¿Quién decís que soy yo?

Written by Pepa Torres 

(Mc 8,27-35) 

El Evangelio de este domingo nos plantea tres claves que desde una lectura existencial pueden resultar especialmente sugerentes: 

– La primera clave es la pedagogía de Jesús. Jesús utiliza la pedagogía de las preguntas. Preguntas además que acontecen estando de camino (v 27)de lo cual se puede sacar en consecuencia que captar y acoger las preguntas del Evangelio requiere una disposición vital, una apertura al dinamismo de la vida, que es siempre lo opuesto a la inercia y a la instalación, porque éstas terminan por embotar la sensibilidad. En el Evangelio, más que respuestas dogmáticas, lo que encontramos son preguntas, preguntas orientadas al diálogo y la lucidez sobre alguna situación que se pretende enfrentar. Preguntas que cuestionan la imposición de la verdad y que van a lo fundamental. Jesús no busca nunca el monólogo autorreferencial, sino el diálogo que surge a partir de preguntas desinstaladoras, porque la verdad es siempre conversacional, es dialogal. Así sucede también en este texto. 

-La segunda clave provocadora es que la fe en Jesús no es doctrina, sino que remite siempre a la experiencia y ésta y pide ser narrada. Pero narrar el relato de sentido y Buena Noticia que es el Evangelio exige el cuidado de los lenguajesConfesar a Cristo es mucho más que rezar el credo, es comulgar con su vida y su proyecto y hacerlo inteligible en las culturas con hechos y palabrasLos mismos títulos cristológicos han de ser recreados desde la experiencia de las comunidades y sus contextos. Por eso la inculturación y el dialogo intercultural se convierten en una ineludible exigencia del creyente. Decir quién es Cristo hoy y hacerlo de manera universal es hacerlo desde la asunción de la gran riqueza y desafío que es la diversidad, superando la tendencia de la asimilación, la homogeneización y del anacronismo en que frecuentemente han caído los lenguajes, ritos y símbolos religiosos. Necesitamos profundidad de experiencia y creatividad pastoral para ello. 

-La tercera clave es la impertinencia del Evangelio. Es decir, su radical incomodidad, el descentramiento y éxodo permanente al que nos invita a vivir, su paradoja: El que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí y por el evangelio la salvará (v 35). Jesús es una memoria peligrosa y contracultural en el corazón de la historia y su espíritu nos mueve a no domesticarla ni acomodarla. 

En el contexto de un mundo pandémico, la violencia en las fronteras y el clamor por la vida de quienes intentan atravesarlas, desde el grito de las mujeres y las niñas exigiendo una vida liberada de la pobreza y la violencia patriarcal, Jesús nos pregunta también hoy a nosotros y nosotras: ¿quién decís que soy yo? ¿Qué contenido le damos a esa experiencia y desde qué lenguajes, gestos y acciones hacemos de ella un relato de sentido y solidaridad compartida con los y las más vulneradas? 

¿Quién decís vosotros y vosotras que soy yo?, el modo de responder a esta pregunta implica una forma de situarnos en la vida y ante los demás al modo de Jesús. El mesianismo de Jesús es un mesianismo descalzo. No es triunfalista, sino compasivo y kenótico y conlleva una dimensión conflictiva. A sus discípulos les cuesta entenderlo como nosotros y nosotras nos resistimos también a ello. Para Jesús, negar esta dimensión, como hace Pedro, es edulcorar el seguimiento y tentar a Dios. Esta es quizá una de las principales paradojas del Evangelio, que es a la vez Bienaventuranza, Buena Noticia y signo de contradicción. 

La inteligencia del amor

Pepa Torres: “La teología debe ser sobre todo inteligencia del amor”

                              Plaza Nelson Mandela, Lavapiés. Detalle de una acuarela de Margashova

“No podemos hacer experiencia del Dios de Jesús ni intentar reflexionar sobre Él-Ella al margen de la violencia, la injusticia estructural y el desamor que atraviesa hoy la vida en el planeta, sin tomar posición frente a ello, sin situarnos al lado de quienes más las padecen y también de quienes la enfrentan inventando formas de resistencia”
“¿Nos atravemos a hablar de Dios como si los campos de refugiados en Grecia y Turquía no fueran el grito de Dios urgiéndonos a una comensalidad abierta, a sentarnos juntos y juntas en la mesa de la vida, la universalidad de los derechos humanos?”
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Sobre machismos y revueltas

Por Pepa Torres
Se manifiesta en su versión hard, con toda su crudeza como macromachismos y en su versión light con comportamientos y prácticas sutiles, pero igualmente violentas y discriminatorias contra la dignidad de las mujeres, como “micromachismos”. La expresión máxima son los feminicidios y las mujeres asesinadas cada año en España por violencia de género, así como las 850.000 que cada año sufren malos tratos en sus hogares sin atreverse a denunciarlo, o las impresionantes cifras de violencia sexual que seguimos padeciendo las mujeres, especialmente las que están en situación irregular y su indefensión de facto ante la ley y las miles de mujeres víctimas de trata en nuestro país. Pero estos macromachismos que nos escandalizan se gestan en comportamiento cotidianos caracterizados por su sutileza y la permisividad social ante ellos, incluidos muchas veces los de las propias mujeres. Los micromachismos se ejercen para mantener y conservar mayores ventajas, comodidades y derechos que lo social adjudica a los varones, socavando la autonomía personal y la libertad de pensamiento de las mujeres.

