Ucrania: el naufragio de la democracia

Pedro Pierre

“In God we trust”. Estas cuatro palabras son las que aparecen en letras mayúsculas sobre las monedas y los billetes norteamericanos. Significan “En Dios confiamos”. Recordamos también que los presidentes norteamericanos se posesionan con una mano sobre la Biblia prometiendo respetar y hacer respetar la Constitución del país. La frase “En Dios confiamos” apareció sobre los dólares en 1864, sabiendo que Estados Unidos proclamó su independencia apenas un siglo antes, en 1776. En Estados Unidos, la mayoría de su población es protestante y evangelista.

El sentido de esta frase la dio el presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower en 1954. “De esta manera estamos reafirmando la transcendencia de la fe religiosa en la herencia y el futuro de Estados Unidos. Con esto fortaleceremos que esas armas espirituales serán para siempre el recurso más poderoso de nuestro país en la paz y guerra”. Así se resume la identidad y el proyecto de EE.UU. Es como decir: Nuestro proyecto de sociedad se inspira en Dios que nos confía la misión de extenderlo mediante el capitalismo por todo el planeta, por las buenas y por las malas. El gobierno de EE.UU. se siente investido por Dios de una misión universal, queriendo imponer el sistema capitalista a todos los países.

Esto nos permite entender el origen de la intervención rusa en Ucrania. Desde el comienzo de este siglo, ya EE.UU. no es el país hegemónico que logró ser después de la segunda guerra mundial. Ahora China es primera para el comercio mundial y el armamento ruso es más sofisticado y eficaz que el de los EE.UU. Además, los problemas internos norteamericanos aparecen más agudos, en particular el racismo contra los negros y los migrantes latinos. Está también el protagonismo violento y armado de la “minoría blanca” que quiere volver al poder con el ex presidente Donald Trump. El desempleo y el aumento del costo de la vida abren grandes espacios de pobreza y descontento.

Para superar estas dificultades, el gobierno de EE.UU. ha abierto dos frentes que le permiten unificar su población y contener su decadencia. En el extremo oriente, mediante alianzas, Japón es su principal aliado contra China y en occidente es Europa mediante su brazo armado, la OTAN (Organización militar del Atlántico Norte). Se busca así debilitar las economías china y rusa. Europa se presta a este propósito desde la caída del muro de Berlín en 1989, ampliando su zona de influencia incluyendo en la OTAN con nuevos países cercanos a la frontera rusa, a pesar de la molestia, los acuerdos y los avisos del gobierno de Rusia.

Para Rusia, el disgusto mayor fue cuando el gobierno de Ucrania solicitó entrar en la Unión Europea y en la OTAN con el beneplácito de EE.UU. y Europa. El gobierno ruso no quería que se implantaran en Ucrania misiles norteamericanos que estarían a unos 5 minutos de llegar a Moscú en caso de conflicto bélico. Por eso decidió previamente intervenir militarmente en Ucrania para que se respete los acuerdos firmados entre Rusia, EE.UU. y Europa-OTAN, que el gobierno ucraniano tome una posición neutral y reconozca la independencia de 2 regiones (Donbás) de Ucrania con mayoría de población rusa.

Una vez comenzada la intervención rusa en Ucrania, EE.UU. y Europa-OTAN decidieron no intervenir militarmente porque saben que su armamento es inferior al de Rusia y que Rusia activó su poderío nuclear. Pero sí, además de aumentar su presupuesto militar, envían millones de dólares al gobierno de Ucrania, armamentos en grandes cantidades, y soldados mercenarios para combatir con el ejército ucraniano. Para frenar la intervención rusa en Ucrania, han decidido sanciones económicas muy drásticas contra Rusia que congelan la mitad de sus reservas monetarias, ¡nada más que 300’000 millones de dólares!

Cierran el espacio europeo a los aviones rusos. Disminuyen sus intercambios comerciales con Rusia. Todo esto tiene grandes repercusiones en el comercio mundial en particular con América Latina. Ecuador tiene grandes limitaciones para la venta, por una parte, del banano a Rusia y Ucrania, que representa una cuarta parte de sus exportaciones y, por otra, de las flores con más o menos la misma proporción. Además, no llega a Ecuador la harina que importa de Rusia y Ucrania…

¿Qué podemos hacer para detener la guerra en Ucrania y fortalecer la paz entre las 3 grandes potencias mundiales? Tenemos, de un lado, tomar conciencia de las relaciones mundiales entre países que EE.UU. busca principalmente controlar en su único beneficio. De otro lado, tenemos que presionar a nuestros gobiernos para que no se sometan sin parpadear a los proyectos norteamericanos, tales como son los TLC (Tratado de Libre Comercio).

Eso representa nuestro aporte a una verdadera democracia que comienza con nosotros. Se llama conciencia ciudadana, defensa de nuestra soberanía, respeto a nuestra dignidad y originalidad, promoción de los derechos humanos, lucha con la pobreza, mayor repartición de la riqueza, empeño por el bien común. Eso es el establecimiento de la “fraternidad sin frontera, la amistad social y el amor político”, tal como lo escribió el papa Francisco en su carta encíclica “Todos somos hermanos y hermanas”, afín de lograr la ansiada “hermandad universal”.

Si no aportamos nuestra parte, colaboramos al naufragio de la democracia y preparamos nuevas guerras. Todos somos responsables de la paz por la manera activa y pacífica de nuestro vivir y convivir cotidianos. Somos un ladrillo indispensable en la gran construcción de la convivencia armoniosa de nuestro país y de nuestro planeta. Eso es el precio de nuestra felicidad y la seguridad de una vida plenamente humana.

¿Quién critica al Papa?

Sectores conservadores atacan a Francisco por su posición ante la guerra

12/04/2022 - El papa Francisco muestra una bandera de Ucrania que fue enviada desde la localidad de Bucha durante la audiencia semanal en el Salón de Pablo VI en el Vaticano.
El papa Francisco muestra una bandera de Ucrania que fue enviada desde la localidad de Bucha durante la audiencia semanal en el Salón de Pablo VI en el Vaticano. 

Aunque ha recibido numerosas críticas por su inacción, el Vaticano asegura que son varios los intentos que el pontífice ha hecho para mediar en el conflicto.

