Biblia en el banquillo de los acusados

 

La Biblia

[Por: Marcelo Barros] 

El último domingo de septiembre, las comunidades católicas celebran el Día de la Biblia. Es importante que eso sea celebrado de forma que ayude las personas a encontrar alguna respuesta a conflictos que los cristianos enfrentan en la realidad social y política de su país.   

 Desde los inicios del cristianismo, las comunidades eclesiales siempre han tenido en su seno a personas y grupos con diferentes posiciones sociales y políticas. Y las Iglesias cristianas ven la catolicidad como su vocación, porque deben ser capaces de vivir con la diversidad.   

 En los años 50 del siglo I, en la región que hoy comprende Turquía, Pablo fundó algunas comunidades cristianas. En ellos había creyentes de diferentes culturas. Ante el conflicto entre grupos, Pablo se posicionó a favor de una Iglesia abierta y en salida, como propone el Papa Francisco. En primer lugar, su carta insiste en que “judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres, todos los bautizados en Cristo son iguales y deben estar unidos en Cristo” (Gal 3,27- 28). Sobre la base de la igualdad, Pablo defiende la libertad. La fe en Cristo es una fuerza liberadora: “Para que seamos libres nos liberó Cristo” (Gálatas 5). 

 Nadie tiene derecho a utilizar la Biblia y la fe en Jesús como pretexto para perseguir y atacar a comunidades de cultos afrodescendientes o de otras religiones. La Biblia no justifica posturas moralistas y discriminatorias contra igualdad de género y diversidad sexual. No es honesto leer literalmente un texto escrito hace más de dos mil años y en otro contexto cultural y geográfico para justificar posiciones antropocéntricas que ven al ser humano como superior a la naturaleza.   

 Lamentablemente, parte de la jerarquía católica, así como pastores evangélicos y grupos de diversas iglesias, siguen predicando el Evangelio de forma dogmática y arrogante. Al hacerlo, siguen el camino de los colonizadores que utilizaron la Biblia para justificar la violencia de la conquista. Dan la razón a quienes utilizan la Biblia como arma que legitima opresión y dolor a la humanidad y al planeta. Es necesario purificar la lectura de la Biblia y la forma en que se habla de Dios. Es necesario revelarlo como Amor y Compasión y no como un déspota que impone su voluntad y castiga sin piedad a quienes no le obedecen. En la lectura comunitaria y orante de la Biblia, discernimos la revelación de un proyecto divino de justicia, amor y vida para la humanidad y el universo entero. Como nos recordaba el Papa Pablo VI: “para encontrar a Dios, es imprescindible encontrar al ser humano” 

La tierra: hogar de todos los seres vivos

[Por: Marcelo Barros]


Cada año, del 1º de septiembre al 4 de octubre, Iglesias y organizaciones ecuménicas de todo el mundo se unen para celebrar el “tiempo de la creación“. Desde 2015, en ese periodo, las personas que viven alguna búsqueda espiritual son invitadas a unirse en el cuidado de la Tierra y de la naturaleza que nos rodea. Esa iniciativa ecuménica cuenta con el apoyo de diversas organizaciones cristianas, como el Consejo Mundial de Iglesias, Christian Aid, Federación Luterana Mundial, Red Medioambiental de la Comunión Anglicana, Movimiento Católico Mundial por el Clima y el Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. Esos organismos forman parte del comité del Tiempo de la Creación. San 

Para 2021, la comisión que coordina esta iniciativa propone como tema: “Una casa para todos y todas. Renovando el oikos de Dios”. 

De hecho, los poderosos del mundo organizan la sociedad de tal forma que cada vez más la tierra parece ser el hogar de una pequeña élite que disfruta de todos los bienes de la tierra, à costa de la marginación y sufrimiento de miles de millones de personas. Este sistema económico destruye la tierra y provoca desastres climáticos que los científicos esperaban para la próxima década y ya están presentes, ahora, en todo el mundo. 

Mirar a la Tierra como el hogar de todos los seres vivos es aún más oportuno este año, cuando la ONU celebrará en octubre otra cumbre internacional sobre la Diversidad (COP 15) y en noviembre sobre el clima (COP 26). Cada vez más la sociedad civil internacional y movimientos sociales toman conciencia que los cambiamientos estructurales necesarios no podrán venir de gobiernos que sirven de intendentes y administradores del mundo a servicio de las corporaciones económicas multinacionales. El asunto dice respecto à la vida de toda la humanidad y no puede ser dejada en las manos de diplomáticos y científicos. Todos/as tenemos responsabilidad y deber ético de proteger la continuidad de la vida en el planeta Tierra. 

El papa y los líderes de Iglesias proponen como primera tarea la oración por la madre Tierra. Sin embargo, parece que jugamos con Dios si le pedimos que proteja la naturaleza y seguimos conniventes con el modelo económico que provoca destrucción y incluso nos beneficiamos del modelo de sociedad que teóricamente criticamos. Podemos orar, pero, para que nuestra oración sea sincera,  es hora de actuar.

