Santidad política

El actual llamamiento a la santidad política.

El actual llamamiento a la santidad política.

«Incluso hoy, en el proceso de canonización de alguien, la jerarquía vincula la santidad con las virtudes individuales practicadas heroicamente».

«Lo que nos dice el Evangelio de hoy es que Dios da dignidad, fuerza y su bendición a todas las personas que reaccionan ante la barbarie instalada en nuestro país».

«En medio de todos nuestros problemas, debilidades e incluso contradicciones, damos testimonio del Reino divino en el mundo, es decir, de la realización del proyecto de justicia y paz».

Por| Marcelo Barros.

Este domingo, en Brasil, la Iglesia católica celebra la fiesta de todos los santos en la que damos gracias a Dios por pertenecer a la comunidad de los santos y escuchamos una vez más la llamada divina a la santidad que hoy toma una forma diferente a la de otros tiempos.

Si queremos conectar nuestra fe con la vida concreta, no podemos seguir viendo a los santos tal y como los retratan los artistas en las iglesias: personas con los ojos en el cielo y no en la tierra y en todo diferentes a la gente corriente. Incluso hoy, en el proceso de canonización de alguien, la jerarquía vincula la santidad con las virtudes individuales practicadas heroicamente. En esta línea tradicional y puritana, un santo o santa es alguien que controla sus pasiones y sigue fielmente las leyes de Dios y de la Iglesia.

SANTIDAD POLITICA

Si nuestra fe se expresa de forma social y profética, la santidad debe asumir también un rostro político. El Papa Francisco proclamó a Óscar Romero como ejemplo de santidad para toda la Iglesia, no porque fuera un asceta o porque se distinguiera por su devoción personal, sino porque arriesgó su vida para defender la justicia y el derecho de los pobres. Asumió la cruz de Jesús como una forma de entrega social y política.

Este fue el camino de santificación de muchos hermanos y hermanas a los que llamamos «mártires del camino de la liberación» y es cada día el modo en que nuestros compañeros dan testimonio del seguimiento de Jesús y del testimonio del Reino de Dios.

El Papa Francisco ha propuesto el modelo de una Iglesia en salida. En este modo de ser cristiano, la santidad debe ser también «salida», es decir, hacia fuera, hacia el mundo. En este caso, la santidad es la donación de la vida, como hace el padre Julio Lancelotti y el equipo que trabaja con él en la defensa y el acompañamiento de las personas en situación de calle. Las virtudes que practican no son las virtudes interiores ligadas a las devociones, sino las virtudes sociales de la generosidad, del compartir la vida y del cuidado de los demás y de la naturaleza.

Este domingo, el Evangelio leído para las comunidades (Mateo 5, 1-12) muestra exactamente que, para Jesús, la santidad no es algo privado e individual, sino un camino colectivo, social y político. Las bienaventuranzas son el anuncio de cómo se acoge y se vive el reino divino, es decir, el proyecto de Dios para el mundo. Jesús no pronuncia las bienaventuranzas para personas individuales, sino para colectivos: los pobres, los que experimentan aflicciones, los que trabajan por la paz, etc.

Las bienaventuranzas es un término que aparece de vez en cuando en los salmos y en los libros proféticos del primer testamento. Mateo comienza el Sermón de la Montaña poniendo en boca de Jesús ocho bienaventuranzas. Algunas traducciones se limitan a traducir bendito como “feliz” a gente que es pobre de corazón, gente feliz que es humilde, gente feliz que se lamenta, etc. Hay traducciones que prefieren llamar «bienaventurados los pobres, los humildes, etc.»

De hecho, el término de las bienaventuranzas es muy rico. Cualquiera que sea la traducción que contenga un aspecto, no logra expresar toda la riqueza que contiene el término evangélico. A diferencia de bendecido y también feliz, bendecido significaría la persona que recibe de Dios el reconocimiento de su honor y el sentido para su vida. Las comunidades evangélicas todavía vivían en un mundo en el que las desgracias de la vida se atribuían a que Dios se había olvidado de esas personas o incluso, por alguna razón, las había condenado a la pobreza y la infelicidad. El mundo les consideraba desagradables y mal hablados.

Jesús da un vuelco a este pensamiento y lo aclara. Al contrario, son precisamente estas personas las que el Padre considera bienaventuradas: las que hacen de la pobreza su opción de vida, las que son pequeñas, humildes, trabajan por la paz, etc. Este es el criterio de santidad de Jesús: es una santidad social y política y no sólo una forma de virtud interior e íntima. Lo que nos dice el Evangelio de hoy es que Dios da dignidad, fuerza y su bendición a todas las personas que reaccionan ante la barbarie instalada en nuestro país.

En un Brasil así, Dios nos confirma que son benditas las personas que se atreven a asumir la izquierda y se consagran a probar una nueva forma de organizar el mundo y la vida.

