¿Las abuelitas de Jesús?

Historia de cuatro mujeres transgresoras

Este sábado 5 de noviembre de 2022, tendrá lugar la presentación de Las abuelitas de Jesús, obra de la teóloga Carolina Artana, publicada recientemente por Editorial Verbo Divino dentro de la colección “Profundizar en la Palabra”

organizada por el Instituto para la Pastoral Contextual, tendrá lugar de manera presencial en la sede de esta institución argentina, pero podrá ser seguida en streaming

Nos encontramos ante «una lectura de la genealogía de Mateo desde la perspectiva de género»; es decir, un acercamiento con las gafas moradas a las antepasadas de María

En este breve pero jugoso libro, Carolina Artana dialoga con estas cuatro mujeres (Rajab, Tamar, Rut y Betsabé), escucha sus historias contadas y silenciadas, las imagina y las interroga con un lenguaje cercano para hacer aflorar sus grandes valores

Este sábado 5 de noviembre de 2022, tendrá lugar la presentación de Las abuelitas de Jesús, obra de la teóloga Carolina Artana, publicada recientemente por Editorial Verbo Divino dentro de la colección “Profundizar en la Palabra”, auspiciada por la Asociación Bíblica Argentina.

La presentación, organizada por el Instituto para la Pastoral Contextual, tendrá lugar de manera presencial en la sede de esta institución argentina, pero podrá ser seguida en streaming por todas las personas interesadas (Zoom. ID 839 0045 7437. Sin contraseña).

El título de esta obra puede engañar en un principio, pues lleva a pensar en Ana, la madre de María, pero el subtítulo deja claro que nos encontramos ante “una lectura de la genealogía de Mateo desde la perspectiva de género”; es decir, un acercamiento con las gafas moradas a las antepasadas de María que en el evangelio mateano quedan semiocultas en medio de una larga lista de antepasados de Jesús en la historia de Israel, pero que, al mismo tiempo, al ser individualizadas, pasan a ser “sospechosas”, según afirma en el prólogo Mercedes García Bachmann.

En este breve pero jugoso libro, Carolina Artana dialoga con estas cuatro mujeres (Rajab, Tamar, Rut y Betsabé), escucha sus historias contadas y silenciadas, las imagina y las interroga con un lenguaje cercano para hacer aflorar sus grandes valores: astucia, audacia, valentía para mantener una vida más digna, defensa de los pobres y los oprimidos que levantan la voz, y la entrega completa en favor de una vida plena para todas las personas.

La autora introduce con creatividad al lector en estas historias de mujeres, a veces a partir de una carta personal o a través de un poema, ofreciendo realidad, proximidad y actualidad a los relatos. Sin duda, es una obra que propone una visión de género, que rescata detalles de las historias poniendo en relieve cómo Dios se vale de mujeres transgresoras, difícilmente clasificables, complejas y con sentimientos profundos que hoy contribuyen a sensibilizar la mirada del lector actual.

MARÍA DE MAGDALA

Eres respuesta a esas divinidades de lo cotidiano

Beige Simple Boda Pinterest Imagen para Blog (27)

Por | Esnayder González

 Mujer escrita fuiste, mujer te nos relatan, mujer convertida en perfecta armonía, mujer que entendió el mensaje divino, mujer que aceptó la gracia a partir de la debilidad humana. 

Eso eres aún en mis días, porque inspiras nuestras luchas humanas, inspiras nuestros talentos ocultos, nos inspiras a no quebrantar nuestros llantos, sino a tomar fuerza a partir de ellos. 

Eres la mística espiritual que quiero abrazar, la fuerza del Ruah que en mujer se manifiesta, porque eres una, eres todas las que somos en Dios, que es Diosa, que es más allá de lo que nosotras imaginamos, porque es sin género, es sin heteronormatividad, sin esas ideas concéntricas y sistemáticas que las teologías europeas nos enseñaron. ¡No! 

Eres sólo ontología de la vida, eres respuesta a esas divinidades de lo cotidiano, me enseñaste a ver a YO SOY en una realidad más liberada, más impronta y alterna, como es la creación. 

Tu magia mística, tu embrujo sabio y tu espiritualidad corpórea, es una cruz que huele a mujer, que experimenta dolores menstruales, que carga ríos de maternidades obligadas, pero que, algún día ese cuerpo místico de YO SOY, se reconocerá mujer: MUJER QUE SE LIBERA. Yo creo que eso ya ha comenzado.

Hasta que la igualdad se haga costumbre

Mujeres afganas - Universidad Católica de Córdoba | noticiasucc

EL RELATO DE LA MUJER ENCORVADA UN SIMBOLO ACTUAL POTENTE Y LIBERADOR . (LC.13,10-17)

¿Qué dice el texto sobre ella, y en qué medida es un símbolo actual? 

Lucas la describe así: «una mujer a la que un espíritu tenía enferma desde hacia 18 años.»

