«Nicaragua Nunca Más»

Denuncian que 60 sacerdotes y religiosas han huido o sido expulsados de Nicaragua desde 2018

“Han sido despojados de su pasaporte, nacionalidad, residencia, negada la entrada a Nicaragua, o que han decidido salir al exilio”, ha explicado el abogado del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más

Al menos 60 religiosos, entre sacerdotes y monjas, han abandonado o han sido expulsados de Nicaragua desde 2018 debido a la situación de persecución a la que el gobierno de Daniel Ortega está sometiendo a la Iglesia católica en el país. Así lo informaba ayer el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, en declaraciones recogidas por EFE.


“Contabilizamos más de 60 religiosos que han sido desplazados, despojados de su pasaporte, nacionalidad, residencia, negada la entrada a Nicaragua, o que han decidido salir al exilio”, explicó el abogado del Colectivo, Yader Valdivia. El informe sobre la situación en Nicaragua abarca desde los considerados presos políticos, la ilegalización de ONG y “la violencia y brutal persecución del Estado contra la Iglesia católica” que en lo que va de año, según el reporte, “ha provocado el exilio de al menos 55 sacerdotes, el destierro de dos y múltiples procesos judiciales”.

“Proteger su vida”

Asimismo, Valdivia explicó que los religiosos han sufrido desplazamiento forzado desde abril de 2018, cuando estalló una revuelta popular por las controvertidas reformas a la seguridad social que planteaba el Gobierno. La protesta se convertiría, más tarde, en una exigencia de renuncia del presidente Daniel Ortega, que respondería con el uso de la fuerza.

Entre los religiosos que han dejado Nicaragua se encuentra el exnuncio apostólico en el país, Waldemar Stanislaw Sommertag, a quien el Gobierno expulsó; el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez; el sacerdote sobrino del héroe nacional Augusto Sandino, Edwing Román; y 18 monjas de la orden Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta. Del mismo modo, el abogado apuntó que al menos 30 religiosos “decidieron salir al exilio para proteger su vida e integridad física”.

Sacerdotes juzgados por «conspiración»

Los cuatro sacerdotes de Matagalpa serán juzgados este viernes por «conspiración»

Cautivos en Nicaragua
Cautivos en Nicaragua

Cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un camarógrafo de la Diócesis de Matagalpa, en el norte de Nicaragua, serán juzgados por los delitos de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional nicaragüense

La judicial sentará en el banquillo de los acusados a los sacerdotes Ramiro Reynaldo Tijerino Chávez, José Luis Díaz Cruz, Sadiel Antonio Eugarrios Cano y Raúl Antonio Vega González

También a los seminaristas Darvin Esteylin Leiva Mendoza y Melkin Antonio Centeno Sequeira; y al camarógrafo Sergio José Cárdenas Flores

Álvarez, de 55 años y obispo de la diócesis de Matagalpa, administrador apostólico de la diócesis de Estelí sigue bajo ‘resguardo domiciliar’ en Managua, según la Policía Nacional. De momentono ha sido formalmente acusado

| RD/EFE

Cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un camarógrafo de la Diócesis de Matagalpa, en el norte de Nicaragua, serán juzgados por los delitos de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional y propagación de noticias falsas en perjuicio del Estado y la sociedad nicaragüense, informó este martes el Poder Judicial.

La titular del juzgado Quinto Distrito de lo Penal de Audiencia de Managua, Nalia Nadezha Úbeda Obando, a cargo del caso, convocó a las partes a la celebración de la audiencia inicial para el próximo viernes a partir de las 10.00 hora local (16.00 GMT), de acuerdo con la causa divulgada en el sistema de internet del Poder Judicial.

La judicial sentará en el banquillo de los acusados a los sacerdotes Ramiro Reynaldo Tijerino Chávez, rector de la Universidad Juan Pablo II y encargado de la parroquia San Juan Bautista; a José Luis Díaz Cruz y Sadiel Antonio Eugarrios Cano, primer y segundo vicario de la catedral Matagalpa de San Pedro, respectivamente; y a Raúl Antonio Vega González.

También a los seminaristas Darvin Esteylin Leiva Mendoza y Melkin Antonio Centeno Sequeira; y al camarógrafo Sergio José Cárdenas Flores.

La acusación contra los religiosos fue presentada por el fiscal auxiliar Manuel de Jesús Rugama Peña el pasado 21 de septiembre y hasta ahora se conocen los detalles.

Ese grupo de religiosos y laicos, junto al obispo Rolando Álvarez, fueron sustraídos la madrugada del viernes 19 de agosto por agentes policiales del palacio episcopal de la diócesis de Matagalpa, después de haber estado 15 días confinados, y desde entonces se encuentran encarcelados.

El obispo Rolando Álvarez no fue acusado

Álvarez, de 55 años y obispo de la diócesis de Matagalpa, administrador apostólico de la diócesis de Estelí, ambas en el norte de Nicaragua, y quien se encuentra desde entonces bajo «resguardo domiciliar» en Managua, según la Policía Nacional, no ha sido formalmente acusado.

La Policía Nacional, que dirige Francisco Díaz, consuegro del presidente Daniel Ortega, acusa al jerarca y a sus colaboradores de intentar «organizar grupos violentos», supuestamente «con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales».

