El tiempo de la Creación

“Nóstos”; el camino de regreso al hogar 

Comienza el Tiempo de la Creación, de nuevo la Iglesia se suma a esta celebración que se prolonga durante un mes. Para oír el lamento de los más pobres y el planeta, una oportunidad que no podemos desperdiciar. 

01.09.2021 | Antonio A Garrido Salcedo 

La Odisea de Homero, marca junto con la Ilíada el punto de origen de la literatura occidental. Un trayecto por el mar Mediterráneo donde Ulises, el héroe de Troya, se sobrepone durante diez años a diferentes retos para poder llegar a Ítaca, su hogar. 

Este anhelo del ser humano, se ha repetido una  y otra vez a lo largo de la historia; la búsqueda interior de cada individuo de reencontrarse a sí mismo y tener un lugar donde establecerse,  un hogar, el concepto griego del “nóstos”. Tenemos múltiples ejemplos de todo tipo: la tierra prometida del pueblo de Israel con su peregrinación a través del desierto, la fortaleza del Wahalla refugio de los dioses nórdicos o Dorothy buscando Kansas tras visitar el mágico mundo de OZ. 

Todos emprenden este tortuoso camino hacia su hogar, la idea del “Oikos” griego, que engloba tanto el lugar que uno habita, como su familia. Término del que además derivan múltiples conceptos como: ecuménico, economía o ecología. 

¿Una casa para todos? Renovando el oikos de Dios” es el lema escogido para la celebración del Tiempo de la Creación, ante nosotros se abre un nuevo periodo de escucha y reflexión. Una oportunidad para observar y entender las múltiples interrelaciones que existen en el mundo de hoy, donde el hombre se erige como custodio y protector, con todo lo que ello conlleva. Sin olvidar nunca que tiene su origen en el amor de un Dios Padre y Creador. 

Renovar este oikos, solo puede ser posible con los valores del Reino, el bien, la libertad, la verdad y la justicia. Esta plenitud se debe manifestar primero en las relaciones que tenemos con los demás miembros de nuestra comunidad, como punto de origen. Sin ello, será imposible ir más allá para comprender la vinculación que une a toda la Humanidad 

Lo ha señalado recientemente el Papa Francisco, la Laudato Si´ no solo responde a un mensaje verde, es una encíclica social, sobre la que urge un proceso de catequesis. Puesto que todo está conectado, y la más nimia acción de nuestro comportamiento conlleva una consecuencia para toda la sociedad. En un mundo cada vez más globalizado e interconectado es primordial reforzar los lazos de fraternidad y solidaridad que nos unen. 

Debemos por tanto, profundizar en la oikofilia, ese amor al hogar, esos lazos que nos unen con el lugar en el que vivimos y las personas que lo habitan, que queremos preservar y legar a las generaciones posteriores. Ese lugar en el que dejamos el “yo” a un lado, para empezar a ser el “nosotros”, y que nos impulsa a todos a seguir adelante pese a todos los avatares. 

Que este Tiempo de la Creación sirva para comenzar nuestro propio “nóstos”, con verdaderas acciones desde una profunda reflexión, y de este modo poder aportar nuestro grano de arena en la defensa de nuestra Casa Común 

Seminario de ecología integral

La España rural, un reto para la evangelización

“La España rural, un reto para la evangelización y el cuidado de la Creación”: este será el tema del seminario sobre Ecología Integral que se celebrará en Madrid los días 13, 20 y 27 de septiembre, mes dedicado al Tiempo de la Creación

“El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural”

21.08.2021

La cita está promovida por el Departamento de Ecología Integral, organismo que funciona en el seno de la Subcomisión Episcopal Española de Acción Caritativa y Social, y está dirigida principalmente a las Comisiones diocesanas que trabajan por la salvaguarda de la Creación; a las ONG e Instituciones de desarrollo rural; a los miembros de Cáritas y Justicia y Paz; y a los sacerdotes y religiosos de las comunidades rurales. El curso se impartirá tanto de forma presencial, con un número máximo de 15 participantes en cumplimiento de la normativa anti-Covid, como en línea.

“El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural”. Estos temas se debatirán con “especialistas, representantes de instituciones eclesiales y agentes pastorales implicados en el mundo rural”. El trasfondo de las reflexiones serán dos encíclicas del Papa Francisco: “Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común” y “Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social”.

