Residencias o morideros: dignidad o negocio

Por MARTA NEBOT

Ayer, unas 1.000 o 5.000 personas, dependiendo de quién contara, se manifestaron en Madrid convocadas por la Plataforma Estatal de Organizaciones de Familiares y Usuarias de Residencias para Mayores y para Personas Discapacitadas para reclamar otro modelo de residencias.

En el manifiesto que hicieron público y en su convocatoria pedían una gran movilización social que no sucedió.

Ni los versos que dedicó Serrat a la cita y a la causa ni el apoyo de Miguel Ríos movieron a las masas. Y es que hay una cantinela que de tanto oírla se nos ha metido en el cerebro y nos paraliza.

Cada vez que escucho «no hay dinero» cuando hablan de la reconversión del modelo de residencias de ancianos me dan ganas de arañar pizarras, tirarme del pelo, gritar hasta partirme la garganta. Decir que no hay dinero para eso en un país rico –siempre salimos en todos los rankings entre las veinte economías más destacadas del mundo– es un chiste malo o un insulto a la inteligencia colectiva. Viajar un poco arregla rápido las cabezas que no ven que este es un país en el que hay mucha pasta.

¿No hay dinero para que no se nos deshidraten nuestros viejos? ¿No hay dinero para que no les aten con correas o con fármacos o para que su alimentación sea la adecuada? ¿No se puede buscar la manera de que sus familias puedan visitarles cuando les dé la gana, de que sus cuidadores tengan contratos estables para que no cambien cada media hora? ¿No sería mejor que todos los que pudieran se quedaran en sus casas y en sus entornos con la ayuda domiciliaria necesaria? ¿En serio? ¿No hay dinero es el argumento cuando hay todo un entramado internacional con pingües beneficios, incluso en paraísos fiscales, dedicado a este negocio? ¿No hay dinero cuando la mayoría de sus víctimas pagan copagos, se dejan la pensión en esas cárceles, incluso venden sus casas para darse el lujo de ser malcuidados?

Lo que se ha perdido no es el dinero, sino la vergüenza y el sentido de lo público y de lo trágico de la vida. Todos, o al menos los más afortunados, seremos ellos y no todos tendremos la pasta necesaria para las residencias de lujo, que haberlas también haylas.

Esta semana ha vuelto el tema a la palestra porque un residente valiente, apasionado y con labia se ha plantado en el ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes y ha denunciado lo que sigue pasando, callando todas las bocas que no han hecho nada más que hablar.

Mariano Turégano, de 82 años, simplemente ha contado lo que han sufrido en su residencia este verano: «Habitaciones a 40 grados», «comida deleznable», «deshidrataciones que les han llevado al hospital».

Y, como pasa siempre, las víctimas siempre tienen la razón. Nadie contradice en público a alguien que conmueve al respetable. La cuestión es si se les da algo más que buenas palabras, algo más que parches momentáneos.

A raíz de su denuncia, la Comunidad de Madrid y su presidenta, Ayuso, han declarado que lo van a arreglar, que ya han tomado cartas en el asunto.

Ver sus declaraciones compungidas también me da ganas de gritar hasta el infinito y apuesto a que le pasaría lo mismo a cualquiera que se entere un poco de los entresijos del asunto, vote lo que vote.

Hace menos de tres meses, el 28 de julio, se hizo público el acuerdo en el Consejo Territorial para mejorar el sistema de residencias y de cuidados de los mayores. La votación salió adelante 10 a 9. Votaron en contra las comunidades y ciudades autónomas gobernadas por el PP, las gobernadas por nacionalistas y García-Page.         El Ministerio de Derechos Sociales propone el texto y  arbitra las negociaciones para conseguir mayoría de votos de las comunidades, pero no vota. Se reunió primero con la Mesa de Diálogo Civil y con la Social, con familiares y con sindicatos. De esas reuniones salió un primer borrador, que luego se fue rebajando para conseguir el acuerdo. Por eso no están contentos con el acuerdo final los que hicieron aportaciones al primer borrador, aunque el último mejore sin duda lo que hoy tenemos.

Los buenos acuerdos dejan descontento a todo el mundo, me dijo una vez alguien que sabe mucho de eso. Este Consejo Territorial ha conseguido, desde 2020, 31 acuerdos; 29 por unanimidad, 1 con el voto en contra de Madrid –el que redistribuía menores que entraron por Ceuta y Melilla entre las diferentes comunidades– y este último con el resultado mencionado, después de muchísima negociación. Entre 2014 y 2019, el Consejo Territorial anterior solo cerró 5 acuerdos. Voluntad de consenso no falta.

El nuevo modelo residencial da diez años para reconvertirse y no cierra nada. El acuerdo pactado compromete una ratio de 51 cuidadores (43 gerocultores + personal profesional de segundo nivel –enfermeras, terapeutas ocupacionales, psicólogos-) por cada 100 usuarios para 2030, que se alcanzará con un incremento progresivo cada año. Las plataformas de familiares piden 113 profesionales por cada 100 mayores, lo que garantizaría la presencia de un trabajador por cada cuatro residentes en los turnos de mañana y tarde y de uno por cada diez por la noche. Cifras cercanas al modelo de los países nórdicos. Y no es que el ministerio no quiera ese modelo, es que las comunidades autónomas no lo han querido porque no quieren pagarlo.

Hoy no hay una ratio estatal. Cada comunidad tiene la suya sin límites. Por ejemplo, en Galicia oscilan entre 20 y 35 trabajadores por cada 100 usuarios; en Cataluña, 25 y en Madrid, 47.

Sin embargo, estos números se los lleva el viento según los Marianos y sus familiares que se atreven a contar los hechos porque no se hacen las inspecciones que obligarían a que los cuidados mínimos se cumplan, a penalizar seriamente a quien maltrate a un solo mayor.

Fuentes cercanas al ministerio confirman que en el acuerdo no se pudo especificar nada a este respecto porque las comunidades consideraban que las inspecciones –que brillan por su ausencia– son solo competencia suya.

En Alemania, las inspecciones no solo son como mínimo anuales, sino que además son públicas y se exponen a las puertas de estos centros.

Y, volviendo a lo de los dineros, el gasto en los mayores se ha incrementado un punto por año desde que empezó el Gobierno de coalición. Del 0,7% del PIB ha pasado al 1%. De 7.000 a 10.000 millones. La OCDE marca un 1,6–1,8% como la media de gasto en estos derechos mínimos. Es decir, falta mucho, pero su presupuesto ha crecido 3.000 millones en menos de tres años. De los fondos europeos se prevén 2.000 millones para la reconversión del modelo. El Ejecutivo ya ha transferido 700 millones para la transformación de residencias. Hay dos proyectos en marcha para dar asistencia domiciliaria hasta final de vida y para retornar de las residencias a sus casas y están funcionando, incluso con mejores números, es decir, más baratos. Porque el camino es más vida independiente y menos hospitalaria, en el mal sentido. Lo dice Europa –es la estrategia de cuidados que está marcando– y lo confirma el sentido común, si lo pensamos en primera persona.