Según el acta de la acusación, los religiosos utilizaron redes sociales, radio difusoras, y el púlpito en las iglesias, entre el 4 y 6 de agosto pasados, para cometer los presuntos delitos, sin precisar.

La jueza, que aceptó el libelo acusatorio, informó que la Policía Nacional continúa realizando actos de investigación «encaminados a descubrir todas las actividades ilícitas, así como todos los posibles miembros de una organización delictiva conexa» y que están «aun a la espera de la conclusión de actos de investigación, tales como informe de redes sociales».

Ortega tilda de ‘tiranía’ a la Iglesia

La semana pasada, el presidente Ortega arremetió contra la Iglesia católica que dirige el papa Francisco, la acusó de no practicar la democracia, de ser una «dictadura» y una «tiranía perfecta» y de haber utilizado «a sus obispos en Nicaragua para dar un golpe de Estado» a su Gobierno en el marco de las manifestaciones que estallaron en abril de 2018 por unas controvertidas reformas a la seguridad social.

El arresto de Álvarez y otros siete sacerdotes, incluido los cuatro acusados, es el capítulo más reciente de un último año especialmente convulso para la Iglesia católica de Nicaragua con el Gobierno de Ortega, quien ha tildado de «golpistas» y «terroristas» a los jerarcas.

Este año, el Gobierno sandinista expulsó del país al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag y a 18 monjas de la orden Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta.

El Ejecutivo también cerró nueve estaciones de radio católicas y sacó de la programación de la televisión por suscripción a tres canales católicos.

La Policía además ingresó por la fuerza y allanado una parroquia, impidiendo a los feligreses recibir la eucaristía dentro del templo y sitiando a otros sacerdotes en sus iglesias, prohibido procesiones con imágenes de los santos, entre otros.

Las relaciones entre los sandinistas y la Iglesia católica de Nicaragua han estado marcadas por roces y desconfianzas en los últimos 43 años.

Ortega contra la Iglesia

Ortega arremete contra la Iglesia católica y la tilda de una «dictadura perfecta»

Daniel Ortega

Agencia EFE

Managua, 28 sep (EFE).- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, arremetió este miércoles contra la Iglesia católica, a la que acusó de no practicar la democracia, y de ser una «dictadura» y una «tiranía perfecta».

Durante un acto en ocasión del 43 aniversario de la Policía Nacional y transmitido en cadena de radio y televisión, Ortega también acusó a la Iglesia católica que dirige el papa Francisco de haber utilizado «a sus obispos en Nicaragua para dar un golpe de Estado» a su Gobierno en el marco de las manifestaciones que estallaron en abril de 2018 por unas controvertidas reformas a la seguridad social.

«¿Desde cuándo los curas están para dar golpe de Estado y desde cuándo tienen autoridad para hablar de democracia?», cuestionó el líder sandinista.

«¿Quién elige a los curas, a los obispos, al papa, a los cardenales? ¿cuántos votos?, ¿quién se los da?», continuó.

Ortega dijo que si la Iglesia católica quiere hablar de democracia, debería empezar «por elegir con el voto de los católicos al papa, a los cardenales, a los obispos, a los sacerdotes, sino que todo es impuesto, es una dictadura, la dictadura perfecta, es una tiranía, la tiranía perfecta».

Para el antiguo guerrillero marxista, que ahora se define como católico, la Iglesia católica no tiene autoridad para hablar de democracia, porque «los obispos son nombrados de dedo de parte de alguien que no ha sido electo por el pueblo, sino por un grupo de cardenales».

«Le diría a su santidad, el papa, con todo respeto, a las autoridades de la Iglesia católica, yo soy católico, que como católico no me siento representado y no me siento representado por todo lo que conocemos de esa historia terrible, pero también por el hecho que lo oímos hablar de democracia y no practican la democracia», alegó.

A juicio de Ortega, «sería una revolución que al papa lo eligiera el pueblo católico del mundo».

ACUSA A JERARCAS DE PEDIR SU MUERTE

Asimismo, el líder sandinista volvió a tildar de «golpistas» a «algunos obispos» de Nicaragua y los acusó de encubrir a una «banda de asesinos» que, según dijo, intentaron derrocarlo y asesinarlo en el marco de las manifestaciones antigubernamentales de hace cuatro años, en la que se pidió su dimisión por responder con la fuerza.

Según el mandatario, «algunos curas, algunos obispos, llamaron a la gente a que me metieran plomo (balas), qué esperaban para matarme», aunque no ofreció pruebas.

Es decir, agregó, era «una banda de asesinos encubierta con la Iglesia católica» de Nicaragua.

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, calificó de mentiroso y cínico a Ortega por los señalamientos a la Iglesia católica y a los religiosos nicaragüenses.

«¡Cuánta ignorancia, cuánta mentira y cuánto cinismo! Un dictador dando lecciones de democracia; alguien que ejerce en forma ilegítima el poder, criticando la autoridad que Jesús otorgó a su Iglesia; alguien que es ateo, lamentándose de no sentirse representado por la Iglesia», escribió en un tuit el obispo, quien se encuentra fuera del país desde hace 41 meses por decisión del papa Francisco por motivos de seguridad.

