Peregrinación ecuménica a Africa

«Viviremos juntos, como hermanos, una peregrinación ecuménica de paz»

Francisco y Welby destacan el espíritu ecuménico de su viaje juntos al África

Francisco y Welby

«Viviremos una peregrinación de paz», expresó el pontífice. «Vamos como servidores, para amplificar los gritos del pueblo sursuranés», acotó la máxima autoridad anglicana

También los acompaña el moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia

Tanto Francisco como Welby invitaron a rezar por este viaje histórico y ecuménico a Sudán, uno de los países más jóvenes del mundo, que sigue sufriendo el dolor y la muerte

 | RD/Agencias

El Papa Francisco y arzobispo de Canterbury, Justin Welby, destacan el carácter ecuménico que tendrá su viaje juntos al África, para «tocar» el hambre y la guerra que golpean a la República Democrática del Congo (RDC) y a Sudán del Sur. También los acompaña el moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, reverendo Iain Greenshields.

«Viviremos juntos, como hermanos, una peregrinación ecuménica de paz», expresó el pontífice este domingo tras la oración del Ángelus que precedió a su 40º viaje apostólico al corazón del gran continente africano.

“La República Democrática del Congo sufre, sobre todo en el este del país, a causa de los enfrentamientos armados y la explotación; mientras que Sudán del Sur, desgarrado por años de guerra, no ve la hora de que terminen las continuas violencias que obligan a tantas personas a vivir desplazadas y en condiciones de gran dificultad”, puntualizó.

En tanto, la máxima autoridad de los anglicanos definió la gira africana expresando: «Vamos como servidores, para amplificar los gritos del pueblo sursuranés».

Tanto Francisco como Welby invitaron a rezar por este viaje histórico y ecuménico a Sudán, uno de los países más jóvenes del mundo, que sigue sufriendo el dolor y la muerte por el conflicto bélico que arrasó el país durante su independencia, las inundaciones y las hambrunas.

En los últimos tres años e incluso desde julio, la violencia se ha intensificado en muchas partes del país: “Esperamos revisar y renovar los compromisos asumidos por los líderes sursudaneses en el Vaticano en 2019, y los compromisos que han asumido con su pueblo desde entonces».

El Papa, el arzobispo y Greenshields visitarán Sudán del Sur del 3 al 5 de febrero. Esta peregrinación ecuménica por la paz sin precedentes forma parte del viaje apostólico del Papa a la República Democrática del Congo y a Sudán del Sur, que comienza este martes, 31 de enero.

Durante su visita al país, los tres líderes eclesiásticos se reunirán con los dirigentes políticos del país, celebrarán una vigilia ecuménica de oración por la paz y se reunirán con personas desplazadas por el conflicto: «Venimos como hermanos en Cristo para adorar juntos y dar testimonio del Dios que nos reconcilia. Las comunidades de Sudán del Sur tienen un legado de poderoso testimonio de su fe”.

“Venimos como seguidores de Jesús, el Príncipe de la Paz, sabiendo que su Espíritu Santo actúa en Sudán del Sur y tiene el poder de transformar los corazones. Su amor y su acogida se ofrecen a todos. Es a través de él que encontramos nuestra paz más profunda y nuestras esperanzas más profundas de justicia. Por eso os pido que recéis con nosotros por el pueblo de Sudán del Sur», ha escrito el arzobispo de Canterbury.

La población del este de la RDC está agotada

Las noticias de la región informan de un enfrentamiento entre la República del Congo y Ruanda cada vez más cruento, y quienes pagan el precio son los habitantes del norte de Kivu, que viven aterrorizados desde hace décadas y siempre buscan un lugar seguro para vivir. Huyen de los pueblos objetivo de las numerosas bandas de delincuentes que se mezclan con las milicias organizadas, el ejército regular congoleño es incapaz de hacer frente a los rebeldes y a menudo se convierte en cómplice de las mismas milicias. Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU luchan por mantener el control. En la región del norte de Kivu, los rebeldes del grupo M23 han cortado carreteras vitales hacia la capital regional, Goma.

Las acusaciones recíprocas entre la República Democrática del Congo y Ruanda de apoyar a tal o cual grupo rebelde enardecen el clima político y social. Están en juego los recursos minerales de esta zona. La comunidad internacional teme que el conflicto se extienda con consecuencias desestabilizadoras para toda la región de África Oriental.

Las iglesias en Sudán del Sur y la construcción de la paz

En Sudán del Sur, la pertenencia a distintas comunidades religiosas es un factor unificador del tejido y la vida de la sociedad, en un contexto devastado y destrozado por décadas de guerras civiles. Como subraya la agencia Fides, también ha desempeñado un papel a la hora de salvar las distancias y los contrastes étnicos que alimentan los conflictos. A lo largo de los años, se ha intentado entablar negociaciones de paz a través de este canal.

El Papa en El Congo

El Papa condena el «colonialismo económico» de los países ricos que ha «ensangrentado» los diamantes de RD del Congo

Historia de Europa Press 

«África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear», denuncia

El Papa en una foto de archivo

El Papa ha condenado el «colonialismo económico» de los países ricos que ha «ensangrentado» los diamantes de República Democrática del Congo y, en su primer discurso en el país donde permanecerá cuatro días antes de trasladarse a Sudán del Sur, también ha defendido que «África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear».

«Tras el colonialismo político, se ha desatado un colonialismo económico igualmente esclavizador. Así, este país, abundantemente depredado, no es capaz de beneficiarse suficientemente de sus inmensos recursos: se ha llegado a la paradoja de que los frutos de su propia tierra lo conviertan en «extranjero» para sus habitantes», ha señalado el Pontífice.

Francisco ha llegado a las 14:38 (hora local) al aeropuerto internacional de N’djili, en Kinshasa, donde ha sido recibido por el primer ministro del país, Anatole Collinet Makosso. Después se ha trasladado en coche al Palacio de la Nación -a 29 kilómetros del aeropuerto- donde se ha reunido en privado con el presidente, Félix Antoine Tshisekedi Tshilombo. Una vez en el jardín, el Papa ha pronunciado su discurso a las autoridades, en el que ha señalado que «el veneno de la avaricia ha ensangrentado sus diamantes».

«Es un drama ante el cual el mundo económicamente más avanzado suele cerrar los ojos, los oídos y la boca», ha denunciado el Papa que ha instado a respetar al país y ha reservarle espacio y atención en la agenda internacional. «No toquen la República Democrática del Congo, no toquen África. Dejen de asfixiarla, porque África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear», ha exclamado el Papa.

Del mismo modo, ha reprochado a la comunidad internacional que «casi se haya resignado a la violencia que lo devora». «No podemos acostumbrarnos a la sangre que corre en este país desde hace décadas, causando millones de muertos sin que muchos lo sepan», ha dicho.

El Pontífice también se ha referido al «carácter polifacético» del RDC donde conviven más de 200 grupos étnicos y ha defendido que «es una riqueza que hay que cuidar, evitando caer en el tribalismo y la contraposición».

