Santa María, Madre de Dios

Pagola: «Acercarnos a María es colocarnos en el mejor punto para descubrir el misterio de Cristo y acogerlo»

Año Nuevo, La Madre de Dios
Año Nuevo, La Madre de Dios

«En estos tiempos de cansancio y pesimismo increyente, María, con su obediencia radical a Dios y su esperanza confiada, puede conducirnos hacia una vida cristiana más honda y más fiel a Dios»

«No se trata de acudir a María para escuchar «mensajes apocalípticos» que amenazan con castigos terribles a un mundo hundido en la impiedad y la increencia, mientras ella ofrece su protección maternal a quienes hagan penitencia o recen determinadas oraciones»

Por José Antonio Pagola

Después de un cierto eclipse de la devoción mariana, provocado en parte por abusos y desviaciones notables, los cristianos vuelven a interesarse por María para descubrir su verdadero lugar dentro de la experiencia cristiana.

No se trata de acudir a María para escuchar «mensajes apocalípticos» que amenazan con castigos terribles a un mundo hundido en la impiedad y la increencia, mientras ella ofrece su protección maternal a quienes hagan penitencia o recen determinadas oraciones.

No se trata tampoco de fomentar una piedad que alimente secretamente una relación infantil de dependencia y fusión con una madre idealizada. Hace ya tiempo que la psicología nos puso en guardia frente a los riesgos de una devoción que exalta falsamente a María como «Virgen y Madre», favoreciendo, en el fondo, un desprecio hacia la «mujer real» como eterna tentadora del varón.

El primer criterio para comprobar la «verdad cristiana» de toda devoción a María es ver si repliega al creyente sobre sí mismo o si lo abre al proyecto de Dios; si lo hace retroceder hacia una relación infantil con una «madre imaginaria» o si lo impulsa a vivir su fe de forma adulta y responsable en seguimiento fiel a Jesucristo.

María madre de Dios

Los mejores esfuerzos de la mariología actual tratan de conducir a los cristianos a una visión de María como Madre de Jesucristo, primera discípula de su Hijo y modelo de vida auténticamente cristiana.

Más en concreto, María es hoy para nosotros modelo de acogida fiel de Dios desde una postura de fe obediente; ejemplo de actitud servicial a su Hijo y de preocupación solidaria por todos los que sufren; mujer comprometida por el «reino de Dios» predicado e impulsado por su Hijo.

En estos tiempos de cansancio y pesimismo increyente, María, con su obediencia radical a Dios y su esperanza confiada, puede conducirnos hacia una vida cristiana más honda y más fiel a Dios.

La devoción a María no es, pues, un elemento secundario para alimentar la religión de gentes «sencillas», inclinadas a prácticas y ritos casi «folclóricos». Acercarnos a María es, más bien, colocarnos en el mejor punto para descubrir el misterio de Cristo y acogerlo. El evangelista Mateo nos recuerda a María como la madre del «Emmanuel», es decir, la mujer que nos puede acercar a Jesús, «el Dios con nosotros».

Tarjeta de Navidad del Niño Jesús 

Por LEONARDO BOFF

Queridos  hermanitos y hermanitas:

Si al mirar el pesebre veis en él al Niño Jesús y os llenáis de fe en que Dios se hizo niño, un niño como cualquiera de nosotros, y que Él es el Dios que está siempre con nosotros, especialmente con los niños que tienen hambre y están en medio de guerras,

Si conseguís ver en los otros niños y niñas la presencia secreta del Niño Jesús, de modo especial en los que andan por las calles, sucios y pidiendo comida,

Si podéis hacer que renazca el niño escondido en vuestros padres, en las personas adultas y en todos los invitados para que en ellas surja el amor, la ternura, el cariño, el cuidado y la amistad con todo el mundo, de modo particular en ese tiempo en el cual ha reinado el odio, mentiras, calumnias y hubo hasta muertes por tener opiniones diferentes,

Si al mirar el pesebre descubrís a Jesús pobremente vestido, casi desnudo, como miles de niños en estos tiempos sombríos de pandemia, y os acordáis de tantos niños igualmente pobres y mal vestidos y sufrís desde el fondo del corazón por esta situación inhumana; si ahora  deseáis compartir un poco de lo que tenéis y cuando seáis mayores cambiar este estado de cosas,

Y si llenos de fe os dais cuenta  de que ese niño que lloriquea y busca el pecho de su madre  María, es el Divino que no vino a juzgarnos sino a jugar y alegrarse con vosotros,

Si al ver en el pesebre el buey y la mula, las ovejas, las cabritas, los perros, los camellos y el elefante pensáis que todo el universo está también iluminado por el Niño Jesús y que todos, estrellas, piedras, árboles, animales y humanos somos hermanos y hermanas y formamos la gran Casa de Dios,