Los micromachismos son en definitivas estrategias masculinas para seguir situándose por encima de las mujeres sin dejar de ser políticamente correctos. Su gravedad radica en que se enmarcan en una naturalidad tal, que los convierten en incuestionables porque funcionan como dispositivos mentales automatizados en el proceso de “ser hombres”. Se expresan también en bromas, chistes, expresiones coloquiales que identifican a las mujeres como seres subordinados, o cuerpos a disposición del varón, ciudadanas de segunda categoría, o menores de edad necesitadas de la “tutela” o la protección masculina, con necesidad de “ser salvadas por el beso de un príncipe”, sin pedirles permiso como nuevas Cenicientas o Bellas Durmientes. Sigue leyendo

La revuelta de las mujeres en la Iglesia

El camino sinodal no podrá hacerse sin la plena participación de las mujeres”
La revuelta de las mujeres en la Iglesia… Y de repente estalló y se hizo más fuerte con la pandemia

                                                                                    Pepa Torres
• “Y de repente estalló …como una primavera de esperanza y de inteligencia colectiva frente a la lentitud de los cambios en la iglesia ante la igualdad y el reconocimiento de nuestras capacidades y carismas en el acceso a los ministerios”
“Recuperar la memoria transgresora de Jesús en el Evangelio y recordar al papa Francisco la necesidad apremiante de cambios estructurales urgentes en la iglesia, desde la perspectiva de las mujeres y hasta que la igualdad se haga costumbre”
“En estos meses de confinamiento hemos ido tejiendo un trabajo en redes minucioso e incansable conjugando vitalmente tres verbos imprescindibles en la densidad del presente nos atraviesa: acompañarnos, sostener la esperanza y empujar las iniciativas comunitarias de las mujeres”
“El 7 de marzo, a las 12 de la mañana volveremos a visibilizarnos y plantear nuestras propuestas y reivindicaciones en las puertas de las catedrales en numerosas ciudades del estado para realizar un acto reivindicativo de memoria y esperanza, con los protocolos sanitarios requeridos”
07.03.2021 | Pepa Torres Pérez, teóloga Sigue leyendo

Evangelizar en las periferias

Pepa Torres : “La realidad de los ‘cristianos sin iglesia’ sigue en aumento”

