La reinserción de los presos en la sociedad

Volver a la vida, tras años de cárcel: “Algunos llevan tanto en prisión que hay que enseñarles a usar un móvil”

Un equipo de profesionales y voluntarios dirige a los expresos hacia su reinserción cubriendo las “grietas” que deja el Estado: “El recluso no sale y se va a su casa como en las películas porque muchos no tienen ni casa donde ir.

Por Blanca Sáinz

 “Hay mucho desconocimiento porque las cárceles son un tema tabú”. Así comienza Julio García a hablar con este periódico. Él es voluntario en El Dueso (Santoña) desde hace 27 años y, como resalta en varias ocasiones durante la entrevista con elDiario.es, si hay algo que generan los temas tabú es desconocimiento. Así, cuestiones como que los presos pueden trabajar mientras están en la cárcel tanto dentro como fuera de ella, o que no están obligados a confesar durante una entrevista laboral que han estado en prisión, siguen siendo asuntos que solo conocen aquellos que lo han vivido de cerca.

Según la propia Constitución española, la cárcel es el espacio donde la gente se prepara para reinsertarse. Sin embargo, estos centros continúan situándose en lugares alejados de los núcleos de población con el objetivo de separarlos aún más de una sociedad a la que tendrán que regresar tarde o temprano. Precisamente a eso se dedica Julio, que además de voluntario en la cárcel de El Dueso, de Cantabria, es el fundador de la Asociación Nueva Vida, la única en Cantabria que trata y guía a los presos desde el momento en el que entran en prisión.

Esta asociación, además de asesoramiento, atención psicológica y acompañamiento durante el proceso de salida de la cárcel, también ofrece alojamientos temporales, algo que según cuenta este voluntario es necesario en dos casos y el primero, es en el que el expresidiario no puede ir a otro lugar: “No sale y se va a su casa como en las películas porque muchos no tienen ni casa y hay que acogerles”. Luego, tras los informes emitidos por la Junta de tratamiento de cada preso, el juez y la Fiscalía deciden si la persona se puede ir a su casa o si acude a una entidad que le acoja.

De esta parte más profesionalizada se encarga Paz Allende, que es integradora social y la coordinadora de un recurso que puede alcanzar hasta más de una docena de presidiarios o expresidiarios: “Además de cuando salen de la cárcel, también recibimos a personas que se encuentran de permiso, así como a sus familias, que pueden no tener recursos, vivir fuera de la comunidad y no poder visitar al interno”, señala.

Este lugar, ubicado en Renedo de Piélagos y gestionado por educadores sociales, trabajadores sociales, integradores y psicólogos, dista enormemente “de lo que la gente se puede imaginar”. “Son personas muy disciplinadas. Para disfrutar de permisos lo tienen que hacer muy bien dentro, y una persona problemática probablemente nunca llegue ni a tener acogida con nosotros. Es que no hemos tenido ni un problema, la verdad”, asevera la especialista.

No obstante, si hay algo en lo que la asociación santanderina pone el foco es en la búsqueda de empleo como método de integración social e independencia económica, algo de lo que se encarga la psicóloga Celia Valiente, trabajadora de Nueva Vida y encargada del programa ‘Reincorpora’ financiado por la Fundación ‘La Caixa’. “Se trata de que sean autónomos y a veces hay que empezar por lo más básico… Hay personas que llevan tanto tiempo en prisión que hay que enseñarles hasta a utilizar un móvil o abrirles una cuenta en el banco para que les puedan pagar la nómina”, señala.

Este programa imparte diferentes cursos que van desde cómo hacer un currículum hasta el trabajo de las habilidades sociales ya que, en muchos casos, se ven afectadas al estar en prisión. Después vendría la búsqueda activa de empleo, que suele ser un éxito: “Es difícil que no lo consigan porque les guiamos y apoyamos con empresas que, además, colaboran con nosotros directamente aunque sin saber si se trata de presos, refugiados u otro tipo de personas vulnerables”, indica.

Sin embargo, a pesar del éxito del programa de la asociación, para Julio los presos siguen siendo “los grandes olvidados del Estado”, por lo que las fundaciones privadas tienen que cubrir esas “grietas”: “Todos los políticos que he visto en estos 27 años, que han sido de todos los colores, no se han implicado nada. Y asuntos como la Prisión Permanente Revisable (PPR) me sigue pareciendo que no tienen ningún sentido porque si las penas son encaminadas a la reinserción, que haya casos de PPR quiere decir que hay casos que no se están sabiendo resolver.”, reivindica.

