25 de noviembre

¡Ni una violencia más contra las mujeres!

25 de noviembre : ¡Ni una violencia más contra las mujeres!
25 de noviembre : ¡Ni una violencia más contra las mujeres!

Por Consuelo Vélez

Muchos aspectos se abordan sobre la mujer porque la historia universal ha sido una historia de invisibilización, subordinación y opresión del sexo femenino por razón de su género. Esto no significa que no se pueda recuperar “una historia de mujeres” en la que, a pesar de esa situación generalizada, las mujeres han sido protagonistas en todas las ciencias, en todos los ámbitos, en todas las luchas, en todas las conquistas. En este presente estamos en ese trabajo arduo, pero apasionante, de descubrir tantos nombres y tantos hechos realizados por mujeres que nos muestran la resistencia a la historia vivida y su capacidad de ser creadoras de historia a pesar de tantos obstáculos.

Pero el aspecto que hoy nos ocupa es tal vez el más doloroso que han vivido las mujeres. Nos referimos a la violencia que se ha ejercido sobre ellas y que no cesa. De ahí la necesidad de dedicar un día –el 25 de noviembre- para exigir que “se eliminen todas las formas de violencia contra las mujeres”. Sus antecedentes se remontan a 1981 cuando activistas contra la violencia de género propusieron honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas, asesinadas brutalmente por el dictador Trujillo de República Dominicana en 1960. En 1993 la ONU emitió una resolución que incluyó la “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” pero es en el año 2000 cuando designa el 25 de noviembre como “Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la Mujer”. Desde 2008 lanzó la campaña “Únete para poner fin a la Violencia contra las mujeres”. Cada año esta conmemoración sigue fortaleciendo a más mujeres para exigir la eliminación de toda violencia y convoca también a más varones, como lo expresó el Secretario General de la ONU en vistas a este próximo 25 de noviembre: “Alcemos la voz con firmeza para defender los derechos de las mujeres. Digamos con orgullo: todos somos feministas y releguemos la violencia contra las mujeres y las niñas a los libros de historia”. Pero tristemente, según datos de la ONU, todavía hay 37 estados donde no se juzga a los violadores si están casados o si se casan después con la víctima y 49 estados donde no existe legislación que proteja a las mujeres de violencia doméstica. Además, cada once minutos, muere una mujer o una niña a manos de su pareja íntima o algún miembro de su familia.

Pero más allá de las legislaciones y los avances en este campo, siempre hay que estar alertas a los movimientos de involución y de rechazo a estas iniciativasExisten grupos explícitamente antiderechos y antifeministas que niegan la reivindicación con argumentos tales como, que las mujeres ejercen igual violencia contra los varones, que se cae en el victimismo, que se rompe el modelo familiar que da estabilidad a la sociedad y, así, muchas otras razones que depende cómo se presenten, convencen a más de una persona.

Por supuesto que también se ejerce violencia contra los varones y esta violencia ha de ser combatida. Pero lo que no se puede negar es que la violencia contra las mujeres es una violencia institucionalizada y sostenida por la mentalidad patriarcal que considera a la mujer como su propiedad, su complemento, la portadora de lo que falta al varón pero que no debe atreverse a traspasar los límites que se le han asignado, so pena de romper con el orden establecido y este último es el que cuenta y no el respeto a los derechos de las mujeres.

También el discurso de que las mujeres deben dejar su papel de víctima y simplemente sobreponerse y seguir adelante, es un discurso que atrapa a más de una porque parece algo positivo. Pero hay que distinguir entre una víctima en sentido de refugio psicológico para conseguir compasión a la denuncia de una víctima que exige la reivindicación de sus derechos. Denunciar toda violencia y no cansarse de hacerlo, es el camino para reivindicar derechos y soñar con que algún día nuestro mundo esté libre de la violencia de género.

La violencia de género existe y se manifiesta de muchas formas -aunque se disimule de tantas otras formas-. Hay violencia física, sexual, psicológica, laboral. Hay demasiado acoso sexual, callejero, cibernético. Aún existe la mutilación genital y el matrimonio infantil. Hay demasiado impunidad frente a los perpetradores y muchísima estigmatización y vergüenza padecida por las víctimas porque sus denuncias no se escuchan con el respeto y la diligencia que ameritan en los espacios privados y públicos y, por supuesto, en la legislación existente.

Pero sobre todo hay pasividad por parte de las iglesias y muy poco compromiso con la denuncia y la acción positiva frente a esta realidad. No pareciera que el Jesús de los evangelios fuera suficientemente conocido por los creyentes. Parecen olvidar que Jesús, ante la mujer adúltera, interpela a todos los que la acusan mostrándoles que ellos no están libres de pecado para convertirse en jueces de nadie (Jn 8, 1-11); o que se deja enseñar por la mujer siriofenicia cuando ella le pide que extienda los limites de su acción, más allá de las fronteras judías, solicitándole la curación de su hija (Mc 7, 24-30) o que se apareció en primer lugar a María Magdalena haciéndola portadora de la Buena Noticia de la Resurrección (Jn 20, 11-18), en una sociedad donde el testimonio de las mujeres no era creíbleGracias a la teología feminista se ha recuperado el protagonismo de las mujeres en los orígenes cristianos, contando ya con mucha producción bibliográfica que, lamentablemente, no se ha incorporado suficientemente en los ámbitos académicos. Pero todavía se está lejos de que una praxis de igualdad, reconocimiento y defensa de los derechos de las mujeres sea una prioridad en las iglesias y en las personas de fe. Entre la figura de la mujer sumisa, callada y sacrificada que se ha valorado durante siglos en los ámbitos eclesiales y las posturas actuales que siendo algo más abiertas son temerosas de perder “la feminidad” o atacar “a los varones” o “crear división”, etc., se avanza tan poco que no podemos decir que las iglesias tengan una postura profética y comprometida con la eliminación de todas las formas de violencia contra la mujer. Ojalá este 25 de noviembre sea ocasión de sacudir tantos temores y miedos frente a las demandas feministas y las Iglesias y las personas creyentes acompañen decisivamente esta urgente y evangélica opción por los derechos humanos de todas las mujeres en todas las circunstancias: ¡Ni una violencia más!

‘Mujer que no poseeré jamás’, de Miguel Ángel Mesa 

Una antología de belleza y compromiso

Silueta de mujer
Silueta de mujer

«La palabra honda y verdadera, que nace de las entrañas, como la palabra poética de Miguel Ángel, es aliento, caricia, soplo de vida y esperanza que nos moviliza en la búsqueda del derecho a la belleza y la justicia y hacer histórica la utopía»

«Todos los de esta antología son poemas que nos urgen a reconocernos como iguales y a vivir encendidos hasta que despunte el alba de un mundo liberado de la feminización de la pobreza y la violencia de género»

Por Pepa Torres Pérez

Conozco a Miguel Ángel Mesa desde hace más de 20 años y, desde que publicó su primer libro, Del desierto a la solidaridad, en el año 1995, soy una asidua lectora de todo lo que escribe, que es tan diverso como polifacética su personalidad. Pero sin duda es su palabra poética la que más me conmueve por su sencillez y su hondura

Mujer que no poseeré jamás
Mujer que no poseeré jamás

Un poeta es alguien que bucea en su interior hasta encontrar la palabra precisa para nombrar lo inefable, la belleza o el horror que traspasa el corazón humano y al hacerlo conecta con experiencias que resultan universales sin renunciar a la singularidad de la propia. Ser poeta es situarse en la realidad con la sensibilidad abierta y a la espera que acontezca el milagro de la palabra que el universo regala a quienes viven sostenidos y sosteniendo en ella. Porque al contrario de quienes dicen que las palabras se las lleva el viento y no sirven para nada, la palabra honda y verdadera, que nace de las entrañas, como la palabra poética de Miguel Ángel, es aliento, caricia, soplo de vida y esperanza que nos moviliza en la búsqueda del derecho a la belleza y la justicia y hacer histórica la utopía. 