• Pepa Torres
“Las personas migrantes, los movimientos sociales y de liberación de las mujeres son un lugar teológico y Lavapiés una periferia en el corazón de la ciudad”
“El Papa interpreta inadecuadamente el análisis de género, como una ideología, cuando lo que es realmente, es una categoría de análisis”
“Pese a la crisis de relevancia, que atraviesan las religiones y la propia iglesia, siempre en cualquier rincón del mundo hay una comunidad católica comprometida con la liberación de los últimos y ultimas”
“Francisco es una lluvia de agua fresca sobre una iglesia dominada por el clericalismo y que frecuentemente anuncia más el derecho canónico que el Evangelio”
“Francisco es una lluvia de agua fresca, pero la conversión de la iglesia requiere cambios estructurales que necesitan un huracán”
“La cuestión del lenguaje es fundamental, no solo porque el lenguaje nunca es neutro: dime como nombras la realidad y te diré cuál es tu lugar en el mundo”
19.12.2020 José Manuel Vidal
Dialogamos con Pepa Torres Pérez, religiosa, teóloga y educadora social, que acaba de publicar “Teología desde las periferias” editado por San Pablo. “La teología siempre es un acto de desnudez”, según su criterio y el motivo de su libro, una perspectiva desde la experiencia, la suya. “Más que dar respuestas, mi teología responde a la fidelidad a una búsqueda”, aclara. “Lavapiés es, más que un lugar geográfico, quienes lo habitan. La reflexión sobre el misterio de Amor y Dignidad que llamamos Dios ha de ser siempre contextualizada. Pero, además es un lugar simbólico, representa una de las muchas periferias en el corazón de la ciudad”. “La vida en las periferias no es una opción, sino una sino una seducción. No es una cuestión de voluntarismo o imperativo ético, es una cuestión de amor, y de resistencia, Pero requiere también una mística que hay que alimentar cada día”, explica.
“El libro en realidad tiene un carácter de síntesis, de recopilación, de muchas reflexiones, cursos o talleres que en estos últimos años he compartido con muchos personas y grupos. La experiencia de Dios es integradora y holística, por eso sin duda es mi identidad creyente, y dentro de ella la vida religiosa como mi forma concreta de intentar ser cristiana, la que cohesiona mi vida. Hoy vivimos en sociedades donde el pluralismo y la increencia son un hecho cotidiano, donde los católicos hemos de insertarnos como levadura en la masa y evangelizar por ‘contagio’ y ‘persuasión’ sin quedar reducidos a la sacristía”.
‘Teología en las periferias’ y desde Lavapiés. ¿Este barrio madrileño significa para usted un lugar teológico?
La reflexión sobre el misterio de Amor y Dignidad que llamamos Dios ha de ser siempre contextualizada. En este sentido Lavapiés, más que como un lugar geográfico, quienes lo habitan: las personas migrantes, los movimientos sociales y de liberación de las mujeres son un lugar teológico. Pero Lavapiés es también un lugar simbólico, representa una de las muchas periferias desde donde el Evangelio nos cita a acoger y anunciar las semillas del Verbo. Una periferia, como señalo en el libro, que no está situada en las afueras de la ciudad, como otras en las que llevo viviendo desde que tenía 24 años, sino en su corazón mismo. Lavapiés es un lugar de resistencia y contraculturalidad, aunque actualmente amenazado por la gentrificación y la expulsión de sus vecinos y por los fondos buitres.
– ¿El libro contiene partes de una especie de ‘credo que da sentido a su vida’?
Yo creo que la teología es siempre un acto de desnudez. No podemos dar razón del misterio en el que somos, nos movemos y existimos (Act. 17,28) al margen de la propia experiencia y las motivaciones más hondas que nos sostienen. Creo profundamente en el sentido de la teología narrativa y su capacidad de dar cuenta de nuestra esperanza en los contextos de increencia, pero no por eso “exentos de Dios”. El libro en realidad tiene un carácter de síntesis, de recopilación, de muchas reflexiones, cursos o talleres que en estos últimos años he compartido con muchos personas y grupos. Tiene un carácter profundamente dialogal y busca seguir manteniendo “conversaciones en el camino”.
– La definen a usted como “religiosa, teóloga y activista” ¿En qué orden?
No me gusta los compartimentos ni las definiciones cerradas porque la vida está siempre abierta y la experiencia de Dios es integradora y holística. Por eso sin duda es mi identidad creyente, y dentro de ella la vida religiosa como mi forma concreta de intentar ser cristiana, la que cohesiona mi vida. Es esta experiencia creyente la que me hace dar razón de mi esperanza a través de la teología, que entiendo más como intellectus amoris, que como intellectus fidei. Por eso también soy activista, porque es una consecuencia de mi tradición espiritual profundamente ignaciana: ser una contemplativa en la acción, contemplativa en la relación, tener un oído atento al murmullo de los empobrecidos y empobrecidas, como decía, Luz Casanova, la fundadora de la congregación religiosa de la que formo parte y que entre otras muchas pertenencias es mi mayor comunidad de sentido.
– ¿Vivir en las periferias no termina quemando y pasando factura?
La vida en las periferias no es una opción, sino una seducción. No es una cuestión de voluntarismo o imperativo ético, es una cuestión de amor, y de resistencia, de historias de vida de las que formas parte, de vínculos que te sostienen y sostienes y que dan sentido, aun en situaciones terribles como el abandono de las instituciones que estamos viviendo en la actual crisis del covid. Pero requiere también una mística que hay que alimentar cada día y desde ella el cultivo permanente de la gratuidad. Las periferias tampoco se pueden transitar en solitario sino desde una experiencia comunitaria, fuerte, otorgadora de sentido y generadora de creatividad. Sin ello efectivamente es muy fácil quemarse.