Hoy, nuestro Emaús es el mundo


“La propia realidad de la vida desmantela los sueños y las esperanzas. Parece que todos caminamos hacia nuestro Emaús”.
“Su regreso es lo contrario de la llegada. Vuelven al grupo para retomar su misión y su testimonio de la resurrección”.
“Hoy, en América Latina, las comunidades cristianas populares intentan devolver a nuestra Eucaristía este carácter de comida fraterna y de signo de que queremos vivir una economía del compartir y del amor”.
Por Marcelo Barros.
En este domingo de Resurrección, que da inicio a los 50 días de la fiesta de la Pascua, en las celebraciones de la mañana se lee como evangelio Juan 20, 1-9. Sin embargo, el Directorio de la CNBB prescribe que en las celebraciones de la tarde se tome como evangelio Lucas 24, 13-35. Como ya he propuesto la meditación del evangelio de la Vigilia Pascual (Marcos 16, 1-8), propongo ahora la lectura del texto de Emaús. Este pasaje del Evangelio nos ha acompañado en muchos momentos importantes del camino de las Iglesias en América Latina.
La historia de los dos discípulos que, el domingo de la misma resurrección, viajan de Jerusalén a la aldea de Emaús resume las diferentes etapas del camino de la fe:
1° – Emprender un viaje.
2º – Caminar juntos.
3º – Calentar el corazón en la escucha de la palabra de Dios.
4º – Insertarse con los pobres, compañeros de camino y desde ahí reconocer a Jesús Resucitado, presente en el compañero y en el compartir. Sigue leyendo

Sumergirse en las aguas de la vida de la gente

Por Marcelo Barros
Esta iluminación es el despertar al amor solidario o, como dice el budismo, a la compasión.
Sumergirse en las aguas de la vida de la gente
“Muchos recuerdan con gratitud y nostalgia las intuiciones proféticas y el innovador método de alfabetización y concienciación social de los adultos, llevado a cabo por el gran Paulo Freire, cuyo centenario de nacimiento en 2020 acabamos de celebrar”.
“En el campo de la política, en los últimos años, además de las diversas formas de desestabilización de los gobiernos no alineados con su política neoliberal, el imperio Americano ha mejorado las nuevas tácticas de guerra mediática”.
“Un elemento desafiante, pero aún esencial, es que el trabajo de base requiere de inserción. No se puede hacer sólo a través de un consejo ocasional, como si fuera “desde fuera”.
Actualmente, en Brasil, en los ambientes y círculos de personas más conscientes y críticas, en cualquier conversación y reflexión sobre lo que estamos viviendo, la propuesta que siempre vuelve con urgencia es la necesidad de reanudar el trabajo de base. Muchos recuerdan con gratitud y nostalgia las intuiciones proféticas y el innovador método de alfabetización y concienciación social de los adultos, llevado a cabo por el gran Paulo Freire, cuyo centenario de nacimiento en 2020 acabamos de celebrar.
Incluso los que nacieron más tarde hablan con nostalgia de las experiencias de la educación popular en el Brasil en los decenios de 1960 y 1970. En la sociedad civil, las organizaciones vecinales se multiplicaban. En los movimientos sindicales y partidistas, algunos grupos profundizaron el diálogo con las bases. En los ambientes cristianos, surgieron comunidades eclesiales de base y círculos bíblicos. Se inició la pastoral social y la inserción de religiosos y laicos en los movimientos sociales.
Si miramos la realidad actual, el mundo ha cambiado mucho en las últimas décadas. La población se ha vuelto más urbana. Las actuales condiciones de vida en las periferias hacen la vida más difícil. La lucha por la supervivencia es más exigente y absorbe a la gente. Hay hermosas experiencias de inserción, pero parecen más raras que en otros tiempos y tienen que tomar otras formas. Además, en los últimos decenios, las iglesias y las sociedades han experimentado un proceso de “cierre hacia adentro” que dificulta la educación de base.
En el campo de la política, en los últimos años, además de las diversas formas de desestabilización de los gobiernos no alineados con su política neoliberal, el imperio Americano ha mejorado las nuevas tácticas de guerra mediática. Se coopta a los gobernantes utilizando el poder judicial, el parlamento y los medios de comunicación para sus intereses. En Brasil, ha logrado inocular en la sociedad una regresión social y política que, hace unos años, nadie hubiera imaginado posible. Por eso es cada vez más urgente reanudar el proceso de educación popular y el proceso de organización de la base, así como profundizar la unión de las fuerzas progresistas en torno a un proyecto común.
Debemos tener claro que, aunque el espíritu y el propósito de esta construcción son los mismos que en otros tiempos, los instrumentos y las formas que estas obras necesitan tomar hoy en día han cambiado sustancialmente.
El principio fundamental de toda obra básica es la convicción de que “el pueblo es y debe ser el sujeto y protagonista de su propia historia”. Cuando comenzó el proceso de los foros sociales, se acostumbró a proponer: “pensar globalmente, actuar localmente”. Con el tiempo, se hizo cada vez más claro que no podemos separar las dos dimensiones. Con las comunicaciones de hoy en día, una dimensión interfiere profundamente con la otra. La intensificación de la minería en el Amazonas depende de la bolsa de valores de Beijing y cada lucha local tiene que tener en cuenta el proceso internacional.
https://www.religiondigital.org/marcelo_barros/Sumergirse-aguas-vida-gente_7_2304139574.html?utm_
Un elemento desafiante, pero aún esencial, es que el trabajo de base requiere de inserción. No se puede hacer sólo a través de un consejo ocasional, como si fuera “desde fuera”. La inserción debe ser organizada, planificada y sistematizada. Su objetivo es conocer la realidad desde dentro y con la comunidad organizando los pasos del viaje, haciendo de los retos del día los contenidos de la educación y planificando juntos las acciones a realizar.
Varias tradiciones espirituales proponen la iluminación interior como un camino de intimidad con la Divinidad. Esta iluminación es el despertar al amor solidario o, como dice el budismo, a la compasión. Por lo tanto, la educación siempre debe partir de la realidad personal, unir a la persona con la comunidad y también ocuparse de la mejora de la conciencia ciudadana. En general, como el camino se hace caminando, es la experiencia misma de la acción la que ayuda a la persona y al grupo a descubrirse a sí mismos y a ampliar su percepción. A este segundo momento de reflexión le sigue el tercer momento de la acción que sigue. Este proceso: acción, reflexión, acción se mejora al descubrir un horizonte político, pedagógico, organizativo que sería la concreción de lo que dice el Foro Social Mundial: “Es necesario un mundo nuevo. Juntos podemos hacerlo posible