«Tomar partido obstinadamente por la propia etnia o por intereses particulares, alimentando espirales de odio y violencia, va en detrimento de todos, ya que bloquea la necesaria ‘química del conjunto'», ha asegurado el Pontífice, que no se desplazará a Kivu del Norte, una zona donde hay activas más de 100 milicias muy violentas que combaten entre sí para apropiarse de la explotación de minas de coltán.

El Papa ha pedido que la violencia y el odio «no tengan ya cabida en el corazón ni en los labios de nadie, porque son sentimientos antihumanos y anticristianos que paralizan el desarrollo y hacen retroceder, hacia un pasado oscuro». Así, ha lamentado que la República Democrática del Congo está «atormentada por la guerra» y siga sufriendo, dentro de sus fronteras, «conflictos y migraciones forzosas, y continúa padeciendo terribles formas de explotación, indignas del hombre y de la creación».

«Este inmenso país lleno de vida, este diafragma de África, golpeado por la violencia como un puñetazo en el estómago, pareciera desde hace tiempo que está sin aliento», ha señalado el Papa tras condenar los deplorables intentos de fragmentar el país.

Este miércoles por la mañana, el Pontífice celebrará la Santa Misa en el Aeropuerto Ndolo. Por la tarde tendrá lugar el encuentro con las víctimas del Oriente del país y el encuentro con representantes de organizaciones benéficas, ambos en la Nunciatura Apostólica

El jueves por la mañana, el Papa mantendrá un encuentro con jóvenes y catequistas en el Estadio de los Mártires, lugar que se ha visto afectado por las lluvias torrenciales que están azotando la capital. De hecho, el escenario ha sufrido desperfectos, aunque ya se está trabajando para volverlo a acondicionar. La última visita de un pontífice a la capital congoleña, Kinshasa fue en agosto de 1985, cuando el entonces papa Juan Pablo II permaneció dos días en ese país, que entonces se llamaba Zaire. El Papa Francisco estuvo por última vez en África en 2019 con un viaje a Mozambique, Madagascar y Mauricio.

Entrevista a Jesús Espeja

Jesús Espeja: «No debemos seguir con un modelo de Iglesia donde la mujer sigue marginada»

Jesús Espeja

«Evocando la figura del papa Benedicto XVI, ahora la tendencia preocupada por mantener el pasado, sale a la palestra. Como si la Iglesia no estuviera sometida al tiempo, se pretende absolutizar la intervención de un papa como si no estuviera sometida a los límites de la temporalidad»

«La herejía más bien tiene lugar cuando se absolutizan las formulaciones ahogando la experiencia de fe que siempre se vive dentro de un tiempo y de una cultura»

Francisco dejó paso a un sano pluralismo: “las distintas líneas de pensamiento filosófico, teológico y pastoral, si se dejan armonizar por el Espíritu en el respeto y en el amor, también pueden hacer crecer a la Iglesia”

«La vocación la Iglesia es creer. No la fe entendida como creencias, sino como apertura libre, confiada y total de las personas a la Presencia de Dios que se da como amor»

«Los necesarios cambios para la reforma tienen que ir al ritmo que pueden soportar no solo y tanto las estructuras eclesiales sino también los cristianos responsables en la gestión de las mismas»

«En todo caso la reforma estructural de la Iglesia ya pedida en el Concilio, apenas ha comenzado»

Por José Manuel Vidal

Desparecido Benedicto XVI, se multiplican los ataques de la Iglesia conservadora al papa Francisco. Hablamos con el dominico Jesús Espeja, colaborador habitual de Religión Digital y mente preclara, quien nos ofrece algunas claves para entender el por qué de estas embestidas conservadoras «no solo contra el papa Francisco, sino contra muchos cristianos que creemos que sí es posible otra forma de Iglesia».

En este escenario, «los pasos que ha dado el papa Francisco siguiendo la orientación del Concilio, son significativos; no tienen marcha atrás, pero aún son limitados. Procede con tiento y aguanta reveses con caridad. Los necesarios cambios para la reforma tienen que ir al ritmo que pueden soportar no solo y tanto las estructuras eclesiales sino también los cristianos responsables en la gestión de las mismas. En todo caso la reforma estructural de la Iglesia ya pedida en el Concilio, apenas ha comenzado«, afirma.

-¿Por qué, con la muerte de Benedicto XVI, parece haber vuelto a renacer en cierta jerarquía eclesiástica la obsesión por el conservadurismo?

-Durante el s- XIX y primera mitad del XX la jerarquía eclesiástica optó prevalentemente por una actitud defensiva y de rechazo a los reclamos del mundo moderno. La inesperada intervención de Juan XXIII convocando un Concilio para discernir los signos del Espíritu en el acontecer de este mundo abrió un horizonte nuevo. El paso del anatema al diálogo valorando los justos reclamos emergentes en la modernidad prevaleció en los debates y documentos conciliares. Pero también ahí apareció una y otra vez la tendencia con reservas al diálogo con la modernidad.

En 1985 salió la entrevista “Informe sobre la fe” del entonces Cardenal J. Ratzinger. Manifestaba con claridad su preocupación y sus reservas por la apertura del Concilio en el diálogo con el mundo moderno. Ese Informe influyó en el juicio bastante desconfiado en el Sínodo, celebrado poco después, sobre los resultados del Concilio a los veinte años de su celebración. En su entrevista el Cardenal Ratzinger propuso iniciar “un segundo periodo postconciliar” que ha durado varias décadas. En esos años prevaleció la preocupación por salvaguardar la ortodoxia y la unidad –tal vez mejor uniformidad – en la Iglesia

Da la impresión de que el papa Francisco, motivado por la compasión, respira los aires renovadores del Concilio. Pero evocando la figura del papa Benedicto XVI, ahora la tendencia preocupada por mantener el pasado, sale a la palestra. Como si la Iglesia no estuviera sometida al tiempo, se pretende absolutizar la intervención de un papa como si no estuviera sometida a los límites de la temporalidad.

Si el Papa Francisco no está tocando para nada la doctrina (lo dogmático), ¿por qué le siguen acusando de herejía y de querer destruir la Iglesia?

-Como Juan XXIII y el Vaticano II, los gestos y las intervenciones de papa Francisco descolocan a muchos bautizados. La religión del Evangelio nada tiene que ver con una Iglesia que se reduce a normas, cumplimientos, estructuras y ritos. El papa Francisco quiere una Iglesia que se construya desde Jesucristo.
La herejía no consiste en el cambio de fórmulas o expresiones, sino en negar la fe o experiencia cristiana que no agotan los enunciados. La herejía más bien tiene lugar cuando se absolutizan esas formulaciones ahogando la experiencia de fe que siempre se vive dentro de un tiempo y de una cultura.

-¿Lo que más les duele a los conservadores es que Francisco quiera cambiar la estructura eclesial, para hacerla más circular y comunitaria?

