Vida en los pueblos, propuesta de esperanza


La Iglesia, esperanza en la España vaciada… también online

Com motivo del día de san Isidro, el Movimiento Rural Cristiano organiza un coloquialismo virtual con el economista Enrique Lluch

El Movimiento Rural Cristiano ya prepara la festividad de san Isidro labrador y ha organizado para el próximo 15 de mayo una charla-coloquio en línea con el economista Enrique Lluch. El lema del día del mundo rural de este año “Vida en los pueblos, propuesta de esperanza”.


Implicaciones económicas

Cuando se oyen más que nunca los planes para acabar con la España vaciada, la entidad católica propone un encuentro con este bloguero de Vida Nueva que es profesor en la Universidad CEU Cardenal Herrera. La participación es totalmente gratuita aunque es necesaria la inscripción a través del formulario oficial.

Enrique Lluch Frechina (Almàssera, 1967) es doctor en Ciencias Económicas y licenciado en Económicas por la Universitat de Valencia, licenciado en Derecho por la UNED, bachiller en Teología por el Instituto Teológico de Murcia, Máster en Comunidades Europeas por el ICADE y Máster en Dirección y Administraciones de Empresas por la Cámara de Comercio de Valencia. Ha dirigido proyectos de Investigación con la Universidad Católica de Mozambique y la Université de Kara (Togo). En la Universidad CEU Cardenal Herrera ha dirigido la Cátedra de Solidaridad y el Máster Universitario en Dirección y Gestión de Empresas MBA. Dirige el Observatorio de Investigación sobre Pobreza y Exclusión en la Comunidad Valenciana en la que colaboran la Universidad CEU Cardenal Herrera, las Cáritas diocesanas de la Comunidad Valenciana y la Fundación FOESSA.

Reivindicando el mundo ural

Obispos convocan un toque de campanas para reivindicar el mundo rural: «Extremadura, ¡levántate y anda!»

Obispos de Extremadura
Obispos de Extremadura

«Los obispos extremeños escuchamos los clamores de nuestro pueblo. Y nos unimos a asociaciones y grupos como los que componen la Plataforma Extremadura Vaciada, al Movimiento Rural Cristiano presente en nuestras tres diócesis y las Delegaciones de Pastoral Rural Misionera»

Invitamos a «a las comunidades cristianas de nuestras tres diócesis extremeñas a que lleven a cabo el próximo 31 de marzo, a las doce de la mañana, un toque de campanas en todos los templos de cada parroquia»

Pedimos a los fieles que este toque «sea expresión de nuestra preocupación por cuanto acontece en el mundo Pedi y de nuestro deseo de colaborar en la justicia que necesita nuestra región»

«Extremadura, ¡levántate y anda!, como dijo Jesús a Lázaro»

(Diócesis de Plasencia).- Los obispos de la Provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz han publicado esta mañana una carta a los fieles extremeños sobre la situación de nuestros pueblos. En ella vuelven a dar la voz de alarma sobre el vaciamiento progresivo del mundo rural, que cada vez están más envejecidos y empobrecidos, rebajados de servicios.

Los obispos se unen a los movimientos que trabajan en este terreno y señalan que “las comunidades cristianas están llamadas a ser fermento de renovación de este mundo”.

Animan “a las comunidades cristianas de nuestras tres diócesis extremeñas a que lleven a cabo el próximo 31 de marzo, a las doce de la mañana, un toque de campanas en todos los templos de cada parroquia, que sea expresión de nuestra preocupación por cuanto acontece en el mundo rural y de nuestro deseo de colaborar en la justicia que necesita nuestra región”.

Provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz

Carta a los fieles sobre la situación de nuestros pueblos

18 de marzo de 2022


Queridos hermanos:

El papa Francisco nos invita a escuchar los clamores de los pueblos, para poder ejercer con transparencia el rol profético (cf. QA 19). Nuestros pueblos claman por sus gentes que no cesan, año tras año, de irse a otros lugares, a construir proyectos personales más atrayentes, al tiempo que empobrecen su lugar de origen. En efecto, nuestros pueblos, con una gran diferencia en muchos casos entre defunciones y nacimientos, se ven privados cada vez más del mejor capital, que es el humano. Al mismo tiempo, nuestra tierra ve cómo sus productos, de una gran calidad, en muchos casos son transformados en otras regiones, perdiendo esa gran fuente de riqueza. Además, nuestros pueblos, envejecidos, cada vez más despoblados, con menos servicios de todo tipo (sanitarios, de comunicaciones, financieros) asisten al riesgo creciente de una amenaza abusiva.

Por ello, los obispos extremeños escuchamos los clamores de nuestro pueblo. Y nos unimos a asociaciones y grupos como los que componen la Plataforma Extremadura Vaciada, al Movimiento Rural Cristiano presente en nuestras tres diócesis y las Delegaciones de Pastoral Rural Misionera, que nos piden que no callemos ante la realidad marcada por el sufrimiento en nuestros pueblos. Nuestra respuesta debe pasar por el Evangelio y por la indignación. Porque “es necesario indignarse, como se indignaba Moisés, como se indignaba Jesús, como Dios se indigna ante la injusticia. No es sano que nos habituemos al mal, no nos hace bien que nos anestesien la conciencia social” (QA 15). Hemos de despertarnos y ayudar a otros a despertarse. Las comunidades cristianas están llamadas a ser fermento de renovación de este mundo, de esta tierra nuestra, de estos pueblos nuestros, cuyas alegrías y esperanzas son las nuestras, cuyos dolores y angustias son los nuestros (cf. GS 1).

Por eso, haciéndonos eco de la invitación que nos han hecho Extremadura Vaciada, las Delegaciones de Pastoral Rural y el Movimiento Rural Cristiano, animamos a las comunidades cristianas de nuestras tres diócesis extremeñas a que lleven a cabo el próximo 31 de marzo, a las doce de la mañana, un toque de campanas en todos los templos de cada parroquia, que sea expresión de nuestra preocupación por cuanto acontece en el mundo rural y de nuestro deseo de colaborar en la justicia que necesita nuestra región.

Extremadura, ¡levántate y anda!, como dijo Jesús a Lázaro.

+ Jesús Pulido Arriero. Obispo de Coria-Cáceres

+ Celso Morga Iruzubieta. Arzobispo de Mérida-Badajoz

+ Ciriaco Benavente Mateos. Admin. Apostólico de Plasencia

Comunicado Movimientos Rurales Cristianos de Jóvenes y de Adultos 

«La pospandemia nos pide compromisos en nuestro mundo rural» 

Encuentro de consiliarios y curas rurales 

«Una quincena de cristianos que vivimos y trabajamos en el mundo rural nos hemos reunido los días 9 y 10 de noviembre, para reflexionar sobre los retos pospandémicos en la España Vaciada» 

«Hemos analizado la grave pandemia de COVID-19. Su origen es ecológico, pero con el trasfondo de un sistema neoliberal, capitalista y consumista que altera gravemente el Medio Ambiente» 

«La pospandemia nos pide compromisos. Se trata de afrontar nuestra realidad activamente, huyendo de un espiritualismo que nos lleva al repliegue» 

«Apostamos por vivir con esperanza estos momentos, con una pastoral rural misionera que ya acompaña y anima nuestras comunidades, en muchos casos, con estos valores que proponemos para la acción» 

17.11.2021 | Consiliarios del Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos y Movimiento Rural Cristiano 

Una quincena de cristianos que vivimos y trabajamos en el mundo rural nos hemos reunido los días 9 y 10 de noviembre, para reflexionar sobre los retos pospandémicos en la España Vaciada

Hemos analizado la grave pandemia de COVID-19, que afecta al mundo desde finales de 2019. Su origen es ecológico, pero con el trasfondo de un sistema neoliberal, capitalista y consumista que altera gravemente el Medio Ambiente, multiplicando los efectos dañinos. 

Hemos descubierto que Dios, que no es el origen de la pandemia, quiere ser fuente de consuelo para la humanidad sufriente. La comunidad cristiana está llamada a dar signos del amor de Dios en estos momentos cruciales, aguardando la nueva realidad que debe surgir de estos dolores de parto y esforzándose en la construcción del Reino de Dios. 

La pospandemia nos pide compromisos en nuestro mundo rural. No hemos de añorar la “normalidad”, que estaba plagada de injusticias y problemas. Se trata de afrontar nuestra realidad, huir de un espiritualismo que nos lleva al repliegue. Al contrario, sintiéndonos una Iglesia-familia, hemos de vivir una presencia encarnada, transformadora y esperanzada. Esta presencia unas veces llevará a denunciar falsas promesas de desarrollo (macrogranjas, megaminas) frente a la propuesta, cada vez más razonable, del decrecimiento económico; y otras veces llevará al apoyo de la presencia pública de los cristianos o la acción de plataformas como España Vaciada. Además, es preciso valorar el papel de la mujer, como pilar de nuestros pueblos y nuestras parroquias; y acoger a personas de otros países que buscan construir una vida digna entre nosotros. 

Apostamos por vivir con esperanza estos momentos, con una pastoral rural misionera que ya acompaña y anima nuestras comunidades, en muchos casos, con estos valores que proponemos para la acción 

El drama de los curas rurales

El drama de los curas rurales: «Se despueblan los pueblos»

Reunión de curas rurales en Madrid

 «La Iglesia envejece. Se acaba. Casi la mitad de los sacerdotes están jubilados»

«La mujer rural sufre una doble discriminación en un entorno con menos oportunidades. Son unos seis millones»

La involución clerical más acentuada intenta anidar en nuestro Movimiento Rural Cristiano y «nos cuesta Dios y ayuda» desprendernos de ella

(Antonio Aradillas).- Se celebró recientemente en Madrid el Pleno del Movimiento Rural Cristiano de Acción Católica (MRC) en el que participaron representantes de diversas diócesis españolas, como preparación de la próxima Asamblea Nacional, a la vez que con revisión -Ver, Juzgar y Actuar- de cuantos trabajos se llevan a cabo.

Plenamente consciente de que a noticias como estas apenas si los medios de comunicación social,-por supuesto, que también los eclesiásticos- no les hacen puñetero -por lo de que «fastidia o molesta»- caso, de entre los puntos de partida que, con buenos criterios, asumen y tienen presentes los militantes y los sacerdotes por lo que respecta a la pastoral del medio rural, en conversación con sus dirigentes, y en sintonía con las hojas «facsímiles», tituladas » Pistas para el diálogo», me limito a dejar clara y evidente constancia.

La cantidad de pueblos que en la actualidad se borran del mapa de España es ciertamente alarmante. «Se despueblan los pueblos» es dogma de fe en la pastoral rural. Unos 1840 está además hoy en riesgo de desaparición. Cada hora se marchan unas cinco personas para no volver más a ellos. La media de edad de los habitantes que quedan en los pueblos ya envejecidos es la de 66 años. El crecimiento de la esperanza de vida alcanza los 83 años. Los nacimientos no compensan ni muchísimo menos el número de las defunciones. El 35 por ciento de la población rural vive en riesgo de pobreza o de exclusión total».

La mujer rural sufre una doble discriminación: por ser mujer, y por vivir en un entorno con menos oportunidades. Son unos seis millones- el 48 por ciento de los habitantes, las que viven en el medio rural. Están más formadas que los varones con estudios superiores a ellos, (ellas son el 11, 9 por ciento y ellos el 8,4 por ciento). Las mujeres rurales son más emprendedoras que el hombre, pero sufren más el desempleo y se ven forzadas a buscar trabajo en las ciudades. La juventud carece de futuro, obligados a emigrar. Sin iniciativas y sin entusiasmo, y aún sin poder formas una familia. La infancia tan solo es un recuerdo.

El capítulo de los ancianos se escribe y describe llorosamente con la ausencia de los hijos, nietos y demás familiares, a la vez que con las enfermedades, la soledad, el miedo a no poder valerse por sí mismo, la falta de transportes y falta de conocimiento de las nuevas tecnologías. El trabajo en el mundo rural está mucho menos valorado que el de la ciudad, con una mano de obra barata, y a veces, sin darse de alta laboral. Los productos agrícola- ganaderos son ciertamente excelentes, pero sus precios, muy bajos.

Cuanto se relaciona con la vida religiosa y las relaciones con la Iglesia, la letanía de quejas es amplia. Los misterios de sus rosarios, tanto personal como colectivamente rezados y vividos, todos -absolutamente todos- son dolorosos.

He aquí algunos de sus comentarios: 

»La vida de la Iglesia se reduce a lo sacramental y ya está. No faltan las fiestas religiosas populares, pero estas, y en cada nueva edición, son más profanas y se celebran con muy escasa formación actualizada. En el día a día, con inclusión de los domingos, la ausencia de los curas, religiosas y religiosos está asegurada. Faltan líderes seglares comprometidos. Las quejas constantes de los todavía cristianos conscientes, se redactan y proclaman con palabras tan lánguidas como estas: ¡Qué pocos y qué viejos somos¡ Estamos faltos de ilusión. No vuelvo más a la reunión que dicen «de formación». Ya no podemos cambiar nada de la vida parroquial y del pueblo. Ya vendrán otros. Además, el cura de mi pueblo, y otros, no asumen la Acción Católica. ¡Vaya obispos¡. No ayudan a los militantes. La Pastoral Rural Misionera ha desaparecido. ¿Para qué rezar? Muy bonita la frase de Luther King referida a la naturaleza y a su cuidado, de que «aunque supiera que el mundo se acaba mañana, yo sembraría hoy un árbol»,. Pero a nosotros/as ¿quién o quiénes nos ayudan a hacer el hoyo?

La Iglesia envejece. Se acaba. Casi la mitad de los sacerdotes están jubilados. La edad media de quienes desarrollan su actividad de forma plena es de 51 años.
El mismo Presidente de la Conferencia Episcopal Española reconoce «el alarmante descenso del número de sacerdotes y su rápido envejecimiento. Tal número cae de manera continua a un ritmo medio de unos 200 por año, a consecuencia de que cada año se ordenan en España unos 200, pero se secularizan unos 25, y fallecen alrededor de 350. Según la propia Conferencia Episcopal, uno de cada cuatro españoles asiste a los oficios religiosos con regularidad, dato que resulta equívoco, porque esto no supone que cumplan con rigor con el precepto dominical, sino que acudan a eventos- acontecimientos socio-religiosos, como bodas, bautizos, entierros, primeras comuniones….

Esto no obstante, y aún sin curas, las parroquias rurales están clericalizadas. ¿Por qué a las mujeres no se les permite ejercer de curas en ellas, y con todas sus consecuencias sacerdotales?. Con dolor inmenso comprobamos que antes, los curas eran y pastoralmente se comportaban, como más progresistas y nos conferían más responsabilidades y protagonismo como militantes. Pero ahora, el involucionismo se ha aposentado en la mayoría de ellos, aún jóvenes, como empeñados en burocratizar la Iglesia, dispensadora de sacramentos y recaudadora de «limosnas», es decir, de dinero. La involución clerical más acentuada intenta anidar en nuestro movimiento MRC y «nos cuesta Dios y ayuda» desprendernos de ella».

Me he limitado a transcribir lo que me dijeron, con más argumentos de pruebas, datos y detalles. Y ahora, por mi cuenta y riesgo, me formulo yo esta pregunta, tan inocente como cristiana: «¿Por qué los obispos de las diócesis eminentemente rurales de España, a la vista de tal y como están las cosas- las de Dios-, no abandonan sus palacios en los que habitualmente residen en la capital, y aún jubilados, no deciden hacerlo, y con todas sus consecuencias, en los pueblos de sus «amadísimas» diócesis?. ¡Por favor, ayúdenos a desvelar este misterio, que de estos y de tantos otros, está llena la Iglesia! (A. Aradillas)