Jesús fue un refugiado

José Luis Sánchez: «Jesús fue un refugiado en Egipto»

Jesús, María y José en Egipto, huyendo de Herodes.

José Luis Sánchez García, Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia y Director técnico de la Cátedra de la Caridad de la UCV, ante la Jornada del Migrante y el Refugiado

«Tenemos que conseguir que los migrantes sean vistos como una oportunidad, como un regalo, más que como un problema»

24.09.2022

La Vicaría de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia junto con la Cátedra de la Caridad Santo Tomás de Villanueva de la Universidad Católica de Valencia se unen a la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que tendrá lugar el domingo 25 de septiembre. El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales y director técnico de la Cátedra de la Caridad de la UCV, D. José Luis Sánchez García, ha enviado una carta a distintos ámbitos de la cultura para que participen de la reflexión que viene haciendo cada mes y que en esta ocasión quiere tratar este tema relevante y trascedente de la migración.

El Vicario episcopal ha indicado que “acoger a los migrantes y refugiados significa ver a Jesús refugiado en Egipto en cada uno de los rostros de los que llegan hasta nosotros. Esto no nos exime de tener en cuenta la legislación en esta materia. Para que la acogida pueda ser integradora y podamos compartir entre todos las bondades que aquí tenemos, es necesario que no se rompa el equilibrio y la armonía social”.

D.r Jose Luis Sanchez Garcia
D.r Jose Luis Sanchez Garcia

Sánchez García ha resaltado que “tenemos que conseguir que los migrantes sean vistos como una oportunidad, como un regalo, más que como un problema. Para ello, todos tenemos que colaborar, instituciones del estado y públicas, el derecho y las leyes, junto a nuestro deseo de familia universal. No todo es posible, tiene que haber límites para que la sociedad pueda ser integradora, siendo conscientes que uno o varios países no pueden acoger a todos. Necesitamos una ética de la sostenibilidad desde donde se plantee la colaboración de todos en este proyecto universal para que pueda ser una realidad”.

El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia recuerda este año de manera particular a todos los migrantes y refugiados a causa de la guerra en Ucrania y de otros conflictos bélicos actuales, animando a que “con responsabilidad y compromiso, no les dejemos solos: Todos somos hermanos”.

Origen en la I Guerra Mundial

La celebración de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado tiene su origen en 1914. Pío X, meses antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, llamó a todos los cristianos a rezar por los migrantes, conmovido por los millones de italianos que habían tenido que emigrar desde comienzos del siglo. Pocos meses más tarde, su sucesor, Benedicto XV, instituyó el “Día del migrante” para apoyar espiritual y económicamente las obras pastorales que ayudaban a los emigrantes italianos.

Migrantes
Migrantes

Desde entonces la Iglesia celebra esta jornada como una ocasión para expresar su preocupación por todas aquellas personas vulnerables que se encuentran desplazadas, rezar por ellas, brindarles apoyo y sensibilizar a todos sobre las oportunidades inherentes al hecho migratorio, fenómeno presente desde los comienzos de la historia de la humanidad.

Este año, bajo el lema “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados”, el Papa Francisco ha insistido en el valor que supone la aportación de los migrantes y refugiados a las sociedades que los acogen, siendo su presencia “una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos”,que genera “espacios de confrontación fecunda”. Partiendo de la importancia de participar en la construcción del Reino de Dios aquí y ahora, el Papa recuerda que el proyecto divino “es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales”. Esta colaboración implica “un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad” en la búsqueda de la justicia, la fraternidad y la paz en este mundo, ha indicado el Santo Padre.

El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia y director técnico de la Cátedra de la Caridad UCV, al término de su reflexión ha apuntado que “los migrantes deben compartir con nosotros la construcción del futuro del que van a ser partícipes, sin que esto sea obstáculo para continuar ayudando a todas las personas vulnerables en nuestra nación, que siguen necesitando de nuestro apoyo. Para ello hemos de seguir desarrollando una sensibilidad que nos implique más a todos”.

Refugiadas vuelven a Odessa
Refugiadas vuelven a Odessa

Más de cien millones, obligados a huir

Según datos de ACNUR, en 2021 un total de 89,3 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, de las cuales 27,1 millones son personas refugiadas (más de la mitad menores de 18 años). A estos datos hay que sumar en este añolos registrados por la invasión de Ucrania: al menos más de 5,6 millones de ucranianos refugiados en Europa y una estimación de más de 7,1 millones de personas desplazadas dentro de Ucrania. A finales de 2022 se prevé que, en todo el mundo, más de 101,1 millones de personas habrán tenido que huir de sus hogares.

Las causas de estos desplazamientos forzados son muy variadas: desde persecución, conflictos, violencia, violaciones de los derechos humanos o acontecimientos de graves alteraciones del orden público, a búsqueda de protección por motivos climáticos y medioambientales.

En este año del Centenario de la Coronación de la Virgen de los Desamparados podemos concretar nuestro apoyo colaborando con alguno de los proyectos que dan soporte a personas que han tenido que huir de sus hogares y necesitan ayuda (más información en https://centenario.basilicadesamparados.org/).

Jornada del Migrante y Refugiado

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados

por José Francisco Gómez Hinojosa 


  Construir el futuro con los migrantes y los refugiados’ es el título del mensaje del Santo Padre Francisco para la 108ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2022. Y me da mucho gusto la coincidencia de este texto papal y mi reciente libro: “¿Tiene futuro la Iglesia Católica? Su actuación ante la situación actual”, publicado por el sello PPC.