IGLESIA-ESTADO: UN AÑO CONVULSO

El discurso de este miércoles del líder sandinista es el capítulo más reciente de un último año especialmente convulso para la Iglesia católica de Nicaragua con el Gobierno de Ortega, quien ha tildado de «golpistas» y «terroristas» a los religiosos.

Este año, el Gobierno sandinista expulsó del país al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag y a 18 monjas de la orden Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta.

También mantiene bajo arresto a ocho sacerdotes, incluyendo al obispo Rolando Álvarez, quien fue sustraído por agentes policiales la madrugada del viernes 19 de agosto, junto a otros cuatro presbíteros, dos seminaristas y un camarógrafo del palacio episcopal de la diócesis de Matagalpa, después de haber estado 15 días confinados.

Además, el Ejecutivo cerró nueve estaciones de radio católicas y sacó de la programación de la televisión por suscripción a tres canales católicos.

La Policía Nacional, que dirige Francisco Díaz, consuegro de Ortega, además ingresó por la fuerza y allanó una parroquia, impidiendo a los feligreses recibir la eucaristía dentro del templo y sitiando a otros sacerdotes en sus iglesias, prohibido procesiones con imágenes de los santos, entre otros.

Las relaciones entre los sandinistas y la Iglesia católica de Nicaragua han estado marcadas por roces y desconfianzas en los últimos 43 años

La libertad religiosa

Rodrigo Guerra: «La libertad religiosa reside en el corazón de los derechos humanos»

Libertad de conciencia y pensamiento
Libertad de conciencia y pensamiento

El «corazón de los derechos humanos» anima la vivencia plena del resto de las libertades. En contextos como los que ofrece la actual Nicaragua, el derecho humano a la libertad religiosa fácilmente tiende a ser mancillado

La voluntad de poder se impone sobre los derechos de la conciencia y la sofoca. Las convicciones religiosas, les parecen a algunos, un aspecto menor, secundario

Lamentablemente, la conculcación de este derecho no es exclusiva de algunos gobiernos de izquierda. Las derechas liberales, en ocasiones han buscado también reducir la libertad religiosa a «libertad de culto»

No existen libertades sin conciencia autónoma y sin un sentido que confiera densidad a la existencia. No hay verdadera liberación sin promoción plena de la libertad de conciencia y de religión

Por Rodrigo Guerra, secretario de la Pontificia Comisión Para América Latina

En contextos como los que ofrece la actual Nicaraguael derecho humano a la libertad religiosa fácilmente tiende a ser mancillado. La voluntad de poder se impone sobre los derechos de la conciencia y la sofoca. Las convicciones religiosas, les parecen a algunos, un aspecto menor, secundario, un tanto trivial, dentro de la vida de las personas y de las naciones. La religiosidad, muchas veces reducida a folclore, a espectáculo para turistas, o a reminiscencia infra-racional, se dificulta verla abrazada dentro de una concepción fuerte de los derechos humanos.

Organizaciones de derechos humanos «repudian» la «represión sistemática» de la Iglesia en Nicaragua: Agrupadas en el Equipo Regional de Monitoreo y Análisis de Derechos Humanos en Centroamérica manifestaron la noche del domingo su «repudio» a la… https://t.co/YIANU8NsPapic.twitter.com/iA4Dt3q4C0— Religión Digital (@ReligionDigit) August 22, 2022

Sin embargo, tanto en la filosofía y en la historia del derecho, como en la comprensión cristiana del ser humano y su libertad, el encuadramiento de este derecho es muy otro. La Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Esta convicción, no es fortuita. Desde los orígenes del movimiento a favor de los derechos humanos, la libertad religiosa ha ocupado uno de los lugares más fundantes de la arquitectura total del resto de los derechos.

La primera generación de los derechos humanos nace en la época en que cae el absolutismo político junto con las monarquías que le daban sustento. Éste es el clima que origina el constitucionalismo del siglo XVIII y la búsqueda de positivización de los derechos “civiles” y “políticos”.

Sin embargo, justamente los dos derechos precursores de este ambiente fueron los derechos a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa consignados en 1598 a través del Edicto de Nantes, por parte de Enrique IV de Francia; luego vinieron el derecho a la vida, a la libertad física, a la libertad de conciencia y de expresión y el derecho a la propiedad en el “Bill of Rights” de Virginia y en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, francesa.

Desde un punto de vista, menos histórico, pero más antropológico, Juan Pablo II sostiene que: “La religión expresa las aspiraciones más profundas de la persona humana, determina su visión del mundo y orienta su relación con los demás. En el fondo, ofrece la respuesta a la cuestión sobre el verdadero sentido de la existencia, tanto en el ámbito personal como social. La libertad religiosa, por tanto, es como el corazón mismo de los derechos humanos.” (1 enero 1999).

Lamentablemente, la conculcación de este derecho no es exclusiva de algunos gobiernos de izquierda. Las derechas liberales, en ocasiones han buscado también reducir la libertad religiosa a “libertad de culto”, sin atender a su verdadero contenido, que incluye la dimensión social de la fe.

Más aún, en ocasiones no se percibe que un derecho que protege las convicciones más íntimas sobre el significado último de la vida sostiene toda la articulación posterior que pueda existir en materia de libertades fundamentales. No existen libertades sin conciencia autónoma y sin un sentido que confiera densidad a la existencia. No hay verdadera liberación sin promoción plena de la libertad de conciencia y de religión.