«Un varón feminista»

Así sucede con este nuevo libro. Mujer que no poseeré jamáses una antología del Miguel Ángel Mesa más personal e íntimo y a la vez comprometido con la causa de la liberación de las mujeres, por la equidad de género y contra toda forma de violencia y dominación patriarcal.  

Desde hace muchos años su autor se reconoce como un varón feminista en trabajo permanente con otros hombres y mujeres en la deconstrucción de una masculinidad normativa y comprometido en la búsqueda de un nuevo modo de ser varón, más allá del patriarcado. Deconstrucción en la que su mujer Marisa y sus hijos Abraham y Ruth han sido y son fundamentales, pero también tantas amigas y compañeras de militancia en colectivos sociales y acciones feministas en las que Miguel Ángel participa, como decimos en la Revuelta de Mujeres en la Iglesia, hasta que la igualdad y la ecojusticia sean costumbre.

Codo a codo con ellas

Las protagonistas de este libro son las mujeres. Su autor no pretende otra cosa que seguir caminado codo a codo con ellas en las luchas feministas sin robarles la palabra, el liderazgo ni su protagonismo. Caminar a su lado y agradecer el despertar en su vida de la dimensión femenina que la amistad y el compañerismo con mujeres despiertan en su sentir, en su pensar, en su hacer, en su decir, en definitiva, en un modo nuevo de estar en el mundo, dejando salir el ánima, aprisionada y violentada por tantos siglos de machismo en la vida de las mujeres, pero también en la de los varones.  

La tonalidad de los poemas de este libro es también muy diversa. Muchos de ellos han nacido de las experiencias compartidas temporalmente del autor en Centroamérica y del reconocimiento de la aportación de las mujeres campesinas en lo que el mismo llama la revolución de la creatividad, en la resistencia y la apuesta por la vida, como el poema que lleva por título Profunda dignidad. Otros recrean a autores referenciales como Eduardo Galeano con el titulado “Ellas, las nadies”. Otros tienen un carácter mucho más íntimo como Déjate o Me vienen ganas de besarteMe salvas o Transido de luz, pero todos en definitiva son poemas que nos urgen a reconocernos como iguales y a vivir encendidos hasta que despunte el alba de un mundo liberado de la feminización de la pobreza y la violencia de género, prendernos en fuego hasta hacerlo posible. Un libro lleno de belleza y compromiso.

Entrevista a Víctor Codina

Víctor Codina: «En este momento, las figuras más avanzadas en la Iglesia son mujeres»

Víctor Codina
Víctor Codina

El teólogo jesuita, Víctor Codina, muy clarividente en la ancianidad, dialoga con Sonia Herrera en torno al momento eclesial actual, la dirección que el Papa está imprimiendo a la Iglesia, la sinodalidad, la desafección religiosa de la población, la mujer…

Luzysal se publica en catalán y en castellano. Se editan dos revistas al año que se
envían por correo postal a toda la militancia y simpatizantes de ACO y también a todas aquellas personas que se suscriban

| RD

«Cuando parece que todo está perdido es el momento del espíritu». El teólogo jesuita, Víctor Codina, muy clarividente en la ancianidad, dialoga con Sonia Herrera en torno al momento eclesial actual, la dirección que el Papa está imprimiendo a la Iglesia, la sinodalidad, la desafección religiosa de la población, la mujer… en la última revista Luzysal de Acción Católica Obrera. En este sentido, y en cuanto al papel de la mujer en la Iglesia, Codina asegura que «en este momento, las figuras más avanzadas en todos los terrenos (Biblia, espiritualidad…) son mujeres: laicas, religiosas, cristianas, evangélicas…».

En este número también se han abordado las experiencias en marcha de diálogo interreligioso y qué es lo que aportan, con el dossier ‘Tradiciones religiosas y espirituales que dialogan en sociedades plurales’.

Mirada esperanzada

En el Editorial de este número de primavera-verano, Vigor evangélico, se repasa el
complejo momento en el que nos encontramos con una mirada esperanzada. El
decimoquinto número de Luzysal se completa con otros muchos temas, entre los que
destacan un reportaje sobre las trabajadoras del sector de los cuidados y una acción de apoyo que, desde la diócesis de ACO-Córdoba, impulsaron con este colectivo. También conoceremos el génesis y la actividad actual de la ONG de Camerún a la que se destinó la aportación solidaria de ACO de este curso. La espiritualidad, en esta ocasión, se profundiza por medio de un Estudio de Evangelio que propone el consiliario Oriol Xirinachs, y donde desgrana el lema de este curso que finaliza en torno al grano de mostaza.

Consumo consciente

Y se conoce mejor otro movimiento de la Pastoral del Trabajo, las Hermandades del Trabajo. Por último, se propone reflexionar sobre el consumo consciente de la mano de los talleristas de Semana Santa y militantes Laia Garcia y Josep Anton Cordero. El número se remata con una bella fotografía cedida por Juan Carlos Tomasi, fotoperiodista de Médicos sin Fronteras, en torno a los matrimonios forzados en Níger y Nigeria. 

Luzysal se publica en catalán y en castellano. Se editan dos revistas al año que se
envían por correo postal a toda la militancia y simpatizantes de ACO y también a todas aquellas personas que se suscriban. La Comisión de comunicación de ACO es la responsable de la publicación, que también cuenta con un Consejo Editorial que propone las principales líneas de contenido.

La mujer que libera al liberador

La sirofenicia

Allí había en el aire una discusión, o al menos una pregunta, sobre lo impuro y lo puro; sobre gente impura o no.

No faltaban allí los que pensaban que las mujeres y los niños recibían salvación sólo por reflejo, que esta era para hombres.

la reacción inmediata de Jesús, al pensar que la mujer le pedía algo que no le correspondía, muestra la estrechez cultural y religiosa que sufría, de las que, como “uno de tantos”, no podía escapar.

Los judíos presentes, con Jesús mismo, tuvieron que dar el paso y dilatar su mente y convencerse que Dios no tenía problemas con extranjeros, que el pan de la mesa de Dios era para todos y no solo para los israelitas…. Y todos esos varones, judíos o no, de mentalidad machista, y ahí también Jesús, tuvieron que dar un paso extra, salir no sólo de Israel, sino también de su género, y saber que a Dios no le estrechaba nada, tampoco el ser mujer…

Esta mujer “gesta” a Jesús, lo ayuda a crecer, lo saca de esos estereotipos que lo empequeñecen… aquí se verifica lo que se dice de él en el evangelio, que “crecía en sabiduría, estatura y en gracia”…

Esta mujer es una persona y es también una colectividad; en ella están todos y todas los que son excluidos por su condición de extranjería, religión, clase, género, economía,  sexualidad, enfermedad.

No nos viene la liberación de un Dios que esta más allá, en un segundo piso fuera de la creación, mirando de lejos, nos viene de un Dios con nosotros, y que está en la carne de todos y especialmente la de los pobres. 

ahora el absoluto para Dios mismo y para todos los que quieran decir una palabra en su nombre es “mi hija está enferma y sufre mucho”.

Si crecemos con Jesús nuestra única religión será el sufrimiento de los pobres, fuera de allí no habrá lugar para adorar a Dios.

Por| Jairo Alberto Franco Uribe

Marcos 7, 24-30

Jesús sale de las fronteras de su Galilea natal y de su patria y se encuentra en tierra de paganos y entre los paganos; está en Tiro y Sidón, Fenicia.  Sabemos todo lo que había en el imaginario judío sobre lo extranjero y mucho más sobre los cananeos con los que los paisanos de Jesús tanto se habían enfrentado por problemas de tierra y vecindario: estos eran mal mirados y eran tenidos en poca estima; aquí aparece, como muestra, el apelativo de “perros” para referirse a ellos.   En la escena aparecen también dos mujeres: una, la madre, que llega directamente a Jesús y le pide un favor para su hija que está enferma, que es la segunda; dos personas que desde el punto de vista social judío estaban descalificadas y de muchas formas excluidas: primero, por ser mujeres, luego por ser extranjeras y luego, la pequeña, por la enfermedad.  