Así que cuando la patronal de las residencias, de cuya gestión depende el 90% de las que tenemos, en las que residen cerca de 400.000 ancianos, dice que con esta nueva normativa ha perdido inversores, tenemos que alegrarnos. El modelo de morideros gigantescos tiene los días contados.

Y cuando dicen que no hay dinero pensemos que simplemente mienten, que es que quieren seguir ganando lo mismo o más;  y que, probablemente, para que las residencias sean vivibles tengan que ganar menos.

Esperemos que el Gobierno sea valiente y encuentre la manera de obligar a las comunidades que votaron que no a cumplir lo acordado. Es menos de lo que queremos pero es un comienzo y no podemos permitir que se nieguen a cumplir con el mínimo que ellos mismos han acordado: unidades convivenciales de 15 personas en residencias de un máximo de 120 residentes, y que las grandes dividan su espacio en estas unidades para que puedan ser hogares y dejen de ser centros penitenciarios.

Exijamos simplemente que cumplan lo que acuerdan*, que asuman sus leyes. Ese debería ser nuestro mínimo.

*Anexo con  los principales puntos del acuerdo del Consejo Interterritorial:

Transformación y modernización del modelo de cuidados y apoyos con enfoque de derechos humanos

Derecho a la atención y apoyos personalizados

Derecho a una atención libre de sujeciones

Sin nuevas macro-residencias

Residencias con ambiente hogareño, lo más parecido a un hogar

Participación de las familias

Derecho a la intimidad y privacidad

Personalización de los espacios y entornos amigables

Ubicación en el entorno comunitario

Mejora de los servicios domiciliarios

Más profesionales de atención directa cuidando y prestando apoyos

Mejora de la calidad del empleo

Mejora de la coordinación social y sanitaria

Cultura de la evaluación de la calidad

Otro modelo de residencias es posible

Centenares de personas se plantan contra el modelo de residencias: “Basta de negocios con nuestros mayores”

Una larga columna de gente desfila por Madrid para denunciar las paupérrimas condiciones de las residencias actuales y para pedir un nuevo modelo de gestión pública

Informe Especial — Nada ha cambiado en las residencias dos años y 32.000 muertos después

Manifestación en Madrid con el lema «Otro modelo de residencias es posible» Javier Lopez

Alberto Ortiz

La pandemia de coronavirus sigue cediendo y en algunos casos es ya un simple recuerdo. Es difícil, sin embargo, olvidar lo ocurrido en las residencias en 2020. Allí fallecieron 20.000 personas según los registros oficiales –aunque las organizaciones estiman que fueron 30.000– durante los peores meses de la crisis sanitaria. Algunas decisiones políticas y las paupérrimas condiciones fueron terminales para muchos residentes. Las asociaciones que agrupan a los familiares y a los usuarios han decidido movilizarse, esgrimir un “¡basta ya!” a esas condiciones y pedir un nuevo modelo asistencial basado en la protección pública y en el aumento del personal de cuidados.

Cientos de personas han cruzado este sábado la Gran Vía, epicentro del capital en la ciudad, con un mensaje rotundo contra la privatización de los centros de mayores y dependientes. “A su robar, hoy llaman privatizar”. “Dignidad y respeto”. “Derechos humanos al anciano”. “Sin enfermeras no hay cuidados”. Son las consignas impresas en las pancartas que desfilaban por la céntrica calle madrileña, a la que han llegado personas de todas partes de España, vinculadas a diferentes colectivos de familiares de residentes y usuarios de estos centros. La manifestación ha partido desde la Plaza de España y ha alcanzado la Plaza del Callao, donde la periodista Rosa María Artal ha leído un manifiesto titulado ‘Basta Ya’, con un compendio de las medidas que reclaman a las comunidades autónomas, en las que están delegadas las competencias de dependencia.

“¡Por nuestros mayores!”, gritaba un grupo de personas pocas horas antes del comienzo de la marcha, al encontrarse con un otro de manifestantes en Plaza de España. Llevaban banderas andaluzas y carteles con las caras de sus familiares. Una chica se emocionaba al ver llegar a tanta gente. “Son muchos sentimientos encontrados, son muchos años de pelear”, explicaba a este diario con los ojos empañados. Su nombre es Esther Pascual, que junto a otro grupo de familiares fundó la asociación ADBAR en la Comunidad Valenciana. Lo hizo cuando internó a su madre en una residencia y se quedó espantada con las condiciones que vio. “¿Cómo puede ser que se acuesten sin cenar, que haya brotes de chinches, que no haya personal sanitario?”, se pregunta.

A los pocos meses de ingresar, su madre perdió 30 kg, relata: “Te dicen: se mueren porque son mayores. No, perdona, se morirán cuando toquen, pero tú no puedes acelerar ese proceso. A mi madre no le tocaba morirse”. Su madre falleció el año pasado, después de pasar por dos residencias y la pandemia. “¿Cómo le damos la vuelta a este modelo?”, cuestiona.

A su lado sujeta una pancarta Francisco Martínez, que tiene 74 años y en Navidad tuvo que operarse del corazón. Ha venido desde Elche para protestar por la situación que él mismo vive en La Saleta, la residencia en la que lleva más de una década. “Nos han tenido abandonados y olvidados. Cuando vino la pandemia hubo tal caos que nos contagiamos todos. No han sabido manejar la situación. Falleció bastante gente. Mucho abandono”, cuenta. La pandemia sacó a la luz las costuras de una gestión que ya antes era mala y que a pesar de los embates de la crisis sanitaria nadie ha decidido resolver. Hoy Francisco tiene que ayudar al escaso personal de enfermería a llevar la cuenta de las medicinas del resto de pacientes. “Es una lucha diaria. Las enfermeras más veteranas se han marchado. Entra gente nueva que está saturada porque no hay gente. Hay enfermeras que se van a la semana porque están desbordadas”, explica. Luego, enumera: persianas rotas, timbres que no funcionan y muchos radiadores que llevan estropeados meses y que ahora que se acerca el otoño nadie ha decidido arreglar todavía.

La movilización ha sido convocada por La Plataforma Estatal de Organizaciones de Familiares y Usuarias de Residencias para Mayores y para Personas Discapacitadas, una entidad que agrupa a las principales asociaciones de este sector, como la Coordinadora 5+1, Rede o Pladigmare. En una carta dirigida a la ciudadanía, publicada hace pocos días, los organizadores pedían una gran manifestación para denunciar la situación que se vive a diario en las residencias y para pedir a las comunidades autónomas “un cambio de actitud y de talante” para acometer un cambio normativo que regule el funcionamiento de estos centros. 

