Posibles cambios en la moral sexual en la Iglesia

El Papa sopesa dar la vuelta a la moral sexual tradicional en la Iglesia católica

Foto de archivo del papa Francisco. EFE/Giorgio Onorati
Foto de archivo del papa Francisco. EFE/Giorgio Onorati

Jesús Bastante

Gaudium vitae (La alegría de la vida). Este podría ser el título de la próxima encíclica del Papa Francisco que, según fuentes vaticanas, podría abordar algunas de las cuestiones más polémicas de la moral sexual católica, y que forman parte de los “principios irrenunciables” establecidos por Juan Pablo II, hace un cuarto de siglo, en otro texto, Evangelium vitae, que cerraba la puerta a los anticonceptivos, el aborto, o el sexo antes del matrimonio (y dentro del mismo, si no estaba orientado a la procreación).

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Las encíclicas son cartas que el Papa envía a los obispos y fieles. Sus textos con más peso. El posible título, que hace referencia tanto a la de Wojtyla como a la Humanae Vitae, firmada entre presiones por Pablo VI hace más de medio siglo y en el que se condenaban la inseminación artificial o el uso de anticonceptivos, entre otras cosas, podría ver la luz en los próximos meses.

El momento es más que buscado: por un lado, la Iglesia católica está inmersa en un debate sinodal a nivel planetario, donde están surgiendo propuestas de reforma especialmente en dos ámbitos: el acceso al sacerdocio de mujeres y casados, y la moral sexual; por el otro, la próxima beatificación (4 de septiembre) del Papa Juan Pablo I, uno de los pocos cardenales que se atrevió a pedir a Pablo VI que aceptase el uso de la píldora en la Humanae Vitae.

La propuesta de encíclica no es un brindis al sol, ni mucho menos, sino que viene sugerida, entre otros, por La Civilttà Cattolica, publicación editada por los jesuitas, dirigida por Antonio Spadaro –uno de los más religiosos más cercanos a Bergoglio– y cuyos artículos están obligados a pasar el filtro de la Secretaría de Estado vaticana. Apareció en un análisis de las actas de un seminario interdisciplinario de estudio promovido por la Pontificia Academia por la Vida. El artículo iba firmado por el español Jorge José Ferrer, doctor en teología por Comillas, y se titulaba: “Releer la ética teológica de la vida. A la luz de las solicitaciones del papa Francisco”.

Circunstancias donde es “irresponsable” tener hijos

Un seminario en el que, por cierto, se planteó abiertamente el uso de métodos anticonceptivos no naturales en determinadas circunstancias que “harían irresponsable” tener hijos. Tal y como explica el presidente de la Academia, Vincenzo Paglia, “el Papa Francisco fue informado de cada paso y alentó el proyecto”, en el que se discute abiertamente sobre posibles cambios en la doctrina eclesiástica sobre el matrimonio, la apertura a la vida, la procreación asistida, los preservativos, el aborto o la eutanasia, temas considerados ‘tabú’ por el conservadurismo dominante, durante décadas, en las estructura eclesiástica católica.

Así, los participantes en el congreso recalcaron que existen  “condiciones y circunstancias prácticas que harían irresponsable la elección de engendrar” por lo que una pareja casada puede decidir recurrir “con una sabia elección” a técnicas anticonceptivas no naturales, “excluyendo obviamente las abortivas”.

En este sentido, la revista de los jesuitas aboga por un “trabajo de campo” en el mundo católico respecto a estas y otras cuestiones, que en el grueso de la feligresía están más que superadas, pero que siguen siendo capaces de provocar cismas o conflictos diplomáticos, como la prohibición de comulgar al presidente de EEUU, Joe Biden, por parte de un sector del episcopado norteamericano.

Pese a los bloqueos, para el jesuita Ferrer, “el planteamiento de temas novedosos y todavía debatidos es irrenunciable si queremos hacer avanzar la teología, particularmente la bioética teológica, que debe estar siempre en diálogo con las realidades cambiantes de la vida humana”, siempre desde la óptica del discernimiento y la conciencia, que “juegan un papel particularmente crucial en temas controvertidos como lo son los que atañen directamente a la moral de la vida, desde el ejercicio responsable de la sexualidad y la generación de nueva vida hasta los que rodean el morir humano y humanizado”.

Por ello, concluye el artículo, son necesarios continuos encuentros que “podrían contribuir a ir preparando sinodalmente una futura intervención magisterial, que vuelva cada vez más profunda y adecuada la enseñanza de la Iglesia sobre la ética de la vida. San Juan Pablo II nos dejó, hace ya más de 25 años, la Evangelium Vitae. ¿Nos legará el papa Francisco una nueva encíclica o exhortación apostólica sobre bioética, a la que quizá podría titular Gaudium vitae?”. Veremos.