– ¿Su ‘teología desde la escucha’ pretende dejar de dar respuestas a preguntas que nadie se hace?
Más que dar respuestas, mi teología responde a la fidelidad a una búsqueda, la del Dios de la encarnación, al que nada de lo humano ni de lo mundano le es ajeno, a un Dios pura gratuidad que no nos arregla nada, pero cuya experiencia honda nos sostiene en todo. Un Dios, como dirían místicas contemporáneas como Doroty Day o Madeleine Delbrel, “cuyo evangelio es ahora, cuya encarnación es hoy”.
– ¿Por qué la Iglesia sigue teniendo mala prensa y escasa credibilidad social?
La iglesia es una realidad poliédrica, como dice el papa Francisco y en ese sentido también es diversa, aunque la diversidad frecuentemente sea minoritaria, pues la tendencia a vivir y entender la comunión como homogeneización es una tendencia muy fuerte. El imaginario social dominante de la iglesia en nuestro país es muy reduccionista, porque la identifica sobre todo con la jerarquía o con los sectores más conservadores dentro de ella y vinculados a la derecha, ignorando que hay otras realidades de iglesia inserta en los barrios populares, comprometida con los movimientos sociales, el cuidado de la casa común, la defensa de los derechos sociales, las migraciones, colectivos de feministas cristianas, etc. Esta realidad se ignora e invisibiliza porque presentarla así le viene bien a los intereses tanto del poder político, como del religioso. Pero yo creo que hay especialmente cuatro aspectos que han deteriorado enormemente la credibilidad de la iglesia:
Su tendencia a adoctrinar más que a escuchar y su resistencia a entrar en dinámica de dialogo hondo ante la complejidad de lo humano.
La cuestión de la pederastia y la violencia sexual al interior de ella misma, el secretismo como se han gestionado y su insensibilidad ante las víctimas.
La discriminación de las mujeres en el acceso a los ministerios y los lugares de toma de decisiones, la demonización de los feminismos.
La defensa de sus propios intereses y la de su mantenimiento, antes que los intereses de los más empobrecidos y empobrecidas desde una perspectiva de la justicia.
– ¿Lo católico ha dejado de influir y de marcar lo social para siempre?
Lo católico es una forma de vivir lo social, al modo de Jesús de Nazaret, buscando el reino de Dios y su justicia y con la confianza que, “lo demás se nos dará por añadidura”, pero en ese compromiso, nos encontramos de hecho, con muchas personas y colectivos que, aunque se declaran agnósticos o ateos viven los valores del Evangelio con mucha más radicalidad, esperanza y alegría que los católicos. Gracias a Dios, la iglesia de cristiandad, aunque la derecha pretende recuperarla, forma parte del pasado y el hecho de que fuera de masas no significa que fuera más evangélica, sino más bien su identificación con el status quo. Hoy vivimos en sociedades donde el pluralismo y la increencia son un hecho cotidiano, donde los católicos hemos de insertarnos como levadura en la masa y evangelizar por “contagio “y persuasión” sin quedar reducidos a la sacristía, sino asumiendo la dimensión publica de la fe, pero tampoco pretendiendo imponer nuestra forma de vida o cosmovisión como si fuera la única. También es cierto que, pese a la crisis de relevancia, que atraviesan las religiones y la propia iglesia, siempre en cualquier rincón del mundo hay una comunidad católica comprometida con la liberación de los últimos y ultimas, viviendo codo a codo el Evangelio con ellos y ellas y asumiendo las contradicciones que conlleva, incluso por parte de la propia institución católica.
– Y sin embargo, tenemos el Papa más popular y profético de los últimos tiempos
Si, el liderazgo del papa Francisco, especialmente en lo que se refiere a lo social, al diálogo con el mundo y los gestos de humanización y de inclusión, son una lluvia de agua fresca sobre una iglesia dominada por el clericalismo y que frecuentemente anuncia más el derecho canónico que el Evangelio; una iglesia que mantiene rito y lenguajes que han dejado de ser inteligibles para nuestros contemporáneos y contemporáneas; una iglesia que mira con sospecha al mundo y frecuentemente con una doble moral en relación a lo que sucede al interior o al exterior de ella misma; una iglesia que se resiste a las reformas y a la vuelta al Evangelio que el propio papa Francisco propone. Francisco es una lluvia de agua fresca, pero la conversión de la iglesia requiere cambios estructurales que necesitan un huracán.
– En su agenda, sin embargo, siguen excluidas las mujeres, ¿no?
Francisco tiene una gran sensibilidad ante las cuestiones sociales, su preocupación por la cuestión de las mujeres conecta en temáticas que tienen que ver con este aspecto, como por ejemplo la trata, pero en lo que se refiere a las cuestiones más antropológicas o culturales, el papa Francisco no ha recogido, por ejemplo, las aportaciones de las teologías feministas e interpreta inadecuadamente el análisis de género, como una ideología, cuando lo que es realmente, es una categoría de análisis. Quizás un buen ejemplo de ello es Tutti Fratelli, una encíclica tan rica y provocadora pero que apenas introduce la realidad de las mujeres, cuando somos las más afectadas por las consecuencias de las políticas neoliberales. Es cierto también que Francisco está introduciendo algunos nombramientos de mujeres en lugares de toma de decisiones. De hecho es el papa que más nombramientos de mujeres ha llevado a cabo, pero esto no deja de ser una anécdota en el seno de una iglesia tan clericalizada y masculina en sus lugares de representación.
– ¿Se extienden los cristianos sin Iglesia?
Creo que, aunque la figura del papa Francisco es percibida por muchos cristianos y cristianas críticos como un Kairós, que está ayudando enormemente a recuperar la esperanza en que los cambios pueden ser posibles en la iglesia; la realidad de los “cristianos sin iglesia” sigue en aumento. En el libro hablo de ello. Con esta expresión me refiero a personas a las que Jesús de Nazaret y el Evangelio tiene centralidad en sus vidas, pero que, en su relación con las estructuras eclesiásticas, la doctrina, los lenguajes y los modos evangelizadores han experimentado orfandad o maltrato eclesial. Sus anhelos, propuestas, y búsquedas no encuentran espacios en ella o son sistemáticamente rechazados o ninguneados. Entre ellos hay cada vez más mujeres. Mucha de estas personas ante el sufrimiento experimentado o el agotamiento de las expectativas de cambio han abandonado las estructuras y mediaciones eclesiásticas por vivirlas en contradicción con el Evangelio. La afirmación de que, las cosas solo se pueden cambiar desde dentro y de que no es posible creer sin pertenecer, como tesis teórica, esta cuestionada hoy por la razón práctica de la existencia de muchos cristianos y cristianas para quienes Jesús de Nazaret y su Evangelio son un referente en sus vidas, pero la iglesia institucional ha perdido toda su credibilidad. Los cristianos y cristianas sin iglesia son también una periferia a la que hemos de aprojimarnos.
-Una nueva teología como la suya acuña nuevas y bellas expresiones, como “Jesús que se hace barra de pan” o “la cultura de la corrala”, con sabor a vida y a autenticidad.
La cuestión del lenguaje es fundamental, no solo porque el lenguaje nunca es neutro: dime como nombras la realidad y te diré cuál es tu lugar en el mundo, tu geografía, tu lugar social y epistemológico, quienes quieren que te entiendan, etc, sino también porque Dios es palabra encarnada, que se nos quiere dar a conocer universalmente, desde los últimos y ultimas. Por eso, uno de los principales desafíos de la iglesia hoy, son los nuevos lenguajes. En esto Jesús fue también un experto a través de su teología narrativa: parábolas, gestos llenos de vida, imágenes inclusivas y universales para que la gente más sencilla pudiera entenderle y experimentara que la Buena Noticia tenía que ver con sus vidas cotidianas de gente normal y corriente. Yo creo que en esto, la teología y la espiritualidad tienen todavía una deuda pendiente.

