Moscú avala la propuesta presentada por Macron a Francisco

Macron, con el Papa Francisco
Macron, con el Papa Francisco Vatican Media

Rusia acepta una posible mediación del Papa con Francia y Estados Unidos, pero elude incluir a Ucrania en los contactos

«Si esto realmente va en el cauce de los esfuerzos para la búsqueda de posibles soluciones, se puede valorar positivamente», recalcó el portavoz ruso, Dmitri Peskov

Al mismo tiempo, el portavoz indicó que nadie ha propuesto llamar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para que aclare «la base legal que prohíbe cualquier tipo de negociación con la parte rusa»

| RD/Efe

Rusia está dispuesta a hablar con Estados Unidos y el papa Francisco para hallar una solución a la situación creada por la campaña militar rusa en Ucrania, afirmó hoy el Kremlin.

«Estamos dispuestos a debatir todo esto (la situación en Ucrania) con los estadounidenses, con los franceses y con el pontífice», dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.

Peskov comentó así la iniciativa del presidente presidente francés, Emmanuel Macron, que este lunes pidió al papa Francisco que llame al presidente ruso, Vladímir Putin, así como al patriarca de la Iglesia ortodoxa, Kiril, y al presidente estadounidense Joe Biden para impulsar un proceso de paz en Ucrania.

¿Nadie llama a Zelenski?

«Si esto realmente va en el cauce de los esfuerzos para la búsqueda de posibles soluciones, se puede valorar positivamente», recalcó.

Al mismo tiempo, el portavoz indicó que nadie ha propuesto llamar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para que aclare «la base legal que prohíbe cualquier tipo de negociación con la parte rusa».

«Vuelvo a repetir: Rusia está abierta a todos los contactos. Pero debemos partir de la base de que Ucrania prohibió la continuación de las negociaciones», insistió.

Peskov se refería al reciente decreto de Zalenski que puso en vigor la decisión del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania sobre la imposibilidad de celebrar negociaciones con el presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Ucrania: el naufragio de la democracia

Pedro Pierre

“In God we trust”. Estas cuatro palabras son las que aparecen en letras mayúsculas sobre las monedas y los billetes norteamericanos. Significan “En Dios confiamos”. Recordamos también que los presidentes norteamericanos se posesionan con una mano sobre la Biblia prometiendo respetar y hacer respetar la Constitución del país. La frase “En Dios confiamos” apareció sobre los dólares en 1864, sabiendo que Estados Unidos proclamó su independencia apenas un siglo antes, en 1776. En Estados Unidos, la mayoría de su población es protestante y evangelista.

El sentido de esta frase la dio el presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower en 1954. “De esta manera estamos reafirmando la transcendencia de la fe religiosa en la herencia y el futuro de Estados Unidos. Con esto fortaleceremos que esas armas espirituales serán para siempre el recurso más poderoso de nuestro país en la paz y guerra”. Así se resume la identidad y el proyecto de EE.UU. Es como decir: Nuestro proyecto de sociedad se inspira en Dios que nos confía la misión de extenderlo mediante el capitalismo por todo el planeta, por las buenas y por las malas. El gobierno de EE.UU. se siente investido por Dios de una misión universal, queriendo imponer el sistema capitalista a todos los países.

Esto nos permite entender el origen de la intervención rusa en Ucrania. Desde el comienzo de este siglo, ya EE.UU. no es el país hegemónico que logró ser después de la segunda guerra mundial. Ahora China es primera para el comercio mundial y el armamento ruso es más sofisticado y eficaz que el de los EE.UU. Además, los problemas internos norteamericanos aparecen más agudos, en particular el racismo contra los negros y los migrantes latinos. Está también el protagonismo violento y armado de la “minoría blanca” que quiere volver al poder con el ex presidente Donald Trump. El desempleo y el aumento del costo de la vida abren grandes espacios de pobreza y descontento.

Para superar estas dificultades, el gobierno de EE.UU. ha abierto dos frentes que le permiten unificar su población y contener su decadencia. En el extremo oriente, mediante alianzas, Japón es su principal aliado contra China y en occidente es Europa mediante su brazo armado, la OTAN (Organización militar del Atlántico Norte). Se busca así debilitar las economías china y rusa. Europa se presta a este propósito desde la caída del muro de Berlín en 1989, ampliando su zona de influencia incluyendo en la OTAN con nuevos países cercanos a la frontera rusa, a pesar de la molestia, los acuerdos y los avisos del gobierno de Rusia.

