Sánchez abandona el Sahara en manos de Marruecos

El Gobierno cambia sin el apoyo de Unidas Podemos la posición histórica de España en las últimas décadas sobre el Sahara al aceptar la oferta marroquí de autonomía que el Polisario siempre ha rechazado

Sánchez y el primer ministro marroquí (derecha) en una reunión en la Cumbre de Migraciones en Marrakech en 2018.
Sánchez y el primer ministro marroquí (derecha) en una reunión en la Cumbre de Migraciones en Marrakech en 2018. Kiko Huesca / EFE

Iñigo Sáenz de Ugarte

España ha cambiado una posición diplomática mantenida durante décadas por todos los gobiernos. Los españoles se han enterado un viernes por la tarde a través de una noticia difundida por una fuente marroquí sin ningún debate parlamentario ni información previos a los medios de comunicación del país. Pedro Sánchez ha dado un giro completo a los principios de España en el Sahara con la aceptación de la idea marroquí de limitar su autogobierno a una autonomía dentro de Marruecos, algo que el Frente Polisario ha rechazado siempre desde que Rabat planteó esa salida en 2007.

No cabe duda de que es un gran éxito para Mohamed VI. Está casi a la altura de la decisión de Estados Unidos de reconocer la soberanía marroquí del Sahara en la época de Donald Trump. Ese paso fue un regalo a cambio del reconocimiento de Israel por Marruecos. La Administración de Joe Biden, que probablemente no habría tomado esa decisión, no la ha revertido.

La redacción de la carta de Sánchez no carece de habilidad. Dice que la autonomía es la propuesta “más seria, realista y creíble” para la resolución del conflicto. Sabemos que no ocurrirá mañana. Pasa la pelota a Marruecos para que busque una solución que sea “mutuamente aceptable”, lo que a día de hoy es imposible. Será diferente cuando Rabat vuelva a reiterar su propuesta de autonomía y sea rechazada por el Polisario y Argelia.

Con la decisión de Sánchez, España abandona la defensa de la causa saharaui, una medida que tiene un altísimo valor simbólico en la izquierda. En el plano de los principios, había sido compartida por gobiernos del PSOE y del PP y apoyada por la inmensa mayoría de las fuerzas parlamentarias. Se abandona a cambio de la única prioridad que valora el actual Gobierno, que consiste en apostarlo todo a las relaciones con Marruecos, fundamentalmente por su importancia en la política migratoria. Se da por hecho que la medida tendrá la oposición de Argelia, pero que su Gobierno no tomará represalias en la exportación de gas porque necesita esos fondos en su economía.

Es cierto que los gobiernos españoles llevan décadas sin hacer nada relevante en relación al tema del Sahara. No estaban obligados, ya que la situación sobre el terreno no admitía ningún cambio y podían limitarse a enarbolar las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a apoyar las medidas que pudiera tomar el secretario general de la ONU.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad en 1991 la resolución 690 por la que apoyaba la celebración de “un referéndum de autodeterminación para el pueblo de Sahara Occidental”, cuya organización quedaba en manos del secretario general. Se ponía en marcha una misión de la ONU en el Sahara, llamada Minurso, cuyo mandato se ha prorrogado desde entonces.

Las discrepancias entre el Gobierno marroquí y el Frente Polisario sobre el censo de la consulta en la antigua colonia española hicieron que no se llegara a celebrar. Estados Unidos y Francia nunca presionaron a Rabat para que hiciera posible el acuerdo y la ONU fracasó en el intento de organizar el referéndum. Marruecos era demasiado importante para Washington y París. España carecía de peso internacional para alterar ese escenario.

La última resolución de la ONU defiende una “solución política” del conflicto, en la línea de todas las anteriores, pero no menciona la palabra ‘referéndum’. Lo que ocurre es que no es viable defender “el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui” con una idea de autonomía impuesta por Rabat contra la voluntad de los saharauis.

Ni el socio del PSOE en el Gobierno ni el Partido Popular habían sido informados previamente. Unidas Podemos y la vicepresidenta Yolanda Díaz han reiterado su compromiso con la defensa del pueblo saharaui. En el caso de Díaz, “por el diálogo y el respeto a la voluntad democrática del pueblo saharaui”.

