Escuchar el clamor de los pobres

Optar por los más pobres: un desafío permanente

  


En América Latina y el Caribe, la recepción del Concilio Vaticano II se inicia con la Conferencia de Medellín, en 1968, y se ha ido consolidando en las siguientes Conferencias Generales del Episcopado de nuestro Continente, realizadas en Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007), en comunión con el Magisterio de la Iglesia universal.pobres se ha constituido en una de las expresiones identitarias más significativas y originales de nuestra Iglesia latinoamericana y caribeña y es uno de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

La Primera Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe nos ha invitado a continuar escuchando el clamor de los pobres, excluidos y descartados y el clamor de la tierra que nos alberga. Hoy como ayer, “afirmamos la necesidad de la conversión de toda la Iglesia para una opción preferencial por los pobres, con miras a su liberación integral” (DP 1134), y así salir de nuestra ‘zona de confort’ para ponernos del lado de quienes sufren el flagelo de la pobreza, la marginación y sus consecuencias.

San Oscar Arnulfo Romero, uno de los patrones del apostolado social de la Iglesia, afirmaba que “la Gloria de Dios es que el pobre viva”, y dio su vida misma por amor a los pobres, por defender sus derechos y su dignidad, asumiendo su causa a la luz del Evangelio y promoviendo la justicia social y la fraternidad.

Hoy en día, escuchar el clamor de los pobres y excluidos debe ser un imperativo en el camino sinodal que estamos transitando. El papa Francisco, en su exhortación apostólica Evangelii gaudium, subraya que “ellos tienen mucho que enseñarnos”, pues además de participar del sensus fidei, “en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos” (EG 198).

El ejemplo de los mártires

Por eso, al asumir la opción preferencial por los pobres, los discípulos misioneros nos abrimos a las mociones del Espíritu Santo para discernir con ellos mismos las prioridades de nuestra misión pastoral en las nuevas y desafiantes realidades, pues “esta preferencia divina tiene consecuencias en la vida de fe de todos los cristianos” (EG 198).

Los hermanos y las hermanas que nos han precedido con su testimonio, entregando su vida por los más vulnerables de la sociedad, incluso hasta el martirio, nos alientan a no claudicar en el propósito de ser una Iglesia pobre para los pobres, que sale a su encuentro allí donde la vida clama, especialmente en las fronteras geográficas y existenciales de nuestra Patria Grande, con la certeza de que esta opción “está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza”, tal como lo afirmó enfáticamente el papa Benedicto XVI al inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño en Aparecida, en 2007.

El Papa de la primavera y de la sinodalidad

Un papa, atacado dentro y fuera de la Iglesia

Enemigos del Papa
Enemigos del Papa

«Y es que Francisco es el papa de las periferias, no de la Curia, es el papa de los pobres, no de los poderosos, es el papa del aggiornamento, no del conservadorismo ni de la nostalgia de tiempos pasados»

«Aprovechando que ven a Francisco en silla de ruedas, ya sueñan con un nuevo cónclave para escoger un nuevo obispo de Roma y sacarse de encima a un papa que les molesta, pero que es un papa profeta, valiente para denunciar las injusticias de nuestro mundo y solícito por los más desvalidos»

«Francisco, que es un auténtico regalo que Dios ha dado a la Iglesia y al mundo, es el papa de la tolerancia cero con la pederastia y el papa de la sinodalidad»

Por Josep Miquel Bausset

Como ha dicho el periodista José Manuel Vidal, (Religión Digital, 10 de julio de 2022), “todos los papas han tenido adversarios internos y externos. Pero la diferencia de Francisco con Juan Pablo II o Benedicto XVI, es que no solo tiene adversarios sino enemigos declarados y públicos” que, para más gravedad, “forman parte de la alta jerarquía”. 

Lo más grave de todo, es que la primavera del papa Francisco y el espíritu renovador de Bergoglio, tiene enemigos internos en el seno de la Iglesia, “que tienen en común el rigorismo” y que por eso mismo “quieren sabotear las reformas del papa”. 

Primavera de Francisco
Primavera de Francisco

Y es que Francisco es el papa de las periferias, no de la Curia, es el papa de los pobres, no de los poderosos, es el papa del aggiornamento, no del conservadorismo ni de la nostalgia de tiempos pasados. Francisco es el papa de la “Laudato si”, donde defiende la protección de la casa comuna que es nuestro planeta y no el papa que calla o que alaba y apoya la especulación y la destrucción de nuestra tierra. Es el papa que denuncia la industria bélica y la guerra.

Y por eso, porque Bergoglio no es el papa del establishment, es atacado por aquellos que, con malicia y aprovechando que ven a Francisco en silla de ruedas, ya sueñan con un nuevo cónclave para escoger un nuevo obispo de Roma y sacarse de encima a un papa que les molesta, pero que es un papa profeta, valiente para denunciar las injusticias de nuestro mundo y solícito por los más desvalidos. Francisco es el papa que ha ido a Lampedusa para encontrarse con los refugiados y que abraza a los pobres y a los que la sociedad rechaza. Es el papa que denuncia a los que tienen las manos (y el dinero que ganan vendiendo armes) manchadas de sangre, ya que con sus turbios negocios provocan la guerra o la miseria, que afectan a tantas y tantas personas de nuestro mundo. 

El papa, calificado despectivamente de peronista, es atacado desde dentro y desde fuera de la Iglesia, porque llegó a decir que no había “sido nunca de derechas” (Ara, 19 septiembre 2013). Y eso no se lo perdonará nunca, ni el sector más derechista de la Iglesia, ni el de la política, ni el de los medios de comunicación más conservadores. Francisco ha sido calificado de papa “antiespañol”, porque el 16 de octubre de 2021, y en relación al bicentenario de la independencia de Méjico, Francisco afirmó que “la independencia es afirmar la libertad y la libertad es un don y una conquista permanente”.

Primavera
Primavera

El papa también ha sido calificado de “antiespañol”, porque pidió “humildemente perdón por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”, ya que el papa reconocía que se cometieron “muchos y graves pecados contra los pueblos de América, en nombre de Dios”. Y todavía, porque en el capítulo 26 de su libro, “Sobre el cielo y la tierra” (2010), el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, denunció los abusos de los conquistadores españoles, “porque evidentemente vinieron a hacer negocio en estas tierras y a llevarse el oro”. Por eso, el periodista Francisco Marhuenda, llegó a decir incluso, que “el Espíritu Santo se confundió y los cardenales” en el cónclave de marzo de 2013, eligieron a un candidato catastrófico” (La Razón, 29 de septiembre de 2021).

El papa, según denunciaba Jose Manuel Vidal, tiene enemigos externos que van “desde Vox a los sectores más conservadores del PP, pasando por el poder mediático de Jiménez Losantos o Marhuenda, así como, de una manera más sutil, por Carlos  Herrera” desde la Cope, que, para más inri, es la radio de los obispos.

El papa, calificado malévolamente por sus enemigos de hereje y usurpador, ha denunciado diversas veces que África no tenga vacunas o solo tenga las dosis mínimas y también ha denunciado la economía que mata, porque excluye a los más desfavorecidos. El papa también  ha pedido una salda colectiva de la crisis, sin dejar a nadie atrás, “arriesgando y cogiendo la mano de los demás”. Con valentía, el papa ha denunciado la industria bélica, que tiene “una estructura de venta de armas que favorecen las guerras” y ha lamentado que la ONU no tenga “poder para parar una guerra”. Y aún, el papa está decidido a hacer cambios en la Iglesia, tanto en la liturgia, como en la economía, para evitar la corrupción y també para reformar la Curia.  

El Papa de la primavera
El Papa de la primavera

Francisco, que es un auténtico regalo que Dios ha dado a la Iglesia y al mundo, es el papa de la tolerancia cero con la pederastia y el papa de la sinodalidad. Es el papa que quiera dar un papel más relevante a la mujer, que denuncia la muerte de los inmigrantes y refugiados en el Mediterráneo y que pone al Evangelio y a los pobres (que es lo mismo), en el centro de la Iglesia. Francisco es el papa que lamenta que “muchos creyentes se refugian en los dogmatismos para defenderse de la realidad” (Ángelus, 10 de julio de 2022).

Francisco es el papa que apoya la lucha contra el cambio climático y que se ha atrevido a dar un toque de atención a los nostálgicos y a decir, con valentía, que, desgraciadamente “el Concilio que recuerdan más algunos pastores, es el de Trento” (Religión Digital, 14 de junio de 2022), ya que algunos sacerdotes e incluso algunos obispos, añoran el pasado y rechazan el Concilio Vaticano II. Por eso las reformas litúrgicas del papa, miran más el presente y el futuro de la Iglesia que el pasado.

