80 años de la muerte de Miguel Hernández

Luces y sombras de la Iglesia en la vida de un poeta

Miguel Hernández

A punto de concluirse el año del 80 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, ha salido a la luz recientemente una carta inédita sobre la relación de la Iglesia con la muerte del poeta, señalando a Luis Almarcha, quien llegaría a obispo, como pieza imprescindible.

En los albores de las tensiones ideológicas que dominarían los años 30 en Europa, Miguel Hernández se hizo amigo de Ramón Sijé. El joven al que le dedicaría su elegía más famosa se mostraba, entonces, abiertamente partidario del fascismo.

Cómplice sin pestañeos, la Iglesia católica se puso al servicio de Franco desde el principio, ofreciendo monasterios y conventos para su transformación en cárceles, y protagonizando ‘ceremonias purificadoras’ de resonancias inquisitoriales y nazis.

Ya al borde de la muerte, Hernández tuvo que ceder al chantaje de casarse por la Iglesia para que su familia pudiese acceder a estar con él en la enfermería de la cárcel.

Por Lucía López Alonso

A punto de concluirse el año del 80 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, ha salido a la luz recientemente una carta inédita sobre la relación de la Iglesia con la muerte del poeta, señalando a Luis Almarcha, quien llegaría a obispo, como pieza imprescindible que pudo influir en su favor durante el proceso penal, pero no quiso.

Hace más de una década que Eutimio Martín, biógrafo de Miguel Hernández, apuntó esta teoría en su obra “El oficio de poeta. Miguel Hernández”. En ella plasma la vida del oriolano sin escatimar las luces y sombras que le vincularon a la Iglesia desde su infancia en provincias, antes de la guerra civil (en tiempos de exaltación de los fascismos) y finalmente durante la dictadura, muriendo en una de las diversas cárceles franquistas que padeció.

Colillas de lápices en el prado

“Miguel Hernández descendió del estrado donde fue proclamado emperador y príncipe para vestir la zamarra de pastor y ponerse a pasturar cabras en la Huerta”. Así explica Eutimio Martín el choque que debió de suponerle al pequeño Miguel que su padre le sacara del privilegiado colegio religioso Santo Domingo, en el que había estado estudiando, para ponerle a trabajar. Le tocó pasar página, pero el joven era de personalidad persistente. Se fue al prado con las cabras, pero allí mismo escribiría sus primeros versos, con colillas de lápices, del mismo modo que frecuentaba la biblioteca pública para llevarse lectura. “Doña Inocente, la bibliotecaria, se lleva unos tremendos disgustos cuando Miguel le devuelve los libros de la BAE sucios y muy deteriorados por su pésima costumbre de leerlos doblados por el lomo”, cuenta la biografía de Martín.

Casa-museo Miguel Hernández en Orihuela

El oriolano Carlos Fenoll, dueño de una panadería, estableció con sus amigos una tertulia poética en su propio obrador, ya que el oficio de panadero le impedía asistir a otras tertulias. En esa ‘tertulia de la tahona’, Miguel Hernández se dio a conocer entre sus paisanos afines en edad y en inquietudes literarias. No sorprende, por otra parte, que el despertar poético de Hernández, el poeta-pastor, fuese dentro del marco de una tahona: los oficios humildes, manuales, van a estar permanentemente presentes en la ética y estética hernandianas.

En ese mismo período, Hernández se relaciona con el Círculo Católico de Orihuela, que le pide una poesía para los obreros, con motivo de la celebración de la fiesta del trabajo (el 1 de mayo). “Con este poema consigue Miguel Hernández, en cierto modo, poner en verso la encíclica Rerum novarum de León XIII, la carta magna vaticana de la cuestión social”, apunta su biógrafo.

Sin embargo, en tiempos de auge de los movimientos fascistas, Miguel Hernández no tardó en codearse con sectores de la Iglesia bastante más conservadores que el obrerismo católico, empezando a publicar poemas en revistas ligadas al mundo religioso y principalmente reaccionarias. Seguramente por conveniencia, para darse a conocer en el ámbito regional y aspirando a traspasar esos límites, el poeta firma versos claramente contrarrevolucionarios y de devoto vocabulario: “¡No, no clavó su garra octubre / en este mundo de verdores / que se ilumina y se recubre / como un altar de luz y flores!”.

Miguel Hernández recitando en la Plaza Ramón Sijé de Orihuela

En los albores de las tensiones ideológicas que dominarían los años 30 en Europa, Miguel Hernández se hizo amigo de Ramón Sijé (pseudónimo). El joven al que le dedicaría su elegía más famosa se mostraba, entonces, abiertamente partidario del fascismo, que tenía por programa la violencia. “A la famosa Constitución del 12, al enumerar los derechos de los españoles le faltó una cosa. ¿La adivináis? Pues el derecho a la estaca. ¿Qué quieren los estudiantes? ¿Una España o un caos?”, escribía el agitador Sijé. Pero las circunstancias acelerarían, en su íntimo amigo el poeta, un significativo cambio de tendencias.

Por lo pronto, en 1931 se proclama la República y Hernández, decidido a abandonar el localismo, pone rumbo a la capital. Le escribe por carta a su admirado Juan Ramón Jiménez: “¿Sabe usted dónde he leído tantas veces su libro? Donde son mejores: en la soledad, a plena naturaleza”.

Con la misma convicción con la que pretende hacerse un hueco entre los grandes, firma las cartas como Jorge Lorca y “se fija así una meta estética bidimensional”: escribir como Jorge Guillén, el intelectual de la generación del 27, y como Lorca, quien desde el mismo grupo puso el acento en lo popular.

Mientras el poeta de Orihuela superaba obstáculos entre Madrid y su tierra natal, en 1933 la CEDA había ganado las elecciones: la República, con Gil Robles, daba un giro a la derecha. Miguel Hernández, oportunamente, publica en La Verdad de Murcia y prepara una obra de teatro que define como una tauromaquia “a lo divino”.

En lo personal, había formalizado su noviazgo con Josefina Manresa, una modista hija de guardia civil. “No deja Josefina pasar un mes sin confesarse, ni un jueves sin novena eucarística”, describe Eutimio Martín. “En consecuencia, las sesiones de cine transcurren sin permitir que el brazo de su novio sobrepase los estrictos límites de la propia butaca”.

Josefina Manresa y Miguel Hernández

De ‘soplo divino’ a ‘viento del pueblo’

El chileno Pablo Neruda, célebre poeta entonces afincado en Madrid, al que también Miguel había carteado, se lo había advertido: “Querido Miguel, siento decirle que no me gusta El Gallo Crisis. Le hallo demasiado olor a iglesia…”. Era el título de otra revista de lectores católicos con la que Hernández colaboraba. Ya resuelto a desembarazarse de ese pasado, el de pastor y el de los poemas de ‘soplo divino’ para complacer a las mayorías rancias, Hernández recibe una paliza en San Fernando del Jarama. Le estallan en la cara, entonces, los prejuicios de una España clasista. Que, por su aspecto campesino, le juzga imbécil y peligroso. La confianza de Bartolomé de Cossío y el apoyo de los poetas del 27, refuerzan definitivamente el rumbo de Hernández, del filofascismo al comunismo, de los versos misioneros de las ideas de la Iglesia a su presencia en las Misiones Pedagógicas que había creado la República para llevar la cultura al pueblo.

En ese viraje le influyeron notablemente, apunta Eutimio Martín, mujeres como María Zambrano y Maruja Mallo. La primera, intelectual de calibre, profesora auxiliar de Metafísica en la Universidad Central de Madrid, compaginaba el estudio filosófico de textos precristianos como el Cantar de los cantares con el compromiso político republicano y los paseos a solas por Madrid con el poeta oriolano. En su prosa abrumadoramente mística, escribió en su recuerdo: “Aquellas tardes cuando mencionábamos las espigas y su soleado campo, el redondo pan moreno y la sangre de la tierra exprimida en los racimos. Y cuando nos callábamos”.

María Zambrano

La segunda también pertenecía a la generación de creadoras del 27, pero no era escritora sino pintora. Maruja Mallo, tan diferente de Zambrano, había “resultado ganadora de un concurso de blasfemias”, comenta Martín. Fundamentalmente transgresora, también se había “dado un paseo en bicicleta por el interior de una iglesia durante la celebración de la misa”. Ambas compartirían un destino de exilio, escapando de las represalias franquistas a la intelectualidad republicana y el activismo político.