«estaba encorvada»

“Y no podía de ningún modo enderezarse” (v.10-11)

Vamos a aproximarnos a esta narración como un modo de evidenciar e iluminar la realidad de muchas mujeres aún hoy en el mundo.

La desigualdad injusta entre hombres y mujeres muestra muy bien el mecanismo de desigualdad en el mundo. Expresa la creencia de que hay unas personas con más derechos que otras, unas personas superiores y otras inferiores, unas personas llamadas a gobernar y otras a obedecer… 

El texto la describe así:

  • Padecía esa situación desde hacía 18 años, (desde hacía muchísimo tiempo, «siempre ha sido así»…)
  • Enteramente encorvada no podía sino mirar el mundo que le rodeaba desde la perspectiva que le era impuestapor ese  “espíritu» (demonio) que la poseía
  • No podía enderezarse de ningún modo, y su lugar de referencia estaba restringido al suelo.
  • Desconocía su verdadera talla.
  • Estaba en silencio. No dice una sola palabra para interceder por ella misma, no pide nada, no hace nada para ser vista (silenciosa e invisible).
  • Está en la sinagoga, al final detrás de los varones, escuchando a Jesús.

Esta descripción de la mujer encorvada es una buena imagen simbólica para expresar la situación de millones de mujeres hoy en el mundo, como una y otra vez ponen de relieve los informes de Naciones Unidas.         

Encorvadas por «los demonios»:

  • Demonios del sexismo, clasismo, racismo, patriarcalismo social y eclesial. Los demonios de la violencia estructural e intra-familiar.
  • Los demonios de la esclavitud y explotación sexual y económica, la prostitución forzada y la llamada “libre”, la compra-venta de sus cuerpos no solo en la prostitución sino, en todo tipo de pornografía (las mujeres son un cuerpo para usar, abusar y tirar sin problemas), compraventa de sus cuerpos, también en los vientres de alquiler, en el tráfico sexual y laboral de sus personas, de sus órganos, en la violación sistemática fuera y dentro del matrimonio o pareja.
  • Los demonios de la desigualdad de oportunidades, la doble o triple jornada laboral, el peso de responsabilidades familiares no compartidas, culpabilidades y angustias.
  • Los demonios de la subordinación y dependencia económica y afectiva.
  • Los demonios de la negación de la categoría “trabajo” al trabajo doméstico, equiparando falsamente trabajo y salario, y considerando a esas mujeres trabajadoras de su propio hogar como “económicamente no activas”, cuando la economía mundial está sustentada en gran parte por el trabajo gratuito de las mujeres. Estos demonios consideran el cuerpo de las mujeres como cuerpos reproductores, no productores.
  • Los demonios de una concepción falsa del amor donde se vincula amor, con celos, con control, con violencia personal o vicaria, incluso con el asesinato.
  • Los demonios de costumbres “culturales” y/o religiosos donde se mutila el cuerpo de las mujeres para robarles el placer sexual, dónde se ocultan sus cuerpos, se niega su independencia…
  • Los demonios, introyectados en muchas mujeres aún, de la sumisión, pasividad, sentimiento de inferioridad, falta de autoestima y resignación.
  • Los demonios del mito destructivo de la belleza diseñada por los varones que lleva a muchas mujeres a someterse a operaciones varias para ser “sexualmente deseables y bellas”, a tener graves problemas con la alimentación, la anorexia y la bulimia son solo enfermedades que hablan de este mito, la anorexia es además un arma política para controlar la fuerza de las mujeres. La dieta hipocalórica deja a las mujeres sin energía vital provoca pasividad, ansiedad y debilidad afectiva.
  • Los demonios de unas creencias religiosas que nos han cargado con identidades falsas y destructivas: “la tentadora”, “la pecadora”,” la llorona arrepentida” (María Magdalena) , “la culpable de la muerte, el dolor…” “la mentirosa y no digna de ser creída”, “la incapacitada para revelar el ser de Dios”, para ser sujeto de los 7 sacramentos,(uno se nos ha negado por ser mujeres), inferior a los varones “el hombre es la cabeza de la mujer” ( parece que a nosotras nos toca ser un cuerpo sin cabeza) 
  • ¿Qué otros demonios podemos reconocer?

 “Silenciadas«. Las mujeres no somos silenciosas, gustamos de la comunicación y tenemos facilidad para ella. Pero hemos sido sistemáticamente silenciadas por un lenguaje androcéntrico y patriarcal que nos ha hecho invisibles en la historia y en las Iglesias y nos  ha impedido ,durante siglos, decirnos a nosotras mismas quienes somos, mostrar nuestras capacidades y valores. El lenguaje nombra y da identidad. Lo que  no se nombra…no existe.

“En nuestro lugar.”Sin duda no en los primeros puestos, sino al final, en lugares invisibles.

