«Un terremoto político» en vísperas de la Beatificación de Rutilio

Dina Argueta: «Es lamentable que el presidente Bukele desconozca la historia de este país y se niegue a reconocer el legado de Rutilio»

Entrevista a Dina Argueta, diputada de la Asamblea Legislativa

Este 22 de enero serán beatificados en El Salvador el padre Rutilio Grande S.J. junto con los laicos Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, asesinados el 12 de marzo de 1977 y fray Cosme Spessotto O.F.M. asesinado el 14 de junio de 1980

¿Por qué los diputados de la bancada gubernamental que respalda el presidente Bukele acaba de negar los votos para que la asamblea emita un pronunciamiento en el marco de la beatificación del Padre Rutilio Grande, Cosme Spessotto, Nelson Lemus y Manuel Solorzano?

¿Por qué el presidente de la Republica Bukele rechaza la opción preferencial por los pobres de San Romero y del beato Rutilio Grande, que inspira la encíclica “Fratelli Tutti” del Papa Francisco?

Por | Cristiano Morsolin

Este 22 de enero serán beatificados en El Salvador el padre Rutilio Grande S.J. junto con los laicos Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, asesinados el 12 de marzo de 1977 y fray Cosme Spessotto O.F.M. asesinado el 14 de junio de 1980.

Los diputados de la bancada gubernamental que respalda el presidente Bukele acaba de negar los votos para que la asamblea emita un pronunciamiento en el marco de la beatificación del Padre Rutilio Grande, Cosme Spessotto, Nelson Lemus y Manuel Solorzano

Un terremoto político según el cardenal Rosa Chávez

“Un terremoto político”. Así resumió el cardenal Gregorio Rosa Chávez la situación de El Salvador desde la asunción del presidente de la Republica, Bukele al poder y, sobre todo, después del golpe que sus seguidores en la Asamblea Nacional asestaron al Poder Judicial el día 1 de mayo de 2021.

“En este momento no funcionan las instituciones democráticas, no hay una separación de poderes y la cultura democrática. Esto debe cambiar…el país está con una gran convulsión política, una crisis política muy grave porque no tenemos en este momento un Estado de Derecho que funcione, no tenemos independencia de poderes, no tenemos una figura política en quien confiar, no tenemos una ley que tengamos que respetar, hay un temor muy grande que no haya ley ni orden, por tanto, no hay justicia verdadera”, denunció el purpurado en declaraciones que recogió el portal oficial católico Vatican News (1).

El cardenal lamentó que “no hay tolerancia con quien piensa diferente, entonces hay mucho temor, mucha ansiedad, mucha incertidumbre, mucha preocupación …”.

El jesuita Rodolfo Cardenal subrayó que “cada día y de manera acelerada en el país, el dilema democracia-autocracia se decantó por la autocracia o, mejor dicho, por la instauración de una dictadura. Bukele ha dejado a un lado las prácticas democráticas y el respeto al Estado de Derecho y ha optado por el conflicto permanente, en donde ya no se dialoga con los adversarios políticos, sino que se les trata como enemigos que deben eliminarse (Iturbe). En esto se parece mucho a otros dictadores que consideraban como enemigos del pueblo a todo aquel que no comulgaba con sus ideas y, también se parece al mayor Roberto d’Aubuisson (considerado el asesino de Mons. Oscar Romero) que consideraba a sus adversarios como “delincuentes terroristas” que debían ser eliminados” (2).

Cardenal Czerny recuerda al mártir Rutilio Grande

La celebración del XXXII aniversario de los mártires jesuitas asesinados por militares salvadoreños durante la Guerra Civil que asoló al país centroamericano (1980-1992) ha centrado una carta del cardenal Michael Czerny en recuerdo de los seis sacerdotes y dos mujeres ejecutados el 16 de noviembre de 1989.

En la misiva, el purpurado checoslovaco-canadiense, actual Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, se ha congratulado también de la beatificación de los religiosos Rutilio Grande, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, asesinados en 1977, y del franciscano Cosme Spessotto, asesinado también en 1980 en sendos episodios de enfrentamiento con los poderes militares y guerrilleros de la época.

