Manuel Iglesias in memoriam

M.Iglesias (1934-2022). Para ser «inmutables», Biblia, Iglesia y Compañía deben cambiar

Manuel González Iglesias acaba de fallecer en Madrid (21-12-22) a los 88 años de Edad. Pedro Lamet ha publicado en RD un reseña respetuosa, cariñosa (https://www.religiondigital.org/opinion/fallecido-biblista-Manuel-Iglesias-Gonzalez-Obituario-jesuita_0_2516748323.html).

¡Gracias, Pedro!  No puedo añadir nada sustancioso, simplemente recordar que le conocí en mis tiempos de estudiante y que he consultado y recomendado siempre su traducción a mis alumnos.

Gracias, Manuel, por el buen trabajo. Siempre que he pasado por tu pueblo (Monleras) te he recordado. Aquí quiero evocar un matiz de la trayectoria de tu vida. Descansa en paz, ahora que no tienes que optar por traducciones y adaptaciones.

Por| X Pikaza Ibarrondo

Las traducción de F. Cantera (AT) y M. Iglesias (NT), sustituyó a la de Cantera-Bover  cf. (BAC, Madrid 1947, que dejó de editarse). Cuida los aspectos filológicos e históricos del texto, que quiere reproducir con exactitud, conservando incluso los modismos y formas de expresión del original hebreo y griego, con introducción y notas de tipo crítico.

Los términos hebreos suelen estas transliterados y explicados. Traduce los textos en buen castellano, pero dejando que se note en el fondo el sustrato original, de manera que la Biblia siga conservando su identidad antigua. Sigue siendo quizá la traducción por excelencia para estudiantes de Biblia; cuando hay un texto oscuro será bueno acudir a ella.

   La traducción revisada y actualizada del Nuevo testamento es filológicamente la mejor que actualmente existe en castellano. Youtube de la presentación https://www.youtube.com/watch?v=Futn20AJE5k De 

 Presentaciòn de la nueva edición del Nuevo Testamento de Iglesias (2017). 

La Biblioteca de Autores Cristianos ha presentado el Nuevo Testamento. Versión crítica, preparada por Manuel Iglesias González.  Participaron el catedrático de Nuevo Testamento Luis Sánchez Navarro y el catedrático de la misma materia y miembro de la Pontificia Comisión Bíblica Juan Miguel Díaz Rodelas, además de Manuel Iglesias, Carlos Granados (director de la BAC) y Pablo Cervera (antiguo director de la BAC). 
«La Biblia no es un cuento para niños»

El traductor y autor de la edición, Manuel Iglesias, constató que la Biblia no es fácil de abordar. Él, como biblista y lingüista, es consciente. «Creo que mucha gente ignora la Sagrada Escritura porque no es un cuento para niños y tiene cosas muy duras. Jesús emplea palabras que ahora los sacerdotes apenas nos atrevemos a emplear cuando predicamos. ‘Es que espantas a la clientela’, nos dicen. Pero Jesús no pensó si se quedaba sin clientela. Y Él habla y dice lo que tiene que decir. Por ejemplo: ‘El que quiera ser discípulo mío cargue sobre la espalda su cruz cada día y sígame’.» 

¿Hace falta otra traducción? Sí, siempre
Luis Sánchez Navarro planteó: ¿Por qué una nueva traducción del Nuevo Testamento? La respuesta es que esta versión es especialmente útil para quien quiera leer un texto muy cercano al griego original, para estudiar la Biblia, pero aún así en un lenguaje asequible. 

El padre Iglesias ya hizo una versión de esta traducción en 1975. «Ha conseguido, en ediciones sucesivas, conformar una edición del Nuevo Testamento que aúna el rigor filológico y una cercanía casi obsesiva al texto original griego, con la expresión sobria y elegante del castellano viejo; a ello se suma la labor a pie de página, donde además de las explicaciones de orden filológico y bíblico encontramos referencias al Magisterio eclesial así como a Padres de la Iglesia y clásicos de la espiritualidad cristiana, que iluminan el texto bíblico de modo complementario y permiten así intuir la profundidad teológica y espiritual de los textos tan cuidadosamente traducidos», explica Sánchez Navarro.

