Comunicado del Frente Polisario

Comunicado urgente del Frente Polisario tras la confirmación del idilio Mohamed VI y Pedro Sánchez

SÁHARA OCCIDENTAL. El Frente Polisario intensificará la guerra y cuestiona a la MINURSO

COMUNICADO

A raíz de las palabras del rey de Marruecos Mohamed Vi, el Frente Polisario reitera que el territorio del Sáhara Occidental sigue siendo uno de los 17 Territorios No Autónomos pendientes de descolonización y, por consiguiente, España sigue siendo la potencia administradora de la última colonia de África, según una nota de la Delegación saharaui en España.

Asimismo, el Frente Polisario recuerda que la Resolución 34/37 de la Asamblea General de la ONU, de 21 de noviembre de 1979, califica de ocupación la presencia de Marruecos en el Sahara Occidental.

«España debe asumir la claridad y contundencia del derecho internacional respecto a la cuestión del Sáhara Occidental pero lamentablemente, ha optado por ignorar y desacatar lo establecido por el derecho internacional y la legalidad internacional», reza la breve nota de la delegación saharaui en España. Y agrega: «ningún país del mundo puede modificar la naturaleza jurídica del Sáhara Occidental mientras no se pronuncie el pueblo saharaui mediante un referéndum de autodeterminación tal y como estipulan y reclaman las resoluciones de las Naciones Unidas.

La delegación del Frente Polisario subraya que cualquier «posicionamiento contrario al derecho internacional, lejos de agilizar la resolución de la cuestión del Sáhara Occidental, lo complica aun mas y aleja cualquier posibilidad de paz y estabilidad en una región de vital importancia para Europa y España»

Comunicado de la RASD

Comunicado de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) sobre el gobierno español

Comunicado de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) sobre el gobierno español

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) emite un comunicado advirtiendo de las nefastas consecuencias del giro de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental anunciado por Marruecos, señalando que la decisión del gobierno español solo revierte en el empeoramiento de la frágil situación en el Norte de África, y particularmente, en el Sáhara Occidental tras cuatro décadas de impune ocupación marroquí.

COMUNICADO ÍNTEGRO:

Después de que el ocupante marroquí publicara una carta en nombre del presidente del Gobierno español en la que apoyaba la ocupación ilegal de nuestro país, España accedió simultáneamente a un túnel oscuro marcado por un feroz enfrentamiento con la opinión nacional española y con la comunidad internacional, que no reconoce a Marruecos ninguna soberanía sobre el Sáhara Occidental.

El dilema del presidente del Gobierno español le empujó a buscar explicaciones fabricadas y argumentos débiles, que fueron rechazados por unanimidad por el Congreso, produciendo un gran escándalo ante la opinión pública, profundamente decepcionada y humillada a raíz de la genuflexión del estado y su sumisión al sucio chantaje marroquí.

Esta situación impuso a algunos miembros del Gobierno español a comparecer para argumentar y presentar las justificaciones fabricadas y las falacias de lo que hizo su presidente del Gobierno, que atentaba contra los intereses del país y lo sumía en una crisis diplomática, la más grave en décadas, y admitida por los diplomáticos españoles más ilustres.

La ministra de Defensa española, que intentó rescatar a su presidente, dijo en unas declaraciones a uno de los canales españoles que la decisión de Sánchez fue una decisión personal y subrayó que era «lo mejor para el interés de España y de todos los países vecinos y de la región mediterránea.”

La ministra Robles es muy consciente, al ocupar la cartera de Defensa, de que la política de complicidad con la expansión, la agresión, la anexión de territorios por la fuerza y ​​el desacato a las fronteras internacionales reconocidas, es una opción con peligrosas consecuencias en todos los aspectos políticos, económicos y de seguridad, además de constituir una flagrante violación de la legitimidad internacional.

La continuación por parte del Estado español de la política encaminada a eludir sus obligaciones como Potencia Administradora ha fracasado y conducirá inevitablemente a un continuo deterioro de la situación general a nivel de las relaciones bilaterales entre los países y pueblos a ambos lados del Mediterráneo, así como en materia de estabilidad y seguridad en toda la región.

La mejor política para preservar los intereses de España y de todos los países de la región es la que se basa en el respeto a las resoluciones de la legitimidad internacional que reconocen el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia, la soberanía sobre la tierra de sus ancestros, el reconocimiento de las fronteras internacionales y la no adquisición de territorios por la fuerza.

El Sahara Occidental

La decisión del Gobierno sobre el Sahara es contraria al derecho internacional

Sahara

De un día para otro y sin previo aviso. El Gobierno español ha cambiado su posición sobre el Sahara al aceptar que Marruecos considere su excolonia como una autonomía. Tal decisión rompe con la legalidad internacional y elude las responsabilidades que España tiene como potencia administradora garante del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Condenamos tal postura y llamamos al Gobierno de Pedro Sánchez a rectificar. España tiene una responsabilidad que no puede eludir. El proceso para garantizar el derecho de autodeterminación se ha dilatado desde los acuerdos de Madrid (1975). La dejación que todos los gobiernos españoles han demostrado sobre esta situación debe finalizar. El portavoz de la ONU Stéphane Dujarric, ha recordado que el conflicto debe resolverse con un «compromiso pleno (de las partes) con el proceso político facilitado por la ONU». Nuestra acción exterior no puede ser cómplice de la violación de derechos humanos.

