Por un cristianismo posteista

INTRODUCCIÓN 

Muchas personas cristianas hoy día se encuentran incómodas con los contenidos de su fe. Sienten que responden a una cosmovisión premoderna ya superada que provoca una creciente desafección. También en otras tradiciones religiosas o humanistas y en general en la cultura de muchos países se produce un fenómeno similar. Y así nos encontramos con una humanidad desconcertada en tránsito hacia nuevas interpretaciones de la realidad y una unitaria esperanza planetaria, post-secular y posteísta. 

Este desconcierto se debe en primer lugar a los nuevos modelos epistemológicos, pluralistas y relativos que cuestionan la existencia de la verdad absoluta, que admiten múltiples lenguajes y procedimientos, sean empíricos, comprensivos o simbólicos, pero que en todo caso son dialógicos y autocríticos; se alejan del dogmatismo y de la subjetividad derivados de la autoridad y de supuestas revelaciones. Estos nuevos modelos sitúan a la religión en la necesidad de revisar sus supuestos epistemológicos y sus figuras simbólicas. Y no lo hace suficientemente. 

De estos nuevos modelos epistemológicos se deriva una ontología nueva. Una interpretación de la realidad como un todo complejo, unitario de materia, energía, vida y conciencia, basada en una visión no dualista, holística, donde la “materia dinámica” autoconfiguradora es fuente de sucesivas emergencias cualitativas, matriz generadora de todo lo existente. Esta interpretación se opone al dualismo materia-espíritu y constituye un serio revés a la imagen tradicional del Dios creador, espíritu puro, omnipotente y providente. 

Las religiones son construcciones sociales y tal como se construyeron se pueden deconstruir. No son creaciones eternas e inamovibles de un Dios ente supremo, exterior al mundo. Y así, en relación al cristianismo nos parece que la Biblia ya no es el principio y fundamento de la historia, el relato por antonomasia, y mucho menos exclusivo. El Misterio de la Salvación es una gran metáfora y la Historia Sagrada un relato particular cuestionado por la ciencia. La Revelación como verdad primera y superior no se sostiene. No hay un Dios previo y separado del mundo ni espíritus puros fuera de la realidad creadora; ni un Hijo de Dios que ha venido a redimirnos de la muerte y del mal, frutos de un pecado hereditario. 

Otro cristianismo es posible y necesario. Es preciso liberar la divinidad de su identificación con un Ente Supremo dominante, a Jesús de su sacralización como Hijo de Dios único, encarnado en un judío de la especie Homo Sapiens, y a la Iglesia del sistema cognitivo obsoleto que la aprisiona y de su estructura jerárquica derivada en gran parte de la imagen de un Dios único y todopoderoso. Es preciso converger en una práctica secular de liberación en torno a los derechos humanos y a la justicia ecológica inspirada en Jesús de Nazaret y eventualmente en otros profetismos y espiritualidades. Construir un relato universal que partiendo de los modelos científicos más contrastados, como por ej. la Teoría de la Gran Historia, incorpore la inspiración y el ánimo de las metáforas y los símbolos religiosos; un relato que sea a la vez universal, particular y provisional. 

En muchas ciudades de Europa y Latinoamérica, de los Estados Unidos y Canadá, de Australia y de otros países, han ido surgiendo grupos de un gran potencial renovador. Sienten este cambio de paradigma como un terremoto devastador que les provoca primero desconcierto, luego alivio y finalmente renacido ánimo. Nos gustaría caminar con vosotros en este tránsito y por eso os invitamos a esta amplia consulta. 

1. LA MODERNIDAD TARDÍA, POSRELIGIONAL Y POSTSECULAR 

El mundo está experimentando una mutación de largo alcance, una metamorfosis global; estamos en el ojo del huracán de un nuevo tiempo axial similar al del siglo sexto antes de nuestra era. Las ideas, las costumbres, las relaciones, la geopolítica, la tecnociencia, etc., configuran un contexto muy distinto al que se derivaba de las convicciones más profundas del cristianismo. La imagen tradicional predominante de Dios ha cambiado y su existencia lleva ya años puesta en cuestión de modo generalizado; la ciencia sustituye a las grandes respuestas religiosas; las cuestiones del mal y de la muerte, el origen y el fin de la vida se viven de manera no mitológica, y el anhelo común se orienta generalmente hacia la liberación, la autonomía y un bienestar integral y universal aquí en la tierra. La religión, pues, pierde su humus y entra en competencia con otros proyectos axiológicos que le van ganando terreno. Además, en el caso del cristianismo, el pluralismo y la globalización lo sitúan como otra religión más. 

Las posiciones conservadoras en política y moral incrementan el desajuste de los contenidos religiosos, que se quedan como algo mágico, extraño y contrario a la liberación y encuentran en el viejo cristianismo la legitimación de su modelo opresor de sociedad y de persona. Finalmente parece anunciarse una nueva especie humana fruto de la info-bio-tecnología, seres humanos modificados genética o robóticamente (transhumanismo) o nuevos seres posthumanos. 

La experiencia religiosa “tremenda y fascinante” de otro tiempo, construida sobre el desdoblamiento del mundo, cede hoy el relevo a una trascendencia más secular basada en la veneración, el amor y el compromiso por la liberación universal. Lo que en otro tiempo llamamos «sobrenatural» no es tal, sino que lo identificamos con la actitud de gratuidad propia de la hondura humana. 

2. EL NUEVO PARADIGMA EPISTEMOLOGICO 

La concepción de la verdad ha cambiado. Las teorías epistemológicas actuales, al asumir la complejidad y la perspectiva constructivista del conocimiento, son más abiertas y menos pretenciosas que en siglos pasados. Del positivismo extremo se ha pasado a una concepción empírica más suave. Para los más recientes epistemólogos no hace falta que los enunciados científicos sean estrictamente verificables o confirmados por los experimentos científicos, basta con que sean plausibles, es decir, que puedan ser sometidos a falsación. El conocimiento avanza negando el error más que afirmando la certeza, y sustituyendo aquellos paradigmas que no explican convenientemente los hechos. 

Esta evolución epistemológica en el ámbito del conocimiento considerado estrictamente científico, el método positivo matemático-verificacionista, nos puede servir de pauta para el análisis de la inversión religiosa que hoy se experimenta. La concepción de la creencia ha dejado de ser dogmática y se interpreta más en términos de relato, de símbolo o metáfora. Las ciencias humanas y sociales (psicología, sociología, historia…), para ser rigurosas, se sirven de métodos científicos o al menos no han de estar en fricción con los datos científicos. La filosofía tampoco puede ignorar ni contradecir los resultados de las ciencias. Y las espiritualidades o religiones tienen muy en cuenta su carácter de construcción social y simbólica con funciones menos explicativas y más actitudinales. A las manifestaciones humanas simbólicas (de carácter ético, estético, “sapiencial”…) se las reconoce como modos de acceso a un conocimiento real, pero se les exige estar en coherencia con los datos científicos, aunque no puedan ser sometidas a los criterios de verificación-falsación de las ciencias positivas. 

