IV Encuentro de la Iglesia católica en la Amazonía Legal

50 años de Santarém: «Un texto muy sencillo, pero muy práctico en términos de evangelización»

Celebración de los 50 años de Santarém

«Escuchar las preciosas indicaciones del Espíritu Santo de Dios para nuevos pasos misioneros, esenciales para el compromiso de preservar y defender la Amazonía»

«Buscar nuevamente los elementos que puedan ayudar a nuestras Iglesias particulares en este camino de encarnación profunda»

«Sean valientes y audaces, abriéndose con confianza a la acción de Dios»

Importancia de los laicos en la capilaridad de la Iglesia y la defensa de los derechos humanos en la Amazonía

Grandes proyectos que llegan para destruir la Amazonía, poniendo la soberanía privada por encima de la soberanía social

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

El Encuentro de Santarém, que tuvo lugar hace 50 años en el mismo lugar donde se celebra el IV Encuentro de la Iglesia en la Amazonía Legal, del 6 al 9 de junio, «es una expresión de gratitud a Dios por haber animado a tantos hermanos y hermanas laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos, a entrar en las diversidades de esta Amazonía con la misión de anunciar y testimoniar a Nuestro Señor Jesucristo y su obra misionera», según Mons. Irineu Roman. Las palabras del arzobispo fueron refrendadas por el alcalde local, que destacó el legado de la Iglesia católica en el municipio de Santarém.

Un encuentro que inició un camino que continúa hoy, aspecto que destacó Mons. Mario Antonio da Silva, arzobispo de Cuiabá, quien llamó a que la Iglesia siga «encarnada en la realidad y en la evangelización liberadora», en un camino en red, actitud presente en el recorrido de la REPAM. El vicepresidente de la CNBB llamó a «seguir unidos en la defensa de la vida humana y de toda la Creación», y junto a ello a «proclamar al mundo la Buena Noticia de la ecología integral», que definió como la prioridad de la vida humana para el cuidado de la casa común y de todos sus pueblos.

Santarém fue un momento importante para toda la Iglesia brasileña y celebrar sus Bodas de Oro «contribuye a reavivar con más fuerza en todos nosotros el compromiso asumido por nuestra Iglesia hace 50 años», según Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, que envió un mensaje en vídeo. El presidente de la CNBB destacó la importancia del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín, viendo en el Documento de Santarém un instrumento para una evangelización de la Amazonía que respete las culturas de los pueblos originarios y esté al servicio de la preservación de la Amazonía.

El encuentro de Santarém celebra 50 años en un momento difícil, según Mons. Walmor, que denunció la deforestación y pidió una reacción misionera de la Iglesia en la Amazonía, a partir del Sínodo para la Amazonía y en la perspectiva del Sínodo sobre la Sinodalidad. Un tiempo de desafíos, pero también de esperanza, donde bajo la protección de Nuestra Señora de Nazaret, «sabemos escuchar las preciosas indicaciones del Espíritu Santo de Dios para nuevos pasos misioneros, esenciales para el compromiso de preservar y defender la Amazonía».

Mons. Leonardo Steiner definió el IV Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal como «una pequeña asamblea sinodal». El presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía de la CNBB ve el Documento de Santarém como «un texto muy sencillo, pero muy práctico en términos de evangelización». Mons. Leonardo agradeció al equipo de preparación de un encuentro que quiere hacer memoria, una memoria que se lleva a cabo después del Sínodo, «fruto del camino iniciado en Santarém».

A partir del Documento, el arzobispo de Manaos llamó a «buscar nuevamente los elementos que puedan ayudar a nuestras Iglesias particulares en este camino de encarnación profunda», para que «la Iglesia haga visible el Reino de Dios», y promover, a partir del Sínodo para la Amazonía, una evangelización liberadora, que tenga en cuenta los sueños de la Querida Amazonía.

El Papa Francisco estuvo presente en el IV Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal, con un mensaje, en el que dice ver en este encuentro un «motivo de especial aliento», considerándolo «una ocasión de intensa acción de gracias al Altísimo por los frutos de la acción del Divino Espíritu Santo en la Iglesia en la Amazonía – durante estas últimas cinco décadas – y por todo lo que inspira».

Destacó que «las intuiciones de ese encuentro sirvieron también para iluminar las reflexiones de los Padres Sinodales durante el reciente Sínodo para la región panamazónica», alegrándose «por el compromiso de las Iglesias particulares de la Amazonía brasileña, a través de sus comunidades, en la realización de las indicaciones de la última Asamblea Sinodal». Pidió a los participantes que «sean valientes y audaces, abriéndose con confianza a la acción de Dios», y por medio del Espíritu, «anuncien el Evangelio con un nuevo compromiso y contemplen la belleza de la creación».

