Asesinados en el Río Javari, frontera entre Brasil y Perú

La Iglesia brasileña muestra su indignación ante el asesinato de Bruno Pereira y Dom Phillips

Dom Phillips y Bruno Pereira
Dom Phillips y Bruno Pereira

Según el episcopado brasileño, “estas muertes forman parte de la lista de dramas vividos en la región amazónica

«La realidad de inseguridad y amenazas en la que viven las personas que defienden los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios y que están comprometidas con el cuidado y la preservación del bioma amazónico»

El Cimi exige investigaciones, “alcanzando a todos los actores que se benefician y participan en los esquemas de invasión y explotación ilegal del Territorio Indígena del Valle del Javari”, que vive “una situación permanente de acoso, violencia e inseguridad

 Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Bruno Pereira y Dom Phillips

La Iglesia brasileña a través de diferentes organismos se ha manifestado expresando su indignación y solidaridad con las familias del activista indígena Bruno Pereira y del periodista Dom Phillips. La presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), ha resaltado que “no podemos aceptar la agresión a los seres humanos, la falta de respeto al medio ambiente y a nuestra Casa Común, ni el encubrimiento de la verdad y la justicia”.

Según el episcopado brasileño, “estas muertes forman parte de la lista de dramas vividos en la región amazónica”, como recoge Querida Amazonía, donde el Papa Francisco afirma que «los intereses colonizadores que, legal e ilegalmente, han provocado -y siguen provocando- el aumento de la tala y la minería, y que han expulsado y arrinconado a los pueblos indígenas, ribereños y afrodescendientes, provocan un clamor que clama al cielo». Desde ahí han reafirmado los sueños expresados por el Santo Padre.

Desde la Red Eclesial Panamazónica (REPAM-Brasil) en una nota, firmada por la nueva presidencia: Dom Evaristo Spengler, Dom Pedro Brito Guimarães e Dom José Ionilton Lisboa de Oliveira, han expresado su preocupación e indignación, destacando que «la realidad de inseguridad y amenazas en la que viven las personas que defienden los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios y que están comprometidas con el cuidado y la preservación del bioma amazónico».

Mostrando su solidaridad con las organizaciones indígenas y de periodistas comprometidos con los derechos humanos y las causas de la Amazonía, así como los los pueblos indígenas del Vale del Javari, insisten en su indignación por las constantes amenazas y asesinatos de líderes indígenas, quilombolas y líderes ribereños, así como la violación de los derechos fundamentales de las personas de buena voluntad, que se han puesto al servicio de la vida humana y del medio ambiente”.

También desde la REPAM-Brasil piden “encarecidamente a las autoridades para que pongan fin a la ilegalidad y a la explotación de la naturaleza en la Amazonía, lo que ha provocado constantes muertes”. Igualmente piden el compromiso del poder político, social y económico, nacional e internacional, “para convertirse en guardianes de la Creación, del plan de Dios inscrito en la Naturaleza, guardianes de los demás y del ambiente. No permitamos que los signos de destrucción y muerte guíen el camino de nuestra sociedad nuestra sociedad en relación con la querida Amazonia, parte indispensable de nuestra Casa Común”.

Desde el Consejo Indígena Misionero (Cimi), muestran su “inmensa tristeza y profunda indignación”, ante el asesinato, expresando su “solidaridad y sintonía a las familias y amigos de Bruno y Dom”. En ellos reconocen su “convicción en la defensa de la vida y los derechos de los pueblos indígenas”.

En su nota, el Cimi exige investigaciones, “alcanzando a todos los actores que se benefician y participan en los esquemas de invasión y explotación ilegal del Territorio Indígena del Valle del Javari”, que vive “una situación permanente de acoso, violencia e inseguridad”, lo que se ve favorecido por el hecho de que “la inacción sistemática del gobierno brasileño y su política antiindígena estimulan y empoderan a los invasores de tierras indígenas para que actúen libremente, alentados por la certeza de la impunidad, haciendo que el ambiente sea cada vez más peligroso para los pueblos indígenas, sus líderes y sus aliados”.

Unidos por Haití

La Iglesia de América Latina y el Caribe, unida por Haití

Buscan recaudar fondos  y articular acciones en favor de los haitianos a través de la campaña ‘Juntos por Haití’

‘Juntos por Haití’ es el nombre de la campaña que varias organizaciones eclesiales de América Latina y el Caribe han iniciado para unir esfuerzos frente a la emergencia y a la crisis en el país caribeño.

