Vías legales para los migrantes

Los obispos europeos piden “vías legales” para “evitar que los migrantes caigan en manos de contrabandistas y traficantes” 

La urgencia de una regulación extraordinaria de migrantes 

Esta semana doce Estados miembros de la UE se han dirigido a la Comisión Europea para pedir formalmente que Bruselas financie «barreras físicas» que protejan las fronteras europeas de la llegada de nuevos inmigrantes 

“Debe protegerse su derecho a solicitar asilo y los Estados deben respetar el principio de no devolución de las personas en peligro en su país de origen” 

RD. José Manuel Vidal

Esta semana doce Estados miembros de la UE se han dirigido a la Comisión Europea para pedir formalmente que Bruselas financie «barreras físicas» que protejan las fronteras europeas de la llegada de nuevos inmigrantes. 

Los ministros de Interior de Austria, Bulgaria, Chipre, Chequia, Dinamarca, Estonia, Grecia, Hungría, Lituania, Letonia, Polonia y Eslovaquia, los firmantes de esa solicitud, consideran que «esta medida legítima debería ser financiada de manera adicional y adecuada de manera prioritaria a partir del presupuesto de la UE». Ven en ella un instrumento válido para combatir los «intentos de instrumentalización de la migración ilegal con fines políticos», en clara referencia a gobiernos de países como Bielorrusia, Turquía o Marruecos. La carta constituye una novedad, pues el control fronterizo (incluida la construcción de vallas o no) es competencia exclusiva de los Estados. 

En este contexto, y en el de nuevas denuncias de «expulsiones en caliente» por parte de las policías de Grecia y Croacia, la Comisión de Episcopados de la Unión (Comece) considera necesario recordar que «ser europeo significa también poner en práctica la solidaridad». Su presidente, el cardenal luxemburgués Jean-Claude Hollerich, expresa su preocupación por la situación de los migrantes y los solicitantes de asilo en situación de vulnerabilidad que llegan a Europa, «cuya dignidad humana y derechos fundamentales —ha recordado— deben ser defendidos». «Debe protegerse su derecho a solicitar asilo y los Estados deben respetar el principio de no devolución de las personas en peligro en su país de origen», señala el purpurado jesuita. 

La Unión Europea trabaja desde hace tiempo en la adopción de un «nuevo marco» para gestionar la migración de manera «justa y predecible». En septiembre de 2020, la Comisión Europea presentó el Pacto Europeo sobre la Migración y el Asilo. Unos meses después el grupo de trabajo sobre Migración y Asilo de Comece analizó los pros y contras del documento. 

«En el contexto de las negociaciones en curso sobre la propuesta de Pacto de la UE sobre Migración y Asilo —dice ahora monseñor Hollerich—, pedimos a la Unión Europea y a sus Estados miembros que acojan, protejan, promuevan e integren a los migrantes y a los solicitantes de asilo, apoyando una percepción y una narrativa positivas de los migrantes y sus familias»

Los obispos europeos apoyan, asimismo, «los esfuerzos de reasentamiento por parte de los Estados (…), la sociedad civil y los actores de la Iglesia, y la creación de vías legales y seguras para los migrantes, para evitar que caigan en manos de las redes criminales de contrabandistas y traficantes»

Maltrato a los inmigrantes haitianos

Trato a migrantes haitianos: fracaso de la comunidad internaciona

El pasado 23 de septiembre la Red Jesuita con Migrantes de Latinoamérica y el Caribe acude a la llamada de Faith In Action para respaldar acciones a favor de la población haitiana detenida y deportada desde la frontera sur de Estados Unidos hacia Haití. A este espacio acudieron más de 250 personas, entre líderes religiosos, de base y políticos como la congresista Ayanna Pressley. Las demandas de este grupo, coinciden con las del pronunciamiento del SJM-Haití, GARR y la Red Fronteriza Jeannot Succès, que se sintetizan en: 

  • Detener las deportaciones de las personas migrantes haitianas; al tiempo que se les proporcionen medios humanitarios para gestionar mejor esta crisis. 
  • Respetar los derechos de las personas migrantes haitianas otorgándoles los mejores tratos. 
  • Apoyar a las autoridades haitianas en sus esfuerzos por resolver los principales problemas estructurales que enfrenta el país. Enfrentar las causas raíz. 

Estas demandas surgen a raíz de los últimos eventos que están ocurriendo en Del Rio (Texas) y las deportaciones exprés de más de 1.400 personas de nacionalidad haitiana, por decisión de la administración Biden-Harris. Desde el pasado 18 de septiembre, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos trazó la estrategia para abordar el incremento de migrantes en Del Río (Texas) en donde se encontraban cerca de 10.000 personasEl primer paso fue incrementar el pie de fuerza y los siguientes deportarles a Haití, incluso se propuso coordinar traslados a otros países del continente donde residían previamente.   

Pronto se vieron las imágenes de la implementación de la primera estrategia, agentes de la Patrulla Fronteriza persiguiendo a caballo y agrediendo a las personas migrantes. Las imágenes claramente violentas buscan intimidar a quienes migran, y son la materialización por la fuerza del “no vengan” pronunciado por la vicepresidenta Kamala Harris en su visita a Guatemala meses atrás. Es un mensaje directo y ejemplarizante para todos. México, por su parte, hizo lo mismo semanas atrás en la frontera sur -como lo documentó el Colectivo de Monitoreo del que hacen parte organizaciones de la RJM-, e incluso la mañana del 23 de septiembre inició una redada en el campamento que se encuentra al otro lado de Del Rio amenazando con la expulsión de todos aquellos que no cuenten con los documentos para estar en el país, y días antes había anunciado vuelos de deportación desde Saltillo. 

