Clamores sofocados

VIAJE A LA DIGNIDAD

XIMO GARCIA ROCA

Un día le pregunté a Samir si era inmigrante. Me respondió con el aplomo del convencido: «¡Soy algo más que inmigrante!» Samir ama y sueña, estudia y trabaja, espera y desconfía, y como todos es la vez nómada y sedentario, víctima y verdugo, impotente y creador. No se considera víctima a proteger, ni un sujeto frágil a sostener, ni un huésped a defender. Las personas inmigrantes son, como todas, identidades múltiples, solicitan ser reconocidos en sus capacidades y talentos, protagonistas de su propio destino, colaboradores en igualdad de derechos y obligaciones en la construcción de la historia común. Dejemos de hablar sobre ellos y hablemos con ellos; no se trata de saber qué hacemos por las personas migrantes sino qué hacemos con ellas y junto a ellas, con sus capacidades, expectativas, y culturas. Las personas migrantes se incorporan de este modo a la gran ola de reconocimientos, que recorren el mundo, traída por los movimientos feministas, indígenas, campesinos, pueblos soberanos, grupos étnicos o colectivos LGBTI; reconocimiento que nunca será real sin la redistribución económica de la riqueza colectiva, que convierta la inmigración en una elección libre y responsable.

Todavía se oyen los gritos de la madre que ante la tumba sin nombre en el cementerio de Málaga, clamaba «No vengáis, no vale la pena; os quieren en las cocinas de los bares pero no en sus parques, os quieren cuidando a sus padres ancianos, pero molestáis en las salas de espera de los hospitales. No vengáis». Con este grito se cerraba el siglo XX. La tumba blanca no tenía nombre, lo perdieron en su trayecto migratorio. No supimos los nombres de las 53 personas asfixiadas en un tráiler en su tránsito hacia Estados Unidos, ni hemos conocido los rostros de los 400 que fueron reprimidos ante la muralla de Melilla, ni sabemos los motivos de los 6.000 muertos este año por distintas rutas migratorias. Cuando se pierden los nombres, nacen los miedos, los odios, los desprecios. A personas sin nombre, rostro ni identidad es fácil convertirlas en amenaza, peligro y objeto. El nombre de Alyan, de solo tres años, muerto al naufragar la barcaza, que hiere y ofende, despertó de nuestra ceguera colectiva.

Pero siguieron viniendo empujados por sus hambres y por sus deseos, por las violencias y guerras de otros, por esperanza de unos y la desolación de muchos. Y así el siglo XXI empezó con un grito potente sedimentado en las periferias francesas: «A nuestros padres humillasteis y a nosotros cerrasteis las puertas». Humillación e inaccesibilidad son los dos heridas infinitas; humillan las políticas que les necesitan como trabajadores pero les niegan la ciudadanía; humillan las condiciones para el arraigo social y familiar que les encierran en guetos sociales y culturales; humilla la superioridad que les miran desde arriba cuando, cuando «sólo se puede mirar de arriba hacia abajo para levantar al que está caído».

Recientemente le oímos a Suleiman, un joven senegalés ante la muralla de Melilla, clamar: «si vosotros levantáis muros, nosotros construiremos túneles». La movilidad es un proceso estructural que no podrán evitar las fronteras, la externalización de los controles, los centros de internamiento ni la militarización de ríos, mares y aeropuertos. Los problemas pueden solucionarse pero los procesos estructurales solo pueden atrasar lo inevitable o dificultar lo que nada ni nadie podrá evitar. Las sociedades cerradas y amuralladas murieron a manos del comercio, del trabajo, del turismo, de las comunicaciones mundiales y de los derechos humanos que es el otro nombre de la dignidad; los prejuicios racistas y discursos discriminatorios además de corromper la razón y la convivencia son injustos, irracionales e inútiles.

«Nadie debe hablar de la inmigración, si antes no ha abrazado a un inmigrante», le oí decir a un voluntario de la Cruz Roja mientras curaba las heridas de un superviviente de un cayuco. Sólo el abrazo despierta la solidaridad. Cuando un pueblo soñó con el fin de la segregación racial, se derribaron muros físicos y mentales, que parecían intocables; cuando la madre-tierra supo que era un organismo vivo que sufre, siente, ama y espera nació el imperativo ecológico; cuando el feminismo soñó con el fin del patriarcado nació la igualdad de género; cuando los pueblos soñaron con el fin del colonialismo nació la igualdad entre los pueblos. Si en el Día Mundial de la persona migrante lográramos tejer los sueños de aquí y de allá nacerá un futuro digno para la humanidad. Nuestra sociedad necesita de todos los sueños, de todas las energías, de todas las capacidades

MANIFIESTO POR EL DIA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MIGRANTES

 En el día Internacional de las personas migrantes, salimos a la calle para revindicar nuestro legítimo derecho a buscar una vida mejor. Según la estimación mundial actual de Naciones Unidas, en 2022 había en el mundo cerca de 300 millones de migrantes internacionales -personas que viven en un país distinto al que nacieron-, migrar es una forma de adaptación, de respuesta a las condiciones del medio, condiciones de vida, oportunidades, pobreza, injusticia, violencia, necesidades primarias insatisfechas, inseguridad alimentaria, cambio climático, y en no pocas ocasiones persecución o desesperación. Sea por obligación-o sea pura supervivencia-o elección propia, no es nada fácil dejar atrás su país, su familia sus amigos, su casa.

