Ramón Lull

Ramón Lull (1233-1316). Mística de amistad, un lenguaje universal 

Por X. Pikaza 

Escritor, filósofo y teólogo, de origen catalán (de las Islas Baleares). Era de familia noble, estuvo casado y tuvo dos hijos. A los treinta años, tras una fuerte experiencia espiritual, dejando asegurada la vida de su esposa y de sus hijos, se consagró al estudio no sólo de filosofía y teología cristiana, sino también al aprendizaje de la medicina y de la lengua árabe para dialogar con los musulmanes, vinculando para ello la dialéctica (el arte de los razonamientos) y la mística. 

Se hizo terciario franciscano y viajó por Europa y el norte de África, exponiendo ante cristianos, musulmanes y judíos su proyecto de unificación, a través de una especie de matemática/mística universal. Se opuso por tanto a la doble verdad (natural y sobrenatural, de filosofía y teología) que defendían en aquel tiempo algunos averroístas musulmanes y cristianos.                                                                                                                                     A su juicio sólo hay una verdad (que es a la vez revelada y racional). Sostenía así que no hay distinción entre filosofía y teología, entre razón y fe, y afirmaba que era capaz de resolver los más grandes misterios a través del despliegue de unos razonamientos iluminados por la fe.                                                                                                                                              Fue un hombre enciclopédico. Sabía expresarse, hablar y escribir en catalán, latín y árabe, y así pudo dialogar con muchos intelectuales de su tiempo, desde un espíritu franciscano, que le mantenía en actitud de sencillez y de admiración ante la realidad.                                        Fue un cruzado místico, un caballero de la fe razonada, en contra de un tipo de racionalismo averroísta que tenía a separar el plano racional y el de la fe. 

Quería “convertir” a los musulmanes a un tipo de religión universal de la razón (que para él era el cristianismo); pero lo hacía con métodos lógicos y místicos, respetando la cultura árabe, que en aquel tiempo era superior a la escolástica latina, por sus conocimientos científicos y por su capacidad de razonamiento abstracto. Pero su forma de unir la religión y el pensamiento discursivo no fue aceptada por todos, ni musulmanes ni cristianos, quedando así como un intento inacabado. 

En medio de su vida de peregrinación apostólica, viajando entre países de culturas y religiones distintas, como apologista cristianos de un diálogo respetuoso (no violento) entre religiones, Ramón Lull tuvo tiempo de escribir algunas de las obras más significativas de literatura, vida mística y lógica de su tiempo. 

1. Literatura. Escribió básicamente en catalán, como poeta y trovador. En el Llibre de amic i amat expone los diversos momentos del ascenso del hombre hacia Dios, apelando al Cantar de los Cantares y a la mística de los sufíes. Ese “llibre” está incluido en una narración extensa (del año 1284), donde el protagonista, llamado Blanquerna, va recorriendo los diversos momentos o fases de la vida cristiana, a través de un intenso viaje vital: primero será hombre casado (como había sido él, Ramón Lull), luego monje, posteriormente obispo y finalmente papa, para acabar renunciando y dedicándose a la contemplación. 

2. Vida espiritual. Compone también en latín un Liber de ascensu et descensu intellectus (en castellano: Libro del ascenso y descenso del entendimiento), donde desarrolla el famoso tema del proceso contemplativo, a través de diversas escalas, desde lo particular a lo general, desde los sentidos al entendimiento. De esa forma expone la peregrinación interior del alma en lo divino (es decir, en lo más profundo de sí misma). 

3. Una máquina lógico/religiosa. Su aportación quizá más significativa a la cultura ha sido el intento de construir una especie de máquina lógica, capaz de hacernos pensar de un modo exacto, una “calculadora” de la verdad, en la que todas las teorías (expresadas con sujetos, predicados y operaciones lógicas) estuvieran simbolizada por figuras geométricas capaces de ser ordenadas de manera universal.                  Esta máquina, llamada Ars Generalis Ultima o Ars Magnaet Ultima era un “ingenio” lógico donde venían a integrarse todos los saberes, una especie de gramática universal del pensamiento para el conjunto de la humanidad. Mirada desde el momento actual, ella ha venido desembocar en el cálculo informático (propio de las computadoras), un “arte universal” de combinación (de pensamiento lógico); pero en la actualidad se trata de una combinación puramente formal, sin interioridad, sin alma, sin verdadero pensamiento, es decir, sin aquello que Ramón Lull buscaba de un modo apasionado.                                      La nueva informática ha desarrollado esa máquina de un modo puramente formal, como artefacto sin alma, combinación de combinaciones formales, sin el fondo de amor y de ascenso a Dios que era lo que a Lull le apasionaba. La informática moderna ha desarrollado un elemento externo del proceso lulliano, pero ha perdido el sentido más hondo de su vida, que era humanista, religioso. 

La vida de Ramón Lull ha sido declarada ejemplar por la Iglesia Católica, que le considera beato (aunque no lo ha canonizado). Sin embargo, su obra ha levantado sospechas desde tiempo antiguo, siendo mirada con recelo por la jerarquía eclesiástica, por su forma de vincular la razón y la fe, por su deseo de crear un tipo de sistema universal, en el que pudieran englobarse todos los saberes, lo que ponía en peligro el carácter específico de la revelación cristiana. De todas formas, sus obras literarias, filosóficas y teológicas se siguen estudiando con pasión. Entre los trabajos más significativos sobre su pensamiento, cf. M. Cruz Hernández, El pensamiento de Ramón Llull. Madrid 1977; A. Bonner, The Art and Logic of Ramón Llull: A User’s Guide, Leyden 2007.