Hasta que la igualdad se haga costumbre

Mujeres afganas - Universidad Católica de Córdoba | noticiasucc

Por Emma Martiínez Ocaña

EL RELATO DE LA MUJER ENCORVADA UN SIMBOLO ACTUAL POTENTE Y LIBERADOR . (LC.13,10-17)

¿Qué dice el texto sobre ella, y en qué medida es un símbolo actual? 

Lucas la describe así: «una mujer a la que un espíritu tenía enferma desde hacia 18 años.»

«estaba encorvada»

“Y no podía de ningún modo enderezarse” (v.10-11)

Vamos a aproximarnos a esta narración como un modo de evidenciar e iluminar la realidad de muchas mujeres aún hoy en el mundo.

La desigualdad injusta entre hombres y mujeres muestra muy bien el mecanismo de desigualdad en el mundo. Expresa la creencia de que hay unas personas con más derechos que otras, unas personas superiores y otras inferiores, unas personas llamadas a gobernar y otras a obedecer… 

El texto la describe así:

  • Padecía esa situación desde hacía 18 años, (desde hacía muchísimo tiempo, «siempre ha sido así»…)
  • Enteramente encorvada no podía sino mirar el mundo que le rodeaba desde la perspectiva que le era impuestapor ese  “espíritu» (demonio) que la poseía
  • No podía enderezarse de ningún modo, y su lugar de referencia estaba restringido al suelo.
  • Desconocía su verdadera talla.
  • Estaba en silencio. No dice una sola palabra para interceder por ella misma, no pide nada, no hace nada para ser vista (silenciosa e invisible).
  • Está en la sinagoga, al final detrás de los varones, escuchando a Jesús.

Esta descripción de la mujer encorvada es una buena imagen simbólica para expresar la situación de millones de mujeres hoy en el mundo, como una y otra vez ponen de relieve los informes de Naciones Unidas.         

Encorvadas por «los demonios»:

  • Demonios del sexismo, clasismo, racismo, patriarcalismo social y eclesial. Los demonios de la violencia estructural e intra-familiar.
  • Los demonios de la esclavitud y explotación sexual y económica, la prostitución forzada y la llamada “libre”, la compra-venta de sus cuerpos no solo en la prostitución sino, en todo tipo de pornografía (las mujeres son un cuerpo para usar, abusar y tirar sin problemas), compraventa de sus cuerpos, también en los vientres de alquiler, en el tráfico sexual y laboral de sus personas, de sus órganos, en la violación sistemática fuera y dentro del matrimonio o pareja.
  • Los demonios de la desigualdad de oportunidades, la doble o triple jornada laboral, el peso de responsabilidades familiares no compartidas, culpabilidades y angustias.
  • Los demonios de la subordinación y dependencia económica y afectiva.
  • Los demonios de la negación de la categoría “trabajo” al trabajo doméstico, equiparando falsamente trabajo y salario, y considerando a esas mujeres trabajadoras de su propio hogar como “económicamente no activas”, cuando la economía mundial está sustentada en gran parte por el trabajo gratuito de las mujeres. Estos demonios consideran el cuerpo de las mujeres como cuerpos reproductores, no productores.
  • Los demonios de una concepción falsa del amor donde se vincula amor, con celos, con control, con violencia personal o vicaria, incluso con el asesinato.
  • Los demonios de costumbres “culturales” y/o religiosos donde se mutila el cuerpo de las mujeres para robarles el placer sexual, dónde se ocultan sus cuerpos, se niega su independencia…
  • Los demonios, introyectados en muchas mujeres aún, de la sumisión, pasividad, sentimiento de inferioridad, falta de autoestima y resignación.
  • Los demonios del mito destructivo de la belleza diseñada por los varones que lleva a muchas mujeres a someterse a operaciones varias para ser “sexualmente deseables y bellas”, a tener graves problemas con la alimentación, la anorexia y la bulimia son solo enfermedades que hablan de este mito, la anorexia es además un arma política para controlar la fuerza de las mujeres. La dieta hipocalórica deja a las mujeres sin energía vital provoca pasividad, ansiedad y debilidad afectiva.
  • Los demonios de unas creencias religiosas que nos han cargado con identidades falsas y destructivas: “la tentadora”, “la pecadora”,” la llorona arrepentida” (María Magdalena) , “la culpable de la muerte, el dolor…” “la mentirosa y no digna de ser creída”, “la incapacitada para revelar el ser de Dios”, para ser sujeto de los 7 sacramentos,(uno se nos ha negado por ser mujeres), inferior a los varones “el hombre es la cabeza de la mujer” ( parece que a nosotras nos toca ser un cuerpo sin cabeza) 
  • ¿Qué otros demonios podemos reconocer?

 “Silenciadas«. Las mujeres no somos silenciosas, gustamos de la comunicación y tenemos facilidad para ella. Pero hemos sido sistemáticamente silenciadas por un lenguaje androcéntrico y patriarcal que nos ha hecho invisibles en la historia y en las Iglesias y nos  ha impedido ,durante siglos, decirnos a nosotras mismas quienes somos, mostrar nuestras capacidades y valores. El lenguaje nombra y da identidad. Lo que  no se nombra…no existe.

“En nuestro lugar.”Sin duda no en los primeros puestos, sino al final, en lugares invisibles.

En muchas ocasiones las mujeres hemos escuchado como un gran elogio por parte de los varones  el hecho de “saber estar en nuestro lugar” 

          Por supuesto lugar no elegido por nosotras mismas, sino impuesto socialmente, pero justificado y sacralizado: así es por “naturaleza” o “por voluntad de Dios“ comunicada a las mujeres a través del varón, !evidentemente como debe ser…!