Si miráis hacia lo alto y veis el cielo adornado de estrellas,  grandes y pequeñas, y recordáis que hay siempre una estrella semejante a la de Belén sobre vosotros que os acompaña, os ilumina y os muestra los mejores caminos, 

Entonces sabed que yo estoy llegando de nuevo y renovando la Navidad. Estaré siempre cerca de vosotros, caminando a  vuestro lado, llorando y jugando con vosotros hasta aquel día, que solo el Padre sabe, en que llegaremos todos, humanidad y universo, a la Casa del Padre y Madre de bondad para ser juntos eternamente felices. Entonces  será una fiesta como la de Navidad, sin fin, por toda la eternidad.

La Inmaculada, mujer mujer

Una reserva natural protegida

Por Alejandro Fernández Barrajón

La Inmaculada Concepción es el título por el cual reconocemos que la Virgen María, por Gracia especial de Dios, fue exenta del pecado original. A veces confundimos esta cualidad de María con su virginidad, pero son dos realidades distintas en María.

 Hablar de María, como mujer inmaculada, es acercarnos a su transparencia y a su limpieza interior. Dios sabía muy bien cómo sería aquella mujer, cómo iba a ser, cómo se podría contar con ella. Y por eso la preserva de todo mal para que su hijo nazca en una morada llena de gracia. No es sólo un privilegio; es también un reconocimiento previo por parte de Dios a la que sería la opción libre y meditada de María: ser una mujer de Dios. Una vez más Dios se anticipa  a nuestros cálculos.

  Las autoridades reservan muchas veces un espacio de tierra, como reserva natural protegida, para mantenerlo libre de la especulación y de la contaminación humana. Así tenemos parques naturales y zonas vírgenes que podemos disfrutar. María ha sido una mujer que se ha reservado por entero. Ella es un espacio natural y protegido para Dios. Esa tierra virgen, interior, de María es su limpieza inmaculada. Por eso la llamamos Inmaculada y la Iglesia así lo ha proclamado solemnemente.

 El dogma de la Inmaculada no está expresamente recogido en la Sagrada Escritura.

Ha sido una conquista lenta y larga del pueblo de Dios. Podíamos decir que María ha llegado a ser declarada como Inmaculada por aclamación popular.

En el año 431 en el concilio de Éfeso ya se produce la primera manifestación con antorchas en favor de la Madre de Dios.

Los primeros padres no lo tienen claro; algunos afirman que sólo Jesús estaba libre de pecado; otros ya van señalando la inmaculada concepción de María.

La primera referencia a la Inmaculada aparece en el siglo V con San Sabas.

En el siglo VII: San Ildefonso de Toledo declara fiesta en España el día 18 de diciembre.

A partir del siglo X se dedican a la Virgen, bajo la advocación de la Antigua, iglesias, capillas y oratorios. San Bernardo y Santo Tomás se muestran contrarios.

Dominicos y mercedarios se enfrentan en la universidad de Salamanca. Aquellos en contra de la condición inmaculada de María; los mercedarios a favor; no en vano la Orden de la Merced lleva el nombre de María desde su fundación en el siglo XIII y es la primera Orden religiosa en la Iglesia con el nombre oficial de la Virgen María. “Nada haya en tu corazón, en tu mente y en tus labios que no profese un tierno amor a la virgen María”, recogen las constituciones mercedarias desde hace muchos siglos.

El franciscano Duns Scotto llega a decir: Dios pudo hacerlo, lo quiso, por tanto lo hizo.

Carlos III la declara patrona de España y de todas sus posesiones y, definitivamente, Pío IX definió solemnemente el dogma de la Inmaculada el día 8 de diciembre de 1854 en la bula Ineffabilis Deus.

«Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.»

Lo verdaderamente importante ahora es cómo nos situamos, nosotros, los creyentes del siglo XXI, ante esta realidad inmaculada de María.

¿Cómo ha de ser nuestra devoción mariana para que sea cada día más auténtica?

Más importante que sus privilegios (que no se niegan) son sus virtudes, sus propias decisiones y elecciones desde la escucha de la Palabra.

Creyente: “Dichosa tú que has creído porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”

 Escucha y medita la Palabra. “María guardaba todo esto y lo meditaba en su interior”

 Discípula fiel de su Hijo. “De pie, junto a la cruz, estaba María, su madre·”

 Presente en la primera comunidad cristiana. “Los apóstoles permanecían en oración con María la Madre de Jesús”

Podemos decir que con María, Dios culmina la obra que ha empezado en nosotros.

Juan Pablo II, en la “Redentoris Mater” nos hace un nuevo retrato de María

-Fuente: El Evangelio.