“Se pueden reinsertar al 100% siempre”

Sobre la capacidad de reinsertarse, tanto Paz como Celia como Julio tienen claro que los expresos pueden conseguirlo al 100% siempre y cuando cuenten con soporte. Un soporte que, además de por ellos, también puede venir de su propia estructura familiar, recuerdan. “No todo el mundo nos necesita, está claro. Lo importante es darles una oportunidad y que luego ellos hagan lo que quieran con ella, pero todo el mundo se merece que, al menos, se la ofrezcan”, concluye Celia.

Por su parte, Paz cuenta con orgullo cómo uno de los hombres que se encuentra en la casa de acogida tras su paso por la cárcel se ha graduado en Derecho e insiste en la idea de que son “muchos” los que deciden ponerse a estudiar, sobre todo grados medios.

Y Julio, que cada vez tiene su agenda más llena -llega a hacer 14 visitas en un solo día en El Dueso-, repasa junto a este periódico las tareas pendientes: ayudar a conseguir un permiso, hablar con un juez, con un criminólogo… Y antes de marcharse hace un apunte: “Yo, que ni siquiera me quiero enterar del delito que han cometido por si me influye, he conseguido, a pesar de ese estigma social, ver solo personas que se han equivocado. Algunas se han equivocado y mucho, otras a lo mejor no deberían estar ni presas e igual otras deberían estar incluso más tiempo. Pero ese no es nuestro trabajo. De momento es solo ayudar”, concluye.

Pastoral penitenciaria

Florencio Roselló: «Cuantos más presos tenga un país, una sociedad, más evidencia su fracaso social»

«El que se les pregunte a los presos sobre la Iglesia, sobre la Jerarquía, sobre las celebraciones, sobre la idea que tienen de la Iglesia, sobre su relación con la Iglesia está resultando interesante y sorprendente. A los presos pocas veces se les pide su opinión por cualquier tema»

«Cuando una sociedad no sabe qué hacer con las personas que cometen fallos por distintas causas (droga, enfermedad mental, inmigración…) y la única solución es la prisión, algo estamos haciendo mal»

«No preguntamos a nadie por qué está en la cárcel. Nos interesa la persona y todo lo relacionado con ella, familia, situación persona. Vamos un poco contracorriente, porque la sociedad despierta y se interesa por la cárcel ante delitos mediáticos y sorprendentes, y nosotros reaccionamos ante la necesidad de la persona presa, ante sus problemas»

Por Jordi Pacheco

Cerca de 60 mil personas de promedio cumplen penas en las cárceles de España, según datos del Ministerio del Interior del año 2020. Conocemos las cifras, pero poco sabemos, en cambio, de los dramas familiares y de las necesidades que se esconden tras el mundo de las prisiones, que son las grandes silenciadas de la sociedad. En ellas realiza su labor de acompañamiento la pastoral penitenciaria a través de una extensa red de capellanes y voluntarios que, en este 2021, llevan también la voz del Sínodo a los presos en un proceso en el que, según el padreFlorencio Rosellóla Iglesia debe estar abierta a recibir respuestas, opiniones, comentarios que no tal vez no espera. De hecho, tal como confiesa este mercedario director de Pastoral Penitenciaria, ya han llegado a su departamento algunos trabajos de algunas prisiones que “sorprenden por su crítica, y también por su adhesión a la Iglesia de a pie, la que ellos conocen en prisión”.

¿Cómo es el material que han preparado desde el Departamento de Pastoral Penitenciaria para llevar el sínodo a las prisiones y cómo se pretende hacerlo llegar a los presos?

El material que se ha preparado ha sido adaptado a la realidad de los presos y de las prisiones. Hemos intentado “aterrizar” los contenidos a su realidad concreta, que en muchos casos es de nula participación en la Iglesia cuando estaba en la calle, pero que se ha acercado a la Iglesia en prisión, bien por interés (ropa, dinero, permisos, libertad…), por curiosidad o por vivencia personal, que también la hay. Los presos, como la propia sociedad, aunque no hayan participado de la vida de la Iglesia, también opinan de la Iglesia, y eso a la Pastoral Penitenciaria nos interesa, y por eso hemos adaptado este material a su realidad.

