La OTAN y la migración

La OTAN considera la migración como «amenaza» desde 2010 para reprimirla militarmente

Valla de Melilla
Vista de las vallas del paso fronterizo de Nador con Melilla.  María Traspaderne / EFE

La estrategia de la Alianza implica que los migrantes «son señalados como ‘sujetos de riesgo y sujetos en riesgo’, de manera que las operaciones militares entran a justificar su despliegue para fines de rescate», señala un informe del Centro Delàs.

DANILO ALBIN@DANIALRI

Un problema social convertido en factor de seguridad. Una respuesta militar a una cuestión generada, precisamente, por las actuaciones militares en ciertos paraísos de la guerra. Una vía que ya está abierta y que ahora, con las imágenes de Melilla de fondo, pretende salir reforzada: la OTAN cree que las crisis migratorias también se pueden atender por la vía de las armas.  

A las puertas de la cumbre que se celebrará esta semana en Madrid, los socios de la Alianza Atlántica tienen la cuestión de la migración entre sus puntos a abordar. Lo harán tras el horror vivido el pasado viernes en Melilla, donde al menos 23 migrantes murieron en el intento de saltar la valla. 

La OTAN tiene su receta para estos problemas. En 2010, la Alianza aprovechó la cumbre celebrada en Lisboa para incorporar a su «Concepto Estratégico» –el documento que marca sus directrices políticas generales– la cuestión de la «inestabilidad o los conflictos más allá de las fronteras de la OTAN, incluyendo la promoción del extremismo, el terrorismo y las actividades ilegales transnacionales, como el tráfico de armas, narcóticos y personas».

«A esta nueva perspectiva de abordar las migraciones como una amenaza a la seguridad, por las repercusiones que puede tener, también se suma la forma en que la migración es considerada ilegal y, por tanto, un crimen», afirma la investigadora Ainhoa Ruiz en un informe que acaba de publicar el Centro Delàs de Estudios por la Paz.

A su juicio, esa apuesta militarista sirvió para «diluir» la posibilidad de «abordar las migraciones desde una perspectiva humanitaria, reforzada por la narrativa securitaria«. A ello se suma la «persecución intensiva ejercida sobre las mafias y traficantes de personas que, para las personas migrantes y desplazadas por la fuerza, suponen, en la mayoría de los casos, la única vía de escape de las diversas formas de violencia presentes en sus países».

«Estos factores facilitan la expansión del discurso securitario, que coloca a la persona que migra en el entramado de otras formas de crimen, y que impulsa la utilización de métodos militarizados que afectan considerablemente a los derechos de las personas migrantes», apunta Ruiz.

Esta estrategia de la OTAN implica que las personas migrantes «son señaladas como ‘sujetos de riesgo y sujetos en riesgo’, de manera que las operaciones militares entran a justificar su despliegue para fines de rescate, cuando esto es una obligación de cualquier embarcación si encuentra a otra en situación de socorro».

Para Ruiz, «la realidad es que estas operaciones se despliegan para la vigilancia y la persecución de diferentes formas de crimen, entre las que se encuentra la migración considerada irregular«, convertida en muchas ocasiones en la «única opción para las personas que huyen de la violencia y la persecución».

Operaciones militares

Glenda Garelli, investigadora del Departamento de Asuntos Internacionales de la Universidad DePaul (Chicago, EEUU) y Martina Tazzioli, académica de la Universidad de Swansea (Gales), realizaron un trabajo conjunto en 2017 en el que advertían precisamente que el abordaje de las migraciones desde una narrativa y una práctica militarista «ha conducido a desplegar toda una serie de operaciones militares para abordar las migraciones, especialmente en la zona del Mediterráneo», destaca el informe del Centro Delàs.

A comienzos de 2016 se registró un hito en esa estrategia de la Alianza Atlántica: en febrero de ese año, la OTAN envío buques de guerra al Mar Egeo para hacer frente a la crisis de refugiados que se vivía entonces.