          Lugar -dentro de la “Sinagoga”...pero por supuesto «oyendo»

  • Lugar de la escucha no de la palabra, aunque la palabra dicha nos concierna directamente, incluso nos defina.
  • Lugar de la ejecución generosa y gratuita «propia de nuestro ser de mujer”, pero no lugar para participar en las decisiones que nos afectan y condicionan.
  • Lugar del cuidado de los otros no del autocuidado
  • Lugar invisible, Ya lo dice un dicho muy halagador para las mujeres:. «Detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer.» Mientras esté en su lugar ”detrás”recibirá el reconocimiento de su valía pero… !que no cambie de lugar… y oculte al varón ¡porque habrá dejado de estar ·”en su lugar”!.
  • Lugar del anonimato y de la no identidad “una mujer sin nombre, enferma, y encorvada…”
  • Lugar dónde se nos indica cuál es nuestra identidad, estatura y por tanto a dónde podemos llegar y a donde no, cual debe ser nuestro punto de mira y nuestras aspiraciones ( no demasiado altas.) y por tanto a dónde podemos llegar a dónde no  Hay lugares que no nos corresponden, «porque así lo quiere Dios» y lo ha dejado muy claro en la Palabra de Dios,  por supuesto revelada al varón, seleccionada e interpretada por él.
  • Lugar que nos corresponde porque así ha sido siempre (¿18 años, 18 siglos,28 siglos?…)
  • No aceptar ese lugar es ir contra lo establecido ¿por Dios?.

¿Y si lo que Dios quisiera fuese que aprendiésemos a desaprender ese lugar?

Eso es lo que estamos haciendo muchas mujeres en la sociedad y dentro de las iglesias. Los movimientos feministas llevan años denunciando esta situación y hoy son un referente movilizador de la sociedad cada día más consciente de la injusticia intolerable que este sometimiento y encorvamiento  de las mujeres supone.

Dentro de las Iglesias cristianas hace ya tiempo que las teólogas feministas, las organizaciones feministas católicas, muchas mujeres creyentes en Jesús,  hemos levantado la voz con fuerza y energía promoviendo desde hace un par de años La revuelta de las Mujeres en la Iglesia denunciando esta situación que consideramos no sólo injusta sino una traición a Jesús de Nazaret que no sólo miró y trató a las mujeres de otro modo sino que promovió un movimiento de igualdad en torno a él y a la construcción de un sociedad y mundo de iguales. 

Una revuelta internacional que terminará con un “Sínodo de Mujeres” en Roma en septiembre de 2022. En ese sínodo denunciaremos nuestra marginación, la invisibilización  de nuestras personas, de nuestras teologías, nuestra exclusión de todos los lugares de decisión dentro de la Iglesia, una escandalosa ausencia de mujeres teólogas en facultades de teología y Seminarios, la negación de uno de los sacramentos sólo por razón de nuestro sexo y un largo etc.

 Además de denunciar anunciaremos nuestras demandas que en definitiva quieren pedir a la Iglesia católica que vuelva a Jesús de Nazaret como lugar referencial para promover un mundo y una sociedad donde desaparezcan todas las discriminaciones,  y desigualdades por razón de clase, raza, sexo, orientación e identidad sexual, y eso no será creíble mientras dentro de la Iglesia siga una profunda discriminación de las mujeres traicionando a la comunidad de iguales que se formó en torno a Jesús y a la primerísima comunidad donde muchas mujeres ejercieron roles y funciones de autoridad.

 Vamos a volver al texto de Lucas para confirmar que esta discriminación no tiene su fundamento en Jesús de Nazaret sino en el dualismo y patriarcalismo social, cultural y religioso que sigue vigente hoy en muchos lugares y organizaciones.

  • Es un sábado y Jesús está enseñando en la sinagoga, él sí cae en la cuenta de la situación de esta mujer, la mira, se fija en su persona. ¿Como seres humanos y como creyentes en Jesús ¿somos conscientes del encorvamiento de las mujeres en el mundo y sobre todo de las causas del mismo?
  • La llamó»y al nombrarla la saca del anonimato e invisibilidad, del lugar que «le correspondía» social y religiosamente para ponerla delante, a la vista, como lugar de revelación de la verdad de esa mujer. Aunque hay quien lo sigue negando: lo que no se nombra no existe, dar nombre es reconocer identidad y presencia por eso es tan importante luchar contra un lenguaje sexista y patriarcal que no nos nombra o que utiliza el género masculino ocultando nuestras presencias e identidades.
  • La pone delante, no detrás…En un lugar donde ella y todas las personas puedan reconocer su auténtica identidad y la verdad del lugar que Jesús está seguro que  Dios quiere para ella y en ella para todas las mujeres.
  • «y le dijo»: es decir le dirige la palabra y la reconoce sujeto, un “tu” a quien hablarle personalmente.
  • «Mujer quedas libre de tu enfermedad». Jesús reconoce que esos “demonios” ancestrales la habían enfermado, la habían esclavizado y él quiere que ella reconozca su verdad y recupere su libertad arrebatada, que se libre del sometimiento y encorvamiento al que estaba sujeta.
  • Jesús toma la iniciativa para liberarla, sabe leer el deseo de esa mujer que no ha abierto la boca, y lo hace transgrediendo la ley sagrada del sábado, mostrando una vez más que toda realidad que niega la igualdad y que discrimina no es sagrada, ni responde al proyecto de Dios. Hoy muchas mujeres ya hemos despertado y no guardamos silencio, ni esperamos que otros tomen la iniciativa para liberarnos, pero nos urge una alianza potente de las mujeres entre nosotras y de todos los varones que sean conscientes de la injusticia que esta discriminación supone.
  • «Y le impuso las manos». Entra en contacto corporal con ella, aunque cultural y religiosamente ella era una mujer impura por su enfermedad. Volviendo de nuevo a transgredir la ley ¿“sagrada? que prohibía tocar a las personas consideradas impuras.

Qué consecuencias tiene esa acción.

La mujer al sentirse mirada, reconocida, situada en su lugar delante no detrás

  • “Se enderezó”: es decirrecupera su verdadera talla, su propia identidad, su libertar para poder mirar de frente a lo largo y ancho de la vida, sin que nadie le imponga su perspectiva.
  • “Alabando a Dios”, recuperó la palabra y esa palabra es para reconocer agradecida lo que Jesús le revela, que Dios no quiere ningún encorvamiento y que todas las personas más allá de su condición sexual, social, racial son iguales.

 El jefe de la sinagoga:

  • ” Indignado, de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado”. Intenta justificar con leyes sagradas que esa mujer permanezca en una situación injusta, encubriendo así la verdadera causa de su situación  y  quizá también queriendo encubrir la verdad de su enojo ¿ no será que lo que no acepta es que las mujeres recuperemos nuestra dignidad?
  • decía a la gente….incapaz de dirigir su agresividad hacia Jesús, y hacia esa mujer que Jesús acaba de sanar, desvía su indignación hacia la gente, buscando un chivo expiatorio que oculte la verdad de su corazón.

