El Papa en El Congo

El Papa condena el «colonialismo económico» de los países ricos que ha «ensangrentado» los diamantes de RD del Congo

Historia de Europa Press 

«África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear», denuncia

El Papa en una foto de archivo

El Papa ha condenado el «colonialismo económico» de los países ricos que ha «ensangrentado» los diamantes de República Democrática del Congo y, en su primer discurso en el país donde permanecerá cuatro días antes de trasladarse a Sudán del Sur, también ha defendido que «África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear».

«Tras el colonialismo político, se ha desatado un colonialismo económico igualmente esclavizador. Así, este país, abundantemente depredado, no es capaz de beneficiarse suficientemente de sus inmensos recursos: se ha llegado a la paradoja de que los frutos de su propia tierra lo conviertan en «extranjero» para sus habitantes», ha señalado el Pontífice.

Francisco ha llegado a las 14:38 (hora local) al aeropuerto internacional de N’djili, en Kinshasa, donde ha sido recibido por el primer ministro del país, Anatole Collinet Makosso. Después se ha trasladado en coche al Palacio de la Nación -a 29 kilómetros del aeropuerto- donde se ha reunido en privado con el presidente, Félix Antoine Tshisekedi Tshilombo. Una vez en el jardín, el Papa ha pronunciado su discurso a las autoridades, en el que ha señalado que «el veneno de la avaricia ha ensangrentado sus diamantes».

«Es un drama ante el cual el mundo económicamente más avanzado suele cerrar los ojos, los oídos y la boca», ha denunciado el Papa que ha instado a respetar al país y ha reservarle espacio y atención en la agenda internacional. «No toquen la República Democrática del Congo, no toquen África. Dejen de asfixiarla, porque África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear», ha exclamado el Papa.

Del mismo modo, ha reprochado a la comunidad internacional que «casi se haya resignado a la violencia que lo devora». «No podemos acostumbrarnos a la sangre que corre en este país desde hace décadas, causando millones de muertos sin que muchos lo sepan», ha dicho.

El Pontífice también se ha referido al «carácter polifacético» del RDC donde conviven más de 200 grupos étnicos y ha defendido que «es una riqueza que hay que cuidar, evitando caer en el tribalismo y la contraposición».

«Tomar partido obstinadamente por la propia etnia o por intereses particulares, alimentando espirales de odio y violencia, va en detrimento de todos, ya que bloquea la necesaria ‘química del conjunto'», ha asegurado el Pontífice, que no se desplazará a Kivu del Norte, una zona donde hay activas más de 100 milicias muy violentas que combaten entre sí para apropiarse de la explotación de minas de coltán.

El Papa ha pedido que la violencia y el odio «no tengan ya cabida en el corazón ni en los labios de nadie, porque son sentimientos antihumanos y anticristianos que paralizan el desarrollo y hacen retroceder, hacia un pasado oscuro». Así, ha lamentado que la República Democrática del Congo está «atormentada por la guerra» y siga sufriendo, dentro de sus fronteras, «conflictos y migraciones forzosas, y continúa padeciendo terribles formas de explotación, indignas del hombre y de la creación».

«Este inmenso país lleno de vida, este diafragma de África, golpeado por la violencia como un puñetazo en el estómago, pareciera desde hace tiempo que está sin aliento», ha señalado el Papa tras condenar los deplorables intentos de fragmentar el país.

Este miércoles por la mañana, el Pontífice celebrará la Santa Misa en el Aeropuerto Ndolo. Por la tarde tendrá lugar el encuentro con las víctimas del Oriente del país y el encuentro con representantes de organizaciones benéficas, ambos en la Nunciatura Apostólica

El jueves por la mañana, el Papa mantendrá un encuentro con jóvenes y catequistas en el Estadio de los Mártires, lugar que se ha visto afectado por las lluvias torrenciales que están azotando la capital. De hecho, el escenario ha sufrido desperfectos, aunque ya se está trabajando para volverlo a acondicionar. La última visita de un pontífice a la capital congoleña, Kinshasa fue en agosto de 1985, cuando el entonces papa Juan Pablo II permaneció dos días en ese país, que entonces se llamaba Zaire. El Papa Francisco estuvo por última vez en África en 2019 con un viaje a Mozambique, Madagascar y Mauricio.

Entrevista a Jesús Espeja

Jesús Espeja: «No debemos seguir con un modelo de Iglesia donde la mujer sigue marginada»

Jesús Espeja

«Evocando la figura del papa Benedicto XVI, ahora la tendencia preocupada por mantener el pasado, sale a la palestra. Como si la Iglesia no estuviera sometida al tiempo, se pretende absolutizar la intervención de un papa como si no estuviera sometida a los límites de la temporalidad»

«La herejía más bien tiene lugar cuando se absolutizan las formulaciones ahogando la experiencia de fe que siempre se vive dentro de un tiempo y de una cultura»

Francisco dejó paso a un sano pluralismo: “las distintas líneas de pensamiento filosófico, teológico y pastoral, si se dejan armonizar por el Espíritu en el respeto y en el amor, también pueden hacer crecer a la Iglesia”

«La vocación la Iglesia es creer. No la fe entendida como creencias, sino como apertura libre, confiada y total de las personas a la Presencia de Dios que se da como amor»

«Los necesarios cambios para la reforma tienen que ir al ritmo que pueden soportar no solo y tanto las estructuras eclesiales sino también los cristianos responsables en la gestión de las mismas»

«En todo caso la reforma estructural de la Iglesia ya pedida en el Concilio, apenas ha comenzado»

Por José Manuel Vidal

Desparecido Benedicto XVI, se multiplican los ataques de la Iglesia conservadora al papa Francisco. Hablamos con el dominico Jesús Espeja, colaborador habitual de Religión Digital y mente preclara, quien nos ofrece algunas claves para entender el por qué de estas embestidas conservadoras «no solo contra el papa Francisco, sino contra muchos cristianos que creemos que sí es posible otra forma de Iglesia».

En este escenario, «los pasos que ha dado el papa Francisco siguiendo la orientación del Concilio, son significativos; no tienen marcha atrás, pero aún son limitados. Procede con tiento y aguanta reveses con caridad. Los necesarios cambios para la reforma tienen que ir al ritmo que pueden soportar no solo y tanto las estructuras eclesiales sino también los cristianos responsables en la gestión de las mismas. En todo caso la reforma estructural de la Iglesia ya pedida en el Concilio, apenas ha comenzado«, afirma.