Las organizaciones que encabezan esta iniciativa son el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR), la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC), Cáritas Latinoamérica, con el apoyo de la Red Clamor, la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama).

Acciones pastorales conjuntas

En un comunicado, han explicado que las organizaciones gestionarán donaciones a través de sus Conferencias Nacionales y/o Federaciones en los medios y las cuentas establecidas para tal fin, mientras que Cáritas Latinoamérica “ofrecerá los apoyos técnicos y operativos”.

“Invitamos al Pueblo de Dios que peregrina en nuestro continente y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a sumarse a esta iniciativa solidaria con generosidad, creatividad y audacia”, han expresado.

Además han indicado que “deseamos desarrollar acciones pastorales conjuntas para responder a la emergencia actual y encaminadas a la reconstrucción del tejido social, a la puesta en marcha de acciones humanitarias para el cuidado de la vida, y a apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia haitiana”.

Un nuevo libro para una <iglesia sinodal

El sueño hecho realidad: un libro nuevo para una iglesia sinodal
«Proponer y presentar un libro de trabajo y reflexión no es usual, pero lo es menos que el trabajo presentado esté realizado con un planteamiento de verdadera sinodalidad entre muchos colaboradores»
«En esta pequeña aportación que hacemos se funde la verdad de un sínodo abierto, el sueño de un Papa inquieto, el eco de una feligresía universal, y el deseo de una iglesia de verdadera sinodalidad»
«No es baladí que los pueblos originarios se conviertan en punto de reflexión y conversión para toda la iglesia, sigue siendo cierto que Dios se hace fuerte en la debilidad»
El libro está prologado por el Cardenal Pedro Ricardo Barreto S.J., arzobispo de Huancayo, Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM
04.11.2020 José Moreno Losada
A pocos meses de la constitución de la CEAMA (Conferencia Eclesial de la Amazonia) y en el primer aniversario de la clausura de Sínodo para la región Panamazónica, nos alegra poder presentar a través de la Editorial PPC, el libro “Querida Amazonía. Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. La obra está enfocada a ayudar a todo tipo de personas y comunidades cristianas que quieran conocer la Exhortación apostólica Querida Amazonía y el Documento Final del Sínodo de los Obispos 2019. Incluye distintas propuestas pedagógicas que pueden adaptarse a niños, jóvenes y adultos.
La redacción del libro ha sido para nosotros una experiencia en línea sinodal con la esperanza de crecer en alegría del Evangelio y servicio a los pobres. El trabajo hunde sus raíces en el proceso de antes, durante y después del Sínodo. Con esta visión, aborda las condiciones de una pastoral en salida que busca la conversión eclesial y el encuentro. Desde realidades eclesiales de la región amazónica hemos compartido fe y vivencias con muy variadas personas, europeas y de la Amazonía, de la jerarquía eclesiástica y de la base popular, seglares con compromiso y sacerdores, líderes de comunidades, mayores y jóvenes, hombres y mujeres, del campo y de la Universidad. Un proceso de camino a la sinodalidad.
El libro está prologado por el Cardenal Pedro Ricardo Barreto S.J. (Arzobispo de Huancayo, Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM). Contiene Lecturas Creyentes de la Realidadde Ana Gamarra (Doctora en Economía y especialista en Finanzas P úblicas, Perú – Unión Europea); el Equipo Itinerante de la REPAM; Arturo Angulo (Consultor de la FAO en América Latina, Africa y España); Galo Bilbao (Profesor de la Universidad de Deusto, experto en Ética y Derechos Humanos); Oraciones de Arely de Dios Román (Licenciada en Turismo, de la Universidad Tecnológica de Honduras); Sonia Fernández Holguín, (Licenciada en Matemáticas, de Entreculturas, España) y Susana Guerrero (Máster en Gerencia Social y Estrategias y Tecnologías para el Desarrollo, de Perú) y Cesar Caro (Sacerdote y Misionero en Indiana, Perú).
También recoge Hechos de Vida de Patricia Gualinga (Defensora del pueblo originario kichwa de Sarayaku, Ecuador); Alirio Cáceres (Ingeniero Químico Ambientalista y Teólogo de Colombia); Noelia Morales, Educadora de los HH. Maristas en Bolivia; Thony Huera, Ingeniero Ambiental de la Universidad Estatal Amazónica de Ecuador y Pilar Cuevas, Misionera Carmelita Vedruna en España y Reflexiones de Jose Javier Travieso CMF, (Obispo del Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, Perú), Fernándo Lopez SJ, (del Consejo Indigenista Misionero en Brasil), Andrez Piña (Sacerdote diocesano, Misionero en Aucayo, Perú; Dominik Skatula, (Misionera laica en Alto Napo, Perú); Eugenia Lloris, (Misionera de la Fraternidad del Verbum Dei en Brasil); Sebastián Taltavull , (Obispo de Mallorca, España); Tania Ávila , (Teóloga de la Red Amerindia en Cochabamba, Bolivia); Adela Salas, Arquitecta, (Instituto de Habitabilidad Básica ICHaB-UPM de Madrid, España) y Mauricio López (Primer Secretario Ejecutivo de la REPAM).
Esperamos que este libro, con sus textos originales del documento, metodología y propuestas de trabajo sea útil para acercarnos a “Querida Amazonía”, escucharnos mutuamente, reconocernos, dejarnos iluminar por la Palabra de Dios e interpretar los signos de los tiempos desde nuestra fe.

