Día Internacional de los Pueblos Indígenas

La minería de oro y la violencia contra el pueblo yanomami

mujeres yanomami

En los últimos cinco años, Manos Unidas ha dedicado más de 17 millones de euros a financiar 225 proyectos destinados a poblaciones indígenas, la mayor parte de ellas en América Latina, para apoyar directamente a más de medio millón de personas

 | Manos Unidas

La creciente violencia que sufren los pueblos indígenas de América Latina, así como la constante presión que soportan sus territorios a consecuencia de actividades extractivas como la minería, la industria maderera, el agronegocio y los grandes proyectos energéticos, es la realidad que Manos Unidas vuelve a denunciar en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

Recientemente, un representante del pueblo indígena yanomamiMauricio Iximaweteri, nos visitó para contarnos la durísima situación que viven las comunidades yanomami en Brasil.

Más de 16.000 personas de 273 comunidades yanomami se encuentran gravemente afectadas por la incursión en sus territorios de los garimpeirosmineros ilegales que ejercen violencia directa contra la población, en forma de asesinatos, violaciones y secuestros, y que ponen en marcha explotaciones mineras que contaminan, principalmente con mercurio, los ríos y los bosques de los que dependen las comunidades para su supervivencia.

Día Internacional Pueblos Indígenas - Yanomami - Minas de oro - Foto Bruno Kelly/HAY
Terrenos devastado por la minería cerca de las comunidades yanomami


Contaminación, enfermedades y abusos

Como nos explicó Iximaweteri y como queda constancia en un informe publicado el pasado abril («Yanomami Under Attack»), la minería ilegal afecta a los territorios yanomami desde la década de los 80, pero esta actividad se ha agravado en los últimos años: las explotaciones han aumentado un 46 % solo entre 2020 y 2021, con los consiguientes impactos en cuanto a ataques violentos a las comunidades, contaminación del entorno por mercurio y aumento de los casos de malaria y otras enfermedades infecciosas.

«Entran disparando con sus armas –asegura Mauricio–, violando a las mujeres yanomami y matando a los niños». Según distintos informes, la violencia contra los yanomami incluye el abuso sexual contra mujeres y niñas, el secuestro de personas, y la explotación laboral en condiciones altamente peligrosas para aquellos indígenas que se ven forzados a trabajar en las minas de oro.

A pesar de las denuncias de los yanomamis a lo largo de los últimos años, las autoridades brasileñas no han controlado la situación y las organizaciones indígenas acusan a las autoridades de facilitar la impunidad de los garimpeiros.

Tanto la Corte Interamericana de Derechos Humanos como la Comisión Episcopal Especial de Lucha contra la Trata de Personas, han expresado su profunda preocupación por la situación de violencia sistemática a la que hacen frente estas comunidades indígenas y urgen al Estado brasileño a que actúe de inmediato.

«Los garimpeiros entran disparando con sus armas, violando a las mujeres yanomami y matando a los niños» (Mauricio Iximaweteri). 

Por todo ello, Manos Unidas está en estos días comenzando a definir, junto las organizaciones locales, cómo puede ser la intervención para apoyar a las comunidades más afectadas. En alianza con la Asociación Servicio y Apoyo al Pueblo Yanomami (SECOYA), estamos elaborando una propuesta que permita fortalecer a la Asociación Yanomami Kurikama en sus capacidades para la defensa y gestión de su territorio, haciendo especial énfasis en la formación integral de los jóvenes, mujeres y hombres, para que puedan continuar resistiendo y defendiendo sus territorios y su modo de vida ante las amenazas y los desafíos que les plantea el mundo actual. También se espera trabajar en el ámbito de la educación escolar diferenciada, garantizando que los servicios educativos en las comunidades sean culturalmente pertinentes.

Yanomami - Día Internacional de los Pueblos Indígenas - Foto: Secoya
Niños yanomami

«Los pueblos indígenas no solo son guardianes de la naturaleza»

Según informes de la FAO, los territorios indígenas abarcan solo el 22 % de la superficie terrestre pero albergan el 80 % de la diversidad biológica del planeta, lo que convierte a los pueblos originarios en los mejores custodios de los ecosistemas y los recursos naturales. Sin embargo, este «reconocimiento» internacional no ha conllevado un mayor respeto a los derechos de las comunidades y sus territorios, ni una mejor protección ante los ataques que sufren por parte de actores relacionados con actividades extractivas de Estados y empresas.

Como dice Luis Hallazi, del Instituto del Bien Común, socio local de Manos Unidas en Perú, «los pueblos indígenas no solo son guardianes de la naturaleza». «Es indispensable que no reduzcamos a estas comunidades a su papel de barrera de protección de los bosques; urge la reivindicación de su sabiduría ancestral, el respeto de sus derechos, el reconocimiento político y la obligación de contar con su participación directa en la toma de decisiones para enfrentar el inminente colapso climático».

Día Internacional Pueblos Indígenas 2022 - Manos Unidas - Foto SECOYA
Indígenas yanomami con indumentaria ritual


l – Foto: SECOYA.

En este sentido, Anabel Guerrero, integrante del pueblo originario Ñuu Savi y parte del Centro de Estudios Ecuménicos (CEE) –organización socia de Manos Unidas que acompaña procesos de transformación social en México–, hace hincapié en que lo que, para la comunidad internacional es «conservación de los ecosistemas», para los pueblos originarios es una «cosmovisión desde la vida, en relación con la madre tierra y el cosmos, desde una dinámica no utilitaria ni de posesión, porque, como suelen recordar, la tierra no es nuestra, nosotros somos de la tierra».

«La tierra no es nuestra, nosotros somos de la tierra», una frase que representa la cosmovisión de muchos pueblos indígenas

¿Qué es el territorio para los pueblos indígenas?

Entender la idea de «territorio» es esencial para comprender la cosmovisión de muchos pueblos indígenas. Como explica Eleazar Encino, también integrante del CEE y miembro del pueblo originario tzeltalel territorio «no solo es un espacio físico; también es la luna, la lluvia, las estrellas;  es cuerpo, es memoria, es historia, es herencia, es comunidad, es familia; el territorio son los hijos, las hijas, el territorio es vida, identidad, cultura, es donde habitamos y donde podemos ser».

México - Foto CEE - Manos Unidas - Día Internacional Pueblos Indígenas

Asamblea de los pueblos maseual, tutunaku y mestizo en México. – Foto: CEE.

Esta forma de percibir al territorio, tan ligada y necesaria para la propia supervivencia de los pueblos originarios, es transmitida de generación de generación y choca frontalmente con la idea occidental extractivista del medio natural como un espacio del que extraer recursos para su explotación económica.

«Los pueblos indígenas han conformado su identidad, su cultura y su alimentación en estrecha relación con el territorio –continúa Encino–. No consideran a la tierra como un recurso natural que puede ser sojuzgado; la tierra es madre, es sagrada, generadora de vida, la que alimenta y sostiene la vida».