En esa misiva, la plataforma enumeraba las principales deficiencias del sistema de residencias actual, que coincide con las descripciones de Ester o de Francisco: “La inexistencia de personal suficiente, y cualificado, para atender las múltiples necesidades de los resi­dentes; la deficiencia de la atención médica; la práctica abusiva de sujeciones físicas y químicas; el funcionamiento ausente de los servicios de inspección; las continuas violaciones de las normativas por parte de las empresas operadoras; la alimentación escasa y pobre en valores nutricionales; la ausencia de la iniciativa pública en beneficio de una consolidada red de empresas privadas usureras; unos servicios asistenciales y de cuidados paupérrimos o abandonados, etc”. Todo ello, denuncian en la carta “es el inaceptable reflejo del modelo hoy vigente de residencias”. 

Precisamente esta semana, en un pleno del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, Mariano Turégano, de 82 años, relataba las condiciones en las que se encuentran él y sus compañeros en la residencia de Moscatelares, en San Sebastián de los Reyes, unas instalaciones que dependen de la Comunidad de Madrid. “En nuestras habitaciones hemos pasado un verano de 40 grados porque la Comunidad de Madrid mira para otro lado cuando se trata de ver por la salud y el bienestar de sus ciudadanos. Algunas de nuestras compañeras y compañeros han sido hospitalizados este verano con altos niveles de deshidratación que agravan o desencadenan otras patologías”, explicaba emocionado. 

Paulino Campos, uno de los portavoces de La Plataforma y presidente de REDE en Galicia, afirma en declaraciones a este diario que el de Mariano no es un caso singular. “Marianos hay todos los días. El asunto es cómo permitimos como sociedad que se dé esta situación”, se pregunta. “¿Por qué estamos torturando a las personas mayores y a los familiares también? No es aceptable, por eso convocamos la manifestación”, argumenta.

Irene Velasco, que marcha junto a varios familiares en la manifestación, ha viajado hasta Madrid desde Alcalá de Guadaira, donde tiene a su madre ingresada. Las condiciones de la residencia, gestionada por la empresa Domus VI, tienen unas carencias que, dice, “no se pueden permitir”. “La alimentación es mala, hay fallos en la medicación, falta personal…”, resume. Esa falta de personal –no hay enfermería por las tardes, noches o fines de semana– provoca situaciones como la que se vivió hace poco: a una residente se le soltó la sonda de la alimentación, un problema que se habría resuelto rápidamente con una enfermera en el centro. El agujero de la vía se cerró y precisó una intervención quirúrgica en un hospital. “Ellos no detectan los problemas de salud, somos nosotros los que les hacemos test de covid o nos damos cuenta de que tienen una infección de orina”, protesta.

Hace poco, a su madre le cambiaron la alimentación por el deterioro de su estado a un menú de triturados, pero el centro no avisó a la familia. “No me parece que cosas tan importantes en la vida de una persona no se hagan con la suficiente delicadeza y humanidad que precisan”, comenta. Por ello, han presentado una demanda contra el centro ante la Justicia y se han asociado con otras familias en la misma situación para valorar acciones conjuntas, porque se han dado cuenta, dice, que hay problemas que son estructurales y precisan una respuesta organizada.

Un nuevo modelo de residencias

El pasado 28 de junio, el Ministerio de Sanidad y los consejeros de dependencia de las comunidades autónomas llegaron a un acuerdo sobre los criterios para garantizar la calidad de los centros y servicios de dependencia. Ese documento establece un plazo de varios meses para que las comunidades aprueben sus nuevas normativas para regular el funcionamiento de los centros. La Plataforma cree que este es un momento esencial para exigir a los diferentes gobiernos regionales “un cambio de actitud para encarar el debate público sobre el marco normativo y el modelo” de residencias y, en general, de la dependencia. 

Las asociaciones agrupadas en torno a la plataforma creen que el acuerdo alcanzado este verano se queda corto, no garantiza el cambio de modelo y no asegura “cuidados dignos y de calidad”. “No han tomado en consideración gran parte de las exigencias prioritarias de los familiares y las usuarias”, lamenta la carta enviada a la ciudadanía. Por ejemplo, el Acuerdo establece un coeficiente mínimo de 43 cuidadores por cada 100 usuarios, mientras que la petición de la plataforma era elevar ese ratio hasta un trabajador por cada cuatro residentes en los turnos de mañana y de tarde y de 1 a 10 en los de noche. “La cifra aprobada en el acuerdo perpetúa uno de los grandes dramas que arrastran las residencias: la flagrante falta de personal”, lamentan. Tampoco se tiene en cuenta, añaden, el suficiente refuerzo del personal de inspectores ni se establecen órganos de representación con la participación de familiares.,

Otro de los principales puntos que las asociaciones pedían y que no se han tenido en cuenta es la creación de residencias públicas para, argumentan, “combatir adecuadamente la obscena privatización del sector de los cuidados a personas mayores y con discapacidad”. “Lo público está ausente y eso explica parte de lo que está sucediendo. Si desaparece la administración pública, no tenemos la posibilidad de escrutar desde el servicio público y la ciudadanía lo que está sucediendo. Has dejado una tierra ancha para que entren estos malvados, que solo les interesa ganar dinero”, sostiene Campos.

Por último, las organizaciones lamentan que no se haya reflejado en ese acuerdo un compromiso para acabar con las macroresidencias “ni el espíritu de hacinamiento que transmiten”. “Se seguirán permitiendo construcciones de edificios de 120 plazas, cuando hemos propuesto que la cantidad no sobrepase las 60 camas por centro”, apuntan, al tiempo que rechazan que no haya una exigencia sobre el número de camas individuales mínimas que deben existir.

200.000 firmas ante el Congreso

Campos explica que una de las iniciativas que han impulsado de cara a esta movilización es la recogida de más de 200.000 firmas que van a presentar ante el Congreso de los Diputados, un gesto simbólico, puesto que las competencias de dependencia están transferidas a las comunidades autónomas, pero que esperan sirva de llamada de atención para todos los parlamentarios. Las firmas son en realidad una donación de las recogidas en la plataforma Change.org por el periodista Manuel Rico y el profesor Fernando Flores para pedir a la Fiscalía General del Estado una investigación sobre lo sucedido en las residencias durante la pandemia y al Congreso la creación de una comisión de la verdad para el mismo fin. A las rúbricas recogidas en esa plataforma se suman las coleccionadas por Amnistía Internacional, que también realizó una campaña en este sentido y también ha decidido donarlas para la causa. 