En mi ensayo menciono, en la p.79, que en la Iglesia del futuro, quienes se dedican a la atención de migrantes y refugiados, deberán ser reconocidos como verdaderos ministros de la pastoral social, superando la extendida idea de que los servicios pastorales reconocidos y asignados -ministerios- se reducen a la catequesis y a la liturgia.

El papa Francisco inicia su llamado citando a Hebreos 13,14: No tenemos aquí abajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura, y este versículo nos invita, “a la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo en donde todos podamos vivir dignamente en paz”.

Y a mediación del manifiesto aparece la tesis central de la propuesta: la construcción del futuro -del futuro de la Iglesia Católica diría yo- supone la justicia en las relaciones interpersonales, y ella exige la inclusión de las personas más vulnerables, como lo son los migrantes y los refugiados.

Pero: ¡atención! Ellos no sólo serán los beneficiarios de esta nueva armazón, sino que -textualmente- “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación”.

Y Francisco de Roma acude a Isaías 60,10-11, en donde se resalta la llegada de los extranjeros como fuente de enriquecimiento. Ellos no son, entonces, para el profeta -como habitualmente sí lo son para muchos de nosotros- un problema y un peligro.

Concluye el mensaje con una advertencia, especialmente a los jóvenes: “No podemos dejar a las próximas generaciones la responsabilidad de decisiones que es necesario tomar ahora, para que el proyecto de Dios sobre el mundo pueda realizarse y venga su Reino de justicia, de fraternidad y de paz”.

La clave, me parece, es considerar a migrantes y refugiados como una contrariedad que debemos enfrentar, o como una ventaja que podemos aprovechar. Ojalá optemos por la segunda.

Pro-vocación

Conmoción internacional entre los grupos conservadores ha causado la reciente decisión de los obispos belgas, comunicada la semana pasada, de establecer un rito para la inclusión en la Iglesia de parejas homosexuales.

Quienes quieren amarrar navajas se preguntan cómo responderá el Vaticano ante esta iniciativa, en apariencia contraria a la rígida disciplina eclesiástica en la materia.

El episcopado de Bélgica respondió que es sólo un “momento de oración” -ni siquiera una bendición y mucho menos un sacramento- y destinado a quienes quieren vivir en pareja, en relaciones duraderas y fieles. ¿Alguna objeción?

Día de los migrantes y refugiados

El Papa: Construir con migrantes y refugiados porque el futuro es hoy

Nuevo video con la participación del Papa en el marco de la campaña de comunicación promovida por la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, con motivo de la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. «Los jóvenes -subraya Francisco- deben ser los protagonistas del futuro».

Vatican News

«El futuro empieza hoy, empieza con nosotros. No podemos dejar la responsabilidad de las decisiones a las siguientes generaciones». Este es el mensaje del Papa Francisco en el vídeo de la campaña de comunicación promovida por la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de cara a la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el domingo 25 de septiembre, y que se centra en el tema: «Construir el futuro con los migrantes y refugiados».

El Papa se pregunta qué decisiones hay que tomar ahora, y como respuesta hay algunos testimonios que subrayan la necesidad de acompañar a los jóvenes en el camino de las soluciones sostenibles. Acompañan a las palabras de Francisco los testimonios de dos jóvenes embajadores de Talitha Kum comprometidos en la lucha contra la trata de personas. Los dos jóvenes relatan el azote del fenómeno en Asia y cómo trabajan para ayudar a los necesitados, comprometiéndose así a construir un futuro mejor.

Para contribuir a la reflexión, puede enviar un breve vídeo o una foto con su respuesta a media@migrants-refugees.va o ir directamente a los medios sociales de la Sección M&R (https://migrants-refugees.va/es/). Para celebrar la GMMR, en la página dedicada a ello del sitio web se puede encontrar un kit en diferentes idiomas que contiene: consejos para la celebración Eucarística, oraciones, actividades para jóvenes y adultos y mucho más. La Sección de Migrantes y Refugiados estará encantada de recibir y publicar vídeos o fotografías del GMMR de las diferentes comunidades.

Día 25-Sep: Día del Migrante y del Refugiado

Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2022

Fuente: Observatorio Eclesial
El Vaticano publicó el 12 de mayo el Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2022 que se celebrará el domingo 25 de septiembre con el tema:

―Construir el futuro con los migrantes y los refugiados‖.

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación‖, escribió el Papa. A continuación, el Mensaje del Papa Francisco por la Jornada Mundial del Migrante del Refugiado 2022: no tenemos aquí ab ajo una ciudad permanente, sino que buscamos la futura» (Hb 13,14).

Queridos hermanos y hermanas: El sentido último de nuestro viaje en este mundo es la búsqueda de la verdadera patria, el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo, que encontrará su plena rea-lización cuando l vuelva en su gloria. Su Reino aún no se ha cumplido, pero ya está presente en aquellos que han acogido la salvación. El Reino de Dios está en nosotros. Aunque todavía sea escato-lógico, sea el futuro del mundo, de la humanidad, se encuentra al mismo tiempo en nosotros». [1]La ciudad futura es una ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hb 11,10). Su proyecto prevé una intensa obra de edificación, en la que todos debemos sentirnos comprometidos perso-nalmente.

Se trata de un trabajo minucioso de conver-sión personal y de transformación de la realidad, para que se adapte cada vez más al plan divino. Los dramas de la historia nos recuerdan cuán lejos es-tamos todavía de alcanzar nuestra meta, la Nueva Je-rusalén, morada de Dios entre los hombres (Ap 21,3). Pero no por eso debemos desanimarnos. A la luz de lo que hemos aprendido en las tribulaciones de los últimos tiempos, estamos llamados a renovar nuestro compromiso para la construcción de un futuro más acorde con el plan de Dios, de un mundo donde todos podamos vivir dignamente en paz. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia (2 P 3,13).