Ámbitos reservados a varones y a mujeres

El lugar es también significativo, están dentro de una casa; Jesús quiere estar tranquilo y evita ser visto, así que no está en el ámbito público, el que había llegado a ser privilegio de los varones, y se encuentra en el ámbito hogareño, en el que se arrinconaba a la mujer y en el que los hombres eran servidos por ellas.  En ese ámbito, y como entrometida, la mujer logra expresarse y llevar a cabo, con ventaja para ella y su hija, la conversación que tiene con Jesús y se puede decir que logra su propósito; también el mismo Jesús, consigue prestarle atención, aunque al principio no parece muy dispuesto a hacerlo. Esa casa, que era o de extranjeros amigos que les dieron posada o de paisanos que habían emigrado, es seguramente ocasión de comensalía, de comer juntos, y Jesús y los suyos, al estar fuera de las fronteras, tendrán que comer cosas no muy habituales para los rigurosos de Israel y hasta compartir la mesa con gentes no judías; allí había en el aire una discusión, o al menos una pregunta, sobre lo impuro y lo puro; sobre gente impura o no.

La pregunta sobre si podemos incluir al otro

Marcos recogió estos dichos y hechos de Jesús en un ambiente que podemos reconstruir: el mensaje de Jesús estaba siendo recibido fuera de Israel por gentes griegas y de cultura romana y era viva la pregunta, tanto en cristianos de origen judío como en cristianos de origen pagano, sobre si se podían o no incluir unos a otros en la comunidad cristiana y qué condiciones había que pedirles para permitirlo.  Allá, la situación de las mujeres no era fácil, como no lo era en el Israel de Jesús, y la comunidad se preguntaba también sobre ellas, si podían gozar a pleno título de la salvación que ofrecía el Evangelio; no faltaban allí los que pensaban que las mujeres y los niños recibían salvación sólo por reflejo, que esta era para los hombres, si ellos, “los dueños de la situación” la recibían, pues se beneficiaban también ellas y sus hijos e hijas; si los hombres se bautizaban, por ejemplo, pues resultaban también bautizadas las mujeres y la prole.

Una mujer extranjera que causa tensión a los muy religiosos

Al acercarse esta mujer a Jesús se produce una doble tensión, la primera por su género femenino y la segunda por su condición de extranjera; claramente se ve que Jesús está en aprietos y que tuvo que hacer un esfuerzo grande para salirse de la presión cultural y religiosa a su alrededor: de hecho, la reacción inmediata de Jesús, al pensar que la mujer le pedía algo que no le correspondía, muestra la estrechez cultural y religiosa que sufría, de las que, como “uno de tantos”, no podía escapar; en este texto se ve que tuvo que “crecer”: de esa casa y de ese viaje al extranjero, y gracias a esa mujer, Jesús ganó corazón más grande y consciencia más clara.

 La extranjería hacía ya impertinente a la mujer y a eso se le añade su género, ser mujer.   Esa mujer y la hija exacerban la situación en la que se encontraba Jesús y ponían a resollar a cualquier integrista que estuviera presente o que oyera hablar de lo que pasó en esa casa: la mujer por presentarse sola, sin su marido, podía ser confundida con una adúltera o con una prostituta.  Y la hija, o mejor la hijita, sacaba de los cabales a cualquier tradicionalista y esto porque además de extranjera y mujer estaba enferma y por tanto impura y, después, para colmo, era menor de edad y consecuentemente sin derechos.

 Es fácil adivinar lo que no se cuenta en el texto, lo que permanece invisible a primera leída.  Esa mujer se entró a la casa donde estaba Jesús y se arrojó a sus pies, parece que no pidió permiso, que irrumpió… sabía que era mejor pedir perdón al final que permiso al principio; es que si se hubiera puesto de educada y decorosa nunca habría llegado hasta Jesús: un hombre, un huésped judío y supuestamente religioso, quien por lo demás no quería que lo molestaran ese día.  Así que más de uno, y hasta las mismas mujeres que estaban presentes, por vivir en la casa o haber llegado en el grupo de Jesús, se sintieron extrañados y tal vez consideraron que la mamá de la niña enferma se pasaba.  Al final, esas mujeres presentes, o porque ya estaban en la casa o porque habían llegado con Jesús, no faltaban en su grupo, se tuvieron que sentir admiradas de la osadía de la “entrona” y es casi seguro que si esta entró sola y aprovechando cualquier descuido de los presentes, al final se fue bien acompañada hasta su propia casa y todas juntas, ya con la hijita, pudieron celebrar no sólo la salud de la pequeña, sino también el corazón dilatado de Jesús, o que se había dilatado gracias a la persistencia, o mejor fe, de la protagonista. 

 Ahí también se pueden ver los amigos de Jesús que habían llegado con él y los que por allá lo recibieron, seguramente no todos eran judíos y había extranjeros entre ellos.  Los judíos, con Jesús mismo, tuvieron que dar el paso y dilatar su mente y convencerse que Dios no tenía problemas con extranjeros, que el pan de la mesa de Dios era para todos y no solo para los israelitas…. Y todos esos varones, judíos o no, de mentalidad machista, y ahí también Jesús, tuvieron que dar un paso extra, salir no sólo de Israel, sino también de su género, y saber que a Dios no le estrechaba nada, tampoco el ser mujer…  Ah, no todos los presentes dieron el paso hacia lo extranjero y lo femenino… muchos se escandalizaron y volvieron lo más pronto posible a sus sinagogas y al templo y allá criticarían lo sucedido y hasta pedirían perdón por haber presenciado una blasfemia entre gentiles y con mujeres.

Las identidades construidas

El texto muestra la construcción de identidades que se había hecho en los tiempos de Jesús y que seguían vigentes en los ambientes en los que se escribió el evangelio de Marcos.  Ya pesaba bastante la identidad de Israelita en confrontación con lo extranjero, los unos eran hijos en la casa de Dios y podían comer y hartarse de pan y los otros eran perros que no tenían derecho.   Y entre esos “perros” paganos, las mujeres quedaban todavía más relegadas.  El varón podía ser considerado “señor”, así llama la mujer a Jesús; podía sentarse a la mesa y recibir atención, podía tener comensales y gozar de la comida y la bebida sin preocupaciones de cocinar, servir y lavar los platos, podía descansar y tratar de pasar inadvertido, como lo hacían Jesús y los suyos.  Las mujeres desentonan en la escena, están “de metidas”  pero no invitadas, se tienen que abrir paso; si están presentes ´por ahí, será cocinando o sirviendo y tal vez mirando de lejos y asombradas por la atrevida que resultó en el medio de los comensales; ellas no comen, ellas preparan los alimentos, recogerán los platos y las cucharas y limpiarán todo al final.  Así era la “identidad construida”, pero Marcos nos sorprende diciendo que esto no funcionó y que una mujer trastornó todo esto, que irrumpió en la casa, irrumpir se atribuía sólo a los varones, y que se llevó la fiesta de esa casa donde estaba Jesús a la suya donde celebraron la salud de su hijita… 

En ese pueblo extranjero, Jesús, al que al principio alguno pudo confundir con el prototipo del favorecido por Dios, por venir de Israel, y de varón, por ser sobresaliente en su liderazgo entre su grupo de conocidos, una especie de macho alfa, recibe el atributo de “señor”; así lo llama la mujer que llega hasta él…  La mujer en cambio recibe, como cosa naturalizada, el término de “perro” y no sólo ella sino también los suyos por ser extranjeros.  Jesús, forzado por la mujer y por el Espíritu, se va saliendo de ese modo de pensar y al final pasa a ser servidor de la mujer que lo llamaba “señor” y le ofrece el pan para ella y su hija y todos los suyos… y la mujer y los suyos pasan de “perros” a sentarse en la mesa y comer.  La mujer, que no podía hasta ese día jurar y dar testimonio, pasa también a ser admirada en su fe, “que grande es tu fe” parece decirle Jesús al final.