Por todo eso y por muchos otros prejuicios más, se ha desencadenado (incluso dentro de la Iglesia), ésta guerra sucia contra el papa Francisco. Por eso, ahora más que nunca hace falta apoyar las reformas del papa Bergoglio, que con su ministerio episcopal y como signo de unidad y de caridad, está guiando a la Iglesia por nuevos caminos. Por nuevos horizontes de esperanza y de fraternidad.

Acabar con el clericalismo

“Cristianismo clerical, cristianismo formalista, cristianismo apagado y endurecido”

Clericalismo
Clericalismo

Contradicciones entre la palabra del Papa y la realidad eclesial (1)

«La ‘prudencia’ clerical ha apagado mucho del Espíritu: desde la libertad creativa (marginando y luego rehabilitando a teólogos, pensadores…, impidiendo reformas litúrgicas y jurídicas…), hasta el diálogo sincero, la cultura»

«Todo lo que merma el protagonismo clerical, es puesto en entredicho. Ahí están muchos de los resúmenes diocesanos presentados para el Sínodo. Siguen en ‘lo de siempre'»

Por Rufo González

La homilía pronunciada en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo (29.06.2022) gira en torno a dos ejes. Dos actitudes vividas por Pedro y Pablo. La primera es del relato de la prisión y liberación milagrosa de Pedro: “¡Levántate rápido! (Hch 12,7). La segunda es traída de la Segunda Carta a Timoteo: “He peleado el buen combate (2Tm 4,7). Hoy comentamos la primera. “`Levantarse rápido´ es una imagen significativa para la Iglesia”, afirma rotundamente el Papa Francisco. “Nosotros estamos llamados a levantarnos rápidamente para entrar en el dinamismo de la resurrección y dejarnos guiar por el Señor en los caminos que Él quiere mostrarnos”.

A continuación denuncia que la Iglesia, en vez de sumarse al dinamismo de la vida resucitada, lleva años de retraso respecto de la evolución humana, y no digamos respecto de la utopía evangélica. Bien sabe Francisco que “los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión” (GS 19).

Apertura de la Asamblea Sinodal en la Fundación Pablo VI
Apertura de la Asamblea Sinodal en la Fundación Pablo VI

La recomendación de “no apaguéis el Espíritu, no despreciéis las profecías, examinadlo todo; quedaos con lo bueno” (1Tes 5,19-21) ha sido muy poco seguida por la cúpula eclesial. La “prudencia” clerical ha apagado mucho del Espíritu: desde la libertad creativa (marginando y luego rehabilitando a teólogos, pensadores…, impidiendo reformas litúrgicas y jurídicas…), hasta el diálogo sincero, la cultura, la democracia, el sindicalismo, el papel de la mujer, el celibato opcional…

Hoy el Papa se duele de estas actitudes eclesiales: “nos abruma la pereza y preferimos quedarnos sentados a contemplar el pasado…, no dirigimos nuestra mirada hacia nuevos horizontes”. Estamos “encadenados como Pedro en la prisión de la costumbre, asustados por los cambios, atados a la cadena de nuestras tradiciones”.

Recuerda, contemplando la escena que comenta, otra actitud eclesial, que no explica, pero que cree real: “relatar fantasías”: “Esa misma noche hay otra tentación”.Es la actuación de la criada Rode (He 12,13s) que “asustada, en lugar de abrir la puerta vuelve hacia atrás a relatar fantasías”. ¿A qué fantasías alude? ¿A las apariciones de vírgenes, santos, demonios…? ¿A las promesas que dan el cielo al que rece o haga alguna oración o actividad automática? ¿A la compra-venta de indulgencias? ¿A jubileos que aseguran “indulgencia plenaria” en virtud del “tesoro de gracia” que administran los clérigos? ¿A los encuentros más o menos folclóricos de imágenes a que se dan algunos clérigos más jóvenes? ¿A entretener a la gente con “devociones, ornamentos, consuelos vulgares”?…

Sínodo España
Sínodo España

Esta situación tiene consecuencias, reconocidas por el Papa: “nos deslizamos hacia la mediocridad espiritual… Corremos el “riesgo de `solo tratar de arreglárnoslas´ incluso en la vida pastoral… El entusiasmo por la misión disminuye… No somos  signo de vitalidad y creatividad”. Damos “impresión de tibieza e inercia”… “El Evangelio se convierte en una fe que «cae en el formalismo y cae en la costumbre, en religión de ceremonias y de devociones, de ornamentos y de consuelos vulgares… Cristianismo clerical, cristianismo formalista, cristianismo apagado y endurecido”. El Sínodo que estamos viviendo, dice el Papa, nos llama a convertirnos: “en una Iglesia que se levanta…, que no se encierra en sí misma…, capaz de mirar más allá, de salir de sus propias prisiones, de abrir las puertas”.

A partir de aquí, Francisco expone su sueño de Iglesia: – “Una Iglesia sin cadenas y sin muros”; – “todos puedan sentirse acogidos y acompañados”; – “se cultive la escucha, el diálogo, la participación, bajo la única autoridad del Espíritu Santo”; – “Una Iglesia libre y humilde”: – que “se levanta rápido”, – que “no posterga”, – que “no acumula retrasos ante los desafíos del ahora”, – que “no se detiene en los recintos sagrados”, – que “se deja animar por la pasión del Evangelio y el deseo de llegar y acoger a todos, – “vaya al cruce de las calles y lleve a ciegos, sordos, cojos, enfermos, justos, pecadores…, – que “haya lugar para todos, – que “no despida ni condene”.

Esta es la teoría, el evangelio, que enamora. Pero se queda todo en teoría. Al final el Papa deja dos preguntas para que las trabajemos. Una en singular: “¿qué puedo hacer por la Iglesia?”. Otra para las comunidades cristianas: “¿qué podemos hacer juntos, como Iglesia, para que el mundo en el que vivimos sea más humano, más justo, más solidario, más abierto a Dios y a la fraternidad entre los hombres?”.

Iglesia sinodal
Iglesia sinodal

Cualquier respuesta evangélica, de calado organizativo, pasa por el Código de Derecho canónico, lleno de “cadenas y muros”, uno de los derechos más despóticos. ¿Qué puede hacer un cristiano, ante la oligarquía clerical, por ejemplo en esta serie de temas: 1.- Democratizar la Iglesia para hacerla más comunión. 2.- Protagonismo de la comunidad. 3.- Recuperar el principio de elección de los responsables (obispos, párrocos…). 4.- Superar el divorcio entre jerarquía y fieles. 5.- Menos sacerdocio clerical y más sacerdocio común. 6.- La eucaristía, obra sacerdotal común. 7.- Voz y voto al pueblo cristiano. 8.- “Reunirse, unirse, escucharse, discutir, rezar, decidir”, camino de toda comunidad cristiana. 9.- Revalorizar la eucaristía como sacramento de reconciliación: Eucaristía y Penitencia, dos caminos opcionales de reconciliación. 10.- Que la “Forma C” sea un modo ordinario del sacramento de la Penitencia: como opción libre, sin necesidad de confesar los pecados tras la absolución general. 11.- Supresión del celibato obligatorio para obispos y presbíteros: La Iglesia ganaría en libertad, honradez, amor de Dios, alegría evangelizadora… 12.- Acceso de las mujeres al sacerdocio ordenado.

Estos temas están abiertos en la Iglesia. Sistemáticamente la oligarquía eclesial viene negándose a tratarlos. ¿“Les abruma la pereza y prefieren quedarse sentados a contemplar el pasado”? Cierto: “no dirigen su mirada hacia nuevos horizontes”. Están “encadenados como Pedro en la prisión de la costumbre, asustados por los cambios, atados a la cadena de sus tradiciones”. Todo lo que merma el protagonismo clerical, es puesto en entredicho. Ahí están muchos de los resúmenes diocesanos presentados para el Sínodo. Siguen en ‘lo de siempre’.

