División en la Iglesia Ortodoxa

Onufriy se declara “independiente” y Kirill se queda solo

Kirill, patriarca de Moscú, y el patriarca ecuménico Bartolomé I, durante su encuentro en Estambul

El Patriarcado Ortodoxo de Kiev sigue la vía de Epifaniy y ya no reconoce la autoridad espiritual de Moscú

Ahora falta conocer si se culmina una posible reunificación eclesial de la ortodoxia ucraniana, rota desde 2018

Kirill, patriarca ortodoxo de Moscú, se ha quedado más solo que nunca a causa de su apoyo incondicional a la invasión rusa a Ucrania por parte de Vladímir Putin. Un debilitamiento en su autoridad espiritual que ya comenzó en diciembre de 2018, cuando del Patriarcado Ortodoxo de Kiev, subordinado desde hacía tres siglos al de Moscú, surgió una escisión en forma de Iglesia Autocéfala Ucraniana. Pastoreada por Epifaniy, se constituyó en la decimoquinta Iglesia ortodoxa a nivel mundial y, desde el principio, se situó bajó la órbita del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, la otra gran corriente ortodoxa, liderada por el patriarca Bartolomé.


Hasta ahora, a Kirill le quedaba el apoyo del Patriarcado Ortodoxo de Kiev, quien reconocía la autoridad espiritual de Moscú pese a mostrar desde el inicio de la invasión (hace ahora 100 días) su rechazo tajante a la acción violenta de Putin contra su pueblo. Pero la situación, enquistada ya, ha dado un giro definitivo y, desde este pasado 27 de mayo, la Iglesia encabezada por el patriarca Onufriy ya declara su “plena independencia” espiritual.

¿Posible acuerdo?

Basta por comprobar si habrá un acuerdo o no entre Epifaniy y Onufriy de cara a una posible reunificación eclesial de la ortodoxia ucraniana (hasta ahora, lo único que las enfrentaba era su posición de subordinación respecto a Moscú), pero parece que estamos ante un cambio irreversible y Kirill, quien tanto denigró lo que él entendía como un “cisma” en la sombra provocado por Bartolomé (llegó a acusarle formalmente de ello en una reciente carta al Consejo Mundial de Iglesias), ha perdido toda influencia sobre una Iglesia en la que él ve “la pila bautismal” de la ortodoxia rusa.

En esta ocasión, el patriarca utilizó un tono diplomático y, como manifestó en su homilía de este domingo 29 en la catedral de Cristo Salvador de Moscú, aseguró que “comprendemos perfectamente el sufrimiento actual de la Iglesia ortodoxa ucraniana y entendemos que Su Beatitud, el metropolitano Onufriy y su episcopado, deben actuar de la manera más sabia posible para no complicar la vida de su pueblo creyente”. Eso sí, aunque sin citar a nadie expresamente, Kirill añadió que “nunca alcanzarán su objetivo” quienes buscan “dividir” y “destruir la unidad espiritual” de las Iglesias rusa y ucraniana.

Difusión de una “herejía”

La crisis en el seno de la ortodoxia eslava parecía haber superado un punto de no retorno cuando, días atrás y con el apoyo explícito de Epifaniy, quien compartió la resolución en sus redes, el Consejo de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana llegó a solicitar formalmente a Bartolomé que le retirara a Kirill su condición de patriarca, culpándole de “interferir” en sus “asuntos internos” y de “propagar la herejía de una doctrina etno-racial basada en la ideología del ‘mundo ruso’”, entendiendo, en definitiva, que promovía un “cisma”.

