La guerra que no cesa

Los dominicos de Ucrania: “El país se ha teñido de sangre de gente inocente”

“Centenares de personas, sobre todo madres con niños, personas mayores y enfermos”, relatan los religiosos

“El país se ha teñido de sangre de gente inocente que ha perdido a sus seres queridos y todas sus posesiones”. Así explican la situación de Ucrania la comunidad de dominicos del país en un comunicado. Sin embargo, reconocen que a pesar de “la invasión del mal y el enorme sufrimiento se han encontrado con la increíble bondad y valentía de miles y miles de personas”.


Asimismo, explican la situación de los refugiados. “Centenares de personas, sobre todo madres con niños, personas mayores y enfermos, han encontrado refugio en los conventos dominicos y las casas de acogida laicas de nuestra Orden”.

Gratitud por la ayuda

“Cada día llegan a Ucrania convoyes humanitarios, no solo desde Polonia. Los ucranianos de aquellos territorios que aún no han sido afectados por la guerra también comparten lo que tienen con sus hermanos y hermanas en sufrimiento”, añaden.

“No hay palabras para expresar la gratitud que sentimos por toda la ayuda que habéis prestado hasta ahora”, apuntan los religiosos, que subrayan, además, que “casi todos los días nos llegan palabras de apoyo y solidaridad, plegarias y ayuda material específica, que es muestra de vuestra generosidad y vuestro buen corazón”.

¿Habrá Navidad este año?

María y José extenuados y atrapados

LUIS SANDALIO, luisandalio@yahoo.es
LLOREDA DE CAYÓN (CANTABRIA).

ECLESALIA, .

– María y José caminan perdidos
este año, no sé por qué,
y atrapados por el bosque…  ¿Los has visto?
Es extraño… Bielorrusia
los reúne y los empuja,
la católica Polonia no los quiere…
y Europa, demasiado entretenida
-suponemos- en preparar la navidad
no puede perder su valioso tiempo
en atender estos restos de humanidad,
sobrantes y zarrapastrosos,
heridos por las cuchillas de las concertinas
que no pueden atravesar…

El frío invernal, mojados y bajo cero,
el hambre, el cansancio brutal
y la impotencia de no poder entender
por qué los señores de este mundo,
geopolíticamente -dicen-  juegan con ellos
y pisotean sus vidas sin que les tiemble el pulso,
les dejan extenuados, rotos por dentro,
amargados, derrotados y desesperados…

No van solos…
Son muchísimos miles los que traspasan
con ellos diferentes fronteras de nuestro mundo
y se empeñan en empañar, ensuciar  y romper
nuestra imagen de civilización avanzada
de derechos humanos y libertades
insistentemente proclamadas…

María y José por el bosque perdidos
pasan frío, hambre y desaliento…
Su salud mental peligra,
su esperanza acorralada
está a punto de sucumbir ante el miedo:
policías y soldados bien armados
les hacen frente, ella está embarazada
-¿os lo he dicho?-
y el niño va a nacer…
¡qué terrible mundo
-que entre todos hemos hecho-
les espera!
¿Les espera? ¿Será verdad que les espera?

Unos pocos, muy poquitos,
en los pueblos polacos cercanos a la frontera
no están de acuerdo y permanecen en vela:
Sí, es adviento y sin pedir permiso
encienden luces verdes en sus casas para decir:

Os ayudaremos.
La puerta está abierta,
y no diremos
ni palabra a la policía ni al gobierno,
os esperamos…
Aunque desconocidos y lejanos,
sois hermanos nuestros”

Este es el adviento verdadero,
que cultiva la esperanza
herida y destartalada de este mundo nuestro
cuidando de los pobres  y frágiles,
animando a los pequeños,
ayudando a los que ya no pueden…
sintiéndonos de verdad fraternos.
¿Estaremos tú y yo entre ellos?
Dios lo quiera.