«¿Desarrollo para quién?», se preguntan las comunidades afectadas

Durante la reciente visita a Manos Unidas de la red Iglesias y Minería, uno de sus miembros, Pedro Sánchez, resumió las consecuencias del extractivismo de una manera contundente: «Prometieron el desarrollo y solo dejaron pobreza». Para Sánchez, las grandes multinacionales explotan los territorios «sin tener en cuenta las consecuencias para las comunidades, la salud de las personas y los efectos medioambientales».

México - Foto CEE - Manos Unidas - Día Internacional Pueblos Indígenas
Movilización en Puebla, México – Foto: CEE.

Para Anabel Guerrero, las empresas extractivas llegan a los territorios «con el discurso del desarrollo y prometen el progreso de las comunidades». Sin embargo, las comunidades sufren «una ola de violencia y despojo». Es el caso de las comunidades de Chiapas que defienden el agua frente a empresas de refrescos o se resisten a la imposición del tren maya en la península de Yucatán, o la situación de «infierno ambiental» provocado por la concentración de proyectos industriales y extractivos en la Cuenca-Libres Oriental, en Puebla. «¿Desarrollo de quién? –se pregunta Guerrero–, ¿de los despojados?, ¿de los violentados?, ¿algún día los despojados alcanzarán el desarrollo que ya tienen quienes quitan y saquean?».

Encino califica este despojo a los pueblos originarios de «histórico y sistémico, con capacidad de reinventarse». «Sin embargo –continúa el miembro del CEE–, hoy los pueblos originarios siguen resistiendo, no solo al despojo territorial y cultural, sino que se asumen y reivindican como sujetos políticos y sociales capaces de generar conocimiento y decidir sobre sus propios modos de vida en sus territorios».

Manos Unidas y los pueblos indígenas

Día Internacional Pueblos Indígenas 2022 - Manos Unidas

Desde el compromiso con la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, Manos Unidas trabaja con sus socios locales para fortalecer a las organizaciones comunitarias con el fin de que las comunidades indígenas conozcan sus derechos y puedan reclamarlos de manera efectiva antes las autoridades, así como defenderse jurídicamente de agresiones a sus territorios y ataques o amenazas que puedan sufrir. Apoyamos también procesos de formación y liderazgo para que puedan defender sus territorios y proteger el medio ambiente a partir de la participación en los distintos ámbitos de decisión política.

Asimismo, un componente principal de las intervenciones de Manos Unidas es el impulso de la seguridad y soberanía alimentaria de las familias, a través de actividades generadoras de ingresos, apoyo a proyectos agropecuarios que doten de autonomía a las comunidades y fortalecimiento de los circuitos de comercialización de sus productos en condiciones justas, entre otras iniciativas.

En los últimos cinco años, Manos Unidas ha dedicado más de 17 millones de euros a financiar 225 proyectos destinados a poblaciones indígenas, la mayor parte de ellas en América Latina, para apoyar directamente a más de medio millón de personas.

I Campamento Sostenible Intergeneracional

El Campamento ‘anti-descartes’ de Manos Unidas: jóvenes y mayores se dan la mano por el medio ambiente

Cartel del I Campamento Intergeneracional
Cartel del I Campamento Intergeneracional

Poniendo el foco en el cuidado del medio ambiente, de la “Casa Común” y de las personas, Manos Unidas celebra, del 3 al 7 de agosto, en Becerril de la Sierra (Madrid), su I Campamento Sostenible Intergeneracional con el nombre de “Manos que cuidan»

Este campamento, es el primero de estas características que se realiza en Manos Unidas y en la red internacional de organizaciones católicas de CIDSE, a la que la ONGD española pertenece

 | RD/Manos Unidas

Manos Unidas se une a la petición que ha hecho en estos días el Papa Francisco poniendo el foco en el cuidado del medio ambiente, de la “Casa Común” y de las personas y celebra, del 3 al 7 de agosto, en Becerril de la Sierra (Madrid), su I Campamento Sostenible Intergeneracional con el nombre de “Manos que cuidan”. En él participarán personas de entre 18 y 71 años provenientes de hasta trece provincias de toda España.

De hecho, el papa Francisco decía recientemente a los jóvenes europeos: “Tenéis una misión importante. Si en el pasado vuestros ancestros viajaron a otros continentes, no siempre por intereses nobles, ahora os toca a vosotros presentar al mundo una nueva cara de Europa”. “Es urgente reducir el consumo no solo de combustibles fósiles, sino también de muchas cosas superfluas”, y los animaba a alzar su voz.

Objetivo principal: diálogo y aprendizaje

Este campamento, el primero de estas características que se realiza en Manos Unidas y en la red internacional de organizaciones católicas de CIDSE, a la que la ONGD española pertenece, tiene como objetivo principal reunir a algunos de los jóvenes con quienes se ha ido trabajando desde 2015, a raíz de la publicación de la encíclica  Laudato si’, en temas como el cuidado del planeta y los estilos de vida sostenibles, para, incorporando los mandatos de la última encíclica del Pontífice, Fratelli tutti, dialogarcon adultos de Manos Unidas y, todos juntos, trabajarde la mano y crearun plan de trabajo para los próximos años.

Marcha senderista de Manos Unidas
Marcha senderista de Manos Unidas

Sabiendo que cuidar de nosotros mismos, de los otros y del planeta son realidades interconectadas y que nos unen a la misión de la Iglesia planteada con las encíclicas del papa Francisco, este campamento servirá para reforzar los valores que forman parte de la misión fundacional en Manos Unidas: luchar contra la pobreza y cuidar el planeta, fomentando un desarrollo sostenible, justo e integral y denunciando las estructuras que lo impiden en cualquier lugar del mundo.

Otros objetivos

Se pretende también fomentar el desarrollo de cuestiones relacionadas con la sostenibilidad, por lo que el I Campamento Sostenible Intergeneracional de Manos Unidas “Manos que Cuidan”, a través de sus numerosos talleres y actividades, quiere:

– Servir de “conexión” entre jóvenes y mayores colaborando en la construcción de la ONGD. Ayudar a consolidar la red de jóvenes que trabajan estas cuestiones en algunas de las 72 Delegaciones de Manos Unidas, visibilizar su trabajo y potenciar su liderazgo. Continuar trabajando en la incorporación de estilos de vida sostenibles y en el resto de temas planteados por la encíclica Laudato si’ y que se llevan trabajando también junto a CIDSE y su campaña “Cambiemos por el Planeta, Cuidemos a las Personas”. Crear un plan de acción a largo plazo, conjuntamente, por y para los jóvenes de la ONGD.

– Cinco días con actividades diseñadas colaborativamente por un equipo intergeneracional y que se realizarán sobre todo al aire libre: talleres, video fórums, excursiones, momentos de oración, reflexión y debate para divertirse y construir comunidad juntos. En Becerril participarán jóvenes y adultos de Alcalá de Henares (Madrid), Alcalá del Río (Sevilla), San Juan (Alicante), Badajoz, Barcelona, Castellón, Granada, Jaén, Madrid, Murcia, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Santomera (Murcia), Sevilla, Solsona, y Valencia. 

RECUERDA

QUÉ: I Campamento Sostenible Intergeneracional de Manos Unidas “Manos que Cuidan”.

CUANDO: Del miércoles 3 al domingo 7 de agosto de 2022.

DÓNDE: Becerril de la Sierra (Madrid). 

