Recordando a Mons.Valencia Cano

“Encuentro Interreligioso e Intercultural por la memoria de Gerardo Valencia Cano: hermano obispo y profeta con sentido de pueblo”

Medellín vuelve a recordar al obispo Gerardo Valencia Cano

Medellín vuelve a recordar al obispo Gerardo Valencia Cano

Con la metodología del “ver, juzgar y actuar”, los participantes analizarán el pensamiento de este añorado pastor sobre la Teología de la Liberación y la Iglesia de los pobres, así como su pensamiento en la acción de las mujeres

En el acto se desarrollarán ponencias, entre otros, de Juan José Tamayo, Wenceslao Estupiñán, Olga Lucía Álvarez o Esteban Cañola 

 | RD

La memoria del del obispo Gerardo Valencia Cano, Vicario apostólico de Buenaventura (Colombia), cuando se cumplen 50 años de su trágica muerte,seá objeto de de reflexión y agradecimiento en el “Encuentro Interreligioso e Intercultural por la memoria de Gerardo Valencia Cano: hermano obispo y profeta con sentido de pueblo”, que se celebra este 26 de agosto en Medellín Colombia)

Con la metodología del “ver, juzgar y actuar”, los participantes analizarán el pensamiento de este añorado pastor sobre la Teología de la Liberación y la Iglesia de los pobres, así como su pensamiento en la acción de las mujeres y celebrarán con tetimonios sobre su labor apostólica y su vida en un compartir la mesa fraternalmente.

Organizado por la asociación Diálogo Interreligioso e Intercultural-Medellín, el encuentro contará con diversas ponencias y testimonios, que correrán a cargo, entre otros, de Juan José Tamayo, Wenceslao Estupiñán, Olga Lucía Álvarez, Esteban Cañola y los testimonio de Sofía Toro en la voz de Juan Felipe Jaramillo.

La Buena Noticia del Dgo 4º-C

Jesús es el verdadero y definitivo profeta

Ningún profeta es bien mirado en su tierra

Lectura de la Palabra

Lucas 4, 21-30

Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los judíos

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.

Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»

Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»

Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, mas que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, mas que Naamán, el sirio.»

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Comentario a la lectura

EL MIEDO A SER DIFERENTES

Pronto pudo ver Jesús lo que podía esperar de su propio pueblo. Los evangelistas no nos han ocultado la resistencia, el escándalo y la contradicción que encontró, incluso en los ambientes más cercanos. Su actuación libre y liberadora resultaba demasiado molesta. Su comportamiento ponía en peligro demasiados intereses.

Jesús lo sabe desde el inicio de su actividad profética. Es difícil que alguien que se decide a actuar escuchando fielmente a Dios sea bien aceptado en un pueblo que vive de espaldas a él. «Ningún profeta es bien mirado en su tierra».

Los creyentes no lo debiéramos olvidar. No se puede pretender seguir fielmente a Jesús y no provocar, de alguna manera, la reacción, la crítica y hasta el rechazo de quienes, por diversos motivos, no pueden estar de acuerdo con un planteamiento evangélico de la vida.

Nos resulta difícil vivir a contracorriente. Nos da miedo ser diferentes. Hace mucho tiempo que está de moda «estar a la moda». Y no solo cuando se trata de adquirir el traje de invierno o escoger los colores de verano. El «dictado de la moda» nos impone los gestos, las maneras, el lenguaje, las ideas, las actitudes y las posiciones que hemos de defender.

Se necesita una gran dosis de coraje para ser fieles a las propias convicciones, cuando todo el mundo se acomoda y adapta a «lo que se lleva». Es más fácil vivir sin un proyecto personal de vida, dejándonos llevar por el convencionalismo. Es más fácil instalarnos cómodamente en la vida y vivir según lo que nos dictan desde fuera.

Al comienzo, quizá uno escucha todavía esa voz interior que le dice que no es ese el camino acertado para crecer como persona ni como creyente. Pero pronto nos tranquilizamos. No queremos pasar por un «anormal» o un «extraño». Se está más seguro sin salirse del rebaño.

Y así seguimos caminando. En rebaño. Mientras desde el Evangelio se nos sigue invitando a ser fieles al proyecto de Jesús, incluso cuando pueda acarrearnos la crítica y el rechazo por parte de la sociedad, e incluso dentro de la Iglesia.

José Antonio Pagola

Testigos de la Palabra

50º Aniversario de la muerte de Mons. Gerardo Valencia Cano, el obispo de los pobres

Cincuenta años después, su memoria sigue aún más viva y fecunda, como nos lo confirma Monseñor Rubén Darío Jaramillo M., actual obispo de la diócesis de Buenaventura: “El 21 de enero de 1972 parte hacia el Cielo Mons. Gerardo Valencia Cano, obispo de Buenaventura, coronando así una obra maravillosa que, en 19 años, como Vicario Apostólico de Buenaventura, realizó innumerables obras en esta región del Pacífico Colombiano, en Colombia y en América Latina. Hemos querido designar esta gran fiesta con el nombre: “TODOS SOMOS UN SOLO PUEBLO”, resumiendo así la vida y obra, la memoria y pensamiento de Gerardo Valencia Cano, el Hermano Mayor, el obispo de los pobres. “Todos somos un solo pueblo”, solía decirlo en sus alocuciones en Radio Buenaventura en su programa diario “Muy Buenos Días”.  GVC está vivo, está resucitado, y cada día toma más fuerza su pensamiento, su amor a sus comunidades, primero en el Vaupés y luego en Buenaventura. En palabras de la poetisa Lucrecia Panchano digo: “Fue nuestro gran monseñor G. Valencia Cano quien, en todo hombre, su hermano reconoció con amor”. Es para nosotros, yo como obispo de Buenaventura, Rubén Darío Jaramillo Montoya, poder celebrar la vida y obra de un hombre grande, de un obispo que supo ver en el otro el rostro de Dios y entregarse por Él como profeta, como sacerdote y como obispo, pero ante todo como hermano, “hermano del Tucano”, decía en el Vaupés, y aquí “hermano del negro, del indígena, del mestizo”, que defendió las poblaciones de los potentados que querían destruir a los humildes, a los “negritos”, como decía él. Que Dios en el Cielo lo corone y a nosotros nos inspire en estos cincuenta años que estamos celebrando, poder imitar su legado de entrega absoluta por los demás; dejar a un lado tantas complicaciones como llevamos nosotros y ser humildes y sencillos como él vivió. En el Cielo hay fiesta porque hay un hombre grande. En la tierra, en Buenaventura, ya no lloramos a Gerardo; ya lo invocamos para que siga acompañando la lucha del Pueblo de Buenaventura en su liberación total, en su dignificación. Dios bendiga nuestro Puerto y que, desde el Cielo, Gerardo nos envíe su bendición”[3].  Desde la Comisión Episcopal de Misiones y del Centro de Animación Misionera de la CEC y el área de Etnias nos unimos a Mons. Rubén Darío para apoyar a su diócesis y a la Iglesia colombiana en el proceso de beatificación que se inicia

El Cardenal Paulo Evaristo Arns

Centenario del Cardenal Arns: el profeta de la democracia 

Cardenal Paulo Evaristo Arns 

Su figura es recordada por su “destacada personalidad y los múltiples aspectos de su compromiso en el servicio a la Iglesia y a la sociedad» 

Con una postura firme y profética, nunca dejó indiferente a nadie, siendo víctima de persecuciones, tanto él como la Arquidiócesis que pastoreaba 

El purpurado fue un hombre del Concilio, traduciendo a la realidad latinoamericana, brasileña, las decisiones del Vaticano II, una Iglesia pueblo de Dios, laical, sinodal 

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica 

Un fraile franciscano, un cardenal, que no se encerró en la sacristía, que siempre estaba pendiente de lo que pasaba en la calle, en la vida de la gente. Así podemos definir a alguien que el 14 de septiembre de 1921 nacía en Forquilhinha, en el Estado de Santa Catarina, al sur de Brasil, siendo el quinto de trece hermanos, que con el tiempo se convertiría en uno de los grandes personajes de la Iglesia y de la sociedad brasileña de la segunda mitad del siglo XX, el cardenal Paulo Evaristo Arns

Los pobres y los perseguidos políticos pueden ser considerados la niña de los ojos de aquel que en 1966 fue nombrado obispo auxiliar de São Paulo, en una época en que mucha gente llegaba a la mayor ciudad de Brasil desde todos los rincones del país, gente que se apiñaba en las periferias, con poca o ninguna atención del poder público, en condiciones de auténtica miseria. 

Después de 4 años, en 1970 se convertirá en arzobispo, cargo en el permanecerá hasta 1998, y en 1973 será nombrado cardenal por el papa Pablo VI. A lo largo de sus 95 años de vida, murió el 14 de diciembre de 2016, después de 71 años de sacerdocio, 50 de obispo y 43 de cardenal, su figura es recordada por su “destacada personalidad y los múltiples aspectos de su compromiso en el servicio a la Iglesia y a la sociedad» como afirma el vicepresidente del Celam, cardenal Odilo Scherer, actual arzobispo de São Paulo. 

Hablar del cardenal Paulo Evaristo Arns es hacerlo de alguien que no permaneció callado a la hora de defender a las víctimas de la dictadura, de denunciar las torturas y las muertes, la más conocida la del periodista judío Vladimir Herzog, torturado y asesinado en 1975. Se trata de una figura que hizo todo lo posible para que la democracia volviese a instalarse en el país, creando la Comisión de Justicia y Paz. Eso ha sido reconocido una vez más este 13 de septiembre por el Senado Federal de Brasil al rendirle un merecido homenaje. 

Con una postura firme y profética, nunca dejó indiferente a nadie, siendo víctima de persecuciones, tanto él como la Arquidiócesis que pastoreaba. Nada que le hiciese perder la esperanza, siempre presente en su vida y en su lema episcopal: “De Esperanza en Esperanza”. Siempre tuvo claro que la vida y los derechos de los más pobres eran más importantes que su propia vida, y nunca pasó de largo cuando alguien estaba tirado a la vera del camino. 

El purpurado fue un hombre del Concilio, traduciendo a la realidad latinoamericana, brasileña, las decisiones del Vaticano II, una Iglesia pueblo de Dios, laical, sinodal, con pastorales específicas en favor de los más vulnerables, una Iglesia que a través de las comunidades eclesiales de base se hizo presente en las periferias de São Paulo, “una Iglesia pobre y para los pobres”, que el Papa Francisco sueña desde el inicio de su pontificado. 