Hollerich: «La Iglesia en Europa no puede permanecer indiferente»

«Son nuestros hermanos desesperados»: las iglesias europeas asumen el llamamiento del Papa para acoger a migrantes y refugiados

Un refugiado se abraza al Papa
Un refugiado se abraza al Papa

Se llama a Europa que sea generosa, solidaria, unida y que haga planes a largo plazo con el pleno apoyo de las comunidades eclesiales

COMECE pide a las autoridades de la Unión Europea que «permitan a los refugiados que se encuentran varados en los territorios de primera acogida, como es el caso de Chipre y Grecia, ser trasladados a otro país de la UE y recibir allí la protección y promoción que necesitan»

Alemania, España, Austria, Francia, Eslovenia… la Iglesia del Viejo Continente responde

JRS: «Todos ganamos cuando la humanidad se convierte en hospitalidad, porque entonces la hospitalidad se convierte en humanidad»

| RD/Vatican News

La primera voz es la del cardenal y presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE), el cardenal Jean-Claude Hollerich, que ante el llamamiento a los Estados de la Unión Europea (UE) expresado hoy por el Papa, así como durante su reciente viaje apostólico a Chipre y Grecia, para que acojan a los refugiados bloqueados en los países de primera acogida, reitera que son muchos «nuestros hermanos desesperados».

Son los refugiados en algunos países europeos, que esperan, en su grito de ayuda y atención, «ser escuchados». «La Iglesia en Europa no puede permanecer indiferente«, por lo que es necesario un «compromiso renovado», una «voz profética» y «ejemplos concretos de solidaridad» hacia los «hijos de Dios», hombres y mujeres con «rostros, historias y familias».

Refugiados en la frontera de Polonia y Bielorrusia

COMECE: Llamamiento a las instituciones y a la comunidad

Junto al Papa, la COMECE pide en primer lugar a las autoridades de la Unión Europea que «permitan a los refugiados que se encuentran varados en los territorios de primera acogida, como es el caso de Chipre y Grecia, ser trasladados a otro país de la UE y recibir allí la protección y promoción que necesitan». 

La petición se extiende también a la Iglesia en Europa, formada por parroquias, comunidades y fieles, para que se conviertan en «testigos de Cristo» especialmente en este tiempo de Navidad y acojan con espíritu de servicio a quienes llegan en busca de protección. En un esfuerzo común debemos apuntar – pide el cardenal – a proyectos concretos en colaboración con las autoridades públicas.

La Iglesia de España: sí a los corredores humanitarios

Facilitemos en nuestras diócesis nuevas formas de acoger a los refugiados, hagámonos eco del Papa y promovamos con el Estado, a todos los niveles, la creación de corredores humanitarios y soluciones estables e inclusivas. Así lo expresa el comunicado de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, órgano de los obispos de España, en respuesta al llamamiento de Francisco hoy. «Dios llama a nuestras puertas», las comunidades cristianas y toda la sociedad deben estar cerca de los que más lo necesitan: desde la Iglesia de España se hace hincapié en la acogida responsable y en las soluciones justas y duraderas.

Migantes escalan un malecón en la ciudad norteña de Fnideq después de intentar cruzar la frontera de Marruecos al enclave español de Ceuta en el norte de África

“Dios sigue llamando a nuestras puertas ante la proximidad de la Navidad. Agradecemos al Papa Francisco su evangélica cercanía a los más vulnerables y emplazamos a nuestras comunidades cristianas y al conjunto de la sociedad: a acoger con responsabilidad a quienes necesitan de nosotros con un corazón que mira a los ojos de las personas; no desentendernos del destino de cada migrante y refugiado; incidir sobre las causas y motivos que bloquean su futuro en dignidad; buscar soluciones estables y justas que promuevan una legislación y medios económicos centrados en procesos de migración ordenados y en cauces concretos de acogida y hospitalidad que les permitan realizar su proyecto de vida en Europa y en España”, concluye el comunicado.

La Iglesia de Francia: es necesaria una estrecha colaboración

En un comunicado, la Conferencia Episcopal Francesa reiteró la necesidad de una «estrecha colaboración» entre los cristianos y las autoridades políticas en la acogida de los inmigrantes, «sin la cual no es posible dicha acogida». Recordando los proyectos de acompañamiento que se han multiplicado en los últimos años en las diócesis francesas a favor de los migrantes y refugiados, los obispos franceses reiteran su voluntad de «contribuir a esta acogida».

Migrantes a bordo de un buque de la Fuerza Fronteriza del Reino Unido después de ser recogidos en el mar.

Los obispos austriacos al gobierno: protejan la dignidad y los derechos

Los obispos austriacos también expresan su pleno apoyo al llamamiento que el Papa Francisco ha hecho hoy a los Estados europeos e instan al gobierno federal a unirse a ellos para afrontar el «trágico destino» de los refugiados dentro de la Unión Europea. La invitación a los dirigentes políticos es para dar una «señal de solidaridad y humanidad» y acoger a un centenar de familias «llegadas de los campos de acogida europeos cuyo estatuto de asilo ha sido reconocido».