Y la Secretaría del Sínodo de la Conferencia Episcopal Española remata como insignificante lo que necesita hoy la Iglesia para recuperar la libertad evangélica y la honradez con la cultura actual: “se trata de cuestiones suscitadas solo en algunas diócesis y, en ellas, por un número reducido de grupos o personas…: la necesidad de discernir con mayor profundidad la cuestión relativa al celibato opcional en el caso de los presbíteros y a la ordenación de casados; en menor medida, ha surgido igualmente el tema de la ordenación de las mujeres…

Se detecta una clara petición de que, como Iglesia, dialoguemos sobre ellos con el fin de permitir conocer mejor el Magisterio respecto de los mismos y poder ofrecer una propuesta profética a nuestra sociedad”. La “propuesta profética” es la evangélica, concordante con el “sentido de los fieles”. No la imposición clerical. Suscribo lo que ha escrito J. Mª. Marín Sevilla: “silencian las voces disidentes especialmente cuando se trata de temas novedosos, que surgen, a mi entender de la acción del Espíritu y del discernimiento sereno y esperanzador” (RD 29.06.2022).

El nuevo obispo de Plasencia

El nuevo obispo de Plasencia reivindica “la dignidad y derechos” de la España rural

Ernesto Brotóns

Ernesto Brotóns arranca su primera intervención tras su designación mostrando su solidaridad con los afectados por los incendios de Las Hurdes y Monfragüe“Llego con la ‘L’ de prácticas”, admite el hasta hora director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón

El nuevo obispo de Plasencia, Ernesto Brotóns, se ha comprometido a “servir lo mejor que sepa y pueda” a una diócesis que está a caballo entre Extremadura y Castilla y León. En el transcurso de una rueda de prensa celebrada en el arzobispado de Zaragoza, confesó que asume su destino “con la ‘L’ de prácticas, nuevo en esta tierra y en el ministerio episcopal”.n sus primeras palabras, quiso mostrar su “preocupación y solidaridad “con los afectados por los incendios de Extremadura” tanto en Las Hurdes como en Monfragüe. A la par, reivindicó la “dignidad y derechos” de la España rural y vaciada, tanto en su tierra aragonesa de origen como en la que será ahora su diócesis.

Conversión pastoral

“La Iglesia no existe para sí misma”, defendió el hasta ahora director del director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón, el CRETA, que subrayó la urgencia de una “conversión pastoral y misionera” en línea del Papa Francisco para configurar “una sociedad más justa, humana y fraterna”.

En esta misma línea, subrayó que los cristianos están llamados a ser “hermanos y servidores de los más pequeños” con una “palabra significativa y provocativa que decir” en medio de este mundo de hoy “con demasiados sueños rotos, pero también luces”.

Brotóns no tiene todavía fecha prevista para su ordenación episcopal, pero sí prevé que será a finales de septiembre o principios de octubre. Agradecido por la “inmerecida confianza” recibida del Papa y el respaldo de la Iglesia en Aragón a lo largo de toda su trayectoria, reconoció que asume el nuevo encargo “con cierto temor y temblor, consciente de mis luces y mis sombras”, pero “con enorme confianza e ilusión

Necesidad de reforma en la Iglesia

¿»Nacemos por casualidad, vivimos por inercia y morimos por accidente» (Sartre).

O ponemos un principio y fundamento (S Ignacio)?

San Ignacio y su tiempo

San Ignacio vivió en el siglo XVI, siglo y tiempos recios como decía JI Tellechea en su biografía de San Ignacio. Es la época en la que comienza la modernidad (Galileo, Copérnico…) son los tiempos de Lutero, del Concilio de Trento, de San Ignacio. En la Iglesia existía una gran corrupción y se imponía una Reforma que no terminaba de llegar desde Roma.

Finalmente la Reforma se desencadena en el norte de Europa, en Alemania, promovida por Lutero, “padre” del protestantismo naciente contra el que reaccionará Roma con su Contrarreforma tridentina.

    Como fruto de la Contrarreforma (Trento) fueron surgiendo diversos movimientos e instituciones católicas con la buena finalidad de elevar un poco el nivel de una iglesia que se encontraba en una situación peor que decadente. Surgen varios movimientos sacerdotales: los jesuitas, el oratorio de sacerdotes de San Felipe de Neri (1515-1595), un poco más tarde los sacerdotes vicencianos (San Vicente de Paúl, 1576-1660), la Escuela sacerdotal francesa de San Sulpice del padre Olier ya en el siglo XVII, el movimiento sacerdotal promovido por el cardenal Bérulle (1575-1629), a su vez impulsado por San Francisco de Sales. Los jesuitas, fundados por san Ignacio (Compañía de Jesús) contribuirán también a esta reforma en la Iglesia.

Principio y fundamento

    S Ignacio contribuyó a su tiempo y a la historia de la Iglesia con los “Ejercicios Espirituales”. Sobre todo la primera meditación: principio y fundamento.

Francisco Javier y toda la espiritualidad ignaciana se cimentarán en esta Roca que es Dios.

El fundamento de la existencia es Dios.

    Hoy en día vivimos en la llamada postmodernidad: después de lo moderno, después de la modernidad. Cultualmente vivimos en una gran frivolidad, superficialidad.

Han caído lo que llamábamos “grandes relatos”: el Éxodo, la libertad, incluso la justicia, la religión, etc. Y en estos tiempos que vivimos lo que nos interesa es el “relato pequeño”. A mí dame un buen sueldo a fin de mes, unas buenas vacaciones y déjame de libertad, de justicia, de idealismos, de patria, de honradez, de Dios, etc…

Podríamos aplicarnos aquello que decía JP Sartre (1905-1980) en su novela “La Náusea”: «Nacemos por casualidad, vivimos por inercia y morimos por accidente. Somos una pasión inútil«.

Nos hemos quedado sin principio ni fundamento. No tenemos cimiento, roca en la que cimentar nuestra vida. En lenguaje coloquial podríamos decir que “no tenemos fundamento” ni en la vida ni en la muerte.

    Hace unos días decía el presidente Sánchez que su pretensión (la de su gobierno) era hacer la vida más fácil. Yo creo que se trata de hacer una vida más digna, más fundamentada, mejor anclada, con criterios idealistas sanos y fuertes. Una vida blanda no vale mucho la pena.

    La vida no es un pasatiempo. Nos hará bien fundamentarla.

También hoy la Iglesia necesita una gran reforma.

 El obispo de Roma: Francisco.

    Es evidente que la iglesia actual necesita una Reforma del peso y talante de la del siglo XVI.

El papa Francisco, jesuita, intenta como buenamente puede –y le dejan- llevar adelante otra reforma con la cuestión de la sinodalidad.

Francisco podrá hacer mucho o poco. El tiempo, la historia y el bloque de cardenales, obispos, laicos y movimientos religiosos contrarios a Francisco dirán. (Es penoso el documento sobre la sinodalidad que ha sacado la Conferencia episcopal española).

Pero los gestos y símbolos de Francisco, su Magisterio  son más evangélicos: los pobres, vivir en Santa Marta y no en las estancias pontificias, la reducción de protocolos litúrgicos y políticos, “menos doctrinarismo” y mayor acercamiento a los pobres, su preocupación continua por los emigrantes, su viaje a Canadá para pedir perdón a los indios y por la pederastia, la cuestión de los homosexuales, la empatía con la laicidad del Estado, la firme voluntad de cambio, de renovación y saneamiento de la Curia, de la Iglesia. Por otra parte, no hay homilía o discurso en el que no haya una palabra del Dios de misericordia.

    Según me parece, Francisco podrá lograr poco, por lo que, quizás, habremos de quedarnos en el buen espíritu y tono vital-eclesial del papa Francisco. En mi opinión no se conseguirá mucho, pero no perdamos la memoria de que las cosas fueron y pueden ser de otro modo.

    Hoy en día, como en tiempos de San Ignacio es necesaria una Reforma en la contrarreforma que surgió después del Concilio Vaticano II, un saneamiento a fondo de tantas cuestiones eclesiásticas que no tiene nada que ver con el Evangelio de Jesús.

Como san Ignacio habremos de volver al principio y fundamento que no es el mundo eclesiástico, sino Dios.

¿Quién podrá apartarnos del amor de Dios? (Romanos 8)

El papa Francisco: ¿vegano?

por José Francisco Gómez Hinojosa 

  

Desde los inicios de su pontificado, Jorge Bergoglio-papa Francisco ha dado muchas sorpresas. La mayor parte de ellas son doctrinales, pues a diferencia de sus predecesores, más dados a cerrar y detener en materia teológica y pastoral, el argentino ha buscado abrir e impulsar.o se diga en su estilo de vida. Desde pagar su hospedaje durante el cónclave en que se dio su elección, hasta vivir de manera permanente en la Casa Santa Marta, en vez de habitar en los apartamentos papales del Palacio Apostólico.

