Presos transformados

Presos transformados en ‘libros humanos’ que relatan las historias tras los barrotes

Katalina y Jason, dos de los presos que han participado en la iniciativa, en la localidad de Soto del Real. Detrás, de espaldas, los otros tres reclusos.
Katalina y Jason, dos de los presos que han participado en la iniciativa, en la localidad de Soto del Real. Detrás, de espaldas, los otros tres reclusos.

Cinco reclusos de la cárcel madrileña de Soto del Real participan en una actividad penitenciaria innovadora en España parar combatir estereotipos

Óscar López-Fonseca

ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA

David está nervioso. Lo reflejan el ligero temblor de sus manos y ese gesto de recolocarse cada pocos segundos la mascarilla, pese a que no se ha movido. Sentado ante una mesa de la biblioteca pública de Soto del Real (Madrid), frente a él hay un par de sillas vacías que en unos minutos ocuparán dos desconocidos a los que contará cómo ha sido su vida hasta acabar en la cárcel, donde lleva tres años y medio condenado por robo con intimidación. David, nombre supuesto, es uno de los cinco presos que el pasado viernes participó en una actividad penitenciaria innovadora en los centros penitenciarios del Ministerio del Interior en la que los internos se convierten en “libros vivos”.

El objetivo: que trasmitan sus historias a grupos muy reducidos de ciudadanos para acabar con los estereotipos y prejuicios que recaen sobre las personas que terminan en la cárcel. Frente a él se sientan, poco después, dos mujeres jóvenes, Noelia y Lidia. A lo largo de las siguientes dos horas lo harán por parejas otras seis personas que han respondido al llamamiento de convertirse en “lectoras” de su relato y del de otros cuatro reclusos. “Si os parece, os cuento cómo ha sido mi vida y si queréis me vais preguntando”, les dice, tímido. “Yo tenía una vida más o menos normal…”, comienza, para luego detallar cómo la droga lo estropeó todo.

El promotor de la iniciativa es Juan Sobrino, director de la biblioteca pública donde se celebra el encuentro, en Soto del Real, de 9.000 habitantes, a 50 kilómetros al norte de Madrid y muy cerca del centro penitenciario Madrid V, que acoge un millar de reclusos. Sobrino, que ya en 2018 inició un programa para incentivar la lectura entre los presos, se fijó en Human library (la biblioteca humana), un proyecto iniciado en Dinamarca en 2000 para dar voz a colectivos marginados. “Aunque no contempla a reclusos, pensé que se podía hacer con ellos y, de este modo, que la gente pueda conocer la realidad de los presos y ponerse en su lugar”.

Las normas son claras: los presos tienen derecho a ser tratados con respeto, a dejar sin contestar las preguntas que quieran e, incluso, a dar por finalizada la conversación antes de tiempo. Los lectores no pueden tomar notas. Sobrino aspira a repetir la experiencia e, incluso, a que en el futuro algunos internos acudan a centros de enseñanza.

Jason, condenado por tráfico de drogas, habla el pasado viernes con dos de las personas que han participado en la iniciativa en la biblioteca pública de Soto del Real (Madrid).
Jason, condenado por tráfico de drogas, habla el pasado viernes con dos de las personas que han participado en la iniciativa en la biblioteca pública de Soto del Real (Madrid).

En otro extremo de la biblioteca está Pedro, también nombre supuesto, quien a sus 43 años afronta una condena de seis por traficar con drogas de diseño. Frente a él están Elena y Carolina, dos jubiladas que es la primera vez que están ante un recluso. Pedro tiene delante el guion que se ha preparado. “Soy hijo único y, podría decirse, deseado de una familia perfectamente estructurada”, arranca. A lo largo de 20 minutos, les contará cómo su vida está muy alejada del estereotipo que libros, películas y series de televisión dan a las personas que delinquen.

Ingeniero informático, con dos másteres, éxito y altos ingresos, admite que sus coqueteos con las drogas se iniciaron en la adolescencia para, con altibajos, acabar por ocupar cada vez más espacio. “Tras perder un trabajo, tuve la brillante idea de traficar [con drogas]”, recuerda con sarcasmo. El relato es duro, pero hay momentos para las sonrisas. “A mí me podía haber pasado lo mismo”, reconoce Elena. “Lo más duro es estar separado de la gente que te quiere. Ellos sufren las consecuencias de nuestros delitos”, añade Pedro.

Lourdes Gil, coordinadora general de Tratamiento y Gestión de Instituciones Penitenciarias que ha impulsado el proyecto, asegura que “es para los internos un ejercicio tan difícil como beneficioso”. Gil destaca que ser un libro humano, aunque sea por un día, ayuda a los internos a “sentirse integrados, a entrar en contacto con el otro y ser parte de la comunidad”. “Me decían que no se han visto juzgados, que han detectado más miradas de interés, de curiosidad, de ganas de entender dónde se produce el punto de quiebra en sus vidas, que de juicio. Es muy rehabilitador”, destaca. Para Gil, es un camino de doble sentido: “También el ciudadano que está fuera de la prisión descubre que tras los muros hay personas con historias”.

Daniel y Leticia escuchan el relato de Rubio, uno de los reclusos participantes en la iniciativa desarrollada el viernes en la biblioteca de Soto del Real (Madrid).
Daniel y Leticia escuchan el relato de Rubio, uno de los reclusos participantes en la iniciativa desarrollada el viernes en la biblioteca de Soto del Real (Madrid).

A sus 37 años, a Rubio aún le queda por cumplir cinco de los ocho años que un tribunal le impuso por dar una brutal paliza a alguien que le debía dinero. No era el primer problema con la justicia que tenía en su vida, marcada por el alcohol y los malos tratos que sufrió en su infancia. Ahora, cuenta los días para el próximo permiso y aspira a obtener la semilibertad y rehacer su vida con su pareja y sus dos hijos. “Ellos no saben que estoy en la cárcel. Les digo que su padre está castigado en un colegio de mayores por portarse mal y hacer daño a un hombre”, le cuenta a Sebastián y Alejandro. El primero se muestra muy interesado en saber cómo es la vida dentro de prisión, y Rubio le explica que los presos están separados en módulos y que, entre estos, hay unos más conflictivos que otros. El suyo, el número 14, donde el Proyecto Hombre ayuda a los internos a superar adicciones como la suya, es “superrespetuoso”. Sebastián se despide con un apretón de manos. “Es difícil venir aquí y contar lo que te ha pasado. Te deseo lo mejor”, le dice.

Miguel Ángel y Rafael escuchan el relato de Katalina, una presa transgénero de origen colombiano, que se ha puesto una camiseta con la bandera del arcoíris. Katalina o Kata, como la llaman todos, habla apresurada intentando no dejar fuera de su relato de pocos minutos nada de su azarosa vida: su infancia y juventud en su país natal, su paso cuando era un crío por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y su lucha porque se respetase su identidad sexual, pero también la llegada a España y cómo se vio abocada a prostituirse y trapichear para sobrevivir.

“Quiero que la gente conozca por lo que he pasado”, dice a los dos hombres que se sientan frente a ella, a los que muestra la cicatriz que un machetazo le dejó en el brazo izquierdo. Cuando Miguel Ángel le plantea si tiene miedo a lo que encontrará en la calle cuando recupere la libertad, dice que no: “Cuando entré en la cárcel me sentí morir, no me respetaba a mí mismo, pero ahora pienso en positivo y tengo planes”. ¿Cuáles? “He aprendido a leer y escribir y me gustaría dedicarme al estilismo”, añade.

Katalina, reclusa trans, cuenta a dos de los participantes en la iniciativa su vida en Colombia y España hasta acabar en la cárcel de Soto del Real.
Katalina, reclusa trans, cuenta a dos de los participantes en la iniciativa su vida en Colombia y España hasta acabar en la cárcel de Soto del Real.

Luis Carlos Antón, director de la cárcel, conoce la historia de todos y cómo ha sido su evolución dentro, no siempre fácil. Asegura que algunos le manifestaron, antes de participar, su miedo ante este “ejercicio de exposición”. Sin embargo, está convencido de que “ha sido una experiencia muy gratificante para todos. Para los internos tiene un valor inmenso saberse parte de la comunidad, que este tiempo de privación de libertad no anula su lugar en la sociedad. Esto es la reinserción, por lo que trabajamos”, añade antes de mostrar su disposición a que se sigan celebrando.