“El Congreso de los Diputados tendría que haber investigado y analizado lo que pasó en las residencias. Nosotros queremos pedir con estas firmas que se analice, que se investigue lo que ha ocurrido, que todavía está sin investigar y se va a cerrar en falso”, explica Campos, que pone en valor una investigación de este tipo no solo por razones de verdad, reparación y justicia, sino porque puede ser una herramienta positiva para preparar mejor una siguiente pandemia. “Por ejemplo, para saber qué porcentaje de habitaciones individuales es necesario. Es de cajón que el mayor número de muertes fue en las residencias, que fue peor en las macroresidencias y en las que más habitaciones dobles tenían. Es de cajón pero hay que demostrarlo con datos empíricos”, sostiene. 

De momento, la manifestación de hoy servirá, esperan, como una llamada de atención tanto a los políticos como a la sociedad a la que han interpelado desde el centro de la calle: “No nos mires, únete”. La concentración ha terminado en la Plaza del Callao con la lectura del manifiesto y entre canciones de Joan Manuel Serrat y el Blues de la Tercera Edad, de Miguel Ríos: “En el cristal ve su reflejo; su belleza es la dignidad; repite el mantra de un consejo; Ana, no te rindas jamás”

Por la descolonización del Sáhara Occidental

La responsabilidad de España, presente en la manifestación saharaui 

Piden a España que, como potencia responsable, proceda a la descolonización del Sáhara Occidental. 

Los jóvenes se muestran dispuestos a seguir el camino de sus mayores 

La responsabilidad de España en la situación que se vive en el Sáhara  Occidental y su obligación para que se llegue a una solución al conflicto que enfrenta al Frente Polisario con Marruecos ha centrado la masiva manifestación pro saharaui celebrada en Madrid. 

La manifestación se celebra todos los años coincidiendo con el aniversario de la firma del acuerdo tripartito de Madrid, por el que España entregó la que había sido su provincia 53 a Marruecos y a Mauritania.  El 46 aniversario de la salida de España coincide en esta ocasión con un año de la reanudación de la guerra en el Sáhara Occidental, al romper Marruecos el alto el fuego que se mantenía desde septiembre de 1991. 

Varios miles de personas llegadas de distintos puntos de España, entre saharauis y simpatizantes de su causa, han ido desde la plaza de España, por la Gran Vía, hasta la Puerta del Sol, tras una gran pancarta con el lema “No a los acuerdos tripartitos de Madrid”  y “Stop a la vulneración de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental”. 

Tras la pancarta, entre otros, Luke Uribe-Echebarria, senador del Partido Nacionalista Vasco; Enrique Santiago, el secretario general del PCE, diputado y secretario de Estado para la Agenda 2030; Jon Rodríguez Forrest, responsable de la Comisión de Relaciones Internacionales de Izquierda Unida para Oriente Medio y el Norte de África; Xavier Serra , presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, organización convocante de la manifestación, y Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario para España. 

La traición a las promesas hechas al pueblo saharaui por parte de España ha sido destacada en el manifiesto leído por el atleta navarro Joseba Alzueta, que ha recorrido 460 km para llegar a Madrid desde Pamplona y  pedir que se ponga fin a la vulneración de los DDHH en el Sáhara Occidental. 

En el manifiesto se señala la “perseverante y heroica resistencia del pueblo saharaui” contra la ocupación ilegal de su país por Marruecos, y se destaca la responsabilidad de España según el derecho Internacional: los Acuerdos de Madrid son nulos “ya que no cabe legalmente ceder de forma unilateral la soberanía de un territorio pendiente de descolonizar, sin el consentimiento de sus habitantes”, por lo que “el Estado español sigue siendo la potencia responsable de la Descolonización del territorio según Naciones Unidas”. 

En las diversas intervenciones se ha expresado la solidaridad con los presos políticos saharauis y los activistas perseguidos en el Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí, destacando el caso de Sultana Jaya y su familia, que llevan un año de confinamiento y agresiones en su casa, en la ciudad de Bojador. 

También ha habido palabras de reconocimiento y agradecimiento por parte de los intervinientes para la actriz Pilar Bardem y el coronel Javier Perote, grandes exponentes del movimiento solidario español, que fallecieron en julio y septiembre de este año, respectivamente. 

Dos jóvenes, una mujer y un hombre, han mostrado su disposición a seguir el camino de sus predecesores y han hecho un llamamiento para responsabilizarse de lo que está ocurriendo con su pueblo: “nuestros mayores nos necesitan, ellos llevan luchando por todos nosotros, entregándose en cuerpo y alma para darnos una vida digna. Es nuestra responsabilidad que sigamos con esta lucha para que todo el esfuerzo de nuestros abuelos y padres no haya sido en vano”. 

“Queremos recordar a algunos medios de (des)información, que el Frente Polisario es reconocido como tal por la ONU y otros muchos organismos internacionales y países, entre los cuales se encuentra España. Es por ello por lo que exigimos un periodismo objetivo y de calidad, alejado de bulos teñidos de intereses económicos y políticos, como los que hemos visto, sobre todo, en estos últimos meses”, han afirmado. 

Abdulah Arabi, el delegado saharaui, ha  recordado al Gobierno español su responsabilidad en la descolonización del Sáhara Occidental y ha calificado de “decepcionante” la posición de los respectivos ejecutivos españoles desde 1975 hasta la actualidad. 

Tras afirmar que “hay una deuda pendiente con el pueblo saharaui ya que los Acuerdos Tripartitos son ilegales, por lo que a ojos del Derecho Internacional España sigue siendo potencia administradora del territorio”, ha pedido al Gobierno de Pedro Sánchez una posición más activa en la resolución del conflicto y “valentía” para cerrar una “página vergonzosa para la historia del país”. 

A esto ha añadido que “el derecho a la autodeterminación no es negociable” y que “el pueblo saharaui y su legítimo responsable, el Frente Polisario, adoptarán todas las medidas que sean necesarias para garantizarlo

Manifestación de pensionistas en Madrid

Los pensionistas tomarán Madrid el 16 de octubre contra los «recortes» de Escrivá y Pacto de Toledo

La protesta de los pensionistas se celebrará primero ante el Congreso de los Diputados, para marchar luego hasta la Puerta del Sol. La fecha del 16 de octubre no es aleatoria, se ha escogido porque se cumplen dos años desde el 19 de octubre de 2019, cuando se produjo una multitudinaria manifestación-concentración de miles pensionistas, como culminación de dos marchas que recorrieron el país de norte a sur.

Por Pepa Montero 

El próximo día 16 de octubre, pensionistas de todo el país están llamados a llenar las calles de Madrid en una gran manifestación, convocada por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, Coespe (@CoespeOficial), en defensa del sistema público de pensiones, «que está en peligro por las reformas y contrarreformas que están haciendo a través del Pacto de Toledo y los acuerdos vergonzosos a los que se está llegando en la mesa de negociación social, que suponen recortes inadmisibles», según denuncia Damián Rodríguez, portavoz de Coorpen Madrid-Coespe y miembro de la Comisión de Organización Estatal.