-En su denso y significativo libro, “Falsas y verdaderas reformas de la Iglesia”, 1050, el P. Congar lamentaba que los autores habían dado más relieve a la estructura que a la vida de la Iglesia. Antes del Vaticano II el curso de eclesiología trataba solo de la jerarquía eclesiástica y de su organización visible.

Pero el Concilio presentó la misteriosa entraña de la Iglesia, ante todo y finalmente, como pueblo  ”reunido en virtud de la unidad entre el Padre, e Hijo y el Espíritu Santo”. Todos los bautizados integran ese pueblo y en consecuencia todos tienen la misma dignidad y están llamados a la perfección. Al servicio de ese pueblo tienen sentido todos los ministerios, todas las estructuras y toda la organización visible.

El papa Francisco no hace más que secundar esa visión del Concilio : “La funciones en la Iglesia no dan lugar a la superioridad de los unos sobre los otros”; el clericalismo es una patología.

No hay cristianos de primera y cristianos de segunda; todos son llamados a ser perfectos. Lo deja bien caro la Exhortación “Alegraos y regocijaos”. El Sínodo sobre la Sinodalidad apunta un camino para la corresponsabilidad de todos los bautizados en la vida y misión de la Iglesia.

Más aún, la preocupación prioritaria por la uniformidad que paralizó la necesaria y paulatina recepción del Concilio durante el llamado “segundo periodo postconciliar”, con el papa Francisco dejó paso a un sano pluralismo: “las distintas líneas de pensamiento filosófico, teológico y pastoral, si se dejan armonizar por el Espíritu en el respeto y en el amor, también pueden hacer crecer a la Iglesia”.
-El papa Francisco habla de una Iglesia “en salida”, servicial y misionera. ¿se necesita para ello un cambio en las estructuras?

-En la Constitución “Lumen Gentium” el Concilio se refiere a la Iglesia como sociedad “orgánicamente constituida” y como pueblo de Dios cuyos miembros tienen la misma dignidad. Pero un año después, en la Constitución “Gaudium et spes”, se dice que la misión de la Iglesia es continuar la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido. Jesús de Nazaret vive apasionado por la llegada del reino de Dios. Por otro lado en la Constitución GS la visión de los conciliares ha madurado. Quiere decir que la Iglesia es sociedad orgánicamente estructurada y pueblo de Dios en orden a la misión.

El papa Francisco preocupado por esta vocación misionera de la Iglesia, constata:                 ”Hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador”    ¿No es algo constatable?

Una Iglesia “en salida” es reclamo en dos vertientes por lo demás muy vinculadas.

En salida de su estructura piramidal. No debemos seguir con un modelo de Iglesia donde unos mandan, enseñan y celebran, mientras la mayoría solo acepta, escucha y asiste; donde la mujer sigue marginada.

La Iglesia también debe salir de su “auto-preservación”, para leer los signos del tiempo y responder a la llamada del Espíritu que habla en todos los acontecimientos. No debemos quedarnos con unos cumplimientos mientras los mismos clérigos se reducen funcionarios de lo sagrado. No hay verdadero cristianismo ni salvación fuera de este mundo acompañado ya por el Espíritu. La Iglesia se constituye en la misión que no es posible fuera del mundo. Con toda razón el Vaticano II entiende que el mundo pertenece a la constitución de la misma Iglesia.

-¿Cuáles son los imperativos teológicos que sustentan e inspiran la reforma de Francisco?

La clave de la reforma es que la Iglesia se mire “frente al espejo del modelo que Cristo nos dejó de sí”.

En Jesucristo lo decisivo fue su intimidad con el “Abba”. En esa intimidad se fundamenta la vida de la Iglesia: “Que la alegría de la fe comience a despertarse. El amor del Señor no se ha acabado; no se ha agitado su ternura; mañana tras mañana se renueva”. La vocación de la Iglesia es creer. No la fe entendida como creencias, sino como apertura libre, confiada y total de las personas a la Presencia de Dios que se da como amor.

Desde esa fe o experiencia brota compromiso por construir a fraternidad. Dentro de la Iglesia, pueblo donde todos los bautizados tienen la misma dignidad, y en la humanidad con las dos realidades entre las que vive (Fratelli Tutti)

“Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres” (Evangelii Gaudium)

-¿Será capaz el papa Francisco de encarrilar esta reforma lo suficiente, para que no se vuelva a producir una involución?
Con esos imperativos de fondo, gracias al Espíritu, el papa Francisco está encarrilando e impulsando con acierto y no sin dificultades, la necesaria reforma de la Iglesia.
-¿Tiene futuro la Iglesia sin las reformas de Francisco?

Los pasos que ha dado el papa Francisco siguiendo la orientación del Concilio, son significativos; no tienen marcha atrás, pero aún son limitados. Procede con tiento y aguanta reveses con caridad. Los necesarios cambios para la reforma tienen que ir al ritmo que pueden soportar no solo y tanto las estructuras eclesiales sino también los cristianos responsables en la gestión de las mismas. En todo caso la reforma estructural de la Iglesia ya pedida en el Concilio, apenas ha comenzado.

A esa reforma se llamó “aggiornamento” que podríamos cifrar en un cambio de actitudes y de modos sobre la presencia de la Iglesia en la sociedad. Pero da la impresión de que la crisis en la Iglesia hoy es más profunda. Es una crisis de fe que pide urgentemente “una conversión al Evangelio”. Sólo desde esa fe o experiencia puede salir un verdadero “aggiornamento”.

La conversión es posible porque la Iglesia procede también del Espíritu Santo que no cesa de impulsarla hacia delante en solidaridad con la historia humana donde ya está presente y activo el Espíritu.

Benedicto XVI – Un Papa de la vieja cristiandad –

Por Leonardo Boff

Siempre que muere un Papa toda la comunidad eclesial y mundial se conmueve, pues ve en él el confirmador de la fe cristiana y el principio de unidad entre las varias iglesias locales. Pueden hacerse muchas interpretaciones de la vida y de los actos de un Pontífice. Haré una a partir de Brasil (de América Latina), seguramente parcial e incompleta.

Es importante constatar que en Europa viven solo el 23,18% de los católicos y en América Latina el 62%, el restante en África y Asia. La Iglesia Católica es una Iglesia del Segundo y del Tercer mundo. Probablemente los futuros Papas vendrán de esas Iglesias, llenas de vitalidad y con nuevos estilos de encarnar el mensaje cristiano en las culturas no occidentales.

Con referencia a Benedicto XVI conviene distinguir al teólogo Joseph Ratzinger del Pontífice Benedicto XVI.

El teólogo Joseph Alois Ratzinger fue un típico intelectual y teólogo centroeuropeo, brillante y erudito. No fue un creador, sino un eximio expositor de la teología oficial. Esto aparecía claramente en los varios diálogos públicos que mantuvo con ateos y agnósticos.

No introdujo visiones nuevas, pero dio otro lenguaje a las ya tradicionales, fundadas especialmente en San Agustín y San Buenaventura. Tal vez sea algo nuevo su propuesta de la Iglesia como un pequeño grupo altamente fiel y santo en “representación” de la totalidad. Para él no era importante el número de los fieles. Era suficiente el pequeño grupo altamente espiritual que está en lugar de todos. Sucede que dentro de ese grupo de puros y santos hubo pedófilos y personas envueltas en escándalos financieros, lo que desmoralizó su comprensión de representación.