Jason llegó a España con siete años desde la República Dominicana junto a su familia. Ahora, con 32, cumple siete años de condena por tráfico de drogas. Antes del comenzar la experiencia, se muestra intranquilo: “Voy a estar con personas a las que no conozco y no sé qué me van a preguntar”. Él, que admite que estuvo a punto de suicidarse por los problemas de ludopatía que le arrastraron a traficar, asegura a Leticia y Daniel que lo que más le duele es ver como ha estado “jodiendo la vida” a su familia. Al término del encuentro, la pareja reconoce haberse sorprendido de la sinceridad del recluso. “Se ha mostrado muy vulnerable”, destaca Leticia. Jason ha acabado la jornada sonriendo, satisfecho de haber retrasado un permiso penitenciario para participar en el encuentro. “Me siento vivo como nunca”, asegura. ¿Repetirías como libro humano? “Sin duda”. Poco después, él y sus cuatro compañeros regresan a sus celdas.

Los indultos de Semana Santa

7 presos indultados con motivo de la Semana Santa

El Consejo de Ministros ha aplicado esta medida de gracia tras las solicitudes de diversas cofradías y hermandades españolas

En el camino de vuelta a la normalidad en las celebraciones de Semana Santa, junto a las procesiones, algunas cofradías y hermandades españolas tienen en su misión la redención de los presidiarios y por ello solicitan diferentes indultos. Finalmente, el Consejo de Ministros ha accedido a indultar a 7 de los 28 presos solicitados por las corporaciones, lo que supone una carta parte de lo pedido.


Indultos condicionados

Según datos del Ministerio de Justicia que publica El independiente, se han recibido casi una treintena de solicitudes de 15 hermandades radicadas en Andalucía, Castilla y León, Aragón, la Comunidad Valenciana, Asturias y Cantabria. Esta petición se hace siguiendo una tradición que se remonta al reinado de Carlos III, a finales del siglo XVIII. Todos estos indultos están condicionados a que los beneficiarios no vuelvan a cometer delitos en dos años.

Así, en Málaga se ha indultado por petición de la hermandad de Jesús El Rico a un recluso condenado a 2 años por un delito contra la salud pública. Por medio de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor de Granada se liberará a una mujer condenada por apropiación indebida y que se unirá a la procesión. La Cofradía del Rescate y la Virgen de los Dolores de Linares (Jaén) ha logrado la libertad de un sentenciado por un delito contra la salud pública. La Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón de Salamanca ha obtenido el indulto para un hombre que conducía un vehículo sin tener el permiso pertinente.

El Papa con los presos

El Papa, sobre los presos: “Es justo que quien se ha equivocado pague por su error, pero también que pueda redimirse”

El Papa, con los presos
El Papa, con los presos

«Es necesaria una revolución de la ternura. Sin esta revolución de la ternura corremos el riesgo de permanecer presos en una justicia que no  permite levantarnos fácilmente y que confunde la redención con el castigo»

«La ternura es la experiencia de sentirse amados y acogidos precisamente en nuestra pobreza y  en nuestra miseria, y por tanto transformados por el amor de Dios»

PorJosé Manuel Vidal

Caminando con su peculiar estilo bamboleante, entró el Papa Francisco en la amplia sala Pablo VI, para presidir la audiencia de los miércoles. En su ciclo sobre la catequesis dedicada a San José, aborda el aspecto de ‘San José, padre de la ternura” y en esta virtud y en la justicia educó a Jesús. Por eso, Francisco aseguró que “la ternura es algo más grande que la lógica del  mundo. Es una forma inesperada de hacer justicia” y que “sin esta ‘revolución de la ternura’ corremos el riesgo de permanecer presos en una justicia que no  permite levantarnos fácilmente y que confunde la redención con el castigo”. Por eso, el Papa pide reinserción de los presos: “Es justo que quien  se ha equivocado pague por su error, pero también lo es que quien se ha equivocado pueda  redimirse”

En su saludo en italiano, el Papa recuerda a la población de las islas de Tonga, afectada por la erupción del volcán submarino y pide a Dios «alivio en su sufrimiento».

recuerda a los trabajadores de AirItaly y desea que su situación laboral «pueda encontrar una solución positiva, respetando los derechos de todos, especialmente de las familias». Y añade: «Es importante custodiar los derechos laborales de todos».

San José con el Niño

Catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! 

Hoy quisiera profundizar en la figura de San José como padre en la ternura. 

En la Carta Apostólica Patris corde (8 de diciembre de 2020) pude reflexionar sobre este aspecto  de la personalidad de San José. De hecho, incluso si los Evangelios no nos dan particularidades sobre  cómo ejerció su paternidad, podemos estar seguros de que su ser hombre “justo” se tradujo también en la  educación dada a Jesús. «José vio a Jesús progresar día tras día “en sabiduría, en estatura y en gracia ante  Dios y los hombres” (Lc 2,52). Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseñó a caminar, y lo tomaba en  sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle  de comer” (cf. Os 11,3-4)» (Patris corde, 2). ¡Qué bonita definición de la Biblia!

Los Evangelios atestiguan que Jesús usó siempre la palabra “padre” para hablar de Dios y de su  amor. Muchas parábolas tienen como protagonista la figura de un padre. [1] Entre las más famosas está  seguramente la del Padre misericordioso, contada por el evangelista Lucas (cfr Lc 15,11-32).  Precisamente en esta parábola se subraya, además de la experiencia del pecado y del perdón, también la  forma en la que el perdón alcanza a la persona que se ha equivocado. El texto dice así: «Estando él  todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente» (v. 20). El  hijo se esperaba un castigo, una justicia que al máximo le habría podido dar el lugar de uno de los siervos,  pero se encuentra envuelto por el abrazo del padre.

La ternura es algo más grande que la lógica del  mundo. Es una forma inesperada de hacer justicia. Por eso no debemos olvidar nunca que Dios no se ha  asustado de nuestros pecados, de nuestros errores, de nuestras caídas, sino que se asusta por el cierre de  nuestro corazón, de nuestra falta de fe en su amor. Hay una gran ternura en la experiencia del amor de  Dios. Y es bonito pensar que el primero que transmite a Jesús esta realidad haya sido precisamente José.  De hecho, las cosas de Dios nos alcanzan siempre a través de la mediación de experiencias humanas. Hace un tiempo, un grupo de jóvenes que hacen teatro quedaron golpeados por esta palabra del padre misericordioso y montaron una obra de teatro. Hacer cuentas con Dios es algo bello, porque, cuando comenzamos a pedir perdón, El nos abraza.

Entonces podemos preguntarnos si nosotros mismos hemos experimentado esta ternura, y si a su  vez nos hemos convertido en testigos de ella. De hecho, la ternura no es en primer lugar una cuestión  emotiva o sentimental: es la experiencia de sentirse amados y acogidos precisamente en nuestra pobreza y  en nuestra miseria, y por tanto transformados por el amor de Dios. 

Dios no confía solo en nuestros talentos, sino también en nuestra debilidad redimida. Esto, por  ejemplo, lleva a San Pablo a decir que también hay un proyecto sobre su fragilidad. Así, de hecho, escribe  a la comunidad de Corinto: «Para que no me engreía con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un  aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea […]. Por este motivo tres veces rogué al Señor  que se alejase de mí. Pero él me dijo: “Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la  flaqueza”» (2 Cor 12,7-9). El Señor nos ayuda a caminar con nuestras debilidades, porque nos lleva de la mano.

La experiencia de la ternura consiste en ver el poder de Dios pasar  precisamente a través de lo que nos hace más frágiles; siempre y cuando nos convirtamos de la mirada del  Maligno que «nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo», mientras que el Espíritu Santo  «la saca a la luz con ternura» (Patris corde, 2). Los enfermeros y enfermeras tocan las heridas de los enfermos con ternura. Así toca el Señor nuestras heridas también. «La ternura es el mejor modo para tocar lo que es frágil en  nosotros. […] Por esta razón es importante encontrarnos con la Misericordia de Dios, especialmente en el  sacramento de la Reconciliación, teniendo una experiencia de verdad y ternura. Paradójicamente, incluso  el Maligno puede decirnos la verdad, pero, si lo hace, es para condenarnos. Sabemos, sin embargo, que la  Verdad que viene de Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona»  (Patris corde, 2).  Dios perdona siempre. Metan bien esto en la cabeza y en el corazón. Nosotros nos cansamos de pedir perdón; Él perdona siempre.

