeres del Sínodo

Mons. Miguel Cabrejos, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), ha publicado este 8 de marzo un editorial con motivo del Día Internacional de la Mujer, que lleva por título “El protagonismo de la Mujer en la Iglesia y en la Sociedad”.

El arzobispo de Trujillo comenzó sus palabras recordando cómo el Magisterio de la Iglesia latinoamericana y caribeña ha insistido en “la necesidad de reconocer y promover el protagonismo de la mujer en la sociedad como en la vida de la Iglesia”, algo que aparece recogido diversas veces en el Documento de Aparecida, que llama a escuchar los clamores de las mujeres, especialmente de aquellas que son marginadas por diferentes motivos.

Por ese motivo, recuerda Mons. Cabrejos, citando el Documento, “urge que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y estructuras que favorezcan una mayor inclusión”.

La Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe ha sido momento para que la Iglesia del continente americano se sienta interpelada “por los cambios y los pasos que debemos dar para reconocer y valorar el rol y el aporte de la mujer en la historia, en la sociedad y en la propia Iglesia”. A partir de esas demandas, el presidente del Celam insiste en que se trata de “uno de los desafíos prioritarios que queremos abrazar desde la perspectiva pastoral y sinodal que ha conducido los itinerarios de renovación y de reestructuración del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), inspirados por el Magisterio del Papa Francisco”.

La mirada de Mons. Cabrejos se dirige especialmente a las mujeres de los pueblos originarios, afrodescendientes y campesinas, pidiendo espacios para que “compartan sus conocimientos, experiencias y prácticas en diversos ámbitos eclesiales, como el impulso que debemos dar al desarrollo de una auténtica pastoral de la mujer a nivel local, nacional y continental, que garantice su promoción integral y participación efectiva en la vida de la Iglesia y de la sociedad”.

Junto con ello ha querido enfatizar el papel de en la sociedad. Para ello, nos recuerda el editorial, que el Celam ha dado inicio a la campaña continental “Mujeres gestoras del cambio”, buscando “visibilizar los aportes de las mujeres, desde sus servicios y carismas, a la sociedad y a la Iglesia, a través de expresiones de sensibilización, espacios de formación y acciones concretas de incidencia, de la mano de diversas organizaciones eclesiales de nuestro continente y en sintonía con los desafíos de la Asamblea Eclesial, y con un acento sinodal”.

Finalmente, ha recordado las palabras del Papa Francisco, que nos llama a descubrir a “las mujeres con protagonistas de una Iglesia en salida, subrayando su capacidad de acogida y anuncio de la “buena nueva” por parte de “tantas mujeres evangelizadoras y misioneras de nuestro continente”

La semilla de la sinodalidad en la Amazonía

Reflexiones en torno al 50 aniversario del «Vaticano II de la Amazonía»

Encuentro de Santarém
Encuentro de Santarém

«Es un documento humano, fiel reflejo del pensamiento actual de los hombres y mujeres que dirigen los destinos de la Iglesia en la Amazonía, hombres y mujeres sensibles a los problemas y aspiraciones de los hombres y grupos humanos que ocupan el espacio amazónico«

El concepto de «Agente de Pastoral», superando una visión clerical de la Iglesia, se entiende en Santarém como «todos aquellos que se comprometen total o parcialmente en la labor apostólica de la Iglesia, en diversas funciones

Es una Iglesia que se reúne, que siente la necesidad de escuchar, de vivir un «intercambio de experiencias y reflexiones en común»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Francisco Sinodalidad

En un momento en que algunos piensan que la sinodalidad es un invento del Papa Francisco, es bueno entender que estamos ante una forma de ser Iglesia que cobró gran impulso en el Concilio Vaticano II.

Al inicio del Documento de Santarém hay algo que nos permite vislumbrar esta dimensión sinodal: «es un documento humano, fiel reflejo del pensamiento actual de los hombres y mujeres que dirigen los destinos de la Iglesia en la Amazonía, hombres y mujeres sensibles a los problemas y aspiraciones de los hombres y grupos humanos que ocupan el espacio amazónico«. Con estas palabras, podemos decir que se deja traslucir una actitud de escucha de la realidad, algo fundamental en una Iglesia sinodal, una Iglesia que parte de la realidad, de los problemas que forman parte de la vida de las personas.

