La reconciliación que falta en España

Todo lo que a la Iglesia aún le queda por hacer en España para la “reconciliación” con el siglo XX que pide el papa 

POR: ÁNGEL MUNÁRRIZ  

La institución católica ha asumido pecados en el Holocausto, la dictadura argentina y la persecución de pentecostales, pero no por el golpe del 36, la Guerra Civil, las delaciones y la represión en España. 

El papa, en una entrevista en la Cope, ha pedido esta última semana a España que se reconcilie con su propia historia, especialmente del siglo XX. La pregunta de Carlos Herrera había sido sobre Cataluña, pero Francisco se desvió hacia la historia para señalar lo que a su juicio es la “clave”: “No sé si España está totalmente reconciliada con su propia historia, sobre todo del siglo pasado. Y si no lo está, tiene que hacer un paso de reconciliación con la propia historia”. Pero, ¿está la Iglesia “reconciliada” con su propio papel en el convulso siglo XX español? La trayectoria de la institución –cómplice de la represión y hermanada con el franquismo–, su estatus actual –erigido sobre privilegios con origen en la dictadura y a los que la jerarquía se aferra–, su trato a las víctimas y su resistencia a oficializar un perdón y reconocimiento de culpa que sí ha emitido en otros casos indican claramente que la propia Iglesia no está a la altura del listón que pone el propio pontífice. 

Complicidad con el franquismo 

La historia no sólo sitúa a la Iglesia del lado de los sublevados contra la República, sino que muestra su consustancialidad con el régimen franquista. La jerarquía católica fue un elemento determinante del bloque de fuerzas que socavó la República desde su proclamación. “Enemigos de la Iglesia y del orden social”, clamaba contra los republicanos en 1931 el cardenal primado y arzobispo de Toledo, Pedro Segura. “Cuando se produjo el levantamiento militar, salvo algunas excepciones, la Iglesia se apresuró a apoyar el pronunciamiento y a sacralizarlo, convirtiéndolo pronto en una Cruzada. Durante la guerra civil y a su término, la jerarquía denunció la cruenta persecución a que habían sido sometidos sus sacerdotes y religiosos en la España republicana durante la guerra, mientras silenciaba larepresión”, sintetiza el historiador Francisco Moreno Sáez. 

“España será católica o no será”, proclamó el cardenal Isidro Gomá durante la guerra, en otra frase imprescriptible. En 1937, la Carta Pastoral Dirigida a los Obispos del Mundo Entero consagró el apoyo sin ambages de la Iglesia a Franco: “Hoy por hoy, no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz y los bienes que de ellas derivan, que el triunfo del movimiento nacional”. Acabada la guerra, Pío XII telegrafió un mensaje a Franco: “Levantamos nuestro corazón al señor y agradecemos la deseada victoria católica en España”. Más tarde, el papa nombró “protocanónigo” al “Caudillo”. 

El Vaticano aportó a Franco reconocimiento y legitimidad desde primera hora. El régimen respondió con una legislación educativa (1945) e hipotecaria (1946) a la medida de la institución católica. El hermanamiento culminó con el acuerdo bilateral de 1953, el Concordato, consagrando un régimen de total confesionalidad. Con este acuerdo bilateral, Franco “compraba un privilegio para él muy valioso”, el “título oficial de Estado católico respaldado por la Iglesia”, escribe en Las relaciones entre la Iglesia y el Estado en España (1953-1974)Alberto de la Hera, que fue director general de Asuntos Religiosos con José María Aznar. El general ferrolano arrancó además al Vaticano el artículo VI, que obligaba a los curas a elevar preces diarias por el Caudillo. 

Múltiples historiadores han acreditado la complicidad estructural de la jerarquía católica con Franco, como Francisco Espinosa y José María García Márquez en Por la religión y la patria (Crítica, 2014). La Iglesia fue parte del aparato represor. La justicia militar de posguerra se sirvió de curas junto a falangistas, guardias civiles y alcaldes. Julián Casanova, en La Iglesia de Franco (Crítica, 2001), narra cómo la Iglesia se apresuró a apoyar a los sublevados, ofreciendo su bendición a la política de exterminio. La guerra fue considerada por la Iglesia un “plebiscito armado”. Y ganó su candidato, Franco, “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, como decían todas las monedas acuñadas desde 1946. 

Como escribe Casanova, la jerarquía participó desde 1943 en la “farsa” de las Cortes franquistas y se hizo presente en las más altas instituciones del Estado. Franco, añade el historiador, “murió bendecido por la Iglesia, sacralizado, rodeado de una aureola heroico-mesiánica que le equiparaba a los santos más grandes de la historia”. Benedictinos y dominicos pidieron su canonización. 

Cabría preguntar: ¿Está la Iglesia reconciliada con su historia en el siglo XX español?Herencias y privilegios 

Juan José Tamayo, profesor emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid, conecta las reticencias de la jerarquía a la petición de perdón por su papel en el franquismo con el hecho de que, aún hoy, disfruta de privilegios con raíz en la dictadura. “Es una causa fundamental”, señala el también secretario general de la asociación teológica Juan XIII. ¿Cómo interpreta el autor de La Internacional del odio las palabras del papa? A su juicio, “deberían ser entendidas” como una llamada de atención no sólo a la sociedad española, sino también a la propia jerarquía, que “dio apoyo al golpe de Estado y legitimó la dictadura durante casi 40 años”. “La jerarquía y los grupos integristas”, entre los que menciona a la Asociación Católica de Propaganidstas, el Opus Dei y los “movimientos cristoneofascistas” actuales, han sido, a su juicio, uno de los actores clave en el déficit de reconciliación en España. “Y no sólo –añade– en la sociedad española, sino también en el seno de la propia Iglesia, ya que la jerarquía ha rechazado el diálogo que desde los años 80 le ha ofreciendo el movimiento comunitario de base”. 

El actual estatus educativo, simbólico, económico e institucional de la Iglesia en España sería impensable sin el Concordato, reformado –jamás derogado– entre 1976 y 1979, cuando adoptaron la forma de cinco acuerdos. El primero es el marco jurídico, de 1976, es decir, preconstitucional y todavía vigente. Dionisio Llamazares, en su artículo Los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede, considera “vértice del sistema” y raíz de su inconstitucionalidad, por generar de facto una confesionalidad encubierta y cincelar en el BOE que “la mayoría del pueblo español profesa la Religión Católica”. Jamás la jerarquía católica ha hecho amago de querer renunciar a un estatus erigido antes de la democracia.  

Los otros cuatro son temáticos: 1) jurídico, 2) Fuerzas Armadas, 3) educación y cultura y 4) economía. La casilla de la Iglesia –unos 300 millones anuales de dinero público para la Iglesia–, los profesores de Religión y capellanes pagados por el Estado, las múltiples exenciones fiscales… todo ello tiene origen en unos acuerdos cuya primera pieza es de 1976, mientras las tres siguientes están fechadas el 3 de enero de 1979, hace ahora 40 años, tan sólo 29 días después de la aprobación de la Constitución en referéndum. Aunque cronológicamente caen dentro de la democracia, lo cierto es que los contactos para el cambio del Concordato venían de finales de los 60 y obedecían a una lógica propia de relaciones Estado a Estado, como se concluye de la lectura del artículo Las relaciones entre la Iglesia y el Estado en España (1953-1976), de Alberto de la Hera. 

La parte del trato que corresponde a la Iglesia, la autofinanciación, sigue siendo un mero “propósito” incumplido. Los acuerdos también recogen la “voluntad” de la Iglesia de poner al servicio de la sociedad su “patrimonio documental” . No obstante, han sido frecuentes las quejas de historiadores, entre ellos los que investigan los crímenes del siglo XX. “A pesar de que funcionan con subvenciones, estos archivos son privados y el acceso está controlado y decidido por ellos”, señala el historiador Francisco Espinosa, especializado en la guerra y la represión. Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, pone el énfasis en el mismo punto: “La Iglesia, por su posición, debe tener gran cantidad de información sobre víctimas que no han dejado rastro judicial”.  

Las masivas inmatriculaciones de bienes de la Iglesia también tienen su origen en legislación franquistaconcretamente en la Ley Hipotecaria de 1946, rematada por su reglamento un año después. La normativa permitía a las autoridades de la Iglesia inscribir por vez primera en el registro –inmatricular– un bien, necesitando sólo para ello una certificación de la propia diócesis. Es decir, el obispo se convertía en fedatario público: parte sustancial, funcionarial, del Estado, con potestad para apropiarse de bienes públicos en virtud de su propia palabra. La Iglesia utilizó su privilegio al menos hasta 2015 y no ha renunciado a los frutos del mismo. Es más, se aferra con toda su fuerza a ellos. 

¿Aportaría algo a a “reconciliación” que defiende el papa una renuncia de la Iglesia a privilegios heredados del franquismo? 