En memoria de Pedro Casaldáliga: 8.08.2020

Tumba de Pedro Casaldáliga

Benjamín Forcano: «Vivir como Jesús de Nazaret, le hizo pobre, libre y profeta»

«Su testimonio quedo clavado en el alma de la Sociedad y de la Iglesia, tan profundo que en el futuro será como faro que haga imposible oscuridades y encallamientos del pasado y haga realidad sus sueños de una humanidad fraterna, más justa y libre»

«Su coherencia de vida, confiere a Pedro libertad profética y credibilidad universal»

«En la visita ad limina, tuvo también una sesión en que los cardenales Gantin y Ratzinger lo sometieron a examen. Casaldáliga contestó con serenidad y gran lucidez»

«Pedro es un hombre libre ante las instituciones, sean políticas o religiosas; libre ante las personas, los grupos y las ideologías»

Por Benjamín Forcano, teólogo

Hiciste la belleza

porque sabías que mis ojos

exultarían viéndola.

 Me esperas en la muerte

porque sabes

que necesito verte.

Como si fuera ayer, va esta “memoria” en el primer aniversario de la muerte de nuestro querido Pedo Casaldáliga. Su testimonio quedo clavado en el alma de la Sociedad y de la Iglesia, tan profundo que en el futuro será como faro que haga imposible oscuridades y encallamientos del pasado y haga realidad sus sueños de una humanidad fraterna, más justa y libre.

1 ¿Pedro Casaldáliga fue siempre el mismo?

Escribir sobre Pedro Casaldáliga cuando nos dejó en la tierra la estela luminosa de sus 92 años, es un desafío y una interpelación. Y es también un deber, un servicio a la humanidad para quienes lo hemos conocido y compartido su estilo de evangelizar en la Iglesia y en la sociedad.Yo lo conocí, siendo claretiano como él, por los años 1967, cuando él rondaba los 39 años y yo los 32. Fecha clave porque Pedro, con su labor de 6 años en Sabadell con los obreros y emigrantes; 3 años en Barcelona como animador de comunidades cristianas y movimientos sociales; 3 años en Barbastro como formador de seminaristas claretianos y misionero en el Pirineo; 4 años en Madrid como director de la revista “El Iris de Paz” = “Revista de Testimonio y esperanza” y otras actividades; y en Guinea como impulsor de los Cursillos de Cristiandad, había como anticipado no poco de lo que el concilio Vaticano II aportó y elaboró para la Iglesia universal.

Y como remate de este período, fue elegido para asistir como delegado en 1968 al Capítulo General de los Claretianos, que se proponía asimilar la renovación decretada por el Vaticano II. Según entreveíamos, a los jóvenes nos tocó vibrar con la tarea de este Capítulo claretiano, apostando decididamente por la tendencia renovadora, pilotada por Casaldáliga, denominado en aquella ocasión como el Che de la sierra maestra claretiana. Y, como cumbre de sus deseos, Pedro decidió, acabado el Capítulo, cumplir su sueño de irse a Misiones, concretamente a la Amazonía del Brasil, al Matto Grosso.

Sin este terreno previo, no se entiende el itinerario posterior de Pedro Casaldáliga. Su excepcional modo de vivir y evangelizar no comienza con su ida al Matto Grosso. Es anterior y no hace sino confirmarse en el nuevo contexto en que le toca actuar.

La savia que lo alimentaba estaba ya dentro. Pedro lo expresa con naturalidad: “Los pobres son la niña de mis ojos. A mí siempre se me ha quebrado el corazón ver la pobreza de cerca. Me he llevado bien con la gente excluida. Soy incapaz de presenciar un sufrimiento sin reaccionar. Por otra parte, nunca me he olvidado de que nací en una familia pobre. Me siento mal en un ambiente burgués. Siempre me pregunté que si puedo vivir con tres camisas, por qué voy a necesitar diez en el armario. Los pobres de mi Prelatura viven con dos, de quita y pon. Estoy convencido de que no se puede ser revolucionario ni profeta, ni libre sin ser pobre. Siendo pobre me siento libre de todo y para todo. Mi lema fue: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre”.Si sientes la pobreza como una cuestión de justicia y decencia humana, necesariamente sentirás compasión, mostrarás amor y te rebelarás con indignación. “No podíamos ver todo eso con los brazos cruzados. Quien cree en Dios, debe creer en la dignidad del hombre. Quien ama al Padre, debe servir a los hermanos. El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar la justicia con la boca callada. Jesús dice en el Evangelio que El nos juzgará el último día por lo que hayamos hecho con nuestros hermanos más pobres y pequeños”.

2 Su coherencia de vida, confiere a Pedro libertad profética y credibilidad universal

Después de tratar y encomiar a gente eminente por su defensa de la justicia y la verdad, me resulta difícil encontrar un testimonio tan contundente como el de Pedro Casaldáliga. Pedro muestra coherencia extrema entre lo que dice y hace y por eso es creíble.

Lo llamamos el “Obispo de los pobres” y, como a él, a otros. Pero Pedro lo siente como como si le fuera algo natural: “Señor, no sé si he sabido hallarte en todos, pero siempre te he amado en los más pobres”. Y la confesión se convierte en realidad como acaso nadie puede imaginar: “Cuando me muera, advierte firme al “Movimiento de Trabajadores sin Tierra”: me enterráis junto al rio Araguaia, en la tierra, donde yo he enterrado a tantos indígenas, a tantos peones perseguidos o huidos de Haciendas y a tantos niños sin caja. “Oidlo bien: como un pobre más, siete palmos de tierra, una crucecita de palo y… la resurrección” .

A la mente, puede que nos venga ahora la fastuosidad de los entierros de Papas, Obispos incluso beneméritos, en catedrales, con mausoleos de mármol, personajes venidos del mundo entero, ceremonias ostentosas, exhibiendo indumentaria, títulos y honores. Pedro Casaldáliga no podía acceder a otra cosa que a su identidad con los más pobres, pues era su obispo.3 ¿Qué o quién da base a la libertad de Pedro Casaldáliga?

Digo esto, porque encuentro natural que mucha gente se pregunte: ¿De dónde le viene a Pedro la libertad de cuestionar procedimientos, costumbres , normas que no ayuden a vivir según el Reino de Dios?

Le viene, en respuesta suya, de sentirse en radical seguimiento e identificación con Jesús de Nazaret, lo cual implica adoptar el obrar mismo de Dios que se nos revela en Jesús, su hijo predilecto. Y si todos nosotros somos con Jesús hijos de Dios, debemos reconocerlo sobre todo en sus hijos más desatendidos y necesitados. Jesús en una de sus narraciones magníficas lo deja bien claro: “Os encontrareis con gente que pasa hambre, que tiene sed, que es extranjero, no tiene que vestir, está enfermo o está en la cárcel,…Os lo repito: cuanto hagáis con cada uno de estos hemanos mios más humildes lo estáis haciendo conmigo mismo”( 25, 35-40).

El tener a Dios como Padre supone obrar como El y, en consecuencia, obrar como Jesús: “Rezar por los que os persiguen, querer a los que no os quieren , mostrar afecto a los que no son de vuestra gente, no ofender a los que os afrentan, compartid generosamente lo que teneis y no volver nunca la espalda a los que os piden” (Mt 5, 9-48) .

Es engañoso, por tanto, creerse conocer a Dios y llevarse bien con él sin portarse como conviene con sus hijos. La grandeza del hombre no consiste en dominar , sino en servir y nada hay que lo aleja tanto de él como el odio contra uno cualquiera de nuestros prójimos.

El odio rebaja y degrada al ser humano, lo hace incapaz de ver su yo reflejado en el otro y de estimarlo como si se tratara de uno mismo. Nadie puede ser uno mismo si no logra aceptar al diferente, al otro y tratarlo como a sí mismo.: “Quien dice amar a Dios , a quien no ve ; y aborrece a su prójimo a quien ve; ese tal es un mentiroso”.Quizás comprendamos ahora de dónde le viene a Pedro Casaldáliga la gran libertad de cuestionar ante quien sea cualquier comportamiento eclesiástico o civil, que no concuerde con los principios del Reino de Dios. El le ha mostrado fidelidad total y de ella no le apartará soborno ni amenaza alguna. Y es que en su testimonio está presente el espíritu mismo de Dios: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. Y ahí, creyentes y no creyentes, clamarán: “Chapoo”, como me lo expresó en cierta ocasión Julio Anguita al hablarle yo de Pedro Casaldáliga.

Sólo procediendo de esta manera, se entiende que Pedro pida a la madre de Jesús que nos enseñe:

“A ese Jesús carne de su carne, más nuestro que suyo, más del pueblo que de casa, más del mundo que de Israel, más del Reino que de la Iglesia, aquel Jesús que por el Reino del Padre, se arrancó de sus brazos de madre y se entregó a la muchedumbre, sólo y compasivo, poderoso y servidor, amado y traicionado,fiel ante los sueños de su Pueblo, fiel contra los intereses del Templo, fiel bajo las lanzas del Pretorio, fiel hasta la soledad de la muerte» (Pedro Casaldáliga, p.96).

4 Hecha suya la vida de Jesús, Pedro entra en todo y a todos con su misma libertad

Si Pedro Casaldáliga tomaba parte en todo ámbito y problema humano, era porque debía colaborar a resolverlo con la sabiduría y fuerza liberadoras del Nazareno.

Su caminar en este planeta tierra, iba a estar señalado por las palabras y acciones de cada lugar y momento, siempre al estilo de Jesús para lograr esa gran familia de hermanos e hijos de Dios.El desafío es permanente en un mundo donde todos tratamos de abrirnos camino buscando que se nos reconozca y se nos reserve un puesto en la sociedad. Nadie viene a este mundo por sí mismo ni para sí solo. Somos dependientes y desde esa dependencia nacemos, nos necesitamos y nos relacionamos y nos aceptamos.

La aceptación supone que somos portadores de una misma naturaleza, que somos capaces de conocerla y cuidarla en nosotros mismos y en los demás, secundando la norma universal de “Tratar a los demás como nosotros queremos que nos traten”. La vida de todos es tan digna como la nuestra, sujeto de unos mismos derechos y obligaciones.