¿Cómo está siendo recibido en los centros? ¿Se ha empezado a poner en práctica? 

Ha habido que explicarles qué es un sínodo, la Sinodalidad, todo. Su experiencia eclesial y de fe es mínima, por eso hay que empezar de cero. Pero el hecho de que se les pregunte qué opinan de tal o cual tema ya es positivo. El que se les pregunte sobre la Iglesia, sobre la Jerarquía, sobre las celebraciones, sobre la idea que tienen de la Iglesia, sobre su relación con la Iglesia está resultando interesante y sorprendente. A los presos pocas veces se les pregunta su opinión por cualquier tema. 

El preso tiene dos visiones muy diferentes de la misma Iglesia, por un lado la Iglesia que ellos conocen, la Pastoral Penitenciaria que les lleva ropa, que les pone dinero en peculio, que les acoge en permisos, que les mira a los ojos…pero sobre todo que nos les juzga ni condena, esta es muy positiva; y por otro lado la Iglesia institución, jerarquía, la ven diferente, con poder y prestigio.

Como mercedario, ha dedicado su vida al mundo de las prisiones. ¿Qué le ha aportado esta experiencia al lado de quienes viven entre las cuatro paredes de la cárcel?

Ya antes de ordenarme comencé a trabajar en prisiones, y desde entonces, y son más de treinta años como sacerdote, no he dejado de pisar una cárcel ni de encontrarme a Cristo en el hombre y mujer preso. Mi relación con el preso, con la cárcel configuró mi vocación mercedaria. Hoy soy lo que soy gracias a muchos presos y presas necesitados de misericordia, pero que al final fueron ellos los que, como diría el Papa Francisco, me “misericordiaron”. Muchos sábados y domingos termino la celebración de la misa diciendo, “gracias por permitirme celebrar con vosotros/as”.

El encuentro con ellos me habla de que no soy mejor. Muchos presos tienen un gran corazón. Mucho antes que lo dijese el Papa Francisco, por los años noventa, yo ya decía “qué hubiese sido de mi vida si hubiese estado en su situación”. No soy mejor que ellos. Es injusto, pero quizás Dios me ha tratado mejor que a ellos sin yo merecerlo, y a veces me pregunto por qué.

La prisión es un modo de apartar de la sociedad a muchas personas que no han tenido suerte en sus vidas, que han nacido tal vez en un entorno favorable y han sido empujadas a una vida poco ordenada. Desde la opinión pública y desde la misma justicia, sin embargo, parece como si esto no se tuviera en cuenta, ¿qué opina?

Es triste que la única solución para muchas personas sea la cárcel. Cuantos más presos tenga un país, una sociedad, más evidencia su fracaso social. Cuando una sociedad no sabe qué hacer con las personas que cometen fallos por distintas causas (droga, enfermedad mental, inmigración…) y la única solución es la prisión, algo estamos haciendo mal. Mucho número de presos no significa mayor seguridad en la calle, sino que no sabemos abordar los problemas reales. Pues hay soluciones que no pasan por la prisión. El ingreso en la cárcel lo único que hace es alargar el problema y no solucionarlo. A la salida ese problema sale nuevamente. 

Pero también mucha gente se pregunta por la víctima del delito. Es cierto que hasta hace unos años ha sido la gran olvidada del delito y del conflicto. Pero la Iglesia cree en la Justicia Restaurativa. No hay reinserción real sin la víctima. El infractor debe conocer el daño causado y si es posible repararlo. Y la Iglesia ha participado en encuentros restaurativos donde se ha reconciliado con la víctima, y donde ha reparado el daño.

Afirma usted que la Pastoral Penitenciaria tiene la conciencia tranquila porque vive el Evangelio en primera persona, y en primera línea pastoral. En este sentido, ustedes deben de tener razones para sentirse reconfortados.

No me gusta la autocomplacencia, no soy amigo de halagos, es peligroso porque puede llevar a instalarnos y a conformarnos con poco. Mientras haya un hombre o mujer en prisión ni me puedo conformar ni tener la conciencia tranquila. Cuando digo vivimos el Evangelio en primera persona estoy diciendo que cada vez que voy a prisión me encuentro con el mismo Cristo preso, y eso para mí, como cristiano, mercedario y sacerdote, es un privilegio. Pero es cierto que nos sentimos bien, porque ir a prisión es una opción libre, evangélica y vocacional, y eso reconforta.

