El mejor regalo del 15-M

«El mejor legado del 15M: ¡Que nada ni nadie nos arrebate una esperanza comprometida!»

«En Podemos queda mucho de lo que profundamente denunciaba y anunciaba el 15 M, pero que ha quedado injustamente tapado»

«Sigue en pie y vigente lo que de denuncia profética tuvo el 15M: no tenemos una democracia real»

«En la iglesia institucional en nuestro país, no hemos percibido ningún cambio y sí, quizás, en muchos casos, un retroceso defensivo»

«¿Es el Papa Francisco un indignado? Desde mi percepción, sin duda»

«Quiero apostar por que no triunfe el desencanto y vuelva a resurgir una indignación pacífica y constructiva, que sepa defender los derechos básicos frente a la ola privatizadora, una indignación con fuerza y al tiempo con paciencia histórica»

Emma Martínez teóloga

Sin mucho tiempo para elaborar mi respuesta, me ha llegado esta petición de José Manuel Vidal y he querido responder desde mi experiencia : ¿Qué queda del 15-M en Podemos, en la sociedad y en la Iglesia? ¿Es el Papa Francisco un indignado?

El 15M lo viví en Madrid y fue para mí un gran signo de esperanza: Por fin despertábamos como sociedad, nos indignábamos y salíamos del letargo reclamando derechos, justicia, equidad, denuncia del expolio bancario al grito: “No somos mercancías en manos de banqueros”, exigencia de ruptura con el bipartidismo corrupto y al servicio de una no tan modélica transición, cuyo fin era no tocar el franquismo soterrado en instituciones como el ejército, la iglesia, poderes económicos y financieros y sobre todo la aspiración y la lucha por una democracia real …Participé con entusiasmo en lo que pude en Sol y, sobre todo, seguí con pasión el movimiento que tenía reflejo en otros muchos movimientos de indignados en el mundo.A partir de la disolución de las acampadas en las diversas ciudades, surgieron distintas iniciativas ciudadanas: mareas (verde, naranja, blanca, negra…); marchas de la dignidad por todo el territorio nacional, movimiento “rodea el congreso” y diversos grupos de resistencia en los barrios de las ciudades.

¿Qué queda del 15M en la sociedad?

Algunas mareas y movimientos sociales como el feminismo, stop Desahucios, los movimientos ecologistas, entre otros, han continuado sus demandas y su lucha, pero la ley mordaza, las multas a quienes participaron en esas movidas, el cansancio y desaliento al comprobar el caso omiso que el gobierno del PP hizo de toda esa marea de indignación, fue acallando y desactivando parte de ella. La pandemia y el confinamiento hicieron el resto. H

Hoy, una especie de nihilismo desencantado, un agote pandémico, un individualismo y un liberalismo privatizador creciente, parecería que han dado al traste con el espíritu del 15 M. Pero quiero esperar que, de ahora en adelante cada vez con más claridad, descubramos que sin una fuerte movilización ciudadana no habrá cambio posible, nada se hará si la población no despertamos.

Fruto de ese indignado descontento surgió Podemos, con el deseo de responder al espíritu del 15M con sus principales denuncias y propuestas, y queriendo ser un instrumento político útil. Pero un partido político, por muy alternativo que quiera ser, no es un movimiento ciudadano. Al articularse como partido y dotarse de una estructura orgánica que le posibilitara acceder a los gobiernos y poder cambiar leyes para modificar el statu quo, pasó por el coste de decidir cuál era la postura y el liderazgo mayoritarios.Así se puso de relieve lo que era evidente: la existencia dentro de Podemos de diversas corrientes, sensibilidades, estrategias, luchas de poder, etc. y ahí empezaron las divisiones, los abandonos y la mirada hacia adentro, haciéndole perder en alguna medida, la conexión con movimientos sociales y con la calle. Los círculos de Podemos, que surgieron con gran fuerza, al no tener conexión con los órganos de decisión del partido, ni objetivos suficientemente claros, se fueron vaciando de militantes y de entusiasmo.

A todo lo anterior se sumó el miedo a perder sus privilegios por parte, tanto de los poderes fácticos como de los dos partidos políticos que se turnaban en el poder, mantenedores del sistema vigente y que se han beneficiado de él. Entre todos urdieron unas cloacas del estado y del seudoperiodismo que pusieron en marcha una campaña brutal e inmoral de acoso y derribo contra al partido y sus principales dirigentes, especialmente contra Pablo Iglesias. ¿Qué difusión se ha dado al hecho de que los tribunales hayan desestimado hasta hoy 20 causas judiciales contra Podemos y sus líderes?

¿Qué queda del 15 M en Podemos?

Quiero poner de relieve que, desde mi perspectiva, en Podemos queda mucho de lo que profundamente denunciaba y anunciaba el 15 M, pero que ha quedado injustamente tapado.Sin duda se ha producido la ruptura, de hecho, del bipartidismo. Sigue en pie y vigente lo que de denuncia profética tuvo el 15M: no tenemos una democracia real – cosa que se ha evidenciado aún más con el acoso y derribo de Pablo Iglesias – ; el régimen del 78 mantiene elementos vivos del franquismo en las instituciones del estado, como las fuerzas de seguridad y judicatura, y en poderes facticos como la banca y medios de comunicación, al servicio de los intereses de la oligarquía; seguimos sosteniendo una economía y cultura neoliberal que está provocando una cada vez mayor brecha social; que los bancos siguen sin devolvernos el dinero “prestado” y siguen siendo los dueños del país y de algunos medios de comunicación.

Queda en pie el hecho de que Podemos no se ha equivocado de bando en sus políticas, siempre al servicio de mejorar la vida de la gente, sobre todo de la más excluida, y de poner la vida (de las personas, del planeta) y su cuidado en el centro. Quiero recordar algunas de las medidas que se han tomado en el gobierno (opacadas por el ruido mediático, y con las limitaciones propias de este sistema) muchas de ellas gracias a la presión de UP y a la cabezonería de Pablo Iglesias: subida del SMI; los ERTES; la aprobación del Ingreso Mínimo Vital; la prohibición de desahucios y cortes de suministros básicos, así como ayudas a autónomos y empleadas del hogar durante la pandemia; la eliminación del despido por baja médica; la aprobación de la Tasa Tobin; la Declaración de la emergencia climática; la aprobación del impuesto para las multinacionales digitales; el decreto para limitar la publicidad en el juego etc.En el 15M también pedíamos otro tipo de política y de partido. “No nos representan”, era el grito que lo reivindicaba. A pesar de las limitaciones que el sistema impone a los partidos y la dificultad para compaginar novedad e integración en el mismo, unido a las limitaciones propias de toda realidad humana, quiero resaltar algunas de las diferencia de Podemos respecto de otros partidos. Es un partido que se auto-financia sin depender de los Bancos, lo que le permite una libertad que otros no tienen; un funcionamiento mucho más democrático y participativo de las personas militantes, tanto en la confección de los programas, como en la elección de candidaturas, y otras decisiones importantes del partido.