En cada sesión de trabajo habrá varias presentaciones de 20 minutos cada una, que darán paso a un diálogo entre los especialistas y los participantes. El seminario será inaugurado por el presidente de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social, monseñor Jesús Fernández, mientras que la clausura correrá a cargo del secretario general de los obispos españoles, monseñor Luis Argüello.

Cabe recordar que el Tiempo de la Creación tiene un carácter ecuménico y se extiende desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre, es decir, desde la “Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación”, instituida por el Papa Francisco en 2015, a la memoria litúrgica de San Francisco de Asís, figura hagiográfica de referencia para la protección del medio ambiente. A lo largo del mes, se invita a los cristianos de todo el mundo a rezar y actuar por la protección de la casa común en todos los ámbitos posibles

El tiempo de la creación

TRINIDAD RUIZ TÉLLEZ / JOSÉ MORENO LOSADA 

El Tiempo de la Creación es un tiempo litúrgico y pastoral durante el que los 2.200 millones de cristianos del mundo (1.300 millones de católicos) están invitados a la reflexión y la acción. Se celebra anualmente del 1 de septiembre al 4 de octubre. En este período, las comunidades cristianas de todo el planeta se unen en la renovación de su fe en Dios creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la casa común
 

Está dirigido por una red ecuménica que se inspira en el llamamiento de la encíclica ‘Laudato si’’ (2015), del papa Francisco, para un nuevo diálogo sobre cómo estamos dando forma al futuro de nuestro planeta y el requerimiento de una nueva solidaridad, que apoye a las personas más vulnerables y les permita vivir en dignidad. Esta red ecuménica funciona operativamente a través de la web www.seasonofcreation.org y está dirigida por un comité directivo conformado por: el Consejo Mundial de Iglesias, el de las Iglesias Reformadas, el Dicasterio vaticano para la Promoción Integral del Desarrollo Humano, el Dicasterio para la Comunicación, el Movimiento Laudato si’, Actalliance, la Alianza Evangélica Mundial-A Rocha, la Federación Luterana Mundial, la Red Ambiental Cristiana Europea, la Red Ambiental de la Comunión Anglicana, la Red de Cuidado de la Creación de Lausana y Christian Aid. Tiene, además, un comité asesor, a través del cual se organizan y coordinan las propuestas y acciones, cada año bajo un lema y tema común. 

El planteamiento de la ecología integral y de la corriente del Tiempo de la Creación no es cuestión de una moda, sino que hunde sus raíces en las claves fundamentales del pensar y del sentir cristiano. Nos movemos en la teología de la creación conectada con la encarnación, así como con la resurrección y la esperanza de un mundo nuevo, en la perspectiva escatológica. 

Se trata de la conexión fundamental entre el alfa y el omega de todo lo creado. Hemos de profundizar en este misterio de Evangelio para hoy. Presentamos las líneas fundamentales de este mensaje y subrayamos las claves que consideramos esenciales para dar razón del momento y de la necesidad de atender esta dimensión holística de la creación

Breve recorrido histórico 

Pero antes, para contextualizar bien la misión/visión evangelizadora del Tiempo de la Creación, hagamos un breve recorrido histórico para conocer de dónde surge esta iniciativa pastoral, marcando como hitos las fechas más significativas y apoyándonos en documentos o datos concretos. 

En 1989, el patriarca ecuménico Dimitrios, de la Iglesia Ortodoxa Oriental, proclama como Día de Oración por la Creación el 1 de septiembre. A partir de 2001, otras iglesias cristianas europeas comenzaron también a celebrar esa misma fecha como una jornada especial de plegaria por la creación. Dos años más tarde, en 2003, la Asamblea de Obispos Católicos de Filipinas invita a unirse a las celebraciones de septiembre del Día de Oración por la Creación. 

En 2007, durante la III Asamblea Ecuménica Europa que tuvo lugar en la ciudad rumana de Sibiu, se propuso por primera vez establecer un Tiempo de la Creación con una duración de cinco semanas entre el 1 de septiembre (por ser el día de la memoria ortodoxa de la divina creación) y el 4 de octubre (por ser el día de la memoria de san Francisco de Asís en la Iglesia católica y en algunas otras tradiciones occidentales). Un año más tarde, en 2008, el Consejo Mundial de Iglesias celebrado en Ginebra animó vivamente a los participantes a unirse a las jornadas de oración convocadas. 