 Me da mucha pena reconocer que hoy después de 20 siglos, una vez más  nos encontramos con la dificultad de muchas autoridades religiosas para comprender que:

primero estamos las personas y después las leyes, por muy santas que éstas sean que el proyecto que Jesús propone, como proyecto de Dios, no tolera discriminación alguna y si hay que privilegiar y señalar algo como prioritario es empoderar a las personas a las que se les ha arrebatado su  poder, es situar en el centro de la vida a todas las personas y de un modo especial a las que han sido marginadas que cuando las mujeres reclamamos esta igualdad fundamental y pedimos en la Iglesia recuperar una comunidad de iguales estamos denunciando una infidelidad y traición al proyecto de Jesús

  y por eso también hoy hay autoridades religiosas que, como el jefe de la sinagoga, se indignan y nos niegan tanto la realidad de injusticia como nuestro derecho a reclamar igualdad de hecho y de derecho dentro de la sociedad y de Iglesia. 

Volvemos al texto para seguir leyéndolo hoy: 

Después de la reprimenda indignada que el jefe de la sinagoga echa a la gente Jesús toma la palabra para dirigirse directamente a él y en él a todos los jefes de sinagogas, iglesias para: 

  • Denunciar su hipocresía personal e institucional (habla en plural). ”Hipócritas, no desatáis del pesebre todos vosotros en día sábado a vuestro buey o a vuestro asno para llevarlos a abrevar?» Jesús denuncia y desenmascara los interesas ocultos que hay debajo de su celo “religioso”. Debajo del cuidado de los animales está un interés económico, pero no cuenta igual el interés por el bien del pueblo. ¿Dónde está la causa verdadera de su enojo y de su escándalo? ¿No serán estas las palabras de Jesús que deberían resonar en los oídos de tantos “jefes” de Iglesias que siguen negando, ocultando, no denunciando, el encorvamiento de las mujeres, su discriminación bajo excusas inaceptables?
  • Proclamar la verdadera identidad de esa mujer y lo hace con unas palabras que resonaron en ella como un nuevo nacimiento que confiere nueva identidad: “ y a ésta que es hija de Abrahán”. Era la máxima dignidad en el pueblo judío, casi siempre puesto en género masculino. Jesús con esas palabras reconoce a esa mujer como un miembro del pueblo en igualdad de derechos que los “hijos de Abrahán”. Dios no solo tiene “hijos” sino también “hijas” con igual dignidad.
  • Des-velarlas verdaderas causas de su situación: “Satanás la tenía atada desde hace 18 años…”…No estaba encorvada porque era así sino porqué las fuerzas del mal, “los demonios” que hemos reconocido antes (de siglos y siglos) la tenían atada: esclavizada y encorvada.
  • Anunciarel verdadero sentido del día del Señor, la buena noticia de que por encima de todas las leyes , tradiciones, argumentos “por muy sagradas que sean o parezcan “están las personas y que liberar de toda esclavitud es el verdadero culto y la auténtica fidelidad al Señor “¿Y no se debía desatarla precisamente el día sábado?”.

          “Cuando decía estas cosas sus adversarios quedaban confundidos,mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacia»(v.17)

 Ojala sea verdad que cada vez más personas, que siguen negando aún hoy, la injusta situación de muchas mujeres en el mundo, y en muchas de las religiones e Iglesias,  abran los ojos para descubrir su ceguera y sientan confusión y vergüenza y vayamos haciendo verdad esa igualdad fundamental .

           Esta es nuestra esperanza que la Revuelta de las Mujeres en la Iglesia no pare, que sigamos levantando nuestra voz, nuestras manos, nuestros cuerpos para protestar  hasta que la igualdad de haga costumbre.

Este es nuestro sueño y empeño y  a unirse a  él invitamos a toda la comunidad cristiana.

Texto base reelaborado, Martinez Ocaña, Emma, Cuando la Palabra se hace cuerpo en cuerpo de mujer, 2014, 4ªed, pp.51-57

Los feminismos

Los feminismos o el coraje colectivo de las mujeres para reconfigurar el mundo

escrito por  Pepa Torres

 -Siempre que las mujeres individual o colectivamente se han rebelado ante la situación de desigualdad, subordinación u opresión en que el patriarcado las situaba y han revindicado su dignidad proponiendo una situación alternativa, la conciencia feminista ha estado ahí latente, aun cuando ellas mismas no le dieran ese nombre. Los feminismos, entendidos como movimientos de justicia con las mujeres, han sido vistos con sospecha -y lo siguen siendo- en todas las épocas de la historia. La razón de su sospecha es que producen sobresalto e inquietud como aquellas mujeres primeras testigos de la Resurrección de Jesús (Lc 24,13-35). La razón de su sospecha es porque cuestionan privilegios, desinstalan conciencias, relaciones, formas de estar en el mundo…, y esto siempre resulta peligroso para quienes detentan el poder, pero han sido y son imprescindibles para reconfigurar el mundo y provocar cambios sociales desde sus raíces, porque socaban los cimientos del patriarcado y lo hacen de desde la inteligencia colectiva y creativa de las mujeres y de forma pacífica y comunitaria.

El feminismo en cuanto a teoría y práctica política en Europa tiene su origen en la Ilustración, en el contexto de la Revolución francesa. Las mujeres y algunos hombres en el siglo XVIII empiezan a organizarse conscientes de que sin derechos civiles para las mujeres no pude haber una auténtica revolución y reivindican derechos matrimoniales, educación, capacitación profesional y derecho al voto, cuestionando que la desigualdad en las relaciones de poder entre hombre y mujeres tengan que ver con el orden natural. Sin embargo, una vez acontecida la revolución, las mujeres incorporadas en este movimiento serán llevadas al cadalso como le sucedió a Olympe de Gouges. Esta etapa constituye la primera ola del feminismo e incluye el periodo desde 1789 hasta mediados del siglo XIX.