Más allá de la suma de disciplinas, la transdisciplinariedad o intercambio entre equipos, métodos y programas de investigación, ofrece una visión más completa de la complejidad de lo real. La religión y el cristianismo quieren sentirse parte de ese esfuerzo transdisciplinar. Han descubierto el gran error de confundir la metáfora con la descripción realista, la inspiración con la norma. Por fin se avienen a asumir las nuevas teorías de la evolución, de la genética, de la relatividad y de la mecánica cuántica, de las neurociencias y de la inteligencia artificial. Es ya imposible –además de claramente absurdo– pensar en ideas permanentes, en dogmas inmutables e indiscutibles, morales irreformables, en verdades divinamente reveladas, en instituciones indefectibles. El reduccionismo científico y el fundamentalismo religioso se diluyen y confluyen. 

Ciencia y fe 

Hasta ahora, y dicho figuradamente, “la fe siempre tenía razón”; ahora es la ciencia la que sienta el criterio de la verdad común mínima. Hoy la razón abierta es la matriz de la inspiración creyente. El conocimiento no emana de la «Palabra de Dios», ni es absolutamente cierto. Antes la ciencia era aceptable en la medida en que concordaba con aquella Palabra revelada. Ahora el esquema es de alguna forma inverso. La Biblia – al igual que todo texto inspirador – nos ofrece sentidos y esperanzas, como relato simbólico-poético que es, pero debe ser entendida en coherencia con la información científica. Ciencia y fe son lenguajes diferentes: la ciencia puede enriquecerse con la fe, pero la fe no puede estar en contradicción con la ciencia. 

La Biblia no es el principio y fundamento de la comprensión de la realidad, de la moral y de la organización social o política. Tampoco puede ser la fuente única de la espiritualidad. Más bien decimos que la Biblia no tiene razón, sino alma. Tras la desmitificación de R. Bultmann, el reconocimiento de los géneros literarios y las investigaciones arqueológicas entendemos que la Biblia no es tanto un libro sagrado y cerrado, normativo y revelador, Palabra de Dios y verdad absoluta, sino más bien un conjunto de mitos e historias con una función sapiencial, espiritual y sociopolítica. Hoy día se escriben relatos y poemas de similar densidad, sublimidad y finalidad. 

Todas las religiones, siendo muy diferentes en sus formas, desempeñan funciones equivalentes y caminan hacia una supraética de la compasión. Su valoración ya no puede venir de la fuerza de su pretendida inspiración divina sino de la respuesta a las necesidades y derechos humanos. Con Kant podríamos decir: Cree y obra de tal manera que tu fe pueda ser tenida como válida por toda la humanidad. 

3. LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA REALIDAD 

Nos parece más coherente y consistente una interpretación no-dualista de la realidad; abierta, holística, emergente y creativa, en la que el azar y la necesidad se conjugan sin necesidad de un plan previo, pero mostrando una gran complejidad, belleza y orden a pesar de muchos retrocesos y fracasos. No compartimos que pueda haber seres o cosas espirituales desprovistos de cualquier forma o soporte. Angeles y demonios, objetos sagrados, santos, milagros, tenidos como existencias independientes o intervenciones divinas, son constructos de nuestra mente. Capacidades como las de razonar, amar, disfrutar la belleza y valorar la justicia, que solíamos definir como ‘frutos del espíritu humano’ desde la cosmovisión tradicional, son cualidades que han emergido de la realidad material o energética cósmica en el proceso evolutivo. 

Emergencia y materia creativa 

El cosmos es un gran sistema con propiedades «emergentes». La vida y la conciencia vienen dadas en un proceso de auto-organización desde la materia o energía primordial. Todo está constituido por una materia dinámica y creativa de la que surgen sucesivamente múltiples «emergencias». En última instancia no hay fronteras definidas entre lo físico, lo vivo y lo mental. 

La materia es algo primordial que evoluciona continuamente, ya no es esa cosa estática, sin vida y estéril, resultado de una percepción superficial. Dejamos de entender la materia como algo pasivo, bruto, en las antípodas del espíritu; más que masa es actividad, energía, movimiento. El dualismo materia-espíritu falsifica la realidad. 

La realidad es en último término inaccesible para nuestro conocimiento y se presenta como algo abierto y enigmático. La indeterminación de la materia y el nuevo concepto de ley física como expresión de tendencias probables impiden una imagen integral, objetiva y exacta del mundo y una concepción realista del conocimiento. 

4. EL RELATO JESÚS DE NAZARET 

Jesús de Nazaret es una persona como nosotras, ni el más perfecto, ni el redentor con su sangre de un pecado mítico y hereditario. La interpretación como Cristo inseminó de exclusividad su mensaje y forzó su imposición. Jesús de Nazaret es un relato inspirador, una historia incompleta y un constructo religioso simbólico, abierto, más allá del mito múltiple que edificaron las discípulas y discípulos de las primeras generaciones desde su veneración como Profeta de los últimos tiempos, Hijo de Dios o Mesías sufriente exaltado por Dios, Sabiduría o Logos de Dios encarnado. Y a partir de ese mito unos intentaron reconstruir su historia, su “vida y milagros”, y otros construyeron un inmenso edificio racional desde esa “filiación divina”. Pero el dato originario es el relato de fe de los discípulos y discípulas de la segunda generación, el “Jesús de la fe”. El Cristo de la Iglesia, el dogma cristológico, es un constructo doctrinal, que según tiempos y épocas, ha podido sin embargo vehicular la inspiración de “santidad” o donación que brota de Jesús. 

El título «Hijo de Dios» es una expresión simbólica propia de la época, que ya no podemos interpretar literalmente. Lo decisivo no es tanto lo que se cuenta que dijo e hizo Jesús, si es el Mesías (“Cristo”) definitivo, esperado, cuanto la elevación que despierta y la incondicionalidad que nos suscita; eso que ocurre en la memoria y en el interior cuando uno se encuentra con lo último. La llamada “divinidad de Jesús” no es un rasgo objetivo de su persona. La entendemos como metáfora de su humanidad radical y expresión de la adhesión vital que nos inspira cuando nos dejamos afectar por su sabiduría. 

El mensaje liberador y los hechos carismáticos de Jesús suscitaron un «movimiento» que le confesó como profeta mártir exaltado por Dios, constituido como Mesías o Hijo de Dios venidero. En las iglesias de cultura griega, esta confesión judeocristiana se convirtió en confesión de la filiación ontológica, dualista, y en esa clave se elaboraron más tarde los dogmas cristológicos. Ese lenguaje y esos significados resultan ajenos a la filosofía, a la cosmovisión científica, y a la cultura común de hoy. 