El modelo de desarrollo neoliberal mundial, está pensado solo para el beneficio de unos pocos, y la obscena distribución de la riqueza en el mundo, propicia grandes injusticias y desigualdades económicas, que se a su vez se traducen en grandes desigualdades en las condiciones de vida de las personas, afectando a casi la mitad de la población mundial. Basta decir que una minoría de la población, el 10% más rico del mundo, acapara el 76% del total de la riqueza mundial, mientras a otros se le condena a una vida de privaciones, y desesperanza, por lo que migrar se convierte en el único y último recurso para alcanzar una vida mejor.

España fue hasta hace pocos años un país de inmigrantes, aun hoy muchos españoles y españolas, migran en busca de otras oportunidades, pero con una diferencia sustancial, estos no necesitan exponerse a peligros en su experiencia migratoria, ni correrán el riesgo de acabar en unas cárceles llamadas CIE,s donde se priva de libertad a seres humanos sin haber cometido ningún delito. Ese Norte llamado rico y civilizado sigue extrayendo riquezas y materias primas, de los países del Sur, esquilmando así sus recursos, empobreciendo a los países e impidiéndoles un crecimiento económico que facilite su desarrollo. Y mientras el dinero especulativo, de ese capitalismo financiero global atraviesa fronteras impunemente, beneficiándose del sufrimiento ajeno, y engendrando pobres por donde quiera que pasa, esas mismas fronteras impiden el paso a las personas, propiciando que se vean sometidas a mafias sin escrupulosos, y a rutas migratorias cada vez más peligrosas, -son incontables las muertes y las fosas sin nombre de personas desaparecidas en el mar y en el desierto-.

Cuando se derribó el muro de Berlín, el mundo contaba con una docena de muros, hoy en este mundo injusto estas vallas y muros pasan de los 90, y en Europa al menos diez estados tienen algún tipo de fortificación para impedir el paso de personas migrantes. Hacen falta menos muros y más puentes. Son fronteras que solo reproducen las desigualdades globales, y que son consecuencia de una política de control migratorio criminal implantada por la unión europea UE y su Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas llamada Frontex . Esta concepción mezquina de la política migratoria, no es fruto de la casualidad, sino de una estrategia bien definida, que tiene muchos efectos colaterales, y que propicia infames tragedias como nos recuerdan aquí en España los nombres de Tarajal en 2014, donde quince personas murieron ahogadas mientras nadaban para alcanzar la costa, rodeados por tierra y por mar, y bajo una lluvia de pelotas de goma y botes de humo lanzadas por agentes de la guardia civil, o las 37 muertes ocurridas en junio de 2022, entre la valla que separa Nador y Melilla, que sufrieron un grupo de subsaharianos, personas que tenían las mismas razones para obtener asilo, que lo ciudadanos ucranianos que han sido recibidos recientemente en España. Ellos en cambio fueron hostigados sin compasión, sufriendo una violencia inusitada y desproporcionada por parte de fuerzas policiales marroquíes y españolas que finalmente acabo con estas 37 vidas.

Muertos y amontonados como animales, fueron enterrados si identificar en fosas anónimas, así no solo les robaron la vida, también el derecho a que los familiares se despidieran, les enterrasen, y elaboraran un duelo con dignidad, para no tener que llorarles cada día con la incertidumbre de no saber dónde están. Ese mismo día, se produjeron muchas devoluciones en caliente incluso de menores, y ninguna de las personas que lograron cruzar, tuvo derecho a una asistencia legal. Algunos de los sobrevivientes se encuentran internados en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla) pero la mayoría están en cárceles marroquíes acusados de delitos graves. Que no se nos olviden.

 Algunos se empecinan en ver la migración como algo negativo, como una amenaza, la llegan a criminalizar incluso asimilándola a la delincuencia. En este punto no olvidamos las recientes palabras, del ex inspector jefe de la Comisaría Centro de València, Ricardo Ferris que, incitando al odio hacia las personas extranjeras, aseguró que “los inmigrantes eran delincuentes”. De esta manera se alimentan los bulos, insinuando que los migrantes invadimos y robamos los trabajos, que por cierto los nacionales suelen desdeñar. Ignoran que las migraciones han sido y serán algo consustancial en la historia de la humanidad, a pesar de las vallas, los muros y las barreras.

Ignoran las potenciales ventajas que brinda la migración supliendo las necesidades que tienen los países, participando y contribuyendo al crecimiento y la prosperidad de los mismos, y construyendo una sociedad multicultural, igualitaria, y diversa que hace más rica y más tolerante a esa sociedad.