Laudato si’ 

Ya en el año 2015, el papa Francisco publica su encíclica Laudato si’ en el mes de mayo, y da a conocer su deseo de que, el 1 de septiembre, se instituya oficialmente en la Iglesia católica como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Encarga entonces al cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo ‘Justicia y Paz’, y al cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la tarea específica de su difusión y dinamización. 

Al año siguiente, 2016, en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por la Creación –titulado ‘Usemos misericordia con nuestra casa común’–, el Papa pone como referentes al patriarca Bartolomé y a su predecesor Demetrio –“que durante muchos años se han pronunciado constantemente contra el pecado de causar daños a la creación, poniendo la atención sobre la crisis moral y espiritual que está en la base de los problemas ambientales y de la degradación”–, desgrana el pecado ecológico, anima a la conversión ecológica y propone como obra de misericordia adicional a las siete corporales y siete espirituales, una octava: el cuidado de la casa común

Al año siguiente, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de Oración por la Creación, se publica ya un mensaje conjunto del papa Francisco y del patriarca ecuménico Bartolomé. Con este mensaje compartido se visibiliza la voluntad de trabajo cooperativo en la línea de la ecología integral, y se realiza al unísono un “llamamiento urgente a quienes ocupan puestos de responsabilidad social y económica, así como política y cultural, para que escuchen el grito de la tierra y atiendan las necesidades de los marginados, pero, sobre todo, para que respondan a la súplica de millones de personas y apoyen el consenso del mundo por el cuidado de la creación herida”. Y afirman finalmente: “Estamos convencidos de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si no se da una respuesta concordada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y responsable, si no damos prioridad a la solidaridad y al servicio”. 

Acceso al agua 

El 1 de septiembre de 2018, el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por la Creación trata específicamente sobre la problemática del acceso al agua y subraya las interrelaciones entre todo, de manera que “no hay ecología sin una adecuada antropología” (Laudato si’, 118). En ese año ya hay un recorrido de funcionamiento de la plataforma para actuaciones en el Tiempo de la Creación y, gracias a la ayuda de diferentes miembros del comité asesor, se comparte por internet una guía para su celebración, en varios idiomas y adaptada a diversas realidades ecuménicas –católica, protestante, anglicana, ortodoxa y luterana–, con el lema ‘Caminando juntos’

El 1 de septiembre de 2019, el Papa vuelve a hacer referencia explícita al Tiempo de la Creación, como “una ocasión para sentirnos aún más unidos con los hermanos y hermanas de las diferentes denominaciones cristianas, […] de modo particular, con los fieles ortodoxos, que llevan treinta años celebrando esta Jornada”. El lema elegido para trabajar ese año es ‘La red de la vida’, y el propio Francisco escribe al respecto: “Sintámonos también en profunda armonía con los hombres y mujeres de buena voluntad, llamados juntos a promover, en el contexto de la crisis ecológica que afecta a todos, la protección de ‘la red de la vida’ de la que formamos parte”. 

Aniversario en pandemia 

El año 2020, pese a la pandemia, llegaron a celebrarse más de 1.300 eventos del Tiempo de la Creación en los diferentes continentes, con la participación –presencial y ‘online’– de cientos de miles de cristianos. El lema elegido esta vez fue ‘Jubileo de la Tierra’ y la celebración coincidía, además, con el quinto aniversario de la encíclica Laudato si’, por lo que el Papa –aprovechando la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación del 1 de septiembre– pidió en su mensaje “planes operativos a largo plazo para lograr una ecología integral en las familias, parroquias, diócesis, órdenes religiosas, escuelas, universidades, atención médica, empresas, granjas y en muchas otras áreas”. 

En enero de este año, después de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, los líderes cristianos dieron a conocer el lema del Tiempo de la Creación para 2021: ‘¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios’, reforzando así el carácter ecuménico del mismo. Ya en la clausura oficial del quinto aniversario de la encíclica Laudato si’ (mayo de 2021), desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, su entonces secretario, monseñor Bruno-Marie Duffé, animó “a los obispos y a los organismos eclesiales a hacer declaraciones para sensibilizar sobre el Tiempo de la Creación”. (…) 

El cuidado de la Creación

Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación  

Manos Unidas, con el Tiempo de la Creación 

La Iglesia en España se une a la llamada del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza hoy, 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, patrón de la ecología 

Como cristianos, no nos podemos quedar al margen de esta realidad, sino que, a través de la oración, y de unas buenas prácticas individuales y colectivas, debemos ayudar a convertir nuestra casa común en un hogar para todo 

01.09.2021 

La Iglesia en España se une a la llamada del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza hoy, 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubredía de san Francisco de Asís, patrón de la ecología. 