QUIÉN: Unas 30 personas de entre 18 y 35 años de trece provincias de España.

ORGANIZA: Manos Unidas a través de su Departamento de Campañas. Con el apoyo de CIDSE “Cambiemos por el Planeta, Cuidemos a las Personas” y KR FOUNDATION.

16 -mayo, Día Internacional de la Convivencia en Paz

Manos Unidas denuncia la «violenta normalidad» en América Latina

Manos Unidas denuncia la "violenta normalidad" en América Latina
Manos Unidas denuncia la «violenta normalidad» en América Latina

«Desde Manos Unidas estamos en contacto permanente con nuestros socios en el Chocó para monitorear la situación de las comunidades –explica Santolaya– y fortalecer el rol de las organizaciones locales en la defensa de los derechos humanos y la paz»

En un contexto tan fraccionado y polarizado, la intervención de Manos Unidas en Colombia se centra en las comunidades y los grupos más vulnerables

| Manos Unidas

Para la Organización de Naciones Unidas (ONU), «la paz no solo es la ausencia de conflictos», sino que consiste en «aceptar las diferencias y tener la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como vivir de forma pacífica y unida». Con este espíritu, la ONU declaró el 16 de mayo como el Día Internacional de la Convivencia en Paz.

Desde Manos Unidas nos sumamos a las acciones de sensibilización en este día a través de la denuncia de la grave situación de violencia que soportan las comunidades indígenas y campesinas de Colombia; una violencia que ha llegado a afectar directamente a las comunidades y socios locales con los que trabajamos.

Ever Ortega y Luz Marina Arteaga, activistas sociales asesinados en Colombia
Ever Ortega y Luz Marina Arteaga

En pocos meses hemos recibido dos terribles noticias de nuestros socios locales: en los primeros días del año encontraban el cuerpo sin vida de Luz Marina Arteaga, miembro de la Corporación Claretiana NPB –organización socia de Manos Unidas en la región del Casanare–, y hace pocos días ocurría lo mismo con Ever Ortega, colaborador del Servicio Jesuita de Refugiados.

La «violenta normalidad» en América Latina

Miembro de la guardia indígena

Lamentablemente, estos asesinatos –realizados presumiblemente como «castigo» a Luz Marina y Ever por su labor junto a las comunidades y en defensa de los derechos humanos– han venido conformando una «violenta normalidad» que se extiende a lo largo de toda América Latina y que afecta sobre todo a aquellas regiones disputadas por actores con intereses en el agronegocio, las industrias extractivas y el narcotráfico.

Tal y como hemos venido haciendo recientemente al denunciar la violencia contra las poblaciones indígenas en Perú (aquíaquíaquí), en esta ocasión insistimos en alertar sobre la crisis humanitaria desatada en Colombia a raíz de una violencia que, según Carmen Santolaya, responsable de Proyectos de Manos Unidas en Colombia, se relaciona con tres grandes factores:

  • La falta de compromiso y la débil implementación del proceso de paz ante el conflicto armado interno.
  • La explotación de los territorios por parte de un modelo económico extractivista que se beneficia de la violencia para amedrentar o controlar a los pobladores.
  • El incremento de la actividad de grupos guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes, de la que el «paro armado» decretado el 5 de mayo por el «Clan del Golfo» sería el último episodio de una «guerra» que sigue cobrándose víctimas en Colombia.

Aunque los ataques –en forma de amenazas, secuestros, agresiones y asesinatos– se suceden a lo largo del todo el país, nos referimos a continuación a tres regiones en las que trabaja Manos Unidas.

«Que la defensa de los derechos humanos de las comunidades no cueste la vida»

Con este lema arranca el comunicado firmado, entre otras organizaciones, por el Servicio Jesuita de Refugiados (SJR) en Colombia, tras el reciente asesinato de Ever Ortega en el municipio de Norosí, en el Sur del departamento Bolívar. Ever era colaborador del SJR, líder comunitario y presidente de la Junta de Acción Comunal del corregimiento de Santa Elena. Para el SJR, el liderazgo del joven se destacó por «su sencillez, carisma y disposición al servicio dinamizando procesos en favor de su comunidad».

A través de iniciativas apoyadas por Manos Unidas, Ever y otros jóvenes trataban de cumplir su sueño de arraigo y permanencia en el territorio a pesar de todas las dificultades. Se formaron en derechos humanos, en agroecología y economía solidaria, y junto a otros campesinos fortalecieron sus redes y sus medios de vida a través de viveros, cultivos sostenibles y cría de animales.

Jóvenes colombianos asisten a un taller de formación comunitaria

«Este territorio está en medio del paro armado –explica el SJR– y sus pobladores están padeciendo zozobra y miedo». «Sienten cómo se van quedando solos» y «sin un Estado que les proteja». Por esta razón, el SJR apela al Estado colombiano para «avanzar en la implementación del Acuerdo final de Paz, asumiendo con responsabilidad su obligación de proteger los liderazgos y la integridad de quienes habitan en territorios históricamente golpeados por la violencia».

El «paro armado» golpea al Chocó

La región del Chocó ha sido una de las regiones más afectadas por el «paro armado» impuesto por el Clan del Golfo, como ha denunciado el obispo de Quibdó, Juan Carlos Barreto, que ha alertado del cierre de los transportes y del obligado confinamiento que, bajo amenazas de muerte, ha sufrido la población.

Diálogo entre activistas sociales y el ejército colombiano


Diálogo entre el ejército colombiano y activistas sociales
Foto: NPB

Tal y como se denuncia en un comunicado firmado por organizaciones colombianas e internacionales como Manos Unidas, el Chocó sufre «una compleja crisis humanitaria y de derechos humanos que, de acuerdo con el informe de las Misiones Humanitarias, se deteriora cada día más». En este sentido, las organizaciones piden «poner límites a la confrontación armada mientras se avanza en una negociación política que ponga fin al conflicto armado interno».

Muertes y desplazamientos en el Casanare

Indígena colombiana cultiva yuca

En el departamento del Casanare, la Corporación Claretiana NPB desarrolla con apoyo de Manos Unidas un programa de soberanía alimentaria junto a los pueblos indígenas del Resguardo de Caño Mochuelo, una zona de conflicto entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y un grupo guerrillero disidente de las FARC-EP.

La Corporación Claretiana, que ha sufrido recientemente el asesinato de uno de sus miembros, Luz Marina Arteaga, hace un llamamiento a «desescalar el conflicto y que se respeten los convenios internacionales de derechos humanos».

Según Jaime León, director de la Corporación, «en lo que va de 2022 los asesinatos suman ya cerca de 150 solo en el Arauca», a lo que se suman «las personas desaparecidas, el desplazamiento masivo y el silencio institucional». «Las familias migran ante el temor de ser asesinadas –continúa León– y, quienes deciden quedarse, terminan atrapadas, confinadas y sufriendo el desabastecimiento».

¿Cómo trabaja Manos Unidas por la paz en Colombia?

En un contexto tan fraccionado y polarizado, la intervención de Manos Unidas en Colombia se centra en las comunidades y los grupos más vulnerables. De forma paralela, «impulsamos procesos productivos y de generación de ingresos para que la población pueda permanecer en sus comunidades de forma autónoma y que pueda disfrutar de los derechos económicos, sociales y culturales que ahora se encuentran en constante amenaza», afirma Santolaya.