Las líneas prioritarias de la Pastoral de la Amazonía que aparecen en el Documento se basan en la realidad amazónica, «los valores humanos y sociales del amazónico«. En el Sínodo sobre la Sinodalidad, como en el Sínodo para la Amazonía, el conocimiento de la realidad, el proceso de escucha, se considera una condición indispensable en el proceso sinodal. Fue en este proceso de escucha que se conocieron los gritos de la Amazonía en el Sínodo, algo que también estuvo presente en Santarém.

El Documento habla de diversidad de ministerios, de una Iglesia en la que «el cristiano, por el bautismo, tiene una misión que cumplir dentro de la comunidad, que consiste en dar testimonio de la verdad, predicar la buena nueva, vivir según los dones y la capacidad que ha recibido», elemento de importancia fundamental en una Iglesia sinodal, estructurada como Pueblo de Dios, que según Santarém «significa Comunidad de Bautizados».

Abertura del Sínodo para la Amazonía

El concepto de «Agente de Pastoral», superando una visión clerical de la Iglesia, se entiende en Santarém como «todos aquellos que se comprometen total o parcialmente en la labor apostólica de la Iglesia, en diversas funciones«. En este punto, el Documento va más allá del sacerdote, y habla de «diáconos, ministros de la Eucaristía y de otros sacramentos, animadores del culto y de las comunidades».

Agentes para los que se indica la necesidad de formación a partir de elementos autóctonos. En este sentido, cuando afirma que «nadie mejor que el hombre de la propia condición para ejercer el liderazgo dentro de la comunidad», que debe «ser indicado por la comunidad a la que pertenece«, estos elementos pueden considerarse como una clara opción de una Iglesia que supera el clericalismo, uno de los pecados que según el Papa Francisco impiden el avance de una Iglesia sinodal. Junto a ello, el Agente de Pastoral se orienta al trabajo comunitario, que se forma en el intercambio de ideas.

Una expresión concreta de la sinodalidad en el Documento de Santarém es la Comunidad Cristiana de Base, considerada en Medellín como la «célula inicial de la estructura eclesial», que lleva a la parroquia a «descentralizar su atención pastoral». Es una Iglesia que se reúne, que siente la necesidad de escuchar, de vivir un «intercambio de experiencias y reflexiones en común«. 

En 1971, el Papa Pablo VI dijo que «Cristo apunta a la Amazonía». Hoy, el Papa Francisco ve a la Amazonía como la periferia que puede ayudar al centro, a la Curia Romana y a la Iglesia en su conjunto, a entrar en el camino de la conversión que le permita emprender los nuevos caminos que a la luz del Evangelio se le plantean, los caminos de una Iglesia sinodal

Teología de la prosperidad

Presidente CNBB: «Un cristianismo basado en la teología de la prosperidad es un cristianismo torcido»

Mons. Walmor en estrevista a Vatican News
Mons. Walmor en estrevista a Vatican News

«Un cristianismo que no se basa en la solidaridad y la fraternidad universales es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no contempla la experiencia profunda de llegar a los pobres y a los que sufren es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no arroja luz sobre la reorganización de la sociedad es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no devuelve la esperanza y la alegría de vivir en una fe profunda está torcido”

«El gran reto es precisamente una fe como experiencia, una experiencia que toque la vida de las personas»

«La fe es una experiencia, una experiencia que responde a las exigencias que todos nosotros, sea cual sea nuestra cultura y nuestra condición, buscamos«

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Pentecostalismo

Estudios recientes demuestran que, en América Latina, especialmente en Brasil, se está produciendo un desplazamiento del catolicismo hacia el pentecostalismo, debate abordado en una entrevista concedida por Mons. Walmor Oliveira de Azevedo a Radio Vaticano-Vatican News.

Según el presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), éste «es un movimiento que lleva décadas», que define como «una gran transformación cultural y religiosa«. Sin embargo, el arzobispo de Belo Horizonte ve la necesidad de un análisis más profundo, dado que «es un tema importante y fundamental en la labor de evangelización».

Estamos ante «un movimiento de tráfico religioso, de mayor salida, pero también de retorno», insiste Mons. Walmor. Afirmando que es un tema que se está estudiando y que preocupa, «la preocupación no es simplemente desde la perspectiva de los números». Los obispos de Brasil, según su presidente, «queremos que Brasil sea cristiano, católico de manera especial», diciendo con respeto que «hay un crecimiento pentecostal de un cristianismo torcido«, destacando la necesidad de «proponer el cristianismo en su autenticidad».