Un tiempo, como recuerda el mensaje del Papa, en el que “las comunidades cristianas de todo el mundo se unen en la renovación de su fe en Dios Creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la Casa Común“. 

Todos contemplamos con horror las múltiples catástrofes naturales de los últimos meses que no hacen sino recordarnos la emergencia climática en la que nos encontramos. Y el último Informe del Panel de Expertos de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente no ha hecho sino constatar que los peores presagios sobre alteración del clima están más cerca que nunca de hacerse realidad, y que hay situaciones que ya son irreversibles en los próximos siglos. 

Como cristianos, no nos podemos quedar al margen de esta realidad, sino que, a través de la oración, y de unas buenas prácticas individuales y colectivas, debemos ayudar a convertir nuestra casa común en un hogar para todos. En este sentido se propone el tema para este año de la Jornada: “¿Un hogar para todos? Renovando el Oikos [1] de Dios”.  

En Manos Unidas, unidos a todos los cristianos en esta iniciativa ecuménica, aceptamos el desafío medioambiental y hemos preparado un material basado en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la Casa Común. 

La tierra: hogar de todos los seres vivos

[Por: Marcelo Barros]


Cada año, del 1º de septiembre al 4 de octubre, Iglesias y organizaciones ecuménicas de todo el mundo se unen para celebrar el “tiempo de la creación“. Desde 2015, en ese periodo, las personas que viven alguna búsqueda espiritual son invitadas a unirse en el cuidado de la Tierra y de la naturaleza que nos rodea. Esa iniciativa ecuménica cuenta con el apoyo de diversas organizaciones cristianas, como el Consejo Mundial de Iglesias, Christian Aid, Federación Luterana Mundial, Red Medioambiental de la Comunión Anglicana, Movimiento Católico Mundial por el Clima y el Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. Esos organismos forman parte del comité del Tiempo de la Creación. San 

Para 2021, la comisión que coordina esta iniciativa propone como tema: “Una casa para todos y todas. Renovando el oikos de Dios”. 

De hecho, los poderosos del mundo organizan la sociedad de tal forma que cada vez más la tierra parece ser el hogar de una pequeña élite que disfruta de todos los bienes de la tierra, à costa de la marginación y sufrimiento de miles de millones de personas. Este sistema económico destruye la tierra y provoca desastres climáticos que los científicos esperaban para la próxima década y ya están presentes, ahora, en todo el mundo. 

Mirar a la Tierra como el hogar de todos los seres vivos es aún más oportuno este año, cuando la ONU celebrará en octubre otra cumbre internacional sobre la Diversidad (COP 15) y en noviembre sobre el clima (COP 26). Cada vez más la sociedad civil internacional y movimientos sociales toman conciencia que los cambiamientos estructurales necesarios no podrán venir de gobiernos que sirven de intendentes y administradores del mundo a servicio de las corporaciones económicas multinacionales. El asunto dice respecto à la vida de toda la humanidad y no puede ser dejada en las manos de diplomáticos y científicos. Todos/as tenemos responsabilidad y deber ético de proteger la continuidad de la vida en el planeta Tierra. 

El papa y los líderes de Iglesias proponen como primera tarea la oración por la madre Tierra. Sin embargo, parece que jugamos con Dios si le pedimos que proteja la naturaleza y seguimos conniventes con el modelo económico que provoca destrucción y incluso nos beneficiamos del modelo de sociedad que teóricamente criticamos. Podemos orar, pero, para que nuestra oración sea sincera,  es hora de actuar.

Navidad como Ecología

“Navidad es conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias del encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea”
“La espiritualidad cristiana de esta Navidad en la Creación, propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo”
“La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común”
“La espiritualidad ecológica integral para un cambio duradero es también una conversión comunitaria. ¡Feliz Navidad! La Casa Común está de fiesta y nosotros con ella”
24.12.2020 Victor Ricardo Moreno Holguín
“En el principio existía la Palabra… en ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres… se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria”. (Jn 1, 1-4.14) (Cfr LS 216-227)
¡Es Navidad! Nuestra Novena Contemplativa de Navidad en la Creación nos ha ayudado a meditar sobre la crisis ecológica, transformándose en un llamado a una profunda conversión interior. Navidad es conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias del encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea, y nos lleva a vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios; es parte esencial de una existencia virtuosa.
Porque la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea. La espiritualidad ecológica, propia de una Navidad en la Creación, nace de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña que tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir y alimenta la pasión por el cuidado del mundo.