La santidad que Dios quiere es diferente de la imagen habitual del santo. Al leer este Evangelio, pienso en todos y cada uno de los que leen estas líneas y se reconocen en el camino hacia un nuevo mundo posible. La palabra de Dios lo confirma: hoy sois los benditos de Dios. En medio de todos nuestros problemas, debilidades e incluso contradicciones, damos testimonio del Reino divino en el mundo, es decir, de la realización del proyecto de justicia y paz.

Debemos abrir los ojos a esta nueva forma de ver la realidad y nuestra vocación. La fiesta de hoy nos confirma a cada uno de nosotros en este camino. Sigamos adelante con la esperanza de que nuestra victoria no provenga de una situación más positiva, sino de la fuerza del amor divino que hay en nosotros para transformar el mundo y también a nosotros mismos. Este es el secreto de nuestra santidad diaria

Semblanza de Pablo Richard

Pablo Richard, médico de la fe y de la amistad 

                                   Foto del II Congreso Continental de Teología, Belo Horizonte, 2015 

[Por: Marcelo Barros] 

Pablo Richard, teólogo y exégeta chileno, uno de los pilares de la Teología de la Liberación en América Latina, ha revivido, es decir, ha partido a otra dimensión de la vida. Los que tuvimos la gracia de conocer de cerca a Pablo Richard y, de alguna manera, convivir con él, sabemos lo doloroso que es ver partir a alguien tan querido y siempre tan presente en nuestras vidas y en el camino de la Iglesia de los pobres. 

 Es cierto que en los últimos años, ya con sus 80 años cumplidos en 2019, su salud era frágil y parecía avisar de que estaba a punto de irse. Pero siempre fue muy vivo y perspicaz, lleno de un humor afectuoso y juguetón.  

Quien lo encuentre tan cálido no imaginará que en su juventud, a fines de los 60 y principios de los 70, había sido uno de los fundadores en Chile del colectivo «Cristianos por el Socialismo» y fue su principal pensador en la tarea de unir la teología y la lectura de la realidad de manera crítica y profética. Con el golpe militar en su país, Pablo se vio obligado a exiliarse en Europa. Allí, además de su doctorado en exégesis bíblica y sociología, la distancia metodológica le ayudó a profundizar en su propio modo de ser profeta como teólogo y a hacer una teología muy insertada en los retos y rostros de la realidad.  

 Las primeras veces que nos vimos, todavía a finales de los años setenta, me hizo ver que ambos habíamos sido influenciados por el pensamiento y las intuiciones del mismo maestro, el padre José Comblin, que había sido su profesor en Chile y mi profesor durante todo mi curso de teología en Recife. Desde entonces, parece que siempre nos sentimos hermanos y compañeros en la búsqueda de cómo fortalecer a los hermanos en el camino en la esperanza del reino divino aquí y ahora.  

 Durante todas estas décadas (desde los años 70 hasta ahora), Pablo nos ha enseñado con su propia manera de unir el camino social, una espiritualidad ecuménica y laica y lo que llamamos «la Iglesia de los pobres» al servicio de la liberación, que como afirmaron los obispos en Medellín: «es la liberación de toda la humanidad y de cada ser humano en todas sus dimensiones» (Med. 5, 15).  

 José Comblin fue el primero en escribir sobre «los padres de la Iglesia en América Latina». Sin duda, entre ellos, desde los primeros años del camino, siempre estuvo Pablo Richard, que ahora está con Comblin en el cielo, así como Oscar Romero, Samuel Ruiz, Sergio Mendes Arceo, Leónidas Proaño, Pedro Casaldáliga y tantos otros pastores y pastoras que supieron revitalizar la misión ministerial como profetas de la Palabra de Dios para el mundo. Para los oprimidos del mundo, Pablo siempre ha sabido ser verdaderamente, como escribió el profeta Juan en el Apocalipsis: «hermano y compañero en las tribulaciones y en el testimonio del reino» (Ap 1,9). 

 Si en una Iglesia jerárquica, para ser pastor y doctor de la fe es normal ser obispo, entonces por su forma de ser y de ejercer su misión de consultor siempre muy presente en la base, Pablo Richard nos reveló una forma de unir estas vocaciones de presbítero o incluso de sacerdote episcopal, vigilante de las comunidades y padre casado con hijos y nietos. Para él, esto nunca fue fácil y requirió una inmensa apertura de corazón y mucha fidelidad en la búsqueda y en el diálogo con su esposa y los suyos. Pero siempre fue así, siempre fiel y un verdadero maestro del cuidado de los demás.   

 Por su forma de entender la fe y el ministerio eclesial, Pablo se convirtió, incluso para los no creyentes, en un testigo autorizado de Jesús, en un distinguido doctor de la fe y de una espiritualidad liberadora. Nunca limitó su misión al ámbito de la Iglesia. Siempre supo ser una presencia fraternal y solidaria con las luchas sociales del pueblo, un aliado incondicional de los campesinos e indios en su legítima y evangélica lucha por la tierra y la vida digna.  