«El asesinato de Rutilio Grande tuvo una importancia fundamental para San Oscar Arnulfo Romero, entonces arzobispo de San Salvador, quien pasó gran parte de la noche del velatorio frente al cadáver de Rutilio, a quienes unía una larga amistad en el Señor. El asesinato de Rutilio impactó también la conciencia de nuestros mártires que hoy celebramos. Experimentaron una profunda conmoción por los sucesos de Aguilares [localidad en la que murieron los tres sacerdotes], y algunos incluso aumentaron su cercanía y compromiso con los pobres después del martirio. Rutilio visitaba con frecuencia la residencia universitaria de la UCA, y con su estilo jocoso y simpático les llamaba con cariño ‘Los maestros de Israel’», explicó Czerny en la carta.

El cardenal, en este sentido, evocó la memoria de los 53 santos y 152 beatos jesuitas –de los cuales 24 y 145 son mártires, respectivamente–, y aprovecha la efeméride para hacer un repaso a la dramática situación que vive actualmente el país centroamericano. «No podemos olvidar en este XXXII aniversario el grave deterioro de la vida de los pobres en El Salvador, afectados por la pandemia y la miseria, la cual se acentuará por el alto costo de la vida y por la pérdida de la autosuficiencia alimentaria provocada en buena parte por el deterioro ambiental, y afectados también por el debilitamiento de las instituciones políticas y la creciente confrontación social. Los análisis y los editoriales de la UCA (Universidad Centroamericana José Simeón Cañas) dan luz abundante para entender la coyuntura y orientarse sabiamente en la práctica política».

En último lugar, Czerny hizo un llamamiento a «descentralizar la Iglesia» y «empujarla hacia las periferias». «La Iglesia debe caminar unida, llevando sobre sí el peso de lo humano, tendiendo el oído al grito de los pobres, reformándose a sí misma y su acción, escuchando ante todo la voz de los anawim que fueron el centro del ministerio público de Jesús», apuntó el Cardenal Czerny (3).

San Oscar Romero no es marxista

Escribe el mártir San Oscar Romero en el libro Si me matan, resucitaré en el pueblo. Inéditos 1977-1980 (Ed.EMI, 2015) : «Otra manera de acusar a la Iglesia de infidelidad es tratar de hacer pasar por marxista la acción de la Iglesia cuando ésta recuerda los más elementales derechos humanos y pone todo su poder institucional y profético al servicio de los pobres y los débiles».

Y rechaza imputaciones: «La Iglesia está siempre interesada sólo en defender los derechos fundamentales de la persona en el ejercicio de los bienes materiales. La mueve el interés ético de la fe. A la Iglesia no le interesa ninguna ideología», añade. «Ni siquiera el actual sistema capitalista y materialismo práctico», reafirma Romero.

«Cuando la Iglesia trata de ser levadura, sal y luz en medio de tanta oscuridad y tanta podredumbre, es atacada en la vida de sus sacerdotes», sentenció Mons. Oscar Romero, Arzobispo de San Salvador.

«Romero es como un protomártir, un mártir de la era contemporánea, un pastor que ha dado la vida por su pueblo”, aseguró el arzobispo italiano Vincenzo Paglia, promotor de la causa de canonización del prelado salvadoreño Oscar Romero.

El poderoso «lobby” de la Iglesia latinoamericana conservadora estaba aliado con la Curia Romana para oponerse a la beatificación y logró detener su beatificación por mucho tiempo. Pero ese «lobby” ha perdido peso o ha desaparecido tras casi 20 años de proceso, dijo la agencia AFP.

«Hubo muchas incomprensiones tanto en El Salvador como en el Vaticano. Hasta decían que las homilías (de Romero) se las escribían otros”, contó Paglia.

El diario italiano Corriere della Sera recordó la batalla que desató el fallecido cardenal ultraconservador colombianoAlfonso López Trujillo (presidente por varias décadas del Pontificio Consejo para la Familia, hasta su muerte en 2008) contra su beatificación, porque temía que ello ampliara el apoyo a la Teología de la Liberación, como documentado en el libro de Cristiano Morsolin “Construyendo puentes entre la teología y la emancipación de los pueblos. Introducción al pensamiento crítico de François Houtart “ (Cetri, Louvain, 2020) (4).