Se rige por un código ético, que se vigila y se exige: obligación de los cargos públicos de donar parte de su sueldo (proporcionado a las necesidades personales y familiares), para proyectos sociales; límite de dietas y desplazamientos para los parlamentarios de fuera de Madrid (850€, en vez de 1.800€); renuncia al plan de pensiones, a la tarjeta Oro, a la tarjeta de 3000€ para desplazamiento en taxi, a la línea de internet gratis para los parlamentarios de fuera de Madrid, etc.

Es mucho el camino que queda por andar, tanto en conquistas sociales largamente demandadas, como en el control de los alquileres, en agilizar y revisar el IMV, en la derogación de la ley mordaza y de la reforma laboral. Urge una reconexión con los movimientos sociales, con las demandas sociales, con los barrios y zonas despobladas y más necesitadas. Así mismo, es de vital necesidad la cohesión interna del propio partido. Se abre una etapa nueva con un marcado sello ecofeminista que puede ayudar a dar el giro que el partido necesita.¿Qué queda del 15M en la Iglesia?

La pregunta que me hago es si hubo un 15M en la Iglesia. Yo no he percibido esa indignación colectiva. Claro que hay hombres y mujeres cristianas presentes en todas esas mareas, protestas, colectivos, en Podemos como partido, que desde siempre han estado luchando contra este sistema que genera una insoportable injusticia, inequidad, descarte de personas y destrucción del planeta. Desde hace muchos años comunidades populares, cristianas y cristianos de base organizados y motivados en grupos, comunidades y redes cristianas, forman parte de esa movida e indignación que ha representado el 15M, pero en la iglesia institucional en nuestro país, no hemos percibido ningún cambio y sí, quizás, en muchos casos, un retroceso defensivo.

¿Es el Papa Francisco un indignado?

Desde mi percepción, sin duda.

Como fiel seguidor de Jesús de Nazaret, denuncia en innumerables ocasiones este sistema al que valientemente define como “asesino y ecocida”, que produce millones de personas “descartadas”. Sus palabras certeras son: “Esta economía mata” y está destruyendo el planeta “La iniquidad del sistema genera violencia, descarte y muerte de personas. Los excluidos no son «explotados» sino desechos sobrantes.1 Una economía por encima de la vida, contra la vida2 “Este sistema es injusto en su raíz”3. “Un sistema estructuralmente perverso” 4Y, con mucha fuerza, llama una y otra vez a decir “no” a la indiferencia cómplice y a indignarse. “Esta situación da lugar a la globalización de la indiferencia, ya no se nos conmueven las entrañas. La cultura del bienestar nos anestesia”5. Se indigna y muestra con claridad su indignación: “No es una opción posible vivir indiferentes ante el dolor, no podemos dejar que nadie quede <<a un costado de la vida>>. “Esto nos debe indignar, hasta hacernos bajar de nuestra serenidad para alterarnos ante el sufrimiento humano. Esto es dignidad”6

Una y otra vez grita que el tratamiento a las personas migrantes es una vergüenza, que las leyes migratorias matan y maltratan a quienes vienen huyendo del horror de las guerras, el hambre, persecuciones, cambio climático, etc. Continuamente nos alerta de que, si no cambiamos de rumbo, vamos hacia un ecocidio que puede ser un suicidio colectivo. No para de hacer propuestas para caminar hacia otro mundo, otra Iglesia, otra sociedad sustentadora y cuidadora de la vida.

Por eso mismo ha despertado también las iras y persecuciones de quienes, dentro y fuera de la Iglesia, ven amenazados sus privilegios y formas indecentes e inmorales de comportarse.¿Qué espero de cara al futuro?

Difícil de predecir. Quiero apostar por que no triunfe el desencanto y vuelva a resurgir una indignación pacífica y constructiva, que sepa defender los derechos básicos frente a la ola privatizadora, una indignación con fuerza y al tiempo con paciencia histórica, ya que los cambios profundos son lentos. Que aprendamos que, ante desgracias colectivas, sólo nos salvan los servicios públicos bien cimentados, que despertemos al momento de emergencia global en el que estamos sumergidos como humanidad y todo ello, nos sirva para dar un salto en el nivel de consciencia colectiva que nos haga descubrir, como dice el Papa Francisco, que o nos salvamos juntos o perecemos juntos o, como expresan los nativos bolivianos, “ o nos unimos o nos hundimos”.

Espero que las semillas de justicia, solidaridad, valores éticos, cuidado de la vida… sembradas por tantas personas, grupos, colectivos, movimientos, ONG, comunidades, partidos… den fruto, aunque no lo veamos en esta generación. Este es el mejor legado del 15M. ¡Que nada ni nadie nos arrebate una esperanza comprometida!

