El volcán de La Palma y otras tragedias

 Por Martín Gelabert

Uno sólo no puede ocuparse de multitudes, pero puede ocuparse de una persona y después de otra. 

Tras el derribo de la Iglesia de Todoque por el volcán que ha conmocionando no solo a la isla de La Palma, sino a todas las personas de buena voluntad, el obispo de Tenerife, Don Bernardo Alvarez, se apresuró a declarar: “Ojalá se hubiese demolido solo la Iglesia y todo el resto del barrio hubiese quedado entero”. Los obispos españoles han manifestado su “solidaridad en el dolor con las numerosas personas que han perdido techo, tierra y trabajo”. También el Papa ha expresado su solidaridad con los afectados por la erupción del volcán. Todas las delegaciones de “Caritas” están trabajando a fondo para ayudar a las personas que han perdido sus casas y sus bienes como consecuencia de la explosión del volcán. En bastantes parroquias han hecho ya o tienen previsto hacer colectas especiales y enviar lo recaudado a La Palma. Son algunos de los muchos gestos de solidaridad y cercanía en estos momentos difíciles para los habitantes de La Palma. 

El pasado mes de agosto hubo un terremoto en Haití, que dejó centenares de muertos y a muchas personas a la intemperie. Allí sigue habiendo mucha gente necesitada y la ayuda internacional es escasa. Son muchos los lugares donde las personas necesitan ayuda debido a catástrofes naturales. Desgraciadamente son muchos más los lugares donde la gente sufre, no por causas naturales, sino por el egoísmo, la ambición y la maldad humana. 

¿Qué podemos hacer ante tantas tragedias? Lo que no debemos hacer es sentirnos impotentes porque no podemos llegar a todo o porque es poco lo que podemos hacer. Este poco es importante. Porque, como a veces se dice, grano a grano se va haciendo granero. El gesto que tenemos con unos es una muestra de nuestra solidaridad para con todos. La ayuda concreta a una persona, de una u otra manera, tiene una repercusión universal. Hay un proverbio hebreo que dice que quién salva una vida, salva al mundo entero. Teresa de Calcuta decía: “si no puedes alimentar a un centenar de personas, alimenta a una sola”. 

No podemos limitarnos a ser simples espectadores. El bien que hacemos, aunque sea poco, es como una honda expansiva que va extendiéndose cada vez más lejos, aunque no seamos conscientes de ello. No podemos estar en todas partes. Pero sí podemos estar en una. En la que estemos, seamos solidarios, acompañemos al triste, compartamos con el necesitado. Uno sólo no puede ocuparse de multitudes, pero puede ocuparse de una persona y después de otra. 

Los refugiados saharauis se sienten abandonados

Refugiados saharauis, ante la crisis diplomática entre España y Marruecos: «Nos sentimos abandonados»
En el trasfondo de la tensión entre ambos países, están los refugiados saharauis. Hafed, Jadi o Monina cuentan por qué sienten decepción hacia España, un país con el que tienen una fuerte vinculación, tras haber pasado aquí varias vacaciones de verano o haber cursado sus estudios
Mientras la tensión entre España y Marruecos crecía y todos los ojos se dirigían a la frontera de Ceuta o a un hospital de Logroño, Hafed se sentía solo en medio del desierto, repitiéndose las mismas preguntas sin respuesta. Cuando la crisis diplomática elevaba el tono, Jadi leía el periódico decepcionada en busca de una actuación del Gobierno español más contundente sobre la autodeterminación de su pueblo, el Sáhara Occidental: «Nos sentimos abandonados», dice. Seguir leyendo

Sahara Occidental, la nación despojada

Por Guadi Calvo |

Un leve roce diplomático entre Argelia y la monarquía alauita marroquí, trajo a la memoria de algunos la tragedia del pueblo saharaui, que en 1975 fue despojado de gran parte de su territorio. El recién instalado rey Juan Carlos, quien prácticamente estrenó su reinado con una traición a su mentor, el genocida Francisco Franco, quien había acordado la independencia de la colonia de África Occidental; intentado evitar una encerrona que los Estados Unidos, preparaba con Marruecos, para apoderarse de esos 266 mil kilómetros cuadrados, de piedra y arena, pero con un subsuelo de importantes yacimientos de fosfatos, hierro, petróleo y gas. Con más de mil kilómetros de costa sobre el océano Atlántico, frente a uno de los bancos de pesca más ricos del mundo, hoy explotados fundamentalmente por empresas marroquíes y españolas. Aquel territorio, de un tamaño similar a Nueva Zelanda, en aquel mundo de la Guerra Fría, era clave desde su posición geoestratégica, ya que representaba una de las puertas a un continente en que muchas de sus naciones, en pleno proceso independentista, guerras y revoluciones, veía en Cuba y la Yamahiriya (Estado de masas) con que el joven coronel Mohammad Gadaffi, impulsaba a Libia a un destino que otras muchas naciones podían aspirar.