Sánchez Navarro asegura: «El traductor hace opciones de crítica textual, a veces arriesgadas, siempre con fundamento. Así en Jn 1,13, donde la lectura en singular, atestiguada por los primeros Padres de la Iglesia, es acogida como preferible: “en cambio, a cuantos lo aceptaron, a los que creen en su nombre, los hizo capaces de llegar a ser hijos de Dios el que no nació de la sangre, ni del deseo de la carne, ni del deseo del varón, sino de Dios”.

BIBLIA  E IGLESIA: UNA, DOS  TRAYECTORIAS 

Cuando estudié Biblia en el Bíblico de Roma (1967-1971), él ya había terminado. Se le consideraba el gran experto, ejercía la función de «ayudante-repetitor» con Juan Mateos, otro grandísimo especialista (traductor de la NuevaBiblia Española, con L. Alonso Schökel).

Eran muy distintos, ambos necesarios para el estudio de la Biblia, para la teología y para la vida de a Iglesia. Mateos iba más en la línea de la traducción dinámica, siempre atenta a los giros lingüísticos y a la aplicación pastoral, cultural de cada tiempo. Iglesias iba al texto-texto, en su radicalidad antigua, al estilo de los grandes maestros del siglo XIX.    Ambos tomaron caminos distintos, en la visión de la Iglesia y en el desarrollo interno de la Compañía de Jesús.

Mateos con su grupo creó una gran escuela de actualización literaria y social de la iglesia, trabajando básicamente desde Córdoba, España. Le acusaron de desvirtuar la Biblia, de adaptarla a la moda actual, de hacer que perdiera su radicalidad dogmática. Su Biblia (la de Schökel) fue retirada y criticada, lo que les trajo a los dos unos grandes sufrimientos, especialmente a Mateos, cuya memoria y tarea sigue siendo fundamental para miles y millones de lectores de la Biblia en Castallano.

Manuel Iglesias optó por un camino de fidelidad radical al texto, no sólo alde la Biblia, sino a la letra clásica de la Compañía de Jesús, en contra (al margen) de la actualización del P. Arrupe, en  un movimiento en que ha destacado el P. Mendizabal, con grupos de neo-jesuitas (de varias congregaciones) que han relizado una gran labor en la Iglesia, aunque más en línea de tradición que de renovación (en esa línea Ignacio nohubiera fundado su Compañía, ni Juan evangelista su evangelio).

    A mi entender, ambos grupos han sido y son necesarios, aunque su división ha traído también «dolores» en ciertos ambientes de la Iglesia.

LA LITERALIDAD, MANUEL IGLESIAS

   Una linea de tradición eclesial y SJse sienta más cerca de Iglesias que de Mateos, siente mucho sufrimiento y muchos reparos ante  actualización del Vaticano II, de Arrupe y de Francisco No entro en el tema de SJ, de Mateos e Iglesia, soy un amigo/testigo… y me parece que ambas líneas (una más filológica y otra más sociológica) son necesarias. Por eso, habiendo querido mucho a Mateos, me siento al mismo tiempo cerca de la obra de Iglesias… y en el fondo la considero más «peligrosa» para el cristianismo tradicional que la de Mateos.

 Mateos y otros aplican, actualizan, recrean el texto en un movimiento que, para ser fiel a los orígenes, tiene que ir cambiando, adaptándose, en la línea del Papa Francisco, también del auténtico Ignacio SJ. Mateos y su grupo no son peligrosos para el «dogma» y tarea de la Iglesia, que se debe actualizar de un modo incesante, como hace el mismo NT, en un camino genial y arriesgadísimo que nos lleva de Marcos a Juan y del Pablo histórico a las post-paulinas (Efesios-colosenses, Pastorales…).