El arzobispo de Belo Horizonte continuó explicando lo que sería un cristianismo torcido: «un cristianismo basado en la teología de la prosperidad es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no se basa en la solidaridad y la fraternidad universales es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no contempla la experiencia profunda de llegar a los pobres y a los que sufren es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no arroja luz sobre la reorganización de la sociedad es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no devuelve la esperanza y la alegría de vivir en una fe profunda está torcido”.

Según el presidente de la CNBB, «Brasil y América Latina tienen ante sí el reto de ser cristianos». Para ello insiste en que «en el centro de la experiencia cristiana, evangélica o católica, está el tema de la autenticidad». Propone como gran trabajo a realizar, «que muchos vivan la experiencia, la fe cristiana católica«, algo que ve como «un enorme desafío y que la CNBB, como servicio a la Iglesia en Brasil, tiene como tarea primordial». Para ello, se necesitan nuevas respuestas, «a partir de las Directrices Generales para la Acción Evangelizadora de la Iglesia en Brasil».

Siguiendo la riqueza de la tradición de la Iglesia en Brasil, el presidente del Episcopado plantea el desafío de «un cambio de mentalidad, de modo de ser, de dinámica misionera«, insistiendo en la importancia del «modo de ser en la experiencia de fe de quien es misionero». Destacando que la Iglesia en Brasil tiene un horizonte y una dirección, dijo que «lo que necesitamos es fortalecer una gran experiencia de fe».

Mons. Walmor recordó la respuesta que dio al principio de este siglo a una pregunta sobre el gran reto de la Iglesia en el tercer milenio, cuando dijo que «el gran reto es la fe como experiencia«. Según el arzobispo de Belo Horizonte, «no es la fe sólo como conservación intelectual, racional y doctrinal». Destacando la importancia del tesoro de más de dos mil años que porta la Iglesia, insistió en que «el gran reto es precisamente una fe como experiencia, una experiencia que toque la vida de las personas».

Además de la organización y la gestión, es necesario «promover en la red de comunidades, en la vida de todas nuestras Iglesias particulares, en el modo de ser de cada ministro, una experiencia de fe que sea auténtica, que toque los corazones, que responda a las exigencias». Por ello, volvió a insistir en que, frente al pentecostalismo o el ateísmo, la Iglesia debe insistir en que «la fe es una experiencia, una experiencia que responde a las exigencias que todos nosotros, sea cual sea nuestra cultura y nuestra condición, buscamos«. El reto es «encontrar respuestas en este camino para que la gente pueda vivir la fe como una experiencia», concluyó Mons. Walmor

Sinodalidad

SINODALIDAD, UN PROCESO SIN VUELTA ATRÁS NACIDO DE LA VIDA DE LOS PEQUEÑOS

Éxodo nº: 159

La sinodalidad no es algo nuevo en la vida de la Iglesia, podemos decir que estuvo muy presente en el primer milenio de su vida, y que el Concilio Vaticano II propuso este camino sinodal, fundamentado en la Teología del Pueblo de Dios, que aparece en la Lumen Gentium como un elemento fundante para la vida de la Iglesia.

También podemos afirmar que la llegada del Papa Francisco a la Sede de Pedro supuso una retomada de esta dinámica sinodal, que va mucho más allá de la celebración de un Sínodo de los Obispos, una práctica que, por otra parte, ha estado presente en la Iglesia postconciliar. El primer Papa latinoamericano, fruto de una tradición presente en la Iglesia del continente, desde el principio de su pontificado, insistió en esta dinámica sinodal, hasta el punto de afirmar que la Iglesia del siglo XXI, o es sinodal o dejará de ser Iglesia.

En esta nueva forma de caminar eclesial, fundamentada en la sinodalidad, hay dos elementos que son fundamentales, la escucha y el discernimiento. Por eso, me permito decir que la primera experiencia real de sinodalidad en la Iglesia postconciliar fue el Sínodo para la Amazonía. El motivo de esta afirmación está en el hecho de que fue el primer Sínodo después del Vaticano II en el que de verdad se llevó a cabo un proceso de escucha, en el que todos tuvieron la oportunidad de participar.