ELENA LLORENTE (PÁGINA 12)

La invasión rusa a Ucrania comenzó el 24 de febrero de 2022, y ha sido considerada como el mayor ataque militar convencional en suelo europeo desde las guerras yugoslavas. El panorama internacional tiene la mirada puesta allí, tras la amenaza que supone para Occidente y por las grandes consecuencias humanitarias, económicas y sociales que se está saldando el conflicto. El pretexto de esta ‘operación específica militar’, así tildada por el presidente ruso Vladimir Putin, ha sido el intento de Ucrania por formar parte de la organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Ante este contexto, el Papa Francisco ha tratado desde el principio de la guerra mantener una relación diplomática con Ucrania y con Rusia. El objetivo a fin de cuentas es que ambos países llegaran a un acuerdo lo más pacífico posible. No obstante, esta acción es criticada en ciertos ambientes católicos y por algunos de los medios de países poderosos. Esto es así, porque el Papa nunca se ha dirigido al presidente ruso Vladimir Putin, pero sí condena cada día la guerra en Ucrania como «monstruosa» y «repugnante».

Como primer Papa jesuita y latinoamericano de la historiaFrancisco Bergoglio fue criticado desde el principio de su pontificado. Fue elegido en 2013 y ya en 2017, un grupo de estudiosos católicos lo acusó de «hereje» por lo que había escrito en su exhortación apostólica Amoris Laetitia (2016) entre otras, porque habló de dar la comunión a los divorciados.Entre sus opositores más importantes se encontraban el cardenal estadounidense Raymond Burke y el nuncio apostólico italiano (representante papal) Carlo M. Viganò, quien le pidió a Bergoglio que renunciara. Y cuando convocó el sínodo (asamblea de obispos escogidos de las distintas regiones del mundo) en 2019 sobre el Amazonas en la Santa Sede, se abordó la posibilidad de que indígenas casados pudieran ser sacerdotes. Por lo tanto, las críticas no cesaron. A esto se suma los juicios contra los curas que habían abusado sexualmente en algún momento de su vida, que impulsó el Papa, y el juicio, todavía en curso, contra exempleados y a un cardenal por malversación de fondos del Vaticano.

Los católicos estadounidenses más conservadores vieron a Francisco siempre como un papa demasiado cercano a los pobres, y algunos hasta lo acusaron de ser «comunista».

El no-papel de la Organización de las Naciones Unidas

En la última audiencia general realizada esta semana en el Vaticano, el Papa habló de que la lógica dominante hoy en el mundo de la política es «la de la estrategia de los estados más poderosos para afirmar sus propios intereses y extender su influencia económica, ideológica y militar». Y claramente, aunque sin nombrarlos, se refirió a Estados Unidos, Europa, Rusia y China. Rusia, que si bien ocupa el 11º lugar entre las principales economías mundiales según datos de 2021, con esta guerra está tratando de aumentar su territorio para obtener beneficios económicos y retomar el liderazgo perdido con la caída de la Unión Soviética en 1989.

Siempre refiriéndose a la guerra, el Papa también destacó en estos días que la ONU ha sido completamente ineficaz. «Después de la Segunda Guerra mundial se intentó sentar las bases para una nueva historia de paz. Pero la vieja historia de las grandes potencias que compiten entre sí, no cambia. Y en la actual guerra en Ucrania asistimos a la impotencia de la ONU», dijo el Pontífice.

Las grandes potencias del mundo como Rusia, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China, entre otras, siguen teniendo el control de la ONU, al ser los únicos miembros permanentes del Consejo de Seguridad y sólo ellos tienen derecho a veto. Los demás miembros del consejo de seguridad, diez países que cambian periódicamente, no lo tienen. El Consejo de Seguridad es el máximo organismo de la ONU y el único que puede tomar medidas obligatorias para los 193 países miembros de la organización. Al inicio de la guerra se intentó sancionar a Rusia, pero esta puso su veto. Pese a todo, la asamblea de la ONU suspendió a Rusia del Consejo de Derechos Humanos por lo que está ocurriendo en Ucrania.

¿Mediación entre Rusia y Ucrania?

Francisco, desde el principio, trató de mediar entre Rusia y Ucrania. Si bien es cierto que no se hicieran públicas las intenciones del Papa, ciertos hechos provocaron que se revelase. Entre ellos, la visita que hizo, sin aviso previo, a la Embajada Rusa ante el Vaticano el 25 de febrero. Según publicó la prensa italiana, su objetivo era pedirle a Putin que terminara con los bombardeos. Su encuentro con el embajador ruso Aleksander Avdeev duró poco más de media hora. Pese a que el Papa conocía a Avdeev desde hace tiempo, la conversación no llegó a ningún puerto. Sin embargo, el Papa siempre repitió a la prensa: «estoy dispuesto a hacer todo lo que se pueda hacer». Y aclaró que la sección diplomática de la Santa Sede se está ocupando en particular el cardenal secretario de estado Pietro Parolin, (número dos del Vaticano) y  el monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados.

«Están haciendo de todo, pero no lo podemos publicar por prudencia y por privacidad», señaló el Pontífice. El 23 de marzo, el cardenal Parolin recibió al embajador ruso Avdeev y el encuentro duró cerca de dos horas. Según el diario italiano Corriere della Sera, entre las cosas de las que hablaron estaba el viaje del Pontífice a Kiev, capital ucraniana. El Papa fue invitado por el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, días antes tras mantener una conversación telefónica. El hecho de que en su reciente viaje a la isla de Malta el Papa reiterase que no descarta la posibilidad de ir a Kiev, el diario señaló que es una advertencia sobre Putin. Si no cesa el conflicto por las buenas, el viaje podría transformarse como el último recurso para conseguir el alto al fuego.

Otro de los intentos por mediar la situación ha sido el encuentro que mantuvo con el líder de la Iglesia ortodoxa rusa, el Patriarca Kirill, quien apoyó abiertamente la guerra desde el principio. Kirill y Francisco se conocen desde hace tiempo, puesto que ambos participaron en un encuentro religioso internacional que se hizo en Cuba en 2016. Desde la elección del Papa Francisco en 2013, la Iglesia rusa y el Vaticano han mantenido cierta sintonía. Y, varias fuentes revelan que guarda cierta simpatía a Putin, quien al parecer, protegía las minorías cristianas en Medio Oriente.

Pero desde que se desencadenó la guerra en Ucrania, todo eso se vino abajo. El conflicto ha sido calificado como la primera guerra entre cristianos, ortodoxos rusos y ortodoxos y católicos ucranianos, que se ve en territorio europeo después de décadas de paz.

La compra de armas y la censura

El papa Francisco se ha manifestado siempre en contra de las guerras y sobre todo, contra el aumento de la carrera armamentística. Señala que mientras miles de familias en el mundo necesitan educación y alimentos básicos, ciertos gobiernos prefieren invertir el dinero en armas. El 25 de marzo fue un día especial en este sentido,  ya que se censuraron las palabras de Bergoglio sobre la condena a los países «locos» europeos que habían decidido aumentar su gasto en armas al 2% del Producto Interior Bruto de cada país. Rai Italia, canal de televisión internacional y emisora nacional italiana, decidió censurar el comentario del Papa en uno de sus tres canales, el ligado a los sectores más conservadores del país. 