Es importante recordar que las condiciones históricas de la isla en términos sociales, políticos y económicos complejizan la atención e integración de ciudadanos que habían migrado años atrás fuera de Haití. Situación a la que se suma el reciente terremoto que devastó una parte al sur del país y los efectos del COVID-19. En pocas palabras, la migración haitiana es una migración forzada y en términos humanitarios debería requerir la asistencia y protección de la comunidad internacional, y bajo los estándares de derechos humanos, por sus características, debería acceder a solicitar protección internacional, derecho que le está siendo negado.   

El gobierno de Biden-Harris insiste en darle continuidad al Título 42, una política que atenta contra la vida e integridad de los migrantes, como lo hemos dicho antes. A pesar que en campaña prometieron terminar con las políticas de Trump, en la práctica las mantienen a su acomodo y de acuerdo con el juego de intereses electorales. La actuación de las autoridades fronterizas, discriminatoria y racista, contradicen el rechazo de Washington a la violencia policial contra las comunidades negras (#HaitianLivesMattersToo). Así lo deja ver la renuncia del Enviado especial para Haití, Daniel Foote, recordando que más impactos negativos en Haití tienen consecuencias sobre Estados Unidos y sus vecinos. 

Por último, vale la pena resaltar que esto es solo la punta del iceberg migratorio en la región y del que la comunidad internacional parece desentenderse. Muchas personas migrantes siguen saliendo del sur del continente y se encuentran varadas en fronteras como la colombo-panameña esperando a continuar su tránsito al norte del continente. Panamá registra 80.000 migrantes que han cruzado durante el 2021, mientras que en el lado colombiano aun se encuentran a la espera de continuar el viaje entre 14.000 y 18.000 personas

A dos días de conmemorar la Jornada Mundial de las Migraciones recordamos el llamado del Papa Francisco de abrirnos “Hacia un NOSOTROS cada vez más grande” en el que la hospitalidad y la acogida a las personas migrantes sean el centro de las respuestas comunitarias y políticas 

Porque vivir sin Cies es posible. Ni Cies grandes, ni Cies pequeños

 

“Quien no tenga sueños que se disponga a tener dueños” 

Concentración ante el CIE de Aluche 

Hoy, muy cerquita del CIE de Aluche, estábamos reunidos para recoger los sueños rotos de muchos migrantes  pero sabemos que los trocitos rotos de esos sueños  son capaces de volar por encima de guardias, vigilantes , tapias y alambradas para ser  recogidos por nosotros casa vez más grande 

Porque son muchos los responsables políticos  que llevan mucho tiempo mirando hacia otro lado . Porque los CIEs son monstruos a plena luz del día que los sueños de la  sinrazón produce 

26.09.2021 | José Luis Pinilla, sj 

Soñadores: Me uní en la convocatoria de manifestación frente a los CIES el sábado 25 convocado por varias asociaciones ( Mesa de hospitalidad de archidiócesis de Madrid, SJM . Pueblos unidos San Carlos Borromeo, Karibú, Mundo en movimiento etc). Quería reforzar mis sueños en la víspera de la Jornada de las Migraciones  Desde ahí fue posible manifestar mis sueños Porque “el derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que la ONU  proclamó en 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed”. Es una frase de Eduardo Galeano

Y ante el rotundo derecho a soñar , el cantautor Luis Eduardo Aute , nos advertía que “quien no tenga sueños que se disponga a tener dueños”. Para eso estábamos allí. En Una Vigilia que alimentara nuestra capacidad de soñar para  construir alternativas. Porque vivir sin Cies es posible. Ni Cies grandes, ni Cies pequeños. Para pasar de la hostilidad a la Hospitalidad 

Hospitalidad. Hermosa palabra. Femenina. Seña de identidad para muchas culturas y religiones. “Sean buenos con sus vecinos parientes y no parientes… y también con el viajero”, dice el Islam, en la  4ª Sura. En el hinduismo la hospitalidad demanda recibirlos como si fueran divinos. Y en la tradición judía mostrar hospitalidad es considerado un mandamiento imprescindible. Sobre todo con  forasteros hambrientos o necesitados de descanso. La Carta a los Hebreos la recomienda diciendo: “Algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles” (Hb. 13,2). “Quien recoge a un forastero a mi recoge”, dice Jesus. “Donde los demás ven un emigrante nosotros vemos un hermano” que decía Monseñor Santiago Agrelo  . 

Hoy, muy cerquita del CIE de Aluche, estábamos reunidos para recoger los sueños rotos de muchos migrantes  pero sabemos que los trocitos rotos de esos sueños  son capaces de volar por encima de guardias, vigilantes , tapias y alambradas para ser  recogidos por nosotros casa vez más grande.  

Para recomponerlos en el horizonte de una sociedad acogedora e inclusiva, donde a nadie se le prive de libertad por carecer de documentación en regla. Porque creemos que esto último está al alcance de nuestra mano. Trabajando cada vez más y mejor en red Esto es imprescindible. Sinodalidad  

 “Hacia un nosotros cada vez más grande “  dice el lema del día de la migraciones. Pero eso no será posible, entre otras causas mientras las vallas, los Cíes,  las devoluciones en caliente y demás zarandajas en defensa de los poderosos nos impidan cultivar la cultura del encuentro. Y no lo lograrán si nos mantenemos unidos.   