¿Estamos ante otra posible característica de Francisco de Roma que puede causar extrañeza? ¿El Papa es vegano?

La pregunta viene a colación porque, en una reciente carta dirigida a los participantes de la ‘EU Youth Conference’, reunidos en Praga del 11 al 13 de julio, recomendó a los jóvenes no comer carne.

¿Quiere el Papa poner a dieta a los jóvenes del mundo entero? ¿Ha hecho suya alguna doctrina esotérica que busca proteger a los animales?

No va por ahí la invitación. Francisco considera que disminuir el consumo de carne ayudaría a detener el grave impacto ambiental causado por la producción cárnica y el uso de energía no renovable.

Y es que según la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el sector cárnico emite más gases de efecto invernadero que la totalidad del transporte mundial. El ganado y sus subproductos generan el 51% de tales gases. Hay más datos abrumadores: para producir 1 kg de carne de vaca, se necesitan 15 mil litros de agua; para la de cerdo unos 8 mil litros, y para la de pollo 4 mil litros.

No estamos, entonces, ante una ‘ocurrencia’ más del Papa, sino a la continuidad de su mensaje, ejemplificado en la ‘Laudato Si’, Encíclica publicada en 2015, y en donde invita de manera decidida a la protección del medio ambiente.

Francisco no nos quiere más esbeltos. Lo que sí quiere es que nos comprometamos a cuidar a la naturaleza. No hacerlo durante años nos tiene en la actual crisis climática.

Pro-vocación

¿Qué cualidades debe tener un candidato a obispo? Hace muchos años era fundamental una excelente preparación académica: si no había estudiado en Roma, disminuían sus posibilidades. Tiempo después se preguntaba con insistencia si sería capaz de mantener buenas relaciones con las autoridades civiles. Recientemente, y a causa de los escándalos de pederastia, se ha enfatizado que no presente en su historial algún comportamiento moral indebido. Con el insólito arribo de tres mujeres a la Congregación para Obispos, quizá surjan otros criterios de selección como: ¿es misericordioso?, ¿vive cercano a los fieles?, ¿es austero? Veremos.

Un cambio de estilo de vida

Francisco plantea que «sería conveniente consumir menos carne» para salvar el ambiente

Francisco plantea que "sería conveniente consumir menos carne"
Francisco plantea que «sería conveniente consumir menos carne» El Viejo Topo

«Es urgente reducir el consumo no sólo de combustibles fósiles, sino también de muchas cosas superfluas; e igualmente, en ciertas zonas del mundo, sería conveniente consumir menos carne, esto también puede ayudar a salvar el medio ambiente»

En su mensaje, el pontífice destacó a los jóvenes que «mientras las generaciones anteriores hablaban mucho y concluían poco, ustedes, en cambio, son capaces de tomar iniciativas concretas»

«Si no consiguen darle la vuelta a esta tendencia autodestructiva, será difícil que otros lo hagan en el futuro»

«Aspiren a una vida digna y sobria, sin lujos ni derroches, para que todos puedan habitar el mundo con dignidad»

Por Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano

El Papa de la ecología integral lo volvió a hacer. Tras la publicación en 2015 de Laudato si’, esa encíclica social en la que sentó las bases de la «ecología integral» y que es citada (mucho) y leída (menos) por los políticos de todo el mundo, Francisco volvió a mostrar su conciencia de la crisis ambiental de la humanidad y su constante apertura a gestos cada vez más concretos para salvar la Tierra.

En un mensaje a jóvenes europeos, fue claro y directo: «sería conveniente consumir menos carne» para ayudar al ambiente, les dijo, en una nueva vuelta de tuerca a pedidos ya considerados de base en el Papa, como el de reducir también el uso de combustibles fósiles.

Jornada europea de la juventud

«Es urgente reducir el consumo no sólo de combustibles fósiles, sino también de muchas cosas superfluas; e igualmente, en ciertas zonas del mundo, sería conveniente consumir menos carne, esto también puede ayudar a salvar el medio ambiente», planteó el pontífice en un mensaje enviado a una conferencia de jóvenes de la Unión Europea que inició hoy en Praga y se extenderá hasta el miércoles.

En 2015, el Papa publicó la encíclica Laudato si’, en la que plantea el concepto de «ecología integral» y considerada uno de los escritos más importantes sobre el tema de los últimos años. La conferencia sobre el clima de París, ese año, tuvo a la encíclica como uno de los grandes impulsos para poder llegar a acuerdos que, más allá del incumplimiento posterior, resultarno también históricos.

En su mensaje, el pontífice destacó a los jóvenes que «mientras las generaciones anteriores hablaban mucho y concluían poco, ustedes, en cambio, son capaces de tomar iniciativas concretas».

«Por eso digo que este momento puede ser el adecuado. Si no consiguen darle la vuelta a esta tendencia autodestructiva, será difícil que otros lo hagan en el futuro«, los convocó.

¿Está enferma la tierra?
¿Está enferma la tierra? Día de la Tierra

«No se dejen seducir por las sirenas que proponen una vida de lujo reservada a una pequeña porción del mundo, ojalá que tengan ojos grandes para ver al resto de la humanidad en su conjunto, que no se reduce a la pequeña Europa; que aspiren a una vida digna y sobria, sin lujos ni derroches, para que todos puedan habitar el mundo con dignidad», pidió Francisco.

La semana pasada, de hecho, monseñor Gabriele Giordano Caccia, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, entregó al Secretario General de las Naciones Unidas el documento por el que la Santa Sede, en nombre y representación del Estado de la Ciudad del Vaticano, se adhiere a la Convención Marco de la ONU sobre el cambio climático.

El Papa también llamó a los jóvenes europeos a «no dejarse arrastrar por ideologías miopes que quieren mostraros al otro, al que es diferente, como un enemigo».

Movimiento Laudato Si'
Movimiento Laudato Si’

Texto íntegro del mensaje papal

Queridos jóvenes:  

Me siento muy contento de dirigirme a vosotros, que estáis participando en la Conferencia  Europea de la Juventud. Quisiera compartiros algo que me interesa mucho. En primer lugar, me  gustaría invitaros a transformar el “viejo continente” en un “nuevo continente”, y esto sólo es posible  con vosotros. Sé que vuestra generación tiene algunas buenas cartas que jugar: sois jóvenes atentos,  menos ideologizados, acostumbrados a estudiar en otros países europeos, abiertos a las experiencias  de voluntariado, sensibles a las cuestiones medioambientales. Por eso siento que hay esperanza.  

Vosotros, jóvenes europeos, tenéis una misión importante. Si en el pasado vuestros ancestros  viajaron a otros continentes, no siempre por intereses nobles, ahora os toca a vosotros presentar al  mundo una nueva cara de Europa.  

Con respecto al origen del nombre “Europa”, todavía no hay explicaciones seguras. Entre las  diversas hipótesis, una es particularmente sugestiva: se remonta a la expresión “eurús op”, es decir,  “ojo grande”, “mirada amplia”, que evoca la capacidad de mirar más allá. Europa, una figura  mitológica que había hecho que los dioses se enamoraran de ella, era llamada “la doncella de los ojos  grandes”. Así que también pienso en vosotros, jóvenes europeos, como personas con una mirada  amplia y abierta, capaces de ver más allá. 

40 días navegando con Laudato Si en la Querida Amazonía
40 días navegando con Laudato Si en la Querida Amazonía

Quizá hayáis oído hablar de la iniciativa denominada Pacto Educativo Global, lanzada en  septiembre de 2019. Se trata de una alianza entre educadores de todo el mundo para educar a las  jóvenes generaciones en la fraternidad. Sin embargo, viendo cómo va este mundo dirigido por los  adultos y los mayores, parece que tal vez deberíais ser vosotros los que educarais a los adultos en la  fraternidad y la convivencia pacífica. 

Uno de los primeros compromisos del Pacto Educativo es el de escuchar a los niños,  adolescentes y jóvenes. Por eso, queridos jóvenes, ¡haced que se oiga vuestra voz! Si no os escuchan,  gritad aún más fuerte, haced ruido, tenéis todo el derecho a opinar sobre lo que concierne a vuestro  futuro. Os animo a ser emprendedores, creativos y críticos. Ya sabéis que cuando un profesor tiene  en su clase alumnos exigentes, críticos y atentos, se ve estimulado a trabajar más y a preparar mejor  las lecciones.  