Diez años del 15-M: de la doctrina al cuidado


 Acampada de los indignados en la plaza de Catalunya en 2011.
Josep Ramoneda

En las Navidades de 2010, un veterano diplomático francés, Stéphane Hessel, publicó Indignez-vous, un libro que tuvo un inesperado éxito de ventas y dio nombre a la revuelta de los indignados que, en 2011, se propagó por toda Europa. En España, la fecha del 15-M, en que se convocaron manifestaciones en 58 ciudades y miles de manifestantes acamparon en la Puerta del Sol de Madrid, ha quedado como momento fundacional de aquella movida. En Barcelona, la plaza de Catalunya sería ocupada el 27 de mayo. Y el 15 de junio tendría lugar el cerco del Parlament. Eran los efectos de la crisis económica de 2008 que puso en evidencia los estragos de la revolución neoliberal y sus consecuencias demoledoras sobre las nuevas generaciones. El paro alcanzó en España el 21%. Y el 43% de los jóvenes no tenían acceso al trabajo. Se desmoronaba una sociedad sometida a control por la vía de la indiferencia en una cultura que pretendía reducir el ciudadano a simple sujeto económico. Se cerraba el ciclo abierto en 1979 con el acceso de Margaret Tatcher al poder en el Reino Unido y la publicación de La condición posmoderna de Jean François Lyotard.
En Europa, la izquierda griega de Syriza fue literalmente asfixiada por la Unión Europea
Aquellas movilizaciones hay que enmarcarlas por tanto en un contexto de crisis global, en el que se integran también fenómenos como las primaveras árabes que si fueron capaces de tumbar algún Gobierno, no han tenido, en general los efectos transformadores que se esperaban. En Europa, la izquierda griega (Syriza), llegada al poder en el momento más extremo de las medidas radicales de austeridad, fue literalmente asfixiada por la Unión Europea.
En España, mientras los movimientos derivados del 15-M se mantuvieron al margen de la política institucional, aunque algunos poderes las veían con recelo, se asumieron como parte del paisaje social. La sorpresa llegó cuando ocurrió algo que no estaba en el guión: Podemos desafió a los partidos convencionales disputándoles el poder en el terreno electoral. En tiempo récord, irrumpieron en las elecciones europeas (2014), el mismo año en que el independentismo catalán dio el primer aldabonazo (consulta del 9-N), conquistaron importantes cuotas de poder municipal (2015), y llegaron al Gobierno de España (2020).
Con alcaldías como las de Madrid y Barcelona, de la mano de Podemos y sus aliados, el activismo de la generación de la crisis 2008 tocaba poder, con un PP asfixiado por los casos de corrupción y un PSOE en crisis de relevo generacional. En vez de celebrar la capacidad de integración del sistema, los sectores conservadores pusieron a Podemos en el punto de mira. Predomina, no solo en el PP, sino también en el espacio socialista una concepción muy estrecha de la democracia, como un sistema corporativo en el que dos partidos tendrían el monopolio del poder y a los demás les correspondería un papel estrictamente decorativo o subalterno.
El movimiento puso en evidencia el anquilosamiento del régimen del 78 y abrió una agenda de renovación
De modo que la democracia no se valora por su capacidad inclusiva, sino todo lo contrario: por mantener a distancia a todo aquel que ose llamar a la puerta del bipolio del poder. Sólo la osadía —o el oportunismo táctico— de Sánchez ha roto este tabú. Y bien que se le está reclamando desde su propia casa que vuelva al orden establecido. Del sistema de intereses simple del capitalismo industrial hemos entrado en una fase más compleja en que es lógico que suenen voces muy distintas. Pero los poderosos son, por definición, partidarios de simplificar.
Para gente formada en la cultura de la militancia y la contestación no fue fácil el tránsito: la distancia entre la doctrina y la vida, entre la promesa y la realidad exigía una adaptación que no todos supieron asumir. La coincidencia entre el décimo aniversario del 15-M y la salida de Iglesias de la política invita hablar de final de etapa. El 15-M puso en evidencia el anquilosamiento del régimen del 78, los estragos de la crisis y abrió una agenda de renovación, pero la dificultad (agravada por la pandemia) de afrontar los retos que ellos mismos se habían marcado fue degradando su imagen. Y, como ha ocurrido en otros países, la demagogia de la derecha reaccionaria ha arrastrado a sectores populares que parecía que debían ser sensibles a sus mensajes. Si la izquierda quiere sobrevivir al fin del ciclo abierto el 15-M ha de ser desde una cultura del cuidado y la atención, es decir, del trato a los ciudadanos como sujetos y no como súbditos, que es lo que distingue a la democracia del autoritarismo. Saber escuchar y pasar del adoctrinamiento al reconocimiento. Feminismo y ecologismo saben algo de ello
 

Se va el último héroe trágico

 
La dimisión de Pablo Iglesias como vicepresidente y su posterior retirada de la política no puede explicarse ya con las manidas metáforas de los juegos de ajedrez. Tiene, por el contrario, un aroma de otro tiempo, algo antiguo.
 
Jorge Armesto
@JorgeArmesto
No se ama a los héroes, nos incomodan. Se les puede admirar, envidiar a veces, pero es difícil amarles. El héroe es aquel que se mantiene entero cuando los demás se descomponen, es la personificación de la unidad en un mundo que está en constante escisión. El héroe es íntegro, y la palabra significa recto, pero también indiviso, completo. Cuando todo se desintegra, el héroe permanece intacto. En lo incierto es lo único incuestionable.
El héroe es el que se sostiene, el que combate, pero no necesariamente el que vence. Y eso es porque no hace cualquier cosa por sobrevivir. El que lo hace todo, lo que sea, por sobrevivir, tiene otros nombres, elegidos entre el campo semántico de los reptiles. Sin embargo, aún despojado de victoria, solo el héroe pelea por la autocreación honrada de su identidad y es capaz de conservar, hasta el final, en el éxito o en el fracaso, la dignidad de la grandeza humana.
 
En la historia de la democracia española ¿quién ha efectuado renuncias como la de Pablo Iglesias? ¿Quién se ha inmolado como se ha inmolado él?

Si algo no le podrán negar a Pablo Iglesias sus enemigos es la grandeza. Sus gestos excesivos incomodan a los demás, precisamente, por su exceso, por ser inalcanzables para los que sí hacen lo que sea por sobrevivir. En la historia de la democracia española ¿quién ha efectuado renuncias como la de Pablo Iglesias? ¿Quién se ha inmolado como se ha inmolado él? Dejar la Vicepresidencia del Gobierno para lanzarse a una batalla imposible nos hace pensar en esos personajes trágicos del cine o de la literatura: el anciano guerrero que sale de su retiro para luchar por una causa justa una última vez; aquel otro que se aposta solo en el desfiladero para dar tiempo a que huya la columna de heridos; el mercenario aguerrido que expía su pasado sanguinario en un postrero gesto de suicidio altruista.
“La moral despierta el héroe que hay en mí”, decía Kant. Bien, pues son precisamente estos gestos excesivos del héroe los que lo vuelven imposible de amar, los que nos incomodan. ¿Podría haber hecho yo lo que hizo Pablo Iglesias? ¿Podría haber soportado todo el peso que él ha soportado? ¿Podría haber renunciado a lo que él renunció? No albergo dudas: yo, no. Y eso hace que la línea moral que él traza esté a años luz de la mía. ¿Cómo amar entonces a alguien así? ¿A alguien cuyas acciones se nos muestran como imposibles de imitar?
La dimisión de Pablo Iglesias como Vicepresidente y su posterior retirada de la política no puede explicarse ya con las manidas metáforas de los juegos de ajedrez. Tiene, por el contrario, un aroma de otro tiempo, algo antiguo. Algo que no evoca a esos maliciosos y calculadores personajes que protagonizan las series políticas sino a un pasado pretérito, de libro viejo, de héroes, titanes, humanos que luchan contra los dioses, gestos inmoderados y sacrificios definitivos. Y tiene, desde luego, un aroma de exacerbado romanticismo.
Seguro que él no se ve reflejado en ese arquetipo, pero es un romántico, incluso sin quererlo. Cuando hace años Pablo Iglesias hablaba de “asaltar los cielos”, probablemente pretendía citar a Lenin, quien a su vez citaba a Marx. Pero la expresión original es realmente de Hölderlin, el poeta romántico por excelencia, quien la pone en boca de su héroe Hyperión.
 