 “Nunca se dirá” – dice el papa sobre los migrantes – “que no son humanos pero, en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos se expresa que se les considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos. Es inaceptable que los cristianos compartan esta mentalidad y esas actitudes, haciendo prevalecer a veces ciertas preferencias políticas por encima de las convicciones de  la fe. (FT.Nº 39)   

Caminando “Hacia un nosotros cada vez más grande “ Por el  rigor y la seriedad de tantos fundamentos jurídicos y tantas personas y asociaciones que avalan el cierre permanente de los Cies. Por  la experiencia tan positiva que supuso la realidad de su vaciamiento temporal en tiempos de pandemia. Porque son muchos los responsables políticos  que llevan mucho tiempo mirando hacia otro lado . Porque los CIEs son monstruos a plena luz del día que los sueños de la  sinrazón produce. Cuando en realidad la razón de los sueños es que se conviertan en impulso para la utopía que las bienaventuranzas proclaman. Por eso  y por mucho más estuvimos delante y frente a los Cies. Para recordarlo a nosotros mismos y a otros

La urgencia de regularizar a los inmigrantes

La urgencia de una regulación extraordinaria de inmigrantes 

Hacia un nosotros cada vez más grande 

26.09.2021 | Peio Sánchez 

Este es el reto que tenemos planteado y que el papa Francisco coloca en el centro de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Se hace difícil afirmar que somos una familia de pueblos en este momento en que seguimos levantando muros en nuestros propios países y el “nosotros” tiende a hacerse más excluyente. “Sálvese quien pueda” es la consigna. 

En este año y medio de pandemia sanitaria y social la situación de refugiados y migrantes se ha agravado y mucho. Escuchamos cada día el sufrimiento de muchos de ellos que vienen a vernos. Frecuentemente han perdido sus trabajos tanto legales como precarios. Las denegaciones del asilo, la dificultad para la reagrupación de las familias de los que están regularizados, las enormes barreras para acceder a la autorización de residencia y trabajo o la finalización de permisos de jóvenes extutelados están a la orden del día. Algunos de ellos acaban viviendo en la calle, así dos tercios de las personas que atendemos no tienen su documentación.  Una complicación se ha añadido: la administración ha agudizado su lentitud.  Sobrepasa los plazos y las ventanas digitales impiden la relación personal que tantas veces ha flexibilizado y humanizado la rigidez de los reglamentos. Ahora la indiferencia de los artefactos oculta el rostro de los excluidos para que no se nos caiga la cara de vergüenza. 

El desgaste de la salud mental y de resistencia de las personas sin papeles es una clara manifestación de la fragilidad social de este grupo. Desde las historias personales que acompañamos, muchos de ellos jóvenes entre 18 y 25 años, sabemos de la desesperación, las crisis de angustia, la soledad, la frustración o la ira interior. Carne de cañón se decía en los ejércitos de los soldados de primera línea que iban a ser masacrados. Carne de cañón son los miles de personas que tenemos en nuestras ciudades sin documentos. Han traspasado las fronteras, están entre nosotros, pero hemos de demostrar que no son de los nuestros. No puedan transmitir a sus países un mensaje de éxito que anime a otros a venir, hay que castigar a los que entraron para que otros no se animen a arrastrar entre nosotros su injusta pobreza. Por eso, se legisla sin contemplar la dignidad de las personas, dilatando, sobreexigiendo y anulando en prácticas administrativas. La derecha política se inclina a la xenofobia y la izquierda hipócrita usa doble vara de medir para este colectivo conculcando derechos humanos. “Lo manda Europa” se sentencia, justificación que recolecta inmenso dolor. 

Pongamos algún ejemplo. Si una persona quiere acceder a ser “persona de verdad” tiene que llevar tres años empadronada y malviviendo en trabajos informales y habitaciones ilegales. Además, una empresa ha de hacerle una oferta de trabajo de 40 horas semanales por un año. Pero incluso así, el trabajador no se puede incorporar inmediatamente. Si al final le dejan, pasaran varios meses hasta que pueda trabajar, que es lo que se demora la tramitación administrativa. Conclusión, ninguna empresa contrata a las “no-personas”. Además, una empresa con responsabilidad social no puede conocer al trabajador antes de contratarlo, ya que cualquier contrato de prueba o de prácticas sería ilegal. Fronteras insalvables para torturar personas. 

El papa Francisco propone en el mensaje de esta Jornada Mundial: “Hoy la Iglesia está llamada a salir a las calles de las periferias existenciales para curar a quien está herido y buscar a quien está perdido, sin prejuicios o miedos, sin proselitismo, pero dispuesta a ensanchar el espacio de su tienda para acoger a todos. Entre los habitantes de las periferias encontraremos a muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata, a quienes el Señor quiere que se les manifieste su amor y que se les anuncie su salvación. «Los flujos migratorios contemporáneos constituyen una nueva “frontera” misionera, una ocasión privilegiada para anunciar a Jesucristo y su Evangelio sin moverse del propio ambiente, de dar un testimonio concreto de la fe cristiana en la caridad y en el profundo respeto por otras expresiones religiosas. El encuentro con los migrantes y refugiados de otras confesiones y religiones es un terreno fértil para el desarrollo de un diálogo ecuménico e interreligioso sincero y enriquecedor» 

Concluyendo, o se ofrece una regularización extraordinaria de las personas migrantes sin papeles o vamos camino de un desastre social de familias, niños y jóvenes- sobre todo mujeres- que socavará gravemente los valores que nos permiten vivir juntos. 

Hacia un nosotros cada vez más grande

José Cobo: “El fenómeno migratorio es un libro abierto que nos enseñará a construir una sociedad nueva” 

Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado 2021. 

Bajo el lema “Hacia un nosotros cada vez más grande”, la Iglesia celebra la 107 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021, que tendrá lugar el 26 de septiembre con el objetivo, tomar conciencia de la situación mundial ante el desafío del fenómeno migratorio y las oportunidades que ofrece de cara al futuro. 

La Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha convocado este martes a los periodistas en rueda de prensa para presentar esta jornada y dar cuenta de los trabajos episcopales que se vienen llevando a cabo en relación con el fenómeno migratorio.  

