Tiempo de la creación 2022. Preparados¡¡¡

Comenzamos el curso pastoral con un gesto de oración universal cristiano por la creación. Es como un nuevo tiempo litúrgico que nos abre a la consideración de una verdadera ecología integral, a la cultura del cuidado, de la vida, la salud y la fraternidad. Este año se nos invita a responder al fuego del cambio climático, sufrido en estos últimos tiempos, con el fuego de la fe y el cuidado por todo lo creado. Unámonos todos en este quehacer litúrgico y ecológico, donde el celebrar y el vivir van de la mano.

Tiempo de la creación: La zarza ardiente

«He oído su clamor… Conozco sus sufrimientos…

¡Ven, ahora! Te enviaré… Estaré contigo» (Ex 3: 1-12)

El papa y el grito de la creación

Viene septiembre, nuevo curso y el día primero ya nos invita en un mensaje el Papa Francisco a una oración universal a todos los cristianos. El lema “escuchar la creación” y cómo símbolo la “zarza ardiendo ante Moisés”, un fuego de vida y de luz que responde a los fuegos destructores que venimos viviendo con una fuerza especial en estos últimos tiempos. En su mensaje nos invita a escuchar la doble melodía de la creación, por una parte, la grandeza y la belleza de la misma naturaleza y de lo humano que nos invita a dar gracias y alabar, a sentir y gozar la bondad y la verdad del ser que es generoso y se da en diálogo de comunión entre lo humano y lo natural. Habla él de la espiritualidad ecológica situada en la armonía y en la gracia, haciendo referencias a claves bíblicas teológica de gran calado. Pero también subraya la disfonía del dolor, el miedo y la muerte que está presente en esa misma naturaleza debido a un antropocentrismo despótico, que tiene consecuencias en la naturaleza y que lo sufren más los más pobres de la tierra: “son los más pobres entre nosotros los que gritan”.

 Ellos son los que más sufren el impacto de las sequías, las inundaciones, los huracanes y las olas de calor, que siguen siendo cada vez más intensos y frecuentes. Especialmente sufren los pueblos nativos, saqueados y expoliados en lo que son sus medios de vida. Ante estos gritos de dolor, el papa no sólo invita a la oración, sino que pide que se refleje en un arrepentimiento y cambio de estilos de vida y de los sistemas perjudiciales, y hace referencias las cumbres próximas de Egipto y Canadá. Aclara que hoy, no se puede ser cristiano sin implicarse de verdad en esta tarea humana, sostiene que esto ha de hacerse en una sensibilización comunitaria, social, que hemos de animar y desarrollar entre nosotros.  El papa tiene claro que es un reto para todos los cristianos del mundo, por exigencia del guion de nuestra fe, y que además comulgamos con las demás religiones en este cuidado de lo creado. Se trata de algo ecuménico, interreligioso, político y humano. Y lo hace desde su silla de ruedas cuando parece agotado, quiere ser voz viva del grito de la creación y especialmente de los más pobres de la tierra.

Por José Moreno Losada. Delegación diocesana para la ecología integral.

¿Qué es el tiempo de la creación?

El Tiempo de la Creación es una época para renovar nuestra relación con el Creador y toda la creación a través de la celebración, la conversión y el compromiso juntos. Durante el Tiempo de la Creación, nos unimos a nuestras hermanas y hermanos de la familia ecuménica en oración y acción por nuestra casa común.

El Patriarca Ecuménico Dimitrios I proclamó el 1 de septiembre como día de oración por la creación para los ortodoxos en 1989. En efecto, el año de la Iglesia Ortodoxa comienza ese día con una conmemoración de cómo Dios creó el mundo. El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) fue fundamental para convertirlo en un tiempo especial, extendiendo la celebración del 1 de septiembre al 4 de octubre.

Tras el Patriarca Ecuménico Dimitrios I y el CMI, los cristianos de todo el mundo han acogido este tiempo como parte de su calendario anual. El Papa Francisco hizo oficial la cálida bienvenida de la Iglesia Católica Romana al Tiempo de la Creación en 2015. En los últimos años, los líderes religiosos de todo el mundo han formulado declaraciones en las que animan a los fieles a dedicar tiempo a cuidar de la creación durante este mes de celebración.

Este periodo comienza el 1 de septiembre, con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y termina el 4 de octubre, en la fiesta de San Francisco de Asís, el santo patrón de la ecología amado por muchas denominaciones cristianas.

A lo largo del mes de celebración, los 2.200 millones de cristianos del mundo nos unimos para cuidar de nuestra casa común.