Esta conversión ecológica de la Navidad en la Creación abre las puertas del cuidado generoso y lleno de ternura con la Casa Común: Implica gratitud y gratuidad, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos, aunque nadie los vea o los reconozca. Implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal. El mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres. La conversión ecológica nos lleva a desarrollar la creatividad y el entusiasmo, para resolver los dramas del mundo.
Lo que hemos meditado a lo largo de esta Novena en la Creación, nos ayudan a enriquecer el sentido de esta conversión, como la conciencia de que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos, o la seguridad de que Cristo ha asumido en sí este mundo material y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada ser, rodeándolo con su cariño y penetrándolo con su luz. También el reconocimiento de que Dios ha creado el mundo inscribiendo en él un orden y un dinamismo que provoca esa sublime fraternidad con todo lo creado que tan luminosamente vivió san Francisco de Asís.
La espiritualidad cristiana de esta Navidad en la Creación, propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo, hacerse presente serenamente ante cada realidad, por pequeña que sea; propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, encontrar satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración.
El Nacimiento del Verbo entre nosotros trae la paz, porque no podremos llegar a una feliz sobriedad si no se está en paz consigo mismo. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza está llena de palabras de amor. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea.
Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención, que sabe estar plenamente presente ante alguien sin estar pensando en lo que viene después, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido. Jesús sí que estaba plenamente presente ante cada ser humano y ante cada criatura, y así nos mostró un camino para superar la ansiedad enfermiza que nos vuelve superficiales, agresivos y consumistas desenfrenados.
En la cena de Navidad damos gracias a Dios, para fortalecer nuestro sentido de gratitud por la creación, reconocer el trabajo de quienes hicieron posible que ese alimento llegara a la mesa y animarnos a la solidaridad con los más necesitados. La espiritualidad ecológica integral para un cambio duradero es también una conversión comunitaria. ¡Feliz Navidad! La Casa Común está de fiesta y nosotros con ella. Dios, Hombre y Cosmos se han hecho uno en el seno de María.

El Jubileo de la Tierra

Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

El 22 de abril se celebró el 50 aniversario del Día Mundial de la Tierra en un contexto marcado por la pandemia del COVID-19. Este año, la celebración de este Día Mundial, se ha centrado en el papel de la diversidad biológica como indicador de la salud del planeta y, nos recuerda la necesidad de avanzar hacia una economía más sostenible que funcione en armonía con la naturaleza y la Tierra. El coronavirus ha oscurecido y tapado la crisis ambiental que es también una emergencia, alrededor de un millón de especies animales y vegetales se encuentran actualmente en peligro de extinción. Por otro lado, la biodiversidad puede ser parte de la solución a las pandemias, ya que una diversidad de especies dificulta la propagación rápida de los patógenos.

Recordando esta conmemoración, Francisco ha convocado un “Jubileo de la Tierra”, que ha comenzado el 1 de septiembre con el “Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación” y concluirá el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. La pandemia tiene que hacer que tomemos conciencia de una humanidad común y de todas las interconexiones entre las dimensiones económicas, políticas, sociales, culturales, incluso espirituales. Con el COVID-19 ha surgido el deseo de nuevas formas de solidaridad, no solo para responder a la emergencia sanitaria, sino a las dificultades de muchos ciudadanos por la pérdida de empleo, necesidad para comer o soledad.

El Papa Francisco, después de promulgar la encíclica “Laudato si”, en la que invita a una ecología integral, donde la tierra y los pobres son la misma causa, estableció el 1 de septiembre la Jornada de Oración por el cuidado de la Creación. Con la encíclica, Francisco inauguró un nuevo paradigma, donde la responsabilidad humana debe dar un paso más, además de tener en cuenta la totalidad de la vida y los riesgos medioambientales que ponen en riesgo el futuro de la tierra, quiere relacionar el deterioro ecológico con la situación de pobreza y marginalidad de muchos pueblos. En este nuevo paradigma, relaciona la justicia social y la justicia ambiental, implicando no solo a la economía y la política, sino a la realización concreta de nuestra libertad en pequeñas acciones en el día a día, en el cuidado de la creación o en un consumo responsable.

En este “Jubileo de la Tierra”, Francisco realiza una invitación a los líderes religiosos a unirse al “Tiempo de la Creación”, unidos como una sola familia en Jesucristo, estableciendo lazos entre las personas y todos los seres vivientes. Si los sistemas sociales han creado un terreno fértil para la propagación del virus y la enfermedad, debemos darnos cuenta de nuestra fragilidad y dar pasos para una nueva forma de solidaridad, propagando una “pandemia del amor” (Tagle), para promover la sostenibilidad de los sistemas ecológicos, económicos, sociales y políticos, base del desarrollo humano integral.

Es un momento para la oración y el silencio, una llamada a lo profundo de nuestro ser para estar con Dios desde lo más bello de la creación, que no es un imperativo categórico, sino un abrirse a Dios, al hombre y al mundo desde el corazón. Comenta Francisco: en el silencio y la oración podemos escuchar la voz sinfónica de la creación, que nos insta a salir de nuestras cerrazones autorreferenciales para redescubrirnos envueltos en la ternura del Padre y regocijarnos al compartir los dones recibidos.

Pero también, es un tiempo para la concienciación desplegando acciones más sostenibles para vivir en nuestra casa común y que puedan tener una incidencia en la esfera pública. Según las palabras de Francisco: este es el tiempo para reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre cómo nuestra elección diaria en términos de alimentos, consumo, desplazamientos, uso del agua, de la energía y de tantos bienes materiales a menudo son imprudentes y perjudiciales. Nos estamos apoderando demasiado de la creación.

El jubileo quiere ser un tiempo también para renunciar al consumo excesivo y a los sistemas económicos basados en el crecimiento a costa de la Tierra y los pobres. Es un tiempo de descanso para la tierra y poder restaurar los ecosistemas, un tiempo de descanso para las personas y restaurar su espíritu para el cuidado de la creación. Quiere ser una llamada profética a la esperanza, actuando como mensajeros de la casa común y de los más pobres del mundo, haciendo sonar el “yobel”, el cuerno sonoro, para llamar la atención de esta situación injusta pero no perdida. Es el tiempo para emprender acciones proféticas. Muchos jóvenes están alzando la voz en todo el mundo, pidiendo decisiones valientes. Están decepcionados por tantas promesas incumplidas, por compromisos asumidos y descuidados por intereses y conveniencias partidistas.

Es el momento de cambiar y buscar estilos de vida más sencillos, con una capacidad de cuidado y creatividad generosa. En palabras de Francisco, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnológico. Para ese nuevo estilo de vida responsable con la tierra y los más necesitados, es necesario superar el individualismo, transcendiendo nuestro propio yo, para hacer posible el cuidado del otro y de la naturaleza. Ante esta realidad, cuidar es más que un acto, es una actitud, es necesario devolver al ser humano el sentimiento de pertenencia a la familia humana, a la Tierra, al universo y al propósito divino.

 

Custodios de un mundo en crisis

Manos Unidas ha hecho del contenido de Laudato Si’ su hoja de ruta en el trabajo de los últimos cinco años, guiándonos en el análisis, denuncia y propuesta de acciones concretas para que todas las personas, preferentemente las más pobres, puedan vivir dignamente

El lema escogido para esta edición es “Jubileo por la Tierra: Nuevos ritmos, nueva esperanza” y su celebración se extenderá hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís –patrón de la ecología–, reuniendo en torno al cuidado de nuestra casa común a los 2.200 millones de cristianos del mundo entero

01.09.2020

En 2015, el papa Francisco instituía el 1 de septiembre como la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Era un año crucial en lo que al cuidado de la casa común se refiere, ya que solo unos meses antes se publicaba la Encíclica Laudato Si’. De hecho, la institución de la Jornada acogía la sugerencia hecha por el metropolita Ioannis de Pérgamo con ocasión de la presentación de dicha Encíclica, para suscitar en los fieles “una profunda conversión espiritual” en respuesta a la actual crisis ecológica.