-Destaca sus actitudes por encima de sus privilegios.

-La centralidad de su figura se apoya en Cristo y en el Espíritu Santo.

-Destaca su pertenencia a la Iglesia. Es figura e imagen de la Iglesia. Como ella nos regala al Salvador, la Iglesia hoy debe ser también mediación de Cristo para el mundo y no siempre lo es.

-Su condición humana y su cercanía al hombre de hoy.

Si tuviéramos que hacer un retrato de María, no podían faltar los siguientes colores:

-Abierta a Dios. Creyente, orante y oferente.

-Abierta a los demás: Isabel, Caná, Comunidad, Magníficat.

-Mujer fuerte y fiel: sencilla y probada. Peregrina de la fe. Su sí a Dios.

 La Sagrada Escritura nos hace un hermoso paralelismo para hablar de las dos mujeres a través de las cuales nos vienen el pecado y la gracia. Eva representa la libertad humana que no sabe escoger bien y opta por el mal. Es la lejanía de Dios, la apuesta por lo caduco, la vergüenza interior que nos sitúa ante Dios llenos de culpabilidad.

María es la nueva Eva, a través de la cual nos viene la gracia y la salvación en su Hijo Jesucristo. María ha sido también una mujer libre, pero lo ha sido para escoger el bien, para ser virgen prudente y fiel, para abandonarse plenamente en los brazos de Dios.

 Y ahí está nuestra libertad queriendo también escoger la mejor parte y dejarse llevar por caminos de transparencia y de luz como María. Pero no acabamos de levantar el vuelo enredados en mil pequeñeces, en torpes racanerías y en una actitud tantas veces interesada y egoísta.

Que esta fiesta pueda ser una oportunidad para cuestionarnos y acercarnos a Ella, para imitarla y amarla un poco más y, sobre todo, para vivir como ella en la fe más auténtica y gratuita.

AVE MARIA (Victor Manuel Arbeloa)

Dios te salve María,

Por la luz de la luz transfigurada.

Dios te llena y te guía Y el fruto

de tu vientre en tu mirada.

Dios te salvó, María.

Te llenó de su fuerza complaciente,

como el fuego del sol llena la aurora,

como el agua  la fuente.

Maduró con su luz y su ternura

El fruto de tu amor y de tu vientre.

Santa María, hija del pueblo,

madre paciente,

fiel, generosa, pobre y rebelde…

Míranos peregrinos, vacilantes,

cultivando este viejo paraíso,

caminando hacia tu cielo lentamente.

No queremos cansarnos de este mundo,

ni buscamos un refugio celeste.

Pero tú no te canses de mostrarnos

la meta, los caminos, ahora y siempre.

La Inmaculada, una buena patrona

Mirando a María tenemos una buena orientación para vivir evangélicamente. Ella es el modelo y ejemplar más acabado de la fe y el amor cristianos.

La Inmaculada es la patrona de España y de numerosos pueblos y países, sobre todo latinoamericanos; es patrona de algunas instituciones y colectivos, por ejemplo, de los farmacéuticos.

La palabra patrón tiene distintos significados: patrón o patrona es el amo, la dueña, el propietario, el que manda, el que tiene criados o trabajadores. O sea, el que está por encima. Cuando se está por encima se corre el peligro de abusar o maltratar a los inferiores. En este sentido, el patrón tiene poco de evangélico: en el mundo las cosas funcionan así, dice Jesús, pero entre vosotros nada de eso; el que quiera ser el primero entre vosotros, que se haga el último de todos y el servidor de todos.

Patrón tiene otros sentidos más positivos: patrón puede ser el protector, el defensor. Por eso, los pueblos o las congregaciones religiosas suelen buscarse buenos defensores, buenos intercesores. La Virgen María es la mejor intercesora. Ella, por su santidad de vida, está cerca de Dios. Y está muy cerca de nosotros. Por eso, en la Salve, la aclamamos “abogada nuestra”, la mejor abogada, la que intercede ahora en el cielo ante su Hijo, como lo hizo durante su vida mortal: “no tienen vino”. Hoy seguimos necesitando el vino de la alegría, porque la vida no es fácil y en demasiadas ocasiones nos abruma. Los que vivimos en este valle de lágrimas (como decimos en la Salve), aclamamos a María (en las letanías a ella dedicadas) como “causa de nuestra alegría”. Ella nos consuela en nuestras penas, nos sostiene cuando estamos decaídos.