Podemos ya ha tenido que aceptar el envío de armas al Gobierno ucraniano tras la invasión rusa, que no será el último. Hay un número máximo de temas en que el PSOE y Unidas Podemos pueden estar en trincheras diferentes en política exterior. Díaz ha conseguido que la guerra de Ucrania no se traslade con toda su crudeza al Gobierno de coalición. El conflicto del Sahara es otro choque más que se produce muy pocos días después del anterior. A este ritmo, llegará un momento en que la mediación de la vicepresidenta ya no será suficiente.

Guerra en el Sahara silenciada por Marruecos

La nueva guerra en el Sáhara silenciada por Marruecos 

Desde que el Polisario dio por roto el alto el fuego el 13 de noviembre, los soldados saharauis han disparado más de mil proyectiles contra el muro que divide la antigua provincia española, según la ONU. La prensa internacional ha podido observar por primera vez uno de estos ataques sobre los que el régimen de Mohamed VI mantiene un total hermetismo. 

Soldados saharauis lanzan un cohete de 120 mm contra una base militar marroquí en el muro que divide el Sáhara Occidental, el 15 de octubre de 2021.  JAIRO VARGAS 

Los misiles Grad de 120 milímetros y fabricación soviética salen disparados y aún pasan varios segundos antes de que el oído lo advierta. Esta tarde han sido dos los proyectiles lanzados por una unidad del Ejército de Liberación Popular Saharaui antes de que el sol cayera del todo en la zona de Mahbes, al norte de los llamados territorios liberados, en la sexta región militar de esta histórica guerrilla. El lejano murmullo de las bombas llega un minuto después de su impacto, a unos ocho kilómetros, y dos columnas de humo comienzan a ascender en el horizonte de cielo y arena. Se supone que han caído sobre el muro defensivo que Marruecos empezó a construir en los 80 ante las repetidas incursiones saharauis en sus territorios ocupados. Quizás más allá. No importa demasiado si han alcanzado el objetivo, lo importante para el Frente Polisario es que la prensa pueda ver por primera vez en casi un año que los ataques existen y que son respondidos. 

Pocos minutos después suenan las detonaciones de la réplica marroquí, mucho más numerosas. Han de hacer frente al ataque coordinado y simultáneo de otras dos reducidas unidades saharauis apostadas a tres y cuatro kilómetros respectivamente. La artillería alauí se percibe más cercana y el oficial al mando saharaui, el veterano Bali Hamudy, inquieto ante la presencia del grupo de periodistas, da la orden de alejarse y volver a los vehículos. La operación ha terminado por hoy. Solo falta regresar a cualquier lugar desierto adentro y rezar para que los drones marroquíes no sobrevuelen los oxidados y vetustos Land Rover de los atacantes, que se mueven sin luces en plena oscuridad, sorteando piedras y dunas en el vasto páramo del Sáhara Occidental. 

Tras el breve bombardeo, Hamudy explica que así son la mayoría de las escaramuzas que los soldados de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) llevan a cabo con frecuencia desde que el pasado 13 de noviembre el Frente Polisario diera por roto el alto el fuego pactado con Marruecos en 1991. Tras casi un año de la vuelta a las hostilidades, en total silencio mediático y político, el Polisario quiere probar que la guerra no son solo los cientos de partes que ha emitido en estos meses; que es real, aunque no se perciba, aunque no lo parezca. 

Esta es la primera vez que la prensa independiente —con las ausencias de los medios públicos RTVE y Agencia Efe— puede ser testigo de un ataque en este frente intermitente. O tal vez, demasiado amplio. Se extiende de norte a sur sobre los más de 2.000 kilómetros de muro. Marruecos lo fue adelantando y sembrando de minas mientras menguaban las posibilidades de celebrar el ansiado referéndum de autodeterminación saharaui, y después de casi tres décadas de tensa e improductiva calma para los refugiados de la RASD, el Polisario trata de forzar un cambio por la vía que, para la mayoría de los entrevistados, nunca debió interrumpir, la lucha armada. 