Aunque se logre sobrevivir al calvario migratorio, llegar al país de acogida no es el final de las penalidades, el migrante se enfrenta a una nueva realidad: una situación administrativa irregular que los arroja a la precariedad y a la exclusión social. El hecho de “no tener papeles”, los obliga a sobrevivir como pueden en la economía sumergida, sometidas a abusos de todo tipo, sin contratos, con empleos de muy baja calidad, sin horarios, con salarios miserables, y en condiciones de trabajo precarias. Esto lo sufren muchas mujeres migrantes trabajadoras de hogar. Los migrantes también sufren la indiferencia de parte de la sociedad de acogida, así como actitudes racistas, o tienen que oír que se les relacione demasiadas veces con la delincuencia. Sufrir ese odio, el de esos que gritan “nuestra gente primero”, ese discurso xenófobo que algunos políticos sin escrúpulos saben explotar, mata tanto como las penurias a las que se ven sometidas las personas migrantes.

Es una vergüenza que la caridad se vista de Ayuda al Desarrollo -solo 4 países en el mundo cumplen el compromiso que se marcó hace unas décadas de destinar el 0,7% de su Renta Nacional a la misma- y que mucha de esa ayuda se utilice por los países del Norte como parte de su política exterior, no destinándose a combatir las verdaderas causas de las desigualdades estructurales que perpetúan el empobrecimiento. Existen determinantes, estructurales sociales y políticos en este injusto mundo, que permiten que la riqueza de unos tenga una relacion directa con el empobrecimiento de otros. No se nace pobre porque uno quiere, y no se elige el lugar de nacimiento, pero en la mayoría de los casos, esto va a condicionar la vida de las personas, porque si naces en un país empobrecido, probablemente nunca saldrás de pobre. ¿Habría que preguntarse con más frecuencia y con más conciencia, si el bienestar de las naciones llamadas avanzadas tiene que ver con el malestar de las personas empobrecidas y olvidadas? Para buscar un futuro y una vida mejor, a las personas migrantes nos sobran los motivos. Que no nos nieguen el derecho a visibilizar nuestra lucha y a elegir nuestro destino y un lugar en el mundo.¡¡¡¡ —————-

– Proclama.

-Declaramos con vehemencia que “ser inmigrante no es un delito”¡¡¡¡ y que ¡¡¡¡ningún ser humano es ilegal¡¡¡¡¡

-Denunciamos -El trato vejatorio y el racismo institucional que sufren las personas migrantes desde las administraciones e instituciones de los países europeos.

 -Las vulneraciones de los derechos más elementales que sufren las personas, privadas de libertad en los centros de internamiento (CIE), en donde malviven en condiciones insalubres, con una atención sanitaria deficiente, y en ocasiones siendo objeto de abusos y malos tratos. -La discriminación por cualquier motivo entre las que sobresalen la discriminación racial y la criminalización de las personas migrantes

– Que la única política migratoria de la UE, sea el control de fronteras y su externalización a terceros países, olvidando la necesidad de mecanismos que permitan una migración segura, ordenada y predecible. No existen por desgracia políticas migratorias de integración e inclusión para las personas migrantes, ni tampoco una política de asilo común en la UE. –

Exigimos

– El cierre incondicional y definitivo de todos Centros de Internamiento para extranjeros en España y en la Unión Europea.

-El cese de los retornos indiscriminados, que violan artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

– Frenar la propagación de los discursos del odio y de la incitación a la violencia contra las personas migrantes, y contra todos los grupos vulnerables. Exigimos que la justicia sea contundente contra los responsables de esta violencia.

-La regularización de las personas extranjeras que viven en España en situación irregular. Esta irregularidad, los arroja a la economía sumergida y les impide acceder a un mercado de trabajo regularizado donde se aprovechen sus capacidades, y de esta forma contribuir con sus aportaciones fiscales directas (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas: IRPF) y cotizaciones sociales a la riqueza del país. La irregularidad hace a las personas más vulnerables frente a la explotación y los abusos, situación que favorece solo a los explotadores.

UNA MUJER MIGRANTE


Acompañemos a María

ECLESALIA, .- Estamos en unas sociedades en las que la migración se ha vuelto uno de los mayores problemas y una de las realidades más acuciantes. Cada mes, cada semana, cada día… miles y miles de personas intentan pasar los ríos, selvas, muros o alambradas que separan sus entornos, de los sueños y posibilidades de un mañana mejor, un mañana en el que simplemente la vida sea posible. Tanto en África, como en América Latina, mujeres, hombres, jóvenes y niños se desplazan y caminan kilómetros y kilómetros porque los expulsa el hambre, el no-futuro, los regímenes políticos dictatoriales… En Colombia cientos de miles de desplazados y desplazadas venezolanos buscan un rincón para vivir. ¿Cómo pueden estas miles y miles de personas esperar una Navidad, semilla de futuro?

La familia de Belén también sufrió el desplazamiento: Estando María en embarazo, recibió del imperio una orden: empadronarse en el lugar de origen. Nos cuenta Lucas que, entonces, José y María emprendieron camino hacia Belén: Jornadas de camino por senderos inhóspitos; nos dice también que al llegar a su destino no encontraron ningún lugar para albergarlos y tuvieron que refugiarse en un establo, donde nació Jesús, según el relato que rememoramos. Por el otro lado Mateo nos cuenta que una vez nacido el niño, Herodes lanza contra él una persecución y María y José deben desplazarse hasta Egipto buscando refugio para salvar la vida. Encontramos en estos evangelio de la infancia  una doble migración y desplazamiento. El camino de Palestina a Egipto supone atravesar un extenso desierto, que puede esconder, en sus entrañas, la muerte.