Libro de Pepa Torres: “De amor político y cuidados”

DE AMOR POLÍTICO Y CUIDADOS EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

Este es un libro oportuno para leer en este Adviento y Navidad, en pandemia. Nos ofrece pistas para salir de ésta mejores personas. Va de encarnación, de Dios en/con nosotros, de fraternidad y acogida, de cuidados, amor y ternura, de fronteras y puentes levadizos, de compromisos y testimonio, y sobre todo, de esperanza. Es un libro necesario y provocador que nos despierta, activa y compromete. Está escrito desde las periferias existenciales de la humanidad descartada, por una mujer que habita en ellas. Ante el título del libro me pregunté ¿Cómo hablar de Dios desde las periferias y cómo hablar de Dios en las periferias?
Para mejor comprender un texto es bueno conocer al autor, saber desde dónde escribe, por qué escribe y para qué escribe. En el libro que presento, la autora nos lo facilita: Desde su formación social y teológica, en diálogos y encuentros con otras personas y en dialogo con la realidad y para abrir caminos a nuevos encuentros y actuaciones. Escribe como mujer cristiana, monja y feminista que es. Como creyente se identifica con figuras bíblicas como: la mujer sirio-fenicia, la samaritana, la hemorroisa, la mujer del perfume. Se reconoce con una identidad múltiple y heterodoxa, apasionada por Dios y su Reino. Un Dios “mutable” que ha ido desvelando su misterio encarnado a través de la evolución personal de la autora. Esta evolución de las imágenes de Dios ha guiado la transformación dada en su ser y estar en el mundo y en la Iglesia.
¿Desde dónde está escrito este libro? Desde Lavapiés (Madrid), territorio multicultural donde Pepa vive con inmigrantes y refugiados de todo tipo, país y religión. Más de ochenta nacionalidades. Diversidad, marginación y resilencia es lo propio del barrio. Hogar de los “manteros” y mujeres del cuarto mundo entre otros grupos. Ahí vive Pepa en una comunidad religiosa intercongregacional. Y desde allí, volcán de vidas y lugar de amor, escribe y hace Teología. Mejor, Teo-praxis.
Es la suya una Teología para el siglo XXI. Desde la vida y para la vida (Teo-praxis). Según ésta, a Dios primero se le adora, luego se le practica y por fin se le reflexiona. Teología sin dualismos. Teología de la fe y del amor. Una Teología de la solidaridad. Las periferias desde donde se escribe el libro nos piden una mirada profunda, nueva, como las mira Dios. La fe es inseparable de la justicia y tiene una dimensión política. Esto es una teología desde la vida y para la vida, al servicio de la humanización del ser humano. Siempre portadora de esperanza. A pesar de tanta oscuridad, injusticia y sufrimiento siempre hay una luz, un compromiso y una entrega. Por eso la Teología que hace Pepa es optimista. Siempre hay más bien que mal. Cree en la bondad humana y su creatividad. “La intolerabilidad de la injusticia lleva a descubrir posibilidades inéditas”.
Tengo la gracia de conocer a Pepa desde hace mucho tiempo. Soy testigo de la coherencia entre lo que dice y lo que hace. Por eso habla con autoridad. Yo escribo desde la admiración y el respeto que siento por ella. Desde muy pronto de mi encuentro con ella, descubrí el paralelismo entre Etty Hillesum en los campos de concentración nazis con los judíos y Pepa en Lavapiés con los “manteros” y otros humanos tratados inhumanamente. Con pequeñas diferencias. Ambas son “bálsamo derramado sobre tantas heridas”. Ambas nos presentan una vida “conmocionada” por el sufrimiento de tantas víctimas. Ambas son “activista”. Místicas en acción y relación, con los ojos bien abiertos y echando una mano a Dios.
Índice del libro para facilitar una visión panorámica del contenido:
Prólogo por Mª Ángeles López Romero e Introducción: Declaración de razones, por qué escribe y para qué. Capítulo 1. Sostenida por un misterio de amor y relación. Quién soy y cómo he llegado aquí.
Capítulo 2. Periferias, fronteras y amor político. Quién son ellos y mi compromiso con ellos.
Capítulo 3. Otras comunidades cristianas y otra vida religiosa están siendo ya posibles. El cambio de mentalidades y actuaciones, además de necesario, es posible. Algunos ejemplos.