Para Rusia, el disgusto mayor fue cuando el gobierno de Ucrania solicitó entrar en la Unión Europea y en la OTAN con el beneplácito de EE.UU. y Europa. El gobierno ruso no quería que se implantaran en Ucrania misiles norteamericanos que estarían a unos 5 minutos de llegar a Moscú en caso de conflicto bélico. Por eso decidió previamente intervenir militarmente en Ucrania para que se respete los acuerdos firmados entre Rusia, EE.UU. y Europa-OTAN, que el gobierno ucraniano tome una posición neutral y reconozca la independencia de 2 regiones (Donbás) de Ucrania con mayoría de población rusa.

Una vez comenzada la intervención rusa en Ucrania, EE.UU. y Europa-OTAN decidieron no intervenir militarmente porque saben que su armamento es inferior al de Rusia y que Rusia activó su poderío nuclear. Pero sí, además de aumentar su presupuesto militar, envían millones de dólares al gobierno de Ucrania, armamentos en grandes cantidades, y soldados mercenarios para combatir con el ejército ucraniano. Para frenar la intervención rusa en Ucrania, han decidido sanciones económicas muy drásticas contra Rusia que congelan la mitad de sus reservas monetarias, ¡nada más que 300’000 millones de dólares!

Cierran el espacio europeo a los aviones rusos. Disminuyen sus intercambios comerciales con Rusia. Todo esto tiene grandes repercusiones en el comercio mundial en particular con América Latina. Ecuador tiene grandes limitaciones para la venta, por una parte, del banano a Rusia y Ucrania, que representa una cuarta parte de sus exportaciones y, por otra, de las flores con más o menos la misma proporción. Además, no llega a Ecuador la harina que importa de Rusia y Ucrania…

¿Qué podemos hacer para detener la guerra en Ucrania y fortalecer la paz entre las 3 grandes potencias mundiales? Tenemos, de un lado, tomar conciencia de las relaciones mundiales entre países que EE.UU. busca principalmente controlar en su único beneficio. De otro lado, tenemos que presionar a nuestros gobiernos para que no se sometan sin parpadear a los proyectos norteamericanos, tales como son los TLC (Tratado de Libre Comercio).

Eso representa nuestro aporte a una verdadera democracia que comienza con nosotros. Se llama conciencia ciudadana, defensa de nuestra soberanía, respeto a nuestra dignidad y originalidad, promoción de los derechos humanos, lucha con la pobreza, mayor repartición de la riqueza, empeño por el bien común. Eso es el establecimiento de la “fraternidad sin frontera, la amistad social y el amor político”, tal como lo escribió el papa Francisco en su carta encíclica “Todos somos hermanos y hermanas”, afín de lograr la ansiada “hermandad universal”.

Si no aportamos nuestra parte, colaboramos al naufragio de la democracia y preparamos nuevas guerras. Todos somos responsables de la paz por la manera activa y pacífica de nuestro vivir y convivir cotidianos. Somos un ladrillo indispensable en la gran construcción de la convivencia armoniosa de nuestro país y de nuestro planeta. Eso es el precio de nuestra felicidad y la seguridad de una vida plenamente humana.

Maltrato a los inmigrantes haitianos

Trato a migrantes haitianos: fracaso de la comunidad internaciona

El pasado 23 de septiembre la Red Jesuita con Migrantes de Latinoamérica y el Caribe acude a la llamada de Faith In Action para respaldar acciones a favor de la población haitiana detenida y deportada desde la frontera sur de Estados Unidos hacia Haití. A este espacio acudieron más de 250 personas, entre líderes religiosos, de base y políticos como la congresista Ayanna Pressley. Las demandas de este grupo, coinciden con las del pronunciamiento del SJM-Haití, GARR y la Red Fronteriza Jeannot Succès, que se sintetizan en: 

  • Detener las deportaciones de las personas migrantes haitianas; al tiempo que se les proporcionen medios humanitarios para gestionar mejor esta crisis. 
  • Respetar los derechos de las personas migrantes haitianas otorgándoles los mejores tratos. 
  • Apoyar a las autoridades haitianas en sus esfuerzos por resolver los principales problemas estructurales que enfrenta el país. Enfrentar las causas raíz. 