Benedicto XVI alimentaba el sueño de recristianizar Europa bajo la hegemonía de la Iglesia Católica, un sueño considerado inviable porque la Europa de hoy, con tantas revoluciones que ha hecho y con la introducción de valores democráticos, no es la misma del imaginario de estilo medieval, con su síntesis entre fe y razón. Ese ideal no encontró resonancia por ser extemporáneo y raro.

Otra posición singular, objeto de una polémica interminable conmigo, que obtuvo resonancia en la Iglesia, fue la interpretación de que la “Iglesia Católica es la única Iglesia de Cristo”. Las discusiones conciliares y el espíritu ecuménico cambiaron “es” por “subsiste”. Se abría así un camino para que en otras Iglesias “subsistiese” también la Iglesia de Cristo. Ratzinger siempre afirmó que ese cambio era solo un sinónimo de “es”, lo que la investigación minuciosa de las actas teológicas del Concilio no confirmó. Pero siguió sustentando su tesis. Afirmó además que las otras Iglesias no son iglesias, sino que poseen solamente elementos eclesiales.

Llegó a afirmar, varias veces, que mi posición se había difundido entre los teólogos como algo común, lo que motivó nuevas críticas por parte del Papa. No obstante, se fue quedando aislado, pues había provocado gran decepción en las demás iglesias cristianas, como la luterana, la baptista, la presbiteriana y otras, por cerrar las puertas al diálogo ecuménico.

Entendió la Iglesia como una especie de castillo fortificado contra los errores de la modernidad, colocando la ortodoxia de la fe, ligada siempre a la verdad (su tonus firmus), como referencia principal. No obstante su carácter personal sobrio y cortés, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se mostró extremadamente duro e implacable. Cerca de cien teólogas y teólogos, de los más preeminentes, fueron sentenciados o con la pérdida de la cátedra, o con la prohibición de enseñar y escribir teología o, como en mi caso, con “silencio obsequioso”.

Así, nombres notables de Europa como Hans Küng, Edward Schillebeeckx, Jacques Dupuis, B. Häring, J. M. Castillo entre otros. En América Latina, el fundador de la Teología de la Liberación, el peruano Gustavo Gutiérrez, el hispanoamericano Jon Sobrino, la teóloga Ivone Gebara, censurada, así como el autor de estas líneas.

 En Estados Unidos hubo otros, como Charles Curran y R. Haight. Hasta fueron prohibidos los libros de un teólogo indio ya fallecido, el padre Anthony de Mello, así como T. Balasurya de Sri Lanka que fue excomulgado.

Los/las teólogos/as de América Latina, decepcionados, nunca acabamos de comprender por qué prohibió la colección “Teología y Liberación”, de 53 volúmenes, que incluía a decenas de teólogos y teólogas (se publicaron unos 25 tomos), destinada a subsidiar los seminarios, las comunidades eclesiales de base y los grupos cristianos comprometidos con los derechos humanos. Era la primera vez que se producía una obra teológica de envergadura fuera de Europa, con resonancia mundial. Pero fue pronto abortada. El teólogo Joseph Ratzinger no se mostró amigo de los amigos de los pobres. Eso entrará negativamente en la historia de la teología.

Son muchos los teólogos que afirman que estaba obsesionado con relativismo y el marxismo, aunque este hubiese fracasado en la Unión Soviética. Publicó un documento sobre la teología de la Liberación, Libertatis nuntius (1984), lleno de advertencias pero sin una condena explícita. Otro documento posterior, Libertatis conscientia (1986), destaca los elementos positivos pero con demasiadas restricciones. Podemos decir que nunca entendió lo central de esa teología: la “opción por los pobres contra su pobreza y por su liberación”, que hacía de los pobres protagonistas de su liberación y no meros destinatarios de la caridad y del paternalismo. Esa era la visión tradicional y la del Papa Benedicto XVI. Sospechaba que había marxismo dentro de ese protagonismo de la fuerza histórica de los pobres.

Como Pontífice, Benedicto XVI inauguró el “Retorno a la Gran Disciplina”, con clara tendencia restauradora y conservadora, hasta el punto de reintroducir la misa en latín y de espaldas al pueblo. Causó extrañeza general en la propia Iglesia cuando en el año 2000 publicó el documento “Dominus Iesus”. En él reafirma la vieja doctrina medieval superada por el Concilio Vaticano II, según la cual “fuera de la Iglesia Católica no hay salvación”. Los no-cristianos corrían grave peligro. Nuevamente negó el calificativo de “iglesia” a las demás Iglesias, lo que provocó irritación general. Serían solamente comunidades eclesiales. Con toda su sagacidad polemizó con los musulmanes, con los evangélicos, con las mujeres y con el grupo integrista contrario al Vaticano II.

Su forma de conducir la Iglesia no mostraba el carisma, tan fuerte en Juan Pablo II. Se orientaba más por la ortodoxia y por el celo vigilante de las verdades de la fe que por la apertura al mundo y por una relación de ternura con el pueblo cristiano, como aparece fuertemente en el Papa Francisco.

Fue un genuino representante de la vieja cristiandad europea con su pompa y poder político-religioso. Desde la perspectiva de la nueva fase de la planetización, la cultura europea, rica en todos los campos, se ha encerrado en sí misma. Raramente se ha mostrado abierta a otras culturas como las antiguas de América Latina, África y Asia, lo cual se ha mostrado en el proceso de evangelización, que implicaba una occidentalización de la fe. Nunca se liberó de una cierta arrogancia de ser la mejor y en nombre de eso colonizó todo el mundo, tendencia aún no totalmente superada.

No obstante las limitaciones, por sus virtudes personales y por la humildad de haber renunciado al munus papal al haber llegado al límite de sus fuerzas, seguramente se contará entre los bienaventurados.


*Leonardo Boff, teólogo católico brasilero

El Papa viaja a las guerras de África central

El Papa Francisco

El Papa verá de cerca a partir de este martes el abismo de dos de los conflictos más olvidados y crueles del planeta. Francisco visitará dos naciones de África central, la República Democrática del Congo (RDC) y Sudán del Sur, países devastados por la violencia y las crisis humanitarias. Se tratará de un viaje de seis días en los que el jefe de la Iglesia católica tiene previstos encuentros con refugiados, desplazados, y personas en situación de pobreza y hambruna extrema.

El viaje llega precedido por algunas declaraciones contundentes de Francisco sobre las razones detrás de estos conflictos, que repetidas desde allí tal vez se oigan también en otras partes del planeta. La primera es la condena contra la industria de las armas, “que es de las más potentes”, como dijo en una entrevista de la semana pasada con un medio estadounidense. 