La Iglesia austriaca apela a los valores europeos y cristianos que se encuentran en el proyecto impulsado por el Papa, y recuerda el gran compromiso humanitario que ya se está llevando a cabo en el país y la voluntad de sus ciudadanos de «cuidar e integrar», pero al mismo tiempo se dirige a Europa, pidiendo «soluciones justas y solidarias» que aún faltan.

Iglesia alemana: soluciones y responsabilidad compartida

A través del arzobispo de Hamburgo, monseñor Stefan Hesse, la Iglesia de Alemania también responde favorablemente a la iniciativa del Papa de promover una distribución justa y solidaria de los que buscan acogida en Europa. La incesante actividad del Papa es una constante invitación a la caridad -dicen-, un ejemplo a seguir. En la reflexión está el panorama de un Mediterráneo y una Europa que no mejora en el frente migratorio con el paso del tiempo, es más, añade focos de miseria en varias zonas especialmente en las fronteras orientales de la UE y en los Balcanes.

En este contexto, la Iglesia en Alemania pide que se amplíen los programas de acogida y se redoblen los esfuerzos para superar la crisis humanitaria en las fronteras exteriores, poniéndose a disposición ayer como hoy con la nueva dirección política. Necesitamos – escribe el arzobispo de Hamburgo – soluciones a largo plazo y responsabilidad compartida. La Navidad -concluye- nos recuerda cada año que Dios se hace hombre en un niño indefenso que necesita protección. También hoy encontramos a Cristo en personas cuya dignidad está en grave peligro. Así, el llamamiento del Papa no se refiere a cifras abstractas, sino a seres humanos que necesitan nuestro apoyo».

Miembros del servicio polaco brindan apoyo médico y transportan a un migrante en la frontera entre Polonia y Bielorrusia.

La respuesta de la Iglesia eslovena: desafío y oportunidad para los migrantes

Los obispos eslovenos acogen y saludan la invitación del Papa abriendo sus comunidades a los que tienen dificultades: los migrantes y los refugiados -escriben en un mensaje- son un «gran desafío» para los Estados miembros. Los países y las ciudadanías están llamados a la solidaridad con quienes llaman a nuestras puertas en busca de un futuro mejor. «La hospitalidad y la acogida de los extranjeros han sido durante mucho tiempo un signo de amor y respeto a la dignidad de todo ser humano. Por eso es importante que nuestro país y la Unión Europea den a todos los refugiados y migrantes la oportunidad de obtener legalmente asilo para ellos y sus familias, ayudándoles a integrarse». La cuestión de los inmigrantes es también una oportunidad -subrayan los obispos- para reflexionar sobre lo que hay alrededor de las guerras: el comercio de armas, las políticas económicas injustas, la pobreza y la corrupción. Que «la Sagrada Familia en esta Navidad -es la última esperanza- nos recuerde el respeto a la dignidad, el valor de la paz y la solidaridad».

JRS: gracias al Papa, la humanidad se convierte en hospitalidad

En consonancia y en apoyo del Papa y de las Iglesias de Europa, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) también trabaja para acoger, proteger, promover e integrar a los inmigrantes. Así se lee en una declaración en respuesta al fuerte llamamiento del Papa. En particular, los jesuitas de Grecia destacan el haber compartido con Francisco, durante su último viaje apostólico, la dura realidad del trabajo en el Mediterráneo y subrayan con amargura el retraso en las negociaciones sobre las políticas migratorias europeas y luego las muertes, demasiadas, en las fronteras exteriores de la UE, que siguen siendo una «realidad cotidiana».

Los jesuitas recuerdan los diversos discursos del Papa sobre el problema del nacionalismo y la necesidad de responsabilidades compartidas que nadie puede evitar. «Como seres humanos, nos sentimos impulsados a acoger al extranjero y a establecer nuevas relaciones. Nuestras comunidades de hospitalidad se extienden por toda Europa como auténticos espacios de encuentro y son una invitación a ser testigos de la esperanza. Todos ganamos cuando la humanidad se convierte en hospitalidad, porque entonces la hospitalidad se convierte en humanidad».

Los refugiados felicitan al Papa en su cumpleaños

Un joven refugiado congoleño le regala al Papa la mejor felicitación en su 85 cumpleaños: “¡Nos salvaste!”