Capítulo 4: Mujeres e Iglesia. Una deuda pendiente. La guinda del pastel que no podía faltar en un tratado de Teología en y desde las periferias humanas y eclesiásticas.
A modo de epílogo: Referencia a María Magdalena, apóstol de los apóstoles, y a la memoria peligrosa y transgresora de tantas mujeres que han hecho vida la utopía del Evangelio.
Breve resumen y comentario personal del contenido del libro. Selecciono sólo algunas ideas-fuerza para despertar el interés y necesidad de la lectura insustituible. Temo ser excesivamente pobre y no hacer justicia a la obra comentada.
En el capítulo 1º Pepa nos cuenta la historia de su evolución espiritual. Historia que da razón y fundamento al resto de los capítulos del libro. En esta historia hay que destacar la evolución de las imágenes de Dios en la espiritualidad de Pepas: Del Dios ético al Dios de Jesús, compasivo y misericordioso. Dios de los pobres que nos pide echarle una mano en la liberación de nuestros hermanos. El Dios “irresistible” de los pobres. Y los pobres como lugar teológico en los que Dios se manifiesta.
El foco lo pone en Dios como salvador-liberador que pide nuestra colaboración, echarle una mano, ser sus parteras en la realización de su proyecto humanizador. Un Dios sin orillas ni fronteras que se revela en la diversidad y la experiencia intercultural, e interreligiosa. El Dios “inter”. Creo, dice Pepa, en la encarnación de Dios que se hace hermano mantero ilegal, vendedora de rosas por la calle, refugiada, empleada de hogar…Sabemos que Dios es así porque así nos lo ha manifestado Jesús de Nazaret. Jesús es la Palabra hecha carne, cuerpo, historia. Es uno de nosotros y es nuestro modelo de humanidad. En Él aprendemos lo que Dios quiere que seamos nosotros. Jesús como modelo de ser humano, cuerpo y sentidos. En el apartado “Sentir y Con-sentir al modo de Jesús” desarrollo Pepa cómo imitar a Jesús con los cinco sentidos: Ver y escuchar, tocar y gustar como Jesús. Muy interesante es el punto, la Cena del Señor “Jesús se hace barra de pan”. Pan de Vida y para la vida. Vida entregada gratuita y libremente. Compromiso para sus seguidores: Haced lo mismo. Hacedlo en memoria mía. Hacerlo al estilo de Jesús. Su significado y exigencia. Carácter memorial, de testamento de sus gestos.
Capítulo 2.- Periferias, fronteras y amor político. Nueva comprensión de las periferias. A partir de la poesía de Eduardo Galeano: Los “nadies”. Que no son, que no hablan, que no son seres humanos, que no tienen nombre, que no…, que no.., Pepa cree que el sistema los ve como amenaza y por eso que hay que controlar, reprimir y condenar a la invisibilidad. Pero en este libro las periferias son lugares teológicos donde Dios se revela y rebela: “las periferias son lugar de encarnación, tierra sagrada, donde su Palabra se revela de forma privilegiada”
Estas periferias y fronteras son la materia prima a reconocer y dignificar. Son las protagonistas en este trabajo de reflexión y compromiso que el texto desarrolla con conocimiento existencial y esperanza de transformación. Otro mundo es posible. La autora habla de la necesidad de aprender a mirar para detectar, en las periferias, la encarnación del Hijo. Mirar de otro modo, no hacia abajo sino hacia arriba desde abajo y no desde fuera sino desde adentro. En suma, nos pide convertir e invertir nuestra mirada a las periferias. Ver lo invisibilizado. Y ver como ve Dios en lo oscuro. Ver las carencias y las posibilidades, su creatividad y generosidad. Ver y actuar. Dios nos revela un futuro alternativo de justicia e inclusión que reclama y exige nuestra implicación y compromiso personal y comunitario con ellas. Y nos convoca a revisar en qué Dios creemos y a qué Dios practicamos. Y nos pide cuentas ¿Dónde está tu hermano?
Termina el capítulo con un artículo sobre “De amor político y cuidados en tiempos de incertidumbre”. Es el subtítulo del libro. Por tanto debe tratar ideas muy importantes: la dimensión política de la fe y el bien común. Es una concreción del principio Misericordia en acción y relación. Con un caso práctico de Misericordia y Acogida: El buen samaritano, icono de la misericordia de Dios y de la nuestra.