En este Pacto no hay “emisores” y “destinatarios”, sino que todos estamos llamados a  educarnos en comunión, como sugería el pedagogo brasileño Paulo Freire. Por tanto, no tengáis miedo  a ser exigentes, tenéis derecho a recibir lo mejor para vosotros mismos, al igual que vuestros  educadores tienen el deber de dar lo mejor de sí mismos.  

Entre las diversas propuestas del Pacto Educativo Global, me gustaría recordar dos que vi  también presentes en vuestra Conferencia.  

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La primera es “Abrirse a la acogida”, y de ahí el valor de la inclusión; no dejarse arrastrar por  ideologías miopes que quieren mostraros al otro, al que es diferente, como un enemigo. El otro es una  riqueza. La experiencia de millones de estudiantes europeos que han participado en el Proyecto  Erasmus atestigua que los encuentros entre personas de diferentes pueblos ayudan a abrir los ojos, la  mente y el corazón. Es bueno tener “ojos grandes” para abrirse a los demás. No se discrimina a nadie,  por ningún motivo. Ser solidario con todos, no sólo con los que se parecen a mí, o muestran una  imagen de éxito, sino con aquellos que sufren, sin importar su nacionalidad o condición social. No olvidemos que en el pasado millones de europeos tuvieron que emigrar a otros continentes en busca  de un futuro. Yo también soy hijo de italianos que emigraron a Argentina.  

El objetivo principal del Pacto Educativo es educar a todos en una vida más fraterna, basada  no en la competitividad sino en la solidaridad. Que vuestra mayor aspiración, queridos jóvenes, no  sea entrar en entornos educativos de élite, donde sólo pueden acceder los que tienen mucho dinero.  

Estas instituciones suelen tener interés en mantener el status quo, en formar a las personas  para que el sistema funcione tal y como está. Más bien hay que valorar aquellas realidades que  combinan la calidad educativa con el servicio a los demás, sabiendo que la finalidad de la educación  es el crecimiento de la persona orientado al bien común. Son estas experiencias de solidaridad las que  cambiarán el mundo, no las experiencias “exclusivas” (y excluyentes) de las escuelas de élite.  Excelencia sí, pero para todos, no sólo para algunos.  

Os sugiero que leáis la Encíclica Fratelli tutti (3 octubre 2020) y el Documento sobre la  Fraternidad humana (4 febrero 2019) firmado junto al Gran Imán de Al-Azhar. Sé que muchas  universidades y escuelas musulmanas están estudiando estos textos con interés, por lo que espero que  a vosotros también os entusiasmen. Por tanto, educación no sólo para “conocerse a sí mismo”, sino  también para conocer al otro.  

Vía Crucis a la luz de la Laudato si'
Vía Crucis a la luz de la Laudato si’

 La otra propuesta que me gustaría mencionar se refiere al cuidado de la casa común.  También en este caso me alegró comprobar que, mientras las generaciones anteriores hablaban  mucho y concluían poco, vosotros, en cambio, sois capaces de tomar iniciativas concretas. Por eso  digo que este momento puede ser el adecuado. Si no conseguís darle la vuelta a esta tendencia  autodestructiva, será difícil que otros lo hagan en el futuro. No os dejéis seducir por las sirenas que  proponen una vida de lujo reservada a una pequeña porción del mundo, ojalá que tengáis “ojos  grandes” para ver al resto de la humanidad en su conjunto, que no se reduce a la pequeña Europa; que  aspiréis a una vida digna y sobria, sin lujos ni derroches, para que todos puedan habitar el mundo con  dignidad. Es urgente reducir el consumo no sólo de combustibles fósiles, sino también de muchas  cosas superfluas; e igualmente, en ciertas zonas del mundo, sería conveniente consumir menos carne,  esto también puede ayudar a salvar el medio ambiente. 

A este respecto, os hará bien —si no lo habéis hecho ya— leer la Encíclica Laudato si’, donde  creyentes y no creyentes encuentran sólidas motivaciones para comprometerse en favor de una  ecología integral. Educar, por lo tanto, para conocer no sólo a uno mismo y a los demás, sino también  a la creación.  

Papa y jóvenes

Queridos jóvenes, mientras vosotros celebráis vuestra Conferencia, en Ucrania —que no es la  UE, pero sí Europa— se libra una guerra absurda. Sumado a los numerosos conflictos que tienen  lugar en diferentes regiones del mundo, se hace más urgente un Pacto Educativo que eduque a todos  en la fraternidad.  

La idea de una Europa unida surgió de un fuerte anhelo de paz después de muchas guerras  libradas en el continente, y condujo a un período de setenta años de paz. Ahora debemos  comprometernos todos para poner fin a estos estragos de la guerra, donde, como siempre, unos pocos  poderosos deciden y envían a miles de jóvenes a luchar y morir. En casos como éste, es legítimo  rebelarse. 

Alguien dijo que, si el mundo estuviera gobernado por mujeres, no habría tantas guerras,  porque quienes tienen la misión de dar la vida no pueden tomar decisiones de muerte. Del mismo  modo, me gusta pensar que si el mundo estuviera gobernado por los jóvenes, no habría tantas guerras;  los que tienen toda la vida por delante no quieren romperla y tirarla, sino que quieren vivirla  plenamente. 

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Me gustaría invitaros a conocer la extraordinaria figura de un joven objetor, un joven europeo  de “ojos grandes”, que luchó contra el nazismo durante la segunda guerra mundial, Franz Jägerstätter,  proclamado beato por el Papa Benedicto XVI. Franz era un joven campesino austríaco que, debido a  su fe católica, hizo una objeción de conciencia al mandato de jurar lealtad a Hitler y de ir a la guerra.  Franz era un chico alegre, simpático y despreocupado que, al crecer, gracias también a su esposa  Francesca, con la que tuvo tres hijos, cambió su vida y maduró convicciones profundas. 

Cuando lo llamaron a las armas se negó, porque consideraba injusto matar vidas inocentes. Su decisión provocó duras reacciones contra él por parte de su comunidad, del alcalde e incluso de sus  familiares. Un sacerdote intentó disuadirle por el bien de su familia. Todos estaban en su contra,  excepto su esposa Francesca, que, a pesar de conocer los tremendos peligros, siempre estuvo al lado  de su esposo y lo apoyó hasta el final. A pesar de los intentos de persuasión y de las torturas, Franz  prefirió ser asesinado que matar. Consideraba la guerra totalmente injustificada. Si todos los jóvenes  llamados a las armas hubieran hecho lo mismo que él, Hitler no habría podido realizar sus diabólicos  planes. El mal necesita cómplices para ganar.  

Jornada de la Juventud en Praga

Franz Jägerstätter fue asesinado en la prisión en la que también estaba encarcelado su  compañero Dietrich Bonhoeffer, un joven teólogo luterano alemán y antinazi, que también tuvo el  mismo trágico final.  

Estos dos jóvenes “de ojos grandes” fueron asesinados porque permanecieron fieles a los  ideales de su fe hasta el final. Y aquí está la cuarta dimensión de la educación: después del  conocimiento de uno mismo, de los demás y de la creación, finalmente, el conocimiento del principio  y del fin de todo. Queridos jóvenes europeos, os invito a mirar más allá, hacia arriba, a buscar siempre  el sentido de vuestra vida, vuestro origen, vuestro fin, la Verdad, porque si no se busca la Verdad no  se puede vivir. Caminad con los pies bien puestos en la tierra, pero con la mirada amplia, abierta al  horizonte, al cielo. La lectura de la Exhortación apostólica Christus vivit, dirigida especialmente a los  jóvenes, os ayudará en esto. Además os invito a todos a la Jornada Mundial de la Juventud del año  que viene en Lisboa, donde podréis compartir vuestros sueños más bonitos con jóvenes de todo el  mundo.  

Quisiera concluir con un deseo: que seáis jóvenes generadores, capaces de generar nuevas  ideas, nuevas visiones del mundo, de la economía, de la política, de la convivencia social; pero no  sólo nuevas ideas, sino sobre todo nuevos caminos, para recorrerlos juntos. ¡Y que también podáis  ser generosos al generar nuevas vidas, siempre y sólo por amor! Amor a vuestro esposo y a vuestra  esposa, amor a vuestra familia, amor a vuestros hijos, y también amor a Europa, para que sea para  todos una tierra de paz, de libertad y de dignidad.  

¡Buen encuentro y buen camino! Os envío cordialmente mis saludos y mi bendición. Y os  pido, por favor, que recéis por mí.  