La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que ya se celebraba en la Iglesia ortodoxa desde 1989, ofrece desde entonces a cada creyente y a las comunidades, “una valiosa oportunidad de renovar la adhesión personal a la propia vocación de custodios de la creación, elevando a Dios una acción de gracias por la maravillosa obra que Él ha confiado a nuestro cuidado, invocando su ayuda para la protección de la creación y su misericordia por los pecados cometidos contra el mundo en el que vivimos”, tal y como dijo en 2015 el papa Francisco. Una oportunidad que se concreta, cada año, en todo el mundo, en iniciativas de promoción y animación, momentos de oración, reflexión y conversión, así como en pequeños cambios hacia estilos de vida más coherentes.

Desde entonces, Manos Unidas no solo se ha unido cada año a esta Jornada sino que, consciente de la relación directa que existe entre el cuidado del planeta, nuestra casa común y el bienestar de los seres humanos que en él habitan, ha hecho del contenido de Laudato Si’ su hoja de ruta en el trabajo de los últimos cinco años, guiándonos en el análisis, denuncia y propuesta de acciones concretas para que todas las personas, preferentemente las más pobres, puedan vivir dignamente.

Unido desde su origen a la Jornada que celebramos el 1 de septiembre se sitúa el llamado “Tiempo de la Creación”, unas semanas que sirven como marco temporal para intensificar las acciones antes descritas que se llevan a cabo por todo el mundo.

El lema escogido para esta edición es “Jubileo por la Tierra: Nuevos ritmos, nueva esperanza y su celebración se extenderá hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís –patrón de la ecología–, reuniendo en torno al cuidado de nuestra casa común a los 2.200 millones de cristianos del mundo entero.

Un mundo que, en 2020, se ha visto sacudido por la crisis del coronavirusLos impactos de la pandemia nos están obligando, no solo a cambiar nuestra forma de vivir y relacionarnos en el día a día, sino a asumir la necesidad de una vigilancia y de condiciones de vida sostenibles en toda la tierra. Algo todavía más importante considerando la devastación ambiental y la amenaza de cambio climático en todo el planeta.

Un planeta que “experimenta una profunda incertidumbre y sufrimiento en medio de una emergencia mundial”, tal como expresaba monseñor Bruno-Marie Duffè, secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano en la carta enviada con motivo de esta celebración.

Iniciativas a lo largo del todo el planeta

En dicha carta, uniéndose a los deseos del Papa, monseñor Duffè pedía poner en marcha en estos días todas aquellas iniciativas al alcance de los participantes que sirvieran para al “clamor de la tierra y de los pobres” generando una conciencia sobre el carácter esencial que el cuidado de la Creación y la obra de Dios debe tener en nuestra experiencia cristiana.

Comenzando con la adhesión a la cadena de oración mundial del día 1 de septiembreManos Unidas se unirá, también, a las diversas actividades que van a realizar las distintas entidades, tanto nacionales como internacionales, de las que forma parte:

  • Así, como parte del trabajo en red que lleva a cabo, estaremos presentes en las acciones que llevará a cabo la plataforma “Enlázate por la Justicia”, nacida precisamente a la luz de la Laudato Si’ y que prorroga(1)un año más el trabajo de su Campaña “Si cuidas el planeta, combates la pobreza”, nacida en 2016.
  • También apoyaremos las acciones que va a llevar a cabo el Movimiento Católico Mundial por el Clima, con el que venimos colaborando en los últimos años.
  • Y algunas de nuestras 72 Delegacionesparticiparán en los actos que se lleven a cabo en las distintas diócesis españolas.

Todo ello, haciéndonos eco de la petición del Papa para ser partícipes de la necesaria llamada a la conciencia para cuidar el mundo en el que vivimos y a las personas que en él habitan, especialmente a las más vulnerables.

 

Tiempo de la Creación

El Papa Francisco ha declarado el

1 de septiembre como la Jornada Mundial de la Oración por el Cuidado de la Creación, como lo ha hecho la Iglesia Ortodoxa

Según el Santo Padre Francisco, “La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará anualmente, ofrecerá a cada creyente y a las comunidades

-una valiosa oportunidad de renovar la adhesión personal a la propia vocación de custodios de la creación,

-elevando a Dios una acción de gracias por la maravillosa obra que Él ha confiado a nuestro cuidado,

-invocando su ayuda para la protección de la creación

-y su misericordia por los pecados cometidos contra el mundo en el que vivimos.