Represión a la Iglesia en Nicaragua

Medio centenar de sacerdotes nicaragüenses piden refugio en Honduras y Costa Rica

Daniel Ortega persigue a la Iglesia
Daniel Ortega

Los curas señalan que han sufrido la presencia de “policías en las afueras de las parroquias, rodeando sus casas o recibiendo llamadas telefónicas para tratar de angustiarlos”

Al menos 50 sacerdotes nicaragüenses han solicitado refugio a Honduras y Costa Rica ante los constantes actos de represión y hostigamiento por parte de la dictadura de Daniel Ortega, tal como informa hoy El Heraldo.


“Ellos nos han expresado estar en contra de las situaciones de injusticia e irrespeto de los derechos humanos en su país”, ha explicado José Canales, obispo de la Diócesis hondureña de Danlí. “Nosotros estamos disponibles para recibir a aquellos sacerdotes que en circunstancias extremas tengan que salir de Nicaragua. De esta forma puedan integrarse a la vida de la iglesia en El Paraíso”, añadió.

Represión a la Iglesia

Tal como señala Canales, los sacerdotes no alegan haber sufrido violencia física, pero sí psicológica. “Considero que esto es peor que una patada, policías en las afueras de las parroquias, rodeando sus casas o recibiendo llamadas telefónicas para tratar de angustiarlos”, ha expresado el obispo.

Actualmente, el régimen de Ortega mantiene bajo arresto al obispo Rolando Álvarez y a siete sacerdotes. Además, hace unas semanas el Servicio de Telecomunicaciones (TELCOR) del gobierno de nicaragüense cerraba la emisora católica ‘Radio Stereo Fe’, perteneciente a la diócesis de Estelí, por considerar que estaba “operando de manera ilegal”

La misión profética en Nicaragua

Misión profética no te acobardes ni te silencies…

Por Fredy Peña

No cabe duda, que como sociedad vivimos momentos históricos, muy convulsionados. Y los hechos lo demuestran, pues en febrero se iniciaba la invasión de Rusia sobre Ucrania y la guerra aún continúa. La fuerte inflación que se globaliza y donde casi “ningún bolsillo puede resistir”. Como también las sequías en Europa, América Central, Norte y Sur y China agudizan los problemas del ecosistema. Sin dejar de mencionar que todavía el uso de las mascarillas, en algunos países, continúa en modo pandemia. Conjuntamente, si a eso se suma la debacle de los gobiernos populistas, que dicen ser democráticos, pero a la posteridad continúan generando miseria sin mejorar los índices de pobreza, salud, trabajo y educación de sus países. Esa incapacidad los lleva a ser gobiernos irresolutos, venden humo, mientras se jactan de ser democráticos, sus discursos populistas manifiestan una dictadura encubierta y solapada.n ejemplo concreto es la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que, dicen ser un “gobierno democrático”, pero actualmente, eliminan, persiguen, borran, cierran y callan a todo aquel que se opone y es un obstáculo a su régimen. Hace pocos días, hemos sido testigos de esta forma de gobernar y de cómo la policía de Nicaragua arrestó al obispo de la diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la diócesis de Estelí, Rolando Álvarez, junto con cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un laico, adicionales a otros tres párrocos detenidos en los últimos tres meses, que posteriormente, emitieron este mensaje: “Están persiguiendo a la Iglesia por su misión profética, porque es la única capaz de denunciar sus constantes violaciones a los derechos humanos, olvidándose de que cuando persiguen a la Iglesia, en la persona de sus servidores los obispos, los sacerdotes, los laicos, es a Cristo mismo a quien persiguen”, indicó el clero de Estelí, en una carta pública.

Ante tal represión el periodista nicaragüense Wilih Narváez, tuvo que autoexiliarse. Sus dichos acerca de la falta de contundencia y firmeza del Vaticano y, en particular del Santo Padre, por la persecución que vive la Iglesia, declaró: “No basta únicamente con mandar a un representante a la Organización de Estados Americanos a condenar estas acciones y pedir el diálogo. Hace falta que dé la cara”.

Sin embargo, este no es el único dato de represión y Walter Sánchez Silva Saldarriaga, periodista de la agencia católica ACI Prensa, recuerda lo sucedido el 31 de agosto del 2020 dentro de la Catedral de Managua, en la capilla de la Sangre de Cristo. Entonces, la imagen de la Sangre de Cristo, que se resguarda y venera en Nicaragua desde 1638, fue calcinada por una bomba que lanzó un desconocido. El Papa calificó el hecho de “atentado”, a pesar de que la dictadura de Ortega y Murillo sostuvo que fue un incendio involuntario. De acuerdo con los hechos, Walter Sánchez sostiene que debe haber una “reparación histórica” que reivindique el daño realizado y, a su vez, que el silencio que se le atribuye al papa Francisco no es tal, ya que intenta actuar con prudencia y evitar que la situación tenga una escalada mayor, difícil de reparar. Por eso, expone el rol que tuvo el papa Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial y que, en su momento, fue tan criticado por no haber tenido una intervención más contundente y fuerte ante la invasión alemana y, sin embargo: “Él ayudó a salvar a miles de judíos a partir de una red de sacerdotes y monjas que los protegieron y escondieron. El Santo Padre sabía que, si se pronunciaba explícitamente, la violencia podía aumentar”.