El Encuentro de Santarém puso de relieve una Iglesia de rostro amazónico, según Mons. Erwin Kräutler, que intervino virtualmente. El obispo emérito de la Prelatura del Xingú recordó las principales aportaciones de Santarém, que inspiraron las líneas prioritarias de la pastoral en la Amazonía: la encarnación en la realidad, a través del conocimiento y el contacto con el pueblo, en la sencillez, que se aprende del pueblo, y la evangelización liberadora, destacando el papel fundamental de los laicos comprometidos, lo que llevó a insistir en la formación de líderes locales.

Una experiencia Pascual, un paso que en la Iglesia católica se está dando, “pasar de lo local hacia lo universal, desde la Amazonía para la Iglesia Universal”, en palabras del cardenal Barreto. El purpurado peruano ha compartido como se está viviendo “este Kairós de la catolicidad, de la universalidad”, llamando a “mirar con los ojos de Dios y dejarnos mirar por la Amazonía”, una mirada que viene de los pueblos que habitan la región. Tras recordar y agradecer la labor del cardenal Hummes en la Iglesia de la Amazonía, destacó la gratitud y la profecía como elementos fundamentales que animan un camino sinodal que debe llevar a escuchar, discernir y actuar juntos.

Según la Hna. Marlene Betlinski, administradora parroquial del Área Misionera de Santa Clara, en la Archidiócesis de Santarém, el Documento de Santarém ha marcado el camino de la Iglesia local, idea reafirmada por Mons. Mario Antonio da Silva. Pero también marcó la vida del pueblo, según el testimonio de Felício Pontes, basado en su propia experiencia, que destacó la importancia de los laicos en la capilaridad de la Iglesia y la defensa de los derechos humanos en la Amazonía.

En la conferencia de prensa, Mons. Mario Antonio llamó, a partir de Santarém, ADN de la sinodalidad en la Amazonía, a avanzar desde los sueños de la Querida Amazonía para buscar una mayor posibilidad de encarnar el Evangelio y asumir la evangelización liberadora. Una encarnación que nace de la escucha, una forma de aprender a llevar a Jesús, según la Hna. Marlene, que llamó a una conversión para superar el clericalismo, basada en la escucha y el diálogo. La formación como prioridad, holística, más allá de la Iglesia, también surgió de Santarém, según Felicio, que ayudó a conocer lo que la Dictadura trató de ocultar. Un desafío que se vuelve actual, según el Fiscal de la República, y una posibilidad para ello es la campaña «Yo voto por la Amazonía», que lleva a abrir los ojos para reconocer a los lobos que devoran la Amazonía sin ningún escrúpulo, según Mons. Mario Antonio da Silva.

En la Iglesia de la Amazonía, la realidad siempre ha sido un elemento fundamental desde el que construir caminos. Santarém es un claro ejemplo de ello, que dio lugar a un documento donde se expone claramente esta realidad social y eclesial. 50 años después, la realidad sociopolítica en la Amazonía es desafiante, según Luis Fernando Novoa, algo que se concreta en grandes proyectos que llegan para destruir la Amazonía, poniendo la soberanía privada por encima de la soberanía social, desafiando a la Iglesia Católica a negociar una tregua que evite esta destrucción de la Amazonía. Frente a esto, la Iglesia tiene que ser compañera, creer en los pequeños, en los pobres, fortalecer una sociedad más allá del mercado.

En el análisis de la situación eclesial, Mons. Leonardo Steiner partió del Documento de Santarém y de Querida Amazonía, cuestionando: «¿Cómo estamos hoy como Iglesia en la Amazonía?», y desafiando a los participantes del encuentro a intentar «situarnos como nuestros hermanos hace 50 años». Siguiendo el Documento de Santarém, analizó los pasos a seguir para poner en práctica sus líneas prioritarias: encarnación en la realidad y evangelización liberadora.  

En relación a Querida Amazonía insistió en que los sueños son dimensiones de una única realidad, de un todo, un llamado a la Iglesia a estar presente en cada una de las realidades, a inculturarlas, llamando a salir al encuentro para descubrir lo más significativo. Entre estos elementos significativos, algunos fueron compartidos en los diferentes testimonios de algunos de los participantes en el encuentro.

El día terminó con la celebración de los 50 años del Documento de Santarém, con la presencia del pueblo de la Arquidiócesis en la Iglesia de San Francisco. Fue un momento para recordar un Documento que hizo de la Iglesia una red de comunidades y una de las mayores defensoras de la vida de los pueblos originarios, del derecho a la tierra, regalo de Dios a todos sus hijos e hijas. Fue un momento en el que Mons. Leonardo Steiner, presidente de la celebración, llamó a ser cada vez más sal de la tierra y luz del mundo, lo que ayuda a saborear la vida y a maravillarse de un mundo lleno de vida.