Formación comunitaria en Colombia


Formación comunitaria en Colombia.
NPB

«Fortalecemos a las organizaciones civiles para que puedan defender su territorio ante los diferentes grupos armados y ante aquellos actores con intereses de mercantilización del territorio con graves efectos de expulsión de los pueblos originarios: indígenas, afros, campesinos», explica Carmen Santolaya, responsable de Proyectos de Manos Unidas en Colombia.

El «Programa Karonghen 3»

La secretaria de Estado para la Cooperación Internacional visita el ‘Programa Karonghen 3’, en Senegal

Programa Karonghen 3
Programa Karonghen 3

Pilar Cancela, secretaria de Estado para la Cooperación Internacional visitó el viernes pasado la región de la Casamance, en Senegal, para conocer los avances del ‘Programa Karonghen 3’, cofinanciado por AECID y Manos Unidas

La comitiva tuvo un encuentro en Ziguinchor, provincia de la Casamance (Senegal), con algunas de las mujeres participantes en el convenio AECID Karonghen, así como con personal técnico de Manos Unidas y su socio local en el país, el CPAS

Esta región se caracteriza por un bajo nivel de desarrollo económico y por la vulneración constante de los derechos humanos, especialmente el derecho a la alimentación

El objetivo del convenio es impulsar el derecho a la gobernanza democrática, promover el empoderamiento socioeconómico de las mujeres y fomentar el desarrollo rural sostenible

Durante estos cuatro años de convenio, el programa Karonghen ha contribuido a cambiar y empoderar la vida de las mujeres y a promover mecanismos para establecer la paz en un lugar constantemente castigado por el conflicto

01.04.2022

(Manos Unidas).- La secretaria de Estado para la Cooperación Internacional visitó el viernes pasado la región de la Casamance, en Senegal, para conocer los avances del «Programa Karonghen 3», cofinanciado por AECID y Manos Unidas.

La comitiva, compuesta por Pilar Cancela, secretaria de Estado para la Cooperación Internacional, Olga Cabarga, embajadora española en Senegal, Carmen Magariños, directora AECID para África y Asia, y Javier Vega, coordinador de la Oficina Técnica de Cooperación al Desarrollo, tuvo un encuentro en Ziguinchor, provincia de la Casamance (Senegal), con algunas de las mujeres participantes en el convenio AECID Karonghen, así como con personal técnico de Manos Unidas y su socio local en el país, el CPAS.

La visita, que estaba planificada para que tuviera lugar en la región donde se desarrolla el convenio para conocer de primera mano los avances del trabajo, tuvo que realizarse en Ziguinchor, a consecuencia del repunte de la tensión relacionada con el conflicto existente en la zona desde los años ochenta entre el Gobierno senegalés y movimientos rebeldes. 

Esta región se caracteriza por un bajo nivel de desarrollo económico y por la vulneración constante de los derechos humanos, especialmente el derecho a la alimentación. En este contexto, el objetivo del convenio es impulsar el derecho a la gobernanza democrática, promover el empoderamiento socioeconómico de las mujeres y fomentar el desarrollo rural sostenible.

En el encuentro, Pilar Cancela conoció la experiencia de estas mujeres y cómo son sus esfuerzos diarios para empoderarse y mejorar sus condiciones de vida a partir de la mejora de la alimentación de sus familias, el cuidado del entorno natural en el que habitan y el fortalecimiento de nuevas actividades para la generación de ingresos.

Evolución del convenio en Senegal

La intervención, que desde sus inicios ha contado con la cofinanciación de Manos Unidas y AECID, ha experimentado grandes avances. Siguiendo estrategias de género se ha facilitado el acceso y empleo de mujeres en la producción hortícola, avícola y porcina, lo que les permite generar unos ingresos medios por temporada de 383 euros. Además, el convenio les ofrece recursos materiales y formativos para su empoderamiento, como talleres de alfabetización, liderazgo, gestión no violenta de conflictos y transformación de productos. 

El programa también ha avanzado en sus objetivos de desarrollo sostenible puesto que, hasta el momento, ha permitido a las comunidades reforestar 87 hectáreas de bosque. El municipio de Kataba 1 ha vivido durante toda su historia de la actividad agrícola tradicional, de la pesca y de la recolección de frutos forestales, por lo que sus habitantes tienen una gran conciencia medioambiental que se apoya e impulsa con los recursos del proyecto. 

Durante estos cuatro años de convenio, el programa Karonghen ha contribuido a cambiar y empoderar la vida de las mujeres de la zona en todos los niveles de su vida y a promover mecanismos para establecer la paz en un lugar constantemente castigado por el conflicto.

Día Mundial de la Salud

Manos Unidas: «La ‘Salud Universal’ dista mucho de haberse conseguido»

Desde su fundación el 7 de abril de 1948, la OMS conmemora cada año el ‘Día Mundial de la Salud’ en esa fecha

La pandemia de la COVID-19 ha puesto en peligro décadas de avances logrados con mucho esfuerzo y ha agravado las desigualdades existentes en los países más pobresidas

Muchas de las amenazas en materia de salud tienen sus raíces en las desigualdades sociales, políticas, económicas y de género

En 2021, Manos Unidas dio soporte a 94 proyectos de salud (31 en África, 14 en América Latina y 49 en Asia), los cuales beneficiaron a 748.042 personas. Para este propósito, nuestra entidad aportó 4.221.285 euros

La tarea que Manos Unidas se plantea para la Campaña de 2022, cuyo lema es ‘Nuestra indiferencia los condena al olvido’, es evitar que el muro de la indiferencia y la desigualdad condenen al olvido a más de mil millones de personas

07.04.2022

En los últimos años, la OMS ha hecho hincapié en la «Salud Universal», abogando porque todas las personas tengan acceso a unos servicios de salud integrales de calidad, cuando y donde los necesiten. Un acceso sin discriminación y libre de dificultades financieras.

Este objetivo dista mucho de haberse conseguido y por eso, en este Día Mundial de la Salud 2022, constatamos cómo la pandemia de la COVID-19 ha puesto aún más de manifiesto las desigualdades que se viven en el mundo y que han mantenido a muchos pueblos en una situación de desventaja permanente, con problemas históricos de salud, pobreza y marginación. Muchas de las amenazas en materia de salud tienen sus raíces en las desigualdades sociales, políticas, económicas y de género.

En los países occidentales, la sobrecarga en la capacidad de los servicios de salud ha sido uno de los mayores problemas durante la pandemia. Mientras tanto, en los países más empobrecidos ha supuesto un desafío crítico para sus débiles sistemas desalud, que está poniendo en peligro los avances en materia de salud y desarrollo obtenidos con tanto esfuerzo en las últimas décadas.

«La pandemia del coronavirus ha puesto en peligro décadas de avances logrados con mucho esfuerzo y ha agravado las desigualdades existentes en los países más pobres»

Manos Unidas, contra la indiferencia

La tarea que Manos Unidas se plantea para la Campaña de 2022, cuyo lema es «Nuestra indiferencia los condena al olvido», es evitar que el muro de la indiferencia y la desigualdad condenen al olvido a más de mil millones de personas empobrecidas y hambrientas ante las que nunca debemos volver la espalda.