 La tendencia natural es que las personas sean más abiertas y libres cuando son jóvenes. A medida que crecen, se vuelven menos libres y más conservadores. Es cierto que hoy en día, en ciertos ambientes del clero y en algunas congregaciones, encontramos a los jóvenes más conservadores y preocupados por la ley que la generación anterior. Pero esto no es natural. Tiene razones y explicaciones más estratégicas y menos espirituales. No tiene nada que ver con lo que Dios hizo que ocurriera en la vida de profetas como Pablo Richard que, cuanto más maduros en edad, más se abrieron interiormente. Supo renovarse permanentemente en un proceso espiritual y humano muy hermoso. Cuanto más viejo y frágil se volvía, más libre era y así daba testimonio de la libertad del Espíritu. En este camino, ahora, desde el cielo, nos invita a continuar y a profundizar siempre en la mística del Reino de Dios y a vivirla en el compromiso social y político junto a los empobrecidos y a los pequeños de este mundo.  

 En este punto, Pablo ya ha escuchado de Jesús, su maestro, la palabra esperada: «Bien hecho, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor» (Mt 25,21).  

 Pablo Richard, doctor de la fe y profeta de estos tiempos revueltos, ruega por nosotros.  

Biblia en el banquillo de los acusados

 

La Biblia

[Por: Marcelo Barros] 

El último domingo de septiembre, las comunidades católicas celebran el Día de la Biblia. Es importante que eso sea celebrado de forma que ayude las personas a encontrar alguna respuesta a conflictos que los cristianos enfrentan en la realidad social y política de su país.   

 Desde los inicios del cristianismo, las comunidades eclesiales siempre han tenido en su seno a personas y grupos con diferentes posiciones sociales y políticas. Y las Iglesias cristianas ven la catolicidad como su vocación, porque deben ser capaces de vivir con la diversidad.   

 En los años 50 del siglo I, en la región que hoy comprende Turquía, Pablo fundó algunas comunidades cristianas. En ellos había creyentes de diferentes culturas. Ante el conflicto entre grupos, Pablo se posicionó a favor de una Iglesia abierta y en salida, como propone el Papa Francisco. En primer lugar, su carta insiste en que «judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres, todos los bautizados en Cristo son iguales y deben estar unidos en Cristo» (Gal 3,27- 28). Sobre la base de la igualdad, Pablo defiende la libertad. La fe en Cristo es una fuerza liberadora: «Para que seamos libres nos liberó Cristo» (Gálatas 5). 

 Nadie tiene derecho a utilizar la Biblia y la fe en Jesús como pretexto para perseguir y atacar a comunidades de cultos afrodescendientes o de otras religiones. La Biblia no justifica posturas moralistas y discriminatorias contra igualdad de género y diversidad sexual. No es honesto leer literalmente un texto escrito hace más de dos mil años y en otro contexto cultural y geográfico para justificar posiciones antropocéntricas que ven al ser humano como superior a la naturaleza.   

 Lamentablemente, parte de la jerarquía católica, así como pastores evangélicos y grupos de diversas iglesias, siguen predicando el Evangelio de forma dogmática y arrogante. Al hacerlo, siguen el camino de los colonizadores que utilizaron la Biblia para justificar la violencia de la conquista. Dan la razón a quienes utilizan la Biblia como arma que legitima opresión y dolor a la humanidad y al planeta. Es necesario purificar la lectura de la Biblia y la forma en que se habla de Dios. Es necesario revelarlo como Amor y Compasión y no como un déspota que impone su voluntad y castiga sin piedad a quienes no le obedecen. En la lectura comunitaria y orante de la Biblia, discernimos la revelación de un proyecto divino de justicia, amor y vida para la humanidad y el universo entero. Como nos recordaba el Papa Pablo VI: «para encontrar a Dios, es imprescindible encontrar al ser humano» 

La tierra: hogar de todos los seres vivos

[Por: Marcelo Barros]


Cada año, del 1º de septiembre al 4 de octubre, Iglesias y organizaciones ecuménicas de todo el mundo se unen para celebrar el «tiempo de la creación«. Desde 2015, en ese periodo, las personas que viven alguna búsqueda espiritual son invitadas a unirse en el cuidado de la Tierra y de la naturaleza que nos rodea. Esa iniciativa ecuménica cuenta con el apoyo de diversas organizaciones cristianas, como el Consejo Mundial de Iglesias, Christian Aid, Federación Luterana Mundial, Red Medioambiental de la Comunión Anglicana, Movimiento Católico Mundial por el Clima y el Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. Esos organismos forman parte del comité del Tiempo de la Creación. San 

Para 2021, la comisión que coordina esta iniciativa propone como tema: “Una casa para todos y todas. Renovando el oikos de Dios”. 