«De esta manera, el despliegue militar de la OTAN vino a apoyar las operaciones que ya se estaban llevando a cabo en el mar Egeo a través de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex), con el fin de reforzar el reconocimiento, control y vigilancia del mar Egeo y aguas internacionales, en las que Frontex y los guardas costeros turcos y griegos carecían de capacidad para actuar«, recuerda Ruiz. 

Flujos migratorios

Si bien se trató de la primera operación con mandato específico de apoyo al control y vigilancia migratorio, lo cierto es que la OTAN «ya colaboraba con la Unión Europea a través de su operación Active Endeavour desplegada en el Mediterráneo desde el año 2001 para la vigilancia y el control del terrorismo», destaca la investigadora. Aquella operación dio paso a una iniciativa de seguridad más amplia denominada Sea Guardian, que «incorporó el control de los flujos migratorios entre sus fines».

El informe del centro Delàs subraya otro aspecto relevante de ese escenario. «Es importante destacar que, mientras Frontex sólo puede dejar los barcos de migrantes en costas europeas, en cambio, las operaciones de la OTAN permiten dejar estos barcos en tierra de otro Estado miembro de la Alianza, como es el caso de Turquía», una forma «cuanto menos, evidente, de interceptar y desviar los flujos migratorios fuera de los países de la UE», remarca el documento.

Cristo en las fronteras

Haití, Melilla, Texas: con estos muertos está Cristo crucificado

  

Valla Melilla
En la frontera de Melilla

  • Hablo desde un pequeño rincón del mundo donde hay hambre y a veces muy muy poca esperanza. Hablo con los rostros de las empobrecidas de la tierra delante. Justo delante. Eso es lo que me mueve a escribir estas líneas. Lo hago desde el dolor y la indignación de quien está viendo de frente las consecuencias de una historia injusta y desigual, en desfavor para muchas y privilegiando a unos pocos.

Aquí, en el noroeste de Haití, la gente vive al día y con lo puesto. Sin neveras ni despensas. Sin agua corriente. Sin luz. Sin universidades ni teatros. Sin atención sanitaria ni educativa suficiente. Aquí saben lo que es el hambre y la sed. Saben lo que es el dolor sin ibuprofeno. La pena por las muertes precoces. La falta de cultura, de oportunidades y de futuro.

Fe inquebrantable

Desde que llegué he intentado ver lo positivo. Y lo he encontrado: una fe inquebrantable. Una esperanza en Dios desconcertante. Un buen humor que me ha descolocado y maravillado. Y lo tengo claro, a mí esté pueblo me está salvando. Aquí me encuentro con el Dios de Jesús, a quien busco desde que le conocí y al que quiero seguir y servir. Pero, mientras yo siento que me salvo, veo cómo este pueblo se ahoga. Y no me puedo callar.

¡Que se ahogan! ¡Qué los pueblos que hemos empobrecido se ahogan! ¡Por eso huyen! He visto sus rostros. Los he visto de vuelta tras intentar coger una patera cerca de Mole Saint Nicolas. Una muchedumbre de desheredados caminando sin fuerzas… Llenos de polvo y vacíos de esperanza nos suplicaron un poco de agua, nada más. Así es la vida de la persona migrante. Las que llegan al otro lado no podemos ni imaginar la historia que traen.

Un sistema depredador

Y, desde aquí, desde el noroeste de Haití, contemplo la masacre de Melilla o los 46 muertos en el trailer de Texas… Y, con estos rostros haitianos delante, me indigno por las de aquí y las de allí. Porque es injusto que el peso de la historia y de un sistema depredador recaiga sobre todas ellas.

Y, mientras, Europa y EEUU se quedan tan tranquilos, diciendo que esos o aquellos cadáveres son “un trabajo bien hecho” por quienes tienen el deber de defender las fronteras. Es vergonzoso. Es cruel. Es antievangélico e inhumano.