En muchas ocasiones las mujeres hemos escuchado como un gran elogio por parte de los varones  el hecho de “saber estar en nuestro lugar” 

          Por supuesto lugar no elegido por nosotras mismas, sino impuesto socialmente, pero justificado y sacralizado: así es por “naturaleza” o “por voluntad de Dios“ comunicada a las mujeres a través del varón, !evidentemente como debe ser…!

          Lugar -dentro de la “Sinagoga”...pero por supuesto «oyendo»

  • Lugar de la escucha no de la palabra, aunque la palabra dicha nos concierna directamente, incluso nos defina.
  • Lugar de la ejecución generosa y gratuita «propia de nuestro ser de mujer”, pero no lugar para participar en las decisiones que nos afectan y condicionan.
  • Lugar del cuidado de los otros no del autocuidado
  • Lugar invisible, Ya lo dice un dicho muy halagador para las mujeres:. «Detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer.» Mientras esté en su lugar ”detrás”recibirá el reconocimiento de su valía pero… !que no cambie de lugar… y oculte al varón ¡porque habrá dejado de estar ·”en su lugar”!.
  • Lugar del anonimato y de la no identidad “una mujer sin nombre, enferma, y encorvada…”
  • Lugar dónde se nos indica cuál es nuestra identidad, estatura y por tanto a dónde podemos llegar y a donde no, cual debe ser nuestro punto de mira y nuestras aspiraciones ( no demasiado altas.) y por tanto a dónde podemos llegar a dónde no  Hay lugares que no nos corresponden, «porque así lo quiere Dios» y lo ha dejado muy claro en la Palabra de Dios,  por supuesto revelada al varón, seleccionada e interpretada por él.
  • Lugar que nos corresponde porque así ha sido siempre (¿18 años, 18 siglos,28 siglos?…)
  • No aceptar ese lugar es ir contra lo establecido ¿por Dios?.

¿Y si lo que Dios quisiera fuese que aprendiésemos a desaprender ese lugar?

Eso es lo que estamos haciendo muchas mujeres en la sociedad y dentro de las iglesias. Los movimientos feministas llevan años denunciando esta situación y hoy son un referente movilizador de la sociedad cada día más consciente de la injusticia intolerable que este sometimiento y encorvamiento  de las mujeres supone.

Dentro de las Iglesias cristianas hace ya tiempo que las teólogas feministas, las organizaciones feministas católicas, muchas mujeres creyentes en Jesús,  hemos levantado la voz con fuerza y energía promoviendo desde hace un par de años La revuelta de las Mujeres en la Iglesia denunciando esta situación que consideramos no sólo injusta sino una traición a Jesús de Nazaret que no sólo miró y trató a las mujeres de otro modo sino que promovió un movimiento de igualdad en torno a él y a la construcción de un sociedad y mundo de iguales. 

Una revuelta internacional que terminará con un “Sínodo de Mujeres” en Roma en septiembre de 2022. En ese sínodo denunciaremos nuestra marginación, la invisibilización  de nuestras personas, de nuestras teologías, nuestra exclusión de todos los lugares de decisión dentro de la Iglesia, una escandalosa ausencia de mujeres teólogas en facultades de teología y Seminarios, la negación de uno de los sacramentos sólo por razón de nuestro sexo y un largo etc.

 Además de denunciar anunciaremos nuestras demandas que en definitiva quieren pedir a la Iglesia católica que vuelva a Jesús de Nazaret como lugar referencial para promover un mundo y una sociedad donde desaparezcan todas las discriminaciones,  y desigualdades por razón de clase, raza, sexo, orientación e identidad sexual, y eso no será creíble mientras dentro de la Iglesia siga una profunda discriminación de las mujeres traicionando a la comunidad de iguales que se formó en torno a Jesús y a la primerísima comunidad donde muchas mujeres ejercieron roles y funciones de autoridad.

 Vamos a volver al texto de Lucas para confirmar que esta discriminación no tiene su fundamento en Jesús de Nazaret sino en el dualismo y patriarcalismo social, cultural y religioso que sigue vigente hoy en muchos lugares y organizaciones.