Nos hace bien entonces mirarnos en la paternidad de José y preguntarnos si permitimos al Señor  que nos ame con su ternura, transformando a cada uno de nosotros en hombres y mujeres capaces de amar  así. Es necesaria una revolución de la ternura. Sin esta “revolución de la ternura” corremos el riesgo de permanecer presos en una justicia que no  permite levantarnos fácilmente y que confunde la redención con el castigo. Por esto, hoy quiero recordar  de forma particular a nuestros hermanos y a nuestras hermanas que están en la cárcel. Es justo que quien  se ha equivocado pague por su error, pero es igualmente justo que quien se ha equivocado pueda  redimirse del propio error. No puede haber condena sin una ventana de esperanza. Pensemos en los encarcelados y recemos por ellos.

Y concluimos con esta oración: 

San José, padre en la ternura, 

enséñanos a aceptar ser amados precisamente en lo que en nosotros es más débil. Haz que no pongamos ningún impedimento 

entre nuestra pobreza y la grandeza del amor de Dios. 

Suscita en nosotros el deseo de acercarnos al Sacramento de la Reconciliación, 

para ser perdonados y también capaces de amar con ternura 

a nuestros hermanos y a nuestras hermanas en su pobreza. 

Sé cercano a aquellos que se han equivocado y por esto pagan un precio; 

ayúdales a encontrar, junto a la justicia, también la ternura para poder volver a empezar. Y enséñales que la primera forma de volver a empezar 

es pedir perdón sinceramente. 

Amén. 

_________________ 

[1] Cfr Mt 15,13; 21,28-30; 22,2; Lc 15,11-32; Jn 5,19-23; 6,32-40; 14,2;15,1.8. 

Saludo en español

Queridos hermanos y hermanas: 

En esta catequesis reflexionamos sobre san José como padre en la ternura. Los evangelios no  dan detalles del modo en que José ejerció su paternidad, pero podemos intuir que el hecho de haber  sido un hombre “justo” influyó en la educación que le dio a Jesús, al que vio crecer «en sabiduría, en estatura y en gracia» (Lc 2,52). Por otra parte, Jesús usaba con frecuencia la palabra “padre” para hablar de Dios y de la ternura con que nos ama. Y es hermoso pensar que el primero en transmitir a  Jesús esta realidad haya sido José, que lo amó con corazón de padre.  

En la parábola del Padre misericordioso, Jesús hace referencia a la paternidad de Dios que,  sin detenerse en los errores de su hijo, lo acoge con ternura y alegría, con una actitud desbordante y  gratuita de amor y de perdón que supera toda lógica humana. Podemos preguntarnos si dejamos a  Dios que nos ame con esa misma ternura para que, llenos de su amor, seamos capaces de amar así a  los demás.  

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Los invito a acercarse al Sacramento de  la Reconciliación para experimentar la misericordia y la ternura de Dios, que nos ayuda a superar nuestras caídas, a levantarnos y a aprender a amar según la medida de su Corazón paternal. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias. 

La Merced y el Papa Francisco: un camino de redención

El Papa, en la cárcel 

Hoy, 24.8.21, día de la Merced, completo y culmino la reflexión de ayer sobre “el gozo de la redención”. Esta la aportación que un día como éste puedo ofrecer a mis hermanos y amigos mercedarios/as, y a los devotos de la Virgen de la Merced, presentando algunos aspectos del magisterio del Papa Francisco sobre el tema. 

          Vuelvo así sobre motivos que desarrollé hace treinta años sobre el Carisma Mercedario. Me apoyaba entonces, como era de esperar, en el magisterio de Juan Pablo II en una serie de encíclicas significativas sobre el tema: Redemptoris Mater (La Madre del Redentor, 1987)  Redemptoris Missio (Misión redentora, 1990). 

            No puedo aquí comparar la teología y proyecto redentor de Iglesia de Juan Pablo II con el pensamiento y modelo de iglesia redentora del Papa Francisco. Son dos visiones de conjunto, dos teologías…Sólo me detengo ahora en la del Papa Francisco, sistemáticamente menos elaborada que la de Juan Pablo II, pero, a mi juicio, más bíblica, más histórica yprofunda, más cercana a lo que los mercedarios han sentido y vivido a lo largo de ocho siglos. 

            Con esta certeza les saludo en este día de fiesta de la Merced Redentora. Desarrollo el tema, en la línea de ayer, destacando tres motivos: (1) Ni pelagianismo ni espiritualismo puro, retorno al amor liberador integral. (2) Volver a San Pablo, la libertad según la carta a los Gálatas. (3) Una libertad y redención ecuménica: Volver al principio de Abraham, con judíos y musulmanes. (4) Una “aplicación histórica”: Ante el riesgo de los nuevos “holocaustos”, el ejemplo de Armenia 

23.09.2021 Adolfo Sillóniz , Xabier Pikaza 

1.Ni pelagianismo ni espiritualismo puro. Amor liberador integral 

Al Papa Francisco le acusaban de “poca” teología, como si fuera ignorante y menos serio, en comparación con Benedicto XVI, un gigante intelectual de la identidad dogmática cristiana. Ciertamente, Benedicto XVI ha sido “teólogo”. Francisco es un simple cristiano. Pero a veces, un simple cristiano, a ras de tierra, encarnado en los problemas del mundo, con el impulso de Jesús, sabe más de buena teología que todos los teólogos. 

            Eso le pasó a Francisco de Asís, que fue inspirador de los grandes teólogos franciscanos del siglo XIII y XIV. Eso mismo le pasa al Papa Francisco, como muestra el documento sobre los dos riesgos de la teología (gnosis y pelagianismo), tal como aparecen destacados en un documento publicado a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, titulado Placut Deo (Quiso Dios…). (cf. https://press.vatican.va. /2018/03/01/plac.html). 

            Le escribí al Prefecto de la Congregación, Card. Luis Ladaria, antiguo colega de la Facultad de Teología, firmante oficial del documento, con la autorización del Papa Francisco, haciéndola algunas preguntas sobre el origen y contenido de ese documento, y terminaba felicitándole como si él fuera su autor, y me respondió:  

              Querido Xabier. Gracias por tu mensaje y por lo elogios que dedicas a “Placuit Deo”. El texto es breve, pero nos ha llevado mucho trabajo. De todas maneras, sobrevaloras mis méritos. Muchas manos han trabajado en la redacción y no han sido las mías las que más parte han tenido en el resultado final (sino las del Papa Francisco, cuya teología hemos querido presentar). Gracias a Dios tenemos muy buenos colaboradores que se prestan a ese trabajo oculto. Es muy de agradecer. Que sigas adelante tú también con tu trabajo, más creativo que el mío, ciertamente. Pero cada uno tiene que hacer lo que le toca. Muchísimas gracias de nuevo y un abrazo, Luis (Correo del 4 marzo 2018). 

             La teología de Placuit Deo es, a mi juicio, la más honda del Papa Francisco, y éstas son sus dos ideas fundamentales: (a) Por una parte es necesaria la oración, la espiritualidad, pero sin caer en un tipo de gnosis de pura contemplación cerrada en sí misma. (b) Por otra parte es necesaria la acción redentora externa, pero sin caer en un activismo de tipo puramente político o económico. En esta línea quiere el Papa Francisco que “trabaje” la Congregación para la Doctrina de la fe, de manera que, en vez de condenar o amonestar a los teólogos, como antes hacía, les anime y ayude a pensar e impulsar la vida de la iglesia, poniendo de relieve los dos riesgos de un tipo espiritualismo y sociedad actual: 

— Francisco va en contra de una gnosis espiritualista, que busca la salvación fuera de la «carne» (humanidad) concreta, dejando a los pueblos y personas en manos de un puro capitalismo industrial y comercial, poniendo así en riesgo la misma vida de los hombres en el mundo. No basta con rezar para que el mundo se salve y para que los cautivos sean redimidos, sino que, con la oración, es necesaria una acción de ayuda liberadora muy concreta, como la de Pedro Nolasco y sus primeros compañeros. 

— Francisco va en contra de un pelagianismo activista, que quiere alcanzar la salvación por medio unas obras y acciones puramente externas, como aquellas que algunos adversarios (entre ellos ciertos discípulos de san Agustín) le atribuían a un monje ingles llamado Pelagio. Éste es el riesgo del puro activismo, de la pura “renta per cápita”, pero sin alma, el riesgo del enriquecimiento de algunos, pero sin verdadera solidaridad, sin gratuidad, sin comunión con los pobres.   