El camino resistente de los pueblos indígenas

[Por: Marcelo Barros]

En estos días, celebramos más una sesión del Foro Social Mundial. Aún siendo virtual, movilizó más de seis mil personas en todo el mundo. Durante una semana, videoconferencias y diálogos importantes indicaron caminos hacía un nuevo mundo posible. Uno de los más importantes polos de este Foro fue el encuentro de Pueblos originarios y sus aliados.

La América Latina tiene hoy una populación indígena minoritaria. En todo continente, los indios no llegan a 30 millones de personas. Eso significa menos que 8 % de la populación general que es de 480 millones. En el Caribe, los restantes de los pueblos originarios destruidos por la violencia de la colonización son un número insignificante. Sin embargo, eses sobrevivientes tienen importancia histórica y cultural para nuestros pueblos. Muchos de nosotros tienen, en su sangre, el DNA de ancestrales indígenas, manifestado en nuestras fisionomías y culturas. Las culturas indígenas han sabido resistir a todas las persecuciones. En el mundo actual, perdido en sus caminos, ellas si revelan fuente de sabiduría para toda la humanidad.

En la primera década de este siglo, algunos países de América Latina, como Venezuela, Bolivia y Ecuador, han asumido el carácter de países multiétnicos. Ese proceso significó más grande cuidado con la Madre Tierra y el intento de más profunda igualdad de derecho para todos los ciudadanos, en particular, los pueblos indígenas. Eses tienen sido históricamente excluidos y discriminados. Nuevas Constituciones ciudadanas rescatan derechos indígenas y revaloran la diversidad de nuestros pueblos. Conlleva garantizar el igual disfrute de los derechos humanos de las personas y, al mismo tiempo, el derecho a ser colectivos diferentes.

Según la UNICEF, en el continente, actualmente viven 522 pueblos indígenas. En algunos países como Brasil, aún hay diversos grupos aislados que viven en la selva y huyen del contacto con los invasores de sus territorios. De hecho, en la historia, el encuentro de los indios con la “civilización dominante” jamás fue favorable para los pueblos ancestrales. Actualmente, en todos los países y mismo en el plan internacional, los pueblos indígenas están articulados y la ONU reconoce su representación.

La espiritualidad ecuménica, fundamentada en diversas corrientes religiosas, nos enseña a leer la historia desde su reverso. Eso significa mirar los hechos desde los pequeños y más oprimidos. La salvación de todos viene a través de ese cuidado con los más frágiles, los pueblos indígenas.

Así como los pueblos indígenas han resistido durante más de 500 años, países como Cuba y Venezuela se destacan por su heroica resistencia. El obispo brasileño Pedro Casaldáliga traducía la palabra del evangelio de Juan para la América Latina diciendo: “La Palabra de Dios se hizo indio y armó su tienda en medio de