Francisco celebra su día con el grupo de refugiados llegados ayer desde Chipre gracias a su mediaciónEstas 12 personas, entre los que hay médicos o informáticos, recibirán el apoyo directo del Pontífice

El papa Francisco celebra su 85 cumpleaños con un grupo de refugiados

“¡Nos salvaste!”. Solo dos palabras. Un grito lleno de emoción. El Papa ha celebrado hoy su 85 cumpleaños con sus preferidos: los más vulnerables. En este caso, con el grupo de 12 refugiados que llegaron ayer a Italia gracias a la mediación de Francisco ante su viaje apostólico a Chipre a comienzos de diciembre.



El Pontífice recibió en el Palacio Apostólico al grupo que aterrizó en Roma fruto del acuerdo entre la Santa Sede, las autoridades italianas y chipriotas. “El grupo contará con el apoyo directo del Santo Padre, mientras que la Comunidad de Sant’Egidio se encargará de su inclusión en un programa de integración de un año”, según ha explicado Matteo Bruni, director de Sala Stampa.

“El Papa dio la bienvenida a los refugiados en la sala del trono y escuchó sus historias y las de su viaje desde Congo-Brazzaville, República Democrática del Congo, Camerún, Somalia y Siria. Algunos de ellos son médicos y técnicos informáticos. El Papa les dirigió individualmente unas palabras de bienvenida y afecto, y les agradeció su visita”, continúa el comunicado Vaticano.

Con el respaldo de Sant’Egidio

Los refugiados, acompañados por Giancarlo Penza, de Sant’Egidio, regalaron a Jorge Mario Bergoglio una foto de un refugiado afgano, que representa el intento de cruzar el Mediterráneo por parte de algunos migrantes.

Durante la conversación, el Papa preguntó por una niña que conoció en el campamento de Mavrouni, en Lesbos, que también llegará a Italia en los próximos días con su familia gracias a estos corredores humanitarios

El Papa recibe refugiados

Francisco recibe mañana al primer grupo de refugiados procedentes de Chipre

Un grupo de refugiados de Chipre llegará a Italia con el apoyo de la Santa Sede
Un grupo de refugiados de Chipre llegará a Italia con el apoyo de la Santa Sede

Un magnífico regalo de cumpleaños para Bergoglio, que mantendrá con ellos un encuentro de bienvenida

El Vaticano seleccionó a medio centenar de refugiados y acordó con el Gobierno de ese país llevarlos a Roma como gesto simbólico por la acogida, cubriendo los gastos y encargando su manutención a la organización Sant’Egidio

El resto, hasta 50 refugiados de países como Camerún, Siria o la República Democrática del Congo, seguirán llegando en enero y febrero

El papa Francisco recibirá mañana viernes al primer grupo de refugiados seleccionados en Chipre para ser llevados a Roma, un total de doce personas que viajaron este jueves a capital italiana, según confirman fuentes vaticanas.

El encuentro de bienvenida, aún por oficializar, se producirá el día en el que el pontífice argentino cumple 85 años, aunque en el Vaticano normalmente no se celebran los cumpleaños, sino los onomásticos.

En su reciente viaje a Chipre, el Vaticano seleccionó a medio centenar de refugiados y acordó con el Gobierno de ese país llevarlos a Roma como gesto simbólico por la acogida, cubriendo los gastos y encargando su manutención a la organización Sant’Egidio.

«Acción simbólica»

El primer grupo de refugiados, doce en total, partió hoy hacia Roma, según confirmó el Ministerio del Interior chipriota en sus redes sociales, agradeciendo al papa esta «acción simbólica».

De hecho en aquel viaje apostólico, el 3 de diciembre pasado, el papa pudo saludar a estos doce primeros refugiados durante una ceremonia en la Iglesia de San Francisco de Nicosia.


El resto, hasta 50 refugiados de países como Camerún, Siria o la República Democrática del Congo, seguirán llegando en enero y febrero.

No es la primera ocasión en la que el pontífice predica con el ejemplo de la acogida y en abril de 2016 se llevó de la isla griega de Lesbos a tres familias sirias, a doce refugiados.

«El otro es el camino»

«El otro es el camino»: Bergoglio hace su propio resumen del viaje a Chipre y Grecia 

Llegada de Francisco a Roma

En breve, sabremos qué ha comentado el Papa a los periodistas en el vuelo de regreso 

«El otro es el camino para volver a encontrarse con uno mismo. Las buenas decisiones incluyen siempre a los demás, no sólo a uno mismo» 

Por Jesús Bastante 

Francisco ya está de vuelta en Roma. A las 12,50, con algo de retraso respecto al horario previsto, el vuelo papal aterrizó en Ciampino. Ahora, Bergoglio se dirige a Santa María la Mayor, donde reside la ‘Salus Populi Romana’, para dar las gracias por el éxito de un viaje que, a buen seguro, tendrá frutos en el futuro inmediato. 