  • Es un sábado y Jesús está enseñando en la sinagoga, él sí cae en la cuenta de la situación de esta mujer, la mira, se fija en su persona. ¿Como seres humanos y como creyentes en Jesús ¿somos conscientes del encorvamiento de las mujeres en el mundo y sobre todo de las causas del mismo?
  • La llamó»y al nombrarla la saca del anonimato e invisibilidad, del lugar que «le correspondía» social y religiosamente para ponerla delante, a la vista, como lugar de revelación de la verdad de esa mujer. Aunque hay quien lo sigue negando: lo que no se nombra no existe, dar nombre es reconocer identidad y presencia por eso es tan importante luchar contra un lenguaje sexista y patriarcal que no nos nombra o que utiliza el género masculino ocultando nuestras presencias e identidades.
  • La pone delante, no detrás…En un lugar donde ella y todas las personas puedan reconocer su auténtica identidad y la verdad del lugar que Jesús está seguro que  Dios quiere para ella y en ella para todas las mujeres.
  • «y le dijo»: es decir le dirige la palabra y la reconoce sujeto, un “tu” a quien hablarle personalmente.
  • «Mujer quedas libre de tu enfermedad». Jesús reconoce que esos “demonios” ancestrales la habían enfermado, la habían esclavizado y él quiere que ella reconozca su verdad y recupere su libertad arrebatada, que se libre del sometimiento y encorvamiento al que estaba sujeta.
  • Jesús toma la iniciativa para liberarla, sabe leer el deseo de esa mujer que no ha abierto la boca, y lo hace transgrediendo la ley sagrada del sábado, mostrando una vez más que toda realidad que niega la igualdad y que discrimina no es sagrada, ni responde al proyecto de Dios. Hoy muchas mujeres ya hemos despertado y no guardamos silencio, ni esperamos que otros tomen la iniciativa para liberarnos, pero nos urge una alianza potente de las mujeres entre nosotras y de todos los varones que sean conscientes de la injusticia que esta discriminación supone.
  • «Y le impuso las manos». Entra en contacto corporal con ella, aunque cultural y religiosamente ella era una mujer impura por su enfermedad. Volviendo de nuevo a transgredir la ley ¿“sagrada? que prohibía tocar a las personas consideradas impuras.

Qué consecuencias tiene esa acción.

La mujer al sentirse mirada, reconocida, situada en su lugar delante no detrás

  • “Se enderezó”: es decirrecupera su verdadera talla, su propia identidad, su libertar para poder mirar de frente a lo largo y ancho de la vida, sin que nadie le imponga su perspectiva.
  • “Alabando a Dios”, recuperó la palabra y esa palabra es para reconocer agradecida lo que Jesús le revela, que Dios no quiere ningún encorvamiento y que todas las personas más allá de su condición sexual, social, racial son iguales.

 El jefe de la sinagoga:

  • ” Indignado, de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado”. Intenta justificar con leyes sagradas que esa mujer permanezca en una situación injusta, encubriendo así la verdadera causa de su situación  y  quizá también queriendo encubrir la verdad de su enojo ¿ no será que lo que no acepta es que las mujeres recuperemos nuestra dignidad?
  • decía a la gente….incapaz de dirigir su agresividad hacia Jesús, y hacia esa mujer que Jesús acaba de sanar, desvía su indignación hacia la gente, buscando un chivo expiatorio que oculte la verdad de su corazón.

 Me da mucha pena reconocer que hoy después de 20 siglos, una vez más  nos encontramos con la dificultad de muchas autoridades religiosas para comprender que:

primero estamos las personas y después las leyes, por muy santas que éstas sean que el proyecto que Jesús propone, como proyecto de Dios, no tolera discriminación alguna y si hay que privilegiar y señalar algo como prioritario es empoderar a las personas a las que se les ha arrebatado su  poder, es situar en el centro de la vida a todas las personas y de un modo especial a las que han sido marginadas que cuando las mujeres reclamamos esta igualdad fundamental y pedimos en la Iglesia recuperar una comunidad de iguales estamos denunciando una infidelidad y traición al proyecto de Jesús

  y por eso también hoy hay autoridades religiosas que, como el jefe de la sinagoga, se indignan y nos niegan tanto la realidad de injusticia como nuestro derecho a reclamar igualdad de hecho y de derecho dentro de la sociedad y de Iglesia. 

Volvemos al texto para seguir leyéndolo hoy: 

Después de la reprimenda indignada que el jefe de la sinagoga echa a la gente Jesús toma la palabra para dirigirse directamente a él y en él a todos los jefes de sinagogas, iglesias para: 

  • Denunciar su hipocresía personal e institucional (habla en plural). ”Hipócritas, no desatáis del pesebre todos vosotros en día sábado a vuestro buey o a vuestro asno para llevarlos a abrevar?» Jesús denuncia y desenmascara los interesas ocultos que hay debajo de su celo “religioso”. Debajo del cuidado de los animales está un interés económico, pero no cuenta igual el interés por el bien del pueblo. ¿Dónde está la causa verdadera de su enojo y de su escándalo? ¿No serán estas las palabras de Jesús que deberían resonar en los oídos de tantos “jefes” de Iglesias que siguen negando, ocultando, no denunciando, el encorvamiento de las mujeres, su discriminación bajo excusas inaceptables?
  • Proclamar la verdadera identidad de esa mujer y lo hace con unas palabras que resonaron en ella como un nuevo nacimiento que confiere nueva identidad: “ y a ésta que es hija de Abrahán”. Era la máxima dignidad en el pueblo judío, casi siempre puesto en género masculino. Jesús con esas palabras reconoce a esa mujer como un miembro del pueblo en igualdad de derechos que los “hijos de Abrahán”. Dios no solo tiene “hijos” sino también “hijas” con igual dignidad.
  • Des-velarlas verdaderas causas de su situación: “Satanás la tenía atada desde hace 18 años…”…No estaba encorvada porque era así sino porqué las fuerzas del mal, “los demonios” que hemos reconocido antes (de siglos y siglos) la tenían atada: esclavizada y encorvada.
  • Anunciarel verdadero sentido del día del Señor, la buena noticia de que por encima de todas las leyes , tradiciones, argumentos “por muy sagradas que sean o parezcan “están las personas y que liberar de toda esclavitud es el verdadero culto y la auténtica fidelidad al Señor “¿Y no se debía desatarla precisamente el día sábado?”.