Los estereotipos que Jesús dejó gracias a la mujer extranjera

Crecer es dejar atrás los estereotipos y Jesús se ve que creció mucho en contacto con esa mujer y ese tipo de gentes como ella; esa mujer nos ayuda a comprender que Jesús es hombre real y como todo humano sujeto a prejuicios y capaz también de superarlos.  Son claros algunos de los estereotipos que Jesús dejó atrás ese día: – sólo el pueblo de Israel merece el pan de la mesa de Dios, – La religión verdadera es la propia, -Lo extranjero es de poco valor a los ojos de Dios, algo así como una mascota comparada con un hijo, – La mujer no está invitada a la mesa y si llega es de “metida”. – Dios prefiere lo judío y lo masculino. -La enfermedad es algo demoníaco y prueba de indignidad. 

 Esta mujer “gesta” a Jesús, lo ayuda a crecer, lo saca de esos estereotipos que lo empequeñecen… aquí se verifica lo que se dice de él en el evangelio, que “crecía en sabiduría, estatura y en gracia”… aquí fue sobre todo en sabiduría… es Dios que vive la vida humana y que tiene que crecer, llegar a comprender, equivocarse, ampliar visiones, confrontarse… como todos los humanos.  Ayudar a crecer, que el otro dé lo mejor de sí y sea lo mejor de sí, es el gran acto de liberación y esta mujer lo lleva a cabo.

 Jesús y los suyos se encuentran en condiciones de privilegio.  Son judíos y tienen complejo de superioridad, de hijos; confiesan la fe de Israel y son reconocidos como gente que puede hacer el bien y ganar el favor de Dios; van acompañados y casi todos son varones; son invitados y sus anfitriones tratan de atenderlos y asegurar que nadie los moleste y que puedan descansar.  En cambio, las condiciones en que se encuentra esta mujer son de mucho límite.  Era extranjera; era pagana y no tenía la fe de Israel. era mujer; tenía una hija enferma y menor de edad; está sola, sin su marido o sin marido del todo; no fue invitada, tiene que entrarse a la fuerza.  Esta mujer es una persona y es también una colectividad; en ella están todos y todas los que son excluidos por su condición de extranjería, religión, clase, género, economía,  sexualidad, enfermedad.

 Esa mujer pone a Jesús en su sitio y Jesús, gracias a ella, puede “calzarse sus zapatos” y así las condiciones de privilegio de Jesús y las de límite de la mujer se vuelven de solidaridad y encuentro; Jesús comprende su ser y misión y la mujer encuentra salvación para ella, su hija y los suyos.

La mujer que libera al liberador

Esta mujer siro-fenicia libera al mismo Jesús, libera al liberador. Jesús tenía sus prejuicios y estaba atrapado en ellos y como hombre tenía que crecer si de verdad quería dar sentido a la vida de los más pobres a los que se sentía enviado… Jesús, se equivocó, equivocarse no es pecado, y aquí tuvo su lección: la mujer, su hijita y su gente no son perros y si son hijos e hijas de Dios y pueden sentarse a la mesa a comerse el pan de Dios y no sólo las migajas…  Esta mujer, a la que seguramente felicitaron las otras mujeres invisibilizadas y que también estaban, logró que la salvación, lo bueno que traía Jesús, pudiera atravesar fronteras y llegar a todos,  y especialmente a todas. Esta mujer le ayuda a Jesús a entender las cosas y esto a punta de ternura… a la violencia de Jesús que llama a los suyos “perro” ella no le responde con otra violencia, con otro insulto; Jesús empieza oponiéndosele y ella no intenta siquiera medirse en fuerzas con él.  Sutilmente, con delicadeza, le sigue el juego y retoma el nombre violento de perro para hacerle ver que estos también recogían migajas y que comían pan de hijos así fueran perros. Todo lo vence el amor y aquí la mujer venció: como Jacob peleó con Dios mismo, sin sospecharlo siquiera, y le ganó a Dios.

La mujer que nos ayuda a entender la encarnación

Esta mujer nos ayuda a entender la encarnación.  El Hijo de Dios se encarnó y tuvo que crecer como todos y esta mujer lo ayudó a crecer.  No nos viene la liberación de un Dios que esta más allá, en un segundo piso fuera de la creación, mirando de lejos, nos viene de un Dios con nosotros, y que está en la carne de todos y especialmente la de los pobres.   Esta mujer “gestó” al Hijo de Dios encarnado, a Jesús, y lo ayudó a crecer y no se imaginaba que era a Dios mismo al que ayudaba: no nos imaginamos que cuando ayudamos a otros a crecer, es Dios mismo que se está abriendo paso; que cuando ayudamos a entender algo y contribuimos a que otros amplíen la perspectiva para incluir a los que todavía faltan es Dios tratando de dilatarse y de abrazar a toda la humanidad.

Las religiones han sido hasta ahora representantes de un Dios omnisciente y que se las sabe todas y así se han sentido autorizadas a someter y la opresión religiosa se ha vuelto excusa de todas las otras opresiones.  Aquí, en este texto, hay algo que puede liberar a todas las religiones y es la noción de que “Dios aprende” con su creación, con los suyos, que no se impone, que respeta, que la escucha… y esta lección viene de una mujer, de una que sabe que es concebir y dejar desarrollarse despacito a la creatura que lleva consigo…

El absoluto para Dios es “mi hija está enferma y sufre mucho”

Este texto, con esta mujer que libera al liberador puede ser inspiración para liberar las religiones, y en especial el cristianismo, y ayudarles a ser lo que son: ocasión de comunión y conexión de todos y todas con todo y con Dios.  Ante cualquier excluido por motivos religiosos, hay que poner en aprietos al Dios en quien creemos, o si no a él, al menos a los que se dicen sus enviados, y así, irrumpiendo, “de metidos”, hacerles concienciar que no hay perros, que todos son hijos e hijas, que el pan es para todos.

 Esta mujer, que sorprende equivocado al “Hijo de Dios” y que le ayudó a corregirse mientras le hacía presente el dolor de su hijita, deja sin razón cualquier fundamentalismo, cualquier intento de decir “Dios lo quiere” y “la Biblia lo dice” que no se fije en el dolor de los pobres y de los que sufren… Desde ese viaje en que Jesús cruzó la frontera y se encontró con esta extranjera supimos que los antiguos absolutos “Dios lo quiere” y “la biblia lo dice”  eran pura ilusión y se mostraron relativos; ahora el absoluto para Dios mismo y para todos los que quieran decir una palabra en su nombre es “mi hija está enferma y sufre mucho”.

La extranjera de Fenicia nos dice que lo que nos hace diversos, sea la religión, la patria, el género, la economía, la educación, las oportunidades, no son absolutos y hay que relativizarlos para podernos sentar todos a la mesa de los hijos e hijas; lo que nos une, tener un solo padre/madre Dios es lo que vale y esto se percibe cuando nos hacemos cargo del sufrimiento de los otros… el sufrimiento de la niña no resistió ninguna ideología en Jesús y echó por la borda todos los estereotipos que hubiera podido tener: si nos encontramos en el dolor, si “compadecemos”, si “simpatizamos”, nos encontramos en lo humano y esto es lo que posibilita liberación.

La religión de Jesús es el sufrimiento de los pobres

 La mujer le ayudó a entender a Jesús y nos ayuda a entender a nosotros que las discusiones sobre lo impuro o lo puro, sobre la gente digna o no digna, no tienen ningún sentido si hay una pequeña que está siendo víctima del mal.  Si crecemos con Jesús nuestra única religión será el sufrimiento de los pobres, fuera de allí no habrá lugar para adorar a Dios: Dios no se quiso quedar en el templo de Israel, su gloria y lo que se tiene que respetar está en las víctimas, empezando por esa niña del relato. 

 La mujer de la que hablamos le ayuda a Jesús y nos puede ayudar a nosotros a pasar de condiciones de privilegio a condiciones de límite, a calzarnos los zapatos de los demás y caminar en sus talladuras y de ahí saldrá el principio que garantizará toda liberación que sea del Evangelio y es que “lo que no se asume no se salva”.  La ternura de la mujer abraza a Jesús y vence toda cerrazón y la salvación se clarifica universal y para todos sin excepción.