El acoso de todo tipo al que han sido sometidos él y sus seres queridos no admite parangón posible y retrata pobremente a la sociedad que lo ha permitido

El propio Hölderlin afirma que: “A quien sufre lo extremo, le conviene lo extremo”. Y a mí me resulta imposible pensar en un solo representante político que haya tenido que padecer la enésima parte de lo que ha padecido Pablo Iglesias. El acoso de todo tipo al que han sido sometidos él y sus seres queridos no admite parangón posible y retrata pobremente a la sociedad que lo ha permitido. No pasa mucho tiempo sin que alguien vuelva a citar el poema de Martin-Niemöller, falsamente atribuido a Brecht, que comienza: “Primero vinieron a por…”. Está tan manido que ya no sé si surte efecto alguno pero, de tener hoy alguna vigencia, la tendría para referirse al acoso —la palabra se queda muy corta— que una infecta y vociferante jauría ha perpetrado día tras día, todos los días, durante años, ante el hogar de una familia con niños pequeños. Acoso que no ha despertado mucho desagrado o interés en casi nadie y que, al parecer, es legal. Eso no es delito de odio, pero escribir una parida en el Twitter, sí.
Bien, pues primero fueron a por él y ahora ya sabemos que alguien puede ponerse durante años a la puerta de tu casa a insultarte frente a tus niños, que crecen oyendo día a día esos insultos y que eso es permisible, legal e imposible de perseguir. Y tolerable socialmente. ¿Lo tolerarían en alguien que no fuese él? ¿Qué no dirían los medios de comunicación si esa situación la hubiese vivido cualquier otro? ¿No habría recibido una ola popular de simpatía, de solidaridad, de indignación? Pablo Iglesias no: él tiene que joderse. Y está bien que se joda. Él debe pagar un precio. Porque incluso él mismo pareció aceptarlo como parte de su sino de héroe trágico cuando dijo que no podía quejarse. Que no debía quejarse. ¿Por qué no? ¿Por qué hay que aceptar semejante vileza diaria? Porque los héroes no se quejan de su destino. Lo aceptan como una carga inherente a su ser.
 
La persecución y la enfurecida inquina contra Pablo Iglesias es como una pirámide que se abre hacia abajo integrando a periodistas, intelectuales, medios de comunicación progresistas, políticos y hasta a sus propios antiguos compañeros

Sin embargo, sería injusto circunscribir esa bajeza únicamente a los miserables que acampan ante su casa para excretar su odio. La persecución y la enfurecida inquina contra Pablo Iglesias es como una pirámide en la que esa gentuza quizá ocupe el vértice, pero que se abre hacia abajo integrando a periodistas, intelectuales, comunicadores y medios de comunicación progresistas, políticos de todo pelaje y hasta a sus propios antiguos compañeros. Y, por qué no decirlo, a una sociedad entera a la que una ruindad así no le ha parecido algo indignante ni susceptible de demostrar empatía.
Pablo Iglesias es padre y la paternidad cambia la forma de interpretar el mundo. De un modo más hondo de lo que se suele creer. Mi experiencia me dice que es inútil tratar de explicar esto a quien no es padre pero, serlo, aumenta el espacio de lo vivido. Establece una continuidad entre tus abuelos, tus padres y tus hijos. Expande el horizonte hacia el pasado y hacia el futuro. Y uno es responsable de proteger y conservar esa línea de memoria. Podemos es el hijo de Pablo Iglesias y hay que interpretar sus últimas decisiones como la mejor manera de proteger a su descendencia en la que vivirá incluso cuando ya no esté.
A estas alturas, ¿hay que volver a hablar de su “hiperliderazgo”? ¡Qué habría sido de Podemos sin él! En muchos territorios la mayoría de las cabezas visibles de Podemos se han comportado como unos chiquillos jugando a ser mayores dedicando básicamente cinco años de su vida a insultarse entre sí en el Telegram casi como única actividad. Cuesta encontrar nombres en todo el Estado que se eleven de esa inconsciencia generalizada en un partido que, tras un proceso de selección negativa, había perdido a muchos de los mejores.
Con estos mimbres, los procesos electorales eran poco más que esperar que de nuevo volviese Pablo Iglesias con su imponente capacidad a salvar los muebles que los demás malbarataban a diario. Esto ha sido —con escasas excepciones como Catalunya— la historia electoral de Podemos: “Que venga Pablo a salvarlo”. El héroe cansado al que los campesinos inermes van a buscar para que batalle por ellos, Hércules condenado a sostener eternamente las columnas de la estructura del partido. ¿Hasta cuándo tenía que hacer esto una y otra vez? ¿Por toda la eternidad?
 
Hoy leo los discursos cariacontecidos que le dedican muchos de aquellos que con su proceder le obligaron a estar en todas partes, a tratar de recomponer lo que ellos rompían