La segunda ola del feminismo se identifica con la reivindicación de los derechos políticos para las mujeres, con el movimiento de las sufragistas, iniciado en 1848 con la Declaración de Seneca Falls, exigiendo el voto femenino y la reclamación de participación política. Se extiende hasta fines de la Segunda Guerra Mundial y la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 que reconoce el sufragio femenino como derecho universal​. En esta segunda ola se reivindica también la educación superior, condiciones laborales justas, igual salario, derechos y deberes matrimoniales equiparables, control de la natalidad, etc. El movimiento aparece vinculado al pacifismo, al interclasismo y al antirracismo. Muchas de las mujeres implicadas en este movimiento tenían convicciones religiosas y denunciaron la interpretación de la Biblia para la opresión y el sometimiento de las mujeres reivindicando otras interpretaciones y exegesis (La Biblia de las mujeres de Olivia Caddy Staton es un buen ejemplo)

Existe también una tercera ola del feminismo que tiene como precedente la publicación en 1963 de La mística de la Feminidad de Betty Friedan. Se articula en torno al 68 y se extiende hasta los 80 presentando una nueva agenda en relación con los derechos sexuales y reproductivos, la violencia sexual y de género, las discriminaciones legales y laborales (brecha salarial, techo de cristal…). Reivindican que «lo personal es político» e incorporan la categoría «género» como categoría de análisis y transformación de la realidad.

La categoría “género” ha sido y es fundamental para reconfigurar el mundo. Desarrolla la idea de que lo masculino y lo femenino no son construcciones puramente biológicas, sino culturales, fruto del aprendizaje social y los roles, atribuciones, papeles y espacios sociales asignados. El sistema de género ordena la sociedad, las relaciones entre las personas, la vida pública y la privada y lo hace de forma jerarquizada, siendo los elementos asociados a la masculinidad los que ocupan una situación de privilegio y visibilidad frente a subordinación de lo femenino. La categoría género, tal y como la entendemos las mujeres no es una ideología sino un instrumento de análisis, una perspectiva. Es decir, una categoría que cuestiona las relaciones sociales entre hombres y mujeres y la comprensión esencialista de lo femenino y lo masculino para concebirlos como una construcción que conlleva elementos culturales y que, como tales, pueden ser modificados. En la experiencia de las mujeres el enfoque de género ha sido y es extraordinariamente liberador. Es una herramienta necesaria que nos ayuda a desarrollar nuevos modos de ser persona mujer y persona varón, nuevos modos de ser familia y comunidad, nuevos modos de amar y ser amadas reivindicando la autoestima, el amor propio, el respeto mutuo y que la diferencia no puede ser causa de desigualdad. Quizás por eso, por las consecuencias que el análisis de género ha tenido en la vida de las mujeres, cuestionando roles, espacios y papeles sociales, los sectores más conservadores de la iglesia y la sociedad civil se resisten a incorporarla. Pero no hacerlo es reducir la cuestión de las mujeres a puro esencialismo o complementariedad lo cual nos mantiene en la misma situación de desigualdad y exclusión más allá de las buenas intenciones. Es a partir de esta tercera ola cuando ya no se puede hablar de feminismo sino de feminismos dada la diversidad de acentos: feminismo de la igualdad, feminismo de la diferencia, ecofeminismo, feminismo autónomo, feminismo institucional…

Actualmente estamos viviendo una nueva etapa que denominamos ya sin pudor como la cuarta ola del feminismo. Un feminismo que se define en plural, que es interseccional, porque las mujeres nos reconocemos más que nunca atravesadas por desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al patriarcado: el trabajo asalariado, los cuidados, el consumo, el ejercicio de nuestros derechos, la formación y la participación ciudadana y por las diferencias también según la procedencia, la clase, la edad, la orientación sexual, la raza, la colonialidad.

En la actual coyuntura los feminismos forman parte de un proceso de transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las relaciones, la teología, la espiritualidad. Aspiran a que las mujeres ocupen el espacio público, se reapropien de la decisión sobre sus cuerpos y sus vidas y de una economía que tenga en el centro el cuidado y no el capital. Se reivindica el cuidado como una categoría política universal que exige una reorganización social alternativa. Como señala Victoria Camps[1]las mujeres del siglo XXI aspiramos a otros modos de organización más integrales e integradores, no queremos producir esquemas excluyentes, porque no queremos seguir reproduciendo dualismos, sino que buscamos la inclusión de toda vida, buscamos un modelo más integrador y holístico, en el que tan vital sea la política como la belleza, tan necesario es el orden como el afecto. No queremos sólo un mundo organizado, sino también hermoso. No queremos un mundo donde gobierne la razón en exclusiva, sino también con lugar para el sentimiento. Un mundo donde la razón compasiva sustituya a la razón meramente instrumental y pragmática, un mundo en el que la vida este en el centro.

Reivindicamos la descolonización de los movimientos de liberación de las mujeres: los feminismos negros, gitanos o interculturales, los feminismos lésbicos y trans; nuevas formas de sindicalismo feministas como pueden ser Las Kellys o las trabajadoras de hogar y de cuidados, la lucha mundial contra los feminicidios y la violencia sistémica y global contra las mujeres en todos los ámbitos, especialmente en las fronteras. De hecho, de esta internacionalización de las luchas nacen las movilizaciones del 7N o la huelga de las mujeres, que se gestan primero en América Latina y posteriormente en España.

Como señalaba bell hooks[2], los feminismos no son un movimiento de reivindicación contra los hombres, sino para poner fin al pensamiento y la práctica sexista con independencia de quienes lo perpetúen, sean hombres o mujeres, puesto que todos y todas hemos de hacer un trabajo de desaprendizaje de patrones, conductas, relaciones introyectadas en nuestras vidas por el patriarcado. En estos nuevos aprendizajes y desaprendizajes entra también la espiritualidad y la teología. Somos muchas las mujeres cristianas y feministas articuladas en redes en el estado español desde hace más de 35 años y desde las que intentamos también reconfigurar el mundo y la iglesia. Redes como Mujeres y Teología, la Asociación de Teólogas de España, la Red Miriam de Espiritualidad ignaciana Femenina, Dones creyents, etc. Algunas de las temáticas más desarrolladas en estas redes son:

  • El cuestionamiento de la antropología patriarcal que legitima la exclusión, el empobrecimiento y la violencia contra las mujeres y frente a ello el reconocimiento de nuestra dignidad.
  • Las imágenes de Dios, los lenguajes, simbólicos y rituales que ignoran la realidad de las mujeres y refuerzan el sexismo.
  • La reivindicación del cuerpo de las mujeres, a imagen y semejanza de Dios y no como objeto de explotación y violencia.
  • La ekklesia de las mujeres y la comunidad de iguales como nuevas categorías eclesiológicas y desde ahí el acceso a la plenitud de los ministerios.
  • Repensar la moral especialmente la sexual y la económica desde la perspectiva de las mujeres.
  • El cuidado de la casa común desde un enfoque ecofeminista.
  • La lectura de la Biblia con ojos de mujer, desde una hermenéutica con enfoque de género

Del trabajo de siembra y apuesta de todos estos colectivos de mujeres feministas cristianas emerge en el año 2020 como una marea imparable Alcem la veu y La Revuelta de las mujeres en la iglesia con presencia en más de 22 ciudades de España y tejidas internacionalmente con Voices of faith[3] en la preparación del Sínodo Mundial de mujeres (CWC) que estamos preparando para octubre del 2022 en Roma. Pero, mucho antes, el 6 de marzo, como ya lo hicimos antes de la pandemia tuvimos una cita en las puertas de las catedrales españolas para seguir reivindicando juntas el fin de la discriminación de las mujeres en la iglesia bajo el lema: “En la iglesia con voz y voto”.

Nos mantiene en esta aventura el convencimiento, como diría San Ireneo interpretado con perspectiva de género, que la gloria de Dios es que las mujeres vivan y lo hagan en abundancia.

***

[1] Victoria Camps, El siglo de las mujeres,1998.

[2] bell hooks. El feminismo es para todo el mundo,2017.

[3] https://voicesoffaith.org/es-cwc

En la Iglesia con voz y voto

Revuelta de mujeres 2022: «En la Iglesia con voz y voto»

Este año en España la presencia de la Revuelta en las calles tiene un marcado carácter estatal por su extensión y estrategias de preparación: será el domingo 6M en torno a las 12:00 a.m (la mayoría participamos en las manifestaciones del 8M y, desde el inicio, decidimos no solapar ambas celebraciones).

En redes y otros medios están las convocatorias, hora y lugar de cada concentración/encuentro, y ya son dieciséis las ciudades “en Revuelta”: Vigo, Madrid, Valencia, Santiago de Compostela, La Rioja, Sevilla, Badajoz, Santander, Bilbao, Barcelona, Granada, Zaragoza, Vitoria, Gran Canaria, Almería, Córdoba.

Ya son dieciséis las ciudades en «Revuelta de mujeres en la Iglesia»

Invitamos con alegría a cuantas mujeres quieran incorporarse a este caudal de esperanza imparable y a los hombres, cómplices del mismo, que entienden que el reconocimiento de la dignidad y la igualdad de las mujeres es un bien comunitario que permite generar una Iglesia nueva, al estilo de Jesús, para todas y todos.

Como proclama una de las canciones de las revoltosas, elevada a himno.

¡REMAMOS!

UNA HISTORIA CORTA PERO FECUNDA

Cuando el 1 de marzo de 2020 en diferentes lugares del Estado nos congregamos, delante de catedrales y otros templos significativos, grupos de mujeres (y varones cómplices) que nos reconocíamos cristianas y feministas, no sabíamos qué sucedería a partir de entonces pero sentíamos una fuerza que no nos pertenecía aunque sí nos habitaba: era la Revuelta de Mujeres en la Iglesia/Alcem la Veu.

En aquellos momentos nos acompañaron algunos medios de comunicación interesados por el acontecimiento y hubo que recordar (les) que, desde siempre, había habido en nuestro país y en muchos otros, mujeres en la Iglesia que estaban en desacuerdo profundo con el lugar y el papel que tenían en la institución, que se reconocían bautizadas y que, desde ahí, su anhelo (y nuestro anhelo) de igualdad, como punto de partida hacia otros sueños, era irrenunciable.

En la Revuelta, la fundamentación teológica está acompañada de una indignación ética

La Revuelta, ayer y hoy, se reconoce heredera y profundamente agradecida a esas mujeres y a sus vidas.

El tiempo de pandemia nos ha permitido conocernos más y reconocernos, compartir momentos de reflexión, formación y celebración; nos ha dado oportunidad de generar redes con mujeres de otros países y continentes, hemos experimentado el enriquecimiento mutuo a partir de la diversidad y la utopía compartida, en camino hacia una Iglesia nueva.

La Revuelta ha ganado en hondura y extensión. Queremos seguir abiertas a la acción y aliento del Espíritu/Ruah en nosotras, al tiempo que lúcidas en nuestros análisis de la realidad: denunciando tantas situaciones de desequilibrio y desigualdad en que vivimos las mujeres en la Iglesia y en la sociedad, teniendo especialmente presentes a las más vulneradas que, en tantas ocasiones, ni siquiera pueden alzar su grito.

EL SÍNODO DE LAS MUJERES y EL SÍNODO DE FRANCISCO

Al tiempo que se inauguraba en octubre de 2021 el Sínodo de la sinodalidad, convocado por Francisco para caminar juntas y juntos los bautizados y cuantos quieran acompañarnos, a nivel internacional, hemos iniciado un Sínodo de mujeres, convocado por el Catholic Women’s Council (Consejo de mujeres católicas, CWC) que culminará en Roma, en octubre de este año 2022. La Revuelta de mujeres en la Iglesia/Alcem la Veu participamos intensamente en el mismo.

En octubre, Francisco recibirá las conclusiones del Sínodo de las Mujeres.

Para este proceso se han elaborado materiales, ofrecido metodologías y articulado talleres, grupos de trabajo y encuentros abiertos en diferentes países y continentes para compartir experiencias con cuantas mujeres están interesadas en trabajar y alcanzar el pleno reconocimiento de su dignidad e igualdad en la comunidad eclesial.

El lema elegido para el Sínodo de las mujeres 2022 es: “Nosotras somos el cambio. Ven a construirlo”.

Para alcanzar los objetivos se ha organizado el trabajo de reflexión e intercambio de experiencias en torno a cinco ejes: “Situación de las mujeres en la Iglesia”, “Poder, participación y representación”, “Transparencia y rendición de cuentas”, “Vida sacramental”, “Resistencia y esperanza”. La metodología de trabajo se basa en el ver, juzgar y actuar, con perspectiva de género. 

La fundamentación teológica de los temas planteados está acompañada de una indignación ética que nos permite cuestionar la situación y lugar de las mujeres en la institución, y a concientizarnos, a nosotras y a otros, de que las cosas en la Iglesia pueden y deben ser de otra manera.

Las reflexiones y propuestas generadas en este proceso se entregarán a Francisco en octubre de 2022 en Roma. Creemos que lo recogido en el Sínodo de las mujeres puede ser un aporte indispensable para el Sínodo de la sinodalidad, aunque es necesario distinguir entre ambos para saber, en cada momento, en qué contexto estamos trabajando y moviéndonos. 

La revuelta de las «mujeres apóstoles»

 

Paso histórico en la revuelta de las ‘mujeres apóstoles’ por la plena igualdad en la Iglesia

Las ‘siete apóstolas’, con Anne Soupa Anna Cuxac

  • Se trata de Laurence de Bourbon-Parme, Claire Conan-Vrinat, Sylvaine Landrivon, Hélène Pichon, Loan Rocher, Marie-Automne Thépot y la española Christina Moreira

«La ausencia de mujeres en puestos de responsabilidad no es tanto un escándalo como un contra-testimonio de la Iglesia. Esta inmensa injusticia no es un problema menor, sino que afecta a todo el cuerpo eclesial»

«La discriminación contra las mujeres es una de las más visibles y violentas. Para que la Iglesia pueda cumplir su misión, debe permitir a las mujeres el acceso a los diversos ministerios ordenados, así como a las altas responsabilidades de la institución»

«El acceso de las mujeres a los ministerios y responsabilidades cuestiona precisamente la actual estructura de gobierno de la Iglesia, el significado de la ordenación así como el significado de la igualdad entre mujeres y hombres bautizados; será sin duda una deflagración que permitirá reformar la Iglesia Católica Romana actual, que ha sido desangrada»

«El obstáculo para abrir estos ministerios y organismos a las mujeres, y más ampliamente a la ordenación, no es ni teológico ni espiritual, es político y cultural»

22.07.2020 Jesús Bastante

Son siete mujeres, reconocidas teólogas, que hoy, festividad de Santa María Magdalena, ‘apóstola de los apóstoles’, dan un paso al frente y se presentan públicamente para funciones que históricamente han sido prohibidas para la mujer en la Iglesia: cardenal,obispo, nuncio, párroco, diácono o predicador. Póngale una ‘a’, y moveremos el mundo. ‘Hasta que la igualdad se haga costumbre’, decían el pasado 8 de marzo. Ahora, dan un paso más.

Las siete ‘mujeres apóstoles’ siguen los pasos de Anne Soupa, quien recientemente se postuló para suceder al cardenal Barbarin en la diócesis de Lyon. Una de ellas, española, Christina Moreira, esposa de nuestro colaborador Victorino Pérez. Se trata de Laurence de Bourbon-Parme, Claire Conan-Vrinat, Sylvaine Landrivon, Christina Moreira, Hélène Pichon, Loan Rocher y Marie-Automne Thépot.

Este miércoles, al mediodía, ofrecerán una rueda de prensa, después de entregar en la Nunciatura Apostólica en Francia un dossier personal en el que cada una de ellas explica su profesión de fe, la función que solicita y el tipo de servicio que se ve capaz de asumir. En este sentido, han solicitado ser recibidas por el nuncio en el país vecino, Celestino Migliore, «la única persona autorizada para transmitir estas candidaturas al Papa», subrayaron en una declaración. Seguir leyendo

«La revuelta de las mujeres» en la Almudena

Antonio Aradillas: «La ‘revuelta de las mujeres’ es un movimiento interactivo e itinerante»

Pepa Torres y otras teólogas, religiosas y laicas en la ‘revuelta’ de mujeres en la Almudena

«Con seguridad que, al menos en grados universitarios, estas mujeres superan en número y condición al de los diplomas que pueden exhibir los obispos en sus santos y doctos despachos»

«En muy pocas otras esferas distintas a las eclesiásticas, se expresa y exhibe la burda e indolente desafección al mensaje evangélico, relacionando a la mujer con “pecado” y objeto de pecado»

06.03.2020 Antonio Aradillas

“La revuelta de las mujeres en la Iglesia” es eslogan y punto de referencia que abandera, y abanderará, de modo interactivo e itinerante multitud de actividades ya programadas  dentro y fuera de España y de las que se hacen eco los medios de comunicación “intra” y extra eclesiales. “Somos mujeres creyentes, vivimos con pasión el seguimiento de Jesús de Nazaret, comprometidas con su causa y alzamos la voz y nos manifestamos una vez más, porque vivimos una  profunda discriminación en la Iglesia, habiendo llegado el momento de decir “¡basta ya!”, cansadas de incoherencias y autoritarismos  jerárquicos…”.

Reflexionar sobre el tema de tan transcendental importancia en la Iglesia, es artículo de primera necesidad y parte del primero y principal mandamiento.

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8-M mantiene el pulso

El 8M mantiene el pulso: de parar el mundo a mostrar cómo moverlo

Entre la protesta y la celebración, con menos afluencia que los dos años anteriores pero con una capacidad movilizadora incuestionable, el feminismo saca a la calle a miles de personas en toda España

FOTOS | El feminismo sale a la calle en el 8M para plantar cara al patriarcado

Ana Requena Aguilar Follow @RequenaAguilar    08/03/2020

Una niña sostiene una pancarta en la que se lee «Con una pueden, con todas no» en la manifestación de Madrid de este 8M. Olmo Calvo

Esta crónica podría empezar por el final o por el principio del 8M. Por el final porque a última hora de la tarde del domingo las calles ya habían confirmado que el 8M había mantenido el pulso en una jornada de protesta muy descentralizada, entre la reivindicación y la celebración, con menos afluencia que los dos años anteriores, pero con una capacidad movilizadora incuestionable y al alcance de ningún otro movimiento a día de hoy. Por el principio, porque el día comenzaba con la expectación de quien sabe que el listón está alto y teme que la dispersión de las últimas semanas -los debates internos, el revuelo por la aprobación de la Ley Libertad Sexual, el reto de afrontar la efeméride sin una huelga estatal, y hasta el coronavirus- afectara especialmente a la protesta. Volviendo al final: la revuelta feminista es grande, mucho, y tiene de lo que presumir; garra, propuestas, una intergeneracionalidad que se constata en la calle y un eco internacional que se escucha en varias orillas.