Campaña #Paracadauma

#Paracadauma: campaña para acabar con la violencia contra las mujeres en Brasil

#Paracadauma: campaña para acabar con la violencia contra las mujeres en Brasil
#Paracadauma: campaña para acabar con la violencia contra las mujeres en Brasil

«El tema del enfrentamiento de la violencia contra las mujeres es de gran importancia, con repercusiones en todo el país. Cristo Redentor acoge y bendice a todos en su paz», sostuvo el rector del santuario

Para «concienciar a la gente de que cualquier tipo de violencia contra las mujeres no solo es inaceptable, sino que es un delito»

Cardenal Tempesta: «Uno no puede quedarse en el lado del silencio. Callar sería favorecer al violento, al que abusa»

El Santuario del Cristo Retendor, en Río de Janeiro, fue el escenario, este domingo 7 de agosto, para el evento de lanzamiento de la campaña “#ParaCadaUma” (en español, “Para cada Una”), promovido por la Organización de las Naciones Unidas, a través de la iniciativa global “Verificado” que trata sobre la violencia doméstica y familiar contra las mujeres.

En la actividad, se efectuaron proyecciones en el monumento del Cristo Redentor, una de las siete maravillas del mundo moderno y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con nombres de mujeres y los tipos de violencia previstos en la normativa. También hubo un acto interreligioso que contó con la presencia del arzobispo de Río de Janeiro, el cardenal Orani João Tempesta, y del secretario de la Comisión Arquidiocesana para el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso, el diácono Nelson Águia, y representantes de ocho religiones diferentes. Estuvieron presentes, además, Luzia Lacerda, coordinadora del Instituto Expo-Religião, e Izaías Carneiro, presidente de la Misión Somos Uno.

Los representantes religiosos que participaron fueron: Paulo Maltz, director de Asuntos Interreligiosos de la Federación Judía del Estado de Río de Janeiro (FIERJ); el monje budista Dokan Sensei; el babalorixá Pai Márcio de Jagun, del candomblé; Alexandre Pereira da Silva, director de Asuntos Interreligiosos del Consejo Espírita del Estado de Río de Janeiro; Agda Floriano de Oliveira, directora del Consejo de Iglesias Cristianas del Estado de Río de Janeiro y de la Misión Somos Um; Kunti Devi Dasi, de Hare Krishna; y Daniela Francisca Urzúa, directora del Departamento Educativo de la Sociedad Benéfica Musulmana de Río de Janeiro.

«Bienvenidos al cerro del Corcovado en este momento especial de integración, de diálogo, que no es ocasional, sino constante a través de encuentros semanales, destacando cada vez más la cultura de la paz, que tanto bien hace a la sociedad. El tema del enfrentamiento de la violencia contra las mujeres es de gran importancia, con repercusiones en todo el país. Cristo Redentor acoge y bendice a todos en su paz», sostuvo el rector del Santuario Cristo Redentor, el padre Omar Raposo, en la apertura del evento.

Cardenal Orani, arzobispo de Río de Janeiro

Cardenal Orani, arzobispo de Río de Janeiro

Campaña #Paracadauma

La campaña #ParaCadaUma, como explicó la antropóloga Beatriz Accioly, en representación del Instituto Avon y que también fue la maestra de ceremonias, pretende abrir conversaciones y caracterizar cada una de las violencias que afectan a las mujeres y las relaciones en los espacios domésticos y familiares.

«Creemos que la transformación y la información son las claves del cambio. Se invita a cada persona a identificar situaciones de abuso y violación y con ello contribuir como red de apoyo y acogida a las mujeres en situación de violencia, y que cada una sea dueña de su propia historia», aseguró la antropóloga.

«Cuando sabemos nombrar e identificar una experiencia, hacemos que exista y abrimos la puerta a la acción. ¿Por qué hablar? Aprendemos mucho de las religiones, lo que también es una experiencia sanadora. Juntos y juntas llegamos más lejos», añadió Beatriz Accioly, y destacó que la campaña cuenta con el apoyo del Instituto Avon, que actúa en defensa de los derechos fundamentales de las mujeres.

Evento interreligioso de apertura de campaña para erradicar violencia hacia la mujer

Evento interreligioso de apertura de campaña para erradicar violencia hacia la mujer

El objetivo de la campaña #Paracadauma del proyecto «Verificado», según explicó Roberta Caldo, en representación del Centro de Información de las Naciones Unidas para Brasil (Unic-Rio), es hacer que cada uno de los cinco tipos de violencia contemplados en la Ley Maria da Penha -psicológica, moral, patrimonial, sexual o física- sean identificados y nombrados, dando cabida al enfrentamiento de cada uno de ellos.

«Sacar a la luz el tema es también concienciar a la gente de que cualquier tipo de violencia contra las mujeres no solo es inaceptable, sino que es un delito. La información es poder y el poder de advertir y denunciar la violencia contra las mujeres está en nuestras manos, también en la unión de todos”, afirmó Caldo.

El acto estuvo animado por el cantante y compositor brasileño Kell Smith, que interpretó las canciones «Era Uma Vez», «Respeita as Mina», «Seja Gentil» y «Vivendo».

Asistentes al lanzamiento de la campaña "#Paracadauma"

Asistentes al lanzamiento de la campaña «#Paracadauma»

La importancia de promover la campaña

En su mensaje, en representación de la Iglesia Católica, el Cardenal Orani felicitó la iniciativa de la ONU y el apoyo del Instituto Avon, agradeció la elección del Santuario Cristo Redentor para el lanzamiento de la campaña a nivel nacional y deseó que tenga repercusión en todo el mundo. También dio la bienvenida a los representantes de las diferentes religiones que estaban presentes y que todos «se sienten unidos a las otras religiones que buscan vivir y valorar el diálogo, la fraternidad y la paz».

El arzobispo consideró que el evento era una oportunidad para «pensar en las situaciones de violencia que ocurren lejos en el mundo, como las guerras y las invasiones, pero también en las cercanas, como la violencia verbal y digital». «Había una cierta idea de que nuestro hogar era un lugar seguro, pero hay situaciones que acaban mostrando lo contrario cuando, por ejemplo, las mujeres sufren violencia y persecución en su propia casa, en su propia vida familiar».

Orani expresó que la Ley Maria da Penha, que incluso necesitó de la intervención internacional para ser aprobada, debe ser valorada, difundida y respetada.  «Es necesario aclarar, educar y hablar del tema para que las situaciones de violencia se reviertan, para que el respeto se dé empezando por la casa, ya que es uno de los lugares más sagrados», acotó.

Para resaltar la dignidad de la mujer, el arzobispo recordó, según la doctrina católica, que «Dios quiso vivir entre nosotros y para ello eligió a una mujer, María, que se convirtió en la madre de Jesús, que es Dios, por lo tanto, Madre de Dios. Algo impensable y aparentemente imposible para nosotros, pero que manifiesta la dignidad de la mujer».

Al mismo tiempo, el arzobispo puntualizó: «Estamos lejos de la práctica de la fraternidad, del respeto, del amor mutuo. Sin embargo, debemos seguir predicando el amor a Dios y el amor al prójimo, y a nuestro prójimo, sea quien sea, de cualquier religión o ideología. Todas las personas merecen respeto, especialmente las mujeres.

Orani recordó que hay que pedir a las autoridades que ejerzan las funciones que tienen encomendadas, «para que haya lugar a la denuncia, a la investigación y a la condena de quienes no cumplen las leyes». Además, también deben «promover la educación, empezando por las escuelas y los medios de comunicación».

Al final de su mensaje, el arzobispo subrayó que las religiones y la sociedad civil también tienen la responsabilidad de vivir, predicar el respeto y defender a las mujeres, ya que «han sido elegidas para ser signo de fecundidad, nacimiento y maternidad en el hogar, y signo de amor en la sociedad». Para que las situaciones de violencia terminen y se produzca un mundo mejor, el arzobispo recordó que hay que participar en la campaña #PorCadaUno. «Uno no puede quedarse en el lado del silencio. Callar sería favorecer al violento, al que abusa».