Como ya denunciamos entonces, el pasado mes de noviembre, el conflicto bélico se reactivó porque Marruecos violó el alto el fuego entre las partes, vigente desde 1991. Las consecuencias sobre la población están siendo muy preocupantes. La situación de escalada de violencia y conflicto en la zona exige garantizar el cuidado de las personas más vulnerables. La medida que acaba de tomar el Gobierno, sin contar con la población saharaui, es irresponsable y no ayuda a mitigar la vulneración de derechos ni el aumento de la crispación en la zona.

Corredores humanitarios y garantía de derechos humanos

Alertamos del peligro que la decisión del Gobierno puede suponer sobre la vida de personas que llevan décadas sufriendo la violación de sus derechos más esenciales. Nuestro trabajo a lo largo de décadas en la zona nos demuestra que los riesgos son enormes; las organizaciones con las que trabajamos allá dan la voz de alerta.

En este contexto, es crucial que se retome el diálogo y se rectifique esta decisión. Naciones Unidas, asociaciones de la abogacía y ONG lo han dejado claro: los compromisos internacionales asumidos en este sentido deben ser cumplidos. Reclamamos, además, que se garantice el establecimiento de corredores humanitarios para atender a los campos de refugiados y refugiadas saharauis, así como a la población civil directamente afectada.

La ciudadanía española ya ha dado un paso al frente por la defensa de los derechos del pueblo saharaui. Algo que viene demostrando durante décadas. Se están organizando múltiples movilizaciones en diferentes localidades del Estado español. Animamos a participar en ellas, defender la legalidad internacional y los derechos de la población saharaui. La decisión del Gobierno español debe rectificarse; el regreso al proceso de diálogo y camino hacia el referéndum de autodeterminación también.

Comunicado del Gobierno Saharaui

Comunicado del Goierno Saharauí ante el apoyo del Gobierno Español al plan de autonomia marroquí para el Sáhara  

Con mucho asombro, el gobierno de la República Saharaui y el Frente Popular para la Liberación de Saguia El-Hamra y Rio de Oro (Frente POLISARIO)  se informaron esta tarde del contenido de las dos declaraciones emitidas por el ocupante marroquí y el Gobierno de la potencia  administradora española, y en consecuencia quieren expresar lo siguiente:

1.La posición expresada por el gobierno español está absolutamente en contradicción con la legitimidad internacional. Las Naciones Unidas, la Unión Africana, la Unión Europea, la Corte Internacional de Justicia, la Corte Europea de Justicia y todas las organizaciones regionales y continentales no reconocen, todas ellas, ninguna soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

Es España además, junto con Francia, el país que trazó las fronteras entre el Sáhara Occidental y sus tres vecinos, Marruecos, Argelia y Mauritania, tiene más responsabilidades jurídicas y políticas que otros en la defensa de  las fronteras internacionales reconocidas y repeler la expansión marroquí además de sus responsabilidades. hacia el pueblo saharaui y las Naciones Unidas juntos. Esta responsabilidad no caduca mientras el pueblo saharaui no haya podido ejercer su derecho inalienable a la libre determinación y la independencia.

La posición emitida en las dos declaraciones carece de credibilidad, seriedad, responsabilidad y realismo, porque es una desviación peligrosa, contradice la legitimidad internacional, apoya la ocupación, alienta la agresión y la política de los hechos consumados y la huida hacia delante , y pretende legitimar la represión, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y el saqueo de riquezas que Marruecos continúa empleando  contra el pueblo saharaui en violación de las resoluciones de legitimidad internacional.

Esto se produce en un contexto  muy grave por el que atraviesa el conflicto del Sáhara Occidental tras el estallido de la guerra en noviembre de 2020, y el estado de tensión en la región por la persistencia del Reino de Marruecos en sus políticas expansionistas y planes para perturbar la seguridad y la estabilidad de la región.

2. Esta transformación parece ser el resultado de intensos meses de chantaje marroquí contra España para restablecer las relaciones diplomáticas a su estado anterior. Desgraciadamente, en lugar de que Madrid pretendiera restablecer sus relaciones bilaterales con su vecino del sur sobre bases fuertes y sólidas, optó por someterse, una vez más, al chantaje marroquí.

3. La posición expresada contiene elementos muy peligrosos, como referirse a la propuesta marroquí como “la más seria, realista y objetiva… etc., para resolver el conflicto del Sáhara Occidental”, en claro apoyo al enfoque unilateral, en contradicción con la legitimidad, el derecho internacional y la libre práctica democrática por parte del  pueblo saharaui de su derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia. La declaración del Gobierno español no se quedó ahí, sino que fue más allá, al referirse al acuerdo de “respeto a la integridad territorial de los dos países”, que, en el contexto del conflicto del Sáhara Occidental, no es  sino una clara adopción de la tesis expansionista marroquí.

4. Esta posición, de forma significativamente negativa, afecta a cualquier posible papel de España en la solución del conflicto y en  la descolonización del Sáhara Occidental, y los esfuerzos actuales para reactivar y revitalizar el proceso de paz por parte de las Naciones Unidas. Esperábamos que España, por imparcialidad y sentido de sus responsabilidades legales e históricas, acompañe a las dos partes y al nuevo enviado personal para revitalizar el proceso político. Es lamentable que Madrid opte, una vez más, por someterse al chantaje marroquí y disipar las esperanzas que existían, alimentando la tensión, la escalada y empujando hacia más desatinos.

5. A pesar de todo ello, España no puede despojarse unilateralmente de sus responsabilidades jurídicas para con el  Sáhara Occidental y su pueblo, siendo potencia administradora del Territorio a la espera de la descolonización del mismo. Tampoco puede dar la espalda a sus responsabilidades políticas, ya que es el principal responsable del sufrimiento del pueblo saharaui, y de hecho de todos los pueblos de la región, que hasta ahora no han podido disfrutar de la estabilidad debido a la herida sangrante dejada por España en 1975, y que sigue envenenando las relaciones de los pueblos y países de la región.