“La iglesia en España no está dormida, conoce sus limitaciones pero camina activa junto a las personas migradas, ayudando a generar la cultura de encuentro, hasta que llegue el día en que no haya ellos y nosotros”, ha asegurado el director del departamento de Migraciones, Xabier Gómez.  

21.09.2021 Jordi Pacheco 

Hacia un nosotros cada vez más grande”. Así reza el lema escogido por el papa Francisco para celebrar la 107 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021, que tendrá lugar el 26 de septiembre. El objetivo, tomar conciencia de la situación mundial ante el desafío del fenómeno migratorio y las oportunidades que ofrece de cara al futuro. La Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha convocado este martes a los periodistas en rueda de prensa para presentar esta jornada y dar cuenta de los trabajos episcopales que se vienen llevando a cabo en relación con el fenómeno migratorio.  

El obispo auxiliar de Madrid y obispo responsable de Migraciones, Mons. José Cobo Momento ha sido el primero en tomar la palabra tras la presentación de rigor de Josetxo Vera, Director de Comunicación de la CEE. “El fenómeno migratorio es de suma importancia para la Iglesia española y del mundo, un problema que necesita ser abordado por todos”, ha recalcado el prelado, que ha querido “llamar la atención sobre la indiferencia, nuestra tendencia a aislarnos en espacios seguros apartando la vista de quienes más sufren”.  

“Pero si algo hemos aprendido —ha añadido Cobo— es que todos dependemos de todos, estamos interrelacionados. Recogemos el testigo de Fratelli tutti, la encíclica con la que el papa Francisco nos insta a todos y todas a caminar con unidad. Esto significa reconocer que somos iguales como personas y que por tanto debemos saber vivir en la diversidad.”  

El obispo auxiliar de Madrid ha puesto sobre la mesa que en este afán por construir “un nosotros cada vez más amplio”, la Iglesia y la sociedad en general no parten de cero. “Mucha gente en la Iglesia y fuera de ella trabaja desde hace mucho tiempo para que la sociedad acoja la inmigración con ojos nuevos. Por ello esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado es también un momento para agradecer y reconocer a todas estas personas y entidades”, ha recalcado.  

El prelado ha afirmado que la pastoral de migraciones no escatima esfuerzos para responder a esta realidad y ha instado al Estado y a la sociedad civil a trabajar codo con codo “para ampliar este nosotros” “La Iglesia tiene propuestas que quieren ser luz para entender nuestra sociedad vivida desde la creación de espacios comunes. Hacia un nosotros más grande, esa es la aventura. El fenómeno migratorio es un libro abierto que nos enseñará a construir una sociedad nueva”, ha concluído.  

Más de un siglo trabajando por la unidad humana 

Xabier Gómez, director del Departamento de Migraciones, ha sido el segundo en tomar la palabra. Y lo ha hecho recordando que esta Jornada “no es una ocurrencia del Papa”. “Este es el año 107 en que la Iglesia, al compás de la voz de los Papas, trabaja por la unidad humana. Este es un signo de los tiempos en que la fidelidad a Jesús nos obliga a responder como buenos samaritanos”, ha reconocido.  

“Repensemos juntos un modelo económico y un estilo de vida que no generen exclusión, abordemos las causas, las interacciones y busquemos soluciones transversales donde se escuche a los más vulnerables”, ha remarcado Gómez, en alusión a las palabras pronunciadas por el papa Francisco durante su reciente viaje apostólico a Budapest y Eslovaquia.  

El director del Departamento de Migraciones se ha remitido a la existencia de múltiples materiales relacionados con las migraciones que la CEE pone a disposición de los fieles a través de su página web. Entre ellos, la revista Migraciones, que se perfila como una herramienta de comunicación que ofrece reflexiones, propuestas y materiales útiles para conmemorar esta jornada mundial 2021.  

El sacerdote dominico ha recordado, al mismo tiempo que el Departamento de Migraciones es solo “la punta del iceberg” de una organización compuesta por más de 70 diócesis que tienen una tradición de muchos años “viendo nacer y crecer experiencias de acogida, convivencia en la diversidad, trabajo en red, solidaridad con personas migradas que revitalizan pueblos y comunidades, y aportan crecimiento económico y espiritual”.  

“La iglesia en España no está dormida, conoce sus limitaciones pero camina activa junto a personas migradas, ayudando a generar la cultura de encuentro, hasta que llegue el día en que no haya ellos y nosotros”, ha concluido.  

El testimonio de Milagros 

La comparecencia ha contado además con la participación de Milagros Tobías, de la parroquia Nuestra Señora del Camino (Madrid). Migrante venezolana, Tobías ha hablado de su amarga experiencia como madre de tres hijos, uno de ellos con una discapacidad severa, durante el proceso migratorio. “Llegué a España muy mal, con cefaleas crónicas, es increíble cómo pude seguir avanzando durante cinco años de martirio antes de lograr salir de Venezuela”.  

Tobías ha dedicado unas palabras a Javier, párroco de la Iglesia de Santa Irene, en Madrid. “Cuando me remitieron a Santa Irene con el padre Javier, yo estaba realmente mal. Y aquel día, al ver ese lugar acogedor y sencillo, fue la primera vez en mucho tiempo que pude dormir, descansar bien”.  

“Agradezco al padre Javier por su acogida, que fue un bálsamo, una caricia que me reconfortó el alma y que me hizo sentir como en brazos de Jesús”, ha remarcado antes de enviar también un “gran reconocimiento” a los equipos de Cáritas y a todos los trabajadores sociales y las personas “que nos han ayudado a mejorar nuestras condiciones para volver a encauzar poco a poco nuestras vidas”. 