La Pastoral Penitenciaria no pregunta al preso qué ha hecho ni por qué está en la cárcel. Esto supone ir contracorriente, porque vivimos en una sociedad que juzga constantemente. Para construir un mundo humano y justo, ¿debemos aprender a juzgar menos y perdonar más?

No preguntamos por qué está. Nos interesa la persona y todo lo relacionado con ella, familia, situación personal…Y sí, vamos un poco contracorriente, porque la sociedad despierta y se interesa por la cárcel ante delitos mediáticos y sorprendentes, y nosotros reaccionamos ante la necesidad de la persona presa, ante sus problemas. Vivimos en una sociedad en que cada ciudadano es un juez, y tiene muy clara la sentencia ante delitos de telediario. Una sociedad que busca mayor dureza en las penas y menos oportunidades en la reinserción, aunque luego digamos que las cárceles no reinsertan, ¿una contradicción, no?. ¿Juzgar menos y perdonar más?, contesto con la reflexión del Papa Francisco cuando visita una prisión; se detiene en la puerta antes de entrar y dice “¿Por qué ellos y no yo?”, esta frase resume el ¿quién soy yo para juzgar?

¿Qué pediría a la Iglesia y a la sociedad?

Que humanicemos nuestras opiniones y reflexiones sobre los presos. Detrás de cada caso hay personas, también víctimas, hay familias que necesitan acompañamiento. Pediría a la Iglesia que sea acogedora, que tenga puertas abiertas para que el que sale de prisión, que haga efectiva la misericordia, que no confunda ni mezcle delito con pecado. A la sociedad que crea en la reinserción, que crea en las segundas oportunidades. La reinserción es un derecho constitucional recogido en el artículo 25. Hoy en día se ha democratizado mucho el perfil de los presos. En la actualidad nos encontramos presos de todos los estamentos sociales, por diferentes delitos que antes no entraban en prisión (delitos económicos; violencia de género, delitos de tráfico;…)…un día, este nuevo perfil de preso, puedes ser tú.

El Papa recibe en Santa Marta a 20 reclusos de una cárcel de Roma

“Cada vez que entro en una cárcel, me pregunto: ¿Por qué ellos y no yo?”, suele comentar Francisco cuando visita un centro de detención, como ha hecho en sus viajes a América Latina

El papa Francisco sigue prodigándose en gestos con los presidiarios. El último tuvo lugar esta mañana, cuando recibió en la Casa Santa Marta, la residencia vaticana donde vive, a alrededor de 20 reos de la cárcel romana de Rebibbia. Estaban acompañados por la directora, Annamaria Trapazzo, el capellán y algunos funcionarios de prisiones. El grupo realizó luego una visita a los Museos Vaticanos, según informó la Sala de Prensa de la Santa Sede en un escueto comunicado.
En sus ocho años de pontificado, Jorge Mario Bergoglio ha realizado numerosas visitas a cárceles y ha logrado en varias ocasiones que el foco de la atención internacional se pusiera sobre la situación de los reclusos. En el Vía Crucis de la Semana Santa de 2020, por ejemplo, las meditaciones estuvieron escritas por un grupo de presidiarios de la cárcel de Padua (norte de Italia). Seguir leyendo