Esta en su llamada de atención ante la indiferencia internacional que les ha envuelto, y llega en pleno auge de las tensiones entre Marruecos y Argelia, el eterno aliado saharaui, el país que les cedió un pedazo de desierto en el que levantar sus jaimas tras la masacre marroquí. Ya son de adobe y ladrillo, y en ellas vive una generación que no había conocido la guerra, pero tampoco un presente digno. Menos aún pueden pensar en un futuro siquiera aceptable. 
«Hemos crecido como refugiados, con una parte de la familia separada en los territorios ocupados. Como joven saharaui sentí que tenía una responsabilidad moral y un deber nacional. Mi pueblo está en guerra y no dudé en participar«, dice Omar. Tiene 22 años y tras una etapa de estudios en Cuba y otra en Libia, el fin del alto el fuego le pilló estudiando en Argelia. Acudió a la formación en la escuela militar y varios meses después carga su AK-47 con orgullo. Está pendiente de otra beca para estudiar ingeniería en Rusia. Si se la dan y aún no ha sido herido o ha caído «mártir», dejará el ejército. No es obligatorio, y voluntarios no faltan. Tanto es así que la escuela militar ha tenido que readaptarse para poder formar a tantos jóvenes que no ven otra alternativa. 

A la espera de una escalada 

También lo ve así Hamudy, para quien la tregua fue «una trampa que duró demasiado». Él nació cuando el Sáhara Occidental era provincia española, era hijo de un alcalde local y su diploma de estudios lo firmó el rey emérito. Formó parte de la policía nómada hasta que en el 74 se unió al clandestino frente Polisario. Luchó sin descanso desde el 75, primero contra Mauritania, después contra Marruecos y fue herido hasta en siete ocasiones. «El Polisario tendrá difícil convencer a nuestros militares de una nueva tregua. Aunque haya una solución política, solo será forzada por la acción militar», asevera. «Ahora nos centramos en la guerra de desgaste, pequeñas acciones contra bases marroquíes. Pero es un calentamiento, estamos preparados para penetrar el muro, tomar bases, hacer prisioneros y obtener material militar marroquí», dice. «Solo esperamos una orden política», afirma con resignación impaciente. 

Pero enfrente tiene a una potencia militar en el Magreb con armamento moderno, drones, antenas y radares que dirigen la artillería y una eficaz influencia política en Europa que se mueve a caballo entre el chantaje migratorio, el control del yihadismo y los acuerdos comerciales. Los saharauis, en cambio, muestran a la prensa sus viejas baterías y proyectiles rusos, sus kalashnikov desconchados y sus viejos Land Rover Santana o Nissan Patrol reconvertidos en pick ups a base de radial. Pese a su superioridad militar, Marruecos prácticamente se limitar a responder, «está casi siempre a la defensiva» y es del todo hermético sobre la suerte de sus bases y tropas en el muro. 

Tan solo un reciente informe del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, detalla que Marruecos reportó desde el 13 de noviembre al 31 de agosto más de mil bombardeos contra sus posiciones, 22 intentos de cruzar el muro y 724 incursiones de drones de reconocimiento en su espacio aéreo. El 83% de los ataques se concentran en la región del Mahbes, la que dirige Hamudy. El militar saharaui da por buena la cifra, aunque niega que tengan drones. 

Las víctimas 

Tampoco hay en su región militar bajas o heridos, dice, pese a ser la zona donde más proyectiles se intercambian. Nadie se atreve a dar un balance de muertos en combate, aunque hay cifras aproximadas que se repiten en las conversaciones y que oscilan entre los nueve o diez «mártires» y poco más de 20 heridos. 

Pero las víctimas de esta vieja y, a la vez, nueva guerra en el desierto son más que rumores no confirmados oficialmente. Arabia Sidahmed recibe a Público en su jaima casi por sorpresa. La última vez que hubo periodistas en su casa fue para entrevistar a su hermano Chej, un corpulento militar de 37 años que volvía orgullo del frente tras un mes de escaramuzas en el muro. La televisión saharaui acudió para entrevistarle y grabar un recibimiento digno de héroe en el campamento de refugiados de Bojador. «Ahí dijo que podía ser que muriera, pero estaba muy ilusionado», recuerda su hermana. 