Oficialmente participaron de ese proceso de escucha 87.000 personas, aunque muchos decimos que en verdad fueron algunos miles más. Gente de dentro y de fuera de la Iglesia, incluidos los pueblos indígenas, que junto con las mujeres tendría un papel fundamental en el desarrollo de ese Sínodo para la Amazonía, como reconoce el propio Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Postsinodal “Querida Amazonía”.

La Iglesia del siglo XXI o es sinodal o dejará de ser Iglesia

Lo más importante es que lo que fue dicho en el proceso de escucha aparece reflejado en los sueños apuntados por el Papa Francisco en Querida Amazonía y entre las más de 150 propuestas recogidas en el Documento Final del Sínodo, como así lo reconocieron quienes participaron del proceso. Esa Iglesia sinodal está calando en la Amazonía, sabiendo que es un proceso y que en la región nunca nada se ha hecho, ni se debe hacer, deprisa. Uno se imagina la fuerza del Río Amazonas, que aparentemente discurre lentamente, pero que encierra mucha fuerza y mucha vida.

Una gran novedad en ese sentido es la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), algo nuevo en la historia de la Iglesia. Por primera vez no estamos hablando de una Conferencia Episcopal y sí de una Conferencia Eclesial, donde el Pueblo de Dios está reflejado en sus diferentes ministerios y carismas, donde hay hombres y mujeres, y donde están los representantes de los pueblos originarios. Aquellos que mejor conocen y más aman a la Amazonía están allí para ser una luz que ayude a ir descubriendo nuevos caminos.

Inspirada por el Sínodo para la Amazonía y como un elemento importante para el Sínodo sobre la Sinodalidad, la Iglesia de América Latina y el Caribe ha vivido la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe. Ante la solicitud de una VI Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, el Papa Francisco orientó para hacer una Asamblea Eclesial a nivel continental, donde insistió en que no fuese algo donde solo estuviese presente una élite.

Una Iglesia también con rostro más femenino, más plural, donde los habitantes de las periferias no se tienen que quedar a la puerta

También se comenzó con un proceso de escucha, donde a pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia, que imposibilitaron o dificultaron los encuentros presenciales, participaron casi 70 mil personas. A eso se unió la propia Asamblea, que de 21 a 28 de noviembre reunió a más de mil asambleístas, la gran mayoría de ellos participando de forma virtual, pero en igualdad de condiciones que el pequeño grupo que se reunió en México, a los pies de la patrona del continente, Nuestra Señora de Guadalupe.

Una novedad fue la composición de la Asamblea, pues la mayoría eran laicos y laicas, que, en pequeños grupos, a la luz del Documento para el Discernimiento, fueron reflexionando sobre cómo vivir la sinodalidad en la Iglesia del siglo XXI en el continente americano. Sin duda, un instrumento que va a ayudar a dar pasos más firmes en el próximo Sínodo. En ese sentido, es importante destacar la presencia del Cardenal Mario Grech, secretario del Sínodo para los Obispos, que a buen seguro tomo nota de lo vivido en este momento inédito en la historia de la Iglesia.

Son pasos de un proceso que a veces no se notan, o algunos no los quieren notar, pero que cuando se observan desde la distancia del tiempo y el espacio, se percibe que van afianzando una nueva forma de ser Iglesia, que debe contribuir decisivamente en el caminar eclesial en las próximas décadas. Una Iglesia que no tiene miedo de escuchar, de ser más misionera, de hacerse presente en la vida cotidiana de la gente, de apoyar sus luchas para clamar juntos, denunciando proféticamente las injusticias provocadas por una economía que mata y destruye nuestra casa común, perjudicando decisivamente a los más pobres.

Una Iglesia también con rostro más femenino, más plural, donde los habitantes de las periferias no se tienen que quedar a la puerta, sino que pueden entrar y hablar abiertamente, sabiendo que su palabra va a ser escuchada y respetada. Son pasos, nacidos de un Kairós, que afianza e impulsa el caminar, que ayuda a superar los miedos que históricamente han agarrotado a una Iglesia más preocupada con la dimensión institucional, que ha pecado de auto referencialidad.