La justicia es uno de los elementos constitutivos del Reino de Dios. En la búsqueda cotidiana de su voluntad, ésta debe edificar-se con paciencia, sacrificio y determinación, para que todos los que tienen hambre y sed de ella sean sacia-dos (cf. Mt 5,6). La justicia del Reino debe entenderse como la realiza-ción del orden divino, de su armonioso designio, según el cual, en Cristo muerto y resucitado, toda la creación vuelve a ser ―buena‖ y la humanidad ―muy buena‖ (cf. Gn 1,1-31). Sin embargo, para que reine esta maravi-llosa armonía, es necesario acoger la salvación de Cris-to, su Evangelio de amor, para que se eliminen las de-sigualdades y las discriminaciones del mundo presente. Nadie debe ser excluido. Su proyecto es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las pe-riferias existenciales.

Entre ellos hay muchos migrantes y refugiados, desplazados y víctimas de la trata. Es con ellos que Dios quiere edificar su Reino, porque sin ellos no sería el Reino que Dios quiere. La inclusión de las personas más vulnerables es una condición necesaria para obtener la plena ciudadanía. De hecho, dice el Señor: Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me die-ron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver» (Mt 25,34-36).

Construir el futuro con los migrantes y los refugiados significa también reconocer y valorar lo que cada uno de ellos puede aportar al proceso de edificación. Me gusta ver este enfoque del fenómeno migratorio en una visión profética de Isaías, en la que los extranjeros no figuran como invasores y destructores, sino como trabajadores bien dispuestos que reconstruyen las murallas de la Nueva Jerusalén, la Jerusalén abierta a todos los pueblos (cf. Is 60,10-11).

En la misma profecía, la llegada de los extranjeros se presenta como fuente de enriquecimiento: Se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti (60,5). De hecho, la historia nos enseña que la aportación de los migrantes y refugiados ha sido fundamental para el crecimiento social y eco-nómico de nuestras sociedades. Y lo sigue siendo también hoy. Su trabajo, su capacidad de sacrificio, su juventud y su entusiasmo enriquecen a las comunidades que los acogen.

Pero esta aportación podría ser mucho mayor si se valorara y se apoyara mediante programas específicos. Se trata de un enorme potencial, pronto a manifestarse, si se le ofrece la oportunidad. Los habitantes de la Nueva Jerusalén —sigue profeti-zando Isaías—mantienen siempre las puertas de la ciudad abiertas de par en par, para que puedan entrar los extranjeros con sus dones: «Tus puertas estarán siempre abiertas, no se cerrarán ni de día ni de noche, para que te traigan las riquezas de las naciones» (60,11). La presencia de los migrantes y los refugiados representa un enorme reto, pero también una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos. Gracias a ellos tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un ―nosotros‖ más grande.

En la disponibilidad recíproca se generan espacios e confrontación fecunda entre visiones y tradiciones diferentes, que abren la mente a perspectivas nuevas. Descubrimos también la riqueza que encierran religiones y espiritualidades desconocidas para nosotros, y esto nos estimula a profundizar nuestras propias convicciones. En la Jerusalén de las gentes, el templo del Señor se embellece cada vez más gracias a las ofrendas que llegan de tierras extranjeras: En ti se congregarán todos los re-baños de Quedar, los carneros de Ne-baiot estarán a tu servicio: subirán como ofrenda aceptable sobre mi altar y yo glorificaré mi Casa gloriosa (60,7). En esta perspectiva, la llegada de migrantes y refugia-dos católicos ofrece energía nueva a la vida eclesial de las comunidades que los acogen. Ellos son a menudo portadores de dinámicas revitalizantes y animadores de celebraciones vibrantes.

Compartir expresiones de fe y devociones diferentes representa una ocasión privilegiada para vivir con mayor plenitud la catolicidad del pueblo de Dios. Queridos hermanos y hermanas, y especialmente uste-des, jóvenes, si queremos cooperar con nuestro Padre celestial en la construcción del futuro, hagámoslo junto con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados.

¡Construyámoslo hoy! Porque el futuro empieza hoy, y empieza por cada uno de nosotros. No podemos dejar a las próximas generaciones la responsabilidad de decisiones que es necesario tomar ahora, para que el proyecto de Dios sobre el mundo pueda realizarse y venga su Reino de justicia, de fraternidad y de paz.

Oración

Señor, haznos portadores de esperanza, para que donde haya oscuridad reine tu luz y donde haya resignación renazca la confianza en el futuro. Señor, haznos instrumentos de tu justicia para que donde haya exclusión florezca la fraternidad, donde haya codicia florezca la comunión. Señor, haznos constructores de tu reino junto con los migrantes, los refugiados, con todos los habitantes de las periferias. Señor, haz que aprendamos cuán bello es vivir como hermanos, hermanas. Amén.

Entrevista al obispo responsable del Departamento de Migraciones de la CEE

José Cobo: «En tiempos de crisis, el migrante siempre es un bote de humo para los discursos de odio»

José Cobo, obispo auxiliar de Madrid
José Cobo, obispo auxiliar de Madrid

«No se puede criminalizar la huida de gente inocente que huye. Ni con pequeños ni con macroCIEs. La migración irregular es un problema, pero los CIES no son la solución»

«A los cristianos, lo que nos une no es la ideología política, sino la fe y la dignidad de las personas, sobre todo en momentos de crisis»

«Debemos reconocer el derecho de la gente a salir de las guerras y las hambrunas»

Por Jesús Bastante

«Lo que nos une no es la ideología política, sino la fe y la dignidad de las personas, sobre todo en momento de crisis, no los discursos del odio». El obispo auxiliar de Madrid y responsable del Departamento de Migraciones de la CEE, José Cobo, admite, en una entrevista con RD de cara a la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, el temor de la Iglesia española ante el auge del odio al extranjero, «que pueda hacer mella y crecer, según como avance la crisis» porque, desgraciadamente, «el migrado siempre es un bote de humo para otras cosas».

