San Lucas Evangelista

San Lucas Evangelista. (Un valedor de las mujeres al estilo de Jesús) 

San Lucas Evangelista.  

Es el evangelista de la misericordia, de la penitencia y de la oración. Es el que más se acerca a las figuras femeninas, describiéndolas con rasgos sobrios y fuertes 

Por | Francisca Abad Martín 

Es el evangelista de la misericordia, de la penitencia y de la oración. Es el que más se acerca a las figuras femeninas, describiéndolas con rasgos sobrios y fuertes. Expone los datos con una rigurosa cronología y sencillez. Es representado por un toro porque su evangelio comienza con la visión que tuvo Zacarías en el templo donde se sacrificaba a Dios este tipo de animales 

No sabemos casi nada acerca del origen de San Lucas. La mayoría de los autores coinciden en afirmar que probablemente llegó al cristianismo hacia el año 40, sin haber tenido un contacto directo con Jesús, al igual que San Pablo. Debieron encontrarse ambos en Antioquía y desde entonces se convirtieron en incansables misioneros, sembradores del mensaje de Cristo. Es cierto que esta faceta como predicador, ha quedado ensombrecida ante el Lucas escritor del Tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. 

San Pablo escribe desde la prisión “Lucas solo queda conmigo” (2 Tim 4, 11). Fue el Compañero fiel que permaneció siempre al lado de su maestro Pablo, solo la muerte los pudo separar. La intimidad entre ambos era grande, por eso los escritos de Lucas reflejan muchos puntos de contacto con los de Pablo. Tertuliano, al hablar de Pablo, le llama “iluminador de Lucas”. Lucas compone su Evangelio de cara al mundo gentil, en defensa del cristianismo frente a los peligros de la frivolidad pagana. Conoce sus errores y busca instruirles, tratando de eludir aquellas escenas que pudieran herirles como, por ejemplo, el episodio de la “cananea”. Las páginas de su evangelio, según opinión de exégetas autorizados responden más bien a un carácter historiográfico que teológico. 

Insiste presentando a la mujer con rasgos sobrios y fuertes, dignificándola frente a toda la marginación y a veces hasta desprecio, del que era objeto en aquella época. Con esto se asemeja mucho al pensamiento y opinión de Jesús sobre ellas. Tanto su Evangelio como los Hechos de los Apóstoles debieron ser escritos alrededor del año 63, antes de que estallara la persecución de Nerón y los cristianos fuesen declarados fuera de la Ley. Gracias a él conocemos en parte la Historia de la Iglesia en sus comienzos. 

Es generalizada la opinión de que Lucas fuera médico, así parece afirmarlo Pablo, cuando le llama “médico querido”; probablemente Lucas se ocupaba de la salud de Pablo. Pero hay otro aspecto que también hay que destacar, algunos autores opinan que además de médico era pintor, incluso han llegado a decir que conoció a María, la Madre de Jesús, de quien, muchos opinan, que pueden proceder las narraciones del comienzo de su Evangelio, incluso hay quien dice que llegó a pintar el rostro de María, como por ejemplo un icono que hacia el año 420 estaba en poder de la emperatriz Eudoxia. El Icono conocido con el nombre de “Salus Populi Romani” a él atribuido se encuentra en La Basílica de Santa María la Mayor de Roma. También consideran salidos de sus pinceles otros cuadros que se conservan en Bolonia, en Salamanca o en Roma. Esta debe ser la razón por la que le atribuyen ser el patrón de los pintores cristianos, pero aún en el caso de que esto no fuera cierto ¿no son acaso verdaderos “cuadros” los que nos ofrece en las narraciones primeras de su Evangelio? Si como anteriormente apuntábamos, conocemos poco sobre sus orígenes, lo mismo podemos decir a acerca del final de su vida. 

Reflexiones desde el contexto actual: 

Mucho de lo que sabemos sobre los primeros tiempos del cristianismo se lo debemos a Lucas, quien a través de “Los Hechos de los Apóstoles” nos ha trasmitido valiosa información, a manera de crónicas puntuales. Su Evangelio también está lleno de bellísimas páginas, rebosantes de ternura y plasticidad, sobre el origen y los primeros años de la vida de Jesús. Sus escritos siempre nos acompañarán y seguirán siendo nuestra guía espiritual y alimento de nuestra fe cristiana. Su perenne actualidad estará por siempre asegurada. En consonancia con nuestra actual cultura, es digno de resaltar el respeto y la admiración con que este evangelista trata a la mujer