Estas demandas surgen a raíz de los últimos eventos que están ocurriendo en Del Rio (Texas) y las deportaciones exprés de más de 1.400 personas de nacionalidad haitiana, por decisión de la administración Biden-Harris. Desde el pasado 18 de septiembre, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos trazó la estrategia para abordar el incremento de migrantes en Del Río (Texas) en donde se encontraban cerca de 10.000 personasEl primer paso fue incrementar el pie de fuerza y los siguientes deportarles a Haití, incluso se propuso coordinar traslados a otros países del continente donde residían previamente.   

Pronto se vieron las imágenes de la implementación de la primera estrategia, agentes de la Patrulla Fronteriza persiguiendo a caballo y agrediendo a las personas migrantes. Las imágenes claramente violentas buscan intimidar a quienes migran, y son la materialización por la fuerza del “no vengan” pronunciado por la vicepresidenta Kamala Harris en su visita a Guatemala meses atrás. Es un mensaje directo y ejemplarizante para todos. México, por su parte, hizo lo mismo semanas atrás en la frontera sur -como lo documentó el Colectivo de Monitoreo del que hacen parte organizaciones de la RJM-, e incluso la mañana del 23 de septiembre inició una redada en el campamento que se encuentra al otro lado de Del Rio amenazando con la expulsión de todos aquellos que no cuenten con los documentos para estar en el país, y días antes había anunciado vuelos de deportación desde Saltillo. 

Es importante recordar que las condiciones históricas de la isla en términos sociales, políticos y económicos complejizan la atención e integración de ciudadanos que habían migrado años atrás fuera de Haití. Situación a la que se suma el reciente terremoto que devastó una parte al sur del país y los efectos del COVID-19. En pocas palabras, la migración haitiana es una migración forzada y en términos humanitarios debería requerir la asistencia y protección de la comunidad internacional, y bajo los estándares de derechos humanos, por sus características, debería acceder a solicitar protección internacional, derecho que le está siendo negado.   

El gobierno de Biden-Harris insiste en darle continuidad al Título 42, una política que atenta contra la vida e integridad de los migrantes, como lo hemos dicho antes. A pesar que en campaña prometieron terminar con las políticas de Trump, en la práctica las mantienen a su acomodo y de acuerdo con el juego de intereses electorales. La actuación de las autoridades fronterizas, discriminatoria y racista, contradicen el rechazo de Washington a la violencia policial contra las comunidades negras (#HaitianLivesMattersToo). Así lo deja ver la renuncia del Enviado especial para Haití, Daniel Foote, recordando que más impactos negativos en Haití tienen consecuencias sobre Estados Unidos y sus vecinos. 

Por último, vale la pena resaltar que esto es solo la punta del iceberg migratorio en la región y del que la comunidad internacional parece desentenderse. Muchas personas migrantes siguen saliendo del sur del continente y se encuentran varadas en fronteras como la colombo-panameña esperando a continuar su tránsito al norte del continente. Panamá registra 80.000 migrantes que han cruzado durante el 2021, mientras que en el lado colombiano aun se encuentran a la espera de continuar el viaje entre 14.000 y 18.000 personas

A dos días de conmemorar la Jornada Mundial de las Migraciones recordamos el llamado del Papa Francisco de abrirnos “Hacia un NOSOTROS cada vez más grande” en el que la hospitalidad y la acogida a las personas migrantes sean el centro de las respuestas comunitarias y políticas 

Tras las elecciones USA…¿cómo deconstruir los discursos de odio?

[Por: Juan José Tamayo]
Los partidos políticos y las organizaciones de la extrema derecha mundial y los movimientos cristianos fundamentalistas conforman una alianza cada vez más sólida y eficaz en la conquista del poder en todos los ámbitos –político, cultural, económico, religioso, simbólico- y en el fomento del discurso y de las prácticas de odio en la ciudadanía.

Una de las personas que más ha contribuido a dicho discurso y a dichas prácticas es el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante los cuatro años de mandato, que ha contado no solo con el apoyo del Partido Republicano, sino también con el de un sector muy importante e influyente del movimiento evangélico funfamentalista, que en enero del presente año puso en marcha la campaña “Evangélicos por Trump” para apoyar su candidatura para un segundo mandato en la presidencia de Estados Unidos . La organización Capitol Ministries ha legitimado, incluso bíblicamente, falseando el contenido y sentido de las Sagradas Escrituras judías y cristianas, su política belicista, racista, antiecológica, patriarcal, xenófoba y de separación de los padres y los hijos entre las familias inmigrantes.