Constante persecución

Estos son tiempos muy difíciles para la Iglesia y así lo confirma el Sínodo alemán con su propuesta de “nueva Iglesia” y que pide al Vaticano una readecuación del Evangelio a la “nueva” sociedad secular.  Por otra parte, sabemos cómo ha sido la constante persecución a nuestra Iglesia, desde sus inicios hasta hoy, que, lastimosamente, marcan un precedente para los “profetas de nuestro tiempo”, quienes se la juegan por Cristo incluso a riesgo de perder su vida. Riesgo que constatamos como aquella condena que atentó contra la “libertad religiosa” de una mujer cristiana, pakistaní: Asi Bibi (2010), quien fuera condenada a muerte por blasfemia y sus comentarios despectivos contra el profeta Mahoma después de decirle que había contaminado el agua de un bidón comunitario por ser cristiana.

Fue un acontecimiento terrible e insólito, pero la decisión de la Corte Suprema de ese país, la absolvió después de ocho años en el corredor de la muerte. Sin duda, que situaciones de violación al derecho de la libertad religiosa hay muchos, pero el caso de Nicaragua es uno más en el concierto de gobiernos como el de Ortega y Cía., que anula todo lo que es contrario a su ideología política.

Hoy, desde los sectores más conservadores hasta los más progresistas de la Iglesia junto con la opinión pública se preguntan e inquietan por “el silencio” del Papa y el Vaticano. Su falta de premura y contundencia para alzar la voz por la represión que vive la Iglesia de Nicaragua causa ruido y escándalo para algunos. Cuando la cuestión no es únicamente “alzar la voz”, sino que después de alzarla aquello debe ir acompañado por un diálogo y gestión entre las partes para alcanzar un consenso. No obstante, ese diálogo “diplomático y evangélico” desde la Iglesia se hace, pero no se grita a los cuatro vientos. Además, la prudencia del papa Francisco no obedece a una inoperancia o a una falta de interés del problema, sino que como autoridad máxima de la Iglesia debe acercar las partes para no vociferar cualquier cosa y sabemos, que las palabras de un Papa pesan. Por ejemplo, si un párroco u obispo dice: “la misa presencial puede ser reemplazada por la virtual”, quizás más de un feligrés se espante, pero si lo dice el Papa tiene otra repercusión mediática.

Por eso, no se puede condenar el “silencio” del Papa ni menos hacer un reduccionismo ideológico de las cosas, es decir, juzgar todo desde mi visión de la vida y principios, porque generalmente se cae en “maximalismos” o “extremos” que hace perder toda objetividad. Es cierto que lo que ocurre en Nicaragua es condenable, triste y preocupante. Sin embargo, lo que allí acontece no es únicamente un atentado contra la “libertad religiosa”, sino que lisa y llanamente se produce una cerrazón con el que piensa distinto y quiere ver el mundo, como en este caso, desde Dios. Además, cada vez es más fuerte la idea ─y más en los gobiernos de izquierda─ “pensar un mundo sin Dios”.

Sin juzgar sin estigmatizar

Por eso la persecución en Nicaragua es un ejemplo más de ello. En efecto, “el que no piensa con el régimen o con el líder de turno entonces queda excluido”, o bien, “todo aquel que es una amenaza a mis intereses entonces lo borro, lo ignoro o no le doy participación”. Lastimosamente, creo que esta forma de pensar y actuar también se enquistó en nuestra Iglesia. En ese sentido, no hemos aprendido la lección por parte de Jesús: cómo el Señor se sometió a una cultura; a vivir la fe respetando la norma o Ley sin anularla; admitió las condiciones del poder de turno, representados en Pilato hasta el punto de curar un sirviente de un oficial romano, como también a las mismas autoridades religiosas que tantas veces lo hostigaron. Ni hablar de las muchas situaciones en que llamó, acogió y curó al “pecador”, pero rechazó su “pecado”. Sabemos que el Evangelio está lleno de estos ejemplos y de cómo Jesús respetó la mentalidad de una época y sin derramar una gota de violencia.

Sin embargo, más allá de la coyuntura que vivimos como Iglesia y de las persecuciones en sí, me parece que hay una razón más de fondo que nos debe ayudar en la reflexión. Porque, las persecuciones lejos de ser una causa del problema son consecuencia de otro mucho más relevante y que está permanentemente en todos los ámbitos de la vida pública: “la falta de tolerancia con el que piensa distinto”. El día de la tolerancia llegará cuando podamos decir las cosas como son sin que por eso seamos juzgados y estigmatizados como de derecha, de centro o de izquierda; judío, protestante, ateo, musulmán o católico; progresista o conservador, etcétera. Esas etiquetas condicionan todo diálogo, porque al final se termina condenando no lo que cada uno cree, acredita o piensa, sino a la “persona” que está detrás. El día que aprendamos como sociedad y creyentes a condenar el “pecado” y no a la “persona” entonces es muy probable que las “persecuciones” disminuyan…