             No basta una oración separada de la vida (sin relación con el pan, el perdón, la libertad del Padrenuestro). Pero tampoco basta un activismo, que termina en el enriquecimiento de los más ricos y la opresión más intensa de los pobres. Una sociedad más rica no es más justa sin más. Un enriquecimiento sin humanidad, sin servicio a los pobres, sin transformación social desde los oprimidos y cautivos, termina siendo destructor. 

            Así lo ha mostrado esto documento, que es uno de los más importantes de los últimos decenios de la Iglesia. Es breve, pero sustancial. Es claro, parece sencillo (poco pretencioso) y, sin embargo, plantea y resuelve con gran precisión, sin acusaciones importunas ni proposiciones pomposas, uno de los temas centrales de la sociedad y de la Iglesia.   

             Al plantear así el tema de la oposición y complementariedad entre gnosis y pelagianismo, Francisco está rindiendo un gran servicio no sólo a la Iglesia, sino a la vida y esperanza de los hombres, según el evangelio, y en esa línea debemos profundizar todos, y de un modo especial los mercedarios, elaborando una teología y práctica de liberación que apela, por un lado, a san Ireneo (en contra de una gnosis separa de la carne, pues la carne, la vida real es la clave de la salvación: Caro cardo salutis) y acude, por otro, a San Agustín (pues una obras humanas, e incluso unas conquistas técnicas, tomadas en sí mismas, separadas del amor mutuo, de la gratuidad, pueden ser destructoras). En la línea de ese documento se puede plantear el sentido de la teología y obra mercedaria, conforme a la intención del Papa Francisco:  

  1. Hay que precisar la relación entre Gnosis intimista y Transformación social, conforme a la visión del Nuevo Testamento y del cristianismo primitivo que opone (¡vincula!) una tendencia gnóstica (Evangelio de Juan, Evangelio Apócrifo de Tomás) y otra más apocalíptica (que aparece en Mc 13, 1 Tes 4, l1 Cor 15 y en ApJn). El buen planteamiento de esta oposición ayuda a entender y potenciar algunos temas medulares de Francisco, desde Laudato Sí (2015) a Fratelli tutti (2020). Se trata, pues, de establecer una redención “integral”, personal y social, espiritual y carnal, como quería San Pedro Nolasco, que oraba liberando, y liberaba orando. 
  1. Hay que replantear la relación entre fe y obras, pues ella nos sitúa en el centro de la teología de San Pablo, vinculada al encuentro personal con Dios, a la justificación de los pecadores y a la libertad radical de todos los creyentes, conforme al programa de Gal 3, 28: Ya no hay judíos y griegos, hombres y mujeres, amos y esclavos, libres y cautivos… pues todos somos hermanos, unidos en Cristo. Así lo ha querido destacar Francisco al insistir en la “celebración” de los 500 años de la Reforma Protestante (iniciada por Lutero el 1517). Aquí se está jugando no sólo la relación entre catolicismo y protestantismo, sino el futuro de la Iglesia y de la Humanidad. Aquí se plantea el mayor riesgo de una humanidad que quiere hacer a Dios a la medida de su egoísmo violento. 
  1. Retornar el evangelio como buena noticia a los pobres… (Lc 4, 17-18). La problemática planteada por la oposición entre gnosis y pelagianismo ha de resolverse volviendo a la opción radical de Jesús, que no es sólo evangelizar a los pobres, sino dejar «que los pobres nos evangelicen», en la línea de la primera misión cristiana según Mc 6, 1-6, Mt 10, 2-15 y paralelos. Ese retorno traza el sentido de la evangelización, que es nueva «en su ardor, sus métodos y su expresión» (Juan Pablo II, Discurso de Puerto Príncipe, 9-3-1983), pero sobre todo en su contenido, volviendo a la raíz del evangelio de Jesús, que cura a los enfermos, que libera a los “poseídos por el Diablo” (que eran y son los cautivos, bajo el poder del dinero y del dominio material y social de los prepotentes).  

Aquí se encuentra, a mi juicio, la mayor riqueza del documento sobre los riesgos de la gnosis y el pelagianismo, y de la teología católica, tal como de Francisco la ha ratificado en su Motu proprio Aperuit illis (cf. http://www.vatican.va/ 2019.09.30), instituyendo el Domingo de la Palabra de Dios y el Año Santo de la Biblia (instaurado el año 2020). De esa forma se expresa la mayor riqueza de la teología (antropología) cristiana y del compromiso creyente de la iglesia, por encima (más allá) de sus riesgos principales (gnosis y pelagianismo), un tema que yo mismo he querido desarrollar, partiendo de la teología del Papa Francisco, en Dios o el dinero. Teología y economía (Sal Terrae, Santander 2019). 

            Ciertamente, el Papa Francisco no es un teólogo profesional, como era Benedicto XVI, pero, a mi juicio, su teología se encuentra mucho mejor fundada, pues se funda en la raíz del evangelio y no en tradiciones a veces menos significativas. 

 2.Volver a San Pablo.Catequesis sobre la Carta a los Gálatas 

Las constituciones mercedarias del año 1272 interpretan el origen, sentido y desarrollo de la Orden a la luz de toda la teología bíblica y, en especial, a la luz de la Carta de Pablo a los Gálatas. Así empiezan diciendo: 

 Como Dios, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, y dador de aliento en toda consolación, por su gran misericordia envió a su Hijo a este mundo, para visitar a todo el linaje humano que en este mundo estaba como en cárcel, cautivo en poder del Diablo y del Infierno… (Así) el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo…, determinaron por su gran misericordia y su gran piedad, fundar y establecer esta Orden, llamada Orden de la Virgen María de la Merced… 

 Este pasaje se inspira en la 2ª carta a los Corintios, pero especialmente en la carta a los Gálatas: “Cuando éramos menores estábamos esclavizados bajo los elementos de este mundo. Pero cuando llegó la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para liberar a los que estaban bajo la ley…. Por tanto, ya no eres esclavo sino hijo, y si eres hijo eres también heredero por Dios” (Gal 4,3-7). 

Este pasaje nos sitúa en el centro de la teología y acción mercedaria. Toda la vida del hombre en este mundo viejo aparece definida como servidumbre (douleia): Nos esclaviza el mundo, la ley nos hace siervos, unos hombres dominan a los otros, muchas religiones e ideología justifican la opresión de los pobres. En ese contexto de sometimiento, los hombres aparecen divididos en una lucha en la que se oponen varones y mujeres, judíos y griegos, esclavos y libres (Gal 3,28). Pues bien, para superar esa esclavitud y cautiverio general de la humanidad ha enviado la Trinidad al mismo hijo de Dios, que es Jesús. De un modo semejante la misma Trinidad ha enviado a San Pedro Nolasco y a los mercedarios para liberar a los nuevos cautivos, sometidos bajo el poder espiritual, social, económico de otros. 

En esa línea, de un modo muy significativo, el Papa Francisco ha iniciado hace unos meses (23.06.2021) una serie de catequesis sobre la Carta a los Gálatas que nos introducen en el centro de la teología y obra de la Merced (https://www.vatican.va20210623). Esas catequesis, lo mismo que el conjunto del Magisterio del Papa, se inscriben en el contexto de su compromiso por volver al fundamento bíblico del cristianismo y de la Iglesia, tal como lo formuló el mismo Papa al instituir el Día de la Palabra (cf. Aperuit Illis, 30.09.2019). De esa forma, él ha querido que volvamos al principio de la Palabra de Dios, al mensaje originario de la Biblia, en sentido social y espiritual 

Esas catequesis han de entenderse además desde su deseo de dialogar con la Reforma Protestante de Lutero, ahora que se celebran los quinientos años de su iniciación (a partir del 1517). El Papa quiere ofrecer de esa manera las bases de una teología, que responda no sólo a la experiencia fundante de la Biblia, sino a las necesidades actuales de la Iglesia, en apertura al mundo y en comunión con las diversas confesiones y comunidades cristianas. Desde ese fondo han de entenderse los tres rasgos siguientes:  