Sin prisa, pero sin pausas, juntos, porque juntos somos más y llegamos más lejos, avancemos en la concretización de aquello que Dios espera de nosotros hoy. Nacido en las periferias, en lugares tradicionalmente despreciados, nos recuerda la fuerza de Aquél que nació en un pesebre, en una ciudad donde la gente de bien se preguntaba si podría salir algo bueno. Es la historia que se repite y nos apunta a través de las señales que Él mismo envía, el camino de Dios.

Por Luis Miguel Modino

Plan formativo del CEBITEPAL

Susana Nuin: “Formación en el marco de la sinodalidad y de todas las demás respuestas de la Iglesia”

Susana Nuin
Susana Nuin

«No basta emitir conceptos y se vuelve indispensable el generar fuertes marcos teóricos y fuertes marcos de metodología»

«Para el Cebitepal la formación es muy importante que sea inter eclesial, inter vocacional e inter cultural»

«Nosotros creemos que no es posible más una Iglesia que no sea abierta, no autorreferencial, sino trabajando con todas las demás instituciones de la Iglesia en dimensión sinodal»

«Nosotros estamos predispuestos, estamos abiertos, deseamos soñar con todo el Pueblo de Dios en todo lo que se necesite, en lo que sea necesario servir»

Todos los Cursos del Cebitepal aquí

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

El Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) siempre tuvo la formación como una de sus prioridades, una tarea confiada tradicionalmente al Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y El Caribe (Cebitepal), que actualmente es uno de los cuatro centros que componen el Celam.

Su coordinadora, Susana Nuin nos presenta en esta entrevista la programación para 2022, que está fundada en los cuatro sueños de Querida Amazonía y tiene como tema principal la sinodalidad. Se quiere proponer una metodología que permita que “tú te apropies del conocimiento y no simplemente un repetidor o hayas escuchado, o conceptualizado muchas cosas”, ayudando a superar el clericalismo, uno de los pedidos de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe.

Mostrando su disposición a acompañar procesos de formación, tanto virtual como presencial, el Cebitepal remarca su vocación pastoral y el ser un lugar que amplía visiones y conocimientos que no se repiten en otros lugares. Junto con eso, la importancia del trabajo en red, animando a participar de una programación que invita a soñar con todo el Pueblo de Dios.

El Cebitepal está lanzando los nuevos cursos para 2022. 

Dentro de esta programación, ¿cuáles son los elementos que podemos destacar, en que insiste el Cebitepal en este año 2022?

Toda la programación está fundada sobre los cuatro sueños que aparecen en Querida Amazonía, que transcienden la Amazonía y son continentales. En ese perfil de los cuatro sueños se da el desarrollo y las propuestas de los cursos.

En este momento los cursos son muy variados. Sin duda la sinodalidad es un gran tema para todos los miembros del Pueblo de Dios. Sin lugar a dudas, el tema social, ecológico y el tema pastoral son temas prioritarios. Pero no se deja de lado aquello que ha sido una característica típica del Cebitepal, que es la formación, ya sea de la vida consagrada, de la vida sacerdotal, pero todo esto muy en el marco de la sinodalidad y de todas las demás respuestas de la Iglesia.

Quizás algo novedoso es que estamos trabajando mucho en la metodología. Entendemos que no basta emitir conceptos y se vuelve indispensable el generar fuertes marcos teóricos y fuertes marcos de metodología. Una metodología que permita que tú te apropies del conocimiento y no simplemente un repetidor o hayas escuchado, o conceptualizado muchas cosas.

A partir de estos comentarios, ¿podríamos decir que desde el Cebitepal se intenta dar respuesta a las necesidades actuales de la Iglesia de América Latina y el Caribe, a aquello que la sociedad está demandando, queriendo hacer realidad una Iglesia en salida, que va al encuentro de la gente?

Creo que se está intentando dar una respuesta, creo que se busca salir de un universo más situado en la vida sacerdotal, se busca, y este fue un pedido muy fuerte de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, superar a través de todos los elementos necesarios la formación en el clericalismo. Hay una búsqueda de dar una respuesta desde la renovación del Celam, que tiene que ver con todo esto en su esencia, en los cuatro centros, no solo en el Cebitepal, y también creo que se busca dar respuesta profundamente en todos estos frentes, y después de la Asamblea mucho más, pues ha sido después de una importante escucha del Pueblo de Dios.

Dentro de la programación del Cebitepal, la mayoría de los cursos serán virtuales, que es una nueva forma de realizar el trabajo formativo, no solamente en la Iglesia, en este tiempo de pandemia. ¿Hasta qué punto esa virtualidad favorece o dificulta ese trabajo formativo del Cebitepal?