 Roma, San Juan de Letrán, 6 de julio de 2022 

La sinodalidad

«La sinodalidad no es una excursión de un grupo sino un caminar de todos»

¿Entre gálatas y corintios? A propósito de las noticias sobre la Iglesia alemana

El Sínodo es una forma de mantener vivo el espíritu de colegialidad que nació del Concilio
El Sínodo es una forma de mantener vivo el espíritu de colegialidad que nació del Concilio

Tras el Vaticano II hubo una serie de reacciones desaforadas, precipitadas o egoístas que dieron argumentos a los enemigos del Concilio y contribuyeron a retrasar su aceptación

El miedo (no cristiano) de las derechas y la impaciencia (poco cristiana) de las izquierdas son dos grandes causas que dificultan el buen funcionamiento de la historia. Ojalá eso no se repita hoy con la línea de Francisco

Yo siento que, en España, un amplio sector supuestamente católico, no acaba de aceptar ni el Vaticano II ni la vuelta al Evangelio del pontificado de Francisco, sobre todo en buena parte de su clero diocesano más joven y de algunos obispos

Por José I. González Faus

La intervención de Roma en el llamado camino sinodal alemán me hizo temer que hubiera allí algún desvío. Por otro lado, en estos casos desconfío siempre de los medios de comunicación: porque no les interesa la verdad sino la audiencia. Y la audiencia se consigue con asuntos de cama y peleas (ahí está ese bochornoso programa “Corazón” de nuestra TVE 1). Un amigo jesuita alemán me habló claramente de “tergiversaciones” y eso ya me tranquilizó. El camino sinodal alemán había nacido como intento de respuesta al drama de los abusos y hubiese sido una pena que eso se desvirtuara.

Esos días de dudas que pasé me han servido para una reflexión sobre los peligros que amenazan a la Iglesia y que luego encontré ya formulados en el Nuevo Testamento. Los llamaré: la tentación de Galacia y la de Corinto. Yo siento que, en España, un amplio sector supuestamente católico, no acaba de aceptar ni el Vaticano II ni la vuelta al Evangelio del pontificado de Francisco, sobre todo en buena parte de su clero diocesano más joven y de algunos obispos. Suelo comparar a ese sector con aquellos que en Galacia combatían la predicación de Pablo y les aplico las palabras del Apóstol a los gálatas: “si alguien (aunque sea un ángel) os anuncia otro evangelio, sea anatema”.

Sinodalidad
Sinodalidad

Esta tentación de Galacia me hizo pensar que las acusaciones de algunos contra el camino sinodal alemán (prescindiendo ahora de su verdad) podían evocar una situación de cierta impaciencia o ligereza como la que se daba en los cristianos de Corinto, cuando Pablo se sintió llamado a escribirles: “ante vosotros no quiero saber nada más que a Cristo y este crucificado”. La afirmación es unilateral: Pablo en otros momentos sabe más cosas. Pero ante los corintios recurre deliberadamente a esa unilateralidad para añadir que el Libertador en que creemos es “locura para los sabios y escándalo para los hombres religiosos” (1 Cor 1, 23). Es importante por eso que nuestro proceder y la impresión que damos sea siempre aquella que tan bién definió D. Bonhoeffer: “estar con Dios en su pasión”.

Evoquemos aquí esa palabra tan de moda: la sinodalidad[1]. Que la sinodalidad marca el camino de la Iglesia es algo de lo que no puede caber duda. Pero, usando el lenguaje de Jesús, habría que añadir que la sinodalidad es una senda estrecha y empinada y no una autopista de varios carriles. Pues la sinodalidad alude a la totalidad de la Iglesia: no es una excursión de un grupo sino un caminar de todos. Y no cabe que un grupo reducido (por valioso que sea) se identifique con ella, como cuando Pío IX dijo: “la Tradición soy yo” (y antes Luis XIV: “el estado soy yo”). La sinodalidad somos todos.

La Iglesia debe salir de su armario
La Iglesia debe salir de su armario

Ahí podría estar el contenido de la acusación que algunos han lanzado contra el camino alemán. Por discutible que sea la acusación, creo que sirve para esa otra reflexión más amplia sobre los peligros que pueden amenazar a la Iglesia. Y quiero rescatar esa acusación porque el mayor peligro para las reformas de Francisco no lo veo en la ceguera de los que intentan pisar el freno como sea, sino en la otra de quienes se empeñasen en apretar el acelerador a toda costa y por su cuenta. Y creo que ese mismo daño se lo hicieron algunos al Vaticano II, dando argumentos a todos los enemigos del Concilio. Permitidme contar un viejo recuerdo.

Hacia 1965 coincidí en Roma con Henri de Lubac (yo pobre alumno del Instituto Bíblico –tan denostado entonces- y él perito conciliar): algunos estudiantes salíamos con él luego del almuerzo de mediodía a tomar un café en un bar muy cercano a la Via del Seminario. Recuerdo cómo le gustaba a De Lubac el “capuccino”. Y recuerdo sobre todo con qué entusiasmo nos hablaba de las sesiones conciliares y de la constitución Dei Verbum a punto ya de aparecer. Por eso me dolió y me sorprendió que, poco después de terminado el Vaticano II, el mismo De Lubac levantara con dureza su voz contra determinadas explicaciones (o explotaciones) irresponsables que algunos católicos estaban dando de la apertura conciliar: como aquellos cristianos de Corinto que pretendían que “ya hemos resucitado” y que, por consiguiente, ya no había frenos para los deseos humanos.

Logo del Sínodo 2021-2023, 'Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión'
Logo del Sínodo 2021-2023, ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’

Yo sufrí desolado aquella reacción de De Lubac (y alguna otra parecida) como un descrédito del Vaticano II al que los jóvenes de entonces intentábamos activar a toda costa. Y recordé una anécdota de la historia de mi país: cuando en 1931 después de tantas voces y tantos deseos llegó por fin la república, al poco tiempo comenzaron a aparecer voces de intelectuales autorizados que clamaban: “no es eso, no es eso”…

Volviendo al Vaticano II, entonces parece que sí hubo algo de verdad en aquella reacción: quienes tengan mi edad recordarán la cascada de salidas de seminarios y de vocaciones abandonadas en aquellos primeros años posconciliares… (Algún caso he podido acompañarlo yo, años después, en su vuelta a la fe o a la práctica cristiana). Aquella reacción irresponsable contribuyó a fortificar las fuerzas hostiles al Concilio y ha retardado su asimilación y su digestión plena por el cuerpo eclesial. Y no sé si pudo contribuir a que, muy poco después, se produjera el error de la Humanae Vitae, contraria a la opinión de la gran mayoría de la comisión convocada, y debida al miedo que infundieron en Pablo VI los conservadores. Y que el entonces cardenal Luciani trató de evitar a toda cosa (y solo por eso ya merece ser beatificado).

Desde un punto de vista psicológico es tópico recurrir a la imagen de las aguas represadas a las que no se les fue dando salida y que cuando se desbordan provocan una inundación. Desde un punto de vista histórico yo aprendí entonces la lección que he citado en otro sitio: que el miedo (no cristiano) de las derechas y la impaciencia (poco cristiana) de las izquierdas son dos grandes causas que dificultan el buen funcionamiento de la historia. Ojalá eso no se repita hoy con la línea de Francisco: pues por mucho que se diga que “la historia es maestra de la vida”, parece evidente que los hombres no solemos aprender sus lecciones.

El Camino Sinodal alemán, por el celibato opcional y los ministerios para la mujer
El Camino Sinodal alemán, por el celibato opcional y los ministerios para la mujer

Tranquiliza saber que los problemas y dificultades de la Iglesia no son nuevos sino muy viejos, como sugerían las anteriores alusiones a la época neotestamentaria. Por eso puede ser útil evocar también la vía de solución que se dio entonces para mantener la unidad en medio de las divisiones, y que Pablo asegura haber cumplido plenamente: “acordarse de los pobres” (Gal 2, 10). Esa atención primaria a los pobres puede ser una fuente de paciencia. Nos ofrece además el verdadero fundamento de algunas reivindicaciones (celibato opcional, ministerio de la mujer[2]…): que no broten de un mero afán burgués individual, sino de la necesidad de que todo el pueblo de Dios pueda tener acceso a la eucaristía a la que tiene pleno derecho.