6. El pueblo saharaui, su gobierno y el Frente POLISARIO  hacen un llamamiento urgente a las fuerzas políticas españolas y a todos los pueblos de España, para que presionen al gobierno español para que corrija este lamentable error, y obliguen a Madrid a asumir sus responsabilidades originarias , que no prescriben , en la erradicación  del colonialismo del Sáhara Occidental de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, especialmente en lo que respecta al disfrute del derecho de los pueblos coloniales a la libre determinación y la independencia.

Bir Lahlou 18 de marzo de 2022

Sánchez abandona el Sahara en manos de Marruecos

El Gobierno cambia sin el apoyo de Unidas Podemos la posición histórica de España en las últimas décadas sobre el Sahara al aceptar la oferta marroquí de autonomía que el Polisario siempre ha rechazado

Sánchez y el primer ministro marroquí (derecha) en una reunión en la Cumbre de Migraciones en Marrakech en 2018.
Sánchez y el primer ministro marroquí (derecha) en una reunión en la Cumbre de Migraciones en Marrakech en 2018. Kiko Huesca / EFE

Iñigo Sáenz de Ugarte

España ha cambiado una posición diplomática mantenida durante décadas por todos los gobiernos. Los españoles se han enterado un viernes por la tarde a través de una noticia difundida por una fuente marroquí sin ningún debate parlamentario ni información previos a los medios de comunicación del país. Pedro Sánchez ha dado un giro completo a los principios de España en el Sahara con la aceptación de la idea marroquí de limitar su autogobierno a una autonomía dentro de Marruecos, algo que el Frente Polisario ha rechazado siempre desde que Rabat planteó esa salida en 2007.

No cabe duda de que es un gran éxito para Mohamed VI. Está casi a la altura de la decisión de Estados Unidos de reconocer la soberanía marroquí del Sahara en la época de Donald Trump. Ese paso fue un regalo a cambio del reconocimiento de Israel por Marruecos. La Administración de Joe Biden, que probablemente no habría tomado esa decisión, no la ha revertido.

La redacción de la carta de Sánchez no carece de habilidad. Dice que la autonomía es la propuesta “más seria, realista y creíble” para la resolución del conflicto. Sabemos que no ocurrirá mañana. Pasa la pelota a Marruecos para que busque una solución que sea “mutuamente aceptable”, lo que a día de hoy es imposible. Será diferente cuando Rabat vuelva a reiterar su propuesta de autonomía y sea rechazada por el Polisario y Argelia.

Con la decisión de Sánchez, España abandona la defensa de la causa saharaui, una medida que tiene un altísimo valor simbólico en la izquierda. En el plano de los principios, había sido compartida por gobiernos del PSOE y del PP y apoyada por la inmensa mayoría de las fuerzas parlamentarias. Se abandona a cambio de la única prioridad que valora el actual Gobierno, que consiste en apostarlo todo a las relaciones con Marruecos, fundamentalmente por su importancia en la política migratoria. Se da por hecho que la medida tendrá la oposición de Argelia, pero que su Gobierno no tomará represalias en la exportación de gas porque necesita esos fondos en su economía.

Es cierto que los gobiernos españoles llevan décadas sin hacer nada relevante en relación al tema del Sahara. No estaban obligados, ya que la situación sobre el terreno no admitía ningún cambio y podían limitarse a enarbolar las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a apoyar las medidas que pudiera tomar el secretario general de la ONU.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad en 1991 la resolución 690 por la que apoyaba la celebración de “un referéndum de autodeterminación para el pueblo de Sahara Occidental”, cuya organización quedaba en manos del secretario general. Se ponía en marcha una misión de la ONU en el Sahara, llamada Minurso, cuyo mandato se ha prorrogado desde entonces.

Las discrepancias entre el Gobierno marroquí y el Frente Polisario sobre el censo de la consulta en la antigua colonia española hicieron que no se llegara a celebrar. Estados Unidos y Francia nunca presionaron a Rabat para que hiciera posible el acuerdo y la ONU fracasó en el intento de organizar el referéndum. Marruecos era demasiado importante para Washington y París. España carecía de peso internacional para alterar ese escenario.

La última resolución de la ONU defiende una “solución política” del conflicto, en la línea de todas las anteriores, pero no menciona la palabra ‘referéndum’. Lo que ocurre es que no es viable defender “el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui” con una idea de autonomía impuesta por Rabat contra la voluntad de los saharauis.

Ni el socio del PSOE en el Gobierno ni el Partido Popular habían sido informados previamente. Unidas Podemos y la vicepresidenta Yolanda Díaz han reiterado su compromiso con la defensa del pueblo saharaui. En el caso de Díaz, “por el diálogo y el respeto a la voluntad democrática del pueblo saharaui”.

Podemos ya ha tenido que aceptar el envío de armas al Gobierno ucraniano tras la invasión rusa, que no será el último. Hay un número máximo de temas en que el PSOE y Unidas Podemos pueden estar en trincheras diferentes en política exterior. Díaz ha conseguido que la guerra de Ucrania no se traslade con toda su crudeza al Gobierno de coalición. El conflicto del Sahara es otro choque más que se produce muy pocos días después del anterior. A este ritmo, llegará un momento en que la mediación de la vicepresidenta ya no será suficiente.