Poeta, esposo, soldado

1936. Federico García Lorca es asesinado por los sublevados que, alzándose en contra del gobierno republicano, han hecho estallar la guerra civil. La elegía por la muerte de Lorca aparece “como pórtico de acceso a «Viento del Pueblo»”, escribe Martín en El oficio de poeta. Miguel Hernández ya es un reconocido poeta que publica libros, pero con el éxito ha llegado la comprensión de lo verdaderamente importante: la justicia. Se enrola, como soldado, en el que ha pasado a la historia como el ‘batallón del talento’, pues en él combatió junto a otros poetas, como Herrera Petere. Del 5º regimiento a la 11º división, Miguel es, en orden de urgencia, combatiente republicano y poeta. También es esposo (se ha casado con Josefina, en un matrimonio exclusivamente civil) y va a ser padre. “El vientre de su esposa ocupa el primer plano de la cosmovisión hernandiana. El resto, todo el resto, se le hizo al final borroso”, reflexiona Eutimio Martín.

Cuadro de Maruja Mallo con referencias religiosas

Hernández es testigo y partícipe de la victoria republicana con la rendición del Santuario de la Virgen de la Cabeza, en Jaén, que se sumó a las del Jarama y Guadalajara. Cronista de prensa y comisario político del bando republicano, obtiene permiso para regresar a Cox (donde está instalada Josefina) por Navidad, para conocer a su primogénito, Manuel Ramón. El bebé moriría en 1938, a consecuencia de la escasez.

Ya en 1939, la inminente derrota se percibe. El éxodo republicano se dispara. Desde Huelva, Miguel Hernández se dispone a escapar hacia Lisboa (sin posibilidades de salvación en Portugal, por la complicidad salazarista con el franquismo, pero con esperanzas de obtener un pasaporte para Chile a través, como Mallo, de la mediación de la cónsul y también poeta Gabriela Mistral). Pero le detienen y da comienzo su peregrinación carcelaria, primero de Huelva a Sevilla.

El nacionalcatolicismo en el drama de Miguel Hernández

Fue un historiador francés el que bautizó al nuevo régimen como nacionalcatólico. Ungiendo al jefe del nuevo Estado “caudillo por la gracia de Dios”, la dictadura de Franco quedó legitimada y además sacralizada, denuncia Eutimio Martín en su libro. Cómplice sin pestañeos, la Iglesia católica se puso al servicio de Franco desde el principio, ofreciendo monasterios y conventos para su transformación en cárceles, y protagonizando ‘ceremonias purificadoras’ de resonancias inquisitoriales y nazis, en las que se acometían quemas de libros: “Condenamos al fuego de los libros (···) los de la leyenda negra, (···) los de un modernismo extravagante, los cursis, los cobardes, los seudocientíficos, los textos malos y los periódicos chabacanos. E incluimos en nuestro índice a Sabino Arano, Juan Jacobo Rosseau, Carlos Marx, Voltaire, Lamartine, Máximo Gorki”.

Mientras se normalizaba esa estrecha asociación de la Iglesia y la dictadura, con sus sistemas de represión, persecución y censura, el preso Miguel Hernández fue trasladado de Andalucía a la cárcel de Torrijos, en Toledo, donde se cree que compuso las nanas de la cebolla, aludiendo al guiso pobre de patata y cebolla que Josefina, en sus cartas, mencionaba como único alimento disponible para el nuevo hijo, Manuel Miguel, nacido en ese triste 1939. El hambre de posguerra, por supuesto, también la sufrió Hernández encarcelado, aunque sus compañeros de celda destacaban de él su “notable capacidad de atención a los demás”, como relata Martín, cediendo bocados en la cárcel de Conde de Toreno, en Madrid, o en la de Palencia, donde continuó su “turismo penitenciario”.

En el penal de Ocaña, de nuevo Toledo, le dedicó versos al cura ‘verdugo’, que se ensañaba pegando a los reclusos con el instrumento para mover las ascuas de los braseros. “Se comentaba que para él era un placer acompañar a los pelotones de ejecución y dar los tiros de gracia”, apunta el biógrafo de Hernández.

Al tiempo que el poeta, entre rejas, construía juguetes para mandárselos a su hijo por Reyes en 1941, puede que fuera tomando conciencia de que se acercaba el final de su drama. Condenado a la pena capital, aunque ilegalmente (pues la sentencia le acusaba de hechos anteriores a la promulgación de la ley franquista), se le conmutó por 30 años de cárcel por la intercesión, entre otros, de Luis Almarcha, entonces vicario general de la diócesis de Orihuela.

Pero el poeta terminaría muriendo afectado por las condiciones de su cautiverio. Inmovilizado por la fuerza de la enfermedad, ya en la cárcel de Alicante, tuvo que ceder al chantaje de Almarcha, que le forzó a casarse por la Iglesia si quería que su esposa e hijo se despidiesen de él. En marzo de 1942, in articulo mortis y en la enfermería de la cárcel, tuvo lugar la ceremonia religiosa.

Como había escrito en «El rayo que no cesa», “Me llamo barro aunque Miguel me llame”. El poeta del pueblo no fue un arcángel invencible, terror de dragones, como el aludido por su nombre, sino un hombre sencillo y contradictorio, propenso al entusiasmo, que se relacionó con la Iglesia amistosa e interesadamente hasta que, con el triunfo de la dictadura, esa misma Iglesia no le perdonó haber sido la voz de los soldados republicanos. Y le traicionó y olvidó en su presidio.  

Religiosos redentoristas detenidos en Ucrania

Ucrania: Shevchuk denuncia que los redentoristas detenidos están siendo «brutalmente torturados»

El arzobispo Shevchuk durante la emisión de su video diario
El arzobispo Shevchuk durante la emisión de su video diario

El arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional, a los representantes diplomáticos y a las organizaciones de derechos humanos para que hagan todo lo posible por salvar la vida de los dos religiosos redentoristas detenidos el 16 de noviembre

«Se colocaron objetos militares en la iglesia para acusarles de posesión ilegal de armas”, afirma el líder greco-católico ucraniano

Mientras, en Rusia, la Iglesia ortodoxa condena el deseo de las autoridades ucranianas de prohibir la Iglesia ortodoxa de Ucrania afín a Moscú y aseguró que Kiev ha perdido el «sentido común»

 | RD/Agencias

El arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional, a los representantes diplomáticos y a las organizaciones de derechos humanos para que hagan todo lo posible por salvar la vida de los dos religiosos redentoristas detenidos el 16 de noviembre en la ciudad de Berdyansk, al oeste de Mariupol, por los soldados rusos bajo la acusación de tener armas en su casa.

Según el líder religioso ucraniano, la única culpa que les pueden achacar al padre Ivan Levytskyi y al padre Bohdan Heleta es “la de amar a su propio pueblo, a su propia Iglesia, a la comunidad que les ha sido confiada”, por lo que solicita la «liberación inmediata de ambos sacerdotes», que estarían siendo víctimas “de repetidas y brutales torturas”.

Cristo Rey: Que hoy empiece tu paraíso (Lc 23, 35-43)

Termina el año litúrgico 2022. Hemos caminado con Lucas, hoy nos despide con palabras de Jesús crucificado al “buen” ladrón, que le pedía ayuda: ¡Hoy estarás conmigo en el paraíso!  Yo quiero ser tu paraíso, tú puede ser paraíso para otros.

Nunca palabras mejor dichas:  Conmigo en el paraíso! Hoy, no mañana, ni pasado mañana. Yo quiero ser tu paraíso,  tú puedes ser el de todos, si escuchamos la respuesta del crucificado que nos dice:  Hoy estarás conmigo en el paraíso.

  Estas palabras son el testamento de un moribundo que vive. Será bueno escucharlas, siguiendo el ritmo entero de este pasaje de Lc 23, 35-43. Estas palabras son toda la «política» de Cristo-Rey con el «ladrón» del paraíso.

Por| X. Pikaza

Cada evangelista ha contado la muerte de Jesús y su promesa de Reino desde su perspectiva: Marcos es más dramático, Mateo más trágico, Juan más teológico.

‒ Marcos y Mateo destacan el carácter abismal de la muerte del Cristo, que acaba su vida gritando: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?  Lucas y Juan describen la muerte de Jesús como catequesis, mostrando que Cristo reina ya desde la Cruz (Juan) o que nos lleva por ella al paraíso, esto es, a la humanidad reconciliada.

Lucas sitúa ante la cruz de Jesús a diversos personajes, ofreciendo una durísima y clara “radiografía” de la humanidad (de entonces y de hoy), donde unos son infierno para otros, y todos matan a Jesús, el justo.

En un sentido no hay salida.  Pero hay un bandido que pide a Jesús “acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”, y Jesús le responde “hoy estarás conmigo en el paraíso. Del reino que buscaba el bandido al paraíso que le ofrece Jesús transcurre toda la historia del mundo Hoy   puede empezar nuestro paraíso. Buen domingo a todos.

 Lc 23, 35-43. Un evangelio en seis momentos:

(Autoridades). En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.

(Soldados). Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»

(Sentencia oficial). Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: Éste es el rey de los judíos.