En Manos Unidas no podemos permanecer impasibles ante la desigualdad que condena al olvido y a la marginación, a mujeres, niños, ancianos, personas con discapacidad, minorías étnicas… que representan a los “desheredados” de la Tierra. Por eso, para intentar luchar contra esta injusticia sanitaria, nuestra ONG dedica desde siempre una parte importante de su trabajo a apoyar proyectos del ámbito de la salud en África, América Latina y Asia.

En 2021, Manos Unidas dio soporte a 94 proyectos de salud (31 en África, 14 en América Latina y 49 en Asia), los cuales beneficiaron a 748.042 personas. Para este propósito, nuestra entidad aportó 4.221.285 euros.

Rehabilitando el Hospital Notre Dame de la Santé en Camerún

Batseng’la es una localidad cercana a Dschang en el oeste de Camerún. Se trata de una zona deprimida, con una economía de subsistencia y sin ningún tipo de industria. La actividad económica se basa en el cultivo y venta de plátanos, y en la producción y exportación de café.

A nivel sanitario, los menores que viven en el pueblo carecen de la atención necesaria. La asistencia sanitaria pública no es gratuita, no cuentan con sistema de Seguridad Social y no hay excepciones ni para los casos de urgencia. Han de pagarse todo, desde las gasas hasta los medicamentos y las consultas. Difícilmente está garantizado el acceso al hospital cuando lo necesitan, y mucho menos si padecen algún tipo de malformación o patología ortopédica, y/o traumatológica, epilepsia, ceguera o cualquier otro tipo de trastorno físico o psíquico.

Manos Unidas, junto a las Siervas de María, Ministras de los Enfermos, su socio local, lleva a cabo un proyecto por el cual ofrece formación que incluye capacitación en economía familiar para orientar a las familias en la generación de ingresos, así como en hábitos saludables de higiene corporal. La misionera Pilar Cobreros, con el apoyo de Manos Unidas, se ha convertido en el sostén de un prodigio que camina desde hace siete años: el hospital Notre Dame de la Santé.

Además, para mejorar los espacios de atención sanitaria, se está construyendo una zona quirúrgica en el Hospital Notre Dame de la Santé, una sala de rehabilitación y un pequeño comedor dentro del hospital.

Desde 2016, un equipo de médicos especialistas miembros de la Asociación de Cirujanos Ortopédicos españolesse desplaza con anestesistas, cirujanos, traumatólogos, enfermeros, etc., y desarrollan campañas mensuales con un programa completo que incluye formación, consultas, hospitalizaciones e intervenciones quirúrgicas. Ya son considerados como centro de referencia para la región y reciben enfermos extranjeros de los países fronterizos con Camerún por lo que el número de pacientes ha ido en aumento.

Atendiendo a los más olvidados en Ecuador

En los últimos años, Ecuador, al igual que América Latina, se encontraba en un franco deterioro de sus indicadores sociales y económicos, pero la pandemia del coronavirus de 2020 ha generado tal nivel de pobreza y desempleo, que muchos estudios estiman que se ha provocado un retroceso de 30 años en estos indicadores.

La pobreza en Ecuador creció durante 2020 más de 7 puntos porcentuales, pasando del 25% a finales 2019 al 32,4 %, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos.

El problema principal que aborda este proyecto es el deterioro de las condiciones de salud de poblaciónen situación de vulnerabilidad en el sur de Quito, especialmente de personas con enfermedades crónicas, adultos mayores en situación de movilidad humana y mujeres víctimas de violencia y trata.

Estos grupos de población viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema, por lo que no pueden acceder a servicios médicos con calidad y dignidad.

«La pandemia ha evidenciado la débil capacidad del sistema de salud pública, que no garantiza la cobertura ni siquiera a los afiliados a la seguridad social, por lo que es impensable que un migrante pueda acceder a servicios de salud»

Y es que, como efecto inmediato del éxodo venezolano, Ecuador ha pasado a ser de un país de tránsito a uno de acogida de la población migrante. Según datos del Banco Mundial, Ecuador ha acogido permanentemente a más de 400.000 migrantes y refugiados venezolanos, convirtiéndose en la tercera comunidad de acogida de la región.

La situación de violencia contra las mujeres también se ha agravado en el contexto del coronavirus, puesto que se han profundizado las desigualdades que ya afectaban a las mujeres y niñas en Ecuador, ya que el confinamiento o cuarentena obligatoria las han expuesto a situaciones de violencia en sus espacios familiares.

En el sur de Quito trabaja desde hace más de 30 años la Fundación Tierra Nueva (FTN), gestionando el Hospital Padre Carollo «Un Canto a la Vida», que es el único de referencia en la zona.

«En este ‘Día Mundial de la Salud 2022’, te contamos que Manos Unidas, junto a la FTN y en alianza con las Hermanas Adoratrices, está llevando a cabo un proyecto que facilita el acceso a salud preventiva integral y nutrición para 821 personas en situación de extrema vulnerabilidad»

Concretamente, se trata de personas con enfermedades crónicas y adultos mayores de los barrios periféricos del sur de Quito para quienes se hacen brigadas con médicos y enfermeras que prestan este servicio en sus propios barrios y entregan la medicación que se considere más urgente y crucial.

También se apoya a familias de migrantes que viven prácticamente en la calle, para que estas reciban atención de salud, medicamentos y alimentación básica.

Finalmente, se está equipando un consultorio gineco-obstetra en el Centro de Religiosas Adoratrices para brindar atención sanitaria y medicamentos a mujeres en situación de riesgo, violencia y/o prostitución.

Mejorando la formación de mujeres en la India

El distrito de Bastar, en el estado de Chattisgarr es predominantemente tribal. Casi el 70% de la población pertenece a diferentes grupos tribales y, en la zona que ocupa al proyecto, la población tribal constituye casi el 92%. Las aldeas están conectadas únicamente por una carretera de barro y hay que atravesar el bosque para llegar a ellas.

Los principales problemas de la zona son la pobreza, los bajos índices de alfabetización, la lentitud del desarrollo, la falta de capacitación y los altos niveles de desnutrición provocados por las enfermedades contagiosas, las limitadas oportunidades de subsistencia y el alto nivel de migración.

La pobreza, la discriminación y la explotación afectan especialmente a las mujeres: están mal alimentadas a lo largo su vida, presentan mayores tasas de mortalidad, tienen menos acceso a la atención sanitaria y están sometidas a una mayor inseguridad alimentaria en el hogar.

Por ello, Manos Unidas, junto con la Congregación de los Carmelitas de María Inmaculada, lleva a cabo un proyecto de puesta en marcha de 25 grupos de ayuda por el cual 625 mujeres se están formando en la mejora de la nutrición y se promocionan los huertos familiares. Por otro lado, 865 familias acceden a 8 campamentos sanitarios y 150 niños y mujeres embarazadas consiguen suplementos nutricionales.

