La Buena Noticia del Dgo 28º-B

Una cosa te falta

Anda, vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme 

Lectura del evangelio según san Marcos (10,17-30): 
 
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» 
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.» 
Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.» 
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego síguerne.» 
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!» 
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» 
Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» 
Jesús se les quedó mirando. y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.» 
Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» 
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.» 

Actualización de la Palabra 

 El hombre rico del Evangelio no era feliz a pesar de las muchas riquezas que tenía. Le faltaba algo que le llenase de verdad. Cuando Jesús le dice que venda todo y que dé el dinero a los pobres y le siga, él se va triste porque le costaba mucho dejar sus bienes. No tuvo valor  ni sabiduría para descubrir el verdadero tesoro que Jesús le ofrecía. 

Todos buscamos una luz que oriente nuestra vida, pero a veces nos dejamos atrapar por las cosas materiales. Jesús os invita a seguirle y a descubrir lo que nos falta para encontrar la verdadera sabiduría, la inmensa alegría de encontrar el mayor tesoro. 

¿En qué consiste el seguimiento de Jesús? 

¿Qué le faltó al joven rico para poder seguir a Jesús? 

¿Qué nos falta a nosotros? 

 
Al cabo de unos años… 

Y al cabo de unos años, más o menos,         tras una buena dosis                                          de aventura y desengaño,                         volvemos a encontrarnos cara a cara,        porque queremos y aún soñamos,               con el Maestro que nos miró con cariño   aunque no seguimos su camino.                 
Y es que sus cuatro palabras                           tan claras, suaves e imperativas                           -ve, vende, da, sígueme-                                 se nos quedaron tatuadas en el alma               y no hemos podido borrarlas,                             a pesar de sumergirnos en otras ofertas y baños,                                                        después de tantas etapas vividas. 
Volvemos, nos acercamos, soñamos.               Y el Maestro, que no acostumbra a cambiar,                                                                     nos mira con viva esperanza,                              y nos presenta nuevamente su alternativa      a contrapelo de la cultura que se estila:    vender, dar, no almacenar, vaciarse…              y seguirle olvidándose de ser héroes.         
 
Tantas heridas y marcas portamos ya          que, aunque sea a regañadientes,                    le damos crédito y le aceptamos.                     Y, al fin, empezamos a vivir la vejez,                 a pesar de las pérdidas y disminuciones,    como un camino de vida plena,           confiando a fondo perdido en su propuesta. 
Y es que, según la sabiduría evangélica,           Él no nos salvó por su poderío y fuerza sino por su vaciamiento y pobreza.                       Por eso, en este momento de    decrecimiento                                                      le dejamos a Él el volante y la brújula,               el mapa de carreteras y las preguntas,        para ver cumplido nuestro sueño y su promesa.                                               
Hoy, Señor, nos fiamos                                         y no oponemos resistencia. 
 