El símbolo de este año: la zarza ardiente

«He oído su clamor… Conozco sus sufrimientos…                                                                                      ¡Ven, ahora! Te enviaré… Estaré contigo» (Ex 3: 1-12)

La zarza ardiente es el símbolo del Tiempo de la Creación 2022. Hoy en día, la prevalencia de incendios no naturales es un signo de los efectos devastadores que el cambio climático tiene sobre los más vulnerables. La creación grita mientras los bosques crepitan, los animales huyen y las personas se ven obligadas a emigrar debido al fuego de la injusticia.

Por el contrario, el fuego que llamó a Moisés mientras cuidaba el rebaño en el monte Horeb no consumió ni destruyó la zarza. Esta llama del Espíritu reveló la presencia de Dios. Este fuego sagrado afirmaba que Dios escuchaba los gritos de todos los que sufrían, y prometía estar con nosotros mientras seguíamos con fe nuestra liberación de la injusticia.

En este Tiempo de la Creación, este símbolo del Espíritu de Dios nos llama a escuchar la voz de la creación

Celebrar el Tiempo de la Creación

Escuchemos la voz de la Creación

Tiempo de la Creación

«Desde hace ocho años, el primer día de septiembre la familia cristiana celebra la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, con la que comienza el Tiempo de la Creación»

«Deberíamos reflexionar seriamente sobre nuestra relación con la creación, comprometiéndonos a tener el debido y necesario cuidado»

«Ante la emergencia ecológica que afecta a la vida humana y a la paz de los pueblos, nuestro comportamiento es fundamental. Si actuamos como una familia, podemos conseguir un impacto real»

«Queridos hermanos y hermanas, participemos en este Tiempo de la Creación con iniciativas de oración, proyectos de sostenibilidad y equilibrio natural. Hagamos que nuestros niños crezcan amando la creación»

Por el Cardenal Juan José Omella

Hoy en muchos hogares con niños hay muchos nervios y movimiento, todo debe estar listo para mañana. Con inquietud, ilusión y mucha expectación, mayores y pequeños esperan el inicio de un nuevo curso escolar. Los niños regresarán a la escuela, donde recibirán muchos estímulos y se harán muchas preguntas. Desde la escuela, tendrán muchas respuestas y se les despertará la curiosidad por todo lo que nos rodea.

Acompañando la labor educativa de las familias, la escuela transmite valores sólidos para ayudar a edificar a los hombres y mujeres del futuro que tendrán la responsabilidad de gestionar el mundo. Coincidiendo con la llegada del nuevo curso, sería bueno que fuéramos capaces de dibujar y pensar en una casa enorme, la casa común, en la que cabemos todos, y transmitir a los niños y niñas la alegría de vivir en esta casa preciosa, pero que dejará de serlo, si no la respetamos y no la cuidamos, si no descubrimos que somos hermanos unos de otros y que la Tierra es un ser vivo.

Desde hace ocho años, el primer día de septiembre la familia cristiana celebra la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, con la que comienza el Tiempo de la Creación, que finalizará el 4 de octubre con la celebración de la memoria de san Francisco de Asís, proclamado patrón de la ecología por san Juan Pablo II en 1979.

Este Tiempo de la Creación quiere ayudarnos, más que nunca, a tomar conciencia del planeta en el que vivimos y de nuestro entorno. Deberíamos reflexionar seriamente sobre nuestra relación con la creación, comprometiéndonos a tener el debido y necesario cuidado. El lema de este año para esta jornada es claro: «Escucha la voz de la creación». La creación sufre y es urgente que escuchemos su clamor. Ante este clamor e intentos de debate sobre la crisis ecológica, a menudo se promueve un silencio que debería preocuparnos. Cada vez más, la diversidad es menos diversa. Y muchas voces de científicos y expertos permanecen silenciadas.

El papa Francisco, en el 2015, en su carta encíclica Laudato si’, hacía un diagnóstico que sigue vigente: «Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar.» (LS 22).

Ante la emergencia ecológica que afecta a la vida humana y a la paz de los pueblos, nuestro comportamiento es fundamental. Si actuamos como una familia, podemos conseguir un impacto real. Cada acción individual no es una acción aislada. Para bien o para mal tiene consecuencias para todos, porque en nuestra casa común todo está conectado.

Queridos hermanos y hermanas, participemos en este Tiempo de la Creación con iniciativas de oración, proyectos de sostenibilidad y equilibrio natural. Hagamos que nuestros niños crezcan amando la creación, la casa común, donde juegan, donde aprenden y donde se relacionan, porque de todos depende que esta casa se derrumbe o se preserve para las generaciones futuras. Os animo a escuchar y hacer escuchar con atención la voz de la Creación.

Tiempo de la creación

El clamor de la Iglesia española: «Escucha la voz de la creación»

Tiempo de la Creación

«Escucha la voz de la creación» es el tema y la invitación del Tiempo de la Creación de este año

Este período ecuménico comienza el 1 de septiembre con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación y termina el 4 de octubre con la fiesta de san Francisco

La Conferencia Episcopal se une a esta Jornada a través de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social.