De hecho, los poderosos del mundo organizan la sociedad de tal forma que cada vez más la tierra parece ser el hogar de una pequeña élite que disfruta de todos los bienes de la tierra, à costa de la marginación y sufrimiento de miles de millones de personas. Este sistema económico destruye la tierra y provoca desastres climáticos que los científicos esperaban para la próxima década y ya están presentes, ahora, en todo el mundo. 

Mirar a la Tierra como el hogar de todos los seres vivos es aún más oportuno este año, cuando la ONU celebrará en octubre otra cumbre internacional sobre la Diversidad (COP 15) y en noviembre sobre el clima (COP 26). Cada vez más la sociedad civil internacional y movimientos sociales toman conciencia que los cambiamientos estructurales necesarios no podrán venir de gobiernos que sirven de intendentes y administradores del mundo a servicio de las corporaciones económicas multinacionales. El asunto dice respecto à la vida de toda la humanidad y no puede ser dejada en las manos de diplomáticos y científicos. Todos/as tenemos responsabilidad y deber ético de proteger la continuidad de la vida en el planeta Tierra. 

El papa y los líderes de Iglesias proponen como primera tarea la oración por la madre Tierra. Sin embargo, parece que jugamos con Dios si le pedimos que proteja la naturaleza y seguimos conniventes con el modelo económico que provoca destrucción y incluso nos beneficiamos del modelo de sociedad que teóricamente criticamos. Podemos orar, pero, para que nuestra oración sea sincera,  es hora de actuar.

Hoy, nuestro Emaús es el mundo


«La propia realidad de la vida desmantela los sueños y las esperanzas. Parece que todos caminamos hacia nuestro Emaús».
«Su regreso es lo contrario de la llegada. Vuelven al grupo para retomar su misión y su testimonio de la resurrección».
«Hoy, en América Latina, las comunidades cristianas populares intentan devolver a nuestra Eucaristía este carácter de comida fraterna y de signo de que queremos vivir una economía del compartir y del amor».
Por Marcelo Barros.
En este domingo de Resurrección, que da inicio a los 50 días de la fiesta de la Pascua, en las celebraciones de la mañana se lee como evangelio Juan 20, 1-9. Sin embargo, el Directorio de la CNBB prescribe que en las celebraciones de la tarde se tome como evangelio Lucas 24, 13-35. Como ya he propuesto la meditación del evangelio de la Vigilia Pascual (Marcos 16, 1-8), propongo ahora la lectura del texto de Emaús. Este pasaje del Evangelio nos ha acompañado en muchos momentos importantes del camino de las Iglesias en América Latina.
La historia de los dos discípulos que, el domingo de la misma resurrección, viajan de Jerusalén a la aldea de Emaús resume las diferentes etapas del camino de la fe:
1° – Emprender un viaje.
2º – Caminar juntos.
3º – Calentar el corazón en la escucha de la palabra de Dios.
4º – Insertarse con los pobres, compañeros de camino y desde ahí reconocer a Jesús Resucitado, presente en el compañero y en el compartir. Seguir leyendo