Falta de perdón 

La Iglesia, que hasta 2019 mantuvo enterrado con honores a Franco y aún mantiene así a Queipo de Llano en Sevilla, se ha resistido a pedir oficialmente perdón por su papel como institución en la Guerra Civil, la represión y la dictadura. Estuvo cerca en 1971, en la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, que votó esta propuesta: “Reconocemos humildemente y pedimos perdón porque nosotros no supimos a su tiempo ser verdaderos ministros de reconciliación“. Hubo un voto favorable mayoritario, pero no se llegó a los dos tercios exigidos, con lo que la propuesta no se incorporó a las conclusiones. Hace 50 años.Desde entonces, la esencia de la versión oficial se resume en esta frase de 2000 de Juan José Asenjo, siendo portavoz de la Conferencia Episcopal (CEE): la Iglesia fue durante la guerra “sujeto paciente y víctima”. Bajo el liderazgo de Antonio María Rouco Varela, en 1999 fue aprobada la tesis episcopal sobre la guerra, que evitaba la autocrítica: “España se vio arrastrada a la guerra civil más destructiva de su historia. No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia […]. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba, estuvieran en uno u otro lado de los frentes”. En 2006, durante el debate que desembocaría en la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, la Conferencia Episcopal publicó sus Orientaciones morales ante la situación actual de España, en las que alertaba de una “mentalidad selectiva” que “abre de nuevo viejas heridas”

Algo más conciliador, Ricardo Blázquez, siendo presidente de la CEE en 2007, afirmó que “en el decenio de los treinta” hubo “actuaciones concretas” de miembros de la Iglesia contrarias al Evangelio. Y hasta ahí. Lo demás han sido declaraciones vagas o aisladas: en 2009 la Iglesia vasca pidió perdón por su silencio ante el fusilamiento de 14 sacerdotes nacionalistas entre 1936 y 1937. En 2013 el entonces cardenal arzobispo de Barcelona, Martínez Sistach, lanzó este tuit: 

De los errores que los miembros de la Iglesia hayamos podido cometer en un pasado más o menos lejano los obispos humildemente pedimos perdón 

— Cardenal Sistach (@sistachcardenal) October 25, 2013 

¿Suficiente para considerar que la Iglesia ha contribuido a la “reconciliación? No, a juicio de la plataforma por la Comisión de la Verdad, que agrupa a más de 100 asociaciones de memoria y solicitó en 2013 en una carta al papa Francisco que la Iglesia pida perdón por su apoyo a Franco. Además, acusó a la institución de “ensalzar a unas víctimas con beatificaciones y canonizaciones en masa y olvidar a las de la represión franquista”. El ensayo El resurgir del pasado en España. Fosas de víctimas y confesiones de verdugos(Taurus, 2018), de Paloma Aguilar y Leigh A. Payne, apunta a un diagnóstico parecido al señalar que “la jerarquía eclesiástica ha logrado que se reconozca a sus víctimas”, mientras –exceptuando salvedades en Navarra– “esa misma jerarquía se ha negado en repetidas ocasiones a apoyar los esfuerzos que las víctimas republicanas“. Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, explica que, por su experiencia, la Iglesia ha hecho una “lectura política” durante todo el proceso de recuperación de víctimas, dándose el caso de religiosos exhumados asesinados por los franquistas que no han recibido el tratamiento de “mártires” de las víctimas en suelo republicano. 

infoLibre preguntó a la Conferencia Episcopal cuál consideraba su “posicionamiento de referencia”, a lo que respondió remitiendo a su colección documental desde 1966. 

“En España, desde el intento del 71 que no salió adelante, se perdió la posibilidad” de una petición de perdón, opina Ángel Luis López Villaverde, autor de El poder de la Iglesia en la España contemporánea (Catarata, 2013). A su juicio, las palabras del papa son “correctas” y “bien intencionadas”. ¿Pero? “El problema es que son muy ambiguas, una buena iniciativa que no va más allá. Hay que darles contenido. Y no sé si en la jerarquía española alguien lo hará”, expone. “Roma –afirma– hace mucho tiempo que va por delante de la jerarquía católica española”. 

Las reticencias de la Iglesia a pedir perdón por el franquismo contrastan con su abundante caudal de autocrítica sobre otros episodios de la historia. ¿Ejemplos? Ha habido desde 1992 hasta cuatro públicos reconocimientos de culpa por los abusos cometidos contra los pueblos indígenas durante la colonización de América Latina. “Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Pido humildemente perdón”, solemnizó Francisco. Juan Pablo II hizo en 2000 la petición de perdón más profunda de la milenaria historia de la institución. 

“Los cristianos han incumplido el Evangelio y, cediendo a la lógica de la fuerza, violado los derechos de etnias y pueblos […]. Nunca más ofensas hacia ningún pueblo, nunca más recurso a la lógica de la violencia, nunca más discriminaciones, exclusiones, opresiones, desprecio hacia los pobres y los desposeídos”. No hubo referencias al caso español. En otras ocasiones sí ha habido asunciones de culpa por hechos particulares. En 1998 el Vaticano –otra vez con Juan Pablo II– hizo un “acto de arrepentimiento” por su insensibilidad ante el Holocausto. Más contundente aún fue la Iglesia argentina en 2000 en la autocrítica sobre sus “pecados” durante la dictadura de la Junta Militar (1976-1983). El papa actual, Francisco, pidió perdón en 2015 a los evangélicos pentecostales por las persecuciones que sufrieron durante la época fascista de Benito Mussolini. Cuatro años después pidió perdón al pueblo gitano durante un viaje a Rumanía. 

A España el papa le pide que se reconcilie ella misma con su historia. Pero es la Iglesia la que tiene margen para dar pasos por sí misma hacia ese propósito 

Francisco:”María es la voz de aquellos que no la tienen”

“La Virgen es un punto de referencia para una cultura capaz de superar las barreras que pueden generar división”, ha dicho el Papa en su mensaje a los participantes del XXV Congreso Internacional Mariano 

“La verdadera alegría que viene del Señor siempre da espacio a las voces de los olvidados, para que junto a ellos podamos construir un futuro mejor. María, en la belleza del seguimiento evangélico y en el servicio al bien común de la humanidad y del planeta, educa siempre para escuchar estas voces y ella misma se convierte en la voz de los sin voz”. Son las palabras que, leídas por el cardenal Gianfranco Ravasi, Francisco ha dirigido al XXV Congreso Internacional Mariano organizado por la Pontificia Academia Mariana Internationalis, que ha comenzado hoy, de forma virtual, con el tema ‘María entre teologías y culturas hoy. Modelos, comunicaciones, perspectivas’. 

Así, Francisco ha recordado que, a pesar de la alegría que produce la celebración de este encuentro “nuestro regocijo no olvide el grito silencioso de tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de gran dificultad, agravadas por la pandemia”. 

“En las fronteras”, continúa el Papa en su escrito, “la Madre del Señor tiene una presencia específica: es la Madre de todos, independientemente de la etnia o nacionalidad”. De esta manera, la figura de María “se convierte en un punto de referencia para una cultura capaz de superar las barreras que pueden generar división”. Por tanto, en el camino de esta “cultura de la fraternidad, el Espíritu nos llama a acoger de nuevo el signo de consolación y esperanza segura que tiene el nombre, el rostro y el corazón de María, mujer, discípula, madre y amiga”. 

Piedad popular 

Recordando el impulso dado por Benedicto XVI para “profundizar más la relación entre la mariología y la teología de la Palabra”, Francisco ha recordado que “la Palabra de Dios, puede convertirse en madre del Verbo encarnado”, es la misma que “alimenta la piedad popular, que se inspira con naturalidad en la Virgen, expresando y transmitiendo «la vida teológica presente en la piedad de los pueblos cristianos, especialmente en los pobres”. 

Por último, el Papa ha agradecido a la Pontificia Academia Mariana Internationalis por haber preparado y organizado este Congreso, ya que “constituye un momento importante en el servicio de coordinación de la teología mariana confiado a la Academia”. Y ha recordado como san Francisco de Asís hablaba a la Virgen María “con inmenso amor porque había hecho a Dios nuestro hermano”. 

La condición sinodal de la Iglesia

“Recuperemos, sin miedo, la tradición más original de la Iglesia” 

La condición sinodal de la Iglesia no es un invento de ahora 

Sinodalidad

“Ahora que tanto se habla de la ‘sinodalidad’ de la Iglesia, es más importante que nunca saber lo que se dice cuando hablamos de este asunto. No es un invento de ahora; se dio casi la mitad del tiempo que la Iglesia lleva existiendo en este mundo” 

“Lo confirma el escrito más importante (después de la Didaché) que las Constituciones eclesiásticas de la antigüedad nos legaron, la Tradición Apostólica de Hipólito” 

“De este principio básico nos dejó constancia Cipriano de Cartago: ‘Que se ordene como obispo al que ha sido elegido por el pueblo, que es irreprochable… con el consentimiento de todos'” 

“Y todavía más. Según el canon sexto del concilio ecuménico de Calcedonia, la dependencia del obispo en relación a su comunidad era tal, que se tenían por inválidas las llamadas ‘ordenaciones absolutas'” 

Por José María Castillo 

Ahora que tanto se habla de la “sinodalidad” de la Iglesia, es más importante que nunca saber lo que se dice cuando hablamos de este asunto. No es un invento de ahora. La “sinodalidad” fue la forma de gobierno que asumió la Iglesia en sus orígenes. Sin duda alguna, desde sus primeros años hasta finales del primer milenio. O sea, casi la mitad del tiempo que la Iglesia lleva existiendo en este mundo. 