Encuentro(s) para el Bien Vivir

Por Marcelo Barros
“Este mes de enero, este es el grito que está en el aire; un grito que viene del Amazonas”
“En Jeremías 16, 16, Dios amenaza a los ricos de Judá con atraparlos con anzuelos y en Amós esta amenaza es aún más clara”
“En estos días en los que el mundo entero piensa en el Amazonas y en sus gentes necesitadas de respiro”
24.01.2021 | Marcelo Barros teólogo
Este mes de enero, este es el grito que está en el aire; un grito que viene del Amazonas. Revela el descuido del gobierno brasileño con la salud del pueblo y la falta de preparación de la sociedad capitalista para enfrentar una pandemia mortal y peligrosa en la solidaridad. A veces, en el plano social y político, también nos sentimos necesitados de oxígeno para respirar esperanza y recuperar fuerzas para luchar por una sociedad más democrática y justa. Muchas personas sufren y lloran ante lo que ocurre, pero no son capaces de profundizar en las causas de esta tragedia social. No ven que es urgente vacunarnos contra el Covid, pero también contra el racismo estructural de la sociedad y avanzar hacia formas de organización social y política más acordes con la Ecología Integral y la vocación espiritual de la humanidad.
En esta realidad, es bueno que este tercer domingo común del año traiga a las iglesias el Evangelio de Marcos 1, 14-20 para su lectura. La primera buena noticia de este evangelio es que Jesús ocupa el lugar del profeta Juan el Bautista: “Después del arresto de Juan, Jesús fue a Galilea a proclamar la buena noticia de Dios”. La buena noticia es esta: arrestan al profeta, pero no pueden acabar con la profecía. Juan fue arrestado. Jesús ocupa su lugar. Sólo que de una manera nueva y original.
Marcos lo traduce bien: es el evangelio (la buena noticia) de Dios. Es lo más completo y amplio posible. Es macroecuménico, como lo definió el profeta Pedro Casaldáliga en 1992. Significa que va más allá de la Iglesia, va más allá del cristianismo y va más allá de las religiones. Jesús anuncia a Dios como una buena noticia para el mundo. Acoger a Dios y relacionarse con él significa abrirse a la alegría, a la convivencia amorosa y a la educación en el amor. Y esta es la base del viaje de liberación y de una nueva vida para todos. Esto es lo que Jesús llamó el Reino de Dios. Nunca dijo qué es exactamente. Nunca quiso definirlo. Pero nos anunció que venía y nos dijo cómo acogerlo y vivirlo.
Hay cosas en la vida que provocan tal giro en la vida que cuando ocurren, de hecho, nos cambian por dentro. La buena noticia que trae Jesús es así o es una señal de que aún no ha sucedido. Es como el agua que penetra en la tierra, pero aún no ha llegado a lo más profundo de nuestro ser. Sólo ha llegado a la superficie. En griego, el nous es lo más profundo de la mente. Es la raíz de nuestros pensamientos, de nuestras decisiones internas y de nuestra forma de ser y de nuestro estilo de vida. Jesús propone la meta-noia.Metanoia significa cambiar la mente y la vida desde la raíz. No se trata sólo de actuar de forma diferente. Es ser una persona nueva. Eso no es ni espontáneo, ni es suficiente para hablar o incluso querer hacer. Es un proceso. Sólo puedes hacerlo si aceptas tener un método para ello. Para ello, un instrumento fundamental ha sido el diálogo espiritual, en el que la persona toma como método la revisión de vida, la capacidad de autocrítica y se toma en serio la crítica fraterna. Como testimonio de esto, Jesús comienza a organizar un pequeño grupo de compañeros de los cuales los primeros fueron Simón y Andrés, Santiago y Juan.
Hoy no asociamos la misión con este lenguaje de “pescadores de hombres”. Sería una mala misión porque cuando se pesca, se sacan los peces de las aguas y se los mata. En los antiguos profetas, esta expresión significaba en realidad la lucha contra los opresores. Si lees Job 41, 1- 7, verás que Dios le pregunta a Job si será capaz de pescar al Leviatán, el monstruo del mar, que todos temían. En Jeremías 16, 16, Dios amenaza a los ricos de Judá con atraparlos con anzuelos y en Amós esta amenaza es aún más clara:
“Escuchen esta palabra, vacas de Basán, que viven en las colinas de Samaria y oprimen a los pobres. Vosotros que aplastáis a los necesitados y decís a vuestros amos: Venid aquí y dejadnos beber. El Señor Dios jura por su santidad que pronto vendrán días en los que os cogerá con anzuelos y pescará con anzuelos a vuestros hijos” (Amós 4, 1-2).
¿Conoces a alguien a quien, hoy, quieras gritar esta profecía? Antes de eso, explícame por qué nuestras iglesias han transformado esta imagen de “pesca de hombres” en ministerio vocacional para llevar a la gente a los seminarios o escuelas de pastores en las iglesias evangélicas. Que yo sepa, el pueblo de Bolivia que está cumpliendo la misión de pueblo pescador a la que se refería Jesús, fue el pueblo que logró atrapar a los golpistas y el pueblo de Venezuela que desmoralizó al bandido que se autoproclamó presidente, tal como ahora lo está haciendo el pueblo de Estados Unidos con Trump. No me pregunten cuál ha sido la posición de la mayoría de los obispos y pastores católicos y evangélicos de estos países.
El evangelio de hoy cuenta cómo Jesús llamó a los primeros discípulos. Ellos y ellas serán discípulos del reino de Dios en el mundo y no organizadores de iglesias, y mucho menos administradores de estructuras eclesiásticas. En estos días en los que el mundo entero piensa en el Amazonas y en sus gentes necesitadas de respiro. En estos días en los que el mundo entero piensa en el Amazonas y en sus gentes necesitadas de respiro.