La idea del Papa sobre este asunto es clara. “El mundo está obsesionado por tener armas. Los países, hoy en día en vez de ensayar el arma del diálogo, de la comprensión, del negociado, vamos al arma de la prepotencia, de la guerra, es más a la mano”, afirmó Francisco, en diálogo con la agencia AP, en la que también criticó los expolios que sufre África por parte de las grandes potencias. 

Infierno en tierra

Los escenarios a los que Francisco acude —después de tener que postergar en julio el viaje por sus problemas de movilidad— son, en este sentido, unos de los más dramáticos que vive el mundo. Ambos países tienen conflictos en curso. En RDC, se han reactivados los enfrentamientos en el este del país entre el Ejército y las milicias que existen en la zona fronteriza con Ruanda. Por eso, Francisco ha tenido que renunciar a la programada etapa en Goma.

En Sudán del Sur, los ataques contra civiles a manos de bandas armadas en medio del recrudecimiento de la violencia en los estados de Jonglei y del Alto Nilo (fronterizo con Sudán y Etiopía), ya han provocado centenares de muertos. Por esto, más de 20.000 personas se han visto desplazadas por la violencia desde agosto, según uno de los últimos informes de la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Las cifras sobre la crisis humanitaria son, de hecho, abrumadoras. En Sudán del Sur, un país de 11 millones de habitantes, hay un total de más de 2 millones de desplazados internos y más de 6 millones de hambrientos graves (en estado de inseguridad alimentaria aguda, en lenguaje técnico). En RDC, ha sido declarada una epidemia de cólera en la zona de Goma y el año pasado incluso el virus del Ébola volvió a asomarse en el este del país. Además, con el mundo mirando hacia otro lado, los fondos para la ayuda humanitaria que reciben las agencias de la ONU siguen siendo insuficientes. 

Católicos activos

Pero, en este escenario, generan gran expectativa las reuniones que Francisco tiene previstas en Khinsasa y en Yuba, la capital de RDC y de Sudán del Sur, con los fieles y sacerdotes locales. La razón es que, pese a todo, el catolicismo es aquí particularmente activo y los católicos son alrededor de la mitad de la población en los dos países, según estadísticas oficiales de la Iglesia.

Tanto es así que los católicos locales también participan en los debates más relevantes de las sociedades de ambos países. Además, en el caso de Sudán del Sur, también han participado en las negociaciones en 2018 para el llamado ‘Acuerdo Revitalizado de Resolución del Conflicto’, un pacto (en el que también colaboró la Asociación de Sant’Egidio) que, sin embargo, ha sido incumplido en muchas de sus partes y que el Gobierno de Yuba suspendió en noviembre pasado, supuestamente por la falta de acuerdo entre los partidos. 

Con ello, como suele hacer antes de sus viajes internacionales, el Papa acudió el lunes a la basílica de Santa María la Mayor, en Roma, para encomendar su viaje a la virgen. La apuesta de los analistas en temas de religión es que el Papa aproveche la ocasión para lanzar mensajes fuertes. La incógnita es si, al finalizar su viaje el 6 de febrero, estos llamamientos habrán llegado a todos.

Benedicto XVI y los obispos españoles

Obispos españoles

Ratzinger impulsó, con Juan Pablo II, cinco líneas de fuerza que también marcan su papado. Y, por supuesto, el episcopado y la Iglesia española de los últimos decenios

El resultado va a ser, un pontificado y un episcopado español abonados a una lectura preconciliar e involutiva del Vaticano II -de puertas adentro- y a una restauración -de puertas afuera- presidida por la reimplantación de una sociedad neocristiana, en nombre de la Verdad, y con olvido de una consensuada convivencia entre diferentes, a la vez, empática y crítica

Por Jesús Martínez Gordo

Si bien es cierto que, entre los obispos españoles en activo existen diferentes sensibilidades, no lo es menos que hay una dominante, en total sintonía con la lectura involutiva que se empieza a realizar del Vaticano II en el pontificado del Papa Juan Pablo II, con la ayuda inestimable de J. Ratzinger, futuro Benedicto XVI: desde la finalización del concilio -se le oía decir entonces y, luego, a lo largo de su pontificado (2005-2013)- estamos asistiendo a una rápida secularización o solapamiento del misterio de Dios en la sociedad y a la mundanización de la Iglesia, sin que los obispos, los cristianos y las comunidades estén afrontando tales hechos con la lucidez y el coraje requeridos.

Repasando este diagnóstico, se confirma -como ya denunciaron los críticos en su día- que se trata de un análisis al servicio, en primer lugar, de una forma de papado, gobierno eclesial y magisterio teológicamente superada en el Vaticano II, es decir, involutiva. Y, en segundo lugar, por dar alas a un modo de presencia en la sociedad -que tutelar- es más propio de un régimen de neocristiandad y restauracionista que de un tiempo secular y aconfesional o laico como el nuestro, al menos en Europa occidental. No extraña, por ello, que impulsara, con Juan Pablo II, cinco líneas de fuerza que tambien marcan su papado. Y, por supuesto, el episcopado y la Iglesia española de los últimos decenios.

Según la primera de ellas, urge reafirmar la centralidad del primado del sucesor de Pedro -y de su Curia- frente a la conciliar doctrina de la colegialidad o co-gobernanza episcopal. Esta apuesta acabará recuperando un papado y una curia marcadamente centralistas que, ya incubados en el pontificado de Pablo VI, alcanzan su pleno desarrollo en los de Juan Pablo II y en el suyo. De acuerdo con la segunda de las apuestas, hay que contar con un nuevo Código de Derecho Canónico que corrija algunos de los “errores” interpretativos a los que se viene prestando el Vaticano II y que, a la vez, salga al paso de los vacíos dejados por los padres conciliares. La tercera pasa por promover, en coherencia con tal reafirmación del centro eclesial, obispos que, de hecho, sean más delegados o vicarios del Papa que sucesores de los apóstoles, “casados” con sus respectivas diócesis.

Por la cuarta de las apuestas, se busca contar con correas de transmisión que, relegando a otros colectivos más comprometidos en la promoción de la justicia y liberación de los últimos del mundo, sintonicen con el nuevo modelo de Iglesia que se está impulsando. Es la tarea que se asigna a los llamados “nuevos movimientos” y en la que éstos se van a implicar gustosamente. Y, para acabar, defender, en relación con la sociedad civil, la Verdad que -entregada por Dios en Jesús y transmitida a las generaciones posteriores -gracias al cauce de la tradición viva de la Iglesia- es autentificada por los obispos, presididos por el sucesor de Pedro.

El resultado va a ser, un pontificado y un episcopado español abonados a una lectura preconciliar e involutiva del Vaticano II -de puertas adentro- y a una restauración -de puertas afuera- presidida por la reimplantación de una sociedad neocristiana, en nombre de la Verdad, y con olvido de una consensuada convivencia entre diferentes, a la vez, empática y crítica. Poco o nada que ver con lo aprobado en el Concilio. Y mucho que ver con la llegada del cardenal Angel Suquía a la presidencia de la Conferencia Episcopal Española (1987). Desde entonces, se puede aplicar, a los obispos nombrados -e, incluso, a los elegidos en nuestros días- lo que en su día dijo el cardenal V. Tarancón, refiriéndose a algunos de sus compañeros de aquellos años: padecen torticolis de tanto mirar al Vaticano.