En esa línea, al quedarse en un estrato o nivel filológico, la traducción y el trabajo del P. Manuel Iglesias es más peligroso (más hairético) que el de los actualizadores sociales (como Mateos). Es más peligroso porque tiende a fijar (absolutizar) un estrato filológico-teológico (un momento de la historia de Biblia, del despliegue de la Iglesia, de la  Compañía de Jesús..).

Esa actitud de fidelidad al pasado (necesaria en un momento) tiene que ir unida a la actitud del cambio… Un pasado cerrado en sí deja de ser verdadero, como supo muy bien la iglesia que  aceptó al mismo tiempo a Marcos y a Efesios, al Evangelio de Juan y al Apocalipsis.

La misma Iglesia optó por el cambio, desde las primitivas comunidades galileas o paulinas a las iglesias del siglo II-IV (con Ireneo, Orígenes, Basilio…). El problema no es cambio o no cambio, sino recreación verdadera, en la línea de la raíz del evangelio o del carisma, ante (en medio de) los cambios de las historia. Si la iglesia hubiera querido ser sólo galilea hubieraa dejado de ser cristiana (mesianica), si hubiera queridos er sólo jerosolimitana dejaría de ser fiel al mensaje y camino de Jesus…

Sigo teniendo sobre la mesa la traducciòn de M. Iglesias (la de Mateos la consulto a veces, pues ella es parte del movimiento exegético y social del siglo XX)…  Tengo su traducción, pero debo «leerla» desde el conjunto del NT, con los matices, cambios y reinterpretaciones que ello implica. Una traducción puramente filológica en sentido de fijación textual acaba siendo mentirosa (traduttore traditore).

  No soy SJ (aunque algo he seguido el camino SJ), y pienso que una SJ cerrada en un tipo de Ignacio de Azkoitia termina siendo menos fiel al espíritu y vida de Ignacio SJ, que si algo hizo fue aprender y adaptarse, de Loyola a Jerusalén, de Salamanca a París y Roma.

   Sólo me queda dar gracias a Dios por la vida y obra de Manuel Iglesias, del que quiero recordar dos anécdotas.

Asistí una vez a una discusión entre Alonso Schökel e Iglesias en el Bíblico. Ambos eran para mí, pobre estudiante, unos genios. supe que los dos tenían razón diciendo cosas distintas. Me pareció necesario Alonso, pero  mi corazón iba más por Iglesias,  aunque quizá le hubiera deseado más «cintura».

En los últimos años he sido buen amigo de José Vicente Rodríguez, carmelita descalzo, también de Monleras, dos años más joven que Manuel Iglesias, alumno de sus padres, maestros queridos. José Vicente me hablaba con pasión de los padres de Manuel de otros cinco grandes cristianos; sin ellos no podría haber sido lo que ha sido.

También José Vicente OCD estudió en el Bíblico de Roma, con Manuel Iglesias, al que siempre siguió queriendo, admirando y leyendo su Biblia. Pero me dijo lo que he dicho: «Quizá le faltaba cintura». Tenía y tiene razón de fondo en todo, pero los tiempos cambian y para ser fiel a la Compañía hay que recrearla. Para ser fieles a un tipo de vida contemplativa de Teresa hay que actualizarla… y algunos SJ (que en su tiempo le ayudaron mucho) han querido dejarla maravillosamente donde estaba y nos han hecho sufrir mucho.

El NT no ha bajado ya crecido del cielo (añadía José Vicente), como dicen algunos que bajó el Corán hasta  Mahoma… El NT bajó (vino y sigue viniendo) haciéndose camino. Y, dicho eso, José Vicente añadió: Pero hombres como Manuel Iglesias, con su familia (toda de santos) son necesarios en la iglesia.