(Un malhechor) Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.

 (Otro malhechor). Pero el otro lo increpaba: ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues en tu reino. 6. (Paraíso) Jesús le respondió: Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.

1. Autoridades, sacerdotes: En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.

El texto les llama “arkhontes”, los que tienen la “arkhe”, un principado religioso y social, la primacía. Son por su contexto y su palabra los grandes sacerdotes que han condenado a Jesús, responsables religiosos y morales de su asesinato.

Conforme a una visión teológica y simbólica normal de aquel momento, estos “arkhontes malos” son ángeles perversos, rectores del orden religioso manipulado por el Diablo, delegados y representantes del Diablo, no de Dios, como puso de relieve

J. Ratzinger en un trabajo titulado: Die Einheit der Nationen, La Unidad de las naciones (Obras completas II, BAC, 2014). Los (estos) sacerdotes son ángeles perversos, sufren una patología religiosa, son dominadores de la religión para su servicio (servicio del Diablo, la opresión de los hombres).Ellos se arrogan la autoridad oficial para decir quién es el Mesías de Dios, el Elegido… y deciden que Jesús no lo es, porque se deja matar en vez de “salvarse” a sí mismo.

En el fondo, estos sacerdotes piensan que el elegido de Dios tiene ser un “egoísta”, alguien que se salva a sí mismo, siendo capaces de matar a otros para salvarse ellos mismos.  Son profesionales de violencia, sacrificadores, manipuladores de Dios. Quieren vencer siempre, mantenerse por arriba: su Cristo es la victoria propia, y de esa forman vencen ellos, matando al Cristo de Dios.

 Se creen superiores y, por eso, se ríen de los derrotados y vencidos. De esa forma  muestran su maldad y su miseria. Piden al Cristo que demuestre su fuerza cuando están muriendo, son, arkhontes del diablo, perversión suprema de la humanidad. ¡Si es Mesías que se salve…! ¡Si es el Mesías que triunfe, que les mate…! Para ellos no hay más mesías que el triunfo sobre otros.

2. Los soldados se burlan también.  No tienen más verdad que la violencia. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

Son “stratiôtai”, estrategas de la violencia oficial del imperio, que quiere dominar sobre la tierra con armas, representantes del poder militar, unidos a los “arkhontes” de la religión y así dice a Jesús moribundo :“si eres Rey de los judíos … Para ellos, ser rey es vencer en la guerra, no dejarse matar nunca, matar a otros para vivir ellos mismos.  Estos  stratiotai, soldados, hablan de un “rey de los judíos”. Ellos están al servicio del César, que es rey de Roma, no aceptan otros reyes, por eso les han encargado que maten a éste y lo hacen…

Pero tienen cierta compasión y, en medio de la burla, le ofrecen “vinagre” para calmar su sed (y quizá para adormecerle, aunque no es claro). Es evidente que estos ellos ejercen violencia,  pero una violencia que no nace de ellos, sino de los arkhontes. Es como si el poder militar estuviera al servicio de la religión, es decir, de una ideología falsa… Ellos son unos pagados: hacen lo que les manda; son unos “mercenarios”, entrenados para  matar y de esa forma matan.

3. Sentencia oficial: Rey de los judíos. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: Éste es el rey de los judíos. Era un letrero mentiroso, siendo verdadero.

Arkhontes y soldados… pueden burlarse de Jesús, a su manera… Pero alguien ha mandado poner un letrero. Tiene que ser el Gobernador Romano, que ha condenado a Jesús porque no puede haber frente a Roma o contra Romo un “Rey de los Judíos”. Ser rey de los judíos es un delito, no hace falta más para matarle.

Le han condenado por “política”, porque piensan que no acata el Reino del César, diciendo que se ha hecho mesías de Dios, pero Poncio Pilatos, como jurista romano, no puede poner en la sentencia: ¡Condenado por hacerse Mesías de Dios,  sino decir que es “rey de los judío”, porque eso sí es delito, sedición y terrorismo: Querer hacerse rey habiendo un emperador romano sobre todos.

 No hay más que un rey (Basileus), el emperador romano, porque así lo decide la ley que ellos, juristas y soldados romanos, han impuesto. Ésta es la sedición, la maldad y el delito: hacerse “cristo rey”, simplemente en amor (en nombre de Dios), habiendo por encima un rey/emperador romano impuesto por las armas y los juristas del imperio.Éste es el día de Cristo Rey… Un rey que reina dejándose matar, para no matar a otros, un rey que reina abriendo un camino de fidelidad humana que culmina en el paraíso.

4. «Malhechor» 1º: voz de la violencia: ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.

Los “ladrones” que acompañan a Jesús eran “lestai” (Mc 15, 37),  luchadores patriotas,  que no tienen mas delito de buscar la independencia de Israel (celotas). Evidentemente, conforme a la ideología de juristas y soldados romanos no se les puede llamar  patriotas (lestai, celotas), sino que se les llama despectivamente kak-ourgoi o malvados (es decir, hacedores de mal, de algo que es kakos).  Estos malhechores no son simples cuatreros, bandoleros o carteristas de tercera fila, sino “terroristas” políticos de primer orden de maldad, quizá simpatizantes de Jesús a quien tomaron en principio  también como terroristas. Muchos Padres de la Iglesia han  interpretado en este contexto la diferencia entre un bandido y un rey: ¿Quién es un bandido? Un pretendiente real que no ha triunfado. ¿Quien es un emperador? Un bandido que ha triunfado.

Pues bien, este malhechor  primero pide ayuda a Jesús para seguir haciendo el mal, es decir, para bajar de la cruz, escapar corriendo y tirarse nuevamente al monte (al monte de su política contraria a Roma). Quiere que Jesús le ayude, porque piensa que en el fondo es de los suyos

Tendríamos así al Jesús rey de bandidos, en la línea de muchas representaciones del Cristo Rey, que más que rey evangélico parece rey político. Cuentan que, al escuchar el evangelio, leyendo este pasaje, un rey famoso bandido, el Beato Carlomagno, gritaba: ¡Soldados francos! ¿Qué habríamos hecho nosotros de haber estado allí? Y todos los francos debían responder a coro: ¡Habríamos bajado a Jesús de la Cruz, para hacerle nuestro rey!

 Lo que dice ese relato de Carlomagno es lo que quiere  este  kakurgo, para compartir con Jesús el Reino de los Bandidos, para dominar de esa manera la ancha tierra, como había ya intentado el Diablo de Lc 4, cuando prometía hacer rey a Jesús, si le adoraba (si adoraba el poder). Pero Jesús no bajo de la cruz… ni se hubiera dejado bajar por Carlomagno.

5. «Malhechor» 2º: Del reino contra Roma al paraíso de Dios. Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.Pero el otro lo increpaba: ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues en tu reino.

El evangelio no dice que este “malhechor” sea peor que los arkhontes/sacerdotes, los soldados y Pilatos… (con el ladrón malo). El evangelio no hace comparaciones.

Cada uno tendrá que reconocer su “verdad” …Implícitamente, el evangelio supone que este “bandido” lleva en sí el mismo pecado que todos los anteriores… Pero lo reconoce y pide la ayuda de Jesús. Según eso, este kakourgos reconoce la verdad, y está dispuesto a empezar, con Jesús… “cuando Jesús llegue en su Reino”. Muchas traducciones dicen “cuando estés en tu Reino, como si es Reino existiera ya, y fuera un cielo-celeste… y Jesús entrare en ese Reino, que ya existía, fuera de este mundo. Pero el texto dice “cuando llegues en tê basileia sou”, es decir, cuando surja en este mundo un reino que no sea del César de turno, sino de Dios.

Este “malhechor” envuelto en luchas entre Roma (el reino grande) y Jerusalén (el pequeño)… está dispuesto a sumarse al Reino que viene…, al Reino que Jesús ha venido preparando… No quiere bajar de la cruz para seguir haciendo lo que hacía, como el otro mal-hechor, sino sumarse a Jesús, precisamente ahora, cuando le ve en la cruz… Él reconoce a Jesús como Rey en la cruz, pero rey de un paraíso de humanidad reconciliada en Dios y por Dios

6. Jesús. Hoy estarás conmigo en mi cielo. Le respondió: Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.

 Esta respuesta recoge y condensa todo lo anterior. Jesús se presenta  como “Rey”, autoridad suprema, en la Cruz… Pero no para bajar y matar a sus enemigos, encabezando un reino de bandidos romanos o judíos, sino para prometer “hoy” estarás conmigo el “paraíso”. Hay un paraíso de Dios cuando unos hombres mueren por otros, les ofrecen vida viviendo por ellos.  Como he dicho al principio, el paraíso eres tú para los otros, son los otros para ti, en un camino de Cruz (morir con y para los demás) que es amor de Dios, paraíso eterno.  Hombres y mujeres de la bondad de Dios resucitan en el momento de la muerte.