Roto con los masacrados

Creo que con el Evangelio en la mano no hay alternativa. Con estos muertos está Cristo crucificado. Uno más en ese montón de vidas desechadas. Cristo en la cuneta de la historia. Cristo en las fronteras. No lo busquéis en los centros comerciales. No lo encontrareis en las Iglesias que no acogen ni se desinstalan. Cristo está roto con los masacrados, esperando que toda la humanidad trabajemos unida para acabar con el sistema del descarte. No se puede ser cristiana y justificar la violencia contra seres humanos. Sencillamente, no se puede.

Acto interreligioso en San Carlos Borromeo

Celebración Interreligiosa en memoria de las víctimas de Melilla-Nador

Celebración Interreligiosa en memoria de las víctimas de Melilla-Nador en el San Carlos Borromeo
Celebración Interreligiosa en memoria de las víctimas de Melilla-Nador en el San Carlos Borromeo

Aunque el número oficial de víctimas asciende a 23 fallecidos, la periodista Helena Maleno señaló que ya han podido documentar 39 muertes, aunque pueden ser muchas más., porque hubo muchos heridos y trasladados en autobuses fuera de Marruecos”, apunta Javier Baeza, quien añade que “la omisión de socorro que sufrieron puede que haya hecho que este número desgraciadamente se quede pequeño”

“Protagonizamos hoy un encuentro con la esencia del ser humano, ya sea desde la religión o desde la desnudez absoluta, tal como venimos al mundo. Recordamos que las fronteras son lugares de sufrimiento, de separación de dos mundos: el enriquecido y el empobrecido, y espacios donde se normalizan las muchas violaciones de los Derechos Humanos que se cometen en sus perímetros”, señala Baeza

El domingo 3 de julio, en Centro Pastoral San Carlos Borromeo, de Madrid, acogió, “junto a los hermanos y hermanas de la Mezquita de Lavapiés y las compañeras de Red interlavapiés, un acto interreligioso por las víctimas de la masacre en la frontera de Melilla-Nador, aunando nuestras creencias fraternalmente junto a personas no adscritas a ninguna confesión religiosa, pero que defienden la justicia social, los Derechos Humanos y la dignidad de las personas en tránsito”.

“Todas y todos creyentes en la humanidad”, como suele decir el sacerdote Javier Baeza. Sobre la mesa de la celebración, pan de pita y dátiles, como alimentos sagrados, y arroz, base de la nutrición de tantos países del mundo, con el deseo de que, como semilla, “nos fecunde mutuamente y nos ayuden a transformar la realidad”, como señalan en un comunicado.

Un momento del acto interreligioso en San Carlos Borromeo
Un momento del acto interreligioso en San Carlos Borromeo

“Agua, símbolo de vida y velas que se encienden en memoria de nuestros hermanos, esos jóvenes que venían buscando vida y futuro para sus familias y que, en vez del alimento compartido, encontraron la muerte”.

“Helena Maleno cuenta que ya han podido documentar 39 muertes, aunque pueden ser muchas más… Hubo muchos heridos y trasladados en autobuses fuera de Marruecos”, apunta Javier Baeza, quien añade que “la omisión de socorro que sufrieron puede que haya hecho que este número desgraciadamente se quede pequeño”

Un espacio para orar, pedir la paz y compartir

La celebración comenzó con un minuto de silencio en recuerdo de todas las víctimas y con la oración del imán senegalés de Lavapiés, seguida de la lectura del texto del Evangelio.

La música de Luis Guitarra y la voz de Carmen Sara y los poemas en francés y en castellano que se recitaron, han convertido San Carlos Borromeo “en un espacio para agradecer, orar, pedir la paz y compartir -juntos- nuestros deseos de justicia, porque la fe, ya sea en Dios o en la persona, es liberadora y busca la dignidad de todos y todas”.

Algunos de los migrantes que lograron cruzar la valla de Melilla
Algunos de los migrantes que lograron cruzar la valla de Melilla

“Protagonizamos hoy un encuentro con la esencia del ser humano, ya sea desde la religión o desde la desnudez absoluta, tal como venimos al mundo. Recordamos que las fronteras son lugares de sufrimiento, de separación de dos mundos: el enriquecido y el empobrecido, y espacios donde se normalizan las muchas violaciones de los Derechos Humanos que se cometen en sus perímetros”, señala Baeza.

