Comentario del Papa a las lecturas del día

El Papa pide“prudencia y obediencia” a las normas “para que la pandemia no regrese”

Francisco denuncia «el linchamiento» de «los falsos testimonios», y el «pequeño linchamiento de cada día, de los rumores, del ‘Dicen que’…»

«En nuestras instituciones cristianas hemos visto tantos linchamientos cotidianos que han nacido de estos rumores, habladurías… Que el Señor nos ayude a ser justos en nuestros juicios, a no seguir estas condenas macizas que provocan las habladurías»

28.04.2020 Jesús Bastante

Frente a las críticas y a los ladridos de los que exigen la vuelta sin control a las misas, el Papa quiso aportar una llamada a la responsabilidad durante la misa de Santa Marta: “En este tiempo en el que se comienza a tener disposición para salir de la cuarentena, oremos para que el Señor dé a su pueblo la gracia de la prudencia y la obediencia a las disposiciones, para que la pandemia no regrese”.

Claro, directo, sencillo, una palabra a los obispos italianos y a algún otro prelado (también español) que se ha lanzado, de forma irresponsable, a exigir el retorno a las misas abiertas sin ningún tipo de control, sin tener en cuenta la salud del santo pueblo de Dios. Por no hablar de los ultras que utilizan el sufrimiento de la gente para su provecho económico, político e ideológico. ¿Serán capaces de escuchar?

En su homilía, Francisco habló del martirio de San Esteban, y de la “bestialidad” que supone llevar a la muerte, física o social de una persona por “los falsos testimonios”. “Noticias falsas, calumnias, que van encendiendo al pueblo y piden justicia”, denunció el Papa. “Es un linchamiento, un verdadero linchamiento”.

San Esteban, Pilato, Asia Bibi, la Shoah

Ya ocurrió con Pilato y, también hoy, “en algunos países, cuando quieren hacer un golpe de Estado, o echar algún político, se hace esto. Noticias falsas, calumnias, y después cae en un juez al que le gusta crear jurisprudencia, y condena. Es un linchamiento social”. También ocurrió con “Asia Bibi, diez años de cárcel, porque ha sido juzgada por una calumnia en un pueblo que quería la muerte”. “Delante de esta avalancha de noticias falsas que crean opinión, tantas veces no se puede hacer nada. No se puede hacer nada”, lamentó Francisco, que también citó la Shoah: “Fue creada una opinión en el pueblo, y después fue una cosa normal”.

Francisco pide apartarse del dinero, la vanidad y las habladurías Junto a ello, el “pequeño linchamiento cotidiano, que busca condenar a la gente, crear una mala fama a las personas”. Es el “pequeño linchamiento de cada día, de los rumores, del ‘Dicen que’, y con aquel ‘Dicen que’ se puede acabar con una persona”.

“Pensemos en nuestra lengua, que tantas veces con nuestros comentarios comenzamos un linchamiento de este tipo. En nuestras instituciones cristianas hemos visto tantos linchamientos cotidianos que han nacido de estos rumores, habladurías… Que el señor nos ayude a ser justos en nuestros juicios, a no seguir estas condenas macizas que provocan las habladurías”.

 

Comentario del Papa a la lectura del Evangelio de hoy

Francisco: “Cada uno de nosotros puede ser Judas, tiene la capacidad de traicionar, de explotar, de vender a sus hermanos”

 “Hoy también se vende a gente. Todos los días. Hay Judas que venden hermanos y hermanas, explotándolos en el trabajo, no pagando lo justo, no reconociendo sus deberes…”

 “El diablo entró en Judas, y lo condujo a este punto. ¿Cómo terminó la historia? El diablo es un mal pagador, te promete todo, te hace ver todo, pero al final te deja solo en tu desesperación hasta ahorcarte”

08.04.2020 Jesús Bastante

Judas, el discípulo traidor, que vendió a Jesús por 30 monedas de plata, fue el protagonista de la misa del Papa en este Miércoles Santo, “también llamado el miércoles de la traición”, relató Francisco, quien quiso dedicar la Eucaristía a “la gente que en este tiempo de pandemia saca provecho de la necesidad de los otros, los vende. Los mafiosos, los usureros, tantos… que el Señor toque sus corazones y los convierta”.

Los Judas de hoy, que como entonces, siguen eligiendo el dinero frente a Dios. No sólo están entre los poderosos. “

Pensemos en tantos Judas institucionalizados, que explotan a la gente, y en los pequeños Judas que tenemos cada uno dentro, a la hora de elegir, entre lealtad o interés”, advirtió el Papa.