La siguiente visita de la televisión fue para hablar con ella tras conocerse que Chej había caído a finales de junio en un bombardeo cerca de Tifariti, al noreste del Sáhara, en los territorios liberados. «No pude decir ni una palabra, no podía hablar», confiesa. Pero la pérdida de su único hermano no ha hecho que Sidahmed cambie de parecer sobre la guerra. «Es triste, pero también un orgullo. Cayó por su tierra», afirma. Y en esa tierra yace, cerca del campo de batalla en el que murió, como marca la tradición nómada de este pueblo. Ella lo acompañó al ayuntamiento el primer día que se fue a combatir. Recuerda que antes de partir le pidió que cuidara de su hijo de cinco años, que vive con su madre en otra wilaya. «Desde que murió mi hermano solo me interesa la causa saharaui, la vida que hay alrededor no me importa mucho», afirma. 

En el mismo campamento, Lahsan Salek, de 48 años, prepara té tumbado en un colchón a la sombra de su jaima. Mantiene la pierna en alto mientras uno de sus siete de hijos se coloca en su regazo con cuidado de no rozar el hierro que lleva atornillado de su tibia. Se la fracturó el pasado 22 de noviembre, una semana después de la vuelta a las armas. Fue durante uno de los 22 intentos de traspasar el muro que Marruecos ha reconocido ante la ONU. «Atacamos en pleno día, a las 11 de la mañana, y varias unidades al mismo tiempo. Íbamos a tomar varias bases», recuerda. Pero no salió bien. «Cayeron varias bombas y cuando cruzamos, nos emboscaron unos soldados escondidos en un foso», describe. Hubo intercambio de disparos y él recibió varios. Uno en la rodilla izquierda, otro en la mano y otro que le atravesó la tibia. Lograron sacarlo del frente junto a otro compañero herido de mayor gravedad en el abdomen, pero ambos salieron de aquella, la base fue destruida y los marroquíes tuvieron que retroceder, asegura. 

Durante la primera guerra, Salek era estudiante y no tuvo tiempo de combatir. Ha sido militar durante casi todo el alto el fuego, por eso solo espera recuperarse para volver a la acción. Casi un año después, los huesos no están bien soldados y apenas da unos pasos apoyado en su muleta. Después tendrá que recuperarse de la rodilla, pero tiene fe en que volverá a conducir a sus compañeros hasta el bern marroquí. A su lado, su mujer, Zruga Mohamed, de 40 años, le da el pecho al más pequeño mientras su marido insiste en ir al frente. «Me asusta, como a cualquiera, pero es una realidad que tengo que aceptar», concede. Él insiste: «Llevaba años esperando a que volviesen los combates. Nada estaba mejorando sin pelear»

Antes de que Salek pueda subirse al Land Rober otra vez pueden pasar muchas cosas, aunque la historia no es halagüeña para los saharauis. Tras años en parálisis, el pasado septiembre, el Consejo de Seguridad de la ONU informó de que Marruecos aceptaba el nombramiento de un nuevo enviado especial para el Sáhara al que tanto el Polisario como Argelia dieron su visto bueno. Staffan de Mistura tiene por delante una tarea que no ha logrado ningún antecesor en casi cuatro décadas debido al veto de Francia, tradicional protector marroquí, y la cerrazón alauita a un diálogo real. Mohamed VI ya dejó claro en 2018 que un referéndum en el Sáhara Occidental según los planes de la MINURSO no es una opción, y el reconocimiento de Donald Trump del Sáhara Occidental como territorio marroquí hace pocos meses fue un espaldarazo internacional. 
Para el oficial al mando en la región de Mahbes, cualquier negociación que pueda darse debe ir acompañada de garantías de cumplimiento, y pocos son los países que pueden confiar en la palabra de Marruecos. Por eso sus hombres siguen durmiendo al raso cada noche y preparando el té a pocos kilómetros del muro que atacarán al día siguiente. Mientras, el conflicto saharaui se vuelve a sumir una vez más en la bruma arenosa del desierto. 