5. EL POSTEÍSMO 

Un paso decisivo de nuestra deconstrucción/reconstrucción es el no-teísmo, o posteísmo; la superación del teísmo, o sea, dejar de pensar, imaginar, creer en un Ente Supremo, Dios creador del mundo y Causa externa del mismo; un Ente “anterior” o al menos distinto de éste, imagen vigente todavía en la generalidad de los creyentes, en la mayoría de los teólogos y en la doctrina oficial cristiana. Esa idea ya no resulta concebible ni creíble para una mayoría social en general y de pensadores en particular, por sensibles que puedan ser al misterio más hondo de la realidad; su inteligencia espiritual camina por otros rumbos. 

El teísmo se gesta, nace y crece en la era de los metales, cuando se intensifica la agricultura, aumenta la población y se construyen ciudades, y en las ciudades los templos. Las tareas se especializan, la sociedad se complejiza. Hacen falta mitos, leyes, jefes, autoridad, funcionarios, y guerreros para transmitir las órdenes del señor, hacerlas cumplir y ganar territorios. La sociedad se jerarquiza, los humanos se convierten en esclavos unos de otros… Y hacen falta dioses para dar cohesión, seguridad y legitimidad última a la convivencia ordenada, jerarquizada y sometida. 

La arquitectura del mundo quedó reconvertida en dos mundos, «dos pisos». «Los mitos de separación de cielo y tierra» –desde el quinto milenio a.e.c– llevaron a cabo el desgarro de la realidad cósmica, hasta entonces unida, unitaria, única, total (holística). Quedó confinada en la planta baja de la realidad material, natural, carnal y sexual; y ascendió al cielo una realidad estrictamente espiritual, inmaterial, no natural, no carnal y no sexual, «espiritual y sobre-natural». El dualismo y Theos son, pues, representaciones superadas, y por eso decimos que no hace falta ser teístas ni desarrollar una existencia sobrenatural para ser cristianos, aunque esa imagen todavía está presente en la mayor parte de las personas. 

El posteísmo no es, en sí mismo, ni ateo, ni nihilista, ni materialista-reduccionista, ni cerrado a la sacralidad, ni a la divinidad; simplemente, se desembaraza crítica y conscientemente de un «producto evolutivo» creado por el ser humano, una «ficción útil» de la que se sirvió en un momento dado del desarrollo de su cultura y de sus medios de infraestructura material. 

El posteísmo es compatible con la diversidad de símbolos con los que reconocemos o no reverencial y activamente un Misterio último o una Realidad Inefable en la que somos. Es una llamada a superar tanto el teísmo como el ateísmo convencional de tipo positivista, a recuperar el hogar común cósmico, a la vuelta a la naturaleza que somos desde la huida sobrenatural. El posteísmo no encorseta la vivencia del misterio y permite la creatividad espiritual y la autonomía, pues no hay coerción desde una imagen impuesta, fijada. Es contrario al absolutismo de una representación única. Equivale a un agnosticismo activo. Un «no saber» que funde su vacío cognitivo en el vacío infinito, como una mirada profunda hacia un horizonte sin figura, que, por su imprecisión, puede adoptar diversas figuras inspiradoras y abiertas. Camina sobre las aguas de la realidad, siempre holística, sin separarlas. 

6. ALGUNAS INQUIETUDES ANTE EL POSTEÍSMO 

Dicen que el posteísmo socava el orden social y su fundamento principal, pero más bien es la sociedad teocéntrica y teocrática constituida con ayuda de ese Theos, antes descrito, la que ha servido de estandarte y guía a un conservadurismo autoritario destructor de la armonía social. Ha frenado por un lado el progreso del conocimiento y la educación cívica seculares, pero por otro los ha fomentado, si bien subordinadamente a sus fines pastorales. 

Se objeta que el no-teísmo destruye la religiosidad popular. Efectivamente, la crítica deconstructiva de “Theos” puede provocar una crisis profunda de muchos imaginarios, convicciones y prácticas de la religiosidad popular. Pero no es ése el objetivo directo de nuestra reflexión posteísta, ni somos quién para dictar a nadie nuevas ideas, imaginarios ni prácticas religiosas o no religiosas. Creemos, no obstante, que, sin ningún tipo de paternalismo, es responsabilidad nuestra proponer, con respeto y honestidad, criterios teológicos que juzgamos más coherentes con la cosmovisión actual, para que las propias personas juzguen y opten por sí mismas para que puedan ser protagonistas de su propia liberación integral. 

Se presupone que el posteísmo posterga o merma el compromiso liberador. Pensamos que no. La superación del teísmo tradicional, aún mayoritario, no niega ni mengua la primacía de la liberación integral, sino que solo la libera de su epistemología y andamiaje mítico, que se va volviendo cada vez más mayoritariamente insostenible a corto y medio plazo. La reflexión posteísta quiere brindar criterios e instrumentos teológicos (en el sentido más amplio) más coherentes hoy para la liberación de todas las opresiones. La liberación requiere también la liberación de un “Dios” que somete o legitima la sumisión. 

Preocupa la pérdida de la “relación personal con Dios”. El paradigma posteísta reconoce que es un antropomorfismo, una errónea suposición similar a un “amigo invisible” a nuestro lado o por encima de nosotros. Habría que hablar más bien del carácter suprapersonal de la realidad última, de toda la realidad, pues el concepto “persona” se ha entendido generalmente y sigue entendiéndose como “un sujeto individual” frente a otro. Toda la realidad, sin embargo, es relacional. El posteísmo reconoce las experiencias de interioridad, las múltiples formas de sentirse parte de una realidad tan ambigua como preñada de belleza y bondad, objeto de agradecimiento, fuente de esperanza y de compasión activa. Se llame como se llame o se exprese callada o dialógicamente. 

Otras inquietudes se refieren a la apariencia panteísta del posteísmo. Nosotros no decimos que todo es Dios, sino que lo que se ha llamado Dios, es en todo como ser y no como ente superior separado. Y sobre todo seguimos buscando el significado y el lugar que ocupa Jesús en esta nueva visión. Por el momento nos remitimos a lo dicho en el punto 4. 

Recapitulando pues todo lo dicho hasta ahora, nos parece que hoy, para muchas personas cristianas, profundamente sinceras y comprometidas, no solo es lícito, sino también imperioso, dejar atrás toda imagen teísta de Dios, yendo en eso más allá de Jesús, hijo de su tiempo. 

7. EL CAMBIO A SECUNDAR 

Este nuevo modelo de cristianismo conlleva una vuelta a los valores evangélicos reinterpretados. El evangelio no constituye tanto una identidad religiosa concreta superior, cuanto una llamada a los valores universales que la comunidad humana va dialogando y concertando desde su mejor sentir. No estamos tanto ante una conversión moral o un apostolado nuevo, cuanto ante una nueva interpretación del conocimiento, la realidad y la divinidad. 

Muchas personas religiosas piensan que si se pierde la religión, el mundo perderá el fundamento para la verdad, y sobre todo para la moral. Pero tras la “gran deconstrucción” del teísmo y de la religión, queda el vigor creativo de la realidad, la autopoiesis del amor, inspirada en la hondura del ser humano y de todo cuanto es. Una esperanza sin certezas y un amor sin condiciones, como leemos en el relato de Jesús. 