Para el bandido que pide ayuda a Jesús, para  Jesús que acepta la muerte por y para ayudar a los demás, el paraíso empieza hoy mismo. No vendrá más tarde, no será mañana, es hoy mismo, la vida en amor, compartida entre todos. Eso significa que Jesús resucita “hoy”, en el mismo momento de su entrega y de su muerte (sin esperar un tercer día que vendrá después, sin necesidad de tumba abierta y una desaparición del cadáver). El mismo Jesús en la cruz por los demás es la resurrección (yo soy la resurrección y la vida, ha dicho a Lázaro muerto (Jn 11), pudriéndose lleno de olores en la tumba.

Jesús dice “hoy estarás/estás conmigo en el paraíso. Eso significa que Jesús mismo es paraíso  para este  “bandido” que le ha pedido : Acuérdate de mí cuando estés en tu “reino”… Si Jesús es paraíso, con él y como él podemos ser paraíso todos, viviendo en amor (amor es paraíso) los unos en los otros para los otros. No hace falta esperar al mañana o al pasado mañana del tercer día. Hoy mismo es paraíso.

La Iglesia en Africa

Sacerdotes de Nigeria: “La posibilidad del martirio forma parte de mi vida”

Sacerdotes de Nigeria: “La posibilidad del martirio forma parte de mi vida”
Sacerdotes de Nigeria: “La posibilidad del martirio forma parte de mi vida” VLG

El próximo lunes 21, a las 19 horas en el Aula San Pablo, ubicado en la calle Vicente Goikoetxea, 5, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) organiza una conferencia-coloquio bajo el título: “África: la Iglesia más viva, la más perseguida” a cargo de  Kinga Von Shierstaedt, responsable de los proyectos de AIN para África

Leah Sharibu fue secuestrada de su escuela en Dapchi , estado de Yobe, el 19 de febrero de 2018 y no fue liberada con el resto de los cautivos porque era cristiana y se negaba a convertirse al Islam

Desde el año 2000 en Nigeria han asesinado a 8000 cristianos, 23 de ellos sacerdotes

Por | Vicente Luis García Corres (Txenti)

Se llaman Patrick, James y Francis. Son del sur de Nigeria, un país dividido política y religiosamente. Al Norte los musulmanes, al Sur los cristianos. Pero la situación del país lo convierte en un peligro diario el pertenecer a la comunidad cristiana. Los tres son sacerdotes y se encuentran en Vitoria para ampliar su formación teológica. Se defienden mejor en inglés que en castellano, pero su testimonio es suficientemente claro para entenderles que, aun cuando están muy a gusto entre nosotros y están aprendiendo muchas cosas, su futuro está con “su pueblo”, porque, como nos dice Francis, “donde está tu tesoro, está tu corazón, y mi pueblo es mi tesoro.”

El próximo lunes 21, a las 19 horas en el Aula San Pablo, ubicado en la calle Vicente Goikoetxea, 5, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) organiza una conferencia-coloquio bajo el título: “África: la Iglesia más viva, la más perseguida” a cargo de  Kinga Von Shierstaedt, responsable de los proyectos de AIN para África. Más del 30% de los proyectos de esta organización se desarrollan en África, uno de los continentes en donde la persecución de los cristianos es diaria y brutal.

Nigeria es uno de los países destinatarios de la ayuda de AIN, por eso, valga como aperitivo a la conferencia el testimonio de los tres sacerdotes nigerianos que ahora se encuentran en Vitoria.

“Somos sacerdotes en Nigeria y hemos sido enviados por nuestro obispo para ampliar nuestra formación y regresar a Nigeria para hacernos cargo de diversas áreas de la diócesis.” “ Aquí estamos aprendiendo no sólo teología, también la pastoral de las parroquias, y estamos pudiendo ver cómo es posible organizar una sociedad que atiende a los servicios básicos de las personas, educación, sanidad, políticas sociales, …” “Hemos venido también a compartir nuestro testimonio con la gente de las parroquias de aquí, somos testigos de la Iglesia en África, especialmente en Nigeria. Hemos venido también para compartir nuestra fe y nuestra experiencias con los pueblos de aquí.”

Según reconocen ellos el pueblo nigeriano está padeciendo graves problemas psicológicos precisamente por no ver cubiertas sus necesidades de salud, de educación, de paz social. A todo ello hay que añadir la persecución religiosa llevada a cabo por una parte de la población musulmana y que desde 2020 ya se ha cobrado la vida de 8000 personas, de ellas 23 sacerdotes. El acoso a las comunidades cristianas es diario, “ los jóvenes musulmanes de regreso de sus escuelas tiran piedras a las iglesias, y ya han intentado quemar la catedral de Sokoto”.

“La situación en Nigeria es muy peligrosa, es una situación complicada donde conviven el Islam con el cristianismo y las religiones animistas africanas, y eso se vive con tensión. Además el gobierno, que es musulmán, consiente los abusos y la persecución que la comunidad musulmana ejerce contra los cristianos. Antes los cristianos eran mayoría, pero hoy la persecución es tan alta que el número de conversiones, bien por matrimonio, bien por la fuerza, o bien por la presión económica, está siendo muy alto. Y cuando la gente se niega se le mata, y luego los culpables, incluso si son arrestados y encarcelados pronto salen en libertad. El gobierno incluso concede visas para que ellos, los terroristas puedan viajar fuera del país.”

A los cristianos se les considera “infieles” y ello les convierte en personas sin dignidad por lo que cualquier acción contra ellos está justificada

Boko Haram 

Boko Haram es un movimiento ideológico que rechaza la cultura occidental, de hecho el nombre se podría traducir como Boko – Book ( Libros) Haram – Tontería, lo que se traduciría como “la educación de los libros es una tontería «. Este movimiento empezó como una oposición política del norte frente a los del sur, pero pronto se radicalizó, fue fundado en 2002 en la localidad de Maiduguri, en el Estado de Borno, por el predicador islamista Mohammed Yusuf, su objetivo es la conversión integral de Nigeria al Islam. En abril de 2014 Boko Haram ejecutó una de sus acciones más mediáticas: el secuestro de 276 niñas en una escuela de Chibok. A día de hoy de las 276 niñas el nombre de Leah Shariba sobresale entre ellas, se cree que la han matado, aunque no hay rastro de ella.” 

Leah Sharibu fue secuestrada de su escuela en Dapchi , estado de Yobe, el 19 de febrero de 2018 y no fue liberada con el resto de los cautivos porque era cristiana y se negaba a convertirse al Islam.

Leah Sharibu  (2)

A pesar de la reciente muerte de Abubakar Shekau, el líder de Boko Haram, el reverendo Para-Mallam dijo que el pronóstico para Leah sigue siendo muy preocupante. AIN sigue de cerca este caso. Leah llevaría hasta la fecha cerca de 1800 días de secuestro, en el caso de encontrarse viva aún. Aunque muchos consideran que ha sido asesinada por su fidelidad al cristianismo. Ello la convertiría en mártir. 

Si se les pregunta a Patrick, James y Francis respecto de si tienen miedo de volver a su país, la respuesta es que “sí y no”: “Sí porque somos humanos y conscientes del riesgo que hoy supone ser cristiano y más, ser sacerdote en Nigeria, pero no porque confiamos nuestra vida a Dios. La posibilidad del martirio forma parte de mi vida, pero mi misión es estar con mi pueblo y mi pueblo no está en Roma, ni en Vitoria, está en Nigeria.”

El lunes 21 a las 19 horas en el Aula San Pablo es una oportunidad para conocer algo más de la realidad que la Iglesia vive en África, una Iglesia que está muy viva, pero también muy perseguida. Nigeria es uno de los países donde se vive esta persecución, pero no es el único.

Secuestrado otro sacerdote en Nigeria

El padre Abraham Kunat ha sido secuestrado por hombres armados junto a otras nueve personas

Nigeria padece la violencia de Boko Haram desde 2002

El padre Abraham Kunat ha sido secuestrado, junto a otras nueve personas, por hombres armados en Kachia, en el estado de Kaduna, al norte de Nigeria. El secuestro ha tenido lugar alrededor de la medianoche del pasado 8 de noviembre.

15 hombres armados

El grupo armado, de unos 15 hombres, atacó la llamada ‘aldea del petróleo’, situada cerca de la refinería de Kaduna. Esta es un objetivo frecuente de los asaltos de los bandidos, hasta el punto de que los residentes, trabajadores empleados en la refinería local procedentes de toda Nigeria, llevan mucho tiempo pidiendo un puesto militar fijo en la aldea para protegerlos de nuevos asaltos.

El presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria, el padre Joseph Hayeb, ha señalado que viven “una situación muy triste porque en el estado están ocurriendo muchas cosas que no se denuncian”. Asimismo, ha recalcado que hay que hacer mucho más para proteger a los ciudadanos de los criminales que los aterrorizan

Los mártires de la UCA

Jesuitas y salvadoreños reclaman conocer la verdad en el 33º aniversario de los asesinatos de la UCA

33º aniversario de los asesinatos de la UCA
33º aniversario de los asesinatos de la UCA

La comunidad jesuita y centenares de salvadoreños en una emotiva y colorida procesión de farolitos demandaron este sábado conocer la «verdad» del asesinato de seis sacerdotes jesuitas y dos mujeres cometido por efectivos del ejército hace 33 años en el marco de la guerra civil (1980-1992)

El Frente Universitario Roque Dalton (FURD) demandó en un comunicado «sacar a luz todas las atrocidades cometidas por el ejército en las dictaduras militares y lo que continuó la derecha neoliberal hasta la actualidad»

En la calle principal del campus, alumnos de la UCA elaboraron coloridas alfombras con imágenes de los mártires. Estamparon el lema del 33º aniversario del crimen: «Porque la lucha es justa, la esperanza no desfallece

 | RD/Agencias

La comunidad jesuita y centenares de salvadoreños en una emotiva y colorida procesión de farolitos demandaron este sábado conocer la «verdad» del asesinato de seis sacerdotes jesuitas y dos mujeres cometido por efectivos del ejército hace 33 años en el marco de la guerra civil (1980-1992).

33 Aniversario crímenes UCA

«La verdad es un derecho del pueblo de saber quiénes fueron los que cometieron estos atroces crímenes (de los sacerdotes y las mujeres) y por qué los cometieron para que no se vuelvan a repetir», declaró a la AFP el rector de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), el sacerdote Andreu Oliva.

Andreu Oliva, rector de la UCA: «La verdad es un derecho del pueblo de saber quiénes fueron los que cometieron estos atroces crímenes y por qué los cometieron, para que no se vuelvan a repetir»

Con velas o flores en sus manos y con pancartas con los rostros de los sacerdotes asesinados, la procesión recorrió las calles del campus de la UCA, en el suroeste de San Salvador. «Los sacerdotes asesinados fueron personas buenas que lucharon por los pobres, por eso los recordamos y pedimos justicia», comentó a la AFP Domitila Cruz, de 67 años, que llegó desde la comunidad rural del Bajo Lempa, unos 85 km al sureste de San Salvador.

El Frente Universitario Roque Dalton (FURD) demandó en un comunicado «sacar a luz todas las atrocidades cometidas por el ejército en las dictaduras militares y lo que continuó la derecha neoliberal hasta la actualidad».

Como Frente Universitario Roque Dalton (FURD) conmemoramos otro año más a los mártires jesuitas de la UCA.
Acompañamos y participamos en la realización de la alfombra titulada «VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN».#MártiresUCA#FURD#UES#MemoriaHistórica@ysuca91sietepic.twitter.com/Y5Bnd1H7rq— Frente Universitario Roque Dalton FURD (@furd_oficial) November 12, 2022

En la calle principal del campus, alumnos de la UCA elaboraron coloridas alfombras con imágenes de los mártires.

En una gran alfombra estamparon el lema del 33º aniversario del crimen: «Porque la lucha es justa, la esperanza no desfallece».

La madrugada del 16 de noviembre de 1989, en medio de una ofensiva guerrillera sobre San Salvador, efectivos del ahora proscrito batallón Atlacatl cometieron el múltiple crimen en el campus de la UCA.

Las víctimas fueron el hispano-salvadoreño Ignacio Ellacuría (rector de la UCA), los españoles Ignacio Martín Baró (vicerrector), Segundo Montes, Amando López y Juan Ramón Moreno, además de los salvadoreños Joaquín López, Elba Ramos y su hija Celina.

Mártires UCA

En septiembre de 1991, un tribunal juzgó a nueve militares que figuraban como autores materiales sin tomar en cuenta a los autores intelectuales, según organismos humanitarios.

En ese juicio, solo el coronel Guillermo Alfredo Benavides fue declarado culpable de todos los asesinatos, y el teniente Yusshy René Mendoza fue responsabilizado de la muerte de la menor Celina.

Ambos oficiales recobraron su libertad con una ley de amnistía de 1993, pero Benavides fue encarcelado nuevamente para completar su sentencia de 30 años, tras declararse prescrita la amnistía en 2016.

El 16 de enero de 1992 con la firma de acuerdos de paz gobierno-guerrilla izquierdista, finalizó la guerra civil que dejó más de 75.000 muertos, 7.000 desaparecidos y pérdidas millonarias a la economía.

Guerra civil El Salvador

La Buena Noticia del Dgo. 33º-C

La hora de la Palabra

La hora de la paciencia y la perseverancia

Lc 21, 5-19

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

La realidad que estamos viviendo está generando desconcierto y desesperanza para muchas personas. El Evangelio de hoy nos invita a la perseverancia en la construcción del Reino.

Suceda lo que suceda, el Reino de la verdad, de la justicia, de la paz y del amor, siempre llama y hay que realizarlo. Muchos cristianos están luchando por construir una nueva historia y por eso son perseguidos. Estos días estamos celebrando el 33º Aniversario de los Mártires de la UCA.

Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y tenaz, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la paz y la lucidez

Lectura de la Palabra

Lucas 21, 5-19

                                                                Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»

Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»

Él contesto: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: «Yo soy», o bien: «El momento está cerca; no vayáis tras ellos.

Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»

Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.

Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.

Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Comentario de la Palabra

                                                                                           SIN PERDER LA PACIENCIA

Por José Antonio Pagola

Lucas recoge las palabras de Jesús sobre las persecuciones y la tribulación futuras subrayando de manera especial la necesidad de enfrentarnos a la crisis con paciencia. El término empleado por el evangelista significa entereza, aguante, perseverancia, capacidad de mantenerse firme ante las dificultades, paciencia activa.

Apenas se habla de la paciencia en nuestros días, y sin embargo pocas veces habrá sido tan necesaria como en estos momentos de grave crisis generalizada, incertidumbre y frustración.

Son muchos los que viven hoy a la intemperie y, al no poder encontrar cobijo en nada que les ofrezca sentido, seguridad y esperanza, caen en el desaliento, la crispación o la depresión.

La paciencia de la que se habla en el evangelio no es una virtud propia de hombres fuertes y aguerridos. Es más bien la actitud serena de quien cree en un Dios paciente y fuerte que alienta y conduce la historia, a veces tan incomprensible para nosotros, con ternura y amor compasivo.

La persona animada por esta paciencia no se deja perturbar por las tribulaciones y crisis de los tiempos. Mantiene el ánimo sereno y confiado. Su secreto es la paciencia fiel de Dios, que, a pesar de tanta injusticia absurda y tanta contradicción, sigue su obra hasta cumplir sus promesas.

Al impaciente, la espera se le hace larga. Por eso se crispa y se vuelve intolerante. Aunque parece firme y fuerte, en realidad es débil y sin raíces. Se agita mucho, pero construye poco; critica constantemente, pero apenas siembra; condena, pero no libera. El impaciente puede terminar en el desaliento, el cansancio o la resignación amarga. Ya no espera nada. Nunca infunde esperanza.

La persona paciente, por el contrario, no se irrita ni se deja deprimir por la tristeza. Contempla la vida con respeto y hasta con simpatía. Deja ser a los demás, no anticipa el juicio de Dios, no pretende imponer su propia justicia.

No por eso cae en la apatía, el escepticismo o la dejación. La persona paciente lucha y combate día a día, precisamente porque vive animada por la esperanza. «Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en el Dios vivo» (1 Timoteo 4,10).

La paciencia del creyente se arraiga en el Dios «amigo de la vida». A pesar de las injusticias que encontramos en nuestro camino y de los golpes que da la vida, a pesar de tanto sufrimiento absurdo o inútil, Dios sigue su obra. En él ponemos los creyentes nuestra esperanza.

Testigos de la Palabra

Los mártires de la UCA

El 16 de diciembre hace 33 años fueron asesinados en El Salvador, juntamente con dos empleadas domésticas, seis jesuítas en la Universidad Católica (UCA). Ignacio Ellacuría era el rector y los demás, el equipo principal de la Universidad Centro Americana. Habían tomado en serio lo que es hoy la Misión de la Compañía de Jesús: “Comprometerse , bajo el estandarte de la cruz, en la lucha crucial de nuestro tiempo: la lucha por la fe y la lucha por la justicia, que la misma fe exigte”.

Ese compromiso los llevó a la muerte. La sangre derramada de nuestros seis hermanos y de las dos empleadas se convierte en clamor de los desposeídos de la tierra. Los jesuítas murieron luchando por una paz en justicia.

