2º Aniversario de Casaldáliga

En memoria de Pedro Casaldáliga: 8 agosto 2020-2022

Benjamín Forcano


Hacemos memoria, tras dos años de su muerte. Mi escrito de entonces, sirve para retratarlo y asimilar un modelo de vida cristiana, que sigue comprometiéndonos hoy con mayor urgencia.
“Vivir como Jesús de Nazaret,
le hizo pobre, libre y profeta”
Para el día de su muerte, Pedro tenía escrito:
Hiciste la belleza
porque sabías que mis ojos
exultarían viéndola.
Me esperas en la muerte
porque sabes
que necesito verte.

Tumba de Pedro Casaldáliga – Foto Rômu

“Su testimonio quedo clavado en el alma de la Sociedad y de la Iglesia, tan profundo que en el futuro será como faro que haga imposible oscuridades y encallamientos del pasado y haga realidad sus sueños de una humanidad fraterna, más justa y libre”
“Su coherencia de vida, confiere a Pedro libertad profética y credibilidad universal”

“En la visita ad limina, tuvo también una sesión en que los cardenales Gantin y Ratzinger lo sometieron a examen. Casaldáliga contestó con serenidad y gran lucidez”
“Pedro es un hombre libre ante las instituciones, sean políticas o religiosas; libre ante las personas, los grupos y las ideologías”
Como si fuera ayer, va esta “memoria” en el segundo aniversario de la muerte de nuestro querido Pedo Casaldáliga.

1 ¿Pedro Casaldáliga fue siempre el mismo?
Escribir sobre Pedro Casaldáliga cuando nos dejó en la tierra la estela luminosa de sus 92 años, es un desafío y una interpelación. Y es también un deber, un servicio a la humanidad para quienes lo hemos conocido y compartido su estilo de evangelizar en la Iglesia y en la sociedad.

Yo lo conocí, siendo claretiano como él, por los años 1967, cuando él rondaba los 39 años y yo los 32. Fecha clave porque Pedro, con su labor de 6 años en Sabadell con los obreros y emigrantes; 3 años en Barcelona como animador de comunidades cristianas y movimientos sociales; 3 años en Barbastro como formador de seminaristas claretianos y misionero en el Pirineo; 4 años en Madrid como director de la revista “El Iris de Paz” = “Revista de Testimonio y esperanza” y otras actividades; y en Guinea como impulsor de los Cursillos de Cristiandad, había como anticipado no poco de lo que el concilio Vaticano II aportó y elaboró para la Iglesia universal.

Y como remate de este período, fue elegido para asistir como delegado en 1968 al Capítulo General de los Claretianos, que se proponía asimilar la renovación decretada por el Vaticano II. Según entreveíamos, a los jóvenes nos tocó vibrar con la tarea de este Capítulo claretiano, apostando decididamente por la tendencia renovadora, pilotada por Casaldáliga, denominado en aquella ocasión como el Che de la sierra maestra claretiana. Y, como cumbre de sus deseos, Pedro decidió, acabado el Capítulo, cumplir su sueño de irse a Misiones, concretamente a la Amazonía del Brasil, al Matto Grosso.

Sin este terreno previo, no se entiende el itinerario posterior de Pedro Casaldáliga. Su excepcional modo de vivir y evangelizar no comienza con su ida al Matto Grosso. Es anterior y no hace sino confirmarse en el nuevo contexto en que le toca actuar.

La savia que lo alimentaba estaba ya dentro. Pedro lo expresa con naturalidad: “Los pobres son la niña de mis ojos. A mí siempre se me ha quebrado el corazón ver la pobreza de cerca. Me he llevado bien con la gente excluida. Soy incapaz de presenciar un sufrimiento sin reaccionar. Por otra parte, nunca me he olvidado de que nací en una familia pobre. Me siento mal en un ambiente burgués. Siempre me pregunté que si puedo vivir con tres camisas, por qué voy a necesitar diez en el armario. Los pobres de mi Prelatura viven con dos, de quita y pon. Estoy convencido de que no se puede ser revolucionario ni profeta, ni libre sin ser pobre. Siendo pobre me siento libre de todo y para todo. Mi lema fue: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre”.

Si sientes la pobreza como una cuestión de justicia y decencia humana, necesariamente sentirás compasión, mostrarás amor y te rebelarás con indignación. “No podíamos ver todo eso con los brazos cruzados. Quien cree en Dios, debe creer en la dignidad del hombre. Quien ama al Padre, debe servir a los hermanos. El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar la justicia con la boca callada. Jesús dice en el Evangelio que El nos juzgará el último día por lo que hayamos hecho con nuestros hermanos más pobres y pequeños”.

2 .Su coherencia de vida, confiere a Pedro libertad profética y credibilidad universal
Después de tratar y encomiar a gente eminente por su defensa de la justicia y la verdad, me resulta difícil encontrar un testimonio tan contundente como el de Pedro Casaldáliga. Pedro muestra coherencia extrema entre lo que dice y hace y por eso es creíble.

Lo llamamos el “Obispo de los pobres” y, como a él, a otros. Pero Pedro lo siente como si le fuera algo natural: “Señor, no sé si he sabido hallarte en todos, pero siempre te he amado en los más pobres”. Y la confesión se convierte en realidad como acaso nadie puede imaginar: “Cuando me muera, advierte firme al “Movimiento de Trabajadores sin Tierra”: me enterráis junto al rio Araguaia, en la tierra, donde yo he enterrado a tantos indígenas, a tantos peones perseguidos o huidos de Haciendas y a tantos niños sin caja. “Oidlo bien: como un pobre más, siete palmos de tierra, una crucecita de palo y… la resurrección” .

A la mente, puede que nos venga ahora la fastuosidad de los entierros de Papas, Obispos incluso beneméritos, en catedrales, con mausoleos de mármol, personajes venidos del mundo entero, ceremonias ostentosas, exhibiendo indumentaria, títulos y honores. Pedro Casaldáliga no podía acceder a otra cosa que a su identidad con los más pobres, pues era su obispo.

3 ¿Qué o quién da base a la libertad de Pedro Casaldáliga?
Digo esto, porque encuentro natural que mucha gente se pregunte: ¿De dónde le viene a Pedro la libertad de cuestionar procedimientos, costumbres, normas que no ayuden a vivir según el Reino de Dios?

Le viene, en respuesta suya, de sentirse en radical seguimiento e identificación con Jesús de Nazaret, lo cual implica adoptar el obrar mismo de Dios que se nos revela en Jesús, su hijo predilecto. Y si todos nosotros somos con Jesús hijos de Dios, debemos reconocerlo sobre todo en sus hijos más desatendidos y necesitados. Jesús en una de sus narraciones magníficas lo deja bien claro: “Os encontrareis con gente que pasa hambre, que tiene sed, que es extranjero, no tiene que vestir, está enfermo o está en la cárcel,…Os lo repito: cuanto hagáis con cada uno de estos hemanos mios más humildes lo estáis haciendo conmigo mismo”( 25, 35-40).

El tener a Dios como Padre supone obrar como El y, en consecuencia, obrar como Jesús: “Rezar por los que os persiguen, querer a los que no os quieren, mostrar afecto a los que no son de vuestra gente, no ofender a los que os afrentan, compartid generosamente lo que teneis y no volver nunca la espalda a los que os piden” (Mt 5, 9-48) .

Es engañoso, por tanto, creerse conocer a Dios y llevarse bien con él sin portarse como conviene con sus hijos. La grandeza del hombre no consiste en dominar, sino en servir y nada hay que lo aleja tanto de él como el odio contra uno cualquiera de nuestros prójimos.
El odio rebaja y degrada al ser humano, lo hace incapaz de ver su yo reflejado en el otro y de estimarlo como si se tratara de uno mismo. Nadie puede ser uno mismo si no logra aceptar al diferente, al otro y tratarlo como a sí mismo.: “Quien dice amar a Dios , a quien no ve ; y aborrece a su prójimo a quien ve; ese tal es un mentiroso”.

Quizás comprendamos ahora de dónde le viene a Pedro Casaldáliga la gran libertad de cuestionar ante quien sea cualquier comportamiento eclesiástico o civil, que no concuerde con los principios del Reino de Dios. El le ha mostrado fidelidad total y de ella no le apartará soborno ni amenaza alguna. Y es que en su testimonio está presente el espíritu mismo de Dios: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. Y ahí, creyentes y no creyentes, clamarán: “Chapoo”, como me lo expresó en cierta ocasión Julio Anguita al hablarle yo de Pedro Casaldáliga.