Por tanto, se sea varón o mujer, joven o viejo, blanco negro, europeo, americano o asiático, trabajador de una u otra profesión, constituimos una comunidad humana universal , que descarta cualquier tipo de exclusión o discriminación. Todos somos ciudadanos, con la dignidad y derechos que nos son propios, siendo creyentes o ateos. Pero, lo que en modo alguno se puede admitir es la pretensión de quienes , idólatras del dios dinero, se dedican a sacrificar en su altar, miles y millones de vidas para superar la frustración de su egoísmo y codicia y la desesperación de su malograda vida.5 Algunos hechos relevantes del vivir “libre y pobre –pobre y libre” de Pedro

Creo interpelante recordar ahora algunos hechos en los que Pedro manifiestó de maneras relevante su libertad profética:

-La innovación ritual y programática de su Consagración episcopal

– El no ir a Roma para hacer la visita “ad limina”

-La acogida del equipo expulsado de la Congregación claretiana

-Su viaje a Nicaragua para apoyar la Revolución Sandinista.

A)- Inusual la celebración de su Consagración episcopal

Pedro Casaldáliga llegó ilusionado al Matto Grosso, consciente de que llegaba a un lugar donde le tocaría mostrar la fuerza liberadora del proyecto de Jesús. Llegó en 1968 y a los cuatro meses, se propuso visitar y conocer el lugar y condiciones de vida de la gente entre quienes iba a realizar su misión. Pasaron casi tres años y ya tenía en su mano el mapa de lo que pronto iba a ser su Prelatura: un territorio de 150.000 km. , 1/3 de España, con fincas de hasta 700.000 hectáreas.

Le quisieron nombrar obispo y él se negaba, pero muchos amigos le obligaron a que aceptara para poder trabajar más y mejor para el bien de todos.

En pocos días, logró tener a punto el Documento “Una Iglesia en conflicto con el latifundio y la marginación social”.Y sobrevino lo que acaso nadie esperaba: la alarma, el escándalo y la persecución. Gobierno, Policía y hasta el mismo Nuncio le pideron que no lo publicara en el extranjero. Pedro acababa de dar puntilla a la complicidad histórica de una Iglesia con los poderosos de este mundo. Hasta cinco veces estuvo a punto de ser expulsado del país. Pero el Papa Pablo VI lo defendió: “ Tocar a Pedro es tocar al Papa”. Y se evitó la expulsión.

En su consagración episcopal, Pedro Casaldáliga dejo bien plasmado su programa pastoral, expresado en una celebración que sobrepasó todo ritualismo tradicional.

Poéticamente anunciaba:

Tu MITRA

será un sombrero de paja; el sol y la luna; la lluvia y el sereno;

el pisar de los pobres con quien caminas y el pisar glorioso del Señor.


Tu BÁCULO

será la verdad del Evangelio y la confianza del pueblo en ti.


Tu ANILLO

será la fidelidad a la Nueva Alianza del Dios Liberador

y la fidelidad al pueblo de esta tierra.


Tu ESCUDO

la fuerza de la esperanza y la libertad

de los hijos de Dios.


Tus GUANTES

el servicio del amor.B) Negación de ir a Roma para realizar la “Visita ad limina”

Pedro consecuente consigo y la tarea eclesial que le correspondía, decidió no hacer la “Visita ad limina” para ver al Papa, que los obispos tienen que hacer por prescripción canónica cada cinco años. El lo explicó: tales visitas no cumplen con su objetivo de informar al Papa sobre los problemas de cada diócesis, se reducen a un despliegue de ceremonias más o menos ostentosas. Y añadía ademá: Yo soy un pobre y los pobres no viajan.

Pedro cumplió su palabra, jamás viajo a España, ni siquiera cuando murió su madre, (cuya noticia yo le trasmití). Lógicamente, de Roma le llamaron la atención, le enviaron un delegado y él admitió que si el Papa lo deseaba, él lo haría sin demora. Luego resulta que tardaron más de dos años en recibirlo. Y sabiendo la repercusión que iba a tener, determinaron que la difusión fuera nula o lo menos posible, que llevara sotana, y se abstuviera de hacer declaraciones públicas.

Pedro se había hecho preceder con una carta al Papa, donde ponía en acción su corresponsabilidad episcopal, mencionándole una serie de puntos que debía acometer para transformar la Iglesia y hacerla fiel seguidora de Jesús. Tuvo también una sesión en que los cardenales Gantin y Ratzinger lo sometieron a examen. Casaldáliga contestó con serenidad y gran lucidez.

Posteriormente, con una dureza ajena a este encuentro, oficiales de la Curia mandaron a Casaldáliga un documento de unos 10 puntos controvertidos, para que los firmase. Casaldáliga los rechazó argumentando que no era eso lo que él y el Papa (incluidos los dos cardenales) habían acordado. Y la cosa terminó ahí, sin más instigación.C) Pedro Casaldáliga, sin dudarlo acogió al equipo claretiano expulsado de la Congregación

Muchos teólogos hubieron de afrontar represión y censura debido a la involución instaurada por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Yo formaba comunidad claretiana con otros cinco compañeros más, creada expresamente por nuestros superiores para enseñar, difundir y asegurar la renovación del concilio Vaticano II.

Publiqué por entonces el libro “Nueva Etica Sexual” que, tras unos años de pacífica circulación, fue sometido a examen por Roma, dictando después de largo proceso, sentencia de prohibición del libro y del autor. Los cinco compañeros se solidarizaron conmigo y asumimos juntos la decisión de no tolerar la disolución de la comunidad. Al no aceptar dicha disolución, tuvimos que emprender una serie de recursos que anulara la orden dada. La decisión, tomada en última y máxima instancia, nos expulsaba de la Congregación.

Esto suponía que seguíamos siendo sacerdotes, pero teníamos que buscar un obispo benévolo que nos acogiera. Dentro de España vimos que no era nada fácil que un obispo acogiera a un grupo de seis, en tales circunstancias. Y, dado que con Pedro, además de claretiano, teníamos intensa y convergente relación, procedimos a exponerle con tiempo si nos acogía en su Prelatura, llegado el caso. Producida la sentencia, teníamos asegurada ya su respuesta, que me comunicó en persona cuando lo visité. Fueron éstas sus palabras: “Mira , Benjamín, por el amor que os tengo, contad incondicionalmente conmigo hasta la muerte. Soy vuestro obispo”. Y, desde entonces, se incrementó y reforzó la red inmensa de amigos y colaboradores que, en España sobre todo, habíamos construido. Eramos, en palabras suyas, “La trinchera teológica de la Prelaturas en el Primer Mundo”.D) Su solidario e incondicional apoyo a la revolución sandinista

AL igual que Een los anteriores puntos, tengo ser breve. Pedro, no viajaba ni salía del Brasil según tenía decidido, pero viajar a Nicaragua era una prueba de su libertad profética. No le eran favorables los aires de la política internacional, del superconservador Papa polaco Juan Pablo II, ni por supuesto la posición de los obispos de Nicaragua. Pero, Pedro, en conciencia y en fidelidad al Evangelio, tenía que hacerse presente para apoyar la revolución sandinista, -revolución la más “pura” de la historia-, también la primera que se hacía con la Iglesia y no contra la Iglesia, y así poder ejercer en medio de ella la pastoral de la Frontera y de la Consolación.

Vivo e interpelante es el libro que escribió “Nicaragua combate y profecía”.

Lo dedica a todo el pueblo nica: “Digo en voz alta lo que en conciencia no podía dejar de decir. Y a cuantos creen en el Dios de la Vida y de la Liberación les pido que oren también -además de actuar- para que el Reino siga aconteciendo en Nicaragua” .

“Una reciente señal de la envergadura del fenómeno nicaragüense es que su sola y estimulante presencia ha motivado a salir de Brasil por primera vez en 18 años, al obispo y poeta Pedro Casaldáliga, quien ejerce una incansable labor evangelizadora. Durante dos meses se integra a una tierra que se puebla de hombres y mujeres que, aun discrepando sobre el cielo, coinciden sobre el suelo y sin violencia ni mayores desgarramientos convierten aquella tierra de nadie en tierra de todos” (Mario Benedetti).
“Pedro Casaldáliga prolonga la estirpe de ciertos padres de nuestra fe latinoamericana. Igual que aquellos en su tiempo, también Pedro en el nuestro es incomprendido, mal visto, obligado a justificarse ante las más altas esferas de la Iglesia. Y en el caso de que Nicaragua sea invadida –ha prometido Pedro- volverá a ella , para consolar y estar en la frontera , para dar vida s sus hermanos , como Dios manda” (Leonardo Boff).6) El lema de Pedro: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre.

“Mi lema, escribe Pedro, fue: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre”.

En el sistema eclesiástico, la libertad brilla por su ausencia. Educa para la obediencia, no para la libertad. Quizás por eso, Pedro deja escrito: “Si me bautizas otra vez, un día…; di a Dios y al mundo, que me has puesto el nombre de Pedro-Libertad”.

Pedro es un hombre libre ante las instituciones, sean políticas o religiosas; libre ante las personas, los grupos y las ideologías; es la palabra libre, el gesto en rebeldía , la osadía que bebe en la fuente del Espíritu, que es viento y fuego y revienta estructuras y cadenas.

Es difícil manipular a Pedro. El es él, y porque es él antes que todo, su relación con las cosas y con las personas es de extremo respeto, delicadeza y libertad. Trata a todos y a todas exactamente igual, se entrega entero en cada encuentro y quien se relaciona con él sale convencido de que fue tratado como alguien muy especial y único.

Si Pedro es libre es porque a la vez es pobre. Lo tiene muy claro: la actitud ante los pobres define la actitud ante Dios. Encontrarse con el pobre es encontrarse con Dios. Por tanto, quien no toma en serio al pobre, no puede encontrarse con Dios: “Quien cree en Dios, debe creer en la dignidad del hombre. Quien ama al Padre, debe servir a los hermanos. El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar la justicia con la boca callada. Jesús dice en el Evangelio que El nos juzgará el último día por lo que hayamos hecho con nuestros hermanos más pobres y pequeños”.“Si vivir es convivir, todos y todas debemos ser reconocidos como personas en la radical dignidad de la raza humana. La más esencial tarea de la Humanidad es humanizarse-. Humanizar la Humanidad es la misión de todos, de todas, de cada uno y de cada una de nosotros. La ciencia, la técnica, el progreso solamente son dignos de nuestros pensamientos y de nuestras manos, si nos humanizan más. Y esto nos compromete a transformar el mundo juntos.