La sinodalidad en la Iglesia

Cardenal Ramazzini: “La sinodalidad supone ir disminuyendo la concentración de la responsabilidad de la misión en los pastores”
“No se ha logrado todavía la comprensión de la Iglesia ante la perspectiva de una eclesiología de comunión, a pesar que ya pasaron tantos años desde el Concilio Vaticano II”
En la Amazonía, la Iglesia ha sido muchas veces una constructora de puentes con las comunidades locales, intentando ser presencia en medio de la realidad amazónica y en diálogo con los pueblos que la habitan
La sinodalidad “se trata de un grito profético en el desierto”, que debe llevar “a una nueva manera de ser y estar como Iglesia en el mundo”
24.10.2020 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil
La sinodalidad es la propuesta del Papa Francisco para ser Iglesia en el siglo XXI. A partir de esa idea, Amerindia organizaba este viernes un nuevo seminario virtual, como viene haciendo a lo largo de este mes de octubre, para hablar sobre «Sinodalidad: respuesta Eclesial entre conversiones y sueños». En esta ocasión los ponentes eran el cardenal Álvaro Ramazzini, Romina Gallegos y Mauricio López. El debate se engloba dentro del tema general que ha conducido las discusiones a lo largo de las últimas semanas, ”Teología de la Liberación en tiempos excepcionales de crisis y esperanza”.
El cardenal Ramazzini partía de un documento de la Comisión Teológica Internacional sobre el tema de la sinodalidad, afirmando que “no se ha logrado todavía la comprensión de la Iglesia ante la perspectiva de una eclesiología de comunión, a pesar que ya pasaron tantos años desde el Concilio Vaticano II”. Para ello propone “ir disminuyendo la concentración de la responsabilidad de la misión en el ministerio de los pastores”, pues todos somos misioneros, recordando el llamado de Aparecida a estar en estado permanente de misión. Se necesita una “renovación pastoral para poder lograr una verdadera sinodalidad que vaya más allá de lo institucionalmente establecido”, insiste el purpurado.
En este camino de comunión, Ramazzini citaba el papel de los consejos pastorales y la importancia de “activar una manera circular y no tanto de una manera perpendicular de arriba para abajo”. Esto encuentra obstáculos en la tentación de poder, que “en el caso del poder religioso se hace todavía mucho más grande y se hace todavía mucho más peligroso”. Frente a ello se necesita buscar la circularidad en todos los niveles de relación entre quienes están involucrados en la acción misionera y evangelizadora de la Iglesia, algo que el Papa Francisco ha expresado al decir que estamos todos en la misma barca.
Según el cardenal guatemalteco, un desafío es que los futuros sacerdotes comprendan la importancia de la participación y corresponsabilidad de los laicos. El ministerio nace del bautismo, de ser profetas, de ser sacerdotes, de ser servidores. Pero también es verdad que a veces existen laicos “que se consideran que hacen de pequeño párroco en su comunidad y que se considera también pequeño obispo o en su territorio”, algo que el cardenal ve como “una lucha siempre por el poder, por imponerme a los demás, por ser protagonista”.
La sinodalidad fue abordada en el Vaticano II, pero pasar a acciones concretas, eso costó mucho más. Actualmente, con el Papa Francisco, el Sínodo es un instrumento que está tomando más fuerza. En ese sentido, el cardenal ve el Sínodo para la Amazonía como “ejemplo de cómo se puede lograr esa circularidad entre obispos, laicos, pastores, personas de la vida consagrada”. El objetivo siempre será “caminar juntos hacia la plena unidad en la diversidad”. A ello ayuda algo que nos ha enseñado el Papa Francisco, “el diálogo constructivo con los hombres y las mujeres de las diversas denominaciones, de las diversas religiones, de las diversas ideologías, de las diversas posiciones”, nunca olvidando que “todos estamos en el mismo barco y al final todos somos seres humanos”.
El proceso del Sínodo para la Amazonía ha sido un ejemplo práctico de sinodalidad, algo sobre lo que hablaba Romina Gallegos desde su experiencia en la secretaría de la Red Eclesial Panamazónica. En la Amazonía, la Iglesia ha sido muchas veces una constructora de puentes con las comunidades locales, intentando ser presencia en medio de la realidad amazónica y en diálogo con los pueblos que la habitan. Romina, que participó en muchas actividades de escucha organizadas por la REPAM a lo largo del proceso pre-sinodal, relataba la riqueza de las experiencias vividas.
Fueron 57 asambleas, 21 foros nacionales, 17 foros temáticos y 179 conversatorios, en toda la Panamazonía, con una participación de casi 87 mil personas, y en algunos otros lugares fuera de ella, pues, como enfatizaba Romina Gallegos, el Sínodo para la Amazonía ultrapasó las fronteras regionales, ya que el tema de la ecología integral se constituye en un desafío universal. Estamos ante una sinodalidad amazónica que ya está presente y cada vez está siendo más fortalecida, algo que se expresó en los diferentes espacios de encuentro, en los procesos de diálogo y escucha, en los nuevos ritmos y lenguajes, en la diversidad de rostros, historias y raíces, en la dimensión profética y en las celebraciones como expresión del espíritu de sus pueblos.