Sólo procediendo de esta manera, se entiende que Pedro pida a la madre de Jesús que nos enseñe:
“A ese Jesús carne de su carne, más nuestro que suyo, más del pueblo que de casa, más del mundo que de Israel, más del Reino que de la Iglesia, aquel Jesús que por el Reino del Padre, se arrancó de sus brazos de madre y se entregó a la muchedumbre, sólo y compasivo, poderoso y servidor, amado y traicionado,fiel ante los sueños de su Pueblo, fiel contra los intereses del Templo, fiel bajo las lanzas del Pretorio, fiel hasta la soledad de la muerte» (Pedro Casaldáliga, p.96).

4 Hecha suya la vida de Jesús, Pedro entra en todo y a todos con su misma libertad
Si Pedro Casaldáliga tomaba parte en todo ámbito y problema humano, era porque debía colaborar a resolverlo con la sabiduría y fuerza liberadoras del Nazareno.
Su caminar en este planeta tierra, iba a estar señalado por las palabras y acciones de cada lugar y momento, siempre al estilo de Jesús para lograr esa gran familia de hermanos e hijos de Dios.

El desafío es permanente en un mundo donde todos tratamos de abrirnos camino buscando que se nos reconozca y se nos reserve un puesto en la sociedad. Nadie viene a este mundo por sí mismo ni para sí solo. Somos dependientes y desde esa dependencia nacemos, nos necesitamos y nos relacionamos y nos aceptamos.
La aceptación supone que somos portadores de una misma naturaleza, que somos capaces de conocerla y cuidarla en nosotros mismos y en los demás, secundando la norma universal de “Tratar a los demás como nosotros queremos que nos traten”. La vida de todos es tan digna como la nuestra, sujeto de unos mismos derechos y obligaciones.

Por tanto, se sea varón o mujer, joven o viejo, blanco negro, europeo, americano o asiático, trabajador de una u otra profesión, constituimos una comunidad humana universal , que descarta cualquier tipo de exclusión o discriminación. Todos somos ciudadanos, con la dignidad y derechos que nos son propios, siendo creyentes o ateos. Pero, lo que en modo alguno se puede

admitir es la pretensión de quienes , idólatras del dios dinero, se dedican a sacrificar en su altar, miles y millones de vidas para superar la frustración de su egoísmo y codicia y la desesperación de su malograda vida.

5 Algunos hechos relevantes del vivir “libre y pobre –pobre y libre” de Pedro
Creo interpelante recordar ahora algunos hechos en los que Pedro manifiestó de maneras relevante su libertad profética:
-La innovación ritual y programática de su Consagración episcopal
– El no ir a Roma para hacer la visita “ad limina”
-La acogida del equipo expulsado de la Congregación claretiana
-Su viaje a Nicaragua para apoyar la Revolución Sandinista.
A)- Inusual la celebración de su Consagración episcopalPedro
Casaldáliga llegó ilusionado al Matto Grosso, consciente de que llegaba a un lugar donde le tocaría mostrar la fuerza liberadora del proyecto de Jesús. Llegó en 1968 y a los cuatro meses, se propuso visitar y conocer el lugar y condiciones de vida de la gente entre quienes iba a realizar su misión.

Pasaron casi tres años y ya tenía en su mano el mapa de lo que pronto iba a ser su Prelatura: un territorio de 150.000 km. , 1/3 de España, con fincas de hasta 700.000 hectáreas. Le quisieron nombrar obispo y él se negaba, pero muchos amigos le obligaron a que aceptara para poder trabajar más y mejor para el bien de todos.
En pocos días, logró tener a punto el Documento “Una Iglesia en conflicto con el latifundio y la marginación social”.

Y sobrevino lo que acaso nadie esperaba: la alarma, el escándalo y la persecución. Gobierno, Policía y hasta el mismo Nuncio le pideron que no lo publicara en el extranjero. Pedro acababa de dar puntilla a la complicidad histórica de una Iglesia con los poderosos de este mundo. Hasta cinco veces estuvo a punto de ser expulsado del país. Pero el Papa Pablo VI lo defendió: “ Tocar a Pedro es tocar al Papa”. Y se evitó la expulsión.

En su consagración episcopal, Pedro Casaldáliga dejo bien plasmado su programa pastoral, expresado en una celebración que sobrepasó todo ritualismo tradicional.
Poéticamente anunciaba:
Tu MITRA será un sombrero de paja; el sol y la luna; la lluvia y el sereno; el pisar de los pobres con quien caminas y el pisar glorioso del Señor.

Tu BÁCULO será la verdad del Evangelio y la confianza del pueblo en ti.
Tu ANILLO será la fidelidad a la Nueva Alianza del Dios Liberador y la fidelidad al pueblo de esta tierra.
Tu ESCUDO la fuerza de la esperanza y la libertad de los hijos de Dios.
Tus GUANTES el servicio del amor.

B) Negación de ir a Roma para realizar la “Visita ad limina”
Pedro consecuente consigo y la tarea eclesial que le correspondía, decidió no hacer la “Visita ad limina” para ver al Papa, que los obispos tienen que hacer por prescripción canónica cada cinco años. El lo explicó: tales visitas no cumplen con su objetivo de informar al Papa sobre los problemas de cada diócesis, se reducen a un despliegue de ceremonias más o menos ostentosas. Y añadía ademá: Yo soy un pobre y los pobres no viajan.

Pedro cumplió su palabra, jamás viajo a España, ni siquiera cuando murió su madre, (cuya noticia yo le trasmití). Lógicamente, de Roma le llamaron la atención, le enviaron un delegado y él admitió que si el Papa lo deseaba, él lo haría sin demora. Luego resulta que tardaron más de dos años en recibirlo. Y sabiendo la repercusión que iba a tener, determinaron que la difusión fuera nula o lo menos posible, que llevara sotana, y se abstuviera de hacer declaraciones públicas.

Pedro se había hecho preceder con una carta al Papa, donde ponía en acción su corresponsabilidad episcopal, mencionándole una serie de puntos que debía acometer para transformar la Iglesia y hacerla fiel seguidora de Jesús. Tuvo también una sesión en que los cardenales Gantin y Ratzinger lo sometieron a examen. Casaldáliga contestó con serenidad y gran lucidez.

Posteriormente, con una dureza ajena a este encuentro, oficiales de la Curia mandaron a Casaldáliga un documento de unos 10 puntos controvertidos, para que los firmase. Casaldáliga los rechazó argumentando que no era eso lo que él y el Papa (incluidos los dos cardenales) habían acordado. Y la cosa terminó ahí.

C) Pedro Casaldáliga, sin dudarlo acogió al equipo claretiano expulsado de la Congregación
Muchos teólogos hubieron de afrontar represión y censura debido a la involución instaurada por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Yo formaba comunidad claretiana con otros cinco compañeros más, creada expresamente por nuestros superiores para enseñar, difundir y asegurar la renovación del concilio Vaticano II.

Publiqué por entonces el libro “Nueva Etica Sexual” que, tras unos años de pacífica circulación, fue sometido a examen por Roma, dictando después de largo proceso, sentencia de prohibición del libro y del autor. Los cinco compañeros se solidarizaron conmigo y asumimos juntos la decisión de no tolerar la disolución de la comunidad. Al no aceptar dicha disolución, tuvimos que emprender una serie de recursos que anulara la orden dada. La decisión, tomada en última y máxima instancia, nos expulsaba de la Congregación.

Esto suponía que seguíamos siendo sacerdotes, pero teníamos que buscar un obispo benévolo que nos acogiera. Dentro de España vimos que no era nada fácil que un obispo acogiera a un grupo de seis, en tales circunstancias.

Y, dado que con Pedro, además de claretiano, teníamos intensa y convergente relación, procedimos a exponerle con tiempo si nos acogía en su Prelatura, llegado el caso. Producida la sentencia, teníamos asegurada ya su respuesta, que me comunicó en persona cuando lo visité. Fueron éstas sus palabras: “Mira , Benjamín, por el amor que os tengo, contad incondicionalmente conmigo hasta la muerte. Soy vuestro obispo”.
Y, desde entonces, se incrementó y reforzó la red inmensa de amigos y colaboradores que, en España sobre todo, habíamos construido. Eramos, en palabras suyas, “La trinchera teológica de la Prelaturas en el Primer Mundo”.

D) Su solidario e incondicional apoyo a la revolución sandinista
AL igual que Een los anteriores puntos, tengo ser breve. Pedro, no viajaba ni salía del Brasil según tenía decidido, pero viajar a Nicaragua era una prueba de su libertad profética. No le eran favorables los aires de la política internacional, del superconservador Papa polaco Juan Pablo II, ni por supuesto la posición de los obispos de Nicaragua.

Pero, Pedro, en conciencia y en fidelidad al Evangelio, tenía que hacerse presente para apoyar la revolución sandinista, -revolución la más “pura” de la historia-, también la primera que se hacía con la Iglesia y no contra la Iglesia, y así poder ejercer en medio de ella la pastoral de la Frontera y de la Consolación.
Vivo e interpelante es el libro que escribió “Nicaragua combate y profecía”.
Lo dedica a todo el pueblo nica: “Digo en voz alta lo que en conciencia no podía dejar de decir. Y a cuantos creen en el Dios de la Vida y de la Liberación les pido que oren también -además de actuar- para que el Reino siga aconteciendo en Nicaragua” .