Pero al parecer no fue solo la televisión quien lo censuró. Varios diarios importantes de Italia, tanto de Roma como de Milán, no publicaron las palabras del Papa. Otros lo hicieron, pero como noticia de segundo plano. La censura de las palabras de un personaje mundial como el Papa, muestra que ciertos sectores italianos se oponen a los pacifistas y antiarmamentistas como él.

El New York Times y otros diarios

The New York Times ha sido considerado por muchos como uno de los diarios más objetivos y de mejor calidad estadounidense. No obstante, tras sus últimas aportaciones, parece haberse pasado al ‘otro bando’. Debido al tratamiento sobre cómo el Papa ha actuado intentando mediar la guerra, para el diario, Bergoglio ha sido «demasiado prudente», especialmente con Rusia. Algunas de las críticas que New York Times le hace al Papa son tales como que evita cuidadosamente nombrar al agresor (Putin), puesto que según el periódico «el Papa deplora la guerra en Ucrania, pero no al agresor».

En cambio, el diario estadounidense no hace mención a los esfuerzos de mediación no publicitados que está haciendo el argentino. «El Vaticano es consciente de que debe moverse con mucha atención y es importante que el papa Francisco mantenga un lenguaje por encima de las partes», escribió el escritor y periodista experto en el Vaticano Marco Politi, en el diario Il Fatto Quotidiano de Roma.

Otros periódicos han optado por recordar lo que hicieron Papas como Juan Pablo II, cuando en 2003 el presidente estadounidense George Bush decidió invadir Irak. Juan Pablo II trató de convencerle para que cambiara de idea, aunque sin éxito. Un buen número de católicos le acusó entonces de «pacifista» y «no realista». Años después, se demostró que el pretexto para la invasión, que era la supuesta posesión de armas de destrucción masiva, era mentira, tal y como reconoció públicamente el entonces secretario de estado de Bush, Colin Powell.

El Papa y Ucrania

El Papa clama de nuevo: “La agresión armada de estos días, como toda guerra, representa un ultraje a Dios, una traición blasfema del Señor de la Pascua”

El Papa y Ucrania
El Papa y Ucrania

«Es así como Cristo lleva la paz en el mundo: a través de la mansedumbre y la  docilidad, representadas en ese pollino»

«La paz que Jesús nos da en Pascua no es la paz que sigue las estrategias del mundo, que cree  obtenerla por la fuerza, con las conquistas y con varias formas de imposición»

«La tentación de una paz falsa, basada en el poder, que después conduce al odio y a la  traición de Dios»

«En este momento difícil, de  agresión armada, estamos llamados a ser portadores de la paz de Cristo con las ‘armas’ del  Evangelio, que son la oración, la ternura, el perdón y el amor gratuito a todos, sin distinción»

Por José Manuel Vidal

En la catequesis de la audiencia de miércoles santo, el Papa Francisco aborda el tema de ‘la paz de la Pascua’, es decir la paz de Cristo “con las ‘armas’ del  Evangelio, que son la oración, la ternura, el perdón y el amor gratuito a todos, sin distinción”. Por eso, los seguidores de Jesús han de vitar “la tentación de una paz falsa, basada en el poder, que después conduce al odio y a la  traición de Dios”. Y el Papa concluye: “La agresión armada de estos días, como toda  guerra, representa un ultraje a Dios, una traición blasfema del Señor de la Pascua, un preferir el falso dios  de este mundo a su rostro manso”

Catequesis de la audiencia

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!  

Estamos en el centro de la Semana Santa, que va desde el Domingo de Ramos al Domingo de  Pascua. Ambos domingos se caracterizan por la fiesta que se hace en torno a Jesús. Pero son dos fiestas  diferentes.  

Paz y el Papa

El domingo pasado vimos a Cristo entrar solemnemente en Jerusalén, acogido como Mesías: por  Él se extienden mantos a lo largo del camino (cfr Lc 19,36) y ramos cortados de los árboles (cfr Mt 21,8).  La multitud exultante bendice a grandes voces al «Rey que viene», y aclama: «Paz en el cielo y gloria en  las alturas» (Lc 19,38). Esa gente celebra porque ve en el ingreso de Jesús la llegada de un nuevo rey, que  traería paz y gloria. Esta era la paz esperada por esa gente: una paz gloriosa, fruto de una intervención  real, la de un mesías poderoso que liberaría Jerusalén de la ocupación de los romanos. Otros,  probablemente, soñaban el restablecimiento de una paz social y veían en Jesús el rey ideal, que daría de  comer a la multitud con el pan, como ya había hecho, y realizado grandes milagros, llevando así más  justicia al mundo.  

Pero Jesús nunca habla de esto. Tiene delante de sí una Pascua diferente. Lo único que le preocupa  para preparar su ingreso en Jerusalén es ir sobre «un pollino atado, sobre el que no ha montado todavía  ningún hombre» (v. 30). Es así como Cristo lleva la paz en el mundo: a través de la mansedumbre y la  docilidad, representadas en ese pollino atado, sobre el que no había montado nadie. Nadie, porque la  forma de hacer de Dios es diferente a la del mundo. Jesús, de hecho, antes de Pascua, explica a los  discípulos: «Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo» (Jn 14,27). 

La paz que Jesús nos da en Pascua no es la paz que sigue las estrategias del mundo, que cree  obtenerla por la fuerza, con las conquistas y con varias formas de imposición. Esta paz, en realidad, es  solo un intervalo entre las guerras. La paz del Señor sigue el camino de la mansedumbre y de la cruz: es  hacerse cargo de los otros. Cristo, de hecho, ha tomado sobre sí nuestro mal, nuestro pecado y nuestra  muerte. Así nos ha liberado. Su paz no es fruto de algún acuerdo, sino que nace del don de sí. Esta paz  mansa y valiente, sin embargo, es difícil de acoger. De hecho, la multitud que alababa a Jesús es la misma  que unos días después grita “Crucifícale” y, asustada y desilusionada, no mueve un dedo por Él. 

Los hermanos Karamazov

En este sentido, siempre resulta actual un gran relato de Dostoievski, la llamada Leyenda del Gran  Inquisidor. Narra que Jesús, después de varios siglos, vuelve a la Tierra. En seguida es acogido por la  multitud alegre, que lo reconoce y lo aclama. Pero después es arrestado por el Inquisidor, que representa  la lógica mundana. Este lo interroga y lo critica ferozmente. El motivo final del reproche es que Cristo,  aun pudiendo, nunca quiso convertirse en César, el rey más grande de este mundo, prefiriendo dejar libre  al hombre en vez de someterlo y resolver los problemas con la fuerza. Habría podido establecer la paz en  el mundo, doblegando el corazón libre pero precario del hombre en virtud de un poder superior, pero no  quiso. «Si hubieses aceptado – dice el Inquisidor a Jesús –, la púrpura de César, habrías fundado el imperio universal y dado la paz al mundo» (Los hermanos Karamazov, Milán 2012, 345); y con sentencia  cortante concluye: «Pues nadie ha merecido más que Tú la hoguera» (348). Este es el engaño que se repite en la historia, la tentación de una paz falsa, basada en el poder, que después conduce al odio y a la  traición de Dios. 