Finalmente, patrón es el modelo del que se sirve un artesano para sacar otra cosa igual. Aplicado a María: ella es el mejor patrón, o la mejor patrona de vida cristiana; mirándola a ella tenemos una buena orientación para vivir evangélicamente. El Vaticano II dice que María es el modelo y el ejemplar más acabado de la fe y del amor cristianos. María es el mejor modelo de fe que encontramos en el Nuevo Testamento. Las primeras palabras que los evangelistas ponen en su boca son la constante de toda su vida: “hágase en mí según tu Palabra”, o sea, que se cumpla en mi vida la voluntad de Dios. Son palabras parecidas a otras que Jesús dice refiriéndose directa o indirectamente a María: mi madre y mis hermanos son los que cumplen la voluntad de Dios. Estas palabras sobre el cumplimiento de la voluntad de Dios se aplican en primer lugar a ella, modelo de creyente, virgen fiel, ideal de santidad.

Y María es modelo de amor: después de haber acogido la Palabra que el ángel en la anunciación le dice de parte de Dios, en vez de complacerse en sí misma, se dirige a un pueblo de Judá, donde estaba su parienta Isabel, y allí canta que Dios hace maravillas con los que se ocupan y preocupan de los pobres y de los humildes. Unas maravillas muy distintas de las que el mundo proclama. El mundo busca poder; María proclama que Dios derriba a los poderosos. El mundo busca grandeza; María proclama que Dios enaltece a los humildes. El mundo busca riqueza. María proclama que hay que llenar de bienes a los hambrientos. El mundo favorece la guerra; María proclama la misericordia y el perdón de Dios.

La novedad de María de Nazaret

María gestó en su seno a Jesús. ¿La mujer no puede «gestar» en la Iglesia?

Anunciación de Cerezo

«La mujer, que ni tan siquiera podía tocar la Biblia, acogerá dentro de sí la Palabra hecho niño, hecho carne»

«María abandona lo viejo, ‘lo cierto’, lo seguro, la tradición de los padres para abrirse a lo nuevo, a lo desconocido, al misterio. María abandona la ortodoxia, para poder ser plenamente libre y acoger la ‘herética’ propuesta de Gabriel»

«¿Esta carencia de clero se arregla trayendo curas de otras latitudes y todos de la misma ideología? El problema no es de curas, sino más profundo»

«Necesitamos ministerios eclesiales libres de clericalismo. La Iglesia nació sin clero»

Por Tomás Muro Ugalde

María acoge y nos ofrece la buena-noticia de Dios: Jesús.

 María recibe la visita del ángel Gabriel.

Ángel -del griego- significa: anuncio / noticia. Así la palabra eu – angel-ion quiere decir: buena (eu) noticia (angel-ion)

Gabriel significa: “la fuerza / fortaleza de Dios”.

La potencia, la fuerza de Dios visita a María y le anuncia que va a ser madre.

María acoge el anuncio de Dios: Hágase en mí.

    Pero esta aceptación no fue sencilla para María, porque la mujer no podía tomar ninguna decisión sin haberla consultado con su marido y haber obtenido su aprobación. María no informa a José, no pide ninguna autorización a su marido.

Sin embargo María acepta lo que Dios le dice: Hágase en mí, según tu Palabra, (Lc 1,38)

    La Virgen acoge la Palabra y llega así a comunicar vida a la humanidad. Será la madre del hijo de Dios.

    La mujer, que en el mundo judío del AT no podía acercarse al santuario, “contendrá” en su seno y en su vida a la Palabra de Dios, a Jesús.

La mujer, que ni tan siquiera podía tocar la Biblia, acogerá dentro de sí la Palabra hecho niño, hecho carne.

    La mujer, que no podía dirigirse al sacerdote y mucho menos tocarlo, será la madre del “Santo de los santos”.

    Según la vieja ley del AT, María no podía ser madre de Jesús, pero la Virgen responde a la llamada de la vida que se abre y que, para nacer, exige que no se quede en las cosas pasadas:

Ahora dice el Señor a su pueblo:

“Ya no recuerdes el ayer,

no pienses más en cosas del pasado.

Yo voy a hacer algo nuevo,

y verás que ahora mismo va a aparecer.

Voy a abrir un camino en el desierto

y ríos en la tierra estéril.

(Is 43,18-19).

    María abandona lo viejo, “lo cierto”, lo seguro, la tradición de los padres para abrirse a lo nuevo, a lo desconocido, al misterio. María abandona la ortodoxia, para poder ser plenamente libre y acoger la “herética” propuesta de Gabriel.

    Por eso la religión oficial del AT considera a María  como hereje.

Día del Seminario.

    Algún día será posible el ministerio eclesial sin clericalismo e incluyendo a la mujer.

    En las diócesis vascas celebramos hoy el día del seminario.

De todos es sabida la escasez de clero y de seminaristas en la Iglesia en general y en nuestra diócesis en particular.

Una “empresa” que se queda sin “mandos intermedios”, se lo piensa. Pero da la impresión de que en la Iglesia se piensa poco y en esta cuestión de los ministerios (servicios) se recuerda menos.