Durante el vuelo, la cuenta oficial del Papa en Twitter, @pontifex, publicó un mensaje de Francisco: «En griego hay un refrán iluminador: o fílos ine állos eaftós, “el amigo es otro yo”. Sí, el otro es el camino para volver a encontrarse con uno mismo. Las buenas decisiones incluyen siempre a los demás, no sólo a uno mismo#ViajeApostólico«. Todo un aviso a navegantes. 

En breve, los periodistas acreditados en el vuelo papal (entre ellos, nuestro corresponsal, Hernán Reyes Alcaide), darán cuenta de la tradicional entrevista que Francisco concede en el viaje de regreso de un viaje de cinco días que lo llevó a Chipre y Grecia, con una escala vibrante en la isla de Lesbos. A buen seguro, no tendrá desperdicio. Y se lo contaremos, como siempre, #primeroenRD

El poder de los gestos

Francisco en Chipre: el poder de los gestos 

Francisco besa la cruz de Crisóstomos

Francisco El Papa besa la cruz de Crisóstomos 

Bergoglio alaba el papel de la pequeña Iglesia católica en Chipre y la pone de ejemplo ante las Iglesias de Europa «marcadas por la crisis de fe» 

El Papa propone el testimonio como modelo de actuación frente al proselistimo y aboga por la necesidad de «cristianos luminosos» 

04.12.2021 José Lorenzo 

La fraternidad -es decir, el abrazo y los brazos abiertos- la paciencia, la escucha, la disposición a hablar y a encontrar, el dejarse asombrar por el que llega, el perseverar como la llave maestra para la reconciliación… El papa Francisco fundamentó en esos –pero no solo– elementos el verdadero motor que puede hacer caminar a la humanidad a través de la actual “oscuridad de la historia”, como subrayó durante eucaristía que presidió en Nicosia en su segunda jornada en Chipre. 

Se trata de dar una oportunidad “al poder de los gestos”, en lugar de a “los gestos de poder” que hoy siguen marcando el lenguaje de la comunidad internacional, como se ve en la pertinaz exhibición de estupidez estos mismos días en las fronteras entre Bielorrusia y Polonia, pero también entre Rusia y Ucrania, en Sudán y en tantas guerras olvidadas. También en la anomalía que vive esta isla dividida -pero no aislada- por una dolorosa cicatriz que estos días está acogiendo su 53º viaje internacional, el tercero de este año. 

Ecumenismo, reconciliación, acogida 

Mosaico de civilizaciones, la cuna de Afrodita es la parada previa a su segunda estancia en Grecia (el único país que puede presumir de esta distinción), pero no obedece, como ningún otro periplo del Papa argentino, a un mero capricho, sino que el objeto y objetivo está cuidadosamente delineado, perfilado en sus aristas, que tienen que ver con una irrenunciable vertiente ecuménica, pero también de reconocimiento a la labor de la minoría católica, tan difícil en tantas ocasiones; un indisimulado deseo de ayudar a encontrar una salida al contencioso que dividió la isla en 1974, convirtiéndola en un avispero, pálido reflejo del histórico conflicto entre otomanos y cruzados; y, finalmente, un enérgico grito contra la conciencia dormida de una comunidad internacional ciega y sorda al sufrimiento de los migrantes. 

El encuentro con la comunidad católica maronita, primero, y las autoridades ortodoxas, después, sirvió a Jorge Mario Bergoglio para, en un ejercicio de humildad, elogiar la sinodalidad de la Iglesia ortodoxa, un camino por el que apuesta claramente también para la católica, nada menos que con una convocatoria sinodal, pero saliendo del individualismo y abandonando antiguas seguridades y la “pretensión de la autosuficiencia”, expresiones que no llevaban dedicatoria pero que fácilmente se intuye que van dirigidas a los de la casa propia. 

Testimonio, sí; proselitismo, no 

Lejos de eso, invitaba a “seguir el camino del encuentro personal, prestar atención a las preguntas de la gente” y desechar la tentación aún dominante del proselitismo, dando una oportunidad “al testimonio”. “No es moralismo, que juzga, sino misericordia que abraza; no se trata de culto exterior, sino de amor vivido”. 