Al final, el Inquisidor querría que Jesús «le dijera algo, quizá también algo amargo, terrible». Pero  Cristo reacciona con un gesto dulce y concreto: «se le acerca en silencio, y lo besa dulcemente en los  viejos labios ensangrentados» (352). La paz de Jesús no domina a los demás, nunca es una paz armada.  Las armas del Evangelio son la oración, la ternura, el perdón y el amor gratuito al prójimo, a todo  prójimo. Es así que se lleva la paz de Dios al mundo. Por esto la agresión armada de estos días, como toda  guerra, representa un ultraje a Dios, una traición blasfema del Señor de la Pascua, un preferir el falso dios  de este mundo a su rostro manso. Siempre la guerra es una acción humana para llevar ala idolatría del poder.

Jesús, antes de su última Pascua, dijo a los suyos: «No se turbe vuestro corazón ni se acobarde»  (Jn 14,27). Sí, porque mientras el poder mundano deja solo destrucción y muerte, su paz edifica la  historia, a partir del corazón de cada hombre que la acoge. Pascua es entonces la verdadera fiesta de Dios  y del hombre, porque la paz, que Cristo ha conquistado sobre la cruz en el don de sí, se nos distribuye.  Por eso el Resucitado, el día de Pascua, se aparece a los discípulos y repite: «La paz con vosotros» (Jn 20,19.21). 

La paz de Cristo

Hermanos, hermanas, Pascua significa “paso”. Es, sobre todo este año, la ocasión bendecida para  pasar del dios mundano al Dios cristiano, de la codicia que llevamos dentro a la caridad que nos hace  libres, de la espera de una paz llevada con la fuerza al compromiso de testimoniar concretamente la paz  de Jesús. Pongámonos delante del Crucificado, fuente de nuestra paz, y pidámosle la paz del corazón y la  paz en el mundo.  

Saludo en español

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy reflexionamos sobre la paz que Cristo nos da. El domingo pasado,  domingo de Ramos, contemplábamos la entrada de Jesús en Jerusalén, aclamado por la gente como  rey. Muchos esperaban un Mesías poderoso que instaurara una “paz social”, obtenida por medio de  la imposición y la fuerza. Jesús, en cambio, recorre otro camino, su paz no es la paz que ofrece el  mundo. El modo de actuar de Dios siempre nos sorprende. 

Jesús nos da su paz como rey de mansedumbre y humildad, con la entrega total de sí mismo.  Mientras que el poder mundano trae destrucción y muerte, la paz de Cristo edifica la historia,  transformando los corazones de los que acogen su presencia salvadora. En este momento difícil, de  agresión armada, estamos llamados a ser portadores de la paz de Cristo con las “armas” del  Evangelio, que son la oración, la ternura, el perdón y el amor gratuito a todos, sin distinción.  

Paz

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los jóvenes que  participan en el Encuentro internacional Univ 2022. En estos días santos acompañamos a Jesús en  su Pasión, Muerte y Resurrección. Pidámosle que, así como Pascua significa “paso”, también  nosotros seamos capaces de “dar pasos” de reconciliación. Y que su paz reine en nuestros corazones  y en el mundo entero. Que Dios los bendiga. Muchas gracias. 

Saludo en polaco

Saludo cordialmente a todos los polacos. Este año celebran la Semana Santa y la Pascua de una manera especial: junto a muchos invitados ucranianos. La Pascua es una fiesta familiar y ustedes, al abrirles sus casas, se han convertido en sus familiares. Aunque la mayoría celebrará estas fiestas una semana después, según la tradición oriental, ya ahora todos juntos contemplan el Crucifijo, y esperan la resurrección de Cristo y la paz en Ucrania. Te bendigo de corazón.

División en la Iglesia ortodoxa de Ucrania

Kirill, patriarca de Moscú, y el patriarca ecuménico Bartolomé I, durante su encuentro en Estambul

En un mes de guerra, 28 comunidades ortodoxas ucranianas rechazan a Kirill y se unen a la Iglesia autocéfala de Epifaniy

El metropolitano de la nueva Iglesia, independizada de Moscú en 2018, confirma que cada vez más grupos se inscriben bajo su autoridad

El alineamiento entre el Patriarcado ortodoxo de Moscú, liderado por Kirill, y el Gobierno ruso de Vladímir Putin, que ha llevado al religioso ha apoyar sin matices la invasión de Ucrania, ha evidenciado todavía más la tensión en el seno de la ortodoxia. Una división que afloró en diciembre de 2018, cuando del Patriarcado de Kiev, subordinado desde hacía tres siglos al de Moscú, se desgajó la Iglesia autocéfala ucraniana, bendecida por Bartolomé, patriarca de Constantinopla, y proclamada como la decimoquinta Iglesia ortodoxa a nivel mundial


Desde entonces, en Ucrania hay dos comunidades ortodoxas (realidad deplorada por Kirill como un “cisma” y de la que ha culpado directamente a Bartolomé). Una, pastoreada por el patriarca Onufriy, fiel a Moscú, y otra autónoma liderada por Epifaniy, quien ha asumido el título (equiparable al de patriarca) de metropolitano de Kiev y de toda Ucrania. Pese a que Onufriy ha marcado distancias con Kirill y ha condenado rotundamente la guerra, dejando claro, “durante más de 1.000 años de historia, nuestra Iglesia siempre ha estado y permanece con su pueblo”, parece que cada vez más ortodoxos ucranianos se están adhiriendo a la autoridad espiritual de Epifaniy.

Llamamiento a la unidad

Así lo ha reconocido el propio metropolitano en dos mensajes, este pasado sábado 26 de marzo, en su cuenta de Twitter. En el primero apostaba por la llamada: “En este momento difícil, nuestra oración es también por la unidad de la Iglesia ortodoxa. Reitero el llamamiento del Santo Sínodo a los hermanos y hermanas que todavía están subordinados al Patriarcado de Moscú: ¡unámonos en torno a Kiev, unámonos en la Iglesia ortodoxa local de Ucrania!”.