‘Crisis energética, paz y cuidado de la creación’ es el título que encabeza el texto que firman los obispos de esta Subcomisión

(Conferencia Episcopal Española).- “Escucha la voz de la creación” es el tema y la invitación del Tiempo de la Creación de este año. Este período ecuménico comienza el 1 de septiembrecon la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación y termina el 4 de octubre con la fiesta de san Francisco.

«Es un momento especial -explica el Santo padre- para que todos los cristianos recemos y cuidemos juntos nuestra casa común» y «una oportunidad para cultivar nuestra <conversión ecológica>». Y puntualiza que esta conversión fue alentada por san Juan Pablo II como respuesta a la “catástrofe ecológica” anunciada por san Pablo VI ya en 1970, en su discurso con motivo del 25º aniversario de la FAO.

Mensaje de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social

La Conferencia Episcopal se une a esta Jornada a través de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social. «Crisis energética, paz y cuidado de la creación» es el título que encabeza el texto que firman los obispos de esta Subcomisión.

Crisis energética, paz y cuidado de la Creación

El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. Es un momento especial en la vida de las naciones y en la vida de la Iglesia.

Vivimos el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, en un contexto de conflicto bélico de gran repercusión en la vida de Europa y especialmente en Ucrania.Es el momento oportuno para renovar nuestra fe y nuestra oración, pues se ha puesto en cuestión la paz internacional y se están provocando graves daños a la casa común.

La guerra en Europa nos ha sorprendido a todos y ha puesto sobre la mesa la profunda interconexión entre la seguridad energética, el riesgo de un conflicto armado y el peligro de destrucción de toda forma de vida, que ya diagnosticó hace casi 60 años San Juan XXIII (1). Incluso, vuelven de nuevo amenazas y riesgos que parecían ya olvidados, pues en esta encrucijada emerge de nuevo con fuerza la “cuestión nuclear”, tanto en el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania, como en otras partes del mundo.

La Carta encíclicaPacem in terris de San Juan XXIII hacía ya una llamada a “todos los hombres de buena voluntad” (2) a no sembrar el miedo en la humanidad y a no destruir la vida, una llamada que, desgraciadamente, sigue siendo actual en un tiempo como el nuestro, marcado por la guerra y la degradación medioambiental: “Los pueblos viven bajo un perpetuo temor, como si les estuviera amenazando una tempestad que en cualquier momento puede desencadenarse con ímpetu horrible. No les falta razón, porque las armas son un hecho” (3).

En la década de 1960 fue precisamente cuando emergió también la preocupación por la cuestión medioambiental; fue la época en la que las primeras voces científicas alertaron de la importancia del cuidado de la naturaleza y del profundo vínculo entre ese cuidado, la salud humana y la paz.

El Consejo Mundial de la Iglesiasinició, poco después, la iniciativa ecuménica “Justicia, Paz e Integridad de la Creación” con la que la Iglesia Católica, con el paso del tiempo, se ha identificado (4).

Crisis energética y crisis alimentaria

Hay una interdependencia evidente entre los atentados contra la paz y su incidencia en la casa común, en el orden de la Creación. Cuando ya estaba naciendo un cierto consenso para afrontar los problemas de fondo de la humanidad en el orden energético y en el orden alimentario, con la guerra se ha puesto en peligro el equilibrio en la disponibilidad de recursos alimentarios para numerosas poblaciones que dependen de los graneros sometidos a la violencia del conflicto y, sobre todo, están en riesgo alimentario importantes poblaciones de los países más pobres, pues son preferentemente esos países los que se están viendo especialmente afectados por las múltiples crisis sanitarias, geopolíticas y climáticas.

También los expertos, en su reciente Informe sobre Desarrollo Sostenible del año 2022, confirman el camino para superar el delicado momento actual: paz, diplomacia y cooperación internacional son las condiciones necesarias para que el mundo progrese hacia la consecución de los objetivos de la Agenda 2030. La guerra de Ucrania y otros conflictos militares son tragedias humanitarias que tienen un gran impacto en la prosperidad y en las sociedades del mundo entero, especialmente en los pobres, y tienen la capacidad de ampliar las crisis climáticas y de biodiversidad (5).

La comunidad internacional, y también nuestro país, se ha comprometido en estos últimos años, a realizar una transición hacia el uso de energía no contaminante y lograr una agricultura sostenible, pues “sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes – sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas – necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora” (6).