Hoy es casi imposible continuar con las “prácticas religiosas” derivadas del teísmo. La teología que las sustenta se hunde como construcción racional. Está montada sobre metáforas y creencias mitológicas. Y pretende una desmedida coherencia y verdad, donde lo que hay es, simplemente, una creación de significado y motivación. A la teología, desorbitada en su indagación sobre Dios o sobre la hermenéutica de la Revelación, le corresponde más bien la espeleología del corazón humano, una socio-antropología de la transcendencia que se abre en la conciencia, sin un “a priori” teísta o ateísta. 

Hay que salir de una vez del atraso premoderno. Y hacerlo y decirlo sin miedo. En las celebraciones, sean como sean, en los comunicados y conversaciones, podemos servirnos de algo mejor que unos mitos inexpresivos y ritualizados y evitar moralismos y convicciones ciertas basadas en milagros y caminos de redención. Mostrar más bien la maravilla de nuestra Gran Historia universal, creativa, abierta. Asombrarse de las incontables estrellas, partículas y neuronas, de la buena voluntad, del valor del perdón, del consuelo, de la civilidad y la acción por la justicia; de la sintonía con la naturaleza y la compasión para con los necesitados; y recuperar así de otro modo los grandes valores y hallazgos de las tradiciones religiosas. Y cooperar en pie de igualdad con todos. Ni religión de otro mundo, ni insignificancia resignada en la secularidad. Nuestra misión es ser copartícipes de la evolución creadora, inspirados en Jesús de Nazaret. 

En memoria de Roger Lenaers: José Arregi (País Vasco-España); Tony Brun (EEUU); Gerardo González (Chile); José María Vigil (Panamá); Santiago Villamayor (España)

Otra teología para Afganistán

por Fernando Vidal 

A largo plazo, el corazón del problema de Afganistán reside en el modo que hemos tenido de afrontar el fenómeno religioso en el panorama internacional. En un mundo en el que el 80% de la población se declara religiosa, no se puede obviar que es un factor que conforma las vidas, culturas y sociedades de un modo profundo. Es necesario hacer avanzar las teologías de las diferentes religiones y religiosidades para evitar los fanatismos. Todo fundamentalismo no es un solo un radicalismo, sino sobre todo una superficialidad radical.


La perspectiva de la Alianza de Civilizaciones que España propuso en la ONU concurre con las iniciativas de paz interreligiosa promovida por el Consejo de las Iglesias. La ventaja de la perspectiva de la Alianza de Civilizaciones es que pone en diálogo no solamente a las religiones, sino a otras grandes comunidades culturales e ideológicas. El problema es que la Alianza de las Civilizaciones no implementó una laicidad realmente inclusiva, un diálogo profundo que no prescindiera de la reflexión teológica.

Incidir en la teología

Sin embargo, se actúa a veces buscando como solución la ateización y secularización de las sociedades como estrategia principal. Sin duda la separación entre Estado y agencias religiosas es crucial, igual que el Estado no debe adscribirse a ninguna confesión. Sin duda que es imprescindible la libertad religiosa, la libertad de expresión, impedir Estados clericráticos y luchar contra todo fundamentalismo.

Todo ello no es suficiente, como se ha demostrado en diversas partes del mundo. La vía más rápida y eficaz para evitar la talibanización de un tercio del mundo es incidir en la teología. Es preciso promover decididamente una evolución en la teología del Islam, que supere las clericracias, profundice en la dimensión espiritual, asuma la investigación científica, mejore las fuentes de formación, entre en diálogo y colaboración con la Modernidad.

La derrota de Afganistán nos ha mostrado que la solución al yihadismo no va a ser exclusiva, -ni con probabilidad principalmente- militar. Tampoco va a lograrse por medio del progreso económico y la modernización industrial. Los autoritarismos del siglo XXI siguen el modelo de la dictadura capitalista o el Capitalismo de Estado: ultracapitalismo en la economía –controlada clientelar y plutocráticamente por un grupo de políticos, funcionarios, militares y millonarios afines al régimen- y autoritarismo tiránico en todo lo demás –partido único, cultura monolítica, Derechos y Libertades totalmente restringidos y control militarizado de toda la sociedad-. Los talibanes han conseguido vencer al mundo libre porque precisamente han aplicado las nuevas tecnologías y el ultracapitalismo a su industria de narcotráfico.

mujer islam ramadan 2019

Remedio frente al fundamentalismo

El fundamentalismo en las religiones –incluidos los fanatismos cristianos- solamente se pueden vencer desde el terreno de la Teología. Si abandonamos el terreno de la Teología, entonces dejamos dicho campo libre a todo tipo de manipulaciones.

Es necesario invertir atención y esfuerzos en el progreso teológico, lo cual significa formación, investigación, transferencia, diálogo. Hay tres medidas que se deberían avanzar:

  1. Las universidades en español deberían –como las mundialmente admiradas universidades de Harvard, Princeton, Oxford, Cambridge o la misma Sapienza romana, por ejemplo- tener estudios de grado y postgrado especializados en teología y Ciencias de las Religiones. Es necesario integrar las Facultades de Teología en el sistema universitario y crear los correspondientes centros para las diferentes religiones de arraigo. Si el sistema científico internacional de la Teología fuera más intenso y extenso, se tendría una herramienta de primera envergadura para ayudar masivamente a los líderes religiosos alternativos de Afganistán. Si formáramos a los líderes religiosos afganos exiliados en buenas universidades, estaríamos avanzando cualitativamente en el progreso cultural de Afganistán.
  2. Es necesario abrir los debates públicos a los intelectuales con formación teológica y, de ese modo, profundizar las dinámicas de la Modernidad reflexiva en el interior de las religiones. Eso se concreta en que la prensa se abra a esta dimensión –como lo hace la BBC o Le Monde, que son paradigmas periodísticos, por ejemplo- o que se procure la atención a esta dimensión en las instituciones culturales públicas. Hay que evitar la dualidad que experimentan los musulmanes: todo lo religioso está referido a otro mundo que no es el Occidental. De ese modo se polariza y se abandona todo el campo de debate, información y reflexión pública.
  3. Es imprescindible recuperar la línea estratégica que marcó la Fundación Pluralismo y Convivencia en su primera etapa, e invertir en investigación y en la formación de los líderes religiosos de la sociedad. De esa forma estaremos apoyando la creación de una alternativa que no será vista como foránea ni militar en Afganistán, sino operando desde lo más hondo de su realidad.

Iglesias vaciadas y trasmisión de la fe

Antonio Gil de Zúñiga

 Es cierto que la pandemia hace que la gente se recluya más en sus casas y esto ha influido también en las celebraciones comunitarias de la eucaristía de los domingos. El hecho es que las iglesias están vacías, no sólo con la ausencia de jóvenes, también de adultos, más en hombres que en mujeres. Este dato afecta a todo nuestro país, tanto a la España vaciada como a la poblada.