Esta semana, organizaciones y movimientos sociales se reúnen en una nueva sesión del Foro Social Mundial, esta vez a través de redes virtuales. Siempre me impresiona el hecho de que la mayoría de los religiosos y religiosas siguen estando muy ausentes de estos espacios de redemocratización social. Todavía no han descubierto que el tema del Foro “Un mundo nuevo es posible” puede verse como la traducción real y exacta de la primera palabra de Jesús en el evangelio de hoy.

El Adviento de una nueva economía

El adviento de una nueva economía
Por: Marcelo Barros]
Con este domingo, las Iglesias antiguas inician un nuevo ciclo litúrgico. La tradición cristiana llama este tiempo de Adviento y comprende las cuatro semanas que nos preparan para la fiesta de la Navidad. El objetivo presente en las Iglesias antiguas que han creado esta celebración fue fortalecer la esperanza y animar las personas de que está más cercana la realización del proyecto divino en el mundo. Cada año, los cristianos celebran la fiesta de Navidad, no solo como recordación del nacimiento de Jesús y si como signo de renovación para nuestras vidas y para la organización del mundo.

Hace una semana en Asís, Italia, el Papa Francisco se reunió con más de 2.000 jóvenes economistas de todo el mundo. El objetivo de esto encuentro era pensar juntos en un nuevo modelo económico que aportara sostenibilidad ecoplanetaria, justicia social y viabilidad para las ciencias y las nuevas técnicas que se abren al futuro. El Papa afirma que cada día se hace más urgente la formulación de una economía que partiera de la realidad de los empobrecidos del mundo y garantizara a todos y todas, necesidades básicas como tierra, trabajo y techo.

En ese encuentro, quedó claro que una economía más humana y a servicio de todos supone un más grande esfuerzo común de educación comunitaria y un proceso de diálogo social amplio y inclusivo. Allí se han valorado proyectos de economía solidaria, se ha propuesto la institucionalización de una renta básica universal como derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas de cada país. Quedó claro que una economía fundamentada en el cuidado de todos con todos supone una cultura del respecto à sacralidad de la vida humana y de todos los seres. La experiencia de las comunidades indígenas y de los pueblos tradicionales puede ayudar toda la humanidad a reencontrar este camino de sabiduría espiritual. Solo en este diálogo, podremos concebir una economía que ayude las personas y comunidades a ser solidarias y a construir un mundo fundamentado en el cuidado recíproco y en la comunión con la madre Tierra y la naturaleza.

En Brasil se ha llamado esta nueva propuesta de “economía de Francisco y Clara”, como referencia al modelo franciscano originario. En estos tiempos de pandemia y de agravamiento de las injusticias sociales, esta iniciativa de diálogo y formulación de alternativas al actual modelo económico dominante puede ayudar la sociedad internacional a posibilitar una fiesta de Navidad no solamente cristiana o en referencia a Jesús Cristo y si el nacimiento de una humanidad renovada.

Día de la Biblia

 Marcelo Barros: Los libros sagrados que Dios nos revela; puño o luz

Biblia

En la Iglesia Católica, septiembre es el mes de la Biblia. Leída de forma no fundamentalista, puede ayudarnos a entender lo que Dios nos dice a través de los acontecimientos de cada día

La mejor manera de valorar la Biblia hoy en día sería liberarla de un uso instrumental e inhumano que algunos grupos hacen

Según nuestra fe, Dios se revela a la humanidad a través de dos libros: el primero es el libro de la vida. La propia Tierra y la naturaleza. Pero para descifrar este mensaje, necesitamos el segundo libro sagrado que Dios ha revelado: la Biblia

21.09.2020 Marcelo Barros

En la Iglesia Católica, septiembre es el mes de la Biblia. En este mes, el último domingo, es decir, se celebra como “el día de la Biblia”. Las iglesias evangélicas celebran el día de la Biblia en un domingo de diciembre. En cualquier caso, parece que la mejor manera de valorar la Biblia hoy en día sería liberarla de un uso instrumental e inhumano que algunos grupos hacen.

De hecho, desde la antigüedad, la religión, cualquiera que sea, ha sido utilizada por los poderosos para legitimar su poder. Esto también ha ocurrido en el uso de la Biblia. A menudo, la Biblia ha sido usada incluso para matar. En la historia, la Iglesia ha usado textos bíblicos para condenar a los herejes al fuego. En nombre de la Biblia, el propio Jesús fue condenado a muerte, acusado de blasfemar el templo y de pretender ser un hijo de Dios.

En nombre de Jesús y la Biblia, los imperios que se llamaban a sí mismos cristianos conquistaron y colonizaron nuestro continente. Hasta casi nuestros días, las misiones cristianas han atacado y demonizado las culturas indígenas y han traído enfermedad y muerte a las comunidades originales. En estos días, casi a diario, en nombre de Jesús y motivados por la Biblia, los grupos pentecostales atacan y destruyen los templos afrobrasileños. En el Congreso Nacional, hay un banco que se dice de la Biblia para legitimar los bancos del buey y la bala. Muchos de los congresistas están orgullosos de pertenecer a los tres, como si fueran uno solo.
Hay quienes culpan a la Biblia por el hecho de que, en las elecciones de 2018, la mayoría de los que se llaman cristianos votaron por el candidato del odio y la violencia, mientras que la mayoría de los que se llaman ateos votaron por la democracia.