El apoyo ha venido también de grupos católicos ultraconservadores y de importantes personalidades de la Iglesia Católica como el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, ex presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, quien dirigió la oración en la Convención Nacional del Partido Republicano que propuso a Trump como candidato a la reelección a la presidencia de Estados Unidos, legitimando religiosamente, al más alto nivel eclesiástico, dicha candidatura.

El recuento de los votos de las elecciones del 3 de noviembre da como vencedor a Joe Biden, del Partido Republicano. Sin embargo, Trump ha conseguido cinco millones de votantes que en las elecciones de 2016. Lo que significa que, aunque cuando no repita como presidente estadounidense, ya ha incubado el virus fóbico del racismo, la xenofobia, el machismo, la antiecología, la LGTBIfobia, el negacionismo del cambio climático, etc., no solo en un sector importante de la ciudadanía de Estados Unidos, sino en la población mundial. Cuenta para ello con el presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, actor principal de la Internacional del odio y afamado predicador del cristo-neofascismo.

Pero Trump y Bolsonaro no son los únicos dirigentes políticos inoculadores de odio. Lo son también otros dirigentes, partidos y organizaciones ultraconservadora: en España VOX en alianza con las organizaciones ultraconservadoras como HazteOír, El Yunque, Infocatólica, Asociación Española de Abogados Cristianos; en Italia el populista y euroescéptico Matteo Salvini, líder de la Liga y de Nosotros con Salvini, defensor de políticas anti-inmigratorias; en Hungría, el presidente Orban; en América Latina, organizaciones sociales como “Con mis hijos y “Pro-Vida” y partidos políticos con el apoyo de sectores evangélicos, etc.

¿Cómo responder a estos discursos y prácticas de odio extendidos por todo el planeta, que pueden convertir el mundo en un coloso en llamas? ¿Tendremos que resignarnos y quedarnos con los brazos cruzados ante esta Internacional de odiadores y soportar sus violentas manifestaciones? En absoluto. Creo que hay que responder desde la racionalidad política de una democracia participativa, la economía cooperativa, la ética liberadora de los movimientos sociales, la praxis solidaria y compasiva de las religiones con las personas más vulnerables, las clases sociales explotadas y los pueblos oprimidos, así como desde la cosmovisión del “buen vivir y convivir” de los pueblos originarios de Amerindia, la filosofía Ubuntu africana, la ética confuciana, la memoria subversiva de las víctimas y la no violencia activa en la lucha por la justicia.

Resumo dicha respuesta en las siguiente propuestas, que se inspiran, en parte, en el libro de Carolin Emcke Contra el odio y en el de Günther Anders La obsolescencia del odio[1]:

1. No se pueden legitimar los discursos y las prácticas de odio con el silencio. No podemos callar ante los odiadores, ni dejarnos amedrentar por ellos, ni tener miedo a las represalias. Hay que eliminar toda aquiescencia y connivencia con el odio, ya que cualquier signo de aquiescencia constituye un refuerzo del mismo. Es necesario responder con el rechazo explícito. La igual dignidad de todos los seres humanos debe ser defendida sin miedo como imperativo categórico que no admite silencio, cobardía, excusa o excepción. Cualquiera de estas actitudes son signos de complicidad.

2. No se debe considerar el odio como algo natural e inevitable, porque no lo es. Se trata de algo que se incuba, se programa, se cultiva, se fomenta a través de los múltiples mecanismos que tienen quienes lo practican y los que los apoyan.

3. No se puede normalizar el odio, por muy dramáticas que sean las situaciones que pretendan justificarlo. No se debe permitir que el odio se torne costumbre y se instale en el imaginario social.

4. Hay que eliminar las causas que puedan provocarlo. ¿Cómo? A través de iniciativas sociales, proyectos públicos, transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales, educativas, etc. capaces de quitar toda base social al odio y a las personas odiadoras.

5. No se puede responder al odio con más odio, porque, como en el caso de la respuesta violenta a las prácticas de violencia, genera una espiral imparable de violencia, la reacción discursiva y práctica de odio a los discursos y prácticas de odio, generará una espiral imparable del odio.

6. Hay que analizar el contexto en que se produce el odio y las causas que lo provocan para ir al fondo de dichas actitudes y prácticas, y no quedarnos en la superficie.

7. Es necesario hacer un elogio comprometido de lo diferente y lo “impuro”, y reconocer a los otros y las otras no como alteridades negadas, sino como como iguales y diferentes, que exigen reconocimiento y merecen respeto.