La revolución de la Iglesia en Alemania

Sínodo alemán
Sínodo alemán

«¿Qué ha pasado o está pasando en Alemania para que, cinco siglos después de la reforma luterana, vuelvan a sonar tambores en estas tierras»

«Hay otras propuestas que, referidas, por ejemplo, al celibato opcional de los curas, a la homosexualidad o al sacerdocio de las mujeres han de ser debatidas y, si fuera el caso, votadas de nuevo en otro foro en el que se encuentren -al menos, representadas- todas las diócesis del mundo»

«Y, en segundo lugar, la moral sexual, sobre todo, en lo referente a la homosexualidad y a la disciplina del celibato»

Por | Jesús Martínez Gordo teólogo

Para algunos curialistas vaticanos, los obispos y católicos alemanes -habiendo puesto en marcha conjuntamente un “Camino Sinodal vinculante”- estarían aprovechándose del llamado Informe MHG sobre la pederastia eclesial y, a la vez, rompiendo con el modelo de Iglesia que -durante siglos- ha venido siendo tradicional, así como arriesgando su unidad con las cerca de 6.000 diócesis dispersas por el mundo.

Para otros, menos temerosos, es cierto que en dicho “Camino Sinodal vinculante” se están debatiendo, votando y aprobando importantes propuestas que, de hecho, suponen una redefinición del sacerdocio; de la presencia de la mujer en la Iglesia; del poder y de su ejercicio en el seno de la institución y también de la moral sexual. Pero no peligra, de ninguna manera, la comunión de esta Iglesia, sencillamente porque tienen muy claro que hay resoluciones que -si son aprobadas- pueden ser implementadas en las respectivas diócesis o por la Conferencia Episcopal del país sin comprometer, para nada, dicha unidad.

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E, igualmente, que hay otras que, referidas, por ejemplo, al celibato opcional de los curas, a la homosexualidad o al sacerdocio de las mujeres han de ser debatidas y, si fuera el caso, votadas de nuevo en otro foro en el que se encuentren -al menos, representadas- todas las diócesis del mundo. Ello explica que los obispos alemanes se hayan comprometido a presentar y defender en el próximo Sínodo Mundial, a celebrar en Roma, durante el mes de octubre de 2023, estas u otras propuestas, en el caso de que sean admitidas por el “Camino Sinodal” que, previsiblemente, se clausurará el próximo mes de septiembre en Frankfurt.

¿Qué ha pasado o está pasando en Alemania para que, cinco siglos después de la reforma luterana, vuelvan a sonar tambores en estas tierras, según unos, de una posible separación cismática y, según otros, de la ineludible e imperiosa superación de un modelo de Iglesia que, heredado del concilio de Trento (1545-1563), resulta irrelevante para la causa del Evangelio?

La respuesta es, por mucho que pueda disgustar a no pocos, el Informe que, encargado en 2014 por la Conferencia Episcopal Alemana a las universidades de Mannheim, Heidelberg y Giessen –y conocido como MHG, por las iniciales de tales universidades- tenía que investigar la implicación de sacerdotes, diáconos y religiosos varones en el abuso sexual de menores de 1946 a 2014. Los obispos alemanes, encomendando esta investigación a un equipo externo, buscaban obtener una información, lo más veraz posible, sobre este lado oscuro de la Iglesia, tanto por el bien de los afectados como para tomar -una vez detectados los errores cometidos- las decisiones que fueran necesarias y evitar que se repitieran dichos comportamientos. Los resultados son de sobra conocidos. En el Informe, publicado después de cuatro años de investigación, se identificaron a 1.670 clérigos abusadores sexuales de menores (el 4,4 % de todos los de ese período) y a 3.677 víctimas. 

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Y, continuando con la tarea asignada, indicaron, como causas de tales delitos, en primer lugar, el clericalismo que, activado y facilitado por un “sistema jerárquico-autoritario”, lleva al dominio de los consagrados sobre los no consagrados y los sitúa en una posición de superioridad, siendo el abuso sexual una consecuencia extrema de ello. Una Iglesia con este perfil, se sostiene en el Informe, sanciona o traslada a los culpables y encubre u oculta los hechos, bloquea su divulgación y no tiene en cuenta a los menores abusados. Procediendo de esta manera, no solo estamos ante comportamientos equivocados de individuos aislados, sino ante un problema estructural y sistémico que urge atajar

Y, en segundo lugar, la moral sexual, sobre todo, en lo referente a la homosexualidad y a la disciplina del celibato. Si bien es cierto, se puede leer, que ni la disciplina del celibato ni la homosexualidad son -a la luz de la investigación realizada- factores de riesgo de abuso sexual, también lo es que urge reconsiderar la postura, fundamentalmente adversa, de la Iglesia Católica ante la ordenación de hombres homosexuales y propiciar la creación de un ambiente abierto y tolerante, así como cuidar, mucho mejor que hasta el presente, la voluntariedad y madurez  de quienes optan por llevar una vida célibe. 