“Visibilizar el horror de lo que pasa en ellas y las políticas migratorias que llevan a cabo nuestros dirigentes, con resultado de tantas muertes que se hubieran podido evitar con vías legales y seguras, asumir que los países del primer mundo esquilman y se enriquecen a costa del sufrimiento de los países africanos y asiáticos, debe interpelarnos, ya que, querámoslo o no, todos somos parte del conflicto y de sus consecuencias”, añaden los organizadores.

La hospitalidad, acto de disidencia

“Sabemos que nuestro compromiso de acogida desafía las leyes de extranjería y que la hospitalidad se convierte en un acto de disidencia -prosigue el sacerdote­-. Porque este sistema ha quitado del centro a la persona y en su sitio ha colocado al ‘dios dinero’, con su sumo sacerdote, el mercado, que exige continuos sacrificios y nunca se sacia.

Valla fronteriza entre Nador y Melilla
Valla fronteriza entre Nador y Melilla

Como decía Casaldáliga, ‘detrás de cada injusticia hay una responsabilidad humana’. Y a este lado de la frontera, no siempre hay un país lleno de oportunidades. ¡Cuántas veces se considera a los hermanos y hermanas migrantes menos merecedores de lo mismo que disfrutamos!”.

“Reconocemos que el acogimiento nos ayuda a crear un espíritu de fraternidad y solidaridad que nos enriquece personal y colectivamente”, afirma Baeza. “Compartimos el pan y los dátiles, el agua fuente de vida, la música que nos dice ‘que todo es de todos’ y las voces se transforman en canción”.

Un mundo fraterno sin muros ni concertinas

El vicario episcopal para el Desarrollo Humano Integral de Madrid, José Luis Segovia Bernabé, que no pudo asistir, envió una oración con la que finalizó el acto interreligioso: “Que el Altísimo, Compasivo y Misericordioso, regale el paraíso a los difuntos y a los vivos nos otorgue la audacia de construir, con su ayuda, un mundo fraterno sin muros ni concertinas y sin las púas terribles de la indiferencia que mata y anestesia”.

Concluyó el encuentro con los participantes “dispuestos a seguir luchando para que todos los seres humanos sean tratados con dignidad y respeto, se reconozcan sus derechos y podamos derribar los muros y abrir caminos”

La política de «combatir a los emigrantes»

Obispos CELAM y Red Clamor: «La política de ‘combatir’ a los migrantes en la frontera es ineficaz, cara y mortal»

El camión challado con 50 migrantes fallecidos
El camión challado con 50 migrantes fallecidos

«Rechazamos los enfoques punitivos y ‘combatir’ a los migrantes irregulares como política migratoria y de fronteras por su ineficacia, altos costes financieros, y sobre todo porque se traducen en más muertes y esclavitud»

Son las palabras de Monseñor Cabrejos, en nombre del Episcopado Latinoamericano y del Caribe y de las organizaciones que integran la Red Clamor, tras el hallazgo de un camión con 50 migrantes fallecidos en un vehículo abandonado en San Antonio, una ciudad de Texas

El comunicado se refiere a otro trágico episodio similar ocurrido el viernes, 24 de junio, en Europa, cuando grupos de emigrantes subsaharianos intentaron cruzar la frontera entre Nador (Marruecos) y Melilla (España)

La Red Clamor se suma y concluye: «Con el Papa Francisco seguimos apostando por el derribo de muros. Pedimos justicia, verdad, investigación, reparación y no repetición de estos hechos sangrientos»cultura del descarte»

(Agencia Fides).- “Rechazamos los enfoques punitivos y ‘combatir’ a los migrantes irregulares como política migratoria y de fronteras, no solo por su ineficacia y altos costes financieros, sino sobre todo porque se traducen en más muertes y esclavitud en forma de trata, además, van en contra de un elemental sentido de humanidad y en contra del espíritu de un amplio ‘nosotros’ que el Papa Francisco nos llama a cultivar”.