Más migrantes varados en el Mediterráneo

Más de 500 personas migrantes, a la deriva en el Mediterráneo ante la pasividad de la Unión Europea

Misma situación, pero diferente año. El verano devuelve de nuevo la imagen de barcos con migrantes a bordo varados en el mar. Las ONG denuncian que Europa “lleva demasiado tiempo negando sus obligaciones legales y morales” en materia migratoria. Unos 89 migrantes en una embarcación de madera esperan a ser rescatados a unas 63 millas náuticas al suroeste de la isla italiana de Lampedusa, en el mar Mediterráneo, el 2 de agosto de 2021. 

MARÍA G. ZORNOZA@@MARIAGZORNOZA

Hace poco más de tres años, la noticia de que España daba la autorización al buque Aquarius para desembarcar en Valencia a sus 630 personas a bordo daba la vuelta al mundo. Se ponía así a ocho días de travesía y angustia en el Mediterráneo Central. Pero situaciones de este tipo, que han perdido atractivo mediático absorbidas por la vorágine de la pandemia, continúan produciéndose a las puertas de Europa.

El Ocean Viking suma hoy su quinto día a la deriva sin que ningún país le permite dejar en tierra a sus 553 rescatados. Es el patrón que se repite en Europa durante los últimos cinco años. La política europea desde el 2015 en las aguas del Mediterráneo es la ausencia de política. El bloque comunitario, incapaz de consensuar una postura común e intimidado por los discursos ultraconservadores, ha metido esta asignatura pendiente en el cajón de sastre.

La improvisación, los parches y las soluciones ad-hoc son la normalidad imperante en las fronteras marítimas de la UE de los últimos años. La ONG SOS Mediterree, responsable del Ocean Viking, lleva días pidiendo a las autoridades marítimas que le asignen un puerto seguro y a los países de la UE que establezcan un mecanismo de reparto para el medio millar de personas a bordo.

El Derecho Marítimo Internacional exige un desembarco rápido y seguro de las personas rescatadas en el mar. El Ocean Viking ha enviado seis solicitudes desde el domingo. Ninguna ha tenido respuesta. Las buenas noticias llegan desde sus compañeros del Sea Watch, que se dirigen hacia el puerto en Trapani en Sicilia para desembarcar a sus 257 rescatados, tras varios días bloqueados cerca del país transalpino.

Thank you for watching

Hace seis años, cuando el Viejo Continente enfrentó el mayor flujo migratorio en sus fronteras, la Comisión Europea y Alemania lideraron la iniciativa para distribuir a los solicitantes de asilo por los 27 Estados miembros atendiendo a parámetros proporcionales. Fue el principio del fin de la política europea migratoria. Países como Hungría no solo se negaron, sino que lo utilizaron para desacreditar a Bruselas y para acelerar su campaña anti-inmigración.

Entre las personas a bordo se encuentran 119 menores, 4 mujeres embarazadas y un bebé de tres años. El calor asfixiante en uno de los veranos más calurosos en el sur de Europa junto al cansancio y a la incertidumbre comienzan a hacer mella. Desde el Ocean Viking, sus tripulantes describen a Público una situación que se está volviendo “insostenible”. Las heridas se están infectando, los menores han perdido el apetito y el mar comienza a ponerse bravo.

Los primeros desmayos, vómitos y deshidrataciones ya se han producido. “Las condiciones médicas de los supervivientes empeora por momentos: aumentan las heridas, el malestar general, la debilidad y los dolores de cabeza”, denuncia la ONG a través de Twitter. 

“Hacer esperar a personas que se acaban de librar por poco de la muerte es poner su salud física y mental en riesgo”, condena a través de un comunicado de prensa Luisa Albera, coordinadora a bordo del Ocean Viking, que advierte de los persistentes traumas psicológicos que pueden sucederse.

Un escritor yemení de 31 años narra cómo les golpearon con armas “más grandes que un brazo”

Algunas de las personas a bordo acumulaban tres días en alta mar antes de ser rescatados. No solo huían de Libia, el país que dejaban atrás, también lo hacían de sus guardacostas. Un escritor yemení de 31 años narra cómo les golpearon con armas “más grandes que un brazo” antes de conseguir escapar y quedarse sin agua y sin combustible en medio del mar, hasta que fueron avistados por la ONG. Y con todo, Zidane es un privilegiado. Buena parte de las personas que intentan escapar del Estado fallido en el que se ha convertido Libia desde 2011, acaba de regreso en el país tras ser interceptadas por sus guardacostas, entrenados y pagados con dinero europeo. Este cuerpo ha sido sistemáticamente denunciado por sus abusos de derechos humanos.

La devolución de personas a Libia, donde se han documentado prácticas como la compra-venta de migrantes, también es motivo de denuncia por parte de las organizaciones de derechos humanos. “Como testigo directo, hemos visto que los países europeos llevan demasiado tiempo negando sus obligaciones legales y morales. No podemos seguir dejando a Italia sola. Es una vergüenza para Europa y para nuestros valores humanitarios dejar a la gente vulnerables sufriendo de esta forma”, señala a este periódico el equipo de Sos Mediterranee.

Los muros ya no son tabú

Las ONG en el Mediterráneo llevan meses pidiendo a Europa que establezca un sistema eficaz de búsqueda y rescate en el mar para salvar vidas humanas. La UE adopta la línea dura: los muros ya no son tabú. No hace tantos años desde que los líderes europeos recelaban y criticaban abiertamente las intenciones de Donald Trump de construir un muro en su frontera con México para evitar que los migrantes centroamericanos cruzasen a su país.

En paralelo, países del club comunitario como Hungría o Croacia levantaban los suyos propios para frenar el tránsito de refugiados en la ruta de los Balcanes Occidentales. Pero no ha sido hasta esta semana cuando un miembro de la Comisión Europea ha abierto el camino a la construcción de vallas fronterizas en suelo europeo.