Hasta ahora no hemos visto que dificulte. Obviamente hay que tener nuevas creatividades, salir al encuentro de nuevos estilos de formación, porque no se dan los mismos elementos. Para el Cebitepal la formación es muy importante que sea inter eclesial, inter vocacional e inter cultural. Esa es una de sus novedades y de sus bellezas, y justamente en este marco se da esta posibilidad de respuesta que a través de lo digital se logra.

Pero no descarto en absoluto y sobrevaloro también el tema de lo presencial. Lo presencial puede ser viniendo a Bogotá, sede del Celam, o lo presencial puede ser también aquello que es en cada lugar según la solicitud, puede ser una Iglesia particular, que tiene necesidad de un determinado tipo de formación, puede ser una región, puede ser una conferencia episcopal, o varias conferencias episcopales de una región.

Estamos abiertos a diplomados, workshops, talleres, laboratorios, acompañar instituciones inclusive. Hemos abierto un laboratorio de catequesis en función del ministerio de la catequesis, y lo hemos abierto con las personas de las distintas redes de catequesis del continente, incluido Estados Unidos. Y entendemos que se hace para que ese acompañamiento en la formación se vuelva siempre más real, para que esa creatividad esté siempre más en boga. O sea, poder justamente estar dando respuesta en todo aquello que es necesario hoy en los itinerarios formativos.

Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe

Habla sobre algunos elementos fundamentales de ese trabajo formativo del Cebitepal, que no siempre han estado presentes en la formación teológica de la Iglesia. El Cebitepal trabaja con las conferencias episcopales, también con algunas universidades e instituciones de la Iglesia. ¿Cómo ayudar para que esa formación en sinodalidad, en ecología integral, en temas no siempre presentes en la formación, sean asumidos en la formación de la Iglesia de América Latina y el Caribe, inclusive en las facultades de teología?

El Cebitepal siempre ha tenido una vocación pastoral, y en este margen pastoral nos encontramos con muchos académicos que frecuentan el Cebitepal, también como estudiantes, porque les aporta un estilo de formación, que justamente por ser inter vocacional, inter eclesial, inter cultural, y también con profesores de toda América Latina y el Caribe, y sin excluir los de fuera del continente, se encuentra algo que normalmente no se encuentra en un solo país y en una sola universidad.

Esto es para decir que se puede dar respuesta a esta necesidad a partir de elementos que son muy típicos del Cebitepal, que no se repiten en otros lugares.

Ese trabajo en red con las conferencias episcopales, con diferentes instituciones de la Iglesia de América Latina y el Caribe, como es la CLAR y CARITAS o las mismas redes como REPAM,  CEAMA, CLAMOR ¿cómo enriquece a la labor que lleva a cabo el Cebitepal?

Muchísimo, porque creemos que la Iglesia es entretejido comunional. Entendemos que, si lo es, hay que vivirlo y es una experiencia estupenda el poder vivirlo, el poder hacerlo realidad. También Caritas, entre esas que nombraste, está participando en los procesos de formación. También universidades, centros de estudios de distintos tipos, de distintos frentes. Nosotros creemos que no es posible más una Iglesia que no sea abierta, no autorreferencial, sino trabajando con todas las demás instituciones de la Iglesia en dimensión sinodal.

Asamblea Eclesia

¿Cómo animar para que todos aquellos que forman parte de la Iglesia de América Latina sientan la necesidad de participar de estos procesos formativos y de los diferentes cursos y diplomados que el Cebitepal ofrece para este año de 2022?

Una manera de animar es que conozcan la agenda. Otro elemento que es importante es que se animen, que se atrevan a pedir información, a consultar, a comunicarse con el Cebitepal, de manera que lo que no hay, se pueda también soñar juntos. Eso es muy importante, porque puede ser que para un obispo sea muy importante, como me comentaba uno en la Asamblea, la formación, por ejemplo, en conflictos de minería. Él lo va a pedir para su conferencia episcopal, y allí estaremos atendiéndolo.

O sea, animarse a soñar con el Cebitepal juntos. Nosotros estamos predispuestos, estamos abiertos, deseamos soñar con todo el Pueblo de Dios en todo lo que se necesite, en lo que sea necesario servir.