A María la hemos imaginado, representado, soñado, de múltiples maneras… sus imágenes se cuentan por miles: Como mujer sencilla del pueblo palestino, como la madre del crucificado, como madre doliente, como madre amorosa del pueblo creyente, como reina del cielo, con fulgores de diosa… Sin embargo, no la hemos percibido como una mujer que en situaciones complicadas tuvo que desplazarse y fue obligada a migrar. Una mujer que con su niño en brazos tuvo que irse de su tierra hasta otra en busca de refugio. Por eso invito a que la descubramos, vivenciemos, contemplemos así.

Miremos a esa María Migrante, sus incomodidades, sus incertidumbres, sus dolores… sus viajes, no precisamente de placer. Contemplemos en ella a tantas mujeres desplazadas de hoy. Mujeres y familias enteras a las que se les niega un pedazo de tierra y un cielo de cobijo. Mujeres y familias que no son recibidas con gusto en la tierra a que llegan y son sometidas a exclusiones y desprecios de todo tipo. Caminantes a los que se les exige papeleos kafkianos que los deshumanizan y desesperan. ¿Cuál es nuestra sintonía con estas realidades? Nuestra sintonía con la familia de Belén debe pasar por la acogida a migrantes y desplazados en el hoy, de lo contrario se queda en fantasía romántica que arruina la potencia de los relatos mateano y lucano.  Ganemos nuestros corazones para la solidaridad. Celebremos así una Navidad como la primera de ellas

CARMIÑA NAVIA VELASCO

Migrantes abandonados en el Mediterráneo

Mil personas esperan en el mar tras la negativa del Gobierno de Meloni a acoger a rescatados por ONG extranjeras

El 'Ocean Viking' desembarcará este domingo en Sicilia a los más de 500 migrantes rescatados a bordo
Migrantes rescatados por el «Ocean Viking», en una imagen de archivo.   Flavio Gasperini / 

Las organizaciones humanitarias advierten de que entre ellas hay menores y que están totalmente exhaustos, deshidratados, con angustia psicológica y que precisan atención médica inmediata.

ROMA EFE

Alrededor de mil migrantes rescatados en el Mediterráneo central por tres embarcaciones de otras tantas ONG esperan desde hace días en el mar después de que el nuevo Gobierno italiano, presidido por Giorgia Meloni, haya advertido de que no dejará desembarcar a las personas rescatadas por barcos de organizaciones humanitarias extranjeras. 

La ONG Sos Mediterranee, que opera en el Mediterráneo en colaboración con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), ha lamentado que las 234 personas rescatadas por su barco, el Ocean Viking, llevan once días aguardando para desembarcar en un puerto seguro.

«Los bloqueos cada vez mayores a los que se enfrentan los barcos de rescate en esta parte del mar desde 2018 son discriminatorios e inaceptables. Mantener a los sobrevivientes a bordo de los barcos por más tiempo, rehenes del debate político, sería el resultado de un amargo fracaso por parte de los miembros de la Unión Europea y los Estados asociados «, declaró en un comunicado Sophie Beau, directora general de la ONG.

El responsable de la operación por parte de la FICR, Frido Herinckx, informó de que «las personas rescatadas están totalmente exhaustas, deshidratadas, con angustia psicológica y algunas necesitan atención médica inmediata». «Les proporcionamos atención sanitaria y primeros auxilios psicológicos, comida y agua, artículos de higiene y la posibilidad de llamar a familiares para ponerse en contacto con ellos. Pero no pueden esperar más, esta incertidumbre hace que la situación sea insoportable y el estrés aumenta día a día. Necesitan urgentemente un puerto seguro», añadió.

El mismo llamamiento hizo Médicos sin Fronteras, pues su barco, el Geo Barentes, lleva también varios días esperando un puerto con 572 migrantes a bordo después de haber pedido poder desembarcar hasta cuatro veces a Malta.
También llevan más de una semana en el mar las 179 personas rescatadas por la ONG Humanity. «Entre ellos se encuentran un bebé de 7 meses y más de 100 menores no acompañados que sufren particularmente la tensión psicológica», agregó la ONG que comunicó que se ha solicitado once veces a Italia y Malta un puerto.

Humanity explica que los menores de edad presentan «además de signos de violencia física, incluidas las cicatrices de disparos y cortes, las secuelas de las experiencias traumáticas en sus países de origen y durante la huida son evidentes».

El vicepresidente del Gobierno y ministro de Infraestructuras y Transportes, Matteo Salvini, anunció que se volverán a cerrar los puertos a los barcos de ONG extranjeras, como cuando fue ministro del Interior entre 2018 y 2019.

Asimismo, el nuevo ministro de Interior, Matteo Piantedosi, que fue jefe de gabinete de Salvini cuando él ocupó el mismo cargo, confirmó que se aplicará la ley de seguridad y que por tanto «los estados de bandera (Alemania y Noruega ) son competentes para la asistencia y por lo tanto para la recepción» de las personas rescatadas.