De visita a Lituania, la sociademócrata sueca Ylva Johansson, responsable de Interior, aseguró que sería necesaria una barrera física en la frontera que Lituania comparte con Bielorrusia. Se trata de un cambio de tono que confirma la tendencia de mano hierro que se está asentando en Europa con la gestión migratoria. A día de hoy, la UE no ha financiado ninguna valla o muro fronterizo, algo que podría cambiar con la situación en Vilna.

Alexander Lukashenko, el conocido como último dictador de Europa, conoce las debilidades europeas. Erdogan en Turquía o Mohammed VI en Marruecos ya habían abierto el camino: la mejor manera de “castigar” a los europeos es azuzando los fantasmas migratorios y enviar a solicitantes de asilo a sus puertas. El turco abrió el año pasado la puerta de las islas griegas a miles de refugiados sirios; el monarca alauí empujó poco después a sus ciudadanos a Ceuta. Y ahora el bielorruso los ha lanzado a las puertas de Lituania. El mensaje de Bruselas siempre ha sido que no permitirá que se le chantajee con la instrumentalización de las personas migrantes.

Mientras Europa continúa paralizada, a los problemas anteriores se suman otros nuevos. La guerra en Afganistán se está recrudeciendo con una campaña de atentados por parte de los talibanes, que coincide con la retirada de las tropas occidentales del país tras varias décadas. Los primeros desplazamientos masivos de una población que huye del conflicto y de la miseria ya se están produciendo. Una nueva ola migratoria pillaría a Europa con los deberes sin hacer, pero con la meta de basar su política migratoria del futuro en fortalecer las fronteras externas y disuadir a las personas de alcanzar el Viejo Continente.

Apoyo a 450 inmigrantes en huelga de hambre en Bruselas

APOYAMOS AL COLECTIVO DE MIGRANTES SIN PAPELES, EN HUELGA DE HAMBRE DESDE HACE VARIAS SEMANAS, ENCERRADOS EN UNA IGLESIA DE BRUSELAS PARA EXIGIR A LAS AUTORIDADES DEJAR DE SER CIUDADANOS FANTASMAS. Grupo Cristiano de Reflexión- Acción de Cádiz
Ante el peligro de muerte inmediato de un grupo de unos 450 inmigrantes que llevan 53 días en huelga de hambre, encerrados en una iglesia de Bruselas exigiendo su legalización, desde el Grupo Cristiano de Reflexión- Acción hemos difundido el siguiente Comunicado.
Un cordial saludo: Juan
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Un grupo de cerca de 450 migrantes sin papeles lleva meses cobijados en la Iglesia de S. Juan Bautista en el centro de Bruselas. Llevan 53 días en huelga de hambre para exigir a las autoridades belgas dejar de ser “ciudadanos fantasmas” y ser legalizados. Están ya en una situación límite con serio peligro para sus vidas. Ellos dicen que no existen para la administración, que se niega a darles una tarjeta de residencia para poder trabajar y desplazarse con normalidad. Piden ser legalizados.

De nada han valido otras acciones que han tenido como manifestaciones o entrevistas con algunos funcionarios. Son muy expresivos los carteles que han colocado en la Iglesia que les da cobijo: “No tener papeles es mi muerte”, “sin papeles, sin derechos, aplastados por la ley”, “no hay espacios para soñar”, “Dios está con nosotros”…. No pueden tener una cuenta bancaria, ni tarjeta de abono para el transporte….Son ciudadanos “invisibles” aunque algunos llevan más de 20 años trabajando sin papeles.
Representantes de la ONU han pedido al gobierno belga que dialogue con ellos.
Desde nuestro Grupo Cristiano de Reflexión- Acción reclamamos ese diálogo necesario para la legalización de éstos y otros grupos de migrantes, no sólo en Bélgica sino en toda Europa. Denunciamos las políticas migratorias inhumanas de la Unión Europea.

Como el papa Francisco creemos que a los migrantes “hay que acogerlos, protegerlos, promoverlos e integrarlos. Hay que simplificar la concesión de visados, abrir corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables, ofrecer alojamientos dignos, garantizar la seguridad personal y los servicios básicos, tener atención consular, poder tener sus documentos, poder acceder a la justicia, poder abrir cuentas bancarias y garantía para la subsistencia, libertad de movimientos, posibilidad de trabajar, protección a los menores, derecho a la educación, promover la inserción social, la reagrupación familiar” (Fratelli Tutti 129 y 130).
Ante la situación límite en la que se encuentra este grupo de migrantes pedimos a autoridades, organizaciones e instituciones españolas promuevan acciones urgentes ante el Gobierno belga para dar una solución humanitaria a estas personas que les permita vivir con dignidad.
Cádiz 18 de Julio de 2021

Ser migrantes en tiempos de pandemia

Gerardo Cruz González. “La hospitalidad es un modo concreto de no privarse de este desafío y de este don que es el encuentro con la humanidad más allá del propio grupo” (Fratelli Tutti, papa Francisco, n. 90).
En plena pandemia, en uno de los momentos más críticos de ésta, apenas empezado el año, más de siete mil personas caminan juntas desde diversos países de Centroamérica para llegar a los Estados Unidos.
Que miles de personas caminen juntos las carreteras de tres países; que entre esos miles de seres humanos caminen niños, niñas y adolescentes, los cuales deberían estar en otro escenario social; que lo hagan ante gobiernos incapaces de poder ofrecer posibilidades mínimas de desarrollo; y que las personas en caravana caminen a pesar de que el mundo está viviendo un momento muy agresivo en la pandemia, habla de que en este mundo hemos hecho muy mal las cosas.
Toda la región centroamericana, está marcada por la pobreza, la violencia social, la ineficiencia de sus gobiernos y la dependencia económica de estos países con los Estados Unidos. Además, debemos agregar a este cuadro, las consecuencias del cambio climático e incluso la sobreexplotación de la tierra que ha generado fenómenos meteorológicos muy violentos como lo han sido los dos huracanes sufridos principalmente en Honduras. Sigue leyendo