Sumergirse en las aguas de la vida de la gente

Por Marcelo Barros
Esta iluminación es el despertar al amor solidario o, como dice el budismo, a la compasión.
Sumergirse en las aguas de la vida de la gente
“Muchos recuerdan con gratitud y nostalgia las intuiciones proféticas y el innovador método de alfabetización y concienciación social de los adultos, llevado a cabo por el gran Paulo Freire, cuyo centenario de nacimiento en 2020 acabamos de celebrar”.
“En el campo de la política, en los últimos años, además de las diversas formas de desestabilización de los gobiernos no alineados con su política neoliberal, el imperio Americano ha mejorado las nuevas tácticas de guerra mediática”.
“Un elemento desafiante, pero aún esencial, es que el trabajo de base requiere de inserción. No se puede hacer sólo a través de un consejo ocasional, como si fuera “desde fuera”.
Actualmente, en Brasil, en los ambientes y círculos de personas más conscientes y críticas, en cualquier conversación y reflexión sobre lo que estamos viviendo, la propuesta que siempre vuelve con urgencia es la necesidad de reanudar el trabajo de base. Muchos recuerdan con gratitud y nostalgia las intuiciones proféticas y el innovador método de alfabetización y concienciación social de los adultos, llevado a cabo por el gran Paulo Freire, cuyo centenario de nacimiento en 2020 acabamos de celebrar.
Incluso los que nacieron más tarde hablan con nostalgia de las experiencias de la educación popular en el Brasil en los decenios de 1960 y 1970. En la sociedad civil, las organizaciones vecinales se multiplicaban. En los movimientos sindicales y partidistas, algunos grupos profundizaron el diálogo con las bases. En los ambientes cristianos, surgieron comunidades eclesiales de base y círculos bíblicos. Se inició la pastoral social y la inserción de religiosos y laicos en los movimientos sociales.
Si miramos la realidad actual, el mundo ha cambiado mucho en las últimas décadas. La población se ha vuelto más urbana. Las actuales condiciones de vida en las periferias hacen la vida más difícil. La lucha por la supervivencia es más exigente y absorbe a la gente. Hay hermosas experiencias de inserción, pero parecen más raras que en otros tiempos y tienen que tomar otras formas. Además, en los últimos decenios, las iglesias y las sociedades han experimentado un proceso de “cierre hacia adentro” que dificulta la educación de base.
En el campo de la política, en los últimos años, además de las diversas formas de desestabilización de los gobiernos no alineados con su política neoliberal, el imperio Americano ha mejorado las nuevas tácticas de guerra mediática. Se coopta a los gobernantes utilizando el poder judicial, el parlamento y los medios de comunicación para sus intereses. En Brasil, ha logrado inocular en la sociedad una regresión social y política que, hace unos años, nadie hubiera imaginado posible. Por eso es cada vez más urgente reanudar el proceso de educación popular y el proceso de organización de la base, así como profundizar la unión de las fuerzas progresistas en torno a un proyecto común.
Debemos tener claro que, aunque el espíritu y el propósito de esta construcción son los mismos que en otros tiempos, los instrumentos y las formas que estas obras necesitan tomar hoy en día han cambiado sustancialmente.
El principio fundamental de toda obra básica es la convicción de que “el pueblo es y debe ser el sujeto y protagonista de su propia historia”. Cuando comenzó el proceso de los foros sociales, se acostumbró a proponer: “pensar globalmente, actuar localmente”. Con el tiempo, se hizo cada vez más claro que no podemos separar las dos dimensiones. Con las comunicaciones de hoy en día, una dimensión interfiere profundamente con la otra. La intensificación de la minería en el Amazonas depende de la bolsa de valores de Beijing y cada lucha local tiene que tener en cuenta el proceso internacional.
https://www.religiondigital.org/marcelo_barros/Sumergirse-aguas-vida-gente_7_2304139574.html?utm_
Un elemento desafiante, pero aún esencial, es que el trabajo de base requiere de inserción. No se puede hacer sólo a través de un consejo ocasional, como si fuera “desde fuera”. La inserción debe ser organizada, planificada y sistematizada. Su objetivo es conocer la realidad desde dentro y con la comunidad organizando los pasos del viaje, haciendo de los retos del día los contenidos de la educación y planificando juntos las acciones a realizar.
Varias tradiciones espirituales proponen la iluminación interior como un camino de intimidad con la Divinidad. Esta iluminación es el despertar al amor solidario o, como dice el budismo, a la compasión. Por lo tanto, la educación siempre debe partir de la realidad personal, unir a la persona con la comunidad y también ocuparse de la mejora de la conciencia ciudadana. En general, como el camino se hace caminando, es la experiencia misma de la acción la que ayuda a la persona y al grupo a descubrirse a sí mismos y a ampliar su percepción. A este segundo momento de reflexión le sigue el tercer momento de la acción que sigue. Este proceso: acción, reflexión, acción se mejora al descubrir un horizonte político, pedagógico, organizativo que sería la concreción de lo que dice el Foro Social Mundial: “Es necesario un mundo nuevo. Juntos podemos hacerlo posible