La protesta de los pensionistas se celebrará primero ante el Congreso de los Diputados, para marchar luego hasta la Puerta del Sol. La fecha del 16 de octubre no es aleatoria, se ha escogido porque se cumplen dos años desde el 19 de octubre de 2019, cuando se produjo una multitudinaria manifestación-concentración de miles pensionistas, como culminación de dos marchas que recorrieron el país de norte a sur.

«Vamos a entregar en el Congreso cientos de miles de firmas en favor de realizar una auditoría de las cuentas de la Seguridad Social, porque entendemos que el sistema público de pensiones es sostenible y lo que debe hacer el Gobierno es resarcir a la caja de la Seguridad Social de todas las cantidades que han detraído, de una manera absolutamente reprobable, desviando dinero de las pensiones hacia gastos impropios», argumenta Damián Rodríguez.

Asimismo, la Asociación Jubilación Anticipada sin penalizar con 40 o más años cotizados, Asjubi40 (@asjubi40), también convocante de esta gran marcha sobre Madrid, está llamando a pensionistas de toda España para que acudan a la capital. Esta organización representa a los actuales 550.000 jubilados anticipados que sufren penalizaciones eternas que reducen sus pensiones hasta en un 25%, a pesar de que todos acumulan más de 40 años cotizados. 

 Santiago Menchero, portavoz de Asjubi40, también confirma a 65Ymás que van a seguir luchando. «De ningún modo aceptamos el capotazo que nos quiere dar el ministro Escrivá», señala, en referencia al informe realizado por el ministro en el que se opone a despenalizar la jubilación anticipada en trabajadores con largas carreras. Tal como detalla Menchero, el contenido del informe (adelantado por 65Ymás) es «injustificable, no es el estudio que reclamó el Pacto de Toledo, sino todo lo contrario, es un informe en el que el ministro Escrivá trata de demostrar que eliminar las penalizaciones a los jubilados anticipados con largas carreras supone una carga de gasto extra para el Estado, aunque hayamos cotizado mucho más de 40 años».

El portavoz de Asjubi40 asegura que no van a aceptar que se de marcha atrás en los «compromisos que han adquirido con nosotros los partidos políticos y el propio Pacto de Toledo. Nos vamos a movilizar lo que sea necesario, en las calles, en el Parlamento, con los grupos políticos… en defensa de las pensiones públicas y en contra de los recortes y amenazas que se ciernen sobre los pensionistas presentes y sobre los futuros».

 Auditar las cuentas, una exigencia unánime

La Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones mantiene abierta una petición en la plataforma Change.org y dirigida a Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que dirige José Luis Escrivá, para exigir una auditoría a fondo de las cuentas del Instituto Nacional de la Seguridad Social.

Según sus promotores, «entre 1989 y 2013, España gastó más de 103.690 millones de euros que pertenecían a la hucha de las pensiones en otras cuestiones. Fue una práctica aparentemente legal, pero incorrecta, que hizo desaparecer los excedentes de cotizaciones que hoy debían nutrir esa hucha de las pensiones tan esquilmada en épocas de paro y crisis como la que hoy vivimos. Los recursos y cotizaciones que han desaparecido de la caja de la Seguridad Social, que debían haber servido de reservas para tiempos peores, estaban protegidas por la Ley General de la Seguridad Social, formaban parte del Patrimonio de la Seguridad Social, que pertenece a los trabajadores y ningún gobierno, ningún partido, puede utilizarlo para lo que mejor le convenga en cada momento. Pues su destino exclusivo es atender a las prestaciones de la Seguridad Social y no a otras necesidades».

 Derogar las reformas de pensiones 

Otras reivindicaciones inexcusables para los convocantes de esta macromanifestación en Madrid son igualar la pensión mínima al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), acabar con la brecha de género, mejorar las pensiones de viudedad, así como la derogación de las reformas de pensiones y las ya citadas auditoría de la Seguridad Social y la despenalización de las jubilaciones anticipadas con más de 40 cotizados.

La coordinadora de pensionistas exige una «reforma integral del Sistema Público de Pensiones que conllevará una verdadera Reforma Fiscal en la que paguen más los que más tienen, porque no es de recibo la propuesta de algunos partidos de que bajando y suprimiendo impuestos se puede sostener los servicios sociales de un país».

Situación actual de Cuba

Declaración del Centro escolar Óscar Arnulfo Romero sobre los hechos que acontecen en Cuba
Desde hace más de 60 años los EEUU han impuesto a Cuba su política hegemónica y geopolítica, tratando de vulnerar la soberanía e independencia de esta nación, así como establecer su régimen económico, político y social mediante el bloqueo genocida impuesto a nuestro país, lo que ha traído como consecuencia daños considerables en todos los aspectos de la vida, encareciendo y obstaculizado el acceso a recursos y materias primas de primera necesidad, imprescindibles para el estado cubano y el funcionamiento normal de las estructuras económicas y sociales, lo que se ha agudizado a partir de la administración Trump y su política de desgaste y golpe blando.
El estado cubano no ha dejado de hacer grandes esfuerzos, lo cual se constata por las cifras en diferentes indicadores relacionados con la Covid 19; por ejemplo, casos por millón de personas: Cuba 21320, América 72235,13 y EEUU 104381,25. La letalidad en Cuba es de 0,64, en América de 2,64 y en EEUU de 1,79. Además se han desarrollado 5 candidatos vacunales nacionales que ya 1 de ellas es vacuna, la primera hecha en América tina, lo que habla de una voluntad política de hacer frente a esta pandemia y disminuir los efectos de una crisis que no es sólo de Cuba. Ante el incremento de casos de pacientes con COVID 19, en un contexto de asfixia dado el recrudecimiento de las medidas y sanciones impuestas a Cuba, de la presión interna y externa y de la crisis internacional dada la pandemia, hemos constatado que ciertos grupos, desde la desinformación y/o la mala fe, están solicitando la intervención humanitaria a Cuba, unido al fomento de malestares e indisciplina social, para justificar la intervención por organismos internacionales. La experiencia ha demostrado que estas intervenciones no resuelven los problemas de los países y sólo sirven para el incremento de las desigualdades y violencias. Nuestro Centro condena en primer lugar el inhumano y antiético bloqueo de los EEUU a Cuba, a la vez que a todo tipo de manifestaciones contrarias al orden público, la paz y seguridad nacional, más en este tiempo de pandemia y carencias asociadas a esta, que solo sirven para demorar la recuperación y aumentar los casos de Covid 19, a la vez que obstaculizan los ingentes esfuerzos del estado cubano por salir de esta situación. Del mismo modo, hacemos un llamado a la unidad de la nación bajo el respeto, el amor, la soberanía y la paz a la vez que a los pueblos del mundo a no dejarse llevar por malintencionadas o falsas noticias que sólo sirven para desinformar sobre la realidad cubana.
Dada en La Habana, el 12 de julio de 2021.