 Florentino Ulibarri  
 

Testigos de la Palabra

MÁRTIR SALVADOREÑO: PADRE MANUEL ANTONIO REYES   

 NACIMIENTO 
El Padre Manuel Antonio Reyes, nació en uno de los Barrios del Municipio de San Rafael Oriente, en el Departamento San Miguel, llamado, La Merced. Su padre se llamaba Modesto Antonio Reyes; y su madre, María Isabel Mónico. Enfrentaron una dura situación económica: Su casa era de madera, no tenía ladrillo en el piso y las camas eran catres de cordeles con sus respectivos petates95. En medio de esa pobreza extrema nació este mártir de la Iglesia católica salvadoreña. 
VIDA 
Después del Seminario Menor de San Miguel, el Padre Reyes ingresó al Seminario San José de la Montaña, un 17 de enero de 1963. Como explican sus biógrafos, desde que era seminarista acompañaba al pueblo, participando en las Comunidades Eclesiales de Base de La Chacra. Fue ordenado en Colombia, el 23 de mayo de 1971, en la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri. Transcurridos unos meses, llegó a San Rafael Oriente a celebrar su primera misa; y realizó su trabajo pastoral en San Salvador, en la Parroquia de Santa Marta, ubicada en la Colonia 10 de Septiembre
MUERTE MARTIRIAL 
Siendo un sacerdote comprometido con su misión cosechó frutos en su Parroquia: ; bien organizados, tenían visitas a los hogares y núcleos de muchachos; la misa la celebraba en el patio de la casa de un señor todos los fines de semana, en ese lugar preparaban la asamblea con el altar, las flores, la liturgia… denunciaba injusticias, predicaba evangélicamente y procuraba guiar a su comunidad hacia un compromiso concreto en vista a alcanzar la paz y la justicia para todos. Se dedicó principalmente a la pastoral obrera. Pastoral que ya había provocado la muerte al joven Presbítero Neto Barrera. Ejemplo, que no detuvo al Padre Manuel en su misión. Le impulsó a continuar por esa vía hasta encontrar la muerte:  

El lunes 6 de octubre a las once de la noche, llegaron a su casa de habitación y después de haber llamado a la puerta, dijeron ser la autoridad y procedieron al cateo. El padre se identificó como sacerdote. Encontraron un material subversivo, dijeron las autoridades, un proyecto para una academia de corte y confección, un proyecto de una clínica asistencial y un proyecto de un taller de mecánica. Luego le dijeron: Acompáñenos en vías de investigación98. Investigación que nunca se llevó a cabo, por supuesto. Ni mucho menos un juicio público en el cual el Padre demostrara su inocencia. La misma acusación de poseer “papeles subversivos”, muestra lo falsos que fueron, los asesinos de este sacerdote. 
El Padre Mariano Brito testifica: Apareció asesinado en un basurero en el camino que va de Mejicanos a Mariona, tenía dos tiros en la boca con salida en la cabeza99. Este sacerdote que tanto bien hizo a sus parroquianos, entró al cielo, el 7 de octubre de 1980. Sabe Dios, muy bien, que sus papeles subversivos, eran proyectos que beneficiarían el desarrollo y promoción humana de las personas más necesitadas de su Parroquia. No los llevó a cabo, porque sus asesinos truncaron su labor; empero, con su martirio nos ha enseñado, unido al Mártir en Plenitud, qué camino seguir. 

La Buena Noticia del Dgo 24º-B

Creer en Jesús es seguirle

El que quiera venirse conmigo, que me siga

– Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,27-35):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus díscípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?»
Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.»
Él les prohibió terminantemente decirselo a nadie. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.»
Se lo explicaba con toda claridad. Entoces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!»
Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.»

Actualización del mensaje

Los discípulos creen en Jesús como Mesías, pero no es el tipo de mesianismo que Jesús quiere.

Jesús sigue la tradición profética del mesianismo sufriente.

Pedro se niega a aceptar la dificultad que acarrea la misión de Jesús.

Es lo que nos suele pasar a nosotros.

Pero una profesión de fe sin seguimiento es incompleta.

No basta con creer en Jesús, sino que hace falta seguirle.

Jesús nos invita a creer en El y a seguirle en su camino de cruz.

¿Quién es Jesús para mi?

¿Lo conozco?

¿Qué significa para mi vida?

¿A qué Jesús seguimos?

Meditación-contemplación

Y tú, ¿quién dices que soy yo?

No me interesa una respuesta teórica.

¿Manifiesta tu vida lo que Jesús vivió y predicó?

¿Te mueve, por encima de todo, el bien de los demás?

En tus manos está dar sentido a tu vida o malograrla.

Vivir como simple animal o como verdadero ser humano.

Lo que des de ti mismo, se convertirá en vida.

Lo que te guardes se convertirá en pura pérdida.

Si permaneces en tu falso yo no podrás entenderlo.

Si descubres tu verdadero ser, ya lo has entendido.

Jesús, como hombre, te marcó el camino de la plenitud.

No tienes más que seguirlo en su trayectoria humana.

La Buena Noticia del Dgo 21º-B

Hay que decidirse

¿Es que vosotros también queréis marcharos?

Del Evangelio según San Juan:

Muchos de los discípulos de Jesús. al oirlo, dijeron: “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?” Consciente Jesús de que le criticaban sus discípulos, ñes dijo: -“Esto os escandaliza?, ¿y si vierais subir al Hijo del Hombre donde estaba al principio?. Es el Espíritu quien da vida, la carne no es de ningún provecho; las exigencias que os he estado exponiendo son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros quienes no creen”. (Es que Jesús sabía ya desde el principio quienes eran los que no creían y quien era el que lo iba a entregar), y añadió: “Por eso os he venido diciendo que nadie puede llegar hasta mí si el Padre no se lo concede”. Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron atrás y ya no andaban con él. Preguntó entonces Jesús a los doce: -“Es que también vosotros queréis marcharos?” Le contestó Simón Pedro: -“Señor, con quién nos vamos a ir? Tus exigencias comunican vida definitiva, y nosotros creemos firmemente y sabemos muy bien que tú eres el consagrado por Dios”.

Comentario

Josué convoca al pueblo en Siquem para renovar la Alianza con Yavhé, para hacer un Pacto de Amor con el Dios de los pobres. Se tienen que decidir si quieren seguir a Yavhé que les da vida y libertad, o siguen a los dioses cananeos y egipcios que producen esclavitud y muerte.

Jesús, el nuevo Josué, también nos convoca a los discípulos para que nos decidamos si queremos seguirle o no. La única respuesta es la de Pedro en el evangelio: un “si” decidido y generoso a seguirle porque “solo El tiene palabras de vida eterna”.

¿Estamos dispuestos a seguir a Jesús y tomamos el Evangelio con todas sus exigencias?, ¿o nos echamos para atrás?

La Buena Noticia del Dgo.3º-B

Llamados a seguir a Jesús

Mc 1, 14-20

El sentido último del cristianismo es el Reino de Dios, no otra cosa

Se han escrito obras muy importantes para definir dónde está la «esencia del cristianismo». Sin embargo, para conocer el centro de la fe cristiana no hay que acudir a ninguna teoría teológica. Lo primero es captar qué fue para Jesús su objetivo, el centro de su vida, la causa a la que se dedicó en cuerpo y alma. Nadie duda hoy de que el evangelio de Marcos lo ha resumido acertadamente con estas palabras: «El reino de Dios está cerca. Convertíos y creed esta Buena Noticia». El objetivo de Jesús fue introducir en el mundo lo que él llamaba «el reino de Dios»: una sociedad estructurada de manera justa y digna para todos, tal como la quiere Dios.                                                                                    Cuando Dios reina en el mundo, la humanidad progresa en justicia, solidaridad, compasión, fraternidad y paz. A esto se dedicó Jesús con verdadera pasión. Por ello fue perseguido, torturado y ejecutado. «El reino de Dios» fue lo absoluto para él.

La conclusión es evidente: la fuerza, el motor, el objetivo, la razón y el sentido último del cristianismo es «el reino de Dios», no otra cosa. El criterio para medir la identidad de los cristianos, la verdad de una espiritualidad o la autenticidad de lo que hace la Iglesia es siempre «el reino de Dios». Un reino que comienza aquí y alcanza su plenitud en la vida eterna.                                               La única manera de mirar la vida como la miraba Jesús, la única forma de sentir las cosas como las sentía él, el único modo de actuar como él actuaba, es orientar la vida a construir un mundo más humano. Sin embargo, muchos cristianos no han oído hablar así del «reino de Dios». Y no pocos teólogos lo hemos tenido que ir descubriendo poco a poco a lo largo de nuestra vida.

Una de las «herejías» más graves que se ha ido introduciendo en el cristianismo es hacer de la Iglesia lo absoluto. Pensar que la Iglesia es lo central, la realidad ante la cual todo lo demás ha de quedar subordinado; hacer de la Iglesia el «sustitutivo» del reino de Dios; trabajar por la Iglesia y preocuparnos de sus problemas, olvidando el sufrimiento que hay en el mundo y la lucha por una organización más justa de la vida.                                                                                                                        No es fácil mantener un cristianismo orientado según el reino de Dios, pero, cuando se trabaja en esa dirección, la fe se transforma, se hace más creativa y, sobre todo, más evangélica y humana.

José A. Pagola

Testigos de la Palabra

Peter Spranger con los niños de la Casa Hogar de La Chacra, San Salvador

Infancia Misionera

Sarah y la hermana Stan: Misioneros que rescatan a los niños malditos de África
“Todos estos niños han sido acusados de brujería, y se les ha echado de sus comunidades y familias, y se les ha amenazado de muerte. Nosotros rescatamos a todos estos niños, y somos responsables de su cuidado”, explica la religiosa de Ghana
Colabora con Infancia Misionera y ayuda a cuatro millones de niños
12.01.2021 | Jesús Bastante /OMP
Cuando tenía cuatro años, Sarah, que aún no había logrado hablar, fue considerada un “espíritu maligno”, signo de mal augurio, y culpable de la muerte de quince habitantes de su aldea, fallecidos por causas desconocidas. Su vida corría peligro, pero las hermanas del Hogar de Nazaret de Yendi (Ghana), la acogieron para salvarla.
Una de estas religiosas, la hermana Stan, compareció este martes de forma virtual durante la presentación de la Jornada de Infancia Misionera, que se celebra este domingo en todo el mundo. La religiosa, tal y como nos cuenta, recuerda “haber luchado, casi físicamente, para salvar a Sarah del destino más terrible y darle una nueva oportunidad en la vida”.
La misión de esta religiosa es rescatar a niños como ella, que han sido rechazados o corren peligro de muerte. Hoy, la hermana Stan cuida a 78 niños, desde unas pocas semanas hasta los 18 años, en buena medida gracias a la ayuda de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. Y, también, del obispo de Yendi, Vincent Sowa Boi-Nai también presente en la rueda de prensa.