          “Cuando decía estas cosas sus adversarios quedaban confundidos,mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacia»(v.17)

 Ojala sea verdad que cada vez más personas, que siguen negando aún hoy, la injusta situación de muchas mujeres en el mundo, y en muchas de las religiones e Iglesias,  abran los ojos para descubrir su ceguera y sientan confusión y vergüenza y vayamos haciendo verdad esa igualdad fundamental .

           Esta es nuestra esperanza que la Revuelta de las Mujeres en la Iglesia no pare, que sigamos levantando nuestra voz, nuestras manos, nuestros cuerpos para protestar  hasta que la igualdad de haga costumbre.

Este es nuestro sueño y empeño y  a unirse a  él invitamos a toda la comunidad cristiana.

Texto base reelaborado, Martinez Ocaña, Emma, Cuando la Palabra se hace cuerpo en cuerpo de mujer, 2014, 4ªed, pp.51-57

Mujeres en y con la Biblia

Perfume de mujer: desborde de amor

por Departamento Nacional de Animación y Pastoral Bíblica (CEA) 


  

En el mes de la Mujer, Ciclo de encuentros ‘Mujeres en y con la Biblia’


En el marco de los encuentros organizados por el Departamento de Animación, Catequesis y Pastoral Bíblica (DeNaPBi) durante el mes de la Mujer, el martes 15 de marzo la reflexión fue guiada por el padre Roberto P. Álvarez –obispo auxiliar de Comodoro Rivadavia e integrante de la Comisión de Catequesis, Animación y Pastoral Bíblica– y la licenciada Hna. María Inés Castellaro, de la Congregación de la Virgen Niña.

Materiales

El material que publicamos hoy es parte de esta charla que reunió a mujeres y hombres de distintos espacios diocesanos.

‘Perfume de mujer: desborde de amor. Una conversación entre dos mujeres y Jesús’.  (Jn 12,1-8 y Jn 20,1-2.11-18)

Para leer: Tercer Encuentro Mujer en y con la Biblia

La fe de las mujeres transgresoras

Por Juan Bosco

“La fe, la hemos recibido, ha sido un regalo que nos ha llegado en muchos casos de las manos de nuestras madres, de nuestras abuelas. Ellas han sido, la memoria viva de Jesucristo en el seno de nuestros hogares” (Carta del santo padre Francisco al cardenal Marc Ouellet, presidente de la pontificia comisión para américa latina).

El texto de esta carta de Francisco, presentándonos a las mujeres, las madres y las abuelas, como transmisoras de la fe y memoria de Jesús, nos invitan a descubrir esta realidad también en los textos bíblicos y especialmente en los relatos evangélicos.

Para esto es necesario recuperar la situación de las mujeres en el contexto de Jesús; la presencia de las mujeres en el movimiento de Jesús y la actitud de Jesús hacia ellas. Ahora, que esto ya está siendo más estudiado, nuestra tarea es terminar de descubrir y construir los significados de esto y sus consecuencias para la vida de tantas mujeres (especialmente) y de tantos varones (también afectados).

Los textos, como nos los han contado, han estado sometidos a producciones y lecturas masculinas y patriarcales. Un paso enorme consiste en comenzar a hacerse la pregunta: “Oye, ¿y las mujeres?”, para comenzar a descubrirlas y encontrarlas presentes donde siempre fueron invisibilizadas y silenciadas. ¡Ahí están y tienen mucho que decir!

Situación de las mujeres

La situación de las mujeres, la descubrimos como una situación de exclusión y opresión sacralizadas.

La pertenencia al pueblo de Israel se determina por la circuncisión; este es el rito de iniciación e incorporación a este pueblo (como el bautismo lo es para el nuevo pueblo de Dios). Sólo los circuncidados pertenecen al pueblo de Dios. ¿Qué pasa con las mujeres? ¡Quedaron fuera! No forman parte del pueblo de Dios… No tienen un pene y no pueden ser circuncidadas… (Algo ha dicho Freud de la ambición del pene en la mujer en nuestras sociedades patriarcales).

Su pertenencia al pueblo se define, entonces, en función del varón al que pertenecen: hija de…, esposa de…, madre de… (todavía hay grupos donde a partir del matrimonio la mujer cambia su apellido y se pone “de” …) sin olvidar que el “de” indica propiedad. La mujer, en sí y por sí misma, no es ni vale; todo su valor y su identidad le viene del varón del que es propiedad. Hay que recordar lo que dice tan feamente el 9° mandamiento en la primera versión del decálogo.

Las consecuencias de esto son muchas y de muchos órdenes: la mujer no puede poseer tierras (es el problema de las viudas sin hijos; de ahí viene la ley del levirato) la mujer no dispone de nada de los bienes de la familia; son del varón; la descendencia es masculina, no femenina (son hijos del zebedeo, no de la zebedea); no participa de la vida pública; incluso el tema del divorcio que se maneja de una manera terriblemente masculina, el texto de Mateo nos lo han leído pésimo, Jesús no va contra el divorcio sino contra la desigualdad dentro del modelo familiar vigente; la mujer no puede tener y tomar iniciativa en ningún campo; su único ámbito es la cocina y la lavandería… y atender al marido, claro…

Cuántos de nuestros roles de género están todavía marcados por esta construcción patriarcal… Por eso les da tanta cólera y reaccionan tan rabiosamente cuando queremos trabajar la perspectiva de género desde la educación para combatir y cambiar esta construcción social que genera tanta desigualdad y sometimiento.

Además, el contacto con la sangre es causa de impureza (por supuesto que no cuando es el sacerdote quien queda bañado en sangre en los sacrificios); la mujer queda impura cada mes por la menstruación. En muchos de nuestros pueblos todavía se habla de la menstruación como “se enfermó”, “está sucia” … y se limitan muchas actividades de la mujer en esos días.

Nunca va a tener un pene para ser circuncidada y hasta los 50 años no va a dejar de menstruar… No importa si es buena o mala, ¡es mujer! La exclusión y la opresión están en su carne para siempre… Por ser mujer…

Una mujer, en los días de su menstruación, impura, se sienta en una silla… ¡la contamina!, la vuelve impura; si un varón se sienta en esa silla, se contamina, se vuelve impuro ¡por culpa de la mujer impura que se atrevió a sentarse ahí! La consecuencia es lógica: ¡Que no se siente! ¡Que se quede parada allá atrás! ¡Mejor afuera! La exclusión religiosa (¡impura!) se vuelve exclusión social (¡allá afuera!).

Esto repercute hasta económicamente en las condiciones de vida, ya que el pecado se paga con sacrificio. Menstruaste = impura = paga; ¿y el próximo mes? ¡Paga!, ¿Y el próximo mes? ¡Paga! y así hasta los 50… Dar a luz es impureza (para la mujer, claro) por el contacto de sangre. ¡Hasta dar vida es pecado!

Esto sucede también con los y las otras excluidos: hay razas puras e impuras, clases sociales puras e impuras, profesiones puras e impuras, lugares puros e impuros, etc. Por eso es fundamental para la comunidad cristiana la experiencia de Pedro en la casa de Cornelio: ¿Quién eres tú para calificar como impuro a nadie? Y, sobre todo, porque Dios no lo ha calificado así. Cuando comenzamos a calificar como puro e impuro es terrible; es lo grave de ciertos grupos.

Jesús no se maneja por puro e impuro sino por justo e injusto; misericordia, ternura, vida posible o vida amenazada…

Lo peor es que esto se hace en nombre de Dios; en nombre de una supuesta “ley de Dios”. En tiempo de Jesús los fariseos y sacerdotes decían que había 673 mandamientos; todo es pecado… Al multiplicar la ley, multiplicamos el pecado y al multiplicar el pecado, multiplicamos el sacrificio. Para Jesús no hay más que 1 mandamiento, y no es amar a Dios sino querernos unos a otros.

La gran “novedad” o “recuperación” que presenta Jesús y que influye definitivamente en su relación con las mujeres, es su experiencia de Dios “Abba”: papi, papito de todos y todas. Para su tiempo es una novedad muy grande y conflictiva; rompe los esquemas vigentes en la sociedad y en la religión. Hay que recordar que la muerte de Jesús tiene causas históricas: Jesús muere condenado a muerte como hereje y como subversivo. Su praxis; lo que hacía y decía fue considerado herético y subversivo por los poderes político y religioso de su tiempo.

Jesús no cree en el dios de la ley (nos da un solo mandamiento: querernos), no cree en el dios de la pureza (se mezcla con la peor gente y es considerado el amigo de los borrachos y las putas), no cree en el dios del templo (sólo fue dos veces y salió peleado las dos veces), no cree en el dios del sacrificio (le importa la misericordia y la justicia); no cree o deja de creer en el dios en el que seguramente fue educado por la sociedad de su tiempo. Teniendo en cuenta lo que dice Lucas: “el niño crecía en sabiduría y entendimiento” (Lc 2,51), Jesús fue viviendo un proceso de ruptura con la fe y el modelo religioso que recibió y vivió en su sociedad.

Sin embargo, y aunque Jesús lleva esta experiencia a una radicalidad total; en realidad es una “recuperación” y no una “novedad”.

En la perspectiva presentada por Lucas, “un día en que todo el pueblo se bautizaba, Jesús también” (LC 3,21).

¡Jesús aparece no como el que inicia sino como el que sigue! Jesús se incorpora, asume, algo que ya está haciendo el pueblo. La iniciativa profética vino de Juan y el pueblo encontró en su propuesta una respuesta a sus propias expectativas, esperanzas y experiencias. Cuando Jesús ve lo que está proponiendo Juan y lo que está haciendo el pueblo dice: ¡Yo también! Descubre que la presencia y la acción histórica de Dios en medio de su pueblo está ahí.

De hecho, la acción histórica de Dios con su pueblo no comenzó con Jesús. Dios siempre ha estado y actuado con su pueblo; ahora hay una nueva presencia y una nueva acción como respuesta a este nuevo momento histórico, a través de Juan y el pueblo; Jesús la descubre, la experimenta y la asume; se incorpora a ella.

La primera experiencia de este Dios para el pueblo de Israel se dio con el éxodo: frente al sistema de opresión de Egipto y de Canaán, el pueblo vive la experiencia del Dios que ve la humillación del pueblo, conoce sus sufrimientos en la opresión, escucha sus clamores cuando son maltratados por los capataces y, por eso, baja y actúa para liberar de esa opresión. Moisés es enviado a sacar del dominio del faraón y a llevar al pueblo a una tierra sin el dominio del régimen faraónico y con condiciones reales que hagan la vida posible para todos y todas (“otro mundo es posible”). Y no hay que olvidar el papel definitorio que jugaron las mujeres en esto (las mujeres que esconden a Moisés; la hija del faraón; las parteras; Miriam, la hermana de Moisés).

De esta experiencia del Dios único de todos y todas surge un nuevo modelo de sociedad, lo que llamamos la confederación de tribus o el tiempo de los jueces. En esta sociedad más igualitaria y libre, las mujeres tenían otro estatus y otra presencia; juegan un papel importantísimo en la construcción de este nuevo modelo social. Débora y Jael son personajes principales en el libro de los jueces y si Abrahám es llamado padre del pueblo, Débora es llamada madre del pueblo. 200 años de un modelo social diferente.

El problema fuerte viene con la instauración de la monarquía. Es la instauración del modelo patriarcal, piramidal y excluyente que necesita legitimarse también religiosamente. ¡La monarquía no es querida por Dios, se instaura en oposición a Dios!; queda muy claro en el texto de Samuel (1 Samuel 8). La monarquía no es progreso; es retroceso. Es volver a Egipto, al modelo piramidal del que Dios nos invitó a salir. Con el Dios del éxodo no es posible volver a instaurar la pirámide; por eso la monarquía necesita promover otro dios y otro modelo religioso. Con la monarquía aparecen el templo y el sacerdocio; la ley y el sacrificio. ¡El templo no es querido por Dios!, es iniciativa de David y Salomón para legitimar su modelo monárquico (2 Samuel 7). De hecho, recibe la oposición del profeta Natán.

Procesos parecidos se encuentran también en otras experiencias religiosas (el cambio de Quetzalcóatl, un dios genial, por Huitzilopochtli, un dios sanguinario que exige sacrificios humanos). Históricamente es el paso de sociedades matriarcales a patriarcales.

La monarquía se impuso (generalmente los poderosos logran salirse con la suya), pero la resistencia permaneció y se mantuvo siempre a través de los campesinos y las mujeres. Por eso surge la profecía; los y las profetas fueron siempre los grandes enemigos del palacio y del templo (Raúl Vera, Samuel Ruíz, Méndez Arceo, Rigoberta Menchu, Máxima Acuña).

El profeta Isaías estuvo casado con una profetisa; la reforma de la monarquía que intentó Josías, el único rey del que habla bien la biblia, fue inspirada y animada por la profetisa Hulda… ¿Por qué nunca nos hablan de ellas? La profecía, más tarde la apocalíptica y los sapienciales, la resistencia a los modelos de dominación, tuvieron como protagonistas a mujeres. El II y III Isaías (cap. 42 en adelante) es muy probablemente un texto producido por mujeres y son textos en los que se habla muy frecuente de un Dios con características femeninas y donde por primera vez se le da a Dios el título de “Papá”. El Qoelet o Eclesiastés, “cómo vivir en tiempos de porquería”, Ruth, Judith, Ester, cantar, textos femeninos que muestran la resistencia frente a los modelos de dominación.

De esta tradición bebió Jesús. En los textos del nuevo testamento hay muchísimas referencias y citas de estos textos. Esta es la tradición viva que encontró en muchas mujeres y probablemente en María. El canto del magníficat es el canto más revolucionario que puede haber (¡cómo lo hemos domesticado!) y aunque Lucas lo pone en boca de María, ya aparece como el cántico de Ana en el antiguo testamento. Es el cántico de las mujeres que creen en este otro Dios y en su nombre exigen y realizan la transformación de la sociedad.