Así escribe el Arzobispo de Trujillo y Presidente del CELAM, monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, en nombre del Episcopado Latinoamericano y del Caribe y de las organizaciones vinculadas a los migrantes que integran la Red Clamor, tras el hallazgo de un camión con 50 migrantes fallecidos, muchos de ellos menores de Guatemala, Honduras y México. Los cuerpos fueron descubiertos en un vehículo abandonado en San Antonio, una ciudad de Texas a unos 240 km de la frontera con México, en una zona de Estados Unidos donde fácilmente las temperaturas superan los 40 grados. En la declaración del 29 de junio expresan su consternación por el suceso y su solidaridad con las familias de los migrantes fallecidos.

“Este hecho criminal, como tantos otros que se están dando cada vez con mayor frecuencia en las fronteras de los países desarrollados, pone en evidencia la desesperación de quienes, en busca de un futuro mejor, están dispuestos a poner en riesgo su vida y la de sus familias”, continúa la carta señalando que el endurecimiento de las políticas migratorias no logra contener el flujo de migrantes y es causa directa de muertes y del aumento de la trata de personas.

La vida de ningún ser humano puede convertirse en una mercancía a la que se le da un precio de mercado para enriquecer a las mafias criminales, muchas veces en complicidad con los organismos de seguridad de nuestros países”, denuncia enérgicamente el escrito. El arzobispo expresa además su preocupación por el destino de los supervivientes, especialmente de los niños, considerando lo que está sucediendo con los menores migrantes en Estados Unidos.

Por ello, el CELAM y la Red Clamor hacen un llamamientoa todos los países de la región, especialmente al gobierno de Estados Unidos, a que amplíe sus opciones de migración legal para prevenir la muerte, la trata y el tráfico de seres humanos.

El comunicado se refiere a otro trágico episodio similar ocurrido hace unos días, el viernes 24 de junio en Europa, cuando grupos de emigrantes subsaharianos, tratando de escapar de la miseria, el hambre y las guerras en sus diferentes países y al no tener vías alternativas para ingresar España de forma segura y regulada, intentaron cruzar la frontera entre Nador (Marruecos) y Melilla (España).

“La llegada de más de 1.500 personas fue repelida por las fuerzas de seguridad de Marruecos y España, provocando una auténtica masacre, con más de 30 muertos”, denuncia la Red Clamor en su comunicado del 28 de junio. Los medios de comunicación y las redes sociales mostraron “los cuerpos tirados en el suelo, algunos vivos y otros muertos, bajo el sol, atados, recibiendo un trato cruel, inhumano y degradante por parte del ejército marroquí”.

La Red Clamor comparte el llamamiento de los obispos españoles al gobierno para que examine y atienda esta nueva crisis en la línea de proteger a los seres humanos y para que establezca con urgencia vías de acceso legales y seguras para las personas que migran de forma forzada. La Red Clamor se solidariza con los familiares de los hermanos asesinados y pide “justicia, verdad, investigación, reparación y no repetición de estos hechos sangrientos”, además de la liberación de los migrantes recluidos en los CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros) dado que “son víctimas y como víctimas necesitan entornos seguros y acompañamiento humano, no una prisión”. También piden la repatriación de los cuerpos de los migrantes fallecidos a sus países.

Uniendo su voz a la de los Pastores del continente latinoamericano y el Caribe, la Red Clamor concluye: “Con el Papa Francisco seguimos apostando por el derribo de muros y por la construcción de puentes de solidaridad para combatir la cultura del descarte, hacer posible la amistad social y la fraternidad de los hijos e hijas de Dios, sin excluir a nadie, independientemente del color de piel, nacionalidad o estatus migratorio”

Criminalización de los migrantes

Los religiosos españoles alzan su voz ante la “desprotección” de los migrantes tras la última tragedia en la valla de Melilla

“Manifestamos nuestra preocupación ante la creciente criminalización de migrantes”, afirman la CONFER

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“Estamos profundamente consternados ante la desprotección que viven las personas migradas y refugiadas en la frontera sur y manifestamos nuestra preocupación ante la creciente criminalización de migrantes”. Así lo expresa la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) en un comunicado ante la última tragedia vivida en la valla de Melilla el pasado viernes 24 de junio con la muerte de 37 personas además de otros tantos heridos.