¿Qué está pasando en ´Cuba?

¿Qué está pasando en Cuba? Las claves para entender las protestas contra el Gobierno
La escasez de alimentos y la falta de vacunas contra la covid están detrás de las manifestaciones en la isla
Cuba ha vivido este domingo las manifestaciones más grandes de las últimas décadas. Al grito de “Abajo la dictadura” o “Patria y vida”, remedo del eslogan oficial “Patria o muerte”, los cubanos se han echado a las calles para protestar contra la mezcla explosiva de la ausencia de alimentos y la falta de vacunas contra la covid. La crisis económica que sufre la isla desde hace años se ha visto agravada por la pandemia, que ha golpeado muy fuerte al sector turístico.
Estas son algunas de las claves que ayudan a entender cómo se ha generado el estallido, espoleado y amplificado en todo el mundo por las redes sociales, al que tendrá que hacer frente el presidente Miguel Díaz-Canel, heredero de Fidel y Raúl Castro, el primer dirigente en 62 años de régimen que no vivió la revolución:
¿Dónde surgen las protestas y qué piden los manifestantes? Cientos de cubanos empezaron a protestar el domingo en las localidades de San Antonio de los Baños, cerca de La Habana, y Palma Soriano, en Santiago, una chispa que después se extendió a todo el país. En principio, era una protesta por los largos apagones de electricidad y para exigir la vacunación contra la covid-19. Poco después, las demandas se convirtieron en gritos de “libertad” y exigencias de cambios políticos. Seguir leyendo

Marcha por la libertad del pueblo Saharaui

Miles de personas exigen en Madrid el fin de la opresión marroquí sobre el Sáhara Occidental

Los asistentes al final de la Marcha por la Liberación del Pueblo Saharaui defienden que España haga frente al cumplimiento de las resoluciones de la ONU que le señalan la necesidad de realizar un referéndum de autodeterminación y que se deje de encarcelar a activistas por los Derechos Humanos que desempeñan su labor en la zona.
GUILLERMO MARTÍNEZ@GUILLE8MARTINEZ Seguir leyendo

Los pensionistas vuelven a la calle en más de 50 ciudades

«Ni recortes ni privatizaciones»: los pensionistas vuelven a la calle en 50 ciudades en defensa del sistema público
Los colectivos de pensionistas exigen la garantía de unas «pensiones públicas, dignas, juntas y suficientes»
Los manifestantes han exigido al Parlamento que ponga «de inmediato» en marcha una auditora sobre la Seguridad Social para explicar los ingresos y gastos del sistema
infoLibre

Colectivos de pensionistas se han manifestado este sábado en 50 ciudades en defensa del sistema público de pensiones y contra las reformas y recortes. Los manifestantes reclaman el cumplimiento de «las promesas realizadas para garantizar pensiones y salarios dignos», según informa Europa Press.
Entre ellas figuran la derogación de los recortes de las reformas de pensiones de 2011 y 2013 y las reformas laborales de 2010 y 2012, pero también «asegurar pensiones públicas mínimas y salario mínimo suficientes que permitan a las personas sin distinción de género acceder a unas condiciones de vida dignas». También rechazan «los nuevos recortes que se anuncian para 2021 a los que ha dado cobertura el Pacto de Toledo» y «que las cotizaciones sociales se privaticen en fondos privados de pensiones, como pretende el ministro (de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis) Escrivá con su propuesta de planes de pensiones privados de empresa».

Los pensionistas han exigido al Parlamento que ponga «de inmediato» en marcha una auditoria sobre la Seguridad Social que explique cuáles han sido los ingresos y gastos del sistema desde su constitución en 1963. Asimismo, los manifestantes han denunciado el «intento de privatizar» parte de las cotizaciones de la Seguridad Social hacia fondos privados de pensiones.
En Madrid, cientos de manifestantes se han concentrado junto a Marea Blanca en la Puerta del Sol sobre las 12.00 horas. «Pensiones dignas ¡Ya!; En defensa del Sistema Público de Pensiones», señalaban algunas de las pancartas de los asistentes a la concentración. Los colectivos de pensionistas exigen la garantía de unas «pensiones públicas, dignas, justas y suficientes» y no admitir en el sistema público «ni recortes ni privatizaciones».
En Valencia, la Confederación Nacional del Trabajo ha recorrido el centro histórico de la ciudad para exigir que «no disminuya ni un céntimo» el poder adquisitivo de trabajadores y pensionistas. «Salarios dignos son la mejor forma de tener pensiones dignas», ha defendido el sindicato.
Los pensionistas también se han manifestado este sábado en las calles de Barcelona en contra del Pacto de Toledo y en favor de las pensiones públicas. En la Ciudad Condal la concentración ha comenzado a las 10.30 horas.
«Tratan de construir un falso relato sobre la insostenibilidad del sistema»
En este contexto, la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE) ha destacado que estas movilizaciones no son «el punto final, sino un paso más para recobrar el protagonismo de la ciudadanía contra recortes y privatizaciones». «Vemos como desde las Unión Europea tratan de imponer directivas como el Plan Pan Europeo de Pensiones (PPEP), que buscan convertir el derecho a una pensión digna en un negocio financiero cautivo de la banca especulativa. Una banca privada que sigue tratando de parasitar sobre el sector público ganancias a costa de los derechos sociales», ha criticado la organización.
En su opinión, para justificar esa privatización «tratan de construir un falso relato sobre la insostenibilidad del sistema, a la vez que lo cargan de gastos impropios y reducen ingresos bajando las cotizaciones que ingresa la seguridad social para aumentar las ganancias de las empresas». Para COESPE, el sistema «es solvente y no necesita más recortes, sino revertir las retrogradas reformas impuestas en los últimos años».
Por otro lado, la organización ha denunciado el «nefasto» resultado de la privatización de la sanidad y los servicios de residencias que se han mostrado ineficaces y mortales para decenas de miles de mayores con la crisis del covid-19

La Misa del Pueblo ha comenzado

Testigo directo de las marchas colombianas: «La misa del pueblo ha comenzado»

Ha sido una semana de marchas y de paro.  Muchos nos fuimos a las calles a protestar y a decir que, aunque hayan retirado la reforma tributaria, las cosas en Colombia están mal.

Cuando me sumergí en la multitud que hacía su plantón en el parque y después cuando me dejé llevar en las calles por el río de gente, me supe celebrando con toda esa multitud un rito sagrado.

Ese plantón y esas protestas eran una misa y allí el pan y el vino, fruto de la tierra y del trabajo de la gente, eran los sufrimientos de este pueblo crucificado en la pobreza.

Era un misterio que una manifestación que reventaba de tanto dolor llegara a ser tan gozosa y que propiciara una fiesta de vida.