San Óscar Arnulfo Romero no se comprende sin Rutilio Grande

San Óscar Arnulfo Romero no se comprende sin Rutilio Grande, sostuvo en 2019 el jesuita Rodolfo Cardenal, biógrafo de Grande y parte del equipo de su causa de beatificación.

En una ponencia en Roma, Cardenal destacó las coincidencias entre estos amigos: provienen de familias pobres rurales, nacieron en pueblos pequeños, ingresaron jóvenes al seminario menor. Rutilio terminó su ministerio en marzo de 1977, cuando fue asesinado, mientras Romero iniciaba el suyo, en febrero, como arzobispo de San Salvador.

Festividad de San José, custodio y cuidador de la Iglesia

Mural de la Iglesia de San José de El Paisnal  (El Salvador), donde preside la imagen de San José y el niño Jesús junto con San Oscar Romero y el Siervo de Dios Rutilio Grande y sus dos compañeros mártires, alrededor de la Mesa de la Creación y de laMesa de la Eucaristía («Una Mesa común para todos», que decía Rutilio)

Hoy es la Festividad de San José, custodio y cuidador de Jesús y de María, custodio de toda la Iglesia y de todos nosotros. Le vamos a pedir que nos proteja de la pandemia que nos rodea y nos tiene en cuarentena y aislamiento de los hermanos, y por la intercesión de San Oscar Romero y el Siervo de Dios Rutilio Grande y compañeros mártires,  nos ayude a superar esta difícil situación que estamos sufriendo y nos enseñe a ser custodios y cuidadores de los que nos rodean y necesitan de nosotros.

La Buena Noticia del Dgo. 5º Cuaresma-A

 

La vida verdadera

Jn 11, 3-7.17.20-27.33b-45

Dejadlo irse hacia la Vida de la vida

En el Evangelio de hoy Jesús se revela como la vida del mundo, después de haberse manifestado hace dos domingos como la fuente de agua viva que colma nuestra sed, y el domingo pasado como la luz que ilumina y orienta nuestra vida.

Jesús manda quitar la losa del sepulcro y las vendas que le atan. El quiere sacarnos de nuestros sepulcros y de las vendas y ataduras  que tenemos. También nos recomienda quitar las vendas y ataduras de tantos «Lázaros» que encontramos en nuestro camino.

Testigos de la Palabra

San Romero de América, mártir de la justicia.
San Romero de América, mártir de la justicia.

San Romero de América, pastor y mártir nuestro: ¡nadie hará callar tu última homilía!    (P. Casaldáliga)

«Yo quisiera hacer un llamamiento, de

manera especial, a los hombres del

ejército… Hermanos, son de nuestro mismo

pueblo. Matan a sus mismos hermanos

campesinos. Y ante una orden de matar que

dé un hombre, debe prevalecer la ley de

Dios que dice: «No matar». Ningún soldado

está obligado a obedecer una orden contra

la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie

tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que

recuperen su conciencia, y que obedezcan

antes a su conciencia que a la orden del

pecado. La Iglesia no puede quedarse

callada ante tanta abominación. En

nombre de Dios, pues, y en nombre de este

sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta

el cielo cada día más tumultuosos, les

suplico, les ruego, les ordeno en nombre de

Dios: Cese la represión

Lo que Romero dijo de Rutilio

La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos

 “Los que mataron al P. Rutilio pensaban que así podían truncar toda su predicación cristiana; lo que no se esperaban es que la muerte de un sacerdote suscita tempestades; suscita primaveras, como la que ha vivido El Salvador cristiano desde que le mataron. Lo que no sabían es ellos ponían en el surco una semilla que reventaría en grandes cosechas, como decía Cristo: “El grano de trigo muere no para quedarse sepultado”. No han triufado sobre él.La cosecha de la persecución ha sido muy abundante. Esta es la vida de este cristiano que por el bautismo emprendió unas perspectivas tan amplias que no las podemos abarcar desde la tierra” (Hom 5.03.1978)

Las homilías de Rutilio

Una voz que grita en el desierto

  1. Biblia y concientización en Aguilares

Aguilares es uno de esos lugares donde se inició lo que Mons. Romero llamó “un movimiento atrevido de un evangelio más comprometido” (19 de junio de 1977).     Allí Rutilio Grande, en equipo con otros sacerdotes, estudiantes, campesinos y campesinas, puso en marcha una pastoral liberadora. Lo central de esta pastoral es que hace de estos campesinos y campesinas personas adultas, críticas, capaces de dirigir su propio destino a tavés de la organización.