Este 8M no había huelga estatal, pero la semilla de los dos últimos años se dejó sentir. Las manifestaciones ya no son suficiente y, desde temprano, las mujeres se reunieron en las ciudades para ocupar juntas los espacios públicos en forma de desayunos populares, bicicletadas, pasacalles, ‘flashmob’ o lectura de manifiestos. Pilar, de 67 años, y Alicia, de 71, recorrían el centro de Madrid y recordaban los viejos tiempos. «Estoy muy contenta de cómo ha avanzado esto, me acuerdo de las manifestaciones feministas del 77, que es la primera vez que fui a una», decía Pilar. «Estoy en esto desde que era jovencita y la incorporación masiva de las jóvenes me parece muy importante, pero igual de importante es que no olviden a sus ancestras», apuntaba Alicia. A su lado, cientos de mujeres cortaban varias calles del centro con cacerolas, pitos y carracas.

Las más mayores se encontraban con las más pequeñas. Elisa, de 43 años, escuchaba junto a su hija Claudia, de 8, la lectura del manifiesto feminista convocada en la plaza de Lavapiés al mediodía. «Para mí es muy importante que vea que se puede hacer algo y que juntas somos más fuertes. Y que cuantas más seamos más podremos hacer. Inculcarle también unos valores que tengan que ver con todo esto». La lectura del manifiesto terminaba y Claudia aplaudía con las demás y , con timidez, se sumaba al grito que atronaba la plaza: «Revuelta, revuelta, revuelta feminista».

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J. José Tamayo, sobre «la revuelta de las mujeres»

J. José Tamayo, sobre la revuelta de mujeres: «Su referencia es la comunidad igualitaria de Jesús y su guía el feminismo»

Recordando a mujeres de Iglesia empoderadas junto a la catedral de la Almudena

«Por delante de las personas reunidas pasaban de largo clérigos que se dirigían al recinto catedralicio sin preguntar qué hacíamos allí ni mostrar interés alguno por las pancartas»

«La expresión “qué sacrificada es esta mujer” es considera una virtud y un elogio, más que una humillación»

«“No es no” en todos los terrenos: sexual, afectivo, intelectual, moral, laboral, familiar…»

02.03.2020

He participado en la “Revuelta de las mujeres en la Iglesia. Hasta que la igualdad se haga costumbre”, celebrada el 1 de marzo ante la catedral de la Almudena. Por delante de las personas reunidas pasaban de largo clérigos que se dirigían al recinto catedralicio sin preguntar qué hacíamos allí ni mostrar interés alguno por las pancartas con mensajes evangélicos y retratos de mujeres cristianas empoderadas como María Magdalena, Hildegarda de Bingen, Margarita Porete, Teresa de Jesús, Mary Ward, Simone Weil… ¿Insensibilidad patriarcal o misoginia?

La Revuelta se ha celebrado en un clima festivo y reivindicativo fraterno-sororal, con la denuncia del patriarcado eclesiástico que no reconoce a las mujeres como sujetos morales y eclesiales y las excluye de los diferentes ministerios al servicio de la comunidad y de los espacios de responsabilidad y la propuesta de alternativas inclusivas de las mujeres. La mirada estaba puesta en la utopía de “Otra Iglesia es posible y necesaria ya”, la referencia en el movimiento de Jesús como comunidad igualitaria de discípulas y discípulos y la guía en el feminismo.

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Rebelión de las mujeres en la Iglesia de Madrid

Cientos de mujeres exigen igualdad en la Iglesia: «Tenemos un papel protagónico, no somos subordinadas de los hombres»

La protesta se incluye en la Revuelta de Mujeres de la Iglesia y con ella han reivindicado la necesidad de tener «voz y voto en todos los niveles»

Las mujeres católicas se «rebelan» y se lanzan a la calle «hasta que la igualdad sea una costumbre» 

Aurora Santos-Olmo Follow @@auroraa_7 01/03/2020 –

Asistentes a la concentración por la igualdad en la Iglesia en Madrid.           Aurora S. Olmo

Bajo el lema ‘Hasta que la igualdad se haga costumbre’ y a una semana del 8M, cientos de mujeres «creyentes» –entre las que había también hombres– han alzado sus voces para decir «basta» a la «profunda discriminación» que viven en la Iglesia. El escenario de la protesta, la Catedral de la Almudena de Madrid, en cuyo exterior han puesto carteles que rezaban mensajes como «Hasta recuperar las prácticas liberadoras de Jesús con las mujeres», «Hasta poner fin al machismo en la Iglesia» o «Hasta que laicas y laicos tomen la palabra en la Eucaristía».

«Queremos que el pensamiento femenino se oiga, que en los foros de debate podamos estar, que se pueda escuchar a las teólogas… y una serie de derechos que no tenemos reconocidos». Habla Ana Velázquez, es «católica practicante y militante» y ha acudido a la concentración a pedir «lo que propuso Jesús de Nazaret: una igualdad entre hombres y mujeres, y que esta se respete». «No se trata solo de llegar a ser sacerdotes, aunque puede ser muy importante para quien tenga vocación», se sincera.

Cerca de Ana está Pilar Cachofeiro. «Yo creo que es el momento de que la Iglesia empiece a tomar conciencia de que las mujeres tenemos un papel protagónico en ella y que no seamos subordinadas de los hombres. No podemos ser subsidiarias de lo que ellos dicen, tenemos que tomar las decisiones conjuntamente», apunta.

Mientras hablan estas dos mujeres con eldiario.es, el resto de asistentes termina de llegar y comienza la protesta. Un acto en el que a través de lecturas de los evangelios, cánticos y pancartas con fotografías, se ha querido reivindicar a mujeres que han sido importantes en la historia de la Iglesia, como María de Nazaret, María Magdalena o Santa Teresa de Jesús.