Afrontar los problemas ambientales “es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente. Hay una interacción entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de referencia social” (7). Y, en este caso, las diversas crisis retroalimentan procesos de empobrecimiento, especialmente en las personas más vulnerables y con menos recursos, como ya hemos visto en nuestro país: problemas para los transportistas, para los pequeños negocios, una alta inflación a la que se llama “el impuesto de los pobres”. De hecho, la crisis alimentaria ha supuesto una presión fuerte para la alimentación de los más pobres, pues la escasez fomenta la elevación de precios, y forma una alianza trágica con la presión de los precios de la energía. Todo ello incide en las condiciones de vida digna de los más vulnerables.

Tanto el papa Francisco, como la doctrina social de la Iglesia nos muestran la necesidad de vincular el cuidado de la Creación y el fortalecimiento de la fraternidad en cuestiones que son esenciales para la vida de las familias y su supervivencia en bastantes ocasiones.

Se nos ha recordado que las soluciones son complejas y requieren no solo de la innovación tecnológica y la adecuada financiación, también del diálogo político: “Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resueltos por acciones de países aislados, es indispensable un consenso mundial que lleve, por ejemplo, a programar una agricultura sostenible y diversificada, a desarrollar formas renovables y poco contaminantes de energía, a fomentar una mayor eficiencia energética” (8).

Pensábamos hasta hace poco que ese diálogo se había conseguido y nos encaminábamos hacia un continente en el que la protección del medioambiente y la paz eran metas a conseguir. “Durante décadas parecía que el mundo había aprendido de tantas guerras y fracasos y se dirigía lentamente hacia diversas formas de integración” (9). Sin embargo, la situación en la que nos encontramos ahora, nos hace ser más cautos y nos empuja a recordar que tanto la paz como el cuidado de las relaciones personales y entre las naciones siempre están amenazadas. Es una tarea que requiere de una atención constante y de una profundidad espiritual para poder sostenerse en el tiempo. Quizás sea esta la contribución especial que los cristianos podemos hacer en el complejo panorama actual. En este tiempo de la creación pedimos al Creador que nos conceda la paz y nos ayude a vivir la fraternidad entre los pueblos.

Que sea nuestro compromiso como comunidad cristiana, en esta Jornada Mundial de Oración, alimentar una “espiritualidad que consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común” (10).

El tiempo de la creación

El Tiempo de la Creación es un tiempo litúrgico y pastoral durante el que los 2.200 millones de cristianos del mundo (1.300 millones de católicos) están invitados a la reflexión y la acción. Se celebra anualmente del 1 de septiembre al 4 de octubre. En este período, las comunidades cristianas de todo el planeta se unen en la renovación de su fe en Dios creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la casa común.
 Está dirigido por una red ecuménica que se inspira en el llamamiento de la encíclica ‘Laudato si’’ (2015), del papa Francisco, para un nuevo diálogo sobre cómo estamos dando forma al futuro de nuestro planeta y el requerimiento de una nueva solidaridad, que apoye a las personas más vulnerables y les permita vivir en dignidad. Esta red ecuménica funciona operativamente a través de la web www.seasonofcreation.org y está dirigida por un comité directivo conformado por: el Consejo Mundial de Iglesias, el de las Iglesias Reformadas, el Dicasterio vaticano para la Promoción Integral del Desarrollo Humano, el Dicasterio para la Comunicación, el Movimiento Laudato si’, Actalliance, la Alianza Evangélica Mundial-A Rocha, la Federación Luterana Mundial, la Red Ambiental Cristiana Europea, la Red Ambiental de la Comunión Anglicana, la Red de Cuidado de la Creación de Lausana y Christian Aid. Tiene, además, un comité asesor, a través del cual se organizan y coordinan las propuestas y acciones, cada año bajo un lema y tema común.

El planteamiento de la ecología integral y de la corriente del Tiempo de la Creación no es cuestión de una moda, sino que hunde sus raíces en las claves fundamentales del pensar y del sentir cristiano. Nos movemos en la teología de la creación conectada con la encarnación, así como con la resurrección y la esperanza de un mundo nuevo, en la perspectiva escatológica.

Se trata de la conexión fundamental entre el alfa y el omega de todo lo creado. Hemos de profundizar en este misterio de Evangelio para hoy. Presentamos las líneas fundamentales de este mensaje y subrayamos las claves que consideramos esenciales para dar razón del momento y de la necesidad de atender esta dimensión holística de la creación.

El tiempo de la Creación

“Nóstos”; el camino de regreso al hogar 

Comienza el Tiempo de la Creación, de nuevo la Iglesia se suma a esta celebración que se prolonga durante un mes. Para oír el lamento de los más pobres y el planeta, una oportunidad que no podemos desperdiciar. 

01.09.2021 | Antonio A Garrido Salcedo 

La Odisea de Homero, marca junto con la Ilíada el punto de origen de la literatura occidental. Un trayecto por el mar Mediterráneo donde Ulises, el héroe de Troya, se sobrepone durante diez años a diferentes retos para poder llegar a Ítaca, su hogar. 