En Aguilares miles de campesinos y campesinas botaron la venda de la sumisión y de la ignorancia a la que habían sido sometidos, y se despertó en ellos todo el ingenio, inteligencia y capacidades que estaban allí escondidas y oprimidas.

Rutilio no hizo otra cosa que liberar esas mentes y despertar la conciencia. A partir de ahí, el pueblo comenzó a caminar, a organizarse, a exigir por sí mismo, a plantear sus derechos y también sus sueños, a luchar por su vida y dignidad.

Los campesinos y campesinas antes, o quizá al tiempo, que se tomaban las tierras, se tomaron las conciencias, sus propias conciencias, que antes estaban ocupadas por pensamientos extraños, ajenos. Expulsaron esos pensamientos y comenzaron a pensar con sus propias palabras y a partir de su propia realidad.

En esos momentos se estaba produciendo una verdadera revolución silenciosa, que más tarde daría paso a una revolución social sin precedentes: la organización de campesinos y campesinas adquirió tanta fuerza en cantidad y calidad como nunca en la historia de nuestro país.

No hay Romero sin Rutilio

 «Rutilio Grande decía que Dios no está en las nubes  acostado en una hamaca»

«Mucho me temo, mis queridos hermanos y amigos, que muy pronto la Biblia y el Evangelio no podrán entrar por nuestras fronteras. Nos llegarán las pastas nada más, porque todas sus páginas son subversivas…», dijo en su célebre sermón de Apopa

«“Si le han asesinado por lo que hizo, yo tengo que seguir el mismo camino. Rutilio me ha abierto los ojos”, fue el comentario de monseñor Romero, arzobispo de San Salvador y amigo de Rutilio, ante los cadáveres de los tres asesinados»

18.03.2020 Juan José Tamayo

El 12 de marzo de 1977 el jesuita Rutilio Grande, de 48 años, y los campesinos Manuel Solórzano, de 72 años, y Nelson Rutilio Lemus, de 16 años, fueron objeto de una emboscada por parte de una unidad de la Guardia Nacional de El Salvador, que ametralló el vehículo en el que viajaban los tres ocupantes y los asesinó a sangre fría cuando se dirigían a la población del Paisnal, donde había nacido Rutilio, para celebrar la eucaristía. Los primeros testigos del asesinato fueron los campesinos de Aguilares, de donde era párroco Rutilio, que encontraron los tres cuerpos “llenos de balas”.

Rutilio, Manuel y Nelson se convertían así en los protomártires de la persecución desatada por los militares y los sucesivos gobiernos salvadoreños apoyados por la oligarquía y, a partir de 1980, por los Estados Unidos, contra la Iglesia popular salvadoreña. Persecución que se prolongó durante casi tres lustros y provocó, entre muchos asesinatos, los de monseñor Romero y las cuatro religiosas norteamericanas en 1980 y de los seis jesuitas y dos mujeres en 1989. 43 años después de aquel asesinato va a tener lugar la beatificación de los tres protomártires de Aguilares.

Rutilio Grande nació en la pequeña población del Paisnal en 1928. Ingresó en el seminario de San José de la Montaña, de San Salvador, en 1941 y unos años después entró en la Compañía de Jesús. Estudió en la Facultad de Teología de los Jesuitas de Oña (Burgos, España), donde fue ordenado sacerdote en 1959. Fungió como formador del Seminario de San José de la Montaña y posteriormente como párroco de Aguilares.

Rutilio Grande y sus compañeros asesinados, en un cartel

Fue en Aguilares donde Rutilio hizo la opción radical por los colectivos campesinos empobrecidos, contribuyó a su concientización en la defensa de sus derechos en un lugar donde la tierra estaba en manos de unos pocos terratenientes y la mayoría de la población vivía en una situación de miseria. Fue allí donde redescubrió a Dios en medio de la marginación.