8. Debemos tener la perspicacia de observar el odio antes de su estallido para prevenir sus mortíferas consecuencias. Lo que requiere análisis rigurosos de las situaciones y contextos en los que se produce.

9. Se requiere tener el valor de enfrentarnos a él como condición necesaria para defender la democracia, ya que el odio políticamente organizado constituye una de las mayores amenazas contra la democracia.

10. Es necesario adoptar una visión abierta de la sociedad, respetuosa del pluralismo a todos los niveles: político, religioso, social, cultural, étnico, etcétera.

11. Hay que ejercer la capacidad de ironía y de duda, de la que carecen los generadores de odio, enfundados como están en certezas absolutas, identidades singularistas, seguridades ególatras, gestos airados y actitudes violentas. Frente al discurso del odio tendríamos que seguir la propuesta de Frida Kahlo:

“Reír me hizo invencible.
No como los que siempre ganan,
Sino como los que nunca se rinden”.

12. Hay que construir comunidades no discriminatorias, integradoras donde quepamos todas y todos, también la naturaleza, practicando la eco-fraternidad-sororidad, la ciudadanía-mundo y la cui-dadanía (de cuidados), que nos obliga a todas y todos por igual.

13. Es requisito necesario también el respeto y reconocimiento de la dignidad y los derechos de la naturaleza, de la que formamos y somos parte, frente a la depredación de la que es objeto por parte del modelo de desarrollo científico-técnico de la modernidad.

14. No es suficiente con responder a los discursos y prácticas de odio con lenguaje y eslóganes simplistas como son los de quienes practican el odio. Es necesario contra-argumentar todo intento de legitimar y de normalizar el discurso y las prácticas de odio con prácticas y argumentos basados en la igual dignidad de todos los seres humanos.

15. Hemos de asumir el compromiso de luchar contra las formas cotidianas que conducen al desprecio, a la denigración, al rechazo, al odio, a la discriminación de las personas consideradas diferentes.

16. Es necesario activar y apoyar políticas que contribuyan a genera amor, cooperación, solidaridad, projimidad, amistad, cercanía, compasión, cuidado de las otras, de los otros, y desterrar políticas que fomenten odio, rechazo, enfrentamientos, etc.

17. No podemos eximirnos de responsabilidad alegando que el odio racial y xenofóbico es algo innato, natural, genético contra lo que no se puede hacer nada. Se trata de una construcción humana y lo mismo que lo hemos construido podemos y debemos deconstruirlo.

18. Hay que ayudar a las personas odiadoras a salir de tal estado y evitar que se convierta en crónico, ya que sería destructivo para las personas que odian y para las personas y colectivos a quienes se dirige el odio. No debemos considerar a los odiadores como personas irredentas e irrecuperables. No podemos dejarlos solos enfangados en su odio. ¿Cómo podemos ayudarlos? Haciéndoles ver lo infundado de los motivos por los que odian.

19. El odio no siempre está fuera de nosotros y nosotras. También nosotros podemos ser generadores y transmisores de odio. Por eso tenemos que realizar un acto de introspección, es decir, mirar a nuestro interior y revisar nuestras emociones, nuestras inclinaciones a la ira, al asco, al odio y a las microfobias anidadas en nuestros rincones mentales y sentimentales.

20. Tenemos que huir de la uniformidad, de la imposición de las propias ideas y conductas y respetar el pluriverso, que requiere activar la cooperación, el respeto a las personas diferentes, el pluriverso afectivo-sexual, a la diversidad religiosa, étnica, cultual, ideológica, afectivo-sexual y ética como riqueza de lo humano, la diferencia como derecho y el derecho a la diferencia. Es el mejor antídoto para desactivar los discursos y las prácticas de odio y fomentar la convivencia eco-fraterno-sororal.
En palabras de Carolin Emcke, “el odio solo se combate rechazando su invitación al contagio. Es necesario activar lo que escapa a quienes odian: la observación atenta, la diferenciación constante y el cuestionamiento de uno mismo”.

& Las ideas aquí expuestas son desarrolladas en mi libro La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye?, que aparecerá en la editorial Icaria & Antrazy a mediados de noviembre de 2020.

Papel de la religión en las protestas raciales de USA

¿Cuál es el papel de la religión en las protestas raciales de EE.UU.?