Sumergirse en las aguas de la vida de la gente

Por Marcelo Barros
Esta iluminación es el despertar al amor solidario o, como dice el budismo, a la compasión.
Sumergirse en las aguas de la vida de la gente
“Muchos recuerdan con gratitud y nostalgia las intuiciones proféticas y el innovador método de alfabetización y concienciación social de los adultos, llevado a cabo por el gran Paulo Freire, cuyo centenario de nacimiento en 2020 acabamos de celebrar”.
“En el campo de la política, en los últimos años, además de las diversas formas de desestabilización de los gobiernos no alineados con su política neoliberal, el imperio Americano ha mejorado las nuevas tácticas de guerra mediática”.
“Un elemento desafiante, pero aún esencial, es que el trabajo de base requiere de inserción. No se puede hacer sólo a través de un consejo ocasional, como si fuera “desde fuera”.
Actualmente, en Brasil, en los ambientes y círculos de personas más conscientes y críticas, en cualquier conversación y reflexión sobre lo que estamos viviendo, la propuesta que siempre vuelve con urgencia es la necesidad de reanudar el trabajo de base. Muchos recuerdan con gratitud y nostalgia las intuiciones proféticas y el innovador método de alfabetización y concienciación social de los adultos, llevado a cabo por el gran Paulo Freire, cuyo centenario de nacimiento en 2020 acabamos de celebrar.
Incluso los que nacieron más tarde hablan con nostalgia de las experiencias de la educación popular en el Brasil en los decenios de 1960 y 1970. En la sociedad civil, las organizaciones vecinales se multiplicaban. En los movimientos sindicales y partidistas, algunos grupos profundizaron el diálogo con las bases. En los ambientes cristianos, surgieron comunidades eclesiales de base y círculos bíblicos. Se inició la pastoral social y la inserción de religiosos y laicos en los movimientos sociales.
Si miramos la realidad actual, el mundo ha cambiado mucho en las últimas décadas. La población se ha vuelto más urbana. Las actuales condiciones de vida en las periferias hacen la vida más difícil. La lucha por la supervivencia es más exigente y absorbe a la gente. Hay hermosas experiencias de inserción, pero parecen más raras que en otros tiempos y tienen que tomar otras formas. Además, en los últimos decenios, las iglesias y las sociedades han experimentado un proceso de “cierre hacia adentro” que dificulta la educación de base.
En el campo de la política, en los últimos años, además de las diversas formas de desestabilización de los gobiernos no alineados con su política neoliberal, el imperio Americano ha mejorado las nuevas tácticas de guerra mediática. Se coopta a los gobernantes utilizando el poder judicial, el parlamento y los medios de comunicación para sus intereses. En Brasil, ha logrado inocular en la sociedad una regresión social y política que, hace unos años, nadie hubiera imaginado posible. Por eso es cada vez más urgente reanudar el proceso de educación popular y el proceso de organización de la base, así como profundizar la unión de las fuerzas progresistas en torno a un proyecto común.
Debemos tener claro que, aunque el espíritu y el propósito de esta construcción son los mismos que en otros tiempos, los instrumentos y las formas que estas obras necesitan tomar hoy en día han cambiado sustancialmente.
El principio fundamental de toda obra básica es la convicción de que “el pueblo es y debe ser el sujeto y protagonista de su propia historia”. Cuando comenzó el proceso de los foros sociales, se acostumbró a proponer: “pensar globalmente, actuar localmente”. Con el tiempo, se hizo cada vez más claro que no podemos separar las dos dimensiones. Con las comunicaciones de hoy en día, una dimensión interfiere profundamente con la otra. La intensificación de la minería en el Amazonas depende de la bolsa de valores de Beijing y cada lucha local tiene que tener en cuenta el proceso internacional.
https://www.religiondigital.org/marcelo_barros/Sumergirse-aguas-vida-gente_7_2304139574.html?utm_
Un elemento desafiante, pero aún esencial, es que el trabajo de base requiere de inserción. No se puede hacer sólo a través de un consejo ocasional, como si fuera “desde fuera”. La inserción debe ser organizada, planificada y sistematizada. Su objetivo es conocer la realidad desde dentro y con la comunidad organizando los pasos del viaje, haciendo de los retos del día los contenidos de la educación y planificando juntos las acciones a realizar.
Varias tradiciones espirituales proponen la iluminación interior como un camino de intimidad con la Divinidad. Esta iluminación es el despertar al amor solidario o, como dice el budismo, a la compasión. Por lo tanto, la educación siempre debe partir de la realidad personal, unir a la persona con la comunidad y también ocuparse de la mejora de la conciencia ciudadana. En general, como el camino se hace caminando, es la experiencia misma de la acción la que ayuda a la persona y al grupo a descubrirse a sí mismos y a ampliar su percepción. A este segundo momento de reflexión le sigue el tercer momento de la acción que sigue. Este proceso: acción, reflexión, acción se mejora al descubrir un horizonte político, pedagógico, organizativo que sería la concreción de lo que dice el Foro Social Mundial: “Es necesario un mundo nuevo. Juntos podemos hacerlo posible

El camino resistente de los pueblos indígenas

[Por: Marcelo Barros]

En estos días, celebramos más una sesión del Foro Social Mundial. Aún siendo virtual, movilizó más de seis mil personas en todo el mundo. Durante una semana, videoconferencias y diálogos importantes indicaron caminos hacía un nuevo mundo posible. Uno de los más importantes polos de este Foro fue el encuentro de Pueblos originarios y sus aliados.

La América Latina tiene hoy una populación indígena minoritaria. En todo continente, los indios no llegan a 30 millones de personas. Eso significa menos que 8 % de la populación general que es de 480 millones. En el Caribe, los restantes de los pueblos originarios destruidos por la violencia de la colonización son un número insignificante. Sin embargo, eses sobrevivientes tienen importancia histórica y cultural para nuestros pueblos. Muchos de nosotros tienen, en su sangre, el DNA de ancestrales indígenas, manifestado en nuestras fisionomías y culturas. Las culturas indígenas han sabido resistir a todas las persecuciones. En el mundo actual, perdido en sus caminos, ellas si revelan fuente de sabiduría para toda la humanidad.

En la primera década de este siglo, algunos países de América Latina, como Venezuela, Bolivia y Ecuador, han asumido el carácter de países multiétnicos. Ese proceso significó más grande cuidado con la Madre Tierra y el intento de más profunda igualdad de derecho para todos los ciudadanos, en particular, los pueblos indígenas. Eses tienen sido históricamente excluidos y discriminados. Nuevas Constituciones ciudadanas rescatan derechos indígenas y revaloran la diversidad de nuestros pueblos. Conlleva garantizar el igual disfrute de los derechos humanos de las personas y, al mismo tiempo, el derecho a ser colectivos diferentes.