Recordemos una frase de las que más me impresionaron del diario de Etty Hillesum: “cuando dejo de sentirme pura por dentro no puedo abrirme a los demás” (14 enero 1942). Así no se oscurecerá el anuncio jesuánico del reinado de Dios: el de la libertad de hijos y la fraternidad de hermanos.

——— 

[1] Traté un poquito más el tema en: “Sinodalidad eclesial (importancia, problemas, sugerencias)”, en Razón y Fe. n. 1454 (noviembre-diciembre 2021), pgs. 335-43.

[2] Por cierto, en este punto queda una pregunta para los que analizan documentos papales: tras haber leído el último sobre la liturgia me quedé con la impresión de que Francisco, al referirse a los curas, nunca usa la palabra “sacerdotes”: habla de presbíteros, de ministerio eclesial… pero, no sé si deliberadamente, parece rehuir el vocabulario sacerdotal en este campo concreto. Si es así, esta podría ser una de esas revoluciones secretas (y tan evangélicas) que Francisco deja ahí, para que fructifiquen algún día. No lo sé: el amigo Jesús Martínez, buen analista, tiene aquí una sugerencia

El Papa en Canadá

El Papa arremete contra los «funcionarios de lo sagrado» sin «corazón de pastores», que viven «en espíritu de cruzada»

Francisco saluda a dos religiosas en Notre Dame
Francisco saluda a dos religiosas en Notre Dame

«Nuestra Iglesia, ¿expresa la alegría del Evangelio? En nuestras comunidades, ¿hay una fe que atrae por la alegría que comunica?»

«La secularización, que desde hace tiempo ha transformado el estilo de vida de las mujeres y de los hombres de hoy, dejando a Dios casi en el trasfondo, como desaparecido del horizonte»

Hay dos miradas posibles respecto al mundo en que vivimos: una la llamaría “mirada negativa” y la otra “mirada que discierne”

«Si nos detenemos en una mirada negativa, acabaremos por negar la encarnación porque, más que encarnarnos en la realidad, huiremos de ella. Nos cerraremos en nosotros mismos, lloraremos nuestras pérdidas, nos lamentaremos continuamente y caeremos en la tristeza y en el pesimismo, que nunca vienen de Dios»

«Dios no nos quiere esclavos sino hijos, no quiere decidir en nuestro lugar ni oprimirnos con un poder sagrado en un mundo gobernado por leyes religiosas»

«No es la fe la que está en crisis, sino ciertas formas y modos con los que la anunciamos»

«Pienso en particular en los abusos sexuales cometidos contra menores y personas vulnerables, crímenes que requieren acciones fuertes y una lucha irreversible. Yo quisiera, junto con ustedes, pedir nuevamente perdón a todas las víctimas»

«Que la comunidad cristiana no se deje contaminar nunca más por la idea de que existe una cultura superior a otras y que es legítimo usar medios de coacción contra los demás»

«Empecemos nosotros: los pastores, que no se sientan superiores a los hermanos y a las hermanas del Pueblo de Dios; los agentes pastorales, que no conciban su servicio como poder. Se empieza desde aquí»

«Preguntémonos, ¿cómo va la fraternidad entre nosotros? Los obispos entre ellos y con los sacerdotes, los sacerdotes entre ellos y con el Pueblo de Dios, ¿somos hermanos o rivales divididos en partidos? Y, ¿cómo están nuestras relaciones con los que no son “de los nuestros”, con los que no creen, con los que tienen tradiciones y costumbres diferentes?»

Por Jesús Bastante

«Si nos detenemos en una mirada negativa, acabaremos por negar la encarnación porque, más que encarnarnos en la realidad, huiremos de ella. Nos cerraremos en nosotros mismos, lloraremos nuestras pérdidas, nos lamentaremos continuamente y caeremos en la tristeza y en el pesimismo, que nunca vienen de Dios». El Papa Francisco aprovechó su encuentro con obispos, clero, seminaristas y consagrados para lanzar una dura advertencia contra los «funcionarios de lo sagrado», sin «corazón de pastores», que viven «en espíritu de cruzada».

«Que la comunidad cristiana no se deje contaminar nunca más por la idea de que existe una cultura superior a otras y que es legítimo usar medios de coacción contra los demás», señaló Bergoglio durante el rezo de vísperas en la catedral de Notre-Dame.

«Empecemos nosotros: los pastores, que no se sientan superiores a los hermanos y a las hermanas del Pueblo de Dios; los agentes pastorales, que no conciban su servicio como poder. Se empieza desde aquí», explicó el Papa, pidiendo a la jerarquía eclesiástica preguntarse «¿cómo va la fraternidad entre nosotros? Los obispos entre ellos y con los sacerdotes, los sacerdotes entre ellos y con el Pueblo de Dios, ¿somos hermanos o rivales divididos en partidos? Y, ¿cómo están nuestras relaciones con los que no son “de los nuestros”, con los que no creen, con los que tienen tradiciones y costumbres diferentes?». Todo un golpe, uno más, a la línea de flotación de una Iglesia que, en algunos rincones, sigue trabajando ‘a la contra’ de un mundo que no comprende, y que no tiene necesidad, o eso cree, de entender. 

Vísperas del Papa en Notre Dame
Vísperas del Papa en Notre Dame

No más religiosos asalariados

En un denso discurso, Francisco pidió «generosidad» a los pastores para poder apacentar al rebaño. «Guíenlo, no dejen que se pierda mientras ustedes se ocupan de sus propios asuntos», y no lo hagan «de manera forzada, como un deber, como religiosos asalariados o funcionarios de lo sagrado, sino con corazón de pastores, con entusiasmo».

Hay que sentir, y proclamar, la alegría cristiana, que es «un don gratuito, la certeza de sabernos amados, sostenidos y abrazados por Cristo en cada situación de la vida». «¿Cómo va nuestra alegría? Nuestra Iglesia, ¿expresa la alegría del Evangelio? En nuestras comunidades, ¿hay una fe que atrae por la alegría que comunica?», preguntó.

Sobre la secularización, «que desde hace tiempo ha transformado el estilo de vida de las mujeres y de los hombres de hoy, dejando a Dios casi en el trasfondo, como desaparecido del horizonte», el Papa pidió «estar atentos a no quedar prisioneros del pesimismo y del resentimiento, dejándonos llevar por juicios negativos o nostalgias inútiles. Hay, en efecto, dos miradas posibles respecto al mundo en que vivimos: una la llamaría “mirada negativa” y la otra “mirada que discierne”».

Vísperas del Papa Francisco
Vísperas del Papa Francisco

Mirar la realidad con armadura no es cristiano

La primera, la mirada negativa, «nace con frecuencia de una fe que, sintiéndose atacada, se concibe como una especie de “armadura” para defenderse del mundo«, lamentó el Papa, quien advirtió del riesgo de contemplar «la realidad con amargura, diciendo: “el mundo es malo, reina el pecado”, y así corre el peligro de revestirse de un “espíritu de cruzada”».

«Esto no es cristiano; de hecho, no es el modo de obrar de Dios», aseveró el pontífice, quien recordó a los pastores que Dios se encarnó en la historia «no para condenar, sino para hacer brotar la semilla del Reino precisamente ahí donde parecería que triunfan las tinieblas».

Más aún: «Si nos detenemos en una mirada negativa, acabaremos por negar la encarnación porque, más que encarnarnos en la realidad, huiremos de ella. Nos cerraremos en nosotros mismos, lloraremos nuestras pérdidas, nos lamentaremos continuamente y caeremos en la tristeza y en el pesimismo, que nunca vienen de Dios».

«Dios no nos quiere esclavos sino hijos»

Citando a Pablo VI, Francisco recordó que «Dios no nos quiere esclavos sino hijos, no quiere decidir en nuestro lugar ni oprimirnos con un poder sagrado en un mundo gobernado por leyes religiosas. No, Él nos ha creado libres y nos pide que seamos personas adultas y responsables en la vida y en la sociedad».

«A nosotros como Iglesia, sobre todo como pastores del Pueblo de Dios y como agentes pastorales, nos toca saber hacer estas distinciones, discernir», evitando «transmitir un mensaje equivocado, como si detrás de la crítica sobre la secularización estuviera, por parte nuestra, la nostalgia de un mundo sacralizado, de una sociedad de otros tiempos en la que la Iglesia y sus ministros tenían más poder y relevancia social. Esta es una perspectiva equivocada».

Frente a ello, es preciso entender que «no es la fe la que está en crisis, sino ciertas formas y modos con los que la anunciamos. Por eso, la secularización es un desafío para nuestra imaginación pastoral», para buscar nuevos lenguajes, para ir a lo esencial.