La hermana Stan, con Sarah Infancia Misionera
“Es muy difícil hacer realidad el concepto de familia”, explicó el prelado. “Tenemos niños malnutridos, enfermos, malditos, perseguidos y necesitados. Hay niños que son muy listos, pero nadie les ayuda”. “Ayudamos a niños que de otra manera les matarían. Porque cuando un niño nace con defectos, se piensa que es un niño que trae malos augurios, y se tienen que desembarazar de ellos. Nosotros cuidamos en nuestro orfanato a todos esos niños, que tienen derecho a ser felices, ser cuidados y crecer en familia”.
“Les damos la esperanza que les trae Dios”, explicó el prelado.
Rescatamos a esos niños, y somos responsables
Por su parte, la hermana Stan relató su experiencia con estos niños olvidados, perseguidos, marginados. “Todos estos niños han sido acusados de brujería, y se les ha echado de sus comunidades y familias, y se les ha amenazado de muerte. Nosotros rescatamos a todos estos niños, y somos responsables de su cuidado”.
“Es un milagro que Sarah aprendiera a hablar, y pueda recibir educación”, explicó. Otra niña, Lisbeth, nació con una úlcera en una de sus piernas, lo que impedía que pudiera caminar, y se la acusaba también de brujería. “Lisbeth ya tiene 16 años, y hace tres meses se le amputó una de esas piernas. Sigue en el hospital. Muchas veces se prohíben esas operaciones, y abandonan a estos niños con discapacidades. O directamente los matan”.
Otra historia: la de dos hermanos gemelos. Uno de ellos, por tradición, es maligno. “Y como no saben cuál, abandonan a los dos”. “O acusan a los niños ciegos, a los que alojamos”
Los niños son los grandes protagonistas de la Iglesia. También, de las misiones. “Tenemos que crear ambientes de dignidad, para los niños y para las familias”, señaló José María Calderón, Director Nacional de OMP España. ‘Con Jesús de Nazareth somos familia’, reza el lema de la jornada, que lleva añadida una colecta que permite ayudar cada año a cuatro millones de niños en los territorios de misión.
Muchas realidades, muchos ejemplos, para “redescubrir la dignidad” de tantos niños, como señaló Calderón. Ejemplos como el de Lambert, niño albino de 13 años nacido en Burundi. En este país, los niños albinos son perseguidos y mutilados o incluso asesinados. Por eso, Lambert siempre vivió con miedo hasta que pudo refugiarse en la parroquia de Giharo (Diócesis de Rutana), donde dice que se siente seguro. Allí, recibe ayuda de Infancia Misionera, consistente en material escolar, ropa y comida, además de la oportunidad de estudiar.
Él y todos los demás niños albinos ayudados por esta diócesis, en total 15, no pueden regresar a sus pueblos de origen. Por eso, Lambert agradece las ayudas a la Infancia Misionera de todas las personas que “desean el bien de los albinos, respetan nuestras vidas y quieren que vivamos con dignidad, como los demás niños del mundo. Oro por todos los niños y por todas las personas de buena voluntad”.
O como Milka, que tiene 14 años y nació en Burundi. Hace años, estando con su hermana pequeña, ella jugaba con un palo y le hirió en el ojo derecho. De repente, con el ojo derecho no podía ver. Cuando sus padres la llevaron al hospital, el médico les dijo que la tenían que trasladar a otra ciudad para ponerla en tratamiento, pero era imposible, porque no tenían dinero. Después de eso, falleció su padre.
“Cuando el director diocesano de las Obras Misionales Pontificias me llamó para buscar tratamiento, me sentí muy feliz. Entonces me llevaron al oculista en Makamba y él me recetó unas gotas para los ojos y gafas para usar todos los días. Gracias a este cuidado, ahora puedo ver y sigo bien las lecciones en clase. Agradezco mucho a todos los que apoyan la Infancia Misionera, que nos ayudan con la atención médica de las enfermedades de los ojos. Agradezco al Papa que deja espacio a los niños que ayudan a otros niños y a todos aquellos que contribuyen de cerca o de lejos a ayudar a niños como yo espiritual y corporalmente. Que continúe esta ayuda para los niños con enfermedad ocular, ya que hay otros que la padecen. Oro por el trabajo de la Infancia Misionera y por todos aquellos que ayudan a curar las enfermedades de los ojos”.
Gracias al proyecto «Atención médica para niños con enfermedad ocular» de la Diócesis de Rutana (Burundi), 400 niños han sido tratados de afecciones graves en los ojos.
O como Harish, niño de Karnataka, India. Perdió a su padre a una edad muy temprana, y fue su madre quien se ocupó de sacar adelante a la familia, pero no tenía medios para que sus hijos estudiaran. El día a día era complicado, ya que ella estaba gravemente enferma y no tenía a nadie que les ayudara. Harish no fue admitido en la escuela debido a su pobreza, así que cuando tenía 6 años comenzó a trabajar en un puesto de té, para servir té y fregar. Le pagaban fundamentalmente con algunos bollos de pan y té.
El personal de la Misión de Trabajo Infantil Don Bosco lo rescató del puesto de té, y poco después su madre falleció, por lo que su único consuelo era su hermano mayor. Al principio le visitaba de vez en cuando en la Misión, pero pronto le abandonó. A Harish le resultó muy difícil asumir todos estos cambios. De repente estaba solo en el mundo, pero en el centro Don Bosco ha recibido cuidados, protección y educación. Con el tiempo, se le brindó también asesoramiento psicológico, y comenzó a leer y escribir. Los misioneros que gestionan el centro Don Bosco, ayudado por Infancia Misionera, le han devuelto su infancia y su sonrisa. Ahora tiene la ilusión de seguir estudiando y, algún día, convertirse en trabajador social para cuidar a otros niños.