La invasión de los hijos de Dios

Santiago Agrelo: “Hablar de invasión es perverso”

El arzobispo emérito de Tánger lamenta que, “mañana, si hay tragedia, y ya la hay, todos los buenos hijos del poder se lavarán las manos, y cuanto mayor sea la tragedia, menos agua necesitarán”. Santiago Agrelo denuncia que “a quienes la legalidad marroquí nos envió en frío, la legalidad española los devolverá en caliente”.
En su perfil de Facebook, el franciscano lanzaba un grito desconsolado ante la situación en Ceuta: “A morir siempre tienen que ir los hijos de los pobres”. El mismo grito que le cuesta oír desde “las Iglesias locales por el pueblo de los humillados”, pues reconoce que “continuamos prudentemente lejos de quienes nos necesitan”, como afirma en conversación con Vida Nueva.
El hombre libre se siente hoy un poco más ya fuera de Tánger, pues si continuara pastoreando esa diócesis “no se me hubiese permitido” hablar hoy. Agrelo reconoce que, como sociedad, no “hemos sufrido lo suficiente para ser humanos”. Para este fraile gallego, “decir que los migrantes son una amenaza mata inocentes”. Por eso, ante la amenaza del fantasma “perverso” de la invasión que se cuela en medio de la sociedad, el religioso vacuna a la comunidad católica: “Nos están invadiendo los hijos de Dios”. Seguir leyendo

Claves de la crisis España-Marruecos

Por Carlos Santamaría. Nueva York
Marruecos y España han pasado las últimas dos semanas de uñas por la decisión de Madrid de permitir que el líder del movimiento independentista del Sáhara Occidental, un antiguo territorio español sobre el que Marruecos reclama soberanía, fuera tratado por el covid-19 en un hospital español. El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, ha ya abandonado el país, pero los marroquíes están todavía furiosos por el asunto.
De hecho, la respuesta inicial de Marruecos fue abrir sus puertas para permitir una avalancha de miles de migrantes para sobrepasar la frontera con Ceuta, enclave español en la costa magrebí. Aunque la crisis terminó en apenas unos días, lo que la causó en primer lugar continúa sin resolverse.
¿Por qué le importa tanto a Marruecos este territorio desértico y poco poblado, y por qué está ahora forzando tanto para conseguir el control total del Sáhara Occidental?
La UE cuenta con vecinos tan imprescindibles como incómodos. Gestionar la relación con ellos tras haberles otorgado la llave de los flujos migratorios es un reto para Madrid y Bruselas Seguir leyendo

Sahara Occidental: la última descolonización

Por Albert Giralt

Entre la verdad y la mentira solo hay cuatro dedos de distancia: los que separan tu ojo de tu oído. Porque lo que te contaron puede que no sea cierto, pero nadie podrá negarte lo que has visto con tus propios ojos.
Proverbio saharaui


Breve introducción al conflicto
El año 1961, las Naciones Unidas crearon el Comité Especial de Descolonización o Comité Especial de los 24, con el objetivo de monitorizar cómo se estaba aplicando la resolución 1514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuyo fin era impulsar el proceso de descolonización de los territorios no autónomos que aún se hallaban bajo la administración de potencias coloniales. Uno de estos territorios era el del Sáhara Occidental que, en ese momento, aún era un territorio colonial bajo la administración de España.
El Sáhara Occidental es un territorio situado en el noroeste del continente africano, que limita por el este con Argelia, por el oeste con el océano Atlántico, por el norte con Marruecos y por el sur con Mauritania. Este territorio se convirtió en colonia de España en 1884, después de la Conferencia de Berlín, en la que los estados europeos se repartieron las colonias africanas y se definieron las fronteras. En 1958, para intentar evitar el proceso de descolonización, España declaró el Sáhara español como provincia. Pese a ello, las Naciones Unidas incluyeron al Sáhara Occidental en la lista de territorios no autónomos y, por tanto, que debían pasar por un proceso de descolonización. En aquel momento, Hassan II, rey de Marruecos, intentó aprovechar la situación y reclamar ante la ONU la anexión del Sáhara Occidental a su territorio. Seguir leyendo

Necesidad de apoyo a la causa palestina y a la causa saharaui

USA, Israel, Marruecos, Sahara, Palestina, España…
• «La decisión de Trump difícilmente podrá ser revocada por el nuevo presidente demócrata, estrechamente ligado a Marruecos»
• «Trump, Netanyahu y Mohamed VI han lanzado definitivamente el desafío: Hay que decidir si apostar por la legalidad internacional o abiertamente por la ley de la fuerza»
• «Toca posicionarse a favor de los pueblos palestino y saharaui, a favor del derecho internacional y de los derechos humanos o a favor de Israel, USA y la ley del más fuerte»