“Dios –acostumbraba a decir en sus sermones- no está en las nubes acostado en una hamaca. A él le importa que las cosas les vayan mal a los pobres por aquí abajo”. A partir de la experiencia del Dios de los pobres y de un análisis crítico de la realidad, animó a los campesinos a organizarse y a reclamar sus derechos. En dicha tarea contó con el apoyo de otros sacerdotes de la zona, entre ellos al padre colombiano Mario Bernal.

La reacción de los terratenientes no se hizo esperar. Acusaron a los sacerdotes de subversivos y de alterar el orden social. El sacerdote colombiano Mario Bernal, ya citado, párroco de Apopa, fue detenido, encarcelado, torturado y posteriormente expulsado del país por el Gobierno. El 13 de febrero de 1977 tuvo lugar una manifestación popular de protesta contra la expulsión del sacerdote colombiano, a la que siguió una eucaristía en la que Rutilio Grande denunció a los responsables de tamaña persecución contra la Iglesia de los pobres en una homilía conocida como el “Sermón de Apopa”:

“¡Es peligroso ser cristiano en nuestro medio! –dijo-. ¡Es peligroso ser verdaderamente católico! Prácticamente es ilegal ser cristiano auténtico en nuestro país… ¡Ay de ustedes, hipócritas, que del diente al labio se hacen llamar católicos y por dentro son inmundicia de maldad! ¡Son Caínes y crucifican al Señor cuando camina con el nombre de Manuel, con el nombre de Luis, con el nombre de Chabela, con el nombre del humilde trabajador del campo!…

«¡Ay de ustedes, hipócritas, que del diente al labio se hacen llamar católicos y por dentro son inmundicia de maldad!», denunció en su homilía

“Mucho me temo, mis queridos hermanos y amigos, que muy pronto la Biblia y el Evangelio no podrán entrar por nuestras fronteras. Nos llegarán las pastas nada más, porque todas sus páginas son subversivas… Mucho me temo, hermanos, que si Jesús de Nazaret volviera, como en aquel tiempo, bajando de Galilea a Judea, es decir, desde Chalatenango a San Salvador, yo me atrevo a decir que no llegaría, con sus homilías y acciones, en este momento, hasta Apopa.

“Yo creo que lo detendrían allí, a la altura de Guazapa. Allí lo pondrían preso y a la cárcel con él. Se lo llevarían a muchas Juntas Supremas por inconstitucional y subversivo. Al hombre-Dios, al prototipo de hombre, lo acusarían de revoltoso, de judío extranjero, de enredador de ideas exóticas y extrañas, contrarias a la ‘democracia’, es decir, contrarias a la minoría. Ideas contrarias a Dios, porque lo son del clan de Caínes. Sin duda, hermanos, lo volverían a crucificar” (puede leerse el texto completo de esta homilía en Carta a las Iglesias, año 17, n, 371, 1-15 de febrero).

Coincido con Martin Maier, autor de Oscar Romero. Mística y lucha por la justicia, prologado por Jon Sobrino (Herder, Barcelona, 2005), en que con esta homilía Rutilio Grande firmó su sentencia de muerte. “Si le han asesinado por lo que hizo, yo tengo que seguir el mismo camino. Rutilio me ha abierto los ojos”, fue el comentario de monseñor Romero, arzobispo de San Salvador y amigo de Rutilio, ante los cadáveres de los tres asesinados, momento en el que, a mi juicio, se produjo su “conversión” a la Iglesia de los pobres.

A partir de ese momento Romero decidió no participar en acto alguno del Gobierno de El Salvador mientras no se investigara el crimen y no dejó de levantar su voz profética contra el Gobierno y contra la clase dominante, que quiso comprar su libertad de expresión con todo tipo de prebendas. El domingo 20 de marzo suspendió todos los servicios religiosos de la archidiócesis y celebró una sola misa delante de la catedral, a la que asistieron decenas de miles de personas.