Así “los jesuítas de San Salvador”, “Ignacio y compañeros mártires”…,cristianamente hablando, hay que decir que merecieron la palma y la gracia del martirio.

Día Mundial de los Pobres

LA IGLESIA ESPAÑOLA, CONTRA LA «POBREZA QUE HUMILLA Y MATA

Por Jesús Bastante

«Hay una pobreza que humilla y mata». La Conferencia Episcopal y Cáritas Española han lanzado un mensaje con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, que este año se celebra bajo el lema ‘Jesucristo se hizo pobre por vosotros’. En su mensaje, la Iglesia de nuestro país hace suyo el «llamamiento a la solidaridad en medio de un mundo herido por la violencia y la guerra», lanzado por el Papa Francisco, al tiempo que recuerda que «la caridad no es una obligación, sino un signo del amor».

Esta jornada, que instituyó Francisco en noviembre de 2016, en el cierre del Año de la Misericordia, pretende invitar a «compartir lo poco que tenemos con quienes no tienen nada, para que ninguno sufra», una realidad más presente que nunca en un mundo marcado por la guerra y las migraciones.

«Como miembros de la sociedad civil, mantengamos vivo el llamado a los valores de libertad, responsabilidad, fraternidad y solidaridad», resalta el mensaje de los obispos y Cáritas. Citando al Papa, destaca que «la generosidad hacia los pobres encuentra su motivación más fuerte en la elección del Hijo de Dios que quiso hacerse pobre Él mismo».

«El mensaje de Jesús nos muestra el camino y nos hace descubrir que hay una pobreza que humilla y mata, y hay otra pobreza, la suya, que nos libera y nos hace felices», recalca el mensaje, que invita a «hacer un esfuerzo para que a nadie le falte lo necesario». Siempre tomando como base las palabras del Papa, el mensaje de la Iglesia española subraya que «no es el activismo lo que salva, sino la atención sincera y generosa que permite acercarse a un pobre como a un hermano que tiende la mano para que yo me despierte del letargo en el que he caído».

«Cómo hacernos pobres como comunidad»

¿Cómo hacerlo en España? La jornada de este domingo propone, como gesto, “concretar en un manifiesto o credo cómo podemos hacernos pobres en comunidad para llevar vida en abundancia a otros”. Todo ello con una serie de acciones. ¿Cuáles? Estas:

-dar una respuesta personal y comunitaria, pues «mientras más crece el sentido de comunidad y de comunión como estilo de vida, mayormente se desarrolla la solidaridad»

-ser comunidad de vida y de bienes, en la que «el amor recíproco nos hace llevar las cargas los unos de los otros para que nadie quede abandonado o excluido», compartiendo lo que tenemos con los que no tienen nada, pero acogiendo, al mismo tiempo, lo que nos puedan aportar: su trabajo, su pensamiento, su forma de hacer y de entender la vida.

-ser comunidad de acción porque “la preocupación por los pobres y por la justicia social» es “un compromiso que nos afecta a todos” y, por tanto, “nadie puede sentirse exceptuado”

Comentarios al Evangelio:

Perseveren, venciendo el miedo y la fascinación de la vanidad

Templo de Jerusalén

Por Fray Alfredo Quintero Campoy OdeM

Jesús nos lleva a lo esencial de la vida, haciéndonos ver que la belleza que adorna el templo referida por sus discípulos, en el evangelio de Lucas de este Domingo 33, llegará su tiempo de término.

No es fácil para nosotros entrar en esa mentalidad realista a la que Jesús nos conduce, aunque la belleza del templo sea expresión de esa riqueza de fe de la experiencia religiosa que se va plasmando en historia, con huella sobresaliente; sin embargo, los avatares de las dificultades por venir a causa de guerras y conflictos, de las sacudidas desastrosas por la naturaleza de terremotos no deben frenar la perseverancia de una esperanza que nos hace caminar.

Ante el tambaleo natural provocado por conflictos y dificultades, no hay que dejarse confundir ni atrapar por quienes en el miedo y en la inseguridad nos ofertan falsedades con apariencia de verdad.

Jesús nos invita a estar alertas y no dejarnos engañar, no es el final, aunque pareciera ser el final.

Que importante es entender lo anterior, a veces nos encontramos así en la vida, situaciones que nos tambalean, que nos aprietan y nos hacen perder una seguridad o una certeza fruto de tener todo controlado, para dar un paso a algo fundamental en nuestra fe y en nuestro camino perseverancia, no dejar de tener confianza.

Confiar en Dios para caminar en la perseverancia que nos permita salvar la vida y nuestras almas.

El profeta Malaquias así lo refiere en la primera lectura: Pero a ustedes, los que temen mi nombre, les iluminará un sol de justicia y hallarán salud a su sombra.

En medio de la dificultad y la adversidad, quien confía en el Señor puede perseverar con firmeza y verse airoso y fortalecer la firmeza.

Ya lo recuerda en la segunda lectura a lo Tesalonicenses San Pablo, debemos trabajar, porque podemos trabajar y aportar siempre con la mayor generosidad, no siendo gravosos a nadie.

El trabajo nos da una identidad, nos permite servir y nos facilita un sustento que nos hace tener dignidad y libertad.

Lo que ofrecemos en el trabajo realizado con amor es expresar y comunicar algo que es posible. Con nuestro trabajo hacemos más dinámica nuestra vida de comunicación y relación.

Los pasivos, los que no trabajan, no solo hacen más lenta la vida sino que van agotando las fuerzas de los otros y los recursos que se pueden generar cuando se trabaja lo que se debe.

Hay quienes van agotando recursos porque no trabajan o no quieren trabajar.

La naturaleza como el sol, el viento, las nubes, los mares, los árboles, nuestro cuerpo van en un movimiento que permite generar vida.

El trabajo genera vida, eso lo que tenemos que tener muy claro en nuestro pensamiento y en nuestra configuración de integración social.

El trabajo nos genera un sustento para vivir y a través del mismo generamos comunicando vida, desde un servicio que corresponde a la tarea que cada uno está llamado a realizar.

Ese es nuestro aporte a la vida que nos distingue y nos identifica.

Sino trabajamos no solo nos hacemos inútiles y no vemos nuestras posibilidades de intercambio y sustento de vida que produce el trabajo, sino que caemos en la injusticia de arrebatarle el pan a quien con sudor y esfuerzo se lo ha ganado y procurado.

Trabajo digno, sociedad decente. Manifestación promovida por la HOAC en 2019.

El trabajo es importante para vivir con más justicia y permitiendo el desarrollo personal y social que nos descubre, enriquece y nos hace más plenos.

La buena Noticia del Dgo. 32º-C

DESTINADOS A LA VIDA ETERNA

Lc 20, 27-38

LA HORA DE LA PALABRA

El Dios de la vida

En el pueblo judío el Dios de nuestros padres es «Yahvé, el Dios de la vida».            La fe en la resurrección es la fe en un Dios que quiere la vida para todos sus hijos e hijas, «porque para él todos están vivos».

La fe y la esperanza en la resurrección debe traducirse en un compromiso por defender la vida y rechazar todo lo que sea muerte porque «la gloria de Dios es que el hombre y la mujer vivan», como diría San Ireneo, o como diría Mons. Romero, «la gloria de Dios es que el pobre viva».

Ya desde ahora estamos llamados a vivir el Espíritu que animó a Jesús durante su vida. Es el Espíritu que nos hará vivir plenamente.

LECTURA DE LA PALABRA

Lucas 20, 27-38

                                                        No es Dios de muertos, sino de vivos

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»

Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.

Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»

COMENTARIOS A LA PALABRA

¿ES RIDÍCULO ESPERAR EN DIOS?

Por

Los saduceos no gozaban de popularidad entre las gentes de las aldeas. Era un sector compuesto por familias ricas pertenecientes a la élite de Jerusalén, de tendencia conservadora, tanto en su manera de vivir la religión como en su política de buscar un entendimiento con el poder de Roma. No sabemos mucho más.

Lo que podemos decir es que «negaban la resurrección». La consideraban una «novedad» propia de gente ingenua. No les preocupaba la vida más allá de la muerte. A ellos les iba bien en esta vida. ¿Para qué preocuparse de más?

Un día se acercan a Jesús para ridiculizar la fe en la resurrección. Le presentan un caso absolutamente irreal, fruto de su fantasía. Le hablan de siete hermanos que se han ido casando sucesivamente con la misma mujer, para asegurar la continuidad del nombre, el honor y la herencia a la rama masculina de aquellas poderosas familias saduceas de Jerusalén. Es de lo único que entienden.

Jesús critica su visión de la resurrección: es ridículo pensar que la vida definitiva junto a Dios vaya a consistir en reproducir y prolongar la situación de esta vida, y en concreto de esas estructuras patriarcales de las que se benefician los varones ricos.