Voy a confirmar lo que acabo de decir relatando un caso elocuente, que sucedió en el s. III. Era la práctica habitual de la Iglesia en aquellos primeros siglos. En efecto, a comienzos del s. III, afirmaba la Tradición Apostólica de Hipólito, el escrito más importante (después de la Didaché) que las Constituciones eclesiásticas de la antigüedad nos legaron (J. Quasten, Patrología, vol. I, Madrid, BAC, 1968, pg. 486-487), este principio básico, del que nos dejó constancia Cipriano de Cartago: 

“Que se ordene como obispo al que ha sido elegido por el pueblo, que es irreprochable… con el consentimiento de todos, que éstos (los obispos) le impongan las manos y que el presbiterio permanezca sin intervenir” (“Quod et ipsum videmus de divina auctoritate descenderé, t sacerdos plebe praesente sub omnium oculis deligatur et dignus adque idoneus publico iudicio ac testimonio comprobetur”. Cipriano, Epist. 67, 4. Cf, CSEL. 738, 3-5). 

Pues bien, esto supuesto, años más tarde, concretamente en el 250la persecución de Decio fue cruel. Y en aquella persecución, hubo tres obispos, el de León, el de Astorga y el de Mérida, que – por miedo a la muerte – negaron su fe y dieron otros escándalos a sus fieles. Este escándalo episcopal fue tan público y notorio, que las tres comunidades cristianas, que presidían estos obispos, se reunieron (cada una en su ciudad) y los fieles tomaron la decisión de deponer (o sea, quitarles el cargo) a los tres obispos cobardes. De todo esto tenemos clara y exacta información por lo que nos dejó escrito, en su Carta 67, san Cipriano de Cartago

Estando así la situación de la Iglesia de España, uno de los obispos cesados, un tal Basílides, acudió al Papa Esteban, sirviéndose de un informe que mandó a Roma. Pero se sabe que era un informe que se basaba en mentiras que favorecían al tal Basílides. El hecho fue que el Papa Esteban repuso a Basílides en su cargocon todos sus privilegios

Pero la comunidad, que dirigía Basílides y estaba en total desacuerdo con el obispo depuesto de su cargo, ante la decisión (basada en engaños) que había venido de Roma, acudió al hombre con más prestigio en la Iglesia de España, que era Cipriano de Cartago. Se informó debidamente a Cipriano. Y éste, ante la gravedad del asunto, reunió un sínodo (concilio) en el que participaron 37 obispos. Y este sínodo dio un decreto, que se contiene en la Carta 67 de Cipriano

¿Qué decía aquella carta sinodal? En ella, se decían tres cosas. 1ª) El pueblo tiene poder, por derecho divino, para elegir a sus ministros, como ya ha quedado dicho. 2ª) El mismo pueblo tiene también poder para quitar a los ministros cuando son indignos (“propter quod plebs obsequens praeceptis dominicis et Deum metuens a peccatore praeposito separare se debet…” (Cipriano, Epist. 67, 3. CSEL, 737-738, 20-22). 3ª) Ni el recurso a Roma debe cambiar la situación, cuando ese recurso no se basa en la verdad (“Nec rescindere ordinationem iure perfectam potest quod Basilides post crimina sua detecta et conscientiae… Romam pergens Stephanum… ignarum fefellit”. O. c., n. 5. CSEL, 739, 18-24). 

Como se palpa, en este documento, el gobierno de la Iglesia era, en los primeros siglos, muy distinto del que tenemos ahora. El centro de la vida de la Iglesia estaba en la comunidad, de tal manera que el mismo Cipriano afirma con toda naturalidad: “Desde el principio de mi episcopado determiné no tomar ninguna resolución por mi cuenta sin vuestro consejo y el consentimiento de mi pueblo” (Epist. 67, 5. CSEL, 739, 18-24). 

Así se pensaba, en quienes dirigían la Iglesia, en casi todo el primer milenio. O sea, durante casi mil años. Son elocuentes los testimonios de San León Magno (Epist. X, 6. PL 54, 634 A. Cf. José I. Gonzáles Faus, Hombres de la comunidad. Apuntes sobre el ministerio eclesial, Santander 1989, 104-105) y del Papa Celestino I, en un texto que pasó al Decreto de Graciano: “No se imponga como obispo a los que no lo aceptan” (“Nullus invitis detur episcopus”) (Epist. IV, 5. PL 50, 439). 

Y todavía un dato más. Según el canon sexto del concilio ecuménico de Calcedonia, la dependencia del obispo en relación a su comunidad era tal, que se tenían por inválidas las llamadas “ordenaciones absolutas”, es decir, las ordenaciones episcopales en las que el sujeto era ordenado sin que previamente una comunidad de cristianos lo hubiera elegido y aceptado. Es decir, en tal caso, una ordenación así, se consideraba sencillamente inválida (Conciliorum Oecumenicorum Decreta, ed. J. Alberigo, Bolonia 1973, 90. Cf. E. Schillebeeckx, El ministerio eclesial, Los responsables de la comunidad cristiana, Madrid 1983, 67-83). 

Termino ya. La Iglesia católica está iniciando un prolongado estudio en el que se va a estudiar a fondo su dimensión sinodal. La condición sinodal de la Iglesia no es un invento de ahora. Es una tradición que tiene sus orígenes desde que se empezaron a organizar las primeras comunidades cristianas. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando Pablo y Bernabé iniciaron su primer viaje misionero, lo primero que dejaban establecido era el nombramiento de los primeros presbíteros. Pero no los designaban ni Pablo, ni Bernabé, sino la asamblea del pueblo. Y esto se hacía “votando a mano alzada”, que es exactamente lo que significa el verbo “heirotoneo”, tal como lo indica el texto oficial de la Iglesia (Hech 14, 23). 

Querer una “Iglesia sinodal” no es un invento de ahora. Es recuperar la tradición más antigua de la Iglesia naciente. Pero, ya que se inicia este camino, no tengamos miedo, seamos consecuentes y recuperemos la tradición más original de la Iglesia, desde sus orígenes y fieles a las exigencias y necesidades del tiempo en que vivimos. 

¿Qué Iglesia queremos?

Vivimos días aciagos en el seno de la Iglesia. Las noticias que nos llegan son desmoralizadoras porque proceden de sus mismos pastores con una mezcla de situaciones estrambóticas dignas de un guion de Almodóvar. Lo digo con rabia y tristeza. 

Por una parte, tenemos los ataques furibundos de grupos eclesiales, medios de comunicación y políticos que están esperando a que el Papa Francisco diga cualquier cosa para situarle dentro de una diana y proferir las mil y una barbaridades. Algunas reacciones a la entrevista de Carlos Herrera a Francisco es una buena muestra. 

Que se ponga en duda el amor y el aprecio por un país como el nuestro, tierra de la lengua materna en la que se expresa y vive, resulta ridículo. No se dan cuenta estas gentes analfabetas, que el Papa es el vicario de Cristo en la tierra, y es vicario del hijo de Dios que nació en Belén, la más pequeñas de las ciudades de Israel, que no contaba para nada ni para nadie, donde la historia pasaría sin dejar huella alguna: “Pero tu Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas, 5,2). Sólo desde aquí podemos entender la elección por las ciudades y países humildes y pequeños del Santo Padre. 

Si queremos entenderlo, debemos acercarnos desde una hermenéutica cristológica. Puede resultar una obviedad, pero dichas obviedades las ignoran, de forma consciente o inconsciente, personas que quieren sentar cátedra en torno a las palabras de un Papa cercano, humilde y pobre como pocos. Algunos querrían que actuara como príncipe político. Y no lo va a hacer porque tiene que afrontar y leer la historia como pastor, precisamente como se define Jesús a la hora de transmitir su mensaje de salvación y aplicarlo. 

Y después, de pronto, nos salta en la cara, sin previo aviso, el caso Novell, donde se mezclan las proclamas irresponsables a favor del independentismo -muchos de sus feligreses no lo son- “al tiempo que se aferraba a las posturas rígidas e intransigentes, trasnochadas y acientíficas de la moral sexual”, como apuntaba recientemente Baltasar Bueno en un artículo de Religión Digital. 

Y todo ello, que no es poco, concluye con la relación sentimental con una escritora erótica-satánica. ¿Alguien da más? Esperamos que esto sea una excepción y si no lo es que se diga, que se haga público y se reforme y se refuercen el sistema o procedimiento para elegir obispos y diáconos acorde y dignos con Jesucristo. Si no se hace, y ya está pasando, la Iglesia correrá el peligro de sufrir una desconexión como la que se da entre las generaciones jóvenes y de una parte muy importante de la sociedad civil con la política. 

Incluso cuando la política consigue transformar las cosas y hacer su función, las gentes ya no reconocen sus méritos, puesto que siempre se sospecha de cualquier acción política porque está guiada por intereses espurios. Hoy la Iglesia tiene retos sobre la mesa que debe afrontar y según el modo y en cómo se sitúe ante ellos seguirá siendo para una parte de la población una realidad a la que seguir y dar por ella lo mejor que llevamos dentro. Vale la pena seguir el camino y la causa de Jesús de Nazareth, pero para ello tenemos que recordar qué es lo esencial, para qué está la Iglesia y qué queremos que posibilite y proyecte. 