Hoy leo los discursos cariacontecidos que le dedican, mostrando sus selfies con Pablo, o en mítines de Pablo, o en la tercera fila haciendo la V tras Pablo, muchos de aquellos que con su proceder le obligaron a estar en todas partes, a tratar de recomponer lo que ellos rompían, a hacer el trabajo de los héroes, unir lo desunido, recomponer lo descompuesto, y me digo: sí, puede que lo admiraras mucho pero, en tu inconsciente frivolidad, estás en las antípodas de entender la gravedad de la responsabilidad que él sentía, ni compartiste ni una ínfima parte del descomunal peso que le abrumaba. Estaba solo.
En la película 300, la reina dice: “El deber de un Rey es salvar su mundo, con la lealtad que juró proteger”. Con su renuncia a la vida política, Pablo Iglesias salva su mundo, salva a su descendencia, y la deja al cuidado fructífero de otra reina sabia. Frente a todo y contra todos, aún entrega un partido vivo, con representación en territorios, capacidad de influencia y figuras en ascenso. En estos tiempos donde todo se desmorona y donde todo lo sólido se desvanece en el aire, transmite una herencia fértil, un legado. Se marcha dejando intacta esa línea de memoria que une a los bisabuelos con los bisnietos. Que une a la II República con él, sus niños y el futuro que vendrá; que engarza en la misma narrativa los pocos momentos esperanzadores y luminosos de la historia de España con la esperanza en la luz del porvenir. Pablo Iglesias se va, sí, pero deja el cordón por el que transita la utopía indemne.
No son muchas las personas capaces de decidir cuál es su deber. Cómo ser íntegras, cómo hacer valer mejor sus principios. He conocido a muy pocas, pero sé lo que pueden sufrir, la frialdad que despierta la insobornabilidad, cómo florece alrededor el deseo de verlos caídos, disgregados, desunidos de sí. Sé como otros anhelan porque se corrompan, se traicionen, porque sean como los demás. Sé cómo otros interpretan la firmeza moral como una agresión, como una jactancia, como una reconvención muda a su relativismo de conveniencia. Y sé que a veces terminan viviendo, estos héroes entre nosotros, en la esencial soledad que necesitaron para construirse como son. Algunos se culpan: hay algo en mí que me aleja de los demás, que despierta antipatía, que impide ser amado. Pero no abandonan ni ante la soledad ni ante el destierro. No se someten frente al señalamiento y la animadversión. Saben que los principios lo son, precisamente por eso, porque están antes.

Pablo Iglesias encarna ese tipo de personaje trágico de un tiempo ya extinto y dejará una huella histórica imborrable, al contrario que la mayoría de los enemigos que le sobreviven y cuya memoria a no tardar mucho será barrida por el viento

Pablo Iglesias encarna ese tipo de personaje trágico de un tiempo ya extinto y dejará una huella histórica imborrable, al contrario que la mayoría de los enemigos que le sobreviven y cuya memoria a no tardar mucho será barrida por el viento. Y el aprendizaje que nos deja es, sobre todo, que hay que mantener lo construido, ser buen padre y tener como verdadera y más hermosa misión la persistencia. Que la línea perviva y se prolongue, que la vida siga, que el futuro pueda ser.
Yo sí amo a los héroes. Iluminándonos como faros desvalidos, quizá ya sin farero, huérfanos y envejecidos por los asaltos del agua, los líquenes y las gaviotas, olvidados de los mapas en sus farallones abruptos, inmóviles ante el viento salvaje haciendo girar una y otra vez su haz de luz persistente para que yo, navío perdido, sepa dónde está la tierra. Amo a los seres humanos cuando son capaces de ser así, cuando se sienten obligados a aceptar cargas imposibles, misiones suicidas, sueños irrealizables, cuando me recuerdan a los personajes de los libros maravillosos que leía de niño, cuando son como Pablo Iglesias. Pablo Iglesias, que se sacrifica tanto en sus aceptaciones como en sus renuncias, cuya moralidad antigua tenía poca cabida en este tiempo y que por eso es, citando el análisis de Argullol sobre Keats: “Un superhombre que proclama, en sí mismo, la imposibilidad de los superhombres”.
Solo hay un camino posible para la recomposición de la fractura. Solo hay un camino que supere la escisión. Es el amor. El amor es el UNO, lo único, lo indiviso, lo que permanece. El héroe con su sacrificio vuelve siempre a ese lugar. Me gustaría que la futura existencia de Pablo Iglesias esté plena de ese amor que merece y que como héroe le ha sido vedado. Que pueda habitar en un hogar donde solo la alegría de los niños rompa la paz del silencio. Un hogar que sea refugio y plácido lugar de encuentro, donde sienta que los que ama están a salvo. Que vea que su otra criatura, Podemos, crece, vive y madura sin él. Que se alegre calladamente de sus éxitos mientras los mira respetuoso en la distancia.
Me gustaría ofrecerle mi casa para que pueda simplemente sentarse en la hierba a mirar un carballo —y de paso si echa una mano a desbrozar, tanto mejor—. Me gustaría que llegue el día en que la gente lo pare por la calle para decirle lo mucho que lo admiran como pasaba con Anguita. Que incluso sus adversarios aprendan a juzgarlo con respeto y no con ese odio viscoso. Me gustaría que se encuentre, dentro de muchos años, con personas que le expresen cómo los inspiró, los motivó, los elevó, los volvió mejores. Como cuando en esas noches golfas, los borrachos se acercan a la estrella del rock para decirle qué sentían cuando oían sus canciones. Con esta lloré tanto, esta la canté en mi cabeza en el entierro de mi hermano, esta me levanta cuando estoy destrozado, esta la pongo cuando salgo a la carretera, esta me salvó de muchos pensamientos negros.
Que le cuenten que se acuerdan de él cuando ven a Tom Hanks intentando parar un tanque con una pistola. Que le digan cómo se emocionaron cuando le escuchaban en aquellos discursos, tantos inolvidables, que les ponían la piel de gallina más incluso que el de Aragorn. Que le digan cómo los valores, los principios, eso que va antes, adquirieron otra verdad, otra presencia cuando se manifestaban en sus actos. Que vuelva a ser hombre y goce del afecto y del amor del mundo de los hombres.
 

La mística: la imaginación simbólica al servicio de la unificación liberadora

Imaginación simbólica

«En el siglo XX se ha producido todo un movimiento de revalorización de la imaginación, desde el campo de la fenomenología de la religión (Mircea Eliade), la psicología analítica (Jung), la antropología (Gilbert Durand), la filosofía (Bachelard), la política (Bloch) y la espiritualidad (Henri Corbin)»
«La imaginación no dependería así de la percepción del mundo objetivo sino de una “imaginación transcendental” (Bachelard), que sería la verdadera fuente de la razón, del arte y de la espiritualidad en el ser humano»
«Incluso en el ámbito religioso el mensaje cristiano se había convertido en una ideología dogmática más que en una experiencia»
«Frente a estas visiones intimistas y gnosticistas, la tradición profética judeocristiana ha enfatizado la necesidad de vincular la ética y el símbolo (el culto)»
 José Antonio Vázquez Mosquera Seguir leyendo