“La CONFER ha apoyado y se ha manifestado en diversas ocasiones en favor de la vida, la dignidad y la hospitalidad ante la situación de las personas migradas y refugiadas que intentan buscar un futuro mejor y un lugar donde poder desarrollar sus proyectos en libertad. Rechazamos categóricamente el incumplimiento de los tratados internacionales a los que España está adscrito”, señalan en el mismo escrito.

Asimismo, “nos hacemos uno con la Iglesia de Melilla en su quehacer en favor de los migrantes y queremos unir nuestra voz a la de aquellos que trabajan por recuperar la dignidad y los derechos humanos de nuestros hermanos y hermanas migrantes”.

Málaga, contra al trato inhumano

La CONFER se adhiere también al comunicado emitido por la Delegación Diocesana de Migraciones de Málaga y Melilla, quienes el mismo viernes mostraban su preocupación por “la situación que se está viviendo en Nador: el trato inhumano que están recibiendo estas personas, mientras se les impide solicitar asilo”.

“Tanto Marruecos como España han optado por eliminar la dignidad humana en nuestras fronteras, sosteniendo a toda costa que hay que evitar la llegada de personas migrantes, olvidando las vidas que se desgarran por el camino. Las autoridades no pueden eludir su responsabilidad ante estos hechos, muchas de estas personas vienen huyendo de la guerra, de persecuciones y conflictos, la falta de vías seguras para solicitar asilo han ocasionado estas muertes, los heridos y la alarma social”, denuncia la diócesis malagueña. Por eso, exigen a las autoridades “la protección de los refugiados, como marcan los tratados internacionales”.

Por otro lado, manifestaban su preocupación por “la criminalización a los migrantes por parte de la sociedad. No son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, se ha olvidado que tienen la misma dignidad que nosotros”. Y agregaron: “Nuestra actitud se debe regir por la ley suprema del amor fraterno”.

La Iglesia en Melilla está “atenta, socorriendo al ‘extraño en el camino’. Desde la Delegación seguiremos denunciando la vulneración de derechos en nuestra frontera sur y acompañando a las personas para restituir su dignidad como hijos de Dios”, subrayaron.

Justicia y paz, contra la cultura de la muerte

Por su parte, Justicia y Paz ha denunciado “la cultura de la muerte que hay detrás de la política migratoria europea y española que cada año se cobra miles de vidas”.

“Los gravísimos sucesos no deben calificarse como un episodio más en la gestión de flujos migratorios en el que se asume como normal la represión con extrema dureza por parte de fuerzas policiales, en el que se practican devoluciones en caliente y en el que se intenta desviar la atención de la opinión pública poniendo el énfasis en actuaciones de tipo violento que puedan haberse producido por parte de algunos migrantes”, afirman.

Y añaden: “No debe obviarse que la guerra, el hambre y las persecuciones están detrás de todas y cada una de las historias de las personas que salen de sus países. Tampoco debe obviarse que todos los países de la Unión Europea, además de los países en tránsito, son signatarios de la Convención de Ginebra sobre el estatuto de los refugiados que obliga a los estados miembros a proporcionar protección”.

Asimismo, “exigimos una investigación exhaustiva a los gobiernos español y marroquí sobre su actuación en estos hechos, al tiempo que lamentamos profundamente la falta de empatía que el presidente del Gobierno español ha mostrado en todo este lamentable episodio”.