  1. Al principio está la Biblia. Francisco quiere ser Papa de la Escritura. Juan Pablo II y Benedicto XVI han sido grandes teólogos, pero quizá se han apoyado más en la tradición de la Iglesia que en la Biblia. Ambos han estado marcados por un tipo de teología “sistemática”, bien centrada en la patrística y en la teología dogmática posterior (escolástica), pero menos en la Biblia. Francisco, en cambio, quiere retornar de un modo radical a la Escritura, y así lo muestran estas catequesis sobre la carta a los Gálatas, en la que hallamos el testimonio más claro de la aportación de san Pablo y de sus cartas en el comienzo de la Iglesia, con las diferencias que él muestra frente a Pedro, dentro de eso que podemos llamar la “identidad plural” de la Iglesia. 
  1. Francisco se muestra heredero de Pedro y Pablo. Como obispo de Roma, él se sabe “deudor” (continuador) no sólo de Pedro (como en Mt 13, 13-2), sino también de Pablo, como he mostrado en comentario a Mateo (VD, Estella 2017). Francisco asume así las dos tradiciones (petrina y paulina) que desembocaron en la Iglesia de Roma, en la capital del imperio y así quiere mostrarlo en estas catequesis. En general, los “papas” se han sentido más herederos de Pedro que de Pablo (en la cúpula del Vaticano se escribe sólo “tu es Petrus”, tú eres Pedro). A diferencia de eso, Francisco, ha querido asumir el legado de Pablo, pues teológica y eclesialmente, la herencia de Pedro no se entiende sin la aportación de Pablo, como lo muestra de un modo especial la carta a los Gálatas (en cuyo contexto nos sitúa también el testimonio de Santiago). La liberación de los cautivos forma parte de la esencia universal de la iglesia, en línea petrina y paulina, pues la tarea de la libertad es de todos y para todos. 
  1. Dialogar no sólo con Lutero y los protestantes, sino con toda la modernidad. Estas catequesis de Francisco se inscriben también en el contexto de su deseo de relacionarse con la Reforma protestante, ligada de forma inseparable con el comentario de Lutero a la carta a los Gálatas, carta que ha sido quizá el documento más significativo para un tipo de Reforma Protestante, a favor de una vuelta a la Biblia. Lutero elaboró ese comentario en diversas ocasiones (primera redacción, año 1519; segunda, año 1535). Francisco no quiere criticar a Lutero, ni devaluar su comentario, sino situarse a su lado, como católico y obispo de Roma, realizando un ejercicio teológico y eclesial muy serio, actualizando la carta a los Gálatas, en diálogo con los protestantes, no para discutir con ellos, sino para ponerse todos al servicio de la libertad de todos los hijos de Dios. 

       Algunos católicos han querido hacer una teología y una iglesia anti-protestante. Por su parte, hay grupos que se llaman protestantes que quieren hacer también una teología anti-católica. Pues bien, Francisco quiere superar esas oposiciones, insistiendo en que la carta a los Gálatas y todo el Nuevo Testamento ha de estar al servicio de la liberación de los oprimidos, una tarea común de católicos y protestantes. Ciertamente, la Orden de la Merced ha sido y es “católica”, pero no anti-protestante, sino que puede y debe ponerse al servicio de la liberación de todos, dialogando y colaborando para ello con los protestantes, donde eso sea necesario. 

En su comentario a Gálatas, Francisco quiere ofrecer una catequesis, no una doctrina dogmática. Lo esencial sigue siendo el retorno a Jesús, un retorno que está muy vinculada a la experiencia y exégesis de Pablo. El hecho de que el Papa quiera elaborar una catequesis de Gálatas, y lo haga en línea de ecumenismo, volviendo a los orígenes del cristianismo, indica su radicalidad cristiana, en línea de teología y apertura eclesial. 

       Quien se introduce en la dinámica de la carta a los Gálatas queda transformado, abandonando un campo trillado de lugares comunes (y quizá de imposiciones canónicas), para dejarse transformar por el evangelio. Se trata de que estemos todos dispuestos a retomar la experiencia original del evangelio, no sólo los católicos, sino también los “reformados”. Se trata de que dialoguemos, como dialogaron Pablo y Pedro (sin olvidarnos de María Magdalena y de Santiago, de la Madre de Jesús, del Discípulo Amado y los sinópticos). 

       Con estas reflexiones invito a mis lectores a que vayan directamente a las catequesis de Francisco sobre Gálatas. Al final de ellas se podrá ofrecer una síntesis de todas, pero es bueno que empecemos haciendo el camino con el Papa, cada uno desde su perspectiva. Por mi parete, yo puedo aportar una reflexión histórico-teológica, ofreciendo unas claves para situar a otros cristianos y mercedarios lectores ante los temas centrales de Gálatas y de Iglesia actual. Pero lo que importa es la catequesis de Francisco, con el texto de Gálatas.   

 3.Volver a Abraham. En el cielo las estrellas, en la tierra todos hermanos 

       El Papa Francisco nos está invitando a retomar el camino de la Merced a partir de la teología de San Pablo, centrada en la libertad, conforme a la carta a los Gálatas, cosa que sabían los primeros mercedarios, insistiendo para eso en la necesidad de dialogar con los “hermanos protestantes”, pues lo que importa no es ser católico o protestante, sino seguir mejor el camino de liberación de Jesucristo. Pues bien, el mismo Papa ha querido ampliar ese horizonte de ecumenismo liberador, vinculando nuestro camino, el de San Pedro Nolasco, con la peregrinación de Abraham, patriarca y modelo de judíos, cristianos y musulmanes. Eso significa que debemos leer e interpretar de forma nueva unas palabras de las Constituciones mercedarias de 1272: 

La Trinidad envío al Hijo de Dios “para visitar a todo el linaje humano que en este mundo estaba como en cárcel, cautivo en poder del Diablo y del Infierno, para visitar y sacar (traher) a todos los amigos que estaban en aquella cárcel… De igual manera ha ordenado Jesucristo que se cumplan en esta Orden todas esas obras (dar de comer, de beber etc: Mt 25, 31-46) para mantener y hacer crecer obra de tan misericordia, como es visitar y redimir a los cristianos cautivos del poder de sarracenos y de otros que son contra nuestra ley, para lo cual ha establecido Dios propiamente esta Orden. 

 En el fondo de la acción mercedaria está la más antigua tradición de la Iglesia, que se expresa en el “credo pequeño” (apostólico o romano), donde se dice que Cristo “bajo a los infiernos” para redimir (rescatar) a todos los que estaban allí encerrados. Se trata en primer lugar de un tipo de “infierno universal”: Todos los hombres se hllaban hundidos, oprimidos bajo el poder de la muerte de la que vino a rescatarles Jesucristo, conforme a la visión más antigua de la Iglesia, que está todavía vigente en la teología ortodoxa, en los iconos de oriente: Jesús baja al “infierno antiguo”, toma de la mano a Adán y rescata, libera, a todos lo “cautivos” de la muerte. 

Pero ese “infierno antiguo” del que vino a liberarnos Jesús sigue manifestándose en todos los “infiernos actuales” que en tiempos de San Pedro Nolasco se concretaban, de un modo especial en el cautiverio de los cristianos en manos de musulmanes. Para liberar a los cautivos cristianos de un tipo de “infierno/cautiverio” en manos de sarracenos envió Dios a San Pedro Nolasco y a los primeros mercedarios. 

De un modo muy preciso, las Constituciones del año 1272 no hablan de “musulmanes” en sentido religioso, ni del islam, como religión de Mahoma, en contra del cristianismo. Hablan más bien de los “sarracenos”, nombre genérico (político) de un tipo de árabes que se opusieron con fuerza al poder de los bizantinos en oriente. En ese sentido, los que cautivaban a los cristianos en el siglo XIII no se llaman aquí musulmanes, como miembros de la religión de Mahoma, sino “sarracenos” opresores. 

Ciertamente, la mayoría de aquellos que cautivaban a los cristianos eran “musulmanes”, pero no eran opresores por ser musulmanes, sino por ser sarracenos. En ese sentido, podemos y debemos distinguir en el momento actual la identidad de los que oprimen y cautivan a los hombres. Sin duda, han existido y existen musulmanes opresores. Pero han existido y existen también cristianos opresores. En ese sentido, en el momento actual (año 2021), la función liberadora de la Iglesia y en especial de la Orden de la Merced no puede ir en contra del islam como religión, sino en contra de “los enemigos de nuestra ley”, es decir, de la ley de Cristo, que se identifica con el amor y libertad de todos los hombres. 