En lo que va de año, han llegado a las costas italianas 82.384 migrantes, frente a los 53.189 del mismo periodo del año anterior, según los datos actualizados por el Gobierno de Roma el pasado 28 de octubre.

Saquean casa de migrantes del Servicio Jesuita en Haití


La red Clamor ha atestiguado el hecho y reza para que estos sucesos no se repitan en medio de una crisis que afecta a todos

Haití

Sucedió en Ounaminteh, al norte de Haití. Un grupo atacó y destruyó las instalaciones de una casa de paso del Servicio Jesuita a Migrantes impelidos por “el contexto del caos general, que no cesa en ese sufrido país”.

Así ha atestiguado la red eclesial de migración, trata y refugio –Red Clamor – en un comunicado, donde expresó su solidaridad con los jesuitas, y han destacado “el gran servicio que ustedes prestan al pueblo haitiano, en especial a las personas en movilidad forzada, víctimas del empobrecimiento creciente, la violencia y las catástrofes relacionadas con la crisis climática”.                                                                   “Somos testigos del amor que sienten y la alta valoración de la gran mayoría de los haitianos por el trabajo que ustedes realizan, por lo cual estos hechos aislados, son fruto de la desesperación y de la falta de políticas públicas para enrumbar a todos los haitianos por las sendas del Desarrollo Humano Integral, sin que nadie quede excluido de su derecho a vivir con dignidad”, han apuntado.

Un llamado a la misericordia

Los integrantes de la red Clamor abogan por el pueblo haitiano, sumido en una profunda crisis institucional, política, económica y social, por lo que “nos unimos en oración para que cese la violencia y el Servicio Jesuita pueda seguir adelante con el extraordinario trabajo que vienen realizando en Haití”.                                                                                Asimismo, “oramos también por los hermanos que participaron en esta acción violenta, pues ellos son víctimas del sistema que impera en Haití, que degrada a los seres humanos y engendra violencia, para que el Señor toque sus corazones, les haga experimentar su misericordia y puedan luchar de forma pacífica por sus derechos, pero nunca más se vuelvan contra los que los ayudan”.

Jesús fue un refugiado

José Luis Sánchez: «Jesús fue un refugiado en Egipto»

Jesús, María y José en Egipto, huyendo de Herodes.

José Luis Sánchez García, Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia y Director técnico de la Cátedra de la Caridad de la UCV, ante la Jornada del Migrante y el Refugiado

«Tenemos que conseguir que los migrantes sean vistos como una oportunidad, como un regalo, más que como un problema»

24.09.2022

La Vicaría de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia junto con la Cátedra de la Caridad Santo Tomás de Villanueva de la Universidad Católica de Valencia se unen a la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que tendrá lugar el domingo 25 de septiembre. El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales y director técnico de la Cátedra de la Caridad de la UCV, D. José Luis Sánchez García, ha enviado una carta a distintos ámbitos de la cultura para que participen de la reflexión que viene haciendo cada mes y que en esta ocasión quiere tratar este tema relevante y trascedente de la migración.

El Vicario episcopal ha indicado que “acoger a los migrantes y refugiados significa ver a Jesús refugiado en Egipto en cada uno de los rostros de los que llegan hasta nosotros. Esto no nos exime de tener en cuenta la legislación en esta materia. Para que la acogida pueda ser integradora y podamos compartir entre todos las bondades que aquí tenemos, es necesario que no se rompa el equilibrio y la armonía social”.

D.r Jose Luis Sanchez Garcia
D.r Jose Luis Sanchez Garcia

Sánchez García ha resaltado que “tenemos que conseguir que los migrantes sean vistos como una oportunidad, como un regalo, más que como un problema. Para ello, todos tenemos que colaborar, instituciones del estado y públicas, el derecho y las leyes, junto a nuestro deseo de familia universal. No todo es posible, tiene que haber límites para que la sociedad pueda ser integradora, siendo conscientes que uno o varios países no pueden acoger a todos. Necesitamos una ética de la sostenibilidad desde donde se plantee la colaboración de todos en este proyecto universal para que pueda ser una realidad”.

El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia recuerda este año de manera particular a todos los migrantes y refugiados a causa de la guerra en Ucrania y de otros conflictos bélicos actuales, animando a que “con responsabilidad y compromiso, no les dejemos solos: Todos somos hermanos”.

Origen en la I Guerra Mundial

La celebración de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado tiene su origen en 1914. Pío X, meses antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, llamó a todos los cristianos a rezar por los migrantes, conmovido por los millones de italianos que habían tenido que emigrar desde comienzos del siglo. Pocos meses más tarde, su sucesor, Benedicto XV, instituyó el “Día del migrante” para apoyar espiritual y económicamente las obras pastorales que ayudaban a los emigrantes italianos.

Migrantes
Migrantes

Desde entonces la Iglesia celebra esta jornada como una ocasión para expresar su preocupación por todas aquellas personas vulnerables que se encuentran desplazadas, rezar por ellas, brindarles apoyo y sensibilizar a todos sobre las oportunidades inherentes al hecho migratorio, fenómeno presente desde los comienzos de la historia de la humanidad.