En declaraciones a RT1, el patriarca de Constantinopla, aunque no contestó a esa petición concreta de decenas de sacerdotes ortodoxos ucranianos, sí reconoció que Kirill había “defraudado” a quienes esperaban una condena unánime de la invasión de Putin desde el seno de la ortodoxia. Además, reconoció que se pregunta sobre “cómo se lo justificará ante su conciencia”. Finalmente, también lamentó el hecho que a su juicio está en la base de todo: “La Iglesia rusa codicia la primacía de Constantinopla”

Kirill se queda solo

El patriarca ortodoxo ruso Kirill

Hasta Onufriy, patriarca de Kiev, se desmarca de Putin

El líder ortodoxo ucraniano fiel a Moscú reconoce que “no hay excusa para aquellos que inician guerras”

Lamenta los ataques indiscriminados a civiles y reclama “verdaderos corredores humanitarios”

En su apoyo incondicional a Vladímir Putin y a la invasión rusa de Ucrania, Kirill, patriarca ortodoxo de Moscú, se ha quedado solo. Y, justamente, en un momento histórico en el que acaba de romper definitivamente amarras con Bartolomé, patriarca ortodoxo de Constantinopla, tras acusarle directamente de haber “creado” un “cisma” en la ortodoxia ucraniana, patrocinando en la sombra el nacimiento en 2018 de la Iglesia Autocéfala de Kiev, pastoreada por Epifanyi, rompiendo con tres siglos de subordinación a Moscú


Así, el último en marcar distancias ha sido precisamente el patriarca ortodoxo de Kiev, Onufriy, líder de la Iglesia local fiel a Moscú y, por tanto, a Kirill. En una declaración muy medida y en la que hay que leer entre líneas para comprender realmente su significado, el patriarca reivindica en primer lugar su primado: “La Iglesia Ortodoxa Ucraniana es la Iglesia del pueblo ucraniano. Une a los creyentes del Este y Oeste, Norte y Sur de nuestro país. Se compone de personas de diferentes nacionalidades y tendencias políticas. Pero todos somos uno en Cristo. Durante más de 1.000 años de historia, nuestra Iglesia siempre ha estado y permanece con su pueblo”.

Una dura prueba

Sin embargo, “hoy, nuestro país está pasando por una dura prueba causada por el ataque a nuestro país por parte de las tropas de la Federación Rusa. En todas las iglesias y monasterios de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana continúan las oraciones intensificadas porque, lo antes posible, lleguen la paz y el cese del derramamiento de sangre”.

En este sentido, reitera que “constantemente pedimos una solución pacífica de los conflictos a través del diálogo. La guerra es el peor pecado del mundo. Nos obliga a mirar a otra persona no como una imagen de Dios, sino como un enemigo al que hay que matar”. Por lo tanto, y he aquí el gran matiz a tener en cuenta, “no hay excusa para aquellos que inician guerras”.

Muerte de inocentes

Desafortunadamente, al haberse ignorado este llamado a la paz por parte de quienes han iniciado la guerra, “una gran cantidad de civiles murieron durante estos pocos días, incluidos ancianos, mujeres y niños; se destruyó la infraestructura humanitaria: hospitales, maternidades, escuelas, orfanatos; y los sobrevivientes se ven obligados a dejar sus hogares e incluso el país para salvar sus vidas, convirtiéndose en refugiados y desplazados”.

Ante esta tragedia, “a fin de evitar sacrificios y sufrimientos aún mayores para nuestro pueblo, hacemos un llamado a todos aquellos que dependen de él para que proporcionen verdaderos corredores humanitarios para la evacuación inmediata de los civiles de los asentamientos en la línea de fuego y para garantizar su seguridad”. Un claro toque de atención al Gobierno de Putin, quien, pese a lo acordado en las mesas de diálogo con Kiev, ha boicoteado en diferentes ocasiones los corredores humanitarios, provocando la muerte de muchos ucranianos que habían confiado en ellos para iniciar su salida del país.

Honor a los militares

La petición de Onufriy concluye reivindicando a los “militares ucranianos” que, “en cumplimiento de su juramento y deber de defender la patria, lamentablemente, resultaron heridos o hechos prisioneros. La Iglesia Ortodoxa Ucraniana, preocupada por sus conciudadanos, pide mostrar compasión humana y caridad cristiana, organizar la extradición de los heridos y el intercambio de prisioneros de guerra