En un momento de la entrevista con Herrera, Francisco recuerda su texto programático es Evangelii Gaudium. Ahí resume lo que en el Cónclave, cardenales y obispos trazaron como el camino a seguir que tenía que asumir la Iglesia en los próximos años. 

De igual forma, tenemos muy fácil cómo tiene que comportarse el pueblo de Dios, desde el primero al último y es, en síntesis, aplicar el evangelio, ni más ni menos. Las primeras comunidades cristianas hicieron visibles a Jesús señalando a los más pobres, a aquellos que no tenían carta de ciudadanía. La cruz implica un reconocimiento claro por aquellos que no han sido reconocidos en la historia, por aquellas personas que han sido apartadas de forma sistemática. 

En el imaginario social greco-romano la dignidad brillaba por su ausencia. Un Imperio como el de Roma, decenas de documentos históricos nos lo muestran, practicaba sin ningún rubor el infanticidio, sobre todo si eran niñas, ya que el derecho romano estaba concebido en función de los varones romanos y libres. Se señaló como una práctica de muerte y asesinato, de ahí la anclada tradición de la Iglesia por la defensa de la vida. 

Pensemos en las viudas, en los esclavos, en los extranjeros, las mujeres, en las personas leprosas y presas, cómo eran señaladas y dominadas por un juicio arbitrario respecto a sus vidas. A todos ellos el cristianismo les dio defensa y voz. 

Pablo es claro: “Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Jesús el mesías” (Gálatas 3, 28). El cristianismo supone un aldabonazo y un impulso claro para inocular en la sociedad el lenguaje de la caridad, la esperanza y la misericordia frente a una cultura de la muerte y la violencia sobre una porción altísima de la población. 

Como apunta García de Cortázar al final de su libro Católicos en tiempos de confusión, “nuestra idea de dignidad del hombre nos exige denunciar el escándalo de la pobreza. A nosotros nos toca recordar que las víctimas de la violencia, emigradas de sus lugares de nacimiento, abyectamente reducidas a cuerpos sin espíritu, son hijas de Dios y hermanas nuestras. A nosotros se nos exige que alcemos la voz para manifestar qué es nuestro cristianismo, no es cualquier forma de solidaridad o cualquier impulso compasivo, el que nos compromete en la defensa de los seres humillados”. 

¿Hay que recordar cuál es nuestra misión en el mundo? Y esos príncipes de la Iglesia, ¿son conscientes de su misión? ¿Representan y quieren trabajar por una Iglesia en salida por y para rostros que no cuentan como hicieron Jesús y las primeras comunidades cristianas? Sólo el compromiso social desde una radicalidad evangélica hará que la Iglesia sea importante en las vidas de las personas, desde una coherencia radical en las enseñanzas que se derivan del evangelio. 

Entiendo que en este mundo hipercomplejo puedan surgir dudas sobre Jesús, sobre su visibilidad, dónde está, qué dice en estos tiempos, puesto que puede parecer inaudito que, como apuntó de forma magistral un joven Ratzinger en Introducción al cristianismo, “la inteligencia que ha hecho a todos los seres se ha hecho carne, ha entrado en la historia y es un individuo, que no solamente abarca y sostiene toda historia, sino que forma parte de ella”. Pero la Iglesia sólo puede ser Iglesia de Jesucristo y ésta tiene que hacer visibles a los que se han quedado en la cuneta de la historia. Y claro que lo hace. Miles de personas se dejan la piel en ello a diario. 

No olvidemos lo que palpita, lo que está vivo y funda nuevas posibilidades en los barrios y en las misiones más pobres y recónditas de la tierra. Esta es la Iglesia que amamos y no la de los dimes y diretes más propios de la prensa rosa que la del Reino de Dios en la tierra. Que algunos se lo hagan mirar y que tomen nota. No estamos para una nueva forma de prensa rosa eclesial. 

En cada rincón de nuestra vida, en todos los patios de nuestras casas emerge una Calcuta que debemos atender. Para ello se requiere de una vida sencilla, alejado de los focos y del protagonismo en los medios. Somos una comunidad y lo que pasa en ella nos afecta. Seamos dignos de ella para seguir la obra del pobre carpintero de Galilea que encontraba en el silencio y en la soledad el tiempo de acercamiento y unión con Dios. Aprendamos la lección. 

José Miguel Martínez Castelló 

Religión Digital 

José Miguel Martínez Castelló es Doctor en Filosofía. Voluntario en el Centro Penitenciario de Picassent (Valencia). Profesor de Filosofía en el Colegio Patronato de la Juventud Obrera. Autor del libro, Esperanza entre rejas: retos del voluntario penitenciario. PPC, Madrid, 2021 

En el 1er Aniversario de la Fratelli Tutti

Fratelli tutti “en una asociación vecinal de barrio” 

Julio P. Pinillos de “La Ladera del Almendro” 

¡ HOMENAJE a la Carta-Encíclica del Papa en su primer Aniversario¡. 
Mil gracias al Papa Francisco por su contundente 
mensaje de que son necesarios los “Movimientos 
populares” y “Mvtos. políticos” para una acción 
transformadora y evangelizadora de la Sociedad. 

A penas se publicó (4-10-2020), leí con verdadera pasión la carta encíclica del Papa 
Francisco “Fratelli tutti”. Emi y yo junto a otros seis vecinos del barrio, llevábamos ya un año enzarzados en la creación de una Asociación de vecinos en Rivas que pueda reconducir el atropello urbanístico que, de no corregirse, afectará negativamente al normal desenvolvimiento de unas tres mil familias de nuestro entorno. 

Cuando recibí de Ramón Alario su esquema y proyecto de trabajo sobre la carta del Papa 
–lúcido y sugerente, como acostumbra- para el número 164 de nuestra revista del Moceop”, me convencí del potencial enorme y sabiduría de “Fratelli tutti” para iluminar y alentar la acción socio-popular y la gestión y compromiso políticos en la sociedad actual y, desde luego, para nuestro proceso de Asociación ya que sugiere talante, actitudes y pasos claves para el proceso asociativo que estábamos intentando. 

Al sentir lo bien que se acompañaban las afirmaciones de “Fratelli tutti” con nuestro proyecto-búsqueda de Asociación Vecinal sugerí al Equipo Redactor de “Tiempo de hablar y de actuar” la idea de publicar en el mismo número, 164, estas dos miradas como complementarias –“reflexión y acción juntas-”. Pero, por razones de espacio y para que la “experiencia asociativa de barrio” tuviera un mayor rodaje y consistencia, pareció mejor se publicaran por separado. Así hago. 

Como me estoy refiriendo a lectores que ya tienen el magnífico trabajo de Ramón y 
colaboradores, a él les remito con la indicación que de que se detengan de modo especial en los apartados cuarto y quinto que iluminan y alientan fehacientemente los seis pasos de la experiencia vecinal que presento a continuación, en nombre de su Junta Directiva, como ejemplo de enriquecimiento práctico y operativo del mensaje de la Carta de Papa. 

LA “FT” EN LOS SEIS PASOS DE UNA ASOCIACION VECIAL DE BARRIO 

(“La Ladera del almendro”. Rivas. Madrid) 

1. El trato sencillo de vecindad empezó a convocarnos: -“¿Cómo le llamáis al perro?” 
–“Tobi”. Ya tiene trece años, va siendo viejecito y necesita mimos, como las personas 
mayores…” –“Yo tuve que sacrificar al mío a sus dieciséis, no se tenía…y es muy doloroso” -Por cierto: ¿Qué tal va la salud de tu suegra? -¿Sabes que nuestros hijos van al mismo colegio…? Yo vivo en la calle cerca del Mercadona…, me gustan mis convecinos de calle, nos llevamos bien, los veo con inquietud, estamos empezando a plantearnos alguna cosilla del barrio…en los días de Filomena nos lanzamos a limpiar juntos la nieve de la calle” …- 

“Me encanta subir al monte…sobretodo en noches de luna llena es un espectáculo…” –“A mí también me agrada, aunque veo que se está deteriorando mucho”. A fondo: Lo concreto es lo que motiva, lo concreto de cada día: el colegio, la relación vecinal, los hijos, echarse una mano, departir con los de las puertas de al lado, confiarse la llave de casa ante posibles despistes, recoger los paquetes urgentes de los vecinos ausentes… La categoría surge de lo concreto que se acoge. Lo concreto es un regalo que alimenta la escucha-respeto-acogida-silencio-proceso… Es el cocido que cada día calentamos a la lumbre de nuestra propia trébede. 

2. Analizar lo que pasa: -¿Habéis caído en la cuenta de que por nuestra puerta pasan más de cien camiones al día…Y que así llevamos más de un año? -Y lo que nos queda hasta que aplanen el monte ¡aunque sea parte del Parque Regional del Sureste¡ y empiecen a construir la nueva fase de viviendas. -Lo vengo comentando con algunos de mis vecinos próximos: tendríamos que vernos para analizar por qué ocurre todo esto que nos está llenando de ruidos, polvo y barro y –¡lo más grave¡- está dificultando la tranquilidad de nuestra convivencia vecinal. 