El apóstol Pablo escribió: “La carta mata. El Espíritu es el que hace que la vida se realice” (2 Cor 3:6). Los grupos e iglesias fundamentalistas no podían borrar o desechar esta palabra. La propia Biblia deja claro que no quiere ser leída al pie de la letra. En los evangelios, en cada momento, Jesús dice: “En la Biblia se lee así, pero yo tengo otra interpretación para ello” (Mt 5, 21 ss.). Si somos discípulos de Jesús, debemos desarrollar en la lectura de la Biblia la misma libertad espiritual que Jesús vivió y nos propuso.

Según nuestra fe, Dios se revela a la humanidad a través de dos libros: el primero es el libro de la vida. La propia Tierra y la naturaleza son palabras que nos comunican permanentemente el amor divino. Las comunidades católicas dicen en cada celebración de la cena de Jesús: “El cielo y la tierra están llenos de tu presencia. Y este Dios que nos manifiesta su amor en la creación, nos da su Palabra a través de los acontecimientos de la vida. Pero para descifrar este mensaje, necesitamos el segundo libro sagrado que Dios ha revelado: la Biblia para los judíos y los cristianos y otras revelaciones para otros grupos espirituales y religiones.

En el entendimiento judío-cristiano, la Biblia no es directamente la Palabra de Dios. Es la escritura de la Palabra de Dios. En uno de sus primeros escritos, Carlos Mesters lo comparó con una partitura musical. Para los que tocan un instrumento o cantan, la partitura es muy útil. Sin embargo, la misma partitura hace posible que la canción escrita allí sea interpretada por alguien como arrepentimiento y por otro como protesta. La misma canción de amor puede tener una versión más dolorosa, o una interpretación más alegre. En el Nuevo Testamento, las primeras generaciones de cristianos leen la Biblia de diferentes maneras, que no se oponen sino que se complementan.

Este mes de la Biblia puede ser un momento oportuno para ayudarnos a descubrir una palabra de Dios en los textos antiguos para discernir lo que el Espíritu de Dios está diciendo a las Iglesias y al mundo de hoy. La Biblia, leída de forma no fundamentalista, puede ayudarnos a entender lo que Dios nos dice a través de los acontecimientos de cada día.

Hay quienes piensan que la Biblia es una luz que lo ilumina todo. Sin embargo, esta no es la experiencia de los primeros cristianos. En la segunda carta atribuida a Pedro, el autor describe los textos bíblicos, no como un faro o una luz, sino como una pequeña lámpara “a la que conviene prestar atención”. Brilla (la palabra de la Escritura) en lugar oscuro hasta que el día ilumine el lucero de la mañana, el sol, brilla en vuestros corazones” (2 Pe 1, 19).

 

La espiritualidad comienza cuando cuidamos del otro

Marcelo Barros: “La espiritualidad comienza cuando cuidamos del otro”

La espiritualidad y lo sagrado

En las diferentes tradiciones lo sagrado tiene un papel prominente, que debe contribuir a las luchas diarias por tierra, techo y trabajo

El punto de partida de la espiritualidad cristiana es reconocer el espíritu en el otro, en la otra

Brasil es “una sociedad racista y xenófoba, que no respeta la diversidad, lo que encuentra apoyo en el poder judicial y en los medios de comunicación”

Los pueblos originarios pidieron en el Sínodo “una Iglesia que acompañe, que esté con nosotros en la lucha”

23.08.2020 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

Reflexionar sobre la Espiritualidad y lo Sagrado en la perspectiva del tema de la 6ª Semana Social Brasileña, que a lo largo de tres años (2020-2022), pretende profundizar en el tema “Movimiento por la Vida, por Tierra, Techo y Trabajo“, ha reunido en un encuentro virtual a representantes de varias tradiciones religiosas y espirituales. En representación de las religiones africanas, Iyalorixa Jô Brandão, Coordinadora del Colectivo Dan Eji, compartiendo la reflexión de los pueblos indígenas, Marcivana Sateré Mawé, y junto a ellas, Marcelo Barros, Monje Benedictino.

No podemos olvidar que las Semanas Sociales Brasileñas son instrumentos de reflexión y transformación, presentes en la Iglesia de Brasil desde el comienzo de los años 90. En esta época de pandemia, la Semana Social Brasileña está utilizando diferentes medios para avanzar en la reflexión, que en este encuentro virtual abordó un tema que “forma parte de nuestra vida, de nuestra acción pastoral“, según Carla de Oliveira Guimarães, de las Pastorales Sociales del Regional Sur 4 de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, mediadora del encuentro.

En las diferentes tradiciones lo sagrado tiene un papel prominente, que debe contribuir a las luchas diarias por tierra, techo y trabajo. En el caso de las religiones africanas, según Iyalorixa Jô Brandão, destaca la profunda relación con la naturaleza, que, según ella, “nos mueve a las diferentes vertientes de lucha que abrazamos”. De ahí la importancia de la lucha por el territorio, algo que va más allá de la tierra. En este sentido, las religiones de matriz africana se basan en una visión del mundo que nace de la relación simbiótica con la naturaleza y la igualdad de género. Esto aparece en los orígenes de la propia humanidad, según los relatos de esta tradición religiosa, que sitúa en la arcilla el origen de la humanidad. Esta realidad se traduce en un celo por la naturaleza y la tierra, por el territorio, en una relación espiritual y religiosa con la tierra.