 ¿Qué nos dice la caja negra del hundimiento?

A lo mejor es que no hay seminaristas porque no hay cristianos.

Si no hay cristianos haríamos bien en preguntarnos por qué. ¿Qué ha pasado en nuestro pueblo en los últimos 150 años, y qué ha pasado también en Occidente y en la Iglesia?

 No se quiere volver la mirada a la historia y recorrer los caminos bíblicos, históricos, teológico-pastorales para abrir la reflexión hacia una diversidad de ministerios.

    Este momento –etapa- de sinodalidad en la que nos encontramos, ¿querrá –y podrá- repensar y recomponer esta cuestión?

¿Esta carencia de clero se arregla trayendo curas de otras latitudes y todos de la misma ideología? El problema no es de curas, sino más profundo, es una cuestión de fe y de abandono del Nuevo Testamento y del Concilio Vaticano II.

Primero habrá que pensar, y después potenciar otras formas y modelos de ministerios en la Iglesia.

  Hace unos días el papa Francisco decía a la Comisión teológica Internacional que seguir la tradición no es “enrocarse” en unos moldes del pasado, sino –como María- abrir nuevos cauces al cristianismo, a la Palabra.

Necesitamos ministerios eclesiales libres de clericalismo. La Iglesia nació sin clero.

Son posibles otros ministerios creados desde otros criterios, quizás carismáticos, presbíteros (“ancianos”) casados o no, mujeres diaconisas, etc.

    Si María acogió y gestó en su seno a Jesús, ¿cómo y por qué no la mujer no puede ser “gestora” (de gestar) en la Iglesia?

María, modelo para los jóvenes en movimiento

Francisco: “María es modelo de los jóvenes en movimiento, no de los atrapados en las redes”

Selfie del Papa con un grupo de jóvenes

El Papa afirma en su mensaje para la XXXVII Jornada Mundial de la Juventud 2022 y 2023 que estos “solo serán la esperanza de una nueva unidad para la humanidad fragmentada si escuchan a sus mayores”

“La Madre del Señor es modelo de los jóvenes en movimiento, no inmóviles frente al espejo contemplando su propia imagen o ‘atrapados’ en las redes. Ella estaba totalmente orientada hacia el exterior. Es la mujer pascual, en permanente estado de éxodo, de salida de sí misma hacia el gran Otro que es Dios y hacia los demás, los hermanos y las hermanas”, según ha señalado el papa Francisco en su mensaje para la XXXVII Jornada Mundial de la Juventud 2022 y 2023.


María se levantó y partió sin demora’ (Lc 1,39) es el título de este texto, el tercero del camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa, con los que el Pontífice ha querido acompañar el caminar de los jóvenes hasta la multitudinaria cita en Portugal en agosto de 2023. En 2020, el tema fue ‘¡Joven, a ti te digo, levántate!’ (Lc 7,14), y el año pasado, ‘¡Levántate! Te hago testigo de las cosas que has visto’ (cf. Hch 26,16).

“El verbo común a los tres temas es levantarse, una expresión que –es bueno recordar– adquiere también el significado de ‘resurgir’, ‘despertar a la vida’”, expone Jorge Mario Bergoglio, que recuerda que este año se celebrará la JMJ en las Iglesias locales el 20 de noviembre.

Pero para levantarse y caminar, el Papa solo encuentra una vía, hacerlo junto a los mayores. “Los jóvenes son siempre la esperanza de una nueva unidad para la humanidad fragmentada y dividida. Pero solo si tienen memoria, solo si escuchan los dramas y los sueños de sus mayores”, ha señalado. Por eso, “es necesaria una alianza entre los jóvenes y los ancianos, para no olvidar las lecciones de la historia, para superar las polarizaciones y los extremismos de este tiempo”, ha añadido.

María, al encuentro de Isabel

En el amplio mensaje, Francisco invita a los jóvenes a meditar juntos la escena bíblica en la que, después de la anunciación, la joven Virgen María se levanta y sale al encuentro de su prima Isabel.

A partir de la reflexión sobre la prisa que caracteriza a María, Bergoglio anima a los jóvenes a preguntarse qué actitudes y motivaciones experimentan ante los retos de la vida cotidiana. Les invita a hacer un discernimiento entre una “buena prisa” que “siempre nos empuja hacia arriba y hacia los demás” y una que no es buena, pues “nos lleva a vivir superficialmente, a tomar todo a la ligera, sin compromiso ni atención, sin participar realmente en las cosas que hacemos”.