Y la multitud anónima se hizo familia, la diversidad de los manifestantes se fundió en un abrazo.

 | Jairo Alberto Franco Uribe

Ha sido una semana de marchas y de paro.  Muchos nos fuimos a las calles a protestar y a decir que, aunque hayan retirado la reforma tributaria, las cosas en Colombia están mal;  que otro país, con dignidad, comida, salud, servicios, educación, tierra para todos, es posible y no utopía; que no puede ser que en una nación de poco más de 50 millones de habitantes 21 millones estén clasificados en la pobreza; que el acuerdo de paz es cosa seria y no para hacerlo trizas; que no se puede asesinar a los líderes sociales y que es abominación exterminar a los que firmaron la paz;  fuimos a las marchas y al paro porque el Evangelio es cierto y no lo podemos encerrar en los templos, hay que “callejearlo” y gritarlo y dejar que haga su revolución.Cuando me sumergí en la multitud que hacía su plantón en el parque y después cuando me dejé llevar en las calles por el río de gente, me supe celebrando con toda esa multitud un rito sagrado y que allí estaba Dios y su Cristo.  Sí, aquello era una misa, había incluso un pasacalle que decía “la misa del pueblo ha comenzado”.   Allí, así lo viví, no había una masa, había un pueblo, y así, sin rúbricas de misales viejos, brotaban ritos inspirados por el alma común que nos apretaba a todos, nos movíamos, brincábamos, extendíamos las manos, nos abrazábamos y hacíamos gestos llenos de poder y unción. La misa del pueblo ha comenzado Ese plantón y esas protestas eran una misa y allí el pan y el vino, fruto de la tierra y del trabajo de la gente, eran los sufrimientos de este pueblo crucificado en la pobreza, que nunca ha podido vivir con dignidad y como hijos e hijas de Dios.  Y esos sufrimientos, aquí está el milagro, se volvían en las manifestaciones pura alegría, se “transubstanciaban” en canciones, danzas, color y arengas que nos alimentaban de fuerza y ganas.  Era un misterio que una manifestación que reventaba de tanto dolor acumulado, de tanta injusticia, de tanta frustración, de tantas lágrimas, de tanta muerte, llegara a ser tan gozosa y que propiciara una fiesta de vida.  Y es que así es la eucaristía, los sudores de la fatiga, la comida y la bebida que luchamos, se vuelven Dios.

Y la multitud anónima se hizo familiala diversidad de los manifestantes se fundió en un abrazo de todos para todos, partimos juntos el pan de los dolores del pueblo, bebimos del cáliz amargo de la muerte de las víctimas, y esos dolores y esa muerte nos hicieron íntimos y allí nadie era extraño, éramos una sola cosa. Comulgar en la pasión de los más pobres, que no es distinta a la de Dios, nos fundía a todos en una sola intención.

Era, para describirlo de algún modo, una danza, así como la baila Dios trino, tan íntima que tres resultan ser sólo uno, una danza así copiada del cielo mismo,  nos hizo a todos los distintos uno solo y todos resultamos íntimos a todos: allí un grupo de indígenas con su misterio; más allá un conjunto de seminaristas y religiosos a la vez fervorosos e indignados; más adelante un colectivo lgbti ondeando el arcoíris; en otro lugar, un montón de mujeres que gritaban por sus hijos y esposos desaparecidos; desde la ventana del hospital personal de la salud, médicas y enfermeros, que agitaban banderas blancas; un sindicato de trabajadores con gritos que, además de pegados en las pancartas, salían también de sus gargantas…. Toda esa diversidad se volvió unidad y abundaban los saludos, la sonrisa, los abrazos. Y el plantón y las protestas son peligrosas, todos lo sabíamos y aun así arriesgábamos; ese peligro nos ponía también en situación de eucaristía: es que no hay eucaristía, si es la genuina de Jesús, que no sea riesgosa y celebrarla significa no otra cosa que darse, que entregar la carne, que derramar la sangre, hacerse pan y ser comido, hacerse vino y ser libado, y eso es duro, y por eso ir a protestar, estábamos avisados, no éramos ingenuos, era ponerse en la mira asesina y exponerse a la muerte. 

Y efectivamente, así sucedió a un buen número: en el altar de las calles, unas 30 personas que ejercían su derecho a manifestar, la mayoría jóvenes, murieron víctimas, se volvieron ofrenda; ellos, estamos seguros, no perdieron la vida, la hundieron en el misterio de Cristo que la da amando hasta el extremo.  Ellos, lo dice el misterio de la pascua, seguirán vivos y ofreciendo las claves para abrir el libro de la vida y comprender toda esta historia. El amor salvará el mundo.

Una Misión en El Salvador (21)

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21. Represión y acusaciones infundadas

 Ese año tuvimos un 1º de Mayo muy agitado: mucha gente quedó detenida pues hubieron mucha rotura de escaparates y gasolineras por los manifestantes. Yo mismo con un grupo de jóvenes de la parroquia fuimos detenidos y encarcelados con los ojos vendados en los sótanos del Cuartel de la Policía Nacional.

Yo llegué a la plaza Libertad después de las 12:00, pero ya se había terminado la manifestación. Tuve tres Misas en la mañana, en Quiñonez, en la Parroquia y en Santa Ursula, sustituyendo al P. Pedro, que estaba de vacaciones en España.

No había casi gente en la plaza, pero sí vi a algunos jóvenes de la parroquia, que me preguntaron si les llevaba para la casa. Nos acercamos a recoger el carro y nada más llegar nos cayeron un grupo de militares que venían en un busito y nos metieron en él boca abajo contra el suelo y nos vendaron los ojos. Yo les quise hacer una pregunta pero dijeron que nadie abriera la boca porque nos podían matar allí mismo.

Nos llevaron a los sótanos de la PN y a mi me pusieron en un cuarto aparte, pero oía los gritos de los que estaban siendo torturados. Yo me temía lo peor, pero también estaba seguro que no podrían acusarme de nada pues no estuve en la manifestación.

Me tomaron declaración varias veces, que dónde había estado y qué había hecho en toda la mañana. Yo siempre les preguntaba que por qué me habían detenido, pues no había estado en la manifestación; nada más que al final después de haber estado toda la mañana en las distintas Misas de las dos parroquias. Yo me armé de valor y le dije a la Srta. que me estaba interrogando y escribíendo la declaración: -Si ya se lo he dicho varias veces, por qué quiere que se lo repita otra vez? Vayan a preguntar a la gente que ha estado en las Misas y les dirán que he estado alli; y que yo no he podido estar en la manifestación de la capital. Además, le digo, por qué me tienen vendados los ojos? –Para que no me pueda ver, me dice ella. Y yo le contesto: Srta! Y tan fea es, que no quiere que yo la mire? –Mire, le digo todo serio pero con convinción, vaya a decir a su jefe que por favor me quiten esta venda. Y para sorpresa mía, pues lo había dicho en broma creyendo que no lo iba a hacer…me doy cuenta que ella se va y vuelve al rato y me quita la venda de los ojos…

Se lo agradecí y le dije que no era tan fea…Y le han dicho cuándo me puedo ir?