A fondo: Surgió la preocupación por lo común: mejorar la peatonalización de nuestras 
calles, que la salida-regreso del trabajo no se colapse, atención con el embotellamiento en las horas punta de los colegios, reorganización del servicio de recogida de la basura. 
“Reunámonos y analicemos qué ocurre y por qué intereses ocurre. ¿Quedamos en mi casa 
el jueves a la seis de la tarde?”. Se fueron abriendo nuestras casas -aunque con las 
cautelas impuestas por la pandemia- y ampliando la mirada y la comunicación de posibles 
proyectos de mejora en nuestro barrio. 

3. Nace el núcleo asociativo, germen de la Asociación Vecinal: Al calorcillo de la mesa 
camilla se nota buen rollo. Abundan espontáneas las sugerencias: Deberíamos 
documentarnos más sobre el tipo de barrio que se asoma a este modo de construcción tan 
aglomerada y con evidente falta de planificación, de viales y de servicios sociales y 
vecinales. Rivas antes no era así. El tráfico se está poniendo difícil en las horas punta… 

“Sería bueno recoger más datos y contrastarlos con otras zonas de Rivas más veteranas y 
cuidadas”. Podríamos escribir algún artículo sereno y positivo en los medios de 
comunicación de Rivas explicando lo que estamos viendo, sintiendo y constatando ¡Así se 
hizo y con buen acierto¡ 

A fondo: Se va generando buen clima de confianza en hacer algo organizado cara a lo 
“asociativo, cultural y barrial”, muy animados por haber logrado –con 200 firmas 
vecinales- una rotonda que está facilitando la viabilidad en nuestro barrio. Apostamos 
claramente por mucha positividad contra el inmediatismo y el negacionismo, por el 
contraste en los análisis, atender a las distintas urgencias y velocidades posibles que nos aconsejan cuidar y reforzar algunas cautelas clave como cultivar el respeto y el 
pluralismo, calcular nuestras fuerzas, procurar no ser ingenuos o precipitados al actuar, reflexionar más a fondo el núcleo del problema y de su abordaje, procurar ampliar lentamente este grupo, ahondar en las actitudes personales y en lo que muchos veníamos urgiendo a los movimientos sociales, ciudadanos y culturales que trabajan en favor de ámbitos urbanos más habitables, abiertos, plurales y generadores de relación vecinal. 

4. ¡Dialoguemos con la Autoridad municipal¡ Porque este es un asunto del barrio, del 
municipio y de las corrientes políticas. Hasta este momento, nuestro “Núcleo 
Asociativo” se había dedicado fundamentalmente a analizar el grave problema de esta 
zona del barrio, a ahondar en sus causas y a procurar un grupo de personas conscientes de la gravedad del mismo y de la urgencia-dificultad de abordarlo. Al ir configurando el proyecto, nos ilusionamos con la tarea a medio y largo plazo y, sabedores de que superaría nuestras fuerzas, decidimos dar otro paso: implicar más e implicarnos más con la Autoridad municipal, crear juntos municipio al ritmo que las circunstancias –movimiento vecinal, leyes, corrientes políticas, etc- vayan permitiendo. 

A fondo: Un nuevo horizonte. 0ptamos por dialogar y confrontar con la autoridad 
urbana, municipal y política nuestros análisis al objeto de recabar datos y de contrastar dificultades, contraofertas, argumentos positivos y negativos cara a su viabilidad. Sin 
prisas porque será un proceso largo. Sin miedos y sin descalificaciones, con lucidez y 
firmeza en el diálogo con la Autoridad municipal que hemos elegido conscientes de que 
este es un asunto de orden municipal y político que va a exigir mucho temple y “saber hacer”, confiados en que interpretamos el deseo manifestado por muchos vecinos de nuestras calles. 

5. Cuáles nos parecen los problemas urgentes a abordar ahora en este barrio antes de 
presentarlos al Ayuntamiento como proyecto viable 
Los puntos mas importantes de nuestro proyecto pasan por: 
-Falta de previsión de infraestructuras que vayan en paralelo e, incluso, se anticipen al intenso desarrollo urbanístico de este barrio. 
-La movilidad es ya un grave problema con las obras y el tráfico de camiones pero lo será aún mayor cuando vengan los nuevos vecinos –que ya están llegando- y no tengan vías adecuadas de entrada y salida. 

-No hay zonas ni espacios de encuentro social-vecinal y cultural (un kiosco y algún local para reuniones-encuentros-charlas y algún local con servicios mínimos de proximidad) – 
-No hay zonas verdes (el “pre-Parque Regional del Sureste” no es zona verde de esta área, sino el parque de todo el Municipio. Y, además, presenta un estado de deterioro importante por lo que urge regular bien sus accesos y procurar su limpieza y reforestación). 

-No hay zonas donde pasear con los bebés en su carrito o “áreas infantiles”, tampoco hay zonas deportivas para adolescentes-jóvenes o adultos, ni zonas para encontrarse las personas “mayores”. Faltan muchos árboles que den sombra a esta planicie y un carril bici en este perímetro y que una las parcelas “36” y “38″ de este proyecto urbanístico en las que “plantar” los servicios que faltan. 
– Necesitamos convertir esta vía y área impersona -C/José Isber- en la “plaza del pueblo” para tres mil familias de este entorno. 

Cuando dimos forma a estas reivindicaciones, se lo presentamos al Equipo de Urbanismo 
del Ayuntamiento y a los grupos políticos que lo conforman para su conocimiento, estudio y contraste. 
A fondo. El núcleo asociativo tomaba conciencia del salto cualitativo socio-político en el que entrábamos: los temas grandes de ámbito social y municipal han de abordarse en 
mutua relación y diálogo constructivo con la Autoridad social, municipal y política. Había llegado el momento de aquilatar bien lo que pedíamos y veníamos madurando hace tiempo, cómo presentarlo al Ayuntamiento y cómo defenderlo dentro de un clima que nos iba sonando propicio al diálogo y atento a un cierto número de propuestas viables, 
Percibimos, de entrada, que hubo escucha y buena sintonía –“para su estudio por el 
Equipo técnico”.¡Un paso hacia delante muy positivo y alentador¡. 

6. “La solución al problema grave de este barrio pasa por destinar las fincas 
urbanizables adjuntas -“36” y “38”- a la creación de estos servicios” 
Lo dimos muchas vueltas, nos parecía casi un atrevimiento plantearlo así al 
Ayuntamiento. Sabíamos que se barajaban otros usos para estas parcelas. Los amigos 
técnicos a los que pedimos asesoramiento nos calificaban de ilusos y soñadores al tratarse de unos 15.000 metros de superficie. Pero nos atrevimos a “soñar” y se lo planteamos tal cual y formalmente al Equipo Municipal del Ayuntamiento por considerarlo 
imprescindible, si queríamos dar salida al gran problema que se está generando en este 
barrio con visos, incluso, de perdurar y si queríamos calmar un clamor reivindicativo “in crescendo”.Vimos claro que no había otra solución posible si queríamos reparar este 
entuerto-desaguisado de construcción. 

Cuando tuvimos todo diseñado, dibujado y hasta en diapositivas se lo pasamos al 
Ayuntamiento que nos concertó para días próximos una entrevista con el Sr. Alcalde y su 
Equipo. Fue un encuentro de trabajo largo –dos horas-, armonioso y con buena sintonía. 
Todos salimos de la reunión contentos, animados –“¡un gran paso hacia adelante”¡ y 
comprometidos con la tarea en la que nos sentimos embarcados con responsabilidad y 
gozo. Ya solo nos quedaba como tarea a reforzar: el crecimiento progresivo de nuestra 
Asociación “La Ladera del Almendro”. Bonita tarea a mimar en la que seguimos. 
A fondo: Sonaba como demasiado ambicioso ¿Era posible y correcto formularlo así ante 
el Ayuntamiento? 

– Nos crecimos en nuestro argumentario y nos hicimos fuertes apelando a las convicciones y actitudes que este “Núcleo Asociativo” tiene como base de actuación. Y al talante dialogante adoptado por ambas partes. 
-Nos parece convincente y motivador este eslogan: “Convirtamos esta vía y área 
impersonal – C/José Isbert o “Montecillos”- en Plaza del pueblo para tres mil familias 
del entorno; convirtamos la distancia en “Encuentro”. 

-Hacemos urbanismo todos juntos: Vecinos Asociaciones, grupos políticos y Ayuntamiento, 
aunque cueste tiempo y sinsabores. 
Agradecimiento a la Encíclica y al Papa-hermano Francisco 
Con esta palabra he empezado mi reflexión, motivada por su contundente mensaje de que 
son necesarios los Movimientos populares y políticos para una acción transformadora y 
evangelizadora de la Sociedad… que contrasta a mi juicio con la “prudencia-cautela- 
matices” que se vienen utilizando en algunos ámbitos de Iglesia al hablar de los 
“Movimientos Populares” y -sobretodo- de los “Movimientos Políticos”, de tal modo que mucha gente se siente invitada a no participar en ellos. 