El mensaje es también una invitación a todos los jóvenes a participar en la JMJ de Lisboa –1 al 6 de agosto de 2023–, pues será un momento para redescubrir juntos “la alegría del abrazo fraternal entre los pueblos y entre las generaciones, el abrazo de la reconciliación y la paz, ¡el abrazo de una nueva fraternidad misionera!”.

Los nuncios en el Vaticano

Parolin a los nuncios: «Si queremos ser cristianos debemos ser marianos»

Vísperas. Capilla Sixtina
Vísperas. Capilla Sixtina

La tarde de este 8 de septiembre, en el marco extraordinario de la Capilla Sixtina, se celebraron las Vísperas con los Representantes Pontificios que se encuentran estos días en el Vaticano para participar en su encuentro trienal

En su homilía, el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, subrayó el vínculo especial entre la Virgen María y los nuncios, que no se representan a sí mismos, sino a la Iglesia y al Pontífice

Recordando todas las situaciones de conflicto, dificultad y persecución que sabemos que hay en la actualidad, concluyó el cardenal, repetimos a María: «danos días de paz»

Por Adriana Masotti

(Vatican News).- La Virgen María, cuya Natividad se celebra hoy, es el corazón de las Vísperas de la noche de este jueves, 8 de septiembre. En primera fila, a un lado, los cardenales con el birrete rojo, detrás y a un lado la extensión de gorros morados de los obispos que representan al Papa en las distintas partes del mundo, y con ellos los jefes de Dicasterios de la Curia Romana, los superiores de la Secretaría de Estado y los Observadores permanentes sin estatus episcopal.

No se puede amar lo suficiente a María

Presidiendo las Vísperas, con las que concluyó la segunda jornada del encuentro en el Vaticano de los Representantes Pontificios, el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolinal inicio de su homilía, se congratuló de que en el centro de la oración de esta noche estuviera «la Madre de Cristo según la carne y nuestra Madre espiritualmente». «No debemos tener miedo -continuó- de alimentar una tierna devoción filial hacia ella, de María nunca se puede decir lo suficiente, nunca se puede amar lo suficiente«. El Purpurado citó una frase del cardenal Ratzinger que recuerda cuando de joven tenía reservas sobre algunas fórmulas antiguas relativas a María, «me parecían exageradas, ahora comprendo que son verdades que son más válidas hoy que nunca».

Un vínculo especial entre el nuncio y la Virgen

Si queremos ser cristianos debemos ser marianos, dice el cardenal Parolin, debemos reconocer la relación que une a María con Jesús. «María es todo relativo a Jesús. Si la devoción a María alejara a uno de Jesús, habría que rechazarla, dice, pero es lo contrario. Es necesario amar a Dios. San Luis de Montfort, tan querido por Juan Pablo II, estaba convencido de ello. Esta unidad de María con Jesús cobra especial relieve hoy, señala el cardenal, porque la celebración de hoy es en honor a la Natividad de María, pero su verdadero significado es la Encarnación del Verbo. Para esto, de hecho, nació María. Y «esta característica de la fiesta de hoy es especialmente importante para nosotros», subrayó el Secretario de Estado, «porque también nosotros, en nuestra misión, somos todos relativos a otro».

Confiemos a María nuestra oración por la paz

En 2019 el Papa Francisco había dicho, recuerda Parolinque el nuncio no se representa a sí mismo, sino a la Iglesia y en particular al Sucesor de Pedro en una zona determinada. «Asemejándonos a María, estamos llamados a amarla e imitarla y a imitar sus virtudes», ella que es «modelo en la fe y en la caridad». Nos enseña a ser fuertes y misericordiosos.

A continuación, el cardenal Parolin invitó a todos los presentes a confiar a la intercesión de María la oración por la paz «en este mundo tan agitado, danos días de paz». Y también en esta preocupación por el mundo entero, el cardenal Parolin ve un vínculo especial entre los Representantes Pontificios y María porque, dice, el nuncio tiene en el corazón el bien de todo un pueblo. Recordando todas las situaciones de conflicto, dificultad y persecución que sabemos que hay en la actualidad, concluye el cardenal, repetimos a María: «danos días de paz».

Asunción: apuntando a la meta

Recordar la meta ayuda a soportar las dificultades que encontramos en el camino. La vida, a veces, es dura. No sólo en el mundo, también en la Iglesia coexisten el trigo y la cizaña.

