Feminismo en la Iglesia, un gran reto

Marta Rodríguez: “Se necesita un feminismo en la Iglesia que sepa caminar junto con los hombres”

La especialista de la Academia Latinoamericana de Líderes Católicos disertará sobre teorías de género e ideología

Marta rodríguez, experta vaticana, hablará sobre ideología e identidad de género
Marta Rodríguez

Marta Rodríguez fue la jefa de la sección Mujer del Dicasterio Laicos, Vida y Familia del Vaticano y para este 27 de enero se prepara para disertar sobre teorías de género y la identidad católica de la mano de la Red Internacional de Mujeres de la Academia Latinoamericana de Líderes Católicos.


Este diálogo internacional busca responder a interrogantes como: ¿Cuál es la mirada de la Iglesia sobre el género?, ¿Es lo mismo teorías de género que ideología de género?, ¿cómo se puede acompañar pastoralmente?

Vida Nueva ha conversado con Marta Rodríguez para profundizar sobre estas temáticas que no pocas veces causa urticaria en algunos sectores.

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PREGUNTA.- ¿Qué diferencias hay entre perspectiva e ideología de género?

RESPUESTA.- “El género es la interpretación cultural del sexo, y esto varía en tiempos y lugares. La Iglesia no sostiene lo que se ha llamado ‘determinismo biológico’, que considera que hay un único modelo estable en el tiempo de roles y funciones de hombres y mujeres. Esta conciencia sería la perspectiva de género.

La ideología, por otro lado, como su nombre indica, tiene una visión reductiva de la realidad. Normalmente, las teorías ideológicas del género suelen privilegiar uno de los elementos que entran en juego en la formación de la identidad de género, poniendo entre paréntesis los otros”.

Otro tipo de enfoque

P.- “El machismo sigue imperando en nuestras sociedades, a esto no escapa la Iglesia a pesar de los gestos del propio Papa en dar protagonismo a las mujeres, ¿cómo seguir superando este flagelo sin convertirlo en una némesis o su opuesto, el feminismo recalcitrante?

R.-“Creo que si hoy se necesita un feminismo en la Iglesia, es uno que sepa caminar junto con los hombres, haciendo alianza con ellos. En otros momentos históricos tuvo sentido que las mujeres buscaran su propio espacio, porque necesitaban reflexionar sobre su subjetividad y crear conciencia entre ellas.

Pero hoy se necesita otro tipo de enfoque, que no hemos logrado hasta ahora. Este exige una educación para la relación sexuada, y esto es en mi parecer una de las grandes tareas de la Iglesia hoy”.

Un feminismo dialógico

 P.- A propósito de ello, en el movimiento feminista puede hablarse de varias formas de feminismos, ¿en qué se diferencia el nuevo feminismo que plantea la red de mujeres de la Academia?

R.- “No sé si me atrevería a decir que se diferencia, porque los rasgos que nos caracterizan son también propios de otros feminismos. Un aspecto central es el que señalaba en la pregunta anterior: un feminismo que no busca luchar contra el hombre, sino construir con él.

Eso supone, sí, rechazar toda forma de machismo, y también de feminismo exacerbado. Se trata de salir del enfoque dialéctico, y asumir uno dialógico. Otro rasgo fundamental del feminismo que proponemos en la academia es la afirmación de la diferencia.

Las mujeres podemos hacer las mismas cosas que los hombres (esto ya lo adelantaba Edith Stein en 1943, y era bastante profético), pero como mujeres. La asunción de patrones masculinos no es para nosotros el camino para valorar la aportación de las mujeres.

La separación de ámbitos no es tampoco el camino. Como dice Blanca Castilla: necesitamos una cultura con padre y una familia con madre”.

Tolerancia cero

P.- Las tasas de feminicidios siguen altas, en pocas palabras, ¿cómo se pueden ir desmontando las diversas violencias (incluidas las simbólicas) que permitan generar conciencia sobre este flagelo?

R.- “¡Pregunta del millón! Las causas de las violencias son multifactoriales… y por lo mismo, habría que afrontar el tema de la violencia desde distintos planos: educativo, cultural, legislativo, económico.

En las medidas, habría que lograr conjugar la ‘tolerancia cero’ ante la violencia sin caer en interpretaciones dialécticas, que no logran resolver el problema y a veces lo agudizan. No me atrevo a decir mucho más en un espacio así”.

Armonizar la acogida

P.- ¿Cuál es su opinión sobre el llamado tercer género, que incluso plantea modificar “por inclusión” formas del lenguaje con el sufijo “e” o de quienes creen tener identidad de animales, cuál debe ser el papel de un creyente frente a estos temas?

R.- “El papel del creyente dependerá del ámbito donde se encuentre. Creo que hay exigencias distintas si uno se mueve en el nivel personal, social, educativo, legislativo. Cada uno impone deberes distintos. Siempre se tendrá que buscar armonizar la acogida y respeto a las personas concretas con la objetividad del dato empírico: ya sea ordenamiento jurídico, médico  científico”.