En el segundo, directamente, daba la bienvenida a quienes ya han dado al paso a lo largo de las últimas semanas de guerra: “Decenas de comunidades y varios monasterios en diferentes regiones de Ucrania ya han cumplido voluntaria y conscientemente su deber canónico y han seguido a Tomás en autocefalia, optando por la Iglesia y Ucrania. ¡Las puertas de la Iglesia ortodoxa de Ucrania y nuestros corazones están abiertos a todos!”.

Cambio de autoridad

Según el medio ucraniano ‘The Kyiv Independent’, hasta 28 comunidades de nueve regiones se han inscrito oficialmente en la Iglesia independiente, abandonando la autoridad de Onufriy e, indirectamente, la de Kirill.

En su último mensaje en Twitter, Epifaniy se muestra convencido de que “alcanzaremos la victoria espiritual y la victoria sobre el mal que el agresor ruso trajo a nuestro hogar. Victoria cuya prueba es que Cristo crucificado ha resucitado. Creemos que, por el poder de la misericordia de Dios, por el poder de la fe de nuestro pueblo, Ucrania, todavía herida, torturada y crucificada por sus enemigos, resucitará

De Ucrania a Fratelli tutti

[Por: Víctor Codina, SJ]

Suenan tambores de guerra, las grandes potencias mundiales se acusan mutuamente, el culpable siempre es “el otro”, todos se arman y están dispuestos al combate, Europa está perpleja y dividida. Se envían fragatas y armas. Cunde el pánico ante el peligro de una nueva guerra mundial de consecuencias imprevisibles y trágicas. Bajan las bolsas. Sube la OTAN.

No importa la pandemia que todavía causa muertos. No importan los gastos militares que podrían ayudar a países pobres. Se han olvidado los horrores y los millones de muertos de la última guerra mundial, Auschwitz, el archipiélago Gulag soviético, las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Solo importa el honor, el interés nacional, la prepotencia, el poder económico y la expansión.

¿Dónde quedan las raíces y tradiciones cristianas que están en los orígenes de estos pueblos ahora enfrentados? ¿Qué se ha hecho del sueño bíblico de convertir las lanzas en podaderas?

En este contexto bélico, recordemos algunas afirmaciones que Francisco en la encíclica Fratelli tutti, ha dirigido no solo a los cristianos, sino a toda la humanidad.

La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al medio ambiente; hay que asegurar el imperio del derecho y el infatigable recurso a la negociación, al arbitraje como propone la Carta de las Naciones unidas (FT 257). No podemos pensar en la guerra como solución: “¡Nunca más la guerra!” (FT 258).

Toda guerra deja al mundo peor que lo había encontrado. La guerra es un fracaso de la política y de la humanidad. Preguntemos a las víctimas, miremos la realidad desde sus ojos, escuchemos sus relatos con el corazón abierto, así podremos reconocer el abismo del mal en el corazón de la guerra, aunque nos traten de ingenuos por elegir la paz (FT 261).

Las religiones están al servicio de la fraternidad universal (FT  271-276) y la identidad cristiana nos abre al Padre de todos y a la fraternidad universal; la música del evangelio ha de resonar en nuestras casas y plazas, en la política y la economía para luchar por la dignidad de las personas (FT 277).

En nombre de Dios que ha creado a todos los seres humanos iguales en dignidad y ha prohibido matar; en nombre de los pobres, de los huérfanos, de los pueblos que han perdido la seguridad y la paz; en nombre de la fraternidad humana, de la libertad, de la justicia y de la misericordia; en nombre de todas las personas de buena voluntad, anunciemos la cultura del diálogo y la colaboración (FT 285). 

Francisco de Asís, Luther King, Desmond Tutu, Mahatma Gandhi, el hermano Carlos de Foucauld, entre otros muchos, nos pueden inspirar en esta búsqueda de la fraternidad universal y de la no violencia bélica (FT 286-287). Hemos de replantear nuestros estilos de vidas, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y sobre todo el sentido de nuestra existencia. (FT 33). 

¿Es Francisco un ingenuo utópico, o una voz llena de sabiduría y humanidad que clama proféticamente y pide oraciones por la paz, en un mundo insensato, enloquecido por la violencia?

Ucrania: desafío por la paz

Pedro Pierre

La guerra es siempre condenable porque es una espiral que crece en destrucciones y muertes. Hay que condenarla siempre, actuar para detenerla y construir entre nosotros una cultura de paz y una organización social promotora de paz. Construir la paz se logra desterrando las raíces de la violencia y fomentar la justicia entre nosotros y en nuestros gobiernos.

Para comprender la invasión de Ucrania por parte de Rusia, hay que analizar los hechos y dejar de clasificar a las personas y los países, los unos en buenos y los otros en malos. Remontemos al final de la segunda guerra mundial (1939-1945). Por su compromiso militar en armas y soldados a favor de Francia, Inglaterra y Rusia, Estados Unidos entró de lleno en la escena mundial. Recordemos que quien provocó la caída de Hitler fue la URSS, hoy Rusia.

Al terminar la guerra en 1945, EE.UU. aprovechó la destrucción y sumisión de Alemania para pasar a ser el país hegemónico mundial en ventas de armas, en crecimiento económico y en dominación financiera. Esto provocó el auge del capitalismo tanto en EE.UU. como en Europa. Por fortalecer la extensión mundial del capitalismo se creó la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, entre EE.UU. y Europa, cuyo comandante en jefe es siempre un norteamericano. Cuando el sistema capitalista no lograba imponerse, estallaban nuevos conflictos. Entre los años 1945 y 2001 en 153 regiones del mundo, de los 248 conflictos armados que se produjeron201 fueron iniciados por EE.UU., lo que supone el 81 % del número total.

Mientras tanto la URSS, golpeada por la guerra y un socialismo impuesto por el gobierno comunista no lograba consolidarse ni edificar la unión sólida de sus repúblicas, se desintegraba en 1989, posibilitando la independencia de varias de sus repúblicas, en particular los llamados país de la Europa del Este. Poco a poco la URSS volvió a recomponerse, llamándose “Federación Rusa” con una docena de repúblicas, y adoptó un estilo mixto de gobierno socialo-capitalista. Desde esa época, Vladimir Putin creció como el hombre fuerte, llegando a presidente de Rusia desde 2012.

En 1997, por la llamada “guerra fría” entre Rusia y EE.UU.-Europa, se firma un acuerdo militar en Minsk, capital de Bielorrusia (república de la Federación Rusa). Este preveía que la OTAN no podía integrar países fronterizos con Rusia, por el motivo de que, por ejemplo, un misil nuclear implantado en Donbás, al este de Ucrania, necesitara 5 minutos para alcanzar Moscú.