El prelado, que mañana participa en una vigilia ante el CIE de Aluche, se muestra a favor de construir una auténtica sociedad de la acogida, que respete el derecho de todo hombre y mujer a «salir de las guerras y las hambrunas», y a no ser criminalizado por hacerlo, y valora, con matices, los avances en la reforma de la Ley de Extranjería.

Cobo también está a la espera de que, por fin, el Gobierno acceda a abrir corredores humanitarios en España y ve con esperanza, y trabajando en ello, la propuesta del Papa de ‘repoblar’ la España vaciada con familias provenientes de otros rincones. Porque la Iglesia es, más que ninguna otra institución, un hogar ‘global’. Hablamos con él.

José Cobo, durante el breafing en la sede de la CEE
José Cobo, durante el breafing en la sede de la CEE

¿Cuáles son los grandes retos de la migración en España?

Yo creo que ahora mismo está la herida primera, que es la acogida a los que llegan, y que conlleva el reconocimiento del derecho a migrar. La pregunta es cómo hacemos para que la sociedad reconozca el derecho de la gente a salir de las guerras y las hambrunas. Eso de fondo. Y, en el día a día, el desafío es ver qué tenemos en los pueblos, en las ciudades y en las comunidades cristianas, y cómo logramos incorporar a los migrados, activamente, a la vida de nuestros pueblos y parroquias.

En el mensaje para esta jornada alertabais de los discursos del odio al extranjero. ¿Están calando en la sociedad, en la política, en la Iglesia?

Tememos que, según la crisis vaya haciendo mella, el discurso del odio pueda ir creciendo. El migrado siempre es un bote de humo para otras cosas en estas circunstancias. Eso, que ya está, tememos que crezca. Nuestra misión es denunciarlo y, después, potenciar que tanto parroquias como comunidades cristianas tengan claro que lo que nos une no es la ideología política, sino la fe y la dignidad de las personas, siempre pero especialmente en momentos de crisis.

escupir odio
escupir odio guille

En la Iglesia, tenemos que darnos cuenta de que podemos hablar mucho de fraternidad, pero si no la estamos viviendo, nuestro discurso va a estar vacío. Allí donde hay cristianos, empecemos a vivir la fraternidad, que es posible. Tienen una riqueza que desconocemos.

Este sábado participas en la vigilia ante el CIE de Aluche. ¿Por qué el cierre de estos centros? 

La vigilia pretende visibilizar que hay una herida, y que no la hemos cubierto. Los CIE no son la solución para la migración irregular. Hay que buscar otras, y somos capaces de hacer otras. No se puede criminalizar la huida de gente inocente que escapa de la muerte, la guerra o el hambre, ni con pequeños ni con macro CIEs. La migración irregular es un problema, pero esto no es la solución.

Se han dado avances en la Ley de Extranjería…

La ley de Extranjería ha sido un paso, lento pero se avanza, y se agradece. Algunos pasos que se han dado son insuficientes: todo el tema de la capacitación del trabajo es fundamental para la acogida. Si defiendo la acogida y no facilito la regulación laboral, estamos creando migrantes pobres y marginados.

Ley de extranjería
Ley de extranjería

¿Algún avance en la petición al Gobierno para crear corredores humanitarios?

Esta sobre la mesa de negociación con el Ministerio y la Secretaría de Estado.Hemos presentado la propuesta varias veces, se nos han pedido informes de otros países, de otras experiencias. Hasta la presente no hemos tenido ninguna noticia. Espero que en este otoño podamos seguirlo potenciando, en un trabajo en común de la CEE, Confer, Sant Egidio y otros…

El Papa proponía la pasada semana la acogida a familias refugiadas como una posible solución para la España vaciada…

Estamos trabajando en ello. La plataforma la tenemos. Tenemos que poner de acuerdo a muchas voluntades: Administración, que en el territorio hay gente que facilite vivienda. Estamos intentando crear redes y ponerlos de acuerdo. El proyecto es una solución. No la mayoritaria, porque la ciudad sigue teniendo mucho peso en los deseos de los migrantes, pero sí una solución mediana, y una respuesta a muchos pueblos que van viendo que desaparece su población. A medio plazo, pretendemos crear una red y posibilitar una red donde se pongan de acuerdo territorio, ciudades, asociaciones, Ayuntamientos… Estamos trabajando en zonas de Guadalajara, Palencia y tal vez Ávila

Jornada Mundial del Migrante

Los obispos españoles reclaman “comunidades hospitalarias y acogedoras” en la Jornada Mundial del Migrante

La Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana publica un mensaje para el día mundial del Migrante y del Refugiado

Con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebra el próximo 25 de septiembre, los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española han querido transmitir un mensaje de esperanza en medio de las dificultades que viven los migrantes. Y es que los prelados denuncian una “emergente epidemia de desesperanza” ante la que proponen redoblar los esfuerzos en el “servicio del reino de Dios”.