He aquí los datos y causas más importantes que, con una batería de recomendaciones, se encuentran  en el origen del llamado “Camino Sinodal vinculante” alemán, acordado en julio de 2019 por la Conferencia Episcopal Alemana y el Comité Central de los Católicos Alemanes e inaugurado el 1 de diciembre del mismo año. Desde entonces, se viene debatiendo y formulando propuestas sobre el desmantelamiento de las estructuras de poder y clericales de la Iglesia; la participación equitativa de laicos y personas consagradas en su dirección; la abolición del celibato obligatorio o el acceso de las mujeres a todas las funciones eclesiásticas para colocarlas en igualdad de condiciones con los varones y un largo etcétera.

El Sínodo alemán sigue adelante

El Sínodo Alemán apuesta por actualizar la moral sexual porque “ha humillado, herido y excluido a demasiadas personas”

Concluye en Fráncfort la tercera reunión presencial del Camino sinodal con la satisfacción de todos los implicados a la espera de las primeras decisiones definitivas

“La tercera Asamblea Sinodal ha sido un gran éxito”. Así de rotundo se ha mostrado Georg Bätzing, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana al concluir las reuniones que se han celebrado desde el pasado 3 de febrero en Fráncfort. La presidencia del Camino Sinodal ha repasado los frutos de estos días en una rueda de prensa este sábado, 5 de febrero, y se han mostrado muy “satisfechos” con la tercera de las asambleas presenciales que se han celebrado después de que la pandemia descuadrase el calendario inicial.


No hay temas cerrados

Si bien Bätzing ha señalado que de momento la asamblea está en una fase intermedia, ha augurado que pronto llegarán los cambios. “No estamos haciendo principalmente textos, sino que estamos cambiando las acciones concretas de la Iglesia”, ha señalado según recoge katholisch.de. Para el prelado, el ambiente ha sido “muy confiado, profundo y libre de miedo, llevado por una gran esperanza de que podemos cambiar la Iglesia”.

Y es que a lo largo de los tres días, han pasado por la asamblea los primeros borradores sobre el documento que propone una moral sexual actualizada en la que se apuesta por una reevaluación de la homosexualidad; y se han retomado otros temas como la apertura de los oficios sacramentales a las mujeres, una relajación del celibato obligatorio de los sacerdotes y una forma diferente de tratar la cuestión del poder. Temas que para Bätzing “nadie puede decir que estos temas están simplemente cerrados” y es que la moral sexual de la Iglesia “ha humillado, herido y excluido a demasiadas personas”.

A la espera de las decisiones

Finalmente se ha dado el primer visto bueno a 11 textos que se irán trabajando en grupos más reducidos. También se han retomado los documentos presentados en las asambleas anteriores sobre el ejercicio del poder y la participación de los fieles en la elección de los obispos que ya han tenido las primeras modificaciones. En estos temas hay cuestiones que ya se podrán aplicar, según ha asegurado Thomas Söding, vicepresidente del Comité Central de los Católicos Alemanes, el ZdK. Más allá de toda polémica, todos los documentos han sido aprobados por mayoría cualificada de dos tercios de los 215 representantes –por ejemplo, la cuestión del acceso de la mujer a los ministerios ha tenido 174 votos a favor, 30 en contra y 6 abstenciones–.

Irme Stetter-Karp, presidenta del ZdK, está muy satisfecha y espera que “que la cuarta asamblea sinodal adopte textos de acción con votos claros de los obispos” ya que se producirán las primeras resoluciones. Para el vicepresidente de los obispos, Franz-Josef Bode, la Iglesia alemana tiene “la oportunidad única de llevar estas cuestiones al Sínodo Mundial”. Para ello se ha creado una comisión conjunta con el Sínodo de los Obispos. “Tenemos que seguir nuestro camino con pragmatismo y sabiduría, con pasión y hechos al mismo tiempo, y mantener el impulso”, destacó al respecto. Eso sí, reclamó Bätzing, no habrá entendimiento “en todos los puntos”, pero “Roma no es la Iglesia universal”. Fráncfort volverá a acoger la próxima cita del 8 al 10 de septiembre.