Pastoral Penitenciaria en Fratelli Tutti

APUNTES CON LA ENCÍCLICA ATELLI TUTTI,
EN CLAVE DE PASTORAL PENITENCIARIA
NO PERDER NUNCA LA ESPERANZA (EN LA CÁRCEL TAMPOCO)
55. Invito a la esperanza, que «nos habla de una realidad que está enraizada en lo profundo del ser humano, independientemente de las circunstancias concretas y los ndicionamientos históricos en que vive….”.
DENUNCIAR LA INDIFERENCIA DE UNA SOCIEDAD QUE PASA DE LARGO
DE LOS POBRES, VULNERABLES
73. Luego la parábola (del Buen Samaritano) nos hace poner la mirada claramente en
los que pasan de largo. …peligrosa indiferencia de no detenerse, inocente o no,
producto del desprecio o de una triste distracción.
74. En los que pasan de largo hay un detalle que no podemos ignorar; eran personas
religiosas. Es más, se dedicaban a dar culto a Dios: un sacerdote y un levita. Esto es
un fuerte llamado de atención, indica que el hecho de creer en Dios y de adorarlo no
garantiza vivir como a Dios le agrada.
OPORTUNIDAD DE REHABILITACIÓN – JUSTICIA RESTAURATIVA
77. Cada día se nos ofrece una nueva oportunidad, una etapa nueva. …..
Seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas.
78. Es posible comenzar de abajo y de a uno,
78. Dejemos de ocultar el dolor de las pérdidas y hagámonos cargo de nuestros
crímenes, desidias y mentiras. La reconciliación reparadora nos resucitará, y nos hará
perder el miedo a nosotros mismos y a los demás.
LOS DESCARTADOS (DE LA CÁRCEL)…NO CUMPLEN FUNCIÓN ALGUNA
101. … El hombre herido y abandonado en el camino (Parábola del Buen Samaritano)
era una molestia para ese proyecto, una interrupción, y a su vez era alguien que no
cumplía función alguna.
DIFERENCIAS SOCIALES MARCAN EL FUTURO DE MUCHOS PRESOS
106. «el solo hecho de haber nacido en un lugar con menores recursos o menor
desarrollo no justifica que algunas personas vivan con menor dignidad»
108. Invertir a favor de los frágiles puede no ser rentable, puede implicar menor
eficiencia.
109. Algunos nacen en familias de buena posición económica, reciben buena
educación, crecen bien alimentados, o poseen naturalmente capacidades destacadas.
Ellos seguramente no necesitarán un Estado activo y sólo reclamarán libertad. Pero
evidentemente no cabe la misma regla para una persona con discapacidad, para
alguien que nació en un hogar extremadamente pobre, para alguien que creció con
una educación de baja calidad y con escasas posibilidades de curar adecuadamente
sus enfermedades.
TODOS SOMOS IGUALES…¿DE VERDAD?
118. El mundo existe para todos, porque todos los seres humanos nacemos en esta
tierra con la misma dignidad. Las diferencias de color, religión, capacidades, lugar de
nacimiento, lugar de residencia y tantas otras no pueden anteponerse o utilizarse para
justificar los privilegios de unos sobre los derechos de todos.
121. Entonces nadie puede quedar excluido, no importa dónde haya nacido, y menos
a causa de los privilegios que otros poseen porque nacieron en lugares con mayores
posibilidades.
PREVENCIÓN A TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN (FAMILIAS-EDUCADORES)
114. Quiero destacar la solidaridad, que…exige el compromiso de todos aquellos que
tienen responsabilidades educativas y formativas. En primer lugar, me dirijo a las
familias, llamadas a una misión educativa primaria e imprescindible. Ellas
constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y
de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del
otro. Ellas son también el ámbito privilegiado para la transmisión de la fe desde
aquellos primeros simples gestos de devoción que las madres enseñan a los hijos. Los
educadores y los formadores que, en la escuela o en los diferentes centros de
asociación infantil y juvenil, tienen la ardua tarea de educar a los niños y jóvenes, están
llamados a tomar conciencia de que su responsabilidad tiene que ver con las
dimensiones morales, espirituales y sociales de la persona. Los valores de la libertad,
del respeto recíproco y de la solidaridad se transmiten desde la más tierna infancia.