La Asunción de la Virgen María apunta al destino al que todos aspiramos. Lo que todos buscamos es vida y vida en plenitud. A esa meta ha llegado ya María. Recordar la meta ayuda a soportar las dificultades que encontramos en el camino. La vida, a veces, es dura. No sólo en el mundo, también en la Iglesia coexisten el trigo y la cizaña. Lo justo y lo injusto no puede ser eliminado de la vida histórica de la Iglesia. Ante la injusticia, a veces, nos encolerizamos; otras veces la soportamos con resignación. Pero siempre duele porque hiere. Una forma de mitigar el dolor es precisamente pensar en la meta                                      Hace unas semanas tuvimos ocasión de comprobar como un gran deportista (Rafael Nadal) tuvo que aceptar sufrir para conseguir la victoria en el importante torneo de Roland Garros. Es posible que san Pablo aludiera al esfuerzo y sacrificio que debían hacer los atletas para competir en Olimpia cuando escribe: “los atletas se privan de todo; y esto ¡por una corona corruptible!”. Y añade enseguida, comparando al cristiano con un atleta: “nosotros, en cambio, por una incorruptible” (1 Cor 9,25). ¿Cómo es posible sobrellevar las dificultades, los sin sabores que, a veces, nos asaltan, incluso injustamente como antes he dicho? Como si fuéramos atletas. O sea, pensando en la corona, en la meta, en el destino. Pensar en la alegría que nos espera al llegar al destino, ayuda a la mente a dejar de dar vueltas a lo que nos entristece.                                                                                                      María es una buena referencia de nuestro destino. Al definir el dogma de la Asunción, Pío XII, utilizando una antropología común, definió que la Madre de Dios, “terminado el curso de su vida terrenal, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celeste”. La vida terrenal termina con la muerte. Pero para el cristiano la muerte no es una barrera, sino una puerta, un puente a la gloria celeste, a la salvación. Y en ella entramos con toda nuestra realidad, con todas nuestras dimensiones, en cuerpo y alma. Porque si nos faltase algo, la salvación no sería completa. La salvación, la gloria celeste (para emplear la terminología de Pío XII) tiene que ser un proyecto de felicidad estable, completa, permanente, en el que todas las dimensiones de la persona queden saciadas.                                                                                 A esa felicidad estable y completa apunta el dogma de la Asunción. Mientras tanto, mientras estamos en camino, conviviendo con lo injusto, pensar en la meta pueda ser un buen lenitivo para las penas de la vida, y un estímulo para centrarnos en lo importante y no dejarnos desanimar por lo pasajero.  

La Asunción de María

«María creyó en el Señor, lo acogió, le fue fiel y le sirvió con alegría»

La Asunción de María

«María nos enseña que nosotros también seremos felices si, pese a nuestras incoherencias, creemos en Jesús desde el fondo de nuestro corazón. Conocer a Jesús es lo mejor que nos puede pasar en la vida»

«El Magnificat es el canto que reza la Iglesia cada día en la liturgia de las vísperas. Es una oración de gran realismo. En ella se reconoce que en el mundo hay situaciones injustas, con opresores y oprimidos. Sin embargo, la Virgen no pierde la esperanza y sigue confiando en Dios»

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Este lunes, solemnidad de la Asunción de María, la Iglesia celebra que la Virgen, después de haber seguido a Cristo con fidelidad durante toda su vida, entró en la casa del Padre. Esta festividad nos recuerda que también nosotros, algún día, viviremos en plena comunión con Dios eternamente. Y es que, como dice el papa Francisco, en el umbral del cielo hay una madre que nos espera (cf. Angelus, 15 de agosto de 2019).

El evangelista Lucas nos dice que María, después de haber creído en la promesa del Señor de que iba a dar a luz a Jesús, atravesó las montañas de Judea para ayudar a su prima Isabel, la cual también estaba embarazada. Cuando Dios se presenta en nuestra vida y dejamos que entre en nuestro interior, nuestra vida cambia por completo. El amor de Dios hace que, como María, superemos montañas de dificultades y nos pongamos al servicio de los demás.

Cuando Isabel ve que María entra en su casa, se pregunta quién es ella para recibir a la madre del Señor (cf. Lc 1,43). Isabel se siente pequeña ante Dios. Su actitud nos enseña a acoger a Dios con humildad y confianza, a poner en sus manos todos nuestros problemas. Nos lo dice bellamente la Sagrada Escritura: «Descarga tu preocupación en el Señor y él te sostendrá» (Sal 54,23).

En toda la escena María e Isabel están llenas de alegría. Mientras hablan, el niño que Isabel lleva en sus entrañas salta de alegría en su interior. Al final de la conversación, Isabel le dice a María: Feliz tú que has creído (cf. Lc 1,45). María nos enseña que nosotros también seremos felices si, pese a nuestras incoherencias, creemos en Jesús desde el fondo de nuestro corazón. Conocer a Jesús es lo mejor que nos puede pasar en la vida.