Para eso, “para iluminar la noche que a menudo nos rodea”, el pontífice argentino abogó por “cristianos iluminados, pero sobre todo luminosos, que toquen con ternura las cegueras de los hermanos, que con gestos y palabras de consuelo enciendan luces de esperanza en la oscuridad”. 

Un recado para las Iglesias de Europa 

Lo decía Bergoglio desde la capital de Chipre, pero no era un deseo solo para aquella Iglesia. Era, más bien, para las comunidades creyentes de la vieja Europa, “marcadas por la crisis de fe”, que tienen mucho que aprender de una Iglesia chipriota que “tiene estos brazos abiertos”, que “acoge, integra y acompaña”. 

Tanto el presidente de la República chipriota como el arzobispo ortodoxo eran plenamente conscientes de que en pocas ocasiones podrían sus diversas reivindicaciones contar con un altavoz semejante al de la visita del líder moral más importante del mundo. Y no perdieron la ocasión, centrada sobre todo en los problemas internos derivados de la partición del país, pero el profundo desasosiego que genera la influencia turca sobre la mitad de la isla quedó meridianamente claro con un discurso muy duro de Crisóstomo II, que denunció a las claras la limpieza étnica practica por Turquía en las últimas cuatro décadas. 

Las heridas de una división 

Recogió el guante Bergoglio en su homilía, aunque si en realidad fue menos vehemente (no puede perder la baza de contar con el presidente turco como mediador en conflictos con el Extremo y Medio Oriente, así como con su papel posibilista en el tablero de ajedrez en el que los migrantes son los peones de hoy), no ocultó que la herida más dolorosa en ese hermosa isla es “la provocada por la terrible laceración que ha padecido en los últimos decenios”, refiriéndose al “sufrimiento interior” de quienes no han podido volver ni a sus casas ni a sus lugares de culto y celebración. Lugares hoy ocupados por Turquía. 

Frente a ello, les ofreció Bergoglio un bálsamo poco novedoso, es verdad, resbaladizo, largo, tortuoso y recurrente en su pontificado: el diálogo, sin el cual “no hay alternativas para la reconciliación. Fue ahí donde animó a las partes a cambiar el orden de los factores: dejar los gestos de poder para aferrarse al poder de los gestos

El encuentro más esperado 

Le quedaba aún, poco más de veinticuatro horas después de su aterrizaje en la isla, su encuentro más esperado, en el que Bergoglio se crece porque se entrega a fondo y donde el dolor le coloniza los gestos, porque, como dijo al salir del Vaticano, “toca las llagas” de los que sufren, y lo volvió a hacer en un encuentro ecuménico con un grupo de migrantes en una parroquia de la capital. 

Como en tantos otros lugares a lo largo de sus ocho años largos de pontificado, tocó, acarició, abrazó las historias de dolor y desarraigo de hombres y mujeres que pusieron confiadamente en sus intervenciones ante él su fe, su esperanza, su voluntad de seguir caminado a pesar de tanto sufrimiento acumulado. 

El Papa saluda a una de las migrantes que intervino en el encuentro 

Todos habían llegado a través de ese Mediterráneo que, denunciaría de nuevo el Papa, «se está convirtiendo en un cementerio», arribados en pésimas condiciones a las mismas costas del mar del que surgió vestida de espuma la Venus-Afrodita de Boticelli y que se han convertido en las principales víctimas de “la guerra de nuestros días”, que son las migraciones. 

Era el preludio de lo que será uno de los momentos más esperados de la segunda parte de su viaje, su nueva peregrinación a Lesbos, para, como en esta pequeña parroquia, encontrarse con las personas que se ven obligadas a abandonar su hogar y que son esclavizadas, vendidas, torturadas, humilladas y, finalmente, dejadas morir a su suerte cuando no asesinadas o convertidas en un vergonzoso objeto de presión por países sin entrañas de misericordia. 

La cálida acogida a todos ellos por parte de Francisco, la emocionada y emocionante intervención ante un anciano que por momentos disimula su fragilidad, las lágrimas de pesar, los silencios restallantes por los que se colaba la sana indignación y el compromiso de la perseverancia en el testimonio de las bienaventuranzas, “la constitución perenne del cristianismo”, se convirtieron en en estos días en Chipre en poderosos gestos que hacen que la esperanza no haya sido ahogada aún por la noche

El Papa en el campo de refugiados de Moria

El Papa más radical (evangélicamente hablando) sacude conciencias desde Lesbos 

El corresponsal vaticano de Vida Nueva analiza el discurso de Francisco a los refugiados del campamento de Moria 

Ha permanecido en la isla pocas horas, pero Francisco no las olvidará: ha estrechado tantas manos, ha visto tantos ojos tristes, ha besado a cuantos niños se le acercaban, ha compartido muchas esperanzas y ha pronunciado uno de sus discursos más radicales sobre el problema de la crisis migratoria. 