El pequeño mundo del propio corazón, del propio hogar, de la vecindad y de el gran mundo de la política y de la economía y de las instituciones. Otra ONU es posible, y necesaria. La paz y el diálogo son necesarios entre las religiones para que haya paz en el mundo. Un diálogo generador de humanidad. Es hora, pues, de creer en plural unidad en el Dios de la vida y del amor y de practicar la religión como justicia, servicio y compañía. Un Dios que separa la humanidad es un ídolo mortífero”.

Su radicalidad por la pobreza y libertad, la tiene escrita Pedro en estos versos:

No tener nada.

No llevar nada.

No poder nada.

No pedir nada.

Y, de pasada,

no matar nada;

no callar nnda.

Solamente el Evangelio, como una faca afilada,

y el llanto y la risa en la mirada,

y la mano extendida y apretada,

y la vida, a caballo, dada.

Y este sol, y estos ríos, y esta tierra comprada,

para testigos de la revolución ya estallada.

¡Y mais nada!El epitafio de Don Pedro CasaldàligaSu radicalidad le ha llevado a decir: “El teólogo Karl Rhaner escribía : En el siglo XXI un cristiano, o será místico o no será cristiano. Que conste que yo considero a Rhaner como el mayor teólogo del siglo XX. Sin embargo, creo, con la más estremecida convicción evangélica, que hoy, ya en el siglo XXI, un cristiano o cristiana, o es pobre y/o aliado o aliada visceralmente de los pobres, o no es cristiano, no es cristiana. Ninguna de las famosas notas de la Iglesia se mantiene en pie si se olvida esta nota fundamental, la más evangélica de todas: la opción por los pobres”.

Pedro siendo distante, extranjero y prójimo se hace hermano universal.

“Cuando los tiempos actuales perturbados hubieren pasado, cuando las desconfianzas y mezquindades hubieren sido engullidos por lo vorágine del tiempo, cuando miremos para atrás y consideremos los últimos decenios del siglo XX y los comienzos del siglo XXI, identificaremos una estrella en el cielo de nuestra fe, rutilante, después de haber parado nubes, soportando oscuridades y venciendo tempestades: es la figura simple, pobre, humilde, espiritual y santa de un obispo que, extranjero, se hace compatriota, distante se hace prójimo y prójimo se hace hermano de todos, hermano universal: Don Pedro Casaldáliga” (Leonardo Boff, p. 103).

En el 1er Aniversario de Casaldáliga

Michael Moore: «Pedro Casaldáliga: poeta, profeta y pastor»

«En la vida de Pedro, la palabra poética se vuelve anuncio y denuncia profética, exteriorizada sin tapujos, como obligación de quien debe pastorear un pueblo pisoteado en su dignidad»

«Pedro-poeta encontró en el verso-sin- verso su desahogo y nuestro consuelo»

«En ese ir derramando palabras que buscan nombrar al Innombrable, el poeta es consciente del constante riesgo de manipulación en el que corremos al hablar de lo Totalmente Otro»

«Todo poeta es un profeta… Todo poeta ausculta a su pueblo y lo traduce en grito, en clamor»

«Desde el inicio, lo simbólico marcó todo el programa de cómo sería su pastoreo: nunca usó báculo, anillo ni mitra “tradicionales”, sino una suerte de remo, un anillo de palmera (tucum) y un sombrero de paja»

«Nunca dejó de soñar otra iglesia que -además de una, santa, católica y apostólica- tenga como nota definitoria la desnudez»

Por Michael Moore

Pedro Casaldáliga: poeta, profeta y pastor

Hoy hace un año que Pedro Casaldáliga se sumergía definitivamente en el Misterio de Dios, del Dios del cual fue testigo y voz durante largas décadas desde las olvidadas tierras amazónicas. Querría, pues, evocar aquí su memoria, intentando delinear un esbozo de su multifacética figura, concentrándome en tres rasgos de su personalidad: su ser poeta, su ser profeta y su ser pastor. Conjuntando los tres -que se iluminan y retroalimentan mutuamente-, y a modo de “fórmula” introductoria, diría: en la vida de Pedro, la palabra poética se vuelve anuncio y denuncia profética, exteriorizada sin tapujos, como obligación de quien debe pastorear un pueblo pisoteado en su dignidad.

1. Pedro-poeta

En primer lugar y, ante todo, Pedro-poeta: desde allí se autodefinió muchas veces: “La poesía ha significado y significa mucho en mí. Yo pienso a veces que si yo soy algo es eso, poeta. Y que incluso como religioso y como sacerdote y como obispo, soy poeta. Muchas cosas intuyo, siento, hablo, digo o hago, porque soy poeta. Sabes que para mí la poesía es la palabra emocionada, la realidad intuida y expresada en una palabra emocionada.” (T. Cabestrero, Diálogos en Mato Grosso con Pedro Casaldáliga, Salamanca, Sígueme 1978, 175). Poesía, acotaría yo, para cantar la belleza sin pretender disecarla y poesía para gritar tanto dolor sin banalizarlo. Pedro-poeta encontró en el verso-sin- verso su desahogo y nuestro consuelo. Descubrió el logos poético como arma pacífica para defender(se) y explicar(se): “Después de la sangre, la palabra es el «poder» mayor. Por ella uno se dice y dice el Universo, el Prójimo, el Pueblo, la Muerte, la Vida, Dios, cálidamente” (T. Cabestrero, El sueño de Galilea. Confesiones eclesiales de Pedro Casaldáliga, Madrid, Claretianas 1992, 131). Con la palabra poética en los labios bien abiertos y con los puños apretados, Casaldáliga nombró, rescató y recreó todo (las cosas, la naturaleza, el hombre, sus historias, etc.) desde una profunda experiencia del Misterio -con mayúscula- que lo transformó en un verdadero místico “de ojos abiertos” (J.B. Metz), es decir: aquel que sospecha y descubre a Dios donde parece no estar: en el sin-sentido gris y en el sufrimiento inocente.

Leyendo su poesía, descubro que hay, por una parte, una necesidad inaplazable de decir el Misterio (en lenguaje no dogmático) y, por otra, un pudoroso respeto ante eso Último para evitar manipularlo y no pretender agotarlo ni de-finirlo. Para iluminar lo primero, en cuanto testigo de un Misterio que lo envuelve, lo desborda y lo impele a comunicar, basta recordar: “Yo hago versos y creo en Dios. / Mis versos / andan llenos de Dios, como pulmones / llenos del aire vivo”. ¡Primero se declara poeta… y luego creyente! Lo cierto es que Pedro anda lleno de Dios. Sus pulmones, sus entrañas, sus ganas andan llenos de Dios, por eso necesita compartir esa Buena Nueva. Hablando de sí mismo, reconoce: “Si no hablase uno de Dios y de Jesús su Hijo, se sentiría traidor a sí mismo, mudo, muerto. Salvadas las apostólicas distancias, «¡ay de mí si no evangelizare!», ¡ay de mí si hiciera poesía no evangélica, no evangelizadora!” (T. Cabestrero, El sueño…, 133). Corresponde, pues, decir el Misterio porque forma parte esencial de la vida; hay conservarl-o, decir-lo y callar-se:Silencio y palabra; palabra y silencio: “Derramando palabras, / de mis silencios vengo / y a mis silencios voy. / Y en Tus silencios labras / el grito que sostengo / y el silencio que soy”. Y en ese ir derramando palabras que buscan nombrar al Innombrable, el poeta es consciente del constante riesgo de manipulación en el que corremos al hablar de lo Totalmente Otro: “¿Cómo dejarte ser sólo Tú mismo, /sin reducirte, sin manipularte?” Manipulación que muchas veces va de la mano del confundir a Dios con nuestras experiencias y representaciones, siempre nuestras y, por tanto, siempre falibles, siempre balbuceantes, como escribe en una de sus “Antífonas”: “Voy a decir de ti / mi última palabra. / (Siempre penúltima / y mía siempre)”.  Cuánto para aprender quienes tenemos la posibilidad de hablar de Dios: obispos, sacerdotes, teólogos, catequistas, predicadores… Siempre serán palabras nuestras que interpretan lo Inefable, puesto que en verdad conocemos a Dios… pero lo como conocemos a todas las otras realidades: al modo humano.

Concluyendo esta primera aproximación, quiero citar unas palabras del propio Casaldáliga donde define su vena poética: “La poesía es la respuesta sensibilizada a todo y a todos, en un encuentro que pulsa el alma y compromete las opciones. Mi práctica poética es “sobre la marcha”: viviendo, tocado por un momento fuerte, emocionado por un encuentro, a partir de una lectura, evocando, soñando el mañana, orando” (T. Cabestrero, El sueño…, 131). Una poesía, diría yo, nacida del corazón caminante y amante, y de los pies cansados y desnudos, como sugiere en el poema “Piensa también con los pies”:

 2. Pedro-profeta

 En Casaldáliga, poesía y profecía van de la mano: “Para mí, todo poeta es un profeta (…) Fíjate que todo poeta ausculta a su pueblo y lo traduce en grito, en clamor. Fíjate que todo poeta le da a su pueblo, en el momento histórico si es un poeta más épico, o a cada miembro de su pueblo en el momento sentimental si es un poeta más lírico, aquella palabra, aquella pista, aquel clima que lo hace vibrar, que lo hace vivir” ((T. Cabestrero, Diálogos…, 175-176). Ante todo, la escucha y, en un segundo momento, la verbalización, prestando palabras sobre todo a los sin-voz. Poesía que arranca de la historia concreta: desde los pies embarrados y pasando por el corazón conmovido, nace de sus labios la palabra comprometida: “Por mi vocación personal y por legítima ideología asumida, no creo en poesía neutral. Uno se emociona con ira frente a la injusticia y la miseria y la prepotencia. Uno se emociona con entrañas de compasión delante de los pobres, ante el dolor humano” (T. Cabestrero, El sueño…, 133-134). Es esa santa ira la que empuja a un hombre “en el buen sentido de la palabra, bueno” (A. Machado), a lanzar maldiciones como flechas que se disparan contra las injusticias de la historia y que recuerdan los famosos “ayes” -“¡ay de ustedes…!”- del otro profeta, el de Nazaret (cf. Mt 23,13 ss.):Pero toda esa cruda denuncia que en más de una ocasión ha desenmascarado el pecado y el mal en el mundo (y en la iglesia) se sostiene e ilumina desde un firme horizonte de esperanza: “La muerte continúa siendo para mí lo más serio de la vida. «Me hace la pascua». En algunos momentos casi me he desesperado, y yo le he preguntado a Dios por qué tantas muertes estúpidas, sin sentido al parecer, muertes de hambre, por distancias, por no tener un mínimo de infraestructura, asistencia médica, etc., por tanta injusticia, «muertes matadas», como se dice aquí, muertes enloquecidas. Por otra parte, claro, es «la pascua del Señor». Yo tengo fe, tengo esperanza…aquí mi esperanza se ha agudizado, se ha afilado como una cuchilla a medida que he ido cortando la carne de la muerte presente. Sólo puedo tener esperanza. No existe otra posibilidad” (T. Cabestrero, Diálogos…, 100). Querría iluminar este rasgo de profeta esperanzado con un soneto de los muchos que escribió sobre el tema: Y permítanme subrayar sólo tres notas: el cielo, la felicidad definitiva, el destino último del hombre, no será sólo ver y abrazar a Dios, sino también a todos los que nos precedieron (de un modo particular, a las víctimas de las diversas injusticias): “espero tanto verLo como verte”. En segundo lugar, esa apuesta al abrazo resucitado se valida en la capacidad previa de morir con esos que han muerto antes de tiempo: “donde espera / un muerto, yo reclamo primavera, / muerto con él ya antes de mi muerte”, Y, por último, la invitación que nos hace el poeta a “esperar a contramano / de tanta decepción”, que nos invita a pensar ahora, a cada uno de nosotros, cuáles han sido y son las decepciones -personales e institucionales- con las cuales y a pesar de las cuales seguimos creyendo, esperando y amando

3. Pastor

Y la última perspectiva que quiero compartir en este rápido esbozo de retrato es la de Pedro-pastor, recordando que sólo aceptó ser consagrado obispo cuando se sintió “fraternalmente presionado” y convencido por su propia gente para que accediera a ese ministerio de servicio. Nacido poeta, fue “hecho” obispo, como comenta con sutil ironía: “Para información de los amigos y sin posible discusión, es bueno hacer constar el parecer nada menos que del Papa Juan Pablo II, quien, además, es poeta: «Es más fácil hacer un buen poeta que hacer un buen obispo». Y lo decía de mí, cuando en su primer viaje al Brasil le dediqué aquel poema «Joáo Paulo, Pedro só». Ya es sabido que el poeta nace. Hasta ahora, a los obispos los hacen.” (T. Cabestrero, El sueño…, 132)

Desde el inicio, lo simbólico marcó todo el programa de cómo sería su pastoreo: nunca usó báculo, anillo ni mitra “tradicionales”, sino una suerte de remo, un anillo de palmera (tucum) y un sombrero de paja. Elementos todos que hacen referencia a esa tierra indígena oprimida, y que incomodan cuando, todavía hoy, se siguen manteniendo tantos signos que mucho tienen que ver con el Imperio romano de otrora y poco con una iglesia samaritana. Conmovedoras -e imagino que interpelantes para más de un obispo- resuenan las palabras que escribió en la tarjeta de invitación-recordatorio de su consagración episcopal (23-10-1971): “Tu mitra será un sombrero de paja sertanejo; el sol y el claro de luna; la lluvia y el sereno; la mirada de los pobres con quienes caminas y la mirada gloriosa de Cristo, el Señor. Tú báculo será la verdad del evangelio y la confianza de tu pueblo en ti. Tu anillo será la fidelidad a la nueva alianza del Dios liberador y la fidelidad al pueblo de esta tierra. No tendrás otro escudo que la fuerza de la esperanza y la libertad de los hijos de Dios, ni usarás otros guantes que el servicio del amor”.

Nunca aceptó ser llamado con esos títulos de dignidad que tanto abundan y gustan en ciertos sectores eclesiásticos, pero tan poco tienen que ver con el evangelio: monseñor,excelencia, ilustrísima, santidad, eminencia, etc… Pedía ser llamado “Pedro” o “Pedrinho”. Es que nunca dejó de soñar otra iglesia que -además de una, santa, católica y apostólica- tenga como nota definitoria la desnudez: “Yo, pecador y obispo, me confieso / de soñar con la Iglesia / vestida solamente de Evangelio y sandalias”. Este verso me retrotrae a una foto del año pasado, en alguna de las celebraciones fúnebres, donde se ven sus pies llagados, desnudos, apenas cubiertos con el libro de la Palabra. Todo un símbolo de lo que fue su búsqueda del Reino desde la iglesia. Una iglesia despojada de tantas exterioridades y superficialidades, de ritos insignificantes y palabras vacías para, desde la pobreza, concentrarse en lo esencial:“Soñar” una iglesia distinta implica también apurar la utopía, alentar e implementar reformas concretas. En un reportaje de 1986 -30 años antes que el papa Francisco lo instalara como tema prioritario de agenda eclesial-, enumerando algunas sombras de la Iglesia, denunciaba: “La lentitud seudo-eterna de nuestras reformas en curias y códigos. Especialista en eternidad, la Iglesia deja pasar, con frecuencia, el Tiempo…” (P. Casaldáliga, Al acecho del Reino, Madrid, Nueva Utopía 1989, 179). Y, acotaría yo que, dejar pasar el tiempo no es sólo una cuestión cronológica sino kairológica: “Lo malo no será / perder el tren de la Historia, / sino perder el Dios vivo / que viaja en ese tren”. Y sin ciertas reformas ya no urgentes sino impostergables, será la iglesia quien vea pasar de largo ese tren.

 Pedro del Araguaia, porque primero lo hizo con su ejemplo desde Sao Felix, se animó después a interpelar a Pedro de Roma, en aquel duro poema dedicado a Juan Pablo II. que comienza: “Deja la curia, Pedro, / desmantela el sinedrio y la muralla, / ordena que se cambien todas las filacterias impecables / por palabras de vida, temblorosas”.

Luchó por una iglesia pobre, desde los pobres y para los pobres… ¡para que no haya más pobres! Porque estaba convencido que lo que Dios quiere es la igualdad de todos sus hijos para que puedan vivir en verdadera y libre fraternidad, como escribe en un irónico poema titulado “Igualdad”: “Si Cristo es / la riqueza / de los pobres, / ¿por qué no es / la pobreza / de los ricos, / para ser / la igualdad / de todos?”

Y una última nota para subrayar la sintonía con la tan mentada “iglesia en salida”. En el poema ya citado, dedicado a un antecesor (“Deja la curia, Pedro”) lo exhorta -y, en él, a todos los creyentes-, a desplazarse hacia las periferias, donde el Pueblo (sobre)vive, abandonado. Cito sólo unos versos: ****

Para concluir este tan rápido como incompleto esbozo de su cautivante figura, quiero recordar un pequeño poema que, quizá, pueda resumir su triple ministerio de poeta, profeta y pastor o, mejor aún, lo que fue toda su vocación: buscar el verdadero y siempre inalcanzable Rostro de Dios para poder modelar y cambiar su propia vida y, luego, ofrecerlo como “condición de posibilidad” para poder humanizar un poco más la Iglesia y el Mundo, desde su propuesta programática de “Humanizar la humanidad practicando la proximidad”:

La Buena Noticia del Dgo. 4º-B

Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen

Mc, 1, 21-28

«Las personas más desvalidas e indefensas ante el mal»

Pagola: «¿Qué lugar ocupan los enfermos mentales en nuestras comunidades cristianas? ¿No son los grandes olvidados?»

Unos están recluidos definitivamente en un centro. Otros deambulan por nuestras calles. La inmensa mayoría vive con su familia. Están entre nosotros, pero apenas suscitan el interés de nadie. Son los enfermos mentales.

No resulta fácil penetrar en su mundo de dolor y soledad. Privados, en algún grado, de vida consciente y afectiva sana, no les resulta fácil convivir. Muchos de ellos son seres débiles y vulnerables, o viven atormentados por el miedo en una sociedad que los teme o se desentiende de ellos.

Desde tiempo inmemorial, un conjunto de prejuicios, miedos y recelos ha ido levantando una especie de muro invisible entre ese mundo de oscuridad y dolor, y la vida de quienes nos consideramos «sanos». El enfermo psíquico crea inseguridad, y su presencia parece siempre peligrosa. Lo más prudente es defender nuestra «normalidad», recluyéndolos o distanciándolos de nuestro entorno.

Hoy se habla de la inserción social de estos enfermos y del apoyo terapéutico que puede significar su integración en la convivencia. Pero todo ello no deja de ser una bella teoría si no se produce un cambio de actitud ante el enfermo psíquico y no se ayuda de forma más eficaz a tantas familias que se sienten solas o con poco apoyo para hacer frente a los problemas que se les vienen encima con la enfermedad de uno de sus miembros.

Hay familias que saben cuidar a su ser querido con amor y paciencia, colaborando positivamente con los médicos. Pero también hay hogares en los que el enfermo resulta una carga difícil de sobrellevar. Poco a poco, la convivencia se deteriora y toda la familia va quedando afectada negativamente, favoreciendo a su vez el empeoramiento del enfermo.

Es una ironía entonces seguir defendiendo teóricamente la mejor calidad de vida para el enfermo psíquico, su integración social o el derecho a una atención adecuada a sus necesidades afectivas, familiares y sociales. Todo esto ha de ser así, pero para ello es necesaria una ayuda más real a las familias y una colaboración más estrecha entre los médicos que atienden al enfermo y personas que sepan estar junto a él desde una relación humana y amistosa.

¿Qué lugar ocupan estos enfermos en nuestras comunidades cristianas? ¿No son los grandes olvidados? El evangelio de Marcos subraya de manera especial la atención de Jesús a «los poseídos por espíritus malignos». Su cercanía a las personas más indefensas y desvalidas ante el mal siempre será para nosotros una llamada interpeladora.

José A, Pagola

Testigos de la Palabra

 

Kath.ch).- Leo Karrer, nacido el 10 de abril de 1937 en Röschenz (Suiza), comenzó sus estudios de bachillerato en el Instituto de los benedictinos en Einsiedeln. En la misma clase estaban entre otros, Othmar Keel, que sería como él profesor en Friburgo. Luego se unió a los Misioneros del Verbo Divino (Verbitas), y después del noviciado estudió filosofía, teología y psicología en Viena y Chicago.