Los principales temas tratados en las formaciones son el embarazo y el espaciamiento de los nacimientos, las prácticas de higiene, alimentación y nutrición (por ejemplo, preparación y uso de diferentes alimentos nutritivos con materiales disponibles localmente), cuidados para prevenir enfermedades estacionales y la COVID-19.

Igualmente, se están ofreciendo formaciones especiales a 200 adolescentes que incluyen: salud y derechos reproductivos; menstruación, prácticas de higiene menstrual e higiene personal; desnutrición entre los adolescentes y su gestión; VIH/SIDA, infecciones de transmisión sexual y atención sanitaria básica para adolescentes.

Si quieres saber más sobre las acciones de Manos Unidas respecto a la Salud, entra en nuestra página especial.

Campaña contra el hambre

El hambre en el mundo, un escándalo pandémico: «Nuestra indiferencia los condena al olvido»

Campaña Manos Unidas
Campaña Manos Unidas

«Tres cuartas partes de la humanidad viven en condiciones infrahumanas. El 70% de los pobres del mundo son mujeres y niños»

«Cinco o seis familias multimillonarias tienen tanto presupuesto como lo que necesita el tercer mundo para evitar la muerte de los niños por desnutrición»

«Hace falta un replanteamiento nuevo de la economía mundial.Los países pobres no están sentados en las mesas donde se toman las decisiones económicas internacionales»

«La colaboración de los países ricos, sobre todo en venta de armas, con gobiernos corruptos y poco democráticos del tercer mundo, sólo trae más miseria a los pobres y es algo inmoral y condenable»

Por Alejandro Fernández Barrajón

1.- la iglesia, a través de la organización católica “MANOS UNIDAS”, con el lema “Nuestra indiferencia los condena al olvido” nos invita a reflexionar sobre la situación inhumana del hambre en el mundo. Veamos:

Tres cuartas partes de la humanidad viven en condiciones infrahumanas. El 70% de los pobres del mundo son mujeres y niños. Muchas multinacionales explotan a los niños para realizar trabajos serviles que después consumimos en el mundo desarrollado. Colaboramos a ello cada vez que compramos esos productos. La prostitución se ceba especialmente en las mujeres, niñas y niños del tercer mundo.

Está creciendo el turismo sexual y las redes de pornografía que explotan a los niños se extienden cada vez más.  Cinco o seis familias multimillonarias tienen tanto presupuesto como lo que necesita el tercer mundo para evitar la muerte de los niños por desnutrición.  Con frecuencia nos hemos preguntado qué podemos hacer.

Manos Unidas

     –    Da la impresión de que la solución no está en nuestras manos.

  • – Sin embargo podemos hacer muchas cosas; todo menos quedarnos indiferentes.
  • – A diario somos testigos de esta realidad inhumana y cruel: la televisión y los periódicos nos ofrecen muchas veces la muerte en nuestra propia casa. Tenemos el peligro de acostumbrarnos a ella; de pensar que es normal esto que ocurre, de inmunizarnos ante el dolor de los otros y convertir esta inhumanidad en una noticia de consumo más.

 1.-  LO PRIMERO, PUES, QUE PODEMOS HACER ES SER CONSCIENTES DEL DRAMA INMENSO DEL HAMBRE.

   Pero aún hay más:

  1. a) Colaborar con Manos Unidas para poder hacer frente a centenares de proyectos de desarrollo del tercer mundo que esta organización lleva a cabo en colaboración con los voluntarios y misioneros que trabajan allí. Esta organización lleva cuarenta años trabajando contra el hambre y sólo en estos cinco años ha llevado a cabo 4.835 proyectos de desarrollo, en cinco áreas prioritarias: sanidad, agricultura, educación, promoción social y promoción de la mujer. El último año se han desarrollado 853 proyectos con un montante económico de 7.280 millones.

Es verdad que esto no soluciona todo, pero soluciona mucho y contribuye a que la situación del hambre no sea tan dramática.

  1. b) Junto a esta iniciativa hay otras que podemos asumir como creyentes solidarios y consecuentes con nuestra fe. Si la fe no es solidaria es pura ideología que no sirve para nada.
  2. c) Podemos colaborar a través de la educación de los niños y los jóvenes; ayudándolos a descubrir el valor de las cosas materiales para que no derrochemos, para que no hagamos de nuestra vida un proyecto exclusivamente centrado en disfrutar, cerrando los ojos a los que no han tenido tanta suerte como nosotros. Educar en solidaridad, en ahorro y en sencillez es una colaboración inmensa para la justicia.
  3. d) No solo por cuestiones estéticas sino, sobre todo, para experimentar lo que sufren a diario muchos hermanos nuestros. El día del ayuno voluntario es el viernes, 11 de febrero.
  4. e) Y orar. La oración para los cristianos es una fuerza que mueve montañas. Nos ayuda a ser sensibles ante esta situación y a sentirnos en manos de Dios que es capaz de mover los corazones de los hombres hacia la justicia. El que ora se siente enviado a solucionar en la medida de sus fuerzas los problemas de los otros. De lo contrario su oración no es auténtica.
Manos Unidas

2.- JUNTO A ESTO HACEN FALTA TAMBIÉN SOLUCIONES GLOBALES QUE NO ESTÁN EN NUESTRAS MANOS, PERO QUE PODEMOS POCO A POCO IR DANDO A CONOCER:

Hace falta un replanteamiento nuevo de la economía mundial.

. Los países pobres no están sentados en las mesas donde se toman las decisiones económicas internacionales.

. El FMI y el banco mundial que regulan los entramados económicos internacionales están al servicio de cuatro países, los más ricos, que siempre salen favorecidos a costa de los más pobres.

El Papa ha pedido insistentemente que hay que convocar a los pobres, dialogar con ellos y ofrecerles esperanzas eficaces y reales para salir de la pobreza y de la miseria.

La colaboración de los países ricos, sobre todo en venta de armas, con gobiernos corruptos y poco democráticos del tercer mundo, sólo trae más miseria a los pobres y es algo inmoral y condenable.

.Solamente si va creciendo entre todos los ciudadanos una conciencia de justicia y de solidaridad, de amor y de perdón, se irán abriendo cauces y se irán denunciando situaciones opresoras, que los gobiernos tendrán que solucionar si quieren tener el apoyo de los ciudadanos

Campaña contra el hambre

 

Hasta hace pocos años el problema de la inseguridad alimentaria resultaba invisible en España. Parecía que el hambre, la subnutrición y la malnutrición eran cosa de otros países más pobres. Pero ahora sabemos que no es así. Y no sólo cuando aparecen en toda su crudeza las colas del hambre en momentos de crisis social o sanitaria como la derivada de la pandemia, sino también en los ciclos de aparente bonanza.