Estos Movimientos, mientras agradecen la argumentación e invitación del Papa a 
comprometerse en el cambio social y eclesial porque “libera” ciertas conciencias, 
manifiestan que no es necesario esperar a que la doctrina sea “oficialmente clara y ortodoxa” para actuar, sino que debemos adentrarnos en el compromiso socio-político 
–también cara/en la comunidad eclesial en la convicción de que “se hace camino al andar 
juntos y revisando” (apelación al Ver-Juzgar y Actuar, como instrumento con el que 
ahondar para crecer buscando) conscientes de que si apelamos a la Revisión de Vida” como método, necesitamos gran lucidez. ¡y valentia-parresía¡ para intentar transformar tanto lo profundo personal como lo estructural de sociedad compleja que vivimos. 

“Ayudando y colaborando en esta Asociación vecinal en “cuarto creciente” invertiremos 
las pocas energías que nos van quedando, sobretodo a algunos ya en “cuarto menguante”. 
¡Gracias “FT” . Gracias Papa hermano Francisco¡ ¡Feliz Aniversario¡ 

Un Sínodo en el limbo

 

Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP* 

Me he tomado el trabajo de ir preguntando, a quienes conozco cercanos la Parroquia, si en el templo se ha hecho alguna convocatoria de cara al Sínodo Sinodal que ha convocado Francisco, a fin de “trabajar juntos”. 
Cuál no ha sido me sorpresa. Sus respuestas, han sido: “Eso qué es?”, 
“No, el Padre no nos ha dicho nada”, ¿“Eso de que se trata?”. 
Con estas respuestas, que no han sido ni una, ni dos ni tres, sino muchas, me hace pensar y lo digo con dolor de Iglesia. El Sínodo-Sinodal, no pasará de hacer sido una convocatoria clerial, en donde los obispos y clero, se auto convocarán, se preguntarán, se escucharán y se responderán ellos solos. 

A la Secretaria del Sínodo, bien podrán llegar documentos de las diferentes diócesis, con sus conclusiones clericales, pero ningún documento desde el pensamiento de comunidades laicales, para que sea tenido en cuenta. 

Esta es la hora, que, en las parroquias, no se ha conocido ni visto el documento preparatorio, no hay avisos parroquiales, fijados en la cartelera, que lo estén anunciando. 

En los Colegios donde se pudiera aprovechar las clases de Religión, tampoco se da cuenta de ello, porque “el pensum de la clase de Religión no se puede cambiar”. Los mismo en las facultades de Teología, no se puede tampoco. 

En las comunidades eclesiales populares de base, cristianas, tampoco. No hay recursos, ni en la Diócesis, ni en la parroquia para hacer unas cartillas pedagógicas que ayude al laicado a conocer, reflexionar y aportar al Sínodo-Sinodal, y menos para hacer talleres y encuentros que ayuden al laicado a participar en el con todo el sentido de vivir y sentir el ser miembro de la Iglesia. 

Entonces, ¿de qué Sínodo estamos hablando? ¿Qué temas se van a tratar? 

¿Será que los laicos tenemos algo que aportar a la Iglesia como institución? 

Será que cómo laicos, no podemos hacer que nuestro Bautismo lo podamos vivir en plenitud, ¿vivirlo en realidad en toda su potencialidad? 

Los laicos como miembros de la Iglesia, estamos en todo nuestro pleno derecho de preguntar, opinar, organizar y decidir: 

– Sobre el sacerdocio femenino. 

– Sobre el celibato sacerdotal opcional 

– Hacer que, desde las diócesis, parroquias, comunidades cristianas populares eclesiales sean red de justicia, paz e integridad de la Creación. ¿Por qué no desde el Vaticano mismo? 

– Que, se ejerza la democracia laical a partir de las Asambleas Eclesiales con participación de mujeres y hombres. 

– Que, desde las Juntas Parroquiales se organicen los recursos de ofrendas y donaciones en una especial de Banco Social, a favor de los pobres contra la pobreza del mundo. Hasta que se transforme del Banco del Vaticano mostrando que el cambio si es posible. 

– Que, los laicos podamos diseñar cómo serían las expresiones litúrgicas de una manera creativa y original, rompiendo con lo actual repetitivo, aburrido, estático de nunca cambiar. 

– Que, se acoja, respete, la presencia y participación de miembros 

de opción sexual diferente. 

Sé que mis inquietudes, preguntas y sugerencias son atrevidas. Son inquietudes y sugerencias que más de uno/a nos estamos haciendo y de ahí la importancia de la realización de un Sínodo-Sinodal, que pueda ayudar a que sea posible la presencia de la Divinidad en la realización de un mundo más humano, aquí y ahora. 

Si esta reflexión que comparto sirve de algo y logra el objetivo, de dar herramientas a apersonarnos como laicos dentro de la Iglesia. Solo me resta agradecer a la Divinidad que la visión y misión sea cumplida. 

*Presbitera católica romana 

Envigado, octubre 5/21 

Kichi apoya al Papa Francisco

El alcalde de Cádiz aplaude la petición de un salario universal y una reducción de la jornada laboral lanzada por el líder de la Iglesia Católica 

El alcalde de Cádiz, José María González Kichi. / JULIO GONZÁLEZ 

Posiblemente el Papa Francisco no sea el líder de referencia para un político como José María González, aunque en su día fuera catequista; y muy difícilmente en el Vaticano sabrán quién es Kichi y qué defiende o apoya en la administración que gobierna o en el terreno político por el que deambula en las redes sociales, por muy activo que sea. Pero el alcalde de Cádiz y el obispo de Roma han unido sus caminos. Un camino que ha marcado el Papa y en el que rápidamente se ha apoyado Kichi, para de paso asestar otro revés a esa derecha a la que siempre tiene tan presente. 

El motivo de esta extraña conexión entre Kichi y el Papa se debe a la última tormenta desatada por el líder de la Iglesia Católica, que en una comparecencia el sábado con motivo del encuentro mundial de movimientos populares hizo temblar los cimientos del sistema económico y laboral del mundo de hoy con dos propuestas (entre otra serie de planteamientos y peticiones) tan claras como valientes: el establecimiento de un salario universal “para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la vida”, y la reducción de la jornada laboral para aumentar la contratación, porque “no puede haber tantas personas agobiadas por el exceso de trabajo y tantas otras agobiadas por la falta de trabajo”. 

“A ver si así la derecha lo intenta comprender…”, asestaba González en redes sociales instantes después de que los medios nacionales se hicieran eco de ese último mensaje del Papa llamando a la conciencia de gobiernos, empresas y grandes agentes económicos, laborales y sociales a nivel mundial. Una rápida politización de las palabras de Francisco que se pueden relacionar directamente con el debate que en España generó la creación del Ingreso Mínimo Vital por parte del actual Gobierno de Pedro Sánchez. 

Esta unión del dirigente gaditano con el de Roma, este ‘retuiteo’ entre Kichi y el Papa se une en el tiempo a otro reciente escrito enviado desde el Vaticano, en esta ocasión a México y el aniversario de su independencia, en el que de alguna forma Francisco pedía perdón por los errores y abusos cometidos durante la colonización. Algo que recuerda a ese polémico escrito que el alcalde de Cádiz hizo público un 12 de octubre (nada más llegar a la Alcaldía en 2015) en contra de la fiesta nacional. 

Son representantes de mundos bien distintos, les separa una distancia abismal; pero el Papa tiene en Cádiz un valedor de sus palabras y, en concreto, de esos últimos reclamos al mundo para instaurar un salario universal y para reducir la jornada laboral. Las cosas del Espíritu Santo. 

El Papa critica la imposición de un único modelo cultural

El Papa:”Cuántos errores se han realizado en la historia de la evangelización queriendo imponer un solo modelo cultural” 

El Papa durante una de las Audiencias Generales 

El Papa ha vuelto ha lamentar los errores cometidos por la Iglesia católica durante la evangelización durante la Audiencia General de este miércoles. “Cuántos errores fueron cometidos en la historia de la evangelización a través de la imposición de un único modelo cultural. 

ROMA, 13 (EUROPA PRESS) 

La uniformidad como regla de vida no es Cristiana. La unidad, sí; la uniformidad, no”, ha señalado. 

Francisco ha lamentado que “a veces, se recurrió incluso a la violencia para que ese punto de vista prevaleciese”. “Pensemos en las guerras. De esta manera, la Iglesia se privó de la riqueza de muchas expresiones locales, que llevan consigo tradiciones culturales de pueblos enteros”, ha reflexionado. 

En este sentido, ha instado a ser capaces de anunciar la Buena Noticia de Cristo Salvador respetando “lo que de bueno y verdadero existe en las culturas”. “No es algo fácil”, ha reconocido el Papa, que ha señalado que “son muchas las tentaciones de querer imponer el propio modelo de vida como si fuera el más evolucionado y el más atractivo”. 

El Papa ha dedicado la catequesis a la libertad cristiana a partir del comentario sobre la Carta a los Gálatas y el papel de San Pablo. “Acoger la fe conlleva para él renunciar no al corazón de las culturas y de las tradiciones, sino solo a lo que puede obstaculizar la novedad y la pureza del Evangelio”, ha considerado. Así, ha arremetido contra los “fundamentalistas” que no se abren “a acoger a cada pueblo y cultura”. 