  • EFE – Washington

Las iglesias siempre han jugado un papel central en la lucha de la comunidad negra. El templo permitía organizarse y sirvió de altavoz a reverendos como Martin Luther King Jr. en los años 60, pero ahora el movimiento «Black Lives Matter» reniega de esas estructuras y quiere dar más relevancia a mujeres, jóvenes y homosexuales. EFELas iglesias siempre han jugado un papel central en la lucha de la comunidad negra. El templo permitía organizarse y sirvió de altavoz a reverendos como Martin Luther King Jr. en los años 60, pero ahora el movimiento «Black Lives Matter» reniega de esas estructuras y quiere dar más relevancia a mujeres, jóvenes y homosexuales.

«Durante décadas y décadas, los afroamericanos no podían organizarse, no podían reunirse en ningún sitio a excepción de las iglesias. Y la iglesia era uno de los pocos lugares donde se podía construir una comunidad y donde se ofrecían oportunidades para el liderazgo negro», dice a Efe el catedrático afroamericano Vincent Lloyd.

Sin embargo, ahora, las redes sociales han abierto una nueva vía para organizarse de manera horizontal, sin que haya un solo líder, sino muchos.

«BLACK LIVES MATTER» QUIERE DEJAR ATRÁS A LOS REVERENDOS

Para Lloyd, lo primero que hay que entender es que el movimiento «Black Lives Matter» (Las vidas negras importan) ha hecho un «esfuerzo consciente» para separarse del liderazgo heterosexual del hombre negro, encarnado en figuras como los reverendos Martin Luther King Jr., Jesse Jackson y Al Sharpton.

A cambio, las protestas han puesto en primera línea a quienes más sufren por el racismo: mujeres, jóvenes y miembros del colectivo de lesbianas, gais, trans, bisexuales, intersexuales y queers (LGTBIQ). Seguir leyendo

Hechos que deshumanizan

Por Carlos Ayala Ramírez

Uno de los actos recientes que rebajan la condición humana es, sin duda, el asesinato, en los Estados Unidos, del afroamericano George Floyd, expresión viva del “racismo o exclusión” encajada en las estructuras sociales y reflejada no solo en las conductas concretas de las personas, sino también en las condiciones de vida que genera. No se trata, por tanto, de abusos, excesos o errores en el ejercicio policial. Es racismo sistémico que mata y esa muerte tiene diferentes formas. El asesinato de Floyd es una de ellas. De momento, no ha quedado impune gracias a la presión del movimiento social y cívico. Su lucha es legítima, necesaria y encomiable. Seguir leyendo

Entrevista a Noam Chomsky

EEUU: “Protestan por cuatrocientos años de represión”.

Arden los Estados Unidos. Se ha impuesto el toque de queda en varias ciudades, mientras los desórdenes en las calles de manifestantes tanto negros como blancos no dan señales de disminuir y el ejército está listo para intervenir.

Entretanto, las palabras y acciones del gobierno norteamericano, sobre todo de Trump (sus últimos comentarios de “ley y orden”, que evocan una serie dramática televisiva), muestran poco interés en la reconciliación con comunidades que están ya exasperadas por la crisis del coronavirus, el desempleo y las desigualdades sociales.  

Para comprender las raíces históricas y sociales de los disturbios, planteamos unas cuantas preguntas [formuladas por la periodista Silvia Nicolini] al profesor Noam Chomsky, uno de los más renombrados expertos en el mundo en la política y la sociedad norteamericanas.

Las protestas que han seguido a la muerte de George Floyd se han convertido en disturbios y se han extendido de Minneapolis a otras diversas ciudades de los Estados Unidos. Mientras tanto, el Pentágono ha apremiado a la policía militar a prepararse. Profesor Chomsky, ¿qué está pasando en los Estados Unidos? ¿Hay algo más profundo detrás de las protestas contra el racismo y el abuso de poder de los policías blancos?

Lo que hay de más profundo son cuatrocientos años de brutal represión: primero, el más feroz sistema esclavista de la historia humana, que proporcionó buena parte de la base del crecimiento económico y la prosperidad de los EE.UU. (y de Inglaterra); luego, diez años de libertad en los que los negros pudieron incorporarse a la sociedad y lo hicieron con notable éxito; después, un pacto Norte-Sur que otorgó de modo efectivo a los antiguos estados esclavistas la autoridad para obrar como les placiera. Lo que hicieron fue   criminalizar la vida de los negros, creando la “esclavitud con otro  nombre”, título de uno de los libros más importantes sobre el tema.