José Antonio Vázquez Mosquera

                                                     José Antonio Vázquez Mosquera

Monje cisterciense durante 16 años, iniciador de la Asociación Cristianía: Monacato Laico, que es un proyecto de monacato laico, de inspiración cristiana, abierto a tod@s. Esta iniciativa considera lo monástico una dimensión presente en todo ser humano: La búsqueda de la unificación interior en torno a un centro que nos pone en comunión con toda la realidad y nos lleva a la sencillez.
No creemos que el monacato sea una «especialización» ni que deba vivirse necesariamente en comunidades apartadas del mundo; apostamos por un monacato vivido en medio de la sociedad, contribuyendo a la transformación personal y social. Nos fundamos en la tradición contemplativa cristiana en diálogo con la espiritualidad secular y con las tradiciones contemplativas no cristianas (taoísmo, zen…). El monje laico apuesta por un monacato que potencie un humanismo integral a nivel personal, interpersonal y social.
Participé en la creación del Círculo Podemos de Espiritualidad Progresista que quiere ayudar a vivir la política de un modo más humano, participativo e integrador, como un ejercicio ético-espiritual que ponga a las personas en primer lugar, por encima de las ideas y los intereses partidistas, y que las involucre de forma realmente participativa en la actividad política.
Este legítimo compromiso supuso la salida de la comunidad monástica tradicional a la que pertenecía, que no supo respetar el legítimo pluralismo ideológico en su seno. El monacato tradicional actual, en demasiadas ocasiones, está enfermo de prácticas autoritarias y transmite, demasiado a menudo, la vivencia de la religión como una espiritualidad privatizada y burguesa.
En la actualidad realizo actividades relacionadas con el desarrollo personal, la escucha activa, la meditación, la humanización de las organizaciones y el compromiso político y social por una sociedad más justa y solidaria, más ecológica y menos patriarcal

Urge vivir una espiritualidad política de lo común

Entrevista de Luis Angel a  Emma Martínez Ocaña.

Buscadora incansable, apasionada por hacer verdad ese sueño de Jesús por un mundo más justo, esta “joven” teóloga es Licenciada en Historia y Teología Espiritual, Psicoterapia individual y de grupo, especialidades a las que, desde hace más de veinte años, dedica gran parte de su tiempo, así como a orientar encuentros de silencio, meditación y talleres de integración psicoespiritual.

Pertenece a la Institución Teresiana y forma parte del Equipo de Reflexión Psicológica de CONFER. Es miembro de la Asociación de Teólogas Españolas, de Mujeres y Teología y de los Círculos de Espiritualidad Progresista de PODEMOS. Tiene varios libros publicados en la editorial Narcea, y del último, “Es tarde pero es nuestra hora”, puedes ver una breve recensión, en este mismo número de UTOPÍA.

Entrevista de Luis Ángel Aguilar Montero

Yo conocí a Emma hace bastantes años en las semanas andaluzas de teología y en los encuentros de las CCP y, desde el primer momento, ya me enamoraron esa dulzura cuasilatina, la esperanzadora paz que transmite, su comprometida fe en Jesús de Nazaret y, cómo no, su sempiterna sonrisa.

Después, compartimos otros proyectos, grupos de reflexión, nuevos paradigmas, etc. Y más tarde, llegó a PODEMOS, donde también trabajamos juntos por ampliar los círculos de espiritualidad progresista, y por seguir aunando espiritualidad y compromiso político. ¿Mande? Sí, como lo oyen. Que eso de fe y política nunca fue entendido por mucha gente, sobre todo si hablábamos de políticas de izquierdas.

Se formó en la Teología de la Liberación con Gustavo Gutiérrez y trabajó diez años en Colombia y Perú la educación y formación de agentes pastorales laicos;  sigue trabajando en varios países de América Latina. Ejerció la docencia en la Universidad Pontificia de Comillas y en el salvadoreño Centro de Teología Óscar Romero.

Por eso la entrevistamos ahora, para entender más todas estas cuestiones, justo cuando hablamos de espiritualidad y política

Emma, ¿puede hablarse con propiedad de una “espiritualidad de lo público”?

Seguramente, pero a mí me gusta más formularlo como “espiritualidad de lo común”. Es decir, una espiritualidad que defienda el Bien Común, así, con mayúsculas. La espiritualidad, como yo la entiendo, o es defensa de “lo común” o puede ser un mero espiritualismo.

Espiritualidad y política, ¿son dos palabras contradictorias entre sí?

No, pero necesitamos recodificarlas.

¿Te refieres a que, como has escrito por ahí, estos términos están contaminados o desgastados?

Eso es, ambos están empobrecidos y tergiversados.

Entonces, ¿qué entiendes por cada una de ellas?

Espiritualidad deriva de «espíritu», aliento de vida. Por tanto, yo entiendo la espiritualidad como una manera de estar en la realidad, protegiendo, cuidando, alentado y defendiendo la vida frente a todos los mecanismos de muerte, y cuanta más muerte, más necesidad de defender la vida. Cultivar la espiritualidad tiene que ver con desarrollar nuestra inteligencia espiritual, es decir, el cultivo de nuestra dimensión ética, estética, utópica, sentido de la vida, capacidad para acceder a nuestro “ser Profundo” que es “ser-relación-conexión”.

¿Y la política?

Política, en su sentido originario, es gestión, responsabilidad y cuidado de la «polis», y la “polis” hoy incluye tanto a nuestra tierra, en toda su rica biodiversidad, como a la humanidad entera. La dimensión política forma parte de la verdad de nuestro ser humano. Ya Aristóteles lo decía: El ser humano es un “animal político”, es decir, un ser responsable de la construcción, gobierno, cuidado y gestión de la “polis”.

Entonces, ¿no se puede decir que espiritualidad y política sean contradictorias?

No solo no son contradictorias. Para mí, son inseparables y ambas realidades forman parte de nuestro ser, que es espiritual y político. El dualismo que ha contaminado nuestra percepción de la realidad ha separado muchas realidades que nunca debieron separarse, en la medida que vamos saliendo de esta percepción y caminamos hacia una percepción más unificada. Vamos volviendo a ver unidas realidades que lo están, pero no podíamos percibirlo.

¿Qué sería para ti una “espiritualidad liberadora”? 

Sería una espiritualidad que se hace verdad en un modo de afrontar la realidad trabajando –personal y políticamente– por romper las cadenas que nos esclavizan, las relaciones que nos alienan y las estructuras que nos oprimen y generan relaciones y situaciones injustas y desiguales.

Tuve la suerte de conocer muy joven la espiritualidad de la Liberación y de redescubrir a un Jesús de Nazaret liberador, comprometido con liberar a su pueblo de todo tipo de esclavitudes, cegueras, cargas religiosas opresoras, estructuras injustas que esclavizaban y mantenían a la mayoría de la población en pobreza y exclusión, dominado por el miedo a un Dios justiciero y excluyente. Todo ello ponía en cuestión el sistema sociopolítico y religioso de Israel (sometida al poder romano). Y por eso lo asesinaron. Estorbaba y, como hace el poder que domina, hicieron lo que suele hacer, unirse el poder político y religioso para quitarlo del medio.