Este año, bajo el lema “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados”, el Papa Francisco ha insistido en el valor que supone la aportación de los migrantes y refugiados a las sociedades que los acogen, siendo su presencia “una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos”,que genera “espacios de confrontación fecunda”. Partiendo de la importancia de participar en la construcción del Reino de Dios aquí y ahora, el Papa recuerda que el proyecto divino “es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales”. Esta colaboración implica “un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad” en la búsqueda de la justicia, la fraternidad y la paz en este mundo, ha indicado el Santo Padre.

El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia y director técnico de la Cátedra de la Caridad UCV, al término de su reflexión ha apuntado que “los migrantes deben compartir con nosotros la construcción del futuro del que van a ser partícipes, sin que esto sea obstáculo para continuar ayudando a todas las personas vulnerables en nuestra nación, que siguen necesitando de nuestro apoyo. Para ello hemos de seguir desarrollando una sensibilidad que nos implique más a todos”.

Refugiadas vuelven a Odessa
Refugiadas vuelven a Odessa

Más de cien millones, obligados a huir

Según datos de ACNUR, en 2021 un total de 89,3 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, de las cuales 27,1 millones son personas refugiadas (más de la mitad menores de 18 años). A estos datos hay que sumar en este añolos registrados por la invasión de Ucrania: al menos más de 5,6 millones de ucranianos refugiados en Europa y una estimación de más de 7,1 millones de personas desplazadas dentro de Ucrania. A finales de 2022 se prevé que, en todo el mundo, más de 101,1 millones de personas habrán tenido que huir de sus hogares.

Las causas de estos desplazamientos forzados son muy variadas: desde persecución, conflictos, violencia, violaciones de los derechos humanos o acontecimientos de graves alteraciones del orden público, a búsqueda de protección por motivos climáticos y medioambientales.

En este año del Centenario de la Coronación de la Virgen de los Desamparados podemos concretar nuestro apoyo colaborando con alguno de los proyectos que dan soporte a personas que han tenido que huir de sus hogares y necesitan ayuda (más información en https://centenario.basilicadesamparados.org/).

Jornada del Migrante y Refugiado

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados

por José Francisco Gómez Hinojosa 


  Construir el futuro con los migrantes y los refugiados’ es el título del mensaje del Santo Padre Francisco para la 108ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2022. Y me da mucho gusto la coincidencia de este texto papal y mi reciente libro: “¿Tiene futuro la Iglesia Católica? Su actuación ante la situación actual”, publicado por el sello PPC.


En mi ensayo menciono, en la p.79, que en la Iglesia del futuro, quienes se dedican a la atención de migrantes y refugiados, deberán ser reconocidos como verdaderos ministros de la pastoral social, superando la extendida idea de que los servicios pastorales reconocidos y asignados -ministerios- se reducen a la catequesis y a la liturgia.

El papa Francisco inicia su llamado citando a Hebreos 13,14: No tenemos aquí abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura, y este versículo nos invita, “a la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo en donde todos podamos vivir dignamente en paz”.

Y a mediación del manifiesto aparece la tesis central de la propuesta: la construcción del futuro -del futuro de la Iglesia Católica diría yo- supone la justicia en las relaciones interpersonales, y ella exige la inclusión de las personas más vulnerables, como lo son los migrantes y los refugiados.

Pero: ¡atención! Ellos no sólo serán los beneficiarios de esta nueva armazón, sino que -textualmente- “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación”.

Y Francisco de Roma acude a Isaías 60,10-11, en donde se resalta la llegada de los extranjeros como fuente de enriquecimiento. Ellos no son, entonces, para el profeta -como habitualmente sí lo son para muchos de nosotros- un problema y un peligro.

Concluye el mensaje con una advertencia, especialmente a los jóvenes: “No podemos dejar a las próximas generaciones la responsabilidad de decisiones que es necesario tomar ahora, para que el proyecto de Dios sobre el mundo pueda realizarse y venga su Reino de justicia, de fraternidad y de paz”.

La clave, me parece, es considerar a migrantes y refugiados como una contrariedad que debemos enfrentar, o como una ventaja que podemos aprovechar. Ojalá optemos por la segunda.

Pro-vocación

Conmoción internacional entre los grupos conservadores ha causado la reciente decisión de los obispos belgas, comunicada la semana pasada, de establecer un rito para la inclusión en la Iglesia de parejas homosexuales.

Quienes quieren amarrar navajas se preguntan cómo responderá el Vaticano ante esta iniciativa, en apariencia contraria a la rígida disciplina eclesiástica en la materia.

El episcopado de Bélgica respondió que es sólo un “momento de oración” -ni siquiera una bendición y mucho menos un sacramento- y destinado a quienes quieren vivir en pareja, en relaciones duraderas y fieles. ¿Alguna objeción?

Día de los migrantes y refugiados

El Papa: Construir con migrantes y refugiados porque el futuro es hoy

Nuevo video con la participación del Papa en el marco de la campaña de comunicación promovida por la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, con motivo de la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. «Los jóvenes -subraya Francisco- deben ser los protagonistas del futuro».

Vatican News

«El futuro empieza hoy, empieza con nosotros. No podemos dejar la responsabilidad de las decisiones a las siguientes generaciones». Este es el mensaje del Papa Francisco en el vídeo de la campaña de comunicación promovida por la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de cara a la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el domingo 25 de septiembre, y que se centra en el tema: «Construir el futuro con los migrantes y refugiados».