Escuelas de formación para aplicar el Sínodo

Escuelas de formación en la Amazonía: formar ministros para aplicar el Sínodo

Se trata de concretar “los sueños de nuestro querido Papa Francisco sobre la misión de la Iglesia en Panamazonia después del Sínodo Especial, que tenía como tema definir nuevos caminos para la Iglesia en esta región y para una ecología integral”

“Francisco, en el proceso eclesial puesto en marcha por el Espíritu Santo en el Sínodo, sueña con una Iglesia cada vez más sinodal, es decir, basada en el sensus fidei (sentido de la fe) de todos los bautizados, una Iglesia que sale y va a las comunidades, las escucha y construye con ellas los ‘nuevos caminos’»

Las escuelas de formación, lejos de transmitir “conocimientos teóricos y abstractos a los alumnos, de arriba para abajo”, debe tener un programa “actualizado, innovado, inculturado e involucrado en todo el proceso de la diócesis o prelatura, en el esfuerzo para aplicar el sínodo en la región”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Aplicar el Sínodo en la Amazonía es uno de los desafíos que la Iglesia en la región está enfrentando. A pesar de las dificultades suscitadas como consecuencia de la pandemia del Covid-19, se están dando pasos que pueden hacer realidad una Iglesia con rostro amazónico.

Diferentes diócesis están llevando a cabo experiencias en ese sentido, con la institución de ministerios para hombres y mujeres, de catequistas y líderes comunitarios, ordenación de diáconos permanentes. Entre ellos cabe destacar el cada vez mayor número de indígenas que asumen esos servicios dentro de las comunidades amazónicas.

Desde la Comisión Episcopal para la Amazonía de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), que preside el cardenal Claudio Hummes y tiene como secretario a Mons. Erwin Kräutler, se da valor a esas iniciativas, esperando que sean una referencia para las iglesias particulares que todavía no comenzaron a desarrollar esas experiencias. Se trata de concretar “los sueños de nuestro querido Papa Francisco sobre la misión de la Iglesia en Panamazonia después del Sínodo Especial, que tenía como tema definir nuevos caminos para la Iglesia en esta región y para una ecología integral”.

El Sínodo para la Amazonía, considerado por el propio Papa Francisco como hijo de la Laudato Si, ha llevado a dar nuevos pasos en la reflexión en torno al cuidado de la casa común. Pero también ha sido una oportunidad para adentrarse en la innovación e inculturación en la realidad actual.La ordenación de diáconos permanentes, la implementación de ministerios laicales y la apuesta por agentes de pastoral locales, especialmente indígenas, ha sido una insistencia del Papa Francisco desde el inicio de su pontificado. Como se señala desde la Comisión Episcopal para la Amazonía, “Francisco, en el proceso eclesial puesto en marcha por el Espíritu Santo en el Sínodo, sueña con una Iglesia cada vez más sinodal, es decir, basada en el sensus fidei (sentido de la fe) de todos los bautizados, una Iglesia que sale y va a las comunidades, las escucha y construye con ellas los ‘nuevos caminos’».

En esa Iglesia sinodal, las escuelas de formación, lejos de transmitir “conocimientos teóricos y abstractos a los alumnos, de arriba para abajo”, debe tener un programa “actualizado, innovado, inculturado e involucrado en todo el proceso de la diócesis o prelatura, en el esfuerzo para aplicar el sínodo en la región”. Se trata de algo que haga realidad reforma que impulsa el Papa Francisco en toda la Iglesia pretende, que lleve a “poner en marcha una Iglesia que derriba muros y construye puentes para salir al encuentro de todos, pero referentemente de los pobres”.

Lo que se busca es hacer realidad una Iglesia “que se hace próxima, ‘en salida’, evangelizadora, que atrae por su amor gratuito e incansable, que no apuesta por las leyes, por la disciplina, por las estructuras de su propia seguridad, que no señala con el dedo para condenar, sino que atrae por su misericordia”. Sólo la misericordia salva.

El objetivo de las escuelas de formación tiene que ser “preparar evangelizadores misioneros”, algo que presupone ser discípulos, una idea presente en el Documento de Aparecida, que tiene su fundamento en el propio Evangelio. Por eso, desde la Comisión Episcopal de la Amazonía, en una carta enviada a los obispos de la Amazonía brasileña, se insiste en que esas escuelas se multipliquen y unas inspiren a otras desde un trabajo en red.

América Latina va porque va

Por Pedro Pierre

Echemos una mirada a nuestra Patria Grande para confirmarnos en la esperanza y la solidaridad con lo mejor que está pasando en ella. La pandemia nos sigue desestabilizando y aumenta la migración, pero no nos detiene en las luchas por una presente y un futuro mejores. La gran manipulación de los medios de comunicación neoliberales nos invade de noticias parciales y falsas para discriminar los países como los grupos que buscan construir alternativas a la agonía del sistema capitalista.

Es llamativo que, en todos los países, no cesan las protestas juveniles. Colombia lideró esta hazaña con 2 meses de luchas incesantes a pesar de ser terriblemente reprimidos. En esta realidad, también destaca el protagonismo de los Indígenas. En Bolivia, han restablecido el gobierno del partido político de Evo Morales (indígena aymara y anterior presidente) después de un año de golpe de Estado.

En Chile, país conocido por su marginación del pueblo mapuche, nos sorprende al nombrar una mujer mapuche de gran trayectoria, Elisa Loncón, a la presidencia de la Asamblea Constituyente. En México, los indígenas zapatistas han delegado a 7 de ellos para visitar durante 4 meses las organizaciones europeas que van en contra del neoliberalismo. En Perú, los sectores indígenas han apoyado la elección del nuevo presidente, Carlos Castillo, un maestro dirigente del sindicato nacional de los maestros y profesores.

En Ecuador, a pesar de las divisiones, la CONAIE (Confederación Nacional de los Indígenas del Ecuador) ha elegido en la persona de Leonidas Iza a un dirigente crítico al candidato neoliberal que ha ganado las elecciones presidenciales.
Con la elección de Carlos Castillo, Perú acaba de sumarse a México, Argentina, Bolivia y de alguna manera Chile para revertir la ola de gobiernos neoliberales impulsados por Estados Unidos.

El presidente de México, Andrés López, acaba de sugerir que se sustituya la OEA (Organización de los Estados Americanos), controla por el gobierno norteamericano, por la CELAC (Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños). En Brasil, la resistencia contra el presidente fascista Jaír Bolsonaro es permanente; el antiguo presidente Lula tiene opiniones favorables para ser nuevamente elegido presidente el año que viene. Nicaragua y Panamá acaban de firmar un acuerdo novedoso de cooperación con China: China aporta el dinero y se reparten las ganancias mitad por mitad. Cuba y Venezuela sufren embargos criminales que limitan su desarrollo y su convivencia pacífica.

Pero resisten y siguen adelante con la solidaridad con muchos países. Cuba, a pesar del bloqueo económico impuesto desde 60 años, ha logrado elaborar varias vacunas y prevé vacunar a toda su población antes del fin de este año.
Al nivel eclesial, el papa Francisco, inspirándose en su conocimiento de la Iglesia latinoamericana, está promoviendo en la Iglesia católica la primera ‘Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe’ en México para noviembre próximo.

Es una novedad sorprendente ya que las anteriores reuniones continentales eran exclusivamente de obispos. Esta Asamblea Eclesial está abierta a todos los bautizados para prepararla, participar y redactar un documento final de orientaciones pastorales. Con esta Asamblea Eclesial el papa Francisco pone en marcha una Iglesia sinodal, o sea, en manos de los laicos y donde todos se sientan iguales e igualmente responsables, tal como era la práctica de las primeras Comunidades cristianas.

Esta novedad encuentra mucha resistencia en la gran mayoría del clero católico, obispos y sacerdotes. Estos prefieren mantener su poder clerical y sus privilegios, hacer opción por los gobiernos neoliberales y no entrar en la dinámica del Concilio Vaticano 2° que quiso “una Iglesia pobre y al servicio de los pobres”. Felizmente el Consejo Episcopal Latinoamericano con sede en Bogotá anima decididamente la preparación de esta Asamblea Eclesial.

De esta manera el papa Francisco apoya una renovación de las actuales estructuras eclesiales. Esta renovación arrancó en el Sínodo por la Amazonía del año 2019 que abogó por el protagonismo de los laicos y los pueblos indígenas. Esta Sínodo permitió a las iglesias de los 9 países amazónicos conformarse en un Conferencia Eclesial de la Amazonía que tiene cierta independencia para reorganizar la liturgia, los ministerios y otras actividades misioneras para que sean más acordes a la realidad amazónica.

Así nos movemos, en todos los ámbitos, entre signos de resistencia y esperanza. Hagamos nuestros los deseos de monseñor Oscar Romero: “Señor, cambia el corazón de los que gobiernan y de los gobernados. Renuévanos por dentro con la justicia y la santidad. A los que les has dado la valentía de luchar por una patria nueva y se esfuerzan en las reivindicaciones del pueblo, hazles comprender que no gasten sus energías solamente en el pan que llena el estómago, sino que se eleven a luchar y morir con ideales del Reino de los cielos. Estos son los caminos que hay que seguir. Mueren, pero siguen viviendo.” “¡América Latina va porque va!”

La Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe

Mons. Cabrejos: la Asamblea Eclesial de Latinoamérica, la CEAMA y el Sínodo Amazónico son “fruto del proceso eclesial latinoamericano”
“Se han dado pasos significativos en llevar a la vida los sueños del Papa Francisco y las propuestas del Documento Final del Sínodo”
«No se puede estar dentro de la Iglesia y de su Magisterio si no se acoge y se asume el Concilio Vaticano II”
“Romper con la perspectiva de grupos aislados, de élites ilustradas, y es mejor asegurar la participación de todo el Pueblo Santo de Dios”
11.02.2021 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil Seguir leyendo

Amazonía: un Sínodo singular

Víctor Codina sj: «Es sesgado reducir el sínodo a la ordenación de varones indígenas casados, mientras se silencia la dimensión ecológica integral»
Sostiene que el Sínodo para la Amazonía es singular porque aborda un tema universal, la ecología integral, pero desde un lugar geográfico concreto: la Amazonía
29.10.2020
(Vatican News).- Víctor Codina S.J. sostiene que el Sínodo para la Amazonía es singular porque aborda un tema universal, la ecología integral, pero desde un lugar geográfico concreto: la Amazonía. Importante, porque resume el magisterio de Francisco (Evangelii gaudium, Laudato, si, Episcopalis communio) y constituye, según algunos, como el punto álgido de su pontificado, y conflictivo, porque es crítico ante organismos financieros, económicos y políticos que explotan y destruyen la Amazonía, y crítico también frente al poder del clericalismo eclesial.
Para profundizar en este análisis, Codina plantea siete claves teológicas que se auto-implican y solapan mutuamente:
La vida. Tema central del Sínodo
El tema central es la vida, afirma Codina, y éste forma parte integrante de la misión eclesial de todos los tiempos, prolongar la misión de Jesús que pasó por mundo haciendo el bien y liberando de toda amenaza de muerte (Hch 10,38), que anuncia un Reino de vida, que envía a sus discípulos a dar vida y liberar del mal. Codina nos remite a una visión integral de la vida que incluye la vida del planeta, la vida humana material, cultural y espiritual de los pueblos amazónicos, la vida plena de las comunidades eclesiales amazónicas; es la vida humana comenzando por lo más elemental y material (bios) y humana (psyche) y es la vida plena, salvífica, divina que nos comunica el Espíritu del Señor resucitado (zoe) (IL 11). Corresponde a la Iglesia anunciar y defender la vida y denunciar todas las amenazas de muerte y luchar por la vida.
Por esta razón, argumenta el teólogo, es unilateral y sesgado reducir el sínodo al cambio climático o a la ordenación de varones indígenas casados, mientras se silencia la dimensión ecológica integral.
La metodología del sínodo no es la de Lumen Gentium que comienza a partir de la Trinidad (LG 1-4,), subraya Codina, sino la de Gaudium et Spes que parte de la realidad (GS 1-10): ver, juzgar y actuar. Francisco también nos advierte que la realidad es más importante que la idea (EG 231-233). Sin embargo, añade, la novedad del sínodo consiste en que, al ver, se añade el escuchar, superando así el riesgo de caer en una frialdad sociológica objetiva y distante. Escuchar implica pasar de ser mero agente a ser receptor y paciente, dejarse impactar por la realidad humana, por el clamor del pueblo, como Yahvé escucha el clamor del pueblo explotado en Egipto que sube hasta el cielo (Ex 3,7-10), como Jesús que siente que se le conmueven las entrañas ante el sufrimiento del pueblo que vive como ovejas sin pastor (Mc 6,34). Escuchar es el talante necesario para un juzgar y actuar compasivo ante el dolor ajeno. Subrayando esto, Francisco en Puerto Maldonado (Perú), prefirió escuchar a los indígenas antes que dirigirles su palabra, y añade Codina, en el caso de la Amazonía no solo se trata de escuchar al pueblo sino de escuchar a un pueblo pobre que forma parte de aquellos privilegiados bíblicos a quienes han sido revelados los misterios del Reino de Dios (Lc 10,21-22).
Actitud profética ante la vida amenazada
La actitud de escucha permite, afirma Codina, ser conscientes de los clamores de los pueblos amazónicos que van en dos direcciones: primero, el constante clamor ante la destrucción que las multinacionales provocan en su hábitat y que ponen en peligro su vida, fruto del afán de lucro de grupos financieros, económicos y políticos. Segundo, el clamor ante la amenaza que se cierne sobre su identidad humana, cultural y espiritual, pues la tierra no es un lugar o un objeto, sino un sujeto, la Madre tierra, a la que las multinacionales cortan las venas y esta se desangra. Nunca el pueblo amazónico había estado tan amenazado como ahora.
Por estas razones, subraya el teólogo jesuita, el Sínodo de la Amazonía reviste una providencial actualidad, pues pide un diálogo y conversión ecológica a las partes implicadas.
Eclesiología de la Iglesia local
El Concilio Vaticano II, subraya Codina, reconoce el valor de las Iglesias locales, con su identidad cultural e histórica propia, su diversidad litúrgica y canónica que enriquecen a la Iglesia universal (LG 23, SC 37-40; 65, AG 22). La Iglesia es un Pueblo de Dios con muchos rostros (EG 115,121).
Por su parte, el Sínodo escucha la voz de las comunidades cristianas amazónicas que en la amplia encuesta realizada expresan, como hemos visto un doble aspecto. Por un lado, agradecen los 500 años de evangelización de la Iglesia misionera que ha fundado y formado las diversas comunidades cristianas a lo largo de siglos, y piden que les sigan ayudando con centros de formación y defendiendo contras las actuales agresiones de las multinacionales.
Pero al mismo tiempo lamentan que todavía perviva un sentido colonial y vertical de la misión, poco inculturada y dialogal, con una pastoral más de visita que de presencia estable. Se pide que los misioneros conozcan la lengua y cultura de pueblo y que tengan una visión positiva sobre las capacidades de los indígenas para liderar sus comunidades eclesiales en las diversas formas de misión y de ministerios, ya que ellos y ellas son quienes mejor conocen a su gente y saben cómo acompañarlos y dirigirlos. Una Iglesia local madura ha de poseer sus propios ministros autóctonos.
Para Codina es legítimo hablar de una Iglesia con rostro amazónico en tanto sea una Iglesia que responsa a las inquietudes y necesidades de los pueblos de este territorio, defendiendo su vida y proclamando el Evangelio de manera inculturada. Por esto se pide la constitución de un Organismo Episcopal Regional Postsinodal para la Región Amazónica (IL 115) que pueda discernir y llevar a término las propuestas sinodales. El fruto de esta reflexión ha sido, dice el jesuita, la constitución no de una Conferencia Episcopal Amazónica sino de la Conferencia Eclesial de la Amazonía.
Aportes de la Amazonía a la Iglesia y al mundo
En relación a este aspecto, Codina insiste en superar la visión que algunos sectores tienen sobre los pueblos amazónicos y en la que se acentúa su pobreza y necesidad de protección, olvidando sus grandes riquezas humanas, culturales y espirituales y que cuentan con una sabiduría milenaria y ancestral, anterior al cristianismo
A la belleza del territorio, hay que añadir, afirma el jesuita, el planteamiento de los pueblos amazónicos en relación a la vida, en armonía con la naturaleza, con la comunidad y con Dios, así como una espiritualidad integral, que se expresa en el sentido de celebración y de fiesta, una tradicional sabiduría en el cuidado de la tierra, la salud y los remedios, un concepto de desarrollo y de progreso muy diferente del concepto moderno de progreso tecnocrático que acumula bienes en manos de pocos y destruye la naturaleza.
Solo después de haber hablado de la necesidad de defender la Amazonía de las amenazas que la destruyen, subraya Codina, tiene lugar hablar de la eucaristía. Sin justicia no hay eucaristía, no sería la cena del Señor (1 Cor 11.). Antes de ofrecer la ofrenda hay que reconciliarse con los hermanos (Mt 5,23-24). Por esto no deja de ser sospechoso que algunos sectores quieran reducir el sínodo de la Amazonía al tema de ministerios de hombres casados y al diaconado femenino. Codina cita a Henri de Lubac quien resume la tradición patrística: “la eucaristía hace la Iglesia, la Iglesia hace la eucaristía” y que Juan Pablo II recoge en Ecclesia de eucharistia, muestra la centralidad de la eucaristía en la vida cristiana, ya que como dice el Vaticano II, la eucaristía es fuente y cumbre de toda vida cristiana (SC 10; PO 5).
Por eso, argumenta Codina, no se puede privar durante años enteros a las comunidades de la eucaristía por falta de ministros y las grandes distancias, con el riesgo de que las comunidades devengan comunidades evangélicas de la Palabra o simplemente desparezcan. De ahí la urgencia de dotar a las comunidades de ministros ordenados para la evangelización, el servicio y la celebración de los sacramentos, sobre todo la eucaristía.
En este último apartado, Víctor Codina afirma que hay que partir del hecho de que el Pueblo de Dios cree que quien lo conduce es el Espíritu del Señor que llena el universo (GS 11) y que toda la Iglesia, especialmente los pastores y teólogos, han de auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu, las múltiples voces de nuestro tiempo (GS 44), para comprender los planes de Dios y de este modo la Verdad revelada pueda ser mejor percibida (GS 44).
De igual manera, argumenta el jesuita, la historia humana no es homogénea, sino que hay momentos de gracia, de kairós, que llaman a una conversión, a un cambio profundo hacia el Reino de Dios. Este Espíritu presente en el de profundis de la historia, que se manifiesta a través de los últimos, pobres, marginados y descartados, es el que ahora clama a través de los pueblos amazónicos, pidiendo justicia en su tierra, libertad para vivir su identidad y su cultura, para que se respete su territorio, la Madre tierra. Al grito de los pobres se une el grito de la tierra, es el Espíritu del Señor, él clama a través de ellos e invita a escuchar su voz para que abandonemos caminos de muerte y nos convirtamos a una ecología integral

