El virus de la desigualdad y la pandemia de la pobreza

 

José María Vera, de Intermón Oxfam

«La desigualdad ha crecido en la mayoría de los países, asentada en un sistema económico que favorece el acaparamiento de la riqueza, la renta, las oportunidades y los recursos naturales»

«De no enfrentar esta crisis descomunal de forma diferente a otras, asistiremos a un crecimiento agudo de la pobreza»

José Mª (Chema) Vera profundiza en las consecuencias sociales y económicas de la crisis del coronavirus en Cristianisme i Justícia

11.09.2020

(Cristianismeijusticia).- El coronavirus se abate sobre un mundo en que la desigualdad ha crecido en la mayoría de los países, asentada en un sistema económico que favorece el acaparamiento de la riqueza, la renta, las oportunidades y los recursos naturales por parte de unos pocos.

De no enfrentar esta crisis descomunal de forma diferente a otras, asistiremos a un crecimiento agudo de la pobreza y a la profundización de la brecha que divide a la humanidad entre quienes tienen acceso a protección y quienes quedan a la intemperie.

Con una larga trayectoria en relaciones internacionales, José Mª (Chema) Vera ha sido director de Oxfam Intermón, y actualmente es director de Oxfam Internacional.  Colabora desde hace años con Cristianisme i Justícia. Es miembro del Patronato y publicó en 2002 «Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional (Cuaderno nº 112). Lee su artículo pinchando aquí.

 

OXFAM: aumento de la pobreza en España tras la pandemia

Oxfam alerta de que la pobreza puede alcanzar a un cuarto de la población española tras la emergencia sanitaria

La ONG llama a tomar medidas que eviten la precariedad laboral y redistribuyan la riqueza para evitar que aumente la desigualdad. Un hombre sostiene un cartel en inglés que defiende que se atienda a las personas antes que a los mercados. Imagen de archivo.

Actualizado: 23/06/2020 00:01

Un informe elaborado por Intermón Oxfam alerta de las consecuencias de la emergencia por la Covid-19 sobre la desigualdad y la pobreza. Los técnicos de la ONG estiman que la «huella de graves daños económicos y sociales se han distribuido de manera muy desigual y muy injusta» y «a largo plazo, podrían llegar a ser más graves que la pandemia en sí misma».

Así, los cálculos de Oxfam arrojan estas cifras: «Con un aumento esperado de la tasa de paro del 13% al 19%, además de una caída del PIB del 9% durante el año 2020, estimamos que el número de pobres en España podría aumentar en más de 700.000 personas, hasta alcanzar los 10,8 millones de personas».

«En términos porcentuales, este aumento supone un incremento de la pobreza monetaria de 1,6 puntos, hasta alcanzar al 23,1% de la población (frente al 21,5% antes de la covid-19)», agrega la ONG.

«Sin embargo, estos números pueden llevarnos a engaño, pues la fuerte caída en el PIB también supone una importante caída del umbral de pobreza. Considerando constante el umbral de pobreza, la pobreza relativa podría llegar a alcanzar al 26% (más de 12,3 millones de personas)», se puede leer en el informe que Oxfam ha titulado Pobreza y Desigualdad.

Por Comunidades Autónomas, el aumento más importante en términos relativos, se produciría en Baleares, con un incremento superior al 11% del
porcentaje de personas por debajo de la línea de pobreza. En términos absolutos, destaca Andalucía, con 201.000 personas más por debajo de la línea de pobreza.

«El impacto de la caída del PIB en la renta neta disponible per cápita será más acusado en Extremadura, Canarias y Andalucía, y menos en las comunidades autónomas más ricas: País Vasco, Navarra, Cataluña y Madrid», agrega Oxfam.

La ONG apunta también a un importante aumento de la desigualdad: «El impacto del aumento del desempleo será asimétrico, afectando más a los más pobres, lo que se traducirá en una mayor pérdida relativa de renta entre aquellas personas con menores niveles de ingresos». «En términos relativos, el decil más pobre podría llegar a perder, en términos proporcionales, más de ocho veces la renta que pierde el decil de renta más alto», afirma la ONG.

«Esto se traduciría en un aumento de la desigualdad de la renta neta de 1,7 puntos, medidos en términos del índice de Gini, hasta alcanzar el 34,2 (frente al último registro antes de la covid-19 situado en el 32,5)», afirma Oxfam. El índice de Gini se utiliza para calcular la desigualdad de ingresos entre ciudadanos.
0 es la máxima igualdad –todos los ciudadanos tienen los mismos ingresos– y 1 la máxima desigualdad –todos los ingresos los tiene un solo ciudadano–.