La fe de Jesús en la otra vida no consiste en algo tan irrisorio: «El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob no es un Dios de muertos, sino de vivos». Jesús no puede ni imaginarse que a Dios se le vayan muriendo sus hijos; Dios no vive por toda la eternidad rodeado de muertos. Tampoco puede imaginar que la vida junto a Dios consista en perpetuar las desigualdades, injusticias y abusos de este mundo.

Cuando se vive de manera frívola y satisfecha, disfrutando del propio bienestar y olvidando a quienes viven sufriendo, es fácil pensar solo en esta vida. Puede parecer hasta ridículo alimentar otra esperanza.

Cuando se comparte un poco el sufrimiento de las mayorías pobres, las cosas cambian: ¿qué decir de los que mueren sin haber conocido el pan, la salud o el amor?, ¿qué decir de tantas vidas malogradas o sacrificadas injustamente? ¿Es ridículo alimentar la esperanza en Dios?

TESTIGOS DE LA PALABRA

Joan Roig, mártir en la Cataluña de 1936

Víctima del odio a la fe. El papa Francisco ha autorizado, tras una reunión con el cardenal Angelo Becciu, de la Congregación de la Causa de los Santos, la declaración como mártir –y, por lo tanto, la beatificación– de Joan Roig i Diggle, un joven de 19 años de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña, amigo del beato Pere Tarrés y alumno de los beatos mártires escolapios Ignacio Casanovas y Francesc Carceller.

Fue asesinado por las juventudes libertarias de Badalona de cinco tiros en el corazón y uno de gracia en la cabeza en la noche del 11 de septiembre de 1936, víspera del Dulce Nombre de María.

La familia Roig Diggle se empobreció y se trasladó al Masnou. Joan ingresó en la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña (FJCC), creada en 1932 por mosén Albert Bonet y que llegó a contar con 8.000 muchachos antes de la guerra.

El joven Roig fue designado responsable de la rama infantil (10 a 14 años) de la FJCC,.

El 20 de julio de 1936, milicianos rojos quemaron la sede de la Federación. Empezó una persecución contra los jóvenes fejocistas –que eran una asociación de fe y acción social, pero no política ni de partido–. Se calcula que unos 300 fejocistas fueron asesinados en la retaguardia republicana en Cataluña, incluyendo unos 40 sacerdotes ligados a ellos.

Maud, la madre de Joan, recordó después lo que su hijo hizo esos días: «Fue aliviando penas, animando a los tímidos, visitando a los heridos, buscando diariamente en los hospitales entre los muertos, para saber cuáles de los suyos habían caído asesinados. Cada noche, al pie del lecho, con el crucifijo estrechado en sus manos imploraba para unos clemencia, para otros perdón, y para todos misericordia y fortaleza».

Los milicianos anticlericales golpearon a la puerta de su casa, la de su familia. Joan rápidamente consumió las Formas Sagradas encomendadas a su cuidado. Se abrazó a su madre y se despidió de ella en inglés: «God is with me» (Dios está conmigo).

La patrulla, de las juventudes libertarias de Badalona, le llevó junto al cementerio nuevo de Santa Coloma de Gramanet. Le permitieron unas últimas palabras. «Que Dios os perdone como yo os perdono», dijo él.

Lo mataron de 5 disparos al corazón y uno de gracia en la nuca. Tenía 19 años: según la legislación de la época no era aún adulto. Después de la guerra, sus restos fueron recuperados y reconocidos por las 5 heridas del pecho y la del cráneo.

Jaume Marés, tío de Joan Roig, cuando se enteró de su detención pidió ayuda a un amigo policía. Le reveló que uno de los verdugo le había hablado del muchacho: «¡Ah! Aquel chico rubio era un valiente, murió predicando. Moría diciendo que nos perdonaba y que pedía a Dios que nos perdonará. Casi nos conmovió».

La Federación de Cristianos de Cataluña y la Asociación de Amigos de Joan Roig han promovido su beatificación. Sus restos descansan en una capilla en la parroquia de San Pere de Masnou.

La Buena Noticia del Dgo. 31º-C

El cambio de Zaqueo

Lc 19,1-10

La hora de la Palabra

Hoy ha llegado la salvación a esta casa

Zaqueo era un hombre rico, jefe de recaudadores de impuestos. El tenía mucho interés de conocer a Jesús; y hasta se sube a un árbol para verle mejor pues era bajo de estatura.

Jesús le mira y le dice: «Zaqueo, baja enseguida porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Este encuentro de Zaqueo con Jesús le lleva a cambiar de vida y a compartir lo que tiene con los pobres. Y así se convierte en discípulo y en seguidor de Jesús.

Lectura de la Palabra

Lucas 19, 1-10

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdidoEn aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.

Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.

Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»

Él bajo en seguida y lo recibió muy contento.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»

Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»

Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también este es hijo de Abrahán.

Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Comentario a la Palabra

Pagola: «Jesús ama a los ricos y no quiere que ninguno de ellos eche a perder su vida»

Zaqueo

El encuentro de Jesús con el rico Zaqueo es un relato conocido. La escena ha sido muy trabajada por Lucas, preocupado tal vez por la dificultad que encontraban algunas familias ricas para integrarse en las primeras comunidades cristianas.

Zaqueo es un rico bien conocido en Jericó. «Pequeño de estatura», pero poderoso «jefe de los recaudadores» que controlan el paso de mercancías en una importante encrucijada de caminos. No es un hombre querido. La gente lo considera «pecador», excluido de la Alianza. Vive explotando a los demás. «No es hijo de Abrahán».

Sin embargo, este hombre quiere ver «quién es Jesús». Ha oído hablar de él, pero no lo conoce. No le importa hacer el ridículo actuando de manera poco acorde con su dignidad: como un chiquillo más, «corre» para tomar la delantera a todos y «se sube a una higuera». Solo busca «ver» a Jesús. Probablemente ni él mismo sabe que está buscando paz, verdad, un sentido más digno para su vida.

Al llegar Jesús a aquel punto, «levanta los ojos» y ve a Zaqueo. El relato sugiere un intercambio de miradas entre el profeta defensor de los pobres y aquel rico explotador. Jesús lo llama por su nombre: «Zaqueo, baja enseguida». No hay que perder más tiempo. «Hoy mismo tengo que alojarme en tu casa y estar contigo». Jesús quiere entrar en el mundo de este rico.

Zaqueo le abre la puerta de su casa con alegría. Le deja entrar en su mundo de dinero y poder, mientras en Jericó todos critican a Jesús por haber entrado «en casa de un pecador».

Al contacto con Jesús, Zaqueo cambia. Empieza a pensar en los «pobres»: compartirá con ellos sus bienes. Se acuerda de los que son víctimas de sus negocios: les devolverá con creces lo que les ha robado. Deja que Jesús introduzca en su vida verdad, justicia y compasión. Zaqueo se siente otro. Con Jesús todo es posible.

Jesús se alegra porque la «salvación» ha llegado también a esa casa poderosa y rica. A esto ha venido él: «a buscar y salvar lo que está perdido». Jesús es sincero: la vida de quienes son esclavos del dinero son vidas perdidas, vidas sin verdad, sin justicia y sin compasión hacia los que sufren. Pero Jesús ama a los ricos. No quiere que ninguno de ellos eche a perder su vida. Todo rico que le deje entrar en su mundo experimentará su fuerza salvadora.

Testigos de la Palabra

Joan Alsina: un catalán mártir junto al pueblo chileno                            

“Joan Alsina es verdad, verdad cristiana ciertamente. Porque fue encarnación y muerte solidaria con los hermanos, como el Señor Jesús. Porque supo ‘educar la caridad haciendo crecer la simiente del bautismo según la medida del plan de Dios: hasta dar la vida’. Porque confió contra toda esperanza en aquél que ya ha vencido y consiguió hacer su propia ‘síntesis en Cristo crucificado y glorioso’”.

Obispo Pedro Casaldáliga

En septiembre de 1973, un grupo de jóvenes curas catalanes vivían en comunidad, compartiendo la fe junto a los pobladores de San Bernardo. Uno de ellos, Joan Alsina, había optado por ser cura obrero, y trabajaba en el Hospital San Juan de Dios. El 11 de septiembre de ese año no sólo marcaría para siempre al país, sino que también torcería los proyectos de estos sacerdotes. A sus 31 años, el padre Joan se encontraba trabajando cuando fue detenido por efectivos del Ejército junto a un grupo de obreros. El 19 de septiembre de 1973 sería fusilado. Quien le disparó era un joven soldado, que recibió las órdenes de un militar de rango más alto. Cuando lo acribillan, en la baranda del puente Bulnes, sobre el río Mapocho, el cura Alsina le otorgó el perdón al soldado a quien le dijo: «No me pongas la venda. Mátame de frente porque quiero verte para darte el perdón»                                    Su cuerpo fue rescatado después desde el río para ser sepultado en el cementerio parroquial de San Bernardo. Es el primer mártir de la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana).