“Una reciente señal de la envergadura del fenómeno nicaragüense es que su sola y estimulante presencia ha motivado a salir de Brasil por primera vez en 18 años, al obispo y poeta Pedro Casaldáliga, quien ejerce una incansable labor evangelizadora. Durante dos meses se integra a una tierra que se puebla de hombres y mujeres que, aun discrepando sobre el cielo, coinciden sobre el suelo y sin violencia ni mayores desgarramientos convierten aquella tierra de nadie en tierra de todos” (Mario Benedetti).

“Pedro Casaldáliga prolonga la estirpe de ciertos padres de nuestra fe latinoamericana. Igual que aquellos en su tiempo, también Pedro en el nuestro es incomprendido, mal visto, obligado a justificarse ante las más altas esferas de la Iglesia. Y en el caso de que Nicaragua sea invadida –ha prometido Pedro- volverá a ella , para consolar y estar en la frontera , para dar vida s sus hermanos , como Dios manda” (Leonardo Boff).

6) El lema de Pedro: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre.
“Mi lema, escribe Pedro, fue: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre”.
En el sistema eclesiástico, la libertad brilla por su ausencia. Educa para la obediencia, no para la libertad. Quizás por eso, Pedro deja escrito: “Si me bautizas otra vez, un día…; di a Dios y al mundo, que me has puesto el nombre de Pedro-Libertad”.

Pedro es un hombre libre ante las instituciones, sean políticas o religiosas; libre ante las personas, los grupos y las ideologías; es la palabra libre, el gesto en rebeldía , la osadía que bebe en la fuente del Espíritu, que es viento y fuego y revienta estructuras y cadenas.

Es difícil manipular a Pedro. El es él, y porque es él antes que todo, su relación con las cosas y con las personas es de extremo respeto, delicadeza y libertad. Trata a todos y a todas exactamente igual, se entrega entero en cada encuentro y quien se relaciona con él sale convencido de que fue tratado como alguien muy especial y único.

Si Pedro es libre es porque a la vez es pobre. Lo tiene muy claro: la actitud ante los pobres define la actitud ante Dios. Encontrarse con el pobre es encontrarse con Dios. Por tanto, quien no toma en serio al pobre, no puede encontrarse con Dios: “Quien cree en Dios, debe creer en la dignidad del hombre. Quien ama al Padre, debe servir a los hermanos. El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar la justicia con la boca callada. Jesús dice en el Evangelio que El nos juzgará el último día por lo que hayamos hecho con nuestros hermanos más pobres y pequeños”.

Pedro Casaldáliga

“Si vivir es convivir, todos y todas debemos ser reconocidos como personas en la radical dignidad de la raza humana. La más esencial tarea de la Humanidad es humanizarse-. Humanizar la Humanidad es la misión de todos, de todas, de cada uno y de cada una de nosotros. La ciencia, la técnica, el progreso solamente son dignos

de nuestros pensamientos y de nuestras manos, si nos humanizan más. Y esto nos compromete a transformar el mundo juntos.

El pequeño mundo del propio corazón, del propio hogar, de la vecindad y de el gran mundo de la política y de la economía y de las instituciones. Otra ONU es posible, y necesaria. La paz y el diálogo son necesarios entre las religiones para que haya paz en el mundo. Un diálogo generador de humanidad. Es hora, pues, de creer en plural unidad en el Dios de la vida y del amor y de practicar la religión como justicia, servicio y compañía. Un Dios que separa la humanidad es un ídolo mortífero”.
Su radicalidad por la pobreza y libertad, la tiene escrita Pedro en estos versos:
No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.

Y, de pasada,
no matar nada;
no callar nada.

Solamente el Evangelio, como una faca afilada,
y el llanto y la risa en la mirada,
y la mano extendida y apretada,
y la vida, a caballo, dada.

Y este sol, y estos ríos, y esta tierra comprada,
para testigos de la revolución ya estallada.

¡Y mais nada!

El epitafio de Don Pedro Casaldàliga
Su radicalidad le ha llevado a decir: “El teólogo Karl Rhaner escribía en el siglo XXI un cristiano, o será místico o no será cristiano. Que conste que yo considero a Rhaner como el mayor teólogo del siglo XX. Sin embargo, creo, con la más estremecida convicción evangélica, que hoy, ya en el siglo XXI, un cristiano o cristiana, o es pobre y/o aliado o aliada visceralmente de los pobres, o no es cristiano, no es cristiana. Ninguna de las famosas notas de la Iglesia se mantiene en pie si se olvida esta nota fundamental, la más evangélica de todas: la opción por los pobres”.
Pedro siendo distante, extranjero y prójimo se hace hermano universal.

“Cuando los tiempos actuales perturbados hubieren pasado, cuando las desconfianzas y mezquindades hubieren sido engullidos por lo vorágine del tiempo, cuando miremos para atrás y consideremos los últimos decenios del siglo XX y los comienzos del siglo XXI, identificaremos una estrella en el cielo de nuestra fe, rutilante, después de haber parado nubes, soportando oscuridades y venciendo tempestades: es la figura simple, pobre, humilde, espiritual y santa de un obispo que, extranjero, se hace compatriota, distante se hace prójimo y prójimo se hace hermano de todos, hermano universal: Don Pedro Casaldáliga” (Leonardo Boff, p. 103).

Don Pedro Casaldáliga

Pedro Casaldáliga, en la senda de los padres de la Iglesia de América Latina

Pedro Casaldáliga
Pedro Casaldáliga

«Con motivo del segundo aniversario del fallecimiento de Pedro Casaldáliga que tuvo lugar el 8 de agosto de 2020, me gustaría situarlo en la mejor tradición de los obispos defensores de los indios en América Latina, desde Bartolomé de Las Casas hasta Leónidas Proaño, obispo de Riobamba (Ecuador), y Samuel Ruiz, obispo de Chiapas (México), y en la senda de los nuevos padres de la Iglesia de América Latina»

«No fueron meros burócratas que gestionaran sus diócesis con criterios administrativistas, ni personas que se recluyeran en los espacios sagrados y se dedicaran exclusiva o prioritariamente al culto, ni obispos que se guiaran por el Código de Derecho Canónico, ni profetas de calamidades, sino testigos del Evangelio»

«Fueron perseguidos por los poderes políticos, económicos, militares y, lo más doloroso, por el poder religioso del Vaticano, pusieron en riesgo su vida y algunos la perdieron convirtiéndose en mártires, practicando así el mensaje de las bienaventuranzas que declara dichosos a quienes fueran injuriados, perseguidos, injuriados y objeto de calumnia por causa de la justicia»

«Pedro Casaldáliga perteneció a aquella fecunda generación de obispos latinoamericanos que cambiaron la faz del cristianismo de ese continente: antepusieron la ortopraxis a la ortodoxia, la fidelidad al pueblo a la obediencia al Vaticano, la solidaridad con las mayorías populares empobrecidas a las alianzas con los poderosos e hicieron suyo el principio-liberación frente al principio-resignación, que durante siglos de conquista y colonización caracterizó al cristianismo de América Latina»

 Juan José Tamayo

1.- Pacto de las Catacumbas y Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín

Con motivo del segundo aniversario del fallecimiento de Pedro Casaldáliga que tuvo lugar el 8 de agosto de 2020, me gustaría situarlo en la mejor tradición de los obispos defensores de los indios en América Latina, desde Bartolomé de Las Casas hasta Leónidas Proaño, obispo de Riobamba (Ecuador), y Samuel Ruiz, obispo de Chiapas (México), y en la senda de los nuevos padres de la Iglesia de América Latina[1]. Es esta una certera expresión del teólogo de la liberación José Comblin en referencia a un grupo de obispos latinoamericanos que hicieron suya en su vida y su trabajo pastoral la declaración del Pacto de las Catacumbas por una Iglesia pobre, de los pobres y servidora, firmada por 40 obispos en noviembre de 1965 en la catacumba de Santa Domitila de Roma y, una vez dada a conocer, por más de 500, que dio lugar al nacimiento del cristianismo liberador y constituye un antecedente inmediato de la teología de la liberación.

Pacto de las catacumbas
Pacto de las catacumbas

En este grupo incluyo a los obispos que impulsaron un nuevo proyecto de Iglesia al servicio de la liberación en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en la ciudad colombiana de Medellín en 1968, y a quienes posteriormente lo pusieron en práctica con la ejemplaridad de una vida evangélica y la práctica solidaria con las mayorías populares, víctimas del sistema capitalista y de una Iglesia colonial[2].  