Antes de su ordenación sacerdotal dejó la orden, entre otras cosas porque, según solía decir, optó «conscientemente» por una existencia cristiana laical. En Munich se doctoró en teología dogmática en 1967 bajo la dirección de Michael Schmaus: “Die historisch-positive Methode des Theologen Dionysius Petavius”.

Uno de los últimos ayudantes de Karl Rahner.

En Münster (Westfalia) fue uno de los últimos ayudantes de Karl Rahner. En 1976 se habilitó allí bajo la dirección de Adolf Exeler en teología pastoral sobre un tema de influencia rahneriana: «Glaube in Kurzformeln: zur theologischen und sprachtheoretischen Problematik und zur religionspädagogischen Verwendung der Kurzformeln des Glaubens».

Durante ese tiempo conoció a su esposa María. Después trabajó en la diócesis de Münster como agente parroquial, mentor de los teólogos laicos en formación y conferenciante para los agentes pastorales.

Promovió una Iglesia sinodal

Tras varios años como agente pastoral en la diócesis de Basilea, obtuvo en 1982 la catedra de teología pastoral de la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo (Suiza).

Hasta su jubilación en 2008 se convirtió en un pionero en su campo: una figura de referencia en todo el mundo de habla alemana, un valiente amonestador para no olvidar el espíritu del Concilio Vaticano II y un promotor de estructuras eclesiales más participativas y sinodales.

En 2009 fue galardonado con el Premio Herbert Haag por su parresía en la Iglesia. De 1993 a 2001 fue presidente de la «Asociación de los pastoralistas de lengua alemana» y de 2001 a 2004 presidente de la «Sociedad Europea de Teología Católica».

Le gustaba llamarse a sí mismo «discípulo» de Karl Rahner, y con la misma satisfacción se dejaba llamar «decano de los teólogos laicos». Su trabajo teológico tiene varios puntos de enfoque.

«La hora de los laicos», una obra estándar

En primer lugar, y siguiendo el Concilio, el compromiso por una iglesia en la que los laicos sean actores de la misión, y no meros objetos de la pastoral. Con el tiempo, esta preocupación adquirió un perfil inconfundible, reivindicativo, que encontró la expresión más madura en su libro «Die Stunde der Laien: Von der Würde eines namenlosen Standes” (1999). Puede considerarse una obra «estándar».

En segundo lugar, desde que su puesto como profesor en Friburgo ha estado intensamente involucrado con la Iglesia Católica en Suiza. De ello da fe su monumental obra «Katholische Kirche Schweiz: der schwierige Weg in die Zukunft» (1991). Esto implica también su trabajo como mentor de un proceso sinodal con mayor protagonismo de los laicos y más estructuras participativas en la Iglesia Católica en Suiza.

El tercer enfoque son sus textos espirituales que lo muestran como un «pastoralista» atento y misericordioso, capaz de acompañar a las personas en apuros y fortalecerlas con su propio y creíble testimonio existencial. De llo dan muestra libros como «Gottes fremde Sprache: Das Kreuz mit dem Leid» (1990), «Glaube, der das Leben liebt. Christsein als Mut zu wahrer Menschlichkeit» (2014) o » Glaube, der reift. Spiritualität im Alter» (2017).

Muerte por insuficiencia cardíaca

El 8 de enero de 2021, Leo Karrer murió de un fallo cardíaco en un hospital de Berna, donde estaba a punto de ser sometido a una grave operación. Con él, la Iglesia católica de Suiza pierde a un teólogo atento a los signos de los tiempos y comprometido con el Concilio Vaticano II.

Con su maestro Karl Rahner, Leo Karrer sabía que la Iglesia y la fe pasan a veces por un «período invernal», pero que la renovación es siempre posible, si nos orientamos hacia el Buen Pastor.

Necesidad de una Iglesia profética y misionera

Monseñor Aristín : «Es tiempo de ‘chambear’, ser Iglesia profética y misionera, siempre al lado de quienes más necesitan»
El Vicariato Apostólico de Yurimaguas festejó, el último 8 de diciembre, la ordenación de Monseñor Aristín como obispo
Con presencia de varios obispos, la ceremonia estuvo presidida por el cardenal Pedro Barreto en la Catedral Virgen de las Nieves
Como señal del compromiso y cercanía con los pueblos indígenas, lució la tawasa (corona de plumas) obsequiada por el grupo de diáconos del pueblo achuar que llegaron desde la frontera con Ecuador para su ordenación
Para el obispo, los catequistas y animadores cristianos de cada rincón de su vicariato. «Son la columna fundamental de nuestra iglesia, sobre todo en las zonas rurales»
13.12.2020 | Beatriz García Blasco
(CAAAP).- Como es costumbre en toda ceremonia importante, las primeras filas han sido reservadas para las autoridades. Es martes, 8 de diciembre de 2020, y estamos en Yurimaguas. La Catedral de la Virgen de las Nieves se ha vestido de gala. Es un día para la historia. Tras casi 90 años desde su edificación, es la primera vez que un obispo es ordenado bajo los arcos neogóticos que la caracterizan.
Esas primeras filas llaman poderosamente la atención. De un lado, ternos, corbatas y zapatos bien lustrados. Del otro, coronas de plumas (tawasa), coloridos adornos confeccionados con semillas de huayruro (etse tsukaptai) y pies descalzos. Son los pies de Puanch, Santia, Yuran, Shainkian, Kuyach y Chuwim. Los seis han viajado por días desde el río Pastaza, en la frontera de Perú y Ecuador. De hecho, los dos últimos proceden del vecino país. Todos lucen el mismo peinado. Pelo largo y ligeramente ondulado amarrado en la parte de atrás. Junto a los misioneros salesianos Diego Clavijo y Agustín Togo, se ubican en las dos primeras filas del templo porque, a todos ellos, también se les considera autoridad.
Son diáconos del pueblo indígena achuar. Hombres con ocho, diez e incluso catorce hijos que, siguiendo la espiritualidad del recordado Yánkuam´Jintia, como llamaban los achuar al padre Luis Bolla con el que convivieron por décadas, se han formado para evangelizar y acompañar la fe católica al interior de sus propias comunidades. Hoy, tras el fallecimiento en 2017 de Monseñor José Luis Astigarraga, ‘estrenan’ obispo y lo celebran con la misma alegría que el resto de sacerdotes, misioneros, misioneras, laicos y laicas de todo el Vicariato Apostólico de Yurimaguas.
Ese nuevo pastor es Monseñor Jesús María Aristín, sacerdote pasionista que hasta ahora ejercía como administrador apostólico. “Me siento animado por el Espíritu”, afirma luego de agradecer “de corazón” a quienes le acompañan en el día a día en todas las labores de la iglesia yurimagüina. Luce, sobre su cabeza, una corona de plumas rojas y amarillas. Es una corona achuar que le recuerda y remarca el inmenso valor cultural de los pueblos indígenas a quienes, a partir de ahora, también deberá guiar bajo el lema episcopal ‘Evangelizar y Servir’.
El nuevo obispo reconoce que “ahora viene lo difícil”, que es tiempo de “chambear” más y más porque hay muchas cosas por hacer. Toca seguir siendo una Iglesia profética y misionera, siempre al lado de quienes más necesitan. Toca seguir trabajando con las comunidades, los asentamientos humanos, los agricultores. Toca seguir denunciando los abusos de los poderosos y el daño constante que se ejerce contra nuestra ‘Querida Amazonía’, contra la Madre Tierra. Toca atender y apoyar a los discapacitados, y a los ancianos. También acompañar a los profesores y, en contextos como el actual, seguir vigilantes de autoridades y servicios de salud. A él, en lo particular, le toca ser el pastor.
“Quisiera ser un pastor que da vida, un pastor que se entrega, que vive y se desvive por sus ovejas y eso significa la cercanía, que conoce a sus ovejas y ellas escuchan su voz”, pide a Dios. Habla, siguiendo el mandato del Papa Francisco, de las periferias. De las necesidades diversas, como la falta de agua y desagüe en muchos asentamientos humanos incluso al interior de la ciudad. Ni qué hablar de las comunidades y caseríos a horas e incluso días de viaje por río. Aristín confiesa que su deseo es, siguiendo el documento de Aparecida, ser “padre, hermano y amigo”. Educar y enseñar, pero también discutir si es necesario en busca de un mejor trabajo por el bien común. “Pero sobre todo quiero ser amigo, escuchar y ayudar a cuantos pueda, en especial a quienes más nos necesitan”, reconoce.
En sus palabras finales una alusión importante para los catequistas y animadores cristianos de cada rincón de su vicariato. “Son la columna fundamental de nuestra iglesia, sobre todo en las zonas rurales”, cree de corazón. Y también un llamado a las familias, a los padres y madres, para que inviten y promuevan las vocaciones al interior del hogar: “Inicien e inviten a sus hijos a ser religiosos o religiosas y sacerdotes. Si yo soy sacerdote es gracias a mi madre, quien me enseñó a rezar el rosario en familia. Son ustedes, padres, quienes pueden decirles, ¿por qué no puedes ser sacerdote, misionero, misionera? Es ahí donde se tiene que alimentar la vocación”.
«Entusiasmo por entregar la vida»
La ordenación de Monseñor Jesús María Aristín como obispo del Vicariato de Yurimaguas contó con la presencia del Cardenal Pedro Barreto, quien presidió la celebración, y del presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), Monseñor Miguel Cabrejos. Además, el nuevo obispo estuvo acompañado también por varios obispos amazónicos, como Monseñor Alfredo Vizcarra, obispo de Jaén; Monseñor Martín Quijano, obispo de Pucallpa; y Monseñor Miguel Fuertes, administrador diocesano del Vicariato de Iquitos. Igualmente estuvieron presentes los obispos de Chota, Chuquibambas, Chuquibambilla y Chachapoyas. También se proyectó, al inicio de la ceremonia, un video de Mons. Nicola Girasoli, Nuncio Apostólico en el Perú, quien no pudo asistir por prescripción médica pero envió su mensaje y felicitaciones.
“Debemos evangelizar como María, con su testimonio, no hablar tanto, sino obrar conforme a Jesús, y como San Francisco de Asís, modelo de evangelización, quien dijo a sus hermanos y hermanas: “Evangelicen, y si hace falta hablen”, como diciendo que la evangelización es el testimonio de una vida entrada y una sangre derramada”, reflexionó el Cardenal Barreto. En ese sentido el arzobispo de Huancayo también indicó que todos los bautizados y bautizadas, no solo los sacerdotes, “tenemos que ser eucarísticos de un cuerpo entregado por amor y una sangre derramada, para la vida y esperanza del mundo”. Asimismo, recordó que es la pasión por Jesús la que “entusiasma a entregar la vida”.
Por su parte, monseñor Miguel Cabrejos indicó: “Queremos que los sueños nos movilicen, desde nuestro lugar, jurisdicción, casa, hogar; el sueño no es para estar estáticos, el sueño profético es para movilizarnos, para una iglesia en salida misionera, con una conversión permanente y sinodal, caminando juntos, articulando, vinculando y comunicando hacia dentro de la iglesia y hacia afuera”.
Breve biografía
En los últimos años Monseñor Aristín ejercía como administrador apostólico del Vicariato de Yurimaguas. Nacido en 1954 en Santa Cecilia del Alcor (Palencia), se presenta como bilbaíno, pues desde niño vivió en Bilbao. Cursó estudios primarios y secundarios en el Seminario Menor de los Pasionistas de Euba y estudió Teología en la Universidad de Deusto en Bilbao. Es licenciado en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y en Psicología Clínica por la Universidad Nacional de Educación (UNED) de Madrid. Fue ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1979.
Llegó a Perú por vez primera en 1984 siendo misionero en Tarapoto, en la Prelatura de Moyobamba, Perú. En esa parte de la Amazonía asumió diferentes cargos y parroquias para, luego asumir diferentes cargos como ser designado consultor provincial, secretario de Misiones y procurador Provincial de Misiones en España. Entre 2006-2016, fue secretario general de Misiones en la Oficina de Solidaridad y Misiones Pasionistas de la Curia General en Roma