Lugar donde Dios habla

“Como una gran primavera, el futuro florece en cada momento y echa raíces en la siembra que hacemos hoy, en un mundo globalizado, regado con los flujos migratorios e interconectado”, alientan los obispos “tarea apremiante”. Desde la “semilla” de la resurrección, “a pesar de los inviernos, brota exultante desde la humildad, y necesita centinelas atentos que señalen y desvelen los signos de esta fuerza tenue y sencilla de la resurrección. Las migraciones, los movimientos humanos, la vida de los refugiados son hoy lugares privilegiados desde donde Dios nos habla”. Y es que, reclaman, “la construcción del futuro no es una idea desencarnada” ya que “cuenta con la sencillez del evangelio”. “Los creyentes tenemos mucho que aportar en este camino esperanzador y en la definición de horizontes. Por ello no podremos dejar que el futuro se construya solo o que otros lo edifiquen”, reclaman. “Necesitamos sacar lo mejor de nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y esperanzador”, es la invitación de los obispos.

Defensa de la dignidad

“Hoy se pone en cuestión el derecho a huir de guerras, hambrunas, de construir una vida familiar en entornos seguros, de buscar una vida digna. Es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios”, proponen los obispos. “La mirada de Dios nos hace caer en la cuenta de que hay un lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad humana, reconocerla y comprometernos con vitalizarla allí donde se pone en cuestión”, reclaman porque para los prelados “no hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo”.

Por ello, proponen “fijar la mirada en quienes pueden ser privados de la construcción de este futuro si no hacemos nada o si globalizamos la indiferencia” para lo que reivindican que “es tiempo de comenzar a edificar a ritmo de la justicia que mana de Dios” ya que “la urgencia de la justicia se da en un mundo dividido y lleno de brechas que se pueden sanar y reconciliar, y nunca convertir en rentas para provechos electorales y para alcanzar a poder”. También invitan a “ayudar a que sean sujeto de su propia construcción” para “construir juntos cada día un nosotros más grande”. Será así, proclaman, “un futuro con la sabiduría del migrante” que “se construye también preparando a nuestras comunidades para ser acogedoras y hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno”. “Los migrantes a menudo no son vistos desde la clave de la dignidad o de su humanidad; hay otras claves en nuestra sociedad que les señalan y les contemplan como estorbo, invasores o ciudadanos de segunda. Son planteamientos dañinos que cruzan la vida ideológica, política o cultural, y que se cuelan en la vida de la fe”, advierten. Ante esto, piden estar “atentos a detectar, educar y evangelizar todo sesgo que nos repliegue en nosotros mismos y difunda en nuestros entornos mentalidades lejanas al Evangelio recibido”.

Construir el futuro con migrantes y refugiados

Vídeomensaje del Papa para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado«

¿Cómo podemos favorecer un encuentro enriquecedor con los migrantes y refugiados?

Migrantes

En el ámbito de la campaña de comunicación promovida por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, con motivo de la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el domingo 25 de septiembre, se ha publicado un videomensaje del Santo Padre

(Vatican News).- «¿Cómo podemos favorecer un encuentro enriquecedor con los migrantes y refugiados?«. Lo pregunta el Papa Francisco tras reiterar que «la presencia de migrantes y refugiados representa una gran oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos» y que «por eso, es esencial promover el diálogo intercultural e interreligioso y construir el futuro sobre valores comunes.»

La profecía de Lampedusa

Visita del Papa a Lampedusa
Visita del Papa a Lampedusa

Hace nueve años, Francisco visitó Lampedusa, la isla que simboliza el drama de los migrantes en el Mediterráneo

En aquel memorable primer viaje del Pontificado, el Papa insistió en la cuestión decisiva de la fraternidad. Una advertencia que hoy parece aún más urgente en un mundo desfigurado por las guerras, mientras luchamos por superar la crisis pandémica

Ha dicho en repetidas ocasiones que de las crisis se sale mejor o peor, nunca igual. Hoy en día, la humanidad se enfrenta a una de las crisis más profundas y con más niveles que jamás haya tenido que afrontar

Para salir mejor parados, por tanto, debemos invertir el rumbo, nos exhorta el Papa, alejándonos del poderoso imán de Caín y orientando la brújula de nuestras vidas decididamente hacia la estrella polar de la fraternidad

Por Alessandro Gisotti

(vatican News).- Hay acontecimientos en este Pontificado, decisiones tomadas por Francisco que, con el paso de los años, adquieren cada vez más fuerza y una dimensión que, en algunos casos, no es exagerado calificar de profética.

El 8 de julio de hace nueve años, pocos meses después del inicio de su ministerio petrino, realizó su primer viaje apostólico, dirigiéndose a Lampedusa. Un viaje que fue también un mensaje porque en esas pocas horas pasadas en la isla que simboliza el drama de los migrantes en el Mediterráneo, Francisco testimonió con gestos y signos lo que entiende por «Iglesia en salida». Y mostró por qué es necesario partir, concreta y no metafóricamente, de las «periferias existenciales» si queremos construir un mundo más justo y solidario, una humanidad reconciliada consigo misma.

De aquella visita aún llevamos el recuerdo imborrable de algunas imágenes: el Papa celebrando la misa en un altar hecho con barcas de migrantes, la corona de flores lanzada al mar desde una embarcación, el abrazo con los jóvenes que sobrevivieron a esos viajes llamados de la esperanza, pero que tantas veces, por desgracia, se convierten en viajes de la desesperación. Así pues, el núcleo de la visita fue claramente la situación de los inmigrantes. Sin embargo, en esa ocasión, Francisco pronunció una homilía que amplió su mirada, pasando de esa isla y de lo que significaba en ese momento. Una homilía que hoy llama la atención releer (y más aún volver a escuchar) a la luz de lo que está ocurriendo en los últimos meses en Ucrania bajo el ataque de Rusia, así como en todos los rincones más o menos remotos de la Tierra donde las guerras desatan -liberan de sus cadenas- ese «espíritu cainista de matar, en lugar del espíritu de paz».