Me dice ella que como había pedido que viniera el Arzobispo a recogerme, estaban tratándo de localizarle, pues no estaba en su casa.

Así que estuve aún varias horas encerrado, más tranquilo porque sabía que iba a salir, pero sí preocupado por los jóvenes de la parroquia pues estaba seguro que los estaban torturando. Se oían claramente los gritos de los que estaban detenidos y les torturaban a varios de ellos, pues daban unos gritos de dolor que se le encogía a uno el corazón.

Menos mal que me pusieron con Aracely, que me dijo que no la habían torturado y que la llevarían a la cárcel de mujeres por ser menor de edad. Pero su hermana y sobre todo los otros jóvenes seguro que les estaban torturando. Nunca supimos cómo les torturaron, pero debió ser terrible pues no les volvimos a ver más. Nada más salir de prisión, salieron inmediatamente del país, uno a Francia y el otro a Estados Unidos.

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 Una acusación y difamación muy grave de parte del vicepresidente

 ARENA acaba de ganar las elecciones de marzo y la oligarquía se hace con el poder. Se han intensificado las acciones militares tanto de parte de las FF.AA. como de parte del FMLN. Pero ARENA se ha envalentonado por el gane de las elecciones y así el vicepresidente del Gobierno, Francisco Merino, sale por TV, ese mismo lunes en todos los noticieros, acusándome de ser yo el responsable de un comando terrorista que ha puesto una bomba en su casa. Afortunadamente no hubo daños personales, pero dejó claro en la rueda de prensa que “iría el miércoles a poner una demanda contra el religioso Daniel Sánchez, de origen español que dirigía la iglesia de la Chacra”.

Recuerdo que ese día estaba comiendo tranquilamente y me van a avisar que salía en los noticieros de TV. No podía creer lo que estaba oyendo. Pero terminé de comer tranquilamente y después me fui al obispado donde ya me estaba esperando el Sr. Arzobispo, quien  me dice que le explique lo que están diciendo los noticieros. Yo le digo que yo soy el primer sorprendido, que es totalmente falso y no tengo nada que ver con todo eso. Me hizo firmar un papel afirmando que yo me considero inocente de tal acusación. Pero enseguida me doy cuenta que el obispo no se cree lo que le estoy diciendo: “No será, me dijo, por aquello que Vd hizo el 1º de mayo cuando llevó a los jóvenes a la manifestación y al final les detuvieron y metieron en la cárcel?”. –Yo me levanté de la silla totalmente enojado y con intención de marcharme dicíéndole con seriedad: “Mire, yo ya le conté realmente lo que pasó y le dije que era mentira la acusación de la Policía, y además se lo demostré pues estuve esa mañana en las celebraciones de la Eucaristía de las dos parroquia… pero ya veo que Vd cree más a la Policía que a mí, así que aquí ya  no tengo nada que hacer”.

Él se volvió atrás enseguida al verme tan enojado y decidido. Me pidió que me sentara, que iba a  llamar a Maria Julia para que me defendieran los de Tutela Legal del Arzobispado.

María Julia Hernández era la Directora de Tutela Legal y fue quien convenció realmente al Obispo de la estrategia del Gobierno de ARENA, ya que ella también había sido acusada esos días en los periódicos junto con mi nombre y otros sacerdotes, el P. Walter Guerra y el P. Martín Baró, a quien después matarán en la UCA, acusándonos de ser curas “liberacionistas”. Enseguida se puso a mi disposición  para preparar la defensa. Ella me dijo que a este caso le iba a dar prioridad en Tutela Legal y así quedamos a primera hora del día siguiente con los abogados.

En la Parroquia se había armado un gran revuelo y se había reunido el Consejo de Pastoral para preparar un comunicado y convocar esa misma tarde una rueda de prensa convocando a la radio, la TV y reporteros de varios periódicos.

Me impresionó la reacción de la gente de la parroquia defendiéndome ante los medios que llegaron. De la misma forma el Vicario territorial, los sacerdotes, religiosas y laicos de la Vicaría que también hicieron un comunicado saliendo en mi defensa. Pero sobre todo Mons. Urioste y Mons. Rivera en la rueda de prensa del domingo en Catedral salieron en mi defensa. Y también los comunicados de la UCA , el embajador de España y el Nuncio Apostólico salieron a defenderme ante las preguntas de los periodistas

Rueda de prensa del Consejo Pastoral de la Parroquia

Pero hubo dos personajes más que salieron en mi defensa: uno fue el Presidente de la Conferencia Episcopal y Obispo de Zacatecoluca, Mons. Romeo Astorga, que ya me conocía de haber ido en procesión como Parroquia a clausurar el Año Mariano a la Virgen de los Pobres, patrona de Zacatecoluca.                                                        Ël me llamó por tfno para decirme: “Yo sé que Vd es inocente…pero Vd no haga nada, pues yo soy condiscípulo del Ing. Merino y muy amigo suyo. Yo mismo lo arreglaré todo con él…pero Vd. no haga nada, y después cuando termine todo esto, nos vamos a comer los tres juntos…” Yo le dí las gracias, y le dije muy tajante que no  estaba de acuerdo con lo que decía y que yo iba a exigir que ese Sr. se retractara públicamente, pues la acusación había sido pública. Le dije que había sido una acusación grave y una difamación pública y que esto perjudicaba a la misma Iglesia Católica, pues yo soy un párroco de la Arquidiócesis de San Salvador.

El otro personaje que también me defendió, a su modo, sería el embajador de Estados Unidos. Y es que un día aparece en la parroquia un vehículo polarizado preguntando por mi, diciendo que venía de parte de la Embajada de Estados Unidos, pues el Embajador quería verme. La gente por miedo y para defenderme siempre le decían que no estaba, que había salido y no sabían cuándo llegaría. Pero ante la insistencia del carro polarizado, yo mismo decidí presentarme personalmente a ver qué querría el Sr. Embajador, pues yo no tenía nada que ocultar.

Cuando la gente me preguntaba: “Y qué quería el Sr. embajador? –Yo les respondía: “Pues, hacerse una foto conmigo”. Y era eso realmente, pues me dijo: que le interesaba conocerme personalmente, pues iba a llegar próximamente una delegación del Senado y del Congreso de EE.UU. y una de las cosas que pedían era saber cómo estaba mi caso, pues había salido mucho allá en las noticias y porque yo había estado con algunos de ellos en Wasington D.C..                                               El embajador me dijo que tenía la mesa llena de telegramas y que ahora con la foto ya podría decirles que me encontraba bien. Y también me aseguró: “voy a decir que que ese Sr (por el Vicepresidente del Gobierno)  no salga más hablando en la TV”