Francisco, en Notre Dame
Francisco, en Notre Dame

Tres desafíos: anuncio, testimonio y fraternidad

«Queridos hermanos y hermanas, necesitamos anunciar el Evangelio para dar a los hombres y a las mujeres de hoy la alegría de la fe», un anuncio que «no se hace principalmente con palabras, sino por medio de un testimonio rebosante de amor gratuito, tal como Dios hace con nosotros». Para ello, propuso tres desafíos.

«El primero: dar a conocer a Jesús» en «los desiertos espirituales de nuestro tiempo, generados por el secularismo y la indiferencia». «No podemos presumir de comunicar la alegría de la fe presentando aspectos secundarios a quienes todavía no han abrazado al Señor en sus vidas, o bien sólo repitiendo ciertas prácticas, o reproduciendo formas pastorales del pasado», recordó.

En segundo lugar, el testimonio. «Para anunciar el Evangelio también es necesario ser creíbles«, señaló el Papa. «El Evangelio se anuncia de modo eficaz cuando la vida es la que habla, la que revela esa libertad que hace libres a los demás, esa compasión que no pide nada a cambio, esa misericordia que habla de Cristo sin palabras».

Abusos, ¡nunca más!

Algo que sucede en la Iglesia en Canadá, que «después de haber sido herida y desolada por el mal que perpetraron algunos de sus hijos, ha comenzado un nuevo camino». En este punto, el Papa se refirió, por vez primera en este viaje, a «los abusos sexuales cometidos contra menores y personas vulnerables, crímenes que requieren acciones fuertes y una lucha irreversible».

«Yo quisiera, junto con ustedes, pedir nuevamente perdón a todas las víctimas. El dolor y la vergüenza que experimentamos debe ser ocasión de conversión, ¡nunca más!», clamó, añadiendo otra clave. «Que la comunidad cristiana no se deje contaminar nunca más por la idea de que existe una cultura superior a otras y que es legítimo usar medios de coacción contra los demás».

«Recuperemos el ardor de vuestro primer obispo, san François de Laval, que se enfrentó contra todos los que degradaban a los indígenas induciéndolos a consumir bebidas para engañarlos. No permitamos que ninguna ideología enajene y confunda los estilos y las formas de vida de nuestros pueblos para intentar doblegarlos y dominarlos», incidió, recordando, también por primera vez, la figura del primer misionero de Canadá.

Una Iglesia humilde, afable, diferente

«Ustedes son los protagonistas y los constructores de una Iglesia diferente: humilde, afable, misericordiosa, que acompaña los procesos, que trabaja decidida y serenamente en la inculturación, que valora a cada uno y a cada diversidad cultural y religiosa. ¡Demos este testimonio!», rogó.

Finalmente, el tercer desafío, la fraternidad: «La Iglesia será testigo creíble del Evangelio cuando sus miembros vivan más la comunión, creando ocasiones y espacios para que quienes se acerquen a la fe encuentren una comunidad acogedora, que sabe escuchar y entrar en diálogo, que promueve un buen nivel de relaciones».

Pero, culminó, «¿cómo va la fraternidad entre nosotros? Los obispos entre ellos y con los sacerdotes, los sacerdotes entre ellos y con el Pueblo de Dios, ¿somos hermanos o rivales divididos en partidos? Y, ¿cómo están nuestras relaciones con los que no son “de los nuestros”, con los que no creen, con los que tienen tradiciones y costumbres diferentes?».

«Este es el camino: promover relaciones de fraternidad con todos, con los hermanos y las hermanas indígenas, con cada hermana y hermano que encontramos, porque en el rostro de cada uno se refleja la presencia de Dios», finalizó.

Canadá despide al Papa

El cardenal Lacroix, al Papa: «Es un inspirador de consuelo, sabiduría y enseñanza»

El cardenal Lacroix, al Papa: "Es un inspirador de consuelo, sabiduría y enseñanza"
El cardenal Lacroix, al Papa: «Es un inspirador de consuelo, sabiduría y enseñanza»

En su saludo al término de la Eucaristía, el purpurado cree que la visita de Francisco «es un bálsamo para la curación de las heridas profundas»

«¡Que tenga un buen viaje, Santo Padre! Buen viaje, Santo Padre, y puede contar con nuestras humildes oraciones. Este pueblo lo quiere y necesita de su liderazgo y de su testimonio de fe»

Por | Sebastián Sansón Ferrari

(Vatican News).- Tras la celebración eucarística que esta mañana presidió el Santo Padre Francisco en la Basílica Santa Ana de Beaupré, en el quinto día de su «peregrinación penitencial» a Canadá, el Cardenal Gérald Cyprien Lacroix, arzobispo de Quebec y primado de Canadá, se dirigió al Obispo de Roma en un mensaje de agradecimiento.

Lacroix remarcó la importancia del sitio que acogió la eucaristía, la Basílica Santa Ana de Beaupré y recordó al «primer y valiente obispo y pastor, San Francisco de Laval».  

“»Su misión ha sido llevada a cabo por miríadas de discípulos misioneros de todas las clases sociales, que arden con el mismo fuego sagrado de proclamar el Evangelio en esta tierra americana. A pesar de los destacados logros, los caminos han estado sembrados de escollos, salpicando la belleza del mensaje evangélico. Han estallado escándalos, han surgido divisiones, ha decaído la fe. Una poderosa llamada a la sanación y a la reconciliación se ha levantado desde los corazones y las vidas heridas, como una tormenta que ha resonado hasta ustedes»”

Francisco: En las desilusiones y las derrotas, Jesús ilumina los acontecimientos

Tomando como inspiración el fragmento del Evangelio según San Lucas que fue proclamado en la misa, que narra el viaje de los discípulos de Emaús, el Purpurado sostuvo que, «como el Maestro de Emaús, se ha puesto en camino para recorrer con nosotros la senda de la curación y la reconciliación. Juntos, nos embarcamos en un viaje de apertura a nuestras realidades particulares, reconociendo humildemente nuestros fallos. Pero, por encima de todo, buscamos remedios que no solo erradiquen el mal, sino que conduzcan a nuestras comunidades, sedientas de justicia, unidad y paz, a una curación completa».

“Afortunadamente para nosotros, Santo Padre, usted no desaparece como Jesús en el camino de Emaús después de compartir el pan. Por el contrario, es y sigue siendo en nuestro mundo un modelo inspirador de consuelo, sabiduría y enseñanza extraída de las fuentes vivificantes de la Palabra cuyos caminos recorre incansablemente.”

«Muchas personas le deben su más profunda gratitud»

Sobre la gratitud que muchas personas sienten por la visita del Papa, el Cardenal Lacroix manifestó que la profunda y sincera preocupación del Pontífice «es un bálsamo para la curación de las heridas profundas» de los hermanos indígenas de las Primeras Naciones, los Métis y los Inuit en el país y un «impulso necesario en el proceso de reconciliación tan beneficioso para la paz».

“Sabemos, Santo Padre, que los resultados esperados no pueden alcanzarse de la noche a la mañana. Requieren enormes dosis de resiliencia, gestos sinceros de aceptación y empatía. Con su presencia entre nosotros, demuestra que ningún esfuerzo es en vano, que todo proceso de reconciliación requiere una gran dosis de renuncia, una fuerte dosis de humildad, comprensión y apertura a la vida y la cultura de los demás.”

«Gracias por acompañarnos en el camino de la curación y la reconciliación»

El arzobispo de Quebec aseguró que acompañarán al Sucesor de Pedro, «lo mejor que podamos, en el camino de su exigente misión».

«Gracias, querido Papa Francisco, por sus palabras alentadoras y desafiantes. Nos gustaría decirle, como los discípulos de Emaús a Jesús: ‘Quédate con nosotros‘, pero sabemos que su presencia como pastor se espera en otro lugar, donde otros hermanos y hermanas necesitan ser confirmados en la fe», añadió Lacroix.

«¡Que tenga un buen viaje, Santo Padre! Buen viaje, Santo Padre, y puede contar con nuestras humildes oraciones. Este pueblo lo quiere y necesita de su liderazgo y de su testimonio de fe. Que Jesús vele por usted, al igual que su madre, la Virgen María y su abuela, la Buena Santa Ana», concluyó.

Al finalizar su alocución, el Papa entregó, como don, un cáliz y un rosario de oro en el santuario nacional de St. Anne de Beaupré.