Veamos ahora el conflicto que pasa a ser la destrucción de Ucrania. Su capital es Kiev que en siglos pasados fue capital de Rusia. La mayoría de su población es de ascendencia rusa y ésta es mayoritaria en la provincia fronteriza con Rusia: Donbás. Al independizarse de la URSS en 1989, Ucrania tuvo gobiernos amistosos con Rusia y la región de Donbás reclama su independencia. En 2014, EE.UU. y Europa fomenta un golpe de Estado. Se posesiona un gobierno de extrema derecha enemigo de Rusia y fomenta grupos neonazis dedicados a hostigar a la población de origen rusa, en particular en la región de Donbás, para que se vaya a Rusia.

El conflicto con Rusia comienza hace unos meses cuando el gobierno de Ucrania habla de unirse pronto a la OTAN y crece el hostigamiento militar con bombardeos a las 2 provincias de Donbás. Los habitantes de estas 2 provincias piden ayuda a Rusia para ser acogidos como refugiados, principalmente mujeres y niños. Rusia les otorga pasaportes rusos. Los varones se quedan para defender su territorio ancestral. Europa y EE.UU. envían a Ucrania millones de dólares y armamento militar; EE.UU. aumenta el número de sus tropas acampadas en Europa. Anuncian sanciones económicas a Rusia en caso de intervención militar. De paso notemos que China se queda al margen del conflicto, pero afirma que cada país tiene derecho a precautelar su seguridad.

Al continuar Ucrania los bombardeos al Donbás y la llegada de armas a Ucrania, Rusia decide intervenir para proteger la población de Donbás e impedir que Ucrania entre en la OTAN. Comienza la invasión rusa con bombardeos masivos los objetivos militares, control de las mayores ciudades para derrocar al gobierno ucraniano y el comienzo de negociaciones. Mientras los gobiernos tanto EE.UU. y Europa se reúnen para condenar la invasión rusa y tomar medidas económicas con Rusia… con el apoyo discordante de varios países europeos que temen perder su comercio con Rusia y el aprovisionamiento en gas que viene mayoritariamente de Rusia. El gobierno ucraniano denuncia que se sienten utilizados y traicionados por EE.UU. y Europa.

Saquemos unas conclusiones. Quiénes provocaron el conflicto son EE.UU. y Europa al no respetar los acuerdos de Minsk con Rusia e presionar al gobierno de Ucrania a entrar en la OTAN. Quién persigue y mata a la población rusa de Donbás es el gobierno de Ucrania. Quién decide los bombardeos a Ucrania y la toma de su capital, Kiev, es Rusia. Los grandes medios internacionales de comunicación, controlados por la industria militar norteamericana, dan noticias que favorecen a EE.UU. y Europa, las unas exactas pero muchas incompletas o falsas. Por otra parte, la mayoría de nuestros medios de comunicación nacionales repiten sin investigar las noticias que reciben de los grandes medios internacionales.

Entre los motivos escondidos del conflicto, vemos cómo EE.UU. está perdiendo la hegemonía mundial y busca un salida mediante un conflicto con Rusia, por el intermediario de Ucrania. Rusia tiene el armamento más sofisticado y eficaz del planeta y China domina el comercio mundial. Además EE.UU. no logra resolver sus problemas sociales internos: el racismo contra los negros y los migrantes latinos, la multiplicación de armas pesadas en manos de sus ciudadanos por ser de venta libre, la presión cada vez mayor del ex presidente Donald Trump de los grupos más derechista y fascistas (la “minoría blanca”), el desempleo creciente, la inflación en aumento constante la impresión sin control de dólares sin de respaldo suficiente… Una guerra le viene bien al gobierno para unir en torno a el a la población norteamericana.

De esta manera también, los grandes medios de comunicación internacionales se olvidan de la guerra genocida en Yemen, el hambre generalizada en Etiopía, del genocidio de los Palestinos por Israel, de los bombardeos de EE.UU. en Siria, de los conflictos guerreros y el saqueo de las riquezas en África por parte de los antiguos gobiernos coloniales de Europa con la consecuente migración por el hambre, la inseguridad y la explotación… Además, mucha gente está cansada del coronavirus y de su manipulación financiera …
Hemos de preguntarnos cuándo y dónde el próximo foco de tensión que beneficie al neoliberalismo occidental y sus países secuaces, en particular en América Latina… Hemos de preguntarnos también, por una parte, que hacemos para entender la verdadera situación de nuestro mundo y de nuestro país y, por otra, como construimos una cultura de paz y el establecimiento de más justicia en nuestra familia, vecindad, profesión y país.

Por nuestro individualismo, desorganización y quemeimportismo fomentamos la violencia al nivel local y nos hacemos cómplices de las guerras al nivel internacional. Que la no violencia activa y colectiva de Gandhi sea un faro que oriente nuestra manera de vivir y convivir.

Sviatoslav Shevchuk: ¡Oh Dios, detén laguerra!

Edificio de apartamentos dañado en un bombardeo. Ucrania
Edificio de apartamentos dañado en un bombardeo. Ucrania

Apremiante llamamiento del Primado de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Monseñor Sviatoslav, que hoy, en una carta, en medio de la zozobra provocada por los bombardeos

«Hoy podemos decir que Ucrania se ha transformado en ríos de sangre y en un mar de lágrimas» escribe «Esta mañana al conocer la noticia del ataque a la central nuclear de Zaporiyia, nos quedamos azorados»

«Hay que hacer INMEDIATAMENTE todo lo posible para detener esta guerra. INMEDIATAMENTE, sí, en letras mayúsculas»

El primado agradece y bendice «de todo corazón» al ejército ucraniano, a las chicas y muchachos que están «defendiendo la paz» en Ucrania. «Es gracias a ellis que aún seguimos vivos»

«¡Oh Dios bendice a Ucrania! ¡Oh Dios, detén la guerra! Que la fuerza de nuestra oración, fortalecida por tu gracia, se convierta en escudo de fe que defienda nuestra patria. ¡Oh Dios conceda la paz a Ucrania!», implora

(Vatican News).- Ríos de sangre y un mar de lágrimas inundan el país del este europeo tras los estragos producidos por “los horrores del bombardeo” en las ciudades ucranianas. El Primado de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, escribe hoy, 4 de marzo, una carta cuyas palabras tocan las venas más profundas del corazón humano.