La Buena Noticia del Dgo. 2º-B

Venid y veréis

Jn 1, 35-42

¿Qué es creer en Jesús?

¿Esto que vivo yo es fe?, ¿cómo se hace uno más creyente?, ¿qué pasos hay que dar? Son preguntas que escucho con frecuencia a personas que desean hacer un recorrido interior hacia Jesucristo, pero no saben qué camino seguir. Cada uno ha de escuchar su propia llamada, pero a todos nos puede hacer bien recordar cosas esenciales.

Creer en Jesucristo no es tener una opinión sobre él. Me han hablado muchas veces de él; tal vez he leído algo sobre su vida; me atrae su personalidad; tengo una idea de su mensaje. No basta. Si quiero vivir una nueva experiencia de lo que es creer en Cristo, tengo que movilizar todo mi mundo interior.

Es muy importante no pensar en Cristo como alguien ausente y lejano. No quedarnos en el «Niño de Belén», el «Maestro de Galilea» o el «Crucificado del Calvario». No reducirlo tampoco a una idea o un concepto. Cristo es una «presencia viva», alguien que está en nuestra vida y con quien podemos comunicarnos en la aventura de cada día.

No pretendas imitarle rápidamente. Antes es mejor penetrar en una comprensión más íntima de su persona. Dejarnos seducir por su misterio. Captar el Espíritu que le hace vivir de una manera tan humana. Intuir la fuerza de su amor al ser humano, su pasión por la vida, su ternura hacia el débil, su confianza total en la salvación de Dios.

Un paso decisivo puede ser leer los evangelios para buscar personalmente la verdad de Jesús. No hace falta saber mucho para entender su mensaje. No es necesario dominar las técnicas más modernas de interpretación. Lo decisivo es ir al fondo de esa vida desde mi propia experiencia. Guardar sus palabras dentro del corazón. Alimentar el gusto de la vida con su fuego.

Leer el evangelio no es exactamente encontrar «recetas» para vivir. Es otra cosa. Es experimentar que, viviendo como él, se puede vivir de manera diferente, con libertad y alegría interiores. Los primeros cristianos vivían con esta idea: ser cristiano es «revestirse de Cristo», reproducir en nosotros su vida. Esto es lo esencial. Por eso, cuando dos discípulos preguntan a Jesús: «Maestro, ¿dónde vives?», ¿qué es para ti vivir? Él les responde: «Venid y lo veréis»

 José Antonio Pagola

Testigos de la Palabra

Silvia Maribel Arriola

 Silvia, “la mujer de la sonrisa”, se hizo religiosa para servir a las mayorías pobres y necesitadas de su país, es menuda, frágil de apariencia, pero fuerte como para aportar la solución arriesgada en situaciones limite, como al optar por acompañar, como enfermera, al Ejército de Liberación Farabundo Martí, en el Frente Occidental “Feliciano Ama”. También como al entregar su vida por la liberación de su pueblo. Silvia de 30 años de edad, fue asesinada por el ejército, el día 17 de enero de 1981, junto otros compañeros enfermeras y médicos del campamento. La comunidad religiosa a la que pertenece nace de las comunidades de bases de San Salvador y es aprobada canónicamente por Monseñor Romero, con el nombre de “Religiosas para el Pueblo”. Silvia, amiga de todos, animadora de comunidades, enfermera en un campamento guerrillero, cumple hasta el fin sus promesa de fidelidad al pueblo, dando testimonio de la Buena Noticia a los pobres. Murió con el pueblo y resucitará con él.