Fueron obispos que se alejaron del modelo episcopal remedo de la Iglesia romana e inauguraron un nuevo paradigma teológico-pastoral. Se ubicaron críticamente en la realidad latinoamericana caracterizada por la dependencia económica, política y cultural del Norte Global y, siguiendo el magisterio de Medellín, descubrieron que América Latina se encontraba “en el umbral de una nueva época histórica llena de anhelo de una emancipación total e interpretaron esos signos de esperanza como “un evidente signo del Espíritu”. Asumieron el compromiso de construir una Iglesia que rompiera con su pasado conquistador y colonial y caminara por la senda de un cristianismo liberador bajo la guía de la teología de la liberación; una Iglesia que naciera del pueblo por la fuerza del Espíritu y que el papa Francisco llama Iglesia de salida a las periferias existenciales.

2.- Crítica de las dictaduras y persecución

No fueron meros burócratas que gestionaran sus diócesis con criterios administrativistas, ni personas que se recluyeran en los espacios sagrados y se dedicaran exclusiva o prioritariamente al culto, ni obispos que se guiaran por el Código de Derecho Canónico, ni profetas de calamidades, sino testigos del Evangelio, mensajeros de la utopía del Reino de Dios en defensa de la vida y acompañantes del pueblo en sus sufrimientos y esperanzas.       

Se mostraron críticos de las dictaduras extendidas por todo el continente y de la violencia ejercida contra los opositores políticos y activistas de los derechos humanos, incluidos sacerdotes, religiosos y religiosas que defendieron pacíficamente la democracia y los derechos humanos, pero no en abstracto y con declaraciones retóricas, sino poniéndose del lado de quienes luchaban por ellos y creando en sus diócesis vicarías de la solidaridad y oficinas de derechos humanos. Criticaron la violencia estructural del sistema generada por el capitalismo salvaje y defendieron la justicia social y la vida de quienes la tenían más amenazada.

Peregrinación hacia la cuna de San Oscar Romero
Peregrinación hacia la cuna de San Oscar Romero

Fueron perseguidos por los poderes políticos, económicos, militares y, lo más doloroso, por el poder religioso del Vaticano, pusieron en riesgo su vida y algunos la perdieron convirtiéndose en mártires, practicando así el mensaje de las bienaventuranzas que declara dichosos a quienes fueran injuriados, perseguidos, injuriados y objeto de calumnia por causa de la justicia (Mt 5,10-11).

3.- Cambio de lugar social

Llevaron a cabo un cambio de lugar social: de la alianza con los poderosos al compromiso con el pueblo, de la complicidad con las élites a la defensa de los sectores marginados por dichas élites, actualizando la vieja legislación hebrea en defensa de los huérfanos, las viudas y las personas extranjeras y poniendo en práctica la ética de la compasión y la solidaridad con las víctimas, a ejemplo del Buen Samaritano (Lc 10,25-37).    

Casaldàliga, trabajando en su 'palacio episcopal'.
Casaldàliga, trabajando en su ‘palacio episcopal’. 

Transformaron la estructura y la organización de sus diócesis, que dejaron de girar en torno al obispo y al clero, y convirtieron en redes de comunidades eclesiales de base. Toda la comunidad era ministerial de acuerdo con el binomio comunidad-carismas, desterrando las oposiciones clérigos-laicos, Iglesia docente-Iglesia discente, jerarquía-base.

La autoridad no descansaba en el obispo por el mero hecho de serlo, sino en las víctimas a las que había que obedecer defendiendo su dignidad negada

La autoridad no descansaba en el obispo por el mero hecho de serlo, sino en las víctimas a las que había que obedecer defendiendo su dignidad negada. Solo en la medida en que el obispo se ponía del lado de las víctimas le era reconocida la autoridad. En ese caso, la autoridad respondía al termino evangélico exousia, que es inseparable de la libertad. 

Ícono de Pedro Casaldáliga hecho por el artista colombiano Carlos Lima (der.)
Ícono de Pedro Casaldáliga hecho por el artista colombiano Carlos Lima (der.)

 Desarrollaron un nuevo magisterio social, inspirado en el Evangelio y en la praxis liberadora de Jesús de Nazaret, sensible a los problemas y las necesidades de la gente empobrecida, y basado en el método ver-juzgar-actuar, que comienza con el análisis crítico de la realidad recurriendo a las ciencias sociales, incluidas las de orientación marxista, continúa con el juicio ético sobre las estructuras de pecado y el subdesarrollo de los pueblos del Sur Global y termina con la propuesta de alternativas para una sociedad más justa y eco-fraterno-sororal. 

Las alternativas se basan en una economía al servicio de los seres humanos más desfavorecidos, y no de los que detentan el poder económico y se enriquecen a costa del trabajo esclavo, el respeto a la dignidad y a los derechos de la tierra y la distribución equitativa de los bienes de la naturaleza.

En su trabajo pastoral sustituyeron el concepto de misión entendido como implantación de la Iglesia en territorios de “infieles” y conversión de los “paganos” a la considerada única religión verdadera, por el de evangelización como Buena Noticia de liberación. Sustituyeron el “fuera de la Iglesia no hay salvación” por el “fuera de los pobres no hay liberación”, en feliz expresión de Jon Sobrino. Fomentaron el diálogo con las diferentes cosmovisiones, religiones, espiritualidades, especialmente con las indígenas, afrodescendientes y campesinas.

Intentaron incorporar a las mujeres a los ministerios eclesiales, pero sus intentos fueron tenues y sus resultados, escasos, y no por la falta de colaboración de las mujeres, sino por la persistencia de las estructuras patriarcales que ni siquiera los Padres de la Iglesia católica de América Latina no fueron capaces de transformar

Intentaron incorporar a las mujeres a los ministerios eclesiales, pero sus intentos fueron tenues y sus resultados, escasos, y no por la falta de colaboración de las mujeres, sino por la persistencia de las estructuras patriarcales que ni siquiera los Padres de la Iglesia católica de América Latina no fueron capaces de transformar.   

En su actividad episcopal introdujeron una nueva pastoral, la de la Tierra, que en la Conferencia Nacional de Obispos Brasileños (CNBB) se canalizó a través de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), en cuya creación intervinieron de manera especial Tomás Balduino, obispo de Goiás, conocido como el “obispo de los sin tierra”, y Pedro Casaldáliga. La Comisión mantuvo una estrecha relación con el Movimiento Sin Tierra (MST) y apoyó sus luchas y reivindicaciones, denunció las condiciones infrahumanas en las que trabajan los campesinos sin tierra, protestó por la apropiación indebida de los terratenientes de los territorios indígenas y exigió su devolución.

La Comisión se solidarizó con la resistencia de las comunidades indígenas en la defensa de su territorio y en la oposición a los megaproyectos de las multinacionales que expulsaban a dichas comunidades de su espacio natural y depredaban la naturaleza. Por tales denuncias y gestos de solidaridad los obispos más comprometidos fueron objeto de persecución y amenazas de muerte.

4.- Solidaridad con las teólogas y los teólogos represaliados

Aquellos obispos apoyaron a las teólogas y los teólogos de la liberación acusados por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), presidida durante caso un cuarto de siglo por el cardenal Ratzinger, infundadamente de heterodoxia, de reducir el mensaje cristiano a un proyecto liberador puramente político, de introducir la lucha de clases en la Iglesia, y de hacer teología recurriendo acríticamente a categorías marxistas, etcétera. Afirmaciones, a mi juicio, infundadas si nos atenemos a los textos y a su praxis evangélica.

Ejemplo paradigmático de dicho apoyo fue la presencia solidaria de los cardenales brasileños Paulo Evaristo Arns, arzobispo de Sâo Paulo, y Aloísio Lorscheider, arzobispo de Fortaleza, en el juicio al que la CDF sometió al teólogo brasileño Leonardo Boff n 1984, cuyo resultado fue la condena a una tiempo “de silencio obsequioso”. Tras dicha expresión “piadosa” lo que realmente se escondía era la prohibición de predicar, escribir y enseñar.

Boff aceptó la condena afirmando: “prefiero caminar con la Iglesia a ir solo con mi teología”. La condena volvió a repetirse en 1992. Su reacción entonces fue muy diferente: abandonó la Orden de los Franciscanos Menores, a la que pertenecía, y renunció al ministerio sacerdotal. Peguntado por la diferente reacción ante las dos condenas, su respuesta fue que aceptó la primera como un acto de humildad, pero que en la segunda se le exigía un acto de humillación que no podía hacer”.

Mientras las teólogas y los teólogos latinoamericanos eran vigilados a través de detectives a sueldo del Vaticano en sus intervenciones públicas, cesados de sus cátedras, sus libros sometidos a censura, los obispos de la liberación les invitaban a intervenir en encuentros y congresos diocesanos para aportar la reflexión teológica ubicada contextualmente y les pedían asesoramiento en la elaboración de documentos. Era una forma de contravenir la represión de la que estaban siendo objeto por parte de la ortodoxia vaticana.    