En el campamento de Moria –uno de los más grandes de la isla de Lesbos (Grecia)– la jornada comenzó muy pronto, apenas despuntada el alba; todas las medidas de seguridad ya estaban en marcha desde días antes, pero se intensificaron en vísperas de la llegada del Papa; los 2.500 “residentes” –la mayoría de ellos afganos, pero también provenientes de otros países africanos o asiáticos– se habían endomingado dentro de sus modestísimas posibilidades. A la entrada de las tiendas donde unos 50 de ellos iban a poder asistir al encuentro con Jorge Mario Bergoglio eran entrevistados por periodistas que querían saber las circunstancias de su viaje, los planes de vida o de supervivencia, las pérdidas dejadas atrás con dolor y tristeza. 

La ciudad de Mitilene –capital de la isla del mar egeo– ha mostrado una cierta indiferencia ante la segunda venida de tan ilustre huésped (acompañado, por cierto, por la presidente de la República helénica), ya que soportan, en buena parte, los inconvenientes de la vecindad con el eufemísticamente llamado Centro de recepción e identificación de Refugiados; hay que reconocerles, sin embargo, que no han protagonizado ninguna marcha de rechazo o de xenofobia. A la entrada pudimos incluso ver una pancarta de bienvenida a Francisco. 

“Superemos la parálisis del miedo, la indiferencia que mata” 

El discurso papal no tiene desperdicio. Yo escogería esta frase: “Superemos la parálisis del miedo, la indiferencia que mata, el cínico desinterés que con guantes de seda condena a muerte a quienes son marginados. Enfrentémonos desde su raíz al pensamiento dominante, que gira en torno al propio yo, a los propios egoísmos personales y nacionales que se convierten en medida y criterio de todo”. 

Hablando frente a las costas del Mediterráneo ha dicho: “No dejemos que el ‘mare nostrum’ se convierta en un desolador ‘mare mortuum’ (mar de muertos) ni que este lugar de encuentro se vuelva en un escenario de conflictos. No permitamos que este ‘mar de los recuerdos’ se transforme en el ‘mar del olvido’. Les suplico, detengamos este naufragio de civilización”. 

La mano de Cáritas en Calais

La mano de Cáritas a 1.200 eritreos, afganos y sudaneses en Calais para salvarlos de la muerte 

La entidad caritativa De la Iglesia francesa agradece el llamamiento del papa Francisco en el ángelus ante la realidad de la inmigración 

Refugiados en Calais

27 personas han muerto en los últimos días intentando cruzar el tramo de mar entre Francia e Inglaterra en una lancha. Este drama ha movilizado a los políticos de los países vecinos y el papa Francisco en el ángelus del 28 de noviembre ha hecho un nuevo llamamiento sobre la realidad migratoria. Por ello, desde Secours Catholique – Caritas Francia, Juliette Delaplace, su responsable, ha agradecido al pontífice sus palabras mientras empezaron en mejorar la situación en Calais. 

 
Humanidad prohibida 

Mientras se redobla la vigilancia en el canal, desde Caristias recuerda que “en Calais hay no menos de 16 resoluciones que prohíben a las asociaciones distribuir alimentos y bebidas“. “Creemos en lo que hacemos, creemos en la caridad, en la fraternidad”, así que las palabras del Papa “dan fuerza, confianza y esperanza”, señalaba la responsable. En esta población costera hay 1.200 personas, hombres, mujeres y menores no acompañados, procedentes principalmente de Sudán, Eritrea y Afganistán, que “viven a diario en una situación extremadamente difícil”, según explica Delaplace a los medios vaticanos. 

“Hay personas que me dicen: ‘Cada día estoy más débil física y moralmente’ o que dicen: ‘Ya estoy medio muerto’“, relata la responsable de Secours Catholique. Y es que la situación va acompaña de desalojos de los campamentos,  robo de sus pertenencias personales o de las tiendas que tienen o de sus sacos de dormir. Estas condiciones de supervivencia pesan sobre su moral, apuntan desde el terreno. 