El tercer capítulo: Otras comunidades cristianas y otra vida religiosa están siendo posibles. Con artículos: 1) Cristianos y cristianas sin Iglesia. Propuestas para un reencuentro 2) Acoger y anunciar al Dios de las periferias. Apuntes para una vida religiosa en “salida” 3) La vida religiosa apostólica: hacia una nueva sensibilidad y praxis.
Lo recogido hasta ahora podría considerarse, o podríamos caer en la tentación evasiva de decir que es una utopía. Unas bellas ideas y palabras. Pero Pepa no va de faroles ni de entelequias. Es optimista porque cree en la bondad humana pero siempre tiene los pies embarrados, pies a tierra.. Es realista y tiene los ojos y la mente siempre abiertos a lo posible. Cree más en las potencialidades que en las carencias por muy evidentes y visibles que sea. Por eso siempre presenta junto a las sombras las lumbreras que también se dan. El contenido de este capítulo tercero es una muestra. Son tres ejemplos de que la Utopía se está ya realizando, en parte. Nos habla de su posibilidad. Y nos va a decir cómo está sucediendo para estimular su emulación y abrir caminos comunitarios de renovación. Es un contenido provocador, necesario, esperanzado y comprometido. El contexto común de estas experiencias es los nuevos enfoques del papa Francisco con respecto al ser y estar de la Iglesia, en el mundo, en el siglo XXI. Desde un planteamiento crítico de estas situaciones de malestar, de caminos cortados, proponen la construcción de puentes levadizos. Descartan el “siempre se ha hecho así” Los resultados obtenidos piden cambio. Está demostrado, este sistema no sirve. Los vientos nuevos que el papa Francisco proponen sirven de acicate para la osadía. Hay que salir, hay que arriesgar. Hay que cambiar las mentes en puntos cruciales de nuestra cosmovisión cristiana. Por ejemplo: De la consideración del mundo como enemigo de Dios y del alma a la acogida y anuncio de Dios encarnado en él. Superar el divorcio Iglesia-Mundo. superar la ceguera de la Iglesia poco atenta a los signos de los tiempos, oyendo a las ciencias humanas y sociales, poniéndose al lado de las víctimas, siendo de verdad Iglesia pobre y de los pobres, haciendo visible el principio de que la Iglesia somos todos, saliendo del clericalismo y dando más protagonismo y responsabilidad a los laicos y mujeres. En suma, una Iglesia sinodal, una Iglesia sacramento de salvación, al servicio de la humanidad. Los tres artículos de este tercer capítulo Son un buen ejemplo de todo esto es posible Que una Iglesia “en salida” es ya una realidad en determinados espacios y contextos. Que ya es real y vivo un cierto pluralismo religioso, nuevas espiritualidades, nuevas estructuras, nuevas modalidades organizativas y de gobierno. Los tres relatos de experiencias novedosas en estos campos son paradigmáticos y reflejan las nuevas necesidades de los seguidores de Jesús de Nazaret y su Evangelio.
Capítulo 4. Mujeres e Iglesia. Una deuda pendiente. Con tres apartados: a) La revolución de los cuidados.
b) Las nuevas Agar: mujeres migrantes como sujeto de liberación. c) la exclusión de las mujeres en la Iglesia. En la primera página del texto Pepa nos dice: Soy mujer de memoria y cicatrices. Con toda razón. Su vida lo testifica. Por eso es tan valiente como este libro deja ver y su vida cotidiana también. Desde los primeros renglones donde habla del contexto en que ha sido gestado el libro “mientras miles de mujeres católicas en el mundo nos sumamos al movimiento Voices of Faith, urgiendo a la Iglesia a una reforma estructural profunda desde la perspectiva de las mujeres, y en muchos lugares del Estado español tomó el nombre de la “Revuelta de las mujeres en la Iglesia, hasta los últimos renglones del epílogo donde el libro acaba está presente el grito este capítulo sintetiza: La exclusión de las mujeres en la Iglesia es intolerable y es un error.
A modo de epílogo: Referencia a María Magdalena, apóstol de los apóstoles, la primera en experimentar que el amor es más fuerte que la muerte y que Jesús, el Viviente, permanece vivió entre nosotros y es la razón de nuestra esperanza. Con Magdalena como patrona y con la memoria peligrosa y transgresora de tantas mujeres que han hecho vida la utopía del Evangelio cierra el libro con la oración que rezamos en la Revuelta de Mujeres en la Iglesia, el 1 de Marzo 2020, en la manifestación en la explanada de la catedral de la Almudena, en Madrid.
Africa de la Cruz