Según la UNICEF, en el continente, actualmente viven 522 pueblos indígenas. En algunos países como Brasil, aún hay diversos grupos aislados que viven en la selva y huyen del contacto con los invasores de sus territorios. De hecho, en la historia, el encuentro de los indios con la “civilización dominante” jamás fue favorable para los pueblos ancestrales. Actualmente, en todos los países y mismo en el plan internacional, los pueblos indígenas están articulados y la ONU reconoce su representación.

La espiritualidad ecuménica, fundamentada en diversas corrientes religiosas, nos enseña a leer la historia desde su reverso. Eso significa mirar los hechos desde los pequeños y más oprimidos. La salvación de todos viene a través de ese cuidado con los más frágiles, los pueblos indígenas.

Así como los pueblos indígenas han resistido durante más de 500 años, países como Cuba y Venezuela se destacan por su heroica resistencia. El obispo brasileño Pedro Casaldáliga traducía la palabra del evangelio de Juan para la América Latina diciendo: “La Palabra de Dios se hizo indio y armó su tienda en medio de

Encuentro(s) para el Bien Vivir

Por Marcelo Barros
«Este mes de enero, este es el grito que está en el aire; un grito que viene del Amazonas»
«En Jeremías 16, 16, Dios amenaza a los ricos de Judá con atraparlos con anzuelos y en Amós esta amenaza es aún más clara»
«En estos días en los que el mundo entero piensa en el Amazonas y en sus gentes necesitadas de respiro»
24.01.2021 | Marcelo Barros teólogo
Este mes de enero, este es el grito que está en el aire; un grito que viene del Amazonas. Revela el descuido del gobierno brasileño con la salud del pueblo y la falta de preparación de la sociedad capitalista para enfrentar una pandemia mortal y peligrosa en la solidaridad. A veces, en el plano social y político, también nos sentimos necesitados de oxígeno para respirar esperanza y recuperar fuerzas para luchar por una sociedad más democrática y justa. Muchas personas sufren y lloran ante lo que ocurre, pero no son capaces de profundizar en las causas de esta tragedia social. No ven que es urgente vacunarnos contra el Covid, pero también contra el racismo estructural de la sociedad y avanzar hacia formas de organización social y política más acordes con la Ecología Integral y la vocación espiritual de la humanidad.
En esta realidad, es bueno que este tercer domingo común del año traiga a las iglesias el Evangelio de Marcos 1, 14-20 para su lectura. La primera buena noticia de este evangelio es que Jesús ocupa el lugar del profeta Juan el Bautista: “Después del arresto de Juan, Jesús fue a Galilea a proclamar la buena noticia de Dios”. La buena noticia es esta: arrestan al profeta, pero no pueden acabar con la profecía. Juan fue arrestado. Jesús ocupa su lugar. Sólo que de una manera nueva y original.
Marcos lo traduce bien: es el evangelio (la buena noticia) de Dios. Es lo más completo y amplio posible. Es macroecuménico, como lo definió el profeta Pedro Casaldáliga en 1992. Significa que va más allá de la Iglesia, va más allá del cristianismo y va más allá de las religiones. Jesús anuncia a Dios como una buena noticia para el mundo. Acoger a Dios y relacionarse con él significa abrirse a la alegría, a la convivencia amorosa y a la educación en el amor. Y esta es la base del viaje de liberación y de una nueva vida para todos. Esto es lo que Jesús llamó el Reino de Dios. Nunca dijo qué es exactamente. Nunca quiso definirlo. Pero nos anunció que venía y nos dijo cómo acogerlo y vivirlo.
Hay cosas en la vida que provocan tal giro en la vida que cuando ocurren, de hecho, nos cambian por dentro. La buena noticia que trae Jesús es así o es una señal de que aún no ha sucedido. Es como el agua que penetra en la tierra, pero aún no ha llegado a lo más profundo de nuestro ser. Sólo ha llegado a la superficie. En griego, el nous es lo más profundo de la mente. Es la raíz de nuestros pensamientos, de nuestras decisiones internas y de nuestra forma de ser y de nuestro estilo de vida. Jesús propone la meta-noia.Metanoia significa cambiar la mente y la vida desde la raíz. No se trata sólo de actuar de forma diferente. Es ser una persona nueva. Eso no es ni espontáneo, ni es suficiente para hablar o incluso querer hacer. Es un proceso. Sólo puedes hacerlo si aceptas tener un método para ello. Para ello, un instrumento fundamental ha sido el diálogo espiritual, en el que la persona toma como método la revisión de vida, la capacidad de autocrítica y se toma en serio la crítica fraterna. Como testimonio de esto, Jesús comienza a organizar un pequeño grupo de compañeros de los cuales los primeros fueron Simón y Andrés, Santiago y Juan.
Hoy no asociamos la misión con este lenguaje de «pescadores de hombres». Sería una mala misión porque cuando se pesca, se sacan los peces de las aguas y se los mata. En los antiguos profetas, esta expresión significaba en realidad la lucha contra los opresores. Si lees Job 41, 1- 7, verás que Dios le pregunta a Job si será capaz de pescar al Leviatán, el monstruo del mar, que todos temían. En Jeremías 16, 16, Dios amenaza a los ricos de Judá con atraparlos con anzuelos y en Amós esta amenaza es aún más clara:
«Escuchen esta palabra, vacas de Basán, que viven en las colinas de Samaria y oprimen a los pobres. Vosotros que aplastáis a los necesitados y decís a vuestros amos: Venid aquí y dejadnos beber. El Señor Dios jura por su santidad que pronto vendrán días en los que os cogerá con anzuelos y pescará con anzuelos a vuestros hijos» (Amós 4, 1-2).
¿Conoces a alguien a quien, hoy, quieras gritar esta profecía? Antes de eso, explícame por qué nuestras iglesias han transformado esta imagen de «pesca de hombres» en ministerio vocacional para llevar a la gente a los seminarios o escuelas de pastores en las iglesias evangélicas. Que yo sepa, el pueblo de Bolivia que está cumpliendo la misión de pueblo pescador a la que se refería Jesús, fue el pueblo que logró atrapar a los golpistas y el pueblo de Venezuela que desmoralizó al bandido que se autoproclamó presidente, tal como ahora lo está haciendo el pueblo de Estados Unidos con Trump. No me pregunten cuál ha sido la posición de la mayoría de los obispos y pastores católicos y evangélicos de estos países.
El evangelio de hoy cuenta cómo Jesús llamó a los primeros discípulos. Ellos y ellas serán discípulos del reino de Dios en el mundo y no organizadores de iglesias, y mucho menos administradores de estructuras eclesiásticas. En estos días en los que el mundo entero piensa en el Amazonas y en sus gentes necesitadas de respiro. En estos días en los que el mundo entero piensa en el Amazonas y en sus gentes necesitadas de respiro.