Marcha por la libertad del pueblo Saharaui

Miles de personas exigen en Madrid el fin de la opresión marroquí sobre el Sáhara Occidental

Los asistentes al final de la Marcha por la Liberación del Pueblo Saharaui defienden que España haga frente al cumplimiento de las resoluciones de la ONU que le señalan la necesidad de realizar un referéndum de autodeterminación y que se deje de encarcelar a activistas por los Derechos Humanos que desempeñan su labor en la zona.
GUILLERMO MARTÍNEZ@GUILLE8MARTINEZ Seguir leyendo

Y un día veremos liberado el Sáhara Occidental

Por Alfonso Lafarga
• La Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui pide al Gobierno que cumpla con sus obligaciones en el Sáhara Occidental.
• Durante un mes ha recorrido España para llegar a Madrid y entregar un manifiesto en el Ministerio de Asuntos Exteriores pidiendo que se reconozca estatus diplomático al Frente Polisario.
“Y habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos liberado el Sáhara Occidental”. Es el estribillo del canto con el que finalizó ante el Ministerio de Asuntos Exteriores la primera Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui, que durante un mes, y en tres columnas principales a las que se iban sumando otras locales, ha recorrido España para llegar a Madrid el 18 de junio, tras andar más de 3000 kilómetros.
El canto a la libertad del pueblo saharaui, inspirado en el de José Antonio Labordeta, ha sido aportado por la columna Sur y en su primera estrofa se clama:
“Hermano aquí mi mano unido a tu lucha
por liberar tu tierra contra la ocupación
de años de refugio y de separación.
Haremos que se lleve a cabo el referéndum
y así conseguir la autodeterminación
ganando la batalla contra la ocupación”.
El inicio de la marcha de las tres columnas principales (Sur, Norte y Este), en las que han confluido a lo largo del recorrido otras locales, tuvo un acto previo con una subida a la cumbre del Teide, en la isla de Tenerife, donde se colocó una pancarta con el lema Sáhara Libre.
La Marcha por la libertad del Pueblo Saharaui se ideó a finales del pasado año “como respuesta de la sociedad civil tras la vuelta al conflicto bélico que supuso la violación del alto el fuego por parte de Marruecos en la zona de El Guerguerat”, según los organizadores, lo que puso de relieve la ineficacia de las Naciones Unidas y la imperiosa necesidad de que el Gobierno español tome cartas en el asunto y se posicione del lado del derecho internacional y en defensa del pueblo del Sáhara Occidental.
Las tres columnas fueron recibidas en la Puerta del Sol por saharauis residentes en Madrid y solidarios con la causa saharaui, así como diputados y eurodiputados de Unidas Podemos e Izquierda Unida, quienes, ya ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, mostraron su apoyo al pueblo saharaui y pidieron una participación activa del Gobierno de España y de la Unión Europea para que se realice el referéndum de autodeterminación.
“Haremos caer el muro que escinde nuestro pueblo
separando familias y sembrando el pavor
con millones de minas que plantó el invasor…”
Podemos mostró su apoyo por medio de la eurodiputada Idoia Villanueva y el diputado en el Congreso y vicepresidente de la comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja Antón Gómez-Reino. También estuvieron, entre otros, el eurodiputado de Izquierda Unida Manu Pineda, el eurodiptado de Anticapitalistas Miguel Urbán y el senador de Navarra por Geroa Bai Koldo Martínez.
El delegado para España del Frente Polisario, Abdulah Arabi, a quien Manu Pineda se refirió como “embajador” de la República Saharaui, dijo que los caminantes habían llegado para expresar su hartazgo, después de ver como el esfuerzo del pueblo saharaui durante 29 años para salvar la paz y que la vía pacífica sea la solución definitiva, se ha ido al traste por la intransigencia y la violación del alto el fuego por Marruecos, el ocupante al que se le consiente todo. Arabi se quejó de la dejación de responsabilidad por parte de los distintos gobiernos de España.
“También daremos cuenta de estado y paradero de desaparecidos en años de terror
exhumando las fosas, pruebas de tanto horror…”
Una representación de la Marcha entregó en el Ministerio un manifiesto con más de 50.000 firmas, en el que se pide al Gobierno de España que cumpla con sus obligaciones como potencia administradora del territorio, pendiente de descolonización, para que la población saharaui pueda acceder a su libertad e independencia. Denuncian los crímenes de lesa humanidad cometidos por Marruecos en los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental, y exigen el reconocimiento formal de estatus diplomático al Frente Polisario, legítimo representante del pueblo saharaui.
El Canto a la libertad del pueblo saharaui finaliza:
“Quizá ese hermoso día con que todos soñamos
algunos de nosotros no lleguemos a ver
pero hay que luchar para que pueda ser.
Será como un siroco que limpie las infamias
de años de tristeza, de exilio y de dolor
y al fin conseguiremos nuestra liberación”.
“Y un día veremos liberado el Sáhara Occidental”