Además, el Papa ha señalado que la crítica en relación a toda novedad evangélica no es solo de hoy en día “sino que tiene una larga historia a las espaldas”. Por ello, ha afirmado que a San Pablo lo atacaban “sosteniendo que él había tomado esta posición por oportunismo pastoral, es decir para “gustar a todos, minimizando las exigencias recibidas de su más estricta tradición religiosa”. 

En este sentido, ha pedido que sea respetada el origen cultural de cada persona, incluyéndolo en un espacio de libertad que no sea restringido por alguna imposición dada por una sola cultura predominante. “Este es el sentido de llamarnos católicos, de hablar de Iglesia católica: no es una denominación sociológica para distinguirnos de otros cristianos”, ha dicho. 

POLÉMICA EN ESPAÑA 

El Pontífice se refiere de nuevo a los pecados de la evangelización, después de que sus palabras con motivo del bicentenario de la independencia de México generaran polémica en España al identificarse con la Conquista de América. Entonces, Francisco recordó los pecados “personales y sociales” que la Iglesia cometió durante la evangelización de ese país. 

Sus palabras fueron respondidas por políticos españoles como Isabel Díaz Ayuso, que las calificó de “sorprendentes” y defendidas por otras como la portavoz de Más Madrid, Mónica García. Los obispos españoles, por su parte, aseguraron que el Papa no se refería a la conquista de América con sus palabras y animaron a Ayuso a leer la misiva de forma íntegra. 

Mientas, el nuncio apostólico de Su Santidad en España, Bernardito Auza, aseguró a Europa Press que no había “ninguna novedad” en la carta y precisó que “no es una crítica a quienes hicieron la evangelización o la colonización” pues “no se refiere a cosas específicas” sino que es “una llamada a reconocer los errores de todos”. “Verdaderamente, si uno lee el mensaje del Papa, no hay elementos nuevos, pienso que las palabras de Juan Pablo II son todavía más fuertes”, subrayó. 

Precisamente, el Papa envió este martes un mensaje al Rey Felipe VI con motivo del Día de la Hispanidad, al que ha tenido acceso Europa Press, en el que expresa su “afecto” a la Familia Real, al Gobierno y a todo el pueblo español y pide que el país tenga “fortaleza” para afrontar las consecuencias de la pandemia de la Covid-19 “con espíritu solidario y fraterno”. 

La libertad del Evangelio

Papa Francisco: “Que el anuncio del Evangelio sea liberador, nunca opresor. ¡Y que la Iglesia sea signo de libertad y de acogida!” 

“La Iglesia no es una fortaleza, una potencia, un castillo situado en  alto que mira el mundo con distancia y suficiencia” 
“¡El centro de  la Iglesia no es la Iglesia! Salgamos de la preocupación excesiva por nosotros mismos, por nuestras  estructuras, por cómo nos mira la sociedad” 
“La libertad no es una conquista automática, que permanece igual una vez  para siempre. La libertad siempre es un camino, a veces fatigoso, que hay que renovar continuamente” 

“A veces también en la Iglesia nos puede acechar esta idea: es mejor tener todo predefinido —las  leyes que deben observarse, seguridad y uniformidad—, más que ser cristianos responsables y adultos que  piensan, interrogan la propia conciencia y se dejan cuestionar” 

“Una Iglesia que no deja espacio a la aventura de la libertad, incluso en la vida espiritual, corre el  riesgo de convertirse en un lugar rígido y cerrado (…). Que ninguno se sienta presionado.  Que cada uno pueda descubrir la libertad del Evangelio”. 

“Tenemos de trasfondo una rica  tradición cristiana, pero hoy, en la vida de muchas personas, esta permanece como el recuerdo de un  pasado que ya no habla ni orienta más las decisiones de la existencia” 

“El Evangelio no puede crecer si no está radicado en la cultura de un pueblo, es decir, en sus símbolos, en sus preguntas, en sus  palabras, en su modo de ser” 
“Una Iglesia que forma en la libertad interior y responsable, que sabe ser  creativa adentrándose en la historia y en la cultura, es también una Iglesia que sabe dialogar con el  mundo, con el que confiesa a Cristo sin que sea “de los nuestros”, con el que vive la fatiga de una  búsqueda religiosa, también con el que no cree” 

Francisco, a obispos, clero y religiosos eslovacos 
JESÚS BASTANTE13/09/2021 – 11:19 
Libertad, creatividad y diálogo, para construir una Iglesia que no sea una fortaleza, sino casa de acogida, humilde y abierta a los cambios. ” Es lo primero que necesitamos: una Iglesia que camina unida, que recorre los caminos de la vida  con la llama del Evangelio encendida”, clamó Francisco en su encuentro con obispos, sacerdotes, religioso, seminaristas y catequistas en la catedral de San Martín de Bratislava. Antes de entrar, Francisco saludó a los miles de fieles que le acompañan en esta mañana soleada. 

” La Iglesia no es una fortaleza, una potencia, un castillo situado en  alto que mira el mundo con distancia y suficiencia”, subrayó el Papa ante las ‘fuerzas vivas’ del catolicismo eslovaco. “Por favor, no cedamos a  la tentación de la magnificencia, de la grandeza mundana. La Iglesia debe ser humilde como Jesús, que se  despojó de todo, que se hizo pobre para enriquecernos”. 

Francisco, ante el clero, obispos y religiosos eslovacos 
Tras escuchar los testimonios de varios de los participantes, Francisco subrayó que “es hermosa una Iglesia humilde que no se separa del mundo y no mira la vida con desapego,  sino que la habita desde dentro”. ¿y qué supone esto? “Habitar desde dentro, no lo olvidemos: compartir, caminar juntos, acoger  las preguntas y las expectativas de la gente. Esto nos ayuda a salir de la autorreferencialidad”. 

¿Cuál es el centro de la Iglesia? 
” ¡El centro de  la Iglesia no es la Iglesia! Salgamos de la preocupación excesiva por nosotros mismos, por nuestras  estructuras, por cómo nos mira la sociedad. Adentrémonos en cambio en la vida real de la gente y  preguntémonos: ¿cuáles son las necesidades y las expectativas espirituales de nuestro pueblo? ¿Qué se espera de la Iglesia?”, insistió Bergoglio, en unas palabras que servirían para Eslovaquia, para España y prácticamente para cualquier Iglesia europea. 

El Papa, en la catedral de Bratislava 
Para responder a esas preguntas, Bergoglio utilizó tes palabras: libertad, creatividad y diálogo. “Sin libertad no hay verdadera humanidad, porque el ser humano ha sido  creado libre para ser libre”, tal y como nos enseña la historia: “Cuando la libertad fue herida, violada y asesinada; la humanidad fue degradada y se abatieron sobre ella  las tormentas de la violencia, de la coacción y de la privación de los derechos”.  

“Cuando la libertad fue herida, violada y asesinada; la humanidad fue degradada y se abatieron sobre ella  las tormentas de la violencia, de la coacción y de la privación de los derechos”.  

Pero, al mismo tiempo, ” la libertad no es una conquista automática, que permanece igual una vez  para siempre. La libertad siempre es un camino, a veces fatigoso, que hay que renovar continuamente”. Y a “ser responsables de las propias decisiones, a discernir”. 
Un sacerdote escucha a Francisco 
Miedo a la libertad 
Esto, a veces, “nos da miedo, a veces es más cómodo no dejarse provocar por las situaciones  concretas y seguir adelante repitiendo el pasado, sin poner nuestro corazón, sin el riesgo de la decisión”. Y es que subyace “una gran tentación: mejor algunas cebollas que la fatiga y el riesgo de la  libertad”.   

“A veces también en la Iglesia nos puede acechar esta idea: es mejor tener todo predefinido —las  leyes que deben observarse, seguridad y uniformidad—, más que ser cristianos responsables y adultos que  piensan, interrogan la propia conciencia y se dejan cuestionar”, cuestionó Francisco, advirtiendo de “la  tentación de buscar una falsa paz que nos deja tranquilos, en vez del fuego del Evangelio que nos inquieta  y nos transforma”. 

“Una Iglesia que no deja espacio a la aventura de la libertad, incluso en la vida espiritual, corre el  riesgo de convertirse en un lugar rígido y cerrado”, alertó. “Tal vez algunos están acostumbrados a esto; pero a  muchos otros —sobre todo en las nuevas generaciones— no les atrae una propuesta de fe que no les deje  su libertad interior, una Iglesia en la que sea necesario que todos piensen del mismo modo y obedezcan  ciegamente”.  
Francisco, en la catedral de San Martín 
Dominar las conciencias y ocupar los espacios 

“La Iglesia de Cristo no quiere dominar las conciencias y ocupar los espacios, quiere ser una “fuente” de  esperanza en la vida de las personas. Lo digo sobre todo a los Pastores: ustedes ejercitan el ministerio en  un país en el que muchas cosas han cambiado rápidamente y muchos procesos democráticos se han  iniciado, pero la libertad todavía es frágil”, clamó el Papa, quien animó a los obispos a “hacer crecer las mentes de las personas libres de una religiosidad rígida. Que ninguno se sienta presionado.  Que cada uno pueda descubrir la libertad del Evangelio”. 

“Que el anuncio del Evangelio sea  liberador, nunca opresor. ¡Y que la Iglesia sea signo de libertad y de acogida!”, culminó. 