El último número de Iglesia Viva se hace eco del problema con el tema monográfico “La transmisión de la fe”. Sin duda la descristianización de nuestra sociedad y de nuestra cultura europeas viene de lejos. Y en España, con el nacionalcatolicismo de la dictadura franquista, se ha considerado que era un problema europeo, pero no nuestro, porque España sociológicamente era un país católico y no había de qué preocuparse. En los años sesenta, sobre todo, Francia era un “país de misión”, pero no España. Para el nacionalcatolicismo sólo le interesaba la estadística, pero no la vivencia de la fe. Y ahora ya España galopa a la cabeza de países europeos, donde la estadística es contundente y clara al reflejar que el proceso de descristianización en nuestro país ha sido muy veloz. Así las cosas, España también es “tierra de misión”.

Antonio Duato, en su breve reflexión en el número ya citado de Iglesia Viva, trae a colación la famosa distinción de Marcel Légaut en 1970 entre religiones de autoridad y religiones de llamada. Las religiones de autoridad pivotan en torno al fundador y su autoridad, cimentada en la norma y la moral y con un contenido doctrinal dogmático único y no modificable. Y, por supuesto, se presentan ante los hombres y mujeres como la única religión verdadera. Las religiones de llamada “se difunden porque alguien siembra entre los hombres y mujeres relatos de vida, esperando que en todo tiempo y lugar esta semilla encuentre un corazón preparado para acogerla y producir un fruto de vida”. El cristianismo es una religión de llamada, pero, como advirtió Alfred Loisy, “Jesús predicó el Reino y vino la Iglesia”. Y los resultados están a la vista: una sociedad alejada del cristianismo y con iglesias vaciadas.

Los porqués pueden ser diversos y, como acontece en la vida civil, el análisis que hacen muchos clérigos es que la culpa es de los otros, de los hombres y mujeres, principalmente los jóvenes, que no se acercan a la fe cristiana, influidos por el secularismo, el materialismo, el relativismo…, incluso, para algunos clérigos de rango alto en la jerarquía, el concilio Vaticano II, por ser un concilio pastoral y  no de dogmas y condenas de herejías, y hasta el mayo francés del 68 propiciaron esta descristianización. Es fácil echar la culpa a los demás y no asumir la propia responsabilidad. ¿Dónde está la tarea evangelizadora de los primeros discípulos de Jesús de Nazaret y de tantos clérigos a lo largo de la historia? Aquel cura de misa y olla se ha convertido en un funcionario repartidor de sacramentos que abre la oficina parroquial una hora a la semana y “dice” varias Misas en su parroquia o en varios pueblos los domingos y festivos y ahí termina su tarea de ser testigo de la fe. Me viene a la memoria la conversación con un cura que había asistido a una reunión de su arciprestazgo y que tenía como tema la pastoral de jóvenes. A mi pregunta de las conclusiones de esa reunión su respuesta fue que habían decidido llevar a cabo una encuesta entre los jóvenes de la diócesis para determinar las causas del alejamiento juvenil de la Iglesia. Ante mi sorpresa no pude decirle otra cosa que la reunión fue una pérdida de tiempo, pues hay encuestas por doquier realizadas por entidades de prestigio como el CIS, la Fundación SM, la europea Pew Research Center, que detallan puntualmente la actitud de los jóvenes ante la Iglesia.

La responsabilidad de la España vaciada no sólo es de los gobernantes que se despreocupan de la vida en decadencia de los pueblos; también es de los ciudadanos y ciudadanas que no aportan ideas ni exigen a los gobernantes que pongan remedio a la situación de precariedad de la educación, la sanidad, los recursos económicos, las nuevas tecnologías… Otro tanto habría que decir de la Iglesia. Nuestras iglesias están vaciadas, porque también los laicos no asumimos nuestra responsabilidad de testigos de la fe. Es cierto que en la Iglesia la tarea de los laicos es más complicada, porque no hay estructura democrática, ya que no elegimos a nuestros curas, a nuestros obispos, ni al papa. Pero aún así debemos ser transmisores del evangelio, como corresponde a todos los bautizados, clérigos y laicos. No hace mucho, un amigo me compartió su preocupación de que su actitud como creyente respecto a sus hijos no había sido la adecuada, pues ni los bautizó ni les ha hablado directamente de la fe cristiana. Todo ello desde el respeto a la libertad individual para que ellos vean y decidan. Su actitud me pareció oportuna al tener como base la libertad del otro, pero también esa libertad se puede ejercer desde unas bases cristianas.

La tarea evangelizadora es responsabilidad de la Iglesia, de todos los bautizados, clérigos y laicos. Todo ello desde la coherencia de vida. Creo que aquí está el quid de la cuestión de las iglesias vaciadas. Se dice que los jóvenes se alejan de la Iglesia por el laicismo, el relativismo, el materialismo y otros muchos ismos, pero, a mi modo de ver, es porque perciben falta de coherencia de vida. No hay respuestas a sus preocupaciones existenciales. El evangelio habla de pobreza, de misericordia, de que el sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado…, y a la Iglesia jerárquica, principalmente, le preocupa el dinero, la moral sexual casi en exclusividad, el matrimonio de homosexuales…; o lo que es lo mismo, una religión de autoridad y no una religión de llamada.

La Iglesia no se puede anclar en el pasado ni tomar una actitud de mera observación ante lo que Zygmunt Bauman llama “la vida líquida”; una sociedad en continuo cambio, como si no existieran fundamentos para la vida del día a día. Siempre ha habido obstáculos para una “religión de llamada”, pero la acción misionera de los bautizados no ha descansado. El papa francisco en su Evangelii Gaudium nos recomienda: “Los jóvenes nos llaman a despertar y acrecentar la esperanza, porque llevan en sí las nuevas tendencias de la humanidad y nos abren al futuro, de manera que no nos quedemos anclados en la nostalgia de estructuras y costumbres que ya no son cauces de vida en el mundo actual.. ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!