Esta semana, organizaciones y movimientos sociales se reúnen en una nueva sesión del Foro Social Mundial, esta vez a través de redes virtuales. Siempre me impresiona el hecho de que la mayoría de los religiosos y religiosas siguen estando muy ausentes de estos espacios de redemocratización social. Todavía no han descubierto que el tema del Foro «Un mundo nuevo es posible» puede verse como la traducción real y exacta de la primera palabra de Jesús en el evangelio de hoy.

El Adviento de una nueva economía

El adviento de una nueva economía
Por: Marcelo Barros]
Con este domingo, las Iglesias antiguas inician un nuevo ciclo litúrgico. La tradición cristiana llama este tiempo de Adviento y comprende las cuatro semanas que nos preparan para la fiesta de la Navidad. El objetivo presente en las Iglesias antiguas que han creado esta celebración fue fortalecer la esperanza y animar las personas de que está más cercana la realización del proyecto divino en el mundo. Cada año, los cristianos celebran la fiesta de Navidad, no solo como recordación del nacimiento de Jesús y si como signo de renovación para nuestras vidas y para la organización del mundo.

Hace una semana en Asís, Italia, el Papa Francisco se reunió con más de 2.000 jóvenes economistas de todo el mundo. El objetivo de esto encuentro era pensar juntos en un nuevo modelo económico que aportara sostenibilidad ecoplanetaria, justicia social y viabilidad para las ciencias y las nuevas técnicas que se abren al futuro. El Papa afirma que cada día se hace más urgente la formulación de una economía que partiera de la realidad de los empobrecidos del mundo y garantizara a todos y todas, necesidades básicas como tierra, trabajo y techo.

En ese encuentro, quedó claro que una economía más humana y a servicio de todos supone un más grande esfuerzo común de educación comunitaria y un proceso de diálogo social amplio y inclusivo. Allí se han valorado proyectos de economía solidaria, se ha propuesto la institucionalización de una renta básica universal como derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas de cada país. Quedó claro que una economía fundamentada en el cuidado de todos con todos supone una cultura del respecto à sacralidad de la vida humana y de todos los seres. La experiencia de las comunidades indígenas y de los pueblos tradicionales puede ayudar toda la humanidad a reencontrar este camino de sabiduría espiritual. Solo en este diálogo, podremos concebir una economía que ayude las personas y comunidades a ser solidarias y a construir un mundo fundamentado en el cuidado recíproco y en la comunión con la madre Tierra y la naturaleza.

En Brasil se ha llamado esta nueva propuesta de “economía de Francisco y Clara”, como referencia al modelo franciscano originario. En estos tiempos de pandemia y de agravamiento de las injusticias sociales, esta iniciativa de diálogo y formulación de alternativas al actual modelo económico dominante puede ayudar la sociedad internacional a posibilitar una fiesta de Navidad no solamente cristiana o en referencia a Jesús Cristo y si el nacimiento de una humanidad renovada.