PASTORAL PENITENCIARIA, SERVICIO A PERSONAS NO IDEAS
115. ….nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a
personas».
REINSERCIÓN A TRAVÉS DEL TRABAJO
162. El gran tema es el trabajo. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino
hacia una existencia digna. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida
digna a través del trabajo».
TRANSFORMAR LA SOCIEDAD, TAMBIÉN ES CARIDAD Y PASTORAL
PASTORAL PENITENCIARIA
186….Es caridad acompañar a una persona que sufre, y también es caridad todo lo
que se realiza, aun sin tener contacto directo con esa persona, para modificar las
co
cruzar un río, y eso es exquisita caridad, el político le construye un puente, y eso
también es caridad. Si alguien ayuda a otro con comida, el político le crea una fuente
de trabajo, y ejercita un modo altísimo de la caridad que ennoblece su acción política.
EL DELITO NO RELACIONARLO CON PECADO
234. Si a veces los más pobres y los descartados reaccionan con actitudes que parecen
antisociales, es importante entender que muchas veces esas reacciones tienen que ver
con una historia de menosprecio y de falta de inclusión social.
PERDÓN Y RECONCILIACIÓN (UTOPÍA DE LA PASTORAL PENITENCIARIA)
237. El perdón y la reconciliación son temas fuertemente acentuados en el cristianismo
y, de diversas formas, en otras religiones.
EL PERDÓN Y LA VÍCTIMA
241. No se trata de proponer un perdón renunciando a los propios derechos ante un
poderoso corrupto, ante un criminal o ante alguien que degrada nuestra dignidad.
Estamos llamados a amar a todos, sin excepción, pero amar a un opresor no es
consentir que siga siendo así; tampoco es hacerle pensar que lo que él hace es
aceptable. Al contrario, amarlo bien es buscar de distintas maneras que deje de
oprimir, es quitarle ese poder que no sabe utilizar y que lo desfigura como ser humano.
Perdonar no quiere decir permitir que sigan pisoteando la propia dignidad y la de
los demás, o dejar que un criminal continúe haciendo daño. Quien sufre la injusticia
tiene que defender con fuerza sus derechos y los de su familia precisamente porque
debe preservar la dignidad que se le ha dado, una dignidad que Dios ama. Si un
delincuente me ha hecho daño a mí o a un ser querido, nadie me prohíbe que exija
justicia y que me preocupe para que esa persona —o cualquier otra— no vuelva a
dañarme ni haga el mismo daño a otros. Corresponde que lo haga, y el perdón no sólo
no anula esa necesidad, sino que la reclama.
243….Incluso ante las ofensas recibidas, la bondad no es debilidad, sino auténtica
fuerza, capaz de renunciar a la venganza».
246. A quien sufrió mucho de manera injusta y cruel, no se le debe exigir una especie
de “perdón social”. La reconciliación es un hecho personal, y nadie puede imponerla
al conjunto de una sociedad, aun cuando deba promoverla. En el ámbito estrictamente
personal, con una decisión libre y generosa, alguien puede renunciar a exigir un
castigo
Pero no es posible decretar una “reconciliación general”, pretendiendo cerrar por
decreto las heridas o cubrir las injusticias con un manto de olvido. ¿Quién se puede
arrogar el derecho de perdonar en nombre de los demás? Es conmovedor ver la
capacidad de perdón de algunas personas que han sabido ir más allá del daño sufrido,
pero también es humano comprender a quienes no pueden hacerlo. En todo caso, lo
que jamás se debe proponer es el olvido.
PERDONAR NO ES OLVIDAR
250. El perdón no implica olvido. Decimos más bien que cuando hay algo que de
ninguna manera puede ser negado, relativizado o disimulado, sin embargo, podemos
perdonar. Cuando hay algo que jamás debe ser tolerado, justificado o excusado, sin
embargo, podemos perdonar. Cuando hay algo que por ninguna razón debemos
permitirnos olvidar, sin embargo, podemos perdonar.
251. Los que perdonan de verdad no olvidan, pero renuncian a ser poseídos por esa
misma fuerza destructiva que los ha perjudicado. Rompen el círculo vicioso, frenan
el avance de las fuerzas de la destrucción. Deciden no seguir inoculando en la sociedad