La mujer del perfume

Margarita Saldaña: «El placer es una experiencia antropológica que Jesús, en su humanidad verdadera, también ha vivido»

La teóloga y periodista Margarita Saldaña
La teóloga y periodista Margarita Saldaña

«Creo que Jesús disfruta [ese gesto de la mujer que le derrama el perfume de nardo], y este es una de los aspectos más sorprendentes de esta escena penetrada de sensualidad. Mientras que los comensales murmuran, precisamente porque su lógica no alcanza a ‘entender”’, Jesús abre bien todos sus sentidos y recibe a partir de ellos no solo el perfume, sino a la mujer que lo ofrece»

«El gesto, con su carga de escándalo, queda así justificado en el marco del perdón y de la misericordia. Sin embargo, si leemos atentamente este relato concreto nos daremos cuenta de que en él no hay trazas de pecado ni de perdón; los temas que están en juego son otros»

«Allí donde los discípulos no ven más que gasto, derroche y transgresión de las normas establecidas, Jesús descubre y acoge a una mujer libre y todo lo que ella le regala: belleza, placer, aliento para vivir su misión hasta el final»

Por José Lorenzo

“La mujer del perfume” (Editorial San Pablo), de Margarita Saldaña, es una sugerente lectura llena de delicadeza que, como en un trabajo de arqueología, recupera una escena maravillosa del Evangelio (Mc 14,3-9) que, sin embargo, ha llevado mal el paso de los días, y no precisamente por culpa del significado del relato, hoy necesario, sino por el miedo que inspiró, y que está tan a la vista que solo hace falta volver a leerlo, pero con otros ojos, casi nada.

La autora, periodista y teóloga, nos limpia la mirada para ayudarnos a percibirla como intuye que la percibió el propio Jesús, a la luz del relato de Marcos, donde la sensualidad tiene su lugar, y destacado, pero invitándonos a “recuperar el punto de vista genesíaco (“y vio Dios que era bueno”) para afrontar la escena en su bondad y en su belleza original, como lo hace Jesús”. Puro aroma a autenticidad.

¿Qué significaba una escena como esa, la de una mujer derramando perfume de nardos sobre la cabeza de Jesús, en una estancia llena de otros hombres, en aquellos tiempos?

En los tiempos de Jesús, como en los nuestros, una escena como esta provoca necesariamente sorpresa, incluso escándalo. La llamada «unción de Jesús en Betania» debió de impresionar de tal manera a quienes la vivieron que los cuatro evangelistas se hacen eco de ella, aunque siguen versiones y tradiciones diferentes. Los significados de este relato, según Marcos, albergan matices muy particulares por el hecho de que él sitúa este acontecimiento justo antes de la última cena. En este contexto, aparecen contrastes muy marcados que el lector está invitado a descubrir y a disfrutar. 

Portada del libro de Saldaña
Portada del libro de Saldaña

¿Por qué ha decidido dedicarle esta obra?

Esta obra o, mejor dicho, “obrita» (porque se trata de un libro de pocas páginas), forma parte de una colección sobre mujeres bíblicas que la editorial San Pablo ha comenzado a publicar. El equipo de coordinación distribuyó distintas figuras a otras tantas teólogas, y yo tuve la suerte de que me tocase “la mujer del perfume”. El encuentro con ella me ha resultado mucho más revelador de lo que hubiese podido imaginar cuando me situé ante el texto por primera vez.

Usted habla de una “presencia profética” y de “denuncia” en la actitud de esa mujer. ¿Qué quería demostrar, dar a conocer o reivindicar?

Con su actitud y con su gesto, esta mujer se inserta en la tradición profética de la Biblia, que incluye una dimensión de denuncia y otra de anuncio. Sin nombre conocido, e incluso sin pronunciar una sola palabra, el nardo puro y sobreabundante que ofrece viene a desenmascarar las tretas de los líderes de Israel y los cálculos mezquinos de los discípulos. Al mismo tiempo, ese perfume puro que se derrama sobre la cabeza de Jesús le reconoce como Ungido, precisamente a las puertas de la pasión. 

La autora en una videoconferencia
La autora en una videoconferencia

¿Entiende Jesús este gesto?

Antes de «entenderlo», yo creo que Jesús lo disfruta, y este es una de los aspectos más sorprendentes de esta escena penetrada de sensualidad. Mientras que los comensales murmuran, precisamente porque su lógica no alcanza a “entender”, Jesús abre bien todos sus sentidos y recibe a partir de ellos no solo el perfume, sino a la mujer que lo ofrece. 

¿Cómo ha sido interpretada esta escena a lo largo de los siglos y cómo ha influido en la manera de mirar la Iglesia estas cuestiones? 

Esta escena ha calado menos en el imaginario cristiano que esa otra unción en Betania que tuvo lugar en casa de Lázaro. La gente suele confundir ambos relatos, así como a sus protagonistas y los gestos que realizaron, y se queda con la idea de que fue María Magdalena, una mujer pecadora, la que derramó perfume sobre los pies de Jesús y luego los enjugó con sus cabellos. El gesto, con su carga de escándalo, queda así justificado en el marco del perdón y de la misericordia. Sin embargo, si leemos atentamente este relato concreto nos daremos cuenta de que en él no hay trazas de pecado ni de perdón; los temas que están en juego son otros.  

¿Por qué Jesús, a diferencia de los discípulos presentes, no se escandaliza?

Ocurre en esta escena como en tantas otras de los evangelios: la mirada de Jesús percibe la realidad en un nivel mucho más profundo que la mirada de sus interlocutores. Allí donde los discípulos no ven más que gasto, derroche y transgresión de las normas establecidas, Jesús descubre y acoge a una mujer libre y todo lo que ella le regala: belleza, placer, aliento para vivir su misión hasta el final. 

Una mujer anónima que se atreve a franquear todas las barreras sociales, cuestiona demasiado unas estructuras que siguen marcadas por el patriarcado y el clericalismo

¿Por qué el mensaje subyacente está poco presente en la Iglesia de hoy?

Quizá porque la figura de su protagonista, una mujer anónima que se atreve a franquear todas las barreras sociales, cuestiona demasiado unas estructuras que siguen marcadas por el patriarcado y el clericalismo.

¿Entiende hoy la Iglesia el gesto de esa mujer, un gesto de servicio, sin decir tampoco, como en tantas ocasiones, ni una sola palabra, simplemente siendo y estando?

Francisco anima continuamente a la Iglesia a caminar en la línea de la salida y del don, hasta el exceso. Es una lógica en la que la ineficacia aparente encuentra todo su sentido, porque lo que se buscan no son cifras ni resultados que engorden el cristianismo sociológico, sino algo mucho más humilde: la luz que emana suavemente y sin deslumbrar, el sentido del grano de mostaza o del puñado de levadura. En la Iglesia estamos siempre necesitados de conversión para caminar en esa dirección, la dirección del Evangelio.

La sensualidad que preside la escena, el indudable placer que debió de aparecer también en aquel acto, ¿le ha jugado una mala pasada a la escena y al papel de la mujer en aquella comunidad y en la Iglesia?

La sensualidad y el placer son temas que tradicionalmente han sido mirados con malos ojos en la Iglesia, y de los que se ha hablado y se habla poco de manera abierta y en sentido positivo. La mujer, particularmente, aparece como fuente de provocación y amenaza para la castidad de los varones, sobre todo de los clérigos. En ese contexto de interpretación, resulta difícil captar el sentido y la relevancia de este relato. Es necesario recuperar el punto de vista genesíaco («y vio Dios que era bueno») para afrontar la escena en su bondad y en su belleza original, como lo hace Jesús. 

Parece peligroso, incluso blasfemo, contemplar a Jesús en relación con el placer

¿Cómo acoge Jesús el gesto? ¿Es consciente de la sensualidad inherente? ¿Nota el placer? ¿Lo acoge?

Parece peligroso, incluso blasfemo, contemplar a Jesús en relación con el placer. Y, sin embargo, el placer es una experiencia antropológica que Jesús, en su humanidad verdadera, también ha vivido. Marcos deja entender que Jesús acoge el placer que esta mujer le regala con su perfume, y que su mirada reconoce en este gesto una obra, no solo “buena” sino también «bella» y digna de ser recordada.