Obispos españoles

El éxito de este modelo de obispos en España es perceptible tanto en la forma de gobernar sus respectivas diócesis, como, de manera particular, en los diferentes diagnósticos -teológicos y sociales- y planes de acción pastoral que vienen promoviendo desde que son una mayoría aplastante. La lectura detenida de los mismos -imposible de explicitar en esta ocasión- permite percatarse de lo extendidas que se encuentran las cinco apuestas reseñadas más arriba como líneas de fuerza, tambien, del pontificado de Benedicto XVI.

Afortunadamente, el Papa “venido del fin del mundo” quiere leer el Vaticano II a partir de lo aprobado por la mayoría y mantener una relación adulta con la sociedad civil, sin falsos tutelajes. Pero se encuentra con un episcopado -en este caso, el español, aunque no solo- nombrado para otra tarea que poco o nada tiene que ver con lo que, por fidelidad a dicho Vaticano II, él propone. Se trata de un episcopado que, pillado con el pie cambiado, prefiere callar, mirar a otro lado o hacer lo imprescindible para no desentonar y, sobre todo, esperar a un nuevo tiempo.

Se trata de un episcopado que, pillado con el pie cambiado, prefiere callar, mirar a otro lado o hacer lo imprescindible para no desentonar y, sobre todo, esperar a un nuevo tiempo

Disfruta, hermano J. Ratzinger – Benedicto XVI, de la Vida en plenitud, otro de “los mil nombres” de lo que decimos cuando decimos “Dios”. Somos muchos los que experimentamos y sabemos contigo que nuestra existencia es un murmullo, un chispazo o un finito y limitado destello de dicha Vida. El Nazareno -de quien tanto hablaste y a quien seguimos- nos confirma en la bondad, verdad y belleza de dicha convicción, indicándonos, además, cómo vivir nuestra existencia -con sus claroscuros- como una anticipación de tal Vida en plenitud. Gracias por lo que pueda corresponderte en esta esperanzada convicción.

El Papa en El Congo y en Sudán

El papa viaja a la República Democrática del Congo y a Sudán del Sur para impulsar la paz y dar dignidad

Historia de Agencia EFE 

Ciudad del Vaticano, 30 ene (EFE).- El papa Francisco viaja desde mañana y hasta el 6 de febrero a la República Democrática del Congo (RDC) y a Sudán del Sur en un intento de impulsar la paz en dos países destrozados por la guerra civil y cuyos pueblos esperan que esa importante visita les otorgue «la dignidad» de formar parte del mundo.

El papa viaja a la República Democrática del Congo y a Sudán del Sur para impulsar la paz y dar dignidad© Proporcionado por Agencia EFE

Después de tener que aplazar el viaje previsto en julio por sus problemas de movilidad, Francisco prometió que iría, como recordó este domingo, a «República Democrática del Congo, desgarrada por enfrentamientos armados y explotación» y a «Sudán del Sur, destrozado por años de guerra que han obligado a tantas personas a vivir desplazadas y en condiciones de gran penuria».

La religiosa y teóloga congoleña Rita Mboshu Kongo, que acompañará a Francisco en este viaje, destaca a EFE «el impacto social y político» que tendrá la visita a la RDC: «No hablará sólo a los católicos, a los creyentes, sino que a toda la humanidad, a la gente de buena voluntad».

«La situación social en la RDC deja mucho que desear. Basta pensar en la agresión y explotación de la que son víctimas niños, mujeres, jóvenes y ancianos inocentes. Las potencias internacionales que buscan materias primas que llenan el subsuelo congoleño no hacen más que fomentar las guerras que cada día causan víctimas», explica sor Rita.

La población «espera del papa apoyo, aliento y acompañamiento espiritual, que tendrán un fuerte impacto social».

Francisco llega a la RDC cuando se ha recrudecido la violencia en el este del país entre el ejercito y las milicias que existen en la zona fronteriza con Ruanda y por ello ha tenido que renunciar a la prevista etapa en Goma.

Más de 200 civiles han muerto en las últimas seis semanas en la región de Ituri y al menos 52.000 personas han huido, que se suman a los más de 1,5 millones de desplazados en la provincia, según Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

En un encuentro con los medios, el obispo de Luiza, Félicien Mwanama Galumbulula, expresó su preocupación porque los últimos atentados han sido contra objetivos religiosos, como el más reciente, contra una iglesia pentecostal en Kasindi (noreste), y destacó que la RDC es uno de los ejemplos «de la Tercera Guerra Mundial a trozos de la que habla el papa».

También viaja a Sudán del Sur, un país escindido del resto de Sudán en 2011, que ningún pontífice ha visitado y al que Francisco quería ir desde 2018, cuando se le invitó después de que se firmase en Roma un esperanzador acuerdo de paz con la colaboración del movimiento católico Comunidad de San Egidio.

«La visita del papa reforzará las iglesias locales que tanto hacen por el país y apoyará al pueblo sursudanés que espera mucho de esta visita y también habrá un mensaje político, el de sostener el proceso de paz», asegura el secretario general de San Egidio, Paolo Impagliazzo.

En su visita «histórica» a Sudán del Sur, según Impagliazzo, viajará con el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y el moderador de la Iglesia de Escocia, Jim Wallace, pues el país cuenta con una importante presencia de anglicanos.

En abril de 2019, los tres líderes religiosos convocaron un retiro espiritual en el Vaticano para ayudar al proceso de paz en Sudán del Sur y durante esa iniciativa, en un gesto de humildad que conmovió al mundo, Francisco se arrodilló y besó los pies del presidente sursudanés, Salva Kiir Mayardit, y del opositor Riek Macharel, e instó a los dos líderes enfrentados a proceder con el acuerdo de paz firmado el año anterior.

El responsable de San Egidio explica que el acuerdo «avanza, pero dolorosamente de manera muy lenta» y por ello «todos esperan una palabra que anime a continuar a trabajar por la paz, y por la reducción de la violencia»

«La sociedad civil espera con alegría esta visita y hay una gran expectativa también entre la clase dirigente. Pero es sobre todo la gente común la que vé este viaje como un momento en el que se les tratará con dignidad», añade Impagliazzo, «algo fundamental en un país que ha vivido grandes dificultades, considerado muy problemático, incluso un paria por la comunidad internacional».

La visita del papa «les pone en el centro de la Historia, les da dignidad y esto les hace sentirse muy orgullosos».

Según recordó el Programa Mundial de Alimentos de la ONU en una sesión informativa con motivo del viaje, dos tercios de la población (7,76 millones de personas) sufren inseguridad alimentaria grave y otros 2,9 millones de personas se encuentran al borde de la inanición, incapaces de encontrar alimentos suficientes para ellos y sus familias. Y hay más de 2 millones de desplazados en todo el país debido a los conflictos de los últimos años.