Pedro Casaldáliga perteneció a aquella fecunda generación de obispos latinoamericanos que cambiaron la faz del cristianismo de ese continente: antepusieron la ortopraxis a la ortodoxia, la fidelidad al pueblo a la obediencia al Vaticano, la solidaridad con las mayorías populares empobrecidas a las alianzas con los poderosos e hicieron suyo el principio-liberación frente al principio-resignación, que durante siglos de conquista y colonización caracterizó al cristianismo de América Latina.

Para un desarrollo más amplio de este artículo, remito a mi libro Pedro Casaldáliga. Larga caminada con los pobres de la tierra (Herder, Barcelona, 2020), primera obra sobre Pedro Casaldáliga publicada después de su muerte.

—————–

[1] Cf. José Comblin, “Los obispos de Medellín: los Santos Padres de América Latina”, en Pablo Richard, Diez palabras clave sobre la Iglesia en América Latina, EVD, Estella (Navarra), 2003, 41-77.; id., “Padres de la Iglesia en América Latina”, en Silvia Scatena, Jon Sobrino y Luiz Carlos Susin (eds.), Concilium, 333 (noviembre 2009), donde ofrece el perfil liberador de los obispos Bartolomé de Las Casas, Helder Pessoa Cámara, Sergio Méndez Arceo, Aloísio Lorscheider, y Monseñor Romero.

[2] Cf. Juan José Tamayo, De la Iglesia colonial al cristianismo liberador en América Latina. Medellín 1968-2018, Tirant lo Blanc, Valencia, 2019.

Pedro Casaldáliga: cuando la fe se hace poesía

El acto será este próximo miércoles 7 de julio a las 20.00h (hora española), 15.00h (hora argentina). Justo cuando se cumple casi un año de la muerte del obispo claretiano
Este nuevo libro de Michael Patrick Moore, nos invita a acercarnos al Misterio que rodea nuestras vidas a través de su poesía
La presentación, que será online y podrá seguirse por streaming a través de este enlace, contará con las intervenciones de diferentes personalidades relacionadas de alguna manera u otra con la figura del obispo, activista y poeta Pedro Seguir leyendo

Adelanto editorial: «Larga caminada con los pobres de la tierra» (Herder)

Juan José Tamayo: «Morando permanentemente en el Mato Grosso, Casaldáliga se presentó siempre como acompañante en la caminada»
«La caminada más importante para él y en la que siempre participó fue la de las personas mártires, que fueron perseguidas y asesinadas por causa de la justicia en aplicación de la octava bienaventuranza»
«Fue persona creyente auténtica, obispo al servicio del pueblo, militante revolucionario, activista social, teólogo de la liberación y místico con los pies en la tierra»
«Des-evangelizador de la primera evangelización hecha con la cruz y la espada»
‘Larga caminada con los pobres de la tierra’, de Herder Editorial, sale a la venta el 25 de noviembre, es el primer relato biográfico y teológico del profeta de la Amazonía tras su muerte
22.11.2020 Juan José Tamayo
En su libro El vuelo del Quetzal. Espiritualidad en Centroamérica, publicado en la colección “Maíz nuestro” en 1988, Pedro Casaldáliga explica el significado de la palabra “caminada”. Se trata de una palabra bellísima que significa “caminar del pueblo hacia la liberación, todo el proceso de las comunidades eclesiales de base, de las luchas políticas…”. Es la palabra que utilizo en el título de este libro para exponer el proceso de Casaldáliga en el caminar con el pueblo hacia su liberación: su acompañamiento, la solidaridad con sus luchas y aspiraciones, la identificación con sus causas, que, por muy difíciles que fueran, nunca las dio por perdidas.
“Caminar con”, no liderar, ni protagonizar, ni sustituir. El protagonismo en su liberación le corresponde al pueblo. Casaldáliga lo tenía muy claro. Por eso se presentó siempre como compañero, acompañante en la caminada, nunca como protagonista. La caminada más importante para él y en la que siempre participó fue la de las personas mártires, que fueron perseguidas y asesinadas por causa de la justicia en aplicación de la octava bienaventuranza (Mt 5,10).
El adjetivo “larga” expresa la continuidad de Pedro en dicho caminar con los pueblos indígena, afrodescendiente y campesino de Sâo Félix do Araguaia durante 52 años, desde su llegada en 1968 hasta su último suspiro el 8 de agosto de 2020, sin interrupción ni desfallecimiento. Era el primer sacerdote “que vino a morar permanentemente en esa región del Mato Grosso”, en sus propias palabras, y el primer obispo de la Prelatura.
La expresión “con los pobres de la tierra” la tomo de un verso del poeta cubano José Martí: “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”. Creo que Casaldáliga puso en práctica este verso martiano en su sentido literal y de manera ejemplar. Y lo hizo con toda radicalidad y en todas las dimensiones de su vida: como persona creyente auténtica, obispo al servicio del pueblo, militante revolucionario, activista social, teólogo de la liberación y místico con los pies en la tierra. Fue poeta y profeta que denunció las injusticias, poniendo en peligro su vida constantemente, y anunció la utopía de la liberación, no como ideal irrealizable, sino como meta que puede lograrse a través del compromiso.
Dicho compromiso lo vivió practicando una serie de virtudes que él mismo formuló: la justicia, que no confunde con la limosna; la humildad, que está en las antípodas de la humillación; la libertad que nada tiene que ver con la libertad predicada por el neoliberalismo; la pobreza, que no debe confundirse con la miseria; la esperanza, que demostró trabajando por “Otro Mundo Posible”, y la fe cristiana, que se traduce en la opción por la gente empobrecida en el seguimiento de Jesús y el proseguimiento de su causa: “Yo me atengo a lo dicho:/ La justicia,/ a pesar de la ley y la costumbre,/ a pesar del dinero y la limosna./ La humildad,/ para ser yo verdadero./ La libertad,/ para ser hombre./ Y la pobreza,/ para ser libre./ La fe cristiana,/ para andar de noche,/ y, sobre todo, para andar de día./ Y en todo, hermanos,/ yo me atengo a lo dicho:/ ¡La Esperanza!».
.
Pero su esperanza no fue ingenua, idealista, sino activa, militante, sensible al sufrimiento de las personas empobrecidas y solidaria con el dolor de las víctimas, como afirma en el poema Yo pecador y obispo, me confieso: “Yo, pecador y obispo, me confieso… de cultivar la flor de la Esperanza entre las llagas del Resucitado”. Es una esperanza “teñida de luto y con crespones negros”, ciertamente, como dijera el filósofo de la esperanza Ernst Bloch, pero, al final, “esperanza contra toda esperanza”, como dijera Pablo de Tarso. “Entre las llagas del Resucitado”: mejor expresado imposible.
Ignacio Ellacuría dijo: “Con Monseñor Romero Dios pasó por El Salvador”. Hoy podemos afirmar: “Con Pedro Casaldáliga ‘el Dios de todos los nombres’ pasó por Brasil”.
He escrito este libro para mantener viva la memoria subversiva de la personalidad y la vida de Pedro Casaldáliga, en el que convivieron dimensiones difícilmente armonizables en una sola persona y que él consiguió unir de manera auténtica y coherente:
-Creyente en el Dios Padre y Madre, “que en el vientre de María se hizo hombre y en el taller de José se hizo clase”, como afirma en el poema que abre el libro Fuego y ceniza al viento. Antología espiritual, ilustrado por su entrañable amigo y colaborador Mino Cerezo Barredo.
-Creyente interreligioso en “el Dios de todos los nombres”.
.
-Seguidor de Jesús de Nazaret -primer mártir del cristianismo-, y “proseguidor” de su causa liberadora.
-Descolonizador de los colonialismos de ayer y de los neocolonialismos de hoy.
-Des-evangelizador de la primera evangelización hecha con la cruz y la espada en alianza sacrificial y evangelizador con solo sandalias y Evangelio.
-“Poeta de vida y palabra consustanciadas” (José María Valverde).
-Teo-poeta de la liberación en clave ético-éstética.
-Crítico del neoliberalismo que definió como la gran blasfemia del siglo XXI.
-Profeta de la utopía de Otro Mundo Posible.
-Místico solidario con los procesos revolucionarios.
-Defensor de las comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas.
-Defensor de las mujeres discriminadas por ser mujeres, por ser pobres, por pertenecer a culturas, etnias y religiones despreciadas y sometidas a violencia por parte del patriarcado político y religioso.
.
-Intelectual compasivo con las víctimas.
-Predicador del Reino de Dios en lucha contra el Imperio y crítico de la Iglesia “cuando no coincide con el Reino”.
Agradezco el apoyo prestado para la elaboración de este libro a José María Concepción, uno de los colaboradores más cercanos de Pedro, y a Eduardo Lallana, presidente de la Asociación Tierra sin Males, quien me ha facilitado la excelente entrevista con Pedro, que le hicieron él y Charo García de la Rosa y que aparece en el Apéndice. Ambos me han transmitido experiencias vividas con él y me han proporcionado importantes informaciones sobre su estilo de vida y las causas por las que luchó. Mi agradecimiento es también para la editorial Herder, en la persona de Raimund Herder, que acogió desde el primer momento mi propuesta con entusiasmo, cuando solo era proyecto, y de Claudia Berdeja, que ha acompañado profesionalmente el proceso de edición del libro con resolución y eficacia.
Agradezco a Joan Guerrero, José María Concepción, Pepa Raba y a la Associació Araguaia el haber proporcionado las fotografías que ilustran el libro.
* ‘Larga caminada con los pobres de la tierra’, de Herder Editorial, sale a la venta el 25 de noviembre, es el primer relato biográfico y teológico del profeta de la Amazonía tras su muerte