“Cada uno de nosotros, tiene la capacidad de traicionar, de vender, de elegir por el propio interés. Cada uno de nosotros tiene la posibilidad de dejarse llamar por el amor al dinero, por el bienestar futuro. Judas, ¿dónde estás? Pero la pregunta la hago a cada uno de nosotros”, afirmó al final de su homilía en Casa Santa Marta.

Capaces de vender a nuestra propia madre

“Hoy también se vende a gente. Todos los días. Hay Judas que venden hermanos y hermanas, explotándolos en el trabajo, no pagando lo justo, no reconociendo sus deberes…”, recalcó Bergoglio, quien también lamentó a los que, “para estar más cómodos, son capaces de alejar a sus padres, meterles en una residencia… Hay un dicho común que dice ‘Este es capaz de vender a su propia madre’, y ocurre”.

“Hoy el comercio humano es como en los primeros tiempos. Se hace”, lamentó. ¿Por qué? “Porque no se puede servir a Dios y al dinero, a dos señores. Cada uno de nosotros debe elegir si servir a Dios, o servir al dinero. Y ser esclavo del dinero. Y esta es la opción: tanta gente quiere servir a Dios y al dinero y esto no se puede hacer”, denunció.

Los explotadores socialmente impecables

Al final, muchos de ellos “mienten, diciendo que sirven a Dios para servir al dinero. Son los explotadores escondidos, socialmente impecables, pero debajo de la mesa comercian con la gente, no les importa”.

Francisco, hoy en Santa Marta

¿Cómo fue la vida de Judas?, se preguntó el Papa. “No lo sabemos… el Señor lo invitó a ser discípulo, y él jamás pudo serlo. Era débil en el discipulado… pero Jesús lo amaba”. Seguramente, “un joven con buenas intenciones, termina como traidor, al punto de ir a venderlo”.

Sin embargo, “Jesús jamás le llama traidor. Es más: le dice amigo, y lo besa. El misterio de Judas…”. “El diablo entró en Judas, y lo condujo a este punto. ¿Cómo terminó la historia? El diablo es un mal pagador, te promete todo, te hace ver todo, pero al final te deja solo en tu desesperación hasta ahorcarte”.

Comentario del Papa a la lectura del día

DOMINGO DE RAMOS Y DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

En este Domingo de Ramos el Evangelio nos puede meter en los pensamientos de Dios. Veamos las circunstancias y con gran facilidad podemos darnos una idea de aquello que habrá estado pensando.

Entra como rey a la gran Jerusalén, en donde calles, plazas y casas traen a la memoria los sucesos que dentro de pocos días cambiarán la dignidad del hombre por el precio de la sangre de Dios.

Al ir entrando a la ciudad pudo ver a lo lejos un segundo piso de una casa que inmediatamente le habrá hecho pensar en aquella cena donde, con palabras que resonarían a lo largo de los siglos, decidirá acompañar a cada nueva generación, a cada familia unida o desunida, a cada alma abandonada en el amor. Habrá recordado este Jueves Santo en donde nos dejará el don de su propia persona.

Entra aclamado por las calles sobre un burrito y, viendo a todo aquel que le rodeaba, pudo haber pensado en los duros insultos de ese Viernes Santo… callado como manso cordero seguirá caminando debajo de una cruz que le recordará el peso de nuestros pecados.

Sigue avanzando y llega el momento en que ve levantarse el templo de Jerusalén; pudo haber visto en su imaginación la tarde en la que sería levantado sobre la cruz.

Este domingo, este Evangelio nos prepara para esta Semana Santa. Nos pone a dar un ágil vistazo sobre los sucesos que han cambiado el rumbo de la humanidad, han cambiado cada una de nuestras vidas y sostendrán todas nuestras esperanzas.

Esta celebración tiene como un doble sabor, dulce y amargo, es alegre y dolorosa, porque en ella celebramos la entrada del Señor en Jerusalén, aclamado por sus discípulos como rey, al mismo tiempo que se proclama solemnemente el relato del evangelio sobre su pasión. Por eso nuestro corazón siente ese doloroso contraste y experimenta en cierta medida lo que Jesús sintió en su corazón en ese día, el día en que se regocijó con sus amigos y lloró sobre Jerusalén.
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de abril de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Después de mucho contemplar, analizaré cómo he recibido a Jesús en mi vida para de ahí hacer un propósito sobre cómo voy a vivir la Semana Santa.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.Amén.

¡Cristo, Rey nuestro! ¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia. Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén.