El veto a la educación de las mujeres en Afganistán

El gran imán de Al-Azhar condena como «calumnia contra el Islam» el veto de los talibanes a la educación de las mujeres en Afganistán

El Papa Francisco, con el imán de Al-Azhar

Al Tayeb, en un comunicado en la página web de Al Azhar, afirmó que la decisión taliban «se contradice con las normas islámicas», y advirtió a «los musulmanes y a los no musulmanes que no crean o se engañen que decir que el islam prohíbe educar a las mujeres y a las niñas»

«La educación y el conocer es uno de los derechos que el islam garantiza a las mujeres y a los hombres, por igual, y decir lo contrario es una calumnia contra esta religión y sus valores»

«Los sabios de Al Azhar (…) y yo rechazamos esa decisión que no representa la Sharia (ley islámica), y contradice radicalmente el llamado del Corán»

 | RD/Efe

El gran imán de Al Azhar, la más prestigiosa institución del islam suní, el egipcio Ahmed al Tayeb, ha condenado el veto de los talibanes a la educación femenina en Afganistán, que consideró «calumnia contra el islam», y «conmociona las conciencias de los musulmanes y los no musulmanes«.

Al Tayeb, en un comunicado en la página web de Al Azhar, afirmó que la decisión taliban «se contradice con las normas islámicas», y advirtió a «los musulmanes y a los no musulmanes que no crean o se engañen que decir que el islam prohíbe educar a las mujeres y a las niñas».

«Todo lo contrario, el islam niega (esa prohibición) en los términos más enérgicos, (ya que), la educación y el conocer es uno de los derechos que el islam garantiza a las mujeres y a los hombres, por igual, y decir lo contrario es una calumnia contra esta religión y sus valores», dijo en la nota, reproducida hoy por los medios árabes.

Los talibanes toman el control de Afganistán.

«Los sabios de Al Azhar (…) y yo rechazamos esa decisión que no representa la Sharia (ley islámica), y contradice radicalmente el llamado del Corán», libro sagrado del islam, añadió.

Al Azhar, con sede en Egipto, y que cuenta con una universidad y numerosos centros educativos y de fetua (decretos religiosos) es una milenaria institución moderada considerada la más prestigiosa y respetada por los más de mil millones de seguidores de la rama suní del islam, a la que pertenecen también los fundamentalistas talibanes.

Francisco se reúne con una veintena de afganos refugiados en el Vaticano


La condena de Al Azhar se produce dos días después de que la Organización de la Cooperación Islámica (OCI), integrada por 57 países suníes y chiíes, rama mayoritaria en países como Irán, expresara su «consternación» por el veto de los talibanes a las mujeres en las universidades afganas, y pidiera que la «administración de facto» de Kabul «revoque esa decisión».

Desde su llegada al poder hace un año y medio, los talibanes impusieron una lista de restricciones contra las mujeres, como la prohibición a las adolescentes de asistir a las escuelas, la segregación por sexos en lugares públicos o la obligación de usar velo y estar acompañadas por un familiar masculino en trayectos largos.

Carta a los dirigentes de la república iraní

González Faus

Todas las medidas que estáis tomando contra Elnaz Recabí son una grave ofensa a Dios: estás profanando su Nombre.

No os hablo desde la distancia ni desde la condena, sino desde la fraternidad, desde aquella experiencia tan humana y tan universal que ya formularon los romanos: “la corrupción de lo mejor se convierte en lo peor”. Ni desde la hostilidad a vuestro pueblo tan injsutamente tratado por nosotros los occidentales

EEUU no tiene ningún derecho ni autoridad para imponeros una sanción

Si un país tiene derecho a poser armas nucleares, lo tenéis también vosotros. No vale aquello de «nosotros tenemos derecho porque somos los buenos; ellos no porque son los malos». Así nunca podrá haber paz en el mundo.

No podéis comportaros con las mujeres como los EEUU se comportan con Irán

Por José Ignacio González faus

Me dirijo a vosotros como creyente en Dios: en el Dios único del que todos somos creaturas y servidores. Quisiera hablaros en nombre de ese Dios Santo, para deciros que son una grave ofensa a Dios todas las medidas que estáis tomando contra Elnaz Recabí la atleta iraní que compitió sin velo.

En nombre del Dios Altísimo quiero deciros que no hay nada inmoral en el uso o no uso del velo, tanto en las competiciones deportivas como en la vida ordinaria: son hábitos culturales que no debemos sacralizar porque eso es manipular a Dios en provecho propio, lo cual constituye la mayor perversión de toda religiosidad. Bien dijo el gran místico musulmán Dû-l-Nûn: “conoce mejor a Dios el hombre más perplejo respecto de Él”. Y por eso: “aquellos a quienes separa de Dios un velo más espeso son el devoto por su devoción y el doctor de la Ley por sus conocimientos”.

Todo esto se agrava cuando quienes efectúan esa falsa sacralización son varones contra mujeres: porque eso ofende a Dios, padre de todos los seres humanos (ellos y ellas) haciéndole cómplice de un pecado propio de machismo. Y mucho más cuando las penas por esa conducta indiferente son tan enormes y crueles.

Los dos primeros nombres de Alá (sacados del Coran y de la Sunna) son “el Misericordioso” y “el Clemente” (Ar-Rahman y Ar-Rahim). Y todavía más adelante aparece el de Perdonador (Al-Ghaffar). Nada de eso puede entreverse en vuestra conducta para con Elnaz. Cuidado pues porque podéis estar ofendiendo mortalmente a Dios y falsificándole en vez de servirle. Me diréis que vosotros solo juzgáis sobre lo que está legislado; pero la pregunta que queda es quién legisla y desde dónde lo hace.

Y no quiero deciros nada de eso desde la distancia ni desde la condena, sino desde la fraternidad, desde aquella experiencia tan humana y tan universal que ya formularon los romanos: “la corrupción de lo mejor se convierte en lo peor”… A nosotros cristianos también nos acusaron nuestros propios profetas (Isaías y Pablo de Tarso), más de lo que nos ha podido acusar ningún increyente, diciéndonos: “por vuestra causa es blasfemado el nombre de Dios entre las gentes”. ¡Cuidado pues!

Tampoco os digo lo anterior desde una hostilidad a vuestro pueblo, tan injustamente tratado por nosotros los occidentales. Por supuesto, Estados Unidos no tiene ningún derecho a imponer sanciones a Irán ni por el mal trato a las mujeres, ni por los drones vendidos a Rusia. También tendría derecho Irán a castigar a los EEUU por el enorme pecado de proclamar un derecho de cada individuo a poseer armas: si no lo hace no es porque carezca de rectitud sino porque carece de poder. Pero, en este mundo nuestro tan injusto, el poder no tiene nada que ver con la rectitud. Lo único que está obligado a hacer EEUU es entrar en el Tribunal Penal Internacional (donde no se dignó ingresar), y trabajar para que ese tribunal sea aceptado por todo el planeta y se constituya de la forma más justa y más independiente posible.

Todavía más: hay un principio de justicia elemental, bien fácil de comprender: si un país tiene armas atómicas, todos los países tienen derecho a poseerlas. Porque los derechos humanos son universales. Os digo por eso que Irán tiene derecho a poseer armas nucleares si las posee Israel y si las poseen tantos otros países. Irán ha sido injustamente tratado y no debe ser castigado si enriquece uranio. Nuestra conducta occidental se ha basado en el falso principio de que “nosotros somos los bueno y ellos son los malos; por eso nosotros tenemos unos derechos que ellos no tienen”. Así nunca podrá haber paz en el mundo: el profeta Jesús de Nazaret tachó de fariseísmo esa actitud de “los buenos”; y avisó del pecado de “ver la paja en el ojo ajeno cuando no se ve la viga en el propio”, digamos: ver el uranio en Irán y no ver el arsenal nuclear en uno mismo. Lo que hay que hacer pues es trabajar sin descanso para que todas las armas nucleares desaparezcan, por imposible que esto parezca. Y aquí es otra vez donde EEUU aparece como el mayor responsable, por haber sido quien utilizó y más contribuyó a propagar ese armamentismo inmoral.

Pues bien: vosotros no podéis comportaros con las mujeres como los EEUU se comportan con Irán. Ojalá estas reflexiones sirvieran para que comprendáis que no hablo desde ningún odio ni hostilidad hacia vosotros, sino desde un afán de fraternidad y desde otro afán que compartimos por tributar el máximo respeto al Misterio Sobrecogedor y Acogedor al que llamamos Dios, y buscando cumplir aquel precepto de Moisés de “no tomar el santo Nombre de Dios en vano”. Pues si comprendéis esto, comprenderéis que os pida con voz bien alta que, por favor, cambie vuestra actitud no solo contra Elnaz Recabí, sino contra todas las mujeres: pues son hermanas nuestras, libres como nosotros y de ninguna manera esclavas: ni de nuestros caprichos sexuales (como pensamos a veces en Occidente) ni de nuestros caprichos morales como pensáis vosotros.

Y ojalá que así demos un paso más (por pequeño que sea) hacia esa humanidad renovada, una a pesar de las diversidades y fraterna a pesar de las diferencias. “Al.lahu àkbar: está por encima de las mentiras de los opresores y es la mejor defensa de los oprimidos”.

Los mulás iraníes les tienen miedo a las mujeres

Yalda Zarbakhch – 

Las protestas masivas provocadas por la muerte de una joven sacuden Irán. Las mujeres iraníes están asumiendo un gran riesgo y necesitan más que expresiones de solidaridad, opina Yalda Zarbakhch.

Han estado protestando en todo el país por días. Decididas, molestas y, sobre todo, valientes. Las mujeres en Irán están al frente de las manifestaciones, en un fenómeno que no es nuevo.

Las mujeres han jugado un papel clave en todos los movimientos de protesta de los últimos 40 años, incluido el Movimiento Verde de 2009 y las últimas protestas importantes a escala nacional, en noviembre de 2019, que se extendieron varias semanas antes de ser brutalmente reprimidas.

Inmediatamente después de la revolución islámica de 1979, las mujeres se manifestaron contra el requisito de cubrirse la cabeza, el cual se introdujo en la nueva constitución islámica. No tuvieron éxito y fueron obligadas a someterse al código islámico de vestimenta. Su cumplimiento ha sido impuesto desde entonces por la llamada policía moral de Irán.

Lucha diaria por la piel y el cabello

Pero las mujeres siguieron luchando a diario por cada centímetro de piel y cabello. A pesar de las detenciones y las humillaciones, con el paso de los años los velos se deslizaron cada vez más hacia atrás, la ropa se volvió más ajustada, los rostros se maquillaron más: en resumen, las mujeres volvieron a ser más visibles.

Este derecho mínimo a la autodeterminación es un logro de las mujeres iraníes y una amenaza para los gobernantes islámicos. Esto es porque desafía algo en lo que se basa todo el sistema de la república islámica: el control del cuerpo femenino.

Entonces, incluso las jóvenes inocentes como la completamente apolítica Mahsa Amini parecen asustar a la policía moral. Y esta es también la razón por la que la indignación por la muerte de la joven de 22 años ha unido a personas de todos los estratos sociales, que tienen puntos de vista diferentes. Amini se ha convertido en un símbolo del movimiento de protesta. Todo el mundo puede identificarse con ella, porque le podría haber pasado lo mismo a cualquier otra mujer. Casi no hay una sola mujer en Irán que no haya tenido un encuentro humillante y violento con la policía moral.

Las protestas adquieren nuevas dimensiones

Sin embargo, las escenas que estamos viendo esta vez son bastante nuevas en forma. Las mujeres protestan completamente sin hijabs o queman sus velos en público. Se cortan efusivante el cabello y gritan «¡abajo la república islámica» o «¡muerte al dictador!»

Yalda Zarbakhch es la jefa de la redacción persa de DW.© DW/Privat

El enfado y la determinación de las manifestantes es mayor que en las protestas de años anteriores. Se enfrentan a las fuerzas de seguridad y en ocasiones incluso logran ahuyentar a los policías que las atacan. La gente en Irán tiene cada vez menos que perder. En 2009, las protestas fueron más por libertad y reformas dentro del sistema. En 2018 y 2019 fueron en respuesta a la sombría situación económica, la inflación galopante y los terriblemente altos precios de la gasolina. Algunas consignas en ese momento ya estaban dirigidas contra el liderazgo clerical y la república islámica.

Pero hay una dimensión completamente nueva en lo que estamos viendo ahora. Los manifestantes están derribando carteles de los líderes revolucionarios Jamenei y Jomeini, los queman y exigen en voz alta la caída de todo el sistema político. Cada vez más personas les dan la espalda al régimen, a su ideología e incluso al islam en su conjunto. Y esto ahora incluso sucede con las personas de las clases más tradicionales de la sociedad.

Además,los reportes iniciales indican que el régimen de Teherán ya ha restringido severamente el acceso a internet. La experiencia de la última gran ola de protestas en 2019 nos dice que esto no augura nada bueno. En ese entonces también bloquearon internet. En estas nuevas manifestaciones más de 35 personas, incluyendo niños y adolescentes, han sido asesinadas. Los manifestantes están siendo golpeados y arrestados en sus casas.

Punto de inflexión o represión sangrienta

El velo de las mujeres es uno de los fundamentos más importantes de Irán. Los gobernantes no pueden hacer y no harán ninguna concesión al respecto, porque abolir la obligación de usar el hiyab equivaldría al principio del fin de la república islámica.

A menos que Occidente y la comunidad internacional ejerzan presión sobre el gobierno iraní, este tendrá rienda suelta para reprimir brutal y sangrientamente estas protestas. Las meras expresiones de solidaridad no serán suficientes. Incluso si se trata de revivir el tema del acuerdo nuclear, Irán debe rendir cuentas sobre estos asuntos.

Estados Unidos está liderando el camino. Ya sancionó a la policía moral. El gobierno alemán tiene el deber de hacer lo mismo.

Las gente en Irán, sobre todo las mujeres, están asumiendo un gran riesgo en este momento. Su valentía debe ser reconocida por nosotros. Sus voces deben ser escuchadas. Y el riesgo debe rendir frutos. (rr/dzc)

Autor: Yalda Zarbakhch

Las cinco mujeres rebeldes del Islam


¿Puede coincidir la rebelión de una mujer con un espíritu profético capaz de predecir y escribir el futuro? Muchas veces las religiones solicitan obediencia, sumisión y silencio, especialmente de parte de las mujeres, pero aquí estamos hablando de mujeres que responden a dos adjetivos, profético y rebelde.

En realidad, rebelarse es la mitad de la fe, según la fórmula suprema propuesta por el islam, la ‘ilaha ill Allah’, no hay más dios que Alá. Para realizar la fe, primero se pide el rechazo, la negación y la batalla contra todo lo que crea ídolos por dentro y por fuera con el fin de ser auténticamente creyentes en un solo Dios. Presentamos cinco figuras de mujeres rebeldes y proféticas en la historia y tradición islámicas.

  •  La primera es la madre del profeta Moisés. El Corán cuenta la historia de una madre mansa llena de amor por su hijo destinado a ser asesinado. No se dejó llevar y rezó y lloró, sí, pero no se rindió. ¡Se rebeló porque se le ofreció confiar en un proyecto aparentemente contra la razón misma! De hecho, de su Señor recibió un camino de salvación para su hijo que iba en contra de la lógica del mundo: “Alimenta a tu hijo y cuando temas por su vida tíralo al río” (Corán 28, 7). Una fe grande y auténtica llevó a la madre de Moisés a cumplir un gesto extremo, así que, aceptó la propuesta y confió en la Voz. Verdadera rebelde contra un destino de muerte e injusticia, el Corán le reserva un verbo que se refiere a los profetas mayores, Awhayna: “Hemos revelado a la madre de Moisés lo que tenía que hacer” [ibidem].
  • Otra gran rebelde mencionada en el Corán es la esposa del faraón, el hombre más poderoso de su tiempo. Rebelarse contra él era inconcebible para cualquiera, y en cambio lo hizo una mujer, su esposa. Lo tenía todo y podía seguir disfrutando de las riquezas del mundo, pero eligió defender a Moisés en favor de los oprimidos (Corán 66, 11-16). Según el Corán, ella es un ejemplo y su rebelión es un auténtico acto religioso.
  • La tercera rebelde de gestos proféticos es Agar, abandonada por el profeta Abraham. En su situación, cualquiera hubiera perdido la fe y la esperanza, pero esta mujer maravillosa no se detuvo ni ante el abandono del mismo Dios. Luchó contra la desesperación, traspasó los límites y corrió en busca de agua para su hijo Ismael, sediento y abandonado junto a ella en una tierra árida. Según la tradición islámica, Agar corrió entre las dos colinas de Safa y Marwa, entonces deshabitadas, siete veces. Reconociendo su valor, el Dios de la vida derramó agua bajo los pies de su hijo salvando así a ambos. Los musulmanes de todos los rincones de la Tierra que viajan a La Meca para realizar el rito de la gran peregrinación están llamados a imitar los pasos de esta mujer como parte integral del solemne rito religioso (Corán 2, 158) que recorre siete veces las dos colinas hoy conectadas por un pasillo cubierto y a beber la misma agua que aún brota hoy.
  • La cuarta mujer es Khadija, la rica comerciante de La Meca que se convirtió en la amada esposa del profeta Mahoma gracias a su rebelión contra las costumbres de la época ya que fue ella quien pide la mano del joven Mahoma. 15 años mayor que él y separada con hijos, se enamoró de su joven empleado y afrontó valientemente el juicio de la gente desafiando a todos. Pero su verdadera batalla y auténtica rebelión fue creer y apoyar a su marido y su mensaje profético contra los corruptos y poderosos de la sociedad, en defensa de los oprimidos y de los últimos. Para ello, puso su patrimonio a disposición de este proyecto monoteísta. Y así es como toma el título honorífico de Khadija al Kubra, la más grande
  • La quinta rebelde profética, madre de sabiduría, fe y coraje, no es otra que María. Ella comenzó la batalla y la búsqueda del bien y la luz desde una edad temprana, según el relato coránico (Corán 19, 16). En el capítulo veintiuno titulado Los Profetas, tras la narración de la vida de unos quince de ellos, aparece el nombre de María, como la flor de los profetas.

Mihrab, de la raíz harb, se traduce como “lugar de batalla”. Hoy en día, el lugar dentro de la mezquita que ocupa el imán que dirige la oración se llama Mihrab. Para subrayar este aspecto combativo de María, el Corán menciona la palabra mihrab solo una vez y esta única vez se refiere a ella (Corán 3, 37).

Muy significativo porque María no es la mujer sumisa en silencio pasivo, sino una verdadera luchadora contra toda ignorancia e injusticia, que cree más allá de todos los límites y fronteras. La batalla contra la oscuridad es necesaria para el cumplimiento del plan de Dios para el hombre, para convertirse en seres humanos iluminados y realizados como María (Corán 66, 12).

Fracaso en Afganistán

El enorme fracaso político, jurídico y moral en Afganistán

La salida de las tropas internacionales de Afganistán son la plasmación de un fracaso, un fracaso que puede catalogarse de triple ya que es a la vez político, jurídico y moral

La comunidad internacional no ha sido capaz de hacer frente a las obligaciones que ella misma se comprometió

Por Alberto Priego. Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas

“El pueblo de Afganistán ha sido tratado brutalmente. Muchos están muriéndose de hambre y otros muchos han huido. No se permite que las mujeres asistan a la escuela. Uno puede ser encarcelado por tener un televisor. La religión puede practicarse solamente de la manera en que dicten sus líderes. Un hombre puede ser encarcelado en Afganistán si su barba no es suficientemente larga…”.

George W. Bush, presidente de los Estados Unidos, 20 de septiembre de 2001.

“No repetiré los errores que cometimos en el pasado. El error de quedarse y luchar indefinidamente en un conflicto que no es del interés nacional de Estados Unidos”.

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, 16 de agosto de 2021.

Entre estos dos discursos hay casi 20 años, 48.000 bajas en combate (2.500 americanas) y 47.000 civiles asesinados. Estas cifras aterradoras las hubiéramos podido dar por buenas si el presidente Biden hubiera pronunciado un discurso diferente en el que anunciara que las mujeres ya pueden ir a la escuela, que la gente puede ver la televisión sin miedo a ser encarcelado y que los hombres ya no tienen que llevar barba obligatoriamente. Sin embargo, a Biden le ha pesado más el interés nacional que los compromisos morales.

La salida de las tropas internacionales de Afganistán son la plasmación de un fracaso, un fracaso que puede catalogarse de triple ya que es a la vez político, jurídico y moral.

– FRACASO POLÍTICO. La comunidad internacional no ha sido capaz de hacer frente a las obligaciones que ella misma se comprometió. Dejando a un lado el caso afgano, en el año 2005, en la denominada Cumbre Mundial, los Jefes de Estado y de Gobierno establecieron la responsabilidad de proteger a las poblaciones frente al genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Para ponerlo en práctica, se creó la Oficina de las Naciones Unidas para la prevención del Genocidio y la Responsabilidad de Proteger(R2P). El concepto R2P se basa en tres pilares: que los estados son responsables de proteger a sus poblaciones; que la comunidad internacional es responsable de ayudar a los Estados a proteger a sus poblaciones, y que la comunidad internacional es responsable de proteger a las poblaciones cuando es palmario que los Estados no son capaces de hacerlo.

Es evidente que el gobierno afgano no ha sido capaz de proteger a su población (pilar uno), pero también es evidente que la comunidad internacional no ha sabido ayudar al gobierno afgano a proteger a sus ciudadanos (pilar dos). Sin embargo, esto no es lo más grave. Lo más grave es que la comunidad internacional no ha querido asumir la responsabilidad de proteger a los afganos cuando el gobierno no era capaz de hacerlo (pilar tres). Por lo tanto, podemos afirmar que la retirada de Afganistán también es un fracaso político y un incumplimiento del acuerdo de 2005 por el que se asumía como universal el principio R2P.

 FRACASO JURÍDICO. En segundo lugar, la retirada de Afganistán es un fracaso jurídico ya que los Estados no asumen las Resoluciones aprobadas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Por ejemplo, en la Resolución 1386 (2001) se recogía que en el futuro se “permitirá a todos los afganos gozar de los derechos inalienables y de la libertad sin opresión ni terror”; en la Resolución 1401 (2002) se hablaba expresamente del “derecho inalienable del pueblo afgano de decidir libremente su propio futuro político”, y en la 1383 (2001) el Consejo de Seguridad se comprometía firmemente “a poner fin a los trágicos conflictos en Afganistán y a promover la reconciliación nacional, la paz duradera, la estabilidad y el respeto de los derechos humanos”. A día de hoy, todas estas cuestiones son irrealizables en el Afganistán neotalibán, lo que nos hace pensar que jurídicamente también hemos fracasado.

– FRACASO MORAL. Uno de los principios que ha inspirado a los presidentes americanos ha sido el destino manifiesto, la idea de creer que son un pueblo elegido por Dios para promover el progreso. El presidente Wilson, reformuló este principio y lo vinculó a la extensión de la democracia en el mundo. En su famoso discurso de 1920 ante el Congreso de los EEUU, Wilson afirmaba que el destino manifiesto de los Estados Unidos era buscar que el espíritudemocrático prevaleciera en el mundo. Desde entonces, EEUU ha tratado de extender la democracia en diferentes lugares del mundo como Japón, España, Portugal, Polonia, Georgia, Egipto y, por qué no decirlo, Afganistán. Si bien es cierto que en el intento de extender la democracia en Afganistán se cometieron muchos errores que deben ser criticados, no es menos cierto y mucho más criticable la actitud actual del presidente Biden cuando afirma que la misión de EEUU en Afganistán nunca fue crear «una democracia unificada y centralizada, sino evitar un ataque terrorista en suelo estadounidense”.

Esta afirmación supone un fracaso moral absoluto que hace que la vida de los 2.500 soldados americanos caídos en Afganistán haya sido en vano. Las decenas de hectáreas del cementerio de Arlington sobre las que reposan centenares de miles de soldados norteamericanos otorgan a EEUU una superioridad moral que le convierte en el líder del mundo libre. La decisión de Bush de entrar en Afganistán fue valiente y arriesgada, la decisión de Biden de salir no solo es cobarde y pragmática, sino que supone una verdadera traición al pueblo afgano en general y al pueblo norteamericano, ya que si bien al primero le aleja de las promesas hechas a comienzo de siglo, al segundo le aleja de su destino manifiesto.

Con independencia de que Afganistán se convierta en el nuevo campo de entrenamiento del yihadismo, la salida de las tropas pone a los líderes mundiales en un lugar que dice muy poco de integridad moral. La historia les juzgará.