El Gobierno de Nicaragua cierra Radio-Stereo-Fe

Nicaragua: el gobierno de Daniel Ortega atenta de nuevo contra un medio de comunicación de la Iglesia

Daniel Ortega y Rosario Murillo - Nicaragua

Después de casi 28 años de trabajo evangelizador, ‘Radio Stereo Fe’ cesó sus transmisiones por FM, pero continuará a través de redes sociales

El Servicio de Telecomunicaciones (TELCOR) del gobierno de Nicaragua cerró la emisora católica ‘Radio Stereo Fe’, perteneciente a la diócesis de Estelí, por considerar que estaba operando de manera ilegal.n la notificación que el TELCOR dirigió al director de ‘Radio Stereo Fe’, Álvaro José Toledo Amador, se pide el cese inmediato de las transmisiones, alegando que la radio funciona con licencia a nombre del padre Francisco Valdivia, quien falleció en el 2021, y que el nuevo director no tiene permiso de dirigir la emisora.

De acuerdo con la dirección de la radio, esta es una razón injustificada, ya que desde que falleció el padre Valdivia, la emisora ha tenido varios directores, y nunca tuvieron problemas.

Casi 28 de años de evangelización radial en FM, se han terminado hoy”, anunció la radio, cuyos directivos pidieron a los fieles no desanimarse, permanecer unidos en oración y seguirlos escuchando a través de las redes sociales de la emisora.

‘Radio Stereo Fe’ condenó en sus redes sociales el cierre de la emisora, donde “mucha gente humilde de nuestras comunidades se alimentaban de la Palabra de Dios; a través de la eucaristía, prédicas y mucho más. De igual manera los ministerios de nuestra parroquia La Asunción podían transmitir el quehacer evangelizador y misionero”.

“Robo” de las instalaciones

En tanto, el diario ‘La Prensa’, el más antiguo de ese país, informó que a más de un año de que el gobierno tomó sus instalaciones, en estos días la Policía Nacional ingresó al inmueble, e incluso, retiró el rótulo del nombre del rotativo del exterior del inmueble.

El edificio de ese periódico fue intervenido policialmente el 13 de agosto de 2021, cuando el gobierno de Daniel Ortega inició en su contra “una investigación” por los supuestos delitos de “defraudación aduanera y lavado de dinero”, por lo que fue detenido Juan Lorenzo Holmann, gerente general de este periódico crítico del gobierno.

Para el jefe de redacción de ‘La Prensa’, Eduardo Enríquez, con esa acción el régimen Ortega-Murillo ha concretado el “robo” de las instalaciones de ese medio de comunicación

El clero de Estelí pide liberación de Mons Álvarez

Sacerdotes de Nicaragua al gobierno de Daniel Ortega: “están persiguiendo a Cristo”

El clero de la diócesis de Estelí pide la liberación de su administrador apostólico, Rolando Álvarez, y hace un llamado al gobierno a la conversión y a dejar de “fastidiarles” la vida

Rolando Álvarez hincado
Mons Rolando Álvarez
  • El clero de la diócesis nicaragüense de Estelí, que comprende las parroquias de los departamentos de Estelí, Madriz y Nueva Segovia, acusó al gobierno de Daniel Ortega de crear “zozobra y desorden” con la retención ilegal de su administrador apostólico, el obispo Rolando Álvarez, quien desde el pasado 19 de agosto se encuentra en resguardo domiciliar en Managua.

En un comunicado dirigido al gobierno de Nicaragua, la diócesis hizo un recuento del asedio en contra de varios integrantes de la Iglesia católica: “contribuyeron al destierro de monseñor Silvio Báez, del padre Edwin Román; le han fastidiado la vida al padre Harvy Padilla; han encarcelado al padre Manuel de Jesús García, fabricándole delitos”.

“Además de la expulsión del nuncio apostólico y otras irregularides, encarcelaron a monseñor Leonardo Urbina, sin probarle ningún deltio; no dejaron regresar al país al padre Idiáquez; le tienen retenido el pasaporte a monseñor Silvio Fonseca y expulsaron a las hermanas de la Congregación de Santa Teresa de Calcuta“.

La agresión viene del gobierno

Para el clero de Estelí, “la incitación al odio y a la violencia” de la que se le acusa a Rolando Álvarez, la inició el propio gobierno cuando el presidente Daniel Ortega, en el acto oficial de la celebración del 19 de julio de 2018, acusó públicamente a algunos obispos de ser golpistas, terroristas.

Desde entonces –acusa– “son innumerables las veces en las que ustedes, que debieran dar el ejemplo de civismo y respeto, arrojan todo tipo de improperios, ofensas y difamaciones, ya no solo a los obispos, sino también a nosotros los sacerdotes”.

Han inyectado odio

En el texto se destaca que el gobierno acusa a la Iglesia de haber participado activamente en las protestas de 2018 “cuando bien saben que lo que hicimos fue una labor de mediación evitando muertes innecesarias; auxiliar a los heridos, proteger la vida de los hermanos nicaragüenses”.

Aseguran que desde entonces “han inyectado odio”, pero “el pueblo es noble y no se deja engañar, y toda esa campaña de difamación no ha calado en el corazón y la mente de nuestra gente buena y respetuosa de su fe cristiana, de sus servidores los obispos y los sacerdotes”.