Según eso, puede y debe llegar al momento de una comunión y liberación más extensa que se realice no sólo en colaboración con los protestantes, como hemos visto en el apartado anterior, sino también en colaboración con los musulmanes y con los judíos (y con todos los hombres verdaderamente religiosos) como quiere en Papa Francisco. En ese sentido, resulta esencial la experiencia y mensaje de su peregrinación a Ur de los Caldeos, para retomar así el camino de Abraham, con judíos y musulmanes. 

El 6 de marzo de 2021, el Papa Francisco retomó en Ur de los Caldeos, Irak, al sur de Babilonia, junto al Golfo Pérsico, la peregrinación que Abraham había comenzado hace más de 2500 años (cf. Gen 11, 28.31). De aquella ciudad de caminantes, observatorio de estrellas, nacieron y siguen viviendo las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam), con las que Francisco ha vinculado todas las religiones y culturas de la tierra.  

  1. La peregrinación de Abrahán es el origen del judaísmo, nación y religión de creyentes que asumen la semilla de fe y vida que el patriarca de Ur sembró en la tierra por Sara, su mujer, e Isaac, su hijo. Así le dijo Dios: Sal de tu casa y de tu parentela, vete a la tierra que yo te mostraré… (Gen 12, 1-3I). Y más adelante: como las estrellas del cielo así será tu descendencia (Gen 15, 5), y en que en ti serán benditas todas las naciones de la tierra. 
  1. Los cristianos son hijos de Abraham y comparten su peregrinación de fe por Cristo. En esa línea, el Papa Francisco quiere que ellos retomen (retomemos) su experiencia desde Ur, buscando con Jesús la tierra prometida, que comenzó siendo Jerusalén yGalilea para abrirse luego en solidaridad de fe y de vida, desde la montaña de la pascua (Mt 28, 16-20), llevando como portadores de la fe de Abraham a todas las naciones. 
  1. Los musulmanes creen que Abrahán siguió caminando más allá del Monte Moria de Jerusalén (ciudad de Isaac y Jesús), y que así llego con su otro hijo, Ismael, nacido de Agar, hasta la Meca, donde levantaron ambos(Abraham e Ismael) la Santa Caaba, signo de Dios y santuario de todos los creyentes. Por eso, ellos, los musulmanes quieren retomar la peregrinación de Abraham, llegando con él hasta la Meca. 

       Según eso, hay tres tradiciones, tres formas de realizar la peregrinación de fraternidad y de vida que comenzó en Ur de los caldeos (ciudad de altas estrellas) para vincular por la misma fe en el Dios Excelso a todos los hombres y mujeres de esta dura tierra, haciéndoles hermanos. Así creen los judíos; así responden los cristianos; así lo ratifican los musulmanes, que siguen recorriendo y celebrando la gran peregrinación de Abraham/Ibrahim, Amigo de Dios y Creyente. 

      Insistiendo en eso, el Papa Francisco ha querido convocarnos en Ur de los Caldeos, para retomar el camino de Abraham, convirtiendo su búsqueda de estrellas en gran marcha de fraternidad para judíos, cristianos, musulmanes y todos los creyentes de la tierra. Así lo muestra el encuentro y programa inter-religioso (06.03.2021), como ha mostrado en su discurso y su oración creyente (cf.vatican.va/papa-francesco_20210306). 

Así se resume su discurso: “(Nuestro padre Abrahán) escuchó aquí la llamada de Dios, desde aquí partió para un viaje que iba a cambiar la historia…Dios le pidió que mirara el cielo y contara las estrellas (cf. Gen 15,5). En esas estrellas vio la promesa de su descendencia, nos vio a nosotros. Y hoy nosotros, judíos, cristianos y musulmanes, junto con los hermanos y las hermanas de otras religiones, honramos al padre Abrahán del mismo modo que él: miramos al cielo y caminamos en la tierra… (Por eso) el más allá de Dios nos remite al más acá del hermano… (y así) afirmamos que Dios es misericordioso y que la ofensa más blasfema es profanar su nombre odiando al hermano”. 

Esta es la clave de su oración: “Dios omnipotente, Creador nuestro, que amas a todos…, nosotros, hijos e hijas de Abrahán pertenecientes al judaísmo, al cristianismo y al islam, junto a los otros creyentes y personas de buena voluntad, te agradecemos por habernos dado como padre común en la fe a Abrahán, hijo insigne de esta tierra. Te damos gracias por su ejemplo de fe, pues te obedeció hasta el fin, dejando su familia, su tribu y su patria para ir hacia una tierra que no conocía… Te pedimos… una fe que abra nuestros corazones a Ti y a todos nuestros hermanos y hermanas; y una esperanza invencible, capaz de percibir en todas partes la fidelidad de tus promesas. Abre nuestros corazones al perdón recíproco y haznos instrumentos de reconciliación, constructores de una sociedad más justa y fraterna…”. 

             En esta línea, los mercedarios pueden (podemos) retomar con los judíos, y especialmente con los musulmanes, un camino de diálogo y colaboración para superar todas las esclavitudes, opresiones y cautiverios actuales. La historia pasada permanece como ejemplo y estímulo de vida, pero tiene que comenzar una nueva historia de profundización y actualización, no sólo estudiando las nuevas esclavitudes y cautiverios, sino también buscando las formas de superarlas. 

            Existen sin duda problemas entre cristianos y musulmanes, diferencias religiosas, oposiciones sociales… El antiguo cautiverio del que Pedro Nolasco quiso liberar a los cristianos estaba muy vinculado con la religión musulmana. Pero unos y otros (cristianos y musulmanes) compartimos en el fondo una misma fe en la dignidad y libertad de los hombres, como ha dicho el Papa Francisco, queriendo iniciar desde Ur de los Caldeos una nueva peregrinación de fe y de libertad, con judíos y musulmanes. La Merced tiene, sin duda, una puerta abierta en esa línea, puede y debe iniciar nuevos caminos de liberación de cautivos y oprimidos, pero no en contra del Islam, sino en colaboración con el Islam. 

4.Apéndice. Defender la vida humana. Millón y medio de armenios asesinados 

            Vivimos en un tiempo cargado de amenazas, no sólo de pequeñas esclavitudes, sino de inmensas matanzas. Son muchas las matanzas que pueden recordarse, entre ellas la “shoah” o exterminio (holocausto) de seis millones de judíos y de otros grupos étnicos bajo el terror nazi, en el centro de Europa (1939-1945). De ese terror inhumano, que ha estallado desde en la Alemania “cristiana” ha hablado con toda claridad el Papa Francisco. El tema es conocido, no quiero aquí exponerlo. 

            Pero se ha dado también, a comienzos del siglo XX otros terror y holocausto, en parte semejante, el de los armenios cristianos, en manos del nuevo “Estado” turco. A lo largo de siglos, el imperio turco había mantenido en su territorio a millones de personas de otros grupos sociales y religiosos, en especial cristianos, entre los que sobresalían a principio del siglo XX griegos y armenios, con representantes de otras iglesias de Líbano y Siria, de Iraq y de Turquía etc.). 

            Pero con la caída del imperio y la creación de un estado nacional, los “nuevos turcos” optaron por un tipo de limpieza étnico religiosa, por la que millones de griegos tuvieron que huir y millón y medio de armenios fueron asesinados. Ese genocidio, ejecutado en el momento en que Turquía (antes imperio multi-étnico), quiso volverse nación unificada, en un plano social y religioso, fue un «ensayo» general del holocausto nazi (y de otras masacres bajo poderes comunistas o totalitarios). 

Muchos turcos actuales lo quieren negar, como si la verdad pudiera taparse por decreto, pero es hora de que reconozcan la verdad. Sería un honor para ellos que lo hicieran, colaborando así a la causa de la fraternidad y la justicia, para que nadie se atreva a repetir crímenes antiguos. En esa línea, Francisco realizó un gesto significativo, en su visita a los armenios, el año 2016, en el centenario de la gran matanza. Así se dice del Papa:  

Recordó el centenario del Metz Yeghérn, el «Gran Mal», que azotó a vuestro pueblo y causó la muerte de una gran multitud de personas. Aquella tragedia, aquel genocidio, por desgracia, inauguró la triste lista de las terribles catástrofes del siglo pasado (siglo XX), causadas por aberrantes motivos raciales, ideológicos o religiosos, que cegaron la mente de los verdugos hasta el punto de proponerse como objetivo la aniquilación de poblaciones enteras. Es muy triste que, en este caso como en otros, las grandes potencias… miraran a otro lado. 