Teología en las periferias

“TEOLOGÍA EN LAS PERIFERIAS”, DE PEPA TORRES, EN SAN PABLO
Written by Antonio Aradillas
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¡En menudo lío o follón acaba de meter a no pocos –la mayoría– de los obispos de España –sobre todo a los no todavía claramente “partidarios” del papa Francisco–, Pepa Torres Pérez, la autora del libro con el título de “Teología en las periferias”! Obispos hay, a los que su lectura les provocará un auténtico susto, palabra que académicamente expresa la idea de “impresión generalmente repentina causada por la sorpresa, el miedo o el temor”.

El libro en cuestión está editado por “San Pablo”, con 256 páginas de texto y el subtítulo “De amor político y cuidados en tiempos de incertidumbre”. Pepa Torres Pérez es religiosa apostólica del Corazón de Jesús, vive en el barrio madrileño de Lavapiés, definido como “un mundo en el que caben muchos mundos”. Es teóloga, educadora social y militante de muchas causas vinculadas a las luchas de las mujeres y los movimientos sociales y en la actualidad profesora del Instituto Superior de Pastoral de Madrid”… El libro se lo dedica “a su madre, que permanece viva en mí de tantas maneras”.

(Para la más correcta interpretación del libro sirve de mucho advertir que “las periferias son lugares y realidades que permiten visualizar la experiencia de quien está más allá de los límites y esa experiencia se convierte entonces en fuente de revelación que muestra otros matices del rostro divino”).

Las calificaciones de Pepa, como mujer, teóloga, profesora de un Instituto tan acreditado y ortodoxo como el Superior de Pastoral de Madrid, con referencias tan fervorosas a política, reivindicaciones, dentro y fuera de la Iglesia, compromisos periféricos, avecindada en un barrio representativamente madrileño como el del “territorio sagrado” de Lavapiés y con tan cristiana y relevante capacidad de inserción- encarnación, diálogo y convivencia con el resto de la vecindad y con quienes sean y esté, garantiza la veracidad de cuanto reflejan las páginas teológicas vividas y adoctrinadas por ella.. Una visión religiosa como esta es explicable que les provoque serias distorsiones y molestias a determinados obispos y a algunos laicos y laicas satélites del catecismo de toda la vida, es decir, de antes del concilio Vaticano II. y de su fiel interpretación “franciscana” por el papa actual.

De entre los sueños eclesiales que prestamente espera Pepa que se hagan realidad, en las pp. 248 y ss., reseña los de que “las mujeres seamos miembros de la Iglesia de pleno derecho; que las interpretaciones de teología y de la Biblia pongan de manifiesto que el Evangelio no puede ser proclamado si no se tiene en cuenta el apostolado de las mujeres; el reconocimiento del discipulado de las mujeres y la teología con perspectiva de género, el diálogo y apertura a los movimientos de liberación de las mujeres y sus “sabidurías” y que la Iglesia respete la libertad y la adultez de mujeres y hombres”.

“Lo nuestro, acentúa Pepa, es ser compañeras de vida y no ayudadoras o funcionarias del Reino, ni siquiera para la Iglesia”. “Jesús, con su vida y sus prácticas, anunció la comunidad de iguales. Por eso, y en memoria suya, no se puede discriminar a las mujeres”.