En ese camino sinodal, Romina ha podido recoger en las voces de los pueblos diferentes elementos que muestran la capacidad de perdón y reconciliación, el ser y hacer de la Iglesia, el reconocer a un Cristo encarnado en los pueblos y en la naturaleza, el respeto a las expresiones de espiritualidad amazónica, la evangelización como un punto de encuentro entre la Iglesia y los pueblos, pero también de la Iglesia con los pueblos. En la Amazonía, la Iglesia que está en la base quiere ser una Iglesia humilde, para poder escuchar a su pueblo, que se abaje, que no sienta ninguna superioridad cultural, social, económica, política y espiritual, una Iglesia simple y espontánea, hermana y aprendiz, profética.
Pero también es necesaria una Iglesia que escuche y apoye a las juventudes, que busque los talentos de las mujeres y de los diferentes pueblos y comunidades tradicionales presentes en la Amazonía, con mayor participación laical, que valore aquello que es fundamental para los pueblos indígenas: cultura, lengua y territorio, apoyando la formación de líderes y el compromiso y empoderamiento de las comunidades. Falta dar pasos, por ejemplo, en relación a las mujeres, para que el genio femenino se valore dentro y fuera de la Iglesia, para que no se pierda la riqueza de al menos la mitad de la humanidad.
Debemos preguntarnos “lo que esta pandemia desnuda y revela también en el desafío de la sinodalidad”, señala Mauricio López. Partiendo de las cartas de San Pablo a los Filipenses, se planteaba si “¿es posible afirmar un camino hacia una mayor sinodalidad que nos permita salir de esas diferencias aparentemente irreconciliables?”, buscando desde ahí “caminar juntos y juntas en la hermosa y multiforme diversidad de nuestro ser Iglesia en Cristo”. La pandemia ha revelado que los vulnerados siguen siendo los más impactados, algo que López iluminaba desde “La Peste” de Albert Camus.
Para alguien que como secretario ejecutivo de la REPAM ha vivido todo el proceso del Sínodo para la Amazonía, la sinodalidad, “se trata de un grito profético en el desierto”, que debe llevar “a una nueva manera de ser y estar como Iglesia en el mundo”. El llamado a la sinodalidad pide discernimiento, afirma Mauricio, insistiendo en que “esa ruta requiere afirmación de los sujetos en su diversidad de rostros pluriformes”. Al mismo tiempo es una llamada a “asumir nuestra herencia común como creyentes y el llamado a anhelar la casi impensable fraternidad universal”.
La sinodalidad es un camino a ser construido, también con quien piensa diferente, superando las enfermedades que actúan contra la sinodalidad: la esclerosis sinodal, propia de los fariseos, los separados, la misofobia sinodal, el temor a contaminarse, y el gnosticismoalienante, que produce un sentimiento de superioridad. Este gnosticismo, al que el Papa Francisco se refiere en la exhortación postsinodal, supone una fe encerrada en el subjetivismo, propia de quienes “absolutizan sus propias teorías e imponen a los demás para someterlos a sus razonamientos”.
Ante esto, proponía algunos caminos de purificación que nos pueden ayudar hacia esa sinodalidad. El primero sería una transformación de corazón, en segundo lugar, la lectura de los signos de los tiempos. La sinodalidad debe llevarnos no solo a caminar juntos, sino con quien y hacia dónde. Para ello, Mauricio, a partir de la experiencia del Sínodo para la Amazonía, ve necesario purificar la intención a través del discernimiento entre el sensu fidei, la revelación de Dios en el pueblo simple, y las verdades infalibles, como postulados ideológicos que estaban preestablecidos fuera de la territorialidad y de los rostros concretos. En ese sentido, conviene recordar las palabras del Papa Francisco, que insiste en que la Asamblea del Sínodo es más que un parlamento. Cuando dominan las posiciones ideológicas, caminar juntos se vuelve imposible.
Refiriéndose igualmente al Papa Francisco, Mauricio López hablaba sobre la lógica del desborde, solo superando “las perspectivas que nos impidan el encuentro, podremos encontrar perspectivas de sinodalidad”. Eso es algo que expresa Teilhard de Chardin cuando habla de neogénesis, de una conciencia universal en común. Siguiendo el pasaje del ciego Bartimeo, ante la crisis actual, señalaba que “hemos fracasado rotundamente en muchos niveles porque hemos sido incapaces de caminar juntos y juntas, porque hemos sido incapaces de ver con claridad”. Finalmente, un elemento que no puede faltar en el camino de la sinodalidad es la escucha, “escucha de Dios hasta escuchar el clamor del pueblo y escucha del pueblo hasta respirar en él la voluntad a la que Dios nos llama”, como nos recuerda Episcopalis Communio.