El Papa se pregunta qué decisiones hay que tomar ahora, y como respuesta hay algunos testimonios que subrayan la necesidad de acompañar a los jóvenes en el camino de las soluciones sostenibles. Acompañan a las palabras de Francisco los testimonios de dos jóvenes embajadores de Talitha Kum comprometidos en la lucha contra la trata de personas. Los dos jóvenes relatan el azote del fenómeno en Asia y cómo trabajan para ayudar a los necesitados, comprometiéndose así a construir un futuro mejor.

Para contribuir a la reflexión, puede enviar un breve vídeo o una foto con su respuesta a media@migrants-refugees.va o ir directamente a los medios sociales de la Sección M&R (https://migrants-refugees.va/es/). Para celebrar la GMMR, en la página dedicada a ello del sitio web se puede encontrar un kit en diferentes idiomas que contiene: consejos para la celebración Eucarística, oraciones, actividades para jóvenes y adultos y mucho más. La Sección de Migrantes y Refugiados estará encantada de recibir y publicar vídeos o fotografías del GMMR de las diferentes comunidades.

Día 25-Sep: Día del Migrante y del Refugiado

Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2022

Fuente: Observatorio Eclesial
El Vaticano publicó el 12 de mayo el Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2022 que se celebrará el domingo 25 de septiembre con el tema:

―Construir el futuro con los migrantes y los refugiados‖.

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación‖, escribió el Papa. A continuación, el Mensaje del Papa Francisco por la Jornada Mundial del Migrante del Refugiado 2022: no tenemos aquí ab ajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura» (Hb 13,14).

Queridos hermanos y hermanas: El sentido último de nuestro viaje en este mundo es la búsqueda de la verdadera patria, el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo, que encontrará su plena rea-lización cuando l vuelva en su gloria. Su Reino aún no se ha cumplido, pero ya está presente en aquellos que han acogido la salvación. El Reino de Dios está en nosotros. Aunque todavía sea escato-lógico, sea el futuro del mundo, de la humanidad, se encuentra al mismo tiempo en nosotros». [1]La ciudad futura es una ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hb 11,10). Su proyecto prevé una intensa obra de edificación, en la que todos debemos sentirnos comprometidos perso-nalmente.

Se trata de un trabajo minucioso de conver-sión personal y de transformación de la realidad, para que se adapte cada vez más al plan divino. Los dramas de la historia nos recuerdan cuán lejos es-tamos todavía de alcanzar nuestra meta, la Nueva Je-rusalén, morada de Dios entre los hombres (Ap 21,3). Pero no por eso debemos desanimarnos. A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, estamos llamados a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia (2 P 3,13).

La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. En la búsqueda cotidiana de su voluntad, ésta debe edificar-se con paciencia, sacrificio y determinación, para que todos los que tienen hambre y sed de ella sean sacia-dos (cf. Mt 5,6). La justicia del Reino debe entenderse como la realiza-ción del orden divino, de su armonioso designio, según el cual, en Cristo muerto y resucitado, toda la creación vuelve a ser ―buena‖ y la humanidad ―muy buena‖ (cf. Gn 1,1-31). Sin embargo, para que reine esta maravi-llosa armonía, es necesario acoger la salvación de Cris-to, su Evangelio de amor, para que se eliminen las de-sigualdades y las discriminaciones del mundo presente. Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las pe-riferias existenciales.

Entre ellos hay muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata. Es con ellos que Dios quiere edificar su Reino, porque sin ellos no sería el Reino que Dios quiere. La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía. De hecho, dice el Señor: Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me die-ron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,34-36).

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa también reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación. Me gusta ver este enfoque del fenómeno migratorio en una visión profética de Isaías, en la que los extranjeros no figuran como invasores y destructores, sino como trabajadores bien dispuestos que reconstruyen las murallas de la Nueva Jerusalén, la Jerusalén abierta a todos los pueblos (cf. Is 60,10-11).

En la misma profecía, la llegada de los extranjeros se presenta como fuente de enriquecimiento: Se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti (60,5). De hecho, la historia nos enseña que la aportación de los migrantes y refugiados ha sido fundamental para el crecimiento social y eco-nómico de nuestras sociedades. Y lo sigue siendo también hoy. Su trabajo, su capacidad de sacrificio, su juventud y su entusiasmo enriquecen a las comunidades que los acogen.

Pero esta aportación podría ser mucho mayor si se valorara y se apoyara mediante programas específicos. Se trata de un enorme potencial, pronto a manifestarse, si se le ofrece la oportunidad. Los habitantes de la Nueva Jerusalén —sigue profeti-zando Isaías—mantienen siempre las puertas de la ciudad abiertas de par en par, para que puedan entrar los extranjeros con sus dones: «Tus puertas estarán siempre abiertas, no se cerrarán ni de día ni de noche, para que te traigan las riquezas de las naciones» (60,11). La presencia de los migrantes y los refugiados representa un enorme reto, pero también una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos. Gracias a ellos tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un ―nosotros‖ más grande.