Jesus Garay, de la Asociación Amigos y Amigas de la RASD
Por fin se confirmaron los rumores: USA reconoce a Marruecos su soberanía sobre el Sahara Occidental; a cambio, Marruecos reconoce oficialmente a Israel y ambos establecen relaciones diplomáticas plenas. En esta ocasión, Mohamed VI ha sabido manejar bien los tiempos. La decisión de Trump difícilmente podrá ser revocada por el nuevo presidente demócrata, estrechamente ligado a Marruecos gracias a los Clinton y muy dependiente del poderoso lobby judío.
A pesar de ello, no podrá evitar los efectos negativos de esta decisión: la pérdida de prestigio y el descontento que ha generado entre sus súbditos y la población de los países árabes, podría llegar a generar dificultades políticas e incluso altercados callejeros al régimen; el impacto mediático que la decisión tendrá en torno a la cuestión saharaui, es contrario a la estrategia de silencio y ocultación que el Majzen venía manteniendo; la extensa red de solidaridad internacional que genera la causa palestina, encontrará ahora más motivos para empatizar con la lucha del pueblo saharaui, ofreciendo nuevas oportunidades de movilización e incidencia política; igualmente, este acuerdo supone una dificultad añadida para que sus aliados occidentales sigan defendiendo la “legitimidad democrática” de la postura marroquí sobre el Sahara Occidental.
Pero, el intercambio de reconocimientos adquiere un valor añadido tras la ruptura del alto el fuego, provocada por la nueva invasión marroquí del Sahara en el Guerguerat. De entrada, establece una nueva relación de fuerzas en el marco de la guerra. A partir de este momento Israel y Estados Unidos, consideran formalmente la guerra como un asunto interno (una guerra civil o contra un grupo separatista) de un país aliado, por lo que podrían brindar ayuda militar y económica directa. No en vano, al anuncio del acuerdo se suma el de una venta extraordinaria de material militar USA, entre el que figuran drones y otros equipos hasta ahora vetados para Marruecos. Ciertamente el apoyo incondicional de ambos países al régimen alauí, también en materia militar, no es una novedad, pero el acuerdo oficializa esta relación. Además, Israel y USA ofrecen cobertura a Marruecos para una intervención generalizada más allá del muro defensivo, en los territorios liberados de la RASD. Finalmente, ofrece a otros países, menos poderosos y muy dependientes de la política USA, un modelo a imitar. También abre el camino a otros aliados, como a un Reino Unido libre de las ataduras de la UE. Por su parte, los países aliados de la RASD y amigos del Frente Polisario, especialmente Argelia, se verán obligados a incrementar sus ayuda y colaboración. Al margen del nivel de internacionalización que todo pudiera suponer, todo ello hará más complicado un acuerdo amistoso entre las partes como punto final del conflicto.
Más allá de cualquier consideración sobre el valor jurídico de las decisiones de los tres países implicados, la pretensión de Trump es dar visos de legalidad a la política que se viene practicando en la sombra, no solo por Estados Unidos, sino por el conjunto de las potencias occidentales, encabezadas por la UE y, especialmente por España y Francia. Esto es, el aliento, la cooperación y la asesoría política, económica y militar a Marruecos e Israel para mantener la ocupación, el expolio de los bienes y la represión de los pueblos palestino y saharaui, a cambio de dudosos beneficios geopolíticos y evidentes réditos económicos para algunas empresas. No hay que olvidar, a este respecto, que la tercera pata de esta operación consiste en una serie de acuerdos de inversión en el territorio ahora adjudicado a Marruecos que benefician a empresas y allegadas del holding real marroquí, a través de multinacionales como Siemens Gamesa, empresa muy vinculada a intereses políticos europeos (y, en particular, vascos) que algunas fuentes cifran en más de 3000 millones de dólares.
Los partidos de Gobierno de la UE se enfrentan, así, a una disyuntiva que hasta ahora han podido sortear invocando una supuesta neutralidad o la repetición de fórmulas mágicas como “la adhesión a los esfuerzos de la ONU (sin ironía)” o “propiciar el mutuo acuerdo entre las partes” con aditivos como “solución realista” o “que permita a los habitantes (que no al pueblo) expresar su opinión” etc. Ahora Trump, Netanyahu y Mohamed VI han lanzado definitivamente el desafío: Hay que decidir si apostar por la legalidad internacional, esto es, apoyar la lucha desigual del pueblo saharaui contra la ocupación colonial, o abiertamente por la ley de la fuerza, permitiendo que algunos países puedan ocupar, expoliar y reprimir a sus vecinos, menos afortunados en el reparto del mundo.
Unidas Podemos y el PSOE, junto a los partidos que dan apoyo parlamentario a este Gobierno, PNV, ERC, EHBildu, etc. no pueden obviar por más tiempo la realidad. Aún están a tiempo de tomar la iniciativa. El resto de los partidos del Estado no tienen excusa para mantenerse al margen. Ya no valen declaraciones más o menos contundentes de profundo rechazo al pacto y de solidaridad con el Sahara y Palestina, que se quedan, en el mejor de los casos, en el compromiso individual de quien las realiza. Es la hora de la acción política. Apoyar la legalidad internacional implica la obligación de los estados de asistir a los pueblos que tienen reconocido el derecho a la autodeterminación y luchan por ejercerlo. Y es también una obligación legal impedir cualquier medida que obstaculice ese derecho.
Al igual que la guerra de Irak marcó una profunda división entre los Gobiernos que apoyaron la invasión y quienes la rechazaron, hoy toca posicionarse a favor de los pueblos palestino y saharaui, a favor del derecho internacional y de los derechos humanos o a favor de Israel, USA y la ley del más fuerte.
Como entonces, la ciudadanía hoy también está llamada a expresar su adhesión a favor de los pueblos y en contra de los intereses que generan y mantienen las guerras como la del Sahara. Esperamos que las organizaciones sociales, sindicatos, ONGs, etc. sean capaces de coordinarse para lograr una movilización que no deje dudas de la voluntad popular y obligue al gobierno a actuar en consecuencia

La lucha armada del pueblo saharaui

«La lucha armada determinará la causa saharaui»
La toma de las armas del pueblo saharaui no es un sueño vano, es lucha de vida dispuesta a morir, para poder vivir.
Por Maité Campillo Publicado el 19 Dic, 2020
«El genocidio de los nazis contra los judíos cosechó el odio de todos los pueblos de la tierra. ¿Por qué cree el gobierno de ese país que el mundo será insensible a este macabro genocidio que hoy se está cometiendo contra el pueblo palestino? ¿Acaso se espera que ignore cuánto hay de complicidad por parte del imperio norteamericano en esta desvergonzada masacre?» (Palabras de Fidel Castro… ¿Podríamos decir esas mismas palabras sobre el pueblo saharaui, décadas de muerte y exilio, sin ningún derecho sobre su tierra?)
“El Sáhara nunca ha sido marroquí, el reino de Marruecos no podrá justificar que el Sáhara haya formado parte del citado reino alauita. A lo largo de la historia, Marruecos nunca envió ningún gobernador marroquí al Sáhara, ni tampoco los saharauis han rendido pleitesía a ningún monarca marroquí” . (Mohamed Sidi Brahim Basir) declaración del guerrillero saharaui “desaparecido” asesinado por el Estado español.