Laura Montoya: profeta y mística

Madre Laura Montoya Upegui: profeta y mística
Olga Lucia Álvarez Benjumea, Presbitera católica romana- ARCWP
Para conocer a Laura, hay que leer su autobiografía, ya que es su fiel retrato en letras.
Laura, nació en Jericó-Antioquia, en la familia de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upequi, el 26 de mayo de 1874, fue bautizada el mismo día, su madre lo solicitó a su esposo diciéndole: “Pues antes de ser hija nuestra, primero tiene que ser hija de Dios”.
Es con el Bautismo que Laura ha quedado reseñada como: “Sacerdote, Profeta y Reina”, compromiso que la marcó y que vivió intensamente a lo largo de su vida. Ninguno de esos atributos en vida le fueron reconocidos, y menos por ser mujer. Situación que hasta el día de hoy para las mujeres en general no ha sido superada.
El 2 de diciembre de 1876 su padre fue vilmente asesinado por Clímaco Uribe, corría por aquel entonces, una guerra de carácter polarizada, política y religiosa. Era la presidencia de Aquileo Parra, y su padre moría por la fe cristiana.
A partir de ahí, Dios en medio del sufrimiento, el hambre, las amenazas, el desprecio y las humillaciones recibidas, la fue puliendo a su imagen y semejanza, que le hace expresar de esta manera: “destrúyeme Señor y sobre mis ruinas, levanta un monumento para tu Gloria”. Eh, aquí su gran mística y profunda relación con Dios.
Profetas mujeres siempre han existido, (Miriam, Sifra, Fua, Rispa y otras) tampoco han sido reconocidas, Laura, entre todas ellas, su obra misionera sin recursos, violar las normas y estructuras clericales y machistas lanzándose al vacío en medio de tremenda oposición del sistema patriarcal. A la mujer profeta se le estigmatizó ignorándola, señalándola, como mujer de vida pública peligrosa, loca, bruja, terca, insoportable.
Muchas de esas acusaciones recayeron sobre Madre Laura, sin faltar se le acusara de ladrona, porque intentó y rompió esquemas machistas, ya que se decía que ella no podía hacer lo que hacían los varones, solo podían entrar al monte, los misioneros, porque eso no era trabajo de mujeres. Se acusó de querer solo buscar marido.
El trabajo misionero de Laura, pretendía ser netamente seglar, sin hábitos, ni reglas, esa era una de su visión profética, demostrar el trabajo y empoderamiento del seglar en el papel de la Iglesia, pero se le obligó el que fueran religiosas.
Se le trató de desprestigiar en mil formas, se le prohibió escribir sus crónicas dando a conocer lo que estaban realizando en medio de los indígenas. Hasta llegar a decirse que una de sus cartas no la había escrito ella, sino Don Tomás Carrasquilla, escritor afamado de la época.
Los hombres representantes de Dios en la tierra, no permitían que una mujer asumiera los derechos sacerdotales en la selva, ya que había que recordarle sus funciones como mujer virtuosa, metida en la casa, obediente y sumisa (Proverbios 31:10-31)
El 21 de octubre de 1949 Madre Laura cogió su mochila y se encontró con el portero del cielo, este le preguntó:
¿Quién la recomienda?
Nadie, respondió ella.
¿Trae su pasaporte?
No sé qué es eso. Fue su respuesta,
¿De dónde viene?
Del manicomio
Esa es Madre Laura, profeta, mística, educadora, escritora, enfermera, fundadora, pionera como mujer teóloga. Esta mujer libre, no ha pasado de moda, todavía nos enseña y desafía a vivir el Bautismo, en auténtico compromiso. Ella, es pan que se parte y reparte cual Eucaristía plena: “Hagan esto en memoria mía”.

El Buen Samaritano en clave de Fratelli Tutti

El Buen Samaritano en clave de la Fratelli Tutti


[Por: Víctor Codina, SJ]
CONTEXTO

Es la 3ª encíclica del Papa, luego de Lumen fidei que escribió conjuntamente con Benedicto XVI y de Laudato sí sobre el cuidado de la casa común.

Es, junto con Evangelli gaudium, el tercer escrito importante de Francisco. Si Evangelli gaudium se centraba en la dimensión espiritual y Laudato si en la ecológica, Fratelli tutti es una encíclica claramente social, que forma parte del magisterio social de la Iglesia.

Su inspiración y su título, son claramente franciscanos, como Laudato sí, por esto el Papa la firmó en Asís el 3 de octubre, víspera de la fiesta de S. Francisco. Y así como Laudato si estuvo influenciada por el patriarca ortodoxo Bartolomé, Fratelli tutti se sitúa como continuidad de la declaración inter-religiosa que pronunció junto en el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb en Abu Dabi sobre los derechos de la dignidad humana, en febrero de 2019. Hay una alusión a la entrevista que Francisco de Asís hizo al sultán Malik-el-Kamil de Egipto, en busca de un diálogo y paz en pleno tiempo de guerra y cruzadas (3)

Fratelli Tutti no presenta grandes novedades respecto al magisterio de Francisco, sino que recoge y profundiza de forma estructurada sus mensajes, homilías y alocuciones durante estos 7 años de su pontificado, asume el parecer de diversas conferencias episcopales y lo convierte en una Encíclica. Es una obra de madurez sobre la fraternidad y la amistad social. Además, cuando Francisco escribía Fratelli tutti comenzó la pandemia, lo cual puso más en descubierto los desequilibrios y vulnerabilidades del momento actual.

Francisco escribe Fratelli tutti desde la fe cristiana pero sus afirmaciones están abiertas a toda persona de buena voluntad. Al final dice que se ha inspirado en Luther King, Desmond Tutu, Mahatma Gandhi y en el hermano Carlos de Foucauld que quería ser el hermano universal (286).

La encíclica tiene 8 capítulos, con 287 párrafos numerados.

Más que recorrer los 8 capítulos, prefiero resumir la encíclica en la parábola del buen samaritano que Francisco comenta en el capítulo segundo (56-86). Él dice que “es un ícono iluminador, capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que necesitamos tomar para reconstruir este mundo que nos duele” ( 67). Esto no sustituye la lectura de Fratelli tutti, pero puede ser clave de lectura para su comprensión.

EL BUEN SAMARITANO

En esta parábola de Lucas, Jesús responde al maestro judío de la Ley que preguntaba quién era el prójimo.

En la parábola aparecen cuatro tipos de personajes: los ladrones que roban y hieren al caminante, el hombre herido, el sacerdote y levita que pasan de largo y el samaritano que lo cura con aceite y vino y encarga el cuidado al dueño de un albergue. El mensaje es: prójimo es todo aquel que necesita de nosotros. (Lc 10, 25-35)

Fratelli tutti actualiza e historiza estos personajes. La historia se repite.

1.Los asaltantes son aquellas personas y estructuras económicas, sociales y políticas del neoliberalismo y del populismo, corporaciones y multinacionales que producen víctimas, desigualdades, descartados, refugiados, guerra y armamentos nucleares, muertos de hambre, marginación de mujeres, de ancianos y niños, trata de personas, los que no respetan la vida, provocan hambre y paro juvenil, traficantes de órganos, mafias que explotan a los migrantes, empresas nacionales y multinacionales que destruyen la naturaleza, construyen muros contra los migrantes y les cierran sus puertos, no les dan papeles ni los reconocen como ciudadanos, no ayudan a que todos tengan techo, trabajo y tierra, fomentan la ideología del mercado y el consumismo, y todo ello con una globalización que destruye culturas locales, busca únicamente el lucro, ganancias, bienestar material, sin ninguna sensibilidad por los que quedan al margen. Se fomenta la violencia, la venganza, el odio, no hay diálogo ni perdón

2.El hombre herido son todas las víctimas del sistema actual antes mencionadas. Ha habido un retroceso respecto al pasado. La pandemia ha desnudado estas situaciones de marginación y vulnerabilidad de los sectores pobres, la falta de recursos sanitarios para todos, las grandes diferencias sociales entre países y continentes, el peligro de que la vacuna no llegue a todos. Hay que escuchar el clamor de los pobres, de las mujeres, de los indígenas, de los niños y ancianos.

3.Los que pasan de largo son dirigentes políticos, sociales y también religiosos que no se comprometen, se limitan a pronunciamientos, buscan sus intereses nacionales y populares, se dejan corromper, cierran los ojos a los desastres de las multinacionales, no cumplen lo prometido, creen que la situación no es tan grave, que la ciencia y la técnica todo lo arreglará, o por el contrario, que todo está tan mal que ya no hay remedio, no hay nada que hacer, el problema es tan grande que yo no puedo hacer nada.