El misterio de Casaldáliga

Por Victor Codina

La muerte del obispo Pedro Casaldáliga ha impactado mucho. ¿Cómo un joven de un pueblo catalán, que ingresó en los Cordimarianos en tiempos de la España franquista y la Iglesia preconciliar, al ir al Brasil se convirtió en un Santo Padre de la Iglesia de los pobres?
¿De dónde sacó fuerzas para trabajar pastoralmente en Sao Felix de AraguaIa con indígenas, defender a los posseiros contra latifundistas, impulsar organizaciones cívicas y eclesiales en Brasil y América latina, criticar al Norte y decirle a Pedro que deje la curia? ¿Cómo tuvo libertad profética para maldecir las propiedades privadas que esclavizan la tierra y a los seres humanos? ¿Quién le hizo resistir las amenazas de muerte de los poderosos y las críticas de sus hermanos de báculo?

¿Cómo pudo sobrellevar la pobreza, largos viajes y las limitaciones finales del Parkinson? ¿De dónde nació su seguridad de que caminamos hacia la Esperanza con mayúscula? No fue mero planificador pastoral, sociólogo, economista o revolucionario político. ¿Cuál fue la raíz última de su vida?
Sus poesías nos ofrecen la clave, nos abren al Misterio, que es Jesús de Nazaret, versión de Dios en pequeñez humana. Para él, Jesús es su fuerza y su fracaso, su herencia y su pobreza, su muerte y su vida. Es el Jesús de Belén, de los pastores, de las bienaventuranzas, de los pobres y pequeños, asesinado por el Templo y por el Imperio, pero cuyo sepulcro vacío, anuncia la Pascua. Para Pedro, solo hay dos absolutos, Dios y el hambre; donde hay pan, allí está Dios.

A Pedro le impactaba el capítulo 21 del evangelio de Juan: la pesca en el lago Tiberíades luego del fracaso de la noche, mientras en la orilla Alguien le invita a almorzar y pregunta a Pedro si le ama:
“Jesús de Nazaret, hijo y hermano, / viviente en Dios y pan en nuestra mano,/ camino y compañero de jornada,/ Libertador total de nuestra vida/ que vienes junto al mar, con la alborada,/ las brasas y las llagas encendidas”.
Ahora Pedro yace enterrado junto al río Araguaia. Junto a la orilla, hay Alguien que le espera con los brazos abiertos para compartir el pan. El misterio de la vida de Casaldáliga se nos desvela: los pobres le enseñaron a leer el Evangelio. Gracias, Pedro, porque tu vida evangélica, hace más creíble y real nuestra fe.

.Sí se puede: la nota más evangélica de todas: la opción por los pobres
Pedro Casaldáliga, poeta, místico, profeta
Pudiera quedar flotando la idea de que la vacuna patentizada por Jesús de Nazaret, fuera una añoranza de extraterrestres o terrícolas, ajenos a la dureza de la vida cotididiana.
La inmersión en el pozo del virus neoliberal ha calado tanto y tan adentro que se da como innegociable. Nadie parece escapar a la gigantesca tenaza del sistema neoliberal.
Lo cierto es que el planeta tierra está que revienta porque este peligroso virus ha rebasado todos los límites y amenaza con resquebrajar la nave misma del planeta tierra. Surge la conciencia de que el virus-sistema neoliberal puede acabar con la vida de unos y otros, de todos.

Sería un signo de esperanza dar un giro radical a un sistema fallido. Es lo primero y lo menos que debe ocurrir: que suenen la alarma de los profetas: en la Iglesia, en los Estados, en el Comercio mundial, en la Política. No hay esperanza, no hay futuro, ni hay vida si no hay cambio de rumbo, abrazado y compartido por todos.

CASALDALIGA: La grandeza de su testimonio, hace creibles sus palabras
• En la Iglesia – (28 de Febrero de 1986)
Querido hermano Juan Pablo: Sin “conformarse a este mundo”, la Iglesia de Jesús, para ser fiel al evangelio del Reino, debe estar atenta “a los signos de los Tiempos” y de los Lugares y anunciarla Palabra, en un tono cultural o histórico y con un testimonio de vida y de práctica tales, que los hombres y mujeres de cada tiempo y lugar puedan entender esta Palabra y se vean estimulados a aceptarla.

“En lo que se refiere al campo social concretamente, no podemos decir con mucha verdad que ya hemos hecho la opción por los pobres. En un primer lugar, porque no compartimos en nuestras vidas y en nuestras instituciones la pobreza real que ellos experimentan. Y, en segundo lugar, porque no actuamos, frente a la “riqueza de la iniquidad”, con aquella libertad y firmeza adoptadas por el Señor. La opción por los pobres, que no excluirá nunca a la persona de los ricos –ya que la salvación es ofrecida a todos y a todos se debe el ministerio de la Iglesia- sí excluye el modo de vida de los ricos, “insulto a la miseria de los pobres”, y su sistema de acumulación y privilegio, que necesariamente expolia y margina a la inmensa mayoría de la familia humana, a pueblos y continentes enteros”.

“No hice la visita ad limina, incluso después de recibir, como otros, una invitación de la Congregación para los obispos que nos recordaba esta práctica. Yo quería y quiero ayudar a la Sede Apostólica a revisar la forma de esa visita. Oigo críticas de parte de muchos obispos que la hacen, pues aún reconociendo que ella propicia un contacto con los Dicasterios romanos y un encuentro cordial con el Papa, se revela incapaz de producir un verdadero intercambio de colegialidad apostólica de los Pastores de las Iglesias Particulares con el Pastor de la Iglesia universal. Se realiza un gran gasto, es establecen contactos, se cumple una tradición. ¿Se cumple sin embargo la Tradición de “videre Petrum” y de ayudarle a Pedro a ver toda la Iglesia? ¿No tendría hoy la Iglesia otros modos más eficaces de intercambiar, de establecer contactos, de evaluar, de expresar la comunión de los Pastores y de sus Iglesias con la Iglesia Universal y más concretamente con el obispo de Roma?”

“El Papa tiene necesidad de un cuerpo de auxiliares, como también lo necesitan todos los obispos de la Iglesia, aunque debiera ser siempre más sencillo y participativo. Sin embargo, hermano Juan Pablo, para muchos de nosotros, ciertas estructuras de la Curia no responden al testimonio de simplicidad evangélica y de comunión fraterna que el Señor y el mundo reclaman de nosotros; ni traducen en sus actitudes, a veces centralizadoras e impositivas, una catolicidad verdaderamente universal, ni respetan siempre las exigencias de una corresponsabilidad adulta; ni siquiera, a veces, los derechos básicos de la persona humana o de los diferentes pueblos. Ni faltan, con frecuencia, en sectores de la Curia romana, prejuicios, atención unilateral a las informaciones, o incluso posturas, más o menos inconscientes, de etnocentrismo cultural europeo frente a América Latina, a Africa y a Asia”.

  • En las relaciones internacionales: Primer Mundo / Tercer Mundo (Agosto 1990)
    “Siempre digo cambiando lo de Ortega y Gasset, que yo soy yo y mis causas, y mis causas valen más que mi vida”. Causas mías, y no sólo mías, son: la tierra, el agua, la ecología, las naciones indígenas, el pueblo negro, la solidaridad, la verdadera integración continental, la erradicación de toda marginación, de todo imperialismo, de todo colonialismo, el diálogo interreligioso e intercultural, la superación de ese estado de esquizofrenia humano, que es la existencia de un primer mundo y un tercer mundo ( y un cuarto mundo también), cuando somos un solo mundo, la gran familia humana, hijos del Dios de la vida”.