Día de la Biblia

 Marcelo Barros: Los libros sagrados que Dios nos revela; puño o luz

Biblia

En la Iglesia Católica, septiembre es el mes de la Biblia. Leída de forma no fundamentalista, puede ayudarnos a entender lo que Dios nos dice a través de los acontecimientos de cada día

La mejor manera de valorar la Biblia hoy en día sería liberarla de un uso instrumental e inhumano que algunos grupos hacen

Según nuestra fe, Dios se revela a la humanidad a través de dos libros: el primero es el libro de la vida. La propia Tierra y la naturaleza. Pero para descifrar este mensaje, necesitamos el segundo libro sagrado que Dios ha revelado: la Biblia

21.09.2020 Marcelo Barros

En la Iglesia Católica, septiembre es el mes de la Biblia. En este mes, el último domingo, es decir, se celebra como «el día de la Biblia». Las iglesias evangélicas celebran el día de la Biblia en un domingo de diciembre. En cualquier caso, parece que la mejor manera de valorar la Biblia hoy en día sería liberarla de un uso instrumental e inhumano que algunos grupos hacen.

De hecho, desde la antigüedad, la religión, cualquiera que sea, ha sido utilizada por los poderosos para legitimar su poder. Esto también ha ocurrido en el uso de la Biblia. A menudo, la Biblia ha sido usada incluso para matar. En la historia, la Iglesia ha usado textos bíblicos para condenar a los herejes al fuego. En nombre de la Biblia, el propio Jesús fue condenado a muerte, acusado de blasfemar el templo y de pretender ser un hijo de Dios.

En nombre de Jesús y la Biblia, los imperios que se llamaban a sí mismos cristianos conquistaron y colonizaron nuestro continente. Hasta casi nuestros días, las misiones cristianas han atacado y demonizado las culturas indígenas y han traído enfermedad y muerte a las comunidades originales. En estos días, casi a diario, en nombre de Jesús y motivados por la Biblia, los grupos pentecostales atacan y destruyen los templos afrobrasileños. En el Congreso Nacional, hay un banco que se dice de la Biblia para legitimar los bancos del buey y la bala. Muchos de los congresistas están orgullosos de pertenecer a los tres, como si fueran uno solo.
Hay quienes culpan a la Biblia por el hecho de que, en las elecciones de 2018, la mayoría de los que se llaman cristianos votaron por el candidato del odio y la violencia, mientras que la mayoría de los que se llaman ateos votaron por la democracia.

El apóstol Pablo escribió: «La carta mata. El Espíritu es el que hace que la vida se realice» (2 Cor 3:6). Los grupos e iglesias fundamentalistas no podían borrar o desechar esta palabra. La propia Biblia deja claro que no quiere ser leída al pie de la letra. En los evangelios, en cada momento, Jesús dice: «En la Biblia se lee así, pero yo tengo otra interpretación para ello» (Mt 5, 21 ss.). Si somos discípulos de Jesús, debemos desarrollar en la lectura de la Biblia la misma libertad espiritual que Jesús vivió y nos propuso.

Según nuestra fe, Dios se revela a la humanidad a través de dos libros: el primero es el libro de la vida. La propia Tierra y la naturaleza son palabras que nos comunican permanentemente el amor divino. Las comunidades católicas dicen en cada celebración de la cena de Jesús: «El cielo y la tierra están llenos de tu presencia. Y este Dios que nos manifiesta su amor en la creación, nos da su Palabra a través de los acontecimientos de la vida. Pero para descifrar este mensaje, necesitamos el segundo libro sagrado que Dios ha revelado: la Biblia para los judíos y los cristianos y otras revelaciones para otros grupos espirituales y religiones.

En el entendimiento judío-cristiano, la Biblia no es directamente la Palabra de Dios. Es la escritura de la Palabra de Dios. En uno de sus primeros escritos, Carlos Mesters lo comparó con una partitura musical. Para los que tocan un instrumento o cantan, la partitura es muy útil. Sin embargo, la misma partitura hace posible que la canción escrita allí sea interpretada por alguien como arrepentimiento y por otro como protesta. La misma canción de amor puede tener una versión más dolorosa, o una interpretación más alegre. En el Nuevo Testamento, las primeras generaciones de cristianos leen la Biblia de diferentes maneras, que no se oponen sino que se complementan.

Este mes de la Biblia puede ser un momento oportuno para ayudarnos a descubrir una palabra de Dios en los textos antiguos para discernir lo que el Espíritu de Dios está diciendo a las Iglesias y al mundo de hoy. La Biblia, leída de forma no fundamentalista, puede ayudarnos a entender lo que Dios nos dice a través de los acontecimientos de cada día.

Hay quienes piensan que la Biblia es una luz que lo ilumina todo. Sin embargo, esta no es la experiencia de los primeros cristianos. En la segunda carta atribuida a Pedro, el autor describe los textos bíblicos, no como un faro o una luz, sino como una pequeña lámpara «a la que conviene prestar atención». Brilla (la palabra de la Escritura) en lugar oscuro hasta que el día ilumine el lucero de la mañana, el sol, brilla en vuestros corazones» (2 Pe 1, 19).