Jesús no se casó; probablemente como rechazo al modelo familiar patriarcal; no como rechazo a la mujer ni a la sexualidad. Jesús no se casó, pero tuvo muchas amigas cariñosas y su movimiento está compuesto por muchas mujeres que rompen el esquema.

La actitud de las mujeres

Es importante y atractivo pensar en la actitud de Jesús hacia las mujeres. Si, como decimos, Jesús es el revelador de Dios, entonces, su actitud hacia ellas es fundamental porque muestra, revela, la actitud de Dios.

Sin embargo, nos parece que hay un paso previo que es fundamental, sin el que no entendemos plenamente la actitud de Jesús y su significado, y al que se le ha puesto poca atención: la actitud de las mujeres.

Si no, corremos el riesgo de volver a silenciarlas e invisibilizarlas, aunque sea para ver y oír a Jesús.

Hay algunas especialmente impactantes;

-María en la boda de Caná, atenta a las necesidades de la gente (Jn 2, 1-11). Impulsa a Jesús a iniciar su acción.

-La mujer con hemorragia y la niña (Mc 5,21-34). Se atreve a tocar y enseña a Jesús a tocar.

-La mujer de Siquem dialoga con Jesús sobre Dios y la vida (Jn 4,1-42). Se vuelve evangelizadora de Samaria.

-Una “pagana” nos enseñan a creer (Mt 15,21-28). Enseña a Jesús que todos y todas tenemos derechos; hasta los perritos.

-Marta habla con Jesús sobre Lázaro (Jn 11,21-27). Hace la profesión de fe en Jesús.

-María, la irresponsable (Lucas 10:38-42).

-María unge a Jesús (Jn 12,1-3). Reconoce la presencia de Dios en el perseguido por subversivo y hereje.

-La viuda exigente (Lc 18:1-8). Exige justicia frente a los derechos negados.

-Magdalena, primera testigo del Resucitado (Jn 20,11-18). La apóstol de los apóstoles.

En algunas ocasiones, Jesús reconoce la fe de esas mujeres y como esa fe es la que las ha movido para acudir a él y conseguir la respuesta a sus necesidades. Jesús, al reconocer esa fe, ofrece consuelo, paz, ternura, a las mujeres además de la solución a las necesidades expresadas. “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado” (Mt 9,22); “Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz” (Lc 8,48).

Pero hay también una alabanza explícita a la fe de otras mujeres. Ese es el caso de la viuda cuya fe se convierte en generosidad y solidaridad. Esa fe convertida en solidaridad hacia otros necesitados provoca en Jesús la necesidad de reconocerla y afirmarla delante de todos. “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir” (Mc 12, 43; Lc 21,3).

La mujer sirio-fenicia, una extranjera como el centurión, va a provocar el entusiasmo y el cambio de mentalidad en Jesús: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!” (Mt 15,28). Entre Jesús y la mujer se desarrolla un diálogo duro y difícil que culmina en ese reconocimiento y en un cambio de actitudes por parte de Jesús; nunca más vuelve a decir, como lo hace con ella, que él vino sólo para los judíos.

En otras ocasiones, la fe de las mujeres va incluso a provocar que Jesús tome partido por ellas y las defienda frente a los ataques que reciben por parte de algún varón. La fe amorosa de la prostituta va a despertar la ternura de Jesús frente a la actitud discriminadora del fariseo: “Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha amado mucho” (Lc 7, 47).

Esta misma toma de postura a favor de ellas la encontramos cuando la rebeldía de María es apoyada por Jesús. Ella rompe todos los esquemas sociales y religiosos de la época y, frente a los cuestionamientos y críticas, Jesús se pone de su parte y la alaba. “María eligió la mejor parte, que no le será quitada” (Lc 10,42).

Frente a otra mujer y su manifestación de fe, Jesús incluso la propone como modelo para todos y todas nosotros. Su memoria estará siempre ligada a la memoria de Jesús. “Les aseguro que allí donde se proclame la Buena Noticia, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella hizo” (Mc 14,9).

Así pues, en los textos que narran estos encuentros, aparece claramente como Jesús reconoce y valora la fe de las mujeres a las que propone como modelo para todas y todos.

Con un agravante… ¡Todas estas mujeres son mujeres transgresoras de la fe y el orden institucional!

Queremos encontrarnos con algunas de ellas…

-María, la irresponsable (Lc 10,38-42)

-Una mujer atrevida (Mc 5,21-43)

-Una “pagana” nos enseña a creer (Mt 15,21-43)

-Una viuda exige justicia (Lc 18,1-8)

-Una mujer lúcida, valiente y decidida (Jn 11,53 – 12,11)

-Una mujer que vive y sufre su realidad (Jn 4,1-43)

-Las mujeres que cantan y danzan (Lc 1,46-56)

Son seis sesiones diseñadas para encuentros o reuniones de comunidades, en la dinámica de la lectura pastoral de la biblia, con una metodología popular.

Para cualquier información sobre este material se puede comunicar a jboscomonroyc@gmail.com