“Que el anuncio del Evangelio sea  liberador, nunca opresor. ¡Y que la Iglesia sea signo de libertad y de acogida!” 

En segundo lugar, la creatividad. “La evangelización no es nunca una simple repetición del pasado.  La alegría del Evangelio siempre es Cristo, pero las sendas para que esta buena noticia pueda abrirse  camino en el tiempo y en la historia son diversas”, recordó Francisco, volviendo al ejemplo de Cirilo y Metodio. 

Nuevos “alfabetos” para anunciar la fe 
“Fueron inventores de nuevos lenguajes  para transmitir el Evangelio, fueron creativos en la traducción del mensaje cristiano, estuvieron tan cerca de la historia de los pueblos que encontraban, que hasta llegaron a hablar su lengua y asimilar su cultura.  ¿No necesita esto Eslovaquia también hoy? ¿No es esta quizá la tarea más urgente de la Iglesia en los  pueblos de Europa: encontrar nuevos “alfabetos” para anunciar la fe?” 
Discurso del Papa en la catedral de Bratislava 
“Tenemos de trasfondo una rica  tradición cristiana, pero hoy, en la vida de muchas personas, esta permanece como el recuerdo de un  pasado que ya no habla ni orienta más las decisiones de la existencia”, indicó Francisco. “Ante la pérdida del sentido de Dios  y de la alegría de la fe no sirve lamentarse, atrincherarse en un catolicismo defensivo, juzgar y acusar al  mundo; es necesaria la creatividad del Evangelio”. 

El Evangelio crece en un pueblo 
“El Evangelio no puede crecer si no está radicado en la cultura de un pueblo, es decir, en sus símbolos, en sus preguntas, en sus  palabras, en su modo de ser”, añadió Francisco, quien recordó cómo los dos santos “fueron acusados de herejía porque se habían atrevido a traducir la lengua de la fe. Así es la  ideología que nace de la tentación de uniformar. Pero la evangelización es un proceso de inculturación, es  semilla fecunda de novedad, es la novedad del Espíritu que renueva todas las cosas”. 

Aquí, se salió del guión para recordar que una homilía “no puede durar más de 10-12 minutos, si no la gente se aburre”. Y u na “coherencia interna” para que la gente se vaya con una idea, una imagen y algo que les llegue al corazón. Así predicaba Jesús, que tomaba como ejemplo cosas concretas, para que la gente pudiera entender”. El aplauso posterior, “lo han comenzado las monjas, que son las víctimas de nuestras homilías” bromeó. O tal vez no tanto. 

“Una Iglesia que forma en la libertad interior y responsable, que sabe ser  creativa adentrándose en la historia y en la cultura, es también una Iglesia que sabe dialogar con el  mundo, con el que confiesa a Cristo sin que sea “de los nuestros” 
Finalmente, el diálogo. “Una Iglesia que forma en la libertad interior y responsable, que sabe ser  creativa adentrándose en la historia y en la cultura, es también una Iglesia que sabe dialogar con el  mundo, con el que confiesa a Cristo sin que sea “de los nuestros”, con el que vive la fatiga de una  búsqueda religiosa, también con el que no cree”, subrayó el Papa. 
Una Iglesia que “anunciando el Evangelio del amor, hace brotar la comunión, la amistad y el diálogo entre  los creyentes, entre las diferentes confesiones cristianas y entre los pueblos” 

Sor Lucía Caram defiende al Papa

Sor Lucía Caram: “A la derecha rancia no le mola pedir perdón” 

Inda

Con motivo del bicentenario de la declaración de la Independencia de México, el Papa Francisco envió un mensaje al Pueblo mexicano, que los críticos y detractores, “no han leído” y han manipulado para atacar al Santo Padre sin motivos ni razones 

Pedir perdón es evangélico. En la Conquista o en la evangelización, hubo luces y sombras… Se arrasó con una cultura y un pueblo; se diezmaron poblaciones, se impuso la cruz con la espada… Y también hubo un anuncio positivo del Evangelio por parte de los misioneros y los conquistadores que hicieron mucho y bien… y otros mucho y mal y viceversa. 

El Papa está reconociendo que en nombre de Dios, muchas veces hacemos las cosas bien, y otras abusamos del poder. Y lo hace respecto al pasado lejano, pero también recordando los errores de un pasado más reciente 

04.10.2021 Sor Lucía Caram 

La frívola superficialidad y la falta de “cultura de la lectura” o de la capacidad de escuchar se ha instalado en los taquilleros “populistas de la derecha española” que buscan titulares para poder vender sus paranoias. Con motivo del bicentenario de la declaración de la Independencia de México, el Papa Francisco envió un mensaje al Pueblo mexicano, que los críticos y detractores, “no han leído” y han manipulado para atacar al Santo Padre sin motivos ni razones. 

El Papa dice: “Deseo que este aniversario tan especial sea una ocasión propicia para fortalecer las raíces y reafirmar los valores que los construyen como nación (…) Para fortalecer las raíces es preciso hacer una relectura del pasado, teniendo en cuenta tanto las luces como las sombras que han forjado la historia del País (…) Esa mirada retrospectiva incluye necesariamente un proceso de purificación de la memoria, es decir, reconocer los errores cometidos en el pasado, que han sido muy dolorosos (…) Por eso, en diversas ocasiones, tanto mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización”.  

Me permito citar a los “antecesores” y a las palabras a las que se refiere Francisco. 

Juan Pablo II reconoció y pidió perdón en 1992, desde República Dominicana, por “los abusos cometidos debido a la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas hermanos e hijos del mismo Padre Dios”. También al convocar el Jubileo del año 2000 dijo: “Como Sucesor de Pedro, pido que en este año de misericordia la Iglesia, persuadida de la santidad que recibe de su Señor, se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos”. 

Benedicto XVI, hizo lo mismo en el año 2007 al regresar de Aparecida (Brasil), señalando que “el recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano: no es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales”. 

Y el mismo papa Francisco en Bolivia en el 2015, pidió “humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. 

En esa misma perspectiva del recuerdo del pasado, el Papa sabe que no se pueden ignorar las acciones que, en tiempos más recientes, se cometieron contra el sentimiento religioso cristiano de gran parte del Pueblo mexicano, provocando con ello un profundo sufrimiento. Francisco pone las luces largas, desde la realidad actual, pero también mira por el retrovisor. No hace una lectura superficial y envía un mensaje cargado de contenido, sentimiento y desafíos. 

Pedir perdón es evangélico 

Pedir perdón es evangélico —Cristiano—. En la Conquista o en la evangelización, hubo luces y sombras… Se arrasó con una cultura y un pueblo; se diezmaron poblaciones, se impuso la cruz con la espada… Y también hubo un anuncio positivo del Evangelio por parte de los misioneros y los conquistadores que hicieron mucho y bien… y otros mucho y mal y viceversa. 

El Papa está reconociendo que en nombre de Dios, muchas veces hacemos las cosas bien, y otras abusamos del poder. Y lo hace respecto al pasado lejano, pero también recordando los errores de un pasado más reciente: el pueblo mexicano fue herido de muerte por los abusos y los encubrimientos que llevan el nombre de Marcial Maciel y muchísimos otros nombres y movimientos que se llaman cristianos, pero han sido unos cretinos y traidores. 

Y pide perdón… porque sabe que “no evocamos los dolores del pasado para quedarnos ahí, sino para aprender de ellos y seguir dando pasos, vistas a sanar las heridas”. Ya lo sabemos: “Dolor de los pecados, propósito de enmienda…” 

Las bravucanadas de Inda 

Pero resulta que saltan de la Caverna el señor Inda que nos tiene acostumbrados a bravuconadas y se atrevió a decir que el Papa es “el representante del diablo en la tierra”. Y Ana Rosa y sus cortesanos le rieron las gracias y condimentaron el plató con improperios, diciendo que es un Papa comunista y terrorista. 

Y vuelve Inda, con otra boludez en La Sexta noche empecinándose en decirla más bestia: “El indigenismo es el nuevo comunismo” y continúa: “lo que tendría que hacer el Papa es callarse un poquito”. 

Y luego viene aquel que perdió el bigote pero no la vergüenza: José María Aznar, que se jacta que él no va a engrosar la fila de los que piden perdón… y se atreve a hablar de la evangelización y de ridiculizar al Papa sin nombrarle. Y resulta que los obsecuentes presentes le aplauden; los mismo que después dicen que el PP es el partido de los Católicos. 

Y suma y sigue: La presidenta de la Comunidad de Madrid, y el Espinosa de los Monteros: ¡Todos contra el Papa! 

Está de moda atacar a quien les incomoda. Tal vez al único líder mundial que habla con autoridad y compromiso; aquel no tiene intereses creados y que se juega todas las cartas a la defensa de las persones y al mensaje del Evangelio. 

Una vez más resuenan con fuerza las palabras de Jesús en el Evangelio: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. A Pedro le dio las llaves, y Pedro es Francisco, y no pacta con la mediocridad, la mentira, la corrupción ni los populismos. 

Detractores: leed el mensaje y por favor: dejad de hacer el ridículo. Leed lo que dice Francisco: Y si tenéis un poco de decencia, pedid perdón, que eso no es de cobardes, es de sabios y de almas grandes.