Cuidado de la Madre Tierra (10)

Curso de agentes Laudato Si

Leonardo Steiner: «Laudato Si ha hecho que mucha gente de buena voluntad esté muy atenta a las cuestiones de la casa común»

Monseñor Leonardo Ulrich Steiner

La archidiócesis de Manaos encierra el curso Agentes Laudato Si con el seminario final, «Sínodo para la Amazonía: procesos, caminos y perspectivas»

«El legado de este sínodo pasará a la historia de la Iglesia»

«Cada vez que el Papa se reunía con nosotros, siempre nos preguntaba, estáis cuidando de la Amazonía, la Amazonía está dentro de mi corazón»

«En la pandemia la Amazonía se hizo presente en todo el mundo, en su deficiencia, en sus dificultades, pero también como cultura, como pueblos indígenas, pueblos ribereños, mostrando la preocupación de muchos por la Amazonía»

02.08.2020 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

El Sínodo para la Amazonía ha marcado un antes y un después en la historia de la Iglesia en la región, e incluso puede abrir nuevos caminos para la Iglesia universal, especialmente en lo que se refiere a la forma de vivir la sinodalidad, los ministerios y el cuidado de la casa común. Poco a poco esto está siendo asumido por todos aquellos que forman parte de la Iglesia, como se ha visto en las últimas semanas en Manaos, con la celebración del curso Agentes Laudato Si. Este sábado 1 de agosto, tuvo lugar el seminario final, titulado «Sínodo para la Amazonía: procesos, caminos y perspectivas«, que contó con la asesoría de la hermana Rose Bertoldo, Diego Aguiar y Monseñor Leonardo Ulrich Steiner, arzobispo de Manaos. Seguir leyendo

Una buena noticia

[Por: Víctor Codina, SJ]

Recibimos cada día tantas malas noticias, sobre todo a raíz del Covid 19, que las buenas noticias nos resbalan, más aún si son acerca de la Iglesia.

La actual pandemia ha eclipsado acontecimientos anteriores, como el Sínodo de la Amazonía celebrado en Roma en octubre del 2019. Ahora solo se habla de la Amazonía dentro del capítulo de las víctimas del coronavirus, con fotos como la de un niño yanomami que juega con una mascarilla…

La buena noticia es que se ha constituido la Conferencia Eclesial de la Amazonía. Hay que explicarlo un poco para comprender su novedad y su importancia.

El Sínodo de la Amazonía cuyo lema fueAmazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral quiso promover una Iglesia con rostro amazónico, una Iglesia que pudiera responder a las necesidades e inquietudes de los pueblos amazónicos, buscar la mejor manera de defender su vida amenazada y de anunciar el evangelio de salvación de forma inculturada, en diálogo con su cultura, espiritualidad e identidad histórica, una identidad que va más allá de las diferentes fronteras políticas y geográficas de los pueblos.

En el Documento final del Sínodo se pide una Iglesia samaritana, profética, misionera, defensora de la vida en todas sus dimensiones, que busque nuevos caminos de evangelización y de inserción pastoral (DF 107-114).

Una de las propuestas aprobadas del Documento final fue la constitución de un Organismo Episcopal para la Región Amazónica (DF 115) que pueda discernir y llevar a término las decisiones sinodales.

El 29 de junio del 2020, el Papa ha constituido oficialmente no un Organismo Episcopal, ni una Conferencia Episcopal Amazónica, sino la Conferencia Eclesial de la Amazonía. Es el primer fruto eclesial  del Sínodo.

Esta Conferencia Eclesial de la Amazonía es consecuencia de un largo proceso de acercamiento, de escucha del clamor de los pueblos y de la tierra, de la sangre de muchos mártires y del testimonio de misioneros, de mujeres y de laicos.

La novedad es que no se trata de una Conferencia Episcopal, sino de una Conferencia Eclesial Amazónica, en colaboración con el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), pero con autonomía propia.

Bajo la presidencia del Cardenal Claudio Hummes forman parte de esta Conferencia Eclesial no solo obispos representantes de las 7 Conferencias episcopales de países amazónicos, representantes de la REPAM (Red Eclesial Amazónica) y de Caritas, sino también miembros laicos de la Iglesia de la Amazonía: Liliana Franco presidenta de la CLAR  (Conferencia latinoamericana de religiosas y religiosos) en representación de la vida consagrada y lo que es más significativo, tres miebros de los pueblos originarios amazónicos: Patricia Gualinga, la Hermana Laura Vicuña y Delio Siticonantzi. La voz de la periferia llega al centro, como ya aconteció en el Sínodo. Seguir leyendo

«Querida Amazonía»-Comentarios de Patricia Gualinga

Patricia Gualinga: “Querida Amazonía recoge lo que es medular para salvar la Amazonía como creación de Dios”

“La alianza para la protección de la Amazonía y de los derechos de los pueblos indígenas”, es según Patricia Gualinga, “la parte fundamental del Sínodo, es la base prioritaria

“El Papa Francisco es una persona súper sensible, que pudo captar ese sentir de los pueblos indígenas”, que “ha hecho una exhortación muy amorosa

Traer lo discutido de vuelta al territorio, un reto que debe ser asumido por todos, comenzando por los obispos y las diócesis, que “podría provocar un cambio en todos los que nos consideramos cristianos

Vemos al Papa Francisco como “un Papa amigo, aliado, para cuidar los ecosistemas, para proteger a pueblos como los indígenas”,  con capacidad de escucha, lucidez, respeto y humildad, que a Patricia Gualinga le recuerda la figura de Jesucristo

02.03.2020 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

Patricia Gualinga

El proceso sinodal ha convertido a la Iglesia católica en una de las grandes aliadas de los pueblos indígenas de la Amazonía, una Iglesia que “no solo se ha dedicado a predicar sino a escuchar a los pueblos”, afirma Patricia Gualinga, del pueblo kichwa de Sarayaku, en la Amazonía ecuatoriana, auditora en la asamblea sinodal y una de las componentes de la comisión postsinodal, siendo considerada una de las mujeres más destacadas en la defensa de la naturaleza y de los derechos de los pueblos en todo el mundo.