la energía de la venganza que tarde o temprano termina recayendo una vez más sobre
ellos mismos. Porque la venganza nunca sacia verdaderamente la insatisfacción de las
víctimas. Hay crímenes tan horrendos y crueles, que hacer sufrir a quien los cometió
no sirve para sentir que se ha reparado el daño; ni siquiera bastaría matar al criminal,
ni se podrían encontrar torturas que se equiparen a lo que pudo haber sufrido la
víctima. La venganza no resuelve nada.
252. Tampoco estamos hablando de impunidad. Pero la justicia sólo se busca
adecuadamente por amor a la justicia misma, por respeto a las víctimas, para prevenir
nuevos crímenes y en orden a preservar el bien común, no como una supuesta
descarga de la propia ira. El perdón es precisamente lo que permite buscar la justicia
sin caer en el círculo vicioso de la venganza ni en la injusticia del olvido.
LA PENA DE MUERTE
263. Hay otra manera de hacer desaparecer al otro, que no se dirige a países sino a
personas. Es la pena de muerte. San Juan Pablo II declaró de manera clara y firme que
esta es inadecuada en el ámbito moral y ya no es necesaria en el ámbito pena. Hoy
decimos con claridad que «la pena de muerte es inadmisible» y la Iglesia se
compromete con determinación para proponer que sea abolida en todo el mundo.
266. Los miedos y los rencores fácilmente llevan a entender las penas de una manera
vindicativa, cuando no cruel, en lugar de entenderlas como parte de un proceso de
sanación y de reinserción en la sociedad….. Esto ha vuelto particularmente riesgosa la
costumbre creciente que existe en algunos países de acudir a prisiones preventivas, a
reclusiones sin juicio y especialmente a la pena de muerte.
267. Quiero remarcar que «es imposible imaginar que hoy los Estados no puedan
disponer de otro medio que no sea la pena capital para defender la vida de otras
personas del agresor injusto». Particular gravedad tienen las así llamadas ejecuciones
extrajudiciales o extralegales, que «son homicidios deliberados cometidos por algunos
Estados o por sus agentes, que a menudo se hacen pasar como enfrentamientos con
delincuentes o son presentados como consecuencias no deseadas del uso razonable,
necesario y proporcional de la fuerza para hacer aplicar la ley».
268.1. «Los argumentos contrarios a la pena de muerte son muchos y bien conocidos.
La Iglesia ha oportunamente destacado algunos de ellos, como la posibilidad de la
existencia del error judicial y el uso que hacen de ello los regímenes totalitarios y
dictatoriales, que la utilizan como instrumento de supresión de la disidencia política o
de persecución de las minorías religiosas y culturales, todas víctimas que para sus
respectivas legislaciones son “delincuentes”.
(Comentario no perteneciente a la encíclica. En el año 2019, 56 países tienen, en su legislación
la pena de muerte. Estados Unidos la mantiene en 26 de sus estados. En el año 2019 se
realizaron 657 ejecuciones de pena de muerte).
CONDICIONES CARCELARIAS, RESPETO DIGNIDAD HUMANA
268.2. Todos los cristianos y los hombres de buena voluntad están llamados, por lo
tanto, a luchar no sólo por la abolición de la pena de muerte, legal o ilegal que sea, y
en todas sus formas, sino también con el fin de mejorar las condiciones carcelarias, en
el respeto de la dignidad humana de las personas privadas de libertad.
CONDENA LA CADENA PERPETUA
268.3. Y esto yo lo relaciono con la cadena perpetua. […] La cadena perpetua es una
pena de muerte oculta».
EL PRESO NO PIERDE SU DIGNIDAD PERSONAL
269. Recordemos que «ni siquiera el homicida pierde su dignidad personal y Dios
mismo se hace su garante». El firme rechazo de la pena de muerte muestra hasta qué
Boletín PUENTE nº 105 (julio-septiembre 2020) Página 216
punto es posible reconocer la inalienable dignidad de todo ser humano y aceptar que
tenga un lugar en este universo. Ya que, si no se lo niego al peor de los criminales, no
se lo negaré a nadie, daré a todos la posibilidad de compartir conmigo este planeta a
pesar de lo que pueda separarnos.
P. Florencio Roselló Avellanas
Madrid a 5 de octubre de 2020