Recordaron que la Palabra de Dios los empuja a ser profetas y defender los derechos humanos de las personas, así como a denunciar todo tipo de injusticias: “nosotros no secuestramos a las personas, no tenemos rehenes humanos, no fabricamos delitos para encarcelar a las personas. A nosotros nos duele la migración de nuestros paisanos, la desintegración de las familias”.

Persecución a la Iglesia

Para la diócesis de Estelí, si Dios concedió a Daniel Ortega la oportunidad de asumir nuevamente el gobierno fue para no repetir errores de la primera administración, “pero no solo los han repetido, sino que los han sobrepasado. Es realmente lamentable”.

En este contexto pidieron al gobierno que libere al obispo Álvarez, sacerdotes y laicos que fueron detenidos, pues fueron “encarcelados injustamente”; “les hacemos un llamado a la conversión y a dejar de fastidiarnos la vida, ¡déjennos trabajar en paz! Respeten la Constitución Política de la República. Hacen lo que les da la gana con las leyes, las manipulan, las crean por decreto para encarcelar ciudadanos”.

Finalmente, calificaron el actuar del gobierno como persecución a la Iglesia “por su misión profética, porque es la única capaz de denunciar sus constantes violaciones a los derechos humanos, olvidándose de que cuando persiguen a la Iglesia, en la persona de sus servidores los obispos, los sacerdotes, los laicos, es a Cristo mismo a quien persiguen”.

Persecución a la Iglesia

Rosa Chávez: «El martirio sigue siendo una realidad para la Iglesia en Nicaragua»

Rolando Álvarez, portando el Sagrado ante la mirada de la Policía
Rolando Álvarez, portando el Sagrado ante la mirada de la Policía

«Los últimos acontecimientos, como el asedio a sacerdotes y obispos, la expulsión de miembros de comunidades religiosas, la profanación de templos y el cierre de radios, nos duelen profundamente. Les manifestamos nuestra solidaridad y cercanía»

| RD/Efe

El cardenal Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador, dijo este viernes que la «persecución» que vive la Iglesia católica nicaragüense por parte de las autoridades gubernamentales es actualmente el «caso más horrendo» de «martirio» de la región.

«El martirio sigue siendo una realidad también en nuestros días. En nuestra región, el caso más horrendo es el de la persecución que sufre la Iglesia de Nicaragua», dijo Rosa Chávez en un mensaje a los feligreses en el marco de las fiestas patronales de la capital salvadoreña.

El jerarca religioso hizo eco de un comunicado emitido este 5 de agosto por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en el que «se une al sufrimiento que vive gran parte del pueblo de Nicaragua y la Iglesia que peregrina en esta querida tierra».

En la misiva, de la que el cardenal salvadoreño citó una parte, denuncian el «constante hostigamiento que viene sufriendo (la Iglesia) por parte de las autoridades gubernamentales».

«Los últimos acontecimientos, como el asedio a sacerdotes y obispos, la expulsión de miembros de comunidades religiosas, la profanación de templos y el cierre de radios, nos duelen profundamente. Les manifestamos nuestra solidaridad y cercanía», leyó Rosa Chávez ante miles de católicos salvadoreños.

Sacerdotes de diferentes diócesis de Nicaragua pidieron este viernes al Gobierno nacional que «cese la persecución a la Iglesia» católica, que en los últimos meses ha visto cómo dos miembros del clero fueron arrestados y otros dos fueron sitiados en sus casas curales, incluyendo al obispo Rolando Álvarez, uno de los más críticos del presidente Daniel Ortega.

Las relaciones encontradas entre el Gobierno y la Iglesia católica se agudizaron esta semana después de que las autoridades ordenaran el cierre de diez medios de comunicación, entre ellos ocho católicos, que estaban bajo la dirección de Álvarez.

El obispo Rolando Álvarez sale a la calle de rodillas para clamar el fin de los ataques
El obispo Rolando Álvarez sale a la calle de rodillas para clamar el fin de los ataques

Con un 58,5 % de creyentes, la Iglesia católica es la religión con más seguidores en Nicaragua, según el último censo nacional.

Nicaragua vive una crisis que, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dejó al menos 355 muertos en 2018, de los cuales Ortega admitió 200 y alegó que se defendía de un supuesto golpe de Estado.

La crisis empeoró con las elecciones de noviembre pasado, cuando Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, fueron reelegidos en sus cargos, en un proceso criticado porque siete de sus potenciales rivales fueron arrestados y dos huyeron al exilio

El Papa está preocupado por Nicaragua

Ortega apuesta por desterrar al obispo Álvarez de Nicaragua

Mons Ronaldo Álvarez

Por Wilfredo Miranda 

El paradero del obispo de la ciudad nicaragüense de Matagalpa no se supo durante casi cuatro horas. A las tres y media de la madrugada del viernes 19 de agosto las fuerzas especiales de la policía de Daniel Ortega y Rosario Murillo irrumpieron en la curia, donde desde hacía 15 días permanecía encerrado monseñor Rolando Álvarez, voz pastoral indeseable para el régimen sandinista. Fue sacado en una patrulla policial en la penumbra y al amanecer los feligreses exigían saber dónde estaba, temerosos de que lo hubiesen llevado a la temida cárcel de El Chipote o desterrado por el aeropuerto o alguna de las fronteras terrestres.