Ni olvido ni perdón
Se trata de la necesidad activa con el Sáhara de agarrarme y agarrarte a la tierra al fin, contra la alienación oculta que propagan los grandes medios y empresas de la información para mantener y distorsionar el desierto informativo, de eso se trata en definitiva, de que te veas en mi de que me vea en ti agitando contra el imperialismo macabro de la muerte. De la descolonización del Sáhara estamos hablando. La toma de las armas del pueblo saharaui no es un sueño vano, es lucha de vida dispuesta a morir, para poder vivir. La oligarquía financiera internacional es culpable de sostener el colonialismo sobre el Sahara, más repudiable, especulador y ruin junto con el de Palestina, de los siglo XX y XXI. Sádica avaricia ya que de justicia estoy hablando. De cómo sus tentáculos ocupan todo hasta la mentalidad de Pedro Sánchez (presumible presidente del gobierno de la “España invencible”) deformando la realidad, ocultando los hechos reales, improvisando una cultura de terror, una ideología de ocupación, un pensamiento fascista. Es la sombra imperialista de la CIA, del Pentágono y también de la Unión Europea. Es la frivolidad especuladora sin escrúpulos proyectando al mundo un falso poder y dueño apostando por él, el propio gobierno del Estado español junto al fascismo internacional e imperio de las guerras por el mundo aplastando revoluciones. Es la descomposición social sembrada por las dinastías monárquicas hasta nuestros días, como la restaurada en 1874. Son sus aventuras y proyectos propios ajenos a los pueblos apuñalados por la espalda, su demencia, que lejos de paliar el hambre y la atroz miseria (hoy en Marruecos seguido de “España”) genera ambición colonial entre sus tropas, crímenes y ocupaciones que llegan a la desesperación social e impotencia, reforzando entonces, el más desproporcionado cuadro de jefes y oficiales militares repatriados de las últimas colonias del viejo imperio, aprovechando las contradicciones históricas entre los dos grandes imperios colonialistas de Inglaterra y Francia, favoreciendo sus propósitos lanzándose descabelladamente a primeros del siglo XX a la ‘La aventura de África’.
Las campañas de África fueron una escalofriante sangría en lo humano y económico. Dando todo tipo de privilegios y oportunidades a jefes y oficiales vividores del ejército que la monarquía sostenía en Marruecos, ascensos, medallas y medallones además de enriquecerse con su parte del botín colonial institucionalizando la corrupción entre sus incondicionales. Sacrificó decenas de miles de jóvenes de los pueblos dependientes de su descompuesta y corrupta dinastía, y todo, por una causa que solo servía a intereses colonialistas estrechamente ligados a la corona de Alfonso XIII y a las ambiciones puro castrenses de generales, jefes y oficiales del ejército colonial, reaccionarios leales, “los africanistas”: Regulares del Tercio y de la Legión, ‘los gentiles hombres de su majestad’ formándose con todo lo más retrógrado, degradado y sanguinario de la sociedad. Ellos, los preferidos del rey felón, los que ganaban sus galones asesinando por doquier, los Franco, Millán Astray, Sanjurjo, Mola, Goded, Yagüe, Fanjul, Valera, Aranda, Alonso Vega, García Valiño, Muñoz Grandes, Esteban Infantes y otros. Piezas claves consolidando un ejército de casta que había hecho de la rapiña su verdadera profesión, su razón de ser, constituyendo ya el brazo armado de la reacción criminal del fascismo internacional.
Para reprimir la Revolución de Octubre d` 1934, en Asturies, las castas reaccionarias en el poder destacan a los generales africanistas en especial a uno de sus hombres fuertes, Francisco Franco, el asesino, el que daría años después un golpe de estado convirtiéndole en uno de los mayores genocidas del mundo junto con Hitler y Mussolini. De lo que se deduce que la reacción oligárquica sí que supo utilizar su brazo armado, no solo para proteger sus intereses en las colonias, sino para reprimir al “propio” pueblo y llegado el momento para encabezar la sublevación fascista, por el contrario, los dirigentes republicanos no alcanzaron a depurar en lo más mínimo, ni siquiera, a revisar la política colonial. A raíz de octubre de 1934, los generales Fanjul, Franco, Goded, Mola, jefes como Aranda, Varela, Yagüe, Moscardó y otros, los fue colocando en puestos claves del ejército el propio jefe fascista José María Gil Robles (al que el pueblo cantaba repitiendo dos veces su nombre con la coletilla musical ¡vete a la mierda!! ¡no pretendas engañar al pueblo trabajador!! así una y otra vez a bombo y platillo en ritmo de desfile cuya canción pasó de abuelos a padres e hijos). Podemos afirmar sin equívoco que el periodo republicano iniciado en 1931, no supuso ventaja ni avances alguno ni para las capas más pobres del pueblo republicano ni para los pueblos de las colonias (Protectorado de Marruecos, Sahara, Guinea Ecuatorial). Los gobiernos republicanos tanto los de coalición republicano-socialista como los de ‘bienio negro’ prosiguieron la misma política colonial de la monarquía, llevándose a cabo incluso nuevas operaciones militares, como la ocupación de Ifni y parte del Sáhara en 1934. Todas las demandas presentadas a las autoridades republicanas tendentes a mejorar la situación de las poblaciones colonizadas incluso las más moderadas, fueron rechazadas, ninguna de las libertades conquistadas a raíz del 14 de abril de 1931 llegaron más abajo de Tarifa