-¿Por qué, con la muerte de Benedicto XVI, parece haber vuelto a renacer en cierta jerarquía eclesiástica la obsesión por el conservadurismo?

-Durante el s- XIX y primera mitad del XX la jerarquía eclesiástica optó prevalentemente por una actitud defensiva y de rechazo a los reclamos del mundo moderno. La inesperada intervención de Juan XXIII convocando un Concilio para discernir los signos del Espíritu en el acontecer de este mundo abrió un horizonte nuevo. El paso del anatema al diálogo valorando los justos reclamos emergentes en la modernidad prevaleció en los debates y documentos conciliares. Pero también ahí apareció una y otra vez la tendencia con reservas al diálogo con la modernidad.

En 1985 salió la entrevista “Informe sobre la fe” del entonces Cardenal J. Ratzinger. Manifestaba con claridad su preocupación y sus reservas por la apertura del Concilio en el diálogo con el mundo moderno. Ese Informe influyó en el juicio bastante desconfiado en el Sínodo, celebrado poco después, sobre los resultados del Concilio a los veinte años de su celebración. En su entrevista el Cardenal Ratzinger propuso iniciar “un segundo periodo postconciliar” que ha durado varias décadas. En esos años prevaleció la preocupación por salvaguardar la ortodoxia y la unidad –tal vez mejor uniformidad – en la Iglesia

Da la impresión de que el papa Francisco, motivado por la compasión, respira los aires renovadores del Concilio. Pero evocando la figura del papa Benedicto XVI, ahora la tendencia preocupada por mantener el pasado, sale a la palestra. Como si la Iglesia no estuviera sometida al tiempo, se pretende absolutizar la intervención de un papa como si no estuviera sometida a los límites de la temporalidad.

Si el Papa Francisco no está tocando para nada la doctrina (lo dogmático), ¿por qué le siguen acusando de herejía y de querer destruir la Iglesia?

-Como Juan XXIII y el Vaticano II, los gestos y las intervenciones de papa Francisco descolocan a muchos bautizados. La religión del Evangelio nada tiene que ver con una Iglesia que se reduce a normas, cumplimientos, estructuras y ritos. El papa Francisco quiere una Iglesia que se construya desde Jesucristo.
La herejía no consiste en el cambio de fórmulas o expresiones, sino en negar la fe o experiencia cristiana que no agotan los enunciados. La herejía más bien tiene lugar cuando se absolutizan esas formulaciones ahogando la experiencia de fe que siempre se vive dentro de un tiempo y de una cultura.

-¿Lo que más les duele a los conservadores es que Francisco quiera cambiar la estructura eclesial, para hacerla más circular y comunitaria?

-En su denso y significativo libro, “Falsas y verdaderas reformas de la Iglesia”, 1050, el P. Congar lamentaba que los autores habían dado más relieve a la estructura que a la vida de la Iglesia. Antes del Vaticano II el curso de eclesiología trataba solo de la jerarquía eclesiástica y de su organización visible.

Pero el Concilio presentó la misteriosa entraña de la Iglesia, ante todo y finalmente, como pueblo  ”reunido en virtud de la unidad entre el Padre, e Hijo y el Espíritu Santo”. Todos los bautizados integran ese pueblo y en consecuencia todos tienen la misma dignidad y están llamados a la perfección. Al servicio de ese pueblo tienen sentido todos los ministerios, todas las estructuras y toda la organización visible.

El papa Francisco no hace más que secundar esa visión del Concilio : “La funciones en la Iglesia no dan lugar a la superioridad de los unos sobre los otros”; el clericalismo es una patología.

No hay cristianos de primera y cristianos de segunda; todos son llamados a ser perfectos. Lo deja bien caro la Exhortación “Alegraos y regocijaos”. El Sínodo sobre la Sinodalidad apunta un camino para la corresponsabilidad de todos los bautizados en la vida y misión de la Iglesia.

Más aún, la preocupación prioritaria por la uniformidad que paralizó la necesaria y paulatina recepción del Concilio durante el llamado “segundo periodo postconciliar”, con el papa Francisco dejó paso a un sano pluralismo: “las distintas líneas de pensamiento filosófico, teológico y pastoral, si se dejan armonizar por el Espíritu en el respeto y en el amor, también pueden hacer crecer a la Iglesia”.
-El papa Francisco habla de una Iglesia “en salida”, servicial y misionera. ¿se necesita para ello un cambio en las estructuras?

-En la Constitución “Lumen Gentium” el Concilio se refiere a la Iglesia como sociedad “orgánicamente constituida” y como pueblo de Dios cuyos miembros tienen la misma dignidad. Pero un año después, en la Constitución “Gaudium et spes”, se dice que la misión de la Iglesia es continuar la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido. Jesús de Nazaret vive apasionado por la llegada del reino de Dios. Por otro lado en la Constitución GS la visión de los conciliares ha madurado. Quiere decir que la Iglesia es sociedad orgánicamente estructurada y pueblo de Dios en orden a la misión.

El papa Francisco preocupado por esta vocación misionera de la Iglesia, constata:                 ”Hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador”    ¿No es algo constatable?

Una Iglesia “en salida” es reclamo en dos vertientes por lo demás muy vinculadas.

En salida de su estructura piramidal. No debemos seguir con un modelo de Iglesia donde unos mandan, enseñan y celebran, mientras la mayoría solo acepta, escucha y asiste; donde la mujer sigue marginada.

La Iglesia también debe salir de su “auto-preservación”, para leer los signos del tiempo y responder a la llamada del Espíritu que habla en todos los acontecimientos. No debemos quedarnos con unos cumplimientos mientras los mismos clérigos se reducen funcionarios de lo sagrado. No hay verdadero cristianismo ni salvación fuera de este mundo acompañado ya por el Espíritu. La Iglesia se constituye en la misión que no es posible fuera del mundo. Con toda razón el Vaticano II entiende que el mundo pertenece a la constitución de la misma Iglesia.

-¿Cuáles son los imperativos teológicos que sustentan e inspiran la reforma de Francisco?

La clave de la reforma es que la Iglesia se mire “frente al espejo del modelo que Cristo nos dejó de sí”.

En Jesucristo lo decisivo fue su intimidad con el “Abba”. En esa intimidad se fundamenta la vida de la Iglesia: “Que la alegría de la fe comience a despertarse. El amor del Señor no se ha acabado; no se ha agitado su ternura; mañana tras mañana se renueva”. La vocación de la Iglesia es creer. No la fe entendida como creencias, sino como apertura libre, confiada y total de las personas a la Presencia de Dios que se da como amor.

Desde esa fe o experiencia brota compromiso por construir a fraternidad. Dentro de la Iglesia, pueblo donde todos los bautizados tienen la misma dignidad, y en la humanidad con las dos realidades entre las que vive (Fratelli Tutti)

“Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres” (Evangelii Gaudium)

-¿Será capaz el papa Francisco de encarrilar esta reforma lo suficiente, para que no se vuelva a producir una involución?
Con esos imperativos de fondo, gracias al Espíritu, el papa Francisco está encarrilando e impulsando con acierto y no sin dificultades, la necesaria reforma de la Iglesia.
-¿Tiene futuro la Iglesia sin las reformas de Francisco?

Los pasos que ha dado el papa Francisco siguiendo la orientación del Concilio, son significativos; no tienen marcha atrás, pero aún son limitados. Procede con tiento y aguanta reveses con caridad. Los necesarios cambios para la reforma tienen que ir al ritmo que pueden soportar no solo y tanto las estructuras eclesiales sino también los cristianos responsables en la gestión de las mismas. En todo caso la reforma estructural de la Iglesia ya pedida en el Concilio, apenas ha comenzado.

A esa reforma se llamó “aggiornamento” que podríamos cifrar en un cambio de actitudes y de modos sobre la presencia de la Iglesia en la sociedad. Pero da la impresión de que la crisis en la Iglesia hoy es más profunda. Es una crisis de fe que pide urgentemente “una conversión al Evangelio”. Sólo desde esa fe o experiencia puede salir un verdadero “aggiornamento”.

La conversión es posible porque la Iglesia procede también del Espíritu Santo que no cesa de impulsarla hacia delante en solidaridad con la historia humana donde ya está presente y activo el Espíritu.

El Papa en El Congo y en Sudán

El papa viaja a la República Democrática del Congo y a Sudán del Sur para impulsar la paz y dar dignidad

Historia de Agencia EFE 

Ciudad del Vaticano, 30 ene (EFE).- El papa Francisco viaja desde mañana y hasta el 6 de febrero a la República Democrática del Congo (RDC) y a Sudán del Sur en un intento de impulsar la paz en dos países destrozados por la guerra civil y cuyos pueblos esperan que esa importante visita les otorgue «la dignidad» de formar parte del mundo.

El papa viaja a la República Democrática del Congo y a Sudán del Sur para impulsar la paz y dar dignidad© Proporcionado por Agencia EFE

Después de tener que aplazar el viaje previsto en julio por sus problemas de movilidad, Francisco prometió que iría, como recordó este domingo, a «República Democrática del Congo, desgarrada por enfrentamientos armados y explotación» y a «Sudán del Sur, destrozado por años de guerra que han obligado a tantas personas a vivir desplazadas y en condiciones de gran penuria».

La religiosa y teóloga congoleña Rita Mboshu Kongo, que acompañará a Francisco en este viaje, destaca a EFE «el impacto social y político» que tendrá la visita a la RDC: «No hablará sólo a los católicos, a los creyentes, sino que a toda la humanidad, a la gente de buena voluntad».

«La situación social en la RDC deja mucho que desear. Basta pensar en la agresión y explotación de la que son víctimas niños, mujeres, jóvenes y ancianos inocentes. Las potencias internacionales que buscan materias primas que llenan el subsuelo congoleño no hacen más que fomentar las guerras que cada día causan víctimas», explica sor Rita.

La población «espera del papa apoyo, aliento y acompañamiento espiritual, que tendrán un fuerte impacto social».

Francisco llega a la RDC cuando se ha recrudecido la violencia en el este del país entre el ejercito y las milicias que existen en la zona fronteriza con Ruanda y por ello ha tenido que renunciar a la prevista etapa en Goma.

Más de 200 civiles han muerto en las últimas seis semanas en la región de Ituri y al menos 52.000 personas han huido, que se suman a los más de 1,5 millones de desplazados en la provincia, según Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

En un encuentro con los medios, el obispo de Luiza, Félicien Mwanama Galumbulula, expresó su preocupación porque los últimos atentados han sido contra objetivos religiosos, como el más reciente, contra una iglesia pentecostal en Kasindi (noreste), y destacó que la RDC es uno de los ejemplos «de la Tercera Guerra Mundial a trozos de la que habla el papa».

También viaja a Sudán del Sur, un país escindido del resto de Sudán en 2011, que ningún pontífice ha visitado y al que Francisco quería ir desde 2018, cuando se le invitó después de que se firmase en Roma un esperanzador acuerdo de paz con la colaboración del movimiento católico Comunidad de San Egidio.

«La visita del papa reforzará las iglesias locales que tanto hacen por el país y apoyará al pueblo sursudanés que espera mucho de esta visita y también habrá un mensaje político, el de sostener el proceso de paz», asegura el secretario general de San Egidio, Paolo Impagliazzo.

En su visita «histórica» a Sudán del Sur, según Impagliazzo, viajará con el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y el moderador de la Iglesia de Escocia, Jim Wallace, pues el país cuenta con una importante presencia de anglicanos.

En abril de 2019, los tres líderes religiosos convocaron un retiro espiritual en el Vaticano para ayudar al proceso de paz en Sudán del Sur y durante esa iniciativa, en un gesto de humildad que conmovió al mundo, Francisco se arrodilló y besó los pies del presidente sursudanés, Salva Kiir Mayardit, y del opositor Riek Macharel, e instó a los dos líderes enfrentados a proceder con el acuerdo de paz firmado el año anterior.