¿Puede existir la libertad sin la justicia y/o la igualdad?

Claro que no. No hay libertad sin igualdad y justicia. Por eso, la espiritualidad liberadora por la que me preguntas tiene que estar fundamentalmente centrada en liberar de la pobreza y de la injusticia a quienes, en palabras del Papa Francisco, son “personas descartadas”. La concepción individualista neoliberal de libertad, que podemos tener interiorizada sin darnos cuenta, nos puede hacer creer que la libertad nos atañe solo a cada persona, olvidando o marginando la realidad de que somos seres interdependientes y eco-dependientes.

La prueba de una espiritualidad auténtica, ¿es la opción sociopolítica?

Sin duda. Yo insisto mucho en la urgencia de vivir una espiritualidad política. Una manera de estar en la realidad protegiendo, gestionando, cuidando, defendiendo toda la vida de nuestra «polis», es decir, nuestra Madre Tierra, y que tenga como brújula orientadora el Bien Común de la Humanidad y de la vida en nuestro planeta.

En nuestra formación religiosa cristiana tradicional, esta perspectiva no se nos ofrecía así. Una cosa era la espiritualidad y otra la política; por eso, yo agradezco tanto que, desde muy joven, pude descubrir esa dimensión sociopolítica de toda espiritualidad y, de un modo especial, de espiritualidad cristiana. El Papa Francisco está continuamente llamando al compromiso sociopolítico de los cristianos y anima a entrar en los gobiernos para poder cambiar leyes, estructuras y cosmovisiones que ayuden a construir un mundo más justo y fraterno, a cultivar una cultura del cuidado y la solidaridad, escuchando el “grito de la tierra y el grito de los pobres”. Él habla del Amor Político y expresa que es el mayor de los amores porque es amar el Bien Común.

¿Es compatible la espiritualidad con la pasividad ante la injusticia?

La pasividad ante la injusticia brutal que estamos viviendo es callar, pasar de largo, dar rodeos ante quienes están tirados en el camino, apaleados por los múltiples salteadores de turno. Yo no concibo una espiritualidad que no cultive la dimensión profética (como Jesús de Nazaret la ejerció), que no denuncie las injusticias y las múltiples corrupciones, porque si nos implicamos en ello, será posible un mundo más justo y sororal y un planeta más habitable.

Una espiritualidad sin compromiso sociopolítico, ¿no crees que estaría vacía?

No sólo estaría vacía, sino que si “espíritu” es aliento y protección de la vida, viviendo en el mundo que vivimos, no sería espiritualidad, sino un sucedáneo.

Dinos algo sobre ese binomio “espiritualidad y silencio” versus “espiritualidad y denuncia”.

Si por silencio se entiende callar ante las injusticias, como hemos dicho, no serían dos realidades compatibles. Si por silencio se entiende el trabajo por acallar el parloteo de nuestra mente, para entrar en la profundidad de nuestro ser y descubrir que, más que “soy”, “somos”, sí que sería un binomio complementario, incluso imprescindible para poder vivir nuestro “ser relación”.

¿No crees que la desafección política, social, sindical, eclesial, etc., puede responder, entre otras causas, a una falta de espiritualidad personal? 

La desafección, que es un hecho, puede tener muchas causas. Unas veces, es fruto de una praxis por parte de algunos partidos políticos, sindicatos, iglesias, etc., que no se han caracterizado por la búsqueda del bien común, sino el del propio partido, sindicato, iglesia, etc. Y eso, sin duda, genera desengaño y desafección. Otras veces, hay desesperanza y desencanto por los pocos resultados obtenidos a pesar de los esfuerzos. Otras, la desafección tiene que ver con la búsqueda interesada, por parte de grupos de presión, para desprestigiar todo tipo de asociacionismo social y político, porque son una amenaza para el individualismo salvaje que propicia el neoliberalismo. Y otras veces, sí puede deberse a un modo de vivir enredados en un individualismo egocéntrico desconectado de nuestra verdadera identidad que, como hemos dicho, es relacional.

Para terminar, te voy a pedir que me comentes dos conocidas afirmaciones y, si te parece, con un poco de microblogging.

De tanta riqueza como hay en tu blog “Poner letra a mi canto”  , ¿qué publicaciones destacarías en las que podamos conocer mejor y con más profundidad lo que aquí nos dices?

Sí encantada, je, je. En mi blog personal tengo colgadas algunas conferencias como “La urgencia de una espiritualidad política”, “Espiritualidad y defensa de los derechos humanos”, “Una espiritualidad liberadora”, “Espiritualidad y justicia”, etc. Además, he publicado en la editorial Narcea cinco libros, pero especialmente hay dos centrados en esta problemática: “Espiritualidad para un mundo en emergencia” y, sobre todo, el último, que ha salido hace un mes, “Es tarde pero es nuestra hora”, que quieren ser una llamada a hacernos conscientes del grave momento que estamos viviendo y, por tanto, a responder a la urgencia de una necesaria transformación en nuestro modo de producir, consumir, relacionarnos, ser, etc., si es que queremos salvar la vida en el planeta y a nuestra humanidad en él.

Coméntanos la frase de Leonardo Boff: “Lo que sustenta la práctica y la teoría liberadora es una experiencia espiritual de encuentro con el Señor en los pobres”.

La verdad, me encanta esta frase porque la he vivido personal y comunitariamente. El descubrimiento que Jesús de Nazaret hizo de las periferias de su tiempo, el centro de su vida, misión y predicación, me hizo descubrir con fuerza lo que él mismo expresó. Cuando los escribas y los fariseos le preguntaron escandalizados por ese desplazamiento religioso, Él lo dijo con toda convicción. Porque Dios es así, el Dios que tiene predilección por lo perdido de este mundo. Y cuando nos encontramos con el Dios de Jesús, cambia nuestra vida y, como Jesús de Nazaret, queremos hacer de las periferias de nuestro mundo, nuestro centro y ser así testigos creíbles de un Dios de amor y misericordia.  Ojalá sepamos hacerlo verdad, entonces sí que sería posible otro mundo mejor.

Y la de Gustavo Gutiérrez: “La Espiritualidad de la Liberación tiene su centro de preocupación en la vida, tanto porque parte de la vida, como porque camina hacia la vida. También porque es vida”. 