” Este día de oración abre el “Tiempo de la Creación”, que lo celebraremos desde el 01 de septiembre al 04 de octubre (fiesta de San Francisco de Asís). –

 

 

Súmate al Tiempo de la Creación

Súmate al Tiempo de la Creación: una oración global por la casa común

Esta celebración anual de oración y acción por nuestra casa común comienza el 1 de septiembre y concluye el 4 de octubre

En menos de una semana, los 2.400 millones de cristianos del mundo nos reuniremos como una familia global y empezaremos la celebración del Tiempo de la Creación

Los 2.400 millones de cristianos del mundo nos reuniremos como una familia global y empezaremos la celebración del Tiempo de la Creación.

Esta celebración anual de oración y acción por nuestra casa común comienza el 1 de septiembre y concluye el 4 de octubre.

Miles de cristianos de todos los continentes ya han registrado su interés y sus eventos para esta celebración de un mes de duración, ayudando a inspirar a innumerables cristianos a actuar por nuestra casa común.

Al registrar tu interés y/o tu evento para el Tiempo de la Creación ayudas a todos de dos maneras cruciales.

1.- Difundes las buenas noticias.

Como cristianos, estamos llamados a difundir los mensajes vivificantes del cuidado de la creación. Estamos llamados a atraer a los demás y ayudarles a experimentar el regalo que es la Tierra de Dios.

Al registrar tu evento en el sitio web del Tiempo de la Creación, informas a otras personas, cercanas y lejanas, sobre tu evento.

La gente de tu zona puede enterarse de tu evento y hacer planes para apoyarlo y apoyar a tu organización. Si no pueden asistir al evento, podrían ofrecerse como voluntarios.

Las personas que viven lejos también pueden sacar inspiración de la idea de tu evento y hacer planes similares en su área. O, si estás organizando un evento en línea, como un seminario web, personas de todo el mundo pueden asistir y actuar gracias a tu trabajo.

Cuando registras tu interés individual en el Tiempo de la Creación, estás anunciando al mundo que este es el momento de unirnos por un futuro mejor.

Puedes compartir tu acción esperanzadora en las redes sociales e inspirar aún más a tus amigos y familiares para que te acompañen en este viaje.

2.- Generas dinamismo y visibilizas este movimiento que está en expansión.

En todas partes, el movimiento para cuidar la creación está creciendo.

En mayo, 42 instituciones religiosas de 14 países anunciaron la desinversión de combustibles fósiles. Fue el mayor anuncio conjunto por parte de instituciones religiosas que se haya hecho jamás .

En este Tiempo de la Creación, serán muchas más las personas e instituciones que decidan hacer lo correcto y cuidar de la creación.

En el sitio web del Tiempo de la Creación, los visitantes verán todas las actividades cristianas juntas y podrán experimentar visualmente la amplitud de esta celebración anual llena del Espíritu.

Miles de eventos y miles de personas, uniéndose como una familia cristiana para amar la creación de Dios. Imagina lo inspirador que será para los que se incorporen por primera vez.

¡El #TiempoDeLaCreación iniciará pronto y queremos invitarte a preparar tu corazón y espíritu para esta gran celebración ecuménica! Únete en oración en este Jubileo por la Tierra y comparte esta oración para reconectarte con la creación https://t.co/WDvd2D0AyY

— Movimiento Católico Mundial por el Clima (@MCMC_es) August 14, 2020

Cuando los cristianos nos unimos para hacer el bien, iluminamos el camino para todas nuestras hermanas y hermanos de todo el mundo.

Nuestro compromiso con la creación les anima a unirse a nosotros para actuar.

En este Tiempo de la Creación, en medio de las crisis que han sacudido nuestro mundo, hemos despertado a la urgente necesidad de sanar nuestras relaciones con la creación y entre nosotros.

Juntos, nos uniremos en solidaridad y mostraremos al mundo formas radicalmente nuevas de vivir con la creación.

A partir del 1 de septiembre, entraremos en un período de restauración y esperanza que ayudará a los cristianos de todo el mundo a cuidar la creación. Únete a nosotros: Regístrate para el Tiempo de la Creación..

The Ecumenical Steering Committee announces the theme for #SeasonOfCreation! The theme arises from an urgent need for a period of restoration and hope, a Jubilee for the Earth, which requires radically new ways of living with creation. Learn more on bit.ly/CelebrationSOC