Mensaje del 40 Congreso de Teología

El neoliberalismo mata: No se puede servir a Dios y al dinero 

 

  • Si servimos al dinero, matamos 
    • “Nadie puede servir a Dios y al dinero. Si servimos al dinero, matamos”

El Congreso ha estado inspirado en las palabras de Jesús de Nazaret sobre la incompatibilidad entre Dios y el dinero, en la afirmación de Francisco “La economía de la exclusión y de la iniquidad mata” y en la calificación de Pedro Casaldáliga del neoliberalismo como “la gran blasfemia del siglo XXI” 

Analizando, observamos una miseria que crece debido, en gran parte, a la mecánica del neoliberalismo cuyo commbustible es el dinero. El dinero ciego 

Con la apropiación de decenas de miles de bienes a través de las inmatriculaciones, la jerarquía de la Iglesia católica española contraviene el mandato de Jesús 

En la crítica al neoliberalismo seguimos la óptica de Jesús de Nazaret, que cuestionó el ‘dinero injusto’, denunció el ídolo Mammón, condenó la codicia insaciable y asesina, rechazó los intereses ilícitos y defendió el perdón de las ‘deudas’ 

Nuestra propuesta alternativa al neoliberalismo se inspira en la vida solidaria, el mensaje liberador y la praxis igualitaria de Jesús. Se inspira en la ‘economía de la solidarida’ 

05.09.2021 

Del 3 al 5 de septiembre hemos celebrado on line el 40 Congreso de Teología sobre “El neoliberalismo mata: No se puede servir a Dios y al dinero”, inspirado en las palabras de Jesús de Nazaret sobre la incompatibilidad entre Dios y el dinero, en la afirmación del Papa Francisco “La economía de la exclusión y de la iniquidad mata” y en la calificación de Pedro Casaldáliga del neoliberalismo como “la gran blasfemia del siglo XXI”. 

1. Hemos analizado las situaciones de injusticia estructural, pobreza extrema, desigualdades crecientes, violencia de género, discursos y prácticas de odio contra personas inmigrantes, refugiada y desplazadas. LGTBI y deterioro del planeta. Buena parte de estas situaciones son consecuencia del neoliberalismo, que es injusto en su raíz y en sus consecuencias, sobre todo en el Sur global. 

2. En el mundo, las guerras, la pandemia y la devastación ambiental han aumentado en 250 millones la inseguridad alimentaria. Más de 30 países están amenazados por el hambre. Cada año mueren de hambre casi seis millones de personas. El coronavirus, que ha provocado el contagio de doscientos millones de personas y la muerte de más de cuatro millones, ha afectado con más virulencia a los sectores más vulnerables de la sociedad. A su vez, nos ha hecho tomar conciencia de nuestra fragilidad y vulnerabilidad y de la necesidad de practicar la ética del cuidado

3. Nos hemos sentido conmovidos e indignados por el sufrimiento del pueblo afgano, especialmente de las mujeres excluidas de la educación, del trabajo profesional, y de la actividad política, por la situación de pobreza extrema de la mayoría de la población de Haití, por la desatención de los niños marroquíes en Ceuta y su utilización política, por las personas inmigrantes pobres ahogadas y por la violencia contra el pueblo palestino y otros pueblos oprimidos

4.Hemos tomado conciencia de que las fronteras matan, pero que el silencio cómplice de lo que realmente sucede en ellas también mata. Además, al analizar críticamente la información generada por los medios de comunicación constatamos que es utilizada al servicio del poder y en contra de los pobres que buscan un horizonte de vida más digno. Ese tipo de información también mata. 

5. Hemos tomado conciencia crítica, asimismo, de que las mujeres forman parte de “los bienes” intercambiables de una sociedad y de que son “objetos” regalados de unos hombres a otros. Sus cuerpos se ofertan en mercados al alza como el de la prostitución, los vientres de alquiler y la pornografía. Sexo y mercado están deviniendo más compañeros que nunca. El neoliberalismo económico en alianza con el patriarcado se convierte en neoliberalismo sexual. Tamaña alianza ha desembocado en odio hacia la vida de las mujeres con el resultado de decenas de miles de feminicidios. 

6. La teo/tealogía feminista critica el neoliberalismo patriarcal como sistema de muerte contra las mujeres y llama a trabajar por la humanidad plena de las mujeres, en la óptica de Jesús de Nazaret que promete una vida digna, abundante y con justicia. Denuncia la alianza entre el neoliberalismo económico, el fundamentalismo y el patriarcado religioso, por su utilización mercantil de las mujeres. Denuncia la discriminación y la violencia de género, ejercidas por las jerarquías religiosas, nuestro caso por la jerarquía católica, que niega a las mujeres el reconocimiento de sujetos morales, eclesiales, teológicos y sus derechos sexuales y reproductivos. 

Critica la teología androcéntrica construida sobre la imagen varonil de Dios, la ética represiva, que impone a las mujeres una moral de esclavas, y la estructura jerárquico-patriarcal, que las excluye de los ámbitos de decisión. Defiende la igualdad basada en la común dignidad de los hombres y las mujeres y en el movimiento igualitario de Jesús de Nazaret, donde las mujeres recuperaron la libertad y la igualdad. Reclama, asimismo, la paridad en los órganos de representación religiosa, el acceso de las mujeres al conocimiento teológico y el reconocimiento de la teología feminista. 

7. Con la apropiación de decenas de miles de bienes a través de las inmatriculaciones, la jerarquía de la Iglesia católica española contraviene el mandato de Jesús de no acumular tesoros en la tierra (Mt 6,19), hace oídos sordos a la petición de que devuelva dichos bienes al pueblo y se coloca del lado del neoliberalismo que mata. Con su defensa y mantenimiento de los privilegios económicos, fiscales, educativos, culturales e incluso militares, incumple la exigencia de Jesús a sus seguidores de no llevar bolsa, ni alforja ni calzado. Con la asignación tributaria destinada solo a la Iglesia católica, que este año ha recibido la cifra récord de 301,7 millones de euros, la jerarquía se apropia de una cuantiosa suma de dinero que debería destinarse a fines sociales

8. En la crítica al neoliberalismo seguimos la óptica de Jesús de Nazaret, que cuestionó el “dinero injusto”, denunció el ídolo Mammón, condenó la codicia insaciable y asesina, rechazó los intereses ilícitos y defendió el perdón de las “deudas”. Su compasión sanadora y subversiva la comensalía abierta e inclusiva de las personas excluidas del banquete, su denuncia de la iniquidad personal y sistémica y su esperanza activa nos siguen inspirando y animando más allá de las fronteras geográficas, étnico-culturales, religiosas, de clase, de género y de identidad sexual. 

9. Nuestra propuesta alternativa al neoliberalismo se inspira en la vida solidaria, el mensaje liberador y la praxis igualitaria de Jesús, en su denuncia del poder político opresor y del poder económico explotador en alianza, y en su opción por las personas y los colectivos más vulnerables: pecadores, publicanos, prostitutas y personas fuera de la ley. Se inspira en la economía de la solidaridad, del reparto equitativo los bienes, como se pone de manifiesto en la parábola de la multiplicación de los panes y los peces, que no fue un acto de magia, pero sí un milagro, el de compartir. 

10. En conclusión, nadie puede servir a Dios y al dinero. Si servimos al dinero, matamos. Queremos terminar este mensaje del 40 Congreso de Teología con la propuesta alternativa de Pedro Casaldáliga al neoliberalismo en su poema Pobreza evangélica: 

No tener nada. 
No llevar nada. 
No poder nada. 
No pedir nada. 
Y, de pasada, 
no matar nada; 
no callar nada. 

Solamente el Evangelio, como una faca afilada. 
Y el llanto y la risa en la mirada. 
Y la mano extendida y apretada. 
Y la vida, a caballo dada. 

Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada, 
para testigos de la Revolución ya estallada. 
¡Y “mais nada”! 

40 Congreso de Teología

40 CONGRESO DE TEOLOGÍA: EL NEOLIBERALISMO MATA.

“NO PODÉIS SERVIR A DIOS Y AL DINERO”, 3-5 de septiembre de 202

Celebramos este año el 40 Congreso de Teología, tras un largo recorrido que iniciamos en 1981 y que solo hemos interrumpido el año pasado por mor de la pandemia, que ya ha costado casi tres millones y medio de personas muertas y cerca de ciento cincuenta millones de personas contagiadas, Para todas ellas nuestro recuerdo.

El tema del Congreso de este año, que celebraremos on line es “El neoliberalismo mata. No podéis servir a Dios y al dinero”. La primera parte del título está tomada de una afirmación del Papa Francisco, uno de los más severos críticos de este sistema económico de dominación, que ha calificado el neoliberalismo de injusto en su raíz. La segunda son palabras de Jesús de Nazaret, quien declara la incompatibilidad entre Dios y el dinero con total contundencia: “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y al otro no le hará caso. No podéis servir a Dios y al dinero” (Mateo 6,24). Sigue leyendo

El papel de la religión en la vida pública

Evaristo Villar, cofundador de Redes Cristianas, reflexiona sobre el papel que la religión debería jugar en la vida pública.

El mes pasado, con ocasión del propósito del Ayuntamiento de Gijón de someter a consulta ciudadana su “proyecto de laicidad”, Ramón Muñiz publicó en El Comercio una entrevista con el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. Su contenido no ha pasado desapercibido en algunos ambientes asturianos que me han pedido mi opinión.
Es de agradecer al señor arzobispo que, de forma clara y contundente, ponga en candelero lo que suele ser doctrina mayoritaria de la jerarquía católica española sobre el puzle de temas que trata la entrevista: la pandemia, la ley de eutanasia, el divorcio, el aborto, el feminismo e ideología de género, el colectivo LGTBIQ, las inmatriculaciones, los abusos a menores, etc., acabando con lo que parece ser la base doctrinal sobre la que se sustenta este listado: su experiencia y visión sobre el laicismo y la laicidad. Sigue leyendo

Los retos de la teología del s. XXI

+José Comblin

Nuestro punto de partida será la distinción entre religión y evangelio. El cristianismo no es originalmente una religión y Jesús no fundó ninguna religión. Más tarde los cristianos fundaron la religión cristiana, creación humana y no divina.

La religión es producto de la cultura humana. Hay una gran variedad de religiones, y todas tienen la misma estructura aunque muy diversas en su forma exterior. Todas tienen una mitología, un culto y una clase dedicada a su ejercicio. En eso la religión cristiana no es diferente de las demás. Ella también es creación humana, producto de diversas culturas. La religión es una realidad básica de la existencia humana. Plantea los problemas del sentido de la vida en esta tierra, el problema de los valores, el lugar del ser humano en el universo, y el problema de la salvación de este mundo de todos sus males.

La religión ha sido muy estudiada por la antropología religiosa, por la sociología religiosa, por la psicología religiosa, por la historia de las religiones. Todo eso ilustra también la religión cristiana. Por ser creación humana, la religión cristiana ha cambiado y puede todavía cambiar en el porvenir según los cambios de la historia. Este es incluso uno de los grandes desafíos de la hora presente, porque la religión cristiana está agotada y no ofrece respuesta a la orientación de la cultura actual, salvo restos del pasado.

El evangelio de Jesús no es una religión. Jesús no fundó ninguna religión: no proclamó una doctrina religiosa o una mitología, ningún discurso sobre Dios, no fundó ningún culto y no fundó ninguna clase clerical. Jesús proclamó e inauguró el reino de Dios en la tierra. El Reino de Dios no es ningún reino religioso, es una renovación de toda la humanidad, realización que cambia el sentido de la historia humana, abriendo una nueva época, la última. Es un mensaje para toda la humanidad en todas sus culturas y religiones. Se podría decir que es un mensaje y una historia meta-política.

Puesto que los seres humanos no pueden vivir sin religión, los discípulos de Cristo durante 2000 años construyeron una religión que fue como el revestimiento del mensaje cristiano, con el peligro de transformar el cristianismo en una religión. El revestimiento religioso puede ocultar el mensaje del evangelio o puede conducir a ese mensaje según la evolución de la historia. En muchos casos la religión ocultó el evangelio. Los cristianos enunciaron una doctrina que usó muchos elementos del judaísmo o de las religiones no cristianas ni judías, crearon un culto de la misma inspiración y crearon todo un sistema jurídico que encuadra una institución muy compleja.

Podemos decir que la historia del cristianismo es la historia de una tensión o de un conflicto entre religión y evangelio, entre una tendencia humana hacia la religión, y las voces o las vidas de los que querían vivir según el evangelio.

Las religiones son conservadoras y creen en un mundo permanente en el que todo recibe una explicación religiosa. La religión cambia inconscientemente pero resiste ante cualquier solicitación de cambio voluntario. Muchos cristianos y estructuras cristianas luchan sin saberlo contra el evangelio. Hay algo de verdad en lo que decía Charles Maurras, ateo francés del siglo XX, cuando decía que felicitaba a la religión romana por haber sacado del cristianismo todo el veneno del evangelio. Es un poco exagerado pero sugestivo.

El evangelio es cambio, movimiento, libertad. No puede aceptar el mundo que existe, porque tiene que cambiarlo. El evangelio es conflicto entre ricos y pobres. En la religión ricos y pobres son parte de la armonía general. Son así porque tiene que ser así, aunque los ricos tengan que ayudar a los pobres sin cambiar esa estructura creada por Dios o por los sustitutos de Dios. La religión quiere paz, aunque sea con alianza con los poderosos. El evangelio quiere conflicto.

La tarea de la teología es mostrar la distinción, buscar lo que es el evangelio y todo lo que se añadió y puede o debe cambiar para ser fiel a ese evangelio. Es libertar el evangelio de la religión. La religión es buena si ayuda a buscar el evangelio y no a olvidarlo bajo el revestimiento religioso. Es una necesidad humana pero tiene que ser investigada y corregida.

La teología está al servicio del pueblo cristiano o aun no cristiano, para que conozca el verdadero evangelio y pueda llegar a la fe verdadera y no a un sentimiento religioso.

Durante siglos la teología estuvo al servicio de la institución para defenderla de las herejías o de los enemigos de la Iglesia. Así fue después de Trento hasta el siglo XX y en muchas regiones hasta Vaticano II. Fue apologética, arma intelectual en el combate contra las Iglesias reformadas y toda la modernidad, al servicio de la jerarquía. En cierto modo era un arma dirigida contra los laicos para que no se dejaran seducir por los enemigos de la Iglesia.

Hasta Trento la teología era comentario de la Biblia, libre, abierta a todos, como trabajo intelectual gratuito. La Reforma partió de teólogos y entonces la teología estuvo bajo el control estrecho de la jerarquía.