Monseñor Romero reconoció que en Aguilares “se inició un movimiento atrevido de un evangelio más comprometido”. Presentó a Rutilio como “un peregrino campesino” y “hermano entre los pobres”, que encarnó a “un Cristo que es persecución…, enfermedad…, con su cruz a cuestas” y lo definió como “nuestro primer mártir”, que murió por defender la vida de los pobres.

Próxima la celebración del 40 aniversario del asesinato de monseñor Romero –el 24 de marzo- y cercana la fecha de la beatificación de Rutilio Grande, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, reconocidos como mártires, el papa Francisco ha calificado a Romero y a Rutilio de “un tesoro y una fundada esperanza para la Iglesia y la sociedad salvadoreña”.

Las homilías de Rutilio

Una voz que grita en el desierto

(Tomado de M. Cavada en CMR-UCA, Nº 10)

Con el propósito de conocer mejor la enseñanza de Rutilio Grande, el propulsor de la evangelización rural en El Salvador, y prepararnos a su próxima beatificación, voy a recoger algunos extractos de sus homilías recogidos por Miguel Cavada en el CMR nº 10 de la UCA, El Salvador.

Iniciaré el 24 de marzo en honor a Mons Romero, quien se inspiró mucho en él, y después todos los domingos hasta el 3 de mayo en la Página de Pastoral bíblica del Blog  www.unassemillitas.wordpress.com

 

       Las homilías de Rutilio

Una voz que grita en el desierto

1.  Cuando leer la Biblia era un riesgo

 Hoy abundan las predicaciones de la Biblia, pero algo falla y se trata de algo esencial: se lee y se habla de la Palabra de Dios pero “no se toca la realidad”, no se iluminan los problemas cotidianos que afligen a la gente. Como el sacerdote y el levita de la parábola, “damos un rodeo”, para evitar al herido. Tenemos la Biblia tan pegada a nuestros ojos que no vemos, o no queremos ver, lo que sucede a nuestro alrededor. Nos negamos a aceptar que que en el suelo está postrado el pueblo.

Mons. Romero calificó a ciertas predicaciones de su tiempo con estos calificativos: “predicación desencarnada, espiritualista, a veces hasta embustera y mentirosa” (16 de julio de 1978).

Lo mismo podemos decir de la mayoría de las predicaciones de hoy: son mensajes espiritualistas, que se quedan en las nubes y, cuando aterrizan, lo hacen para caer en un moralismo trasnochado y conservador. Pero nada de eso es casual. Si se impone este nuevo estilo de predicación es porque interesa echar tierra sobre la verdad.

Hace 25 años no era así. Llevar una Biblia debajo del brazo podía costar la vida.        De hecho hubo campesinos y campesinas asesinados por los cuerpos de seguridad por el simple hecho de llevar la Biblia latinoamericana. Y no es cualquier circunstancia, sino en el campo y en los suburbios de la ciudad, es decir, allí donde los pobres se reunían y organizaban su fe en comunidades cristianas y donde se leía la Biblia conectada con la realidad.

 

El P. Rutilio Grande y sus dos compañeros laicos son reconocidos mártires

Rutilio Grande, nuevo beato: el Papa eleva a los altares al jesuita mano derecha de Romero

  • Francisco acepta el decreto del conocido como mártir de la evangelización rural en El Salvador
  • Junto al sacerdote serán beatificados sus dos compañeros laicos Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus
https://www.vidanuevadigital.com/

El papa Francisco ha autorizado a la Congregación de las Causas de los Santos a promulgar el decreto del martirio del sacerdote jesuita Rutilio Grande y de sus dos compañeros laicos, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus. Así lo ha informado hoy la Santa Sede, confirmando el ascenso a los altares de los tres nuevos beatos. Se trata de un proceso relativamente rápido, si se tiene en cuenta que la causa fue presentada en el Vaticano en agosto de 2016.

Mural en la Iglesia de El Paisnal donde están enterrados los nuevos beatos pintados a la derecha del cuadro: Junto a Rutilio está el niño Nelson y Manuel.



Rutilio Grande nació en El Paisnal (El Salvador) el 5 de julio de 1928. Tras pasar por el Seminario, entró en la Compañía de Jesús el 5 de septiembre de 1945. Se formó en diversos países de Europa y América. Fue ordenado el 30 de julio de 1959. Trabajó en la formación de sacerdotes y como párroco, y en su misión de evangelización en su país defendió a los más vulnerables.