La primera llamada de atención la dio la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) cuando en 2019 dejó negro sobre blanco que el problema del hambre y la inseguridad alimentaria atravesaba en diversos grados a todos los países, incluida Europa. En el caso de España, la inseguridad alimentaria afectaría al 7,5% de la población en el trienio 2016-2018 (3,5 millones de personas), siendo grave para el 1,5% (700.000 personas). Estos datos los obtenía la FAO a partir de una encuesta mundial aplicada por Gallup en 140 países, con una muestra anual para España de algo más de mil hogares.
Más adelante, el Observatorio para la Garantía del Derecho a la Alimentación ofrecía unos resultados más graves que tomaban como base la Encuesta FOESSA de 2018, con una base muestral de casi 11.600 hogares, mucho más fiable que la de Gallup. Según este estudio, la inseguridad alimentaria en España en 2018 era del 14,4% (6,3 millones de personas), siendo severa para el 6,2% (2,5 millones). Casi la mitad de las personas afectadas padecía inseguridad alimentaria en grado severo, lo que significa que se veían obligadas a reducir con frecuencia el tamaño y el número de las comidas o que habían experimentado hambre en sentido estricto.
La Encuesta FOESSA permitía también comparar los datos de 2018 con los de la misma encuesta aplicada en 2013, año que se considera el más crítico a partir de la crisis de 2008. Pues bien, en aquel año la inseguridad alimentaria había sido mucho mayor, afectando a 11 millones de personas y en grado severo a 5 millones. Esto quiere decir que el hambre presenta oscilaciones importantes en función del ciclo económico, influyendo sobre todo la proporción de personas en paro o con empleos muy precarios. El déficit de alimentación era también mayor en las familias monoparentales y en la población inmigrante, así como en los hogares con retrasos en el pago de la vivienda, el agua y la luz. Se constataba también en dichos hogares un mayor deterioro de su estado de salud, física y mental, y tasas elevadas de obesidad y sobrepeso, sobre todo en la infancia.
En 2020 la pandemia por covid-19 ha provocado de nuevo un deterioro de las condiciones económicas y, como consecuencia, un aumento de la emergencia alimentaria. Pese al freno que supusieron los ERTES y las ayudas a autónomos, la Encuesta de Condiciones de Vida de ese año recogió un brusco incremento de los indicadores de precariedad en el seno de las familias: los impagos de vivienda aumentaron un 56%; los hogares que no se podían permitir una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días, un 42%; y los que no pudieron poner la calefacción, un 43%. En la misma línea, el avance de la Encuesta FOESSA de 2021 ha detectado que la exclusión social severa se ha incrementado un 50% en relación a tres años antes.
Las colas del hambre que nos han impactado en los últimos años son un claro indicio de la creciente emergencia alimentaria. A las tradicionales entidades de reparto de alimentos, casi siempre de orientación religiosa, se han añadido acciones de apoyo mutuo y nuevas despensas solidarias, con frecuencia de carácter reticular, que constituyen una frágil y porosa malla de aseguramiento alimentario y movilización colectiva. Tal como defiende la Red de Ciudades por la Agroecología, “habría que abordar la vulnerabilidad alimentaria desde la perspectiva del Derecho a una alimentación adecuada, digna y sostenible, así como asumir el reto de vincular la ayuda alimentaria con la producción de alimentos local y a pequeña escala”.
Pero el hambre en los países mal llamados “desarrollados” como el nuestro, no es solo la consecuencia de crisis económicas o de desastres puntuales; siempre es, para nuestra vergüenza, producto de la desigualdad en la distribución de las rentas, solamente basta leer los datos de acumulación de las mismas, que se han disparado entre los más ricos durante los últimos años, incluso acelerándose en los dos años de pandemia. Jesús combatió la desigualdad con todas sus fuerzas.
Por eso, volviendo los ojos al Evangelio, podemos recordar sus palabras: “no sólo de pan vive el hombre” (Mt. 4.4). Resulta penoso que después de dos mil años tengamos que seguir reclamando este derecho básico para vivir con dignidad.

Haití es más que un terremoto

Manos Unidas advierte sobre la situación de Haití: “Es mucho más que un terremoto” 

Así lo certifican en una mesa redonda con motivo de los días internacionales de la Alimentación y de la Erradicación de la Pobreza 

“Es un país que mata sueños. Para muchos, la única forma de vivir mañana es salir de aquí hoy” 

“Haití es mucho más que un terremoto”. Así lo ha sentenciado Fidele Podga, coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, en una mesa redonda convocada por la organización con motivo de los días internacionales de la Alimentación y de la Erradicación de la Pobreza,  y que se ha celebrado bajo el título ‘Hambre, violencia y cambio climático: el caso de Haití’. 

Los ponentes han analizado en sus intervenciones la complejo situación que atraviesa Haití, como paradigma de las tendencias existentes en muchas regiones del planeta. Y es que, el país caribeño, golpeado por la pobreza multidimensional, la violencia política y social y las consecuencias de desastres naturales que cíclicamente obligan a la población a rehacer sus vidas, se enfrenta, además, a un incremento del hambre y la desnutrición que afecta, fundamentalmente, a la infancia. 

“El hambre y la pobreza crecen sin parar, pero los más afortunados no paran de ver como crecen sus fortunas”, ha señalado Podga, haciendo referencia a cómo la creciente desigualdad del mundo encuentra en Haití su paradigma. “Sería un dato irrelevante si no fuera porque ese incremento conlleva un fractura social que en América latina está costando vidas”, ha apostillado. 

Por su parte, Juan de Amunátegui, coordinador del departamento de Proyectos de América en Manos Unidas, ha explicado en su exposición los principales obstáculos para el desarrollo de Haití, aseverando, además, que “el pueblo haitiano es exponente de fortaleza, espiritualidad y dignidad, capaz de levantarse una y otra vez ante las mayores adversidades”. 

Dejar de lado el “yo” 

Asimismo, Amunátegui ha afirmado que esta realidad “es especialmente aplicable a las mujeres de Haití, quienes, a causa de la migración de los varones, tienen que verse solas para enfrentarse y sacar adelante a sus familias y a la comunidad en estas situaciones de emergencia”. 

En la mesa redonda ha participado también Richard Frechette, fundador de Nuestros Pequeños Hermanos (NPH). En su ponencia –en diferido por razones de agenda– ha compartido su perspectiva, tras casi 40 años en el país, sobre algunas de las necesidades y potencias del pueblo haitiano. 

“Las condiciones en Haití son muy duras y muy tristes, pero se puede avanzar gracias a un concepto que domina la mente del pueblo haitiano: el concepto de nosotros, dejando de lado el yo y buscando lo mejor para nosotros”, ha explicado. “Esto es muy importante, pero es muy complicado cuando uno no tiene acceso a un trabajo o a un salario que le permita vivir con dignidad y avanzar en educación y en seguir los sueños. Es un país que mata sueños. Para muchos, la única forma de vivir mañana es salir de aquí hoy”. 

“Haití puede salir adelante” 

Stevelson Edouard, director del área de Gestión Social de America Solidaria, ha explicado las consecuencias que los desastres naturales tienen sobre la población. “Si bien el cambio climático es mundial, Haití, así como los países del Caribe, es más vulnerable a esta situación“, ha señalado. “Además, está situada sobre varias fallas sísmicas, y en el camino de los huracanes habituales que se dan en la zona en ciertas épocas del año”. A 

Por otro lado, ha apuntado que las consecuencias del cambio climático “se ven agravadas por la deforestación y la importación masiva de plásticos”. Asimismo, “la situación política, desde la dictadura hasta la situación actual de lucha por el poder y el aumento de las bandas armadas en los últimos años”, tan solo provocan más inestabilidad en el país. 