¿Viven los cristianos de hoy más reprimidos de lo que el mensaje de belleza, amor, entrega, afecto, cariño, respeto, sensualidad… nos muestra en esa escena del Evangelio?

Aunque el tema del placer se halla omnipresente en nuestra cultura, no está tan claro que los cristianos lo vivamos conscientemente a partir de las claves de Jesús. Liberar al placer de las etiquetas negativas que se le han ido adhiriendo con el paso de los siglos y redescubrirlo como una dimensión querida por Dios en su plan creador, podría ayudarnos a vivirlo con mayor libertad, profundidad y respeto.

Las mujeres en el Sínodo de la Iglesia

Las mujeres mandan en el Sínodo de España: son el 70% de las participantes

Mujeres en una parroquia/Foto: Arzob. Valladolid
Mujeres en una parroquia/Foto: Arzob. Valladolid

“¿Tendrá esto recorrido de cara a las resoluciones del Sínodo? Que las mujeres hayan tenido una participación más o menos activa y significativa ha dependido mucho del enfoque que el párroco haya querido darles”

Los organizadores de esta fase sinodal “han querido poner el foco en los laicos en general, pero dando una mayor dimensión al papel de las mujeres”

Por José Lorenzo

¿Están contando con mujeres en los equipos sinodales de la etapa diocesana, que empezó el 17 de octubre de 2021 para preparar el camino del Sínodo sobre la Sinodalidad de 2023 en Roma? Esa fue la petición que, expresamente, hizo Nathalie Becquart, la subsecretaria de este Sínodo, cuando el pasado mes de noviembre presentó el documento marco.

Y, cuando faltan cinco días para que Madrid acoja la asamblea final de esta fase de escucha, la respuesta, al menos en lo tocante a la Iglesia española, es sí, abrumadoramente. Nada menos que el 70% de las más de 200.000 personas, repartidas en 13.500 grupos sinodales han sido mujeres, según ha sabido RD.

Se trata de una participación muy significativa que, por otro lado, no deja de evidenciar algo ya sabido: las mujeres son las que, mayoritariamente, hacen funcionar en el día a día la vida de parroquias y otras instancias eclesiales, las que cuidan la catequesis, organizan la labor asistencial y caritativa… aunque su labor sea históricamente poco reconocida. Como apunta una fuente, «si en el 2000, las mujeres éramos el 50% de la Iglesia, en el 2020, somos el 80%».

¿Punto de inflexión?

¿Supone esta participación un punto de inflexión? Parece también evidente que el hecho de que en muchas diócesis hayan salido como propuestas para enviar a Roma el dar una mayor responsabilidad a la mujer en el gobierno de la Iglesia, cuando no incluso su acceso a la ordenación sacerdotal, tiene que ver con esta alta participación en esta fase de escucha, que termina este sábado 11 de junio en Madrid, en la Asamblea final del Sínodo en España, que acogerá a más de 600 personas procedentes de todas las diócesis.

Pendientes del “enfoque” del párroco

“¿Tendrá esto recorrido de cara a las resoluciones del Sínodo?”, se preguntan. Y ahí, claro, surgen las dudas cuando todavía no se han hecho públicas las conclusiones, porque, se señala, “que las mujeres hayan tenido una participación más o menos activa y significativa ha dependido mucho del enfoque que el párroco haya querido darles”, lo que explicaría que esta cuestión no haya aparecido en otras diócesis como una reivindicación a tener en cuenta.

La Revuelta de Mujeres en la Iglesia, en San Antón
La Revuelta de Mujeres en la Iglesia, en San Antón

Las fuentes consultadas, eso sí, subrayan el interés desde el equipo coordinador de esta fase sinodal “en poner el foco en los laicos en general, pero dando una mayor dimensión al papel de las mujeres. Esta ha sido una constante que se ha intentado transmitir”, apuntan.

En torno a los 55-60 años

En este sentido, también se destaca que, “con una edad medida de las participantes en torno a los 55-60 años, habrá muchas mujeres rondando los 70 u 80 años, y no sé hasta qué punto la ordenación sacerdotal femenina ha estado entre las prioridades de estas mujeres”, aunque también se hace constar que ha habido otras realidades, como la de Revuelta de Mujeres en la Iglesia, que también han hecho sus aportaciones.

Cultura de violencia y agresión a la mujer

José M. Tojeira

El Observatorio Universitario de Derechos Humanos (OUDH) de la UCA nos ha aportado abundantes datos sobre la violación de los derechos de la mujer en El Salvador en su último informe sobre los Derechos Humanos en el año 2021. Lo mismo podríamos decir de ORMUSA, que mantiene una interesante y permanente información sobre el mismo tema. Ambas fuentes de información nos revelan un problema cultural, el del machismo, que no hemos logrado resolver desde principio básico de la ética y la moral, aunque haya habido algunos avances en diversos sectores.

El OUDH nos dice en su informe que la tasa de agresión sexual en El Salvador durante el año 2021 alcanza la cifra de 58 agresiones por cada 100.000 habitantes. Una tasa considerada altamente epidémica, y a la que no se le presta la debida atención ni en el nivel educativo ni en el de las instituciones estatales, a pesar de lo grave que es el delito de agresión sexual y los traumas y problemas psicológicos, muchos de ellos de difícil curación, que puede engendrar. Tasa además, que en este tipo de delitos sólo suele mostrar una proporción pequeña del número de abusos cometidos. Pues según los estudios emprendidos en diversos países, incluso con mayor nivel educativo, la mayoría de las personas agredidas suelen tener miedo a denunciar a sus agresores. Bien porque viven con ellos, o bien por miedo, por vergüenza o por desconfianza de las instituciones

Al contemplar el número de agresiones impacta con dureza el ver la gran cantidad de niñas y adolescentes abusadas. El hecho de que la mayor parte de estos crímenes se cometan contra mujeres en edad fértil indica una terrible ausencia de conciencia moral y un componente de irrespeto a la vida y a esa dimensión sagrada de la misma que es la maternidad. Y reproduce a nivel de pareja esa tragedia humana, fuente de demasiados males, como lo es el hecho de valorar la fuerza bruta como la justificación de todo abuso. De hecho, en la Encuesta Nacional de Violencia Sexual realizada por la Dygestic y el Ministerio de Economía se nos decía que el 53% de las mujeres adolescentes y jóvenes encuestadas habían sufrido al menos un hecho de violencia sexual.

Los datos hablan con fuerza de la necesidad de entender la masculinidad de otra manera. Pero muy pocos tienen una idea clara de cómo se puede vivir la virilidad sin caer en el machismo. Por eso se habla poco del tema. A lo más que se llega es a hablar de la necesidad de respeto, pero sin fundamentar ni explicar el modo de vivir sin caer en la prepotencia de quien se considera superior, simplemente porque tiene más fuerza física

El problema es lo suficientemente grave como para que no se pueda solucionar con simples consejos de moralidad. Es necesaria una formación e información amplia sobre el tema y una receptividad mucho mayor de las instituciones frente a las personas ofendidas. La familia, la escuela, las asociaciones juveniles y las Iglesias tienen una enorme responsabilidad educativa en este terreno. Es en ellas donde se alcanza con mayor facilidad la conciencia de la igual dignidad de la persona, donde se adquiere sensibilidad frente al dolor ajeno y donde se aprende a dialogar y a convivir viendo la diversidad y las diferencias no como un obstáculo sino como un camino de complementariedad y enriquecimiento.

La educación sexual, como la educación para la ciudadanía y para la convivencia democrática, no pueden quedarse en recetarios de comportamiento y en moralidades abstractas. Deben partir de una concepción de la persona como un ser humano comunicativo, capaz de analizar y valorar sus sentimientos y educarlos en beneficio de todos. Con los datos que se nos dan, pasar indiferente ante el complejo de superioridad masculino y ante el abuso y la agresión a la mujer solo garantiza la perpetuación de la violencia. Con demasiada frecuencia pensamos que el castigo soluciona los problemas. Es un error, pues con demasiada frecuencia hay formas de burlar el castigo cuando el abuso se produce contra el más débil.