“Lo que pretendemos asumiendo estas causas es humanizar la humanidad practicando la projimidad… La ciencia, la técnica, el progreso solamente son dignos de nuestros pensamientos y de nuestras manos , si nos humanizan más. Y esto nos compromete a transformar el mundo juntos… Como ahora nos encontramos todos con todos, debemos optar por chocar unos contra otros, en la intolerancia y la agresión, o por abrazarnos en la comprensión y en la complementariedad. Hago mías las palabras de Baltasar Porcel: Las naciones son contenido, no fronteras. Es hora, pues, de creer en plural unidad en el Dios de la vida y del amor y de practicar la religión como justicia, servicio y compañía. Un Dios que separa la humanidad es un ídolo mortífero”.

“No podíamos celebrar la eucaristía a la sombra de los señores”. “Los pobres son la niña de mis ojos. A mí siempre se me ha quebrado el corazón ver la pobreza de cerca. Me he llevado bien con la gente excluida. Soy incapaz de presenciar un sufrimiento sin reaccionar. Por otra parte, nunca me he olvidado de que nací en una familia pobre. Me siento mal en un ambiente burgués. Siempre me pregunté que si puedo vivir con tres camisas, por qué voy a necesitar diez en el armario. Los pobres de mi Prelatura viven con dos, de quita y pon.

“Si alguna razón hubiera de mencionar como base de esta mi lucha, esa es mi pasión por la utopía. Una pasión escandalosamente inactual en esta hora de pragmatismos, de productividad, de mercantilismo total, de postmodernidad desesperanzada. Pero, en otros términos, es la pasión de la Esperanza; es, en términos cristianos, la pasión por el Reino, que es pasión de Dios y dee su Cristo. Una pasión que, en primera y última instancia, coincide con la mejor pasión de la Humanidad misma, cuando quiere ser plenamente humana, auténticamente viva y definitivamente feliz… No pido la globalización neoliberal homicida, suicida; sino la mundialización de la solidaridad para la construcción (progresiva ciertamente y hasta dialéctica) de esa igualdad en la dignidad , en los derechos y en las responsabilidades de las personas y de sus pueblos, , que harán de la Humanidad una, aunque plural en sus alteridades”.

Convéncete, me decía Casáldaliga en una entrevista: “Sólo en la medida  en que el Primer Mundo deje de ser Primer Mundo podrá ayudar al Tercer Mundo. Para mí, esto es dogma de fe. Si el Primer Mundo no se suicida como Primer Mundo, no puede existir “humanamente” el Tercer Mundo. Mientras haya un Primer Mundo habrá privilegio, exclusión, dominación, lujo y marginación. Si vosotros en el Primer Mundo no resolvéis ser un mundo humano, nosotros no podremos serlo. Porque hay un solo mundo.La liberación supone la conciencia y la posesión de la propia identidad.”

“Estoy convencido de que no se puede ser revolucionario ni profeta, ni libre sin ser pobre. Siendo pobre me siento libre de todo y para todo. Mi lema fue: ser libre para ser pobre. Si sientes la pobreza como una cuestión de justicia y decencia humana, necesariamente sentirás compasión, mostrarás amor y te rebelarás con indignación.
“Quien cree en Dios, debe creer en la dignidad del hombre. Quien ama al Padre, debe servir a los hermanos. El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar la justicia con la boca callada. Jesús dice en el Evangelio que El nos juzgará el último día por lo que hayamos hecho con nuestros hermanos más pobres y pequeños”.

  • Su profecía
    Hablar de Pedro como profeta es un buen camino para comprender su personalidad cristiana.
    La sociedad que se queda sin profetas, se queda a ciegas. Lo que pasa es que los profetas no abundan, seguramente porque los profetas ofrecen una visión de la realidad que los demás no tenemos o no queremos tener.

El profeta es un vidente realista, que percibe la realidad de Dios mayormente a través de los hechos de la vida, de las personas que nos rodean, de los acontecimientos que nos acompañan. Es una persona libre y valiente: no se casa con nadie y canta la verdad allí donde haga falta y ante quien sea. Y por esta razón entra en conflicto con toda clase de poder: monarquías, regímenes políticos, castas sacerdotales, multinacionales, etc. Y el profeta actúa con la palabra hablada y escrita y con acciones simbólicas.
“Dios es la razón mayor o mejor, la pasión de mi vida, es una realidad ineludible, una presencia cierta, aunque libre y soberana. Una presencia nunca desvelada, remitida cada vez más al futuro total de la esperanza mayor, pero siempre operante y repentinamente aparecida e invocada”

“Preguntarme si haría lo que hago si Dios no existiera, es como preguntarme qué haría yo si yo no existiera o si yo no fuera persona y cristiano. Sé que otros sin Dios a las claras, hacen más y lo dan todo, y se dan. Yo creo siempre que Dios está con ellos”.
“He tenido do un explícito encuentro con Dios, en Jesucristo, dentro de la comunidad de fe, que es su Iglesia. Y ese es un misterio que me abruma, y que me obliga a creer que Dios es mayor que nuestro corazón y nuestros dogmas y nuestra comunidad”.
Fue esta su fe la que le llevó a cantar cuando la muerte del Che Guevara:

Descansa en paz.
Y aguarda ya seguro
con el pecho curado
del asma del cansancio;
limpio de odio el mirar agonizante;
sin más armas, amigo,
que la espada desnuda de tu muerte.

Ni los “buenos” -de un lado-
ni los “malos” –del otro-
entenderán mi canto.
Dirán que soy poeta simplemente.
Pensarán que la moda me ha podido.
Recordarán que soy un cura “nuevo”.

¡Me importa todo igual!
Somos amigos
y hablo contigo ahora
a través de la muerte que nos une;
alargándote un ramo de esperanza,
¡todo un bosque florido
de iberoamericanos jacarandás perennes,
querido Che Guevara!

  • Libertad, pobreza y profecía, las insignias de Pedro Casaldáliga.

. Primero, atender al hombre
Cuenta Pedro que, navegando una vez por el río de las Mortes, tuvo que atender un hombre moribundo. La comunidad le pidió que celebrara una misa. No había pan ni vino. No traía nada para decir misa:
“Yo venía más preocupado por atender al hombre. Allí había una pequeña taberna. Cogí unas galletas y un poco de pinga y celebré la misa. Me pareció que era una buena misa. El pueblo me pedía misa y yo era sacerdote, la Pascua de Cristo bien se puede celebrar con vino de las viñas de Italia o de las de España , pero si no había vino, ¿por qué no se podía celebrar con alcohol de caña de azucar”.

. La excomunión de Haciendas
Otra vez, cuenta que llegó a un acto extremo:
“He maldecido una estructura de acumulación, de capitalización, de exclusión y de dominación. He llegado incluso al extremo de excomulgar dos haciendas. La Piraguacu y la Frenova., porque tenían pistoleros que mataban a los peones, les cortaban las y las llevaban a la hacienda para demostrar su muerte. Una vez enterré a uno de esos peones asesinados, cogí un puñado de tierra de su sepulcro, lo puse sobre el altar y excomulgué estas haciendas. Pero fue un acto contra las haciendas, no contra las personas”.

. El Evangelio a favor de los pobres, en contra de los ricos
Donde Pedro no da lugar a componendas es en el tema de ricos y pobres:
“Nosotros hemos dicho muchas veces que aquí o estás en un bando o en un bando o en el otro. Yo digo siempre que el Evangelio es para los ricos y para los pobres. Es para todos pero está a favor de los pobres y también está a favor de los ricos, pero contra su riqueza, contra sus privilegios, contra la posibilidad que tiene de explotar, dominara y excluir. Yo puedo relacionarme con los ricos, siempre que les diga las verdades y no me deje llevar… No es que no pueda ir un día a merendar a casa de un rico, pero si voy cada semanas y no pasa nada, no digo nada, no sacudo aquella casa, no sacudo aquella conciencia, ye me he vendido y he negado mi opción por los pobres”.

. A favor de la propiedad privada, no privadora
“Una vez tuve la ocasión de intervenir en un proceso público que se hace en la Asamblea Nacional, donde se trataba de una problemática de la tierra. Y, entonces, algunos de los senadores y diputados más conservadores, incluso varios de ellos muy católicos y practicantes, me dijeron: monseñor, usted está en contra de la propiedad privada. Les dije: no, si usted tiene una camisa y todo el mundo puede tener una camisa, estoy a favor de la propiedad privada de cada camisa . Ahora, si usted tiene 50 camisas y las demás personas no tiene ninguna camisa, entonces la propiedad privada es privadora”.

.Consumismo:
“ En estos tiempos de tanto consumismo , creo que la Iglesia de Jesús , y sobre todo los que somos o deberíamos ser más responsables dentro de la Iglesia, tenemos que ofrecer un testimonio de anticonsumismo. El proyecto del mercado , al fin y al cabo, es el consumismo… Lo que me hace no es lo que tengo, sino lo que soy, lo que amo, las razones de mi vida… Es lo que doy lo que me hace, no lo que tengo. Pero sin tengo mucho y doy poco, tengo menos porque soy menos”.