Resulta históricamente incomprensible que los gobiernos republicanos y los líderes socialdemócratas (PSOE) no hicieran nada por resolver el problema colonial. Lo que resultó un grave error político-ideológico de gran magnitud fue que al constituirse el Frente Popular, una vez constituido, el conjunto de fuerzas que lo integraron siguieran olvidando que a 17 km de la península, en el norte de Marruecos, el gobierno republicano mantenía bajo su dominio un territorio colonial de 20.000kms cuadrados con una población superior al millón de habitantes. Y que dicho territorio, verdadero nido de buitres, de militares africanistas verdugos del pueblo marroquí constituía la base de operaciones del Tercio, la Legión, los Regulares y las tropas coloniales en general y, por ende, las fuerzas que fueron el principal apoyo militar de la sublevación fascista en gestación (El Frente Popular constituido para cortar el paso al fascismo le dejó a este un campo de operaciones para complotar que resultaría indiscutiblemente decisivo). Merced a esta política de naturaleza social-colonialista dando la espalda a las reivindicaciones nacionalistas de lo más avanzado del pueblo marroquí, una buena parte de este, pasó a ser de inmediato reserva directa de la sublevación. Los militares fascistas se apoderaron de todo el territorio del Protectorado en menos de veinticuatro horas sin apenas resistencia. Así mientras en el Estado español se aplastaba la sublevación en Madrid, Barcelona y la hacía fracasar prácticamente en toda la península, en el Protectorado, los puertos y aeropuertos, las unidades de élite y el material militar quedaban en manos de los sublevados. Se sabe que una delegación nacionalista marroquí se personó en agosto de 1936, entrevistándose con algunos dirigentes del Frente Popular, y con al menos del PSUC, Rafael Vidiella. La delegación marroquí exigía que la República proclamase la independencia del Protectorado, y apoyase con suministro de armas a las fuerzas nacionalistas que estaban dispuestas, si esto se cumplía, a luchar contra el ejército franquista en su propia base militar de partida: Marruecos.
Era evidente que en aquellas circunstancias declarar la independencia de Marruecos significaba oponerse directamente al colonialismo francés, chocar abiertamente con el gobierno socialdemócrata de León Blum “pretendido aliado”, cosa que no iban hacer por su propia voluntad ni los dirigentes socialdemócratas ni los republicanos. ¿Pero y el Partido Comunista? Contaba ya no sólo con la suficiente fuerza e influencia de masas, sino también, con dos ministros en el gobierno del Frente Popular y con otras potentes palancas como para en nombre de la causa común, que era ganar y aplastar el fascismo, haber exigido la declaración de independencia de Marruecos y la renuncia a las colonias. De lo que se deduce que el Frente Popular, especialmente el Partido Comunista como fuerza independiente, por las razones que fueran dieron la espalda dejando el campo libre a los fascistas, quienes hasta entonces y excepto las unidades mercenarias de Regulares, sólo habían logrado reclutar contados jóvenes marroquíes. La República, el Frente Popular, la clase obrera y los campesinos pagaron pronto las consecuencias de ésta política. En 1937 al mando de los facciosos ya había en la Península más de 150.000 mercenarios marroquíes. Hoy, en siglo veintiuno, a las puertas de despedir el 2020 siniestro en pandemia, con tantas o más muertes que en la I Guerra Mundial (nunca sabremos las cifras reales de muertes ocasionadas por el mundo), el gobierno, y especialmente el presidente Pedro Sánchez ni siquiera puede hablar del Sahara, aunque quisiera posicionarse por una solución dialogada, que no lo quiere, Marruecos tomaría todo tipo de represalias que complicaría los sucios negocios durante décadas de las tiranías capitalistas, europea, marroquí, e imperio norteamericano. A Europa no le interesa ni el pueblo saharaui ni el palestino ni ningún pueblo del mundo.
NOTA (histórica)
Para poder entender mejor la acción retrógrada de las democracias en el Estado español, hay que ubicarse en noviembre de 1933, luego de haber sido promulgada la ley de elecciones en la que por medio de diversos mecanismos bajo presión de la burguesía, se violaba y deformaba el valor del voto directo. Se celebran elecciones de diputados a Cortes, debido a lo anterior, y por supuesto, a la división de las izquierdas, y en especial la de la clase obrera que dispersaron así sus votos, obtuvo mayoría la concentración de grupos de derecha que con 3.255.000 votos aproximadamente logran 217 diputados; mientras los grupos de izquierdas al dispersar sus votos con 3.550.000 obtienen sólo 99 diputados, dando paso a lo que se conoce como ‘bienio negro’ (Periodo que va desde la victoria unida de las derechas en las elecciones de noviembre de 1933, hasta que vence el Frente Popular en febrero de 1936). Bienio negro fue el intento de la reacción de tomar el poder “sin guerra”, dicha maniobra comenzó con estas elecciones y la instauración de un gobierno presidido por el crápula encarnado en alimaña y demagogo Alejandro Leroux. Los pasos posteriores a dichas elecciones fue el ir implantando una dictadura de corte fascista por medios “ilegales”, el siguiente fue el gobierno de centro-derecha en 1934, lo que produjo la inmediata reacción de la clase obrera: La Huelga General en todo el Estado, y la acción directa revolucionaria conocida como Revolución de octubre de los mineros en Asturies (Resistieron quince heroicos días antes de ser aplastados a sangre y fuego por los ataques de las tropas coloniales, enviadas por un General, Franco). Tras la ofensiva instalan un periodo de gran represión y agudizamiento de la dictadura fascista con miles de presos políticos y asesinatos, disolución de partidos y sindicatos, etc. Anidando el terreno para que entrase como ministro de Defensa, otro criminal, José María Gil Robles jefe de las derechas. Así se daban los últimos toques a la maniobra de implantar el fascismo en el poder por medios “constitucionales”… ¿No les suena al proceso de «transición democrática´´de imponer la monarquía legada por Franco?