Una buena noticia

[Por: Víctor Codina, SJ]

Recibimos cada día tantas malas noticias, sobre todo a raíz del Covid 19, que las buenas noticias nos resbalan, más aún si son acerca de la Iglesia.

La actual pandemia ha eclipsado acontecimientos anteriores, como el Sínodo de la Amazonía celebrado en Roma en octubre del 2019. Ahora solo se habla de la Amazonía dentro del capítulo de las víctimas del coronavirus, con fotos como la de un niño yanomami que juega con una mascarilla…

La buena noticia es que se ha constituido la Conferencia Eclesial de la Amazonía. Hay que explicarlo un poco para comprender su novedad y su importancia.

El Sínodo de la Amazonía cuyo lema fueAmazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral quiso promover una Iglesia con rostro amazónico, una Iglesia que pudiera responder a las necesidades e inquietudes de los pueblos amazónicos, buscar la mejor manera de defender su vida amenazada y de anunciar el evangelio de salvación de forma inculturada, en diálogo con su cultura, espiritualidad e identidad histórica, una identidad que va más allá de las diferentes fronteras políticas y geográficas de los pueblos.

En el Documento final del Sínodo se pide una Iglesia samaritana, profética, misionera, defensora de la vida en todas sus dimensiones, que busque nuevos caminos de evangelización y de inserción pastoral (DF 107-114).

Una de las propuestas aprobadas del Documento final fue la constitución de un Organismo Episcopal para la Región Amazónica (DF 115) que pueda discernir y llevar a término las decisiones sinodales.

El 29 de junio del 2020, el Papa ha constituido oficialmente no un Organismo Episcopal, ni una Conferencia Episcopal Amazónica, sino la Conferencia Eclesial de la Amazonía. Es el primer fruto eclesial  del Sínodo.

Esta Conferencia Eclesial de la Amazonía es consecuencia de un largo proceso de acercamiento, de escucha del clamor de los pueblos y de la tierra, de la sangre de muchos mártires y del testimonio de misioneros, de mujeres y de laicos.

La novedad es que no se trata de una Conferencia Episcopal, sino de una Conferencia Eclesial Amazónica, en colaboración con el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), pero con autonomía propia.