La Buena Noticia del Dgo. 30º-C

El fariseo y el publicano

Lc 18, 9-14

LA HORA DE LA PALABRA

Ser sinceros para con Dios

La parábola del fariseo y el publicano es una fuerte crítica que desenmascara una actitud religiosa engañosa, que nos permite vivir ante Dios seguros de nuestra inocencia, mientras que condenamos a todo el que no piensa ni actúa como nosotros.

Lo importante es ser sinceros para con Dios. No creernos seguros y con derechos ante Dios como si Dios nos debiera algo, sino humildes ante Dios , reconociendo que somos débiles y pecadores, que nos acogemos a su misericordia. Pero eso no nos da derecho a juzgar a los demás. ¿Quién soy yo para juzgar a otro?

LECTURA DE LA PALABRA

Lucas 18, 9-14

                                         El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo noEn aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:

«¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.»

El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo:

«¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador. »

Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

COMENTARIO A LA LECTURA

La mayor parte de las parábolas de Jesús tienen como telón de fondo la vida de las aldeas de Galilea y reflejan distintas experiencias de vida del campesinado. Solamente unas pocas se salen de este marco. Y una de éstas es la del fariseo y el recaudador, que se sitúa en contexto urbano y, más en concreto, en la ciudad de Jerusalén, en el recinto del templo, el lugar propicio para obtener la purificación de los pecados.

La influencia y atracción del Templo para los judíos se extendía incluso más allá de las fronteras de Palestina, como lo muestra claramente la obligación del pago del impuesto al Templo por parte de los judíos que no vivían en Palestina. Pagar ese impuesto se había convertido en tiempos de Jesús en un acto de devoción hacia el Templo, porque éste hacía posible que los judíos mantuviesen su relación con Dios.

En tiempos de Jesús, el cobro de impuestos no lo hacían los romanos directamente, sino indirectamente, adjudicando puestos de arbitrios y aduanas a los mejores postores, que solían ser gente de las élites urbanas, de la aristocracia. Estas élites, sin embargo, no regentaban las aduanas, sino que, a su vez, dejaban la gestión de las mismas a gente sencilla, que recibía a cambio un salario de subsistencia. Los recaudadores de impuestos practicaban sistemáticamente el pillaje y la extorsión de los campesinos. Debido a esto, el pueblo tenía hacia estos cobradores de impuestos la más fuerte hostilidad, por ser colaboracionistas con el poder romano. La población los odiaba y los consideraba ladrones. Tan desprestigiados estaban que se pensaba que ni siquiera podían obtener el arrepentimiento de sus pecados, pues para ello tendrían que restituir todos los bienes extorsionados, más una quinta parte, tarea prácticamente imposible al trabajar siempre con público diferente. Esto hace pensar que el recaudador de la parábola era un blanco fácil de los ataques del fariseo, pues era pobre, socialmente vulnerable, virtualmente sin pudor y sin honor, o lo que es igual, un paria considerado extorsionador y estafador.

En su oración, el fariseo aparece centrado en sí mismo, en lo que hace. Sabe lo que no es: ladrón, injusto o adúltero; ni tampoco es como ese recaudador, pero no sabe quién es en realidad. La parábola lo llevará a reconocer quién es, precisamente no por lo que hace (ayunar, dar el diezmo…), sino por lo que deja de hacer (relacionarse bien con los demás).

El fariseo decimos que ayuna dos veces por semana y paga el diezmo de todo lo que gana. Hace incluso más de lo que está mandado en la Torá. Pero su oración no es tan inocente. Lo que parecen tres clases diferentes de pecadores a las que él alude (ladrón, injusto, pecador) se puede entender como tres modos de describir al recaudador. El recaudador, sin embargo, reconoce con gestos y palabras que es pecador y en eso consiste su oración.

El mensaje de la parábola es sorprendente, pues subvierte el orden establecido por el sistema religioso judío: hay quien, como el fariseo, cree estar dentro, y resulta que está fuera; y hay quien se cree excluido, y sin embargo está dentro.

En el relato se ha presentado al fariseo como un justo y ahora se dice que este justo no es reconocido; debe haber algo en él que resulte inaceptable a los ojos de Dios. Sin embargo, el recaudador, al que se nombra con un despectivo “ése”, no es en modo alguno despreciable. ¿Qué pecado ha cometido el fariseo? Tal vez solamente uno: mirar despectivamente al recaudador y a los pecadores que él representa. El fariseo se separa del recaudador y lo excluye del favor de Dios.

Dios, justificando al pecador sin condiciones, adopta un comportamiento diametralmente opuesto al que el fariseo le atribuía con tanta seguridad. El error del fariseo es el de ser “un justo que no es bueno con los demás”, mientras que Dios acoge graciosamente incluso al pecador. Esta parábola proclama, por tanto, la misericordia como valor fundamental del reinado de Dios. Con su comportamiento, el recaudador rompe todas las expectativas y esquemas, desafía la pretensión del fariseo y del Templo con sus medios redentores, y reclama ser oído por Dios, ya que no lo era por el sistema del Templo y por la teología oficial, representada por el fariseo.

Si la interpretación de la parábola es ésta, entonces se puede vislumbrar por qué Jesús fue estigmatizado como «amigo de recaudadores y de pecadores», y por qué fue crucificado finalmente por las élites de Jerusalén con la ayuda de los romanos y el pueblo.

En esta parábola se cumple lo que leemos en la primera lectura del libro del Eclesiástico: “Dios no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido, no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja”. Dios está con los que el sistema ha dejado fuera. Como estuvo con Pablo de Tarso, como se lee en la segunda lectura, que, a pesar de no haber tenido quien lo defendiera, sentía que el Señor estaba a su lado, dándole fuerzas

TESTIGOS DE LA PALABRA

Mártires de la Amazonía

Mons. Alejandro Labaka: el obispo de la Amazonía que murió desnudo

Alejandro Labaka es un obispo de las periferias. Los 23 últimos años de su vida los pasó en periferia de frontera, inserto en la cultura huaorani. Es obispo “con olor a oveja”: y de la manera más radical y concreta. Sudó con el calor tropical de la selva y mezcló su sudor con sus selváticos Huaoranis. Se mezcló con ellos, comió sus comidas, aprendió sus costumbres y su idioma, cantó sus cantos, rezó sus oraciones. Callejeó mucho. No quiso aprender a conducir para mezclarse con la gente en el autobús, para caminar por las calles.

Hna. Inés:La misionera que le acompañó y murió junto a él

Aunque este escrito se centra en el obispo que murió desnudo, no podemos olvidar a la religiosa misionera Terciaria capuchina de la Sagrada Familia Hna. Inés Arango. Nacida en Medellín (Colombia) llevaba diez años en Aguarico, dedicada al apostolado con los Huaorani. Convivió con ellos en sus chozas, aprendió su idioma, compartió sus comidas. Y fue muy consciente del riesgo que afrontaba al acompañar a su obispo en el intento de contacto con la tribu tagaeri, el 21 de julio de 1987. La víspera de su partida, escribió un breve testamento, que se encontró en su mesilla de noche. Dice así:

          Si muero me voy feliz y ojalá nadie sepa nada de mi.

         No busco nombre… ni fama.    Dios lo sabe. Siempre con todos .   INÉS

Como mujer intuitiva, previó la posibilidad de su muerte: Si muero…Quizás no sospecho la crueldad final.

El 21 de julio de 1987 los dos misioneros Mons. Alejandro y Hna. Inés fueron llevados en helicóptero a una apartada región de la Amazonia donde Vivian los Tagaeri. Descendidos sobre una vivienda de ellos, fueron acogidos por las mujeres y los niños. Más tarde llegaron los adultos cazadores y decidieron matarlos. La Hna. Inés  contempló la muerte cruel de su obispo, el rito de clavarle 17 lanzas y punzarle con 80 heridas. ¿Y ella? Parece que no querían matarla. Pero un joven guerrero clavó su lanza en su frágil cuerpo. Otros cuatro le imitaron. Tenía 70 heridas en su cuerpo.

Y allí quedaron, tendidos en la selva, dos cuerpos desangrados. El del obispo, desnudo como el de Jesús en la cruz. Desde su infancia había cantado un himno misionero:

Mi premio ha de ser, oh Madre – al pie de un árbol morir.

De todos abandonado – de todos menos de ti.

Bendita mil veces, diré al expirar – la hora en que me enviaste la fe a propagar.

Hoy sus tumbas están en la catedral de Coca y la Iglesia de Aguarico espera sean reconocidos como mártires de la caridad misionera.