Este anhelo del ser humano, se ha repetido una  y otra vez a lo largo de la historia; la búsqueda interior de cada individuo de reencontrarse a sí mismo y tener un lugar donde establecerse,  un hogar, el concepto griego del “nóstos”. Tenemos múltiples ejemplos de todo tipo: la tierra prometida del pueblo de Israel con su peregrinación a través del desierto, la fortaleza del Wahalla refugio de los dioses nórdicos o Dorothy buscando Kansas tras visitar el mágico mundo de OZ. 

Todos emprenden este tortuoso camino hacia su hogar, la idea del “Oikos” griego, que engloba tanto el lugar que uno habita, como su familia. Término del que además derivan múltiples conceptos como: ecuménico, economía o ecología. 

¿Una casa para todos? Renovando el oikos de Dios” es el lema escogido para la celebración del Tiempo de la Creación, ante nosotros se abre un nuevo periodo de escucha y reflexión. Una oportunidad para observar y entender las múltiples interrelaciones que existen en el mundo de hoy, donde el hombre se erige como custodio y protector, con todo lo que ello conlleva. Sin olvidar nunca que tiene su origen en el amor de un Dios Padre y Creador. 

Renovar este oikos, solo puede ser posible con los valores del Reino, el bien, la libertad, la verdad y la justicia. Esta plenitud se debe manifestar primero en las relaciones que tenemos con los demás miembros de nuestra comunidad, como punto de origen. Sin ello, será imposible ir más allá para comprender la vinculación que une a toda la Humanidad 

Lo ha señalado recientemente el Papa Francisco, la Laudato Si´ no solo responde a un mensaje verde, es una encíclica social, sobre la que urge un proceso de catequesis. Puesto que todo está conectado, y la más nimia acción de nuestro comportamiento conlleva una consecuencia para toda la sociedad. En un mundo cada vez más globalizado e interconectado es primordial reforzar los lazos de fraternidad y solidaridad que nos unen. 

Debemos por tanto, profundizar en la oikofilia, ese amor al hogar, esos lazos que nos unen con el lugar en el que vivimos y las personas que lo habitan, que queremos preservar y legar a las generaciones posteriores. Ese lugar en el que dejamos el “yo” a un lado, para empezar a ser el “nosotros”, y que nos impulsa a todos a seguir adelante pese a todos los avatares. 

Que este Tiempo de la Creación sirva para comenzar nuestro propio “nóstos”, con verdaderas acciones desde una profunda reflexión, y de este modo poder aportar nuestro grano de arena en la defensa de nuestra Casa Común 

Seminario de ecología integral

La España rural, un reto para la evangelización

«La España rural, un reto para la evangelización y el cuidado de la Creación»: este será el tema del seminario sobre Ecología Integral que se celebrará en Madrid los días 13, 20 y 27 de septiembre, mes dedicado al Tiempo de la Creación

«El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural»

21.08.2021

La cita está promovida por el Departamento de Ecología Integral, organismo que funciona en el seno de la Subcomisión Episcopal Española de Acción Caritativa y Social, y está dirigida principalmente a las Comisiones diocesanas que trabajan por la salvaguarda de la Creación; a las ONG e Instituciones de desarrollo rural; a los miembros de Cáritas y Justicia y Paz; y a los sacerdotes y religiosos de las comunidades rurales. El curso se impartirá tanto de forma presencial, con un número máximo de 15 participantes en cumplimiento de la normativa anti-Covid, como en línea.

«El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural». Estos temas se debatirán con «especialistas, representantes de instituciones eclesiales y agentes pastorales implicados en el mundo rural». El trasfondo de las reflexiones serán dos encíclicas del Papa Francisco: «Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común» y «Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social».

En cada sesión de trabajo habrá varias presentaciones de 20 minutos cada una, que darán paso a un diálogo entre los especialistas y los participantes. El seminario será inaugurado por el presidente de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social, monseñor Jesús Fernández, mientras que la clausura correrá a cargo del secretario general de los obispos españoles, monseñor Luis Argüello.