4.El buen samaritano, miembro de un pueblo que en tiempo de Jesús era tenido como hereje, pagano, cismático e indeseable, representa todas las personas de buena voluntad, que desde cualquier religión o sin ella, ayudan al necesitado, al prójimo, buscan la colaboración de otros. Son los que van más allá de su cultura y nación, se abren a toda la humanidad, al extranjero, el necesitado, al pobre y marginado.
Pero Francisco no se limita a exhortar a curar a los heridos de hoy sino que propone un cambio global de sociedad para evitar que estos hechos se vayan reproduciendo: luchar contra las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, la falta de trabajo, tierra y vivienda, la prioridad a la vida de todos por encima de la apropiación de bienes de algunos.

Aquí Francisco enuncia una serie de principios y valores, que aunque responden a la tradición más profunda cristiana, de todas las religiones y de la sabiduría ancestral de los pueblos, a muchos les parecerán nuevas y escandalosas: fraternidad, sin la cual ni la libertad ni la igualdad se mantienen, amor universal, función social de la propiedad de modo que el derecho a la propia subsistencia pasa por delante del derecho a la propiedad privada, pues hay un destino común de los bienes de la creación y la propiedad privada tiene un función social; derechos de los pueblos, un corazón que una lo local con lo universal, importancia de la política, no basta la economía y la técnica, se necesita una caridad política y social, fomentar la amistad social y la amabilidad que va más allá de los consensos, escuchar a los movimientos populares, fomentar la dignidad del trabajo, saber dialogar y perdonar, reconciliarse; injusticia de la guerra, la guerra no es la solución, nunca más la guerra. condena del armamentismo y es un desafío la eliminación de las armas nucleares. Se condena la pena de muerte y la cadena perpetua que es una pena de muerte oculta.

La ONU ha de estar realmente al servicio de los pueblos, privilegiando a los más pobres, no al servicio de lo más poderosos, reconocer los derechos de los pueblos y de las naciones que emanan de la dignidad de las personas creadas, más allá de fronteras, etnias, culturas y religiones.

El tema de los migrantes reviste hoy especial gravedad y urgencia, a los que hay que acoger, proteger, promover e integrar, no pueden ser considerados como ciudadanos de segunda categoría, son una oportunidad para la riqueza y el desarrollo integral de todos. Hoy o nos salvamos todos, o no se salva nadie. No hay que pensar solo como país, sino como familia humana, manteniendo la tensión entre globalización y el valor de lo local, entre la fraternidad universal y la amistad social, el mundo no es una esfera uniforme sino un poliedro.
Las religiones han de estar al servicio de la paz, los valores religiosos son los que fundamentan la fraternidad y la paz, no caer en violencia religiosa, llamamiento a la fraternidad universal, evitar la ideología de la globalización que desea homegeneizar culturas y tradiciones en busca de una uniformidad superficial.

La raíz última de la fraternidad para los cristianos es la Paternidad de Dios que nos hace hijos e hijas, hermanos y hermanas. Todo está impregnado por el amor desinteresado, la solidaridad, la apertura y el encuentro con el otro, más allá de todo individualismo y de un nosotros cerrado y aurorreferencial. Hay que abrirse a la amistad social, a todos, a la fraternidad universal

Fratelli tutti acaba con unas oraciones para que Dios nos ayude en nuestros sueños de fraternidad, de justicia y paz.

CONCLUSIÓN

Francisco aparece en Fratelli tutti como una gran una figura del momento presente, un estadista, una voz profética para la humanidad de hoy. La Doctrina social de la Iglesia queda reforzada, actualizada y con la visión no desde un despacho, sino desde abajo, desde los pobres, desde la conmoción y el dolor ante su sufrimiento.

Muchos se escandalizarán de Fratelli ttuti, la criticarán o silenciarán, creerán que son sueños irreales y utópicos, fantasías, que el Papa es un ingenuo y no debe meterse en economía ni política.

Pero toda la Encíclica está en perfecta coherencia con el evangelio y la doctrina social de la Iglesia, desde los Santos Padres y tradición eclesial hasta el magisterio pontificio moderno, como aparece en las continuas citas y notas a pie de página. El Papa tiene el derecho a soñar y pensar en otra humanidad, no se mueve en la lógica del lucro personal para unos pocos, sino en la lógica de la solidaridad, la cooperación, la interdependencia y la corresponsabilidad, la amistad social, el caminar hacia un mundo de paz.

Francisco ha hecho de buen samaritano ante el mundo herido de hoy. Nosotros no podemos ser asaltantes asesinos ni pasar de largo. Nos toca colaborar con el buen samaritano, como lo hizo el hospedero dueño del albergue de la parábola. El herido del camino nos está esperando.

Imagen: https://argumentaciones.blogspot.com/2019/07/el-buen-samaritano.html


¿Qué mensaje nos deja Dom Pedro Casaldáliga?

Benjamín Forcano: «Desde su casita en Sao Félix, Pedro alcanzaba todos los rincones de la Tierra»

«Siempre nos asombró su capacidad de hacer mística, teología y profecía, al hilo de los acontecimientos, de conflictos y  progresos tecnocientificos de esta nuestra  sociedad dual y pluriforme»

«El Primer Mundo sólo podrá liberarnos en la medida en que él se libere. Sólo en la medida en que el Primer Mundo deje de ser Primer Mundo podrá ayudar al Tercer Mundo. Para mí esto es dogma de fe. Si el Primer Mundo no se suicida como Primer Mundo, no puede existir humanamente el Tercer Mundo»

«El neoliberalismo hoy se ha globalizado y pasa olímpicamente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la Carta de las Naciones Unidas y de la Carta de la Tierra»

23.08.2020 | Benjamín Forcano

Se trasluce en todos sus escritos, con rigor, con veracidad y, sobre todo, porque mana directamente de su identificación con los pobres y de su oposición radical a la realidad imperante que los oprime.

Siempre nos asombró su capacidad de hacer mística , teología y profecía, al hilo de los acontecimientos, de conflictos y  progresos tecnocientíficos de esta nuestra  sociedad dual y pluriforme. Como si en su casita de Sao Félix do Araguaia, hubiese levantada una potente estación emisora que alcanzara a todos los rincones de la tierra.

Recuerdo muy bien cómo describía  la contradicción entre el Primer y Tercer Mundo, en una entrevista que le hice:

-“Mira, Benjamín, nadie libera a nadie, incluso nadie concientiza a nadie, si uno mismo no se libera y autoconcientiza. Se puede ayudar, no sustituir.      

En ese sentido, el Primer  Mundo sólo podrá liberarnos en la medida en que él se libere. Sólo en la medida  en que el Primer Mundo deje de ser Primer Mundo podrá ayudar al Tercer Mundo. Para mi esto es dogma de fe. Si el Primer Mundo no se suicida  como Primer Mundo, no puede  existir humanamente el Tercer Mundo.

Mientras haya un Primer Mundo , habrá privilegio, exclusión, dominación , explotación, lujo y marginación. Si vosotros, en el Primer Mundo no resolvéis  ser un mundo humano, nosotros no podemos serlo”.

. Nadie es menos que nadie ni como persona ni como pueblo

  1. Se trata de implantar un proyecto humano, ético-religioso,  liberador, planetario,  que rompa el proyecto homicida del neoliberalismo. El neoliberalismo hoy se ha globalizado y pasa olímpicamente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la Carta de las Naciones Unidas y de la Carta de la Tierra.

Pedro Casaldáliga sabe de qué habla, sabe de las causas de tanta invasión, explotación, dominación y guerra. Lo ha afrontado él en su propia sociedad que es eco y espejo de la sociedad universal;  el aquí y  el allí están relacionados, hay allí tanto retraso y miseria, tanta deuda, porque aquí, -en Europa, en el Mundo occidental-,es interminable el robo, la incautación y  la dominación.

Los colonialismos e imperialismos, viejos y modernos, se atienen siempre a su lógica: ignorar y despreciar la alteridad, humillar, destruir, imponer la ley del más fuerte.

Michael Moore: «La última interpelación de Pedro Casaldáliga»

  1. Se trata de contar con  personas que se salgan de ese proyecto homicida, que le hagan frente desde la dignidad de la persona y sus  derechos inalienables. Sobre ese quicio podemos reconstruir una convivencia fraterna, que erradique el egoísmo y la avaricia, la soberbia y la prepotencia, la desigualdad, la injusticia, la rivalidad, las guerras, que matan la libertad y la paz.

Nadie es menos que nadie, ni como persona ni como pueblo. Todo ser humano esta obligado a hacer el bien y evitar el mal, a hacer efectiva  la regla universal de: “Trata a los demás como tú deseas que te  traten a ti”. El hombre es para el hombre cosa sagrada, hermano,  no lobo.

Llegar a eso, no es posible sin personas libres, que detesten la idolatría del dinero, del hedonismo, del consumismo, del racismo, del patriarcalismo, de todas las cadenas que aprisionan y  oprimen al ser humano.

El ser persona significa ser libre; ser libre significa ser pobre; y sólo es profeta quien vive con libertad y pobreza.

En esta nuestra sociedad hoy en tantos aspectos manipulada y esclavizada, el ejemplo de Pedro Casaldáliga seguirá siendo  señal, luz y camino  para vivir con dignidad y autonomía, con  libertad, con  pobreza, con profecía y esperanza.

Pere Casaldáliga

ME LLAMARÁN SUBVERSIVO

Con un callo por anillo,

monseñor cortaba arroz.

Monseñor ¿”matillo

y hoz”?

Me llamarán subversivo.

Y yo les diré: lo soy.

Por mi pueblo en lucha, vivo.

Con mi pueblo en marcha, voy.

Tengo fe de guerrillero

y amor de revolución.

Y entre Evangelio y canción

sufro y digo lo que quiero.

Si escandalizo, primero

quemé el propio corazón

al fuego de esta Pasión,

cruz de Su mismo Madero.

Incito a la subversión

contra el Poder y el Dinero.

Quiero subvertir la Ley

que pervierte al Pueblo en grey

y al Gobierno en carnicero.

(Mi pastor se hizo Cordero.

Servidor se hizo mi Rey).

Creo en la Internacional

de las frentes levantadas,

de la voz de igual a igual

y las manos enlazadas…

Y llamo al Orden de mal,

y al Progreso de mentira.

Tengo menos Paz que ira.

Tengo más amor que paz.

…¡ Creo en la hoz y el haz

de estas espigas caídas:

una Muerte y tantas vidas!

¡ Creo en esta hoz que avanza

– bajo este sol sin disfraz

y en la común Esperanza –

tan encurvada y tenaz!