43 años de su muerte

El jesuita fue asesinado hace casi 43 años, el 12 de marzo de 1977 junto con el catequista Manuel Solórzano, de 72 años, y el joven Nelson Rutilio Lemus, de 16, cuando se dirigían a El Paisnal desde su parroquia de Aguilares a celebrar la novena de San José. En el camino sufrieron una emboscada y el vehículo donde se desplazaban fue ametrallado brutalmente.

Su violenta muerte marcó la vida de su amigo y entonces arzobispo de San Salvador, san Óscar Romero, que en 1980 también sería martirizado. En 1967 comenzó su amistad y en junio de 1970, el P. Tilo –como lo apodaban cariñosamente– sirvió como maestro de ceremonias en la ordenación de Romero como obispo auxiliar de San Salvador.

Aunque sin fecha prevista de beatificación, la Compañía calcula que en unos pocos meses se celebrará la ceremonia del conocido como mártir de la evangelización rural en El Salvador y sus dos compañeros. Otra voz contra la injusticia llega a los altares.

La buena noticia del domingo 24.03.2019—3ºCuaresma-C

EL VERDADERO ROSTRO DE DIOS, FRUTOS DE CONVERSIÓN. Lc 13, 1-9

La parábola de la higuera que no da fruto (Cerezo Barredo)
La parábola de la higuera que no da fruto (Cerezo Barredo)

Un Dios que necesita nuestra colaboración

El Dios de Jesús es un Dios especial ya que su acción necesita de nuestra respuesta. Es lo que hemos escuchado en el Evangelio. Si nosotros no nos abrimos a esta acción de Dios, si nos convertimos, Dios no puede hacer nada en nosotros. Si no damos el fruto que espera de nosotros, si nos encerramos en nuestro pecado, él nada puede hacer. Por eso el Evangelio ns presenta, al mismo tiempo, la impaciencia de Dios y su paciencia; o con otras palabras, su exigencia y su esperanza. Dios quiere que su amor fructifique en nosotros… Por eso, Dios nunca pierde la esperanza, confía siempre en que algún día, nos abramos a su llamada para dar frutos de vida.TESTIGOS DE LA PALABRA

Homilía de Mons. Romero el 3º Dgo. De Cuaresma de 1980.

San Oscar Romero, obispo y mártir. Asesinado el 24.03.1980
San Oscar Romero, obispo y mártir. Asesinado el 24.03.1980

“Lo que nos quiere enseñar el Evangelio de hoy es: ¿de qué sirve la vida por más pomposa que aparezca si no produce frutos? ¡higueras estériles!
Y nos indica también la ternura y la paciencia de Dios esperando:
Tal vez el otro año, tal vez mañana. Es un llamamiento precioso de Cuaresma para que revisemos nuestras vidas a ver si de verdad hay frutos o somos higueras que inútilmente están ocupando la tierra en el mundo.
Se necesitan hombres de buenas obras, se necesitan cristianos que sean luz del mundo, sal de la tierra. Hoy se necesita mucho el cristiano activo, crítico, que no acepta las condiciones sin analizarlas internamente y profundamente.
Ya no queremos masas de hombres con las cuales se ha jugado tanto tiempo, queremos hombres que como higueras productivas sepan decir SI a la justicia y NO a la injusticia y sepan aprovechar…el don precioso de la vida”.
ORACIÓN DESDE LA PALABRA.
La pobre higuera de mi viña
Estoy en la higuera…pero la higuera
de mi vida ,
no siempre tiene los frutos esperados.
Miras a las ramas de mis días,
Esperando una óptima cosecha
Y ves que vivo bajo mínimos;
Frutos, pocos o ninguno, y siempre
pensando en mi mismo.
No te canses, Señor, de visitar tu viña ,
Tal vez cuando menos se espere,
Si tú sigues a mi lado, con tu ayuda
Y con mi esfuerzo,
Brote en toda su primavera y esplendor
La higuera de mi vida.
Isidro Lozano o.c.
Publicación semanal de Daniel Sánchez Barbero. Pastoral en Fuente de Pedro Naharro, Cuenca.