Cabe recordar que el Tiempo de la Creación tiene un carácter ecuménico y se extiende desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre, es decir, desde la «Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación», instituida por el Papa Francisco en 2015, a la memoria litúrgica de San Francisco de Asís, figura hagiográfica de referencia para la protección del medio ambiente. A lo largo del mes, se invita a los cristianos de todo el mundo a rezar y actuar por la protección de la casa común en todos los ámbitos posibles

El tiempo de la creación

TRINIDAD RUIZ TÉLLEZ / JOSÉ MORENO LOSADA 

El Tiempo de la Creación es un tiempo litúrgico y pastoral durante el que los 2.200 millones de cristianos del mundo (1.300 millones de católicos) están invitados a la reflexión y la acción. Se celebra anualmente del 1 de septiembre al 4 de octubre. En este período, las comunidades cristianas de todo el planeta se unen en la renovación de su fe en Dios creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la casa común
 

Está dirigido por una red ecuménica que se inspira en el llamamiento de la encíclica ‘Laudato si’’ (2015), del papa Francisco, para un nuevo diálogo sobre cómo estamos dando forma al futuro de nuestro planeta y el requerimiento de una nueva solidaridad, que apoye a las personas más vulnerables y les permita vivir en dignidad. Esta red ecuménica funciona operativamente a través de la web www.seasonofcreation.org y está dirigida por un comité directivo conformado por: el Consejo Mundial de Iglesias, el de las Iglesias Reformadas, el Dicasterio vaticano para la Promoción Integral del Desarrollo Humano, el Dicasterio para la Comunicación, el Movimiento Laudato si’, Actalliance, la Alianza Evangélica Mundial-A Rocha, la Federación Luterana Mundial, la Red Ambiental Cristiana Europea, la Red Ambiental de la Comunión Anglicana, la Red de Cuidado de la Creación de Lausana y Christian Aid. Tiene, además, un comité asesor, a través del cual se organizan y coordinan las propuestas y acciones, cada año bajo un lema y tema común. 

El planteamiento de la ecología integral y de la corriente del Tiempo de la Creación no es cuestión de una moda, sino que hunde sus raíces en las claves fundamentales del pensar y del sentir cristiano. Nos movemos en la teología de la creación conectada con la encarnación, así como con la resurrección y la esperanza de un mundo nuevo, en la perspectiva escatológica. 

Se trata de la conexión fundamental entre el alfa y el omega de todo lo creado. Hemos de profundizar en este misterio de Evangelio para hoy. Presentamos las líneas fundamentales de este mensaje y subrayamos las claves que consideramos esenciales para dar razón del momento y de la necesidad de atender esta dimensión holística de la creación

Breve recorrido histórico 

Pero antes, para contextualizar bien la misión/visión evangelizadora del Tiempo de la Creación, hagamos un breve recorrido histórico para conocer de dónde surge esta iniciativa pastoral, marcando como hitos las fechas más significativas y apoyándonos en documentos o datos concretos. 

En 1989, el patriarca ecuménico Dimitrios, de la Iglesia Ortodoxa Oriental, proclama como Día de Oración por la Creación el 1 de septiembre. A partir de 2001, otras iglesias cristianas europeas comenzaron también a celebrar esa misma fecha como una jornada especial de plegaria por la creación. Dos años más tarde, en 2003, la Asamblea de Obispos Católicos de Filipinas invita a unirse a las celebraciones de septiembre del Día de Oración por la Creación. 

En 2007, durante la III Asamblea Ecuménica Europa que tuvo lugar en la ciudad rumana de Sibiu, se propuso por primera vez establecer un Tiempo de la Creación con una duración de cinco semanas entre el 1 de septiembre (por ser el día de la memoria ortodoxa de la divina creación) y el 4 de octubre (por ser el día de la memoria de san Francisco de Asís en la Iglesia católica y en algunas otras tradiciones occidentales). Un año más tarde, en 2008, el Consejo Mundial de Iglesias celebrado en Ginebra animó vivamente a los participantes a unirse a las jornadas de oración convocadas. 

Laudato si’ 

Ya en el año 2015, el papa Francisco publica su encíclica Laudato si’ en el mes de mayo, y da a conocer su deseo de que, el 1 de septiembre, se instituya oficialmente en la Iglesia católica como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Encarga entonces al cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo ‘Justicia y Paz’, y al cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la tarea específica de su difusión y dinamización. 

Al año siguiente, 2016, en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por la Creación –titulado ‘Usemos misericordia con nuestra casa común’–, el Papa pone como referentes al patriarca Bartolomé y a su predecesor Demetrio –“que durante muchos años se han pronunciado constantemente contra el pecado de causar daños a la creación, poniendo la atención sobre la crisis moral y espiritual que está en la base de los problemas ambientales y de la degradación”–, desgrana el pecado ecológico, anima a la conversión ecológica y propone como obra de misericordia adicional a las siete corporales y siete espirituales, una octava: el cuidado de la casa común

Al año siguiente, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de Oración por la Creación, se publica ya un mensaje conjunto del papa Francisco y del patriarca ecuménico Bartolomé. Con este mensaje compartido se visibiliza la voluntad de trabajo cooperativo en la línea de la ecología integral, y se realiza al unísono un “llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero, sobre todo, para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida”. Y afirman finalmente: “Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio”. 

Acceso al agua 

El 1 de septiembre de 2018, el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por la Creación trata específicamente sobre la problemática del acceso al agua y subraya las interrelaciones entre todo, de manera que “no hay ecología sin una adecuada antropología” (Laudato si’, 118). En ese año ya hay un recorrido de funcionamiento de la plataforma para actuaciones en el Tiempo de la Creación y, gracias a la ayuda de diferentes miembros del comité asesor, se comparte por internet una guía para su celebración, en varios idiomas y adaptada a diversas realidades ecuménicas –católica, protestante, anglicana, ortodoxa y luterana–, con el lema ‘Caminando juntos’

El 1 de septiembre de 2019, el Papa vuelve a hacer referencia explícita al Tiempo de la Creación, como “una ocasión para sentirnos aún más unidos con los hermanos y hermanas de las diferentes denominaciones cristianas, […] de modo particular, con los fieles ortodoxos, que llevan treinta años celebrando esta Jornada”. El lema elegido para trabajar ese año es ‘La red de la vida’, y el propio Francisco escribe al respecto: “Sintámonos también en profunda armonía con los hombres y mujeres de buena voluntad, llamados juntos a promover, en el contexto de la crisis ecológica que afecta a todos, la protección de ‘la red de la vida’ de la que formamos parte”. 

Aniversario en pandemia 

El año 2020, pese a la pandemia, llegaron a celebrarse más de 1.300 eventos del Tiempo de la Creación en los diferentes continentes, con la participación –presencial y ‘online’– de cientos de miles de cristianos. El lema elegido esta vez fue ‘Jubileo de la Tierra’ y la celebración coincidía, además, con el quinto aniversario de la encíclica Laudato si’, por lo que el Papa –aprovechando la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación del 1 de septiembre– pidió en su mensaje “planes operativos a largo plazo para lograr una ecología integral en las familias, parroquias, diócesis, órdenes religiosas, escuelas, universidades, atención médica, empresas, granjas y en muchas otras áreas”. 

En enero de este año, después de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, los líderes cristianos dieron a conocer el lema del Tiempo de la Creación para 2021: ‘¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios’, reforzando así el carácter ecuménico del mismo. Ya en la clausura oficial del quinto aniversario de la encíclica Laudato si’ (mayo de 2021), desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, su entonces secretario, monseñor Bruno-Marie Duffé, animó “a los obispos y a los organismos eclesiales a hacer declaraciones para sensibilizar sobre el Tiempo de la Creación”. (…) 

El cuidado de la Creación

Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación  

Manos Unidas, con el Tiempo de la Creación 

La Iglesia en España se une a la llamada del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza hoy, 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, patrón de la ecología 

Como cristianos, no nos podemos quedar al margen de esta realidad, sino que, a través de la oración, y de unas buenas prácticas individuales y colectivas, debemos ayudar a convertir nuestra casa común en un hogar para todo 

01.09.2021 

La Iglesia en España se une a la llamada del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza hoy, 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubredía de san Francisco de Asís, patrón de la ecología. 

Un tiempo, como recuerda el mensaje del Papa, en el que «las comunidades cristianas de todo el mundo se unen en la renovación de su fe en Dios Creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la Casa Común«. 

Todos contemplamos con horror las múltiples catástrofes naturales de los últimos meses que no hacen sino recordarnos la emergencia climática en la que nos encontramos. Y el último Informe del Panel de Expertos de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente no ha hecho sino constatar que los peores presagios sobre alteración del clima están más cerca que nunca de hacerse realidad, y que hay situaciones que ya son irreversibles en los próximos siglos. 

Como cristianos, no nos podemos quedar al margen de esta realidad, sino que, a través de la oración, y de unas buenas prácticas individuales y colectivas, debemos ayudar a convertir nuestra casa común en un hogar para todos. En este sentido se propone el tema para este año de la Jornada: “¿Un hogar para todos? Renovando el Oikos [1] de Dios”.  

En Manos Unidas, unidos a todos los cristianos en esta iniciativa ecuménica, aceptamos el desafío medioambiental y hemos preparado un material basado en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la Casa Común. 

La tierra: hogar de todos los seres vivos

[Por: Marcelo Barros]


Cada año, del 1º de septiembre al 4 de octubre, Iglesias y organizaciones ecuménicas de todo el mundo se unen para celebrar el «tiempo de la creación«. Desde 2015, en ese periodo, las personas que viven alguna búsqueda espiritual son invitadas a unirse en el cuidado de la Tierra y de la naturaleza que nos rodea. Esa iniciativa ecuménica cuenta con el apoyo de diversas organizaciones cristianas, como el Consejo Mundial de Iglesias, Christian Aid, Federación Luterana Mundial, Red Medioambiental de la Comunión Anglicana, Movimiento Católico Mundial por el Clima y el Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. Esos organismos forman parte del comité del Tiempo de la Creación. San 

Para 2021, la comisión que coordina esta iniciativa propone como tema: “Una casa para todos y todas. Renovando el oikos de Dios”. 

De hecho, los poderosos del mundo organizan la sociedad de tal forma que cada vez más la tierra parece ser el hogar de una pequeña élite que disfruta de todos los bienes de la tierra, à costa de la marginación y sufrimiento de miles de millones de personas. Este sistema económico destruye la tierra y provoca desastres climáticos que los científicos esperaban para la próxima década y ya están presentes, ahora, en todo el mundo. 

Mirar a la Tierra como el hogar de todos los seres vivos es aún más oportuno este año, cuando la ONU celebrará en octubre otra cumbre internacional sobre la Diversidad (COP 15) y en noviembre sobre el clima (COP 26). Cada vez más la sociedad civil internacional y movimientos sociales toman conciencia que los cambiamientos estructurales necesarios no podrán venir de gobiernos que sirven de intendentes y administradores del mundo a servicio de las corporaciones económicas multinacionales. El asunto dice respecto à la vida de toda la humanidad y no puede ser dejada en las manos de diplomáticos y científicos. Todos/as tenemos responsabilidad y deber ético de proteger la continuidad de la vida en el planeta Tierra. 

El papa y los líderes de Iglesias proponen como primera tarea la oración por la madre Tierra. Sin embargo, parece que jugamos con Dios si le pedimos que proteja la naturaleza y seguimos conniventes con el modelo económico que provoca destrucción y incluso nos beneficiamos del modelo de sociedad que teóricamente criticamos. Podemos orar, pero, para que nuestra oración sea sincera,  es hora de actuar.

Navidad como Ecología

«Navidad es conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias del encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea»
«La espiritualidad cristiana de esta Navidad en la Creación, propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo»
«La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común»
«La espiritualidad ecológica integral para un cambio duradero es también una conversión comunitaria. ¡Feliz Navidad! La Casa Común está de fiesta y nosotros con ella»
24.12.2020 Victor Ricardo Moreno Holguín
«En el principio existía la Palabra… en ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres… se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria». (Jn 1, 1-4.14) (Cfr LS 216-227)
¡Es Navidad! Nuestra Novena Contemplativa de Navidad en la Creación nos ha ayudado a meditar sobre la crisis ecológica, transformándose en un llamado a una profunda conversión interior. Navidad es conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias del encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea, y nos lleva a vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios; es parte esencial de una existencia virtuosa.
Porque la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea. La espiritualidad ecológica, propia de una Navidad en la Creación, nace de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña que tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir y alimenta la pasión por el cuidado del mundo.

Esta conversión ecológica de la Navidad en la Creación abre las puertas del cuidado generoso y lleno de ternura con la Casa Común: Implica gratitud y gratuidad, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos, aunque nadie los vea o los reconozca. Implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal. El mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres. La conversión ecológica nos lleva a desarrollar la creatividad y el entusiasmo, para resolver los dramas del mundo.
Lo que hemos meditado a lo largo de esta Novena en la Creación, nos ayudan a enriquecer el sentido de esta conversión, como la conciencia de que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos, o la seguridad de que Cristo ha asumido en sí este mundo material y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada ser, rodeándolo con su cariño y penetrándolo con su luz. También el reconocimiento de que Dios ha creado el mundo inscribiendo en él un orden y un dinamismo que provoca esa sublime fraternidad con todo lo creado que tan luminosamente vivió san Francisco de Asís.
La espiritualidad cristiana de esta Navidad en la Creación, propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo, hacerse presente serenamente ante cada realidad, por pequeña que sea; propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, encontrar satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración.
El Nacimiento del Verbo entre nosotros trae la paz, porque no podremos llegar a una feliz sobriedad si no se está en paz consigo mismo. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza está llena de palabras de amor. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea.
Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención, que sabe estar plenamente presente ante alguien sin estar pensando en lo que viene después, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido. Jesús sí que estaba plenamente presente ante cada ser humano y ante cada criatura, y así nos mostró un camino para superar la ansiedad enfermiza que nos vuelve superficiales, agresivos y consumistas desenfrenados.
En la cena de Navidad damos gracias a Dios, para fortalecer nuestro sentido de gratitud por la creación, reconocer el trabajo de quienes hicieron posible que ese alimento llegara a la mesa y animarnos a la solidaridad con los más necesitados. La espiritualidad ecológica integral para un cambio duradero es también una conversión comunitaria. ¡Feliz Navidad! La Casa Común está de fiesta y nosotros con ella. Dios, Hombre y Cosmos se han hecho uno en el seno de María.