  • . La teología de la liberación
    Una vez le hice esta pregunta:¿Qué queda de la teología de la liberación? Sagradamente indignado me contestó:
    “Estoy harto de oír la pregunta. Me la han preguntado por activa y pasiva, compañeros, obispos, periodistas…. Que no me sigan nombrando, por vergüenza al menos, las barbaridades -verdaderas calumnias- que colgaron de la teología de la liberación y sus teólogos. Nosotros: teólogos de la liberación, obispos que los acompañamos e Iglesias que se benefician de sus doctrinas, no hemos optado por Marx sino por el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo , por su Reino y sus pobres.

Nuestro Dios quiere la liberación de toda esclavitud, de todo pecado y de la muerte. Analizar la trágica situación de los dos tercios de la humanidad, señalarla como contraria a la voluntad de Dios y asumir compromisos prácticos para transformar esa situación son pasos obligados de la teología de la liberación. A los enemigos del pueblo es a los que no gusta la teología de la liberación. ¡Celebrarían tanto que los cristianos pensasen sólo en el Cielo…despreciando la Tierra. Cuando nosotros queremos ganar el Cielo, conquistando la Tierra. Hijos libres de Dios Padre y hermanos verdaderos “.

No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada;
no callar anda.
Solamente el Evangelio, como una faca afilada,
y el llanto y la risa en la mirada,
y la mano extendida y apretada,
y la vida, a caballo, dada.
Y este sol, y estos ríos, y esta tierra comprada,
para testigos de la revolución ya estallada.
¡Y mais nada!

Su radicalidad le llevó a decir:
“El teólogo Karl Rhaner escribía : En el siglo XXI un cristiano, o será místico o no será cristiano. Que conste que yo considero a Rhaner como el mayor teólogo del siglo XX. Sin embargo, creo, con la más estremecida convicción evangélica, que hoy, ya en el siglo XXI, un cristiano o cristiana, o es pobre y/o aliado o aliada visceralmente de los pobres, o no es cristiano, no es cristiana. Ninguna de las famosas notas de la Iglesia se mantiene en pie si se olvida esta nota fundamental, la más evangélica de todas: la opción por los pobres”.

 Pedro Casaldáliga en la vanguardia de la justicia y la caridad                                                              -Federico Mayor Zaragoza
“Para conseguir estas transformaciones audaces de la Sociedad y de la Iglesia, es imprescindible poseer la apertura a los cambios del mundo , su compromiso con la justicia y con las más marginados, su sensibilidad genética para dialogar. La vida vale en la medida en que se entrega a los demás…En otros momentos, las ofrendas a la Divinidad, pudieron ser edificios, monumentos, oro, perlas, riquísimos encajes y bordados; hoy serían acercarse a la palabra de Jesús y situarse como Pedro Casaldáliga en la vanguardia de la justicia y la caridad: “ Yo, pecador y obispo, me confieso de soñar con la Iglesia, vestida solamente de evangelio y sandalias.”

-Leonardo Boff
“Cuando los tiempos actuales perturbados hubieren pasado, cuando las desconfianzas y mezquindades hubieren sido engullidos por lo vorágine del tiempo, cuando miremos para atrás y consideremos los últimos decenios del siglo XX y los comienzos del siglo XXI, identificaremos una estrella en el cielo de nuestra fe, rutilante, después de haber parado nubes, soportando oscuridades y venciendo tempestades: es la figura simple, pobre, humilde, espiritual y santa de un obispo que, extranjero, se hace compatriota, distante se hace prójimo y prójimo se hace hermano de todos, hermano universal: Don Pedro Casaldáliga

 

Homenaje a Pedro Casaldáliga

«Ruah, Viento de Dios»: el homenaje póstumo de Cirineu Kuhn a Pedro Casaldáliga

Como «una especie de homenaje póstumo a este hermano nuestro, poeta y profeta», Cirineu Kuhn, una semana después de la muerte del obispo del Araguaia, ha hecho una composición que lleva por título: «Ruah, Viento de Dios»

«Lánzame contra la injusticia, en un huracán de verdad. Acuéstame sobre los muertos, boca de profeta al llamarlos»

«Esta mística tuya, llena de pasión por el Evangelio y de compasión comprometida con los pobres, sea nuestra inspiración en nuestro camino como seguidores y seguidoras de Jesucristo»

03.09.2020 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

Perpetuar la memoria de aquellos que han marcado la historia es un legado para la humanidad, también en la vida de la Iglesia. La figura de Pedro Casaldáliga se ha hecho presente en la vida de varias generaciones, no sólo en Brasil, sino en todo el mundo. Como «una especie de homenaje póstumo a este hermano nuestro, poeta y profeta», Cirineu Kuhn, una semana después de la muerte del obispo del Araguaia, ha hecho una composición que lleva por título: «Ruah, Viento de Dios«.

El texto de la canción formaba parte de varios poemas que Pedro Casaldáliga le pasó a Cirineu Kuhn en 1987, el día de su ordenación diaconal. Ese día Don Pedro pidió a Cirineu que escogiera algunos poemas a los que se puediese poner una música para hacer un LP, que se tituló «Cantigas a contramano«, nombre sugerido por el propio Pedro. Después de eso, según Cirineu Kuhn, «fuimos socios en varias otras canciones». Pero «Ruah, Viento de Dios», sólo fue tansformado en música ahora, cuando Cirineu fue a buscar esos poemas y le puso una melodía.

La obra poética de Pedro Casaldáliga muestra la fuerza de un místico encarnado en la vida del pueblo, especialmente de los más pobres. «Ruah, Viento de Dios» nos coloca ante un Dios que genera vida, un Dios al que el obispo pide su aliento fecundo. En sus escritos descubrimos elementos importantes en la vida de Pedro, un hombre abierto al mundo, siempre acogedor con quien llegaba a su casa, permanentemente con las puertas abiertas, que pidió «Hazme todo ventanas, ábreme los ojos y abrázame».

De hecho, los poemas de Casaldaliga pueden ser vistos como una profunda oración, siguiendo el ejemplo de los Salmos Bíblicos, fuente de «Buena Noticia en los tejados del miedo«. Son textos que, además de ofrecer consuelo, fueron la fuerza para la lucha del pueblo, una lucha que aún forma parte de la vida de la humanidad, marcada por la injusticia. En sus palabras, el obispo poeta y profeta pidió: «Lánzame contra la injusticia, en un huracán de verdad. Acuéstame sobre los muertos, boca de profeta al llamarlos«.

El camino común entre Pedro Casaldáliga y Verbo Films, la editorial dirigida por Cirineu Kuhn, se prolongó en el tiempo. Como recuerda el propio Cirineu, Don Pedro «ayudó en el guión de varias producciones de Verbo Films, documentales e incluso ficciones que tenían la marca, el espíritu, el estilo de Don Pedro». Entre otros, el director de Verbo Films cita: Pé na Caminhada, Anel de Tucum, Ameríndia, Canção para Zumbi, Os Sete Sinais da Vida, o Canudos Açude Vivo, destacando que Don Pedro colaboró en muchas otras producciones.

«Querido Pedro, compañero, amigo, hermano, ya estás en la Gloria, por favor intercede por nosotros», pide Cirineu Kuhn, insistiendo en que «esta mística tuya, llena de pasión por el Evangelio y de compasión comprometida con los pobres, sea nuestra inspiración en nuestro camino como seguidores y seguidoras de Jesucristo». El director de Verbo Films, y compositor de la canción recién estrenada, recuerda las palabras del obispo, afirmando que «y como dijiste en uno de tus poemas, ¡Viva la esperanza! Y eso es lo que queremos seguir cantando y viviendo».

Ruah, Viento de Dios

Tú que soplas donde quieres,
Viento de Dios generando vida,
Sóplame, sóplame,
Sóplame, aliento fecundo,
Sóplame, sóplame,
Sóplame, aliento fecundo.

Sóplame, vida en Tu Aliento,
Paz inquieta y esperanza.
Hazme todo ventanas
Ojos abiertos y abrazo.

Tú que soplas donde quieres,
Viento de Dios generando vida,
Sóplame, sóplame,
Sóplame, aliento fecundo,
Sóplame, sóplame,
Sóplame, aliento fecundo.

Llévame en Buena Noticia
sobre los tejados del miedo.
Pásame en torno de las flores
Beso gratuito y ternura.

Tú que soplas donde quieres,
Viento de Dios generando vida,
Sóplame, sóplame,
Sóplame, aliento fecundo,
Sóplame, sóplame,
Sóplame, aliento fecundo.

Lánzame contra la injusticia
en un huracán de verdad.
Acuéstame sobre los muertos,
boca de profeta al llamarlos.

Tú que soplas donde quieres,
Viento de Dios generando vida,
Sóplame, sóplame,
Sóplame, aliento fecundo,
Sóplame, sóplame,
Sóplame, aliento fecundo