Un elemento importante para hablar de la espiritualidad indígena es que cada pueblo tiene diferentes formas espirituales, según Marcivana Sateré. Ella insiste en que “aunque en Brasil muchas personas piensan que todos los indígenas son iguales, somos culturalmente diferentes“. A pesar de ser diezmados a lo largo de la historia, “la espiritualidad es lo que ha sostenido nuestras vidas hasta hoy“, insiste Marcivana, quien dice que frente a la pandemia del COVID-19, los pueblos indígenas se han defendido con sus elementos de protección. Según la líder indígena, la espiritualidad presente en la tierra, en las aguas, en los bosques, en los animales, ayuda en la resistencia contra la pérdida de los derechos, contra un sistema que se ha colocado en contra de los pueblos indígenas.

Al igual que en las religiones africanas, en las cosmovisiones indígenas también hay una profunda conexión del cuerpo de cada uno con la tierra, según la auditora del Sínodo para la Amazonía, que destaca la importancia de los antepasados. Esta espiritualidad lleva a los indígenas a luchar por la preservación de la Madre Tierra, por la demarcación de los territorios, a luchar por la vida de la gente frente a los madereros, mineros, grandes proyectos. Inclusive estando en la ciudad, en Manaos viven 35 mil indígenas, la presencia de elementos culturales en las asambleas es algo que fortalece la espiritualidad, destacando la presencia de chamanes, parteras y ancianos. Un elemento que no se puede olvidar es la importancia de la lucha colectiva, de la espiritualidad compartida, porque, según Marcivana, la coexistencia colectiva fomenta la lucha.

Desde una perspectiva cristiana, Marcelo Barros afirmó que el punto de partida de la espiritualidad cristiana es reconocer el espíritu en el otro, en la otra. Destacó que según Querida Amazonía, el primer elemento de la espiritualidad en una Iglesia que se está amazonizando es escuchar a las espiritualidades originarias. De ahí la importancia de aprender de la espiritualidad de los pueblos indígenas y de las religiones afro-brasileñas.

De hecho, la espiritualidad es una palabra moderna, según el monje benedictino, “en cierta forma separa, porque da la impresión de que hay algo que no es espiritual”. Afirma que en la Biblia no existe tal palabra, porque todo es espiritual, todo está interconectado, una idea que recoge la Laudato Si’. Hay que distinguir entre espiritualidad y espiritualismo, que es algo que divide, dualista. Según Marcelo Barros, en la espiritualidad todo es sagrado, en la vida todo es divino. Frente a esto, ve una contradicción en el hecho de que “el cristianismo se fundamenta en el principio de la encarnación, pero lo hemos desencarnado, pensamos que encontramos a Dios subiendo al mundo aéreo”. El monje insiste en que “Dios baja a donde están los pobres, los oprimidos“, lo que lleva a vivir en permanente tensión. Mientras tanto, afirma que “la gente busca una espiritualidad alienada”.

Para Marcelo Barros, las comunidades indígenas son un ejemplo de resistencia. Él entiende la espiritualidad como “ser capaz de escuchar, de acoger, de amar lo que es extraño“, rechazando la idea de que es espiritual “una religión vuelta hacia adentro, narcisista, como si a Dios le gustara ser halagado, Dios no necesita nuestra adoración“. Frente a esto, entiende que la espiritualidad cristiana es una fe profética, alguien que habla al otro, el portavoz de lo Divino, del Espíritu. El monje también insistió en que las comunidades indígenas, negras, nos ayudan a descubrir lo espiritual en la creación. En ese sentido, cuestionó sobre lo que queremos, “¿aprender de los pequeños o juntarse a las élites?

Junto con eso, el monje benedictino se preguntó dónde descubrir la mística. En este sentido, utilizó como ejemplo a la hermana Dorothy Stang y al recientemente fallecido Don Pedro Casaldáliga, a quienes consideraba un referente de místicos. En la perspectiva de la 6ª Semana Social Brasileña, Marcelo Barros la ve como algo que puede ayudarnos a reanudar un diálogo amoroso y humilde, de discípulos, con las tradiciones indígenas y afro-brasileñas y descubrir allí lo que el Espíritu de Dios tiene que decirnos.

Una realidad cada vez más presente en la sociedad brasileña es el fundamentalismo religioso. Brasil es “una sociedad racista y xenófoba, que no respeta la diversidad, lo que encuentra apoyo en el poder judicial y en los medios de comunicación”, según Jô Brandão. Esto es algo que “siempre existió, pero hoy encuentra mayor resonancia en los medios de comunicación y en la gestión pública, que utiliza el nombre de Dios, equivocadamente, para fundamentar las expresiones de violencia y difundir los discursos de odio“.