En la disponibilidad recíproca se generan espacios e confrontación fecunda entre visiones y tradiciones diferentes, que abren la mente a perspectivas nuevas. Descubrimos también la riqueza que encierran religiones y espiritualidades desconocidas para nosotros, y esto nos estimula a profundizar nuestras propias convicciones. En la Jerusalén de las gentes, el templo del Señor se embellece cada vez más gracias a las ofrendas que llegan de tierras extranjeras: En ti se congregarán todos los re-baños de Quedar, los carneros de Ne-baiot estarán a tu servicio: subirán como ofrenda aceptable sobre mi altar y yo glorificaré mi Casa gloriosa (60,7). En esta perspectiva, la llegada de migrantes y refugia-dos católicos ofrece energía nueva a la vida eclesial de las comunidades que los acogen. Ellos son a menudo portadores de dinámicas revitalizantes y animadores de celebraciones vibrantes.

Compartir expresiones de fe y devociones diferentes representa una ocasión privilegiada para vivir con mayor plenitud la catolicidad del pueblo de Dios. Queridos hermanos y hermanas, y especialmente uste-des, jóvenes, si queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcción del futuro, hagámoslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados.

¡Construyámoslo hoy! Porque el futuro empieza hoy, y empieza por cada uno de nosotros. No podemos dejar a las próximas generaciones la responsabilidad de decisiones que es necesario tomar ahora, para que el proyecto de Dios sobre el mundo pueda realizarse y venga su Reino de justicia, de fraternidad y de paz.

Oración

Señor, haznos portadores de esperanza, para que donde haya oscuridad reine tu luz y donde haya resignación renazca la confianza en el futuro. Señor, haznos instrumentos de tu justicia para que donde haya exclusión florezca la fraternidad, donde haya codicia florezca la comunión. Señor, haznos constructores de tu reino junto con los migrantes, los refugiados, con todos los habitantes de las periferias. Señor, haz que aprendamos cuán bello es vivir como hermanos, hermanas. Amén.

Jornada Mundial del Migrante

Los obispos españoles reclaman “comunidades hospitalarias y acogedoras” en la Jornada Mundial del Migrante

La Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana publica un mensaje para el día mundial del Migrante y del Refugiado

Con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebra el próximo 25 de septiembre, los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española han querido transmitir un mensaje de esperanza en medio de las dificultades que viven los migrantes. Y es que los prelados denuncian una “emergente epidemia de desesperanza” ante la que proponen redoblar los esfuerzos en el “servicio del reino de Dios”.

Lugar donde Dios habla

“Como una gran primavera, el futuro florece en cada momento y echa raíces en la siembra que hacemos hoy, en un mundo globalizado, regado con los flujos migratorios e interconectado”, alientan los obispos “tarea apremiante”. Desde la “semilla” de la resurrección, “a pesar de los inviernos, brota exultante desde la humildad, y necesita centinelas atentos que señalen y desvelen los signos de esta fuerza tenue y sencilla de la resurrección. Las migraciones, los movimientos humanos, la vida de los refugiados son hoy lugares privilegiados desde donde Dios nos habla”. Y es que, reclaman, “la construcción del futuro no es una idea desencarnada” ya que “cuenta con la sencillez del evangelio”. “Los creyentes tenemos mucho que aportar en este camino esperanzador y en la definición de horizontes. Por ello no podremos dejar que el futuro se construya solo o que otros lo edifiquen”, reclaman. “Necesitamos sacar lo mejor de nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y esperanzador”, es la invitación de los obispos.

Defensa de la dignidad

“Hoy se pone en cuestión el derecho a huir de guerras, hambrunas, de construir una vida familiar en entornos seguros, de buscar una vida digna. Es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios”, proponen los obispos. “La mirada de Dios nos hace caer en la cuenta de que hay un lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad humana, reconocerla y comprometernos con vitalizarla allí donde se pone en cuestión”, reclaman porque para los prelados “no hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo”.

Por ello, proponen “fijar la mirada en quienes pueden ser privados de la construcción de este futuro si no hacemos nada o si globalizamos la indiferencia” para lo que reivindican que “es tiempo de comenzar a edificar a ritmo de la justicia que mana de Dios” ya que “la urgencia de la justicia se da en un mundo dividido y lleno de brechas que se pueden sanar y reconciliar, y nunca convertir en rentas para provechos electorales y para alcanzar a poder”. También invitan a “ayudar a que sean sujeto de su propia construcción” para “construir juntos cada día un nosotros más grande”. Será así, proclaman, “un futuro con la sabiduría del migrante” que “se construye también preparando a nuestras comunidades para ser acogedoras y hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno”. “Los migrantes a menudo no son vistos desde la clave de la dignidad o de su humanidad; hay otras claves en nuestra sociedad que les señalan y les contemplan como estorbo, invasores o ciudadanos de segunda. Son planteamientos dañinos que cruzan la vida ideológica, política o cultural, y que se cuelan en la vida de la fe”, advierten. Ante esto, piden estar “atentos a detectar, educar y evangelizar todo sesgo que nos repliegue en nosotros mismos y difunda en nuestros entornos mentalidades lejanas al Evangelio recibido”.