Crisis migratoria en Centroamérica

La crisis migratoria en Centroamérica: un problema de vieja data sin solución a la vista
El sacerdote Juan Luis Carbajal, responsable de movilidad humana de la Iglesia de Guatemala, analiza este fenómeno
La primera caravana de migrantes hondureños de 2021 fue duramente repelida por la policía en la frontera con Guatemala, mientras que en Camargo, Tamaulipas en México, se perpetró una masacre en la que bandas criminales de traficantes asesinaron a 19 migrantes.
Al respecto, Juan Luis Carbajal, responsable de Movilidad Humana de la Conferencia de Obispos de Guatemala, no duda en afirmar que este problema es de vieja data, el cual “la Iglesia católica ha venido acompañando desde hace 35 años en la región con los primeros desplazamientos forzosos a causa del conflicto interno de los años 80”.
“Desde entonces, hemos atendido en albergues, donde se da toda la asistencia humanitaria, comida, vestido, medicamento, asesoría jurídica, se ha informado también a través de las revistas de grupos radiales, el empoderamiento de líderes y lideresas en las comunidades para hablar del tema de las migraciones”, acota el sacerdote. Sigue leyendo

¿Lesbos en Canarias?

¿Lesbos en Canarias?
Carlos Girbau
La llegada a Canarias en patera de unos miles de inmigrantes desde las costas africanas y su inhumano hacinamiento en el campamento improvisado del muelle de Arguineguín está provocando un revuelo que parece lejos de terminarse. Se han producido visitas de ministros a la zona y al extranjero, posiciones encontradas entre los socios del gobierno de coalición progresista y declaraciones de jefes la Unión Europea. Hasta el defensor del pueblo, Francisco Fernández Marugán, ante el despropósito vergonzante que se ha ido conociendo, ha exigido el cierre inmediato de una instalación cuya misma existencia representa una vulneración evidente de los derechos reconocidos en la Constitución y en la legalidad internacional.
En Arguineguín se han hacinado hasta más de dos mil personas, se ha separado de manera forzosa a menores de sus familiares, se ha mantenido a los confinados sin duchas, ni baños suficientes, sin mascarillas, sin asistencia letrada, durmiendo con mantas en el suelo y alimentándose a base de bocadillos. A día de hoy, continúan en el muelle cientos de personas. Para acabar, a todos los arribados se le limita el derecho de movimiento al negarse su traslado a una península en la que más del 50% de las plazas de acogida se hallan vacías. El fantasma de las islas “cárcel “o “islas frontera” como Lesbos o de Lampedusa planea de nuevo en el horizonte del sur de Europa.
¿No hay otra manera de recibir a quién arriba?
Nadie niega el derecho de cualquier Estado a controlar sus fronteras. Lo que resulta inadmisible es que para lograrlo haya que vulnerar toda la legalidad internacional que, se supone, nos protege de los abusos y representa la base de nuestras garantías.
Como demuestran las cifras de turistas que visitaron Canarias y que entraron y salieron sin problema alguno del archipiélago, más de 13 millones en 2019, existen maneras perfectamente compatibles con la legalidad internacional de atender a quién llega, darle comida y cobijo y de controlar, a la par, la frontera y su flujo de personas.
En consecuencia, que durante más de un mes a unos pocos miles de personas (en lo que va de año unas 18 mil) se las prive al tocar tierra (en deplorables condiciones físicas y psíquicas) de lo más mínimo solo puede ser resultado de una voluntad previa y expresa para que así suceda. De una decisión política premeditada y preestablecida.
Es la política europea común sobre migración, de la que el reino constituye frontera sur, la que ha ido evolucionando hasta quedar reducida a una sola máxima: que no vengan y, a partir de ahí, “se organiza el resto”. Ejemplo de ello son la externalización de fronteras a través del pago de importantes sumas de dinero a Estados próximos para que impidan las partidas (Turquía, Marruecos, Libia…), la imposibilidad de acceso ordenado a los puestos fronterizos (negando visados y corredores humanitarios), el rechazo en frontera y las devoluciones en caliente (avaladas recientemente por el Tribunal Constitucional), los vuelos de deportación y los barcos militares que retornan a los países de salida; o la falta de socorro en el mar -salvo el que proporcionan las ongs- que cuesta vidas (184 fallecidos en la ruta atlántica en lo que va de año y 945 en la mediterránea según la Organización Internacional de las Migraciones).
… Siguen llegando
Como acción y propuesta la política europea sobre migraciones representa un rotundo fracaso. Institucionalmente, ninguno de sus mecanismos funciona, ni siquiera el que genera mayor consenso y al que se destina mas dinero: el de las devoluciones y la externalización de fronteras. Tampoco marchan el reparto de cuotas de inmigrantes y refugiados, el Sistema Europeo Común de Asilo o el sistema de Dublín. Nada se despliega con éxito y, menos que nada, el supuesto objetivo final: evitar las llegadas.
Los muros más altos, las porras y fusiles de los policías, las deportaciones, la violencia, la negación de derechos, los muertos, las familias rotas, el medio millón de personas que ya se encuentran sin papeles y, en consecuencia, fuera de todo sistema en una España en plena pandemia, así como el racismo que destila se “justifican” como males necesarios para el supuesto fin superior: que no vengan y que si lo hacen, sea de manera “ordenada”. Lo cierto es que, a temporadas, los arribos de personas migrantes se ralentizan, pero nunca se detienen y, desde luego, menos aún, se ordenan. Cualquier cambio político, social, económico o medioambiental, como el provocado por el Covid-19, fuerza de nuevo un acelerón del movimiento migratorio que rompe el supuesto equilibrio de la vergüenza que todas estas medidas pretenden. Las cifras oficiales de NNUU (aquí) son claras: el número de migrantes internacionales pasó en el mundo, sólo en los 4 años que van entre 2015 y 2019, de 248,9 millones a 271,6 millones; todos los estudios continúan señalando su tendencia imparable al alza.