En esa homilía, el Papa ofreció su meditación personal sobre el diálogo que el Señor mantiene con Caín inmediatamente después de matar a su hermano Abel. Dios hace la pregunta que hoy y siempre debe resonar como una advertencia para cada uno de nosotros: «Caín, ¿dónde está tu hermano?». Seis veces repite Francisco esa pregunta punzante: «¿Dónde está tu hermano?». Tu hermano emigrante, tu hermano postrado por la pobreza, tu hermano aplastado por la guerra.

En los años transcurridos desde aquel viaje, el Pontífice ha vuelto en numerosas ocasiones a la antinomia decisiva hermandad-fraticidio. El 13 de febrero de 2017, en una misa en la Casa Santa Marta, hablando una vez más de Caín y Abel, pronunció fuertes palabras de condena para quienes deciden que «un pedazo de tierra es más importante que el vínculo de la hermandad». Francisco advirtió a los poderosos de la tierra que se atreven a decir: ‘Me importa este pedazo de tierra, este otro, si la bomba cae y mata a doscientos niños, no es mi culpa: es la culpa de la bomba’.

Caín y Abel

El Papa de la Fratelli Tutti, Declaración de Abu Dhabi sobre la fraternidad, el Obispo de Roma que tomó el nombre de hermano Francisco, advierte que esta misma lucha entre la fraternidad y el fratricidio es el tema de los temas de nuestro tiempo. A medida que pasan los años, ve trágicamente cómo se va definiendo el sombrío contorno de lo que él llamaría «la Tercera Guerra Mundial en pedazos». Y qué es esto sino también un «Fratricidio mundial en pedazos», pues toda guerra lleva en sí misma precisamente esa raíz maligna que impulsa a Caín a matar a su hermano y luego a responder despectivamente a Dios que le pregunta al respecto: «¿Soy yo el guardián de mi hermano?

En la Statio Orbis del 27 de marzo de 2020, en la vacía Plaza de San Pedroel Papa afirmó que, con la tormenta de la pandemia, «se ha vuelto a descubrir esa bendita pertenencia común de la que no podemos escapar: la pertenencia como hermanos». Impresiona yuxtaponer estas palabras con las, amargas y angustiadas, que pronunció en el Urbi et Orbi de este año en Semana Santa. «Era el momento de salir juntos del túnel de la mano» -subrayó, refiriéndose a Covid 19- aunando nuestras fuerzas y recursos. Y en cambio estamos mostrando que en nosotros todavía no está el espíritu de Jesús, todavía está el espíritu de Caín, que mira a Abel no como un hermano, sino como un rival, y piensa en cómo eliminarlo».

Francisco ha dicho en repetidas ocasiones que de las crisis se sale mejor o peor, nunca igual. Hoy en día, la humanidad se enfrenta a una de las crisis más profundas y con más niveles que jamás haya tenido que afrontar. Para salir mejor parados, por tanto, debemos invertir el rumbo, nos exhorta el Papa, alejándonos del poderoso imán de Caín y orientando la brújula de nuestras vidas decididamente hacia la estrella polar de la fraternidad.

Refugiados: hospitalidad y profetismo

  


De razón afirmaban Jacques Derrida y Anne Dufourmantelle que “un acto de hospitalidad no puede ser sino poético”. En ese sentido, hospitalidad, poética y otro entrañan una vinculación que nos excede y nos precede. La hospitalidad es ofrecimiento, nos cuestiona, es total apertura y responsabilidad ante el rostro del otro; la poética abre puertas a la imaginación, nos lanza al encuentro y puede ser clave hermenéutica para desentrañar la esperanza que nos habita; el otro es el misterio, la alteridad y es, en cierta medida, vía de acceso al Otro (en mayúsculas). Hospitalidad, poética y otro convergen en el misterio del encuentro


La vida religiosa en medio de la diversidad de carismas que la caracteriza asume estas tres categorías (hospitalidad, poética y otro) siendo capaz de tejer vida a partir de ellas, reconociendo la inspiración y la fuerza del Espíritu, y asumiendo que lo trascendente da sentido, articula, construye, dinamiza, alienta. Verdad es que este artículo no pretende hacer una reflexión filosófica ni teológica de la cuestión mencionada; sin embargo, creemos necesario enmarcar lo que aquí se escriba desde las categorías antes señaladas, dotándolas de cierto contenido que sostenga lo que se quiere indicar.

En diferentes escenarios sociales, políticos y eclesiales se nos ha dicho y se nos sigue diciendo que el fenómeno migratorio y el refugio suponen un reto, un gran desafío. No negamos la veracidad de dichas palabras, de hecho, desde CONFER Migraciones insistimos constantemente en ello porque así lo creemos y lo constatamos en la realidad.

Al mismo tiempo, somos conscientes de que los retos y los desafíos exigen altura de miras y capacidad de acción, una acción que se corresponda con la realidad y que dialogue con ella, una acción con capacidad de trabajo en red desde la coordinación y la responsabilidad, finalmente una acción que, en el caso de las migraciones y el refugio, articule adecuadamente las tres categorías mencionadas al inicio de esta reflexión: hospitalidad como ofrecimiento y apertura; poética como encuentro y esperanza; el otro como misterio y reflejo del rostro de Dios. En esto último, la Vida Consagrada debe actuar proféticamente.