Las mujeres en las religiones

Liderazgo y empoderamiento de las mujeres en las religiones

[Por: Juan José Tamayo]
El 12 de marzo de 2019 participé en Lima en el Seminario Internacional “Liderazgo de la mujer: política y libertad religiosa” organizado por la Dirección de Política de Derechos Humanos y la Dirección de Asuntos Interconfesionales del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú y moderado por María Esperanza Adrianzén, directora de Asuntos Interconfesionales. En el intervinimos el viceministro Fernando Castañeda: Laura Vargas, secretaria ejecutiva del Consejo Interreligioso del Perú; Jisen Oshiro, líder la Comunidad Budista soto Zen en el Perú; Ana Jara, Notaria Pública y ex Presidenta del Consejo de Ministros y yo mismo. Este es el resumen de mi intervención en dicho Seminario, que de manera más extensa he incorporado en mi libro La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye? (Icaria, 2021, 2ª ed.). Sigue leyendo

Ante el 4-M: las propuestas de los partidos en materia religiosa

De ‘la casa común’ de Más Madrid, a las “mezquitas fundamentalistas” de Vox: el ‘factor católico’ en las elecciones de Madrid

En el campo de las migraciones, salvo Vox, todas las fuerzas políticas apuestan, con sus respectivos matices, por la integración

En relación con la educación, la familia y la vida, las posturas se perfilan en dos bloques antagónicos: izquierda y derecha

La ‘propuesta’ de Vox en cuestiones de libertad religiosa pasa por el cierre de lo que la formación denomina “mezquitas fundamentalistas”

Por Jordi Pacheco

Conscientes de los retos que afronta la Comunidad Autónoma de Madrid en un futuro inmediato, los obispos de las tres diócesis madrileñas piden a la ciudadanía votar de forma responsable en los comicios del próximo 4 de mayo. Fran Otero desglosa hoy en Alfa y Omega los principales temas sobre los cuales la Iglesia plantea principios innegociables.

En el campo de las migraciones, salvo Vox, todas las fuerzas políticas apuestan, con sus respectivos matices, por la integración. Por su parte, la formación ultraderechista defiende, como es sabido, la expulsión de los inmigrantes en situación legal irregular, una postura que está muy lejos de los planteamientos de la Iglesia, que inspirada por el papel Papa Francisco, apuesta por poner una actitud frente a las migraciones desde la perspectiva de poner a los pobres en el centro de la vida cristiana.La política social es otro de los ‘puntos calientes’ y guarda estrecha relación con la inmigración. Para dar respuesta a la creciente precariedad que viven los sectores más vulnerables de la población, los candidatos tienen propuestas que pasan por el fomento del empleo, el aumento del Ingreso Mínimo Vital y la Renda Mínima de Inserción y una plan, en el caso de Más Madrid, para rescatar a familias y trabajadores afectados por la pandemia global.

La nota disonante la pone nuevamente Vox, que defiende que los españoles deben tener prioridad de acceso a ayudas sociales. Esto choca frontalmente con lo dicho por el presidente de la CEE Juan José Omella durante la plenaria del 23 de abril, en que el prelado instaba a “asegurar la dignidad de todos”.

Educación, familia y vida

En relación con la educación las posturas se perfilan en dos bloques antagónicos: PP, Ciudadanos y Vox defienden la libertad de las familias para elegir la educación de sus hijos y el centro educativo y las mejoras de financiación en el sector público y concertado. PSOE, Más Madrid y Podemos, por su parte, apuestan por la escuela pública. En cuanto al factor religioso, destaca la intención del partido de Pablo Iglesias de reducir las horas de la asignatura de Religión y trabajar para su eliminación definitiva de la enseñanza.

En cuestión de familia y vida, Vox y PP vuelven a mostrar sintonía con los planteamientos tradicionalmente defendidos por amplios sectores de la Iglesia: ofrecer alternativas a las mujeres para proteger la vida del no nacido y “defender la vida y la dignidad de las personas frente a la cultura del abandono y la muerte”. El bloque de izquierda (Podemos y Más Madrid) defiende, en cambio, la necesidad de que el aborto pueda llevarse a cabo en la sanidad pública.

En cuestiones que tienen que ver con la eutanasia, si bien casi todos convienen en la necesidad de reforzar los cuidados paliativos, solo Más Madrid y Podemos defienden abiertamente la prestación de eutanasia.El último punto, y acaso uno de los más polémicos, es el de la libertad religiosa. En este aspecto, la ‘batalla’ de Podemos contra el hecho religioso aboga por revisar los acuerdos con el Vaticano y por prohibir la presencia de autoridades y cargos públicos en actos de carácter religioso y eliminar de edificios de titularidad pública, simbología o actos religiosos. La ‘propuesta’ de Vox pasa por el cierre de lo que ellos denominan mezquitas fundamentalistas.

Los presidenciables se dirigen a ‘Alfa y Omega’

Los cabezas de lista de las principales formaciones han hecho llegar un mensaje a la comunidad de lectores del semanario católico de cara al 4M.

Ángel Gabilondo ha apelado a la convivencia en el respeto y la pluralidad en una comunidad de Madrid sin necesidad de renunciar a principios, valores y convicciones. Díaz Ayuso, por su parte, lanza un guiño a la Iglesia aludiendo a Cáritas y otros puntos en que su candidatura muestra sintonía con la institución. Edmundo Val, de Ciudadanos, defiende con firme convicción el Estado del Bienestar y el liberalismo de su partido. Candidata de Más Madrid, Mónica García muestra también su sintonía con los postulados del papa Bergogio y lanza: “La casa común, que diría el Papa Francisco, requiere que la cuidemos entre todos y todas. Es inadmisible la cultura de la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo”.

Rocío Monasterio, de Vox, se muestra más escueta y tajante: “En la defensa de la vida y de la dignidad humana no cabe la tibieza”. Y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, insiste en su apuesta por la sanidad y la educación públicas “a través de una redistribución fiscal que garantice que nadie se quede atrás”.

El Evangelio es la solución

“La salud mundial gravemente amenazada. La economía insegura y con un futuro sobrecargado de preguntas. La política haciendo el ridículo ante el desconcierto de dictadores que parecen payasos. ¿Tiene todo esto salida?”
“Cada día lo veo más claro. La solución está en el Evangelio. Y quiero decir, ante todo, con claridad y firmeza: el Evangelio no es la Religión; la Religión es ‘poder’ y el Evangelio ‘servicio'”
“La mayor equivocación de la Iglesia ha sido fundir y confundir la Religión con el Evangelio. Se exhorta a vivir cerca de los pobres desde los palacios en que viven los obispo. Todo esto no es maldad. Es engaño”
“Pero lo mejor es que hay salida: la humanidad y la bondad tienen más fuerza y más poder que todos los poderes que nos amenazan”
Por José María Castillo Sigue leyendo