Las contradicciones se agudizan, las derechas se dividen según intereses, entre los que quieren implantar el fascismo en esta forma y los que propugnan por ir ya a la toma violenta del poder. Lo que produjo una crisis política que culminó con un nuevo gobierno centro-derecha disolviendo las Cortes el 4 de enero de 1936, convocando a nuevas elecciones. En ellas las izquierdas a iniciativa del propio Partido Comunista, José Díaz como presidente, acuerdan formar el Frente Popular, y el 16 de febrero de 1936, obtienen la mayoría absoluta en las Cortes con 257 diputados contra 57 del centro y 139 de las derechas poniendo fin al ‘bienio negro’. Las derechas ante la rotunda derrota acuerdan implantar el fascismo cueste lo que cueste. Imponen la violencia. Preparan la sublevación, con el apoyo del nazi-fascismo internacional y miles de mercenarios de las colonias, llevada a cabo unos meses después, lo que vergonzosamente llamaron guerra civil.
Resulta históricamente incomprensible que los gobiernos republicanos y los líderes socialdemócratas (PSOE) no hicieran nada por resolver el problema colonial. Lo que resultó un grave error político-ideológico de gran magnitud fue que al constituirse el Frente Popular, una vez constituido, el conjunto de fuerzas que lo integraron siguieran olvidando que a 17 km de la península, en el norte de Marruecos, el gobierno republicano mantenía bajo su dominio un territorio colonial de 20.000kms cuadrados con una población superior al millón de habitantes. Y que dicho territorio, verdadero nido de buitres, de militares africanistas verdugos del pueblo marroquí constituía la base de operaciones del Tercio, la Legión, los Regulares y las tropas coloniales en general y, por ende, las fuerzas que fueron el principal apoyo militar de la sublevación fascista en gestación (El Frente Popular constituido para cortar el paso al fascismo le dejó a este un campo de operaciones para complotar que resultaría indiscutiblemente decisivo). Merced a esta política de naturaleza social-colonialista dando la espalda a las reivindicaciones nacionalistas de lo más avanzado del pueblo marroquí, una buena parte de este, pasó a ser de inmediato reserva directa de la sublevación. Los militares fascistas se apoderaron de todo el territorio del Protectorado en menos de veinticuatro horas sin apenas resistencia. Así mientras en el Estado español se aplastaba la sublevación en Madrid, Barcelona y la hacía fracasar prácticamente en toda la península, en el Protectorado, los puertos y aeropuertos, las unidades de élite y el material militar quedaban en manos de los sublevados. Se sabe que una delegación nacionalista marroquí se personó en agosto de 1936, entrevistándose con algunos dirigentes del Frente Popular, y con al menos del PSUC, Rafael Vidiella. La delegación marroquí exigía que la República proclamase la independencia del Protectorado, y apoyase con suministro de armas a las fuerzas nacionalistas que estaban dispuestas, si esto se cumplía, a luchar contra el ejército franquista en su propia base militar de partida: Marruecos.
Era evidente que en aquellas circunstancias declarar la independencia de Marruecos significaba oponerse directamente al colonialismo francés, chocar abiertamente con el gobierno socialdemócrata de León Blum “pretendido aliado”, cosa que no iban hacer por su propia voluntad ni los dirigentes socialdemócratas ni los republicanos. ¿Pero y el Partido Comunista? Contaba ya no sólo con la suficiente fuerza e influencia de masas, sino también, con dos ministros en el gobierno del Frente Popular y con otras potentes palancas como para en nombre de la causa común, que era ganar y aplastar el fascismo, haber exigido la declaración de independencia de Marruecos y la renuncia a las colonias. De lo que se deduce que el Frente Popular, especialmente el Partido Comunista como fuerza independiente, por las razones que fueran dieron la espalda dejando el campo libre a los fascistas, quienes hasta entonces y excepto las unidades mercenarias de Regulares, sólo habían logrado reclutar contados jóvenes marroquíes. La República, el Frente Popular, la clase obrera y los campesinos pagaron pronto las consecuencias de ésta política. En 1937 al mando de los facciosos ya había en la Península más de 150.000 mercenarios marroquíes. Hoy, en siglo veintiuno, a las puertas de despedir el 2020 siniestro en pandemia, con tantas o más muertes que en la I Guerra Mundial (nunca sabremos las cifras reales de muertes ocasionadas por el mundo), el gobierno, y especialmente el presidente Pedro Sánchez ni siquiera puede hablar del Sahara, aunque quisiera posicionarse por una solución dialogada, que no lo quiere, Marruecos tomaría todo tipo de represalias que complicaría los sucios negocios durante décadas de las tiranías capitalistas, europea, marroquí, e imperio norteamericano. A Europa no le interesa ni el pueblo saharaui ni el palestino ni ningún pueblo del mundo.