Eso, “la alianza para la protección de la Amazonía y de los derechos de los pueblos indígenas”, es según Patricia Gualinga, “la parte fundamental del Sínodo, es la base prioritaria”. No en vano, lo que ha sido discutido a lo largo del proceso es lo que “viene de las bases”, insiste la líder indígena, aunque tal vez falte un avance en entender la espiritualidad de los pueblos indígenas, ella afirma. Pero es posible avanzar, y con la ayuda de los pueblos, “entender esta nueva forma de mirar del cristiano hacia la naturaleza”. De hecho, los sueños de Querida Amazonía los ve como un reflejo de algo que es cotidiano en la vida de los pueblos indígenas, que ayuda a planificar la vida concreta.

Para Patricia Gualinga, “el Papa Francisco es una persona súper sensible, que pudo captar ese sentir de los pueblos indígenas”, que “ha hecho una exhortación muy amorosa”, donde ha sido capaz de “recoger la parte que es medular para salvar la Amazonía como creación y obra de Dios”, lo que no va a gustar a quienes quieren explotar la Amazonía sin tener en cuenta los derechos de la naturaleza.

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Comentario de Arregui a la E.A. «Querida Amazonia»

José Arregi: «Los primeros tres capítulos de Querida Amazonia son vibrantes; un oráculo provocador»

Exhortación Apostólica «Querida Amazonia»

«No sería descaminado pensar que todo el gigantesco y carísimo montaje sinodal tenía justamente como objetivo principal la legitimación de esa doble medida: los viri probati y el diaconado femenino»

«Por si alguien sigue reivindicando que las mujeres puedan presidir la Eucaristía y pronunciar la absolución, al igual que los varones, se le dice: eso “nos orientaría a clericalizar a las mujeres” y “provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable”»

«Queda en evidencia el callejón sin salida del papado como sistema: es un poder absoluto sometido a poderes incontrolados e incontrolables»

01.03.2020 José Arregi

A un amigo teólogo español le pregunté: “¿Qué te parece la Exhortación postsinodal del papa “Querida Amazonía”? “Es un documento bipolar”, me respondió.

Tenía razón. De cuatro capítulos que componen la Exhortación, los tres primeros describen el sueño ético, cultural y ecológico de otra Amazonía. En tono enérgico y poético, exhorta a luchar por los derechos de los individuos y de las comunidades indígenas más pobres, a defender sus culturas, a cuidar la vida de sus ríos y bosques. Denuncia la colonización y la complicidad de la institución eclesial en sus crímenes horribles: genocidios, esclavitud, sometimiento, miseria. Delata la codicia asesina de las empresas mineras, petroleras, madereras, ganaderas e hidroeléctricas, que arrasan y matan sin piedad. Acusa al paradigma tecnocrático y consumista que sacrifica ríos, selvas y pueblos, el planeta entero, al interés egoísta de unos pocos. Llama a indignarse, a soñar, despertar y levantarse. A escuchar el grito doliente y alegre de la Amazonía que somos, los versos del agua, el poema de la flora y de la fauna, el llanto y la risa de sus niños. A contemplar la Amazonía como lugar teológico donde Dios o el Aliento creador se revela y encarna, en la comunión fraterno-sororal de todos los vivientes.

Son capítulos vibrantes. Un oráculo provocador e inspirado. Un sueño profético, espiritual y político, de una Amazonía libre, justa y pacífica, en la justicia y la paz de la Tierra, nuestra Madre común.

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La Exhortación «Querida Amazonía» (Contin. comentarios)

Papa denuncia las injusticias en Amazonia                                                          y evita pronunciarse sobre curas casados

Ciudad del Vaticano / AFP Kelly Velásquez

El papa Francisco divulgó el miércoles la exhortación apostólica «Querida Amazonia», un texto muy esperado en el que evitó pronunciarse sobre los curas casados y denunció las empresas que siembran la «injusticia y crimen» en este territorio azotado por la devastación y la pobreza.

El texto, de unas 24 páginas, dividido por capítulos, generó mucha expectativa porque el papa argentino elude el delicado tema del celibato, defendido con vehemencia por los sectores ultraconservadores.

Con esa decisión Francisco desea que la exhortación apostólica se centre en los desafíos ecológicos, sociales y pastorales y no tanto en el fin del celibato, tema que divide profundamente a la iglesia.

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