«No son ‘invasores’, solo son seres humanos que buscan llegar a Europa

«El clamor de la Iglesia española ante el último drama en la valla de Melilla: «No más muertes en las fronteras»

La policía marroquí devuelve a algunos migrantes que habían cruzado la valla
La policía marroquí devuelve a algunos migrantes que habían cruzado la valla Javier G. Angosto/elDiario.es

Ya son 27 los muertos que se ha cobrado la tragedia

La Iglesia española pide recordar que estamos ante un «drama humanitario», por lo que es preciso «evitar un uso partidista y demagógico del complejo desafío de las migraciones, y analizar este  drama humanitario desde las claves que nos ofrece  la Doctrina Social de la Iglesia»

«Al tiempo que entendemos  la necesaria regulación de flujos migratorios, debemos considerar  la situación crítica y de  miseria, en la que se encuentran miles de migrantes subsaharianos hacinados al otro lado de la frontera de España»

«España carece de espacios o recursos donde emitir visados en muchos países africanos de donde proceden miles de migrantes susceptibles de solicitar protección internacional»

«La externalización y militarización de las fronteras por sí solo, no terminará con los problemas y las causas que provocan la movilidad de millones de personas migradas, refugiadas o desplazadas en el mundo»

Por Jesús Bastante

«No son ‘invasores’, solo son seres humanos que buscan llegar a Europa huyendo de guerras activas (57 en el mundo, 30 en África) y hambrunas, agravadas por las consecuencias de la guerra en Ucrania, y la sequía y las plagas provocadas por el cambio climático». Los obispos españoles, a través de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana, han lamentado las muertes (ya van por 27) y los heridos en la valla de Melilla, así como el caos vivido en Nador, en la frontera marroquí.

En una nota, la Iglesia española pide recordar que estamos ante un «drama humanitario», por lo que es preciso «evitar un uso partidista y demagógico del complejo desafío de las migraciones, y analizar este  drama humanitario desde las claves que nos ofrece  la Doctrina Social de la Iglesia».

En este sentido, los obispos «lamentamos profundamente las pérdidas de vidas humanas y confiamos en el pronto restablecimiento de todas las personas heridas. Al mismo tiempo, expresamos nuestra solidaridad y cercanía, a sus familiares y compañeros».

Del mismo modo, «nos solidarizamos  con la preocupación de los habitantes en las ciudades fronterizas, y agradecemos a la Iglesia diocesana de Málaga su labor de acompañamiento a los migrantes y refugiados, haciendo nuestro el comunicado emitido por su delegación de migraciones».

Una mirada humanitaria

«Esperamos que las autoridades competentes contribuyan al esclarecimiento de los hechos y a tomar las medidas oportunas para que no vuelvan a suceder», recalca el texto, que invita a «contextualizar» los hechos violentos «con una mirada humanitaria  donde, al tiempo que entendemos  la necesaria regulación de flujos migratorios, debemos considerar  la situación crítica y de  miseria, en la que se encuentran miles de migrantes subsaharianos hacinados al otro lado de la frontera de España».

«Necesitamos humanizar e implementar nuevas políticas migratorias que tengan en cuenta la gravedad de la presión migratoria», recuerdan los obispos españoles, que subrayan que «España carece de espacios o recursos donde emitir visados en muchos países africanos de donde proceden miles de migrantes susceptibles de solicitar protección internacional».

No a la externalización y militarización de las fronteras

«La Iglesia aboga en todos los continentes por contribuir a salvar vidas, acoger y proteger a las personas migradas. Necesitamos una migración ordenada a través de vías legales y seguras, así como fomentar la colaboración al desarrollo  con los países que sufren guerras, conflictos y hambrunas», finaliza el texto, que denuncia que «la externalización y militarización de las fronteras por sí solo, no terminará con los problemas y las causas que provocan la movilidad de millones de personas migradas, refugiadas o desplazadas en el mundo».

«Invitamos, por tanto, a dar pasos de humanización, a analizar y afrontar esta nueva crisis dese la necesidad de protección de todo ser humano y el empeño por establecer con urgencia vías de acceso legales y seguras», concluyen los obispos.