Con firme fe, a todos los hermanos y hermanas en Cristo saluda con un ¡Alabado sea Jesucristo! desde la ciudad de Kiev, en el noveno día de esta “terrible guerra”. Narra haber visto “los horrores del bombardeo” en las ciudades, especialmente en Chernígov, donde bajo el bombardeo ayer murieron al menos 33 personas. “Hoy podemos decir que Ucrania se ha transformado en ríos de sangre y en un mar de lágrimas” escribe, retratando seguidamente el sentimiento de esta mañana al conocer la noticia del ataque a la central nuclear de Zaporiyia. “Nos quedamos azorados”, dice

Sviatoslav Shevchuk

Hacer inmediatamente todo lo posible para detener esta guerra

Es de ese sentimiento que brota el apremiante llamamiento“a todos aquellos que se preocupan por el medio ambiente, a los que se preocupan por la conciencia ecológica de la humanidad”: “Hay que hacer INMEDIATAMENTE todo lo posible para detener esta guerra”. INMEDIATAMENTE, sí, en letras mayúsculas escribe el pastor, porque “no sólo se desarrolla ante nuestros ojos una catástrofe para toda la humanidad, sino que esto – fundamenta – puede causar un golpe tan irreparable a la creación de Dios, que luego no se podrá deshacer en décadas ni siglos”.

«Ucrania sobrevivió a Chernóbil. Ahora se encuentra en el umbral de un nuevo peligro nuclear que puede ser diez veces peor»

A los refugiados: los esperamos cuando Ucrania tenga sobre sí un cielo de paz

“Con dolor en el corazón” el Arzobispo Mayor de Kiev-Galitzia y toda la Rus ve cómo “ya empiezan a ser millones aquellos que huyen de Ucrania como refugiados”. A ellos, a las “queridas hijas, hijos, niños de nuestro querido pueblo” se dirige para decirles: “los esperamos en casa”.

Huyendo

«Los esperamos a que vuelvan cuando Ucrania tenga sobre sí un cielo en paz. Y mientras tanto, su Madre Iglesia los va a acompañar, los va a ayudar donde quiera que sea que estén durante estos funestos tiempos de guerra»

El Arcángel Miguel lucha por Ucrania

Ucrania que “a pesar de todo” se mantiene en pie y sigue luchando, también “reza”, dice el Primado, “se mantiene en oración”. En Kiev, añade, “sentimos que es Arcángel San Miguel, comandante en jefe de toda la hueste celestial, el que está luchando por Ucrania”

«Aquel que al grito de: “¡Quién como Dios!” arrojó al abismo a Lucifer, a aquel que se rebeló contra la verdad de Dios, contra el líder del ejército del diablo»

Seguimos vivos gracias a los que defienden la paz

Agradece y bendice “de todo corazón” al ejército ucraniano, a las chicas y muchachos que están “defendiendo la paz” en Ucrania.

«Es gracias a ellos que hoy, en el noveno día de guerra, aún seguimos vivos»

¡Oh Dios, detén la guerra!

Y “de todo corazón” agradece también Monseñor Sviatoslav Shevchuk, “a todos los fieles de nuestra Iglesia en el mundo”, a todos los que “están acogiendo refugiados, recogiendo ayuda humanitaria, haciendo todo lo posible para ayudar a su prójimo con un amor eficaz y cristiano”. Y reza, y anima a rezar: 

«Hoy rezamos: ¡Oh Arcángel San Miguel y toda la milicia celestial: luchen por Ucrania, derriben al demonio que quiere dominarnos… que nos destruye, ¡que nos trae tan solo desolación y muerte!»

A Dios implora, el pastor, antes de invocar la bendición del Señor y su misericordia sobre todos:

¡Oh Dios bendice a Ucrania! ¡Oh Dios, detén la guerra! Que la fuerza de nuestra oración, fortalecida por tu gracia, se convierta en escudo de fe que defienda nuestra patria. ¡Oh Dios conceda la paz a Ucrania!”

2 de marzo: Día de ayuno y oración por la paz

El Papa invita a una jornada de oración y ayuno por la paz en Ucrania

Al final de la audiencia general Francisco hizo un llamamiento a creyentes y no creyentes a unirse en oración por la paz en Ucrania el primer día de Cuaresma y exhortó a todas las partes implicadas en la crisis a que «hagan un examen de conciencia ante Dios» y se «abstengan de acciones que provoquen más sufrimiento a las poblaciones y desacrediten el derecho internacional»

Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

“Tengo un gran dolor en mi corazón por el empeoramiento de la situación en Ucrania. A pesar de los esfuerzos diplomáticos de las últimas semanas, se están abriendo escenarios cada vez más alarmantes”.  Lo afirma el Papa al final de la audiencia general del último miércoles de febrero en el Aula Pablo VI.   “Como yo, tanta gente de todo el mundo siente angustia y preocupación”, observa el Pontífice,  constatando con amargura que “una vez más la paz de todos se ve amenazada por intereses partidistas”. De ahí su apremiante exhortación a los líderes políticos:

“Quisiera hacer un llamamiento a los responsables políticos para que hagan un serio examen de conciencia ante Dios, que es Dios de la paz y no de la guerra; que es el Padre de todos, no sólo de algunos, que quiere que seamos hermanos y no enemigos. Ruego a todas las partes implicadas que se abstengan de llevar a cabo cualquier acción que pueda causar aún más sufrimiento a las poblaciones, desestabilizando la convivencia entre las naciones y desprestigiando el derecho internacional.”

Unidos en oración por la paz

A continuación el Santo Padre extiende su llamado a todos, “creyentes y no creyentes” invitándolos para que se unan en una jornada de oración conjunta por la paz:

“Jesús nos enseñó que a la insensatez diabólica de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno. Invito a todos a que el próximo 2 de marzo, Miércoles de Ceniza, hagan una Jornada de ayuno por la paz. Animo de manera especial a los creyentes para que ese día se dediquen intensamente a la oración y al ayuno. Que la Reina de la Paz preserve al mundo de la locura de la guerra.”

Los obispos españoles contra la guerra en Ucrania

«Paremos esta guerra sin sentido, nos sobra el tiempo para hablar»

Comienzan los ataques en Ucrania
Comienzan los ataques en Ucrania

Carlos Osoro: «Estoy consternado por las noticias que llegan de Ucrania. Rezo por la paz, como también lo hacen los fieles de Madrid y del Ordinariato. ¡Nunca más la guerra!»

Luis Ángel de las Heras: «Oremos por la paz, ayunemos de toda violencia y seamos pacíficos y pacificadores como discípulos del Príncipe de la Paz»

Saiz Meneses: «Un serio examen de conciencia ante Dios, que es el Dios de la paz y no de la guerra, que es el Padre de todos, no sólo de algunos, que quiere que seamos hermanos y no enemigos»

Juan Carlos Elizalde: «Una humanidad sin diálogo y sin fraternidad está abocada a su autodestrucción»

Por Jesús Bastante

Los obispos españoles comienzan a reaccionar tras el estallido de la guerra en Ucrania. Los ataques perpetrados, desde esta madrugada, por Rusia, amenazan con romper la frágil estabilidad de una Europa que tiene que responder a esta amenaza.