¿Qué empuja a salir?
Las interminables guerras, la crisis climática, el desgarramiento del tejido social, la descomposición de los Estados, el estallido de la violencia sin límite. La destrucción de los suelos, el colapso de los mares, el despojo de tierras a los campesinos, la marginación de los pobres urbanos, el saqueo de los pueblos en beneficio de las transnacionales. Es decir, se trata del desorden global que implica el orden del mundo capitalista globalizado, en el que, para poder subsistir (comer), la inmensa mayoría de la humanidad esté condenada a vender, sin otro remedio, su capacidad de producir (fuerza de trabajo) a quién pueda comprarla (los poseedores del capital). Y es precisamente esa condena la que obliga a unos a inmigrar (por muy altos que sean los muros) persiguiendo el dinero hiperconcentrado de hoy (como nos recuerda Oxfam en sus informes) y la que fuerza, para seguir engordando sus réditos, a los propietarios del capital, a buscar el mayor número potencial de fuerza de trabajo al precio más barato posible. Además, nada de lo anterior marcha en armonía ordenada, como nos demuestra la realidad, lo hace de manera caótica siguiendo una propia lógica autónoma, la que rige el sistema capitalista. En otras palabras, hablamos de un fenómeno consustancial al modo de producir, imposible de detener, ya que su existencia resulta imprescindible para el funcionamiento del mismo. Para mayor detalle sobre ello se pueden consultar diversos artículos sobre este particular aparecidos en Sin Permiso (aquí, aquí o aquí).
¿A quién beneficia?
El movimiento migratorio, sin el cual sería imposible la realidad capitalista del mundo, cincela una clase trabajadora mestiza compuesta por mujeres, y hombres de muy diferentes procedencias. Una clase trabajadora que tiene dificultades, precisamente por su pluralidad y la profunda desigualdad entre sus partes, para reconocerse como tal. En el reino de España la población extranjera ya alcanza al 12% del censo, un porcentaje que aumenta entre los trabajadores peor remunerados. El obstáculo para reconocerse y, consecuentemente, para construir un discurso común y compartido resulta patente. Pero, además, leyes como la de extranjería, las dificultades para la consecución de documentación, las que existen para pedir protección internacional o para la libertad de tránsito constituyen un arsenal que alimenta prejuicios y bulos que, a su vez, incrementan la desconfianza entre quienes llegan y quienes ya están aquí en un mar de dificultades económicas que la Covid ha agravado.
Solo una de las dos partes de la ecuación formada por quienes necesitan trabajo (para comer) y quienes necesitan contratarlo (para seguir sumando dinero) gana con esa desigualdad: los segundos. Nadie más. Gracias a ella se niegan derechos; que no impiden el hambre, pero que sí dan de comer a los prejuicios, que se aprovechan para ahondar la fragmentación social y bajar el precio del salario.
Migración segura, ordenada y regular
La ministra de Exteriores, González Laya, y los ministros de Interior, Grande Marlaska o de Transportes y Movilidad, Ábalos, señalan que el reino combate a las mafias de la migración y contraponen las 18 mil personas de Canarias con la idea de una migración segura, ordenada y regular. La situación de ahora, “sería por las mafias” aseguran. Tal explicación sería la supuesta justificación, no para atacar al “mafioso”, algo que no hacen, sino para castigar doblemente a la víctima que, superando al mafioso, llegó medio muerta a la costa. Es evidente que existe un negocio ilegal de paso de fronteras, como evidente es que la falta de rutas seguras lo alimenta, del mismo modo como la prohibición del alcohol enriqueció a Capone.
Pero lo que ya constituye una prueba de cinismo sin parangón es contraponer esas llegadas por su forma al Pacto Mundial por una Migración Segura, Ordenada y Regular de NNUU firmado en 2018 y que suscribió el Reino. Dicho pacto, con todas sus limitaciones, no dice en ninguna de sus partes que deban negarse los derechos (reconocidos por la legalidad internacional y por los propios Estados) a quienes migran, más bien al contrario, señala que hay que reforzarlos.
Poner orden y seguridad en el caos migratorio empieza por transformar los derechos en la base de la acción política y no, como ahora, basarla en su negación. Para combatir a los pasadores irregulares de fronteras, el racismo, la xenofobia y el discurso de la extrema derecha no hay mejor medicina que la igualdad en los derechos entre todas las personas. Mientras el capitalismo globalizado haga de millones de hogares bocas de lobo, como señala Warsan Shine en su ya famoso poema “Hogar”, y de las metrópolis pozos de mano de obra, los derechos son lo único que pondrá orden. Cuanto antes se establezcan visados y pasillos seguros para quienes huyen, cuanto antes se instaure un pasaporte europeo que permita la libertad de viaje a quien llega o quien aquí vive, cuanto más simple sea conseguir la ciudadanía y acceder con ello a la igualdad legal, menos mafia habrá, menos base para el discurso racista y xenófobo de la extrema derecha y más facilidad para reconocernos entre todos como parte, en nuestra rica diversidad, de la unidad humana que formamos.
Poe ello urge dar el primer paso para evitar que Canarias sea Lesbos cerrando Arguinegín, permitiendo el traslado de las personas migrantes a los centros de acogida de la Península y permitiéndoles ejercer su derecho a una atención letrada en condiciones