             Teniendo ante los ojos los terribles efectos que en el siglo pasado causaron el odio, los prejuicios y el deseo desenfrenado de poder, espero sinceramente que la humanidad sea capaz de aprender de esas trágicas experiencias a actuar con responsabilidad y sabiduría para evitar el peligro de volver a caer en tales horrores. Que todos multipliquen sus esfuerzos para que en las disputas internacionales prevalezca el diálogo, la búsqueda constante y auténtica de la paz, la cooperación entre los Estados y el compromiso inquebrantable de las organizaciones internacionales para crear un clima de confianza y lograr acuerdos…”( vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/06/25/armenia.html). 

El Papa fue y sigue siendo gran defensor de los derechos y de la vida de los oprimidos y pobres en nombre de Cristo y de la humanidad. Durante siglo, armenios y griegos, siro/arameos y judíos, árabes y eslavos, egipcios y bereberes… habían convivido en las tierras del imperio turco, con dificultades, pero con cierta paz.  Pero a lo largo del siglo XIX se independizaron varias naciones del imperio, resaltando su identidad cultural y religiosa…y también Turquía quiso ser una nación unificad, sin griegos ni armenios… 

            Y así estalló el problema, en la Gran Guerra (1914-1918), hace algo más de un siglo, con la matanza de los armenios, un problema de fondo que continúa hoy latente, año 2021, entre los pueblos, naciones y estados que se enfrentan sobre el territorio del imperio turco (palestinos y judíos, kurdos, turcos y árabes de diverso tipo, musulmanes chiitas, sunníes y cristianos, desde el Cáucaso al Mediterráneo, desde la antigua Yugoeslavia hasta Irak, sur de Arabia y Palestina. 

             He querido recordar este hecho, con las palabras e intervención del Papa Francisco, situándolo en un contexto parecido al del holocausto nazi (del 1939-1945). En un caso nos situamos ante un país de fondo islámico, como Turquía. En el otro ante un país de fondo cristianos, como Alemania. En ambos casos, el impulso “agresivo” (destructor, negador de libertad) no viene de la religión como tal, sino de parte de un tipo de política nacionalista. 

            En ese sentido podríamos decir (utilizando un lenguaje mercedario), que tanto los nuevos turcos (antiarmenios) como los nuevos alemanes (antijudíos) eran “sarracenos malos”, negadores de la libertad y de la vida otros hombres y mujeres. En el contexto de casos como esos resulta necesaria una “nueva merced” que sea defensora de la auténtica fe, de eso que las constituciones del año 1272 llaman “nuestra ley”, que no es nuestra, sino de todos: La ley de la la “gracia” y de la libertad de Cristo, que es la liberación y libertad de todos los pobres y oprimidos, de los expulsados y encarcelados, de los encadenados, cautivos etc. 

            El camino de la libertad que comenzó Abraham en Ur de los Caldeos, el camino del éxodo que los hebreos comenzaron en Egipto, el camino de la redención universal que comenzó con Jesús en Galilea y Jerusalén sigue pendiente todavía. Es un camino que no esta en contra de nadie, sino a favor de todos, un camino de humanidad reconciliada, en un plano interior (de oración y experiencia de Dios) y en un plano exterior de liberación y comunión de vida. 

            Leído de esta manera, como he propuesto el Papa Francisco en su fecundo magisterio, este camino mercedario forma pare de la identidad del cristianismo y de la nueva humanidad liberada, por encima de los estados particulares y por encima un tipo de cristianismo, concebido como religión cerrada en sí misma 

Los invisibles de la sociedad

«Me gustaría señalar tres problemas que como sociedad deberían afrontarse y que no podemos invisibilizar.

Son tres: las prisiones, la enfermedad mental y el suicidio»

«El miedo que se está generando es tan fuerte y potente que va a ser la gran factura social que se va a producir y que tardaremos años en recuperar y superar»

«Dostoievski decía que el grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos»

«Las personas con enfermedad mental son otro grupo de invisibilidad. ¿Se ha caído en la cuenta de que han desaparecido los psiquiátricos? ¿Se ha caído en la cuenta de que hoy conviven con las personas mayores en las residencias?»

«El suicidio, tabú de tabúes, la muerte que no queremos ver. La primera causa de muerte no natural en España con casi 4.000 víctimas al año y 9.000 intentos fallidos»

Por| José Miguel Martínez Castelló

Hace unos días escuché a un sacerdote decir algo que me ha quedado grabado. Alertaba de que las personas necesitadas siguen teniendo hambre de comida, compañía y escucha. Que la solidaridad y nuestro compromiso con ellas no puede estar de vacaciones. Invitaba a que dejáramos de lado ese refrán tan potente que define la sociedad individualista en la que vivimos, ojos que no ven, corazón que no siente, para asumir su contrario, ojos que ven, corazón que siente. Una de las consecuencias de la pandemia, aparte de la sanitaria, emocional o la económica es la exclusión y la ignorancia sobre realidades que no han desaparecido en la sociedad, que están ahí, que las tenemos delante de nosotros, que nos están pidiendo a gritos que intervengamos y, en cambio, han desaparecido de nuestras prioridades.

Siéntese ante cualquier telediario y comprobará un hecho irrefutable: sólo se habla de la covid-19. El miedo que se está generando es tan fuerte y potente que va a ser la gran factura social que se va a producir y que tardaremos años en recuperar y superar. Esta obcecación implica que no veamos más allá de lo que estamos viviendo y, por ello, que ignoremos, que no sintamos los diferentes gritos de desesperación que pueden escucharse a diario y que nuestra sordina existencial impide que las afrontemos. Representan la invisibilidad de la sociedad actual; son los invisibles, los que son ignorados por los poderes públicos y por la gente de a pie. Sin embargo, los tenemos cerca porque forman parte de nuestro paisaje, pero no reparamos en ellos, porque pararse ante estas personas requieren nuestro tiempo en forma de compromiso.Podríamos señalar muchas formas de exclusión y marginación. Pero me gustaría señalar tres problemas que como sociedad deberían afrontarse y que no podemos invisibilizar. Son tres: las prisiones, la enfermedad mental y el suicidio. De naturaleza diferente, qué duda cabe, pero que requieren toda una estrategia y política de Estado con una colaboración clara y directa con lo que asociaciones solidarias, iglesias e iniciativas privadas están proyectando en el ámbito de la sociedad civil. ¿Por qué estas tres?

Dostoievski decía que el grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos. Una sociedad que olvida la oportunidad de volver a empezar, de asumir los errores cometidos y rehabilitar aquello que se ha hecho al margen de la ley es una sociedad enferma que anula la posibilidad de cambio y progreso. Creemos que en prisión están únicamente asesinos, estafadores y políticos. En cambio, la mayoría de la población reclusa son personas, hombres y mujeres, que han cometido errores que son superables, que requieren de atención e implicación para que vuelvan a la lógica social y aportar su granito de arena como todos y cada uno de nosotros. ¿Dónde se habla y se trata de este problema?               

 Las personas con enfermedad mental son otro grupo de invisibilidad. ¿Se ha caído en la cuenta de que han desaparecido los psiquiátricos? ¿Se ha caído en la cuenta de que hoy conviven con las personas mayores en las residencias? Durante la historia han sufrido un estigma social de burla y señalamiento. Cada vez hay más personas que padecen una enfermedad mental y como sociedad carecemos de estructuras que las acompañen y las traten. ¿Qué vamos a hacer con ellas? ¿Qué futuro se les va a ofrecer? Y sus familias, ¿qué apoyo institucional y social van a tener?

Por último, el suicidio, tabú de tabúes, la muerte que no queremos ver. La primera causa de muerte no natural en España con casi 4.000 víctimas al año y 9.000 intentos fallidos. Provoca más fallecimientos que los accidentes de tráfico. No existe ninguna campaña de concienciación ni una estrategia nacional al respecto. La depresión y la falta de sentido ante la vida están detrás de la mayoría de casos. Estas son algunas de nuestras invisibilidades que requieren que se les dé su palabra, su tiempo y presencia. Esperemos que en una época de distancia y mascarillas no se nos anestesie el convencimiento de que podemos pasar por ahí y pedir a gritos ser visibles para los demás. ¡Ojos que ven, corazón que siente! 