Esto duró prácticamente hasta la II Guerra Mundial, época en la que se necesitaba mano de obra. Vino después un periodo de relativa libertad, obstaculizado por leyes racistas tan extremas que las rechazaban los nazis, y por leyes federales que exigían segregación en la vivienda financiada por el gobierno que se construyó después de la guerra. Y por supuesto, a los negros (y a las mujeres) se les excluyó de la educación superior gratuita que se les concedió a los veteranos.    Llegó luego otra oleada de criminalización de la vida negra.

Ya se puede imaginar el resto. Persiste el racismo, aunque sea menos rampante que antes. Y cuando se manifiesta, como en el caso del asesinato de Floyd, se produce naturalmente una explosión, a la que en este caso se suma buena parte de la población blanca, un reflejo de progreso entre algunas partes de la población a la hora de superar esta espantosa maldición. Seguir leyendo

Racismo, brutalidad policial y Covid-19 en USA

Por Amy Goodman – Denis Moynihan |

Fuentes: Democracy Now! – Foto: Manifestación en repudio por la muerte de George Floyd. Minneapolis, EE.UU.

Mientras las muertes por Covid-19 en Estados Unidos superan las 100.000, con un impacto desproporcionado sobre las comunidades de color, el asesinato y la violencia por parte de la policía contra personas de color, perpetrados con legitimación del Estado, continúan aparentemente sin tregua.

El pasado lunes, Día de los Caídos en Estados Unidos, George Floyd suplicaba por su vida mientras Derek Chauvin, oficial de la policía de Minneapolis, le apretaba el cuello contra el pavimento con una de sus rodillas. “Por favor. Por favor. No puedo respirar, oficial. No puedo respirar”, jadeaba George Floyd, con sus manos esposadas detrás de la espalda. Los testigos del suceso le pidieron repetidas veces a Chauvin que aflojara la presión, pero el oficial siguió con la rodilla enterrada en el cuello de Floyd. Un devastador video de diez minutos registró este asesinato en cámara lenta, respiración menguante tras respiración menguante. Finalmente, el cuerpo inerte de Floyd fue bruscamente colocado en una camilla, cargado en una ambulancia y llevado al hospital, donde se declaró su muerte.

La indignación fue in crescendo a medida que el video se viralizaba. El hermano de George, Philonise Floyd, declaró a la cadena CNN: “Amo a mi hermano. Todos amaban a mi hermano… conocerlo es quererlo. Él gritaba ‘mamá, mamá, no puedo respirar’ pero no les importó. Realmente no entiendo lo que tenemos que sufrir en la vida. No tenían por qué hacerle eso”. El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, expresó en un comunicado: “Su vida era importante. Tenía valor… Vamos a buscar justicia y la encontraremos”. En declaraciones posteriores, Ellison agregó: “Lo que estamos tratando aquí no es un caso aislado, sino un problema sistémico. Y tanto la investigación como la acusación se están llevando adelante con el objetivo de llegar hasta las últimas consecuencias. Estoy seguro de que se están llevando adelante de manera competente. Pero eso no le pone fin al asunto. El despido de los agentes no le pone fin. El proceso penal que ha comenzado no le pone fin. El proceso de derechos civiles no le pone fin. Necesitamos un cambio sistémico, profundo y permanente”. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, opinó tras el asesinato de Floyd: “Ser negro en Estados Unidos no debería implicar una condena a muerte”. Frey demanda el arresto de Chauvin y la familia de Floyd quiere que los cuatro oficiales sean acusados ​​de asesinato.

La reverenda Bernice King, una de las hijas del Dr. Martin Luther King Jr., publicó en Twitter una foto del oficial Chauvin con la rodilla apoyada sobre el cuello de Floyd al lado de una icónica foto de la estrella de la Liga Nacional de Fútbol Americano Colin Kaepernick hincado sobre una de sus rodillas en un campo de juego. El ex mariscal de campo fue expulsado de la Liga por arrodillarse durante el himno nacional en protesta contra la violencia policial y la injusticia racial. El texto que acompaña el tuit dice: “Si no te molesta o te molesta poco la primera rodilla, pero te indigna la segunda, entonces, en palabras de mi padre, estás ‘más consagrado al orden que a la justicia’. Y más apasionado por un himno que supuestamente simboliza la libertad que por la libertad de vivir de un hombre negro”. Seguir leyendo