Bajo la presidencia del Cardenal Claudio Hummes forman parte de esta Conferencia Eclesial no solo obispos representantes de las 7 Conferencias episcopales de países amazónicos, representantes de la REPAM (Red Eclesial Amazónica) y de Caritas, sino también miembros laicos de la Iglesia de la Amazonía: Liliana Franco presidenta de la CLAR  (Conferencia latinoamericana de religiosas y religiosos) en representación de la vida consagrada y lo que es más significativo, tres miebros de los pueblos originarios amazónicos: Patricia Gualinga, la Hermana Laura Vicuña y Delio Siticonantzi. La voz de la periferia llega al centro, como ya aconteció en el Sínodo. Seguir leyendo

Entrevista a Mauricio López, secretario de la REPAM

Mauricio López: «La Conferencia Eclesial de la Amazonía es una invitación a lo nuevo, a lo inédito»

El Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) conversa con Vatican News y expresa los posibles significados que la creación de la Conferencia Eclesial para la Amazonía puede tener para la Iglesia universal en general, para quienes la habitan y para aquellos que trabajan por el Reino de Dios en esta región del mundo

«Sentimos que el Sínodo Amazónico ha sido un impulso de vida en el cambio de perspectiva, donde la periferia se torna en centro sin pretender tomar este lugar; lo ilumina sin dejar de ser periferia»

«Es una Conferencia, no es una comisión; por lo tanto, tiene una gran estatura en cuanto identidad orgánica, peso propio, capacidad de impulsar procesos frente a lo que el Sínodo nos ha dado como frutos»

11.07.2020 | Vatican News

(Vatican News).- Hemos entrevistado a varios participantes del proceso de creación de esta nueva entidad eclesial amazónica. Cuando preguntamos al obispo del Vicariato de Puerto Maldonado sobre esta nueva entidad, respondió: “La Conferencia Eclesial Amazónica trata de ser una respuesta, un intento de organización, un empezar a mover la maquinaria de la Iglesia, empezar a organizarnos para poder dar respuesta a los retos que nos han planteado estos acontecimientos tan importantes en la Iglesia Amazónica”.

Mauricio López ¿cómo describes el camino seguido para la creación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía? ¿Cómo se hace presente el Espíritu de Dios en este proceso?

Cuando pienso en el proceso de nacimiento de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, no puedo sino pensar en la imagen de los ríos, en la convergencia de distintos afluentes que comienzan con pequeños hilos de agua, que recorren largas distancias, que van dando vida, y la vida se va ampliando en su expresión cada vez más potente, hasta dar paso a los grandes ríos.

Este camino definitivamente resulta de la revelación del Espíritu Santo, la Ruah, a través del Concilio Vaticano II, el Magisterio de la Iglesia en América Latina, las vidas de tantos y tantas mártires, de miembros de la Iglesia encarnados en medio de la realidad: amándola, sufriendo con los dolores de sus pueblos y de este territorio, pero también haciendo parte de ella, abrazándola con sus luces y con sus sombras.

Así hemos avanzado como afluentes de agua en conexión con la REPAM, que inició hace seis años su camino formal, aunque llevamos casi diez años tejiéndola a partir de las voces de la vida y de la dimensión territorial de la Iglesia, poco a poco, caminando, avanzando.

Se ha afirmado que, en este proceso, la periferia ilumina el centro. ¿Explícanos?

Sentimos que el Sínodo Amazónico ha sido un impulso de vida en el cambio de perspectiva, donde la periferia se torna en centro sin pretender tomar este lugar; lo ilumina sin dejar de ser periferia, queriendo acompañar al centro para mirar con otros ojos y abrir posibilidades a ‘lo nuevo’. Ese ha sido el camino del Sínodo desde las múltiples y más diversas escuchas territoriales, la preparación –honrando las voces de los pueblos y comunidades de la Iglesia en la Amazonía–, el discernimiento que produjo un Documento final con más de 150 propuestas concretas que no podemos dejar que se queden guardadas, y luego con la exhortación apostólica del Papa, Querida Amazonía, con sus cuatro sueños: social, cultural, ecológico y eclesial.

La Conferencia Eclesial de la Amazonía solo puede ser entendida como resultado de este proceso, como una acumulación de vida, pero también como una respuesta concreta –a la luz la revelación de Dios– a una realidad lastimada, herida, afectada, donde pueblos y comunidades están sufriendo situaciones de injusticia, donde el proyecto de Reino y el sueño de Dios para que tengan vida y vida en abundancia aún está lejano o amenazado, en contraste con tantos otros sitios donde se vive a plenitud la belleza de la diversidad cultural, del misterio de la presencia de ese Dios como ‘semilla del Verbo’, un Cristo encarnado en esa diversidad, y que cada vez va sintiendo que el futuro está amenazado. Seguir leyendo