«Hay que ir a estos países. Y el papa va porque no quiere ser uno de los que miran hacia otro lado. Hay gente que sufre y tiene que ser ayudada, también empujando a la clase dirigente a encontrar un modo para convivir en paz», subraya el secretario general de San Egidio.

Por Cristina Cabrejas

Benedicto XVI: el destino del Papa maestro

Hay frases que pueden marcar o al menos definir un destino. “Creo que, puesto que Dios hizo un Papa maestro, quiso precisamente que este aspecto de la reflexión, y de manera especial la lucha por la unidad de la fe y la razón, pasara a primer plano”. Son palabras pronunciadas por Benedicto XVI en 2010, en el libro de entrevistas A luz do mundo . Había llegado al pontificado, tras pasar muchos años como presidente de la Comisión de Fe y siendo claramente la cabeza teológica de Juan Pablo II ., el Papa más «político», con quien durante unos treinta años había promovido, sin concesiones, una exigente reagrupación doctrinal de la Iglesia. La redacción del Catecismo de la Iglesia Católica, cuidadosamente supervisada por él, fue la ideología que, declarada de autoridad pontificia, pretendió imponer como norma y criterio para la catequesis e incluso para la teología.

 De hecho, el prestigio de un profesor alemán, junto con una rica trayectoria de publicaciones teológicas, lograron introducir en el ambiente un sentido de dignidad cultural para el anuncio de la fe cristiana. Respondía así a una necesidad global de actualización, que el Concilio Vaticano II había reconocido y proclamado solemnemente. Era urgente tras la severa crisis de la Ilustración, que puso en crisis el papel destacado con el que el cristianismo había marcado la cultura occidental durante un milenio y medio y desde entonces, en buena medida, también la del mundo.

Él, no sólo por formación, sino por haber participado personalmente en el Consejo, parecía bien preparado para emprender la alta tarea. Y decidió afrontarlo, continuando, con otro estilo pero con la misma actitud de cierto mesianismo salvador, el camino ya emprendido junto al anterior Papa, Juan Pablo II. Pero sucede que, llegados a este punto, todo parece confirmar lo que gran parte de los teólogos han denunciado desde el principio. El Concilio había abierto las puertas a una revolución evangélica, y lo que estos dos Papas pretendían imponer era una renovación del compromiso, con arreglos de forma y acomodación de estilo, que al final no hacían más que apuntalar el mismo viejo edificio. Se procedió a través de una hermenéutica restauradora del mensaje conciliar, con el fortalecimiento de la autoridad central,

Si Juan Pablo II insistió sobre todo en la disciplina de un gobernante fuerte y experimentado, Benedicto XVI se centró en la teología. Publicó, siguiendo también el estilo del anterior, algunos documentos excelentes, como Deus caritas est (Dios es amor ), Spe salvi (Salvados por la esperanza ) y Caritas in veritate La caridad en la verdad ), que fueron luminosos y esperanzadores . , pues se centraron en los anuncios centrales de la fe, evitando los temas colaterales y discutibles.

Pero, en cuanto a los esfuerzos relacionados con una actualización teológica sustantiva, traicionó su interpretación del servicio papal, considerándose a sí mismo como un «papa maestro»: pensó que su autoridad pastoral como anunciador de la fe y animador de vida en un sentido evangélico, lo invistió también con el poder de controlar el «servicio teológico». Convirtió su teología en un modelo de teología. En consecuencia, prosiguió, reforzando con nueva autoridad papal, el control autoritario que había ejercido como prefecto de la doctrina de la fe. Las censuras, los procedimientos y las exclusiones de lo que sonaba a renovación fundamental se multiplicaron, imponiendo los textos de los representantes de la restauración teológica en la enseñanza más o menos oficial. Simplificando: Hans Urs von Balthasar contra Karl Rahner.

Sobre el segundo, incluso dijo: “Trabajando con él, me di cuenta de que Rahner y yo, a pesar de estar de acuerdo en muchos puntos y en múltiples aspiraciones, vivíamos desde el punto de vista teológico en dos planetas diferentes”. Ahí mismo y también simplificando, aparece un síntoma que, permítanme la opinión, es todo un diagnóstico: el teólogo Ratzinger está muy lejos de la creatividad y profundidad del teólogo Rahner. No supo reconocer la necesidad de un «cambio estructural de la Iglesia», o de una superación radical del paradigma escolástico, abriendo para la teología y para la Iglesia un futuro que golpea con los puños las puertas de la humanidad. De la humanidad religiosa, que necesita el aire fresco del Evangelio para volver a entrar. y de la humanidad secular,

No es casualidad que cierre estas reflexiones aquí con esta evocación. Bueno, confieso que siempre me ha parecido la pérdida de una gran oportunidad que el desenfoque del diagnóstico impidiera a Benedicto XVI aprovechar sus excelentes cualidades de síntesis precisa y exposición esclarecedora sobre este tema central que la amplia difusión de su libro sobre el Nazareno que le ofreció. Al no tener en cuenta los avances de los estudios bíblicos, la proclamación conciliar de la autonomía mundial y el nuevo diálogo entre las religiones, no logró presentar al mundo una visión actualizada y verdaderamente creíble de su figura. La figura entrañablemente humana, de uno como nosotros, que, anunciando con la palabra que Dios es amor infinito y perdón incondicional, y que, ejerciendo una conducta fraterna, comprometida y liberadora para con todos los humillados y ofendidos, permanece allí como un faro abierto.

Así sigue adelante Francisco con su proyecto sinodal 2021-2024

El Papa pide al padre Timothy Radcliffe que dirija el retiro del sínodo de los obispos

por Christopher CorderoThe Tablet,

El cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general del sínodo, dijo en una conferencia de prensa en el Vaticano el 23 de enero que se estaba organizando un retiro para enfatizar que el sínodo tiene sus raíces en la oración y la escucha. En esta conferencia de prensa se anunció que el P. Timothi Radcliffe era el designado para dirigir el retiro espiritual de los obispos previo a la asamblea sinodal en ocybre de 2023 y que el Movimientyo de Taizé era el encargado de orgnaizar los actos de jóvenes previosa ese evento.

El padre Timothy, de 77 años, quien dirigió la orden dominicana mundial de 1992 a 2001, es un conocido predicador y escritor cuyos libros han sido traducidos a 24 idiomas. Tiene su base en Blackfriars en Oxford, donde ayudó a lanzar un instituto de justicia social en el Colegio, es teólogo y es Doctor honoris causa en Divinidad en la universidad. En 2015, fue nombrado consultor del entonces Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y es conocido por su enfoque pastoralmente sensible hacia los católicos homosexuales y lesbianas, incluido el apoyo a las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Su elección como líder de retiros revela la estima que tiene el fraile dominico por parte del Papa Francisco y refleja la larga experiencia que tienen las órdenes religiosas en los procesos sinodales con su enfoque en la escucha y el discernimiento comunitario. Dado que la práctica de la sinodalidad es todavía un concepto relativamente nuevo para la Iglesia de rito latino, varios obispos que asistieron a la asamblea de octubre han tenido poca exposición a los sínodos.