Pastoral Penitenciaria-Memoria-2019

Pastoral Penitenciaria: los esfuerzos que hacen que los presos «nunca pierdan su condición de persona»

Dando a conocer sus actividades dentro de los centros penitenciarios de las diferentes comunidades, Florencio Roselló ha reconocido la importancia de visibilizar de esta manera una pastoral que «no se puede conocer como el resto de pastorales, hace falta autorización del Estado para entrar en la cárcel»

Ofreciendo cifras (162 capellanes de prisiones y a los 2.560 voluntarios y voluntarias), Roselló prefiere recordar a la sociedad que detrás de cada uno de esos datos hay una persona beneficiaria

Fuera de prisión continúa apoyando a los presos en los programas de Trabajos en Beneficio de la Comunidad y en casas de acogida

23.06.2020 Lucía López Alonso

El Departamento de Pastoral Penitenciaria, dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Movilidad Humana, ha hecho pública la memoria anual, correspondiente a 2019, sobre su trabajo en las cárceles españolas.

Dando a conocer sus actividades dentro de los centros penitenciarios de las diferentes comunidades, el director de este departamento, Florencio Roselló, ha reconocido la importancia de visibilizar de esta manera una pastoral que «no se puede conocer como el resto de pastorales, hace falta autorización del Estado para entrar en la cárcel, no tiene una ventana a través de la televisión».

Ofreciendo cifras fuertes (162 capellanes de prisiones y a los 2.560 voluntarios y voluntarias), Roselló prefiere recordar a la sociedad que detrás de cada uno de esos datos «hay un hombre preso, una mujer presa, que ha participado en una actividad, que ha rezado, que ha salido de permiso, que ha recibido un paquete de ropa».

Acompañamiento religioso, social y jurídico y ayudas económicas dentro del centro penitenciario (peculio y los mencionados paquetes de ropa) son algunas de las tareas a las que se dedica la Pastoral Penitenciaria dentro de prisión. Además, fuera de ella continúa apoyando a los presos en los programas de Trabajos en Beneficio de la Comunidad (en 2019, 560 personas con medidas TBC) y en 80 casas de acogida.

Por último, además de ofrecer actividades de formación a los encarcelados (talleres y salidas culturales), la pastoral penitenciaria también se ocupa de dar herramientas a su voluntariado. Celebrando en 2019 casi 800 encuentros y acciones formativas.

Todo con el objetivo -recuerda Roselló en la presentación de la memoria- de que los presos «cumplan su condena, pero nunca pierdan su condición de persona«.

 

Piden cambio en la política penitenciaria

Urkullu cree que el Gobierno «atenderá» la petición de otra política penitenciaria que acerque presos, no sólo de ETA

El lehendakari ha insistido en que la Constitución y la legislación penitenciaria «invitan a la reinserción» y la «resocialización» de los presos.

El ‘lehendakari’ Iñigo Urkullu ha asegurado que el Gobierno «atenderá» la reclamación de modificar la política penitenciaria para permitir el acercamiento de los presos a cárceles próximas a sus residencias, no sólo en el caso de presos de ETA sino también del resto de personas encarceladas y no sólo un acercamiento al País Vasco.

En un encuentro digital organizado por Europa Press, Urkullu ha insistido en que la Constitución y la legislación penitenciaria «invitan a la reinserción» y la «resocialización» de los presos y que «merece la pena una reconsideración» de la situación de las personas en prisión lejos de sus casas, «por lo que afecta también a sus familiares».

El dirigente vasco ha reclamado ponerse en la situación de las familias de presos –«sean de ETA o presos comunes, me da igual»– que cumplen condena lejos, situación que se ha visto agravada estas semanas de confinamiento en España por la covid-19. «Esto invita a pensar en una modificación de la política penitenciaria, el Gobierno atenderá esta realidad», ha asegurado, insistiendo en que no reclama este cambio para los presos de ETA ni presos con residencia en el País Vasco sino también en el resto del país.

Con respecto a las política penitenciaria que sigue el actual ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, el ‘lehendakari’ ha subrayado que se está cumpliendo la legislación y que las decisiones se toman según «directrices» de los jueces de vigilancia penitenciaria, ha añadido. «No hay nada que reprochar», ha apuntado.

 

Confinamiento en casa…para algunos presos

Planellas pide que los presos con permisos pasen el confinamiento en casa

Joan Planellas, con Quim Torra

  • En un comunicado emitido este Viernes Santo por el arzobispado tarraconense se recuerda que Planellas es uno de los obispos catalanes que ha visitado a los presos del «procés», como el de Girona, Francesc Pardo; el de Vic, Romà Casanova; y el de Solsona, Xavier Novell

10.04.2020 | RD/Efe

El arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, ha pedido este viernes, en los oficios que han tenido lugar en la catedral tarraconense, que las autoridades permitan que los presos que tienen concedidos permisos para salir de la cárcel pasen el confinamiento por la COVID-19 en sus casas.

Entre esos presos se encuentran los políticos independentistas condenados por el «procés», quienes pueden salir de la cárcel unas horas en aplicación del artículo 100.2 del régimen penitenciario y que han pedido pasar el confinamiento en sus casas.

En un comunicado emitido este Viernes Santo por el arzobispado tarraconense se recuerda que Planellas es uno de los obispos catalanes que ha visitado a los presos del «procés», como el de Girona, Francesc Pardo; el de Vic, Romà Casanova; y el de Solsona, Xavier Novell.

También se afirma que el Papa Francisco recordó el pasado 29 de marzo «el deber que tienen los gobernantes de velar por la salud de los que están recluidos en las prisiones», y pidió que con motivo de la pandemia se libere a presos más vulnerables, «o por causas menores o políticas».

En los oficios de hoy, Planellas ha pedido que «se permita a todos los presos y presas que ya disfrutan de permisos para poder salir de la prisión, que puedan pasar el resto del confinamiento en sus casas con sus familias», y que «el gobierno, las entidades sociales, y los hombres y mujeres de buena voluntad, encuentren los caminos más idóneos para ejercer la solidaridad

 

Escribe una carta a un preso

Iniciativa para acompañar a los presos durante la crisis sanitaria

Por la crisis del coronavirus, desde hace más de diez días los presos no reciben las visitas de sus familiares ni tampoco de las ONG que a diario entraban en las cárceles

Las cartas se imprimirán y colgarán en el tablón para que los reclusos que quieran puedan leerlas e incluso contestar

25.03.2020 | EFE

Desde hace más de diez días los presos no reciben las visitas de sus familiares ni tampoco de las ONG que a diario entraban en las cárceles por la crisis del coronavirus. Para paliar el doble aislamiento y la soledad de los internos un grupo de voluntarios invita a los ciudadanos a enviarles cartas anónimas.

«Escribe una carta a un preso» es el nombre de esta iniciativa que han lanzado unos voluntarios de Pastoral Penitenciaria y que desde hace unos días es ya una realidad en las prisiones madrileñas de Valdemoro, Aranjuez y Navalcarnero.

Alfonso Vargas, uno de los impulsores, explica a Efe que los ciudadanos que quieran pueden enviar su carta al correo electrónico cartasapresos@hotmail.com, un buzón que en las últimas horas ha recibido seis misivas que se reenvían a la prisión de Valdomoro.

En esta cárcel, una trabajadora se ha prestado a imprimir esas cartas y colgarlas en el tablón para que los reclusos que quieran puedan leerlas e incluso contestar a una dirección postal que no es la de ningún voluntario ni ningún remitente.

«Ninguna de las cartas tiene morbo, todas animan a los presos», relata Alfonso tras filtrar estas cartas en las que sus autores escriben expresiones como «Todo pasará, no importa lo que hayas hecho», «perdónate, saldrás un hombre nuevo» o «la sociedad te volverá a acoger».

«Estar en cuarentena en nuestras casas es solo una parte de la dureza de la prisión»

Lógicamente, muchas de las cartas tienen un espíritu religioso puesto que la iniciativa parte de voluntarios de Pastoral Penitenciaria, pero eso no quiere decir, asegura a Efe Vargas, que la intención de todas ellas sea tratar de que el preso no se encuentre solo. «Hay cartas que expresan que ahora con el confinamiento les entienden un poco más, aunque claro también ellos tienen los afectos de su familia aunque sea por teléfono. Estar en cuarentena en nuestras casas es solo una parte de la dureza de la prisión», destaca Vargas.

Lo importante, insiste este voluntario, es que «hay ciudadanos que se han implicado y les envían también en estos momentos esperanza«.

Alrededor de 900 entidades trabajan en colaboración con Prisiones en programas de rehabilitación impartidos por unos 10.000 voluntarios que desde una década entran en las prisiones españolas