Por último, Xavier Adsará, director de NPH España y presidente de NPH Europa, ha subrayado la importancia de un entorno no violento para el desarrollo de los jóvenes haitianos. Además, ha señalado “lo importante que es contar con los haitianos”, porque “ellos conocen mejor que nadie cuáles son sus necesidades”. “Son capacidades de, con ayuda, ejecutar sus proyectos. Hay que poner el foco a las capacidades que tiene Haití para salir adelante si se le da la oportunidad”, ha concluido. 

Campaña contra el Hambre

“Contagia solidaridad para acabar con el hambre”, lema de la 62 Campaña contra el Hambre de Manos Unidas

El mundo ha superado los 95 millones de contagios por coronavirus. Pero hay otras cifras aún peores. Este año, más de 800 millones de personas padecerán hambre en el mundo. Y 1.300 millones se ven ya afectadas por la pobreza
(Manos Unidas).- En su Campaña 62, que en 2021 se desarrollará bajo el lema “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”, Manos Unidas se va a centrar en denunciar las consecuencias que la pandemia de coronavirus está teniendo entre las personas más vulnerables del planeta y en promover la solidaridad entre los seres humanos como única forma de combatir la pandemia de la desigualdad, agravada por la crisis sanitaria mundial, que castiga con hambre y pobreza a cientos de millones de personas en el mundo.
Manos Unidas, que lleva más de 62 años trabajando fundamentada en el valor de la solidaridad universal, quiere reafirmar en 2021, con mayor firmeza que nunca:
• la dignidad de todo ser humano y sus derechos;
• la necesidad de generar nuevos estilos de vida más solidarios;
• y la urgencia, desde la política y la economía, de crear condiciones de vida más humanas, centradas en la dignidad de cada persona y en el bien común.
Por eso, Manos Unidas quiere que este año aumenten los contagios de solidaridad, y no los que llevan a la enfermedad y la muerte. Y por eso quiere que te contagies del mensaje de su nueva Campaña y que colabores en la labor que llevan haciendo desde hace más de seis décadas: acabar con el hambre el mundo.
Solo esto nos ayudará a superar las crisis sanitarias y a construir sociedades dignas para todas las personas.
Entra ya en la página especial de nuestra web dedicada a la nueva Campaña y contágiate de solidaridad. Juntos lo conseguiremos

Custodios de un mundo en crisis

Manos Unidas ha hecho del contenido de Laudato Si’ su hoja de ruta en el trabajo de los últimos cinco años, guiándonos en el análisis, denuncia y propuesta de acciones concretas para que todas las personas, preferentemente las más pobres, puedan vivir dignamente

El lema escogido para esta edición es “Jubileo por la Tierra: Nuevos ritmos, nueva esperanza” y su celebración se extenderá hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís –patrón de la ecología–, reuniendo en torno al cuidado de nuestra casa común a los 2.200 millones de cristianos del mundo entero

01.09.2020

En 2015, el papa Francisco instituía el 1 de septiembre como la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Era un año crucial en lo que al cuidado de la casa común se refiere, ya que solo unos meses antes se publicaba la Encíclica Laudato Si’. De hecho, la institución de la Jornada acogía la sugerencia hecha por el metropolita Ioannis de Pérgamo con ocasión de la presentación de dicha Encíclica, para suscitar en los fieles «una profunda conversión espiritual» en respuesta a la actual crisis ecológica.

La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que ya se celebraba en la Iglesia ortodoxa desde 1989, ofrece desde entonces a cada creyente y a las comunidades, “una valiosa oportunidad de renovar la adhesión personal a la propia vocación de custodios de la creación, elevando a Dios una acción de gracias por la maravillosa obra que Él ha confiado a nuestro cuidado, invocando su ayuda para la protección de la creación y su misericordia por los pecados cometidos contra el mundo en el que vivimos”, tal y como dijo en 2015 el papa Francisco. Una oportunidad que se concreta, cada año, en todo el mundo, en iniciativas de promoción y animación, momentos de oración, reflexión y conversión, así como en pequeños cambios hacia estilos de vida más coherentes.

Desde entonces, Manos Unidas no solo se ha unido cada año a esta Jornada sino que, consciente de la relación directa que existe entre el cuidado del planeta, nuestra casa común y el bienestar de los seres humanos que en él habitan, ha hecho del contenido de Laudato Si’ su hoja de ruta en el trabajo de los últimos cinco años, guiándonos en el análisis, denuncia y propuesta de acciones concretas para que todas las personas, preferentemente las más pobres, puedan vivir dignamente.

Unido desde su origen a la Jornada que celebramos el 1 de septiembre se sitúa el llamado “Tiempo de la Creación”, unas semanas que sirven como marco temporal para intensificar las acciones antes descritas que se llevan a cabo por todo el mundo.

El lema escogido para esta edición es “Jubileo por la Tierra: Nuevos ritmos, nueva esperanza y su celebración se extenderá hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís –patrón de la ecología–, reuniendo en torno al cuidado de nuestra casa común a los 2.200 millones de cristianos del mundo entero.

Un mundo que, en 2020, se ha visto sacudido por la crisis del coronavirusLos impactos de la pandemia nos están obligando, no solo a cambiar nuestra forma de vivir y relacionarnos en el día a día, sino a asumir la necesidad de una vigilancia y de condiciones de vida sostenibles en toda la tierra. Algo todavía más importante considerando la devastación ambiental y la amenaza de cambio climático en todo el planeta.

Un planeta que “experimenta una profunda incertidumbre y sufrimiento en medio de una emergencia mundial”, tal como expresaba monseñor Bruno-Marie Duffè, secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano en la carta enviada con motivo de esta celebración.

Iniciativas a lo largo del todo el planeta

En dicha carta, uniéndose a los deseos del Papa, monseñor Duffè pedía poner en marcha en estos días todas aquellas iniciativas al alcance de los participantes que sirvieran para al “clamor de la tierra y de los pobres” generando una conciencia sobre el carácter esencial que el cuidado de la Creación y la obra de Dios debe tener en nuestra experiencia cristiana.

Comenzando con la adhesión a la cadena de oración mundial del día 1 de septiembreManos Unidas se unirá, también, a las diversas actividades que van a realizar las distintas entidades, tanto nacionales como internacionales, de las que forma parte:

  • Así, como parte del trabajo en red que lleva a cabo, estaremos presentes en las acciones que llevará a cabo la plataforma “Enlázate por la Justicia”, nacida precisamente a la luz de la Laudato Si’ y que prorroga(1)un año más el trabajo de su Campaña “Si cuidas el planeta, combates la pobreza”, nacida en 2016.
  • También apoyaremos las acciones que va a llevar a cabo el Movimiento Católico Mundial por el Clima, con el que venimos colaborando en los últimos años.
  • Y algunas de nuestras 72 Delegacionesparticiparán en los actos que se lleven a cabo en las distintas diócesis españolas.

Todo ello, haciéndonos eco de la petición del Papa para ser partícipes de la necesaria llamada a la conciencia para cuidar el mundo en el que vivimos y a las personas que en él habitan, especialmente a las más vulnerables.