Claro, si el Espíritu, la Ruah de Dios, es aliento de vida, la espiritualidad no puede ser otra cosa que alentar, cuidar, proteger, defender, dar vida y, al tiempo, ser fuente de vida para quienes queremos vivir así, aunque no siempre lo sepamos hacer verdad.

Gracias, Luis Ángel, por recordarme estas estimulantes frases que me animan a seguir intentando estar en la realidad al aire de Jesús de Nazaret.

No, muchas gracias a ti, por tu amabilidad y rapidez en contestarnos nada más llegar de acompañar esa semana intensiva de silencio, consciencia y contemplación que tuviste en Santa María de los Negrales. Seguimos en las causas y nos vemos en las calles.

 

9º Aniversario del 15 – M

«El 15M compaginaba protestas y propuestas» Juan José Tamayo: «L@s Indignad@s constataban que la crisis económica había servido para que los poderes financieros y empresariales se enriquecieran»

  • Puerta del Sol durante las acampadas del 15M

«Explotar a los trabajadores, especialmente a las mujeres, inventarse burbujas inmobiliarias y ganar dinero especulando»

«El sistema neoliberal generaliza la corrupción en sus diversas modalidades: desfalcos, fraudes, estafas, extorsiones, despilfarro, abusos en el mercado financiero, codicia, falta de control, abusos de poder, falsas informaciones y engaño a la ciudadanía»

«Se luchaba por una democracia en la que los ciudadanos y las ciudadanas nos reapropiáramos de la política, de la economía y de la cultura»

«Las plazas, los parques, las calles y las grandes avenidas se convirtieron en ágoras para el debate»

«Su noveno aniversario es una oportunidad para reflexionar su significado y actualidad»

16.05.2020 Juan José Tamayo

Ayer celebramos el día de San Isidro, patrono de la ciudad de Madrid, en pleno confinamiento y sin haber pasado a la fase 1 en la lucha contra la covid-19 por la ineficaz gestión y la demostrada incompetencia del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Son un ambiente y un escenario muy diferentes a los del 15-M de 2011 en que nació el movimiento de l@s Indignad@s liderado en su mayoría por jóvenes rebeldes con causa y apoyado ampliamente por la ciudadanía. Nació aquí, en España, donde “las consecuencias de las políticas de austeridad han sido más dramáticas”, decía Vicens Navarro entonces, con seis millones de personas en paro -el 26% de la población en edad de trabajar, llegando casi al 50% en la juventud.

El movimiento de l@s Indignad@s en España comenzó con las manifestaciones del 15-M y del 19-J de 2011 convocadas por Democracia Real Ya y se tradujo en acampadas de decenas miles de personas en numerosas plazas de ciudades españolas reclamando, entre otras reivindicaciones, democracia participativa y económica y lucha efectiva contra la dictadura de los mercados y la corrupción. “España ya no es solo un referente internacional a nivel futbolístico -declaró Jon Aguirre, portavoz de Democracia Real Ya- , también lo es a nivel de conciencia social y lucha pacífica. España se ha convertido en el epicentro de las movilizaciones pacíficas que reclaman un cambio de sistema y en un referente en la lucha por los derechos civiles”, (EL PAIS, 16/09/2011). Seguir leyendo

Carta fundacional del Círculo de Espiritualidad Progresista de PODEMOS

El Círculo PODEMOS de Espiritualidad Progresista pretende ser un instrumento integral de acción social y política. Se ofrece, además, como un espacio de encuentro, sinergia y crecimiento en conciencia personal y colectiva que quiere abrirse a todos y todas.

La espiritualidad no es monopolio de las religiones, sino una dimensión de lo humano. Es la capacidad de dialogar con lo profundo, escuchar la llamada del corazón, que nos lleva a reconocer el aspecto sagrado del ser humano y de toda forma de vida y trascender nuestra realidad más inmediata. Creemos que la espiritualidad es también un instrumento de progreso, transformación y movilización social en orden a unos cambios profundos en la sociedad que supongan más justicia para todos, especialmente para los marginados y los humillados. El camino es la concienciación personal y social que desarrolle lo mejor del ser humano, disipe miedos y suscite esperanza.

Desde el auge del racionalismo la espiritualidad ha quedado relegada a un segundo plano, lo que ha mermado el potencial de los procesos sociales –en especial durante el siglo XX–, pues raramente se favorecía el desarrollo de la persona y de la comunidad en toda su plenitud. En nuestro círculo entendemos la política como una vocación de servicio y empoderamiento de la ciudadanía orientados al bien común. El poder de unos solamente es ético si refuerza el poder de los otros y alienta relaciones de amor y cooperación entre todos.

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Jorge Uxó: «Es una prioridad desatascar las listas de espera de la dependencia»

El excandidato al Congreso de los Diputados por Ciudad Real de Unidas Podemos será jefe de gabinete del secretario de Estado de Derechos Sociales

Mantendrá «por ahora» la portavocía de la gestora de Podemos, una situación que, recalca hay que «resolver» a través del «mejor calendario»

Francisca Bravo Follow @FranciscaBravoM   17/01/2020

Jorge Uxó en la campaña de las generales de 2019

Jorge Uxó será el jefe de gabinete del nuevo secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, un cargo que compaginará, por ahora, con la portavocía de la gestora de Podemos Castilla-La Mancha. «Para el Gobierno, los derechos sociales son una prioridad y tenemos la suerte de estar en la vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030», explica a eldiarioclm.es el antiguo candidato al Congreso de Unidas Podemos.

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Congreso Nacional de PODEMOS en marzo

Iglesias anima a la gestora de Castilla-La Mancha a aprovechar el congreso nacional para elegir nueva dirección

El secretario general de Podemos ha anunciado la convocatoria para el mes de marzo de la tercera asamblea ciudadana estatal, para poner «a punto» la organización

El nuevo vicepresidente del Gobierno, que ya lleva seis años al frente del partido, ha decidido adelantar un año la asamblea

Europa Press    18/01/2020 –

El portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique; la portavoz adjunta de Unidas Podemos en el Congreso, Ione Belarra; y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, FOTO: Ricardo Rubio/ Europa Press

El secretario general de Podemos y nuevo vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, ha anunciado la convocatoria para el mes de marzo de la tercera asamblea ciudadana estatal, para poner «a punto» la organización ante los nuevos retos que afronta como partido de gobierno. Además, ha avanzado que se presentará a la reelección para un tercer mandato, y ha animado a las seis gestoras actuales, entre ellas la de Castilla-La Mancha, ha aprovechar esa cita para elegir nueva dirección.

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