ADN de la vida consagrada

Esa conciencia/vocación profética, que es al mismo tiempo ADN de la vida consagrada, es la que impulsa a reconocer a Dios en la realidad, sobre todo en la realidad doliente de los más pequeños, de los despreciados, de los invisibles. Y en parte, gracias a esta vocación profética y misionera de la VC es que hemos visto cómo las congregaciones /comunidades/grupos/institutos y entidades religiosas se han volcado radicalmente con el momento histórico en el que estamos, nos referimos a la emergencia en Ucrania provocada por la guerra.

Se estima que aproximadamente unas 3,5 millones de personas se han visto obligadas a huir de Ucrania, buscan refugio en los países vecinos, en su mayoría son mujeres con niños, personas ancianas, enfermos y menores no acompañados. A España han llegado, de momento, aproximadamente 25.000 personas refugiadas ucranianas, y se prevén más llegadas.

Esta preocupante situación ha provocado un tsunami de ayudas, colaboraciones, donaciones y ofrecimientos de acogida, gestos que no dejan de alegrarnos y sorprendernos, porque seguimos constatando nuestra capacidad de hospitalidad, ya no solo como VC sino también como sociedad.

Sin embargo, se nos encienden las alarmas cuando vemos situaciones de descoordinación al interior de nuestras instituciones (civiles o eclesiales); cuando constatamos el riesgo de tráfico de personas y explotación o cuando vemos que se invisibilizan otras realidades de guerra y sufrimiento, o bien, situaciones de conflicto en otras fronteras. Todo esto es una llamada a mantenernos atentos y despiertos para leer adecuadamente esta realidad histórica necesitada de profetismo, hospitalidad y cuidados.

Canales activados

Desde el estallido de la guerra en Ucrania la CONFER ha estado atenta a la situación y ha activado los canales con los que cuenta para manifestar su apoyo a los refugiados y su rechazo a cualquier tipo de manifestación violenta que ponga en riesgo la vida de las personas. Asimismo, se ha manifestado públicamente a través de diversos comunicados diálogo con las congregaciones, donaciones y se ha sumado a esa intuición y necesidad de coordinación Intraeclesial, permaneciendo en constante comunicación con la Subcomisión de Movilidad Humana y Migraciones de la Conferencia Episcopal, Cáritas Española y entidades de Iglesia que trabajan en el ámbito de las migraciones.

En virtud de esta intuición y necesidad, desde el área de migraciones de la CONFER se ha iniciado un trabajo de centralización y canalización de ofrecimientos de la VC para poder derivar correctamente y a las entidades correspondientes esas iniciativas de acogida, hospitalidad y solidaridad hacia las personas/familias refugiadas ucranianas que se materializan en ofrecimientos de espacios físicos y, en algunos casos, en el acompañamiento integral (asesoría jurídica, administrativa, apoyo psicológico, acceso al empleo y formación, etc.) de cara a la inclusión e integración en la sociedad de las personas recién llegadas.

Oferta material y/o espiritual

Sabemos también que ya son varios los acuerdos que se han firmado entre congregaciones religiosas y entidades especializadas en el ámbito del refugio para acoger y brindar espacios seguros para las personas.

Mantenemos desde la CONFER una apuesta muy clara por el cuidado y acogida de las personas más vulnerables sin importar su lugar de origen, su religión o idioma. Apertura, encuentro y profetismo es lo que queremos vivir y transmitir siendo capaces de ir contracorriente a una especie de pseudo cultura que se manifiesta insensible, individualista, y que descarta al más débil.

Al mismo tiempo, queremos seguir insistiendo en la necesidad de un trabajo en red coordinado y ordenado que nos permita poner al servicio de los más necesitados aquello que podemos ofrecer material y/o espiritualmente.

Vidas que valen

Hospitalidad, poética y otro se convierten entonces en categorías que van cobrando sentido y que nos ayudan a dilucidar aquello que quizás no terminamos de ver o entender: cada vida cuenta y todos necesitamos ser cuidados, cuánto más si nos encontramos en situaciones de vulnerabilidad, de peligro, como el caso de nuestros hermanos y hermanas ucranianas, pero también de tantos hombres y mujeres que en este momento, mientras leemos esta reflexión, se encuentran en lugares donde la guerra está activa y sigue cobrándose vidas, vidas que valen.

Nuestra realidad histórica nos desafía y nos recuerda que tenemos una gran responsabilidad. Sigamos siendo casa abierta que acoge al otro, que es manifestación del rostro de Dios y que nos invita a salir de nosotros mismos para entrar en espacios de encuentro, de esperanza, de acogida, permaneciendo en el amor fraterno. Y “no os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles” (Hb 13, 2)

El Corpus y los refugiados:

La mesa de la eucaristía es larga, larga, larguísima

El Corpus y los refugiados
El Corpus y los refugiados

«Para aquellos ( responsables de la cosa pública o gente de a pie de calle) que todavía no saben o no quieren achicarse en la fila de los invitados al banquete para que quepan todos»

«Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices»

«En la Jornada mundial del Refugiado que es vecina de la del Corpus, la fiesta del pan del Dios humanizado que se expone, se trocea y se reparte, conviene recordar como Jesús entendió su vida como una gran invitación»

«La mesa de la eucaristía es larga, larga, larguísima y además no excluyente. En ella muchos se quedan sin silla»

19.06.2022 | Jose Luis Pinilla

No hablo para los convencidos, sino para aquellos ( responsables de la cosa pública o gente de a pie de calle) que todavía no saben o no quieren achicarse en la fila de los invitados al banquete para que quepan todos.