La reunión del Vaticano será un momento crucial para el sínodo convocado por el Papa sobre el tema de una “Iglesia sinodal: Comunión, Participación, Misión” que comenzó en octubre de 2021 y continuará hasta octubre de 2024. El proceso ha implicado un cambio sin precedentes. intenta escuchar a los católicos de todo el mundo, pero también se ha enfrentado a la resistencia de una minoría bien organizada que afirma que el proceso es un intento encubierto de anular ciertas enseñanzas de la Iglesia. El cardenal Mario Grech, líder de la oficina del sínodo en Roma,  admitió que “hay quienes se oponen abiertamente”  al sínodo, incluido el clero más joven.

“Los sínodos dependen tanto de tener la confianza para hablar como la humildad para escuchar. Escuchar es atreverse a abrirse a personas que tienen puntos de vista diferentes a los suyos, puntos de vista con los que puede estar en total desacuerdo”, dijo el padre Timothy en un  video  publicado el año pasado. “Nuestra sociedad teme a la diferencia, Google y Facebook tienen algoritmos que nos dirigen hacia personas de ideas afines, por lo que estamos tentados a vivir en burbujas de personas que piensan lo mismo”.

Agregó: “La Iglesia misma ha sido tocada por estas guerras culturales estériles de izquierda y derecha, y son infructuosas”.

El cardenal Hollerich hizo el anuncio sobre el padre Timothy durante una conferencia de prensa en la que se expusieron los detalles de una reunión de oración ecuménica que se llevará a cabo antes de que comience la cumbre del sínodo. Del 29 de septiembre al 1 de octubre, los jóvenes serán invitados a Roma para una serie de eventos organizados por Taizé, la fraternidad cristiana ecuménica, incluido un encuentro de oración en la Basílica de San Pedro, presidido por el Papa, al que están invitados todos los cristianos.

“La sinodalidad, con su énfasis en el bautismo y el Espíritu Santo, es una gran oportunidad para avanzar más en el camino del ecumenismo”, dijo el cardenal Hollerich durante la rueda de prensa, programada para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (18-25 de enero) .

A la rueda de prensa asistieron el hermano Alois, prior de la comunidad de Taizé, el arzobispo Ian Ernest, director del Centro Anglicano en Roma, el arzobispo Khajag Barsamian, representante de la Iglesia Apostólica Armenia ante la Santa Sede, y el reverendo Christian Kireger, el presidente de la Conferencia de Iglesias Europeas y jefe de la Federación Protestante de Francia.

El Arzobispo Ernest enfatizó que el proceso del sínodo global va más allá de los límites de la Iglesia Católica. “Abre las puertas para una mayor colaboración ecuménica”, agregó.

La cultura del descarte

Francisco revela en el ángelus las 3 claves contra la cultura del descarte

PorELENA MAGARIÑOS

Al final del rezo, el Papa ha pedido oraciones por Tierra Santa y su próximo viaje a África

El papa Francisco ha revelado en el ángelus de este domingo las tres claves contra la “cultura del descarte”. Y, para ello, se ha basado en la liturgia de hoy, en la que se proclaman las Bienaventuranzas según el Evangelio de Mateo, haciendo un fuerte énfasis en quiénes so los “pobres de espíritu”.

“Son los que saben que no se bastan a sí mismos y viven como ‘mendigos de Dios’: se sienten necesitados de Dios y reconocen que el bien viene de él, como don, como una gracia Los pobres de espíritu atesoran lo que reciben; por lo tanto, desea que ningún regalo se desperdicie”, ha explicado Francisco.

“Hoy quisiera detenerme en este aspecto típico de los pobres de espíritu: no derrochar”, ha continuado, señalando que “no derrochar nos permite apreciar el valor de nosotros mismos, de las personas y de las cosas”. “Desafortunadamente”, ha apuntado, “es un principio que a menudo se ignora, especialmente en las sociedades más ricas, donde domina la cultura del desperdicio y la cultura del descarte: ambas son una plaga. Así que me gustaría ofrecerte     tres desafíos contra la mentalidad de desperdicio y descarte”.

El primer reto apuntado por el Papa es el de no desperdiciar el don que tenemos. “Cada uno de nosotros es bueno, independientemente de las cualidades que tengamos. Cada mujer, cada hombre es rico no sólo en talentos, sino en dignidad, es amado por Dios, es digno, es precioso. Jesús nos recuerda que somos bendecidos no por lo que tenemos, sino por lo que somos.         Y cuando una persona se suelta y se tira, se desperdicia. Luchemos, con la ayuda de Dios, contra la tentación de considerarnos inadecuados, equivocados y compadecernos de nosotros mismos”, ha explicado.

Luego, el segundo desafío es “no desperdiciar los bienes que tenemos”. “Resulta que alrededor de un tercio de la producción total de alimentos se desperdicia cada año en el mundo. ¡Y esto mientras tantos se mueren de hambre! Los recursos de la creación no se pueden usar así; los bienes deben ser guardados y compartidos, para que a nadie le falte lo necesario”, ha denunciado el Papa.

Finalmente, Francisco ha señalado el tercer desafío: no descartar a la gente. “La cultura del descarte dice: te uso mientras te necesito; cuando ya no me interesas o estás en mi camino, te tiro. Y así se trata a los más frágiles: los niños no nacidos, los ancianos, los necesitados y los desfavorecidos. ¡Pero no se puede tirar a la gente, no se puede tirar a los desfavorecidos! Cada uno es un don sagrado, cada uno es un don único, en cada edad y en cada condición”, ha explicado.

Oraciones por Tierra Santa

Después del rezo del ángelus, el Papa ha clamado, una vez más, por la escalada de violencia en Tierra Santa. “Con gran dolor me entero de las noticias que llegan de Tierra Santa, en particular de la muerte de diez palestinos, entre ellos una mujer, asesinados durante las acciones militares antiterroristas israelíes en Palestina; y de lo que sucedió cerca de Jerusalén el viernes por la noche, cuando siete judíos israelíes fueron asesinados por un palestino y tres resultaron heridos cuando salían de la sinagoga”, ha dicho el Papa.

“La espiral de muerte que se acrecienta día a día no hace más que cerrar los pocos resquicios de confianza que existen entre los dos pueblos. Desde principios de año, decenas de palestinos han muerto en tiroteos con el ejército israelí”, ha subrayado, haciendo “un llamamiento a los dos Gobiernos ya la comunidad internacional para que encuentren, de inmediato y sin demora, otros caminos que incluyan el diálogo y la búsqueda sincera de la paz”.

Finalmente, Francisco ha pedido la oración de los fieles ante su próximo viaje a RD Congo y Sudán del Sur, dos países fuertemente amenazados por los conflictos. “Llegaré a Sudán del Sur junto con el Arzobispo de Canterbury y el Moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia: así viviremos juntos, como hermanos, una peregrinación ecuménica de paz”, ha asegurado.