Con gritos como «Con voto, con voz, así nos quiere Dios», «Limpiar y poner flores que lo hagan los señores», «Sin mujeres no hay futuro» o «Una Iglesia clerical no se puede soportar», las asistentes han reivindicado que «sin la perspectiva de las mujeres, la Iglesia no será nunca la Iglesia de Jesús». En sus manos, pancartas con mensajes como «Hartas ya de tanta desigualdad» o «Alcemos la voz» y en sus cuerpos, motivos morados –como abrigos y pañuelos– de la revuelta feminista.

«Estamos en esta revuelta en nombre de todas las mujeres y en nuestro propio nombre». Pepa es religiosa y ha formado parte activa del acto. «Nos sentimos discriminadas por ejemplo en la exclusión del voto en los sínodos, como ha sucedido en el de la Amazonía».

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Presentación de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia

«Sin cambios profundos, la Iglesia no será nunca la iglesia de Jesús”»

 “Reivindicamos una reforma eclesial profunda desde la perspectiva de las mujeres, que anhelamos y que no llega”, subrayó Pepa Torres. “Hartas de empujar, y del silencio, hemos decidido alzar la voz”

A las puertas de las catedrales de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Santiago, Santander, Sevilla, Bilbao, La Rioja, Valencia…. «Esto es como un 15-M de las mujeres en la Iglesia»

«La Iglesia es uno de los grandes bastiones del patriarcado»

24.02.2020 Jesús Bastante

Simone Weil Mary Ward, Marguerite Porete, Josefina Bakhita, Teresa de Jesús, Hildegarda de Bingen, Madeleine Lebrel…. santas de la Iglesia, y santas laicas. Los rostros de tantas mujeres poblaban este mediodía la parroquia ‘roja’ de San Carlos Borromeo, hoy más morada que nunca. Presidiendo, como no podría ser de otra manera, el Cristo de las cadenas, con su estola morada, el mismo que soñó un movimiento de plena igualdad entre hombres y mujeres. La ‘Revuelta de mujeres en la Iglesia’ está más fuerte que nunca. ¿Oirán sus voces desde dentro de los palacios?

Algunas de las mujeres del cartel, como Porete, murieron en la hoguera. O Mary Ward, que luchó por la igualdad, y vivió durante años encarcelada y siendo considerada una hereje. “Sentimos dolor por la desproporción de lo que damos y lo que recibimos”, clamó MariFe Ramos. “Queremos nuestro puesto en la comunidad de iguales de Jesús. Esto no tiene marcha atrás”. «No queremos romper con nadie, la Iglesia fue, y tiene que volver a ser, una comunidad de iguales».

El perfume de la igualdad

Y es que, “sin cambios profundos, la Iglesia no será nunca la iglesia de Jesús”, destacó la teóloga Pepa Torres. Como gesto simbólico, las convocantes quisieron rociar a los presentes con perfume, como hiciera la mujer del Evangelio, la que reconoció a Jesús como profeta. “Jesús se posicionó claramente con esa mujer”. El perfume de la justicia, de la equidad, de la belleza, que tiene que ser reconocido y visibilizado. “Que se extienda el perfume de la igualdad”, proclamaron.

“Reivindicamos una reforma eclesial profunda desde la perspectiva de las mujeres, que anhelamos y que no llega”, subrayó Pepa Torres. “Hartas de empujar, y del silencio, hemos decidido alzar la voz”, y unir esas voces en un clamor común. “Una renovación eclesial profunda que ponga fin a la discriminación que sufre la mujer en la Iglesia, y que lo haga hasta convertirla en una comunidad de iguales”. Tal y como lo quiso Jesús.

A las puertas de los templos, pero fuera de ellos

“Queremos tener voz y voto, como recientemente no ha sucedido en el Sínodo de la Amazonía, que suponga estar presente en lugares de toma de decisión en la Iglesia, ‘hasta que se haga costumbre’”, subrayó la teóloga, que anunció que las mujeres “nos manifestaremos en la iglesias, pero a sus puertas, fuera de ella, porque así nos sentimos”.

A las puertas de las catedrales de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Santiago, Santander, Sevilla, Bilbao, La Rioja, Valencia…. “Esto es como un 15-M de las mujeres en la Iglesia. Para romper con la invisibilidad y alzara nuestras voces”. Con música, lecturas, oraciones, silencio y mucho ruido. Y la lectura de un manifiesto (que ofrecemos a continuación) y que ya ha sido suscrito por medio centenar de instituciones, Religión Digital entre ellas.

Presentación de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia

“La Iglesia está impregnada del trabajo de las mujeres y sin embargo, no nos ven”, indicó MariFe, mientras que María García y Ana Gamarra leyeron algunas de las exigencias de las mujeres: “Aspiramos a unas reformas profundas que vayan rellenando el foso de las desigualdades”, “Que cambie el derecho canónico para reconocer esta desigualdad”; “Que se reconozca plenamente el liderazgo de las mujeres en la Iglesia, y no solo en tareas subsidiarias, auxiliares y de cuidados”.

Sínodo y monjas violadas

“El ninguneo en el Sínodo de la Amazonía y las acusaciones de violencia contra las mujeres nos han impulsado a seguir adelante”, añadió Torres, mientras MariFe aclaró que no han pedido permiso a la diócesis de Madrid para concentrarse. “¿Para qué? Si quieren dialogar aquí estamos”.

“Somos mujeres comprometidas en el ámbito de la Iglesia, esta revuelta no tiene ningún afán de ocultar a nadie. Esto forma parte de nuestro compromiso en la Iglesia y fuera de ella”, concluyó Torres. «La Iglesia es uno de los grandes bastiones del patriarcado», apuntó la teóloga, animando a los varones, y especialmente a los obispos, a ‘sumarse’ a la revuelta.

«La mayor enfermedad de la Iglesia se llama clericalismo, que es toda una cultura y una mentalidad, que ha permeado a los cristianos y cristianas durante siglos. Y que ha condicionado a la Iglesia. Un gran peso, una gran dificultad es la teología claramente excluyente, que no ha incorporado categorías para interpretar lo divino. Mientras eso no se haga, habrá una teología excluyente, y una Iglesia afectada por una profunda división del trabajo, donde a las mujeres nos dejan en un papel accesorio