«Quizás este aumento del índice de Gini puede parecer poco. Sin embargo, si miramos el año que más aumentó la desigualdad durante la pasada crisis económica, entre 2012 y 2013, apenas lo hizo en un punto», se lee en el estudio. La ONG remacha: «Este incremento esperado en la desigualdad supone echar por la borda cuatro años consecutivos de tímida reducción de la desigualdad».

Oxfam reconoce que el Gobierno ha puesto en marcha medidas «que tratan de no dejar a nadie atrás a la hora de enfrentar la crisis, como pueden ser la flexibilización de los ERTES, las ayudas a autónomos, la moratoria en el pago de alquileres, el subsidio para las trabajadoras de hogar» y el Ingreso Mínimo Vital, «una medida necesaria para reducir la pobreza».

Sin embargo, la ONG reclama más ambición: «Un esquema de renta garantizada, más amplio y ambicioso, estimado en 6.400 millones de euros, permitiría que cuatro millones de personas saliesen de la pobreza severa y que la desigualdad disminuyese en 2,96 puntos de Gini«.

Oxfam aporta también una serie de recomendaciones para «evitar que la fase de reconstrucción se sustente en políticas que deriven en mayor precariedad laboral, más devaluación salarial o en el adelgazamiento de aquellas prestaciones públicas que se han mostrado imprescindibles». Así, para la ONG «resulta necesario avanzar para crear un modelo tributario más suficiente y progresivo«. «Los recursos necesarios para la recuperación deben venir quien menos ha perdido. La crisis actual representa una oportunidad para acercarnos a la media de recaudación de la UE», asegura Oxfam.

El informe destaca también una de las paradojas vividas durante la emergencia sanitaria: «Las medidas fiscales y de devaluación salarial que se priorizaron después de la crisis de 2008 castigaron de forma especial a las personas de menor renta y aumentaron la precariedad laboral. Irónicamente, al frente de esta emergencia, liderando de manera incansable la respuesta sanitaria y social, nos encontramos a millones de personas trabajadoras con sueldos bajos y condiciones laborales a menudo precarias, pero que se han revelado imprescindibles frente a un modelo económico que hasta ahora les había dado la espalda».

 

Con la pandemia aumento de la pobreza en el mundo

Frei Betto: «Con la pandemia, el número de pobres en Latinoamérica pasará de los 162 a los 216 millones»

 «Actualmente en América Latina sobreviven en la extrema pobreza 67,5 millones. Número que podrá llegar a 90,8 millones tras la pandemia»

«La población pobre, que depende más de la renta informal, será la más perjudicada»

Hoy, de los 7,7 billones de habitantes del planeta, 569 millones viven en América Latina. Según Oxfam, la pandemia debe aumentar el número de pobres en nuestro continente, pasando de 162 millones para 216 millones, o sea, otros 54 millones más de personas con una renta diaria inferior a USD 5.5. Actualmente sobreviven en la extrema pobreza 67,5 millones. Número que podrá llegar a 90,8 millones.

Con certeza, la pandemia afectará el comercio internacional, especialmente la navegación mercante. La caída de la producción en China ya afecta directamente Brasil, México, Chile y Perú. ¿Cómo evitar el hacinamiento propio de un navío que pasa días enteros en alta mar? Las infecciones en cruceros marítimos fueron muy comunes. Por lo tanto, es muy probable que el transporte de alimentos de un país a otra sufra una considerable reducción, ya sea porque el exportador deba reservar sus cosechas para la población local, ya sea que el importador vea disminuido el flujo de envío de cargas, y por eso, si consigue comprar, deberá pagar precios exorbitantes. En resumen, esto significa aumento del hambre en el mundo.

Según Oxfam, la pandemia podría arrojar más de 500 millones de personas en la pobreza, si es que los gobiernos no establecen con urgencia sistemas de renta mínima y de protección social. El número de personas que viven diariamente con menos de USD 5.5 aumentaría de 3,38 billones a 3,9 billones, o sea, 547 millones más.

En el 2019, mientras la economía global creció en promedio 2.5%, el PBI de América Latina osciló apenas 0,1%, permaneciendo virtualmente paralizado. La CEPAL
prevé una caída de 1,8% para el 2020. Datos del Banco Mundial divulgados en los primeros días de abril, revelan que, en Brasil, el total de personas en extrema pobreza (que sobreviven con menos de USD 1,90 por día) saltó de 9,250 millones en 2017 a 9,300 millones en 2018. La renta mensual de estas familias no superaba en el 2019 R$ 150 (aproximadamente unos USD 28).