No sucedió ni lo uno ni lo otro. La policía informó que el obispo fue trasladado a la casa de sus familiares en la capital, Managua, donde le impusieron una medida de casa por cárcel que, en la jerga oficialista se dice “resguardo domiciliar”, mientras “las autoridades hacen indagaciones de ley”. El Gobierno sostiene que el religioso, junto a los otros siete sacerdotes y colaboradores que estuvieron encerrados en la curia, persistieron “en actividades desestabilizadoras y provocadoras”.

Analistas políticos consultados por EL PAÍS coinciden en que la pareja presidencial no le impuso a monseñor Álvarez la prisión de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), mejor conocida como El Chipote, para no sumar un preso político de la magnitud de este obispo, muy querido en el norte de Nicaragua. La estrategia ha sido, indica la socióloga Elvira Cuadra, pujar por un destierro del líder religioso nacido en Managua en 1966.

“Tenerlo preso implica costos políticos muy altos para el régimen de los Ortega-Murillo; aun si lo tienen en arresto domiciliario, ya sea en Matagalpa o en Managua. Entonces, seguramente, van a intentar convencerlo por diferentes medios para que deje el país y esas presiones incluirá a su familia que ahora está bajo arresto domiciliario, porque esa detención afecta la restricción y la movilidad de todos los que viven en esa casa”, sostiene Cuadra y agrega que otra “presión” fuerte es el arresto de los sacerdotes y colaboradores que lo acompañaban, quienes sí fueron enviados a El Chipote donde hasta el día de hoy los mantienen incomunicados.

El Gobierno ya ha logrado el exilio forzado de un obispo crítico. Ocurrió con monseñor Silvio Báez en 2019, cuando consiguió que El Vaticano le ordenara al prelado salir del país. En aquel entonces, la relación entre Managua y el Vaticano aún estaba mediada por el nuncio Waldemar Stanisław Sommertag. Sin embargo, la expulsión del clérigo fracturó por completo la relación bilaterales.

“Llama la atención el posicionamiento del Vaticano con monseñor Álvarez: se puede entrever que hasta el momento no le han impuesto ninguna decisión en relación con qué hacer, como sí lo hizo con monseñor Silvio Báez. Si al obispo Álvarez le hubiesen impuesto alguna orden religiosa de ese tipo, probablemente ya la hubiera acatado. Otra cosa es que la gente está muy dolida con lo que le han hecho”, afirma Cuadra.

El politólogo José Alcázar sostiene que la pareja presidencial pensó que monseñor Álvarez iba a optar por el exilio por su cuenta. Sin embargo, el obispo claramente dijo en una de sus misas en cautiverio policial que no “se iba de su patria”. “Todas las presiones fueron empujándolo en esa dirección, pero monseñor Álvarez no se doblegó y finalmente su figura creció tanto que todos los focos nacionales e internacionales estaban al tanto de su situación. Hubo presiones a distinto nivel para lograr callar a Álvarez. Y aquí lo más significativo es eso, que no se calló y el régimen tuvo que recurrir a este tipo de estrategia que quería evitar desde el principio”, dijo.

Pronunciamiento de Francisco

El Vaticano ha recibido muchas críticas ante el silencio del papa Francisco ante la persecución religiosa que sufre su Iglesia en Nicaragua, que no solo implica el caso de monseñor Álvarez, sino el de sacerdotes presos y condenados, hostigamiento a templos, ataques físicos, y el impedimento de oficiar misas. Sin embargo, el pontífice se refirió a Nicaragua durante la oración del ángelus este domingo 21 de agosto.

“Sigo con preocupación y dolor la situación de Nicaragua. Quisiera expresar mi convicción y mi esperanza de que, a través de un diálogo abierto y sincero, se puedan seguir encontrando las bases para una convivencia respetuosa y pacífica”, expresó Francisco.

En una entrevista con el periodista Carlos Fernando Chamorro, el sociólogo Humberto Belli dijo que con la declaración de Francisco la Iglesia pone “la pelota en la cancha” de Ortega y Murillo. Si bien dice que el mensaje de Francisco le faltó “garra”, también tiene algo “positivo”.

“La parte positiva que veo es que, al llamar al diálogo —que el Papa no puede dejar de hacerlo, ni nadie puede renunciar al mismo, sería al menos idealmente la solución de la mayor parte de la crisis—, le está poniendo la pelota en la cancha al Gobierno. La Iglesia ahora oficialmente está llamando al diálogo. Ahora le toca al Gobierno dar una iniciativa. Bueno, voy a soltar a los presos como una expresión del diálogo, voy a crear una nueva mesa de interlocución, voy a sacar [de prisión] a algunos representantes de la oposición para hablar con ellos”, dijo Belli a Chamorro. Y agregó: “Si el Gobierno se queda callado, está rechazando el diálogo y, si abre las puertas de una forma insuficiente, igual. Veo positivo que el Papa expresó preocupación. Es un término que no han usado nuestros obispos”.

Por ahora, el obispo Álvarez continúa en arresto domiciliario, como un reo de conciencia, insisten los analistas, mientras Ortega y Murillo se han empantanado con un religioso incómodo al que no han podido doblarle el brazo.