Aunque haya que castigar al agresor, lo más importante es crear una cultura en la que la igual dignidad entre los sexos se refleje realmente en el comportamiento cotidiano y en el funcionamiento de las instituciones. Y para crearla se necesita conocimiento, diálogo, formación y autocrítica. Y por supuesto caer en la cuenta de la gravedad y de las terribles consecuencias sociales del exceso de impunidad del que gozan unos crímenes, los sexuales, en los que el abuso y la brutalidad destruyen la conciencia de la igual dignidad humana

37º ANIVERSARIO DE LAURA LOPEZ

      A Laura López

Yo canto a Laura López

Verdadera mujer nueva

Y de moldes rompedora.

El treinta y tres aniversario

Del veinticuatro de abril

Fue vilmente asesinada

Junto con el pueblo pobre

En las faldas del Guazapa

Del pais El Salvador

Como catequista y pastora

De la iglesia popular

Cristiana comprometida

Y guerrillera valiente

Rompedora de otros moldes

Que adelantan formas nuevas

De la mujer en la Iglesia

Compañera “LauraLópez”                 ¡ Presente ¡

La compañera Felipa Durán era originaria del pueblo de Guazapa. La madre de tres hembras y dos varones quedó viuda durante la guerra, cuando los Cuerpos Represivos asesinaron a su compañero de vida Manuel Hernández.

Fue catequista en El Paisnal en estrecha colaboración con el padre Rutilio Grande. Por su compromiso social como Coordinadora Nacional de la Iglesia Popular CONIP fue buscada por el enemigo y adoptó el seudónimo de “Laura López”. Guindeaba por todo el Cerro de Guazapa con las masas perseguidas quienes cariñosamente la llamábamos “Mama Laura”. Fue alegre, chistosa y no se dejó agobiar ni por los bombardeos ni por los problemas diarios.

 

La catequista Laura
La catequista Laura

 Ella será nuestro ejemplo

De verdadera mujer

Y de moldes rompedora

Primicia de Iglesia nueva

Donde la mujer tendrá

El puesto que corresponde.

Que junto con su marido siendo los dos catequistas

Deciden comprometerse

Para liberar al pueblo

con la lucha guerrillera.

Daniel S. Barbero

 

Laura “solía decir : “Si nos matan, que sea por algo, que no nos maten sólo por gusto; y tampoco nos vamos a dejar.”

“Laura” aprovechó cualquier espacio para organizar reflexiones bíblicas a la luz de la Teología de Liberación y promovió nuestro trabajo solidario, andando siempre delante con su ejemplo.

A sus 38 años de edad, el 23 de abril de 1985 durante un operativo militar  de la Fuerza Armada en nuestra zona los soldados de la dictadura la balearon en un cañal de la comunidad Valle Verde del municipio de Suchitoto.

Los cobardes remataron a la ejemplar luchadora con un tiro de gracia. “Laura López” sigue viva en el recuerdo de muchos pobladores de nuestra región, donde la comunidad Laura López lleva su nombre.

“Que la reseca muerte no me encuentre vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.”    Victor Heredia

Redimir la Historia de dolor, no condenar

Jesús y la adúltera
Jesús y la adúltera

«No es fácil contar nuestra historia verdadera porque nos abrimos a la posibilidad de juicio»

«Jesús en su actitud de amor, redime a esta mujer adúltera, la vuelve en la posibilidad libre de tomar su dignidad»

«Hacer la experiencia de la dignidad de hijos de Dios nos invita, como dice san Pablo en la segunda lectura a los filipenses, a que nos dejemos conquistar por Cristo para que fluya la vida»

«La Samaritana, la Magdalena, la Adúltera, el Buen Ladrón, Pedro, Pablo, el Endemoniado de Gerasa, han cambiado su historia ante Jesús que los ha redimido en amor y, ha hecho fluir en ellos su mismo espíritu de vida»

Por | Fray Alfredo Quintero Campoy OdeM

La historia de cada persona es profunda y con dolores ocultos que poco o nada se conocen en la mayoría de las personas.

Jesús viene a cambiar en sabiduría un esquema necesario que hace sucumbir contantemente a la humanidad y que se hace vigente en la sociedad, en la iglesia, en la familia y entre los conocidos. Un esquema que necesita ser redimido.

Jesús nos lleva a un mirar la historia de dolor que cada persona lleva y a redimir esa historia. Hay quienes se la pasan acusando a los otros haciendo más agudo el dolor y no redimiendo.

La mirada de compasión de Jesús, en el caso de la mujer adúltera del evangelio de Juan de este domingo quinto de cuaresma, le libera de unos acusadores hostiles, que quizá muchos de ellos han cometido adulterios en mayor número que esta pobre mujer que se ve acorralada, sin salida, expuesta, avergonzada; sin siquiera atender dentro de su falta a su historia personal de dolor que no ha sido escuchada.

Jesús y la adúltera

No es fácil contar nuestra historia verdadera porque nos abrimos a la posibilidad de juicio a cualquier persona que le podamos contar nuestra historia.

Jesús es un conocedor de nuestras historias y eso le da una gran capacidad de entendimiento humano; en una actitud de cambiar en la oportunidad consciente que se nos brinda.

Primero hay que tomar consciencia de nuestra situación personal, lo que en libertad hemos hecho y nos hemos equivocado. En esa consciencia viene siempre, de parte de Jesús, la invitación al arrepentimiento.

Siguiendo en la temática del hijo prodigo del domingo anterior de cuaresma, siempre se resalta que un lugar de amor y de acogida ayuda en la toma consciente de diferenciar entre aquello que nos ha hecho perder nuestra dignidad y la posibilidad de volver a retomar esa dignidad.

Jesús en su actitud de amor, redime a esta mujer adúltera, la vuelve en la posibilidad libre de tomar su dignidad. De no dejarse estropear, de no malbaratar su comunicación de vida en el abuso de ella y, de los demás con ella.

Jesús nos hace siempre volver a tomar nuestra dignidad y en ella caminar. Como el mismo hijo pródigo del domingo pasado, a quien se le repone el vestido, el anillo, las sandalias, haciendo ver que tiene un Padre que lo ama, que sigue siendo hijo, que tiene una casa y un hermano. Así la mujer adúltera de este domingo de cuaresma, será invitada a no volver a pecar, a retomar su dignidad, a tomar consciencia en ella misma de lo que debe corregir para no exponerse a un sufrimiento del que si puede salir.

Hijo pródigo
Hijo pródigo

Este es el camino de sabiduría que Jesús plantea desde el inicio de su ministerio: El reino de Dios ya está aquí, arrepiéntete. Hacer la experiencia de la dignidad de hijos de Dios nos invita, como dice san Pablo en la segunda lectura a los filipenses, a que nos dejemos conquistar por Cristo para que fluya la vida.

Cuántas cosas en nuestra vida son basura, es decir, no nos dejan nada, sino aridez y desierto y por lo tanto tristeza profunda y vacío interior que se revela en mirada triste y desconsolada; expuestos  al zarandeo de tantos vientos que nos sacuden en inestabilidad, golpeados por un lado y por otro, ante el abuso de que no nos hemos dado ocasión de valor digno de nuestra personas.

La Samaritana, la Magdalena, la Adúltera, el Buen Ladrón, Pedro, Pablo, el Endemoniado de Gerasa, han cambiado su historia ante Jesús que los ha redimido en amor y, ha hecho fluir en ellos su mismo espíritu de vida. Historias redimidas donde se han dejado invadir por la palabra de vida de Jesús que les ha hecho cambiar un estilo de vida, que iban a la perdición, como lo dice respecto del hijo menor: estaba perdido y lo hemos encontrado, para dignificarlos, encomendándoles ser coparticipes en la misión de anunciadores de la buena nueva que Jesús les ha hecho experimentar.

Dios quiere redimir nuestra historia llena de dolor y, algunas veces en la equivocación de transitar por caminos que nos llevan a perder, para tomar el camino de vida que es Jesús; en la escucha de su palabra y encuentro de amor en él, que nos redime.