Para consumar el despojó al pueblo saharaui, también intervino Francia, que como siempre que algún despacho del Eliseo se pronuncia la palabra “África” muchos sufren convulsiones concupiscentes, por lo que hizo jugar Mauritania, su ex colonia, para intervenir en el conflicto que se avecinaba.

Marruecos, resultó el gran ganador de este robo, literalmente a mano armada, contra una nación que se estaba apenas reconociéndose, después de casi ciento veinte años de dominación española. Hoy a más de cuatro décadas de dicho saqueo, nadie, tal como sucede con los palestinos, los tuareg o los kurdos, levanta su voz por los derechos conculcados. Seguir leyendo

Campamentos saharauis ante el coronavirus

Los campamentos de población refugiada saharaui se blindan ante el coronavirus

·         En Tinduf todavía no ha entrado el virus pero las autoridades ya han empezado a tomar medidas de prevención para blindar a una población especialmente vulnerable

·         El Frente Polisario ha requerido la inmediata intervención de la ONU para la puesta en libertad de todos los presos políticos en los territorios ocupados por Marruecos

InternacionalAfrica  Miguel Muñoz

Imagen de los campamentos de población refugiada saharaui en Tinduf, Argelia. /

La pandemia causada por el coronavirus continúa extendiéndose. La incidencia en África es, de momento, pequeña en comparación a Europa o Estados Unidos. Pero puede ser mucho más peligrosa todavía si se extiende a los niveles que estamos viendo en nuestros países. Se contabilizan ya más de 1.700 casos en todo el continente, siendo Sudáfrica el país más afectado con más de 700. En Argelia se habían registrado hasta el martes 230 caso y 17 muertes, por lo que el Gobierno decretó el cierre de cafeterías, restaurantes y comercios. En su territorio se encuentran, desde hace más de 40 años, los campamentos de población refugiada saharaui. En Tinduf todavía no ha entrado el virus pero las autoridades ya han empezado a tomar medidas de prevención para blindar a una población especialmente vulnerable.

Cualquier persona que haya estado estos campamentos se puede hacer una idea de las dificultades añadidas que tendrían los saharauis en el caso de que estallara un brote. Principalmente por los pocos medios sanitarios existentes pese al esfuerzo y ayuda humanitaria recibida durante décadas.

Las primeras medidas se anunciaron ya el pasado 17 de marzo. Y dos días después se incrementaron. El Frente Polisario creó un Comité Nacional de Seguimiento y Prevención del coronavirus. Este organismo decretó el día 19 el cierre de fronteras terrestre. “Solo se permitirá el tránsito de ciudadanos que acrediten causas de fuerza mayor o situación de necesidad”, destacaron en un comunicado. Esta situación incluye a las llamadas “zonas liberadas”, fuera de los campamentos y el este del muro construido por Marruecos al iniciarse la guerra.

Además, tampoco está permitido el tránsito hacia o desde la ciudad de Tindouf, donde muchos saharauis van habitualmente a realizar compras o algunas gestiones administrativas. Las medidas incluyen también la suspensión de cualquier evento público y la circulación entre “wilayas”, es decir, los diferentes campamentos existentes, cinco en total.

“Cuidar la higiene personal, evitar el contacto físico, mantener la distancia recomendada y evitar reuniones son medidas fundamentales. En caso de sentir síntomas como fiebre, tos o dificultades respiratorias, las autoridades sanitarias piden informar de forman inmediata al centro de salud más cercano”, destaca el Gobierno entre sus recomendaciones.

La ministra de Salud Pública saharaui, Jira Bulahe, exdelegada del Frente Polisario, declaraba justo ayer que “desde que se el estado de alerta por la propagación del virus a nivel mundial, el estado saharaui ha tomado una serie de medidas preventivas”, destacando que “hasta el momento no se han reportado ningún caso en los campamentos de refugiados o en las zonas liberada”. Lo hizo en una visita a las instalaciones acondicionadas para las posibles cuarentenas, junto al presidente Brahim Gali.

Gali advirtió que “ante la ausencia de vacunas contra este virus, el sistema sanitario del Estado saharaui debe hacer de la prevención su principal eje de acción. Del mismo modo alabó el alto nivel de concienciación de la ciudadanía saharaui ante esta grave crisis.

Desde los campamentos saharauis siguen al minuto lo que está pasando y miran con especial preocupación a la situación española. Varias han sido las muestras de solidaridad difundidas en los últimos días. En una de ellas, varios niños y niñas protagonizan un emotivo vídeo dando ánimos y fuerza a nuestro país. “Los pueblos solidarios no pueden ser vencidos por un virus”, finaliza. Hay que recordar que cada año, desde hace 40, miles de niños y niñas saharauis pasan el verano en nuestro país acogidos por familias dentro del programa Vacaciones en Paz. Las asociaciones solidarias continúan con el programa abierto para este año, aunque la situación es evidentemente complicada y es difícil pronosticar si se podrá llevar a cabo.

Niños #saharauis animan a los españoles frente a su encierro por el coronavirus. Ellos, que llevan 40 años olvidados por los sucesivos gobiernos de España en pleno desierto argelino, no olvidan. #COVID19 pic.twitter.com/Mf5J22qvZl

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