Estas son algunas de las primeras reacciones. A medida que vayan surgiendo otras, las iremos añadiendo.

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal y cardenal de Madrid, Carlos Osoro, sostiene que «una guerra es una tragedia para la humanidad; somos hermanos«. «Estoy consternado por las noticias que llegan de Ucrania. Rezo por la paz, como también lo hacen los fieles de Madrid y del Ordinariato. ¡Nunca más la guerra!».

El conflicto en Ucrania¡Ay de los vencedores!

Conflicto de Ucrania
Conflicto de Ucrania

Por José I. González Faus

Reflexiones éticas

Los romanos solían decir “ay de los vencidos” (vae victis), pero quizás es que sabían vencer mejor que nosotros… El hecho es que, después de la primera guerra mundial, los vencedores fueron tan crueles con la Alemania derrotada, en aquella paz de Versalles, que contribuyeron alnacimiento del nazismo. Los alemanes no son de por sí racistas, pero sí que se produjo entonces una generación humillada, que fomentó el racismo y aplaudió la victoria de Hitler.

Y la historia se repite: tras la caída del comunismo soviético, los vencedores se portaron de manera igual de cruel con Rusia, dejándola como Alemania en 1918. Eso ha facilitado la aparición del Putin dictador con apoyo en el pueblo ruso. “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”.

El resultado podría ser que desde la primera a la segunda guerra mundial transcurrieron unos 20 años; y ahora transcurran casi 80 desde la segunda a la que podría ser tercera guerra mundial: algo hemos progresado pero no suficiente. Y además tampoco parece que hayamos aprendido las lecciones del pasado: el invencible Napoleón fracasó en su intento de invadir Rusia. Y al “invencible” Hitler le pasó algo parecido…

Y, como siempre, actuamos con dos medidas distintas: cuando la crisis de los misiles cubanos, EEUU veía muy claro su derecho a no tener tan cerca aquella amenaza: y se sintió autorizado para invadir Cuba en aquel episodio ridículo de la bahía de Cochinos. Pero no le reconocen a Rusia el mismo derecho a no tener una amenaza a solo 500 kms. de sus puertas.

OTAN

Más de lo mismo: criticábamos antaño con razón el expansionismo soviético, pero olvidamos que la OTAN (organización del ¡Atlántico Norte!) tampoco tenía ningún derecho de expandirse hacia el Este (Rumanía, Bulgaria y ahora Ucrania): porque además la OTAN pretende ser una organización solo defensiva.  Y dejemos ya de hablar como los niños cuando se pelean: “ha sido él quien ha empezado”.

Damos además oídos a las informaciones de un mentiroso oficial (como es el sr. Boris Johnson) sobre el plan de Rusia para invadir inmediatamente Ucrania. Y valga todo esto para no mentar el ridículo que hacemos cuando nuestro escándalo (¡legítimo! sin duda) por el caso Navalny, no nos lleva a abrir los ojos ante nuestro vergonzoso caso J. Assange, criticado incluso por Amnistía Internacional…

Ahora podrán decirme que soy comunista, que soy prosoviético, que soy antipatriota y todos esos adjetivos que tenemos tan a mano. Podría responder que no estoy alabando a Rusia (de la que aquí no hablo), sino criticando a Occidente. Pero prefiero contar un ejemplo que considero profundamente cristiano: en 1956, cuando la salvaje invasión de Hungría por la URSS, hubo en todo el mundo occidental manifestaciones verbales y callejeras contra aquel crimen. Y llamó mucho la atención que Karl Barth (figura muy conocida en el mundo académico de entonces, y quizás el mayor teólogo del s. XX) se negó a participar en todas ellas. Pero Barth se limitó a responder: “no tenemos derecho a criticar a la URRS porque, aunque ha fracasado, ha sido en el intento de resolver un problema que nosotros occidentales ni siquiera hemos querido plantearnos: el problema social”. Barth no defendía a la URSS, pero pedía que examináranos nuestras conciencias.

Quien tenga oídos para oír que oiga, solía decir Jesús de Nazaret. Y añadía aquello de: quita primero la mancha que tienes en tu ojo, y entonces podrás decir a tu hermano que te deje quitarle la mancha que tiene en el suyo.

Reflexiones prácticas

Por esas paradojas de la vida, una de las grandes ventajas de Occidente se convierte ahora en una desventaja: si hay una nueva guerra, ya no bastará con hacer luego un homenaje a los caídos (en Normandía por ejemplo), que a ellos no les devolverá la vida y a nosotros tampoco nos tranquilizará la conciencia. Habrá que pensar muy seriamente en ellos antes de que caigan: en el sufrimiento (afectivo y físico) de cada persona concreta, en las malas noches, en el dolor de las familias a las que comunican la pérdida de un hijo o que viven temiendo esa noticia, en el de los soldados que piensan en la novia o en la mujer…

EEUU no debería olvidar la cantidad de ciudadanos que tiene psíquicamente enfermos como consecuencia de sus aventuras bélicas en Vietnam, en Irak, en Afganistán (de las que además, tampoco salió muy bien parado) y que provocarán multitud de “objeciones de conciencia” (o “objetores por experiencia”). Ese es el precio de la libertad que hemos conquistado.

Pero eso no pasará en Rusia porque no se conoce tanto la experiencia de la libertad. Y ante esa debilidad es cuando surge la tentación del armamento a distancia y del armamento atómico: no olvidemos que así es como se justificó el lanzamiento de la bomba atómica: “para evitar males mayores” (¿?). Tampoco bastará con iniciar una guerra de sanciones, porque eso implicaría que Alemania se quede sin el gas que recibe de Rusia, lo cual no es viable ni imaginable.

Recordemos pues unas palabras del Vaticano II:

 “La humanidad que ya está en grave peligro: aun a pesar de su ciencia admirable, quizá sea arrastrada funestamente a aquella hora en la que no habrá otra paz que la paz horrenda de la muerte… Con las armas científicas, las acciones bélicas traspasan excesivamente los límites de la legítima defensa… Esto nos obliga a examinar la guerra con mentalidad totalmente nueva” (GS 82.80). Y proponía el Concilio dos soluciones que hemos dejado totalmente de aplicar: “el establecimiento de una autoridad pública universal” y “detener la carrera de armamentos (que) es la plaga más grave de la humanidad y perjudica a los pobres de la tierra de manera intolerable” (82,81).

Conclusión

Esperemos pues que no llegue la sangre al río, que las negociaciones se intensifiquen, que se llegue a una situación aceptable para todos (lo que implicará renuncias por ambas partes): una solución aceptable sobre todo para Ucrania que es quien peor lo pasaría en caso de guerra. Y que todas estas líneas resulten de verdad perfectamente inútiles.