Mística de la resistencia activa

por José Luis Pinilla, SJ  

Quiero hablar de la resistencia activa. Social y eclesialmente es muy necesaria. He querido practicarla con humildad con la ayuda de Dios. Y me explico y me justifico aunque sea con un prólogo un poco largo, nacido de la experiencia y las noticias de estos días. 

Es muy variada la posibilidad de participar en los encuentros que se ofrecen desde muy variados ámbitos para la sensibilización y el compromiso con los migrantes. Esta semana querría haber asistido a varios de ellos. Por ejemplo, a la Jornada Mundial de los Pobres que en Madrid, que contó con la presencia cualificada de Xabier Gomez y Sergio Barciela. O a la Oferta de diálogo, organizada por CONFER, en torno a la Campaña de la Hospitalidad con Cristina Manzanedo, clara referente en este tema. O la Asamblea Anual del SJM bajo el lema ‘Semillas de resistencia’. 

Y siguen llegando ofertas poliédricas que alimentan nuestra sensibilidad y compromiso. Ya lo dice el papa Francisco: hay que discernir cada vez más. Incluso en estos mini-discernimientos. Porque mientras no se nos conceda del don de ubicuidad será muy difícil asistir a todo. Aunque ya conocía a algún amigo que casi lo ejercía apareciendo brevemente en varias actos, saltando de uno a otro sin acabar de estar en ninguno. 

O como aquella persona que quería ser tan santo que no quería perderse ir a varias misas a la vez, con lo que saltaba de una a otra en función de su horario. Supongo que de la suma de los trozos de cada una en la que participaba podría haber consumado una misa completa y variada satisfaciendo una cierta gula (muy espiritual, pero gula al fin y al cabo). No creo que con mucho resultados… 

Espiritualidad cristiana crítica 

En esta caso y a la hora de escribir este blog y por sentido “cuasilaboral” me quedé con la Asamblea nacional de 2021 del SJM en Madrid. Me sentía atraído además por el titulo ‘Semillas de Resistencias’. Y ahí va mi humilde reflexión que puede ser válida para alimentar las variadas presencias, emociones y sensibilidades que nos provocan en este caso hacia un compromiso que cada día hay que seguir alimentando. 

Me refiero a una posibilidad que me sirve de muletilla y acicate ante tanto desvarío como se produce ante los empobrecidos. Y en concreto frente a los migrantes. Me refiero a que es muy necesaria la resistencia activa ante tantos ataques a estos empobrecidos. Claro está. Pero a mi me gusta añadir la “mística de la resistencia activa”. Es decir, al necesario aleteo del espíritu que sostiene el compromiso. Sí: aquello de que Jesús los envió a “estar con Él y a echar demonios”. Espiritualidad y sanación. 

El Consejo Mundial de las Iglesias nos ofrece una definición de la espiritualidad de la resistencia que evocaría “la larga espiritualidad cristiana crítica del poder, que ha dado a los desposeídos de poder, fuerzas y coraje para oponerse a quienes abusan de él”. 

Y es verdad que hay acompañar esa espiritualidad, con el aguante, la tenacidad, la constancia e insistencia, la conciencia de estar en la intemperie, la solidaridad en el caso de las mujeres (sororidad) y la memoria histórica, la interpelación sobre la realidad, el cuestionamiento, o sea, la actitud crítica ante la realidad. La cordura, en una palabra. 

Cultivar una vida unificada 

La mística y la resistencia activa, ahora que de nuevo vienen embates contra los migrantes del este de Europa (Bielorrusia versus Polonia por ejemplo), que se incorporan a los de Europa del Sur tienen una relación circular. Se refuerza una a la otra. Esta espiritualidad , como dice Antonina Woznan (teóloga feminista), por un lado puede desplegar el poder del que han sido despojadas las víctimas de los poderosos de turno. Y por otro lado agudiza el sentido crítico frente a cualquier forma de poder que no se manifieste como un poder de la vida, de compasión, de comunicación y de apoyo. 

La espiritualidad nos ayuda a cultivar una vida unificada en los deseos y no fragmentada en las actitudes y respuestas, a disfrutar de la experiencia del encuentro con Dios y su justicia o si queréis de su misericordia y de poder contemplarla también en las noticias que nos llegan sobre migrantes , en su historia, en el mundo de hoy , en la naturaleza amenazada y destrozada que los “expulsa” y en los demás. 

También en esta nuestra Europa fortaleza donde tantos estamos desde este lado de los muros. De los ya construidos, y de los que pueden seguir construyendo con nuestros dineros… Y mientras tanto, como dice Cesar Vallejo “el cadáver siguió muriendo”.