Después de esta escena, el evangelista Lucas nos muestra a María elevando a Dios una oración de gran belleza. Es el Magnificat. El Magnificat es el canto que reza la Iglesia cada día en la liturgia de las vísperas. Es una oración de gran realismo. En ella se reconoce que en el mundo hay situaciones injustas, con opresores y oprimidos. Sin embargo, la Virgen no pierde la esperanza y sigue confiando en Dios. En esta oración, María aparece como una verdadera madre, que camina y lucha con nosotros. Como dice el papa Francisco, María es un signo de esperanza para los pueblos que sufren injusticias (cf. Evangelii gaudium 286).

Queridos hermanos y hermanas, María creyó en el Señor, lo acogió, le fue fiel y le sirvió con alegría. Que ella nos enseñe a acoger con delicadeza al Señor que se acerca a nosotros de múltiples maneras en nuestro día a día y, de manera particular, en todos los crucificados de nuestro mundo. Sepamos, como ella, decirle «sí» a Dios con fe y esperanza.

† Cardenal Juan José Omella Omella

Webinar sobre María de Nazaret

Webinar de ‘Tras las huellas de Sophía’ sobre María de Nazaret, un encuentro enriquecedor

Webinar María de Nazaret, revista Reseña Bíblica
Webinar María de Nazaret, revista Reseña Bíblica

El día miércoles 18 de mayo, integrantes del equipo de redacción de la revista Reseña bíblica y los autores del número dedicado a María De Nazaret, fueron invitados a ser parte de un webinar organizado por la plataforma online ‘Tras las huellas de Sophia’

El encuentro online se realizó con éxito, más de 150 personas se conectaron desde diversos puntos de España y latinoamérica

Con la participación, entre otros, de Mercedes Navarro, Xavier Pikaza y Carmen Yebra, desembocó en una invitación a examinar aquellos aspectos de la madre de Jesús que a lo largo de la historia han ido quedando invisibilizados

Esperamos que la enriquecedora experiencia propiciad por la plataforma ‘Tras las huellas de Sophia’ sea el inicio de una larga historia de enriquecimiento y diálogo con los autores presentes en Reseña Bíblica

(Editorial Verbo Divino).- El día miércoles 18 de mayo algunas integrantes del equipo de redacción de la revista Reseña bíblica publicada por Verbo Divino, junto con los autores del número dedicado a María De Nazaret, fueron invitados a ser parte de un webinar organizado por la plataforma online “Tras las huellas de Sophia”.

Latinoamérica, como también España, son espacios donde la figura de María es fundamental en la piedad popular y en la vivencia de la fe. La invitación, por tanto, surge de la lectura de los artículos del dossier publicado en el número 112 de la revista, donde se aprecia una mirada y aproximación a María sugerente y dialogante con la cultura y la experiencia religiosa actual.

El encuentro online se realizó con éxito, más de 150 personas se conectaron desde diversos puntos, como, por ejemplo, Rumania, México, Paraguay, Colombia, España, Argentina, Brasil, entre otros. Una vez presentados los objetivos y los panelistas, Nuria Calduch, coordinadora de los artículos, inició su presentación acerca del personaje de María en los evangelios, constatando que no es posible reconstruir su historia, sus sentimientos, su carácter, pero sí rescatar algunas ideas sobre el mensaje mariano que traslucen.

Mercedes Navarro abordó el tema de los dogmas desde una perspectiva crítica, abriendo nuevos horizontes interpretativos. Su invitación fue a quitar de la formulación dogmática aquellos rastros que ensombrecen la sexualidad y corporalidad de María como mujer y madre, los aspectos más importantes desde donde las mujeres pueden vincularse y reconocerse en ella.

Xavier Pikaza expuso una breve síntesis de las diferentes expresiones de devoción popular mariana. Vinculando los datos bíblicos, dogmáticos y aquellos que retoma el Corán sobre María, con la sugerente propuesta de que la teología entre en La figura de la madre para generar una refundación desde los principios del NT, a fin de recuperar el aspecto liberador de la Madre con el niño.

Por último, Carmen Yebra presentó el tema de la iconografía mariana. Su invitación fue a valorar las formas tradicionales de como se ha representado María, entendiendo su contexto y actualizándolas para hoy. Por ejemplo, invita a recuperar a María lectora, en meditación, a fin de modelar a las comunidades creyentes el acercamiento a la lectura de las Escrituras. El uso del arte afirma la autora, es una manera de enriquecer con el patrimonio cultural de la Iglesia, los modelos de mujer y de creyente.

El encuentro online se realizó con éxito, más de 150 personas se conectaron desde diversos puntos. Es una invitación a examinar aquellos aspectos de la madre de Jesús que a lo largo de la historia han ido quedando invisibilizados.

Esperamos que la enriquecedora experiencia propiciad por la plataforma “Tras las huellas de Sophia” sea el inicio de una larga historia de enriquecimiento y diálogo con los autores presentes en Reseña Bíblica.