Recojo de Eduardo Galeano algunas de sus frases: “Desde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar y los salmones y las truchas en busca de sus ríos. Ellos viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua. No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano. Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente. Les han robado su lugar en el mundo. Han sido despojados de sus trabajos y de sus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero otros muchos más huyen de los salarios exterminados y de los suelos arrasados. Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices.

Muchos son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas o cuerpos sin nombre que yacen bajo tierra en el otro mundo adonde querían llegar”. Algunos consiguen colarse.

Quizás sean estos, algunos de los que están formando parte de las llamadas colas del hambre en muchos lugares, buscando alimentos o dignidad… o refugio

En la Jornada mundial del Refugiado que es vecina de la del Corpus, la fiesta del pan del Dios humanizado que se expone, se trocea y se reparte, conviene recordar como Jesús entendió su vida como una gran invitación– sin imponer ni obligar – a la fiesta final de Dios para todas las personas en tomo a una misma mesa. Donde quizás para “adelantarla” en nuestros tiempos debemos seguir el consejo de aquella canción del musical El Diluvio que viene: “un poquitín que os estrechéis y se podrán sentar“. Para que se sienten sobre todo los que no tienen pan, ni tierra, ni techo ni refugio.

A esta mesa como nuevo Lázaro apurando las sobras que caen de la comida de Epulón, quizás se nos acerque (Achnur nos los recuerda) Nzedha Ndrodza Alphosine, que en 2019, cuando la milicia atacó su hogar, fue una mujer desplazada al este de la República Democrática del Congo, y que salió de su aldea, en la provincia de Ituri, junto a su familia. Y ahora, en un campamento de desplazados en otra parte de Ituri, Nzedha teme no poder volver a su aldea nunca.

Campo de refugiados

La vida aquí es dura. En la aldea, mi esposo y yo teníamos una granja. Con la cosecha obteníamos costales de maíz que luego vendíamos. Podía generar ingresos. Pagaba la cuota de la escuela de mis hijos y podía darles todo lo que necesitaban. Ahora, no puedo costear la cuota”, contó Nzedha. “Me siento abatida. No sé qué hacer. Tenemos hambre, y muy poca comida. Siento tristeza por mis hijos”.

Un nombre, una familia, una historia más en la cola cruel – por ser casi interminable- de los que a finales de 2021, engrosaron el número de personas forzadas a abandonar sus hogares que llegó a 89,3 millones. Es decir, un 8% más en relación con el año anterior y más del doble de la cifra que se tenía hace diez años. Esta cifra incluye el récord de 27,1 millones de personas refugiadas y 53,2 millones de personas desplazadas internas (es decir, aquellas que abandonaron su hogar pero permanecieron dentro de su país). Asimismo, incluye 4,4 millones de personas de Venezuela desplazadas en el extranjero y 4,6 millones de personas solicitantes de asilo.

La mesa de la eucaristía es larga, larga, larguísimay además no excluyente. Sale de los templos y se prolonga en el mundo y en la calle ( Como el Pan consagrado expuesto en las procesiones de la vida), buscando invitados en “los cruces de los caminos”. Y en las cruces de la vida. Sobre todo en las fronteras (la geográficas y las de todo tipo) que Es la mesa infinitamente larga.

En ella muchos se quedan sin silla, en ese cruel juego donde solo los listos, los “rapidillos”, los poderosos, etc., se apoderan de ellas. Porque aún privamos de sentarse a la mesa a muchos (por todos Dios dio la vida), dependiendo del color, la religión, la raza y el origen de cada cual. Y dependiendo también de … los papeles .

Colas extranjería

Esos papeles para obtener el asilo y refugio, tan ansiados, por los que los piden en España y en el mundo. Aquellos por los que me dicen también pujan las mafias para obtenerlos y revenderlos

En lo que nos toca, en estos días – y siempre – hay que garantizar el derecho a solicitar asilo, a los que están en la cola pidiéndolos. Se acercan a las mesas de internet o de las ventanillas burocratizadas, pero no los alcanzan. Algo importante está en serio peligro. Me dicen que es tarea ímproba solicitar cita para pedir la solicitud. Y esto puede hacer que, a que los vienen huyendo de un país, los “saquen de la cola” de las solicitudes de asilo y queden expuestos a la expulsión si es que no han conseguido acceder a una acogida residencial preventiva.

Por eso para estas situaciones u otras parecidas es importante también flexibilizar los requisitos y procedimientos para otras solicitudes. Como la renovación y obtención de permisos de residencia y/o trabajo . Y así combatir la irregularidad sobrevenida además de fomentar la inclusión social y la igualdad de oportunidades, especialmente en contexto post COVID-19. Es necesario, es urgente, responder con agilidad política y administrativa tantas peticiones, en este caso, de asilo.

Ampliar la mesa del compartir supone pues ampliar los sistemas de acogida a personas que llegan, así como los sistemas mismos de acogida a solicitantes de protección internacional, garantizando plazas suficientes y unas condiciones mínimas de dignidad.

A la comunidad (política o religiosa), por ejemplo en Madrid, siguen llamando muchos a la puerta. A la Puerta del Sol y a las puertas de la noche. Que noche es para muchos la vida, cuando el sueño de alcanzar refugio se desvanece y desaparece de sus horizontes. Como se escapó el deseo de Nzedha y su familia de volver a sembrar, educar y vivir en su tierra Aunque el Señor de la Vida procesione por las calles de nuestras ciudades. Y pase a su lado. Y al nuestro. Muchos – como a los niños- le impedirán acercarse.