Los refugiados saharauis se sienten abandonados

Refugiados saharauis, ante la crisis diplomática entre España y Marruecos: «Nos sentimos abandonados»
En el trasfondo de la tensión entre ambos países, están los refugiados saharauis. Hafed, Jadi o Monina cuentan por qué sienten decepción hacia España, un país con el que tienen una fuerte vinculación, tras haber pasado aquí varias vacaciones de verano o haber cursado sus estudios
Mientras la tensión entre España y Marruecos crecía y todos los ojos se dirigían a la frontera de Ceuta o a un hospital de Logroño, Hafed se sentía solo en medio del desierto, repitiéndose las mismas preguntas sin respuesta. Cuando la crisis diplomática elevaba el tono, Jadi leía el periódico decepcionada en busca de una actuación del Gobierno español más contundente sobre la autodeterminación de su pueblo, el Sáhara Occidental: «Nos sentimos abandonados», dice. Seguir leyendo

Entrevista a Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario

Por Gabriela Sánchez
Tras la decisión de la Audiencia Nacional de dejar en libertad y sin medidas cautelares al presidente del Frente Polisario, Brahim Ghali ha salido de España para regresar a Tinduf (Argelia), donde se encuentra la sede en el exilio de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El juez concluyó que los querellantes no han aportado elementos que avalen la existencia de «motivos bastantes» como para considerarle responsable del delito de torturas y genocidio del que le acusaban. Muy cerca del líder saharaui, respiraba tranquilo Abdulah Arabi, representante del Frente Polisario en España. Seguir leyendo

Claves de la crisis España-Marruecos

Por Carlos Santamaría. Nueva York
Marruecos y España han pasado las últimas dos semanas de uñas por la decisión de Madrid de permitir que el líder del movimiento independentista del Sáhara Occidental, un antiguo territorio español sobre el que Marruecos reclama soberanía, fuera tratado por el covid-19 en un hospital español. El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, ha ya abandonado el país, pero los marroquíes están todavía furiosos por el asunto.
De hecho, la respuesta inicial de Marruecos fue abrir sus puertas para permitir una avalancha de miles de migrantes para sobrepasar la frontera con Ceuta, enclave español en la costa magrebí. Aunque la crisis terminó en apenas unos días, lo que la causó en primer lugar continúa sin resolverse.
¿Por qué le importa tanto a Marruecos este territorio desértico y poco poblado, y por qué está ahora forzando tanto para conseguir el control total del Sáhara Occidental?
La UE cuenta con vecinos tan imprescindibles como incómodos. Gestionar la relación con ellos tras haberles otorgado la llave de los flujos migratorios es un reto para Madrid y Bruselas Seguir leyendo

El problema del Sahara según Anguita hace 10 años

«El Gobierno español es responsable ante las Naciones Unidas de todo lo que está ocurriendo allí». Julio Anguita lo tenía claro ya hace diez años. Un vídeo de una intervención en Telemadrid en noviembre de 2010 del que fuera coordinador general de IU se ha vuelto ahora viral por su contundente y acertado mensaje sobre el conflicto con Marruecos por el Sáhara y la responsabilidad, nunca asumida, de España ante el pueblo saharaui.
«Anguita lo clavó», ha sido de lo más comentado tras difundirse en redes el vídeo en las últimas horas. En su intervención, Anguita destapa las vergüenzas de España, que recuerda que es «la potencia que colonizó y tiene la responsabilidad de asumir el problema». Su mensaje sigue tan de actualidad ahora como entonces. En 2010 los medios comentaban y criticaban la posición del Gobierno español y la falta de condena al régimen de Rabat. Más de diez años después, seguimos igual. Seguir leyendo

Marcha por la libertad del pueblo saharaui

Una marcha recorrerá España por la libertad del pueblo saharaui

Tres columnas arrancarán desde el Norte, Sur y Este de nuestra geografía para confluir en Madrid los próximos 18 y 19 de junio. Una movilización sin precedentes que cuenta con el apoyo de 120 organizaciones.  De izda a dcha: Los actores Willy Toledo, Clara Lago, Tesh Sidi, de la Asociación Saharaui Comunidad de Madrid; Iván Prado, y Álvaro Baglietto, bajista de la banda de música Vetusta Morla, durante la presentación de la primera Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui, este martes en Madrid. 

JUAN LOSA@JOTALOSA

Una marcha multitudinaria recorrerá nuestra geografía durante las próximas semanas y confluirá en Madrid los días 18 y 19 de junio. Lo hará en defensa de la libertad del pueblo saharaui, un pueblo que lleva 46 años ocupado bajo el yugo marroquí, una tierra que en su día fue provincia española y que todavía hoy, desidia de la comunidad internacional mediante, es el último territorio en África pendiente de descolonización. 

Tres columnas principales, venidas del Norte, Sur y Este del país, caminarán desde principios de junio hacia la capital pasando por pueblos y ciudades que se irán sumando a la marcha. Una movilización ambiciosa, sin precedentes hasta la fecha, que lleva gestándose desde finales del año pasado como una respuesta ciudadana ante la violación del alto el fuego por parte de Marruecos en la zona de El Guerguerat. 

«Estamos cansados, ya no podemos más, son demasiados años los que lleva el Estado español manteniendo relaciones con una dictadura asesina, como ciudadanos libres queremos exigirle a nuestros gobernantes que pongan fin a esta ocupación ilegal e inhumana«, ha denunciado Iván Prado, coordinador del Comité de llegada de una marcha que cuenta con el apoyo de 120 organizaciones y 297 entidades, sindicatos y partidos políticos que se han ido sumando al proyecto firmando el manifiesto

La coyuntura actual confiere, si cabe, mayor urgencia a este reclamo de libertad que prevé transitar el país las próximas semanas. No en vano la llegada de más de 6.000 personas a las costas ceutíes tras cruzar el espigón de la playa del Tarajal en las últimas horas es una consecuencia directa, según ha deslizado la diplomacia marroquí de forma más o menos velada, de la decisión de España de prestar atención médica al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali

Un episodio, este último, que el actor Willy Toledo, presente en el acto, ha querido subrayar con la vehemencia que le caracteriza: «La llegada de estos 6.000 seres humanos jugándose la vida es uno de los muchos chantajes que la dictadura del sátrapa Mohamed VI ejerce contra el Estado español, estas son las consecuencias de no haber descolonizado el Sáhara Occidental y de haber permitido, con la connivencia del rey Juan Carlos Borbón y Borbón, su ocupación».

Toledo ha dedicado también unas palabras a la dura realidad que atraviesan las familias saharauis, hostigadas día sí y día también por el ejército marroquí, con especial mención a la activista Sultana Khaya, presidenta de la Liga Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos y en Contra del Expolio de los Recursos Naturales: «Khaya, a la que hace algunos años le arrancaron un ojo en un paliza, tiene que vivir, junto a decenas de activistas, no sólo en una tierra ocupada, sino bajo el acoso constante de las fuerzas de ocupación marroquíes».

Tesh Sidi, presidenta de la Asociación Saharaui de la Comunidad de Madrid, no ha dudado en señalar la responsabilidad de nuestro país con la situación que vive el pueblo saharaui: «No hablamos de Noruega, hablamos de España, el Sáhara fue una provincia española y sigue bajo una administración española, es algo que nos incumbe a todos». Una corresponsabilidad no ejercida que ahora, con una crisis migratoria a las puertas, parece haber estallado en nuestras narices.

«Las revoluciones no vienen de arriba, vienen del pueblo, así que os animo a que os suméis a esta marcha por la libertad», ha zanjado Sidi. Una marcha que, en palabras de Álvaro B. Baglietto, bajista de la banda de música Vetusta Morla, último en intervenir, ha refrendado en nombre, precisamente, de esa histórica deuda con el Sáhara Occidental: «Hay muchos conflictos en el mundo pero este nos atañe a todos porque somos parte de él, cuando estuve por primera vez visitando los campamentos en el año 97 regresé llorando pero no por el pueblo saharaui, sino por España, por lo que habíamos hecho allí, por la injusticia que sembramos, porque somos cómplices de todo ese sufrimiento. Hemos abandonado a nuestros hermanos y no podemos consentirlo».

Marcha por la libertad del Sahara

Comienza en España la primera Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui

El jueves 20 de mayo comenzó la primera Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui, que reclama al Gobierno de España respeto por la legalidad internacional y los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental. Allí se libra una guerra, tras la ruptura del alto el fuego por parte de Marruecos el pasado 13 de noviembre de 2020, habiéndose recrudecido, además, la represión marroquí contra activistas saharauis en los Territorios Ocupados.
La marcha contará con diferentes columnas que parten desde toda España para terminar con un acto final en Madrid previsto para el 19 de junio en Madrid. Del mismo modo, habrá una serie de actividades paralelas apoyadas por el mundo de la cultura.
El pistoletazo de salida a las columnas tuvo lugar en la cumbre del Teide durante la madrugada del miércoles 19 al jueves 20. Al día siguiente comenzará la primera etapa de la Columna Sur, en Cádiz. En Andalucía tendrá lugar esta columna, que recorrerá toda la comunidad autónoma hasta el día 5 de junio.
La Columna Norte comenzará el día 4 de junio en Castro Urdiales (Cantabria) y se unirán el día 10 a los participantes de Castilla y León para llegar a Madrid el día 18. También saldrán diferentes etapas desde el País Vasco a partir del día 20 de junio, en Irún.
La Columna Este partirá de Alicante el día 1 de junio y, tras 15 etapas, llegará a Madrid también el día 18. En Castilla-La Mancha hay previstas 14 jornadas a pie que comenzarán en Albacete el próximo 5 de junio y que formarán otro grupo dentro de esta columna.
Aparte de estas tres columnas oficiales, varias comunidades participarán también en la marcha con otro formato. Por ejemplo, en Galicia hubo ya una ruta desde el Monte de Gozo hasta la Praza do Obradoiro (Santiago). Y seguirán con más actividades durante el tiempo de la marcha. En Catalunya o Extremadura habrá marchas dentro de su comunidad y actividades culturales. En Canarias se ha realizado ya una gala cultural de presentación de la marcha y habrá rutas en todas las islas. En Baleares se realizará un acto cultural e institucional en el mismo momento de la manifestación que se hará en Madrid el día 19 de junio.
Durante el acto de presentación, Iván Prado, coordinador del Comité de Llegada de la Marcha, ha destacado que “es la primera vez que se hace una marcha de estas características” por el pueblo saharaui. “La ciudadanía consciente del Estado español sale a caminar para gritarle al mundo que basta ya de sostener la ocupación genocida marroquí y exigir al Gobierno que rompa relaciones con una dictadura como la marroquí”.
Prado ha destacado la participación de cientos de entidades y miles de personas de diferentes ámbitos solidarios: “Vamos a hacer cientos de kilómetros por la libertad del pueblo saharaui”.
Por su parte, Adbulah Arabi, delegado del Frente Polisario en España, no ha podido participar finalmente en la presentación. En todo caso, ha señalado que esta marcha “nace de manera espontánea desde la sociedad civil española como rechazo a la inacción de la comunidad internacional y la pasividad del Gobierno español, cuya consecuencia ha sido la violación de alto el fuego por parte de Marruecos. El pueblo saharaui con determinación ha demostrado una paciencia y confianza en la vía pacífica durante 29 años. Y ahora está demostrando que esa determinación es la que tiene para continuar con su lucha hasta imponer la independencia total de su territorio”.
Tesh Sidi, portavoz de la Asociación Saharaui Comunidad de Madrid, ha destacado que en Madrid se acogerá “con los brazos abiertos a todos los caminantes de la Marcha”. Según ha indicado, se han establecido equipos de trabajo para asistir a las diferentes columnas y estarán encargados de gestionar todos los permisos, alojamiento, comida y eventos durante los días 18 y 19 de junio.
El actor Willy Toledo ha comentado que “rara vez” se informa en los medios de comunicación de lo que pasa en los territorios ocupados del Sahara Occidental. “La responsabilidad política, legal y civil es de España”, ha añadido. En este sentido, ha denunciado las constantes violaciones de Derechos Humanos que Marruecos produce en estos territorios sobre la población saharaui.
También han asistido a apoyar la marcha el integrante del grupo musical Vetusta Moral Álvaro B. Baglietto y la actriz Clara Lago. Ambos han participado en ediciones anteriores de actividades para dar visibilidad a la causa saharaui como el Festival Internacional de Cine del Sahara (FiSahara). “Somos cómplices de la injusticia”, ha destacado el músico.
Fuente: Sahara Press Service