El responsable de San Egidio explica que el acuerdo «avanza, pero dolorosamente de manera muy lenta» y por ello «todos esperan una palabra que anime a continuar a trabajar por la paz, y por la reducción de la violencia»

«La sociedad civil espera con alegría esta visita y hay una gran expectativa también entre la clase dirigente. Pero es sobre todo la gente común la que vé este viaje como un momento en el que se les tratará con dignidad», añade Impagliazzo, «algo fundamental en un país que ha vivido grandes dificultades, considerado muy problemático, incluso un paria por la comunidad internacional».

La visita del papa «les pone en el centro de la Historia, les da dignidad y esto les hace sentirse muy orgullosos».

Según recordó el Programa Mundial de Alimentos de la ONU en una sesión informativa con motivo del viaje, dos tercios de la población (7,76 millones de personas) sufren inseguridad alimentaria grave y otros 2,9 millones de personas se encuentran al borde de la inanición, incapaces de encontrar alimentos suficientes para ellos y sus familias. Y hay más de 2 millones de desplazados en todo el país debido a los conflictos de los últimos años.

«Hay que ir a estos países. Y el papa va porque no quiere ser uno de los que miran hacia otro lado. Hay gente que sufre y tiene que ser ayudada, también empujando a la clase dirigente a encontrar un modo para convivir en paz», subraya el secretario general de San Egidio.

Por Cristina Cabrejas

Así sigue adelante Francisco con su proyecto sinodal 2021-2024

El Papa pide al padre Timothy Radcliffe que dirija el retiro del sínodo de los obispos

por Christopher CorderoThe Tablet,

El cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general del sínodo, dijo en una conferencia de prensa en el Vaticano el 23 de enero que se estaba organizando un retiro para enfatizar que el sínodo tiene sus raíces en la oración y la escucha. En esta conferencia de prensa se anunció que el P. Timothi Radcliffe era el designado para dirigir el retiro espiritual de los obispos previo a la asamblea sinodal en ocybre de 2023 y que el Movimientyo de Taizé era el encargado de orgnaizar los actos de jóvenes previosa ese evento.

El padre Timothy, de 77 años, quien dirigió la orden dominicana mundial de 1992 a 2001, es un conocido predicador y escritor cuyos libros han sido traducidos a 24 idiomas. Tiene su base en Blackfriars en Oxford, donde ayudó a lanzar un instituto de justicia social en el Colegio, es teólogo y es Doctor honoris causa en Divinidad en la universidad. En 2015, fue nombrado consultor del entonces Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz y es conocido por su enfoque pastoralmente sensible hacia los católicos homosexuales y lesbianas, incluido el apoyo a las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Su elección como líder de retiros revela la estima que tiene el fraile dominico por parte del Papa Francisco y refleja la larga experiencia que tienen las órdenes religiosas en los procesos sinodales con su enfoque en la escucha y el discernimiento comunitario. Dado que la práctica de la sinodalidad es todavía un concepto relativamente nuevo para la Iglesia de rito latino, varios obispos que asistieron a la asamblea de octubre han tenido poca exposición a los sínodos.

La reunión del Vaticano será un momento crucial para el sínodo convocado por el Papa sobre el tema de una “Iglesia sinodal: Comunión, Participación, Misión” que comenzó en octubre de 2021 y continuará hasta octubre de 2024. El proceso ha implicado un cambio sin precedentes. intenta escuchar a los católicos de todo el mundo, pero también se ha enfrentado a la resistencia de una minoría bien organizada que afirma que el proceso es un intento encubierto de anular ciertas enseñanzas de la Iglesia. El cardenal Mario Grech, líder de la oficina del sínodo en Roma,  admitió que “hay quienes se oponen abiertamente”  al sínodo, incluido el clero más joven.

“Los sínodos dependen tanto de tener la confianza para hablar como la humildad para escuchar. Escuchar es atreverse a abrirse a personas que tienen puntos de vista diferentes a los suyos, puntos de vista con los que puede estar en total desacuerdo”, dijo el padre Timothy en un  video  publicado el año pasado. “Nuestra sociedad teme a la diferencia, Google y Facebook tienen algoritmos que nos dirigen hacia personas de ideas afines, por lo que estamos tentados a vivir en burbujas de personas que piensan lo mismo”.

Agregó: “La Iglesia misma ha sido tocada por estas guerras culturales estériles de izquierda y derecha, y son infructuosas”.

El cardenal Hollerich hizo el anuncio sobre el padre Timothy durante una conferencia de prensa en la que se expusieron los detalles de una reunión de oración ecuménica que se llevará a cabo antes de que comience la cumbre del sínodo. Del 29 de septiembre al 1 de octubre, los jóvenes serán invitados a Roma para una serie de eventos organizados por Taizé, la fraternidad cristiana ecuménica, incluido un encuentro de oración en la Basílica de San Pedro, presidido por el Papa, al que están invitados todos los cristianos.

“La sinodalidad, con su énfasis en el bautismo y el Espíritu Santo, es una gran oportunidad para avanzar más en el camino del ecumenismo”, dijo el cardenal Hollerich durante la rueda de prensa, programada para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (18-25 de enero) .

A la rueda de prensa asistieron el hermano Alois, prior de la comunidad de Taizé, el arzobispo Ian Ernest, director del Centro Anglicano en Roma, el arzobispo Khajag Barsamian, representante de la Iglesia Apostólica Armenia ante la Santa Sede, y el reverendo Christian Kireger, el presidente de la Conferencia de Iglesias Europeas y jefe de la Federación Protestante de Francia.

El Arzobispo Ernest enfatizó que el proceso del sínodo global va más allá de los límites de la Iglesia Católica. “Abre las puertas para una mayor colaboración ecuménica”, agregó.

2º Curso sobre sinodalidad

Boston College abre curso online sobre Historia, teología y práctica de la sinodalidad

Por | ÁNGEL ALBERTO MORILLO

Será totalmente virtual y sin costo, ofrecido a participantes de todo el mundo, que inicia en febrero

El Boston College ha anunciado que tiene abiertas las inscripciones para el curso Historia, Teología y Práctica de la Sinodalidad. Se trata de la segunda edición de su curso intercontinental masivo en línea con el que buscan llegar a más de 100 mil personas.

Será un curso totalmente virtual y sin costo, ofrecido a participantes de todo el mundo. Iniciará en febrero de 2023 y estará disponible en español, inglés, portugués, francés, italiano y alemán.

Rafael Luciani, teólogo venezolano y del equipo coordinador de este curso, ha explicado que “esta iniciativa ha sido organizada por los miembros Latinoamericanos de la Comisión Teológica de la Secretaría General del Sínodo y el Grupo Iberoamericano de Teología”.

Cuenta con el apoyo de las Universidades Católicas de todo el mundo a través de una plataforma digital alojada en el Departamento de ‘Formación Continua’ de la Escuela de Teología y Ministerio del Boston College”, acotó.

Modalidad de inscripción

Esta formación busca estimular la conciencia y la práctica de una Iglesia Sinodal sobre todo cuando “las voces de las Iglesias locales de todo el mundo que fueron escuchadas en la primera Fase Diocesana y han sido recogidas en el Documento de Trabajo para la Etapa Continental”.                                                                                                                                                

Además fungen como patrocinadores el patrocinio del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), la Confederación Latinoamericana de Religiosos/as (CLAR), el Consilium Conferentiarum Episcoporum Europae (CCEE), la Federación de Conferencias Episcopales de Asia (FABC), la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) y la Unión de Superiores Generales (USG), junto con otras organizaciones eclesiales homólogas.                                           

Los interesados podrán inscribirse en https://formaciononline.bc.edu. Estarán participando reconocidos teólogos, docentes, investigadores de diferentes culturas e Iglesias locales, quienes “compartirán sus conocimientos y experiencias”.

“Cada tema se presentará desde una perspectiva intercontinental e intercultural, para ayudarnos a descubrir las múltiples maneras de ser Iglesia. Les invitamos a imaginar y construir la Iglesia del tercer milenio”, apuntó Luciani.

El Camino Sinodal en Alemania

El Papa, tajante con el Camino Sinodal: “La experiencia alemana no ayuda”

Por| MATEO GONZÁLEZ ALONSO

Francisco advierte que “cuando la ideología se mete en los procesos eclesiales, el Espíritu Santo se va a su casa” y reivindica los procesos de preparación del próximo Sínodo

Se suceden las reacciones en torno a la última intervención de la Curia Romana en el Camino Sinodal alemán. Ahora, gracias a la entrevista que ha mantenido este 24 de enero con The Associated Press, el propio papa Francisco ha podido pronunciarse sobre el proceso desarrollado en estos últimos años. El pontífice toma distancia porque, señala, “la experiencia alemana no ayuda, porque no es un Sínodo, un camino sinodal en serio, es un camino así llamado sinodal, pero no de la totalidad del pueblo de Dios, sino hecho por élites”.

Sin el necesario consenso

El Papa confiesa que “sobre esto yo me cuido de hablar mucho, pero ya escribí una carta que me llevó un mes hacerla. La hice solo y cuando me pregunten, digo ‘vuelvan a la carta’”. Para Francisco “el camino sinodal en Alemania está empezando desde las diócesis de los pueblos. Esto fue un poco elitista y no tiene todo el consenso procesal de un Sínodo como tal”.

Francisco señala que tras la visita ‘ad limina’ “ahora la Congregación para los Obispos, la Doctrina de la Fe y la Secretaría de Estado han hecho una precisión sobre tres o cuatro cosas que salieron en el diálogo” en el Vaticano. El Para reconoce que “hay diálogo y nunca hay que romper el diálogo para ayudar”; pero advierte que “la experiencia sinodal alemana está empezando o ha empezado en los obispados, como todos, con el pueblo de Dios, y va adelante” con el “peligro” de “que se filtre algo muy, muy ideológico”. Por ello advierte que “cuando la ideología se mete en los procesos eclesiales, el Espíritu Santo se va a su casa porque la ideología supera al Espíritu Santo. De todas maneras, donde tengo diálogo, tienen buena voluntad, no tienen mala voluntad. Es un método quizás muy eficiencista”, constata.

Acompañar el diálogo

El Papa destaca que el “problema de fondo” es que no están claros los criterios empleados en el proceso alemán si es “en base a tu experiencia eclesial, tomando de la tradición de los apóstoles y traduciéndolo al día de hoy, o en base a datos sociológicos”. Por ello, reitera, “hay que tener paciencia, dialogar y acompañar a este pueblo en su real camino sinodal y ayudar a este camino más elitista a que de alguna manera no termine mal, sino que también se integre en la Iglesia. Siempre tratar de unir”.

Por otro lado, Francisco habla en la entrevista del próximo sínodo destacó que “la sinodalidad no es una actitud de hacer encuestas, no es ir a preguntar a la gente qué piensa, sino que es la participación del pueblo de Dios en la elaboración de la pastoral normal y en la elaboración de las decisiones. Y nosotros no estamos acostumbrados”. Algo, añadió, que “estamos aprendiendo. Y por supuesto que hay muchas imperfecciones y que todavía tenemos que aprender. Y tenemos que ver este proceso en este panorama de aprender a ser sinodales” para que “cada cristiano tome su responsabilidad y que no solo dé su opinión, se comprometa con su opinión”

Semana de Teología Pastoral-3

Juan Antonio Estrada: “La clericalización está matando a la Iglesia, hay que abrirse a los laicos, a las mujeres»

Juan Antonio Estrada, durante su ponencia

“El éxito de la Iglesia no es el proselitismo, el tener muchos miembros, sino apostar por los valores de Jesús. Habrá quizás pocos cristianos, pero que sean cristianos evangélicos”, señaló durante su ponencia el profesor emérito

“Tenemos que centrarnos en la misión de la Iglesia, la Iglesia para la humanidad, lugar histórico donde hacer presente el mensaje de Dios, y con conciencia histórica, y respondiendo a las preguntas del presente, tomando distancia de una teología estática que se ha concentrado en mantener la dinámica de Trento, que ya no responde”

Para Estrada, “hace falta un cambio estructural en la Iglesia, no coyuntural, una Iglesia que no se constituye desde el papado y los episcopados, sino desde las parroquias, una Iglesia que se abre a lo que el papa Francisco pretende con el Sínodo, una Iglesia sinodal”

Por José Lorenzo

“El éxito de la Iglesia no es el proselitismo, el tener muchos miembros, sino apostar por los valores de Jesús. Habrá quizás pocos cristianos, pero que sean cristianos evangélicos”. Ese es, para Juan Antonio Estrada, una parte del camino que habrá recorrer la Iglesia en los próximos años si pretende que, en línea con el lema de las jornadas, el cristianismo, que tiene dos mil años de historia, pueda seguir creando futuro.

Y de esa apuesta -añadió el teólogo en la segunda jornada de la XXXIII Semana de Teología Pastoral del Instituto Superior de Pastoral, que se celebra en Madrid del 24 al 26 de enero- “surge una Iglesia distinta, que ya no es una Iglesia de curas, sino una Iglesia que intenta vivir la dinámica de las normas de Dios”.

“Otra teología es posible»

“Otra teología es posible, la Iglesia tiene que aportar sentido a la vida humana, Jesús viene a enseñarnos cómo vivir la vida en un mundo irredento”, añadió el jesuita, profesor emérito de la Facultad de Filosofía (Granada), al abordar en su ponencia la ‘Crisis de civilización y valores cristianos”.

Por ello, en consonancia con el lema de las jornadas –‘¿Qué cristianismo crea futuro?’-, Estrada apostó con rotundidad por “no mirar el pasado, para no quedarnos prisioneros del pasado, sino mirar al futuro”, aunque advirtiendo, eso sí, que  “la Iglesia tiene el peligro de caer en el pesimismo y la negatividad al estar constituida por personas mayores, sobre todo, el peligro de pensar que todo cambio es malo, lo que nos impide atender las nuevas perspectivas”.

“La Iglesia no puede estar confinada en el pasado, le tiene que servir de referencia, para que la creatividad del pasado le sirva para la creatividad del futuro”

“Es una crisis de civilización, porque no es un cambio de época, se están programando unas nuevas coordenadas que no son las que hemos vivido hasta ahora”, advirtió el profesor, invitando a aceptar las nuevas libertades que emanan de legislaciones civiles, como el divorcio o los matrimonios homosexuales, “porque la cristiandad se ha acabado”.

“Una Iglesia plural, abierta y en misión»

“La Iglesia no puede estar confinada en el pasado, le tiene que servir de referencia, para que la creatividad del pasado le sirva para la creatividad del futuro”, incidió, señalando que el futuro pasa por “una Iglesia plural, abierta, en misión y que tiene una historia, pero se necesita un discernimiento para ver qué elementos son primordiales y cuáles son secundarios”.

 “Tenemos que centrarnos en la misión de la Iglesia, la Iglesia para la humanidad, lugar histórico donde hacer presente el mensaje de Dios, y con conciencia histórica, y respondiendo a las preguntas del presente, tomando distancia de una teología estática que se ha concentrado en mantener la dinámica de Trento, que ya no responde”, insistió.

La religión, desplazada por la ciencia

Según Estrada, “la religión ha sido desplazada como la matriz de la sociedad, frente a la revolución científico-técnico, que está procediendo una transformación global de la sociedad, pero ese progreso científico-técnico no va acompañado en el mismo grado de valores humanos y éticos. Nos falta humanidad, ética y convicciones para canalizar la ciencia hacia un progreso al servicio de la humanidad”.

“Por primera vez -añadió- es posible transformar el mundo y también somos la primera generación que podemos acabar con el mundo, con el equilibrio ecológico que ha permitido la supervivencia del ser humano”, añadió para preguntarse acto seguido: “¿Puede la Iglesia aportar valores éticos a la sociedad?”. 

«Hoy la lucha por la justicia es parte constitutiva de la fe, no podemos refugiarnos en una espiritualidad individualista»

“La Iglesia -prosiguió- siempre ha atendido a los pobres, ha sido su refugio, el cristianismo ha jugado un valor subsidiario cuando el Estado no tenía posibilidad y la Iglesia se ha abierto a las necesidades humanas. Y ese es uno de los elementos fundamentales que tenemos que desarrollar como Iglesia en el siglo XXI, apostando por la Doctrina Social de la Iglesia, porque hoy la lucha por la justicia es parte constitutiva de la fe, no podemos refugiarnos en una espiritualidad individualista, que no transforma ni ayuda a cambiar la situación den la humanidad”. Para el religioso, “hace falta una Iglesia crítica que no esté impregnada de los elementos del consumismo”, una Iglesia que “tiene que transformarse, aunque no todo lo que ofrece la sociedad sea bueno”, apostilló

Reconversión de la Iglesia

En este sentido, aseguró que “estamos en una reconversión de la Iglesia, y citó la que “busca” el papa Francisco: “la Iglesia del Pueblo de Dios, de una pirámide invertida, en donde no se empieza por la cúpula, sino por la base”.

“La Iglesia del futuro vendrá por los mismos cambios que se dan en la sociedad, los que vengan desde abajo”, enfatizó, asegurando que “la clericalización está matando a la Iglesia, hay que abrirse a los laicos, a las mujeres, que constituyen el elemento definitivo, el elemento fundamental”.

Para Estrada, “hace falta un cambio estructural en la Iglesia, no coyuntural, una Iglesia que no se constituye desde el papado y los episcopados, sino desde las parroquias, una Iglesia que se abre a lo que el papa Francisco pretende con el Sínodo, una Iglesia sinodal”. En definitiva, “hace falta volver al Evangelio”, señaló.

Retos en la Iglesia para 2023

Retos de la Iglesia católica española para intentar recuperar en 2023 la credibilidad perdida

Papa Francisco y la primavera

«¿Qué debería hacer La Iglesia católica para recuperar la credibilidad y la confianza? Venderse mejor (en el buen sentido de la palabra), ser más creativa en sus pronunciamientos, realizar gestos concretos de desprendimiento y humildad y renunciar ‘motu proprio’ a algunos de sus privilegios»

«La Iglesia ya no conecta con las penas y las alegrías de la gente y, además, ‘no coloca’ su mercancía en el mercado social. Y, si la sal se vuelve insípida…O si la luz permanece debajo del celemín…»

«Que los obispos ordenen a sus curas que muestren por la gente, especialmente por la más pobre, la misma dedicación que prestan al altar»

«Subirse al carro de las grandes causas justas actuales, como el feminismo o la ecología»

Por José Manuel Vidal

No es tan mala como, a veces, la pintan. La Iglesia española tiene peor fama pública de la que merece. Porque, a pesar de sus fallos y errores garrafales, sigue siendo quizás la institución que más ayuda a los pobres, que sigue aglutinando a millones de personas en torno a la religiosidad popular y a la Virgen, y que continúa dotando de sentido la vida de mucha gente e impregnando nuestra idiosincrasia, al menos culturalmente.

¿Qué le pasa, entonces, a la Iglesia católica española, para tener tan mala imagen y seguir perdiendo a borbotones credibilidad y confianza social? ¿Qué debería hacer para recuperarlas? Venderse mejor (en el buen sentido de la palabra), ser más creativa en sus pronunciamientos, realizar gestos concretos de desprendimiento y humildad y renunciar ‘motu proprio’ a algunos de sus privilegios. Es decir, aprobar algunas asignaturas pendientes y superar algunos retos, que, sin ánimo de ser exhaustivos, pasamos a enumerar.

-Adecuar la agenda eclesiástica a la social. Hubo un tiempo en que la jerarquía marcaba la agenda pública, con sus intervenciones, sus decisiones y sus pronunciamientos. Ya no es así, desde hace años. Los obispos no tienen estrellas mediáticas y lo que comunican suele pasar desapercibido, ignorado o malinterpretado. Pero siguen en sus trece y su agenda continúa encerrada en el jardín eclesiástico, mientras la vida real les pasa por encima. La Iglesia ya no conecta con las penas y las alegrías de la gente y, además, ‘no coloca’ su mercancía en el mercado social. Y, si la sal se vuelve insípida…O si la luz permanece debajo del celemín…

-Posicionarse claramente y caiga quien caiga, sin miramientos partidistas, en las grandes cuestiones sociales de fondo. Por ejemplo, la renovación de la Justicia. O la importancia del ‘escudo social’.

-Transmitir empatía y cercanía a la gente con gestos concretos. Por ejemplo, ganarse a la opinión pública, pagando de su bolsillo el coste de la luz eléctrica en la Cañada Real, un barrio chabolista madrileño sin fluido eléctrico desde hace años y con mucha gente sufriendo las consecuencias, especialmente en invierno.

-Aprovechar las fechas que todavía conservan cierto sabor religioso, como Navidad o Semana Santa, para transmitir mensajes que apunten a lo esencial. Por ejemplo, subirse en estas fechas a la ola ecologista, de consumo responsable y de austeridad.

-Poner a disposición de la gente su enorme infraestructura: acoger refugiados y emigrantes, pero también a sin techo y necesitados de todo tipo.

-Subirse al carro de las grandes causas justas actuales. Por ejemplo, la del feminismo o la de la lucha contra la homofobia o la de la ecología. Y también la del aborto, pero no sólo.

-Montar reuniones nacionales y por comunidades con políticos de todos los partidos, para explicarles los posicionamientos eclesiales, porque ellos son los que más y mejor pueden mejorar la vida real de la gente. Alabar sus decisiones que favorecen el bien común y criticar todo lo que atente contra la mejora de la vida del pueblo.

-Hacer lo mismo con sindicatos, empresarios y todo tipo de asociaciones sociales.

-Que los obispos ordenen a sus curas que muestren por la gente, especialmente por la más pobre, la misma dedicación que prestan al altar. Y que, de una vez por todas, hagan caso al Papa y cambien el modelo de formación de los seminaristas.

-Preparar católicos (laicos, curas y obispos) que sean capaces de participar asiduamente en los grandes programas televisivos, tanto de los medios públicos como privados, que crean y moldean la opinión pública. Formar tertulianos, sí.

-Una oficina de prensa de la CEE ágil y eficaz, que esté las 24 horas (la información no se detiene nunca) y todos los días de la semana (incluidos los sábados y domingos) al servicio de los medios de comunicación, tanto generalistas como especializados. Jugando con sus mismas reglas y ateniéndose a sus preguntas.

-Programar y ofrecer entrevistas y pronunciamientos sobre las noticias más relevantes a los grandes medios nacionales, regionales y digitales (más fácil en estos dos últimos).

Que la Cope sea la voz de la Iglesia. Una cadena apartidista, que opte por el diálogo y evite la polarización y la confrontación, que sea sinónimo de calidad, independencia y fiabilidad total. Aunque eso signifique que sea menos rentable y menos negocio. Que deje de ser el cortijo de Carlos Herrera y del PP, para ser la radio de todos.

-Presentar un informe exhaustivo sobre los abusos del clero, pedir perdón, reparar y resarcir. Sin disculpas ni excusas. Limpieza a fondo. Sólo así volveremos a confiar en los curas, para poner a nuestros niños en sus manos. ¿Será, por fin, el 2023 el año en el que las víctimas ocupen el centro para los obispos?

-Clarificar a fondo el tema de las inmatriculaciones y, llegado el caso, devolver las hechas utilizando privilegios de la época franquista o aznarista.

-Prescindir del IBI sin que la obliguen, como aportación al bien común y signo concreto de solidaridad.

-Aceptar y bendecir la pluralidad de familias que existen hoy en la sociedad. Y tratarlas con el mismo respeto que a la familia tradicional.

-Ofrecer a la gente y especialmente a los jóvenes una moral sexual que no se base en el pecado ni en el moralismo rancio y trasnochado. Por ejemplo, no culpabilizar a las parejas que utilizan métodos anticonceptivos artificiales o a los adolescentes que se masturban o a las parejas de novios que mantienen relaciones prematrimoniales, que también son expresión del amor que se profesan.

-Parroquias abiertas, con consejos pastorales deliberativos, con celebraciones comunitarias de la penitencia y misas con homilías cortas, bien preparadas y en las que el cura no regañe a los presentes.

Sólo con éstas y otras medidas similares, la Iglesia española volverá a ser la madre misericordiosa que el pueblo anhela o el hospital de campaña que propone el Papa Francisco. Sólo así volverá a renacer de sus cenizas y, después del largo invierno de la desconfianza, brotará de nuevo la primavera del Evangelio en nuestro país.

Semana de Teología Pastoral

XXXIII Semana de Teología Pastoral del Instituto Superior de Pastoral

Luis Aranguren: «La Iglesia que viene, o nos descoloca a todos desde el Evangelio, o no tendrá futuro»

«El cristianismo que crea futuro es el que vuelve a la esencia de la fraternidad cristiana, al ejercicio de la fraternidad que deja ese lado la absolutización de otras mediaciones, empezando por la mediación de la comunidad cristiana, que muchas veces se la ha ensalzado de una manera nominal, casi ensoñadora»

«La Iglesia que viene, o nos descoloca a todos desde el Evangelio, o no tendrá futuro, y ese descolocarnos tiene que ver con generar una cultura del cuidado, que no es solamente establecer protocolos»

Por José Lorenzo

«El cristianismo que crea futuro es el que vuelve a la esencia de la fraternidad cristiana, al ejercicio de la fraternidad que deja ese lado la absolutización de otras mediaciones, empezando por la mediación de la comunidad cristiana, que muchas veces se la ha ensalzado de una manera nominal, casi ensoñadora y esa absolutización de la Iglesia, de la comunidad, muchas veces eso ha matado el ejercicio de la práctica y de la fraternidad».

Así respondía Luis Aranguren, desde su ponencia en la XXXIII Semana de Teología Pastoral, en la tarde de este martes 25 de enero, al lema de esas jornadas, «Qué cristianismo crea futuro?», organizadas por el Instituto Superior de Pastoral (ISP), de Madrid.

Cambiar las estructuras

«Se nos recodará en el futuro -señaló en conversación con Religión Digital- por lo fraternos que seamos, no por el tipo o modelo de Iglesia que llevemos adelante. Y eso tiene mucho que ver con lo que decía el cardenal Baltazar Porras durante la pandemia: ‘Si la Iglesia del poscoronavirus vuelve a ser la de antes, no tendrá futuro».

En este sentido, y citando a otro de los ponente, Juan Antonio Estrada, «la Iglesia está abocada, si quiere crea futuro, a cambiar las estructuras, no a la clericalización del cristianismo, no al patriarcado del cristianismo y de la Iglesia», señaló el escritor y profesor del ISP.

«Pero eso también supone -añadió- cambiar la cultura interna de la Iglesia, porque a mi juicio no bastará solo con ese cambio de estructuras, no bastará abrir un proceso sinodal que deje por escrito que las mujeres van a tener más cargos… No es el tema papel de la mujer ni el lugar que ocupe, ¡que claro que hay que tratarlos!, sino que es el tema del lugar, ese lugar en el que todos hemos de quedar ‘descolocados’ en la Iglesia».

«La Iglesia que viene, o nos descoloca a todos desde el Evangelio, o no tendrá futuro, y ese descolocarnos tiene que ver con generar una cultura del cuidado, que no es solamente establecer protocolos»

«La Iglesia que viene, o nos descoloca a todos desde el Evangelio, o no tendrá futuro, y ese descolocarnos tiene que ver con generar una cultura del cuidado, que no es solamente establecer protocolos. Que también hay que ponerlos. Pero la emergencia de los abusos nos ha puesto en el disparadero de qué tipo de Iglesia tenemos, y eso sí que se previene con protocolos, medidas de prevención, de seguridad, análisis de los hechos y decir la verdad de lo que está aconteciendo», enfatizó.

«Pero -subrayó- también se necesita una promoción de valores en positivo, y esa promoción, lo que yo llamo la cultura del cuidado, es ese ejercicio de relaciones, de vínculos en positivo, que en definitiva es el ejercicio de la fraternidad», concluyó Aranguren.

La Asamblea Continental del Sínodo

El equipo sinodal de la CEE se reúne para preparar el encuentro final ante la Asamblea continental

Asamblea del Sínodo

En este encuentro final, el día 28, que se celebrará en la sede de la CEE, participarán laicos, religiosos, sacerdotes y obispos

Se presentará el texto síntesis elaborado por el Equipo sinodal de la CEE a partir de las aportaciones de las respuestas enviadas por las diócesis, movimientos, congregaciones, y otras aportaciones de distintos grupos

A continuación, tendrá lugar el trabajo compartido por grupos para perfilar el documento presentado, añadiendo o matizando las aportaciones que los participantes consideren necesarias

Este encuentro también servirá de preparación para la Asamblea continental europea que se celebrará en Praga durante los días 5 al 9 de febrero

(CEE).- El equipo sinodal de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha mantenido en la tarde del día de ayer su reunión para preparar y animar el encuentro final de preparación de los trabajos para la Asamblea continental, que tendrá lugar el 28 de enero. Además mantuvieron, en un segundo momento, una reunión on line con todos los referentes sinodales de las diócesis.

Asamblea sinodal de la CEE, el 28 de enero

En esta jornada del día 28, que se celebrará en la sede de la CEE, participarán laicos, religiosos, sacerdotes y obispos. Se trabajará sobre la síntesis elaborada por el Equipo sinodal a partir de las respuestas enviadas por las diócesis, congregaciones y por los movimientos laicales, en relación al documento enviado por la Secretaría del Sínodo el pasado mes de septiembre. Con todo ello se preparará la síntesis que se enviará a la Asamblea continental.

En esta reunión participarán un total de 120 asistentes, entre los que se encuentran los obispos miembros de la Comisión Permanente; 1 miembro de los equipos sinodales de cada diócesis; 10 de la vida religiosa; 10 de asociaciones laicales y movimientos.

El encuentro dará comienzo a las 10 de la mañana con la acogida a los participantes.  A las 10.30 h ofrecerá unas palabras de bienvenida el presidente de la CEE, cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona.  

Seguidamente, se presentará el texto síntesis elaborado por el Equipo sinodal de la CEE a partir de las aportaciones de las respuestas enviadas por las diócesis, movimientos, congregaciones, y otras aportaciones de distintos grupos. A continuación tendrá lugar el trabajo compartido por grupos para perfilar el documento presentado, añadiendo o matizando las aportaciones que los participantes consideren necesarias. El encuentro concluirá con la celebración de la eucaristía. Este encuentro también servirá de preparación para la Asamblea continental europea que se celebrará en Praga durante los días 5 al 9 de febrero. A ella asistirán, en representación de la CEE, su presidente, cardenal Omella; el obispo coordinador del Equipo sinodal, Mons. Vicente Jiménez; el secretario del Equipo sinodal, Luis Manuel Romero; la Hna. María José Tuñón, ACI, como responsable de la Vida consagrada y miembro del Equipo sinodal y Dolores García Pi, Presidenta del Foro de Laicos y también miembro del Equipo sinodal de la CEE