El aumento de la miseria en Brasil se debe a la combinación entre baja escolaridad y pocas oportunidades laborales. La tasa de desempleo entre los extremadamente pobres es de 24%. O sea, una de cada cuatro personas de este grupo que buscan trabajo no lo consigue. Hoy, más de 12 millones de brasileros están sin trabajo.

Esto aumenta la tasa de desaliento de este grupo. Es lo que demuestra la cola de espera de 1 millón de personas para ingresar en el Programa Bolsa Familia, que ya hoy atiende a 14 millones de familias, cerca de 60 millones de personas. Lo que comprueba el fracaso de las políticas públicas para superar la crisis económica que afecta al Brasil en los últimos años.

Entre 2014 y 2018, la población que sobrevivía en condición de miseria en Brasil aumentó un 67%. De los 15 países del continente, solamente hubo empeoramiento en este indicador en Argentina, Ecuador y Honduras, además de Brasil. En cambio, en países como Uruguay, Perú y Colombia, la extrema pobreza fue reducida. En México, el número de personas sobreviviendo en la miseria retrocedió de 4,6 millones (2014) a 2,2 millones (2018).

En el 2017, 19 millones de brasileños tenían una renta personal mensual de USD 3,20. En el 2018, este contingente aumentó a 19,2 millones. Sin embargo, la faja de los que tienen USD 5,50 diarios para vivir tubo un retroceso: de 42,3 millones en el 2017, descendió a 41,7 millones en el 2018. Esto demuestra que, como sucede siempre, la crisis afectó principalmente a los más pobres.

Entre los extremadamente pobre, 40% viven en zonas rurales, y apenas 1/3 de estas familias tienen algún ingreso por trabajo, según datos del Banco Mundial. Por otro lado, la clase media dio señales de recuperación. Las familias que viven con menos de USD 5,50 por día viven, por lo general, en las ciudades y el 80% tienen empleo. La mayoría es autónoma y sin “carteira de trabalho” firmada, mientras 25% trabajan en el sector formal y cuentan con beneficios, como salario familia e abono salarial (similar asignación salarial por hijo/a).

El Brasil vivió una profunda recesión entre los años 2014 y 2016. A partir de entonces tuvo inicio una tímida recuperación. Con la pandemia, este cuadro tiende no solo a cesar, sino a gravarse, aumentándose la pobreza y la miseria.

La población pobre, que depende más de la renta informal, será la más perjudicada por el aislamiento social impuesto por la pandemia. Salvo que las medidas anunciadas por el gobierno, como ser la ampliación de la Bolsa Familia y la renta básica de R$ 600 a los más pobres, realmente funcione.

«Si no fuesen adoptados mecanismos de protección social, como el de la renta mínima, la situación tiende a agravarse»

La crisis debe profundizar también la desigualdad de renta. Según el Banco Mundial, en el 2018 aumentó la brecha entre los ricos y pobres. Los que detentan el 20% de la renta total del país recuperaron sus pérdidas. Si no fuesen adoptados mecanismos de protección social, como el de la renta mínima, la situación tiende a agravarse.

La esperanza es que la pandemia, que no hace distinción de clase, enseñe que el Estado sí tiene un papel preponderante para asegurar a los más pobres y vulnerables una amplia y eficiente red de protección social. Menos ajuste fiscal y más justicia social.

 

 

Un mínimo de 590 euros al mes para vivir

Un mínimo de 590 euros al mes para vivir: la renta garantizada que propone Oxfam Intermón

Laura Olías Follow @@laura_olias

La organización asegura que, según sus cálculos, eliminaría la pobreza severa en España con un coste adicional de 6.400 millones de euros al año, el 0,55% del PIB

El relator de la ONU, tras visitar España: «Las autoridades hacen la vista gorda con las condiciones de los jornaleros inmigrantes»

Más de 4,2 millones de personas, el 9%, vive por debajo del umbral de la pobreza severa en España. Con menos de 493 euros al mes. El relator de la ONU sobre la pobreza denunció hace unos días que la pobreza está muy extendida en el país y las políticas para reducirla son insuficientes e ineficaces. «La pobreza es una decisión política», dijo el relator y repiten este miércoles en Oxfam Intermón. La ONG propone la implantación de una renta garantizada a nivel estatal en España que al menos asegure un mínimo de ingresos de unos 590 euros al mes por hogar. Con ella, la pobreza severa prácticamente se eliminaría, según la organización.

La propuesta concreta de Oxfam consiste en un renta garantizada dependiente del Estado central y regulada «como derecho subjetivo», es decir, no condicionada a la disponibilidad presupuestaria, ni a la búsqueda de empleo, como sucede ahora en algunas rentas y ayudas regionales.

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