Según la representante de las religiones de matriz africana, “los ataques en los canales de comunicación contra las religiones de matriz africana se han vuelto comunes, alimentando el fundamentalismo y las mentes que no entienden la diversidad religiosa”. Esto se puso de manifiesto en un intento de la justicia brasileña de quitarle a la madre la tutela de una niña que estaba siendo iniciada en la religión de la matriz africana. Jô Brandão llega a afirmar que “una sociedad que no protege a sus hijos, no puede discutir el futuro, ni hablar de Dios“.

El fundamentalismo religioso está motivando los intentos de algunas iglesias pentecostales de entrar en contacto con los indígenas en aislamiento voluntario, según Marcivana Sateré. Ella denuncia que algunas iglesias no respetan la forma de ser de los pueblos indígenas, algo que la Iglesia Católica también ha hecho en el pasado. La auditora sinodal destacó la petición que los pueblos originarios hicieron en el Sínodo de “una Iglesia que acompañe, que esté con nosotros en la lucha“. En este sentido, afirmó que muchas Iglesias entran en las comunidades indígenas, construyen templos, pero no acompañan las luchas por los derechos.

Esto va en contra de la cosmovisión de los pueblos indígenas, que no separan las luchas de la espiritualidad. Marcivana insiste en que Brasil debe respetar la forma de ser de los pueblos indígenas. Informó sobre la experiencia de Manaos, donde se realizan celebraciones conjuntas en las que participan diferentes expresiones religiosas y espirituales. La dirigente indígena recordó que en la celebración final del Sínodo ofreció una calabaza con tierra y semillas llevadas de la Amazonía, que a lo largo de la Asamblea Sinodal habían germinado, expresando así el significado sagrado que la tierra tiene para los pueblos originarios. Pero también, Marcivana insistió en que la espiritualidad parte del diálogo con lo diferente, una actitud que no siempre está presente en la Iglesia Católica, recordando algunas situaciones vividas durante las celebraciones del Sínodo.

Hay fundamentalismo en la Iglesia Católica, en la pastoral social, en cada uno de nosotros, según Marcelo Barros. Él afirma que es necesario profundizar la reflexión entre la fe y la lucha, insistiendo en que Dios es Amor y que la fe del pueblo sólo puede ser solidaridad, que nadie luchará por convencer a nadie, poniendo como ejemplo a Francisco de Asís. El monje benedictino enfatiza que “soy yo quien debe ser bueno, amoroso, viviendo el amor, la solidaridad, la entrega de mí mismo para así cambiar la realidad”.

La superación del fundamentalismo religioso es responsabilidad de todos nosotros, de todas las Iglesias, según Marcelo Barros. Para ello, hay que “tomar conciencia de que la espiritualidad comienza cuando cuidamos del otro“, insistiendo en la necesidad de defender las religiones de matriz africana y las espiritualidades indígenas. Ante el momento actual, “reaccionamos desde la esperanza, que no sólo es pasiva, sino que bíblicamente revela la esperanza en la acción”, afirmó el monje, encerrando su discurso con las palabras de Pedro Casaldáliga, “saber esperar, sabiendo a la vez forzar las horas de esa urgencia que no permite esperar“.

 

Cuidar de la seguridad alimentaria de la gente

Marcelo Barros: “Compartir el pan es símbolo e instrumento de compartir la vida”

Compartir el pan Mino Cerezo

“A los hebreos que no tenían nada que comer en el desierto, Dios les hizo llover el maná. Sin embargo, había dos condiciones: la primera era no acumular. El maná que se guardó para el día siguiente estaba podrido. Tenía que ser el pan de cada día. Y como no se podía acumular, el maná se compartía entre vecinos y parientes”

“Juan bautizó y pidió la conversión, un cambio de vida. Jesús cura a los enfermos y dice a sus discípulos que compartan la comida con los hambrientos”

“Cuidar de la seguridad alimentaria de la gente no es sólo una caridad social. Es la profecía del evangelio. No es algo más allá de la misión”

02.08.2020 Marcelo Barros

En este XVIII domingo ordinario del año (A), el evangelio (Mt 14, 13-21) nos trae uno de los relatos en los que Jesús comparte la comida con la multitud hambrienta del desierto. Este episodio se conoció como “multiplicación de los panes“. Los evangelios no usan esta expresión. El término utilizado es el de compartir el pan. De esta manera, se valora el don divino que siempre debe ser compartido, y por supuesto, al compartirlo, cómo se multiplica.

Para Jesús, el tema del compartir el pan, símbolo e instrumento del compartir la vida, es tan importante que los evangelios nos traen seis versiones diferentes de este mismo evento. Mateo y Marcos cuentan la misma historia dos veces con pocos detalles diferentes. Lucas y Juan lo cuentan cada vez. Todas las narraciones de esta escena están inspiradas en la antigua historia del maná que los hebreos recibieron de Dios durante su viaje por el desierto (Ex 16). A los hebreos que no tenían nada que comer en el desierto, Dios les hizo llover el maná. Sin embargo, había dos condiciones: la primera era no acumular. El maná que se guardó para el día siguiente estaba podrido. Tenía que ser el pan de cada día. Y como no se podía acumular, el maná se compartía entre vecinos y parientes. Sigue leyendo